IBRAHIM y ABRAHAM | Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON
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IBRAHIM y ABRAHAM

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Corresponsalía que acabo de recibir, directamente vía satélite Tel Aviv --> Tunicia --> Buitrago --> Quintana de Raneros --> León, en este mismo momento, de nuestro particular y entregado Tribulete, Reportero Total. Oye, me parece que me "suenan" de algo estos dos Rabinos; lo digo por su cara de sabios y su aspecto inteligente que emana paz y sosiego, sobre todo del de gafas. Se me quieren dar un aire a...no sé...me parecen algo familiar...bah, déjalo, será que no he dormido la siesta...

De nuestro corresponsal en Tel Aviv, Justino Blanco Villacé,
 
'Una vez mas, y con motivo de la Navidad, el tan generalizado y  anhelado deseo de PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD, se ha hecho patente en esta Santa Tierra, aunque lamentablemente de todos es sabido, que esta pequeña tregua tiene los días contados.
 
Centenares de viajeros de todos lo credos y religiones se han dado cita para celebrar la Pascua de Navidad y los hoteles de las principales ciudades han registrado uno de los mayores overbooking de los últimos años.
 
Gracias a mis credenciales de corresponsal del GL y a las cartas de recomendación de Josemari Cortés, he podido introducirme en las mas diversas esferas de la vida del país, contando desde el primer momento con la impagable ayuda de dos de los mas eminentes rabinos, Ibrahim y Abraham.

Haciendo una gran excepción, los citados rabinos  permitieron que les fotografiara, algo insólito entre los judios ortodoxos, ya que para éstos, una fotografía no solo les roba el cuerpo, sinó también su alma.
Ibrahim y Abraham,tras acompañarme por su país, rezar en el muro de las lamentaciones y discutir largamente sobre si era o no pecado sacar de un pozo a un asno si éste hubiera caido dentro, en día Sabath, (sábado, ignorantes!), se interesaron vivamene por la página web de los Antigüos Alumnos Dominicos de León.

Por el momento, su participación se hará esperar, manifestaron, dada la diferencia de los caracteres tipográficos, pero calculan que dentro de un año, tal vez éllo sea posible."
 
NOTA.-Ante la imposibilidad de hacerlo de manera mas personalizada como me gustaría, este reportero blogero os desea a todos /as una FELIZ NAVIDAD y que vuestros  mejores deseos se vean cumplir en el próximo año . Justino, Maica, Fernando y Laura

Domingo, 23 de Diciembre de 2007 17:06. antiguosalumnosdominicos #. NAVIDAD 2007

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gravatar.comAnónimo Sefardí

¡Jodíos judíos...!

Fecha: 23/12/2007 17:19.


gravatar.comAndrés Martínez Trapiello

Al del medio le conozco.

Fecha: 23/12/2007 17:35.


gravatar.comJulio Correas

ATENCIÓN BLOGEROS!!!!

El de la izquierda, según se mira,el tal Ibrahim NO ES judío ortodoxo, es un ex-pagano.
Algún amigo mío le conoce bien.
Fijaros : no tiene tirabuzones encima de las orejas aunque los tiene... más abajo!!. Lleva gafas sin montura porque las tiene sin pagar!!. La barba es postiza, para que no le reconozcan los acreedores!! Y le conoceréis enseguida porque se acerca a todo el mundo y le pide 19€ para hacer un pago que tiene pendiente y te da un cheque sin fondos que nunca vas a cobrar.

El otro no se llama Abraham, ni mucho menos. Es otro que se esconde detrás de la barba para que no le vean los componentes de un equipo de fútbol de Villajoyosa que por su culpa perdieron 17-0.
El sombrero que lleva no es suyo. Se lo tuvieron que hacer a medida y se quedaron sin fieltro en parte del levante español.
Este tal Abraham creo que si te le acercas te hace un poema endecasílabo por menos de un comino y te invita a comer arroz con un tal Pimpi Van Eyck, para que pague los platos rotos. Lo único que le salva es su "ROSA".
La policía Nacional le busca entre Vigo y Palencia!!!

Ay Justino Tribulete, si no fuera por Maica y por mí, que sería de tí. Es que te las dan con queso!!!

Un fuerte abrazo a todos y Feliz Navidad!!!

Julio Correas


Fecha: 23/12/2007 17:51.


gravatar.comMariano Estrada

Mo'adim Lesimkha.

Abrahim no lo sé, pero Abraham es un rabino por lógica derivativa, ya que “rabino es el que tiene el rabo justino”

Tengo que decir, no obstante, que no fui sometido a circuncisión, ya que soy Rabino reciente. Tan reciente que no me he acostumbrado al disfraz. De hecho, no me he reconocido en esta foto hasta que no me ha descubierto Julio Correas. Se ve que él ha asistido a algunos de los cultos en los que acostumbro a rabinear, supongo que con mucha autoridad en la materia.

El Trapi había dicho que él reconocía al del medio, y entonces volví sobre la foto. Pero vi que en el medio estaba solamente la virtud. Tate, me dije, si la virtud está en el medio, no andará muy lejos Aristóteles. Y no me reconocí, porque yo me siento amorosamente platónico. Fue entonces cuando vino Julio Correas con los arroces del Minarete, donde sabéis que soy Muecín declarado o Almuédano reconocido.

Querido Julio: ya ves que entre Vigo y Palencia sólo está la virtud. En Arija están los cebollinos, en Bilbao está la Historia más grande jamás contada y en Castro Urdiales el tálamo para dormir, tal vez soñar ¿Y en Muelas? En Muelas tengo las hojas del otoño, que es la alfombra blanda de la niñez.

Querido Justino: a Abrahim tampoco lo reconocí y es posible que, a pesar de las pistas del madrileño asturianizado, no lo reconozca jamás. Porque no es judío, sino cristiano viejo. Conoce de memoria la temperatura del agua bendita en la pila de San Isidoro, el peso de las piedras de la Catedral de León y el tamaño exacto de los bronces del Santuario de la Virgen del Camino en un día de lluvia.

Querido Pedro Sánchez: con mi felicitación de cumpleaños, mi afecto y mi abrazo.

Feliz Nochebuena a todos

Fecha: 24/12/2007 15:18.


gravatar.comMariano Estrada

Queridos amigos:

Me ha parecido una Cena de Navidad interesante. Habrá habido cenas de otros tipos, mejores y peores. Pero ésta me ha parecido interesante. Para darle de comer al pensamiento.

Un abrazo
Mariano

Frei Betto


ALAI AMLATINA, 26/12/2007, Sao Paulo.- Se dio por celebrada la Misa del
Gallo en la madrugada del 25 de diciembre. El padre Alfonso se dejó
contagiar por la aflicción de los fieles, ansiosos por regresar a sus
casas y disfrutar de la cena antes de que se acostaran los niños.
Abrevió la homilía, se saltó algunas oraciones, deseó a todos una Feliz
Navidad y les dio la bendición final. Una decena de feligreses se juntó
en la sacristía para darle a él también las felicitaciones. Los regalos
se fueron juntando en un rincón: camisas, calcetines, libros… esas cosas
apropiadas para un hombre de Dios.

Despojado de los ornamentos, el padre Alfonso se vio solo.
Miserablemente solo, en plena noche de Navidad. El celibato es un don y
él creía haberlo recibido. A lo largo de veinte años de sacerdocio le
sobrevinieron muchas tentaciones. Sin embargo no era el atractivo de las
mujeres lo que le llevaba a dudar de su consagración. Las admiraba, se
sentía gratificado de encontrarlas bellas y atractivas. Señal de que
había en él un macho, lo que íntimamente le envanecía. Le perturbaba la
conciencia del padre que nunca fue. Muchas veces sentía la nostalgia de
los hijos que no tenía.

Le atormentaba verse solo en la mesa del comedor. Comer es comunión,
compartir, mezclar el yantar con el diálogo ameno y alegre. El alimento
le caía insulso, y con frecuencia se sorprendía soñando con los ojos
abiertos en una mesa rodeada por su familia imaginaria.

En aquella noche la soledad le golpeó fuerte. Una soledad con una punta
de amargura adherida a una expectativa frustrada. La sentía en la boca
del alma. Ninguno de los feligreses había tenido la gentileza de
convidarle a cenar.

El padre Alfonso revisó los paquetes de colores brillantes y encontró lo
que deseaba: un pastel y una garrafa de vino. Los metió en la bolsa
donde llevaba los sacramentos a los enfermos y se dirigió a la zona bohemia.

Shirley tenía los ojos hinchados, el pecho sofocado, el corazón
encogido. Desde la caída de la tarde había llorado copiosamente al
recordar las navidades de su infancia. Se acordó de la familia que la
repudió, del marido que la abandonó, del hijo que se avergonzaba de
ella. Sintió odio contra la vida, contra el infortunio a que se vio
condenada. Confundida, tuvo miedo y deseo de sentir odio también contra
Dios.

Si pudiera no trabajaría aquella noche, pero no le quedaba alternativa.
Las deudas la obligaban a salir a la calle y esperar el dinero ocasional
que llegaba escondido tras la fantasiosa excitación de su fortuita
clientela.

Miró al hombre con la bolsa en la mano, camisa sin corbata, zapatos
oscuros. Quizás viniera del trabajo. Lo encuadró en la tipología
adquirida en tantos años de callejear: tenía el aspecto ingenuo de los
que sólo buscan aliviarse y, a la hora del pago, prefieren ser generosos
antes que enfrentar a una prostituta enojada dispuesta al escándalo.

Intercambiaron miradas y ella se esforzó por esbozar una sonrisa
seductora. El se paró y le preguntó; ella señaló el hotel de paso de la
esquina. Caminaron juntos en silencio, ella sobreponiendo su
profesionalismo a los sentimientos rotos, él aprensivo ante el recelo de
poder ser reconocido. Subieron las escaleras escasamente iluminadas, en
cuyos peldaños las cucarachas se desviaban ariscas.

Al desabrocharse el primer botón ella intentó decir algo, pero él se le
adelantó; le explicó que no estaba allí en busca de sexo sino de
compañía. Pero que le pagaría lo acordado. Le habló de su sacerdocio y
de su soledad, y le preguntó si ella estaría dispuesta a orar con él y a
compartir la cena.

Shirley se sentó en la cama, metió la cara entre las manos y estalló en
llanto. Pero ahora era un lloro de alivio, de gratitud por algo que no
sabía definir, casi de alegría. Luego habló de sus navidades en el
campo, del pesebre de tamaño natural que su padre armaba en un rincón de
la casucha, del pavo engordado durante meses para la ocasión, del local
bendito cedido por una vecina a falta de iglesia y de sacerdote en
aquellas lejanías.

El padre Alfonso propuso hacer una oración. Ella se arrodilló y él la
tomó de la mano e hizo que se sentara de nuevo. Él ocupó la única silla
que había en el cuarto. Abrió el evangelio de Lucas y leyó pausadamente
el relato del nacimiento de Jesús. Después le preguntó si le gustaría
recibirla eucaristía. Shirley pareció sentirse golpeada. ¿Cómo ella, una
puta, podría recibir la hostia sin haberse confesado siquiera? El
sacerdote leyó el texto de Mateo 21,28: “Las prostitutas les precederán
en el reino de Dios”. Y pensó que debiera ser él, y esa sociedad cínica,
injusta y desigual los que debieran confesarse con ella y pedirle perdón
por haberla obligado a una vida tan degradante.

Después de la comunión el padre Alfonso sacó dos vasos de la bolsa, los
llenó de vino y partió el pastel. Amanecía ya cuando los dos seguían
conversando animadamente acerca de sus vidas.

- Frei Betto es escritor, autor de “Tipos típicos. Perfiles literarios”,
Premio Jabuti 2005, entre otros libros.

Traducción de J.L.Burguet

Fecha: 26/12/2007 23:39.


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