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LA PERSONA EN TIEMPOS DEL COVID-19 (Por Eladio Chávarri - Baldomero López)

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1.CUÁL ES EL CONTENIDO DE “PERSONA”

 

 

1.1.La persona está formada por todas las vitalidades humanas, no solo por alguna o algunas; todas son constituyentes suyos

La persona es el sujeto agente que une y estructura la compleja multiplicidad – frecuentemente en tensión– de nuestras vitalidades, porque todas son constituyentes suyos. La persona sintetiza en sí todas las manifestaciones vitales del hombre. Como esas, al menos ocho, vitalidades humanas se alimentan de seres, que son estimados por la persona como convenientes (valores) o como perjudiciales (contravalores), la persona es el sujeto de todas las presencias y estructuraciones de lo valioso y de lo disvalioso. Es decir, la persona es la que está sana o enferma, la que siente placer o dolor, la que conoce o ignora, la que tiene riquezas o padece pobreza, la que experimenta lo bello o se revuelca en la fealdad, la que es buena o mala (persona), la que juega o no, la que es religiosa, atea o agnóstica y la que es sociable o insociable.

Si la persona está formada por todas las vitalidades, su apertura o relación con el ser como valioso/disvalioso no es solo cognitiva, como han afirmado la mayoría de los grandes filósofos, sino que es una relación de sus ocho vertientes vitales. Aunque el conocimiento acompaña con más o menos intensidad a la relación materna, por ejemplo, dicha relación de la madre con su hijo no es ni única ni principalmente de naturaleza cognitiva.

1.2. Visión muy reducida que la tradición ha tenido sobre la persona

Entre los que han hablado sobre la persona en la cultura europea, sobre todo en la modernidad, ha sido muy corriente asignarle solo determinadas vertientes vitales, tales como ser sujeto de derechos, o de responsabilidades éticas, o de amores religiosos o de diálogos lingüísticos. De este modo, reducen la persona a solo algunas vertientes vitales de determinadas dimensiones valorativas, cuando la persona es el sujeto y está implicada o presente en “todas” las vitalidades humanas. Julia, Andrés e Inés han venido a ser simplemente individuos de la especie, o quizás se limitaban a ser un yo pensante, o tal vez desarrollaban su existencia como fugaces corrientes de pulsiones, o aparecían ante un rígido súper–ego como sujetos amansados, rebeldes, tímidos u obedientes, o emergía de ella una indomable voluntad de poder, o, en fin, aparecían ante los demás como hacedores de responsabilidades. Estas selecciones más o menos arbitrarias de vida humana representan otras tantas privaciones reductoras de lo que es la persona. Esta, como acabamos de afirmar, está presente e implicada en todas las vitalidades que componen el complejo orden de la existencia humana, porque la persona es el sujeto unificador de todas ellas. La persona es, en definitiva, el conjunto de todas las vitalidades y está integrada por los valores y contravalores de las dimensiones biopsíquica, cognitiva, económica, estética, ética, lúdica, religiosa y sociopolítica.

1.3. Muchos no ven ni creen que la persona dé unión a la compleja multiplicidad de nuestras vitalidades

Pues estas parecen ser un aluvión anárquico de inclinaciones y tendencias, de atracciones y repulsiones, de intuiciones y racionalizaciones, de apreciaciones, preferencias, postergaciones y decisiones opuestas, que en gran medida vienen a anularse las unas a las otras. Es más: piensan que la persona se contagia de esta condición conflictiva que produce desgarros. Otros, por el contrario, hacen excesivo hincapié en las armonías de la persona. Decimos excesivo, porque las organizaciones que lleva a cabo la persona, si bien aportan mucho orden vital a todas las manifestaciones y desarrollos del hombre, sin embargo, no llegan jamás a ejercer concordias perpetuas. Las vertientes y ámbitos vitales llevan en su misma entraña el impulso hacia la superación o hacia la destrucción, de modo que muchas armonías adquiridas sufren fuertes tensiones o incluso desaparecen. Lo admirable de la persona es que, por lo regular, conjuga con notable eficacia la armonía con la tensión en todas las dimensiones valorativas.

2. LA PERSONA TIENE TRES PERSPECTIVA O DIMENSIONES: LA BIOGRÁFICA, LA SOCIAL Y LA DE ESPECIE

De la perspectiva biográfica de la persona nace el yo, el tú y el él. Sin duda, las más cercanas y más queridas acciones valorativas son las que conseguimos en nuestra más o menos larga biografía. Esta dimensión biográfica es tal vez la única que tenemos en cuenta la mayoría de la gente. Nos centramos tanto en ella, la apreciamos tanto, que no vemos a la persona desde la gran perspectiva de los grupos, formada por los nosotros, los vosotros y los ellos. También nos olvidamos de la tercera perspectiva de la persona, que es la más comprehensiva de las tres: la de su pertenencia a la especie humana. Cuando situamos a la persona en el amplio campo que es la especie y la comparamos con los demás seres, vivientes y no vivientes, comprobamos que se relaciona, no con una parcela, sino con todo el ámbito del ser, al que estima como valioso o disvalioso para su desarrollo o deterioro. Este estar enlazada y relacionada con todo el ámbito del ser –cosa que no sucede con los demás entes del Cosmos conocido–, produce en la propia persona la autoconciencia de que su ser es “específico”, “especial”, abismalmente diferente de todos los entes que forman el ámbito del ser.

 


La existencia de perspectivas no debe llevarnos al engaño de vernos como tres personas. Somos una misma persona, que coordina y desarrolla las armonías y tensiones de las vitalidades humanas bajo las perspectivas de la irrepetible e intransferible unidad biográfica, de la comunidad grupal y de la especificidad en comparación con todos los demás seres. Esta visión de la persona concuerda plenamente con las recíprocas relaciones constitutivas que tienen las vitalidades humanas con los seres de su específico hábitat (medios natural–cósmico, histórico– social y metahistórico).

3. INHUMANIDADES REFERENTES A LA PERSONA

Es muy frecuente fijarse en exclusiva en una de las tres dimensiones de la persona, por lo que es muy habitual practicar enclaustrados “individualismos”, “grupalismos” y “especifismo” –permítasenos el neologismo– personales. Todos ellos son recortes importantes de la riqueza entitativa de la persona.

3.1. Se produce inhumanidad cuando solo se tiene en cuenta la perspectiva biográfica de la persona

En el individualismo, lo humano y lo inhumano se reducen al ámbito de la persona biográficaLas personas desarrollan su vida biográfica en complicados procesos vitales, que se rigen tanto por su código genético como por los códigos sociales históricos. Y las diversas combinaciones de ambos códigos hacen que tales procesos vitales se desarrollen en las biografías de modo único, exclusivo y excluyente, pues, en efecto, mis procesos vitales no pueden reducirse a los tuyos o a los suyos, ni es posible la sustitución de unos por otros, ni son repetibles. La unidad dentro de la biografía afecta a órganos y a inclinaciones, a la capacidad de reír y a la de pensar, al amar y al odiar, al entender y al sentir, al habitar en un tipo de mundo o en otro, al tomar conciencia de sí mismo y de los demás. Todo este cúmulo de diferencias vitales biográficas, que son las que determinan los respectivos yo, tú y él personales, son considerados, generalmente por los poderosos, como componentes únicos de humanidad y de inhumanidad. Y esto es una inhumanidad flagrante, porque es una reducción sustancial de la persona.

3.2. Es inhumano reducir la persona a su dimensión o perspectiva grupal

Las relaciones de pertenencia de las personas a los grupos constituyen el medio social–histórico. En estas relaciones, la persona grupal ve configurada su identidad por determinados caracteres vitales exclusivos de los grupos, por las diferencias grupales. Análogamente a lo que sucede con las diferencias biográficas, también las grupales son irreductibles a otras grupales, insustituibles por otras grupales e imposibles de ser cultivadas fuera de su propio grupo. Aparecen así los diferenciados grupos familiares de los Carrizo y de los Cortés, los cívicos de vallisoletanos, de leoneses y de casorvidenses, los regionales de castellanos y de navarros, los nacionales de españoles y de franceses, los religiosos de judíos, de cristianos y de musulmanes, los profesionales de toda índole, los grupos de ricos y de pobres, de jubilados y de trabajadores en activo.

Es evidente que la pertenencia a grupos diferentes creará nosotros, vosotros y ellos también distintos. Pero no solo diferentes, sino que los grupos se relacionan entre sí con fuertes o con débiles intensidades vitales, con lo que los miembros de los grupos también se afirman con mayor o menor intensidad como nosotros, como vosotros y como ellos. Es precisamente el grado de implicación en las diferencias grupales el que configura con mayor o menor intensidad esos nosotros, esos vosotros y esos ellos. Nosotros los blancos, nosotros los ricos, nosotros los catalanes, nosotros los de derechas, etc. son más intensos que sus respectivos grupos opuestos de nosotros y de vosotros (negros, pobres, zamoranos, de izquierdas, etc).

Ahora bien, para el “grupalismo”, los grupos son los únicos constitutivos de lo humano y de lo inhumano. Los “nosotros” se elevan desde la perspectiva meramente grupal de la persona al plano de las humanidades y de las inhumanidades, con lo que erigen a las diferencias grupales en auténticas versiones de lo humano y de lo inhumano. Muchos grupos, nacidos en ciudades ilustres, en regiones y en Estados ricos, en familias nobles, aunque sean de pacotilla, en determinadas tendencias políticas – como pueden ser los nazis y sus facsímiles actuales– se ven a sí mismos como auténticos prototipos de humanidad y de inhumanidad. El resto son escoria humana.

3.3. Inhumanidades en la perspectiva personal de especie

Como hemos señalado, desde su perspectiva de especie, la persona se relaciona con todos los seres no humanos, y en ese concierto universal la persona tiene conciencia de que es una “especie” diferente a la de los demás seres no humanos. Pero esta conciencia de la diferencia puede llegar hasta el punto de que no pocos modelos humanos rechacen

integrar en la especie humana caracteres que comparte con los seres animados y con los inanimados del universo. Con ello, se construyen versiones de lo humano y de lo inhumano fundamentadas sobre la differentia specífica, con lo cual se producen grandes reducciones dentro de la propia especie, que generan confrontación y agresión a los demás seres.

Es habitual percibir el “individualismo” y el “grupalismo”, pero no se llega a captar con la misma claridad el “especifismo”. Este se produce, por lo regular, al concebir al hombre de un modo apriorístico, definicional, fijo, determinado, estable y limitándolo a unas cuantas vitalidades e ignorando las demás, sobre todo las que tenemos en común con los seres no humanos. Lógicamente, el especifismo ignora, consciente o inconscientemente, que todas esas vitalidades humanas seleccionadas por él derivan por un proceso de evolución desde los seres inanimados, pasando por los vegetales y los animales, hasta llegar a los humanos.

4. MODALIZACIÓN BIOPSÍQUICA ECONÓMICA DE LA PERSONA EN SUS TRES DIMENSIONES (BIOGRÁFICA, SOCIAL Y DE ESPECIE)

El núcleo valorativo del modelo de ser humanos hoy está formado por los valores biopsíquicos y económicos. Este núcleo influye de tal manera en los demás valores, que les confiere un nuevo modo de ser, es decir, los “modaliza”: hace que pierdan su naturaleza o sustancia original y la sustituyan por la del núcleo modalizador. También la persona es afectada en sus tres dimensiones o perspectivas por esta modalización biopsíquica económica.

4.1. Modalización biopsíquica económica de la dimensión biográfica de la persona

a) Al estar modalizada la perspectiva biográfica de la persona por el núcleo valorativo del modelo humano Hombre Productor Consumidor, las diferencias más íntimas y profundas del yo, del tú y del él son diferencias cargadas de biopsiquismo y de mercantilismo. Así lo atestiguan las crisis económicas que vamos padeciendo últimamente, crisis que las personas biográficas sentimos como muy profunda porque afecta al núcleo valorativo de nuestro modelo de vida. El individualismo y el egoísmo con connaturales a la modalización biopsíquica económica de la persona, porque estos valores son incomunicables en el sentido de que, si los posee una persona, no pueden tenerlos al mismo tiempo las demás.

b) Pues bien, si además de esta modalización biopsíquica mercantil de las biografías, reducimos la persona únicamente a su dimensión biográfica, tenemos en su esencia más pura y profunda lo que ha venido llamándose liberalismo –hoy, neoliberalismo–. El axioma fundamental del “individualista” sistema liberal es que lo que cada es uno, en lo bueno y en lo malo, se debe únicamente a sus cualidades y capacidades biográficas y a la puesta en práctica de estas. La influencia de nuestra forma de vida y de su organización económica sobre las biografías es un demonio que no quieren ni mentar los liberales. Tampoco la solidaridad es una palabra que exista en el diccionario

individualista liberal. Para este sistema de organización económica y social, los seres humanos no son valiosos por sí mismos, sino como como mercancías para la producción a su vez de mercancías para los propietarios.

b) Que la Unión Europea es una comunidad económica neoliberal –y solo eso–, lo sabíamos desde hace mucho tiempo. Pero en esta crisis económica, que ha acelerado y agravado la pandemia del cobid-19, los neoliberales se han quitado la careta transparente y han mostrado sin rubor sus desvergüenzas. Los ricos alemanes y holandeses (no los alemanes y los holandeses de a pie) encabezan el grupo de países que se niegan a que la Unión Europea haga frente mancomunadamente a los efectos del coronavirus sobre la economía europea. En España hay corrupción, por supuesto. Una es la corrupción "al menudeo", la que se da entre la clase política y sabemos que hasta el anterior Jefe de Estado era un vulgar comisionista. Sin embargo, la importantes no es esa. Si se habla tanto de la corrupción política, como si fuese la única, es para ocultar la más onerosa. Dice Juan Torres López, catedrático de economía en Sevilla: “Los políticos corruptos se quedan, en realidad, sólo con la calderilla, con la propina, porque los grandes ingresos que genera la construcción de los aeropuertos donde no hay aviones, las autopistas por donde apenan pasan coches, los puertos faraónicos innecesarios, las operaciones de ingeniería financiera... se los llevan las grandes empresas, los bancos y los fondos de inversión, y una buena parte de ellos proceden precisamente de países del norte de Europa, como Alemania y Holanda. Las burbujas especulativas de Europa la han financiado principalmente los bancos alemanes y holandeses. Por cierto, a costa de no utilizar esos capitales en el desarrollo de sus economías, sino en inversiones financieras buitre.

Y la corrupción a lo grande está presente en países como Alemania o los Países Bajos desde hace tiempo. Alemania ha podido llegar a ser una gran potencia exportadora, entre otras cosas, gracias a los sobornos, una práctica tan habitual de sus grandes empresas que hasta hace pocos años incluso se podían deducir de impuestos. Solo a su gigante Siemens se le han descubierto operaciones irregulares por valor de unos 420.000 millones de euros. Volkswagen ha engañado a millones de clientes con el escándalo de los motores diésel; muchas grandes empresas alemanas como Deutsche Bank, Vodafone, Deutsche Telekom o Deutsche Pos, entre otras, han protagonizado también grandes escándalos y el considerado mayor fraude fiscal de la historia europea, el caso Cum-Ex, se organizó en Alemania.

¿Y qué decir de Holanda, aparte de que su gran banco ING ha tenido que pagar multas multimillonarias por blanqueo de capitales? ¿No es eso otra forma de corrupción, más elegante si se quiere, aunque de consecuencias igual o incluso más dañinas en otros aspectos? ¿Y lo que hicieron algunas de sus grandes empresas multinacionales en la Sudáfrica del apartheid no fue corrupción de la más criminal? ¿Acaso el haberse convertido en un auténtico paraíso fiscal para permitir que las grandes empresas no paguen impuestos en los países donde realmente operan no es corrupción? ¿Se puede decir que en los Países Bajos no hay corrupción y que allí se utilizan los recursos públicos con honestidad cuando el país se ofrece como soporte de la ingeniería financiera que mina las arcas de otros Estados? ¿Robar los recursos propios es corrupción y permitir que se roben los de otros, como hace Holanda, no?

Un estudio reciente publicado en una revista del Fondo Monetario Internacional reveló que Holanda y Luxemburgo acogen la mitad de la inversión ficticia mundial, es decir, la que no se realiza realmente, sino que sólo está en las cuentas de las empresas para evadir impuestos. En España se calcula que las grandes empresas multinacionales dejan de pagar unos 13.500 millones de euros en impuestos gracias a la existencia de países como Holanda, que proporcionan la posibilidad de eludirlos. Le faltó al primer ministro holandés decir que los españoles, como toda la población de los demás países del sur de Europa, somos unos vagos y que no nos gusta sino la juerga y la siesta, a pesar de que trabajamos 272 horas más de media al año que los holandeses.

Los dirigentes holandeses, como los alemanes, tienen por qué callar. Los españoles no debemos ocultar nuestros defectos que son muchos. Entre ellos, el haber permitido que nuestras élites corruptas hayan entregado o malvendido tanta de nuestra riqueza a empresas alemanas y holandesas, o el haber permitido que nos incorporaran al euro sin hacer una valoración objetiva, ni permitirnos debatir sus ventajas e inconvenientes. Mas lo que no podemos tolerar es que los dirigentes de esos países nos insulten de la manera en que lo han hecho. El presidente de Portugal, Antonio Costa, lo ha dicho con toda claridad: las declaraciones del ministro neerlandés son "repugnantes". Lleva toda la razón. Es muy chocante que Holanda se quiera convertir en la guía moral de Europa dando lecciones de honradez a los demás, mientras deja morir a sus mayores sin atención hospitalaria porque ya son demasiado viejos, que es de facto un paraíso fiscal o que permite que mujeres exhiban su cuerpo como mercancías en los escaparates de Ámsterdam. Significa que la Unión Europea tiene un problema serio y que vamos a tener que plantearnos si vale la pena ser socios de quienes no saben pronunciar palabras como cooperación o solidaridad”.

4.2. Modalización biopsíquica económica de la dimensión social de la persona

Por otra parte, comprobamos que la modalización del núcleo valorativo del modelo humano HPC también afecta a los grupos. Las diferencias constitutivas de los nosotros, de los vosotros y de los ellos adquieren caracteres biopsíquicos mercantiles más o menos intensos, es decir son fundamentalmente diferencias económicas y biopsíquicas; las demás diferencias o no cuentan o han sido modalizadas por estas dos dimensiones valorativas, con lo que la identidad y las diferencias grupales son fundamentalmente diferencias biopsíquicas y económicas. Por eso, de acuerdo con este patrón biopsíquico económico de clasificación se van formando muchos y muy variados grupos, aunque en esencia se reducen a dos: los que tienen y los que no tienen. Ya lo decían los presocráticos, creo que también se afirma en el Quijote –que los cervantinos de este blog, que los hay muy doctos, me corrijan si no es así– y Machado lo recalcaba con la imagen de las dos Españas, pero que bien podía haberlo aplicado a las dos Francias, a las dos Italias, a las dos Argentinas o a los dos Marruecos, pues no es una peculiaridad de nuestro ámbito geográfico, sino que se extiende transversalmente por todos los lugares del mundo. La dimensión social de la persona de los ricos está circunscrita únicamente a sus pares, con los que mantienen lazos más fuertes que los de sangre. Algo parecido a lo que sucedía con la democracia griega del tiempo de Pericles: se aplicaba solo a los que eran ciudadanos atenienses, pero se alimentaba de los impuestos del imperialismo que esta democracia tenía con las islas de Grecia. Lo mismo podemos decir de la democracia del imperio británico y del actual imperio norteamericano: se aplica y vale ad intra –y solo para unos pocos– y se alimenta de la rapiña a los países y a los grupos más pobres.

4.3. Modalización biopsíquica económica de la dimensión de especie de la persona

Las diferencias características de nuestra especie se relacionan de modos biopsíquicos y mercantiles frente a las diferencias propias de las demás especies de seres, es decir, las tratan únicamente como diferencias biopsíquicas económicas. Las relaciones valorativas del HPC con los espacios, con los elementos atómicos, moleculares y químicos, con las energías, con los virus (cobid–19), con las aguas y las tierras, con las montañas, los bosques y los ríos, con los vegetales y los animales, etc. son relaciones valorativas biopsíquicas mercantiles. Alteramos y explotamos sin medida todo lo valioso y lo disvalioso que nos rodea, porque lo consideramos únicamente como mercancía. Nuestras existencias biopsíquicas mercantiles modalizan de ese mismo modo a todos los demás seres. El olvidar esta dimensión de la persona justifica todos los saqueos sin medida que los seres humanos cometemos con otros seres humanos y también con la Naturaleza y el Cosmos.

5. ¿QUIÉN PAGA EL MICRÓFONO?

Antes de escuchar lo que dicen, ¡entérate de quién paga el micrófono!

 


Hace unos días, el falso GEP hacía unas declaraciones en televisión. Con aire de quien se cree por encima del bien y del mal, sentenció que estaba bien lo del salario vital para socorrer a los que lo necesitaban para vivir, pero remachó como si fuera uno de los mandamientos de las tablas de Moisés: “Que sea solo por un tiempo; de ningunapage8image3689568 page8image1703488 page8image3671472 page8image3672096manera, definitivo”. ¿Cómo puede ser tan cínico uno que vendió a precio de saldo las empresas públicas más rentables, como Telefónica y Campsa, y, por cometer estas y otras rapiñas, tiene un sueldo ¡A PERPETUIDAD! que ronda los 100.000 €? Pues este y sus monaguillos y palmeros son los que más utilizan el micrófono. Evidentemente, alguien más enriquecido que el falso GEP, es el que paga dicho micrófono.

Otro día hablaré de los “fatos”.

Jueves, 11 de Junio de 2020 17:40. antiguosalumnosdominicos #. VARIOS

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gravatar.comJose Manuel García Valdés

Deus,deus meus respice in me quare me dereliquisti.
Este hombre, en lugar de cabeza, debe de tener una mochila cargada de reflexiones aplicables a contextos varios. En este caso la teoría baldo/chavarriana ha dado para hacer crítica de la UE por la poca empatía que sus estados muembros muestran con respecto a los estados más castigados. Pone de manifiesto la cara dura de algunos estados como Holanda que siendo como es un cuasi paraíso fiscal acusa a los sur europeos de fandangueros y charangueros. La crítica alcanza a la propia España en la que, algunos grupos políticos, son reticentes y muy críticos con la Ayuda Vital; ven con buenos ojos rescatar a los bancos pero ven con mal ojo el rescatar a los más necesitados. Critica al neoliberalismo padre del modo de pensar que apuntábamos, la política de la insolidaridad; el mercado regula, pero cuando vienen maldadas todos pedimos Teta a papá estado. En esa linea está su crítica a los santones políticos que critican la Ayuda Vital porque puede convertirse en vitalicia cuando ellos cobran pagas de decenas de miles de forma vitalicia. En fin, es una aportación contextualizada a los tiempos que estamos viviendo y así lo dice en el título.
A Baldo he decirle que ya estamos a punto de recobrar la "nueva normalidas" lo que supone que ya no vamos a estar confinados y no vamos a tener tiempo para leer estos tratados adrillazados, por ello le recomiendo que nos mande los mensajes en forma de Tuits, pareciéndose al amigo Trump-oso.
Si observas que los colegas no entran en el portillo debes deducir que es porque están sentados intentando asimilar tanta densidad de ideas. Yo te contesto porque, como sabes, fue en Casorvida donde Chavarry alumbró su teoría y forma parte del ideario común. Allí se despiertan y se lavan pensando en las dimensiones de la persona y ya saben que la dimensión biopsíquica firma parte de la persona que a su vez le abre a otras dimensiones y le relaciona con el murciélago coronario y el cerdo ibérico.
Sabemos que no nos "dereliquisti".
Un abrazo a todos los deseosos de la nueva normalidad. Ya tengo la maleta a la puerta.

Fecha: 12/06/2020 08:16.


gravatar.comFernando Alonso Díez

Querido Baldo, constantemente nos preguntamos ¿Qué tiene que decir la filosofía actual sobre los valores que hoy predominan en la sociedad del HPC y por cuáles debería apostar para preservar la integridad de la especie y asegurar más altas cotas de humanización?
De vez en cuando nos brindas puntos de vista a propósito de cualquier problema relevante que se preste a confusión o a disparidad de interpretaciones. Esos excelentes análisis sobre muy diversos problemas los voy recopilando (El dominico ante las herejías, La autenticidad versus el imperio del fraude, ¿Por qué la práctica religiosa se está desmoronando?, ¿Es adecuada la institución eclesiástica hoy?, La Misa, Intencionalidad política de los relatos de la primera navidad, La sociedad de consumo y Varios títulos más), tu estrategia de análisis acerca de cualquier problema es siempre el mismo:
- Una introducción metodológica, punto de partida, que consiste en recordar la axiología de Eladio Chávarri,
- El planteamiento del problema a analizar y su análisis a la luz de esa metodología.
En este caso sometes a análisis "La persona", porque (te reproduzco) "sintetiza en sí todas las manifestaciones vitales del hombre, que son estimados como convenientes (valores) o como perjudiciales (contravalores), la persona es el sujeto de todas las presencias y estructuraciones de lo valioso y de lo disvalioso".
- Las distintas modalizaciones de lo humano en lo que toca a ese problema, en este caso la persona, que es multidimensional y por lo mismo su análisis ha de ser complejo, somos individuos, pero somos sociales y formamos parte de la naturaleza. En esa complejidad radica la autenticidad o el engaño, la humanización o la deshumanización.
- Para concluir con la crítica lúcida y a la vez positiva o demoledora de una situación, en este caso la actitud individual, social-comunitaria o específica acerca de la Pandemia y nuestra actitud como ciudadanos españoles, como miembros de una comunidad más amplia o como habitantes de la Tierra.
Pero en todos los casos, en los enumerados y en los archivados, el análisis funciona sin lagunas y con argumentación clara y adecuada.
Me imagino, querido Baldo, que todo este trabajo alrededor de la obra de Chávarri merecerá por ejemplo, algún día, más pronto que tarde, una edición de axiología práctica aplicada a las múltiples dimensiones de humanización en ese HPC al que nos referimos. Teniendo en cuenta que la Axiología casi siempre se ha ocupado de cuestiones éticas o estéticas, la metodología de Chávarri es tan exhaustiva que en tus manos promete no dejar "títere sin cabeza"
Es posible que ya tengas pensado abordar algún ensayo con la intención de aproximar la tremenda obra de Eladio Chávarri al resto de los mortales, alguien tiene que hacerlo y tú tienes el imperativo categórico entre tus papeles. Mientras tanto, otros releemos siete veces el capítulo tres de Perfiles y para atragantarnos en el intento.

Fecha: 13/06/2020 15:19.


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