Queridos amigos: si algo está teniendo de positivo este blog es que ha sido una humilde chispa que ya está generando la necesidad de reencontrarnos con antiguos compañeros y Frailes.
En el álbum PAJES y CARROZAS deposito varias fotografías de alguno de los reencuentros.
Aprovecho el artículo de hoy para copiaros a continuación el correo que he recibido de Francisco Muñiz Iglesias "Chisco" en el que me cuenta un curioso reencuentro.
Querido José Mari:
Te voy a contar algo que me sucedió esta semana.
El pasado jueves 24 viajé a Madrid y me sucedió algo sorprendente. Por motivos de trabajo relevaba a un compañero con el que llevo trabajando casi veinte años en Zaragoza, y que es también natural de León. Nuestra relación laboral ha sido siempre excelente, pero en el terreno personal no habíamos intimado hasta ese día.
En un momento de nuestra conversación decidimos hacer un alto y tomarnos un café, muy cerca de la Puerta del Sol. Rompimos por unos instantes los temas laborales para adentrarnos, un poco sin querer, en los personales. En un momento de la conversación e impulsados por los recuerdos que a cada uno se le acumulan con los años, saqué a relucir la página Web de los antiguos alumnos dominicos. Cual sería nuestra sorpresa al darnos cuenta que también él había estudiado en La Virgen del Camino, y que habíamos compartido escolanía, viajes a Viena, a Pamplona, a Burgos… ¡NOS QUEDAMOS SIN PALABRAS!!
No quedó solo el compromiso por su parte de colaborar en la página y de hacer lo posible por asistir al aniversario, sino que me preguntó: “¿Conoces al Padre Laguna?” a lo que contesté: “Por supuesto, incluso he subido fotos suyas a la Web”.
A los pocos minutos abandonábamos nuestro relevo laboral (que no se enteren mis jefes) y dimos otro paso más hacia un nuevo reencuentro. Nos encontramos caminando con paso firme, bajo una lluvia torrencial que nos caló hasta los huesos, camino de la Basílica de la Virgen de Atocha, donde el Padre Laguna está desarrollando sus labores pastorales como párroco.
Aunque en un principio le costó recordarme (es lógico si tenemos en cuenta la cantidad de alumnos y de años que han transcurrido) el encuentro fue emocionante. Cada sacerdote o empleado de la Parroquia que pasaba era interceptado por el Padre Laguna, el cual se enorgullecía al presentarnos como antiguos alumnos que venían a saludarle.
Me comprometí a volver antes de quince días, charlar unos minutos mas y hacernos unas fotos para colgarlas en la Web, cuya existencia ignoraba hasta entonces, pero seguro que esa misma tarde conoció.
Le trasladé el deseo, que supongo todos tenemos, de que también nuestros “Padres” hagan lo posible por estar entre nosotros el próximo Octubre.
Aún no dejo de pensar lo que esta página y esta idea tuya, José Mari, está influyendo en mi vida, removiendo sentimientos que creía eclipsados para siempre.
Sinceramente, gracias por todo.
Francisco Muñiz (Chisco)