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ENTREVISTA A VÍCTOR PABLO

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Un pajarín me ha avisado y aquí os dejo la entrevista que realiza el periodista de la Nueva España de Oviedo a nuestro compañero Víctor Pablo. En azul os dejo el enlace al periódico digital.

http://www.lne.es/oviedo/2011/10/13/orquesta-equipo-bara/1141810.html?utm_source=rss«Una orquesta es un equipo, como el Barça»

«La Sinfónica del Principado necesita un director solvente que se comprometa con la región; si no, no la entenderá nunca»


 

VÍCTOR PABLO PÉREZ
Director de la Sinfónica de Galicia, abrió el martes el ciclo de Conciertos del Auditorio

Pablo GALLEGO
Cuando Víctor Pablo Pérez (Burgos, 1954) aterrizó en Oviedo con 26 años para dirigir la vieja Orquesta Sinfónica de Asturias (OSA), sus músicos empezaron a llamarle «el guaje». Era 1980, y España pensaba más en la movida que en los parámetros europeos clásicos. Su juventud y su modo de ver la profesión, tan avanzado respecto a la tradición del Principado, fueron el germen del proceso que, al cabo de los años, desencadenó en la fundación de la actual Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA). Por el camino, en un periplo sinfónico de Sur a Norte, Víctor Pablo -como le llama la extensa familia musical- ha levantado las sinfónicas de Tenerife, de la que es director honorario tras 20 años de trabajo, y la de Galicia. Ahora ha regresado a Oviedo para dar con la violinista Anne-Sophie Mutter el pistoletazo de salida a la nueva temporada de Conciertos del Auditorio. El leve acento gallego con el que acompaña sus respuestas da fe, tras 18 años en La Coruña, de una de sus máximas: que en la dirección y en la gerencia de una orquesta «no hay acción a distancia».

-¿Qué tal con Mutter?

-Es una intérprete excepcional. Decir que es un honor tocar con ella es casi una obviedad. Aunque tenemos experiencia con otros solistas de talla mundial, como Zimerman o Bolodos, para la orquesta de Galicia ha sido un privilegio.

-Algunos tienen fama de divos. ¿Cuesta trabajar con ellos? ¿Hay trucos para salir ileso?

-El secreto está en que la orquesta aporte un valor añadido al solista. Que sientan nuestro entusiasmo, que el acercamiento sea sincero. Es una relación de entrega mutua, porque nos introducimos en su mundo. El solista lo percibe, y lo agradece. Anne-Sophie Mutter nos ha dicho que estaba encantada con nosotros. En la parte alemana de su gira de aniversario tocará con la «Filarmónica de Berlín». Seguro que obtendrá una respuesta técnica magnífica, pero no serán tan cariñosos. 

-¿Es más difícil para una orquesta de provincia salir fuera?

-Hasta el momento hemos realizado varias giras europeas de cierto relieve, conciertos en la Trienal de Colonia (Alemania), y giras por Sudamérica. Cada año tratamos de tocar cuatro o cinco veces en distintos lugares de España.

-¿De qué depende el éxito?

-Sobre todo, de la calidad. A partir de ahí pesa la credibilidad que pueda tener el director, o la originalidad del programa que vayas a ofrecer.

-¿Y el apoyo institucional?

-No es tan necesario para España, pero sí a nivel internacional, aunque eso no es nuevo. Las sinfónicas de Cincinnati o de Nueva York, que tienen presupuestos tremendos, siempre se buscan algún patrocinador fuerte cuando empiezan sus giras europeas.

-¿Cuál es la clave para que una orquesta progrese?

-El trabajo personal de los músicos, como el valor en el ejército, se da por descontado. Cosas que influyen son, por ejemplo, la fórmula de ensayos. También el tipo de repertorio, que debe ser progresivo, cómo se hace la inmersión en ciertos autores, o la oportunidad de hacer ópera. La Sinfónica gallega ha trabajado en el foso dos autores esenciales para mejorar la calidad, que son Mozart y Rossini. Su música es transparente, muy exigente, pero básica para lograr una técnica más depurada. En realidad es todo.

-¿Y la composición de la orquesta?

-A la hora de hacer audiciones lo importante no es buscar al mejor músico en sí mismo, sino al mejor para tocar en equipo.

-¿La individualidades dan problemas?

-Los solistas tienen una personalidad más acusada, por eso es importante enseñarles a pensar en conjunto, que sientan los colores. Es como el Barça y el Madrid.

-¿Se puede comparar la música con el fútbol?

-El Barça es un equipo, porque todos funcionan como uno. El Madrid, en cambio, está compuesto de personalidades, con un juego más individual que, a veces, es brillante. La Sinfónica de Galicia es más similar al Barça. Una orquesta es un equipo.

-Y tienen cantera.

-Tenemos una orquesta joven, con 90 músicos, y dos orquestas infantiles, con 120 niños de 7 a 14 años. Un proyecto como éste es lo que realmente justifica la existencia de una orquesta.

-Usted ha sido testigo del profundo avance del panorama musical español.

-Muchas veces me preguntan por qué hay tantos músicos extranjeros en las orquestas españolas, y la respuesta es que hace 25 años España estaba sumida en un círculo vicioso difícil de romper. No había músicos porque no había orquestas, y viceversa. Las sinfónicas eran casi de aficionados, y no había forma de despegar hacia el aceptable nivel medio de las formaciones europeas. Ese círculo se rompió a base de importar músicos de todo el mundo. No sólo para tocar, sino para la enseñanza, algo muy similar a lo que se produjo en Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. 

-La Sinfónica de Galicia cumple en mayo 20 años. ¿Cómo ha sido el camino hasta aquí?

-La media de edad de nuestros músicos son unos 34 años, y la mayoría lleva ya 12 años trabajando juntos. Los primeros ocho años fueron duros, y hubo momentos difíciles. Se hicieron muchas audiciones, mucho trabajo por secciones. Había que dejarse la piel, y uno, como director, no podía ser agradable con todo el mundo. Pero los resultados están ahí y compensan. La orquesta es un orgullo para Galicia.

-Usted fue uno de los motores de la actual Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias.

-Entonces era la OSA, heredera de la Orquesta de Cámara de Muñiz Toca. Era más antigua que la Nacional de España e hizo un esfuerzo heroico, casi sin medios, en su empeño por hacer música en directo. En los archivos de la OSPA hay partituras trabajadas por Muñiz Toca que demuestran su sabiduría. Éramos herederos de una tradición. Hace 80 años lo que se hacía en Asturias no era habitual en España, aunque sí en Europa. La dedicación profesional viene de hace 25 o 30 años, y hemos ido muy deprisa.

-¿Qué recuerda de aquello?

-Podríamos estar hablando un par de días. Recuerdo el esfuerzo de todos, desde los más jóvenes hasta los de más edad, como el solista de flauta de la OSA, don César San Narciso. También el trabajo de Alfonso Ordieres, el concertino, del que aprendí su capacidad para facilitar el trabajo del grupo, o de Ángel Millán, el trompeta, jubilado en Zaragoza. Había músicos realmente fantásticos.

-¿Cómo fueron los inicios? ¿Les costó acomodarse?

-Al principio hubo que construir una «forma de ser» profesional, estrenar obras que nunca se habían escuchado en Asturias, buscando en lo posible la colaboración racional con la ópera.

-Que entonces era...

-La primera pregunta que me hicieron nada más llegar fue qué opinaba de la Ópera de Oviedo. Yo les expliqué que venía de Alemania, donde el estreno de un título se trabajaba durante un mes y medio. Aquí se hacía en una semana, así que respondí que, a la vista de los hechos, ellos mismos podían sacar la conclusión. Ahora, afortunadamente, se trabaja con parámetros europeos.

-La OSPA está inmersa en la búsqueda de un nuevo director. ¿Algún consejo?

-El director que se ocupe de una orquesta como la OSPA debe tener en cuenta que vivirá una realidad distinta a la europea. No debe ser solamente un buen director, técnicamente solvente, sino tener un profundo nivel de compromiso con la región y la ciudad en las que se asienta. Si no, no la entenderá nunca. Esa capacidad de compromiso es tan importante como saber dirigir.

-Los dineros siempre son un problema.

-Será el director quien tendrá que seducir a los financiadores de la orquesta, en este caso al Gobierno del Principado, para que además de dar buenos conciertos hagan que los asturianos se sientan orgullosos de su orquesta. La Sinfónica debe ser uno de sus símbolos más potentes.

-¿Hay crisis en la cultura?

-Sí, pero se resuelve con disciplina, en todos los sentidos, y con orgullo. La crisis no puede significar resignarse ni apocarse, sino defender lo que se tiene.

 
Viernes, 14 de Octubre de 2011 09:14. antiguosalumnosdominicos #. VARIOS

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gravatar.comLuis Heredia

Si leeis detenidamente las respuestas de Víctor Pablo y os transportáis años atrás, está reviviendo lo que mamó.

En fin, que no me ciega la pasión familiar pero tengo la impresión de que es lo mismo que hizo el P. Torrellas con la Escolanía. A las pruebas me remito.

Que descanseis y tengais felices sueños. Mañana dormiremos una hora más porque no tenemos vuelta a la finca.

Y no os olvideis de poner la ratonera en el pasillo porque me desapareció media tableta de chocolate La Herminia la pasada noche.

Fecha: 15/10/2011 23:11.


gravatar.comJosé Mª Sierra Tascón

Eres la h... Mira que tratar de cazar al pobre ratón hambriento. Si ya nos daban un trozo de chocolate de "La Viuda", eso sí... No era de la divorciada. Y qué rico que estaba. No sé y, a estas alturas tampoco importa, si picó algún ratón negro o de hábito. Sí: seguro que el ratón tenía escapulario.
Un beso fuerte, Luis.

Fecha: 15/10/2011 23:35.


gravatar.comAMADOR ROBLES

holam b noches a todos. si alguien tiene el email o el movil victor pablo pérez, agradezco me lo facilite. tendría verdadero interésen contactar con él. gracias.

Fecha: 16/10/2011 22:02.


gravatar.comjosemari cortés aranaz

amigo Amador,
te he contestado a tu e-mail.

besos.

Fecha: 16/10/2011 22:17.


gravatar.comAndrés Martínez Trapiello

Era el día 12, viernes, y dentro del XXVIII Festival de Órgano de León estaba programado el concierto de la Sinfonía 6 en La Mayor de A. Bruckner con la Sinfónica de Galicia y Víctor Pablo Pérez como Director. Por lo primero, por Bruckner no me atraía acercarme a la Catedral a escucharlo; pero lo segundo, la dirección de Víctor Pablo me estimuló para acercarme y poder saludarle un año más. Efectivamente, hasta ese 12 de Octubre no reclamaba mi atención la Sinfonía 7 de Bruckner que tengo olvidada en mi discoteca; pero hoy, 22 de Octubre, he querido volver a escucharla.
Y hubo la confesión con Víctor Pablo al terminar el concierto: La reticencia a asistir ante una obra musical que, al final, yo había disfrutado tanto oyendo como él dirigiendo. Y su explicación con las manos del sonido de los vientos de la Orquesta llenando las cúpulas de la Catedral, me trasladó al juego de manos de Ángel Torrellas dirigiendo la Escolanía.
Había sido positiva la tarde: Saludar a un amigo y encariñarme por otro compositor.

Fecha: 22/10/2011 23:52.


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