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INTERVENCIONES

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Estos son los textos de las intervenciones en el acto de presentación del libro de POEMAS de José Ignacio Mallada Serrano, día 9 de Marzo de 2013, Avilés (Asturies).

 


 

PALABRAS DE SALUDO DEL FURRIEL EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE POEMAS DE JOSÉ IGNACIO, AVILÉS 9 DE MARZO 2013

 

Queridos Amparo y José Ignacio, nietín, familiares, amigos, paPedro, santas, compañeros, gracias por haber venido hasta aquí, hasta Avilés,  para participar en la presentación del libro de POEMAS de José Ignacio,

No más duelos, no más hielos, no más velos.

Mañana día 10 de Marzo es el cumpleaños del blog, cumplimos todos nosotros, seis añines de vida. Lo que en el año 2007 empezó como un simple tablón de anuncios, se ha convertido en nuestra plaza mayor en la que hablamos, nos vemos, nos reunimos, nos leemos, discutimos o nos ignoramos.

Creo que podemos felicitarnos por nuestros seis añitos, tan fecundos ellos.

Lalo F. Mayo, el grande, me sugiere que no estaría de más que el furriel, servidor, aprovechando la efemérides y este espléndido puesto de mando desde el que no dirijo nada, hiciera balance público empezando por los casi 2 millones de entradas, los discos, las fotos, las películas, los documentos, los libros, los botillos, los percebes, la cecina, los pp..., los encuentros más o menos multitudinarios, los perdidos y reencontrados, los nunca olvidados, emociones contenidas, las lágrimas descubiertas, las ausencias, los besos, los versos, los abrazos, qué se yo.

Y ¡¡cómo cuantificar todo lo que hemos hecho!!, ¡¡cómo detallar las actividades realizadas, los documentos encontrados, las reuniones tenidas, los abrazos dados, los sentimientos manifestados, los compañeros reencontrados, los compañeros tristemente fallecidos, etc.!!

Como escribía Isidro Cícero "un ancho espacio, un largo tiempo".

Pues este libro de los POMEAS de JI puede sirvirnos para mostrar todo lo que yo podría decir de lo sucedido  estos años últimos seis años.

Y como soy el menos apropiado para juzgar literariamente la obra de JI, hay profesores de literatura y catedráticos entre vosotros que lo pueden hacer con criterio, solo os puedo contar los entresijos, la furrielería en la realización del libro.

La historia del libro comenzó un día en que Luisito Heredia escribió un comentario en el blog en el que sugería poder reunir todos los pequeños o grandes poemas que a lo largo de los años 2007 a 2012 José Ignacio había ido escribiendo.

Este furriel aceptó el reto y reunió en un sencillo documento toda la literatura de Jose Ignacio, y lo depositó enlazada al blog en un documento de tipo Word.

Como el diseño no era nada atractivo, pues pedí a Lalo F. Mayo, el grande, que si no podría darle una mejor forma.

Ante la petición de alguno de vosotros de convertirlo en libro de nuestra editorial el Tomillar, Lalo F.Mayo, el grande, puso sus grandes manos y más grande cabeza en el diseño y edición del libro.

¿Y el título?, pues este modesto furriel lo sacó de uno de los  poemas de JI, el titulado LA GOLONDRINA que decía "vuela libre, no más duelos, no mas hielos, no mas velos, hasta el cielo". Pedí permiso al poeta y me autorizó el título, por lo que parte, aunque sea mínima,  de  los derechos de autor me pertenecen.

Y Lalo pensó en un prólogo, se lo encargamos a Santines Vibot , a quien Jose Ignacio llama dedos de ángel, lo escribió definiendo a JI con: José Ignacio Serrano Mallada es decir la ternura más sincera, el temblor del recuerdo fascinado y, a la vez, el presente vibrante y generoso. ,

y Lalo sugirió rematarlo con un epílogo, en el que el querido Antonio Argüeso concluía: al final estos versos han perdido su paternidad. Dejan de ser poemas de José Ignacio para convertirse en nuestros versos, en poemas transformados por los siempre delicados, sensibles comentarios. Así estos versos sin principio, sin fin, se van convirtiendo en «nuestro Romancero». Y ¿hay algo más bello en nuestra literatura que nuestro romancero?

El resto del embarazo y del parto del libro os lo contará con detalle Lalo.

Todos agradecemos especialmente a Quique Muñiz, a Julito Correas y a Cesar Loseiros  su dedicación para organizar este evento.

Después de mi intervención tomarán la palabra:

Quique Muñiz, ambas con minúsculas, otro poeta, amigo, hermano, siempre dispuesto a ayudar a quienes tenemos menos luces.

  • Juan Manuel Díaz, “Manolón” , más hermano que amigo en tiempos duros (Isidro Cícero en La Vendedora de globos) y ejemplo para nosotros en muchos aspectos de la vida.
  • José Manuel Feito, poeta, escritor, historiador,  cronista, sacerdote y amigo de JI
  • Lalo F. Mayo, el grande, verdadero constructor de este libro, en todos sus aspectos.
  • El propio poeta, próximo premio nobel, que nos dirá lo que le apetezca.

Concluyo con las palabras de Juan Manuel “Manolón”: Y reanudamos los viejos afectos del día anterior, ignorando una noche de más de cuatro décadas.

Aunque sea un término que no entiendan los de Ciencias, por favor los de Letras traducídselo, me despido de vosotros con un sincero os aloviu.

El furriel.


 

intervención de quique muñiz

 

              … lo que siento *

 

Yo aún no sé porqué estoy sentado aquí.

Tal vez por que alguien ha pensado que me parezco levemente a José Ignacio.

Y quien lo ha creído así, sabe además, que mi verdadera vocación es la de estar, siempre que puedo, pero ser invisible.

Pero no: ¿a que no me parezco en casi nada a José Ignacio?

Sólo, eso sí, es que quiero parecerme.

Y creí que iba a resultarme fácil acercarme hoy a él, entre todos vosotros; y agradecerle que nos dedique su proyecto vital cada vez que se asoma, de noche, a nuestra ventana íntima del blog de corazones:

“no más duelos, ni hielos, ni velos…”

Pero os aseguro que pocas veces me ha resultado tan difícil decir que… que casi no sé qué decir.

En principio lo compliqué yo mismo; porque tropecé pretendiendo palabras de belleza perfilada; algunas, ampulosas y de significado excesivamente meditado; otras, dedicándole halagos y mimos de infinitos colores.

Enseguida, confundido, incómodo y extrañado de mí mismo persiguiendo alardes, pensé en él sosegadamente; y recordé a quién quería dirigirme; y me escondí de nuevo entre alguno de sus versos de hojaldre frágil y exquisito.

Como los que dedicó hace unos días a Rodrigo, su anhelo más delicado, que se asoma por aquí… siempre a su lado.

Y así, en sólo unas líneas, retorné a la plácida sencillez.

Me envolví en su mismo pensamiento.

Y “casi” entro en su mismo sentimiento.

Pero casi;  porque yo sé que nunca le alcanzo.

Sólo le quiero; le admiro…  y le envidio.

Con esa envidia casi dulce que sé que él me admite.

Porque es parte de mi manera de quererle:

Como yo lo siento y necesito.

 

Pero, si en algo insignificante ya me parezco a José Ignacio, tal vez sea por que a mí también me persigue, y me tortura aún, el recuerdo y la mirada perdida del único pajarín que maté de niño.

   Y posiblemente también, por que siempre he firmado, como él, con mi nombre en  minúsculas tímidas.

   Y quizás incluso, porque, a mi pobre manera, y también como él, continúo recorriendo  mi camino entre la ternura y la nostalgia.

Por eso, y desde mi sosegado atardecer, percibo el suyo, cálido y tierno, y me atrevo a expresar, a su abrazadora manera, que

 

jose ignacio

despacio

escribe

que vive;

y sus versos

son besos

y palabra que calma

con tinta de sueño:

rimas desde el alma.       

                             quique muñiz -  9 de marzo 2013                                                         


 

Intervención de Juan Manuel Díaz

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE JOSÉ IGNACIO SERRANO MALLADA

“NO MÁS DUELOS

NO MÁS HIELOS

NO MÁS VELOS”

Avilés, 9 de marzo de 2013

Hace años tenía yo cierta esperanza de abrirme un hueco en el mundo de la literatura.

En el hórreo familiar, llenos de polvo y de telarañas, durmieron el sueño del olvido varios cuadernos manuscritos por mí, en tiempos de ilusiones de este iluso que ahora ya reconoce el nulo valor de todo aquello.

Y  me oísteis más veces aceptar resignadamente lo irremediable.

Incluso me faltaron recursos expresivos propios para decirlo con mis propias palabras y acudí a las del más insigne de nuestros escritores, ése al que motearon “El Manco de Lepanto” que hablando con humildad de su talante como poeta decía:

"Yo que siempre me afano y me desvelo

por parecer que tengo de poeta

los dones que no quiso darme el cielo"

El Cielo, está claro, reparte sus dones, sus talentos, a quien el propio Cielo elige.

Y los reparte utilizando criterios que sobrepasan la razón humana.

Pero los dones, las gracias, los talentos que el Cielo reparte, necesitan que la persona agraciada los administre con su esfuerzo personal, poniéndolos al servicio de los demás y aportando su contribución para un mundo que grita desesperado

¡“No más duelos

No más hielos

No más velos”!

José Ignacio Serrano Mallada, nuestro Malladina, dispensa con impagable generosidad esos dones que el Cielo puso en sus manos, multiplicándolos en ciento por uno y convirtiéndolos en versos balsámicos de sensibilidad y ternura exquisitas.

En la parte que me toca, me emociono cada vez que leo los poemas que dedica a Alberto y a Marta, los nuestros nenos.

Vibot, en prosa de orfebrería, escribe el prólogo de este libro y realiza un análisis magistral tanto del fondo como de la forma.

Y hasta es capaz de condensar en el título el valor más sobresaliente que encontramos en todos y cada uno de los poemas: “La ternura más sincera”

Ternura y sentimiento. Eso es fundamentalmente la esencia de la poesía.

Mallada consigue que sus versos monorrimos, composiciones sin estrofas,  en retahíla de aceleración progresiva, pasen de su corazón al nuestro con los mínimos recursos literarios, tan exiguos que se reducen al uso de la anáfora insistente, pertinaz, machacona, para clavarnos en el alma la palabra conceptual: 

Recuerdo de mis dolores,

Recuerdo de mis temores,

Recuerdo que no se seca,

Recuerdo de carga hueca

Para morir de temblores.

La anáfora congela en nuestra retina el instante, el momento, convirtiendo un solo momento en muchos momentos simultáneos.

Prestad atención a estos versos de Miguel Hernández en su inmortal Elegía a Ramón Sijé:

Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo.

O a estos otros de García Lorca en su Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías:

A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

¿Qué nos queda en uno y otro caso? Un adverbio temporal “temprano”, porque una muerte prematura siempre llega “temprano” y una hora fatídica “las cinco de la tarde”, justo el momento, el instante en el que la parca hizo su aparición en el ruedo.

Prestad atención ahora con qué exquisita maestría hermana José Ignacio a Alberto y a Marta en un arrullo de cuna:

Dos luceros

camineros,

dos estrellas

del sendero,

dos veleros

marineros

desde el cielo

con tesoros

verdaderos,

dos jilgueros

cantareros,

los más bellos

del otero,

dos joyeros,

dos manojos

de romero

y un te quiero

que perfuman,

y que alegran

mi destierro.

Dos. Esas buenas noches, esos arrullos de cuna, son rotundamente para dos, para Alberto y para Marta.

Los inquisidores de la gramática acusaron siempre a Don Pío Baroja de ser irrespetuoso, por ignorante, con la sintaxis.

Umbral calificaba dicha sintaxis de “natural torpidez”.

De inquisidores y de talibanes ¡libera nos, Dómine!

Coincido con Vibot que a nosotros nos importa muy poco o mejor dicho absolutamente nada que estos poemas de nuestro Malladina tengan defectos formales.

“Esos dulces momentos” que espiga Argüeso el Magno dejan en nuestro paladar el gusto del amor, del dolor, de la belleza, del miedo, de la soledad y de otros muchos sentimientos.

¿Qué más se puede pedir?

En el año 1946 se estrenó una de las obras maestras del cine “QUÉ BELLO ES VIVIR”

En esa película hay un personaje entrañable, un ángel sin alas que Dios envía a la tierra para que el protagonista se replantee sus actitudes y sus valores ante la vida.

El 14 de junio de ese mismo año ¡qué casualidad! nació José Ignacio. Y justo una semana antes nací yo.

Quizá de ahí nos viene a los dos una cierta querencia infantil hacia esos mensajeros divinos que Dios envía de vez en cuando a estos lares con encargos imprevisibles.

 Así lo hizo a través de la imaginación de Oscar Wilde en el cuento del Príncipe Feliz.

A aquel ángel, como bien sabéis, le encargó llevarle las dos cosas más preciosas de la ciudad.

Cuando regrese a la tierra ese mismo ángel y con ese mismo encargo, yo sé cual será una de esas dos cosas que transportará el mensajero divino en su morral celeste: Este libro de Malladina.

Porque si la poesía es belleza y sensibilidad, déjame, José Ignacio, que haga mías las palabras de Bécquer y, mirándote a los ojos, te repita:

¡Poesía eres tú!

Manolo Díaz.

 



 

Palabras de José Luis Feito


DOS PALABRAS

Amigo José Ignacio-

Hace años que nos conocemos. Tu figura en los bancos del templo de Laviana de Gozón, en fiestas, celebraciones, funerales, etc., de la mano y la palabra del inolvidable don Silverio y el saludo afectuoso en los encuentros me fueron siempre familiares y cercanos.

No sabía de tu pasión poética. Me sorprendiste el día que recibí tu mail y luego llegó el poemario. Lógicamente lo abrí entre la curiosidad y la sorpresa. Lo leí de un tirón, por tan sencillo, franco y espontáneo…, y fui encontrando en él pedazos de tu vida a golpe de corazón… Sólo vi lo visible de lo que no se ve. Lo que dices en dos líneas oculta lo inefable que queda dentro pero que se adivina.

Para catar un vino basta con un sorbo, como decimos en Asturias hasta un paparadín. Paparadinos de poesía son tus versos en su sencillez salidos de tu alma de poeta. Diría que son meros apuntes, ese verso que regalan los dioses y que el poeta convierte luego en un soneto o e un salmo. Leía tus versinos y me parecían pajaritos, paxarinos, piando en los aleros del recuerdo o niños correteando entre las páginas a imaginar tras la pantalla.

Poesía escrita, yo diría que en diminutivo, esa forma gramatical que entraña más cariño que desaire, que a la vez suena a plegaria y que transustancia las palabras menos nobles en sublimes. Sucede en asturiano: decirle a una persona “¡anda calla, tontín/a!”, o ”¡qué bobín/a yes!” tonto o bobo no suena a insulto sino a caricia. Y también suena a plegaria. Hasta el camarero después de la comida si pregunta ¿Un cafetín? es que espera que lo aceptes. Afilamos las palabras, incluso las más santas y así llamamos a Dios diosín mío, o a la Virgen “Santina”. Pues bien tu poemario está escrito en este tono con sabor a diminutivo entrañable y efusivo.

No sabía tampoco de tu relación con Santo Domingo. Mi parroquia lo tiene por patrono, yo tuve un tío abuelo dominico, el ambiente dominicano, de cuya blanca añoranza me brotan aún a veces lirios en el alma, me acompañó desde niño cuando ayudaba a misa a aquellos dos dominicos, el P. Ángel y el P. Melchorín, en nuestro pueblo, y había que echar el vino en el cáliz al principio…

Gracias pues por tus poemas, José Ignacio, gracias a vosotros sus y  mis amigos casi intonsos pero cuyo afecto, cariño y generosidad demostrado es inconmensurable y se desborda en un mar de ternura y estimación hasta el punto de tener que celebrar este acto no en un gran barco sino en una chalana, que tenía que ser pequeñina también para que hiciera consonancia con los versos.

Gracias, así mismo, por permitirme leer estas líneas que más que nada quieren sumarse, en expresión de afecto y amistad, a las vuestras. Quisiera haber dicho más en muchas menos palabras, como uno de tus versos, hubiera sintonizado mejor con tu libro y con este acto.

Es una difícil virtud que tú tienes y de la que yo carezco. Pero al menos ellas han querido simplemente manifestar mi afecto hacia ti y mi admiración por tus versos y mi gratitud a tus ya mis amigos. Si con ello cumplí con el programa y su mensaje, “sin más duelos, sin más hielos, sin más velos”, me doy por satisfecho con estas dos palabras:

Muchas gracias.

José Luis Feito.

 


 

 

Intervención de Lalo F. Mayo


Ante tan inmensos y contrastados profesionales de la presentación ¿qué puedo decir yo de este libro? Creo que saldré del paso contando sencillamente el desarrollo de No más duelos, no más hielos, no mas velos, tercero de la Colección El Tomillar, el primero de poesía. Y si es el primero de la colección de poesía es porque se pretende que no sea el único. Poetas tiene la Paramera…

Este libro del abuelo Mallada llegó como de golpe. Y al decir libro hablo solo de su realización técnica, de su edición, de poner los versos en negro sobre blanco en un volumen que puediera corresponder con caricias de los dedos al pasar sus hojas, a las caricias que nos viene dedicando José Ignacio desde hace siete años.

Este libro no disfrutó, como los dos anteriores, de largos meses de preparación, ni de análisis, ni siquiera de un consejo editorial, que como sabéis, es un subterfugio usado para, con avidez manifiesta y nunca ocultada, sentarnos juntos a una mesa en la que brillan los botillos que con amor y sabiduría nos prepara Manolo Centeno en las frías mañanas de su pueblo, que es el mío.

Un buen día el Furriel colgó las obras completas de José Ignacio Serrano Mallada en el blog antiguosalumnosdominicos en respuesta a una emocionada confesión. Era un documento Word al que le faltaba, he de decirlo en voz baja porque al jefe no hay que levantarle la voz,  insertar el salto de página al final de cada poema. Como no tenía ese salto de página, los poemas aparecían como revueltos al imprimir el archivo, con un diseño irregular que dificultaba su lectura porque en algunos casos el título o la dedicatoria había que ir a buscarlos a la página anterior. Y cuando a través de un correo interno Lalo pretendió que el Furriel ordenara todo aquello, el Furriel le respondió a Lalo que embotellara el buen vino de la cosecha Mallada en un recipiente digno merecedor de su contenido y también de las exigencias de la respetable audiencia a la que iba destinado.

¡Pues claro! Otro libro de la Colección El Tomillar. Y me puse a ello con todo el cariño que el abuelín se merece.

Este número uno de la la Colección El Tomillar.Poesía tiene dos principios. Estamos en tiempos de crisis y no es fácil que un libro logre saltar las barreras económicas que hay entre el ordenador y el taller de imprenta. Por eso la primera versión nació con vocación digital destinada a los libros electrónicos o tabletas gráficas de los blogeros, o, todo lo más, a ser impresa en casa página a página y luego encuadernada como cada uno buenamente sabe. Para ello, la tierna poesía minimalista de José Ignacio llevaba adosadas las prosaicas instrucciones de cómo conseguir un digno volumen de bricolaje elaborado con el sistema Ikea del háztelo tu mismo. Esto ocurría el día 6 de enero, cuando los Reyes de Oriente, o de Andalucía, que ya no se sabe fijo, depositaron los archivos en el blog.

Días antes de la Navidad y aprovechando una de las citas gastronómicas que en esta ocasión no calificaré, los asistentes rubricamos nuestras dedicatorias a José Ignacio en un folio que pasó a abrir una edición especial del libro que tenía un único ejemplar. Enriquecieron el original las aportaciones solicitadas a los compañeros Antonio Argüeso y Santos Vibot y gracias a la diligencia de Correos, el abuelín recibió el cariño correspondido de sus nietos en la tarde previa a la noche de Reyes, como estaba previsto. Y este fue el segundo principio.

Sí. Porque José Ignacio Serrano Mallada quiso que todo el que quisiera sus poemas merecía tenerlos en un libro como Dios manda. Como el que ahora tenéis entre las manos. Y el abuelo se lo dijo al Furriel: “Josemari, lo que que haga falta; yo me hago cargo”. Y el Furriel se lo dijo al editor: “Lalo, lleva el libro a la imprenta”.

Como la imprenta concedía un par de semanas antes de meterlo en máquinas, editor y autor tuvieron tiempo de cruzarse numerosos correos con nuevos textos, correcciones a los existentes y reordenación de los poemas. Así que el autor tiene el libro como lo quería (o al menos eso espero, él nos lo dirá ahora.).

Y como es habitual que suceda, un buen día la imprenta lo terminó, embaló los 120 ejemplares en tres cajas, las entregó, el Furriel y su compañía organizaron el acto y aquí estamos. Seguro que dentro de un ratín brindaremos por el libro, por todos nosostros, y sobre todo por nuestro querido compañero de aquellos años José Ignacio y por Amparo, su compañera de toda la vida.

Lalo F. Mayo

 


 

Intervención final de José Ignacio

 

Queridos  compañeros, amigos, familia.

Gracias en primer lugar  a todos por venir a este acto de presentación de mi librito de poemas, acto sobre todo de cohesión afectiva y de expresión de cariño mutuo, porque el meramente literario  es inmerecido por mi escasa entidad en la materia.

Bienvenidos hoy los que  acudís a Avilés por primera vez, os damos nuestra acogida más entrañable y os emplazamos a que la visitéis con frecuencia, porque es una ciudad que lo merece por bella e interesante culturalmente, con un casco viejo precioso  y muy bien conservado.

Tengo que  deciros que todo esto empezó con nocturnidad y alevosía el 5 de enero de este año, cuando recibí aviso para recoger en Correos un paquete. Retiré el paquete y encontré con la sorpresa de un libro, bellamente presentado, titulado NO MAS DUELOS, NO MAS HIELOS, NO MAS VELOS,  con fotografía del autor en tapa vista principal y en la que no salgo muy favorecido, queja que trasladé por vía reglamentaria porque veía segundas intenciones, pero no obtuve respuesta a mi reclamación.

Este anuncio de la PRÓXIMA APARICION del libro que por primera vez en la historia se hacía sin repajolera idea por parte del autor, ya indicaba que por economía de costes iba a ser virtual, colgado en la red para su impresión por cada interesado, y sería el número tres de la colección EL TOMILLAR.

Mi primera respuesta  a esta mayúscula sorpresa, la expuse en el blog el mismo día y decía asi:

Acabo de retirar ahora el envío  en Correos.  Abro el paquete y me  encuentro  con la gran sorpresa de un pequeño libro que rezuma olor a lirios blancos, a embrujo de amor condesado con tomillo y  trigales, Demasiado  para un pequeño pajarín herido, que además es mal poeta.
 
Todo, todo… desde la carta tan bonita y cercana de la presentación/explicación de Lalo, las  firmas de  unos compañeros que no ves pero que escurren  caricias, el prólogo amoroso,  y tierno de mi Vibot, el  epílogo inmerecido y tan cariñoso de Antonio Argueso, y la foto de mi nietín  Rodrigo cogiéndome el dedo de la mano, las citas tan bonitas de algunos hermanos, la caricatura tan artística y real de Jesús Herrero,  todo, todo ha sido demasiado e inmerecido.


 Me llega  ahora con esta inmensa sorpresa  un torrente de amores viejos. Los recuerdos  que me  invaden conforman  una catarata hiriente  de calor y solidaridad con la que  sobrevivimos  al traumático, frío y duro destete infantil.

Eramos  camadas de niños muy solinos y muy débiles y además en tierra extraña, pero estábamos muy juntos para lo bueno y para los malo, y  veo que continuamos igual. 


He pretendido con mi pobre poesía ser como una  guitarra que cante la ternura del amor y el quejido del dolor que conforman  a todas  las vidas.  


Pasado el tiempo nos hacemos otra vez niños y  sí necesito, como todos, vuestros  abrazos y vuestros besos (qué precioso), pero yo también desearía dároslos yo también.

Porque os quiero mucho,   pido  a menudo y lo leéis  que aquel  jilguero , que anidó en un verano, hace mucho tiempo, en la catalpa de  la fuente del pulpo me lleve volando, si muero ,al otero de vuestras vidas,  a veros y veros  tan buenos, tan sanos y tan bellos como entonces:
 

si me cubre el negro frío
que me lleve aquel  jilguero,
como si fuera en estío,
a volar sobre el otero 
para verte, niño mío.

GRACIAS POR TODO.

 

Así fue, así paso.

Posteriormente no caló lo de la edición virtual y se decidió hacer una edición en papel, corregida y ampliada, supervisada como siempre por nuestro querido Lalo el Grande,  y que es la recogida ahora en el librito que hoy se presenta en sociedad.

Ya conocéis por las exposiciones de mis antecesores  cómo se gestó la malévola operación secreta para hacerme esta tropelía, recogiendo mis colaboraciones en el blog a partir de la celebración del cincuentenario del Colegio de la Virgen del Camino en el año 2.007, año muy especial para muchos niños mayores que después de cincuenta años de separación se encontraron por primera vez desde nuestra salida del Colegio en los años 60.

El Furriel sugirió el título del libro: NO MAS DUELOS, NO MAS HIELOS, NO MAS VELOS, texto parcial de la poesía titulada “Mi golondrina” dedicada a  un compañero fallecido en 2008 en accidente de tráfico a los 48 años.

 

decía así:

Mi golondrina,

cruzarás mares,

cruzarás tierras,

ya vuelas libre

no más suelos,

no más duelos,

no más hielos,

no más velos

hasta el cielo

 

Y añadía mi ruego a la golondrina:

 

dime tú, golondrina,

blanquinegra y ala fina,

dime tú, mi golondrina,

que no conoces frontera,

dime tú si alguien me espera

cuando al final del verano

vueles al abrir la mano

y al no volver yo me muera

 

Y el título fue perfecto, puesto que todo lo reflejado en el libro es eso: un grito de no más soledad, no más dolor, no más maldad, no más desamor, no más muerte.

Así por un lado había mucho:

Se nos han muerto profesores Se nos han muerto compañeros/as Tenemos a compañeros/as enfermos/as Tenemos a compañeros/as sufriendo.

Somos cada vez más viejos…

Y por otro lado, poco:

Lo más importante: algunos/as hemos sido abuelos/as Nos hemos jubilado y aprovechamos  el tiempo libre.  La vida sigue con placidez para algunos/as. Etc.

Estos retazos de lo bueno y de lo malo se ven reflejados en el libro.

Son demasiado trascendentes para que pasen inadvertidos en la vida y alguna vez se dibujan con la escritura.

Yo quisiera  antes que nada matizar que la poesía no inventa, no maquina, no disfraza, no engaña. La poesía del libro pretende  compartir  dolor,  ternura,  añoranza de la inocencia  y caricia a la memoria de nuestros padres.

Por eso ya que se me pidió que dijera una palabras, que mejor que  leer alguna de las poesías y así transmitiros un poco de lo que yo sentía para tener que escribirlas.

 Por dónde empiezo? Empiezo  por los  que son los primeros:  Marta (del alma) que la llevo en el corazón y Alberto,  mi compa, que lo tengo delante (ellos son los dos ángeles que tenemos de cuatro alas) . Son los ángeles más rápidos.

Luego seguiremos con paPedro que  es un ángel de tres alas y que fue nuestro padre y nuestra madre en aquellos momentos tan duros del destete.

Finalmente por concluiremos con  todos los demás que  tienen  dos alas y otros ala y media (como yo, Pepito etc.)

Me conformaré con poco, sólo con que al final de mi intervención me digáis algo parecido a esta poesía, quedaré de sobra reconfortado:

 

Ay, jilguero,

ojos tiernos, pico blanco,

verdinegro,

cantor en cielo campero,

cuando te escucha el viajero

le acaricias, compañero.

 

un fuerte abrazo,

jose ignacio.

 



Sábado, 16 de Marzo de 2013 14:32. antiguosalumnosdominicos #. POEMAS JI SERRANO MALLADA

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gravatar.comEugenio González Núñez

Viento, neuma, brisa, espíritu,
soplo, céfiro, ruaj, járitos, gracia,
noche calma, aire puro, agua clara,
cielo azul, cristalino, infinito, eólico,
lenguas de fuego, llamas, risas francas,
alba púrpura, inspiración, sangre y agua.

Amaneceres y atardeceres, turbios y claros,
cuando cantan ruiseñores, mirlos y jilgueros.
Holy Gosh o manitú, vida, todo eso es poesía,
porque todo, absolutamente todo eso, tiene alma.

Fecha: 16/03/2013 15:25.


gravatar.comAndrés Martínez Trapiello

No sé José Ignacio, Mallada, si me sentiste por la Chalana aunque estaba a mil kilómetros; pero estaba.
Se preocuparon Josemari, Quique y Froi de traerme el libro y ¿sabes cuándo me lo entregaron?: El viernes con un Prieto Picudo por testigo. Y me contaban, me querían dar envidia con el menú, y lo consiguieron. Y también de intervenciones, de fotos, de personas… Las he leído, las he visto y falta la mía que es muda porque espero que te llegue desde el corazón. Yo no sé hacerlo con esa sensibilidad con la que te expresas tú, pero… ¿a qué te llegan?
Muchos besos, Mallada.

Fecha: 16/03/2013 23:22.


gravatar.comjose ignacio

Andresín, sí note que tú estabas también en la Chalana. Cómo me iba a olvidar de ti y de los demás que faltaban?

Lo que duele es que te hayan entregado los libros con un prieto-picudo: son ganas de fastidiarte/me. Vigila las amistades que tienes, porque a bote pronto no son de fiar, vista la estrategia maquiavélica del hecho en cuestión...

Ahora en serio, os llevo a todos en el corazón, a todos.

Un besín muy fuerte,
jose Ignacio.

Fecha: 17/03/2013 18:17.


gravatar.comjose ignacio

cantos de despedida...

son despedidas con flores,
son canciones con cantores
con voz mejor que tenores.
“adiós, Madre de mi vida”
produce en todos temblores,
cantan adiós con herida.

Fecha: 20/03/2013 12:52.


gravatar.comjose ignacio

mas si me pierdo en este exilio...

ven en mi auxilio si yerro
y me pierdo en el destierro,
Madre del viejo camino,
ven a buscarme hasta el cerro
llevando vendas de lino
que cogiste bajo el pino.

Fecha: 21/03/2013 00:08.


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