Facebook Twitter Google +1     Admin

PÁRAMOS (por Jesús Herrero ) -3-

20201116170931-captura-de-pantalla-2020-11-16-a-las-18.04.28.png

Para ir haciendo boca.

Así comienza el capítulo 5 del libro de Jesús Herrero. Recuerda su llegada al colegio de la Virgen del Camino.


 

Dos días antes de mi marcha a León me despedí de Pili Villanueva. La niña lloró un poco y entonces me di cuenta de que mi alocada decisión de meterme a cura tenía consecuencias no previstas. Pero para entonces ya estaba atrapado en la espiral de acontecimientos que yo mismo había desencadenado. Las dudas sobre la tontería que iba a acometer me invadieron de nuevo. Ahora con más intensidad. De aquella rápida despedida salí totalmente deprimido. Incluso había nubes negras en el cielo ese día y un airecillo frío y molesto, propio de octubre, incrementaba aún más la sensación de incertidumbre o inquietud. Se me quitó hasta el hambre. Para colmo Pilarín ni siquiera se dejó dar un beso y se fue corriendo a su casa. No volví a verla más.

Las maletas ya estaban preparadas desde hacía un par de días. El seis de octubre, a las ocho de la mañana, mis padres, mi hermano y yo cogimos un tren con parada en todas las estaciones en dirección a León. Carbonilla, humo, frío y sueño. Silencio por fuera, tumulto por dentro.

Tres horas y media después, en parte recuperado ya el áni- mo, entramos los cuatro por la ancha puerta del colegio apostólico. Había barullo de padres y niños que se incorporaban ese día fronterizo entre dos vidas. Algunos llorosos, como no podía ser menos, otros no tanto. Un chaval de pantalón corto al que habían avisado por la megafonía interna nos estaba esperando en la con- serjería para llevarnos hasta el despacho del director de la escuela menor, el padre Félix Martínez del Cura, que nos recibió amable pero serio. Al entrar en el despacho a mi hermano se le cayó encima el mundo y se puso a llorar. El padre Cura, que era así como todos le llamaban, les dijo a mis padres que no se preocuparan, que se le pasaría en cuanto se fueran. Con semejante escena a mí también se me vino encima el planeta Tierra, pero no sé si por amor propio o por mostrar o lucir un carácter más duro que el de mi hermano, empecé a sonreír y disimular el descalabro interno, como si no pasara nada, como si aquello fuera jauja... 

Miércoles, 18 de Noviembre de 2020 20:18. antiguosalumnosdominicos #. COLECCIÓN EL TOMILLAR

Comentarios > Ir a formulario

gravatar.comquique frade

A MI ME PASO CASI LO MISMO ,TAMBIEN ERAMOS DOS HERMANOS Y ALGUNA LAGRIMA POR MI PARTE TOMBIEN SE PRECIPITO POR MI MMEJILLA,PERO ALLI QUEDAMOS LOS DOS MAS O MENOS TRANQUILOS ,QUIENS NOS RECBIERON FUERON PADRE PEDRO Y PADRE ENRIQUE,A QUIENES HABIAMOS CONOCIDO EN EL EXAMEN DE mIERES EN SEPTIEMBRE.

Fecha: 18/11/2020 22:30.


gravatar.comCarlos Tejo

Las sagas de hermanos en La Virgen del Camino da para otro volumen.
Parecidos y diferencias en todos los ámbitos. El trato, también diferenciado, de los padres/educadores y un largo rosario de complicidades las más veces.
El "trailer" ya me atrapó.
Un abrazo

Fecha: 19/11/2020 13:12.


gravatar.comJesús Herrero Marcos

Era normal lo de los hermanos. Por allí pasaron también otros dos hermanos míos pero tampoco duraron casi nada. Parecía casi un moda lo de "meterse a cura"...

Fecha: 19/11/2020 15:32.


gravatar.comFrancisco Javier Cirauqui

Yo no tuve una sola entrada en el Colegio sino que fueron dos. Por cierto bastante diferenciadas. Con mi hermano Augusto solo coincide el primer curso en Villava,
pues cuando entré en León mi hermano ya se había ido.
Mi entrada en Villava, fue muy feliz, iba acompañado de mis padres y hermanos, además conocía perfectamente el colegio y algunos frailes y algunos alumnos. En Villava solo estuve dos años y la verdad que fui muy feliz.
En Septiembre del 61 nos mandaron a León, cosa que nos comunicaron con muy poco tiempo y además yo tenía mis dudas porque en el verano, mi hermano se había salido.
Nuestra marcha hacia León fue de lo más gratificante, puesto que el P. Huarte fletó un autobús y fuimos hasta la Virgen del Camino por toda la cornisa del Cantábrico. Un auténtico viaje de fantasía. Llegamos a la Virgen muy tarde y después de una cena rápida nos llevaron a las camarillas. Nuestra entrada estaba muy arropada, éramos de dos cursos los que íbamos a tercero y los que entraban en cuarto.
Al despertarme tuve dos grandes decepciones que la ventana aunque fuera abatible no era abrible y por lo tanto no podía sacar la cabeza. Además el paisaje era marrón y los árboles y el verde brillaban por su ausencia.
Pero también dos grandes ilusiones la piscina y el colegio en si con el santuario y el teatro.
Al principio los de Villava echábamos de menos la calidez y la familiaridad de nuestro antiguo colegio y nos parecían tanto alumnos como frailes más adustos y serios. Con el tiempo nos acostumbramos y me fue gustando el colegio sobre todo por su amplia cantidad de actividades culturales, música, teatro, literatura, radio, cine, los compañeros, frailes y deportes. Así, mas o menos fueron mis contactos con Villava y La Virgen del Camino.
Bueno, Jesús, espero leer pronto tu libro y adentrarme en tus recuerdos del paso por el colegio y disfrutar con tu hermosa prosa.

Fecha: 19/11/2020 23:13.


Añadir un comentario



No será mostrado.



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris