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POECANCIONES (Prólogo de Ramón Arcusa)

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Tengo un amigo que se llama Mariano Estrada. Su gran afición, su única gran afición es escribir. Necesita escribir. Está enfermo: tiene mono si no escribe. Escribir es la única droga que le cura.

Pero de todo lo que escribe, lo que mejor sabe es hacer poesía. Poesía. ¡Qué fácil parece y qué difícil es! Para mí, mucho más difícil que escribir una canción, con letra y música y arreglos incluidos. Y aquí viene con este libro de neo-poesías (perdón, poe-canciones), mi amigo Mariano a rescatarnos de la abulia con su talento.

Una vez, hace algunos años, como veo que cuenta —hasta en dos ocasiones, no sé si falta un repaso al libro—, hicimos una poe-canción juntos, que está dormitando en algún cajón esperando su momento, que lo tendrá.

No sabía si hacer este breve prólogo antes de leer el libro o después, para no sentirme contaminado. Cometí el error de leerlo antes y ya me quedé sin adjetivos para describir el Amor: el señor Estrada los ha gastado todos y me ha dejado sin palabras: todo lo que yo diga a partir de ahora será en vano.

Porque Mariano es incansable, me lo imagino con un lápiz y un papel atados a una cadena en el cuello, anotando ideas sobre lo que ve y lo que oye, pero sobre todo, sobre lo que siente. Sentimientos de Amor, ese tema inagotable, eterno, universal, esquivo, imprescindible, peligroso, mágico, resbaladizo, imprevisible, pero sobre todo maravilloso... permítanme este último adjetivo que, aunque está muy manoseado, refleja con cortedad lo que todos hemos sentido en tantos momentos de nuestra vida. De hecho, lo estamos buscando siempre. Ellas de una manera y nosotros de otra, todo hay que decirlo, pero logramos estar de acuerdo en ese místico misterio insondable del Amor con el que cumplimos el mandato universal: que nuestra especie alcance la eternidad. Dicho así parece complicado, pero en la práctica es mucho más sencillo. O no, de ahí su encanto.

Mariano es una fuente indestructible. Seguro que a pesar de que casi cada día te envía algo nuevo para leer, por cada poesía habrá hecho otras cinco que descansan en el sueño de los justos de su papelera, sacando a la luz y dándonos solo lo mejor de sí mismo.

Aquí está su último trabajo, su encantador libro de poecanciones para que subamos un peldaño más en nuestra estima a este prolijo, prolífico y, sin embargo, amigo y poeta, Mariano Estrada.

Que lo disfrutéis.

Ramón Arcusa


PD: en la foto: Ramón Arcusa y Mariano Estrada en la presentación del libro “Amores colaterales”

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gravatar.comCARLOS TEJO

Compañero Ramón. ¡Dios! Cuando se entere mi hermano Javier que te estoy escribiendo le va a dar un soponcio de la emoción. Mi hermano Javier tiene un año menos que yo y es, de estatura, algo más bajo. Éramos el dúo perfecto. Yo tocaba la guitarra y cantábamos que “lo bordábamos” aquello de..”Eeel finaaal del veranoo, llegooo....” Nuestra madre era nuestra mejor Fan, también de vosotros. Ya ves, tenemos en común la afición musical y un amigo poeta: Mariano Estrada. Como remate musical te diré que, en los ochenta, en mi Ribadesella de Asturias, se creó un grupo musical, Los Búhos, y allí estaban, entre otros, mis dos hermanos, Luismi, a la guitarra y Javier, voz solista. Y eso que el músico era el otro hermano, el mayor, José Ramón, que tanto conocía Mariano y que, ahora, nos mira desde ese Norte en el que algunos creemos, donde se encuentra la memoria de quienes quisimos. Volviendo a los Buhos, en el 83 se aventuraron a grabar un LP y el letrista de las nueve canciones es el que te está escribiendo. Yo era un osado, casi hice un musical con el “Jorobado de Notre Dame”, además puse la composición musical en tres de ellas. Esto me lleva a hablar de mi afición por la escritura y por la poesía en particular. Si te hablé de mi afición por la música es porque en el colegio que compartí con Mariano, allá en La Virgen del Camino, la música era, además de “sagrada”, algo sagrado. La droga de la literatura me enganchó algo más tarde, cursando estudios en Toulouse, y de nuevo me uno a Mariano, esta vez en la profesión, estudios de aparejador. Si, allí se llamaba “Collaborateur d´architecte”. Estos estudios los realicé en la Escuela de Bellas Artes de aquella hermosa ciudad y, de vez en cuando, los más artistas, como eran los estudiantes de pintura, escultura etc. organizaban “soirées” de poesía. Allí se recitaban los clásicos y las banguardias, y yo estaba embobado. ¿Qué hacía allí, en aquel ambiente, post Mayo del 68, uno de Ribadesella? La vida que te lleva de un lado a otro. Los amigos se alejan y los encuentras al cabo de décadas, unos haciendo lo que más les gusta, otros, como yo, haciendo que me guste lo que hago, y Mariano, escribiendo, soñando, sintiendo la poesía por todos sus poros.
¡Qué te voy a decir a ti Ramón, que lo disfrutas de más cerca y más a menudo!
No tengo el “trabajo” ¡Qué mal suena! No pienso que te resulte trabajoso escribir, ¿Verdad Mariano? No tengo la publicación (mejor) cuya presentación vamos a disfrutar en la Virgen del Camino. Será pues un descubrimiento además de una fiesta de la amistad y de la poesía, también de la música. Por cierto, yo cantaré de tenor. Ahora, Ramón, sácame de una duda. ¿Quien hace el dúo de los dos, Manolo o tú? No, no creas que se descubre de forma sencilla. Yo, al menos, tengo dudas.
Un abrazo para ti y para los que compartís amistad con Mariano.

Carlos

Fecha: 27/08/2013 22:42.


gravatar.comMariano Estrada

Hola, Carlos:

Estos últimos días he tenido de todo menos tiempo, pero sí he tenido el suficiente para leer esa espléndida y entrañable carta que le diriges a Ramón Arcusa. Yo te dejo a ti una poecanción que le dediqué a él y a Shura, su mujer, en septiembre del 2005. Está recogida en el capítulo 28 del libro que nos ha servido de excusa para encontrarnos. Un fuerte abrazo y hasta pronto.


28.- Lirismo antes de la cena

Nos vamos de un salto al cinco de septiembre de dos mil cinco. Rosa y yo habíamos quedado en Vistahermosa, Alicante, con Shura y Ramón para compartir con ellos la amistad, la palabra y la cena.

Pues bien, aquella misma mañana, pensando en el inminente futuro que teníamos por delante, o sea, en el encuentro de la noche, yo me puse ante la pantalla del ordenador y les escribí la poe-canción que dejo más abajo y que, de forma no prevista, ponía fin a la serie. Saqué una copia y, convenientemente firmada, se la entregué como se entrega un regalo cuando éste se hace con el corazón: envuelta en cariño. Ellos la aceptaron con la naturalidad y sencillez con las que hacen siempre las cosas y la leyeron delante de nosotros cuando todos estuvimos sentados a la mesa. Al concluir, me dieron amablemente las gracias. ¿Y eso es todo? Bueno… la noche fue joven y deliciosa.

Nota a posteriori:

Acabada la cena, cuya sobremesa fue larga y tendida, nos fuimos a tomar una copa a un lugar exitoso de la Playa de San Juan, donde reinaba, por supuesto, la juventud. Tal vez por eso Ramón me alentó a escribir algo sobre la “marcha” de las personas mayores, que no es manca ni poca, y la incidencia que tiene sobre ella la intensidad de los cuidados y los medicamentos, que suelen estar muy presentes a partir de cierta edad. Allí nació el poema “La resistencia”, que es una especie de rebeldía de los mayores ante la terca, rigurosa y excesiva –aunque tal vez necesaria- insistencia de los médicos, familiares y allegados en el control meticuloso de la salud. Digo que nació allí y quiero decir que la idea ya estaba, solo faltaba escribirlo.


TE ESPERO

Para Ramón y Shura

Te espero todos los días
con las ventanas abiertas,
la de la vida, que es grande,
la del amor, que es inmensa.

Te espero en todas las calles
por las que el tiempo me lleva,
los cines, donde te olvida
mi corazón hora y media.

Te espero en todos los bancos
en que mis penas se sientan,
con la esperanza a los lados
y el móvil siempre muy cerca.

Y si hace falta te espero
sobre un reloj de paciencia,
porque el amor es muy largo
y yo te quiero sin fecha.

Cuando el amor está en juego
quien ama no desespera,
y yo, que te amo con todo,
te esperaré aunque no vengas.

Te espero todos los días
con las ventanas abiertas,
te enciendo todas las luces
y te abro todas las puertas.

La de mi casa, que es grande,
la de mi cuarto, que es cierta.
la de mis besos, que es honda,
la de mi amor, que es inmensa.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Fecha: 30/08/2013 02:38.


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