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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

MONTESCLAROS: RECUERDOS EN BLANCO Y NEGRO (Por Eugenio González)

MONTESCLAROS: RECUERDOS EN BLANCO Y NEGRO (Por Eugenio González)

“Kansas city, Kansas City, te llevo en el corazón…”.

 

Era el nombre de nuestro equipo en las anuales y veraniegas Olimpiadas de Montesclaros, en las que llenos de ardor juvenil y enloquecido entusiasmo, dábamos lo mejor de nosotros mismos como expresión y muestra de todas nuestras habilidades deportivas, culturales, musicales y artísticas. Hoy que lo pienso, y viviendo ahora en Kansas City, todo me parece una pura coincidencia, tras más de medio siglo de “andar y andar los caminos”.

Cuando el otoño se acercaba a Montesclaros, tú y yo, ya no estábamos allí para testificarlo, pero bien sabíamos que una naturaleza multicolor en álamos y chopos, abedules y fresnos, robles y negrillos, fresones y zarzamoras, comenzaría a mudarse de tonos para morirse, borrosa y fríamente, preludio de un invierno tempranero e inclemente.

A finales de agosto, como vencejos pasajeros, sin nido, cansados de ires y venires,ya habíamos hecho las maletas, y a pie enjuto y ligero - sin orden de batalla como a la venida: “avanza Santa María…” -, nos habíamos despedido de Las Pozas, de caminatas entre aromas de manzanilla y hierbabuena, de hermosos amaneceres y de tristes y rápidas puestas de sol que ya pedían chaquetilla de lana. La gloria del verano se quedaba entre enjuagues de bocatas de chorizo y latas de mejillones, bota de vino y clandestino paquete de celtas cortos, fingidos amoríos y nostalgias, vacía ya, “La silla de Felipe II”.

Fue aquel verano un verano de descanso y asueto entre prados y matorrales, por donde merodeaban esquivos vacas y becerros. Un verano de río y olimpiadas, de nacionales y extranjeras lecturas prohibidas, de festivales de música con instrumentos autóctonos, joticas navarras, televisadas corridas de toros - ¡gloriosos sanfermines! -, y de recuerdos grabados a fuego para cincuenta años y más, porque en realidad fue aquél un verano de malos aconteceres. En plena y sana rivalidad olímpica, Santines (Santamarta) recibió en su testa el primer disco duro de la historia, de manos del improvisado y novato discóbolo Eleuterio, que tanto lamentó el suceso, y que dejó al rival fuera de combate por unos días, sin que ello - ¡Virgen Santa de Montesclaros!, rezaban las monjitas -, pasara a más. 

Irreparable fue la pérdida de Fr. Eliseo. Nuestro desapercibido, callado, sencillo y buen hermano asturiano, que se nos quedó misteriosamente oculto en las turbias aguas de las Pozas. Fue un grupo de buzos el que lo encontró. Hubo entre nosotros lamentos, sollozos, apagados gritos y silencios. Lo pusimos de blanco y negro y, en presencia de sus padres, lo acurrucamos en una tierra amiga para que fuera testigo de frescos amaneceres y de la coincidencia horaria de aquella niebla pertinaz y gatuna, a la vez que del tibio sol de las cinco de la tarde.

Por días, paseamos de la mano de la soledad y el silencio por atajos, veredas y cañadas que siempre acababan en el río o en la cumbre. Atravesamos aquel túnel oscuro, de vía estrecha, que hacía juego con los pesarosos y monótonos recuerdos del diario vivir de las Caldas. Él, ya en paz, descansaba, huyendo, bendito él, del “mundanal ruido” de los voraces perros de Pavlov, de la lógica matemática, los sofismas metafísicos de una árida filosofía, de una vacía vida espiritual, de un vivir sin vivir, sin amor, y escasa la esperanza. El túnelde las Caldas fue para muchos jóvenes “coristas”, más largo y corrosivo en nuestras vidas que la tragedia de un robinsón abandonado a su suerte en alta mar. 

 

Hace de ello más de medio siglo, hasta que poco a poco -los sobrevivientes de aquel naufragio -, fuimos recobrando la luz, la vida, la paz. Para él fue una eternidad, cubierto de capa negra y de blanco escapulario: muerte y vida para quien empezaba a soñar. Siempre que vuelo desde el mar hacia la tierra firme, le saludo con vagos recuerdos y viva emoción, y le dejo un abrazo fraterno por si allí siguiera su eterna memoria juvenil:

Paseando en la noche, contando las estrellas; 

salmodiando maitines, esperando amaneceres de navarricas vírgenes, que con risas angélicas marcaron aquellos días con aire de eterna fiesta.

Las cuétaras, más dulces que la galleta Fontaneda.  

A vosotros, mis amigos, testigos de aquellos días, que hacéis también vuestros mis recuerdos - y mil más que dejo en el archivo -, videntes hoy, quizás al calor de una hoguera, del inicio de este nuevo otoño que multicolorea y zarandea las hojas, arrinconándolas en las esquinas del recuerdo; de las nieblas que agazapadas se escurren como raposas monte arriba. A vosotros todos, y a vosotras, os emplazo para que, a través de la magia de un video, unas fotos, nos hagáis partícipes de vuestras vivencias de estos días, y podamos revivirlas en colorines los que hoy ya solo somos capaces de - ¡a duras penas! -, mantenerlas en el blanco y negro de una retina cansada, pero sedienta de viejas y eternas novedades. 

Montesclaros, bien seguro que fue para nosotros como el bálsamo que, si no curaba, al menos aliviaba las heridas de un purgatorio caldeoni merecido ni querido por aquellos corazones tan llenos de fervorosos y ansiados, pero siempre negados, sueños juveniles.

 

Eugenio González

14 comentarios

gonzalezeug@umkc.edu -

Señora María Teresa, no tengo el gusto de conocerla, como casi a ninguna de las doñas que hoy son esposas de mis compañeros, pero sí tengo el gusto de felicitarla por sus sabias y amorosas palabras. La verdad es que fui un poco cobarde - dado que las duras palabras (es igual para quien fueran)-, se escribieron 'bajo' mi artículo, por lo que de inmediato, debí pedir comedimiento, concordia, armonía y paz. Dejemos las guerras para los políticos y aprendamos el discernimiento, el respeto y la humildad. Amigos, tras Josémari publicar mi artículo, con sorpresa vi una avalancha de ataques contra alquien que no conozco, y por tanto respeto, y en algún momento hasta me pregunté ¿qué he hecho yo para que esta lluvia de granizo caiga sobre mis palabras? Nadie está obligado a leer lo que otros escriben, y a la vez, es normal que lo que otros escriben no me guste a mí, pero nunca voy a tener el derecho de impedirle que lo escriba.
A nadie quiero darle lecciones -mayorcitos ya somos para no ser ni intransigentes, ni cascarrabias -, de las que a mí me ha dado la vida viviendo en tan diferentes países con lenguas, culturas y gentes tan diversas. Dejemos aparte esa mala uva que en algunas partes del mundo, educadamente, nos reprochan y sigamos aprendiendo y recordando. "¿Se lo prohibimos, Maestro? No, dejad..."

María Teresa, Gracias por abirme camino, y recordarme que el blog es de todos, de todos, sin excepción.
Amigo Gerardo, te recuerdo siempre con cariño.

Para todos y todas un abrazo fraterno,

Mª Teresa Martín Matos -

Hola amigos, soy la mujer de Gerardo Barrado, os escribo para deciros que hemos vivido un entrañable encuentro. Disfruté mucho viendo vuestros rostros mientras recordabais aquellos momentos tan importantes de vuestra infancia y juventud en el internado. También disfrutamos charlando las mujeres de nuestras cosas.
Agradezco la buena acogida por parte de los Padres Dominicos y me gustó mucho la confianza que tuvieron con nosotros para comunicarnos aquellas dos noches, sus inquietudes y planes de futuro.
Acabo de leer lo que habéis ido escribiendo, y lo hacéis tan bien, que parece que viva en primera persona lo que recitáis o vais describiendo,¡qué maravilla!.
Me gusta cuando veo que os relacionáis en un tono alegre y fraternal, por eso me ha chocado y dolido mucho el tono con el que os habéis dirigido a nuestro querido amigo Ramón Hernández. Es muy buena persona y no merece que se le trate en ese tono. Nuestro querido amigo Eugenio Cascón os lo ha descrito acertadamente, yo no lo podría hacer mejor.
Mi deseo es veros a todos alegres y contentos y con esos escritos vuestros que no hieren a nadie y que tanto nos gusta disfrutar cuando los leemos.
Muchas gracias por vuestros bellos textos, por las fotos, y por la paciencia que a partir de ahora, que nos vamos haciendo todos “mayorcitos” necesitaréis ir teniendo.
Un fuerte abrazo, para todos y cada uno de vosotros y de vosotras.

Eugenio Cascón Martín -

Ante todo, mi felicitación a mi tocayo por la hermosa descripción que nos ofrece de vivencias pasadas en un lugar del que algunos habéis podido disfrutar recientemente. Merece la pena volver de esta manera a lo vivido.
Tal vez llegue un poco tarde a este sarao, pero me veo en el deber de echar mi cuarto a espadas en defensa de mi paisano y amigo Ramón Hernández. A pesar de los diez años largos de diferencia de edad a los que él alude a menudo, hace mucho tiempo que lo conozco y creo saber algo acerca de él y de su condición humana.Su principal defecto _muchos lo habéis descubierto ya_ es que es algo “pesao”, poseedor de una facundia irrefrenable y a veces insistente hasta el aburrimiento. Digo esto así, aquí, ahora y a calzón quitado, porque se lo he manifestado a él mil y dos veces en directo. Pero se lo he dicho de otra manera, en tono amistoso y sin un ustedeo que parece fuera de lugar en este foro. Por lo demás, os puedo asegurar que se trata de un tipo generoso al máximo, que nunca regatea un esfuerzo a la hora de echar una mano a quien sea, al par que dotado de una energía y una capacidad de iniciativa y gestión, pese a los 80 años de que presume _aún no los tiene_ que ya quisiéramos tener otros. Y es de agradecer su contribución al blog, pues tal vez os hayáis dado cuenta de que en más de un portillo _Javivi dixit_ ha sido el único en intervenir, evitando la orfandad de comentarios, mientras los demás permanecíamos a resguardo en la comodidad de nuestro refugio. O porque tal vez no se nos ocurre qué decir, algo que constituya una aportación más o menos interesante, y soy el primero en confesar mi pecado, ya que tras aquellos casi cuentos que envié tiempo ha, me he quedado seco y no sé qué más podría aportar.
En definitiva, que lo que quería decir es que percibo aquí un exceso de crudeza en el reproche. Y pienso que se pueden hacer observaciones en cualquier sentido, pero de otra manera. Tampoco quiero reprochar nada a Antonio Argüeso, con quien compartí distendida charla, además de mesa, manteles y viandas, en una comida celebrada en Vallecas hace algún tiempo, pues el azar nos colocó codo con codo. Cada uno es libre de expresarse como crea oportuno, faltaría más. Pero no merece la pena caer en el griterío: os lo dice alguien que acaba de ser salir del hospital, donde las horas se alargan inmisericordes y ofrecen la oportunidad de pensar en muchas, demasiadas cosas tal vez, y no todas agradables.
Y esto es todo, amigos. Un abrazo y hasta la próxima.

Eugenio Gonzalez Nuñez -

No podemos olvidar que en Caldas de Besaya, a muchos de nosotros, nos tocó un "maltiempo" para madurar y ser sanamente felices - y conste que no hablo de lluvias, ni de la temible gota fría -, sino de humillaciones, arbitrariedades y afrentas, prepotencia y falta del más elemental sentido del diálogo, que a diario nos helaban el corazón.
Solo el perdón -que no el olvido, para que nunca más se repita -, traerá quietud y paz a nuestro corazón.

AMADOR ROBLES TASCÓN -

Gracias Antonio Argueso por tu aportación MUY acertada y MÁS esperada que algunos pelin cobardes o bastante concilisdores, como es mi caso, nos hemos aguantado n veces en escribir algo similar. El sr furriel siempre dijo que el blog NO estaba para ADOCTRINAR a nadie. Un poquito de por favor.
gracias mil veces Argueso y atodos los demás HASTA MUY PRONTO.
saludos.

Jose Manuel García Valdés -

Tú, patrocinador de lo ajeno, mejor te hubieras quedado allí a limpiar tus muchos pecadones carnívoros. Me sumo a lo que dices de unos y otros; ya sé que a mí nadie me quiere y "me se" ignora y "semen" acosa, soy el débil de la clase, pero no se me ocurre decirte hasta siempre.
Dicho lo cual cabe decir que como organizador, junto con el Antoñín bruselense y Javierín el torrelaveguense, habéis sacado la nota de sobresaliente, eso quiere decir que habéis quedado aprobados para el próximo encuentro en las Caldas, en esa casa de ejercicios en reconversión. Un hurra por vosotros. El tal Felipe María Castro, de tanto recuerdo, os hubiera puesto a barrer el campo de fútbol y fregar la cancha de baloncesto. Hubiera acertado.
Abrazos
P.D. Javibis, me retiro a lamerme las heridas que me has infligido y curar mi DESPRECIÓN.

Javier del Vigo -

Uy! Se armó el belén, hay fregao y me gusta refocilarme en los fangos. Así que…

Punto 1.- “Que hablen de ti, aunque sea mal”, viejo refrán popular. A alguien le darás penita y acabará regalándote un jamón y unas botellucas de rioja rico. A buenas entendederas… ¿Qué más se puede pedir cuando llega uno a ciertos recodos del camino? Quedástete cortu ho, oh egregio señor de Casorvía, su alteza Joseph Manolu XV, de la 24 dinastía o más…! No sólo hicimos un “simpa” Miguel Ángel, Antonio, el torrelaveguense Javier Martín y yo; fuimos los últimos en partir del “mons sacer” (mal traducido como Montesclaros por bárbaros campurrianos no latinizados como tú) sino que nos tomamos una pantagruélica cena con los duros que os rascamos, “probines” y pacíficos “coristas” de cuando aquello: almejas y percebes del pantano del Ebro a esgaya y jamón pata negra de los secaderos del monte Hijedo (donde arpías de aviesas intenciones aun cuidan de la calidad de la bellota con que se insemina al jamonero cerdo indígena de Campoo y alrededores); el plato central, jabalí salvaje del país, que habíamos pillao a la mañana del domingo junto al “cañón”, mientras hozaba y gruñía alegre al ver tanto carroza apud sacri monti conventum (ojo, no confundas, no estuviste en el Sacramonte, no, que a tu edad… )aguantando el chaparrón. Estuvo co…joniam tuam, bien tostadico al horno, aderezado con verduritas de los invernaderos que cuidan los frailes. Todo ello regado con un vino añejo o añojo –vaya Vd a saber- de uno de aquellos garrafones que se arremolinan medio siglo después en las alacenas de la vieja cocina que os quitó el hambre mientras vacabais (y mira que aquí la digresión es fácil, la pillas?) del pensamiento filosófico. Gracias, compañeros, el encuentro, un placer. Pero vosotros y la rasca de vuestros bolsillos me dieron mayor placer. Casi morboso!

Punto 2.- Eugenio González Nuñez, en la distancia, estuviste con nosotros en Montesclaros este septiembre. Que lo sepas. Se le pone a uno carne de gallináceo pensando que -a miles de kilómetros en el espacio y a más de medio siglo en el tiempo- en esos abrazos rutinarios y sentidos que nos damos cuando nos juntamos y cuando nos despedimos, esta vez faltabas tú. Que hubieras sido feliz -porque se desprende de tu escrito- volviendo a reencontrarte con los viejos muros, ahora mucho más silenciosos porque la juventud se fue, y los pasillos del viejo convento que sigue allí, igual a sí mismo, como cuando triscabais por aquellos bosques. Te echamos a faltar, porque el domingo 15 alguien informó: José Mari había publicado un precioso artículo de Eugenio la noche anterior. Así que, en un momento u otro, cada cual fue leyendo tu prosa sentida desde este presente multicolor aunque otoñal hacia aquel tiempo en blanco y negro.

Conseguimos que José Luis Lago- larga barba valleinclanesca, venerablemente blanca bajo unos anteojos circulares y un a modo de kipá judío sobre su coronilla-, nos hiciese un recorrido tranquilo y largo por todas las dependencias conventuales. Lo que hubieras gozado, Eugenio, “recordando el ayer” entre pasillos y estancias mil mientras fuera jarreaba un chaparrón de padre y señor mío! Tras la tormenta, volvió el sol. Y en aquella atmósfera húmeda Gago abruió el cementerio para los nostálgicos de Eliseo. O lo que queda de él tejas abajo. También estuviste allí. En fin; algunas fotos del lugar y nosotros, lugareños redivivos, aparecerán pronto. Y te haremos partícipe de la experiencia.

Punto 3.- Estoy seguro, José Ramón Soriano, que efectivamente, el tal Castro –a quien no tuve la desgracia de conocer- debía tener una mente tan corta y retorcida, cuando menos, como su picha. Vds perdonen. Y es verdad que estos tiempos comparados con aquellos es como igualar a dios con el diablo: nada que ver. ¿O sí? Pero no me digáis: un mozalbete como eras, por emplear una frase tan popular aunque poco “científica” (supongo nunca tuviste la desgracia de tener que vérsela ni , mucho menos, medírsela, querido José Ramón) en una reunión de amiguetes, tener que sufrir el ultraje de besar unos pies, cuando menos sudaos y no poder ver a la familia en verano… Los tiempos son otros, cierto; y quienes hemos echado fuera los diablos interiores de ayer estamos en paz con nuestra conciencia y con aquella memoria. Pero sigo entendiendo y respetando a quienes no quieren recordar ni aparecer por estas veredas.

Punto 4.- Ramón Hernández Martín, quiéraslo o no, somos producto en el tiempo de unas experiencias similares. Cuando uno llega a los noventa de edad, a los ochenta, a los setenta… ¿Tanta diferencia hay de realidades vividas? No te mosquees, hombre! Hasta siempre, hasta siempre… Ozú! Este es un blog donde, que yo sepa, su animador, José Mari Cortés, nunca -¡nunca en casi 13 años, que son años oiga!- ha censurado a nadie. Otra cosa es que, para animar al personal, ante cada entrada nueva (yo los llamaba “portillos”, que suena a más aldeano y a más del ayer) tú, en vez de comentar la jugada, nos coloques la nueva entrada a tu blog. En el mundo de las aves hay algunas que roban el nido a otras para colocar allí sus huevos. Pues eso, que al césar lo que es del césar. Y a mí, en concreto, me gustaría que te mantengas también en este blog. Verás que si quieres ser protagonista de portillo, solo tienes que mandar a su animador lo que te apetezca. Josemari lo publicará de mil amores. Y los demás podremos entrar al debate: el aplauso o la controversia. Callar, incluso. Hasta siempre, hasta siempre… Mejor hasta mañana, no crees?

Y ya el corolario: Del interés que la reunión tuvo da fe la antrada que me precede: ¿alguien me puede encontrar en todo el blog una intervención de pPedro de más de cuatro líneas? Pues contad, contad. Casi diez. Y a propósito: Pedro sigue siendo la sal y la pimienta de tantas reuniones! Gracias, maestro, por haber aceptado el "castigo" de subir a Montesclaros!

Pedro Sánchez Menéndez -

Eugenio, gracias por tu bellísimo comentario de entrada. Parece que has estado en la reunión del fin de semana. Una reunión entrañable de 30 personas, con la reflexión y la ayuda de Antonio (Albergue de San Martín) y sus colaboradores, y la exposición de Pedro Rey sobre las misiones en la Amazonía, que va ser objeto de un Sinodo en el mes de octubre. Resultó todo muy interesante. Y todo esto en Montesclaros, lugar maravilloso de la naturaleza. Gracias. Pedro

Jose Manuel García Valdés -

Ese "hasta siempre" suena a despedida definitiva, busque ad aeternitatem. No creo que Antonio haya pretendido espantar moscas matándonos, no es su talante, lo sabemos quienes le conocemos y aguantamos su mal cantar. Las críticas no son un "apaga y vamos", son un proceso de contratación de pareceres. Cualquiera que ejerza la crítica sabe, debe saber, que esa formula conlleva la contracrítica y, fundamental, la AUTOCRÍTICA. Yo, amigo de meterme con el personal tengo que estar y estoy preparado para ese principio básico que dice: "donde las dan las toman". Por ello, en esta reunión de Montesclaros tuve que aguantar, de buen grado, que me llamasen: guapo, listo, joven, rico y otras lindezas por el estilo. Soy muy liberal y abierto y si alguien se mete conmigo nada le diré ni le haré si es gran dote como Argüeso, pero si veo que es pequeño y debilucho, a ese le canto las cuarenta y si le tengo a mano si la enseño. Esta la actitud que te recomiendo, amigo Ramón. Al Argüeso puedes decirle, en la distancia, lo que quieras, pero face to face ojo, que es grande y fuerte y tanto como tiene de grande lo tiene de bueno. Conclusión, despídete pero hasta la próxima entrada, en la que, en lugar de hacer propaganda de tu blog haces propaganda de CASORVIDA diciendo que es más y mejor que PIÑERA de BAXO, el pueblucu de un tal José Luís Suárez.
Sobre la marcha voy a escribir una crónica del encuentro parodiando a CESAR, el que pasó los enemigos al otro lado del río a hostias.
Crónica: "LLEGAMOS, HABLAMOS Y NOS FUIMOS", cada mochuelo a su olivo. Yo, nada más llegar, a pasar la aspiradora. Viva la liberación.
Sr. Ramón ¿ Le quedó claro el mensaje? Decía Piaget, futbolista del Lenense, que la conducta es un proceso de Acomodación y Asimilación. Para próxima explicamos eso, lo otro y lo de más allá.
Antoñín, me acaban de comunicar que tú, Miguel A. Castañòny Javivi, marchasteis sin pagar, así que, por favor, organiza otra reunión para que paguéis y nos de volváis la pasta que nos cepillasteis. Creo estar siendo suficientemente respetuoso para que nadie me tire ladrillos a la cabeza.
Abrazos a todos incluso a los que se pican sin comer ajos.

Ramón Hernández Martín -

Antonio Argueso, tomo buena nota de su razonada y razonable queja, que viene a demostrar que yo estoy muy confundido, pues, créame al menos, pensé que era una manera de animar una página que me merece atención y dedicación. Además, ¿qué hago yo, carroza octogenario, en un blog como este, surgido al amparo de la Virgen del Camino, lugar que no conozco más que por visitas esporádicas, y donde generaciones más jóvenes hablan de sus cosas? Gracias, Argueso, por el realismo del baño de agua gélida a que usted me somete. Si mira hacia atrás, verá que hace un tiempo me cuestioné lo que hoy su comentario me obliga a cuestionarme de nuevo. Entonces, los ánimos de otros compañeros dieron al traste con mis interrogantes, pero ahora no será lo mismo por el movimiento de mar profundo que usted aflora a la superficie. De profundis pido perdón a cuantos he venido incomodando sin saberlo ni pretenderlo. Hasta siempre, amigos.

Antonio Argueso Gonzalez -

Con todos los respetos, Ramón Hernández Martín, usted abusa de nuestra paciencia. Deje, por favor, de hacer publicidad de sus escritos aquí. Hay varios compañeros que tienen blogs para muchos de nosotros más interesantes que el suyo y nunca, nunca lo publicitan aquí. Además tiene lo que yo considero desfachatez de nisiquiera leer las entradas que aquí aparecen. Hacía tiempo que a muchos de nodotros sus interrupciones molestan. Sabemos que tiene un blog en el que todas semanas escribe. Ya está. Aquí, por favor, haga como todos, dedíquese a comentar las entras, sin añadir publicidad. Para ello, claro, hay que leer estas entradas.

Eugenio, me ha conmovido y emocionado tu relato. Viví en primera fila mucho de lo que en él cuentas. Estoy de viaje de vuelta de Montesclaros, no estoy en condiciones de comentarlo; solo decirte, deciros que la reunión de Montesclaros ha sido, como siempre, entrañable y la visita de ls tumba de Eliseo muy emotiva. Volveré, ya desde casa, sobre tu comentario y sobre el encuentro.

Ramón Hernández Martín -

Os prometo que leeré como se merece este relato de Eugenio González, porque seguramente describe también nuestro tiempo anterior en Montesclaros. Ahora ando algo atolondrado, pues dentro de solo un rato emprenderé viaje de regreso a Asturias debido a que esta madrugada ha fallecido un primo mío (72 años) en Avilés y, mal que bien, he tratado primero de cumplir mi obligación de dejar una reflexión, también este domingo, en el blog. Así que os deseo a todos los reunidos un buen remate de la faena de Montesclaros (me despido por aquí de Teresa y Gerardo a quienes no podré ver esta noche en Mogarraz) y os transcribo el correo que acabo de enviar a mis contactos con lo del blog:
"Queridos amigos:
Ya próximo el día mundial del alzhéimer, he dejado con ese título unas reflexiones sobre el mismo en "Esperanza Radical". Tienen fuerza para los casos reales y para los potenciales, apartado este último en el que de alguna manera entramos todos, y más para entender la caducidad de nuestra propia vida. Animaos con este sapo, que es muy nutritivo. Feliz domingo y un fuerte abrazo.
El enlace: https://www.religiondigital.org/esperanza_radical/Alzheimer-amor-drama_7_2158954089.html

José Ramón Soriano Reig -

Este relato de Eugenio es un revivir todas aquellas emociones y pasiones jóvenes. Me ha hecho admirar en el recuerdo lo grandes que éramos. Mi equipo era el "Yacare", para el que compuse "el himno". Y sí... también recuerdos penosos, como mi incidente con el P. José María Castro, que me castigó a no ir de vacaciones ese verano de mi tercero en Caldas (cuarto sin ver a mis padres) por un comentario que "alguien" le llevó, quizá sin pensar la poca importancia que tenía y el gran daño que me hizo. ¿Mi comentario? Afirmar en una conversación jocosa entre amiguetes que el P. Castro "debía tener una picha muy corta". Todavía recuerdo cómo me humilló en su habitación haciéndome besarle sus pies... y otras estupideces del momento que nos harían sonrojar en la actualidad. Pero sí... son más los buenos recuerdos que los tristes. Gracias, Eugenio.

Isidro Cicero -

Un verdadero placer esta prosa de Eugenio Gonzalez, construida con autenticidad y evidente emoción. Personalmente no tuve la oportunidad de vivir aquel Montesclaros, pero este recordatorio de nuesteo escritor berciano suple con ventaja cualquier vivencia directa. Es lo que tiene la buena literatura.