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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

VARIOS

Grabaciones de himnos del NT de J. Hernández y algunas cosas más

Grabaciones de himnos del NT de J. Hernández y algunas cosas más

Querido José Mari.

Como Luisín Heredia ofreció al blog las partituras de los Himnos del Nuevo Testamento, cuya grabación se frustró en el verano de 1972, te envío una chapuza de grabación de dichos himnos que hicimos Santines Vibot, fray Vicente Suárez y yo en el año 1976 al despedirnos de dirección de la Escolanía.

Les falta el órgano, la grabamos con medios técnicos rudimentarios, la interpretamos a voces graves, cuando el original está para voces blancas y un largo etcétera de desatinos, pero ahí quedan para los que alguna tarde estén desesperados y no se atrevan a suicidarse.

Lo que sí puedo decir a nuestro favor es que están bien fraseadas, porque D. Joaquín nos enseñó cómo había que huir del "solfeado", vicio tan arraigado en nuestra Escolanía.

Hoy estuve oyendo la grabación de la misa de Aragüés, que, con un martilleo machacón de cada nota, es el mejor ejemplo de cómo no se debe cantar.

Hay algunas cositas más y un poco de vanidad –no mucha a estas alturas de la vida– en el canto de la Angélica, que no es de navidad sino de la vigilia del sábado santo. Amén.

BALDO

 


 

Nota de la Furrielería.

Estoy intentando buscar la mejor forma de enlazaros en el blog estas grabaciones.

Como muestra, hoy os dejo la primera. En el siguiente enlace podréis escuchar su grabación de la Estrofa II del Himo a la Virgen del Camino. Espero que os funcione, ya me diréis.

el furriel raso

https://drive.google.com/file/d/1wNvs_eP62P5LSAff5VJxLVbbC_42tVn9/view?usp=sharing

Vidriera de “la Virgen del Camino y sus milagros” en la Catedral de León (1900)

Vidriera de “la Virgen del Camino y sus milagros” en la Catedral de León (1900)

Esta es, seguro que la habéis visto, una de las vidrieras más cononocidas con la imagen de la Virgen del Camino entre los pendones de León.

Fue realizada en el taller de los maestros Alberto González, Guillermo Alonso Bolinaga, M. Santa María, y el ajustador Moncada, (formados por el maestro catalán Rigalt).

Es una parte de la nueva vidriera de las llamadas “serie baja”. Está ubidcada en el transepto sur de la Catedral encima del sepulcro del Obispo Martín Alonso.

Es de finales del XIX cuando se completó la restauración total de la Catedral y su reconsagración de 1901. 


LOS PENDONES DE LEÓN

LOS PENDONES DE LEÓN

Basurto y González montaron en 1944 esta vidriera sobre cartón de Santiago Eguiagaray Senarega.

Recoge un traslado de La Virgen del Camino hasta la Catedral de León que tuvo lugar en acción de gracias a la finalización de la Guerra Civil.

Permanece en la escalinata del consistorio viejo leonés de la Plaza de San Marcelo, auténtico icono y motivo reivindicativo de los pendones y la identidad leonesa.

UN LIBRO PRESO (Por Pedro G.Trapiello)

UN LIBRO PRESO (Por Pedro G.Trapiello)

Te dije una vez que me dejó muy impresionado hace ya sus años un solo detalle de la gran biblioteca que tienen los dominicos en su convento salmantino de San Esteban, factoría de teólogos agudos donde las haya desde el s. XV... y es que lucía en medio de su espaciosa estancia de techo en las nubes un armario-estantería con su puerta acristalada y rejería de alambrera, férreamente cerrado, en el que se apretujaban no menos de doscientos o trescientos libros y librotes de diferente calibre o tomo, pudiendo leerles a muchos el lomo si no lo cegaba la celosía, y eso me pareció como estar en la galería central de un presidio con todos sus reclusos firmes en la puerta de su celda, como en orden de revista y, así, poder mirarles a su cara de prohibidos o proscritos imaginando cuál podría ser el crimen editado que les llevó a la «justa» condena de una cárcel de la que pensaban no saldrían jamás... y tenían razón porque allí seguían presos mientras yo los miraba pese a que habían pasado ya tres años desde que Pablo VI abriera las puertas de esos penales libreros decretando en 1966 la disolución de la Congregación del Índice que velaba desde 1571 por el Index Librorum Prohibitorum, los libros rigurosamente prohibidos por la autoridad eclesiástica con penas muy severas. Allí estaban las lecturas perniciosas, las ideas corruptoras, herejías, desviaciones del canon, dogmas heridos, demonios con licencia, la fe de arcilla, anatemas, el paganismo lúbrico, la reórdiga del pecado en letra... y era peligroso... entonces supe qué era eso de «tentar al diablo»: ese índice interesaba... aunque sólo recuerdo llamarme la atención un librazo, uno de los veinte tomos de Historia de la Iglesia, la oficial... ¡¿y lo tenían allí preso?!... era el dedicado a los papados renacentistas y en él se retrataba al español papa Borgia describiendo con detalle la obscenidad criminal de su mandato y su mafia, pero... ¿se fue al armario por su descripción morbosa de la orgiástica borgiana o por vergüenza de ser el único español que lució tiara y la cagó?... a todo esto, ¿seguirá allí ese armario de lo prohibido o al fin hubo excarcelación?... ¿a qué apostar?...

DIARIO DE LEÓN, CORNADA DE LOBO 4-2-2018

OBLIGATORIAS (Por Pedro G. Trapiello)

OBLIGATORIAS (Por Pedro G. Trapiello)

Tan básicas en el vivir son esas cosas y, sin embargo, ¿no tienen asignatura en este sistema educativo con el que enseñamos a los críos y jóvenes de qué va esta vida?

Pero, dada su importancia, deberían ser asignaturas obligatorias y severas en el examen: Nutrición, Sexualidad, Filosofía, Música y Economía. Son infinitamente más importantes que la física, el cálculo, la literatura o... ¿es que acaso hay algo más crucial en esta vida que el comer, el apareo, el pensar/filosofar, el cantar a coro y el saber manejar el dinero?... en estas cinco canchas se juega uno la vida cabal y equilibrada, la buena vida... o el vil atraco a la salud, al espíritu y a la cartera.

¿De quién aprenden entonces los guajes de hoy todas estas cosas tan fundamentales?, ¿a trozos, en la tele, en el burger, por internet, en la delirante cátedra del patio colegial?...

Sin duda hay quienes están muy interesados en que la tropa estudiantil no se interese por todo eso. Se han esforzado en crear industrias y sistemas para hacerlo ellos y dárselo hecho, para que coman lo que a ellos les convenga, para que consuman el sexo que ellos les vendan, para que no piensen y se dejen guiar por ellos, para que engullan música y no la saquen de dentro... o para que un día el listo de la sucursal, que además es su amigo, les venda preferentes o chollos bancarios que les condenarán al desahucio.

Saber comer, por ejemplo, es la clave para zafarse de toda la charlatanería nutricional-dietético-culinaria o las modas alimentarias que no cesan... además, tiene premio: un cuerpo más sano y gran ahorro en las cuentas.

Y clave es también saber de sexo para que el meneo no sea torpeza violenta, compulsión o mito perverso, sino técnicas de amor calmado y gozoso (manadas, violaciones, el acoso y lo bruto crecerán; se está estrenando la moda).

Y qué decir de saber pensar, de saber informarse, de tener opinión propia y juicio crítico. En cuanto a la música, no hay mejor senda a lo armónico que aprender a cantar a coro, concordar las voces y hacer grupo. Pero en Asturias harán asignatura obligatoria al bable... y eso hará innecesario lo demás.

CRNADA DE LOBO , Diario de León 31-1-2018

PENTECOSTÉS

PENTECOSTÉS

Esta es la historia de este primer apunte que Subirachs hizo de la portada del Santuario de la Virgen del camino.

 


 

Subirachs dona a León su boceto «Pentecostés»

DIARIO DE LEÓN 01/08/2002

 

 

  •  «Pentecostés», primer dibujo del autor para la fachada del santuario, realizado en 1959 - 

 

 

 

El escultor Josep Maria Subirachs ha pedido a la Fundación Vela Zanetti que done en su nombre al Santuario de la Virgen del Camino el boceto original de las esculturas que realizó a finales de los años cincuenta para la fachada de este templo. La ilustración lleva por nombre Pentecostés, pues muestra la distribución de los doce apóstoles y la Virgen María en la portada del santuario. Con este gesto, y según la citada fundación leonesa, el escultor catalán ha querido agradecer a la ciudad de León la organización de la muestra El largo camino, que actualmente se expone en la Casona de Villapérez, sede de la Fundación Vela Zanetti. El boceto, que también se encuentra expuesto en esta inédita muestra de fotografías, litografías y grabados que revela la evolución de la obra de Subirachs, será entregado una vez que finalice la exposición. El presidente de la Fundación, Mario Amilivia, y el concejal de Cultura del Ayuntamiento, Javier García Prieto, harán entrega de la donación al prior del Santuario de la Virgen del Camino, con la única condición de por parte del escultor de que el boceto pueda ser contemplado por los visitantes. La obra, realizada a plumilla, permite conocer la primera idea que tuvo para la fachada y por la que se le encargó el proyecto. Subirachs, que inauguró el viernes la muestra, visitó la Catedral y la exposición San Isidoro.

 


 

DIARIO DE LEÓN 16/09/2002

Mario Amilivia entregó a la Virgen del Camino el boceto de Subirachs


La corporación municipal acudió ayer a la tradicional misa de los ayuntamientos del voto que tuvo lugar en el Santuario de la Virgen del Camino

 

  •  El prior del santuario recibe el boceto de Subirachs de manos del alcalde de León, Mario Amilivia - 

En el mes de septiembre del año 1961 se inaugura el Santuario de la Virgen del Camino cuyo conjunto escultórico, llamado Pentecostés, realizó el escultor catalán Josep Maria Subirachs. 41 años después se inauguró en la Casona de Villapérez la exposición El largo camino, con motivo de la celebración del año Gaudí 2002, donde se podía contemplar desde el menor de los detalles del santuario como los rostros de los apóstoles y la Virgen hasta los bocetos, las litografías y las terracotas del primer proyecto. Destaca especialmente el primer boceto del conjunto escultórico Pentecostés, que muestra la distribución de los doce apóstoles y la Virgen María en la portada del santuario. Josep Maria Subirachs pidió a la Fundación Vela Zanetti que donara en su nombre al Santuario de la Virgen del Camino este boceto original de las esculturas que realizó a finales de los años 50 para la fachada del templo. Así quiso agradecer a la ciudad de León la organización de la citada muestra. El único requisito fue que pudiera ser contemplado por los visitantes. Fue Mario Amilivia quién entregó el boceto al prior, tras la tradicional misa que se celebra cada año en la fiesta de la patrona de León, la Virgen del Camino. Actualmente Subirachs está trabajando en los conjuntos escultóricos de la Sagrada Familia de Barcelona, obra del arquitecto catalán Antonio Gaudí, ensamblándolas perfectamente con los volúmenes diseñados por el genial artista, del que este año se cumple los 150 años de su nacimiento. Con este acto culmina la serie de actividades que Subirachs realizó en León, como la inauguración de El largo camino o su visita al Santuario de la Virgen del Camino cuarenta años después de su inauguración.

NIEVE EN LEÓN

NIEVE EN LEÓN

ae voy con mi hijo Alberto a dar una vuelta por el León nevado. Tomaré unas imágenes que os dejaré en próximos días.

EL FILANDÓN (en La 2 de RTVE, 4 de enero, 22 horas)

EL FILANDÓN (en La 2 de RTVE, 4 de enero, 22 horas)

¡Menudo susto me habéis dado! Viendo la foto de Andrés, vestido de nuevo con sotana, me dije: "¿A ver si le ha quedado un trauma postfílmico y ahora se disfraza de cura párroco a la primera de cambio?"
Luego me fijé que era una foto del rodaje de "Viene una chica" y respiré tranquilo.

Aprovecho esta entrada para deciros que pasado mañana, jueves día 4 de Enero, à las 10 de la noche, el el espacio CICLO DE HISTORIA DE NUESTRO CINE, de La 2 de RTVE ponen "El Filandón" que realizó vuestro humilde servidor allá por los años 83/84.
Conoceréis a más de uno de los que en esa peli aparecen, y podréis admirar el auténtico número de actor que nuestro querido Felix Cañal hizo para encarnar el personaje de un sochantre que andaba a pájaros por las torres de la catedral de Leon.

Para los que no la hayan visto y los que deseen volverla a ver.

FELIZ 2018, compañeros!

Chema Sarmiento


EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL (7)

EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL (7)

El Santuario de la Virgen del Camino: una declaración de intenciones

Coello compagina las obras del colegio apostólico con un nuevo encargo, el nuevo santuario de la Virgen del Camino. Antes de abordar el análisis del proyecto es necesario contextualizar la situación y características en las que se produce el encargo ya que en cierto modo condicionaron el resultado final.

Don Pablo Diez es un eminente empresario español que hizo fortuna en Méjico donde emigró siendo muy joven. Natural de Vegaquemada ingresó a los 16 años en el convento dominico en el monasterio de Corias en Asturias de donde salió cuatro años después –sin tomar el hábito- rumbo a América. Don Pablo mantuvo durante toda su vida un vínculo muy especial con la orden dominica. Ferviente devoto de la Virgen del Camino propone al Obispado de León derribar el santuario y edificar uno con mayor capacidad para acoger al creciente número de fieles que quedaría al cuidado de los dominicos. En 1952 se le hace el encargo al arquitecto Juan Torbado Franco, que elabora un proyecto en un estilo un tanto abigarrado que mantenía el espíritu del proyecto anterior y que no gustó ni a Don Pablo, que quería que el nuevo santuario tuviera un aire más moderno, ni a los dominicos. Sin embargo es- taba muy satisfecho con la marcha de las obras de la fundación, especialmente con las capillas del colegio. El mecenas propone que sea Coello quien se haga cargo del proyecto del santuario.

Tras una negociación entre los implicados el asunto se resuelve retirándole el en- cargo a Torbado –previo pago de una indemnización- y dejando al joven Coello al frente del reto de construir un edificio que cumpliese con las expectativas que las partes tenían depositadas en él. Se hace cargo del proyecto en verano de 1956 y el 27 de diciembre de 1957 su propuesta era presentada a la Comisión Diocesana de Arte Sacro, que aprobó el proyecto. Hubo sin embargo una polémica en torno

al carácter que debía tener el nuevo Santuario que trascendió el ámbito privado del encargo y que se trasladó a la sociedad, dividida entre los que apostaban por una imagen renovada del templo y los que exigían la necesidad de servirse de “los estilos frente a la modernidad”. El edificio antiguo se había quedado pequeño, su disposición en tres naves y el espacio que ocupaban las grandes pilastras hacía incómodo su uso. La posición en planta que ocupaba el edificio hacía también complicada una posible ampliación, así que se resolvió derribar el edificio con una salvedad, el retablo. Don Pablo quiso conservar la imagen que los peregrinos habían venerado durante siglos, por lo que el único condicionante que puso fue el de mantener el retablo original integrado en el diseño del nuevo templo. Lo que en principio pudiera parecer una complicación finalmente se convierte en el eje de la intervención.

Cuando a Coello se le pregunta por posibles influencias en esta obra aduce que no había modelos posibles para una obra de estas características.

La barbarie de la guerra hizo que muchos países se vieran sumidos en un proceso masivo de rehabilitación de sus espacios de culto mutilados por las bombas. En sus viajes por Europa Coello tuvo ocasión de comprobar in situ como los arquitectos europeos- sobre todo alemanes- abordaron la cuestión de construir nuevos templos manteniendo partes del edificio histórico original

 

El caso de la Virgen del Camino lo que se produce es una extirpación que podríamos denominar casi quirúrgica de uno de los elementos de la antigua iglesia. Por un lado tenía la ventaja de poder mantener el retablo en óptimas condiciones pero por otro se corría el riesgo de que al descontextualizar un elemento que antes pertenecía a otro entorno éste perdiera su intensidad como vehículo de la devoción popular.

La propuesta de Coello pone en valor la pieza singular amoldando el edificio a la preexistencia. La idea de la que parte -que por otro lado responde fielmente a los requerimientos de la propiedad- es la de “hacer un templo para un retablo”. Según consta en la memoria del proyecto el nuevo edificio debía tener una sola nave, sin soportes ni obstáculos en su interior, y debía prolongarse diez metros más que el antiguo templo manteniendo la cabecera y el retablo en su sitio45.

45 Cuenta la tradición que el día 2 de Julio de 1505 la Virgen se le apareció al pastor Alvar Simón Fernández de Velilla de la Reina diciéndole: “Vete a la ciudad, avisa al obispo que venga a este sitio y coloque en lugar decente esta mi imagen, la cual ha querido mi Hijo se aparezca en este lugar, para bien de esta tierra”. A lo que respondió el pastor: “Señora, ¿cómo me creerán de que sois Vos la que me envía?” Y le dijo la Virgen: “Dame esa honda que tienes en la mano”. Y, tomándola en la suya, la Soberana Señora cogió una piedra pequeña, la colocó en la honda y la arrojó diciendo: “Di al obispo que encontrará esta piedra tan grande, que será señal suficiente de que yo te envío, y en el mismo lugar en que hallaréis la piedra, es mi voluntad y la de mi Hijo que se coloque la imagen”. Narración sin fecha ni firma guardada en el archivo del Santuario. Ver SALVADOR YCONDE,José La Virgen del Camino Editorial Everest, León, 1980

Como veníamos diciendo el retablo del antiguo santuario de la Virgen del Camino se convierte en el origen de la nueva propuesta. En planta se significa como un gran muro en forma de c cuyos lados abrazan el antiguo retablo -ampliado por el artista José Lapayese- que se recubre con mampostería de piedra de lajas. En el espacio interior la vibración del aparejo sirve de transición muy adecuada entre el retablo y el resto de la nave. Al exterior se lee como un gran prisma vertical que “cose” el gran volumen de la iglesia y el espacio del camarín de la Virgen, ambos resueltos con piedra blanca de Campaspero lisa. El contraste entre texturas facilita la identificación del espacio del retablo como elemento singular .

El espacio interior se resuelve de manera sencilla y armoniosa. Si hubiera que destacar algún aspecto concreto del interior de la iglesia, podríamos decir que es un espacio equilibrado. Equilibrado en sus proporciones, en sus recursos compositivos, en la elección y uso que se hace de los materiales, en lo acertado de los colores y, sobre todo, en el magistral uso de la luz, natural y artificial. Podría parecer paradójico que un proyecto que basa su estrategia en el contraste alcance el grado de serenidad que se percibe dentro de la iglesia, pero lo cierto es que los elementos se integran con tal armonía que ese es el efecto que transmite.

Es la luz la que pone en valor al retablo, la que activa el subconsciente colectivo. Esa luz blanca que resbala desde arriba – cuyo origen se nos esconde a la vista- pone en relieve las formas que en él habitan, que nos hablan de un pasado remoto [Fig. 148]. Los muros laterales evidencian su condición masiva, su anclaje a la tierra, a la historia del santuario y en última instancia al lugar sagrado en el que creció la piedra lanzada por la Virgen con la honda del pastor Alvar Simón.

Constructivamente el lucernario es caja rectangular que remata el prisma de piedra en su parte superior que se resuelve con perfilería metálica y una cubierta de cristal sobre barras de acero recubiertas en plomo para evitar la entrada de agua. El frente acristalado es practicable al interior mientras que la cubierta se registra levantando los cristales, operación sencilla que permite la patente Eclipse tal y como viene especificado en los planos. Como la cubierta es ligeramente inclinada Coello toma la precaución de colocar mamparas a ambos lados elevando el frente de vidrio hasta la misma cota para asegurar que la percepción en escorzo del lucernario es la de una caja perfectamente ortogonal.

En planta los muros laterales de la nave tienen un peso visual importante. En su parte inferior se resuelve con un zócalo perimetral a base de perfiles trapezoidales de madera de nogal separados entre si y colocados en vertical. Este paramento se despega de la pared evidenciando su condición de elemento independiente. Los perfiles no llegan a tocar el suelo, y tras ellos se esconde una iluminación continua en la parte superior del zócalo. Estos dos recursos transmiten al revestimiento una cierta idea de levedad. Estos muros acogen en su espesor los confesionarios, cuyas puertas quedan completamente integradas en el conjunto. Esta solución no era muy habitual en las iglesias españolas del momento, así que es probable que fuera una de las aportaciones que Coello se trajera de Alemania donde este recurso tenía cierta aceptación. El confesionario deja visto el muro de mampostería exterior en el que se incrusta en vuelo la silla del sacerdote. La parte superior de los muros longitudinales se reviste de piedra de Campaspero con el mismo despiece que en el exterior. Tres hileras de ventanas estrechas y alargadas colocadas al tresbolillo y ligeramente abocinadas al interior horadan el muro sur, permitiendo la entrada de luz matizada por una especie de parasoles de piedra que acompañan uno de los laterales longitudinales de cada ventana. Esta no es sin embargo la solución que recogen los planos de 1957. En ellos la iluminación provenía de un gran ventanal rectangular centrado respecto a la posición del altar y del coro enrasado con la cara interior de la fachada. Al exterior una serie de piezas verticales –probablemente de piedra- colocadas perpendicularmente al muro con un pequeño vuelo ejercen de parasol frente a la orientación sur. El alzado desde el exterior queda equilibrado, sin embargo es probable que la luz que entrase a través de una superficie acristalada de esas dimensiones hubiese tenido excesiva presencia en relación al lucernario, restándole intensidad y dramatismo al retablo. Pienso que fue una decisión acertada modificar el alzado ya que la luz que entra a través de las 24 ventanas abocinadas genera el punto justo de penumbra sin interferir con la iluminación del retablo.

La tercera fuente de luz natural es la que entra a través de la fachada principal. En este punto el resultado final tampoco se corresponde a la propuesta que se llevó a la Comisión de Arte Diocesano. En ella el alzado frontal quedaba resuelto con una especie de celosía abstracta superpuesta a una gran superficie acristalada que ocupaba toda la fachada que no tiene todavía una definición precisa. Como veremos más adelante la fachada finalmente queda conformada por un grupo escultórico y por una gran vidriera. Esta superposición de elementos hace que la cantidad de luz que entra esté muy controlada, de lo que nuevamente se beneficia el espacio interior.

Aunque en este proyecto Coello hace una apuesta evidente por la depuración de las formas y por un uso consecuente de los materiales en lo referente a la iglesia no podríamos hablar de sinceridad constructiva en sentido estricto, puesto que hay elementos que quedan escondidos tras otros materiales. La estructura de la nave podría ser completamente de hormigón o estar resuelta en estructura metálica, el resultado sería el mismo. En este caso la estructura es mixta, con pilares de hormigón armado y cerchas metálicas en cubierta que quedan ocultas tras un falso techo de madera de castaño. En cualquier caso aparece ya la marquesina de pilares metálicos y cubierta de hormigón que aparecerá en numerosos proyectos.

Capítulo aparte merece el campanario de la iglesia, que tantos quebraderos de cabeza le dio, tanto en la fase de proyecto como en la de ejecución. Tras muchas dudas y cavilaciones Coello decide que la torre del Santuario va a ser la última cruz del Via Crucis, y proyecta un esbelta estructura de hormigón de 53 metros de altura que señala de forma rotunda la posición del edificio y que pronto se convierte en hito y punto de referencia de la comarca. En su base se ubica el altar al aire libre, también en hormigón armado. En este elemento Coello maneja ya un len- guaje plenamente moderno a la altura de las grandes proezas constructivas del momento. Su ejecución fue compleja, y pese al grado de dificultad de sacar adelante una estructura de esas características con los medios disponibles en 1960 el resultado fue – y sigue siendo- brillante. El esbelto campanario es el contrapunto adecuado a la horizontalidad de la nave marcando su posición en el territorio, que sin él hubiese quedado un tanto a la deriva.

Poco tiempo después el arquitecto alemán rainer Disse construye en Feldberg una torre campanario muy similar a la del Santuario, aunque de menor envergadura -35 m- y proporción menos esbelta. Más allá de improbables copias, lo que pone de relieve esta analogía formal es la sintonía del arquitecto español con la sensibilidad proyectual alemana, mostrando que fue capaz de asimilar el espíritu de la nueva arquitectura sacra en sus viajes a Alemania así como de generar referencias de ida y vuelta.

El gran muro del retablo se horada en su parte central para colocar la venerada imagen de la Virgen del Camino que se sitúa así a medio camino entre la nave y el camarín. El Camarín de la Virgen es un cuerpo prismático bajo que se sitúa detrás del retablo. Compositivamente repite el esquema del retablo respecto a la nave principal, en un muro en “c” que abraza al retablo. Tanto la fachada exterior como acabado interior son de la misma piedra de Campaspero utilizada para la nave. La cubierta no llega a tocar el muro sino que se apoya visualmente sobre una vidriera perimetral. La luz que entra a través del vidrio de color rompe el prisma dejando la cubierta como suspendida en el aire.

El porche exterior se resuelve con pilares metálicos de sección cuadrada sobre la que apoya una losa de hormigón armado [Fig. 155]. Como veremos más adelante Coello con el transcurso del tiempo irá sofisticando esta solución mixta hasta convertirla en seña de identidad de muchos de sus edificios. La estructura de la nave es de pilares de hormigón armado de 60 x 40 cms sobre los que se apoya la estruc-tura metálica de cubierta con acabado en chapa de zinc. El gran volumen se reviste de chapado de piedra de Campaspero de 15 cms, como ya hiciera con la capilla del colegio. En este caso el volumen se singulariza elevándose visualmente sobre el terreno, lo que consigue a través de dos estrategias fundamentalmente. Por un lado recurre al cambio de material entre el muro y la caja. El basamento se resuelve con piedra tosca de aparejo irregular en todo el perímetro de apoyo, lo que hace fácilmente identificables ambas partes. Por otro Coello coloca una delgada marquesina de hormigón que discurre perimetralmente al edificio a excepción de la fachada de acceso. Ésta produce una profunda sombra que a cota de peatón hace que el muro de apoyo prácticamente desaparezca. Lo que ve el viandante cuando se acerca en escorzo al edificio por la fachada sur es el reluciente volumen de piedra blanco que parece levitar [Fig. 156]. En el alzado frontal, liberado de la marquesina para evidenciar el protagonismo de la fachada, lo que hace es sencillamente retranquear significativamente el muro en planta baja haciendo que el volumen vuele lo suficiente como para entenderlo como un elemento independiente.

La sala de exvotos y la sacristía se resuelven en torno a un pequeño patio que permite iluminar estos espacios sin perder privacidad. Compositivamente ambos espacios forman parte del zócalo sobre el que se apoya la nave, del que adoptan tanto la altura como la fachada de piedra irregular.

El proyecto se entrega en Noviembre de 1957, y en diciembre de ese mismo año es sometido al dictamen de la Comisión de Arte Sacro, que lo aprueba a principios de 1958. De nuevo cuenta con la ayuda de Emilio García de Castro y Luis Sánchez Lozano.

El proyecto de Coello es interesante desde diversos puntos de vista. La articulación de la planta y la disposición de los elementos en el terreno (atrio, iglesia, altar al aire libre, campanario) reinterpreta en clave moderna la idea de Santuario, como veremos más adelante.

En un momento determinado durante la fase de obra llega a oídos de Don Pablo Díez que se comenta en el pueblo que la imagen del nuevo Santuario es demasiado pobre. Alarmado ante esta perspectiva el mecenas insta a Coello a enriquecer el templo, quien con una mirada inteligente al problema propone recurrir a la colaboración de artistas para complementar su propio proyecto. Comienza así una interesante historia que tendrá paralelismos con lo que estaba sucediendo en la construcción de otro Santuario, el de Aránzazu, y donde se ponen de manifiesto las distintas actitudes que desde el seno de la iglesia se adoptaron frente a cuestiones de similares características.

Se decide colocar una serie de esculturas en la fachada de la Virgen del Camino que, obviamente, no estaban previstas en el proyecto original. En lugar de una adjudicación directa, se organizó un pequeño concurso -lo que puede ser indicativo de las dudas que se tenían en ese momento respecto a cual sería la solución más acertada- al que se presentaron José María Subirachs, Jorge Oteiza (en ese momento estaba trabajando en el friso de Aránzazu), José Lapayese, José Luis Sánchez y Susana Polac. El concurso lo gana Subirachs con una propuesta basada el tema de Pentecostés en el que trece esculturas de marcado acento expresionista representan a la Virgen y los doce apóstoles iluminados por la llama del Espíritu Santo. Son figuras en bronce de casi seis metros de altura cada una y pese a que las figuras se tratan de manera individualizada la caracterización se lleva a cabo desde un punto de vista dramático y distorsionado.

Más allá de interpretaciones artísticas o teológicas de las esculturas es evidente que tanto Subirachs como Oteiza hacen propuestas arriesgadas teniendo en cuenta que el gusto del público católico estaba apenas despertando a la nueva sensibilidad moderna, por lo que es lógico que ambas intervenciones suscitaran controversia en el ámbito del arte religioso.

Llama sin embargo la atención que las obras fuesen tratadas de manera tan distinta por los poderes eclesiásticos. Relata el padre Iturgaiz en sus recuerdos de la construcción del santuario que la obra de Subirachs fue motivo de discusión y que recibió críticas severas y duras. El propio Santuario ya fue motivo de polémica, en la que tercian a su favor Don Luis Almarcha, obispo de León y en aquel entonces presidente de la Junta Nacional Asesora de Arte Sacro, el padre Aniceto Fernández, provincial de la orden dominica y el mecenas Pablo Díez, hombre sensato, inteligente, hábil y sensible al arte cuando estaba bien asistido, en palabras del propio Iturgaiz. La intervención de estas tres personalidades hizo que frente a las críticas y estrechez de miras de un público poco habituado a novedades, tanto el Santuario como sus intervenciones artísticas se llevaran a cabo – aunque no sin dificultad- en un tiempo razonable.

Este asunto pone de manifiesto lo delgada que es la línea que separa lo apropiado de lo no apropiado y demuestra que más allá de los dogmas al final quienes toman las decisiones son las personas. De su talante y apertura de miras dependerá la aceptación de este arte renovador. Tan transgresoras podían ser las “piedras humanizadas” de Oteíza como la aspereza expresionista de las figuras de Subirachs y sin embargo el tratamiento que recibieron no fue equivalente.

Independientemente del valor intrínseco del conjunto escultural de Subirachs su relación con la fachada del edificio es un tanto extraña. Como ya han señalado otros autores existe un cierto problema de escala. Las esculturas son demasiado grandes en relación al alzado, lo que introduce un factor de inestabilidad en la composición de la fachada. La potencia de las imágenes y su profundo valor simbólico terminan por imponerse al conjunto.

 

Atención especial requieren las puertas del Santuario, también diseñadas por Su- birachs y que son reconocidas como piezas relevantes del arte religioso del siglo XX.

 

 


 

Nota.- Extraido de  la TESIS DOCTORAL "EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL".

Presentada por MIRIAM RUIZ ÍÑIGO para optar al grado de doctor por la Universidad de Valladolid .

FOTO DE PORTADA.- Detalle de los confesionarios del Santuario de la Virgen del Camino León Fray Coello de Portugal 1957-61 

LA INTERNA JUVENTUD (Por Pedro Trapiello)

LA INTERNA JUVENTUD (Por Pedro Trapiello)

 

Mana en una falda del monte de Manzaneda que mira de frente a Matueca una fuentecilla de caudal menudo pero terco, aunque algún año afloja y se hace meadita de ángel... la llamaron Fuente del Encanto no se sabe bien si por lo encantador del paraje con las aguas del Torío al pie haciendo curva pedrera arbolada que un día fue puerto de estaca y morrillo pariendo una presa... o porque el sediento caminante o segador queda encantado con el frescor de nevero que siempre tuvo este manadero... o mejor aún, quizá la llamaron así porque alguien fue víctima de algún encantamiento al amorrarse ahí a beber, pues tiene esta maldita gracia esa fuente, que hay que beberla como los bueyes si no hay vasito, cantimplora o esa hoja de berza tan oportuna en estos apuros, pues ocurre que al beberla a morro, rodilla en tierra y con la cabeza humillada, algunas ideas o sueños se caen del tarro a la fuente y, al volver a beberlos con el agua, se produce el sortilegio, ¡tachán!... y algún sueño se cumple... eso es lo peor, que antes hay que saber elegir muy bien lo que uno sueña... o se le cae.

¿Existirá ese encantamiento?...

A ese manadero recoleto le suma un título salutífero el Oráculo de Pedrún: «Manantial de la Interna Juventud», la única juventud cierta, dice, la que no rinde pabellón. El Oráculo de Pedrún visita a menudo esa fuente en sus paseos de río o por su monte pedrunés y propala una bendita trola: quien bebe en noches de luna ese agua encantada experimenta una paz infinita en la barriga y le suben caballitos por el pecho; y al volver a lo suyo, la vida ya no le acorrarala con tanta prisa, puerta o pastilla (aclara el Oráculo que la interna juventud no tiene nada que ver con que la abuela se ponga leggins o se haga un tatuaje)... interna juventud, tan escasa... es más cómoda y común la solemne senectud o la vejez cascarrabiada, pero todos conocemos varones vetustos (y varonas, más) con esa juventud interna, joviales en el achaque, optimistas en el revés, pelín cínicos y esperanzados con tantas cosas que aún deben cambiar... ¿en qué fuente beberían?... preguntadles.

Qué hacer con los productos catalanes (Por Isidro Cicero)

Qué hacer con los productos catalanes (Por Isidro Cicero)

Me sabe mal no, lo siguiente, que otros vendan que pueden levantar maravillas de espaldas a los demás, aislados. Olvidados de que lo bueno que han construido ha sido con otros.

Me he pasado el año consumiendo hasta la sacietat dos productos catalanes. Los he devorado con deleite, con enlluernament i amb fruïció. Me han gustado tanto que les he dedicado por lo menos la tercera parte de un libro de 200 páginas que acabo de publicar. 

Son productos culturales: esculturas y vidrieras. Las esculturas –colosales en su mayoría- las produjo Josep Maria Subirachs, de Barcelona; no están en la Sagrada Familia, sino en León. Las vidrieras, unas de pequeño tamaño, otras medianas y una de 105 metros cuadrados, son obra de Albert Ràfols Casamada, de Barcelona también; no están en el Museu d’Art Contemporani de Barcelona ni en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, están en León. 

Para llevar al bronce las obras de Subirachs, hubo que acudir a Fundiciones Ángel, de Madrid. Para hacer losetas irregulares de vidrio de 20 centímetros de grosor y unirlas con la novedosa mezcla glass beton, no hallaron en España ningún taller con el suficiente desarrollo tecnológico. Ràfols Casamada tuvo que acudir a Chartres, en Eure Francia, que mantenía renovada su tradición de construcción de vitrales que se remonta a la Edad Media. El maestro Gabriel Loire fue el que realizó en vidrio los extraordinarios diseños de Casamada.

Un equipo de creadores con diversas denominaciones de origen, pero implicados en la fabricación de un solo producto que les salió maravilloso

Subirachs es un artista famoso, sobre todo a raíz de encargarse de realizar gran parte de las esculturas de la Sagrada Familia. Ràfols Casamada no es tan conocido. Pero es uno de los grandes artistas de vanguardia de la segunda mitad del siglo XX y está considerado un referente de la abstracción lírica. A Santander lo trajo Manuel Arce a su Galería Sur hace ahora 60 años justos y volvió a invitarle de nuevo en 1993. También en el Goya hemos visto una de sus obras.

Estos dos autores barceloneses produjeron en León genialidad y belleza. Sus productos los puede degustar cualquiera a la entrada del Páramo en la ruta hacia Astorga, en el municipio de Valverde de la Virgen.

El que posibilitó esa producción fue el magnate leonés Pablo Díez, conocido entre otras muchas empresas, por la famosa cerveza mexicana Corona-Coronitas. Decidió a mediados de los cincuenta del pasado siglo destinar una parte de su inmensa fortuna a levantar un Santuario nuevo a la Virgen del Camino, patrona del viejo Reino de León y convocó para llevarlo a cabo a los que se consideraban los artistas más innovadores. Aunque el Santuario es la más conocida de las obras que patrocinó, sólo es la guinda vistosa de una ingente labor filantrópica a la que destinó inmensas cantidades de dinero, tanto en obras sociales, sanitarias y educativas, como en infraestructuras para el desarrollo. 

El proyecto del Santuario lo puso en manos de un joven arquitecto andaluz, concretamente de la provincia de Jaén, Francisco Coello de Portugal, a quien dio toda la libertad creativa; aparte de los catalanes citados, el andaluz vinculó al proyecto al aragonés-madrileño José Lapayesse y al navarro Domingo Iturgáiz.
 
Es decir, si ordenamos la secuencia que culminó en la obra maestra vanguardista del Santuario Virgen del Camino -única gran aportación de la cultura del siglo XX a la ruta Jacobea- tenemos un itinerario que empieza y termina en León, pero pasa por México, Jaén, Barcelona, Chartres, Madrid, Zaragoza y Pamplona. Con un equipo de creadores con diversas denominaciones de origen, pero implicados en la fabricación de un solo producto que les salió maravilloso. 

A mí me gustan los productos catalanes. Me sabe mal que algunos los boicoteen insensatamente. Y me sabe mal no, lo siguiente, que otros vendan que pueden levantar maravillas de espaldas a los demás, aislados. Olvidados de que lo bueno que han construido ha sido con otros y que siempre han necesitado el concurso creativo, la genialidad, el trabajo, el patrocinio y el dinero de otros.

Exactamente como ocurrió en el fabuloso y todavía poco comprendido santuario de la Virgen del Camino de León.

Isidro Cicero (publicado en el Diario de Cantabria 29-9-2017)

Y PARECE QUE FUE AYER

Y PARECE QUE FUE AYER

...y ya han pasado 10 años.

DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER

DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER

Hoy es el Día Mundial del Alzheimer.

Nuestro compañero Ramón Hernández Martín colabora desde hace años con AFA Asturias. En la celebración de este día, que este año tendrá lugar en Pravia por lo que a Asturias se refiere, se ocupa de la ponencia de carácter social.

Seguramente, aunque no sea más que por la edad, el tema del alzheimer puede que toque de lleno la conciencia de muchos de los que merodeamos por antiguosalumnos.
Por lo que nos deja el contenido de la exposición que hoy hará, por si la consideramos de interés.


YO, UN ENFERMO DE ALZHEIMER

(“Sigo siendo yo”)

(Pravia, 21 de septiembre de 2017)

 

Distinguidos miembros de la mesa y demás partícipes de esta reflexión sobre el alzheimer: para atenerme al eslogan que encuadra este año la celebración del día mundial del alzheimer (“sigo siendo yo”), os pido a todos que, tras  hacer un esfuerzo audaz de imaginación, me veáis ahora convertido, como por arte de magia, en un enfermo de alzheimer terminal, el esposo o la esposa, el padre o la madre, el abuelo o la abuela de cuantos de entre vosotros os dedicáis a cuidar a vuestro enfermo. Imaginad, además, que durante los minutos que dura esta ponencia recobro por completo mi deteriorada conciencia y que, tras una dura y seguramente larga experiencia de sustracción y silencio, me echo de pronto a hablar a corazón abierto y con plenitud de facultades, teniendo mis propios horizontes despejados, antes de enmudecer para siempre. Gracias, amigos, por realizar tamaño esfuerzo. Situados ya en el escenario deseado, os diré que lo que sigue es un escueto discurso testamentario en pro de la autoestima de quienes sois cuidadores de familiares enfermos de alzheimer.

Todos nacemos como pura potencialidad y morimos por agotamiento,  brusco para muchos por inoportunos y desgraciados accidentes, por crueles y sádicos asesinatos o por insensatas guerras, y lento, desesperadamente lento, para otros a causa de un despiadado deterioro corrosivo, como es mi caso. El yo pujante del recién nacido se lanza ilusionado a la aventura de la vida y el yo agostado del moribundo teme y grita acongojado su propia nihilidad. Ayer yo no existía y mañana ya no existiré, un ayer y un mañana unidos por un suspiro. Querámoslo o no, esa es la vida según lo que propalan muchos. Para los creyentes, sin embargo, la fe injerta en nuestro tronco una esperanza radical como puerta de acceso a una forma de vida nueva, que imaginamos sin zozobras ni dolencias y completamente feliz, pero desconocida del todo incluso para quienes no hacen más que hablar de ella.

En mi caso, el proceso de vivir se ha agravado una barbaridad al adelgazar tanto el insignificante instante que media entre el nacimiento y la muerte, pues la impía enfermedad que padezco ha redactado mi finiquito con los trazos del deterioro que a la vista está. Llevo ya unos cuantos años muriendo. ¡Qué horror y qué sufrimiento tan frustrante, sobre todo para cuantos me rodeáis y os deshacéis en atenciones y mimos conmigo! Cuando hace años el médico dictaminó mi enfermedad, la muerte hacía tiempo que había desenterrado su hacha contra mí e iba destrozando a dentelladas mi mente y mi carne. Un brutal deterioro neuronal, cual carcoma insaciable, ha venido transformando desde entonces mi cerebro en polvo. Cierto que sigo siendo yo mismo, pero menos.

Los acontecimientos de cada día desaparecían de mi dañada memoria al ritmo enloquecido de su gestación. Si cada uno somos lo que somos en función de lo que recordamos y de lo que proyectamos, la muerte prematura se ha venido cebando despiadadamente en mí al privarme de una memoria que, al mismo tiempo que recuerdo vivencial, era cimiento de futuro. Sin pasado ni futuro, he permanecido a vuestro lado como cuerpo sin alma, como ser sin consistencia. Nada tiene de extraño que la primera conciencia, mortalmente tocada, de tan cruel desmemoria llegara a exacerbarme y a encabritarme con tan amargas secuelas para la vida de cuantos seres queridos os movíais en mi entorno. Mi  carácter, sosegado y paciente de suyo, se volvió de pronto brusco e insoportable. ¡Cuánto os he hecho sufrir!

Pasaron lentos los días, las semanas, los meses y los años de un tiempo ladrón que a vosotros os llenaba de inquietudes e interrogantes y a mí me despojaba incluso de la posibilidad de controlar las funciones básicas de mi cuerpo. Mis manos quedaron pronto inservibles y no tardé en perder incluso la percepción del espacio, convirtiéndome en un fantasma que daba vueltas sin rumbo. La fisonomía de vuestras caras, mis seres queridos, se difuminó por completo hasta el punto de que en mi retina solo aparecían máscaras deformes e indescifrables.

Mi pobre cuerpo, sometido a tan brutal azote, se desentendió pronto de funciones tan primarias y tan densamente vitales como comer o excretar. Con el paso de un tiempo que ni siquiera hacía mella en mi conciencia, me vi incapaz de mover un solo músculo y obligado por ello a permanecer inmóvil en la cama como un fardo pesado. Solo gracias a vuestros continuos cuidados pude librarme de los terribles dolores de las llagas que se producen en tales situaciones.

Consciente ahora de que ya solo me queda un suspiro de vida, quiero gastarlo enteramente, queridos míos, en agradeceros el haber permanecido tanto tiempo a mi lado, supliendo con vuestro amor y cuidado mis demoledoras carencias. Aunque no hayáis sido conscientes de ello, pronto me identifiqué plenamente con vosotros y sigilosamente os fui endosando mis impotencias en una especie de transfusión espiritual. Así pude ver por vuestros ojos, servirme de vuestras manos y sentir al impulso de los latidos de vuestros propios corazones. ¡Tan próximos y tan dentro de mí habéis permanecido todos estos largos años!  Gracias por no haber desfallecido y por haber supeditado vuestras vidas a la mía. Gracias por no haber dudado, incluso ante la falta de la más mínima reacción afectiva mía, ni siquiera en forma de mueca, aunque yo os seguía amando con la fuerza residual que aún hacía latir mi débil corazón.

Gracias, esposo-esposa, por haber consagrado en tan difícil y cruel trance lo más hermoso de nuestro matrimonio: mantener vivo nuestro amor incluso sobre el más débil soporte de la vida. Amor mío, te he sentido a lo largo de mi tenebroso vivir como una sola carne conmigo, más incluso que en una explosiva unión sexual o en el gozo sereno de seguir viviendo en nuestros hijos y nietos.

Gracias, hijo-hija, por haber permanecido tanto tiempo a mi lado sin desmayo ni queja en el maravilloso retorno de la vida: padres que cuidan primorosamente a sus bebés e hijos que, llegado el momento, hacen lo propio con sus padres, pues, tal es mi caso, me habéis tenido en vuestras manos como un bebé impotente. ¡Hermoso y sorprendente juego el de la vida!

Gracias, nieto-nieta, por haber acariciado tanto tiempo mis manos, por haber besado tantas veces mi frente y mis mejillas, por haberme dicho al oído palabras dulces y cantado melodías entrañables, ignorando incluso que los efluvios de vuestro amor mantenían a resguardo de tan impía enfermedad los míos.

Sin recompensa aparente, todos me habéis mimado y conseguido que la piltrafa de hombre en que la enfermedad me ha convertido respete la esperanza en que mi muerte inminente dé paso a una forma de vida plena, libre de zozobras y llena de gozos. Os aseguro que, a partir de ahora, sentiréis en vuestro interior mi presencia agradecida, sobre todo en los momentos de más densidad humana, sean de dolor o de gozo. Os prometo que seguiré a vuestro lado con mano tendida y con amor activo en el recuerdo imborrable de la increíble simbiosis que ha enlazado nuestras vidas. Aunque sea de otra forma, seguiremos cuidándonos y amándonos. La gratitud y el amor sellan hoy mi boca y cierran mis ojos.

*****

Pongo fin ya, amigos aquí presentes, al plausible testamento de amor y agradecimiento de un atrevido supuesto enfermo de alzheimer que os invita así a celebrar con emoción este día mundial, día en que se nos recuerda que los enfermos de los que muchos os ocupáis mantienen, por muy deteriorados que estén, su condición de esposos, de padres o de abuelos vuestros y que la relación especial que mantenéis con ellos, urgida por una fatalidad incomprensible de la vida, es una excelente ocasión –“no hay mal que por bien no venga”- para suplir con vuestros cuidados sus carencias y estrechar con ellos los lazos de amor con que los humanos, de querer comportarnos realmente como tales y de buscar honradamente la felicidad, debemos ayudarnos unos a otros. El camino de la felicidad no es realmente difícil, si bien es muy exigente. La vida, aparentemente tan cruel para muchos de vosotros, os está brindando la oportunidad de comprobarlo pacientemente, día a día, hora a hora, minuto a minuto, en el seno de vuestras propias familias. Por ello, en este día, vuestro día, el día de los cuidadores, pido a todos los asistentes un cálido aplauso para cuantos, en esta villa de Pravia o en cualquier otro lugar, dedican sus vidas a cuidar como es debido a sus enfermos de alzheimer. 

La Virgen comienza su propio camino

La Virgen comienza su propio camino

Los ayuntamientos del Voto y el de León acudieron a rendir tributo a la patrona de la Región Leonesa.


16/09/2017

  • fotografia - Momento de la celebración religiosa, en la que estuvieron presentes diversas autoridades.  

 

El Ayuntamiento de León y los ayuntamientos del Voto, como herederos de la antigua Hermandad de la Sobarriba, Villaturiel y Valdefresno, acudieron a la eucaristía que se celebra a la hora del Ángelus de cada 15 de septiembre en un oficio religioso que preside el obispo y cuyo ofertorio acoge la ofrenda de cera y de un ramo de flores que realiza el alcalde de la ciudad de León.

El obispo de León, Julián López, presidió en la Basílica de la Virgen del Camino, la eucaristía central de la solemnidad de Nuestra Señora de los Dolores con la que, bajo el título de Nuestra Señora de la Virgen del Camino, toda la diócesis legionense celebra a la patrona principal de la Región Leonesa.

Al termino de la eucaristía en honor a la Virgen del Camino, los representantes del pueblo realizaron el tradicional besamanto a la figura de patrona y ofrecieron diferentes coronas de flores y la cera.

Al finalizar el acto, en los aledaños de la basílica un grupo de bailes regionales animaron a los asistentes al evento con un repertorio de música y coreografías arraigadas a la memoria y costumbres leonesas. A su vez, a las puertas de este santuario se exhibieron diversos pendones de la provincia. Las localidades de León, Villaturiel, Valdefresno, la Sobarriba y Valverde cumplen así con esta tradición que atrae a los vecinos a la hora del Ángelus en la Basílica Menor de la Diócesis.

Esta fiesta «de la reina y madre del pueblo leonés» se consolidó a partir del año 1961, coincidiendo con la dedicación del nuevo santuario, que desde el año 2009, por concesión del papa Benedicto XVI ostenta el título de Basílica Menor.

También, ayer terminó la novena en honor a la Virgen del Camino que se viene celebrando en la Catedral desde el pasado día 7, con rezo del rosario, celebración eucarística y novena que tuvo lugar a partir de las 18.40 horas, con predicación a cargo del sacerdote padre carmelita Roberto Gutiérrez.

Y se anunció igualmente que desde este próximo martes, día 19, con citas diarias a las 08.00 y 18.30 horas, comenzará la Novena Mayor a la Virgen del Camino en la Basílica, que se prolongará hasta el día 27 de este mes de septiembre.

Esta celebración encaja dentro de las fiestas patronales de la Virgen del Camino que finalizan este fin de semana. Multitud de actos se concentran para agrado de los asistentes. Destaca el mercado artesanal situado en las calles de Cervantes y Las Eras, que ya va por su quinta edición. Además, teatro, monólogos o juegos para niños, son algunas de las actividades que tendrán lugar hasta el domingo.

Todos estos eventos serán la antesala de la romería de San Froilán en la que miles de personas acompañan en procesión la imagen del Santo desde León hasta la Basílica de la Virgen del Camino.

 

Un momento de la eucaristía presidida por el obispo. | CÉSARUn momento de la eucaristía presidida por el obispo. | CÉSAR

Todos los honores para Nuestra Señora del Camino en su día
La Virgen del Camino celebra su jornada festiva central con un programa repleto de actividades que continúan hasta este domingo
La Virgen del Camino celebró ayer su jornada central de las fiestas en honor a la patrona de la localidad, Nuestra Señora del Camino, con un programa festivo que se desarrolló durante toda la jornada y que continúa hasta mañana domingo. Uno de los momentos más solemnes fue la eucaristía celebrada en la basílica de la Virgen y presidida por el obispo de León, Julián López, a la que asistieron tanto el alcalde de Valverde de la Virgen, David Fernández, como el de León, Antonio Silván, así como los dos regidores de los ayuntamientos del voto, José Pellitero (Valdefresno) y Valentín Martínez (Villaturiel). Además, estuvieron presentes el delegado de la Junta, Guillermo García, así como el vicepresidente de la Diputación, Francisco Castañón.

Como se trata de una de las fiestas con más sabor histórico de la provincia, no faltaron los bailes tradicionales y la exhibición de pendones en la plaza de la basílica de la Virgen del Camino, donde decenas de personas se congregaron después de la misa para disfrutar de estas actividades en una jornada en la que desde por la mañana se podía vivir la fiesta en la calle, con la charanga y otras iniciativas para todos los públicos. 

 

EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL (6)

EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL (6)

Mención especial merece el campanario de la iglesia, que tantos quebraderos de cabeza le dio, tanto en la fase de proyecto como en la de ejecución. Tras muchas dudas y cavilaciones Coello decide que la torre del Santuario va a ser la última cruz del Via Crucis, y proyecta un esbelta estructura de hormigón de 53 metros de altura que señala de forma rotunda la posición del edificio y que pronto se convierte en hito y punto de referencia de la comarca. En su base se ubica el altar al aire libre, también en hormigón armado.

En este elemento Coello maneja ya un len- guaje plenamente moderno a la altura de las grandes proezas constructivas del momento. Su ejecución fue compleja, y pese al grado de dificultad de sacar adelante una estructura de esas características con los medios disponibles en 1960 el resultado fue – y sigue siendo- brillante. El esbelto campanario es el contrapunto adecuado a la horizontalidad de la nave marcando su posición en el territorio, que sin él hubiese quedado un tanto a la deriva.

Poco tiempo despúes el arquitecto alemán rainer Disse construye en Feldberg una torre campanario muy similar a la del Santuario, aunque de menor envergadura -35 m- y proporción menos esbelta.

Más allá de improbables copias, lo que pone de relieve esta analogía formal es la sintonía del arquitecto español con la sensibilidad proyectual alemana, mostrando que fue capaz de asimilar el espíritu de la nueva arquitectura sacra en sus viajes a Alemania así como de generar referencias de ida y vuelta.

 


 

 

Nota.- Extraido de  la TESIS DOCTORAL "EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL".

Presentada por MIRIAM RUIZ ÍÑIGO para optar al grado de doctor por la Universidad de Valladolid .

EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL (5)

EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL (5)

Dado el especial interés que Coello siempre tuvo a la hora de orientar sus edificios resulta un tanto extraña una disposición en la que alzados de orientaciones opuestas se resuelvan de la misma manera.

Esta misma solución la vuelve a plantear en otro proyecto de la misma etapa que sí fue construido, aunque no pertenece a la tipología monástica. Se trata del pabellón residencial del colegio de la Sagrada Familia en Cuenca. La planta del bloque se resuelve con una doble crujía de pilares metálicos y su proporción es más corta y más ancha que la del noviciado de Barañaín.

Los dos primeros niveles tienen celdas individuales a ambos lados del pasillo en una solución equivalente a la que se planteaba en el teologado mejicano, en la que las habitaciones tenían orientaciones opuestas. En las tres plantas superiores los dormitorios son comu- nes, y están formados por cuatro hileras de celdillas distribuidas a lo largo de dos corredores centrales. Estos cubículos de planta cuadrada tienen 2,20 me- tros de lado y disponen de un lavabo y un pequeño armario. Su altura es de 1,70 m, la misma a la que se encuentra la carpintería perimetral. En este caso el plantear un sistema de iluminación igual en las cuatro fachadas podría tener más sentido teniendo en cuenta que el espacio es único.

Esta distribución aparece ya de forma temprana en el bloque de estudiantes de la Fundación Virgen del Camino, donde también plantea soluciones de alzado muy similares para fachadas contrarias aunque lo hace en un lenguaje mucho menos abstracto

Planta de las celdas y Alzados del bloque de celdas de la Fundación Virgen del Camino, León Fray Coello de Portugal 1955


 

Nota.- Extraido de  la TESIS DOCTORAL "EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL".

Presentada por MIRIAM RUIZ ÍÑIGO para optar al grado de doctor por la Universidad de Valladolid .

 

A TOPAR CON ELLA

A TOPAR CON ELLA

CORNADA DE LOBO

24/07/2017 

Menean ahora en tribunales y hemiciclos regionales las cuentas eclesiásticas de Las Edades del Hombre... y lo hacen desde Las Edades del Hambre... y de la sed de justicia, quieren decir.

No será difícil que algunas cuentas o cifras salgan desarregladas, pues bien pueden caber venias y pecadillos en los treinta años de ciclo que ya cumplen Las Edades, tiempo largo para crearse inercias, vicios o charcos. Y como el asunto lo gobiernan colegiados los obispos de la región y hay mucho dinero público metido gratis et amore, a la denuncia inicial del librero burgalés se suben como a carro de fuego fuerzas políticas que piden se presenten cuentas y explicaciones en las Cortes.

Lío habemus.

Si sale con barbas, san Antón Correa; y si no, la purísima Inspección.

Lo cierto es que el patrimonio eclesiástico está siempre en condiciones de cebar sospechas: exención de impuestos, inmatriculación de bienes, fondos opacos, arcaicos concordatos... Peláez saca siempre la misma pregunta: ¿tiene Hacienda conocimiento formal del dinero que entra por la vía de limosnas, las tasas por sacramentos que se aforan en sacristía, las donaciones privadas... o vale con que un ecónomo diocesano se especialice en números y acabe en el Vaticano bautizando dineros catecúmenos hasta que el papa Francisco lo mande al calabozo y después de vuelta a casa?...

Transparencia e igualdad tributaria deben exigirse a la Iglesia española. Y nadie quiera ver aquí un sumarse al anticlericalismo recurrente. Aplaudo todo lo que tiene de social su labor y en esa Iglesia he concocido a la mejor gente (también a la peor); valga decir que de los tres únicos maestros auténticos que tuve en la vida, dos son frailes y me instruyeron éticas y bellezas; uno me enseñó música y armonía de conciencia; el otro, compromiso con la verdad, pulcritud en el estilo (fui mal alumno) y «denuncia profética»; los dos cambiaron la paz conventual por la guerra de cada día con la gente más tirada sin colgar hábitos.

¿La Iglesia?, dijo Peláez... siempre acabarás topando con ella.

 

GUADALUPE

GUADALUPE

Cuando estuve en Méjico, en mis andanzas con Mocedades,  visité varias veces la basílica de la Virgen de Guadalupe, y debo reconocer que me emocionaba todo lo que a mi alrededor encontraba.

. También la tenemos en nuestro Santuario.

EN EL CAMERINO DE LA VIRGEN

EN EL CAMERINO DE LA VIRGEN

LA PACIFICACIÓN DE LA EXISTENCIA

LA PACIFICACIÓN DE LA EXISTENCIA

ELADIO CHÁVARRI - BALDOMERO LÓPEZ

Si es sumamente deshumanizador padecer la violencia, no lo es menos practicarla. La experiencia de la paz es, por tanto, una tarea urgente para quienes luchen por una humanización de más calidad.

 

            Utilizaremos la expresión “pacificación de la existencia”, debida a Herbert Marcuse, para referirnos a la paz. Dicha frase resulta muy acertada por dos razones: primera, porque “pacificación” hace referencia a un proceso sin fin y en continua evolución, más que a un estado o estadio fijo (“tranquilidad del orden”, de san Agustín); segunda, porque la violencia afecta no sólo a un aspecto o a un ámbito del ser humano, sino a todas las dimensiones de su envergadura vital, con lo que el ser humano siente la necesidad de pacificación en toda su existencia.

 

 

1.        LA VIOLENCIA PRIVATIVA

 

1.1.       Llamaremos “violencia privativa” a cualquier deterioro, pérdida o supresión de ser

 

            Es violencia privativa la ruptura del átomo y la destrucción de fábricas, las heridas que se le hacen a un animal y la tala de árboles, la desnutrición y la matanza de seres humanos, la ruptura de una amistad y la pérdida de la dignidad, la liquidación de una población biótica  (de seres vivos) y la eliminación de un ecosistema, pues en todos ellos hay deterioro o supresión de ser.

 

 

1.2.       ¿Es violento el Cosmos?  ¿No es la vida una continua violencia privativa?

 

1.2.1.     Muchas actividades del Cosmos son supresión de ser y al mismo tiempo creación de ser

 

            ¿Son fenómenos “violentos” las gigantescas explosiones nucleares que se producen en el interior de una estrella, cuando son precisamente ellos los que mantienen el ser de la estrella e impiden su colapso gravitatorio? Si tales fenómenos de destrucción de ser forman parte de la entraña misma del ser cósmico, ¿no sería violencia privativa precisamente impedir tal evolución de los seres cósmicos?

 

 

1.2.2.     La vida,  proceso generador de ser, trae consigo un continuo deterioro y supresión de ser

 

            La vida por sí misma genera mucho deterioro y destrucción de ser, y la propia teoría de la evolución no ha tenido inconveniente en incorporar como uno de sus conceptos básicos la violencia (“lucha por la existencia” y supervivencia del más apto). En tal lucha, muchísimos individuos y no pocas especies han sido degradados, y otros, aniquilados. Pero en el orden de la vida –y aquí está la fuerza de este argumento– no sólo hay deterioro o destrucción de ser, sino que la lucha por la existencia también es un proceso productor de ser, como lo demuestra el hecho de que el actual árbol de la vida se ha generado a partir de otro anterior destruido, éste de un tercero también aniquilado, y así sucesivamente hasta remontarnos a la célula procariota. De ahí que, desde este “punto de vista global”, muchos afirmen que no hay tanta violencia en los ecosistemas como a primera vista puede parecer, pues, aunque muchas acciones sean privativas o destructoras de ser vivo, son el camino necesario para mantenerse en el ser e incluso para generar seres más evolucionados.

 

 

1.3.       El caso de la violencia privativa humana es especial: primero, por ser un acto libre; segundo, por la extensión y la intensidad de la misma

 

            En comparación con la violencia privativa que ejercen el Cosmos y los seres vivientes, la que practica el ser humano es muchísimo más intensa y extensa, pues afecta a los tres medios de su hábitat (natural-cósmico, social y metahistórico). En efecto, no hay metro cúbico de aire en la atmósfera o de agua en los mares profundos que no reciba la agresión del hombre. También los humanos podemos causar en otros seres humanos o recibir de ellos deterioros o privaciones de ser en la alimentación, en el vestido, en la salud y en el sexo, en la amistad y en el orden político, en el saber y en la economía, en la belleza y en la moral. Tampoco el hombre tiene inconveniente en deteriorar o liquidar de la existencia a Dios o a los dioses.

 

 

1.4.       ¿Por qué los humanos practicamos tanto la violencia privativa?

 

1.4.1.     Somos los más violentos porque tenemos la mayor densidad de ser del Cosmos

 

            El ser humano es un viviente, pero no está limitado en su vida a los ecosistemas, sino que en gran medida se ha despegado de ellos. Ello nos ha constituido en la especie entitativamente más densa de la Naturaleza. Nos hicimos agricultores y ganaderos. Este nuevo dominio de la tierra y de los animales trajo consigo una gran explosión demográfica. Después aparece la ciudad, una de las creaciones más importantes de nuestra especie.

 

            Pero la prosperidad del linaje Homo lleva consigo una violencia privativa, porque el crecimiento de su ser suele producirse en muchos casos a costa de la mengua del ser de los demás entes. Y cuanto más complejo es un ser vivo, más violencia privativa genera en su hábitat. De ahí que la actividad del Homo ha de presionar por fuerza sobre las poblaciones y sobre el resto de los seres del ecosistema. La antroposfera, que es una remodelación humana de la biosfera y la geosfera, está empapada de violencia y desequilibrio.

 

 

1.4.2.     Nuestra actitud violenta también tiene su origen en la experiencia de lo originario

             

            Nos seduce lo perfecto, lo ideal, lo maravilloso, lo prístino, lo puro. Y sentimos decepción cuando nos relacionamos con lo imperfecto, con lo vulgar. De ahí que maltratemos muchas veces a personas y cosas porque su ser nos defrauda, porque no sacian nuestra ávida necesidad de lo perfecto. Habíamos soñado con el maestro ideal de filosofía, y nos encontramos con un profesor de tres al cuarto; nuestros padres tienen defectos por todas partes; el chico del  que me enamoré locamente me decepciona a la primera de cambio; puse todas mis ilusiones en el último artilugio informático y pronto se queda obsoleto; y así sucede en todas las experiencias.

 

 

1.4.3.     La escasez de bienes desata la violencia contra los más débiles

 

            Peleamos ferozmente para satisfacer nuestras necesidades. La lucha llega a ser dramática cuando lo que está en juego es el alimento. Colin Turnbull nos cuenta en su obra El pueblo de las montañas la cruel tragedia de los ik, un grupo humano que habita la serranía del noroeste de Uganda. El hambre los enzarza en un combate sin piedad, que es capaz de romper los lazos más íntimos y profundos del ser humano. Entre otras muchas historias de horror, este autor relata el caso de una madre que amamantaba a su hijo. Lo dejó junto a una charca y un leopardo lo atrapó y se lo llevó consigo. La madre no se inmutó, pues al liberarse del niño ya no tenía que padecer la angustia de buscar infructuosamente con qué alimentarlo. Le atraía más la idea de que ese leopardo estaría durmiendo por allí cerca mientras digería su almuerzo, y por tanto sería una presa fácil para los cazadores. Así fue. Los hombres hallaron al leopardo durmiendo, lo mataron y, con el niño a medio digerir, lo cocinaron y se lo comieron. (Cf. R. Ardrey, La evolución del hombre: la hipótesis del cazador, Alianza Ed., Madrid 1978, p. 238).

 

 

1.4.4.     Mucha violencia privativa proviene del uso de técnica, pues ésta favorece las relaciones de dominio

 

            El arco y la cerbatana, el anzuelo o la punta de lanza, la maza y el escudo, el arado y la pala, el cuchillo o la hoz, la excavadora y el barco favorecen las  relaciones de dominio. Se dice que el uso del fuego para cazar abrasó extensos territorios de la Península Ibérica hace docenas de miles de años. No digamos la violencia que hoy están generando las máquinas de la guerra y de la muerte.

 

 

1.4.5.     Las acciones dirigidas por la razón producen más violencia que las que regula el instinto

 

            Los animales no son ni de lejos tan violentos como los humanos, puesto que la razón intensifica, respecto al instinto, las experiencias que dirige, tanto las de violencia como las de pacificación. En cierta ocasión apareció en los periódicos un relato muy ilustrador de lo que decimos. Dos empresarios hicieron la siguiente apuesta. Uno poseía dos galgos y el otro, dos obreros de gran apetito. Enfrentaron a obreros y galgos para ver quién engullía más sopas de leche bien azucaradas. ¡Naturalmente ganaron los hombres! Su empresario sabía que los hombres después de hartarse seguirían comiendo hasta reventar. Y así fue; murieron ambos de indigestión.

 

 

2.        La violencia humana se da siempre inculturada 

 

2.1.       Que una acción sea juzgada como violenta o pacífica depende en gran medida del estilo de ser y de hacerse hombre que se tome como referencia

 

            Hasta aquí hemos considerado la violencia simplemente como supresión o deterioro de ser. Pero la valoración de tal o cual acción como violenta o pacífica no está indisolublemente ligada a la supresión o deterioro de ser, sino que depende de la estimación de cada cultura, y fundamentalmente de los valores que configuran su núcleo valorativo. En efecto, consideramos como violencia la pérdida o el deterioro de nuestra identidad, y la identidad de los individuos humanos la configura principalmente su respectiva Forma de vida o cultura, y ésta a su vez se constituye fundamentalmente a base de los valores del núcleo valorativo. En la Edad Media, por ejemplo, mucha gente fue educada en el honor caballeresco, con lo que cualquier ataque a las personas bajo tal identidad (honor) representaba un acto violento intenso, el cual, por otra parte, generaba a su vez más violencia, como era el caso de los duelos. Hoy no tienen sentido semejantes peleas, pues apenas nadie forja su identidad con el honor caballeresco como valor importante o dominante –casi ni siquiera como valor–; por eso cualquier ataque al honor caballeresco hoy, no es considerado como violencia; hasta puede producir hilaridad el que alguien se sienta herido en su honor caballeresco. Otro caso: a lo largo de la historia han existido muchas culturas empapadas de violencia guerrera, para las que ésta no era juzgada como tal violencia. Todo lo contrario: dichas culturas han ensalzado tal forma de actuar violenta y además han procurado erradicar por medio de la educación el temor y el pánico de la juventud a la guerra; con miedo y temblor no se podía vivir en esas culturas guerreras; de ahí que muchos ritos de iniciación a la etapa adulta implicaban fuertes dosis de valentía para superarlos. Actualmente existen personas que juzgan como muy violenta la acción de interrumpir el embarazo en cualquier momento, mientras que otros la consideran como una acción totalmente “pacífica”. Tal vez sean pocos lo que consideren como actos violentos –porque destruyen o degradan un ser– la negación de Dios, la enseñanza inadecuada de las Matemáticas o la indiferencia ante el dolor ajeno. A muchos hombres de nuestra Forma de vida no les parece en absoluto violento el sistema económico capitalista; otros, en cambio, lo califican de agresivo hasta más no poder.

 

 

2.2.       Entre la violencia privativa y la violencia inculturada se dan relaciones de  coincidencia unas veces y de oposición otras

 

            Muchas veces coinciden la violencia privativa y la inculturada, como sucede en ciertas supresiones o deterioro de libertad, en el robo a mano armada, en el asesinato o en la violación sexual. Otras veces, en cambio, están en abierta oposición. Por ejemplo, para una gran parte de los británicos las corridas de toros son violentas, mientras la mayoría de los españoles las valoran como una obra de arte o una fiesta. No cabe duda de que las corridas de toros contienen grandes dosis de violencia privativa, porque hay deterioro de la vida del toro en la suerte de varas o al ponerle las banderillas, y supresión de su ser al matarlo. Pero, para muchos españoles, conforme a su modelo de ser hombre, tales actos no son violencia; al contrario, valoran muy positivamente la elegancia del torero, su arrojo, la bravura del animal, el espectáculo y el valor de la fiesta. Los británicos dicen que en las corridas de toros hay violencia privativa, y que eso ya es censurable. En realidad están juzgando las corridas de toros no como violencia privativa sino como violencia inculturada, es decir, según su modelo de ser hombre, pues otros casos en los que no hay menos privación de ser que en las corridas –por ejemplo en las guerras coloniales– no son valorados por ellos como violencia. Cuando Cortés ascendió con Moctezuma a lo alto del gran Teocali, y contempló allí los corazones aún palpitantes de los que habían sido sacrificados al Dios azteca, se indignó mucho y exigió al monarca el cese inmediato de tamaña violencia. Moctezuma, entre extrañado y enfadado, le contestó inmediatamente: “Tú no comprendes nada”. Ciertamente el modelo de ser hombre de Cortés y el de Moctezuma diferían muchísimo. Cortés estaba contemplando, sin entender nada, lo que era el valor supremo de aquella Forma de vida azteca: el sacrificio a su Dios. La ablación del clítoris no es considerada como violencia por algunas culturas, mientras que los occidentales lo vemos como una salvajada. En nuestro modelo de vida occidental se dan parecidas situaciones de interpretación ambivalente; por ejemplo, la mortificación sangrienta que han practicado los ascetas ¿no es estimada como virtud heroica por unos, mientras que otros la juzgan como violencia enfermiza y sin sentido? Conviene, por tanto, distinguir bien entre deterioro o devastación del ser (violencia privativa) y juicio valorativo que merecen tales acciones desde un modelo humano determinado (violencia inculturada).

 

 

2.3.       En el ser humano, no se puede hablar de “violencia natural”, porque la violencia siempre está “inculturada”

 

            Al estar inculturada la violencia, nunca puede darse en los humanos una “violencia natural”, como piensan KONRAD LORENZ y sus seguidores. La prueba está en que no todas las Formas de vida o culturas son igualmente violentas, desigualdad que no existiría si la violencia fuera algo que tuviera su origen en la “naturaleza” humana. En México, por ejemplo, había una gran diferencia entre aztecas y tarascos en lo que respecta a la práctica de la violencia. La lucha y la guerra empaparon la cultura de los aztecas, mientras que los tarascos sólo cogían las armas para defender su territorio. No agredían, y, a pesar de ello, eran prácticamente inexpugnables. Tampoco la valoración de lo que es violento o no violento es igual en todas las culturas o Formas de vida.

 

 

2.4.       Sólo los estilos de ser hombre ricos en valores y en el cultivo de todas las dimensiones de la envergadura vital humana pueden llegar a una pacificación extensa y profunda de la existencia humana

 

            Si la consideración de una acción como violenta o pacífica depende del modelo de ser hombre desde el que se hace la valoración, los ámbitos de la violencia y de la pacificación se ampliarán o se reducirán en razón de la riqueza o calidad de dicho modelo humano. Si el modelo humano es raquítico, miles de violencias pasarán desapercibidas. De ahí la importancia que tiene vivir la vida según un estilo de ser hombre rico en valores y en dimensiones de la envergadura vital.

 

 

3.        Violencia en el hombre de la sociedad de consumo

 

            Si la violencia está inculturada, ¿cómo es la violencia en nuestra cultura o Forma de vida? Hay que afirmar sin paliativos que nos movemos en un estilo de ser hombre muy violento. Tanto es así que el deterioro, la pérdida y supresión de ser están tomando hoy proporciones alarmantes. Nuestra sociedad de consumo practica violencias desconocidas en la historia anterior.

 

 

3.1.       La raíz profunda de tanta violencia privativa en el hombre de la sociedad de consumo está en que mira y trata a todo el ámbito del ser bajo la perspectiva de la explotación

 

            Los seres son valorados por nosotros únicamente en cuanto que nos producen placer sensible, vigor corporal, excitación psíquica, o como bienes de uso, consumo y cambio económicos. A eso llamamos “experiencia de explotación”. Todos los seres son sometidos al máximo rendimiento biopsíquico y económico posible, ya se trate de minerales, aguas, tierras, espacios, atmósferas, vegetales, animales, artefactos, tecnofactos, capacidades y operaciones humanas, servicios y saberes. Pues bien, para extraer de los seres únicamente los valores biopsíquicos y económicos son necesarias las relaciones de poder, de posesión y de dominio, pues si valoráramos a los seres desde otras perspectivas (moral, sociopolítica, lúdica, cognitiva, estética o religiosa), no ejerceríamos sobre ellos relaciones de poder, de posesión y dominio. No puedo romper a mi antojo un bolígrafo por el hecho de que lo haya comprado con mi dinero, porque en ese bolígrafo están condensadas muchísimas actividades humanas, del presente y del pasado, y yo no tengo un poder absoluto sobre él. Pues bien, las  relaciones de poder, de posesión y de dominio, junto con el uso abrumador de la tecnociencia, generan automáticamente un desorden agresivo universal. ¡Sería un verdadero milagro todo lo contrario, es decir, que la pérdida o supresión de ser no fuera tan grande en nuestro estilo de ser y de hacernos hombres!

 

 

3.2.       La tecnociencia es hoy una colaboradora eficaz para ejercer la violencia

 

            Al principio, la acción técnica primitiva no pudo tener mucho impacto sobre los ecosistemas, a excepción tal vez de la producción y utilización del fuego. La técnica artesana, nacida con la aparición de la ciudad, presiona mucho más sobre los ecosistemas, sobre todo por lo que se refiere a la transformación de grandes zonas en tierras de cultivo y de riego, y a la cría de animales. Pero cuando el dominio del Homo sobre el ecosistema irrumpe incontenible es con la tecnociencia –o tecnología–, es decir, con acción técnica basada y fundamentada en la ciencia.

 

            El poder que nos da la acción tecnociencia crea en nosotros la conciencia de que nos pertenece todo. El hombre de la sociedad de consumo cree que los demás seres de la Naturaleza y del Cosmos están para servirnos económica y biopsíquicamente, y por eso sólo tenemos con ellos una relación de poder y de posesión.

 

 

3.3.       Manifestaciones más relevantes de la violencia privativa que practica el ser humano de la sociedad de consumo

 

            La extensión de la violencia privativa que ejerce el hombre de la sociedad de consumo afecta a todas las dimensiones de la envergadura vital y del hábitat humanos.

 

 

3.3.1.     Violencia privativa en su espacio interior

 

            Todas las experiencias del espacio interior, como la sensibilidad o insensibilidad ante cierto tipo de valores, el saboreo que dan a la vida los valores que escogemos, el tipo de razón que nos gobierna, etc. están muy reducidas, menguadas y deterioradas en el hombre de la sociedad de consumo, pues éste los limita sólo al ámbito de los valores económicos y biopsíquicos. De este modo, estamos privando (violencia privativa) a nuestro espacio interior de muchas experiencias que podría tener si se alimentase también de otro tipo de valores.

 

 

3.3.2.     Violencia privativa sobre la Naturaleza y el Cosmos

 

            La antroposfera que hemos generado los humanos de la sociedad de consumo causa grandes pérdidas de ser en la Naturaleza. La acción humana afecta de lleno a los ecosistemas, a los elementos, condiciones y relaciones de toda la biosfera. Modifica las sustancias orgánicas, las inorgánicas y no pocas configuraciones o actividades geológicas del medio físico. Como resultado de esta acción humana, muchos individuos y especies tienen problemas para tolerar el suelo, el agua, la luz, las corrientes, la temperatura, etc. Rompemos constantemente el equilibrio dinámico de los ecosistemas, sobre todo en el ámbito de los microorganismos. Hemos suprimido la vida de ecosistemas en los que se desarrollaba pujante todavía hace unos pocos años. La relación del hombre de la sociedad de consumo con la Naturaleza es pura rapiña, saqueo y robo a las generaciones futuras. Y de todo esto no hay que echar las culpas a quien apenas tiene para vivir, al que se muere de hambre o al que se esfuerza por crear un modelo de ser y de hacerse hombre menos devastador que el nuestro, sino a los que vivimos en la abundancia.

 

 

3.3.3.     Violencia en los procesos de la reproducción humana

 

            Como todos los seres vivientes de la Naturaleza y del Cosmos, los humanos nos reproducimos. Pues bien, embriones, fetos y personas están hoy expuestos a radiaciones nucleares, rayos X, rayos gamma y rayos ultravioleta que pueden alterar el código genético. También afectan al código genético sustancias químicas como el ácido nitroso, los alcoholes aromáticos, el cloruro de magnesio, la cafeína, la teína, la teabromina y otras. Toda esta situación ha despertado gran preocupación entre los biólogos. Algunos proponen que se apliquen estrictos programas de vigilancia genética; otros, en cambio, pasan de tanta prudencia y actúan sin control, porque así –dicen– sirven mejor a la eugenesia (mejoramiento de la herencia biológica humana). La violencia privativa puede darse en la clonación, en la selección de células–madre y en general en la ingeniería genética. Así mismo, tienen gran impacto sobre el deterioro o la muerte del organismo humano la adulteración de alimentos, el excesivo y viciado consumo de fármacos y drogas, las nuevas enfermedades psíquicas y sociales típicas de las sociedades industrializadas, etc.

 

            No sabemos qué consecuencias tendrán a largo plazo la interrupción del embarazo, la fecundación in vitro y la inseminación artificial humanas, pues contamos aún con poca experiencia científica. Lo humano es sumamente complejo y no podemos simplificarlo en cuatro aspectos  o variables fácilmente controlables por nosotros.

 

            Evidentemente no todo es violencia en la manipulación genética. En muchos casos las manipulaciones genéticas nos ayudan a reducir las presiones que nos llegan de la propia Naturaleza. Ahora, por ejemplo, la selección natural –tan violenta ella– se ha reducido gracias a la tecnociencia genética, y la mortandad de individuos deficientes es baja. Con todo, no podemos minusvalorar o juzgar a la ligera el deterioro o la pérdida de ser que generamos en proporciones crecientes.

 

 

3.3.4.     Violencia privativa en la dimensión social

 

            Hay mucha pérdida o anulación de humanidad cuando se construyen comunidades únicamente en torno a valores biopsíquicos y económicos; y cuando los valores propios de esas comunidades y el resto de los valores son dictatorialmente colonizados, empapados, modalizados por los valores biopsíquicos y económicos. También hay violencia privativa cuando se impone una uniformidad en las sociedades –basada únicamente en la economía– y se suprimen las diferencias de esas sociedades que no sean las económicas. Asimismo, se produce violencia cuando se practica el individualismo más insolidario, pues se rompen los vínculos sociales; cuando se generan marginaciones sociales cuya única razón es la carencia de valores económicos; cuando se debilitan aquellas instituciones que no son las económicas o las biopsíquicas. Igualmente, hay violencia privativa cuando las únicas relaciones sociales que se ejercen son las de poder, o las regladas o, incluso, las de la justicia reivindicativa, porque se han suprimido de nuestra convivencia otro tipo de relaciones de justicia y también las relaciones de gratuidad.

 

 

3.3.5.     Violencia que impregna el proceso económico

 

a)        Violencia que se ejerce en la explotación de los recursos

 

            La voracidad ilimitada del consumidor y la voracidad sin término de lucro del vendedor se unen para la cada vez más intensa y amplia explotación de recursos, para la demanda cada vez mayor de bienes. Los tiempos de extracción de minerales, consumo de fibras, de agua dulce, de energía, etc., se acortan considerablemente, con lo que la explotación de recursos está creciendo geométricamente. Si sobreviniera una escasez generalizada de dichos recursos, entraríamos inmediatamente en la vorágine de la guerra.

 

b)        Violencia en la distribución de la riqueza

 

             No hay violencia privativa que más afecte a la gente que la de la desigualdad social y económica. Unos hombres estamos preocupados por nuestras abundantes grasas, mientras que otros mueren de hambre; hay producciones masivas de cremas, armas o perfumes en los países ricos, y al mismo tiempo faltan los alimentos en los países pobres; se consiguen mejoras inmediatas para los que practican la presión social, y perdura la impotencia, el desamparo y la rabia para los débiles. Mucha gente no encuentra trabajo en su pueblo, ciudad y nación, o desgraciadamente no lo encuentra en ninguna parte. Así pues, desplazamientos migratorios, hacinamientos de población y paro laboral están envueltos en una densa violencia.

 

c)         El proceso de producción trae el peligro de que sólo se valore a los seres por su dimensión económica, con lo que inmediatamente se suprimen las diferencias que confieren los otros valores

 

            Ahora todas las cualidades humanas se intercambian sólo según el patrón económico, y no según otros criterios. Además, la "libertad" de mercado engendra terribles luchas competitivas, violencias en definitiva.

 

d)        Violencia en la reducción del tiempo humano al tiempo laboral

 

            Los seres humanos, por estar inacabados, vamos configurando nuestra existencia a través del tiempo. Pero la sociedad de consumo ha determinado que el único tiempo que importa y en el que se desarrolla nuestra vida sea el tiempo laboral. Por eso ahora nuestra existencia está organizada en tres grandes etapas económicas: preparación para producir, etapa de producción y retiro de la producción. Fiestas, vacaciones y ocios son fragmentos sobrantes y marginales de este tiempo laboral. ¿No hay violencia máxima sobre la condición humana cuando todo su ser–en–el–tiempo se reduce a tiempo de producción?

 

 

3.3.6.     Violencia que genera el ejercicio del poder político

 

            Los Estados poderosos irradian violencia sin límites al destinar presupuestos desorbitados a tecnologías de la muerte, al establecer un tráfico criminal de sus productos y al someter de este modo a las naciones débiles. La violencia del terrorismo nacional o internacional no es nada en comparación con la anterior. Hay que insistir, asimismo, en el inmenso control que se ejerce a través de los sofisticados medios de información. De ahí que las armas y, en muchos casos, las leyes y la informática rezumen violencia por todas partes.

 

 

4.        LA PACIFICACIÓN DE LA EXISTENCIA

 

4.1.       Según el modelo humano que nosotros tomamos como referencia, hay que considerar como violencias muchas privaciones de ser que ahora no juzgamos como violencia

 

            Ya hemos dicho que la pacificación de la existencia tiene como referencia un determinado modelo humano, desde el que se establece qué es y qué no es violencia, de tal modo que un mismo acto de violencia privativa es valorado de distinta manera según sea el estilo de ser hombre desde el que se hace la valoración. Pues bien, el estilo de ser y de hacerse hombre que nosotros hemos propuesto como referencia a lo largo de este curso exige que su desarrollo sea armónico y de toda su envergadura vital, y también que su alimentación la compongan seres de las ocho modalidades valorativas.

 

            Según eso, habrá violencia en aquellos estilos de ser y de hacerse hombre que deterioren o supriman parte de la envergadura vital humana o algunas clases de valores. La mayoría de los ciudadanos sólo nos damos cuenta de violencias parciales: la que viola mi privacidad, la de mi familia, mi calle, mi barrio, mis lugares de diversión o de trabajo. También reducimos la violencia al ámbito de unos pocos valores. En el siglo XIX, por ejemplo, sólo se tuvieron en cuenta y se denunciaron las violencias económicas ejercidas por la nobleza primero y por la burguesía después. Pero la violencia está instalada en toda la envergadura vital del ser humano y en todos los valores de los que se nutre; por eso la pacificación ha de tener la misma extensión: las experiencias de su espacio interior y las que el Homo tiene con los seres de sus medios social, natural cósmico y metahistórico han de ser todas ellas pacificadas. Si limitamos la existencia de la violencia al ámbito de unas determinadas violencias parciales, no será posible comprender en toda su profundidad y extensión la violencia que abruma a todos los seres de nuestro Planeta y a todo el ser del hombre.

 

 

4.2.       Para pacificar la existencia es necesario partir de que la violencia ejercida contra el ser humano es mayor que la que aplicamos a  otros seres

 

            Hay acciones, inhibiciones y relaciones que causan o implican pérdida o supresión de ser en moléculas, ríos, mares, bosques y animales. Pero las mayores violencias son aquéllas que se ejercen contra el ser más denso de la Naturaleza: el ser humano. Dentro de las violencias contra el hombre, la más grave es su linchamiento, sobre todo el de masas, y en particular el de esos niños que apenas han comenzado a desplegar su vida. Por tanto, el pacífico no ha de cesar en la condena del asesinato, de la guerra, de la avanzadísima tecnología de la muerte y de otras formas de exterminio. Después hay que denunciar las situaciones de violencia que están próximas a la muerte; por ejemplo la violencia que sufren en el hambre, en la pobreza, en el analfabetismo y en la miseria millones de personas. No es admisible, por ejemplo, que muchos británicos sean muy sensibles al maltrato a los animales, y al mismo tiempo son perfectamente tolerantes con toda la agresividad que ellos han desarrollado en el colonialismo.

 

 

4.3.       La paz exige tomar conciencia de que el ser de los humanos no es independiente, sino interdependiente de todos los demás entes

 

4.3.1.     Los seres forman parte de nuestra envergadura

 

            Hasta ahora hemos vivido demasiado miopes pensando que nuestras relaciones con los seres se limitaban como mucho a la familia, al grupo, al pueblo, a la ciudad o a la nación. Sin embargo, los humanos estamos emparentados con todos los seres: con los de la Naturaleza y del Cosmos, con los del medio social y con los de la metahistoria. Todos ellos son nuestro alimento. Espacio y tiempo, aire y agua, masa y energía, hierbas y elementos están implicados en la vida de cada uno de nosotros; y también lo están nuestros antepasados y amigos, Dios y los dioses, las teorías y las organizaciones políticas, la belleza del mar y los grandes almacenes.

 

 

4.3.2.     La pacificación se basa en el DISCERNIMIENTO y RECONOCIMIENTO de los seres

 

            En la sociedad de consumo, hemos reducido el valor de los seres a simplemente a valores biopsíquicos y económicos. Los valores cognitivos, estéticos, lúdicos, morales, religiosos y sociopolíticos que nos pueden aportar los seres han sido colonizados por los del núcleo valorativo e incluso suprimidos. Ahora bien, cuando un valor uniformiza, deteriora o incluso suprime a los demás valores, está ejerciendo la violencia. La violación sexual, por ejemplo, es una brutal violencia, pues el violador no discierne la riqueza que aporta a la convivencia la diferencia de ser mujer; no valora en ella nada más que su valor biopsíquico, es decir, como capacidad de dar placer sexual.

 

            Está claro, por consiguiente, que la pacificación sólo será posible cuando en una comunidad se respeten las diferencias que aportan cada uno de los valores. Eso es precisamente el DISCERNIMIENTO: percepción de la riqueza que aporta cada diferencia de valor. Es cierto que la pacificación empieza por los valores económicos y biopsíquicos; por eso no se puede ser insensibles a las violencias que suprimen o maltratan la vida, la salud, el temperamento, los alimentos, la vivienda, el vestido, el trabajo, etc. PERO no basta con estas violencias biopsíquicas o económicas; porque ¿es acaso menos agresión romper brutalmente las identidades (sociopolíticas) que uno tiene como esposo o esposa, hermano o hermana, compañero o amiga, alumna o ciudadano? ¿No es violencia “violar” la justicia y la solidaridad, la lealtad a la comunidad y la esperanza, la pasión por la verdad y la democracia? ¿Se puede pacificar la existencia humana suprimiendo a profetas, místicos, filósofos, artistas y científicos?

 

            Unido al discernimiento está el RECONOCIMIENTO, es decir, valoración positiva de los seres, pues todos tienen su función en la Naturaleza y en el Cosmos, en la sociedad y en la Metahistoria.

 

 

4.3.3.     El discernimiento y el reconocimiento llevan a la solidaridad con los seres

 

            Quien estima a los seres, no ejerce la violencia contra ellos. Todo lo contrario: les está agradecido, porque esos seres son nuestro alimento como valores, y, lógicamente, es solidario con ellos. Ciertamente es difícil ser solidario con los seres cuando no lo somos con los humanos que en la actualidad padecen las más grandes y evidentes injusticias. Ello, sin embargo, acabará volviéndose contra nosotros, porque, si la insolidaridad crece y se instaura definitivamente en la forma de actuar del linaje Homo, tendrá efectos negativos a muy corto plazo sobre la supervivencia de nuestra propia especie. Por tanto, hay que desterrar completamente la idea de que somos dueños absolutos de los entes de la Naturaleza.

 

 

4.4.       Darse cuenta de que los demás seres forman parte de nosotros no ha de originar actitudes simplistas ante esos seres

 

            Para no destruir seres (violencia privativa) ¿dejamos entonces de comer? Hace mucho tiempo iniciamos un colosal despegue de los ecosistemas, y, al tener que adaptar el medio físico a nosotros, ello nos obliga a extender cada día más la antroposfera, es decir, a modificar, destruir y crear entes en nuestro entorno. ¿Dónde está, entonces, el necesario equilibrio entre la solidaridad con los demás seres y su destrucción o modificación? Ésta es posiblemente una de las preguntas clave sobre esta cuestión y, como siempre, muy difícil de responder. Proponemos a continuación algunas pautas para afrontar el problema.

 

 

4.4.1.     Negar que la destrucción o deterioro de ser sea violencia si dicha destrucción es generadora de nuevo ser, es un modo de pensar que no está exento de serios peligros

 

            Algunas personas niegan que haya violencia en las actividades del Cosmos y en las de la vida cuando son generadoras de nuevo ser. Pues bien; si nos movemos en esa lógica de la “supremacía del todo sobre las partes” –al estilo hegeliano–, podemos destruir sin miramiento alguno a los individuos y a las especies en nombre de cualquier “totalidad englobante”, ya sea ésta la Vida, la Especie, la Humanidad, el Estado, el Partido político, la Nación, la Clase social, la Raza, la Religión, etc. Precisamente de este modo han pensado y argumentado los que justifican los linchamientos de poblaciones enteras. ¿Acaso no es violencia la que sufren las personas cuando un desastre “natural” arrasa sus vidas, tierras, hogares y enseres? ¿No es violenta una granizada que acaba con la vida de un hermoso jilguero cantarín?

 

 

4.4.2.     No se puede tratar acertadamente la pacificación de la existencia desde el INDIVIDUALISMO del hombre de la sociedad de consumo

 

            ¿Para qué preocuparse de los que no han nacido aún? El número de hijos que he de tener es una decisión mía, no un asunto colectivo. No tengo que dar cuenta a chinos o africanos si gasto cinco veces más de energía que ellos. La Ciencia y la Tecnología no deben ser limitadas por nadie ni por nada. ¿Acaso vamos a volver a los tiempos de la Inquisición, cuando era la jerarquía eclesiástica la que determinaba casi todo? Sin embargo, no hay que olvidar que la violencia es colectiva, tanto en su origen como en sus efectos, por lo que la pacificación exige un enfoque y unas soluciones colectivas. Tales compromisos e implicaciones de las colectividades no se conquistan de la noche a la mañana. Habrá que ganar poco a poco a personas y familias, a empresas y asociaciones, a instituciones y gobiernos, a regiones y bloques geográficos. Por eso, quien se preocupa por mejorar la humanización no ha de transmitir cansancio o desánimo. Cada uno desde su propia plataforma vital, grande o pequeña, puede contribuir con su granito de arena.

 

 

4.4.3.     Lo que sí resulta incuestionable es que en ningún caso la destrucción de seres puede poner en peligro nuestra supervivencia como especie

 

            Se entiende por supervivencia haber salvado la vida ante acontecimientos que la amenazaban seriamente. Mucha gente pasa por la dramática experiencia de la supervivencia al superar enfermedades graves, al volver de guerras y batallas, al librarse de morir ahogado, al pelear hasta el agotamiento o al vencer peligros realmente mortales. Pues esto es lo que nos está sucediendo. La violencia privativa que ejerce el hombre de la sociedad de consumo ha llegado hoy a una peligrosidad tal que está poniendo en riesgo la supervivencia de la especie humana sobre el planeta. Por ello, la tarea más urgente de la pacificación de la existencia es la supervivencia de la especie. Si no lo hiciéramos, sería la máxima irracionalidad que podríamos cometer, pues la razón es una energía cuyo cometido es orientarnos a vivir, no a morir. La tecnociencia, una razón que presume de ser la más “racional”, tiene que mirar a ver si no está cayendo en la más crasa irracionalidad cuando está al servicio de la destrucción desorbitada de los seres y a poner en peligro nuestra propia supervivencia.

 

 

4.5.       El peligro de supervivencia de la especie ha de crear necesariamente en nosotros la conciencia del límite

 

            Hay valores a los que no es posible poner límites; por ejemplo la amistad, el amor de gratuidad, la solidaridad o el saber. Pero en otros ámbitos de la vida humana sí hay que hacerlo, pues está en peligro nuestra propia supervivencia. Nos fijamos en cuatro de esos ámbitos en los que la acción humana ha de respetar los límites.

 

 

4.5.1.     No debemos romper los límites de tolerancia a las variaciones del medio físico y biótico

 

            Nosotros somos organismos antes que nada. Y los organismos tenemos unos límites de tolerancia a las variaciones del medio físico y biótico. Por ejemplo, los humanos “no toleramos” temperaturas de cien grados centígrados. Sin embargo, la violencia que genera el hombre de la sociedad de consumo altera atmósferas, aguas, sales, corrientes, temperaturas, productores, predadores, parásitos, etc., con lo que está continuamente rompiendo los límites tolerados por los ecosistemas. Ello está poniendo en peligro la supervivencia de nuestra especie.

 

            Para no rebasar los límites de tolerancia, tendríamos que revisar casi toda nuestra actividad, sobre todo la actividad industrial y todo lo que se deriva de ella. De lo contrario, nuestro rechazo a la violencia sería puramente de palabra.

 

 

4.5.2.     Tampoco debemos violentar los límites de la población

 

            No podemos crecer exponencialmente como si se tratara de una serie matemática, pues pronto llegaríamos a la insoportable situación de no caber en el Planeta.

 

            Ello no significa que podamos llevar a cabo de cualquier manera el control de la población humana, aunque mucha gente piensa que sí podemos hacerlo. Detrás de tal postura está el INDIVIDUALISMO de nuestra sociedad. Ello explica que cuando se trata de la reproducción humana, por ejemplo, nuestra cultura valora mucho más al INDIVIDUO que a la ESPECIE. Y por eso la pérdida de seres humanos por una decisión INDIVIDUAL, ya sea porque no pueden sobrevivir (eutanasia) o porque no llegan a existir (aborto), no es considerada como violencia, aunque ciertamente es un claro deterioro o una supresión de ser. Cuando se trata de insectos, por el contrario, valoramos mucho más las ESPECIES que los INDIVIDUOS. Pues bien, la conciencia del límite de población y, sobre todo, la forma de arreglarlo vista desde modelos humanos que conceden gran importancia entitativa al INDIVIDUO, como es el caso del nuestro, es difícil de compaginar con la solidaridad con todos los seres.

 

 

4.5.3.     La conciencia del límite de recursos

 

            Nuestro Planeta contiene inmensos tesoros, pero no infinitos. La falta de esta conciencia del límite tiene su origen en no saber calcular la cantidad de energías, minerales, productos forestales y alimentos de que disponemos. El rápido y exponencial aumento del gasto de los recursos es preocupante. La paz no se dará si no se halla un equilibrio dinámico entre los límites de población y de recursos. Pero dicho equilibrio es imposible sin el cultivo de una nueva austeridad –desconocida anteriormente en la Historia–, y que no parece compatible con la voracidad de consumo ilimitado que tenemos.

 

 

4.5.4.     Límites a la intervención tecnológica

 

            La tecnociencia actual amenaza cada vez más a la supervivencia de la especie porque está al servicio únicamente de los valores económicos y biopsíquicos. Por eso la paz exige una intensa pacificación de la Tecnología. No todo lo que ésta puede llevar cabo es humano hacerlo; por ejemplo, somos capaces de construir espantosas armas biológicas, pero no debemos hacerlo porque atentan contra la supervivencia.

 

            Es ridículo, por otra parte, creer que vamos a generar superhombres a base de tecnología genética. Ya se intentó durante el siglo XX producir el superhombre transformando los códigos culturales (el marxismo, por ejemplo). Tal proyecto era mucho más rico, bastante más acertado que hacerlo desde la modificación del código genético, y sin embargo acabó en un gran fracaso. Por estas vías construiremos únicamente enormes totalitarismos llenos de violencia. Sólo con la paciencia histórica activa adquiriremos el desarrollo de nuestro ser humano.

 

            Por mucho que avancemos, asimismo, nunca estaremos en disposición de crear otra Naturaleza. Nuestra Tecnología debe empeñarse en cuidarla, tal vez en perfeccionarla, fortaleciendo la supervivencia en vez de amenazarla.

 

            En resumen: podemos ciertamente ensuciar nuestro Planeta, aumentar la población, gastar energías y recursos, intervenir aquí y allá con nuestra poderosa Tecnología, pero sólo hasta cierto punto. El límite a todas estas acciones lo pone la supervivencia de la especie.

 

 

4.6.       La pacificación de la existencia ha de enfocar la condición humana desde el punto de vista del abatido y débil

 

            En esta sociedad, admiramos y nos seduce el fuerte, el poderoso, el cargado de éxito, el competente competidor, y apenas nos damos cuenta del reguero de sangre y lágrimas que deja a su paso. Hay que empezar a ver las cosas desde el débil, pues desde él es desde donde se perciben las muchas violencias que padecen millones de seres humanos. Desde el pobre se ve que todos somos cómplices de la violencia que él padece al vivir el modelo de hombre de la sociedad de consumo. De las relaciones de explotación procede prácticamente casi toda la violencia privativa del hombre de la sociedad de consumo.

 

 

4.7.       La pacificación de la existencia implica ser sensible a las pequeñas agresiones diarias

 

            El pacífico no se fija solamente en las grandes violencias, sino que atiende sobre todo a las violaciones de humanidad que se producen a diario a su alrededor. Le preocupa la guerra, pero al mismo tiempo el estar desquiciado en su espacio interior o tener discordias familiares o discutir con sus compañeros y vecinos. El auténtico pacificador detecta cualquier violación al ser del hombre, sea grande o pequeña, cercana o lejana, individual o comunitaria. El tomar conciencia de las grandes y espectaculares violencias privativas es tan sólo el inicio de pacificación. Es necesario darse cuenta de las miles de violencias que sufrimos inconscientemente los humanos en todas las dimensiones de nuestra amplia y compleja envergadura vital, en todos los valores que nos alimentan.

 

 

4.8.       La pacificación es un horizonte que debe ser conquistado

 

            La paz completa es un horizonte, está en lontananza y a él debemos dirigir nuestros pasos, pero sabiendo que al final aparecerá un nuevo horizonte para conquistar. Tal trofeo dependerá totalmente del uso correcto de nuestro actuar en nuestro espacio interior, en la naturaleza, en la sociedad y en la metahistoria.

 

            Para conquistar ese horizonte, no podemos tener prisa. Los cambios de modelo humano no se producen de la noche a la mañana. La prisa ha llevado a grupos revolucionarios y a diversas personas a diseñar horizontes bien perfilados, para la conquista de los cuales han propuesto tácticas de ejecución perfectamente definidas. Pero todo ello ha traído como consecuencia lógica la implantación de totalitarismos de toda clase, llenos de extensas e intensas violencias. Y es que nadie puede predecir y definir cómo ha de ser el horizonte del ser humano, que siempre es muchísimo más rico que el que nosotros podemos diseñar. De ahí que las actuaciones que llevan a la pacificación de la existencia no pueden fijarse de una vez para siempre.

 

 

 

4.9.       Una auténtica pacificación exige cambiar el estilo de ser y de hacerse hombre de la sociedad de consumo

 

            Los que poblamos las zonas ricas del Planeta exigimos cada día más en el ámbito de los valores biopsíquicos y económicos. Todas las variables del PIB (producto interior bruto) tienen que duplicarse cada cierto tiempo para atender a nuestra creciente demanda de consumo y de lucro. Parece que la Ciencia y la Tecnología van a seguir estando únicamente al servicio de estos valores. La presión de la violencia sobre la Naturaleza y la especie continuarán amenazando a la supervivencia. Por eso la pacificación exige un estilo de ser y de hacerse hombre de mayor calidad que el actual, porque sobreviviremos si y sólo si construimos humanidades mejores que la que ofrece la sociedad de consumo. Tenemos que ser “mejores” de lo que actualmente somos si es que queremos sobrevivir.

 

 

4.10.     Es necesario llevar a la práctica la pacificación de la existencia

 

            No es suficiente con ser conscientes de los peligros que afectan a la supervivencia de la especie. Es necesario luchar por llevar a la práctica, propia y colectivamente, las medidas que conducen a la pacificación de la existencia. Nada ayudan para erradicarla esos pensamientos liberales sobre la no–intervención, en los que se afirma que los problemas se arreglan mucho mejor por sí solos. Dejemos que los agujeros de la capa de ozono se abran y se cierren ellos solos. Este tipo de pensamientos nacen siempre de estómagos bien alimentados; jamás de aquéllos que han visto morir a sus hijos de hambre.