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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

VARIOS

EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL (1)

EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL (1)

El primer encargo que recibe Coello en 1955 es el del Seminario Menor y Convento para los padres dominicos en un pueblo cercano a León, La Virgen del Camino. Un año antes, en 1954, había ingresado como novicio dominico en el Convento de San Pablo en Palencia tras pasar un año en Córdoba trabajando en la Dirección General de Regiones Devastadas. Es allí donde el Padre Aniceto Fernández, Provincial de la orden le propone hacerse cargo del proyecto. Coello acepta el encargo aunque tiene que esperar a acabar el noviciado para ponerse a trabajar. El proyecto lo desarrollará en tan solo tres meses puesto que en octubre debía incorporarse al Estudio General de Filosofía en Caldas de Besaya (Santander). Consigue entregar el trabajo en plazo gracias a la ayuda de sus compañeros Luis Sánchez Lozano y Emilio García de Castro, que trabajan mano a mano junto a él sin descanso durante aquel verano.

El proyecto está resuelto con oficio teniendo en cuenta la premura y la inexperiencia de los participantes y es en cierto modo deudor del colegio dominico Arcas Reales que Fisac había construido en Valladolid tres años antes, como reconoce el propio arquitecto. El conjunto se organiza con una disposición simétrica de acceso asimétrico, como sucedía en el colegio vallisoletano, aunque en este caso la simetría queda matizada por la posición del salón de actos y las escuelas parroquiales.

Constructivamente el edificio se resuelve con estructura de hormigón armado y fachadas de ladrillo, algunas de ellas con los cantos vistos que será una característica recurrente en su obra posterior . Los elementos singulares del complejo, las dos capillas (que forman un volumen unitario) y el salón de actos, se singularizan del resto del conjunto por su forma y por su material.

El edificio que alberga las capillas se resuelve en fachada con piedra blanca de Campaspero en placas rectangulares colocadas verticalmente [Fig. 129]. El pavimento es negro, los muros y el altar blancos y falso techo de madera de pino en forma de quilla de barco que oculta la iluminación. Estructura metálica, lucernarios cenitales, luz rasante. El Via Crucis fue grabado directamente sobre la preparación del enlucido encalado por José Lapayese y los retablos en mosaico fueron realizados por el padre Domingo Iturgáiz, que también realizará más trabajos en el Colegio. Éste será el inicio de una estrecha colaboración ente Coello y estos dos artistas que se prolongará en el tiempo. Marcará también desde el principio el interés de Coello por colaborar en sus obras con artistas pertenecientes a otras disciplinas.

Pese a que esta obra no se suele tener en cuenta entre las más destacadas de Coello, José Manuel Pozo apunta que el proyecto de la Fundación y del Colegio de algún modo responden al Coello más genuino, ya que, en efecto, reúne en germen las notas que caracterizarán la mayoría de su obra, a la vez que establecen las coordenadas, arquitectónicas y artísticas, en las que se moverá casi toda ella. Creo que es un comentario muy acertado.

Don Pablo estaba muy satisfecho con la marcha de las obras de la fundación, especialmente con las capillas del colegio.  

El colegio se inaugura el 17 de noviembre de 1957, con muchas partes del colegio aún en obras.

 


 

 

Nota.- Extraido de  la TESIS DOCTORAL "EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL".

Presentada por MIRIAM RUIZ ÍÑIGO para optar al grado de doctor por la Universidad de Valladolid .

Y LLEGÓ JUNIO

Y LLEGÓ JUNIO

Y estábamos pendientes de si llenaban o no la piscina. Y si el pozo tenía suficiente agua, y si ...

EL 29 DE SEPTIEMBRE

EL 29 DE SEPTIEMBRE

Decía el historiador e investigador don Julio Puyol, que el día 29 de septiembre era grande la afluencia de gente de León que iba a pasar el día a la Virgen. Antiguamente, iban las familias de los labradores en carros enramados y entoldados, y los mozos y mozas luciendo sus mejores galas. De vez en cuando, veíanse romeros que, en cumplimiento de un voto, iban a pie y descalzos, y aun se daba el caso de alguno que parte del camino lo hacía de rodillas.

La romería era precedida de una novena a la que acudían vecinos de toda la provincia, los cuales recibían el nombre de novenarios y que por espacio de nueve días convertían en pintoresco campamento la extensa llanura que rodeaba al santuario.

La estampa, firmada por Gracia y coloreada por Antonio Alaiz, es cortesía de Wenceslao Álvarez Oblanca.

CURIOSIDAD

CURIOSIDAD

Hoy descubrimos una curiosidad referida a estas dos esculturas que recordáis están adosadas a la pared de la entrada del Colegio, pared de la portería.

 

Quiero recordar que también estuvieron en la pared exterior de la capilla de la Escuela Menor, como lo demuestra esta fotografía.

Estas dos esculturas son de Susana Polack.

Doña Susana participó junto con Oteiza en el concurso público que ganó Subirachs para las esculturas de la portada y puertas del Santuario; de ese concurso son estas esculturas.

Doña Susana Polack era la madre del conocido humorista Tip, del dúo Tip y Coll.

PENDONES LEONESES, arcoiris de patrimonio popular

En un rincón de Castilla (Caleruega)

En un rincón de Castilla (Caleruega)

Os dejo para vuestra lectura el artículo que el día 19 publicó nuestro compañero Luis Díez Tejón (hornada del 57) en el diario EL COMERCIO de Gijón y en su propio blog "Palabras para compartir" del que os recuerdo tenemos el enlace en la portada de nuestro blog.


A las soledades de estos campos burgaleses de transición hacia el Duero apenas llegan los flecos de ninguna estampida masiva de puentes festivos. Estas son tierras de monasterios y ermitas, de recogimiento y de romances, también de caballeros y leyendas guerreras.
Dejado atrás Silos, el visitante puede perderse por carreteras solitarias entre sotos de chopos y campos de cereal hasta ver, por ejemplo, la espadaña y el torreón de Caleruega.
Caleruega es un pequeño pueblecito situado entre la Ribera del Duero y la sierra, que no tendría nada de particular si no fuera porque guarda la memoria de una de las figuras que más habrían de influir en el modo de acción de la Iglesia: Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, los dominicos. Domingo nació aquí en 1170 y, tras una completa formación y muchas experiencias, vio la necesidad de fundar una nueva Orden basada en premisas distintas de las que regían hasta entonces: estudio, vida mendicante y participación en la sociedad, lejos de la reclusión monástica. Tras su muerte se levantó aquí una pequeña capilla, que luego se convirtió en iglesia. Extrañamente, Caleruega queda sumida durante siglos en la insignificancia, sin más presencia dominicana que la modesta comunidad de monjas del pequeño convento. Hubo que esperar hasta 1952 para que la cuna del fundador alcanzara la dignidad que merecía. El impulso vino de un asturiano, Manuel Suárez, maestro general de la Orden, quien decidió convertir el sitio en el primer lugar dominicano.
El conjunto destaca poderosamente sobre el humilde caserío del pueblo. El edificio del convento tiene aspecto de fortaleza, realzado a propósito por las torres circulares de las esquinas, que rodean el macizo torreón de los Guzmanes. En la cripta de la iglesia se encuentra una capilla con mosaicos de temas alusivos al santo, como sus nueve modos de orar. A un lado, el imponente sepulcro del padre Suárez, muerto en accidente de tráfico en 1954. En el centro, el pozo abierto en el mismo lugar en que, según la tradición, nació el fundador. Hay en el brocal unos vasos para quien quiera beber su agua, pero el fraile que enseña la cripta a un grupo que está alojado en la hospedería del convento, explica que no se trata de ninguna agua milagrosa y que no hagan caso de leyendas, porque es la misma que sale por el grifo de sus habitaciones. Estilo O.P. Veritas, como lema.
Fuera, en la pequeña placita, el pueblo recuerda a su hijo con una sencilla estatua. Y más allá, la inmensa llanura solitaria que, más que dispersar, concentra, como concentra siempre la presencia de toda inmensidad. Caleruega es la cuna de uno de los grandes santos de la Iglesia y, sin embargo, nunca ha sido lugar de mitificación, ni meta de peregrinaciones masivas, ni señuelo milagrero. Tampoco ha hecho nada por ello. Aquí la austeridad castellana se ha dejado sentir también en el modo de fijar su presencia ante el mundo. Nada que ver, por ejemplo, con Asís o Loyola, por citar sólo dos lugares de parecida significación.
Antes de abandonar Caleruega, este viajero se acerca de nuevo al convento de las monjas a comprar una caja de sus riquísimas delicias gastronómicas. Le atiende una hermana de ojos claros y sonrisa más dulce que las pastas que prepara.

O VOS OMNES

Una grabación de la Escolanía de los Dominicos del Colegio de la Virgen del Camino,, León (España) realizada en el año 1963.
Las imágenes corresponden a la Basílica de San Isidoro de LEON (España).

LEÓN, ciudad de Semana Santa

UN PAR (Por Luis Carrizo)

UN PAR (Por Luis Carrizo)

UN PAR

 

Los periodistas, en general, y muy particularmente los que se dedican a la crónica parlamentaria, vienen lamentando cada vez con más énfasis el bajo nivel dialéctico de que adolecen los debates y controversias de nuestros políticos. Es comprensible: el periodismo, que vive del titular y de la frase mordaz, tiene mucha razón en añorar aquella época en que un parlamentario, conminado a retractarse por haber afirmado que la mitad de los componentes de la Cámara eran estúpidos, se corrigiese ingeniosamente proclamando, ipso facto, que la mitad de los componentes de la Cámara no eran estúpidos. Ahora ha entrado en el Parlamento el lenguaje transgresor y alternativo (lo que venía llamándose macarra) del “me la suda”, “me la pela” y “me la trae floja”, y a los adversarios políticos se les tacha de machirulos y de fumaos, sin necesidad de recurrir a la réplica imaginativa y sutil.

Empeño que, por otra parte, resultaría metafísicamente imposible, si es que continúa siendo verdad —que me corrijan Pitu o Baldo— aquello de que nadie da lo que no tiene. ¡Qué lejos queda la edad dorada de los Churchill o de los Castelar! Imagino la fruición con que el Times y sus lectores compartirían, entre otras, la famosa enganchada de Lady Astor con el del puro: “Si yo fuese su esposa, le pondría veneno en el café”; y la urticante e inmediata respuesta de Churchill: “Señora, si yo fuese su marido, me lo tomaría”.

 

El  actual  teleciudadano (que constituye la mutación, a peor, del ser Humano Productor Consumidor de que tanto nos habla el filósofo Chavarribaldo últimamente en el blog), ahormado por la retórica de los programas que triunfan nowadays en el prime time de las cajas tontas, prefieren de lejos la sal gruesa de contenido mitinero a la fina elocuencia demostina. En España, para estropearlo más, tenemos una rara fijación por lo que se encuentra de cintura para abajo y, en cuanto nos vemos faltos de argumentos, recurrimos enseguida a la minga, al coño y a los cojones. Sobre todo a los cojones: ven aquí, o sal a la calle, si tienes cojones; esto lo hago, o digo, porque me sale de los cojones (última e inapelable ratio); lo que tú hagas o dejes de hacer, Lady Astor, me importa tres cojones… y por ahí. El beso en España —nos dejó archicantado Manolo Escobar— lo lleva la hembra muy dentro del alma. Es correcto. Pero qué superventas se perdió para la historia de la música, y de la sociología, por no haberse decidido Manolo a componer la secuela dedicada al macho hispano. Una verdadera lástima, porque el estribillo hubiera causado furor: “¿Qué lleva en la mente el español continuamente?” Lo ilustro con un último ejemplo.

 

En el transcurso de una de esas comidas multitudinarias a las que todos de vez en cuando tenemos que asistir, a mi mujer le tocó como vecino de mesa, justo en frente, un comensal que a los dos nos cayó mal desde el principio. Esto sucedía en Sevilla. El citado personaje, a pesar de habernos explicado que era profesor de no sé qué en un Instituto, se mostraba como un verdadero botarate por las estupideces que decía, a las que nosotros respondíamos con observaciones anodinas o con alguna que otra sonrisa de compromiso.

En un momento dado, tras comentarnos que había nacido en la ciudad de Burgos y señalarle mi mujer, por buscar algún tema de conversación, que yo era leonés, el susodicho, como si acabase de encontrar la ansiada ocasión de saldar una deuda pendiente, se dirigió a mí interpelándome en los siguientes términos:

—¿Tú, eres de León?

—Sí —le contesté.

—Yo he visto vuestra catedral —me respondió. Y, a renglón seguido, torciendo el gesto en una mueca que traslucía una mezcla de decepción y desagrado, muy similar posiblemente a la que compondría para comunicar a uno de sus alumnos que estaba suspendido, añadió:

—Las torres no son iguales.

 

Yo me quedé cortado (Cela hubiera añadido: como la leche en las cálidas noches de verano). E igual que el boxeador que ha recibido un golpe inesperado en el plexo solar busca el aliento desesperadamente, de esa misma forma daba yo vueltas en mi cabeza por hallar una respuesta adecuada a la par que refinada, porque, a pesar de que en la mili no pasé de la clase de tropa, tengo mis lecturas. Pero fue en vano. Me pudo la telúrica llamada de la raza. A pesar de todos mis esfuerzos, oh decepción, mi febril búsqueda acabó yendo a morir a los sólitos, trillados castizos lugares comunes:

—Estos desparejamientos son muy habituales en las obras de arte —acabé por contestar—. Tú, además de la catedral de León, ¿has visto alguna vez el David de Miguel Ángel?

—Sí —me respondió—, lo vi una vez.

—Y, ¿te fijaste bien?

—.Hombre, no sé… Me fijé lo normal. —En este punto, su expresión ya transmitía la inquietud del examinando, cuando el examinador, tras su respuesta, le vuelve a preguntar: ¿estás seguro? Yo aproveché su desconcierto para entrar a matar:

—Pues si te hubieras fijado bien, te habrías dado cuenta de que a sus huevos les pasa lo mismo que a las torres de la catedral de León.

—Y, ¿qué les pasa a los huevos del David? —me replicó.

—¡Joder!, ¿pues qué les va a pasar?, —concluí—. Lo mismo que a los tuyos: que uno le cuelga más que el otro.

 

Luis Carrizo

(¡Viva León y su catedral!, ¡me cago en tal!)

 

DÉCIMO AÑO DEL BLOG

DÉCIMO AÑO DEL BLOG

Ya hemos cumplido los "primeros" diez años. De nuevo acude a mi petición el Jesusito Herrero (indiscutible gloria gloriosa del 61 a quien debo diez langostinos) para, con su anagrama, anunciarnos el décimo aniversario del blog. 

Gracias a quienes os asomáis a diario y permitís que siga vivo.

 


Escribe: Santos Suárez Santamarta

Diez años de blog. Gracias, Josemari.

Decir algo quisiera
acerca de este blog , de lo que ha sido
nuestra afición bloguera,
de tantas y tan gratas ocasiones
como ya hemos tenido
de vivir sentimientos y emociones
sentidas cada cual a su manera.

Pienso a veces que ahora
este invento declina y languidece,
y al abrirlo parece
tener cercana ya la última hora
pues puede ver cualquiera
que en poco se asemeja a lo que era.

Tiene pocas entradas
que pueden ser la prueba del olvido
o de no ser querido
o de tener sus fuentes agotadas.
Aunque también es cierto,
-según el contador que aquí lo indica-
que no hay momento en el que no esté abierto
y siempre hay quien se aplica
-sintiéndose atraído-
a volver a leer su contenido
y evocar con agrado nuevamente
una parte lejana de historia
llevando su memoria
al tiempo de su edad adolescente.

Yo tengo la teoría
-que con algo de tiempo mostraría-
de que el blog sigue vivo a su manera
aunque a veces esté en compás de espera
como cuando el furriel, José María,
-alma de Mocedades-
anda en gira por pueblos y ciudades
sin poder darle el aire que tenía.

Creo que lo que pasa
es que el blog –como algunos- se hizo abuelo,
y los hijos se van, y alzan el vuelo
aunque vuelvan después. Pero su cita
con la que fue su casa
se hace más remolona, más escasa
y van cambiando estancia por visita.

Hay otra explicación algo más vieja
que es que cada cual siempre se arrima
a quien puede subirle su autoestima.
Si no es así lo deja
y se larga a buscar otra pareja
que crea que lo entiende y que lo mima.

Unos se han despedido
y se fueron de aquí súbitamente
-sus motivos tendrán- probablemente
porque hallaron albergue en otro nido.
O tienen que afrontar nuevas tareas
que en tiempos anteriores no tenían,
o porque no confían
en hallar aquí apoyo a sus ideas.

O -vaya “usté” a saber- por mil razones
que a nadie más le importa:
porque la vida es corta
y hay que estar a vivir más emociones.

Yo siento que esté ausente
aquel encantador Mudo elocuente
que siempre y nunca hablaba de lo mismo
con trabada soltura;
mas hoy tan entrañable criatura
se ha caído a las simas de un abismo.

O aquella, más que picarona, abuela
que Anselma se llamaba
y con tal arte hablaba
que sin rubor pudiera abrir escuela.
Que ejercía de vieja
y embaucaba a cualquiera
aduciendo un refrán, una conseja… 
y relatando historias de la era.
Ya tampoco aquí sigue:
quizá no le interesa
confesar, ruborosa, que está presa
en las redes de amor de un nuevo ligue.

Otros como cometas fulgurantes
surgidos de diversa geografía
nos dejaron en prosa o poesía
luminosos destellos deslumbrantes.
Sumisos a su ley de itinerantes
un día aparecieron y brillaron,
mas al poco de nuevo se ocultaron
volviéndose otra vez mudos y errantes

Es cosa bien sencilla
de saber, más o menos, lo que ocurre
comparando este blog a una pandilla
en la que siempre hay alguien que se aburre.
Y si además encuentra quien le admire,
o da con un buen chollo,
deja su antiguo rollo 
y es del todo normal que se las pire.

Este admirable invento
ha tenido su tiempo y su momento.
Yo recuerdo al principio, y lo confieso,
llegar a casa y, sin haber comido,
buscar enfebrecido
las entradas del blog como un poseso

Deseaba encontrar urgentemente
mi tiempo adolescente
al que apenas habiéndome asomado
ya me fue arrebatado
inexorablemente 
sin ninguna piedad. De no haber sido
por quien fundó este blog y lo regenta
hoy me hiciera la cuenta
de que nunca tal tiempo hubo existido.

Entraba tan ferviente 
por querer conocer los derroteros
de antiguos compañeros
con los que conviví anteriormente
que el ardor me subía hasta frente
Y aunque nunca los tuve en el olvido
alguna vez temí haberlos perdido.

Afortunadamente
aquel fogoso impulso ya es pasado
y ahora en el presente
no diré que se ha ido totalmente
pero al menos lo siento amortiguado.
No sé que hubiera sido 
de mí de haber seguido
como entonces, febril y enajenado.

Eran las emociones del principio
agudas… y tan hondas
que me ví alguna vez fuera de quicio
como si un invisible microondas
o una pócima rara
me causara en la mente un estropicio
haciendo que el fervor se acelerara.

En varias ocasiones
al ver súbitamente alguna foto
me sentí en un convulso terremoto
interior que volcaba en mi memoria
mil y una evocaciones
de entrañables momentos y rincones
que hicieron buena parte de mi historia

Recuerdo en una de ellas la nevada
sobre nuestro colegio. El blanco manto 
-lo puedo confesar – me llevó al llanto
dejando mi conciencia enajenada
con agridulce encanto
y a su vez la memoria desbordada.

Pues en ella emergían en cadena
imágenes a cientos,
a la vez que profundos sentimientos
de embeleso y de pena
me iban removiendo los cimientos
como a Proust su sabrosa magdalena.

Hubo más ocasiones agraciadas
en las que tuve análoga experiencia
con piezas musicales olvidadas
después de ser cantadas 
en lejana y fugaz adolescencia.
Hoy este blog bendito
me vino a devolver mi pertenencia 
y diría que, al menos un poquito
también, aquella cándida inocencia.
¿Quien hay que no ha tenido
-visitando este mágico aposento
virtual- por lo menos un momento
en el que no se hubiese estremecido?.

Se han cumplido diez años
subiendo en la escalera de los días
uno tras otro todos sus peldaños.
Hubo encuentros de todos los tamaños
vertidos en abrazos y alegrías,
hemos hallado antiguas compañías
que nos han hecho ser menos extraños.
Hoy nos proteja el cielo de más daños
para, juntos, hacer más travesías.

En sentencia muy breve
Heráclito de Éfeso nos dijo
que todo es devenir, no hay nada fijo:
el ser de lo que hay es que se mueve.
Y en efecto nosotros nos movimos,
mas sin que decir quepa
que aquellos que crecimos en la estepa
no seamos en parte lo que fuimos.
Hemos sido allí asomos 
de cuanto luego fuimos y ahora y somos.

Hoy podemos usar algunos otros
ingenios actuales
que se han dado en llamar redes sociales 
y estrechan el contacto entre nosotros.
Disponemos de “imeil”, “feisbuk” y “wuasa” 
con los cuales -una vez reencontrados-
nos podemos sentir comunicados
y hablar con los demás estando en casa.
Aunque nunca, ni técnica ni ciencia
han podido hacer cosa
que remplace –por útil o valiosa- 
la mirada, el abrazo y la presencia.

La función que este blog ayer tenía
de salir con literna a los senderos
en busca de queridos compañeros
que se hallaban en sombra y lejanía,
hoy ya no es necesaria,
ya no estamos dispersos y en olvido:
con coser lo que estaba descosido
ya cumplió su función hospitalaria.

No sabíamos nada,
antes del blog, de nuestros compañeros:
andábamos -cabritos o corderos-
por no se sabe dónde en desbandada
hasta que al fin con silbos amorosos
el Furriel, que nos vio menesterosos,
nos trajo y nos juntó en esta majada.

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COLOR (Por Fernando M. Box)

COLOR (Por Fernando M. Box)

Voy a intentar ser breve y conciso, pero sobre todo preciso, en este tema del color. O de los colores, si se prefiere.

 

El primer asunto que le surge a quien quiera filosofar un poco sobre el asunto es el tremendo de la definición, que soslayaré para no meter la pata.

El segundo asunto es el de la residencia, ¿dónde reside el color?, en el que me voy a detener, con lo que sacaremos en consecuencia que la polisemia nos persigue en casi todos los temas a que nos afrontamos.

 

La cuestión es si el color reside en la luz, en las cosas, en el ojo o en el cerebro, o si en efecto hay muchas clases de colores, que conviene distinguir.

 

Que la luz "blanca" se pueda descomponer en los siete colores célebres lo admiten en principio tanto Newton como Goethe, es decir un físico y un literato, admirables los dos. Newton preveía que la distinción en colores podría tener su origen, como en las notas del sonido, en las diferentes frecuencias de la luz (frecuencias de vibración y entonces, ¿qué es lo que vibra?). Mientras Goethe sostiene que una cualidad importante del color es el contraste con otros colores. El pintor Josef Albers le dará a la larga la razón en esto.

 

En cuanto a Goethe distingue colores físicos y colores químicos adelantándose a lo que viene ahora, o sea saber si los colores residen sólo en la luz o lo hacen en las cosas o realidades del mundo, y del mundo de la pintura. Hay que decir que Goethe se enfrenta más a los seguidores de Newton, los newtonianos, que al propio genio, Es cierto que las cosas tienen color, y hay colores de todo tipo, y primarios y secundarios, que no se comportan como los colores físicos; y yo añado también que hay algunos que no estan en el arco iris como los marrones o los grises (si se pueden llamar colores a estos últimos).

 

Si los colores residen en el ojo, en la retina, entonces entrará en juego la fisiología, y aparece Schopenhauer quien como médico sabe de ciertos fenómenos y deficiencias que se tendrán que explicar a ese nivel. Pero ignora que existan en la retina conos y bastones, es decir células diferenciadas y con diferentes propiedades y comportamientos, que nos hablan hoy de productos químicos que explican las reacciones neuronales correspondientes.

 

Hay tres sustancias químicas y tres tipos de conos que las producen, según se ha creído durante mucho tiempo. Hoy se insinúa una cuarta sustancia que cumple un distinto papel, pero lo dejo.

 

Por último esa realidad de la imagen retiniana afecta químicamente al nervio óptico y llega al cerebro de cada uno para que veamos el color. Todos hemos aprendido a llamar con un nombre eso que nos llega sin tener la seguridad de que los demás ven lo que nosotros y del mismo modo. Y donde la sensibilidad ayuda a disfrutar de los colores a quienes sean más receptivos y más artistas. El papel de la educación es suplir con la enseñanza lo que "natura non dat".

 

También sabemos que hay cegueras por alteración en el ojo o en la retina y que hay cegueras del color que pueden estar en los circuitos neuronales de personas con ojos perfectos o en las deficiencias retinales de los que tiene perfecta su psique.

 

Terminaré con la pregunta que hago a mis oyentes al comenzar algunas conferencias sobre la visión, para chincharles un poco: ¿Vemos todo lo que existe? ¿Existe todo lo que vemos?

 

Fernando M. Box , 10 febrero 2017

¿Es Jesús el Salvador? ¿De qué?

¿Es Jesús el Salvador? ¿De qué?

Josemari amigo. Mientras me lo permitáis, quiero seguir haciendo partícipes a mis amigos de lo que me han enseñado maestros como Eladio Chávarri. El sistema sobre el que se basan mis reflexiones sobre la salvación es el suyo, aunque no sé si él estará de acuerdo en cómo lo he aplicado al caso de Jesús. Como no podría ser menos, se puede disentir en parte o totalmente, y decirlo. Que me perdonen aquellos a los que mis opiniones puedan contrariar su sensibilidad cristiana. 

Un abrazo y mi deseo de que el año nuevo te conserve la generosidad de seguir sirviendo a tantos amigos como somos. 

Baldo

 


 

¿Es Jesús el Salvador? ¿De qué?

 

 

1.        INTRODUCCIÓN.

           

            Si por algo importa Jesús de Nazaret a los creyentes es porque trajo al ser humano la salvación de Dios. Jesús es, primero y principalmente, el Salvador de los humanos. Todo lo demás de él, es, para los creyentes, secundario.   Pero de qué nos salvan Dios y Jesús, cómo y cuándo lo hacen. Decir un genérico “Dios me salva”“Jesús es el salvador”, es no decir casi nada. Por eso nos detendremos en responder lo más brevemente que nos sea posible a esas tres cuestiones: de qué, cuándo y cómo salva Dios a los seres humanos, para después proponer en qué, cuándo y cómo han de ejercer los cristianos su compromiso de salvación.

 

 

2.        EN LA TEORÍA DE ELADIO CHÁVARRI, LA SALVACIÓN DEL SER HUMANO HA DE SER LIBERACIÓN DE SUS CONTRAVALORES

 

2.1.     Según el convencimiento generalizado de jerarquías religiosas, teólogos y cristianos de a pie, la salvación traída por Jesús es una salvación de los contravalores y del sufrimiento de TODAS las vertientes de la vida humana, aunque no lo expresen con esta terminología

 

2.1.1. El sufrimiento siempre es causado por los contravalores

 

     El sufrimiento es expresión de algún deterioro vital, que es precisamente lo que causan los contravalores. Así, pues, la extensión del deterioro vital y del sufrimiento es tan profunda y variada como profundos y variados son los contravalores causantes. Al ser humano le duelen los órganos de su cuerpo y las malas relaciones familiares; le causan hastío las comidas insípidas y los dioses crueles; le hacen sufrir el frío y el calor, la infidelidad de los amigos, el hambre y la sed, la ignorancia y la información falsa. Le perturba la mediocridad; se aflige por las penas de los demás. En él se activan constantemente los dolores de la soledad, de la incomprensión y del vacío.

 

     Hay que decir con rotundidad que no existe un sufrimiento humano general y homogéneo. Cada vertiente vital deteriorada por sus específicos contravalores padece un sufrimiento específico suyo, que es insustituible e irreductible a los demás sufrimientos. El dolor de la soledad y el dolor que produce el hambre son muy diferentes; por lo que la compañía no quita por sí misma el hambre, ni la comida copiosa libra de la soledad.

 

2.1.2.   Los cristianos confiesan desde el principio que Jesús vino para traer la salvación total al ser humano

 

     El Nuevo Tes­tamento expresa que el propio Jesús es la «salvación definitiva otorgada por Dios». Ya desde el principio, su nombre –que expresa su identidad–, es Jesús, que significa precisamente salvador. «El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor» (Lc 2, 10–11).  «…y decían a la mujer (samaritana): «Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo» (Jn 4, 42). «A éste le ha exaltado Dios con su diestra como … Salvador» (Hech 4,31). «Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo, como Salvador del mundo» (1 Jn 4, 14). En la última Cena, Jesús entrega el memorial de la defi­nitiva salvación de Dios. Tomad y comed mi cuerpo y mi sangre que se entregan por vosotros (para vuestra salvación). 

 

2.1.3 La gente cristiana cree, confía y espera que Jesús sea el salvador de los contravalores de todas las vertientes de sus vidas

 

     Muchas personas ansían y esperan con mucho convencimiento que Jesús les cure o les alivie absolutamente de todo tipo de contravalores. Por ejemplo, de sus dolencias físicas y psíquicas (salvación biopsíquica). No es menor el número de personas que reza para conseguir un trabajo, dinero y hasta para tener suerte y que les toque la lotería (salvación económica). Ha sido muy frecuente el hecho de que muchos estudiantes se encomienden a Dios antes de un examen, una oposición o al comenzar una clase (salvación epistémica o cognitiva). No choca ver a jugadores o deportistas profesionales santiguarse en público al empezar una competición o al meter un gol (salvación lúdica). No hay oración cristiana que no incluya peticiones de que se instaure la justicia en este mundo (salvación ética o moral). Jesús, con su encarnación, ha restaurado definitivamente la ruptura que el ser humano había producido entre él y Dios: nos ha redimido del pecado (salvación religiosa).Finalmente, se pide a Jesús que conceda el amor y la paz entre las familias, los pueblos, las razas o los grupos (salvación sociopolítica). Por tanto, Jesús, en la creencia de muchísimos cristianos, es el salvador de la totalidad del ser humano, puesto que libera a todos sus vertientes de vida de los específicos contravalores y de los sufrimientos que originan.

 

2.1.4. ¿Realmente Jesús es el salvador de los contravalores del ser humano?

 

     ¿Verdaderamente Jesús cura las dolencias físicas y psíquicas, da dinero o trabajo a quien lo pide o lo necesita, ayuda a superar la ignorancia,  interviene en el resultado de una competición deportiva, salva de la injusticia a quien la sufre, quita el pecado del mundo y es capaz de restaurar el amor entre las familias que se odian? Quien diga que sí, que Jesús es el salvador de todas las vertientes de la vida humana deterioradas por sus respectivos contravalores, tendrá que hacer un esfuerzo titánico por encontrar una sola prueba de su afirmación.

 

     Lo que sí podemos afirmar con seguridad es que Jesús de Nazaret salvó sólo a algunas personas desfavorecidas, sólo de algunos contravalores y sólo de algunas vertientes de vida. Curó algunas enfermedades (salvación biopsíquica), dio de comer a algunos pobres hambrientos (salvación económica), devolvió la dignidad a los más humildes de la región donde predicaba (salvación social), reconcilió al ser humano con Dios (salvación religiosa), enseñó un camino inédito de quién es Dios (salvación cognitiva), inició un movimiento de personas para que continuaran su obra (salvación social). Pero ni todas las personas de aquel tiempo ni todos sus vertientes de vida deteriorados fueron salvados por Jesús, a pesar de que padecían contravalores por todos los poros.

 

       Así pues, reducir toda la variedad del deterioro o destrucción de la vida humana a unos pocos contravalores, o sólo a la vertiente de vida religiosa o teologal, y hacer consistir la salvación de los seres humanos en el hecho de que Jesús nos libró del pecado (vertiente de vida religiosa), es cuando menos una simpleza de graves consecuencias. Los humanos tenemos diversificada nuestra vida y en todas las vertientes de ella necesitamos ser salvados cuando están erosionadas o destruidas por los contravalores. La liberación del pecado es una parte de la liberación que necesitamos los humanos. Sólo una. Quien se conforme con esa sola liberación, allá él; padecerá miles de deterioros en su vida a los que no prestará atención, porque no cree que deban ser salvados.

 

     En resumen: Jesús estuvo muy limitado en la salvación que practicó con los demás en su vida en Galilea, como no podía ser de otra manera.

 

2.2.     ¿Qué queda entonces de la salvación traída por Jesús?

 

2.2.1. El movimiento que Jesús inició

 

            En principio, la salvación parcial, limitada y temporal que Jesús ejercía en Galilea acabó cuando murió. Pero Jesús creó un movimiento, en el que quien desee identificarse con Jesús ha de seguir su mismo camino de salvación de los contravalores que sufre la gente de su alrededor. Los seguidores de Jesús a largo de la historia han salvado algunas o muchas dolencias en algunos o muchos seres humanos. Hay abundantes ejemplos de ello. Aunque no hay que pasar por alto que no todo ha sido positivo en el movimiento inaugurado por Jesús: también ha generado deterioros –lo contrario de la salvación– en la vida de los seres humanos. Pero, en todo caso, la salvación de Dios en Jesús ya no es –después de su muerte– directa, sino que ha de ser llevada a cabo por sus seguidores.

 

2.2.2. Para los cristianos, Jesús no es un muerto, sino un Viviente

 

     ¿Termina la salvación de Jesús en la salvación que él aportó en su tiempo y en la que han seguido y seguirán proporcionado sus discípulos desde el principio hasta el final de los siglos? Si a fuera así, Jesús no sería más que un líder salvador como otros muchos que han existido en el mundo a lo largo de los siglos y que han creado movimientos que han continuado su obra. Pero, para los creyentes cristianos, hay un hecho diferenciador de todos los líderes salvadores y también decisivo: Jesús es un Viviente, no un muerto. Dios lo resucitó y él adquirió entonces –sólo entonces– la plenitud de salvación a la que puede llegar un ser humano. La resurrec­ción es la continuación, ahora en plenitud de salvación, de la vida histórica de Jesús más allá de la muerte.

 

     A esto hay que añadir otra creencia cristiana no menos importante: Dios hará que los humanos, una vez muertos, adquieran la condición de vivientes resucitados y definitivamente salvados como sucedió con Jesús. Pues bien, sólo en esos momentos se podrá hablar de salvación total del ser humano por parte de Dios. La plenitud de salvación no puede alcanzarse dentro de la historia. Tampoco Jesús de Nazaret la consiguió para sí ni para los demás de su entorno en su vida en Galilea y Judea. Sólo cuando resuciten, los seres humanos pueden ser salvados por Dios en plenitud en todas sus dimensiones vitales. Mientras tanto, la salvación del ser humano –con o sin Dios– es parcial y limitada.

 

3.        ¿Cuáles son las vertientes de salvación en lAs que deben comprometerse todos los cristianos?

 

     Las grandes acciones salvíficas de Dios en favor de Israel, que la liturgia no cesa de narrar, celebrar y alabar, fueron llevadas a cabo en Israel por seres humanosconcretos, no directamente por Dios. La acción salvífica de Dios de los contravalores humanos, repetimos, sólo puede ser llevada a cabo en nuestra historia por ser seres humanos.

 

    Los cristianos, si quieren seguir el camino de Jesús, tienen la obligación de reducir los variados contravalores de la gente, porque Jesús ahora ya no puede Él directamente salvar de los contravalores a los seres humanos. La salvación definitiva que Dios otorgará después de la muerte deben ir realizándola los seres humanos en el curso de la historia humana en salvaciones parciales, imperfectas y superables. Estas salvaciones parciales son vistas por los cristianos como signo del Reino de Dios presente y anticipo del venidero.

 

3.1.     El compromiso cristiano de salvación ha de extenderse a todas las vertientes de vida y a sus respectivos contravalores

 

            La salvación cristiana ha de ejercerse en los contravalores de TODAS y cada uno de las ocho vertientes de vida. Reducirla a unas pocas vertientes es un error de consecuencias dolorosas.

 

      Y a este respecto, una pregunta: los seguidores de Jesús ¿han aplicado la salvación en todas las vertientes deterioradas de vida de las personas o la han reducido a unas pocas, como por ejemplo, la salvación del alma, la salvación espiritual? Las “obras de misericordia” –un tema hoy injustamente denostado, pero que encierra un conocimiento muy sabio, aunque reducido, sobre la salvación– han de ser ampliadas a todos los tipos de contravalores que atenazan y deterioran al ser humano. Las salvaciones parciales llevadas a cabo por los seres humanos forman parte de la salvación integral del ser humano, que –¡perdón por la reiteración!- las incluye necesariamente a todas.

 

3.2.     Es urgente y prioritario salvarnos del modelo humano de nuestra sociedad de consumo

 

     Pero no basta con fijarse de manera aislada en los valores y contravalores, porque, en la vida, esos valores y contravalores están relacionados por “modalización”: unos ejercen el predominio absoluto y dan un nuevo modo de ser a los otros, crean un modelo de ser humanos. Así pues, en la vida de los seres humanos está presente siempre, cons­ciente o inconscientemente, una determinada imagen del hombre, un modelo de ser persona. Hoy, ese modelo es el de la sociedad de la producción y del consumo, el cual ejerce una influencia determinante sobre nuestra forma de vivir y, por tanto, es el que marca, entre otras cosas, qué es y dónde está la salvación para todos nosotros: en las vertientes biopsíquica y económica de la vida, que son los modalizadores absolutos de todos los demás.

 

    Según eso, no sirve de nada esforzarse por una salvación centrada en el individuo si queda intacto el modelo humano en que vivimos, que en último término es la raíz y la explicación de muchos de los contravalores que padecemos. No prestar atención o ignorar la influencia de ese modelo humano en nuestra vida es aceptarlo, ser tolerantes con él, dejar que haga sus estragos, con lo que nuestra misión salvadora estará continuamente dando palos de ciego.

 

     Un cristiano que se plantee la cuestión de la salvación que se muestra en el evangelio ha de hacerse las siguientes preguntas: «¿Por qué modelo de ser humano me voy a decidir?». «¿Qué entiende ese modelo humano por ser humano salvado: todos las vertientes de vida o sólo parte de ellas?». En nuestra sociedad de consumo, por ejemplo, los cristianos deben ocuparse con ahínco en salvar a los seres humanos de la tiranía de que los valores económicos y biopsíquicos sean en la actualidad los determinantes de toda nuestra vida. O lo que es lo mismo, que todas nuestras vertientes vitales sean sólo mercancías.

 

3.3.     La solución es luchar un estilo de ser hombre en el que los valores no se relacionen por modalización

 

     Tanto los valores religiosos en el pasado, como los biopsíquicos y económicos en el presente, han practicado una modalización, que por naturaleza, erosionasustancialmente a los demás vertientes vitales y a sus valores y contravalores, porque va desarrollando constantes degradaciones de dimensiones valorativas al perder éstas su primitiva identidad y adquirir la nueva, la económica biopsíquica. Es una erosión sutil, pues tal tipo de deterioros vitales no se manifiesta a nuestra conciencia de modo impactante, sino de manera imperceptible. Pues bien, el sentido que cada tipo de valor confiere a la vida es propio e insustituible. Cuando sucede la erosión, el único y universal sentido vital de todos es el económico biopsíquico.  La vida sólo sabe a economía y biopsiquismo. Este centrar el sentido de la vida sobre los valores biopsíquicos y económicos viene como a erosionar el sentido variado de la vida.

 

3.4.     La salvación humana no termina en salvarse a uno mismo, sino que necesariamente ha de extenderse a la salvación de los demás seres humanos

 

     Sin los demás seres humanos no es posible a los individuos aislados alcanzar ningún valor ni, por tanto, suprimir los contravalores. En definitiva, necesitamos a los demás para salvarnos. Según eso, cuanto más salvemos a los demás, más nos salvaremos a nosotros mismos: una familia destruida de nuestro entorno no podrá proporcionarnos el salvador amor familiar; si trabajamos por unirla, entonces ella nos devolverá valores familiares salvadores. Un cristiano, además de esa profunda y acertada razón, tiene otras motivaciones añadidas de sobra conocidas para salvar a los demás, como, por ejemplo, “amaos unos a otros como yo os he amado”.

 

3.5.     También los seres de la naturaleza y del cosmos han de ser salvados por los cristianos (y por los no cristianos)

 

     La razón es profunda: además de los congéneres humanos, también el resto de los seres de la Naturaleza y del Cosmos dan vida al ser humano en cuanto que éste los asimila como valores.  Sin ellos no podríamos existir como humanos.

     De ello se deriva otro compromiso con los seres: si uno asimila seres–valoresmediocres, su propia salvación será también deficiente. Una vivienda deteriorada, una higiene en mínimos, un conocimiento superficial, una relaciones sociales malas, una justicia muy defectuosa, una economía pobre y ruinosa, unos dioses de pacotilla no son precisamente seres que procuren al ser humano una salvación de calidad y que le liberen de sus respectivos contravalores. Por tanto, la salvación de los seres de la naturaleza y del cosmos es una condición necesaria y imprescindible de la salvación de los seres humanos. No es sólo una cuestión de moda que aparece en muchos movimientos ecologistas actuales, sino que forma parte integrante de la constitución y formación del ser humano; en definitiva, de su salvación.

 

4.        ¿Por qué actuar en la salvación propia y ajena si, según los cristianos, al final nos vendrá dada gratuitamente en plenitud?

 

4.1.     ¿Qué relación guardan entre sí nuestra histórica y nuestra vida después de la muerte?

 

     Cuando los platónicos entienden el ser humano como un compuesto de alma y cuerpo, y que después de la muerte sólo el alma se salva, están anulando la vida que hemos llevado en la historia de cada uno. Multitud de valores quedan automáticamente suprimidos. Todavía hoy, por influencia socrático–platónicase sigue contraponiendo “espiritual” y “material”, como si lo material en los humanos –comer, por ejemplo– no fuera obra del espíritu. Se habla con suma facilidad, y con escaso discernimiento, de valores “espirituales” y “materiales”. ¿Es que no está presente el espíritu en algo tan “material” como el arte culinario o la producción económica? ¿No son obra del espíritu los vestidos preciosos y elegantes? ¿No puede expresarse el más exquisito amor en algo también tan “material” como el abrazo sexual?

 

4.2.     En la concepción cristiana más genuina –no en la de influencia platónica– se da una conexión entre la historia y lo que está más allá de la muerte

 

     La evolución histórica de nuestro ser y de nuestro actuar no permite la devaluación del pasado y del presente, porque sencillamente son un punto necesario de dicha evolución. ¡Hubiese sido un desastre infravalorar la célula procariota o aquel torpe australopitecino que apenas se mantenía erguido! Sin ellos no hubiera sido posible la aparición del Homo consumidor que somos nosotros.

     Lo mismo sucede con el paso de la Historia a la Metahistoria. La plena salvación en la vida resucitada no devalúa en absoluto la historia que hemos vivido, sino que otorga una importancia sin precedentes al ser humano ya manifestado aquí y ahora. El ser humano salvado en plenitud no se opone al que vive en la historia con salvaciones parciales e imperfectas. La salvación definitiva y completa se halla ya presente en las salvaciones que vamos viviendo en la historia como el árbol se halla presente en la semilla. ¿Quién puede despreciar la semilla para poner todo el acento en el árbol? La salvación no puede ser vista como algo que sólo sucederá después de la muerte, sino que tiene que empezar y desarrollarse dentro de nuestra historia humana. 

 

4.3.     Para llegar a la salvación plena no vale cultivar en la historia cualquier tipo de humanidad

 

     Ésta es una consecuencia de lo anterior: la salvación histórica es la semilla. Por eso para llegar a la salvación plena en la resurrección no vale cultivar cualquier tipo de humanidad. ¿Da lo mismo ser asesino que asesinado, ordenar masacres por intereses mezquinos que morir inocentemente, acaparar injustamente riquezas que morirse de hambre, amar que odiar, cultivar exquisitas relaciones de fidelidad que practicar el engaño, la mentira y el fraude? Evidentemente, no.

 

4.4.     Muchos cristianos de nuestra sociedad de consumo vivimos en una constante incoherencia: la salvación que perseguimos y desarrollamos en la historia no tiene conexión con la que esperamos en la resurrección

 

            No se puede vivir la vida histórica según unos valores y ansiar una resurrección con otros valores que no guardan relación alguna con los primeros. Hay muchos creyentes, particularmente cristianos, que vivimos empapados de la salvación que ofrece la sociedad de consumo (valores y contravalores biopsíquicos y económicos fundamentalmente), pero esperamos para la resurrección otros valores que apenas se relacionan con la identidad que hemos vivido en nuestra cultura del consumo. Habrá que luchar para que ya de ahora se preste atención a salvar todas las vertientes de vida, no sólo alguno. De ese modo habrá coherencia con la salvación definitiva más allá de la muerte, que con toda seguridad afectará a todos las vertientes de vida. 

 

4.5.     La expectativa que debemos tener ante la vida después de la muerte exige ahora un compromiso activo con aquello que se espera

 

     Ya hemos dicho que se da una armoniosa continuidad en todas las acciones humanas, en el proceso de construcción del ser humano. Uno no se hace deportista de elite, científico renombrado, madre de categoría o especializado catador de comidas sin más ni más. El futuro no llega si uno no se compromete en su consecución ya desde el presente. El enamorado que va a ver por primera vez a su amor no espera cruzado de brazos, sino que prepara con esmero este primer encuentro. Con el futuro después de la muerte sucede algo similar.

 

4.6.     Han existido millones de salvaciones humanas a lo largo de la historia y a diario sin ninguna referencia a la religión. Entonces ¿qué es lo que diferencia a esas dos actitudes ante la salvación?

 

     Pues que lo que un no creyente interpreta como salvaciones profanas, un creyente las explica como provenientes en último término de la fuerza que da la fe en Dios. Y, sobre todo, difieren en si habrá y cuándo será la salvación definitiva. Para los cristianos, la salvación que proviene del Cristo será total y absoluta y tendrá lugar no en la historia, sino más allá de la muerte.  Para los no cristianos, las salvaciones históricas duran mientras duran y acabarán todas con el tremendo corte que significa la muerte.

 

4.7.     La salvación humana es más que liberación del sufrimiento

 

     Dijimos más arriba que el sufrimiento lo causan los contravalores. Pero no todos los contravalores acarrean sufrimiento. Frecuentemente, la ignorancia, por ejemplo, no suele producir sufrimiento en las personas ignorantes. De ahí que la salvación de la ignorancia, en esos casos, no es liberación de un sufrimiento. Y, sin embargo, hay que salvar de la ignorancia a personas que la tienen. Es mejor entender la salvación como la superación de los contravalores, que en muchas ocasiones producen sufrimientos; pero no siempre.

 

4.8.     Hay no pocos teólogos que afirman que una salvación humana que se haga sin referencia a Dios resulta peligrosa

 

     Ciertamente, si se pasa por alto una vertiente de la vida como es la religiosa, se está efectuando una reducción de lo que es la vida del ser humano, de sus valores y de sus contravalores. Y lógicamente, también de su salvación. Pero hay muchísimas salvaciones en la historia humana que se han realizado al margen de su referencia religiosa y en otras vertientes de vida que no son la religiosa. Hay gente que tiene una gran sensibilidad y un compromiso para los dolores ajenos y no le viene de una experiencia teologal, que a lo mejor no tiene. Son verdaderas y profundas salvaciones humanas. Habría que no desconocer, además, que la salvación hecha por los cristianos no ha estado menos plagada de reducciones de la vida humana: sólo la vertiente religiosa y pocas más, con lo que han quedado olvidadas y desatendidas los otras vertientes de vida, llenas también de contravalores y necesitadas de sus respectivas salvaciones.

 

            El cristiano debe mostrar respeto hacia quienes ayudan a los demás a salvar contravalores de su vida, y que en esa ayuda desinteresada no se plantean la cuestión de la vida más allá de la muerte, o, si se la plan­tean, consideran imposible darle una respuesta. Están practicando la salvación de Dios, porque están ejerciendo la salvación del ser humano.

 

4.9.     En cuanto al compromiso y a la práctica de la salvación, ¿tiene algún efecto práctico el que se haga movido por la fe o por pura filantropía?

 

            El compromiso cristiano con la salvación de la gente ¿es específico y peculiar, y en qué consiste? Los creyentes argumentan para encumbrar y fundamentar con solidez su práctica de la salvación que son un servicio a Dios, del que se deriva un servicio al ser humano.  A lo mejor es tanto o más acertada la afirmación contraria: en su servicio al ser humano, las religiones son un servicio Dios. Y, si es cierto esto último, a lo mejor los que se declaran no creyentes nos llevan mucha ventaja en el servicio a las personas.

 

     Hay que señalar, además, que los cristianos no fueron los primeros en denunciar, apoyán­dose en su «caridad» o solicitud cristiana por el prójimo, la opresión de los más desfavorecidos, a pesar de que esa solicitud constituye una exigencia intrínseca de la caridad cristiana. Ni fueron los primeros ni son los únicos. Tampoco han sido siempre los mejores.

 

4.10.   En la vertiente político–social, que es sólo una de las vertientes de vida, los que estén dispuestos a seguir el evangelio deben tomar partido por los pobres, por los que carecen de derechos, por los que no están representados en ninguna parte. Ésa es una vertiente privilegiada de la vida para ejercer la salvación

 

     En cuanto a la acusación de que los programas de los partidos políticos ofrecen una salvación fragmentaria, ¿qué decir del fragmentarismo que ha tenido y sigue teniendo la iglesia católica sobre la salvación integral del ser humano? Que le pregunten al cardenal Cañizares qué visión mostró en público sobre la salvación de los inmigrantes que invaden nuestras costas.

          

 

VALOR Y CONTRAVALOR -2- (Por Jesusito Herrero)

VALOR Y CONTRAVALOR -2- (Por Jesusito Herrero)

PODER, LEY, JUSTICIA Y GRATUIDAD (Por Baldomero)

PODER, LEY, JUSTICIA Y GRATUIDAD (Por Baldomero)

Relaciones de poder, regladas, de justicia y de gratuidad

 Eladio Chávarri, OP  - Baldomero López

 

    Entre Isabel y Josemari el Furri, por ejemplo, pueden establecerse cientos de relaciones: como amigos, como mujer y hombre, como esposos, como aficionados a tal o cual deporte, como miembros de una misma o de diferente religión, como ciudadanos de León, como consumidores, como ama de casa y jubilado, etc. Muchas de estas relaciones se entrecruzan, se superponen, se contraponen o se refuerzan. Ahora bien, si la relación no es entre dos, sino entre tres, cuatro, cinco o más individuos, la complejidad se va multiplicando geométricamente. Tenemos que hablar, entonces, de una red de relaciones; casi mejor, de una maraña.

 

    De la densa y gigantesca red o maraña de relaciones que el ser humano puede establecer con sus semejantes, nos fijaremos en cuatro tipos, a los que denominaremos respectivamente relaciones de poder, reguladas (regladas, legales), de justicia y de gratuidad. Dichos tipos, a su vez, están presentes en una gran cantidad de relaciones humanas. Y así –volviendo al ejemplo inicial–, las relaciones de Isabel con Josemari como amigos, como mujer y hombre, como esposos, etc., pueden ser al mismo tiempo relaciones de poder, regladas, justas o gratuitas.

 

    Hemos escogido estos cuatro tipos de relación porque, debido en parte a su casi “omnipresencia” en las demás, tienen la ventaja de mostrar con mucha claridad el grado de humanidad/inhumanidad que hay en las relaciones humanas, como veremos enseguida.

 

1.    RELACIONES DE PODER

 

1.1.    Entendemos por PODER el privilegio que uno tiene de determinar la acción de otro en contra de su voluntad

 

    “Determinar” significa “obligar ineludiblemente a otro”; éste no puede evitar por ningún medio la imposición que recibe. Pues bien, lo específico de esta relación es que quien tiene el poder determina las acciones o inhibiciones (no obrar) de otras personas y además lo hace en contra de la voluntad de éstas.

 

1.2.    El poder tiene tanta fuerza porque posee capacidad para dar, quitar o negar valores importantes

 

    ¿Qué cosas no estamos dispuestos a hacer para conservar la vida, para no perder la salud, la amistad, el trabajo, la hacienda, el prestigio, la fama, la familia o la libertad, valores tan importantes para nosotros? De ahí que no sólo practican el poder ésos que llamamos “poderosos”, sino que cualquiera de nosotros puede ejercerlo a diario con aquellas personas a las que está en nuestras manos dar o quitar valores importantes para ellas. Pensemos, por ejemplo, en el poder que está ejerciendo un hijo con sus padres cuando los “chantajea”, amparándose en el cariño “instintivo” que éstos le tienen. Utilizar la expresión “porque me da la gana” para justificar cualquier conducta es signo inequívoco de que está ejerciendo el poder, y nada más.

 

1.3.    Las relaciones de poder son en sí mismas infrahumanas, deshumanizadoras, porque no tratan al ser humano como libre 

 

    Los animales se rigen por relaciones de poder y sólo por ellas. Si no existieran entre los humanos nada más que las relaciones de poder, nuestra vida no superaría a la de los animales. ¿Por qué? Porque el ser humano es esencialmente libre, y precisamente el poder no le permite elegir y decidir sobre sus acciones. Por eso el poder degrada al ser humano, lo devuelve a estadios prehumanos.

 

    ¿También deshumaniza el poder si se utiliza contra terroristas, ladrones, asesinos, violadores o simplemente para hacer que un niño estudie, que un joven no se drogue, etc.? También. Aunque en estos casos es un mal menor inevitable, no por ello deja de ser un mal para la especie humana, que ha recibido de la Naturaleza la capacidad para practicar otro tipo de relaciones muy superiores.

 

1.4.    ¿Por qué cultiva tanto la relación de poder el hombre de la sociedad de consumo?

 

    Para convertir a los seres –también a los seres humanos– en valores biopsíquicos o económicos, se necesita ejercer sobre ellos el poder. No hay otro modo.

 

2.    RELACIONES REGULADAS O REGLADAS O LEGALES

 

2.1.    La relación regulada o reglada es aquella conducta que está basada y organizada sobre reglas o normas

 

    La comunicación, el juego, la ciencia, el trabajo, la diversión, la oración, la pintura, etc. son conductas que están sometidas a miles de reglas, explícitas o implícitas; son relaciones regladas.

 

2.2.    La regla expresa el salto desde la INDIVIDUALIDAD a la COMUNIDAD humanas

 

    La regla es el fundamento de la conducta social, es decir, que hay comunidad sólo cuando existen reglas, y hay reglas cuando existe comunidad. No sería posible la comunicación, por ejemplo, si no existieran reglas para el uso de signos. Ciertamente no fue primero la regla y después la comunidad, sino que ambas se exigen mutuamente. Podíamos decir que la regla –junto con el concepto y el instrumento– son básicas para organizar la comunidad propiamente humana. La relación y la cooperación en los animales están fijadas de antemano por el código genético; no está dirigida por reglas que ellos se den a sí mismos.

 

2.3.    La conducta reglada supone un gran desarrollo de la inteligencia

 

    Conducir un coche, por ejemplo, supone tener presentes muchas relaciones a la vez: relaciones consigo mismo (qué pericia tengo, cuál es mi estado orgánico y psíquico, etc.); relaciones con el coche (qué potencia tiene, qué velocidad es la adecuada para que no se deteriore, cuánto me costó, en qué estado se encuentra, etc.); relaciones con los demás pasajeros (que vayan cómodos y no se mareen, que no tengan miedo, etc.); relaciones con otros conductores (peligros de adelantamiento, de cruce, tráfico intenso, etc.); relaciones con los peatones (pasos de cebra, semáforos, peligros de invasión de la calzada, etc.);  relaciones con la carretera (si es autopista o no, si tiene curvas o es recta, si hay baches o el firme es bueno, etc.); relaciones con el medio ambiente (si es verano o invierno, si es de noche o de día, etc.); y otras más. Pues bien, las normas de tráfico han sido creadas para que todas las relaciones que hemos señalado funcionen bien, sean satisfactorias. ¿Podría conseguirlo el conductor él solo, sin normas? Imposible. Entonces, ¿cuánta inteligencia se requiere para ver que las normas aportan una enorme ayuda a las relaciones humanas? Mucha. Por eso los niños pequeños no son capaces de cumplir las reglas del juego, por ejemplo. Tampoco los adolescentes y los jóvenes son muy dados a respetar las reglas, por lo que se las saltan siempre que pueden. Un pueblo que no elabora normas o no las respeta es poco inteligente.

 

2.4.    La regla elimina el atropello, la venganza y el linchamiento a que llevan las relaciones de poder

 

    Todos pedimos que haya leyes precisas y firmes para evitar los abusos y atropellos del poder. Las relaciones de poder refuerzan el individualismo, el egoísmo de quienes las practican. La convivencia reglada viene precisamente a contener ese individualismo para abrirnos a la comunidad y a todas sus riquezas.

 

2.5.    Las acciones regladas reflejan una clase de obligatoriedad absolutamente nueva: la del DEBER

 

    La Naturaleza sólo conoce el ámbito de la obligación física. Así, por ejemplo, todos los vivientes estamos obligados a comer, beber, surtirnos de energía, etc. También hay algunas reglas que imponen una especie de obligación física; tales son las que van acompañadas del castigo y la recompensa. Parece algo “natural” seguir las reglas para evitar los castigos o conseguir las recompensas.

 

    Pero hay otro tipo de obligación, y que es específica de la regla humana: la obligación relacionada con el TENER QUE, con el DEBER. Este nuevo aspecto de la obligación proviene en parte del respeto al juego establecido, en parte de la lealtad a la comunidad que se ha dado las normas. El alumno que echa “pica–pica” en el asiento del profesor o que hace novillos a diario no suele ser delatado por sus compañeros porque éstos consideran que la lealtad al grupo es el máximo deber. No importa que las acciones vayan contra las normas.

 

2.6.    Limitaciones de la conducta dirigida por reglas

 

    Decimos que las relaciones reguladas significan un importante salto en la evolución. Sin embargo no son el culmen de la perfección humana, ya que ellas mismas tienen grandes limitaciones. Veamos alguna.

 

2.6.1.    Es imposible regular todos los aspectos de la actividad humana

 

    Cuando queremos atajar conductas indeseables, no es raro que pongamos todo nuestro empeño, atención y esfuerzo únicamente en crear minuciosos reglamentos. Comprobamos que éstos no tienen ninguna eficacia cuando se trata de aspectos que son imposibles de someter a reglas. ¿Qué regla puede marcar, por ejemplo, cuánto afecto y dedicación debe tener un profesor por sus alumnos, o cuándo, cómo y cuánto hemos de ayudar a nuestros compañeros?

 

2.6.2.    La regla es frágil porque puede no cumplirse

 

    No es como la obligación física, que necesariamente ha de ser cumplida si se quiere vivir. Además, sabemos de las triquiñuelas que utilizan los abogados para burlar el cumplimiento de la ley apoyándose en las deficiencias o ambigüedades que tiene ésta.

 

2.6.3.    La regla tiene carácter ambivalente, ya que puede servir para alcanzar tanto valores como contravalores

 

    Hay reglas que unen los esfuerzos de una comunidad para realizar tareas nobles (reglas de tráfico, por ejemplo); pero existen otras que se utilizan para cometer atroces inhumanidades. Así, por ejemplo, los mafiosos necesitan de la comunidad de los mafiosos para llevar a cabo sus proyectos, y por eso todos respetan escrupulosamente las reglas establecidas y todos tienen el más alto sentido del deber. Las reglas, en este caso, sirven para fortalecer la maldad de la comunidad de los mafiosos, para hacer que éstos sean cada vez peores.

 

2.6.4.    El poder se apodera frecuentemente de las relaciones regladas

 

    Donde no hay reglas, allí entra el poder a saco e impone su ley del más fuerte. Pensemos, por ejemplo, en la elaboración de alimentos: cuando no hay normas precisas, las empresas del sector no tienen ningún reparo en meter gato por liebre.

 

    Sucede, también, que el poder crea frecuentemente reglas a su medida para fortalecerse y seguir ejerciendo el poder. No son pocos los que afirman que el Estado moderno y toda su normativa legal nacieron como defensa del poder de la burguesía capitalista. De este modo, el poder queda justificado y dignificado, al mismo tiempo que dispone de mayores medios para combatir a los rebeldes.

 

2.6.5.    Las reglas favorecen en demasía toda clase de igualitarismos

 

    Las reglas no saben de peculiaridades ni de diferencias. En la conducta reglada, todos son tratados por igual.

 

2.6.6.    El servilismo a las reglas: dar más importancia a las reglas que a los valores que están detrás de ellas

 

     Las reglas no tienen un fin en sí mismas, sino que están orientadas a conseguir aquellos valores que sin ellas no se podrían alcanzar. Pero a veces se les da más importancia a las normas que a los valores que las originan. Así sucede, por ejemplo, cuando en un colegio se tiene más interés en cumplir la disciplina que en cultivar la buena convivencia o el aprendizaje de los alumnos.

 

2.7.    En pocas culturas ha abundado tanto la relación reglada como en el hombre de la sociedad de consumo, porque la tecnología es acción dirigida por reglas

 

    Hoy la tecnología al servicio únicamente de los valores biopsíquicos y económicos es omnipresente en nuestra Forma de vida. Pues bien, la tecnología es pura acción dirigida por reglas. No se puede construir o usar el aparato más sencillo sin cumplir meticulosamente multitud de reglas.

 

3.    LAS RELACIONES DE JUSTICIA

 

    Si estuviéramos condenados a organizar nuestra convivencia a base de poder y de reglas, posiblemente no lograríamos humanidades muy perfeccionadas. Por fortuna, contamos también con las relaciones de justicia.

 

    Hablaremos indistintamente de relaciones de justicia o de relaciones AJUSTADAS, porque lo justo es lo ajustado, lo perfectamente ensamblado, lo que no sobra ni falta. Si yo debo mil euros a mi hermano, no soy más “justo” con él porque le devuelva dos mil; seré generoso, pero no más justo.

 

3.1.    Se dice que hay relaciones “ajustadas” (de justicia) cuando el fundamento de la relación son las pertenencias propias y las debidas al otro (sus derechos)

 

    Hay relación de justicia cuando yo me relaciono con el Casorvidense, por ejemplo, no como amigo, jubilado, contador de chistes o agnóstico, sino como ser que tiene pertenencias que yo debo respetar; o lo que es lo mismo, como ser que tiene derechos.

 

    Las pertenencias debidas dan lugar a los posesivos mío, tuyo, suyo, vuestro, nuestro. Es decir, cuando hablo de algo mío o tuyo, estoy en el ámbito de las relaciones de justicia.

 

3.2.    La identidad como sujeto de derechos es más o menos rica y extensa según sea el número y la calidad de lo reclamado por la persona como derechos

 

    Lo debido, los derechos de la persona son siempre valores, tales como vida, integridad física, alimentos, vestido, habitáculo, familia, educación elemental, matrimonio, fama, religión, trabajo, salario, diversión, respeto a su conciencia moral, etc. Pues bien, cuanto mayor sea el número y la calidad de los valores reclamados como debidos, tanto mayor y más vigorosa será la identidad personal como sujeto de derechos. Hay a quien le importa un bledo que valores como la limpieza de nuestras calles, la autoestima de las personas, Dios o los dioses, el hablar y escribir correctamente, las relaciones familiares afectuosas o la lógica del razonamiento estén raquíticamente desarrollados en su sociedad, mientras que pone el grito en el cielo si no se le respetan sus valores económicos y biopsíquicos. Ese tal se conforma con pocos derechos, ciertamente.

 

3.3.    La extensión, cuantía y calidad de lo debido a cada uno (derechos) está marcado en gran medida por la Forma de vida en que uno vive (inculturación)

 

    Seguramente hay derechos que perviven en todas las culturas; pero otros muchos, no. Unas Formas de vida proporcionan identidades personales como sujeto de derechos más refinadas y ricas que otras. En principio podemos afirmar que a medida que el ser humano va descubriendo más y más valores, la identidad de la persona como sujeto de derechos se enriquece. Pero no siempre hay evolución ascendente, porque los contravalores son inseparables de los valores y por eso no es raro que aquéllos se impongan y demos pasos atrás.

 

3.4.    Las vías normales de transmisión de derechos han sido la religión, las tradiciones orales o escritas y las leyes

 

    El establecimiento de lo que es justo siempre ha tenido carácter público. Se procura así eliminar lo más posible la arbitrariedad a la que naturalmente tienden los individualismos.

 

    De entre todas las vías de transmisión de lo que es justo, de los derechos, merecen especial atención las LEYES. Hemos de hacer, sin embargo, tres precisiones acerca de la relación entre la justicia y las leyes. En primer lugar, que la ley no siempre expresa derechos, sino que en muchos casos es una mera regla; tal sucede con multitud de leyes que pueden cambiarse sin que por ello se quebrante la justicia, como, por ejemplo, las leyes de tráfico. En segundo lugar, no todos los derechos tienen su expresión en leyes; por eso muchas personas luchan para que sean recogidos sus derechos en los códigos legales y así obtengan reconocimiento social. En tercer lugar, hay leyes que son contrarias a los derechos de muchas personas; no todo lo que es legal es justo; el nazismo, por ejemplo, fue muy legal.  

 

3.5.    Las relaciones de justicia conllevan un nuevo tipo de obligación: la OBLIGACIÓN EN CONCIENCIA

 

    Hasta ahora hemos identificado tres clases de obligaciones. La primera se refiere a la obligación impuesta por la Naturaleza; las otras dos proceden de la regla (una de ellas tiene que ver con el castigo o recompensa; la otra, con la lealtad a la comunidad). Existe, además, un nuevo tipo de obligación: la obligación en conciencia, la obligación moral. Lo que nos presiona no es el respeto a la regla, o la lealtad a una comunidad –que ambas bien pueden ser de mafiosos–, sino la percepción, el darse cuenta de los derechos que tiene la persona misma.

 

    Un efecto específico de la obligación moral es la necesidad de reparar, de restituir el derecho sustraído. De lo contrario, la injusticia sigue en pie.

 

3.6.    Respecto a las relaciones regladas, las relaciones de justicia son un paso adelante en la evolución

 

3.6.1.    La relación de justicia elimina la ambigüedad de la regla

 

    Ya hemos visto que la regla es ambigua, pues tanto la gente honrada como los criminales pueden respetar estrictas normas de grupo. Sobre la justicia, sin embargo, no pueden construirse comunidades de criminales; se transformarían en gente honesta tarde o temprano. La razón es que la relación de justicia está basada en los valores: lo debido al otro son siempre valores, nunca contravalores. Los violadores no tienen derecho a ser violadores; tampoco los terroristas tienen derecho a ser terroristas. No tenemos derecho a decir lo que nos dé la gana si esto es hiriente para otras personas.

 

3.6.2.    Si la regla fomenta los igualitarismos, la justicia, en cambio, tiene bastante en cuenta las diferencias

 

    Es la persona concreta la que está justa/injustamente tratada cuando tiene/no tiene los valores que le pertenecen. Ahora bien, la persona concreta, la biografía no es tal si no se tienen en cuenta sus diferencias. Así pues, las relaciones de justicia incluyen en sí mismas las diferencias (solidarias) de los que entablan dicha relación. ¿Es justo o injusto, por ejemplo, dar y exigir a todos los alumnos lo mismo, sean sordos u oyentes, estén sanos o enfermos, tengan o no condiciones favorables para estudiar? Evidentemente, no.

 

3.6.3.    Hemos comprobado el notable desarrollo de la inteligencia que se da en las
relaciones regladas. En las relaciones de justicia el salto evolutivo es superior

 

    Sólo seres humanos inteligentísimos fueron capaces de descubrir y promover las relaciones de justicia. Ya no se trata de actuar todos por igual según las pautas de una norma, sino que a cada uno se le exige que obre según sus derechos y que tenga en cuenta los derechos de los otros, derechos ambos que no son matemáticamente iguales en todos los humanos, pues incluyen –como sabemos– las diferencias solidarias que tienen todas las personas. ¿Cuántos hijos son capaces de entender que su madre es justa precisamente cuando no da la misma paga semanal a todos los hermanos? ¿Qué alumno admite como justo que un compañero que ha obtenido una nota media más baja sea calificado en la evaluación con la misma nota que él?

 

3.6.4.    La aparición del deber moral

 

    El deber moral es la obligación específicamente más humana, y está situado en un orden distinto a las obligaciones que imponen la Naturaleza, el poder y la regla. Es tan extraordinario que muchos niegan su existencia o no le dan ni la más mínima importancia.

 

3.7.    Limitaciones que tiene la relación de justicia

 

3.7.1.    Existen muchísimos ámbitos de las relaciones humanas a las que no es posible aplicar la “justeza”, la reciprocidad

 

    ¿Se puede someter a la justeza la relación entre padres e hijos? ¿Es posible formar una comunidad de amigos o de monjes basándose en derechos y deberes iguales para todos? ¿Cabe juzgar o tratar a Dios o a los dioses con la medida de la justicia? ¿Qué justicia mueve a quien entrega su vida por gente que no tiene salud, dinero, conocimientos, belleza, juventud, honestidad, etc.? ¿Qué tipo de justicia es responder al insulto con el perdón? Quien pretenda aplicar la “justeza” a la solución de un conflicto entre padres e hijos, no atajará satisfactoriamente el problema. Del mismo modo, puede ser “justo” suspender a un alumno, pero a veces es mejor ser “injusto” y aprobarlo.

 

    Así pues, la reciprocidad, que es constitutiva de toda relación de justicia, no es adecuada para solucionar muchos problemas de convivencia. ¿Es adecuado aplicar la reciprocidad a la conducta de criminales, terroristas, violadores, ladrones, insolidarios, etc.? Si así fuera, la única justicia posible sería la ley del Talión: ojo por ojo y diente por diente. Pero el ser humano también perdona.

 

3.7.2.    La obligación moral es más frágil que la obligación impuesta por la Naturaleza

 

    La obligación que crea en la conciencia lo debido al otro en justicia es muchísimo menos fuerte que las obligaciones que fija la Naturaleza. Éstas difícilmente pueden eludirse, mientras que la obligación que nos impone la conciencia moral nos la saltamos a la torera con relativa frecuencia.

 

3.7.3.    También las relaciones de poder se cuelan en las relaciones de justicia

 

    Cuando los derechos y los deberes de las personas se reducen a leyes, el poder busca el apoyo de las leyes para justificar sus actuaciones. Así, parece “justo” (legal) que las multinacionales del petróleo suban los precios cuando les venga en gana, mientras que es “injusto” (ilegal) robar unos litros de gasolina a esas mismas empresas petroleras.

 

3.7.4.    En no pocas Formas de vida, la justicia conduce a fuertes igualitarismos

 

    Decimos que la justicia en sí misma tiene en cuenta las diferencias solidarias. Pero en muchos casos no es así, sobre todo en aquellas culturas –como la nuestra– en las que lo debido es fijado casi con exclusividad en leyes. Y las leyes no siempre tienen en cuenta las diferencias, sino que frecuentemente se comportan como simples reglas, por lo que miden a las personas por el mismo rasero. Las leyes iguales (la igualdad ante la ley) crean muchas desigualdades.

 

3.7.5.    La justicia en cuanto tal tiene el peligro de separar a las personas y a las comunidades

 

    En las relaciones humanas de justicia, la identidad de las personas se basa en sus pertenencias (derechos). Ahora bien, los posesivos mío, tuyo, suyo, vuestro, nuestro favorecen la separación de personas y comunidades. En este clima puede imponerse fácilmente la diferencia insolidaria sobre la solidaria.

 

3.7.6.    No aparece con claridad la extensión de lo debido al otro, sus derechos

 

    ¿Cuál es lo que le pertenece al otro? Cada Forma de vida establece cuáles son los derechos y los deberes de sus miembros, pero no hay un patrón absolutamente seguro que marque cuáles son los derechos y deberes humanos.

 

3.8.    Las relaciones de justicia en el hombre de la sociedad de consumo

 

3.8.1. Es muy de alabar la grandiosa institucionalización de la justicia que ha creado el hombre de la sociedad de consumo

 

    La separación de los poderes legislativo, judicial y ejecutivo es una conquista del hombre moderno. La identidad de las personas por los derechos que les conceden las constituciones nacionales y las instituciones jurídicas es muy rica. (Lo malo de todo esto es que muchas de esas maravillosas leyes o no se cumplen o se interpretan en favor a los poderosos).

 

3.8.2. Pero los derechos que se tienen en cuenta (lo mío, lo tuyo, ...) se reducen a valores biopsíquicos y económicos

 

    Cuando el núcleo valorativo está formado por los valores económicos y biopsíquicos, las pertenencias debidas son casi únicamente las propiedades económicas que uno tiene. Es ésta una identidad paupérrima porque no se presta atención a otros muchos valores que también son debidos a las personas. ¿Quién reclama como “suyos” la salud ambiental, la corrección del lenguaje, la religión, el buen orden social, la limpieza de la clase, etc.? Además, sabemos que las diferencias económicas se vuelven con facilidad insolidarias.

 

3.8.3. Casi la única justicia que funciona es la reivindicativa

 

    Si la identidad y la autoestima en nuestra Forma de vida se miden por la cantidad de valores económicos y biopsíquicos que cada uno tiene, lo más lógico es que uno acapare para sí estos valores y que no los reparta. En este contexto de egoísmo, la única justicia que tiene cabida es la reivindicativa de los derechos propios; nunca, la justicia de los deberes para con los derechos de los otros (justicia distributiva). Sabemos, además, que sólo se da algo a quien protesta y puede acarrear problemas, o al que dispone de un buen asesoramiento jurídico. El que no tiene capacidad de presionar porque es pobre, analfabeto o débil, ve cómo no se respetan ni sus más básicos derechos.

 

3.9.      Casi toda la teología cristiana se ha construido sobre la justicia como última instancia

 

   Cualquier teólogo me contradiría inmediatamente esta afirmación que acabo de hacer, y diría que el tratado de la gracia ocupa media carrera de teología. Tiene razón, pero, en la práctica, la gracia se ha visto –y se sigue viendo– como justicia. El que la hace, la paga; tanto haces, tanto recibes; y frases por el estilo. El purgatorio ha sido la mayor fuente de financiación del clero: hasta sacar un alma de allí había que restituir la justicia que incumplió, para lo cual había que hacer una fuerte inversión en misas, responsos, exvotos, peregrinaciones e indulgencias. La parábola del rico epulón y el pobre Lázaro es una historia ejemplar, y, al igual que las parábolas, invita a la conversión y a obrar bien. Pues bien, el obrar bien al que se refiere este relato es la justicia: tanto das, tanto recibes. Ni más ni menos. Como la justicia no suele cumplirse en este mundo, porque los poderosos imponen su propia ley y su poder, ha surgido un sentimiento en casi todos los pueblos de que tiene que haber un más allá donde un juez supremo dé a cada uno su justo merecido. Se desea y se espera que este juez sabio, poderoso y ecuánime del otro mundo invierta los destinos o las suertes de las personas, precisamente para restablecer la justicia: el que ha sido pobre en este mundo, será rico en el otro; mientras que el que ha abundado en la riqueza aquí, padecerá en el más allá una vida de tormentos y de privaciones. La parábola es un ataque a las injusticias perpetradas en el mundo por la distribución desigual de la riqueza, y, al mismo tiempo, una llamada a que los ricos se decidan a repartir con todas las víctimas de la indigencia; por la cuenta que les tiene. Hasta aquí, en esta narración sobre la justicia no hay nada especialmente cristiano.

 

4.    MÁS ALLÁ DE LA JUSTICIA: LA GRATUIDAD (HOY LLAMADA MISERICORDIA)

 

4.1.    La gratuidad no está condicionada por la respuesta del otro

 

    La gratuidad es dar y darse sin esperar recibir. Es cierto que, a la larga, la gratuidad suele proporcionar un enriquecimiento recíproco, pero la gratuidad no se mueve por la respuesta del otro; ésta puede faltar o incluso ser negativa.

 

4.2.    La gratuidad impulsa a relacionarse con las personas tal y como son, es decir, a valorar a las biografías positivamente y a tener en cuenta sus diferencias o peculiaridades

 

    En las relaciones gratuitas, lo que reclama nuestra atención, según E. LEVINAS, es el “rostro del otro”. Un “rostro” ajado o brillante, henchido de amor o de odio, noble o miserable, triste o alegre, harto o hambriento, lleno de luz o de ignorancia, necesitado de cariño o de dinero, amigo de hablar o de escuchar, triunfador o fracasado, embriagado o cuerdo, es decir, un rostro valioso y diferente, peculiar.

 

    El “rostro del otro” no permite tratarlo bajo universales solemnes tales como “el ser humano”, “el ciudadano”, “la persona”, “el alumno”, “la mujer”, “el asturiano”, etc. Los universales borran las diferencias individuales, que sin embargo son las que más importan a la gratuidad. Los universales tachan sencillamente los rostros de las biografías o individuos; de este modo resulta muy fácil y cómodo volverles la espalda, porque, absorbido por el universal, el “rostro” ya no te reclama. Los universales representan muchas veces astutas huidas. En las relaciones reguladas y de justicia los procedimientos de universalizar, de no tener en cuenta las diferencias, son frecuentísimos. 

 

4.3.    La conducta gratuita no se adapta a pautas fijas de actuación; simplemente, las supera

 

    Las pautas fijas de actuación son muy propias de las relaciones regladas y de justicia. En los juegos, por ejemplo, las actuaciones están marcadas por las reglas, que nadie puede dejar de cumplir. Del mismo modo, la convivencia según la justicia se desarrolla bajo la dirección de lo debido, que suele estar bastante reglado. Según eso, la identidad de las personas, bien como jugadores de ajedrez, de mus o de baloncesto, bien desde las pertenencias debidas, apenas deja espacio a la variación biográfica. Sin embargo, la gratuidad no puede ser dirigida por patrones fijos, pues cada biografía necesita una atención particular. Pedrín Pajarín, en las relaciones gratuitas, debe ser tratado de distinta manera que Argüeso de Reinosa. El Casorvidense presume de que no hace distinción de personas y de que todos son iguales para él. No ha sobrepasado las relaciones regladas e incluso las de justicia legal.

 

4.4.    No pensemos que estas relaciones de gratuidad son extraterrestres; se dan entre los humanos

 

    Alguna vez –tal vez pocas– todos hemos sido víctimas del insulto injustificado del otro, y hemos tenido la gran inteligencia y la suprema libertad de no devolver el insulto e iniciar la pelea. Esto es gratuidad. Pues bien, en algunas personas el actuar gratuito no es un hecho esporádico, sino su modo habitual de comportarse. Tal es el caso de los que atienden a discapacitados,ancianos, pobres, débiles o enfermos sin esperar demasiado a cambio.

 

4.5.    Actuar con gratuidad implica una forma peculiar de amar

 

4.5.1.    El amor gratuito es probablemente el único amor que no está atrapado por motivos seductores

 

    Motivos seductores y que atrapan son, por ejemplo, la belleza, la riqueza, la bondad, el prestigio, la simpatía, el sexo, la compañía, el poder, la sabiduría, etc. Al amor de gratuidad le interesan estos motivos, pero no se deja cautivar por ellos. Se ofrece sin condiciones como regalo al otro.

 

4.5.2.    Al no estar atrapado por motivos seductores, el amor gratuito adquiere una dimensión universal

 

    El amor gratuito llega a todos, no puede excluir a ningún “rostro” que reclame atención. Los otros amores no son universales pues aman a determinados seres humanos (bellos, ricos, buenos, listos, amables, poderosos, jóvenes, etc.) y excluyen o se muestran indiferentes frente a otros.

 

4.5.3.    Lo peculiar de lo que es el amor gratuito se comprende mejor en los quebrantamientos de la relación gratuita

 

    El quebrantamiento de la relación reglada (el juego de fútbol, por ejemplo) se soluciona con el castigo (penalti). Por otra parte, la ruptura de la justicia en las relaciones se restablece sin más con la restitución; no se exige que exista un amor por el otro, pues la justicia no mide ni valora el amor y el odio que hay en dichas relaciones ajustadas.

 

    Ahora bien, ¿es suficiente con el castigo o con la restitución para recomponer todo tipo de relaciones humanas que han sido rotas? ¿Por qué no queda satisfecha una madre que ha recibido una bofetada de su hijo con que el juez castigue a éste con otra bofetada? ¿Qué se puede hacer con quien no ama suficientemente a sus padres, hermanos, amigos o compañeros? Para restaurar una relación gratuita que ha sido rota sólo cabe el PERDÓN. La palabra procede del latín "per–donare", que significa dar con creces. Quien practica el amor gratuito sabe que la destrucción de un regalo de gratuidad sólo puede arreglarse con otro mayor.

 

4.6.    La relación de gratuidad es un paso gigantesco en la evolución humana

 

    Supongamos que una comunidad humana se rige por relaciones de gratuidad. Las relaciones de poder desaparecerían de inmediato. Ahora bien, la eliminación de todo tipo de guerra (la guerra es una relación de poder) supone un enorme desarrollo de la razón, pues no hay seres humanos más inteligentes que los que dejan de pelearse.

 

    Se progresaría otro tanto en el campo de la justicia, ya que la identidad de pertenencias debidas se ampliaría notablemente: lo mío, tuyo,... no serían sólo valores económicos y biopsíquicos. Además, la comunidad no necesitaría “idolatrar” a la ley, pues la obligación que impone la gratuidad es más fuerte que el deber que procede de la regla y a lo debido. Tampoco padecería las limitaciones que tienen en sí las relaciones regladas y de justicia.

 

4.7.    Obstáculos en la conquista de la gratuidad

 

    En el camino de la gratuidad se presentan no pocos obstáculos. Veamos algunos.

 

4.7.1.    Uno de los mayores obstáculos es la justicia misma

 

    Esto parece extraño y paradójico, pero hay una especie de permanente escándalo de los que practican la justicia frente a los que ejercen la gratuidad. Perdonar deudas, reconciliarse, regalar, constituirse en prisionero del otro, seguir atento las demandas del “rostro del otro”, etc. no entra en la mentalidad de los justicieros, que creen que el máximo exponente de lo humano es la justicia.

 

    En un relato mítico de la Biblia (parábola “El hijo pródigo”, Lucas, cap. 15, 28–32) el hijo mayor no comprende la relación de gratuidad que tiene del padre hacia su hermano y la enfoca únicamente desde las relaciones de justicia; no acude a la fiesta que le ofrece la gratuidad paterna.

 

     "Él (hijo mayor) se enfadó y no quería entrar; pero su padre salió y le llamó. Él respondió y dijo a su padre: hace ya tantos años que te sirvo sin jamás haber traspasado tus mandatos, y nunca me diste un cabrito para hacer fiesta con mis amigos; y al venir este hijo tuyo, que ha gastado su fortuna con prostitutas, le matas un novillo cebado. El padre le dijo: hijo, tú estás siempre conmigo, y todos mis bienes tuyos son (El padre tapa la boca al hermano mayor porque ese padre ha cumplido perfectamente con él la justicia que reclamaba ese hermano mayor); sin embargo era preciso hacer fiesta y alegrarse porque éste tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido encontrado" (Lc 15, 28–32).

 

4.7.2.    En la gratuidad no existen las referencias claras y precisas que tienen las reglas o la justicia

 

    ¿Cuánto tiene que amar un hijo a una madre? Nadie puede establecerlo con precisión. ¿Significa esto que la gratuidad es una aventura alocada e inconsciente? No, porque la gratuidad tiene un fuerte apoyo. ¿Dónde? En sí misma. En efecto, el que practica la gratuidad nada teme perder, porque nada considera suyo, ni siquiera la propia vida; cree haber recibido todo de los demás, y vuelve todos sus bienes hacia el “rostro del otro”.

 

4.7.3.    El rechazo del otro a la gratuidad

 

    A pesar de todo lo que decimos en el párrafo anterior, la gratuidad no es un camino de rosas. La relación de gratuidad resulta a veces incómoda, incluso dolorosa y amarga, porque el “rostro del otro” puede mostrar indiferencia, enemistad, agresividad, egoísmo, injusticia, suficiencia, incomprensión, etc. No es infrecuente que los hijos sean ingratos con los padres, que son los que más se preocupan de ellos, simplemente porque ello les exige esfuerzo y responsabilidad.

 

5.    FRATERNIDAD

 

5.1.    La modernidad europea no ha tenido inconveniente en referirse a fraternidad

 

    Echemos un vistazo a las declaraciones de los Derechos Humanos a partir de la Bill of Rights (Londres 1689). Parece que la libertad y la igualdad aparecen en todas; no así la fraternidad. Hay una alusión implícita a ella en el artículo último de la Declaración de derechos de Virginia (Estados Unidos 1776). "... es un deber mutuo de todos practicar la benevolencia cristiana, el amor y la caridad de los unos para con los otros". La Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (París 1789) no incluye la fraternidad entre los valores soberanos. El artículo primero de la Declaración universal de derechos humanos de las Naciones Unidas (París 1948) invita a todos los seres humanos a "comportarse fraternalmente los unos con los otros".

 

5.2.    Fraternidad es una actitud superior a la justicia en las relaciones humanas

 

    El valor preferido de la Ilustración es la LIBERTAD; también la JUSTICIA. Ahora bien, la convivencia humana requiere –como hemos visto– bastante más que justicia, más que respeto a lo que es estrictamente debido. Ese “plus” que supera lo que es debido se expresa de ordinario con la “FRATERNIDAD” o con otros términos similares (SOLIDARIDAD, por ejemplo. Hoy, MISERICORDIA).

 

    Entre las reglas y la justicia y entre la justicia y la gratuidad se dan continuos trasvases: algo que ahora es gratuito puede pasar a ser justo en un futuro. La asistencia sanitaria, por ejemplo, fue un acto de pura gratuidad en el pasado, mientras que ahora es de estricta justicia.

BIBLIOTECA DIGITAL DE CASTILLA Y LEÓN

BIBLIOTECA DIGITAL DE CASTILLA Y LEÓN

En la página de internet de la Biblioteca digital de Castilla y León, cuyo enlace a continuación os dejo, podéis encontrar, amén de otros temas,  abundante información (publicaciones, fotos, etc.) sobre los dominicos y la Orden de Santo Domingo.

Deseo que sea de utilidad para alguno de vosotros.

 

http://bibliotecadigital.jcyl.es/es/estaticos/contenido.cmd?pagina=estaticos/inicio

«El Quijote es la honestidad de los sueños y algo bello»

«El Quijote es la honestidad de los sueños y algo bello»

Publicado en el COMERCIO DE ASTURIAS DE 23 de enero.

http://www.elcomercio.es/culturas/libros/201701/23/quijote-honestidad-suenos-algo-20170123004626-v.html   

 


 

 

Pedro Llorente dibuja «entre 600 y 800» ’quijotinos’ al año, una manera de reivindicar al inmortal personaje cervantino

                   

                   

Pedro López Llorente (León, 1949) tuvo largo pasado profesional dedicado a la docencia (Filosofía) en buena parte de los institutos de la región (Oviedo, Sotrondio, La Felguera...) hasta su jubilación artística y no menos esperada. Al recibir esta última, llegó el momento de su auténtico devocionario, Cervantes y El Quijote. Dibuja (lapicero o bolígrafo, a veces acrílico) entre seiscientos y ochocientos ’quijotinos’ al año. Muchos los regala, otros los vende, y tras efímeras exposiciones fuera de Asturias parte de su obra comienza en Oviedo a invadir bares, galerías de arte, tiendas de todo pelaje, ultramarinos, un sinfín de horizontes. Llorente es sarcástico, tiene «la alegría del anarquista o no integrado», según sus propias palabras y hablamos de todo ello frente a sus criaturas tristes, ojerosas y barbadas, delgadas y profundas, tan sorprendentes.

Podría empezar por alguna anécdota de su profesión... 

Fui muchos años profesor de Filosofía, sí, y mi mejor instituto fue el de Ventanielles, en Oviedo. Hacía un pequeño descanso a mitad de la clase y mi único objetivo era el aprobado general. Que todos supieran lo que se explicaba y que nadie se quedara sin dudas. Reforzaba en recreos a todo aquel que quisiera y mis alumnos me abrazan y me quieren allá donde me encuentran. Ventanielles, de aquélla, era el mejor en los resultados de pruebas de acceso a la universidad. Es siempre el chico humilde, de pocos recursos, el que se espabila y sabe lo que quiere en la vida; el otro, el que lo hereda, se adocena y pierde el tiempo al no tener nada por lo que luchar...

 

 

 

¿Cómo explica el humor cervantino? 

Es muy fácil. Cervantes se ríe con un cojo y Quevedo se ríe de un cojo. Ahí está todo. Cervantes es ternura, es esperanza y es la lucha contra una sociedad corrupta, lo mismo que ahora con Bárcenas y otros caraduras. El Quijote es la honestidad de los sueños, y algo muy español y bello, la obsesión por el amor eterno. Don Quijote es el principal heterodoxo de nuestra tradición, y la gente, en lugar de ’jesucristos’ colgados, tiene que tener ’quijotinos’. Por eso me piden tantos.

Se define como anarquista y leonés. 

Lo fui en mi juventud; y lo segundo lo soy de nacimiento, pero soy mucho más astur. Nací muy cerca de Lancia, origen de los astures. No soy cazurro. A algún amigo le digo: tú eres ’astur’ y ’ano’, yo sin él. No soy astur por el culo (Risas). Reivindico la lucha y pasión por Don Quijote, se ha hecho más por él en el extranjero, a través de un sinfín de hispanistas, que en su propia tierra. Es la auténtica ’marca España’. La gente tiene que despertar ya...

¿Cómo se aborda el Quijote? 

Umberto Eco era quien hablaba de la biblioteca como garantía del saber, pero también como bodega, donde no hay que bebérselo todo. Eso no es racional. La aproximación al Quijote debe ser paulatina, por capítulos, amable, diaria, cercana, porque es un libro inagotable. Uno no entra en la bodega y se la bebe entera a lo bruto: busca botellas para momentos especiales y otras para festividades. ¿Por qué no hacer lo mismo con las palabras? Cabrera Infante tenía treinta mil libros en su casa y cuando le preguntaban si los había leído todos, respondía en coña: «Sí, pero solo una vez». 

Habla de un Quijote no literario... 

La obra de Cervantes influyó inicialmente en la literatura, y se fue ampliando a otras artes como la pintura, el teatro, el cine. Mira todos los ilustradores del Quijote: Dalí, Picasso... Me quedo siempre con el más pobre: Doré.

Deme pruebas de que el Quijote hoy sigue vivo. 

El libro de Cervantes es el segundo más traducido del mundo después de la Biblia. El exministro israelí Ben-Gurión aprendió español para leerlo: son miles los que cada año hacen esa travesía del desierto. El libro no deja de reinventarse, incluso hay una versión manga. Vete por las tiendas, existen miles de juegos de ajedrez, parchís, tres en raya, cromos con su temática. Sus frases célebres («Dad crédito a las obras y no a las palabras» o «Cada uno es hijo de sus obras») forman parte constante del acervo. Es el único personaje de la historia que ha dado lugar a una tipología, según la Real Academia: «Hombre que antepone sus ideales a su conveniencia y obra desinteresada y comprometidamente en defensa de causas que considera justas, sin conseguirlo». Hasta Julio Iglesias, coño, tiene una canción: ’Quijote’.

Convénzame con una visión seductora de la obra.

La de Francisco Rico. Explica cómo el libro está hecho a pedazos, con historias grotescas, sentimentales, donde lo más importante es la multiplicidad de elementos y que de ahí se puedan extraer segmentos significativos. Rico dice que hoy no leemos más que fragmentos de cosas y que la cultura clásica también debería ser eso: pequeños fragmentos significativos, procurando establecer referencias entre ellos y situar los asuntos menudos en contextos más amplios. Un consejo último: empezar por la segunda parte, es más sencilla para los novatos. Con dos momentos gloriosos en todo el texto: la aventura de los galeotes y la vuelta de Alonso Quijano a la aldea tras ser derrotado en Barcelona. Lope se reía de la novela por su carácter humorístico, eso no puede pasar hoy día. El humor es lo más serio.

EL CORSARIO (Por Santos Vibot)

EL CORSARIO (Por Santos Vibot)

EL CORSARIO 

 

Había olvidado, después de cuatro años viviendo en Escocia fascinado de música y amor, la no menos fascinante vida musical de Madrid, especialmente en sorprendentes noches como esta y exceptuando lo que lamentaré a continuación.

Vengo del Teatro Real entusiasmado, casi anonadado de agradecimiento, por la actuación impecable, y además co_nMovedoramente encendida, del Wiener Staatsballet, magníficamente acompañado desde el foso por la Orquesta Sinfónica de Madrid, titular del teatro.

   Antes de la reinauguración del Real, en el 97, apenas teníamos óperas en Madrid, salvo de tarde en tarde en el Teatro de la Zarzuela, con muchas menos posibilidades escénicas por el tamaño de su escenario y los recursos de su torreón de tramoya. Aunque de poco le sirven al Teatro Real su maquinaria de última generación digital y su ciclópeo torreón de tramoya con varios pisos hacia arriba y hacia abajo… El Otello de Verdi al inicio de esta temporada me ha retrotraído a las temporadas de cuatro años atrás, en las que tantas miserias tuvimos que soportar. La exposición simultánea que acompañó a este Otello en las salas del propio teatro -con documentos históricos relativos a los fastuosos decorados, telas, vestuario, dibujos, bocetos, figurines, etc. de la versión del estreno absoluto- producía una sensación desoladora de frustración y de engaño al compararlas con lo que estábamos padeciendo en la sala… en Madrid hemos pasado de casi no tener ópera al minimalismo en la escenografía. Directamente. 

Al socaire de la crisis -que a tantos truhanes les continúa sirviendo para tirar por todos los peores y más cutres atajos, si no para engrosar sus arcas y sacas- demasiadas puestas en escena -con maravillosas excepciones- son de una cicatería imaginativa rayana en lo denunciable: nos torturan con el mismo decorado para los tres actos, se desarrollen estos donde quiera que sea, da lo mismo una selva o un palacio, una mazmorra o una catedral, una calle de Venezia o el templo misterioso de Casta Diva… plantan dos o tres elementos tipo Ikea en medio de una nada glacial  creyendo que descubren América, perpetran unos cambios básicos de iluminación y tenemos que tragarnos perplejos e indignados el camelo… Y, por si todo este escamoteo y estafa fueran poco, tenemos que apencar además con el ya insoportable y manido tic de cambiar infaliblemente de época y contexto la acción…

 

   Estoy del minimalismo hasta la punta del Peloponeso, como mínimo. Yo, como pretty woman, quiero el cuento de hadas. Y si se hiciera una encuesta se vería que somos muchísimos los que pensamos así. Con el birlibirloque de lo modelno, con este tocomocho de figurones metidos a escenógrafos, nos han robado – es un decir, porque nunca los tuvimos- los telones pintados, los bosques en distintos planos, las barrocas perspectivas ad infinitum, el asombro de aquellos artífices que sabían pintar como verdaderos pintores lo verosímil y lo feérico (perdón por el galicismo tan modernista)… 

   Por eso vuelvo hoy con el alma refrescada y maravillosamente nutrida del rutilante -y féerico, sí- cuento de hadas y de las mil y una noches y más que nos ha regalado esta noche el  ballet de la ópera del estado vienés.

A la burbujeante y dúctil música -aunque hoy pueda sonar académica y nada minimalista- de Adolph Adam (1803-1856, autor del ballet Giselle entre otras muchas obras y de aquella canción que cantábamos en el colegio: “Rey de las almas, Señor del universo…”), testimonio impagable de un alma optimista en plena era victoriana en Francia, se añade la minuciosa y deliciosa puesta en escena de los artistas vieneses: 

Por fin uno o más telones de un realismo maravillosamente romántico y fantástico magníficamente pintados por auténtico pintores para cada acto, el hundimiento muy verosímil de un galeón en plena galerna, el magnífico trono de un pachá flanqueado de leones, alcatifas y niños con turbantes y chalecos bordados, alevines de danzarines mágicos, perspectivas de grutas con palmeras al fondo encaramadas y despeñándose por los arrecifes de mares legendarios, una puerta del ladrón de Bagdad y sus rosas azules abriendo paso a un zoco laberíntico, un talismánico jardín oriental con arcos lobulados y simétricas frondas como una geografía del paraíso…

   ¡Y todo el vestuario y el atrezzo… ah!:

Un ceremonioso y atractivo pachá tocado con un turbante rematado en una pluma de pavo real blanco y envuelto en un sedoso y exuberante manto color marfil con enorme capucha de cuya punta pende una preciosa borla bailarina. Y chapines o babuchas plateados con las puntas curvadas hacia arriba, y ondulantes zaragüelles crema y chaleco y faldellín bordados en terciopelo de un profundo rubí como el de las granadas…

Y ocho odaliscas también en zaragüelles con ligerísimos velos de gasa color humo de incienso cubriendo sus cabellos y descendiendo en vuelo hacia los pies pero atados con cintas a los codos. ¿Podéis imaginar su movimiento en alas de la música…?

Y muchachas con corpiños de un verde indefinible, como de plata de bombones antiguos, como algunos de los -¡de nuevo esta noche!- feéricos e inefables matices del carborúndum (ese carburo de silicio con estructura de diamante, Fernando Box lo debe de saber… ah cuando estuve en Korea escribiendo mi Métrica para Borja, conversando con una profesora de la universidad de Daegu me vine a enterar de que el idioma koreano es el más rico del mundo en palabras para nombrar los diferentes matices de los colores, qué hermoso privilegio, yo nunca encuentro las palabras propias y precisas para esta embriagante variedad de gradaciones, variaciones, amalgamas… siempre intento atraparlos por alusiones o metáforas casi siempre insatisfactorias e imprecisas, cuando no inexactas)…

Y algunas bailarinas con corpiños de satén de color terracota (o teja, o canela, o del color de la tierra mojada de algún país quimérico, no hay palabras)  sobrepuestos de encajes cincelados en bella celosía…

O con faldas soñadas de aquel raso amarillo como oro anaranjado que sólo está en los sueños apenas recordados que ya se desvanecen aunque los persigamos anhelantes…

O esas otras muchachas tocadas con pañuelos turquesa ribeteados de monedas doradas, y otro pañuelo igual a la cintura, con faldas voladoras  de color chocolatina festoneadas de una cinta encarnada y con la enagua verde musgo festoneada de gualda pálido y una tercera enagua con el borde de plata ardiendo entre las luces y giros de la coreografía…

O las ardientes zíngaras con faldas multicolores de picos desiguales y brazos como hipnóticas serpientes …

Las tarlatanas recamadas de irreales destellos o consteladas de crueles simetrías sin salida como pequeños e infinitos jardines caleidoscópicos…

Las no menos hipnóticas guirnaldas de pedrería trenzadas al cabello de las esclavas regias del harén…

Pero también esas ligeras faldas de gasa semilargas, del verdoso color de los estanques al amanecer o de las lilas marchitas, que hacen volar de amor a las uríes en saltos de arrebato que desafían la fuerza de la gravedad…

¡Y, oh, esos pañuelos con todos los matices de los granas y los verdes profundos anudados con tan irresistible gracia a las bellísimas cabezas de los bucaneros, a sus cuerpos de alumbre y sortilegio, a sus saltos de félidos radiantes...

***

Durante los dos intermedios he tratado de atrapar en palabras en los resquicios blancos del programa de mano toda esta cornucopia de impresiones, estos latigazos de impagable maestría en el más alto arte del ballet, la mejor escenografía como estampas de Gustavo Doré coloreadas a mano minuciosamente desde una paleta irisada, y la gracia divina de los cuerpos expresándose embriagados de música, de ritmo y armonía y melódicos besos como versos.

Ya lo decía Machado:

“Y el demonio de los sueños abrió el jardín encantado del ayer…”

***

Si estuviera soñando, ah… no me despertéis.

 

             Vibot, 11 y 12 de Enero.  2017

FALLECE EL PADRE DE JOSÉ MANUEL GARCÍA VALDÉS

VALOR Y CONTRAVALOR -1- (Por Jesusito Herrero)

VALOR Y CONTRAVALOR -1- (Por Jesusito Herrero)

 

En estos últimos días se está escribiendo en el blog sobre los valores y contravalores.

Jesusito el Herrero pone imagen a ambos dos.

 

PERICO Y SUS RETRATOS

PERICO Y SUS RETRATOS

Aprovecho el blog para felicitar a Pajarín, que hoy cumle años. Felicidades y que sean muchos más.


Querido Cortés, hace ya unos días pasé por Oviedo, invitado por Baldo, y tuve la posibilidad de visitiar la cafetería donde expone nuestro querido amigo Perico sus retratos quijotiles. A Pedro lo encontramos por la calle (y eso que no hay más que uno), y con él nos acercamos al citado bar, donde, hallamos a Correas junto a su mujer, apalancado en la barra, con tal soltura y naturalidad, por cierto, que me hizo pensar que no es la primera vez que andaba en tales pasos.
Dos muy agradables sorpresas y un buen momento que pasamos juntos y además bien acompañados. 
La conclusión de todo es que Pedro, que estaba muy contento, como se puede comprobar, y orgulloso de su obra, me insistió en que te enviará las fotos que hicimos.
Siguiendo su sugerencia-súplica procedo a hacértelas llegar, sin ánimo de lucro, como decía el otro; solamente por si las juzgases de interés para el procomún, oh, líder invicto. 
Luis Carrizo

Nota.- Dejo los dibujos de Pedro en el álbum LOS DIBUJANTES de Ver Fotos/Documentos