Nuestro muy querido compañero Marcelino Iglesias me recuerda que hoy, día 31 final de la cuesta de Enero, es el "cumple" del viejo (por entrañable) Carlos Jiménez Cuervas Mons, alias Bañugues. Y esta es su felicitación prendida de la "cuelga" de cumpleaños y recuerdos. Querido Carlos, feliz, feliz en tu día, amiguito que Dios te bendiga, que reine la paz en tu vida y ¡QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS!.
Tengo que reconocer que la yeguada del 62 al 68 tampoco estuvo mal.
Estimados compañeros:
Cuando leo vuestros nombres en el blog, cuando alguien os nombra, aunque os haya visto durante el reencuentro, las figuras, la imagen atrapada en la memoria se superpone, anula la actual: yo os recuerdo con la cara, la figura y los gestos de cuando entonces. Ese aspecto que los años han ido vapuleando, dejando casi irreconocible. Moldeando lo que actualmente somos y como somos.
Así a ti, Martín Fernández Alonso, el Mayor de la promoción 62-68 (una precisión: a partir de 2º, porque en 1º el mayor del curso era Cabo, el pequeño de los dos hermanos, asturianos de Mieres: ¿os acordáis?). A ti, Martín, que te empeñas en llevarnos un año al menos a los de tu curso, te sigo viendo siempre enredando (jugando) como decimos en Asturias, con una risa o una sonrisa pícara, divertida. Desde primero, siempre estuvimos en el grupo A (al que se fueron incorporando bastantes de los que nombro en cursos sucesivos). Cierro los ojos y veo.
A tu lado está Urbano Viñuela (lánguido, místico, casi traslúcido: qué buena gente, qué sencillez y discreción: qué pena su muerte prematura), y seguidos: el pequeño de los hermanos Huerta, de Sama de Langreo, y Jesús Díaz Velasco, de Sotrondio, y Calvo, de La Robla. Y cuando llegaron los de Villaba: Felíu y Cacho y Noguera y mi tocayo Marcelino García Sal, y en mesas sucesivas, Ruiz, Clúa, Rodrigo, Luis Heredia, Leonardo del Olmo, Moreda, Espinosa y Eugenio Cascón y Roberto Sastre y Baeza. Estamos ordenados por edad: ahora ya veo las filas delanteras en que yo mismo me encuentro: Carlos Puente, Pedro Molleda, Bañugues, Javier Urbano, Alberto Gago, Lorenzo Estrada, Manuel Herrero, Castañón, Fernando Soria (¡qué pena!)… Y así, agotado el grupo A, los de los grupos B y C (a partir de 2º, o tal vez de 3º, ya solamente A y B).
Como digo, aunque te empeñaras en sacarnos al menos un año, los correspondientes cumpleaños de cuantos he ido nombrando (y lamento dejarme alguno: pero es un riesgo que hay que correr: esta memoria que va claudicando…) se han ido concretando y se irán sucediendo con cadencia inexorable los próximos días, los próximos meses. Ahora, para acabar el mes de enero, le toca el turno a Bañugues. Y entonces punto y aparte.
Carlos Jiménez Cuervas-Mons, alias Bañugues. Recuerdo el día de su cumpleaños porque iba justo a continuación del mío (condenados, pues, a ocupar pupitres contiguos, camarillas, listas): el 31 de enero (el año: ¿para qué si todo se sabe?). Tal día (¿recordáis?) nos correspondía el privilegio de ayudar en misa y de tomar el sobrante de las vinajeras, eso si les venía a bien a los condenados de los sacristanes, unos tramposos (y hablo con fundamento pues ocupé el cargo en la Escuela Menor en 2º: Quique Muñiz Iglesias, Fernando Alonso, Francisco Javier Vallina: estaréis conmigo, y arrepentidos, ¿eh?) que se reservaban el vino en botella clandestina con que los sábados, so disculpa de ultimar detalles para la misa del domingo y hacer labores propias de su menester, aprovechaban para empinar el codo y comer los restos de la formas que les regalaban las monjas: una pequeña fiesta con algún que otro invitado si se terciaba…
Qué os parece: a este tipo, nuestro apreciado compañero, no le bastaba con tener un nombre como a los demás. Él era indistintamente nombrado como Carlos, Cuervas, Jiménez, Cuervas-Mons, pero sobre todo Bañugues… Y ahora, mayor y todo o precisamente por ello, Carlitos o Carlinos. Hala, él siempre a distinguirse, a destacar… Y merecidamente. Me explico.
Alguien, en una página de este blog, hace meses, aludió a él como renacentista. Y me sumo a la consideración: Delantero incisivo y de garra, en balonmano un estupendo jugador técnico, destacado en balonvolea, en natación, en salto de longitud… Buen estudiante, voz sobresaliente de la Escolanía, guitarrista (¡qué emotiva actuación junto a Marcelino García Sal en el homenaje al P. Torrellas!)… Y lo mejor: gran compañero, coordinador e impulsor de tareas varias.
Después de tres o cuatro años, reencuentro en Oviedo, a principios de los años 70, estudiantes universitarios: días de vino, amores y rebeldía contra la agonizante Dictadura. Siguieron años de silencio, de no vernos. Y por fin, más de 30 años transcurridos, suena el teléfono una noche cualquiera de finales de 2006 (ya el reencuentro en marcha, un simple proyecto todavía, un entusiasta como Pedro López Llorente sugiriendo, urgiendo al que acabaría siendo GL). Escucho sorprendido: una voz venida del pasado, conocida, cariñosa: ¡Bañugues! Y la larga conversación y los recuerdos a borbotones. Luego, acudimos a Avilés Pedro y yo a visitarlo, y hablamos y compartimos sidra, fotos y ganas y entusiasmo por el reencuentro en marcha…
Feliz cumpleaños, chaval, y un saludo para tu familia. Salutem plúriman, compañeros.
Marcelino Iglesias Suárez