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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

FRAY FRANCISCO EL ENFERMERO (Por Isidro Cicero)

FRAY FRANCISCO EL ENFERMERO (Por Isidro Cicero)

FRAY FRANCISCO EL ENFERMERO

 
Todavía la semana pasada le dije a Quique Muñiz: “¿Sabes a quién me gustaría hacer una visita?” La idea me había venido muchas veces a ese lugar íntimo de las soledades propias donde conviven constantemente pensamientos mezclados con deseos, recuerdos borrosos y propósitos sin fecha.

 
Es un lugar interior que el tiempo vuelve odioso a la conciencia, porque a medida que pasan los años se puebla de miles de ocasiones perdidas sin remedio. Lo que teníamos que haberle preguntado a nuestro padre, pero ya no hay remedio; lo que teníamos que haber hablado con aquel amigo, lo que le teníamos que haberle dicho a aquella rutilante mujer. Ocasiones que dejamos pasar y cuando ya no hay remedio porque ya no lo hay te pongas como te pongas, el lugar íntimo de las soledades te deja más solo y más desamparado y más sombras que luces se proyectan sobre tu propio interior donde tiene su habitación, dicen, la verdad.

 
“Me gustaría ir a ver a fray Francisco, el enfermero”, le dije a Quique todavía la semana pasada. Él lo puede ratificar. “Eso está hecho; cuando quieras. No tienes más que avisarme y vamos juntos”, me contestó. Enrique Muñiz ¿hay que decirlo? es un prototipo de compañero leonés, hay otros iguales o parecidos. Son unos cuantos que a poco que puedan y pueden mucho, son capaces no solo de convertir los deseos del forastero en satisfacciones, sino que lo hacen de modo tan hospitalario, que hacen sentirse al forastero como si fuera él el que da la satisfacción, siendo en verdad al revés. Tienen vivos los genes de la hospitalidad, se conoce que de tanto atender a los peregrinos, viajeros y desplazados del mundo.

 
El caso es que hoy, a la tristeza de no haber visitado a fray Francisco en tantos años, se une en mí la rabia de no haber tenido ocasión de preguntarle como cuando pierdes al padre y te quedas con tantas incógnitas incómodas. Con la rabia de no haber vuelto a hablar, ya de tú a tú, ya de forma adulta y con todas las claves que proporciona la vida con aquel que fue un amigo cuando uno era un niño que se ponía malo de vez en cuando; tenía sus limitaciones afectivas y vitales, que a veces eran como auténticas tosferinas; se resfriaba por dentro y por fuera y no tenía por allí a la madre para darle seguridad y afecto. Yo tenía, eso sí, a fray Francisco, que me cuando se acercaba a la camarilla por las mañanas, precedido de una deliciosa fragancia de café con leche, llegaba gritando como ya he contado en otras ocasiones: “¡Ciceroncico, la vueltecica!” . Ya lo he contado en otro texto del blog que he estado buscando esta mañana, pero que como tantas veces por desgracia no lo encuentro.(*)

 
En él decía, estoy seguro, que fray Francisco me quiso y yo a él. Me traía libros no sé de dónde, hablaba conmigo de poesía, era un gran aficionado sensitivo, me enseñó versos de Rosalía, recuerdo, y de ciertas amargas sensaciones que le producía a su alma la división todavía un poco en clases, de la comunidad en la que vivía. Para él, fui testigo, vi sus lágrimas, fue un día de gloria aquel día en que a los legos les igualaron el humilde derecho de vestir el mismo hábito que vestían los clérigos. Aquella igualación indumentaria a fray Francisco le liberó.

 
Yo si hubiera ido a verle de mayor me habría gustado conversar con él de las cosas que nos han ocurrido desde que nos despedimos a mitad de los años sesenta, una de ellas, no la única, esa aspiración por la igualdad de las personas que en él vi yo de forma emotiva y apasionada cuando todavía era un freiliño joven. Me enseñó y yo aprendí y comenté y sentí con él.

 
Adiós, ríos, adiós, fontes; adiós regatos pequenos;
Adiós, vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos.
Miña terra, miña terra, terra donde me eu criei, hortiña que quero tanto, figueiriñas que prantei,
Prados, ríos, arboredas, pinares que move o vento, paixariños piadores, casiña do meu contento.
Ya soyen lonxe moi lonxe as campanas do lugar, para min ay coitadiño nunca mais han de tocar.
Adios tamén queridiño, adiós por sempre quizá, digoche este adiós chorando desde a veriña do mar.
 

En este lugar interior que el tiempo vuelve odioso a la conciencia por no haber decidido cuando aún había tiempo para decidir, se proyecta desde hoy la sombra de lo imposible. Haber ido a darle a fray Francisco, el amigo, un abrazo. Se proyecta también la reverberación luminosa de su permanencia. Permanecen en mi interior aquellos versos gallegos que él me decía en la intimidad de la camarilla, cuando yo era un chico enfebrecido.

Isidro Cicero

 


 

(*) Nota del Furriel.- He buscado y encontrado en el blog el escrito al que hace referencia Isidro (5/3/2014) y aquí os lo dejo:

EL ESCAPULARIO DEL OVEJO


COÑO QUÉ FOTO.
De chaval, yo quería mucho a fray Francisco. Creo que en esta forma de posar se nota. Incluso podría decir que podía yo presumir de ser hasta un poco amigo de fray Francisco, me mostraba confianza, protección, afecto. Algunos alifafes me convirtieron además en asiduo cliente.

Por las mañanas, le oías venir al dormitorio cacharreando todavía desde muy lejos. Tú, metido debajo de la manta y quizá tiritando de fiebre, custodiabas el calor que el cuerpo había capitalizado durante toda la noche. Eras un banquero del calor, disfrutabas de la tibieza con avaricia. Había cesado ya la música inoportuna por incompatible con el dolor de cabeza y te sumergías en un placer nunca confesado: que la gripe te regalara una o dos jornadas dulces en las que poder rascarte a gusto, sin carreras sobre la escarcha, sin hombradas en el agua semicongelada y sin el acompasado concierto de toses de la primera misa.

Como estábamos en el internado, las cosas se hacían todas a una. Al cerrarse a la vez las puertas de todas las camarillas, el clic multiplicado de las pequeñas pestañas hacía un estampido semimetálico que duraba segundos. Después todos los zapatos apresurados, cientos de ellos a la vez por el pasillo; por fin el silencio frío y blanco del dormitorio para ti solo. Fray Francisco llegaba mucho después del estallido de los clics.
Y volvía a despertarte. 

Llegaba precedido del ruido de las puertas generales, de una fragancia de café con leche y galletas cuando tocaba el desayuno y de alcohol de farmacia de 96 grados cuando tocaba inyección. Cuando tocaba inyección te venía amenazando desde la distancia. Recuerdo que a mí me gritaba: “¡Ciceroncico, la vueltecica!”. Yo me preguntaba entonces de dónde le vendría a él aquella dicción aragonesa, a él que era gallego de lluvia y calma. Ahora que lo pienso, lo mismo estuvo en Villava o vete tú a saber. 

Te trataba bien, con mucha delicadeza, con sabiduría. De tu camarilla pasaba a la de otros que también se habían quedado en cama aquella mañana.

Por la tarde, cuando te traía la merienda tenía menos prisa, se sentaba contigo a hacerte compañía. A mí me hablaba mucho de las poesías de Rosalía, de las follas novas, me recitaba sus poemas gallegos que yo escuchaba encantado. Recuerdo uno que yo le pedía que me repitiera porque me parecía precioso el sonido de la x en la palabra lonxe y muy gracioso cómo ponía los labios para pronunciarlo.

Ya s’ oyen lonxe muy lonxe 
As campanas do Pomar
Para min ay coitadiño 
Nunca mais han de tocar…

Ahora, mientras escribía lo anterior, me volvió a la mente el recuerdo de otro poema que a él le gustaba especialmente y me recitaba siempre:
Castellanos de Castella
Tratade be aos galegos.

Tratar bien a los gallegos, tratar bien a los niños, tratar bien a los cristianos, tratar bien a los humanos. Tratar bien. El trataba bien a todo el mundo pero no se consideraba bien tratado por su organización cuando le tenían reservado una indumentaria de grado inferior a la de los demás. No se consideraba más que los otros, pero tampoco menos. Tenía muchísima razón en esto. Yo estaba con él.

Recuerdo que vivió la apoteosis mediática de fray Martín de Porres con una mezcla de orgullo y de reivindicación. Pero lo que más recuerdo de él es la liberación que le supuso – vi sus ojos claros llenos de lágrimas- el día que pudo compartir con todas las de la ley el hábito de los dominicos, santo en cuanto igualador. Siempre pensó que el escapulario negro y la carencia de capucha blanca era discriminatorio y humillante. Entonces había mucho clasismo: había padres, hermanos, legos, donados y no sé si alguna otra clase social más.

Fray Francisco que era un bendito de Dios, no podía con ello. Recuerdo que le abrazamos compartiendo su emoción el día que se liberó de aquel estigma. 

Porque siempre es un motivo de orgullo y satisfacción, siempre es un placer presenciar y compartir las ocasiones de liberación de los hermanos. Aunque sean liberaciones pequeñas como ésta que comento son liberaciónes del hombre, de la humanidad. El que se libera un poco se libera mucho y el que no se libera ni siquiera un poco sigue siendo donado toda la puta vida. 

 

 

FALLECE EL OVEJO

FALLECE EL OVEJO

 

Esta es la tarea más desagradable que conlleva mi puesto de Furriel.

Me acaba de llegar la noticia de que ayer domingo falleció sanFrayFrancisco, nuestro querido, respetado e  inolvidable "Ovejo", un hombre bueno.

Descanse en paz en el cielo en el que seguro ya se encuentra.

EL GRAN SUBIRACHS

EL GRAN SUBIRACHS

Fotografía de la colección de Judit Subirachs que aparece en libro VIRGEN DEL CAMINO en-CLAVE DE MISTERIOS (Página 62).

El gran Subirachas trabajando en el Cristo del Salmo 21 (Camarín de la Virgen del Camino)

CON LOS TROFEOS

CON LOS TROFEOS

Esta curiosa fotografía nos la envía Carlitos Tejo. Es del año 1967. Se trata de una parada ante el Santuario de la Virgen del Camino del club Asociación Atlética Avilesina de Piragüismo. Regresaban de competir en Salamanca.

Posan con los trofeos alcanzados.

Fueron atendidos por el P. Llobat.

RELIGIOSIDAD POPULAR

RELIGIOSIDAD POPULAR

Religiosidad popular ante la Virgen del Camino.

Día de San Froilán año 1954.

LAS OFRENDAS

LAS OFRENDAS

Fotografía del año 1953. Es el día de San Forilán.

El obispo Almarcha recibiendo las ofrendas.

VIRGEN DEL CAMINO en-CLAVE DE MISTERIOS (Por Isidro Cícero) - 16

publicado en PERIÓDICO DEL CAMINO

http://www.periodicodelcamino.com/la-pasion-por-descifrar-virgen-del-camino-en-clave-de-misterios/

 


 

La pasión por descifrar: “Virgen del Camino, en-clave de misterios”

20/09/2017 10:34 

virgen1

El libro Virgen del Camino, en-clave de misterios pretende ayudar a comprender una obra maestra en el Camino de Santiago. El santuario-basílica empezó desconcertando a la opinión pública. Según pasa el tiempo, va ganando prestigio y admiración. El libro, aunque también, es más que una guía turística o un compendio de arte: es una guía espiritual entre la sintonía del autor y las coordenadas intelectuales que hicieron posible la construcción de la obra. El lector se contagia de la misma emoción e idéntico goce estético.

Casi 60 años después de su construcción, la Virgen del Camino es una obra incomprendida para gran parte del público. En la diversidad de estilos artísticos que es el Camino de Santiago todavía aparece como un forastero. En realidad es una obra pionera de nuevos tiempos y de planteamientos inéditos: Francisco Coello de Portugal, Josep Maria Subirachs, Albert Rèfols Casamada y Domingo Iturgáiz aportaron al Camino de Santiago la única contribución de las vanguardias artísticas españolas de mediados del siglo XX, con tanta genialidad creativa como las aportaciones más descollantes de siglos anteriores.

Desde el punto de vista artístico, la Virgen del Camino es un producto pionero de su tiempo cultural; desde el punto de vista religioso, evidencia postulados inéditos, como los de la nouvelle teologie que desembocó en el Concilio Vaticano II. Este maridaje de arte grande y espiritualidad auténtica lo conforman como uno de los primeros exponentes de las nuevas aspiraciones ecuménicas y de los movimientos intelectuales “de encuentro, diálogo y reconciliación” del siglo XX.

La ambivalencia “enclave” y “en clave de” remite al Santuario como residencia de los principales misterios del cristianismo y también al libro de Isidro Cicero como herramienta de interpretación.

EL GRAN TEMA

El libro descubre las profundas reflexiones sobre la vida y la muerte que hay en el santuario. Los artistas gustaban del juego de las antítesis y dicotomías. No la hay mayor que la tensión entre la muerte y la pervivencia humanas. Globalmente fue concebido por el arquitecto como una gran Sepultura a la orilla de la carretera; Isidro Cicero lo describe como “un tetrabrik teológico” lleno de simbolismos. Coello y sus colaboradores consiguieron crear en su interior un ámbito hondamente espiritual de una belleza sencilla y casi inefable cuyo centro es la Virgen del Camino en su antiguo retablo.

EL RELATO

Da comienzo el día de San Froilán de 1890. Un niño de seis años, huérfano de madre, arrodillado delante de la Virgen del Camino oyó unas palabras que se le grabaron a fuego: “Cuida tú de este pequeño sin madre, Virgen del Camino, que solo te va a tener a ti”. Andando los años, aquel niño fue el magnate  Pablo Díez quien hizo realidad el sueño de ofrecerle a la Virgen del Camino y a León una obra maestra única.

El texto está protagonizado por seis peregrinos, de distintas edades, y procedencias, que coinciden un día en el Santuario. Fascinados, saborean con meticulosidad todos los detalles. Descubren los significados más recónditos y los enigmas con los que se expresaron los artistas vanguardistas. Hallan debajo de sus formas revolucionarias, un templo tradicional en el que no falta ni sobra ninguno de los elementos de cualquier iglesia. Comprenden que lo tradicional se expresa aquí con lenguajes inéditos.

REFERENTES MAYORES 

“Todo leonés”, dijo una vez Pablo Díez, “lleva dentro una fibra que vibra cuando oye pronunciar las palabras “Virgen del Camino”.

La Virgen del Camino es la casa-cuna de varias generaciones de dominicos españoles.

El Camino de Santiago es un yacimiento de monumentos románicos, góticos, renacentistas, barrocos… Como parte de él, la Virgen del Camino es la única obra maestra representativa de la vanguardia artística española

El santuario supone una síntesis entre tradición y contemporaneidad.

Dedicado a la Virgen de los Dolores, acaba siendo todo un “centro de interpretación” monográfico sobre la antigua devoción del Rosario. A la vez encarna el pensamiento moderno que cuajó en el Concilio Vaticano II.

DON PABLO

El libro rememora la iniciativa del mecenas leonés Pablo Díez Fernández gran empresario y uno de los mayores magnates del mundo, cuyo producto más popular es la cerveza mexicana. Por su compromiso social y ético, destinó parte de su fortuna a labores sociales (una importante unidad sanitaria del Hospital Español de México, a construcción y dotación de colegios, residencias de ancianos y otras innumerables acciones sociales. Sus herederos han dado continuidad en muchos países, entre ellos España, a estos compromisos de responsabilidad social cooperativa, campo en el que siguen siendo un modelo.

LOS DOMINICOS

Pablo Díaz y el obispo de León Luis Almarcha confiaron a la Orden de Predicadores el Santuario de la Virgen del Camino, dándoles desde el principio a los dominicos la oportunidad de plasmar en la obra su propia concepción de la religiosidad. La orden dominicana respondió a esa confianza aportando lo mejor de su creatividad de entonces, que en aquellos momentos se estaba elaborando en los modernos institutos de filosofía, teología y teoría del arte europeos, particularmente Le Saulchoir y la revista L’Art Sacré en Francia.

EL AUTOR

Isidro Cicero es un veterano escritor, periodista y sociólogo cántabro, que precisamente inició su educación en el colegio de los dominicos de la Virgen del Camino en los años inaugurales del Santuario. Habiendo conocido y tratado a sus creadores, fue consciente desde niño del profundo reto que suponía aquella novedosa apuesta estética y nunca dejó de sentirse motivado por el análisis y la interpretación personal de esta magna obra vanguardista.

Autor con más de tres décadas dedicadas a la información y con responsabilidades en gabinetes de prensa institucionales. Algunos de sus libros, como Los que se echaron al monte, El Cariñoso, Vindio…, han alcanzado una notable difusión. El catedrático de Filología de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, el leonés Maximiano Trapero, destaca dos características principales en la literatura de Isidro Cicero: sensibilidad y dotes narrativas. “La sensibilidad”, dice el profesor, “se percibe en una escritura calmada y sin aspavientos; en su frase, aparentemente sencilla, de sujeto, verbo y predicado; en sus reflexiones originales, verdaderas y poéticas…”

En cuanto a la narrativa de Cicero, el profesor Trapero considera más valiosa literariamente en sus textos “la intriga, como se entiende en la teoría de la narratología, “estructura estilística del relato”. “Solo los buenos escritores, los buenos de verdad, saben hacerlo, incluso de una manera intuitiva y no reflexiva porque tienen ese don”.

OTROS DATOS 

El libro es un trabajo de 200 páginas casi todas ilustradas con fotografías captadas a color en todos los rincones del santuario.

Contiene un breve glosario explicativo alfabético donde se ordenan los 140 símbolos y enigmas identificados en el Santuario y remitiendo al capítulo y página donde se describen.

La portada y otras composiciones plásticas son obra del ilustrador Jesús Herrero Marcos, técnico en arte y nuevas tecnologías del Ministerio de Cultura, al que donó su fototeca de 45.000 imágenes, además de fotógrafo de monumentos artísticos y autor de varios libros divulgativos sobre simbolismos románicos y medievales.

El Premio Nacional y Premio Iberoamericano de Ilustración, licenciado en Bellas Artes por la Escuela Superior de San Fernando de Madrid, Francisco Javier Serrano Pérez enriquece el contenido del libro con un dibujo creado expresamente para la ocasión: una reinterpretación de la talla de la Virgen del Camino, que supone una reflexión personal de gran fuerza sobre la humanidad y la naturaleza como víctimas gratuitas.

Las fotografías pertenecen a notables profesionales como Pablo Hojas, Javier del Vigo, Jesús Herrero y Antonio Barreñada. En concreto Pablo Hojas (1947) es Premio de Fotografía José Estrañi. Ha trabajado para EFE, El País, el País Semanal, La Vanguardia, Diario 16, el Diario Montañés, ABC, La Stampa, Cambio 16, Tiempo, Life, Stern, Conocer, Kult, Newsweek, Le Figaro, The New York Times, RTVE , fotógrafo oficial de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, entre otros muchos medios.

La maquetación corrió a cargo del periodista leonés Lalo F. Mayo, quien ejerció su profesión en La Voz de Galicia hasta su jubilación. Mayo determinó los aspectos formales y de calidad material de la obra en lo relativo al formato, la distribución de textos y gráficos y la tipografía.

Contiene un prólogo del Padre Provincial de los Dominicos de Hispania, fray Jesús Díaz Sariego. Y un estudio prólogo del filólogo leonés Maximiano Trapero, profesor emérito y catedrático de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria.

Virgen del Camino: en-clave de misterios aparece también en otras tres versiones, inglés, francés y catalán a cargo de tres jóvenes filólogas especialistas en las distintas lenguas. La versión inglesa fue realizada por la filóloga Eva Lama; la francesa, por Carolina Carrizo y la catalana por Eva María González.

Se ha producido también un montaje audiovisual, con las fotografías del libro y otras no incluidas en el volumen impreso, realizado por Carlos Diez Jubete.

Para la mayor difusión del libro y del Santuario-Basílica, se pone en marcha la web: www.virgendelcaminoenclavedemisterios.com

EL EQUIPO

Daniel Orden, profesor de Filosofía, director de Instituto y alto inspector de Educación jubilado, coordinó un nutrido grupo interdisciplinar de artistas, profesionales de educación y otras áreas vinculados al autor por razones de amistad. Este equipo resultó imprescindible para el asesoramiento científico, técnico y literario, así como para todo el proceso de gestión de la edición del libro.

Los integrantes de este equipo son Fernando Alonso, Antonio Argüeso, Carlos Abad, Antonio Barreñada, Luis Carrizo, Julio Correas, Lalo F. Mayo, Jesús Herrero, David Hojas, Juan Manuel Díaz, María Martín, José Ignacio Manso, Raúl Orden, Javier Del Vigo, Andrés M. Trapiello, Enrique Muñiz, Rosario Rey, Carlos Sotres, Javier Serrano y Valentín Tascón. En este grupo predominan antiguos alumnos del colegio de la Virgen del Camino, hasta el punto de que el autor ha reconocido que en realidad su libro es “una obra colectiva”.

San Froilan

San Froilan

AÑO DE SEQUÍA

AÑO DE SEQUÍA

Fotografía de 1945, los concejales del Ayuntamiento de León procesionan a la Virgen del Camino por la Calle Ancha, como solución a paliar la "pertinaz sequia".

¿Tendremos que repetirlo este año?

FALLECE ROSA

FALLECE ROSA

Me acaban de informar del fallecimiento de Rosa, la esposa de Ximo López Ros. la pasada noche en el Hospital Valdecilla de Santander.

Descanse en paz.


Su móvil 659 71 52 31
su email    López-Malla Ros Joaquín Maria        <joaquin.malla@gmail.com>

 

 

http://esquelas.larioja.com/la-rioja/navarrete/fallecimiento/dona-rosa-maria-matute-orodea/51231357

CALERUEGA 22 A 24 SEPTIEMBRE - Crónica por Jesús Herrero

CALERUEGA 22 A 24 SEPTIEMBRE - Crónica por Jesús Herrero

Lo de Caleruega

Por lo que a mí respecta salí de Madrid tan campante a eso de las 16:00 hora local. Circulación fluida. Estupendo. Cielo despejado, algunas nubes sin importancia (como mi calva mayormente). Iba yo tan contento cuando a la altura del circuito del Jarama se lía un atasco de no te menees, entiéndase esto como no como eyaculación voluntaria con mecanismo manual, sino como parón involuntario por acumulación de vehículos. Así me tiré sesenta kilómetros. Paciencia oyes, ¡qué se le va a hacer! No se trataba de congestión de domingueros sino simplemente de obras con amontonamiento de máquinas de diverso calibre, todas ellas abandonadas, porque era finde y en estos casos no se suele ir al tajo. El responsable del atasco estaría tomándose unas cañas con los amigos y riéndose de los atascados. (Aquí intenté poner una jaculatoria breve como penitencia a las palabrotas que dije pero no me salió ninguna aceptable).

 

Llegué a Caleruega a pesar de todo y ya estaba allí casi todo el mundo y el primero Pedro acompañado de José Ramón. Saludos, besos, cañas, cafés, cocacolas y gintonics los más pecadores, todo ello en el bar de la plaza. (En el convento están todavía sin bar). Vi también a Cirauqui afilando el boli. Le empezaban ya a salir algunos versos por las orejas. En esto estaba yo cuando apareció el Argüeso aparcando en la plaza de Santo Domingo, mal por cierto, y cuando le afeamos su incívica conducta se puso a aparcar en otro sitio aun peor. Nadie se atrevió a decirle más cosas porque como tiene ese porte tan piramidal puede ser peligroso. Cuando salió del coche dando por concluida la faena empezó a repartir abrazos dejando varios costillares de antiguos novicios en un estado bastante lamentable (como venganza, supongo).

 

Después del jolgorio inicial vino la cena. Se cenó lo siguiente: Sopita de verdura, pescadito fritito sequito con mayonesita, frutita variadita lustrosita y luego cada uno se sacó sus pastillitas de la tercera edad, todas de colores y de distintos tamaños. Todos nos empezamos a cambiar repes: Anda, pues yo no tengo amarillas, pues te la cambio por una roja, a mí me gustan las blancas, quién tiene blancas, y al final se organizó un campeonato de parchís con pildoritas de colores. Menos mal que no vino el doctor Barrigón porque se hubiera cogido un buen globo ante tanta irresponsabilidad. Lo suyo hubiera sido poner al paciente con la boca bien abierta y jugar a la rana con las grageas. Al final fueron las señoras de los ex novicios las que tuvieron que poner orden afeando las conductas mostrencas, porque, como decía una, si retienes líquidos no te puedes comer una pastilla para el lumbago, o si la tienes caída es inútil que te tomes unas gotas para el oído o te pongas una muleta. Así que visto lo cual todo el mundo se puso a buscar sus pastillitas. Abundaban las de color azul y forma ovalada.

 

Terminado el barullo nos fuimos todos al aula donde el padre de José Ramón López de la Osa nos dio en el año 1968 clases magistrales de sexualidad. Gracias a él y a pPedro algunos (me atrevería a decir que todos) nos empezamos a enterar de cómo funcionaba el asunto. Dicho sea esto como homenaje a una ventana que se nos abrió y a quien la abrió. Pero esta noche la cosa iba de selvas y misioneros. O sea, de Pedro Rey, nuestro intrépido compañero de antaño que se ha dejado en la selva casi 50 años de su vida para que sus indios tengan futuro. Pedro Rey siempre los tuvo bien puestos y en su sitio. No pudo darnos él la charla porque su billete de avión era para unos días antes, así que fue Fernando Alonso el que tomó la palabra en su nombre para contarnos sus peripecias de las que previamente había sido informado por el verdadero protagonista. Estuvo muy bien porque además nos puso fotos y videos de la selva y de sus pupilos machiguengas, piros y demás tribus cuyo nombre me es imposible recordar. Luego el pLobo, compañero de pPedro en Vallecas, remató la faena porque también él anduvo por esos andurriales peruanos. Parece que las cosas se complican ahora en Perú para las misiones dominicanas y hasta puede que los misioneros se tengan que volver a España. Será duro para ellos, pero si ocurre lo peor aquí siempre tendrán amigos. Después de los aplausos y de que el preclaro Daniel nos diese instrucciones para el día siguiente, nos fuimos a la cama.

Las celdas de Caleruega donde nos alojábamos tienen todas nombres de personajes de vida ejemplar. Por ejemplo, la 32 San Francisco Ferrer, la 47 Santa Juana de Saboya, la 12 la beata Segismunda, la 18 sor Johana de Tegucigalpa, la 1 el pesado Puigdemont y la 2 el irreductible Rajoy. Los que durmieron en estas dos últimas habitaciones tuvieron pesadillas, desazón, visiones escatológicas y delirios contumaces. Fue horrible. No me atrevo a consignar el nombre de los usuarios por respeto a su intimidad y espero que Cirauqui tampoco haga leña del árbol caído. Solo puedo decir que al día siguiente por la mañana estaban ojerosos, pálidos, alicaídos y, en general faltos de vitalidad. Apenas se recuperaron a pesar de tomarse un cafecito doble, con magdalenitas, galletitas, tostaditas, mermeladitas de varios sabores indefiniditos y margarinitas mantecosas. ¡Qué rico!

 

Luego nos fuimos todos en caravana automovilística a Clunia como estaba previsto. Daniel nos aconsejó que no fuéramos muy juntos para que no pareciera un entierro. Yo llevé a Isidro Cicero (se atrevió a viajar conmigo otra vez; es valiente el tío), a Angelines y a Fernando Alonso. Fue emocionante llevar en mi coche al gran Fernando luciendo un impecable bronceado como corresponde a un auténtico Vip. Por suerte no terminamos en Badajoz, lo cual sería bastante normal conduciendo yo. Al llegar aparcamos a mogollón y una agradable señorita nos explicó todo el asunto de Clunia Sulpicia. Empezó por la estatua de una señora imponente que los romanos empleaban para señalizar el cuarto de baño de mujeres, aunque ahora los listillos les dicen a los pardillos que se trata de la diosa Fortuna porque confunden un paquete de klinex que lleva debajo del brazo con una cornucopia. El caso es que todo el mundo se lo cree. Del icono del cuarto de baño de caballeros solo queda una especie de cilindro rígido que no sé a qué parte del cuerpo corresponderá. Para mí que se trata de la falleba de la puerta. No nos lo dejaron tocar, por supuesto.

Todo el mundo atiende las explicaciones de la guía con interés. En la segunda imagen la diosa Fortuna del servicio de mujeres. Como se ve está bastante escabechada.

 

Clunia está destrozada. De las casas de los romanos solo quedan piedras. Se ve que debió de haber jaleo, les explotó la burbuja y terminaron como terminaron. Ahora lo que se ve, lo que queda, son las consecuencias del final y hasta es posible que la faena la remataran Axterix y Obelix porque, según dicen, alguna tribu celta de los alrededores les había invitado a pasar unos días en la zona. Fueron solos. No vino con ellos el bardo Cirauquix y por lo tanto no hay documentación exhaustiva del evento, así que todo son especulaciones.

Restos de casas y restos del Carrefour donde se ve una fila de tiendas. Se perdieron el mostrador, el género y la caja registradora.

Entre las casas de los romanos, todas hechas polvo, vimos el Foro, el templo de Apolo, la casa de Flavio, el Carrefour, del que solo quedan algunas tiendas vacías, el bar, que se sabe que es el bar por el cartel de la entrada que reza “veni, vidi, vincit” que significa, como todo el mundo sabe, “el vino a veces es un vicio”. De ahí pasamos a las termas de las que ya no quedan ni las cebollas de las duchas y, finalmente, al gran teatro de Clunia del que solo quedan las gradas llenas de lagartijas, el proscenio, la momia de un apuntador y un par de anillas oxidadas que al parecer pertenecían a la barra por la que corría el telón. Manolo probó la excelente acústica del teatro y no se le entendió nada pero todo el mundo aplaudió.

Las termas y el gran Javivi haciendo fotos al personal.

 

El teatro de Clunia y debajo pPedro, pJosé Ramón, su hermana y pLobo viendo la maravilla.

Prácticamente desde allí nos fuimos de nuevo a Caleruega. Ya era la hora de comer. No recuerdo bien lo que comimos pero de postrecito había frutita variadita, muy rica, muy limpita y muy brillantita, qué gusto por Dios.

 Primer ensayo para la foto final.

 

El pJesús enseñando la Biblia Políglota.

 Y ahora un librote lleno de gregoriano.

 

Después había programada siesta pero a mí me la fastidió alguien. No recuerdo quien. A las cuatro y media la cosa se dividía en tres mitades (perdóname Fernando, pero ya sabes que yo soy de letras), a saber. Los que fueron a visitar la biblioteca maravillosamente organizada por el pJesús, los que fueron a ver el taller del pSalas y los que fueron directamente a la cama y no volvieron hasta dos horas más tarde. Yo fui a la biblioteca así que no sé nada de los demás. El pJesús nos enseñó sus joyas, sus incunables y su maravillosa colección en un estado de conservación que ya lo quisieran para sí otras bibliotecas más famosas y engreídas. Y además nos regaló sus comentarios y sus conocimientos que exceden con mucho cualquier capacidad humana. Todo el mundo quedó encantado pero al final nos dijo que no robáramos libros que estaba muy feo y todo el mundo dejó sobre la enorme mesa de la biblioteca lo que había tomado en calidad de préstamo. La mesa se llenó de libros, sobre todo cuando Pitu se sacó de la faltriquera uno de los tomos de la Biblia Políglota, que debe pesar lo menos cincuenta y siete kilos, y dio como excusa que en Casorvida estaría más en su sitio porque allí son todos políglotas a cualquier hora del día y de la noche. Pero no coló.

 

Lo de las monjitas emocionadas y lo del coro que las cantaba con verdadera pasión.

Luego vino lo de las monjas que consistió en: Cantarlas canciones totalmente desafinadas a las hermanas dominicas, hacerlas fotos, verlas llorar emocionadas a través de la reja y recordarlas viejos episodios de cuando estábamos allí de novicios y nos lavaban la ropa. Precisamente una de ellas fue novicia al mismo tiempo que nosotros. Entre tanto algunos, bastante más prácticos y listos, nos fuimos al piso de abajo a comprar pastas de las buenas, bonitas y baratas. Están que se salen. Sobre todo porque las vendía una novicia joven. (¡Tienen una novicia! Nadie sabe de dónde la han sacado. Esto nos hizo pensar a muchos y se nos ocurrió una solución que más tarde explicaré).

El pJesús se tiró hablando desde las 16:30 hasta las 20:30. Sin parar. Tuvieron que hacerle luego una trasfusión de saliva. Se salvó de milagro.

A continuación, el pJesús nos enseñó el museo de las monjas, que es pequeño pero espectacular, y el pozo de la cripta con su agua milagrosa y todo, que a las señoras las deja embarazadas y a todo el mundo en general le cura el estreñimiento de manera drástica y eficaz. Hay constancia documentada y testimonios fiables de gran cantidad de milagros al respecto.

El maestro Bañugues y el maestro Vibot en funciones. Se aprecia espiritualidad y concentración en su apostura.

            El pPedro presidió la misa programada a continuación. Y lo hizo a su manera que generalmente es la mejor, y eso lo sabemos todos. El evangelio lo eligió a propósito: “La multiplicación de los panes y los peces”. Como todo el mundo sabe, Jesús dio de comer a una multitud con solo un par de peces y unos pocos panes. Los apóstoles se mosquearon algo pero hicieron lo que se les mandó. Al final tuvieron que recoger las sobras y llenaron doce cestos. Yo pensé en ese momento que a Jesús se le había ido la mano: O no había contado bien a los integrantes de la multitud o había pensado “más vale que sobre que no que falte”. Pero enseguida pPedro lo aclaró: La cosa es que todo el mundo había tenido un arrebato de solidaridad y generosidad con el vecino y, como consecuencia, todo el mundo pudo comer. Ese es el verdadero milagro ¿Habéis aprendido algo, chicos? Lo malo es que no había políticos ni banqueros en el aforo. Eso fue un fallo. Yo, desde luego, y no habiendo langostinospescanoba a la vista, decidí en ese mismo momento regalar la fruta de la cena a mi vecino de mesa. Sobró, no doce cestos, pero sobró.

Los cantores de la escolanía cantaron acompañados por el maestro Vibot. No hubo ensayo previo con lo cual me abstengo de más críticas, y además lo importante aquí es la cosa emocional, entre otras cosas porque eso no hace falta ensayarlo.

 

Después hubo algunos espontáneos que hicieron algunos comentarios alusivos al sermón y cuando Baldomero se acercó al micrófono todo el mundo se puso en tensión para apreciar mejor sus palabras. Fue breve. Este fue el segundo milagro de los panes y los peces: que nuestra área biopsíquica permaneció incólume y sin daño, sin raspaduras ni abollones, nuestra área religiosa se alivió, nuestra área lúdica se desahogó, nuestra área ética se atenuó y la estética se recompuso, por no hablar de la económica que también se atemperó. Laus Deo. De las demás áreas no recuerdo efecto reseñable alguno.

Luego comulgaron los que quisieron mientras Bañugues dirigía el coro espontáneo al que acompañaba el maestro Santos con su órgano (musical, se entiende), y todos contentos. Cuando faltaba poco para acabar la comunión, Bañugues abandonó apresuradamente sus funciones de director y se acercó al altar, también a comulgar y a rematar lo que quedaba del vino de misa en el cáliz.

 

La cena consistió en purecito de verduritas, segundo platito que no recuerdo ahora mismo y las frutitas de ocasiones anteriores.

La presentación del libro de Isidro sobre la Virgen del Camino en/clave de misterios. Lleno total.

Sin solución de continuidad, y en la misma aula de la vez anterior, Isidro Cicero nos presentó el libro de la Virgen, nuestro libro, y fue emocionante, sobre todo por la riada de anécdotas que generaron los trabajos previos y por la manera de contarlas de Isidro que en eso no tiene igual. Podría contar aquí todo lo que tiene el libro, pero es mejor que se lo lea cada uno porque si no esto no se acaba nunca. Si hay dudas el propio Isidro las aclara con la amabilidad natural que le caracteriza, pero para eso hay que llamarle por teléfono.

El acto terminó en el bar de la plaza del pueblo con una tertulia muy amena. Se trataron los siguientes temas: Bañuges vio ovnis en su pueblo; Javivi y Lourdes viniendo a Caleruega también vieron luces extrañas; los curiosos embarazos del pozo de la cripta (varias parejas deciden ir más tarde y por separado a estudiar científicamente el asunto “in situ” para ver si es verdad o no. Para lo del estreñimiento se considera que no es necesario); la gente echa en cara a Bañugues haberse bebido todo el vino de misa que quedaba en el cáliz después de la comunión. Alguien explica que previamente había manipulado a José Ramón para que vaciara la vinajera en el cáliz con la excusa de que éramos lo menos ciento veinte a comulgar y que no habría suficiente. José Ramón le hace caso y traga. Luego solo comulgan veinte. Bañugues, con la excusa de dirigir a los que cantaban, se hace el loco y no se pone en la fila de comulgantes y cuando ve que ya solo quedan dos, baja como un cohete y se lo bebe todo. Muy listo. Subía las escaleras haciendo eses. Parece ser que algunas tablas del piso estaban sueltas y tuvo que subir sorteando el peligro; los de las habitaciones 1 y 2 se aprestan a contar las pesadillas y alucinaciones sufridas en el trascurso de la noche pasada. Se les prohíbe hablar del asunto y como empieza a hacer relente evacuamos

 

Ale, a la cama. Los de las habitaciones/celda 1 y 2 se han cambiado a la 87 y a la 88 y ya no tienen pesadillas ni nada por el estilo, lo cual confirman a la mañana siguiente. ¡Uf!

 

Para el domingo había preparada un excursión bien a Silos o a Covarrubias, a elegir. Yo me decidí por Covarrubias. No pudimos ver la colegiata, entre otras cosas porque un niñato de sacristán nos medio echó, pero sí pudimos ver el pueblo que es una maravilla medieval. Compramos morcillas, pan y nos tomamos unas cañas y unas croquetas. Fernando Alonso y Angelines me llevaron en su coche. Es un coche que aparca solo sin que tengas que tocar el volante, una señorita de voz agradable te dice por dónde tienes que ir, tiene las cuatro ruedas completamente redondas, no tiene abollones ni raspones como el mío, los asientos son de cuero, el maletero amplio, el salpicadero sin salpicaduras ni polvo y por dentro está como una patena, los espejos no están sucios, las alfombrillas no tienen tierra ni piedrecitas ni pajitas ni palitos y se puede ver todo lo que hay fuera con absoluta claridad. En el mío en cambio tengo que estar constantemente adivinando todas estas cosas. No sé cómo se atrevieron a montarse en mi coche para ir a Clunia Sulpicia. Supongo que fue porque no sabían dónde se metían, pero eso nos sucede a todos a menudo.

 

Foto final o Photofinish. Algunos no llegaron a tiempo.

Pero otros sí llegaron como los que salen en estas dos fotos. En la segunda se aprecia perfectamente lo que ha crecido Argüeso desde la última vez y lo canijos que nos hemos quedado los demás-

Otra vez comida. Se homenajeaba a pPedro. Me pareció mal que al menos en esa ocasión no pusieran langostinospescanova, o chistorra o cosas delicadas, pero como en este tipo de actos eminentemente emocionales la gente ni se entera nos comimos de primero unas patatitas con algo parecido al bacón, de segundo un filetito empanadito con un pimientito verdecito, más frutita, un cafecito y un coñacito.

Luego habló pPedro para darnos las gracias y para decirnos que él no se merecía todo esto, pero nadie le hizo caso, es más, luego metieron baza unos cuantos para decirle lo que pensábamos de él, que era un tipo grande, que la mayor suerte que tuvimos en nuestra vida fue que se cruzara él en ella y que si no lo veía así que se pusiera gafas. Remató Fernando Box con fórmula tan cabal y exacta como sus matemáticas: Pedro es un tipo de “corazón limpio”. Fernando es científico emocional y emocionante. También él se cruzó en nuestro camino y también él tiene un corazón limpio. Yo aún estoy buscando detergente para solucionar lo del mío.

 

Antes de la despedida final nos hicimos una fotos todos juntos y entonces fue cuando se propuso la idea de crear, preferentemente en Caleruega, un noviciado mixto, o sea de novicias y novicios. Se llenarían de nuevo los conventos, es más, no habría sitio para todos y habría que reservar celda con años de antelación, como en algunos restaurantes Michelín. Que cada uno se haga su propia relación de pros y contras. Ahí queda la propuesta. Daniel, que es persona de Orden, podría encargarse de la propaganda y de la organización. Yo me prestaría a ayudar en la selección de candidatas y demás aspectos burocráticos. Besos y abrazos

 

 

Mi viaje de vuelta fue lo mismito que el de la ida pero al revés, para qué te voy a contar.

 

Jesús Herrero

 


CALERUEGA 22 A 24 SEPTIEMBRE - FOTOGRAFÍAS

CALERUEGA 22 A 24 SEPTIEMBRE - FOTOGRAFÍAS

 

En este enlace os dejo las fotografías del encuentro de estos días pasados en Caleruega. En este álbum iré dejando cuantas fotografías me enviéis (ya he incorporado fotos de Martín, Froi, Jesusito Herrero y Daniel Orden).

 

Son las primeras fotos que me envía el querido compañero Ramón Pajares Box.

https://photos.google.com/share/AF1QipPo4wJPPy-SvwaSOedCp_3JDj5eWI0wU8rV4pAPJ60nogx-EDcfW6vlR_V3m3FCUw?key=cmdaSGlsdmU0QkFELWVEOGRQamFQbTJZOVdWUlhR

También podéis entrar desde la columna lateral del blog, dentro de enlaces. 


UN CUENTO PARA LOS QUE NO SABÍAN CANTAR (por Eugenio Cascón)

UN CUENTO PARA LOS QUE NO SABÍAN CANTAR (por Eugenio Cascón)

A modo de introducción:

 

            Con este relato, real en parte y autobiográfico a medias, ya que está hecho a base de vivencias y anécdotas propias y ajenas, trufadas con algunas exageraciones y productos menores de la imaginación, quiero rendir un pequeño e [in]merecido homenaje a todos aquellos que, como un servidor, nunca gozaron del don de una buena voz acompañada de un aguzado oído musical y, en consecuencia, nunca pudieron disfrutar del pequeño reconocimiento y orgullo que suponía pertenecer a la Escolanía, institución tan importante en nuestro colegio. Éramos los proscritos musicales, los que no dábamos la nota.

            Me gustaría que me comprendierais los que sí tuvisteis esa suerte o, mejor dicho, mérito. Pero es que de vosotros se ha hablado mucho en este foro, mientras que a los sordos musicales, como tales, apenas se ha aludido.

            Y quiero deciros también que, al menos tal como lo recuerdo, no existía ningún resquemor por nuestra parte; al contrario, todos disfrutábamos con lo que hacíais y presumíamos de vuestras actuaciones y vuestros éxitos. Y aún hoy lo hacemos: mientras esto escribo estoy escuchando algunas de las grabaciones editadas a raíz del quincuagésimo aniversario del colegio, con las que nuestro querido furriel tuvo a bien obsequiarme en su momento.

            Y seguimos disfrutando y presumiendo de los que habéis conseguido triunfar en el mundo de la música, como también de quienes lo han hecho en otros campos. Y del mismo modo, de los que se han limitado a intentar superar esa ardua tarea que es el vivir y el sobrevivir nuestro de cada día, que no es pequeño mérito.

            Así que, como alguien que por su oficio ha tenido alguna relación con las letras y  cuyo fondo de armario no es tan profundo como para extraer de él reflexiones insondables sobre el ser, el existir y el obrar, lo que le obliga a explayarse en liviandades y jugueteos de superficie, aquí os dejo esta especie de cuento _aunque no sé muy bien lo que es_, en el que se entremezclan recuerdos y sentimientos que intento hacer pervivir a través de esa voz en off que ya hice aparecer en otro relato de parecido tenor que os endilgué hace algún tiempo.

            Porque, además, uno es de los que piensan que, a pesar de la multitud de recuerdos y anécdotas vertidos en este foro a lo largo de diez años corridos, siempre queda algo escondido esperando a que alguien lo saque a la luz, siempre quedan batallas por contar anhelosas de que alguien las cuente, aunque sea camuflándolas con el disfraz, tal vez espurio, de un cuento.

            Por ello, creo que merece la pena que el blog siga vivo y que todos estamos obligados, de algún modo, a mantenerlo, cada uno con los recursos de que dispomga.

 

UN CUENTO PARA LOS QUE NO SABÍAN CANTAR

 

Comenzaba el curso y la escolanía había de reestructurarse, dado que entre los que se iban al noviciado y los que, forzosa o voluntariamente, se quedaban en casa, había quedado un tanto diezmada, cosa que sucedía cada año.

A tal fin se realizaba una prueba de voz, a la caza de nuevos virtuosos, chicos de oído fino y voz templada. Y allí estaba el padre director del coro, aplicado al piano vertical que se adosaba a la pared del fondo del aula.

Los muchachos, apostólicos de nuevo cuño o ya algo veteranos, frailecillos cantores en ciernes, iban pasando por allí y, de pie, estirados y muy seriecitos, trataban de acompasar su voz, aún atiplada en la mayoría de  los casos, a las notas que sonaban una y otra vez, casi con resignación, arrancadas a golpes de tecla propinados por los dedos largos y finos del maestro, cuyas yemas presentaban leves sospechas amarillentas de humo tabaquero.

Y llegaba uno de voz afilada y vibrante que lo hacía divinamente:

            _Muy bien, tú para tiple.

            Tras él, otro al que las emisiones vocales se le empezaban a volver graves:

            _Tú, para la segunda. La voz te ha empezado a cambiar.

            E inevitablemente le llegaba el turno a él, a quien, como a algunos otros, todas las notas le sonaban lo mismo:

_Do, re, mi, fa sol…

            _¡Pero da las notas! _le reconvenía el maestro.

            _Si yo quiero darlas, pero es que no me salen.

            _Bueno, vamos a intentarlo otra vez.

            Y otra vez lo intentaba, pero la cosa no mejoraba mucho.

_Basta, basta, déjalo ya.

Y es que no había manera. Aquellas emisiones, aparte del nombre, en nada se parecían a cómo debían sonar de verdad las notas musicales. Así que el asunto quedaba por imposible hasta el próximo curso, a ver si la entonación se afinaba algo, lo cual era más que dudoso.

            Tras aquel desfile de aspirantes, quedaba conformada la lista de los niños cantores, mientras que los pobres desechados eran arrojados al desierto de un mundo sin ensayos, sin actuaciones y sin viajes. ¡Cuánta frustración! ¡Qué vida más triste!

            _No te quejes, hombre, que no es para tanto. Hay otras cosas. Tú, por ejemplo, sacas muy buenas notas _deslizó en su oído interno una voz que ya conocía.

            _¿Ya estás aquí otra vez? Solo me faltaba esto, que después de que me han dado por inútil para la música, vengas tú a darme la murga. ¿Por qué no cantas tú, a ver qué tal lo haces?

            _Bueno, hombre, no te enfades, ya me callo. En cuanto a lo de cantar, ya lo sabes, lo mismo que tú. El tiempo no mejora ciertas aptitudes.

 

            Pues resulta que en aquel colegio la música era algo muy importante y a lo que se dedicaba mucho tiempo. Había incluso clases de esta materia, hecho inusual en aquella época. Él se había incorporado a segundo de bachillerato, por lo que las nociones de solfeo y otras técnicas, aprendidas por sus compañeros durante el curso anterior, le eran totalmente ajenas. Así que hubo de recurrir a la buena voluntad de algunos de estos para intentar ponerse al día.

En las clases de música, como en las de algunas otras asignaturas, la colocación de los alumnos en el aula no era fija. De pie, formando más o menos un círculo, iban subiendo o bajando puestos en función de su rendimiento diario. Con este método, nuestro pequeño protagonista solía ascender de manera rauda cuando la materia era más o menos teórica, mientras que bajaba hasta el fondo cuando se trataba de solfear, es decir, de emitir armónicamente las dichosas notas. Y lo malo era que los ascensos se producían de un salto, cuando varios de lo que precedían habían fallado y él acertaba, pero las bajadas eran paso a paso, puesto a puesto, a medida que los que venían detrás, uno a uno, lo iban haciendo mejor, lo cual resultaba más doloroso debido a la prolongación de la caída. Y así estaban, constantemente con este carrusel, acompañados de subidones y hundimientos anímicos que no duraban mucho.

Un día en que el profesor pidió un voluntario y él, a la sazón, se hallaba al final de la fila, tuvo un impulso y se ofreció por ver si conseguía mejorar algo su situación. Pero como la cosa iba de cantar, más le hubiera valido quedarse callado. Lo único que consiguió fue el consabido “Déjalo ya”, secundado por algunas risas sofocadas y otras sin sofocar.

 

En aquel centro, como quedó dicho, se cantaba mucho, y en casi todos los lugares, a poco que la ocasión se prestara. Por ejemplo, durante los paseos de los jueves por la tarde hasta alguno de los pueblos vecinos. Por allí andaba, en los primeros días, un fraile jovenzuelo y recién llegado, improvisando letras con la música de “El puente sobre el río Kwai”, muy oída por entonces:

“Somos / de la nueva olá / de este / colegio inmortal / traemos / los corazones / siempre dispuestos para alegrar…”.

A veces, incluso, a algún otro instructor, de los locos por el canto, se le ocurría reunir de improviso en un grupo más o menos numeroso a todos los que pillaba, con el fin de ensayar lo último que había acariciado sus oídos. Un día vino con la “Misa luba”, aquella versión en latín con ritmos congoleños que por entonces hacía furor, al igual que la “Misa criolla”, en los ambientes litúrgicos posconciliares. Así que, venga darle, una y otra vez:

“Kyrieee / Kyrie, Kyrie/ Eeeeleison / Kyrie, Kyrie…”.

Como aquello resultaba algo monocorde, allí no se notaba demasiado la presencia de la voz desafinada de nuestro pequeño antihéroe, por lo que la sumaba a las demás con menos complejos que de costumbre.

Otras veces eran canciones populares, leonesas o asturianas, preferentemente, dado el ámbito geográfico donde sucedían los hechos, y allí pasaban los pequeños ruiseñores largos ratos, en torno al maestro cantor, repitiendo una y otra vez la pieza de turno hasta que iba saliendo más o menos bien.

 

Pero, como no podía ser de otro modo, lo más cultivado y practicado era la música sacra. En los actos de la capilla los salmos e himnos se sucedían, arropados por los acordes de un pequeño órgano que tañía algún alumno aventajado. Y lo mismo cuando tocaba ir al Santuario, solo que allí el órgano era muy grande y de él surgía una música armoniosa y envolvente merced al buen hacer del organista, un fraile bueno en todos los sentidos de la palabra que se marcharía muy pronto a un mundo mejor.  

Al principio, como no se sabía las letras, nuestro aspirante, y es de suponer que algunos otros,  se limitaba a hacer mohínes con los labios para disimular. Pero, cuando las hubo aprendido, venía a dar igual, pues cantaba muy bajito, para que no se oyera cómo desafinaba. Lo mismo daba que intentara poner la voz grave o en falsete. Vamos, que era como si no cantara. Lo cual no impedía que alguna vez el fraile de turno pasara el oído por las filas y le lanzara una mirada fiera, seguida en ocasiones de la consiguiente reprimenda burlesca al final de la sesión.

            _Tranquilo _le susurró la voz_ que no eres tú solo. Mira, a otros también les ha tocado. Fíjate en algunos de los que tienes alrededor, y no hace falta que te diga nombres. Lo hacen más o menos como tú y no se preocupan tanto.

            _¡Pero si yo creo que no lo hago tan mal! A mí me suena bien por dentro.

            _Entonces, ¿por qué no te lanzas y elevas la voz en la próxima?

            _¡Tú estás loco! ¿Qué quieres, que me echen?

            Pero un día, sin pararse a pensar en las consecuencias, se lanzó, como en aquella clase de música, y se atrevió a subir considerablemente el volumen de su voz cuando se estaba entonando aquello de “Cerca de Ti, Señor / quiero morar…”. Sonó como una fanfarria en medio de un adagio. Miradas de asombro, risas disimuladas, estupefacción y escándalo del oficiante.

            _Tú no cantes _le dijo este lacónicamente.

_Sí, yo creo que es mejor que te calles _ volvió a susurrar la voz familiar.

            _Y tú también _ le espetó él en voz alta, para sorpresa de los que estaban a su alrededor, que una vez más dudaron de la buena salud de su mollera.

Pero, al final, el pobre se calló sin más.

            Ahora bien, cuando se entonaba el “Adiós madre de mi vida”, con la emoción se disparada, se sumergía como el que más, ya que entonces todos gritaban mucho y no se notaba demasiado la participación de los descarriados. Tal vez se debiera también a que este himno se reservaba para las despedidas, para final de curso y situaciones así, por lo que imaginaba que, en medio del entusiasmo de la marcha inminente, no habría represalias en forma de bronca.

 

Había, asimismo, en el colegio una rondalla, que lo hacía muy bien y ganó más de un certamen. Pero, claro está, él tampoco formaba parte de ella, pues la misma falta de habilidad que tenía para cantar lo atenazaba a la hora de tañer cualquier instrumento, daba igual que fuera de cuerda, viento o percusión. Solo que en este caso resultaba aún más visible, porque no podía presumir de guitarra, bandurria o laúd, a diferencia de otros afortunados, alguno de los cuales me consta que todavía sigue dándole a la mandolina y cantado, junto con otras viejas glorias, cosas como “Las mañanitas que cantaba el rey David”, cuando se trata de despertar al personal en los alojamientos de las reuniones para el recuerdo.

 

Con todo esto, a la hora de los ensayos, cuando los mirlos se reunían a hacer sus trinos, los grajos de voces destempladas habían de quedarse revoloteando por la recreación o los campos de deportes. Algo de pelusilla les daba, pero también pensaban a veces que era mejor quedarse por allí jugando que estar metidos en un aula repitiendo una y mil veces las mismas cosas y llevándose alguna que otra regañina. Pero aquello de que cantaran en un teatro con pajarita, camisa blanca y pantaloncito negro, y que incluso fueran a Roma…

Claro que al momento más solemne de la semana, la misa de 12 en el Santuario, con algunos los próceres y prebostes de León presentes, la que se oía por la radio, iban todos, cruzando el túnel que salvaba la carretera. Pero los que cantaban eran los de siempre, los elegidos, que se agrupaban, bien ordenados por voces, en las gradas del coro. Los demás, a escuchar embobados, o a hablar por lo bajini y dar algo de guerra sin que los vieran. Alguna vez a algún solista se le escapó un gallo, o se le fue el tono, que todos somos humanos. Y se oyó por la radio. Pero nadie se rió, que conste.

Se formó, incluso, un grupo de música moderna, que cantaba cosas de los Beatles, los Brincos, los Bravos y otros grupos que comenzaban a hacer furor. Tocaban guitarras eléctricas, batería y otros instrumentos que se estaban haciendo habituales en el mundo exterior. Y no lo hacían nada mal.

 

            Cuando nuestro héroe dejó el colegio, ya en el pueblo, tratando de terminar el bachillerato por su cuenta, recordaba todas estas cosas al oír al voluntarioso pero desafinado coro de mujeres en la iglesia parroquial. Un día, el cura viejo y temido, el de la interminable loba abotonada, el que se solazaba dando sopapos de revés en los morros de los niños que, por obligación propia de aquel tiempo, debían acudir presurosos a besarle la mano cada vez que lo veían, se jubiló y se marchó. Vino a sustituirlo un curilla joven, recién producido por el seminario, que cambió muchas cosas. Pero tenía una particularidad que se le criticaba mucho: no cantaba nunca. Durante las ceremonias religiosas, a la hora de cantar, permanecía con los labios sellados, sin ceder a ruegos ni exigencias.

            _Este es de los míos _dijo el desertor del colegio. Y aquel cura le cayó bien desde el primer momento.

 

            Y vamos terminando nuestra historia, que ya va resultando larga para el espacio donde hay que encajarla:

            _Oye, ¿estás por ahí? _esta vez fue él quien se dirigió a la voz misteriosa.

            _Sí, ya sabes que yo siempre estoy aquí contigo.

            _¿De verdad? Pues podrías irte un rato. Pero bueno, lo que yo quería preguntarte a ti,  que pareces saber todo lo que me va a pasar, es si voy a aprender a cantar algún día o seré siempre así de negado para esto.

            _Ya sabes: “Quod natura non dat…”. Pero no te preocupes, disfrutarás de la música como el que más, y algo entenderás de la que se avecina. Má o menos lo que harán casi todos los de la escolanía. Ahora, lo de cantar bien, qué quieres que te diga... Mejor será que te dediques a hacer versos, aunque no te salgan maravillas, que para eso sí tienes algo de oído.

            _Bueno, lo intentaré de vez en cuando, aunque de los que hago ahora también se ríen.

            _Tú, ni caso, que no es más que envidia.

            _Vale.

 

 

Eugenio Cascón Martín

TOMA DE HÁBITO 1966

TOMA DE HÁBITO 1966

Fotografía que nos envía Alberto Alonso.

Septiembre 1966.

Toma de hábito en Caleruega, curso 60-66.

Quizás hoy alguno os volváis a reencontrar.

CALERUEGA 22 A 24 SEPTIEMBRE - PROGRAMA DEFINITIVO

CALERUEGA 22 A 24 SEPTIEMBRE - PROGRAMA DEFINITIVO

CALERUEGA 22, 23, 24 SEPTIEMBRE 2017 

PROGRAMA

 

Viernes 22

 

18,30h. Recepción.  Asignación de habitaciones. Las  llaves estarán en las puertas. Al marchar dejarlas puestas. Abono de la estancia. Procurar llevar justo para evitar los cambios, en lo posible.

21,00h.  Cena y recreación. Pedro Rey nos acerca a su vida.  Fernando Alonso

 

Sábado 23

 

9,00h. Desayuno

9,45h. Salida para Clunia. Visita guiada.  Puesto que está a 10 kilómetros podemos ir con nuestro coche. Conviene agruparse y rentabilizar vehículos.

10,30h. Inicio de la visita guiada a Clunia.

14,00h. Comida

16,30h. Se pueden visitar algunos lugares de Caleruega:

                       Museo-taller del P. Alfonso Salas, con su compañía.

                       Torreón de los Guzmanes.

                       Iglesia San Sebastián.

                       Museo Lagar.

                       ….  ….(ver folletos)

 

18,00h. Real Monasterio de Santo Domingo de Guzmán. Visita a las Madres Dominicas y su museo

20.00h. Encuentro con el PaPedro, para celebrar su fe y su amistad con nosotros, en una eucaristía que oficiará él solo.

21,00h. Cena y recreación.  Virgen del Camino EnClave de misterios. La emoción de                     comprender. Isidro Cicero.

 

Domingo 24

 

 9,00h. Desayuno

10,30h. Visita a Silos y/o a Cobarrubias. (Libre elección). Conviene agruparse

14,00h. Comida. Homenaje:  A PaPedro:

- Le decimos… … ..

 - Le entregamos nuestros mensajes.

 - Le regalamos libros para leer, analizar,                                                                reflexionar.  

 

15,30h. Fotos y despedida.

 

Notas:

- El precio por persona y día es de 45E. Alojamiento y comida.

- Las llaves están puestas en las puertas de las habitaciones; al marchar hay que dejarlas puestas de nuevo.

- Hay que añadir 4E para la guía de Clunia y el coste de los libros-regalo que serán 82,90 a repartir, excluidos tres (Alberto, Marta, Fernando) = 0,98---= 1E

 - Hay preparado un libro en blanco para que cada uno escriba al P. Pedro lo que quiera, estará “a disposición”, en especial en las horas del comedor. Importante: Además de firmar, poner el nombre y apellidos para que pueda identificar al autor/a.

- Habrá ejemplares del libro de Isidro para quienes deseen adquirirlo. Si alguno lo desea en inglés, francés o catalán que hable con él. El precio: 18,50 E. 

DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER

DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER

Hoy es el Día Mundial del Alzheimer.

Nuestro compañero Ramón Hernández Martín colabora desde hace años con AFA Asturias. En la celebración de este día, que este año tendrá lugar en Pravia por lo que a Asturias se refiere, se ocupa de la ponencia de carácter social.

Seguramente, aunque no sea más que por la edad, el tema del alzheimer puede que toque de lleno la conciencia de muchos de los que merodeamos por antiguosalumnos.
Por lo que nos deja el contenido de la exposición que hoy hará, por si la consideramos de interés.


YO, UN ENFERMO DE ALZHEIMER

(“Sigo siendo yo”)

(Pravia, 21 de septiembre de 2017)

 

Distinguidos miembros de la mesa y demás partícipes de esta reflexión sobre el alzheimer: para atenerme al eslogan que encuadra este año la celebración del día mundial del alzheimer (“sigo siendo yo”), os pido a todos que, tras  hacer un esfuerzo audaz de imaginación, me veáis ahora convertido, como por arte de magia, en un enfermo de alzheimer terminal, el esposo o la esposa, el padre o la madre, el abuelo o la abuela de cuantos de entre vosotros os dedicáis a cuidar a vuestro enfermo. Imaginad, además, que durante los minutos que dura esta ponencia recobro por completo mi deteriorada conciencia y que, tras una dura y seguramente larga experiencia de sustracción y silencio, me echo de pronto a hablar a corazón abierto y con plenitud de facultades, teniendo mis propios horizontes despejados, antes de enmudecer para siempre. Gracias, amigos, por realizar tamaño esfuerzo. Situados ya en el escenario deseado, os diré que lo que sigue es un escueto discurso testamentario en pro de la autoestima de quienes sois cuidadores de familiares enfermos de alzheimer.

Todos nacemos como pura potencialidad y morimos por agotamiento,  brusco para muchos por inoportunos y desgraciados accidentes, por crueles y sádicos asesinatos o por insensatas guerras, y lento, desesperadamente lento, para otros a causa de un despiadado deterioro corrosivo, como es mi caso. El yo pujante del recién nacido se lanza ilusionado a la aventura de la vida y el yo agostado del moribundo teme y grita acongojado su propia nihilidad. Ayer yo no existía y mañana ya no existiré, un ayer y un mañana unidos por un suspiro. Querámoslo o no, esa es la vida según lo que propalan muchos. Para los creyentes, sin embargo, la fe injerta en nuestro tronco una esperanza radical como puerta de acceso a una forma de vida nueva, que imaginamos sin zozobras ni dolencias y completamente feliz, pero desconocida del todo incluso para quienes no hacen más que hablar de ella.

En mi caso, el proceso de vivir se ha agravado una barbaridad al adelgazar tanto el insignificante instante que media entre el nacimiento y la muerte, pues la impía enfermedad que padezco ha redactado mi finiquito con los trazos del deterioro que a la vista está. Llevo ya unos cuantos años muriendo. ¡Qué horror y qué sufrimiento tan frustrante, sobre todo para cuantos me rodeáis y os deshacéis en atenciones y mimos conmigo! Cuando hace años el médico dictaminó mi enfermedad, la muerte hacía tiempo que había desenterrado su hacha contra mí e iba destrozando a dentelladas mi mente y mi carne. Un brutal deterioro neuronal, cual carcoma insaciable, ha venido transformando desde entonces mi cerebro en polvo. Cierto que sigo siendo yo mismo, pero menos.

Los acontecimientos de cada día desaparecían de mi dañada memoria al ritmo enloquecido de su gestación. Si cada uno somos lo que somos en función de lo que recordamos y de lo que proyectamos, la muerte prematura se ha venido cebando despiadadamente en mí al privarme de una memoria que, al mismo tiempo que recuerdo vivencial, era cimiento de futuro. Sin pasado ni futuro, he permanecido a vuestro lado como cuerpo sin alma, como ser sin consistencia. Nada tiene de extraño que la primera conciencia, mortalmente tocada, de tan cruel desmemoria llegara a exacerbarme y a encabritarme con tan amargas secuelas para la vida de cuantos seres queridos os movíais en mi entorno. Mi  carácter, sosegado y paciente de suyo, se volvió de pronto brusco e insoportable. ¡Cuánto os he hecho sufrir!

Pasaron lentos los días, las semanas, los meses y los años de un tiempo ladrón que a vosotros os llenaba de inquietudes e interrogantes y a mí me despojaba incluso de la posibilidad de controlar las funciones básicas de mi cuerpo. Mis manos quedaron pronto inservibles y no tardé en perder incluso la percepción del espacio, convirtiéndome en un fantasma que daba vueltas sin rumbo. La fisonomía de vuestras caras, mis seres queridos, se difuminó por completo hasta el punto de que en mi retina solo aparecían máscaras deformes e indescifrables.

Mi pobre cuerpo, sometido a tan brutal azote, se desentendió pronto de funciones tan primarias y tan densamente vitales como comer o excretar. Con el paso de un tiempo que ni siquiera hacía mella en mi conciencia, me vi incapaz de mover un solo músculo y obligado por ello a permanecer inmóvil en la cama como un fardo pesado. Solo gracias a vuestros continuos cuidados pude librarme de los terribles dolores de las llagas que se producen en tales situaciones.

Consciente ahora de que ya solo me queda un suspiro de vida, quiero gastarlo enteramente, queridos míos, en agradeceros el haber permanecido tanto tiempo a mi lado, supliendo con vuestro amor y cuidado mis demoledoras carencias. Aunque no hayáis sido conscientes de ello, pronto me identifiqué plenamente con vosotros y sigilosamente os fui endosando mis impotencias en una especie de transfusión espiritual. Así pude ver por vuestros ojos, servirme de vuestras manos y sentir al impulso de los latidos de vuestros propios corazones. ¡Tan próximos y tan dentro de mí habéis permanecido todos estos largos años!  Gracias por no haber desfallecido y por haber supeditado vuestras vidas a la mía. Gracias por no haber dudado, incluso ante la falta de la más mínima reacción afectiva mía, ni siquiera en forma de mueca, aunque yo os seguía amando con la fuerza residual que aún hacía latir mi débil corazón.

Gracias, esposo-esposa, por haber consagrado en tan difícil y cruel trance lo más hermoso de nuestro matrimonio: mantener vivo nuestro amor incluso sobre el más débil soporte de la vida. Amor mío, te he sentido a lo largo de mi tenebroso vivir como una sola carne conmigo, más incluso que en una explosiva unión sexual o en el gozo sereno de seguir viviendo en nuestros hijos y nietos.

Gracias, hijo-hija, por haber permanecido tanto tiempo a mi lado sin desmayo ni queja en el maravilloso retorno de la vida: padres que cuidan primorosamente a sus bebés e hijos que, llegado el momento, hacen lo propio con sus padres, pues, tal es mi caso, me habéis tenido en vuestras manos como un bebé impotente. ¡Hermoso y sorprendente juego el de la vida!

Gracias, nieto-nieta, por haber acariciado tanto tiempo mis manos, por haber besado tantas veces mi frente y mis mejillas, por haberme dicho al oído palabras dulces y cantado melodías entrañables, ignorando incluso que los efluvios de vuestro amor mantenían a resguardo de tan impía enfermedad los míos.

Sin recompensa aparente, todos me habéis mimado y conseguido que la piltrafa de hombre en que la enfermedad me ha convertido respete la esperanza en que mi muerte inminente dé paso a una forma de vida plena, libre de zozobras y llena de gozos. Os aseguro que, a partir de ahora, sentiréis en vuestro interior mi presencia agradecida, sobre todo en los momentos de más densidad humana, sean de dolor o de gozo. Os prometo que seguiré a vuestro lado con mano tendida y con amor activo en el recuerdo imborrable de la increíble simbiosis que ha enlazado nuestras vidas. Aunque sea de otra forma, seguiremos cuidándonos y amándonos. La gratitud y el amor sellan hoy mi boca y cierran mis ojos.

*****

Pongo fin ya, amigos aquí presentes, al plausible testamento de amor y agradecimiento de un atrevido supuesto enfermo de alzheimer que os invita así a celebrar con emoción este día mundial, día en que se nos recuerda que los enfermos de los que muchos os ocupáis mantienen, por muy deteriorados que estén, su condición de esposos, de padres o de abuelos vuestros y que la relación especial que mantenéis con ellos, urgida por una fatalidad incomprensible de la vida, es una excelente ocasión –“no hay mal que por bien no venga”- para suplir con vuestros cuidados sus carencias y estrechar con ellos los lazos de amor con que los humanos, de querer comportarnos realmente como tales y de buscar honradamente la felicidad, debemos ayudarnos unos a otros. El camino de la felicidad no es realmente difícil, si bien es muy exigente. La vida, aparentemente tan cruel para muchos de vosotros, os está brindando la oportunidad de comprobarlo pacientemente, día a día, hora a hora, minuto a minuto, en el seno de vuestras propias familias. Por ello, en este día, vuestro día, el día de los cuidadores, pido a todos los asistentes un cálido aplauso para cuantos, en esta villa de Pravia o en cualquier otro lugar, dedican sus vidas a cuidar como es debido a sus enfermos de alzheimer. 

los del 60-66 en VILLAMANÍN (1)

los del 60-66 en VILLAMANÍN (1)

Alberto Alonso nos envía esta fotografía del curso 1960-1966 (el de mi hermano Andrés).

Verano en Villamanín.

Qquiero reconocer a Suazo, Isidro cícero, López Ros, Manolo, Maxi, Manjón...

El resto de nombres lo debéis poner vosotros.

VIRGEN DEL CAMINO en-CLAVE DE MISTERIOS (Por Isidro Cícero) - 15

VIRGEN DEL CAMINO en-CLAVE DE MISTERIOS (Por Isidro Cícero) - 15

 

Para la mayor difusión del libro y del Santuario-Basílica, se pone en marcha la web:

Os dejo el enlace:

 

http://www.virgendelcaminoenclavedemisterios.com

ISIDRO CICERO ESCRITOR Y PERIODISTA

ISIDRO CICERO ESCRITOR Y PERIODISTA

«Subirachs llegó a su cumbre en La Virgen, no en la Sagrada Familia»

Publicado hoy en el Diario de León.

http://www.diariodeleon.es/noticias/afondo/subirachs-llego-cumbre-virgen-no-sagrada-familia_1188637.html

ana gaitero I león

El clima seco de León trajo a Isidro Cicero, en 1960, al internado de los Dominicos. Su familia eligió La Virgen del Camino porque el chico padecía asma y el ambiente era más saludable para sobrellevar la enfermedad. De esta manera se convirtió en testigo de excepción de la obra del santuario de La Virgen. Medio siglo después vuelve a hacer justicia con un monumento que aún espera ser declarado Bien de Interés Cultural con su libro Virgen del Camino. Enclave de misterios. Debutó como escritor con un libro pionero sobre maquis, Los que se echaron al monte (1977), y luego se adentró en la literatura infantil con Historia de Cantabria contada para niños (1979). Periodista y redactor jefe en Alerta, transitó a la otra orilla del periodismo con cargos de comunicación y jefe de gabinete del presidente del Parlamento de Cantabria.

—Ha tardado nueve meses en dar a luz esta obra. ¿Cuándo empezó a escudriñar los enigmas del santuario?

—De pequeño, cuando estábamos en el colegio. Estaban los dos artistas (Coello y Subirachs) y tuvimos ocasión de hablar con ellos, pero sobre todo con el grupo de frailes dominicos con los que ellos vivían y eran nuestros profesores. Era tan novedoso, atractivo y especial que a mí me suscitó muchos interrogantes y curiosidad. Las preguntas fundamentales me las resolvieron entonces.

—¿Qué preguntas se hacía aquel chico de 12 años?

—La primera era si aquello era una iglesia o no. No parecía una iglesia del todo, era una iglesia rara, extraña. Hay que pensar que yo venía de un pueblo pequeño de Liébana donde hay una iglesuca pequeña y muy sencilla. Que te explicaran el significado de las cosas fue una experiencia inolvidable.

—¿Qué les desvelaron?

—Por ejemplo, el significado del Cristo de Subirachs, el del salmo 121. Nos explicaron que este Cristo representaba el sufrimiento del siglo XX, de los campos de concentración nazis, de la guerra... Subirachs dio forma a tanto dolor como refleja ese Cristo. Él había asistido a bombardeos de niño. Otros símbolos como el palíndromo EVA-AVE grabado en las puertas, que es la clave del santuario pues divide la humanidad en dos etapas fundamentales a través de dos mujeres: Eva y la virgen. Eva trajo el mal al mundo y Ave lo borra. La serpiente que simboliza el mal está en relieve cuando está con Eva y en bajorrelieve cuando está con Ave.

—Con el tiempo descubrió muchos más. Su libro registra 140 enigmas. ¿Cuáles son los que más le cautivan?

—Tres que además he descubierto recientemente. Son las esculturas de Mateo, Santiago el Menor y Santiago el Mayor.

—¿Qué tienen de especial?

—Santiago el Mayor está construido con 8-10 conchas. Eso lo habíamos visto siempre. Lo que no había visto es que lleva la cruz de Santiago en el pecho, la misma que lleva Velázquez en Las Meninas. Cuenta una leyenda celta que cuando llegó el apóstol en barca a Padrón se desataron tales fuerzas que un hombre que iba a caballo para casarse saltó al mar y desapareció. De repente aparece recubierto de conchas. Subirachs, que más bien agnóstico, se presentó al concurso con un proyecto llamado Pentecostés, pero él no sabía mucho de religión así que se pasó cuatro meses viviendo con los frailes. Todos los días bajaba a la Catedral a ver las esculturas de los apóstoles. A Mateo le recrea de acuerdo con una costumbre de los dominicos de la cena de Nochebuena en la que se lee la Genealogía de Jesúscristo según san Mateo. Le importa mucho la humanidad de Jesús y su relación con otras creencias. Y Santiago el Menor tiene la cara distinta a los demás, siguiendo esa tradición que cuenta que era el hermano de Jesús.

—El santuario todavía no es bien de interés cultural. ¿Qué le parece?

—La Junta está en ello. Con título o sin él es un bien cultural como una catedral.

—¿Qué sugiere hacer para que sea más reconocido?

—Sembrar conocimiento. Como digo en el libro, la emoción de comprender es la clave para la divulgación y valoración de este edificio que es el único ejemplo de arquitectura vanguardista y arte del siglo XX en el Camino de Santiago.

—¿Esa falta de reconocimiento tiene que ver con la incomprensión desde su construcción en los años 50-60?

—Al principio chocó mucho. A la gente que venía de noche en coche por la carretera de Astorga, los apóstoles les semejaban la visión de unos fantasmas; otros decían que eran tiburones falangistas y que el Cristo de Subirachs quitaba la devoción. Les parecía demasiado extraño y además se sabía que era el empeño de un multimillonario, lo que generaba más desconfianza. Lo cierto es que inaugura una nueva era en el arte del Camino.

—Dice que representa las ideas del Concilio Vaticano II. Sin embargo, cuando se inaugura no se había celebrado.

—Efectivamente, se celebró después pero las ideas del concilio venían luchando por hacerse hueco desde mucho antes, desde el principio del siglo XX. Y los dominicos tuvieron mucho que ver a través del laboratorio de pensamiento de Le soulchoir (La Salceda) que fundaron en Bélgica tras ser expulsados de Francia. Tuvieron muchos conflictos con el Vaticano porque sus ideas eran inadmisibles. De ahí salió la revolución que cuajó en el Concilio Vaticano II.

—¿Cómo fue elegido Francisco Coello de Portugal como arquitecto del santuario?

—Al principio, las obras estaban en manos de Torbado, pero no acababa de cuajar aquello. A don Pablo le gustaba mucho el colegio de los Dominicos, que también hizo Coello, y cuando retiraron a Torbado fue un constructor asturiano quien les dijo: «No busquen más, tienen al arquitecto en casa». Coello tenía una gran formación de la Escuela de Arquitectura de Madrid y era dominico.

—¿Estaba influido Coello por la corriente francesa?

—Él dice que la primera idea se la dio la virgen. Dice que tuvo una iluminación y vio reflejada la obra en un sepulcro con una cruz. A partir de esa idea se desencadena todo. Los dominicos franceses tenían la revista L’art sacré desde la que se llamaba la atención sobre el hecho de que , en el siglo de mayor producción y calidad del arte, la iglesia estaba haciendo cosas anodinas, de mal gusto y sin espíritu después de haber sido durante siglos la gran mecenas y promotora del arte. Desde esa revista se alentaba a que la iglesia diera libertad a los artistas y los protegiera para que su arte también pasara a la historia. En Francia se hicieron muchas cosas, pero en España no se hizo nada hasta el santuario de La Virgen del Camino.

—¿Pablo Díez entendió el proyecto siendo como era un hombre conservador?

—Si le dejan a él probablemente hubiera hecho el tipo de iglesia que hizo en Vegaquemada, su pueblo. Pero hubo un ensamble de intereses. Don Pablo quería hacer lo mejor y se asesoró y escuchó. Tuvo sus dudas y recibió presiones. Coello viajó a Alemania y a Francia y vio estaban reconstruyendo lo destruido en la guerra. Munich era una escombrera y empezaron a levantar sinagogas e iglesias con un nuevo estilo, con el arte del siglo XX. Y eligió el camino marcado por los dominicos franceses: utilizar el arte de hoy para expresar las ideas de siempre. Don Pablo lo aceptó pero recibido muchas quejas y protestas, decían que era una nave como las que había en el pueblo para el ganado. Eso sí, lo vio demasiado sencillo y austero y fue cuando Coello le plantea embellecerlo con los mejores materiales.

—Entonces se convoca el concurso para decorar la estructura.

—Sí y el resultado final es un prodigio, una maravilla. Coinciden en las esculturas y las vidrieras tres artistas: el escultores Subirachs y los pintores Ráfols Casamala e Iturgaiz. Al igual que Coello, eran muy jóvenes o estaban en etapas decisivas de su vida artística como es el caso de Casamala, pintor que estaba transitando del figurativismo al abstracto. La gran vidriera de 105 metros cuadrados, en la que se materializa el mensaje de vida del santuario, representa ese momento del artista. Mucha gente, inluso su familia, desconocían que este pintor tiene obra en León.

—Coello y Subirachs eran muy jóvenes. ¿Se consagraron aquí?

—Coello hizo muchas más iglesias pero siempre repitió el mismo esquema. Y muchos pensamos que Subirachs llegó a su cumbre aquí, no en la Sagrada Familia. A partir del santuario, lo que hace es repetición o empeoramiento.

—¿Se va a traducir el libro a otros idiomas?

—Ya las hay, aunque no se han publicado. Se ha traducido al francés, al inglés y al catalán, precisamente por la presencia de estos artistas tan importantes y tan reconocidos en Cataluña y fuera de Cataluña.

—¿Qué espera que aporte al santuario esta obra?

—Que emocione a través de su conocimiento y de esta forma sea valorado como se merece: como una pieza única del siglo XX en el Camino de Santiago. Es también una forma de agradecimiento a los dominicos que lo mantienen y al benefactor, don Pablo Díez y su esposa doña Rosario Guerrero.

—¿Quedan más enigmas por desvelar en el santuario?

—Hay algunas inscripciones arameas y otras escrituras antiguas que no he podido descifrar. También hay signos egipcios de vida y muerte que tampoco he descrito. Y en las esculturas de los apóstoles quedó por desvelar una curiosidad en el caso de Santiago el Menor. Todos los apóstoles llevan el instrumento de su muerte. Lleva una piedra debajo del pectoral de obispo, que es símbolo del templo de Jerusalén. A este apóstol le tiraron desde la terraza de este templo, pero no murió. Le mataron después con el palo de abatanar la lana, que también lleva. Curiosamente, en León he visto que aún se conserva la tradición de varear la lana.

—¿Fue un error derribar el viejo santuario?

—No lo creo. He visto en México la vieja basílica de Guadalupe y la nueva. Pablo Díez podía haberlo hecho. Pero, ¿para qué dos santuarios? No tiene sentido. Tanto Subirachs como Casamala evitaron duplicar los símbolos, con excepción de la aparición al pastor que está en las esculturas de Subirachs y una vidriera de Iturgaiz y también en el retablo. En mi opinión, el viejo era uno más de los muchos templos mientras que el nuevo es único y no hay otra pieza igual en el Camino de Santiago.

—¿Por qué eligió este tema?

—En realidad me animaron a escribirlo mis amigos y antiguos compañeros a raíz del fallecimiento de mi esposa. Yo había regresado con ella a mostrarle el santuario después de mucho tiempo sin venir. Escribir este libro ha sido una gran ayuda en este momento de mi vida.

Cántabro en León

Isidro Cicero nació en un pueblo de Liébana. En 1960 llegó al internado de los dominicos de La Virgen por casualidad. Coello y Subirachs trabajaban aún en la vanguardista obra del santuario y le desvelaron los enigmas fundamentales. Otros los ha descubierto con el tiempo. Los cuenta en su libro ‘Virgen del Camino. Enclave de Misterios’


—¿Qué recuerdos tiene de su época en el internado de La Virgen?

—Yo era un niño de pueblo, muy de pueblo, que llegué casi por casualidad traído como tantos miles de niños en ese proceso de selección en busca de vocaciones que nos permitió estudiar a muchos cuando no era posible hacerlo de otra manera. Me sentí muy bien tratado y recibí una educación permanente y muy personalizada. mucho viajar.

—¿Qué se leía entonces en la escuela?

—A mí me trajeron libros de Lorca, muchos libros de estilo y de lenguaje. Era una educación primorosa y muy cuidada.

—¿De su etapa profesional se queda con la parte activa en el periodismo o con el trabajo institucional?

—Me quedo con la parte activa del periodismo, aunque la otra ha sido buena. Me apasionó el reportaje, si bien también desempeñé labores de redactor jefe en el periódico Alerta. Como escribir no hay nada y como escribir con eco, recibiendo un feedback, menos aún.

—Fue pionero en escribir sobre la Guerra Civil. ¿Qué le motivó?

—Sí, en 1977, antes de la Constitución, publiqué mi libro Los que se echaron al monte, que va por doce ediciones. Me interesaba mucho hablar de los perdedores de la guerra y el maquis era la figura más accesible.

—¿Cómo contempla el estado (o desaguisado) de las autonomías con el bagaje de su experiencia profesional en el parlamento de Cantabria?

—Con mucha preocupación, aunque espero que se solucione. El libro sobre La Virgen del Camino lo escribí pensando en todo lo que está ocurriendo en Cataluña. Creo que lo mejor de Cataluña está presente en La Virgen del Camino y no hay otro sitio donde Cataluña se manifieste como en León. No hubiera sido posible si esa ‘España profunda’ no les hubiera dado oportunidad a los artistas. Como dijo el prior de los Agustinos, el espíritu de León es universal. Habrá que dar pasos (se tenía que haber hecho ya) en relación de la reforma de la Constitución para que todos nos sintamos a gusto. En este sentido, el santuario también es un referente. Es tan ecuménico, no se insulta a nadie, no se condena a nadie, y cualquier persona, creyente o no, se puede sentir cómodo allí.

—¿En el internado había algún plato especial?

—La verdad es que no. Era comida de internado. No nos faltaba, pero tampoco sobraba nada. Lo único que no me gustaba era el pisto manchego. La gastronomía de León, que es alucinante, la he descubierto después. Por cierto, al igual que la lengua, la comida tiene mucho que ver con mi tierra lebaniega. Hay mucho de leonés y también compartimos el Camino

 

La Virgen comienza su propio camino

La Virgen comienza su propio camino

Los ayuntamientos del Voto y el de León acudieron a rendir tributo a la patrona de la Región Leonesa.


16/09/2017

  • fotografia - Momento de la celebración religiosa, en la que estuvieron presentes diversas autoridades.  

 

El Ayuntamiento de León y los ayuntamientos del Voto, como herederos de la antigua Hermandad de la Sobarriba, Villaturiel y Valdefresno, acudieron a la eucaristía que se celebra a la hora del Ángelus de cada 15 de septiembre en un oficio religioso que preside el obispo y cuyo ofertorio acoge la ofrenda de cera y de un ramo de flores que realiza el alcalde de la ciudad de León.

El obispo de León, Julián López, presidió en la Basílica de la Virgen del Camino, la eucaristía central de la solemnidad de Nuestra Señora de los Dolores con la que, bajo el título de Nuestra Señora de la Virgen del Camino, toda la diócesis legionense celebra a la patrona principal de la Región Leonesa.

Al termino de la eucaristía en honor a la Virgen del Camino, los representantes del pueblo realizaron el tradicional besamanto a la figura de patrona y ofrecieron diferentes coronas de flores y la cera.

Al finalizar el acto, en los aledaños de la basílica un grupo de bailes regionales animaron a los asistentes al evento con un repertorio de música y coreografías arraigadas a la memoria y costumbres leonesas. A su vez, a las puertas de este santuario se exhibieron diversos pendones de la provincia. Las localidades de León, Villaturiel, Valdefresno, la Sobarriba y Valverde cumplen así con esta tradición que atrae a los vecinos a la hora del Ángelus en la Basílica Menor de la Diócesis.

Esta fiesta «de la reina y madre del pueblo leonés» se consolidó a partir del año 1961, coincidiendo con la dedicación del nuevo santuario, que desde el año 2009, por concesión del papa Benedicto XVI ostenta el título de Basílica Menor.

También, ayer terminó la novena en honor a la Virgen del Camino que se viene celebrando en la Catedral desde el pasado día 7, con rezo del rosario, celebración eucarística y novena que tuvo lugar a partir de las 18.40 horas, con predicación a cargo del sacerdote padre carmelita Roberto Gutiérrez.

Y se anunció igualmente que desde este próximo martes, día 19, con citas diarias a las 08.00 y 18.30 horas, comenzará la Novena Mayor a la Virgen del Camino en la Basílica, que se prolongará hasta el día 27 de este mes de septiembre.

Esta celebración encaja dentro de las fiestas patronales de la Virgen del Camino que finalizan este fin de semana. Multitud de actos se concentran para agrado de los asistentes. Destaca el mercado artesanal situado en las calles de Cervantes y Las Eras, que ya va por su quinta edición. Además, teatro, monólogos o juegos para niños, son algunas de las actividades que tendrán lugar hasta el domingo.

Todos estos eventos serán la antesala de la romería de San Froilán en la que miles de personas acompañan en procesión la imagen del Santo desde León hasta la Basílica de la Virgen del Camino.

 

Un momento de la eucaristía presidida por el obispo. | CÉSARUn momento de la eucaristía presidida por el obispo. | CÉSAR

Todos los honores para Nuestra Señora del Camino en su día
La Virgen del Camino celebra su jornada festiva central con un programa repleto de actividades que continúan hasta este domingo
La Virgen del Camino celebró ayer su jornada central de las fiestas en honor a la patrona de la localidad, Nuestra Señora del Camino, con un programa festivo que se desarrolló durante toda la jornada y que continúa hasta mañana domingo. Uno de los momentos más solemnes fue la eucaristía celebrada en la basílica de la Virgen y presidida por el obispo de León, Julián López, a la que asistieron tanto el alcalde de Valverde de la Virgen, David Fernández, como el de León, Antonio Silván, así como los dos regidores de los ayuntamientos del voto, José Pellitero (Valdefresno) y Valentín Martínez (Villaturiel). Además, estuvieron presentes el delegado de la Junta, Guillermo García, así como el vicepresidente de la Diputación, Francisco Castañón.

Como se trata de una de las fiestas con más sabor histórico de la provincia, no faltaron los bailes tradicionales y la exhibición de pendones en la plaza de la basílica de la Virgen del Camino, donde decenas de personas se congregaron después de la misa para disfrutar de estas actividades en una jornada en la que desde por la mañana se podía vivir la fiesta en la calle, con la charanga y otras iniciativas para todos los públicos.