COELLO Y SUBIRACHS
Creo que esta fotografia no la tenemos en nuestros álbumes.
El P.Coello con Subirachs ante la puerta del Santuario.
Creo que esta fotografia no la tenemos en nuestros álbumes.
El P.Coello con Subirachs ante la puerta del Santuario.
Ahora sí tenemos completo el folleto reclamo de vocaciones.
Lo ha conservado Fernando Box durante todos estos años. Gracias.




Lo curioso de esta fotografía, aparte del propio Subirachas ante la puerta del taller de fundición donde se realizaron todas sus obras del Santuario, observad su dibujo-esquema de la puerta principal de entrada al Santuario.
Estos cuatro últimos archivos que han encabezado el blog, os los he dejado en el álbum EL SANTUARIO de Ver Fotos/documentos.
La imagen de la Virgen en el propio taller de fundición antes de llegar a León.
Nuevas fotografías tomadas en el taller de fundición de la obra de Subirachs para el Santuario de la Virgen del Camino
Fijaos en esta fotografía que ya conocéis y que tenemos "recortada" en nuestros álbumes.
Aparece el gran Subirachs en el taller de fundición ante la estatua de San Pedro. Fisgando por internet me encuentro esta página con la misma fotografía completa, pero ved que también aparece, en construcción, a la izquierda, la que será la estatua de San Felipe.

Fotografía de la colección de Judit Subirachs aportada al libro VIRGEN DEL CAMINO en-CLAVE DE MISTERIOS (Página 131).
El gran Subirachs dando los últimos retoques al "SAN BARTOLOMÉ".
ENCUENTRO EN CALERUEGA, JORNADA SEGUNDA.- PRIMERA PARTE.
Ya es el día veintitrés,
Amaneció en Caleruega.
Ni se oyen cantar los pájaros,
Ni las nubes se levantan,
Ni me cae un chaparrón
Con azúcar y turrón,
Porque los fornidos muros
Del convento, nos separan
De la civilización.
Entra luz por la ventana,
Me encaramo en el alfeizar
Y veo un patio jardín,
Al que se asoman más celdas
Y a su lado un torreón,
Llamado de los Guzmanes,
Que domina el edificio
Con su figura imponente
Y fue la casa nativa
De los padres de Domingo.
Al fondo las dominicas
y el claustro tras la pared
Me ducho, lavo, acicalo
Y bajo a desayunar,
Por el camino me encuentro,
A otros compañeros más.
Consuelo López de la Osa,
Acompañando a su hermano,
El Padre José Manuel.
Suarez Sánchez José Luis
De su esposa acompañado.
En la primera jornada
Creo que me equivoqué,
Pues citaba Alberto Alonso,
Como que vivía en Francia,
Cuando en Andalucía habita
Y yo saludé el primer día.
El citado debe ser
Antonio Alonso Corral,
Si no me equivoco otra vez.
Es gabacho de adopción
Y nació en Torrelavega,
Como Javier aclaró,
Javier Martín me refiero.
Y entre Antonios y entre Albertos
Me vino la confusión,
García, Alonso, Fernández,
En la vida hay un montón.
Los Cirauqui y Armendáriz
Somos menos colección.
Vibot me dice al bajar,
Que le ha costado dormir,
Pues le invadió la emoción,
Los recuerdos se agolparon,
Habita la misma celda,
Que de novicio ocupó.
No sé si es casualidad
O fue medida elección.
En las sillas nos sentamos,
Y el desayuno en la mesa,
Ya tenemos preparado.
Mermeladas, mantequilla,
Paqueticos galleticas,
Magdalenas alargadas
Y pan para las tostadas.
Por supuesto café y leche
Y fruta de temporada.
Las ciruelicas lustradas,
Las peras de conferencia,
Y nectarinas rosadas.
Según dice Daniel Orden.
Setenta los comensales
Alumnos sesenta y cinco,
Frailes dominicos cinco.
Nos anuncian que a las diez
Nos trasladamos a Roma,
Al yacimiento arqueológico,
Colonia Clunia Sulpicia,
Sita en Peñalba de Castro,
De otro lugar pedanía.
Más o menos 10 kilómetros,
Distancia de Caleruega.
Nos ruegan nos repartamos,
En los coches que han traído
Compañeros al encuentro,
Sin excesivos problemas,
Nos vamos distribuyendo.
Algunos siguen pagando,
Los gastos de nuestro encuentro,
Y yo consigo comprar
El libro de Isidro Cícero.
Me lo llevo sin firmar
Y me vuelvo en el momento.
Y me lo firma diciendo:
“Para mi querido amigo,
Javier Cirauqui, en recuerdo
De los tiempos entrañables,
Vividos y compartidos”
Me subo a la habitación,
A dejar mi gran tesoro,
Que es la Virgen del Camino,
Libro en clave de misterios.
Y aprovechando el tiempo,
Voy viendo por el camino,
Y por los largos pasillos,
Estatuas, cuadros, mosaicos,
De muy variados estilos,
Primeros acompañantes
Del Padre Santo Domingo,
En bajorrelieves negros.
Mesas y bellos mosaicos
Que son de Domingo Iturgaiz,
Obras de Fray Berceruelo,
Que en Villava conocí.
Abro una puerta y me encuentro,
Con la capilla el convento,
Que destaca por un Cristo
Y las vidrieras magníficas,
De nuestro fraile Domingo,
Nacido en tierras navarras.
Algunas cosas que he visto
Me han parecido muy buenas.
Dicen que aquí se reúnen,
Por cierre de otros conventos,
Muchas obras de otros tiempos.
Mi panteón dominico
Me mira intrigante al fondo.
En la plaza nos juntamos
Y en cuadrigas diferentes
Nos vamos aposentando.
Dominicus es mi auriga,
Medardus su copilutus
E Isabel será su musa.
Hacia Clunia ya nos vamos.
Saliendo de Caleruega,
Yacimiento medieval,
A la derecha dejamos
Y a Clunia nos acercamos,
Pero tengo que decir
Que el camino equivocamos.
Rectificando Domingo,
Nos lleva al sitio adecuado.
Un tal Dominus Herrerus
De Quíquero acompañado
Marchaban para otro lado.
Vuelven a la Vía Clunia
Y al yacimiento llegamos,
Centro de Interpretación.
En la puerta nos juntamos
Varios del cincuentainueve,
Ramón Pajares, Argüeso,
Javier Cirauqui y “El Pitu”.
Con un cuaderno en la mano,
Javier Martín nos explica,
Que es el diario del Colegio,
Que él escribió en aquel tiempo,
Y dice que en él se recoge,
La rebelión a Tascón
Y la fecha mi salida
De la Virgen del Camino,
Del Camino de León.
Desde el alto se divisa
Un panorama magnífico,
Tierras llanas, sementeras,
Algún cerro, algunos tesos,
Pequeños montes y valles,
Pueblos diseminados,
Campos coloreados
De ocre, de gris, de amarillo,
Por la sequía diezmados.
Chopos, carrascos, chaparros.
Tomillos y algunas viñas
Que se están recolectando.
Al fondo se ven cordilleras
En azul difuminado
Y Barrado y algún otro,
Me dicen que pueden ser
Sierra de Demanda y Gredos
Y también la de Cameros.
Bajamos por las estrechas
Escaleras que nos llevan
Hasta una sala museo,
Donde la guía que arriba,
Nos recibió cariñosa
Y nos regaló un folleto.
Nos explica el contenido
De la sala del museo
Y de su documental.
Hoy se llama audiovisual.
Todos los allí presentes,
Desde el día veintidós,
Más algún otro agregado,
Enrique Muñiz , Manjón,
Leónides Salvador,
Sin presencia de su esposa,
Por motivos personales
No le pudo acompañar,
Luciano Sánchez, señora
Que ayer tarde no he citado
Y quizás alguno más,
Que al tiempo iré recordando.
Según nos dice la guía,
Y en el audiovisual se explica:
Los indígenas llamaban
Clounioq a este territorio,
Este territorio arévaco,
Que derivará más tarde
En ciudad Clunia Romana.
La ciudad de los arévacos,
Aun no se ha localizado.
Se supone que vivían,
En los cerros más cercanos.
Desde lo alto el yacimiento
La guía los va indicando.
Y ya abajo en el museo,
Vemos una exposición,
Donde se muestra la historia,
Colonia Clunia Sulpicia
En paneles y vitrinas,
Con restos de los objetos,
Que en varias excavaciones
Se han ido recuperando.
Nada más entrar, la guía
Una “tabula Hospitalis”,
Nos enseña interesada.
Por lo que los ciudadanos,
Un buen tratado han tomado,
Bronce color patinado,
Que en el Museo Arqueológico
De Madrid está guardado.
En un panel nos indican,
El cómo se abasteció
De agua, la cives romana.
Pues mucha gente se asombra
De cómo en lugar tan árido
Pudo haber ciudad tan rica.
Meditada decisión
Del modo de hacer romano,
De Clunia la ubicación.
En un cerro situada,
Suficientemente extenso,
Dominante posición
En territorio cluniense.
Como siempre los romanos,
Planifican las ciudades.
Recuerdo cuando estudiaba.
En latín, “Ab urbe condita”,
Como echaban los augurios
Y con los bueyes araban
De la ciudad el perímetro.
En Clunia el agrimensor,
Con calma estudió el terreno,
Sobre una reserva de agua
Planificó la ciudad,
Su nombre cueva Roman,
Conjunto cárstico unido
Por diversas galerías
Y lagunas subterráneas,
Que alimentan manantiales,
Que afloran en las laderas
Y que se explotan en Clunia,
Mediante abundantes pozos,
Captando el nivel freático
Y el agua de las lagunas
En infraestructura urbana
De distribución de aguas.
Magistrados supervisan,
Condiciones de la cueva
Y dentro dejan constancia
Con una inscripción que dice:
Cuatro palos Vir Venerum,
E indicios de haber habido
Cultos a Prometeo.
Y de un conjunto de máscaras
En la cueva fabricadas.
Al bajar las escaleras,
Y en un rincón a la izquierda,
Hallada en excavaciones
En esta ciudad romana,
En el año dos mil siete
Y siguiente dos mil ocho.
Con numerosos fragmentos,
Calcinados por el fuego
Y otros sin estos restos,
En el teatro encontrados,
Por detrás del escenario.
Dirección de Patrimonio,
De Castilla y de León,
Que restaura la escultura
En el Centro de Simancas
Y la coloca compuesta,
Por supuesto apetachada,
En este centro de Clunia,
En el trece inaugurado
Para su visualización.
Vemos el audiovisual,
Y yo me quedo un momento
Viendo la exposición.
Unos paneles recrean
El Centro de la ciudad.
Vista general del foro,
De columnas rodeado
Con la función comercial
Y las tabernas, comercios
Para vender mercancías
Y una función judicial,
Que se lleva en la basílica.
Sobre el papel edificios
De una belleza increíble,
Veremos en la visita
Que queda de la ciudad,
Clunia Colonia Sulpicia.
En las vitrinas se ven,
As ibérico de Clounioq,
As de Tiberio acuñado
En esta ciudad romana.
Unos pendientes y joyas,
Cerámicas y cristales,
Armas, decoraciones
De las tabernas y el templo.
No sé por qué razones,
En un momento concreto,
Se oyen las risas y gritos,
Que salen desde las puertas
De los baños y lavabos.
Es el pene la Fortuna
O es la fortuna del pene,
Y alguien habla de manillas
Con cierta forma de falo.
Jesús Herrero se ríe
Y organiza este cotarro
Y me quedo sin saber,
Que glorias es que ha pasado,
No me ligue la fortuna,
Que me mira con agrado,
Aunque tengo que decir
Que me voy casi meando,
Ya que con tanto revuelo
No he entrado en los urinarios .
Una vez en la explanada,
Nos dicen que hay que subir
Hasta lo alto del cerro.
Nos recibe un gran letrero
Con grandes letras que dicen
Que hasta Clunia hemos llegado.
En lo alto de este cerro existen
Unos campos desolados,
Olmos petrificados,
Muertos por la grafiosis
Que le dan a estos parajes
Un aire fantasmagórico.
Entre los aparcamientos,
Los coches hemos dejado
Y allí la guía nos junta
Y va explicando la historia
De esta colonia romana.
Del catorce al treinta y siete,
Años después de Cristo,
Clunia tiene un estatuto
De municipio romano.
Bajo Tiberio se acuñan
Monedas con su figura
Y la de otros magistrados
De esta Ciudad de la Roma.
Galba contra Nerón,
Que tiene que refugiarse.
Es un convento jurídico
De la Hispania Citerior,
Hispania Tarraconensis
Y del Conventus Cluniensis.
El Cerro Alto de Castro,
Ciento treinta hectáreas tiene,
Cercano al río Arandilla,
Afluente del Río Duero
Y paso para ciudades
Astúrica Augusta, (Astorga),
Juliobriga, Cesaraugusta.
El epíteto sulspicia,
Viene por Sulpicio Galba,
Que emperador se proclama,
Y a la muerte de Nerón
Asume proclamación.
Clunia fue la capital
De aquel Imperio Romano.
Pues fue de tanta importancia
Que alcanzo treinta mil almas.
Crisis del siglo tercero,
Incursión de pueblos bárbaros,
Final influencia romana,
Comercial y cutural.
Final del siglo tercero,
Bárbaros franco alemanes,
Arrasaron e incendiaron
La ciudad Clunia romana
Y empieza su decadencia
A lo largo muchos años.
La conquistan pueblos árabes,
En el setecientos trece
Y en la Edad Media se llevan,
Las piedras y los adornos
Hasta Coruña del Conde,
Peñalba de Castro al lado
Y otros cercanos lugares.
Se usa como cantera
En Mil novecientos quince,
La ha excavado Ignacio Calvo
Y llevan bloques enteros,
A fuera del Cerro Castro.
La guía nos va llevando
Hasta una casa excavada,
Llamada de Taracena
Y también “el gran palacio”,
Ya que Blas de Taracena,
La excavó antes de la guerra.
Suspendieron los trabajos,
Hasta que esta terminó.
Del año cincuenta y uno,
Al año cincuenta y ocho,
Pedro Palol excavó
Unas ciento veinte hectáreas
Se encontró una efigie de Isis
Y un torso del dios Dionisos,
Que engrosan la colección
Del gran Museo Arqueológico
De la Villa de Madrid.
En la casa número uno,
Por Taracena excavada,
Del siglo primero al cuarto
La guía nos va explicando,
Que no se conocen límites
De esta casa por el Norte,
Lo mismo que por el Este,
Nunca ha sido interpretada.
Construida en varias fases,
Con muchas transformaciones,
Se adivina un peristilo
Con columnas y un impluvium.
Y hay varias habitaciones,
Debajo del edificio.
Dos mosaicos geométricos
Adornan parte del suelo.
En el invierno los tapan
Con arenas y productos,
Para que el frío y el agua,
No levante las teselas.
Vamos hacia la derecha
Y la guía nos enseña,
Una casa más pequeña,
Con un mosaico grisáceo,
En cuyo centro se ve,
El icono de un lauburu,
En un color azulado.
Un poco más adelante,
En el foro hemos entrado,
Pues era la plaza pública
De toda ciudad romana.
Una calle el Cardus Máximus
Y otra calle el Decumanus.
Esta plaza pública era
De unas grandes dimensiones,
Ciento sesenta de longitud,
Por ciento quince de anchura
Reunía a muchas gentes,
De todo el Convento Jurídico.
Y en ella se desarrollan
Las varias actividades,
Que marcan toda la vida
De un ciudadano romano.
En la cabecera del foro,
Es la función religiosa,
Donde está el templo de Júpiter.
Y la función comercial,
En el centro se sitúa,
Una plaza porticada,
Donde hay pequeños locales,
Denominadas tabernas,
Con espacios bajo el pórtico,
Para la venta ambulante.
Y está la función jurídica,
Que se presta en la Basílica,
Un gran espacio cubierto,
Donde se resuelven pleitos
Y se sancionan contratos,
Allí guardaban las leyes,
Custodiaban el registro.
Gobernador de Provincia
De la Hispania Citerior
Acude una vez al año.
La guía nos va explicando
Todos los pormenores
Y echando imaginación
Podemos reconstruir
La ciudad y sus encantos.
La taberna está cerrada,
Y subimos un montículo
Donde se encontraba el templo,
Pero por lo que veo,
Aun no es horario de culto.
Todos vamos en los grupos
Acompañando a la guía.
No quiero citar a nadie,
Porque alguno olvidaría.
Comentamos lo que vemos
Y reímos nuestras gracias.
Javivi y Jesús Herrero
Portan sendos aparatos,
Que son de tamaño enorme
Van pillando las posturas
Y momentos oportunos
Y sin que nos demos cuenta
Activan el armatoste,
Y somos fotografiados.
Yendo por el cardus máximus,
Se ven canalizaciones
Para abastecer del agua.
Al poco tiempo encontramos,
El que fue edificio Flavio,
Su función no se conoce,
De planta muy singular
Y un gran acceso a través,
Con pórtico de columnas
Y un rectángulo acabado
En forma de semicírculo,
Con dos ámbitos situados,
En torno del peristilo.
Era un lugar elegante
Y se han conservado losas,
En el suelo y en los zócalos,
Que son de mármol rosado.
Al lado del edificio,
La casa número tres,
Solo parte se conoce,
Pues sus habitaciones,
Se vieron muy afectadas
Por el edificio Flavio
Y una ermita de la Virgen
De un estilo posterior
Y según dice el “Papedro”,
A su romería asistió.
La casa número tres
Disponía en sus paredes
De pinturas y mosaicos.
De un variado colorido.
En la Casa Triangular,
Un mosaico en blanco y negro,
Y en una casa de al lado,
Mosaico figurativo,
Único de la ciudad
Que representa tres cráteras
En posición vertical.
Los baños y termas tienen
Mucha importancia en la época.
Baños públicos, privados,
En casas y en edificios.
Junto al edificio Flavio
Se hallan las termas del foro,
Casa número tres,
Con acceso desde el cardo.
Cesa en el siglo tercero.
Un poco más adelante
Se encuentran las Paredejas,
Un edificio excavado,
Solo por algunas partes,
Del que se conserva en pie,
Un gran lienzo de encofrado
De argamasa y de guijarro.
Y parece ser que fue
Para la traída de aguas
O para almacenamiento,
Un acueducto, un depósito,
No sabemos con certeza.
Y siguiendo el recorrido,
Subimos hasta un montículo,
Donde se ve en extensión.
Termas de los Arcos Uno.
Este edificio termal,
Con un esquema simétrico.
Con ámbitos desdoblados,
Eje longitudinal,
Dejando espacio exterior,
En el centro de las termas
Se sitúa la piscina
Denominada “natatio”.
En la entrada principal,
Pórtico semicircular
De columnas rodeado,
Comunica al exterior,
Con porticado vestíbulo.
El conjunto, claramente
Nos muestra diversas fases
Y otras reutilizaciones.
Una sala de caldarium,
Donde se calienta el agua,
A través del hipocastum,
Popularmente llamado,
En algunos sitios gloria
Y en otras también infierno,
Otra sala frigidarium,
Para recibir baño fríos.
Palestra para el encuentro,
Lugares para el masaje,
Juegos y pedicura,
Recuerdo en el diccionario
De latín en el colegio,
Una palabra ponía
El oficio de “alipilus”,
Cortador de los sobacos
Y otros lugares íntimos.
Asimismo peluqueros
Y algún servicio de bar
Y también de restaurante,
Donde la gente comía
Sentados en el triclinium.
El servicio de las termas,
Era para los dos sexos.
Juntos pero no revueltos.
En las ruinas se veían,
Tubos o chimeneas,
Por donde el vapor salía
Y las salas ambientaban.
Las pinturas y mosaicos,
Adornaban el recinto
Con motivos amorosos,
De animales y de plantas
Y también de tema erótico.
Mosaicos y chimeneas,
Se veían protegidos,
Por muchísimas bolitas,
Cual cagarrutas de oveja,
Para preservar las ruinas
Del aire y de la humedad.
Un poco más adelante
Un edificio termal,
Llamado Los Arcos dos,
Excavado solo en parte.
Obra del siglo primero.
El cuerpo más importante,
Constituye la palestra,
Que da acceso a dependencias,
En distribución lineal,
Donde se desarrollan
Distintos tipos de baño.
Se construyó en varias fases.
Y como tramo final
De nuestra visita a Clunia,
Colonia de origen romano,
Enclavado en estas tierras
De arévacos y vacceos.
Pajares Box me corrige
Cuando yo digo arevacos,
Y aunque sé que no está bien,
Yo siempre he dicho vascones
Y yo nunca diré báscones,
Pues el vasco es lengua llana.
Hemos llegado al teatro,
Que a pesar del deterioro
Se ve hermoso e imponente.
En los momentos gloriosos
Cabían diez mil personas.
Según nos dice la guía
Premio de restauración
Hace poco ha recibido.
El graderío se apoya
Sobre empinada ladera
Y tallado sobre roca
Y quedaba rematado
Por pórtico superior
Que les servía de acceso.
Los espectadores ven
Una gran fachada escénica,
Se compone de dos pisos,
De unas columnas corintias,
Entre las que se encontraban
Esculturas y unas puertas
Por donde entraban y salían
Los actores y los cómicos.
En la parte superior
Se sitúa un tornavoz,
Inclinado de madera
Y que hacía que el sonido
Llegase a partes más altas
Del teatro y graderío.
Durante el siglo segundo
Se transformó y utilizó
Como lugar de espectáculos
De fieras y gladiadores.
Hoy también en nuestros días,
Se celebran espectáculos
De música, danza y teatro,
En los meses de verano
Y por lo que dice la guía
Son bastantes concurridos.
Javivi y Jesús Herrero
Sacan fotos a destajo,
Y entre ellos a los tres frailes
A las gradas acodados
De la Osa, “Papedro” y Lobo.
Algunos pisan la arena
Como “Pitu” y Manolón,
Y con salero y con gracia
Intenta probar la acústica
De este teatro de Clunia,
Pero creo que hay un fallo,
No funciona el tornavoz,
Con eco vago escuchamos:
“Que todos los diputados
Son tan burrus como yo”
Cuando ya ha subido arriba
Me comenta que son versos
De un tal, que se llama Granda
Que es un autor asturiano.
Al mismo tiempo me cuenta,
Un chiste del repertorio.
Un hombre a su mujer dice
¿De quién es el niño “raru”?
Ya que tienen otros dos
Pues sospecha que no es suyo.
Y la mujer le contesta
Que el niño “raru” es el suyo
Y los dos del sacristán.
Saludamos a la guía
Y de ella nos despedimos,
Agradecidos, contentos,
De cómo nos ha explicado
COLONIA CLUNIA SULPICIA.
Azuzamos las cuadrigas
Y nos vamos al convento,
Pues el hambre nos aprieta
Y ya las tripas nos cantan,
Por jotas o peteneras.
Llegamos a Caleruega
Y vamos al comedor,
Para yantar los manjares,
Que ya estarán preparados.
Perdonarme la turrada,
Que os he metido a destajo.
Descansemos que a la tarde
Un largo programa espera
Y en esta segunda parte
De la jornada segunda
Os contaré lo que pase.
Un fuerte abrazo a todos. Javier.
Nueva fotografía que nos envía Alberto Alonso.
Verano en Villamanín de los mozos del 60-66.
Las autoridades locales hacen entrega del trofeo de Futbol a Pedro Rey, portero eterno del Colegio. De frente quiero reconocer a Faes y aparece medio-de lado ¿Joaquín Urbano?
¿Qué ha sido del reloj?
De aquel reloj que incrustado en las piedras avanzaba tan despacio cuando completábamos aquellas largas jornadas en el coro.
Tenemos en nuetro álbum DOCUMENTOS (Ver Fotos/Documentos) los programas de aquellos Autos Sacramentales que poníamos en escena el día de Santa Eulalia 12 de Febrero (santo del P. Prior Eulalio C. Ruiz) y el 7 de Marzo día de Santo Tomás.
Documento conservado por Javier Muñiz el "Ministro" (gloria del 61), eran los cuadernillos a multicopista que el P. Iparraguirre nos daba a quienes representábamos algún papel en aquellas ocasiones.
Hoy os dejo la portada del cuadernillo de LA NOCHE NUNCA ES ETERNA.

Dibujo del gran Javier Serrano.
Fotografía de la carretera que venía de Astorga, en la curva de las bodegas.
Puede ser de finales de los 70.
“Virgen del Camino. enClave de Misterios”
Publicado en el Suplemento del Boletín oficial del Obispado de León (1ª quincena octubre 2017)

Ya desde el título, un enclave que se aborda en clave de misterios, el escritor Isidro Cicero propone en este cuidado volumen un ejerciciocompartido de indagación desde la “emoción de comprender” para acercarse a las innumerables dimensiones que acoge la basílica de la Patrona de la Región Leonesa.
Un templo que Isidro Cicero, partiendo de la memoria del aquel escolar que se asomaba a la vida en el Colegio de los Padres Dominicos mientras se ponía en pie y en piedra este compendio que resume la teología del Concilio Vaticano II, revisita ahora desde la inspiración del inspirador de esta obra, el gran mecenas Pablo Díez, Don Pablo, cuando decía que “todo leonés lleva dentro una fibra que palpita cuando oye decir ¡Virgen del Camino! En mi caso, esa es la única fuerza”.
Desde esa experiencia que cierra un arco temporal de toda una vida y que tiene en su centro la referencia de la Virgen del Camino, Cicero va componiendo la urdimbre de un hermo- so lienzo que armoniza palabras e imágenes, emociones y devociones, fe y vida, teología hecha piedra y arte traspasado de luz, que se expande en doce capítulos y en 197 páginas de gran formato y con fotografías a todo color en este cuidado volumen que bajo el título “Virgen del Camino. enClave de Misterios” contiene todos los elementos para trasladar al lector a un enclave único y hacerlo en clave de misterios.
por Jesusito Herrero
Este sábado, 14 de octubre, el fraile dominico Ángel Pérez se despide del Santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia tras más de 20 años a su cuidado. Una emotiva eucaristía de acción de gracias, a las 12:00 del mediodía, será el broche a dos décadas dedicadas a la pastoral, la atención y acogida a los peregrinos que cada año se acercan hasta este emblemático santuario mariano.
El padre Ángel estará arropado por los miembros de la comunidad dominica del Convento de San Esteban de Salamanca así como por los sacerdotes y fieles de las diferentes parroquias del Arciprestazgo Virgen de la Peña de Francia que se acercarán hasta el lugar para agradecerle su servicio a la Iglesia en este santuario mariano.
ACLARACIÓN O PROEMIO A ESTAS CRÓNICAS.-
Y por mucho que se empeñen
No os vais a librar de mí.
Pensaba alguno, tal vez,
Que la crónica dejaba,
¡Voto a Bríos!, no es así,
Pues, no caerá esa breva.
Pasaba que el día tres,
A las doce de la noche,
Ya se me acababa el plazo
Para entregar un trabajo,
Que tenía retrasado
De Teoría del Arte,
Que de melancólicos trata,
Del Siglo de Oro Español,
De Saturno y bilis negra.
Y andaba un poco tocado,
Pues el tiempo me apremiaba
Y prefería acabarlo,
No fuera que hablara lenguas,
A lo tonto y a lo bobo
Y se rompiera mi cuerpo,
Cual Licenciado Vidriera,
O en un rocín cabalgando
Por la calle de Estafeta,
Fuera caballero andante,
O de la Triste Figura
Y atacara mil molinos
Como si gigantes fueran,
Hechos de cartón y piedra,
Y a los toros espantara
Como a un rebaño de ovejas,
Y con la Iglesia topara
Por cuesta Santo Domingo.
Dejada ya la locura,
La tristeza de estos días.
Volvamos a la cordura
Y escribamos estas crónicas
Del Encuentro en Caleruega.
ENCUENTRO EN CALERUEGA, CUNA DE SANTO DOMINGO, FUNDADOR DE LA ORDEN DE PREDICADORES Y LUGAR DE NOVICIADO DE MUCHOS DE MIS COMPAÑEROS, SIENDO MAESTRO DE NOVICIOS EL “PAPEDRO”. VIDA Y GOZOS DE ESTE GLORIOSO VIAJE Y DE SU HOMENAJEADO, AL ESTILO DE VIDA Y GOZOS DE SAN COSME Y SAN DAMIÁN DE LA COLEGIATA DE COVARRUBIAS.-
JORNADA PRIMERA.-
Desde Burlada a las cuatro,
Javier Medarde, Isabel,
Iturgaiz, Javier Cirauqui,
Bien guiados por Domingo,
Camino de Caleruega
Partimos con gran placer.
Dejamos atrás Burlada,
Villava, Ansoain, Berriozar,
Y la ciudad de Pamplona
Se asoma por sus murallas,
En su balcón panorámico
Queriéndonos saludar.
Bajo los montes de Ezcaba
Y el fuerte de San Cristobal,
Cogemos ya la autopista.
Irurzun, las Dos Hermanas
A un lado vamos dejando.
Y entramos en la autovía
Que nos lleva hasta Vitoria
Por caminos de Navarra.
Huarte Araquil y Lacunza,
Echarri Aranaz, Alsasua,
La Barranca, La Burunda,
Hoy llamadas La Sakana.
A ambos lados nos abrazan,
Sierras de Aralar y Andía,
San Donato y San Miguel
Cada uno en su sierra habita.
Ya nos vamos de Navarra,
El último pueblo Ciordia.
En Álava aterrizamos
Y llegamos a Agurain,
Salvatierra antes llamado.
Circunvalamos Vitoria,
Rondando su periferia
El Condado de Treviño,
Miranda de Ebro y su río,
Sus puentes atravesamos.
El monumento al Pastor
Nos habla de viejos tiempos,
De ovejas y de cañadas
De pastos y de rebaños.
Nos topamos con Pancorbo
Y su gran desfiladero,
Debajo el pueblo se extiende,
Entre rocas bajo el cielo
Y aves surcando en el aire,
Que divisan a su paso
Las vías y un tren llegando,
Con su columna de humo,
Sobre máquina flotando,
Como en el cuadro famoso
De Darío de Regoyos.
A continuación pasamos
Por el pueblo de Briviesca
Del que todos recordamos
Sus buenas garrapiñadas,
Que en el tren nos anunciaban,
Y algunas horas más tarde
De Astorga las mantecadas.
El camino se hace corto,
Pues vamos siempre charlando,
Aunque Medarde, me dice,
Que yo hablo como por diez,
Cuando los recuerdos brotan
De mi despoblada sien,
Y no le dejo expresarse
Como quisiera ¡¡pardiez!!
Y Domingo me reprocha
Que con mi juego de manos
Le entorpezco la visión
Y si le tapo la vista
Nos daremos un fostión.
Por eso yo me arrepiento
Y a los dos pido perdón
Por acapararme entera
Toda la conversación
Y entorpecer sin querer
Una buena conducción
A lo lejos se divisa
De Burgos la silueta
Con su hermosa catedral,
Y una señal nos indica,
Dirección de la Cartuja
Y la otra de Gamonal.
Y más tarde nos anuncian
Las rutas que llevó El Cid
En su destierro forzado
Hasta Valencia seguir.
Por las tierras castellanas
Entre campos avanzamos,
Viñedos y labrantíos
Se agolpan en el camino,
A la derecha e izquierda
Se van sucediendo pueblos
Con iglesias y espadañas,
Torreón en lontananza
Y los variados colores
De los campos de labranza.
La sed azota la tierra
Y se nota la sequía:
“El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
Al destierro, con doce de los suyos
-polvo sudor y hierro, el Cid cabalga.”
Versos de Manuel Machado,
Que de niños recordamos.
Y en las clases y academias
Muchas veces recitamos.
Camino Aranda del Duero
Ligeros nos dirigimos,
Y sin llegar a esta villa.
Giramos hacia la izquierda.
Y entre pueblos y bodegas,
Vamos a Gumiel de Izán,
Haciendo zigzag ginkana.
Una iglesia muy imponente
Su silueta destaca,
Dicen que en este pueblo
Ha nacido Juana de Aza
Y vivió Santo Domingo
Varios años de su infancia.
Tres decenas de kilómetros
Separan de Caleruega,
Vemos algún pueblo más,
Domingo y Javier me dicen,
Que empiezan a recordar
Los lugares que pasamos.
La sequía a ambos lados
Varias curvas y llegamos
Al pueblo de Caleruega,
Destino de nuestro viaje.
Una Peña con la cruz,
Que a la noche se ilumina,
Sobre una roca subida,
Que se ve por todo el pueblo
Y su imagen nos domina.
Doblando la curva aparece
La Plaza de Caleruega,
La Iglesia San Sebastián,
Bajo la Peña San Jorge,
Principios del siglo doce,
Inicialmente románica
Y primera sepultura
De la Beata Juana de Aza,
Madre de Santo Domingo
Y donde fue bautizado
Nuestro padre fundador.
Esta pila bautismal,
Fue trasladada a las monjas
Del Monasterio del pueblo,
Que el Rey Alfonso fundó.
En el mil seiscientos cinco
Se trasladó hasta Madrid,
Monasterio Dominicas
De Santo Domingo el Real.
Aún se bautizan en ella,
Los príncipes y princesas
De la familia real.
Convento de Santo Domingo,
Torreón de los Guzmanes
Y al fondo el Real Monasterio
De las Madres Dominicas.
Bar de la Plaza, Bodegas
Y el pueblo al frente, a sus pies.
Mientras escribo estas crónicas,
Creo poder relatar,
Todo lo que voy a ver,
La historia, los edificios,
Las personas y las gentes
Y todas las sensaciones,
Encuentros, conversaciones,
Que en estos próximos días
Se van a ir produciendo.
Vayamos pues al momento
Del inicio de este encuentro.
Junto al Convento aparcamos,
Siete menos veinte son
Y desde el coche ya vemos,
Numerosos compañeros.
Jesús Herrero y Vibot,
Con sahariana el primero
Y un gran sombrero de paja,
Como si fuera un arqueólogo
De excavaciones de Egipto,
Y películas de Indiana.
El segundo está enfrascado
Con su teléfono móvil,
Padre José Luis Martín,
Bibliotecario mayor,
Que a sus cumplidos noventa
Bien parece un serafín,
Ángel guardián de los libros,
En hebreo y en latín
En francés y en castellano
Y quizás en guaraní.
Es un sabio entre los sabios
De la cultura adalid.
Padre José Antonio Lobo,
Que anduvo en aquellos años
En las selvas del Perú.
Padre Pedro en su homenaje,
Que a sus años se conserva,
Más tieso que un ajo dicen.
Con la cabeza bien puesta
Y su lucidez tranquila.
Qué gozada saludarle,
Al que fue Padre Maestro,
Noviciado en Caleruega
Y director en León.
Teófilo Velasco aparece,
Con su hermano que es menor
Que estuvimos en Villava,
Juntos, según él me indica.
El Pitu con su señora,
Curso del cincuenta y nueve,
Glorioso cuanto los haya,
Alumnos adelantados,
Alegres, dicharacheros,
Simpáticos, delicados,
Los más majos y preclaros,
Del Colegio en nuestros días.
En una gran diligencia,
De una negra silueta
Nos aparece imponente,
El Llanero Solitario,
Su pueblo se llama Llanos,
Si yo mal no lo recuerdo.
Se apea de su montura
Y ante mis ojos atónitos
Se me aparece su altura,
De un gran número de pies
Ensalzando su figura
Con un pañuelo anudado,
Alrededor de su cuello
Y unas botas sin espuelas,
Tampoco lleva revolver,
Si lleva mariconera.
Aparca su diligencia
De manera inapropiada
Y no deja circular
A un pequeño carromato,
Que avanza por la pradera,
Conducido por Paulino,
Vaquero de Caleruega,
Que asoma a la ventanilla
Mostrando enojo y enfado,
Pues ni Argüeso ni nosotros
Facilitamos su paso,
Más aunque le sonriamos
Se marcha muy cabreado.
Alfonso Losada y esposa
Me saludan cariñosos
Como si me conocieran
Y nos hubiéramos visto
Todos los días del año.
Alberto Alonso encontrado,
De Torrelavega oriundo
Que desde Francia ha venido,
En avión hasta Madrid
Y con un coche alquilado
Se ha presentado hasta aquí.
Marta, Manolo y señora
Que como siempre saluda
Con cariño y efusión,
Como bien le corresponde
Por llamarse Manolón
Saludo a Ramón Pajares
Que en sexto fue de mi curso
Y en dos mil siete lo vi.
En plaza y alrededores,
Veo a muchos compañeros,
Que luego los nombraré.
Distingo a primera vista
A Cícero e Ignacio Manso,
El Javier Martín charlando,
Su prodigiosa memoria,
Al aire va demostrando.
Bañugues y su mujer,
José Fernando y su hijo
Y su señora también.
Baldomero y su mujer,
Que acampan en las afueras
En una rulotte viajera.
Daniel Orden Santamarta,
Al orden nos va llamando
Lo mismo que Cascajares,
También Gerardo Barrado,
Que organizan este encuentro,
Nos llevan hasta el convento,
Para ir distribuyendo,
Las camas y habitaciones,
Donde vamos a hospedarnos.
Entramos en portería,
De acristalada oficina
Donde Fray Montes vigila,
Las entradas y salidas.
Libros, recuerdos, rosarios,
Regalos de la visita.
Torcemos a la derecha
Y un pasillo atravesamos,
A su paso está un museo,
Con obras del Padre Salas.
Al llegar al ascensor
A la izquierda divisamos
Un curioso panteón
De estatuas policramadas,
De un tal artista Romero,
Son personajes y santos
De la Orden dominicana,
A los que siguen también,
Por este largo pasillo
Cuadros, estatuas, figuras,
Que imponen en la penumbra
Y quizás desasosiegan.
Junto al ascensor, mosaico
Del Padre Domingo Iturgaiz.
Subimos al primer piso,
Y en un ancho y largo pasillo
Están las habitaciones.
Cada una tiene un nombre,
De un personaje de la Orden,
Alberto, Santo Tomás,
Bartolomé de las Casas,
Alonso Cano, Vitoria.
Mi habitación es la treinta,
Está al final del pasillo.
Se llama Humberto de Nermans
El Quinto Padre Maestro
De la Orden Dominicana.
No es porque lo conozca,
Sino porque lo he leído
En un libro que he encontrado,
En la mesa de mi celda
Donde explica las historias
De todos sus personajes,
Y otro de Iconografía
Del Padre Domingo Iturgaiz
E historia de una Beata
De las tierras castellanas.
Mapas y propaganda
De Caleruega y su zona.
La habitación está bien,
Con su mesa conventual,
Su ducha, armario y lavabo
Y su enorme ventanal.
Perdonadme la turrada,
Que os he dado hasta el momento.
Y vayamos a la calle
A despejar la cabeza.
Desandamos el camino
Y por los mismos pasillos
Que vinimos a la ida,
Recorremos a la vuelta.
El mausoleo intrigante
Me mira con insistencia.
En una sala de al lado,
Sala de Santo Domingo,
Daniel Orden y Barrado,
Cascajares y algún otro,
Sentados en una mesa,
Nos cobran y les pagamos.
Son los noventa y cinco euros
Por los dos días completos
De estancia en este convento.
No recuerdo si esta escena
Fuera más bien por la tarde,
O ya después de cenar.
Pero sea cuando sea
Me siento bien al pagar.
Pasando por portería
Vamos saludando a gente,
Fernando Alonso y Abad,
Ezequiel y su señora
Y ya en la plaza encontramos
A Javier Martín de Pablos
Y también a su mujer,
Javier Muñiz, El Ministro,
Que a su mujer acompaña.
Yo con esto de los cónyuges
Se me hace la picha un lío,
Dados por citadas todas
Con mucho, mucho cariño.
Y vuestros nombres completos
Máximo Peña y señora,
De Caleruega vecinos.
Y Pajarín solitario.
Ramiro Castro de Corcos,
O quizás sea de Ampudia
Y su señora de Abíndano,
O de algún pueblo de al lado.
Las personas que no cito,
No se sientan olvidados,
Que a través de las tres crónicas
Aparecerán nombrados,
Pues las listas de Daniel,
Me lo han facilitado,
Allí se recoge todo,
Eficazmente anotado.
Besos, abrazos, saludos.
La plaza de Caleruega,
Es un lugar concurrido
Y en el foro del encuentro
Por magia se ha convertido.
Charlamos y conversamos,
Y como estamos sedientos
Unas cervezas pedimos.
Hablo con Manolón
Cuando estamos en el Bar,
Me pregunta por mi tierra,
Sus gentes y situación,
Pero acabamos hablando
Del encuentro y de León.
Me dice que le presta mucho,
Que yo le cite en el blog.
Será por méritos propios,
No por recomendación,
Pues motivos me dará
Cuando llegue la ocasión.
Después de animadas charlas
Con todos los compañeros,
Nos avisan que a las nueve
La cena comenzará.
Debemos estar puntuales
Dice la organización.
Con pastillero en la mano
Corremos al comedor.
Nuevos encuentros, saludos
Con cariño y con amor.
Dicen los organizadores
Que nos vayamos sentando
Nos explican el programa,
Las normas y los horarios,
Compra de libros y pagos.
Las cenas son a las nueve,
Las comidas a las dos.
Desayunos a la nona
Para empezar la función.
Las mesas son para cuatro,
Para bien organizarnos
El Padre ¿Salas? explica
Como se sirven los platos.
Como si fuera cadena
De un orquestado trabajo.
Uno recoge el primero,
Y otro retira los platos,
Un tercero trae el segundo
Y el cuarto lo va llevando.
Lo mismo el postre y el vino.
Son pocas las que nos sirven
Y todos colaboramos.
Antes de sentarnos todos,
Saludamos y abrazamos
A quienes no habíamos visto.
Lourdes y Javier del Vigo,
Con su aparato magnífico,
De fotos se sobrentiende
Si se tiene el ojo clínico.
Y también algunos más
Que ya iremos comentando.
En esta primera cena
Los platos son los siguientes:
Sopa verduras juliana,
Con zanahorias, patatas,
Puerros y cebollica.
Merluza con gabardina
Y encima una empanadilla.
Vino de la Ribera
Y el agua de Caleruega
Con un cestillo de pan
Y de postre frutas varias,
Ciruelas, malacatones
Y alguna que otra perica.
Y yogures opcionales,
Naturales y de mango.
Según Orden Santamarta
Somos seteinta dos,
Los apuestos comensales.
Sesenta y siete apostólicos
Y frailes dominicos cinco.
Al finalizar la cena,
Nos comentan el programa
Y dicen los que organizan
Que el mismo será el siguiente:
Las cenas y las comidas,
Según horario previsto.
Después de la cena el Viernes
Charla sobre las misiones
De Shintuya en el Perú,
Hablará Fernado Alonso,
Pues por razones de tiempo,
Pedro Rey no puede hacerlo,
Pues a Perú se ha marchado,
Por razones de los vuelos.
El sábado a la mañana
Visita a Clunia Sulpicia,
Gran ciudad de los romanos.
En zona de los arévacos.
Después de comer veremos.
Algunos la Biblioteca
Padre Martín como guía.
Los otros la exposición,
Con obras del Padre Salas,
Del autor acompañados.
Y a continuación iremos
A la Madres Dominicas,
Su museo, la Capilla,
Claustros y además la cripta,
Juntos visitaremos.
Después misa y homenaje
Al Maestro Padre Pedro
A la noche Isidro Cícero
Nos presentará su libro,
En clave del Santuario
De La Virgen del Camino,
Del Camino de León.
El domingo a la mañana,
Después de desayunar
Partiremos cada uno
En sus respectivos coches,
A Covarrubias o Silos
Una vez acabada la cena,
A la recreación vamos
En donde Fernando Alonso,
Nos va explicando el mandato
Que Pedro Rey le ha dejado
Para explicar su labor,
En la Misión de Shintuya,
Con vídeos, fotografías,
Que Pedro Rey le ha mandado.
Existen unos problemas
Para dar la conexión.
Fernando Alonso, algún otro,
No encuentran la solución
Y aparece un dominico,
Que según me dicen luego
De Caleruega es el prior.
Empezamos viendo un vídeo
De Pedro Rey en canoa,
Que boga sobre el río Manu.
A un lado se ve un guepardo,
Al otro lado se ve un caimán.
Nos presenta las misiones
De Yomibato y Shintuya,
Indígenas mashco piros,
Amazonas, Urubamba,
Maizal y Sarigueminiki
Con sus paisajes y gentes,
Y las edificaciones,
Labor de los misioneros.
Según va narrando Pedro,
Se levantan lo primero,
El dispensario y la escuela,
La iglesia y las viviendas
Y se realizan programas
Para el social desarrollo.
Parece ser que el momento
Se ha vuelto muy delicado
Para nuestros misioneros,
Pues se hará cargo el gobierno
Funcionarios y seglares.
Según nos dice Fernando
Pedro Rey no dice nada,
Pero se ve preocupado.
Ya que son muchos los años
Que los Padres dominicos
Han llevado el Vicariato.
Yo conozco el sentimiento,
Pues en Panamá he tenido
Un hermano misionero,
Que de allí ha venido enfermo.
Agustino Recoleto
Que tras cuarenta y dos años
Ha dejado las misiones,
Y se siente muy afectado.
Se teme por los indígenas,
Y que las internacionales
Arrasen todas las selvas
Y el voraz capitalismo
Devore a sus habitantes.
La corriente espiritual,
Domina las religiones,
Se abandona lo social.
Y se pueblan los países
De grupos evangelistas,
Y líderes carismáticos,
Neocatecumenales.
Interviene el Padre Lobo
Y aclara la situación,
Pues conoce las misiones,
Pues en ellas trabajó
Con mucha dedicación.
Interviene Baldomero
Y Juan Manuel, Manolón.
Vaya rollo os he marcado
Con esta disertación.
La gente va desfilando,
Hacia las habitaciones,
Algunos están cansados
Y quieren irse a dormir.
Despedidas y saludos.
Algunos van a salir.
Me acerco a la portería.
En el bar encuentro a varios,
Ignacio Manso y Bañugues,
Juan Manuel Alvarez Gonzalez,
Maximo Peña y Señora,
Daniel Orden y Mujer,
Y algunos más que me olvido.
Me tomo un gin-tonic frío,
Con su limón exprimido
Y brindo por compañeros,
Por amigos de este encuentro
La puerta sigue entornada.
Y me cuelo para dentro.
El panteón me persigue
Hasta que llego a la celda
Treinta del primer piso
Y poco a poco me duermo.
Hasta mañana a las nueve
Y después de esta pelmada,
Espero sigáis despiertos.
Un fuerte abrazo para todos y disculpas por haber tardado tanto.
Javier Cirauqui
Hoy os dejo el video del acto de presentación, el pasado 14 de Septiembre, en el Santuario, del libro de Isidro Cicero VIRGEN DEL CAMINO enCLAVE DE MISTERIOS.
También el blog se une al homenaje-agradecimiento tributado al pPedro el fin de semana pasado en Caleruega.
Y lo hace con este dibujo que me había enviado, hace ya algún tiempo, el maestro Javier Serrano.
Y pongo como pie del dibujo la carta que le escribe Javier Vallina (gloria del 61) al pPedro.
Mi querido Padre Pedro:
Permíteme unirme con una breve y modesta palabra a la presencia real de quienes gozosamente te acompañan hoy. ¿Cómo expresar alguna idea cabal, un pensamiento relevante, un sentimiento sin afectación de gratitud a quien nos otorgó, al regalarnos su descubrimiento, justamente la posibilidad de esa libertad primera que atisbó el sentido del vivir? ¿Cómo regalarte algún don cercano a lo inefable, si tu sencilla humildad abraza la propia respuesta de la gracia? ¿Cómo hablar a quien supo desvelarnos la propia cercanía a la palabra del silencio, que otorga la autenticidad?
Llegaste a nuestra juventud como la vida que iluminaba un camino deslumbrante. En el aún negro tiempo de una España imcomprensible, nos enseñaste que era posible y preferible creer en la esperanza. Tu entusiasmo por aquella primavera del Concilio cautivó nuestra voluntad de la necesaria utopía que eliminaba los rescoldos, aun ardientes, del anacrónico y cruel nacionalcatolicismo. Creímos, por ti, en la vigencia permanente de una búsqueda de la verdad que sólo se hace posible en la conciencia del otro y recibe su credibilidad cuando se hace cargo de su dignidad pendiente. Esa fue siempre tu iglesia, tu orden, tu vida y acertaste radicalmente, porque hoy sigue siendo la tarea que otorga sentido al camino que debe ser andado.
No fue fácil ni placentero un tiempo tan largo, ni una senda tan empedrada ni fatigosa. Ese dolor silencioso y las tantas incomprensiones sufridas hacen hoy más brillante tu ejemplar magisterio de vida. Quienes lo recibimos en el momento en el que nuestra juventud explotaba, sólo podemos incrementar nuestra gratitud plena y la inmensa dicha de tanta gracia otorgada. Yo quiero hoy dar testimonio personal y colectivo de tu entrega, maestro y amigo, que, en mi memoria de un irrepetible noviciado, adquirió para siempre en mi alma la categoría del modelo que a la vida dotaba de sentido y credibilidad.
Agoto aquí una humilde y sentida palabra de gratitud y homenaje, por temor a herir tu sencillez de corazón, que siempre definirá tu anhelada presencia. Has escogido, como la Marta evangélica, al mejor Jesús que nos acercó la divinidad posible y ese lugar, admirable Padre Pedro, nunca te será arrebatado.
Un abrazo fraterno, lleno de una inexpresable gratitud.
Javier Vallina
...y ya han pasado 10 años.