Blogia

Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

PRIMAVERA DE 2005

PRIMAVERA DE 2005

Después de enviar a Isidro cícdero la fotografía de la primavea de 1938, pensé que sería interesante algún comentario sobre otra de la bajada de la Virgen del Camino a León en las mismas circunstancias, pero en "circunstancias" y "colores" tan distintas...

Y Eugenio Cascón nos la comenta:

 


 

 

Ahí está. Me refiero, claro, a la Virgen del Camino, la nuestra, que aparece en la foto en su trono ambulante, meciéndose a hombros de devotos y autoridades por una calle de León que no sé reconocer porque no hay indicios para ello, y también porque no soy experto en la geografía urbana de esta ciudad. Los nativos dirán, si pueden.

Da la impresión de que la venerada imagen, a pesar del dolor reflejado en su rostro, o quizá por ello, siente la necesidad de salir a respirar de vez en cuando, de darse un paseo desde su silencioso santuario paramero hasta la ciudad ruidosa, carretera abajo, mezclándose con su gente, como en un intento de compartir de cerca las vivencias y las circunstancias del mundo de los humanos, de sentir sus colores, olores y sonidos. De repente se nos hace urbanita. Después, pasará unos días en el fresco interior de la Pulchra Leonina, recreándose con los juegos de luces que proyectan las vidrieras y convirtiendo la catedral, por breve tiempo, en su sala de audiencias, en el auditorio de ruegos, súplicas y alabanzas.  

Largo es el trayecto procesional, ciertamente, y parece que antigua, muy antigua, la tradición. Hay noticias y documentos de romerías y procesiones casi desde el mismo instante de la aparición, “entre grandes luces”, al pastor Alvar Simón Fernández, natural de Velilla de la Reina, que andaba por allí cuidando el ganado, como era  obligación propia de su oficio. Ocurrió el 2 de julio de 1505 y después vino todo lo que ya sabemos en lo tocante a devoción, manifestaciones de fe, construcción de ermitas y santuarios, etc. Por cierto, por si alguien lo desconoce aún, el santuario actual, el de los apóstoles raros de bronce, ese al que accedíamos a través de un túnel que salvaba la carretera y en cuyo coro cantaban algunos, fue elevado con fecha de 24 de febrero de 2009 a la categoría de Basílica Menor (quizá cobre más prestancia al modo latino, Basilica Minor, pues lo de “menor”, en román paladino, a lo mejor desmerece un poco).

Y en este punto me vais a permitir _no os queda otra, es lo que tiene la comunicación escrita_ un breve excurso: no creo ser el primero en preguntarse el porqué de la predilección de la Virgen María por los pastores y otras humildes gentes del campo a la hora de aparecerse. Puedo citar, un poco al vuelo, casos tan conocidos como los de la Vigen de Fátima y sus tres pastorcillos; la de Lourdes, que hablaba con Bernadette, una muchachita casi analfabeta; la de Guadalupe y el indio Juan Diego; la de Aránzazu, la guipuzcoana, dando el susto al pastor Rodrigo de Balzategui allá por el siglo XV; la de la Candelaria, tinerfeña ella, que se presentó, en 1392, a dos aborígenes guanches que, cómo no, andaban de pastoreo. Y muchas otras (conste que algunos datos los he consultado, no me los sabía de memoria). Será quizá porque hoy los pastores ya escasean por lo que ha decrecido sustancialmente el número de apariciones marianas.    

Retomo el hilo. Hay muestras de esta devoción incluso en la novela picaresca. Así, en La pícara Justina, libro de 1605 que narra la historia de aquella desenvuelta moza procedente de Mansilla de las Mulas y que hoy tiene plaza a su nombre tanto en este pueblo como en la propia capital leonesa, se habla de las romerías y de cómo, en situaciones de catástrofe, se traía a la Virgen a la catedral para hacerle un novenario.   

La causa principal de estas excursiones, repetidas innumerables veces, ha sido, pues, la de impetrar la protección y el favor de la Madre de Dios para que arregle algún desaguisado de la naturaleza; esto es, para realizar lo que vulgarmente se llaman rogativas, las más frecuentes de las cuales han sido las destinadas a pedir la lluvia. Y todo está perfectamente reglamentado desde hace siglos, con un estricto protocolo que se sigue a rajatabla para que todo salga bien y se presten todos los homenajes debidos.

La fotografía que nos ocupa y que gentilmente me ha pedido que comente nuestro furriel corresponde al traslado que se efectuó en el año 2005, con motivo de la celebración del quinto centenario de la aparición. El impulso no era esta vez, por tanto, petitorio, sino festivo. Y, según cuentan recientes crónicas, el paseo desde el Santuario a la Catedral duró seis horas y media, de las 3 de la tarde a las 9:30 de la noche, y se cumplieron escrupulosamente todos los pasos, estaciones y rituales preestablecidos, con un primer y breve tranco que era poco más que la salida del del Santuario, un segundo hasta San Marcos y un tercero hasta la Catedral. Aunque en la foto no se ven, dicen que había profusión de pendones, cruces y ciriales de las parroquias de Sobarriba, Valverde, la Virgen del Camino y Trobajo, Villaturiel y Valdefresno, los llamados “pueblos del Voto”.

El cortejo, como nos muestra la coloreada instantánea, era diverso y variopinto, pero, eso sí, muy ordenado, muy procesional. Basta fijarse en el grupo del centro, el cogollo de la ceremonia: se enmarca en una isla cuyos márgenes de asfalto lo separan de la multitud, que se mantiene respetuosamente a cierta distancia. Tal vez influya en ello la presencia de los uniformes, que siempre infunden algo de temor, aunque la ocasión sea pacífica, y de los chalecos amarillos de algunos agentes de movilidad que se ven por ahí.

Hombres trajeados presuntamente importantes, algunos hasta con banda o con vara, signos de autoridad, portan las andas. Imagino que serán los munícipes y altos cargos provinciales. En los flancos, militares de gala y azul, es de suponer que mandos del Ejército del Aire, instalado en el cercano aeródromo. Detrás, la mancha blanca y contemplativa de un grupo de frailes dominicos (algún otro se ha adelantado y anda por ahí escaqueado y de cháchara), cuyas facciones soy incapaz de distinguir, por más que trato de aproximarlas con el zoom, a ver si entre ellos figura alguno conocido, pero las facciones se difuminan con el acercamiento. Seguro que más de uno de vosotros lo consigue. Y, tras los frailes, la retaguardia que forma  otro equipo de hombres de calidad: más corbatas, bandas y uniformes. ¡En qué quedarían los festejos sin la presencia de las autoridades! Entre todos ello, creo adivinar la presencia de una sola mujer: se ve que por entonces aún no funcionaba la paridad.

Y alrededor, el pueblo, más o menos llano, supongo que con algunos desniveles, porque la sociedad tiene altos y bajos. Pero gente de a pie, en suma, que forma parte del cortejo o, simplemente, se ha situado en un lugar estratégico para verlo pasar y, si hace al caso, lanzar algunos vivas a la Excelsa Patrona. Pero no hay sensación de barullo, ya que la el personal guarda la compostura y va casi en fila, no sé si con fervor, que eso ya es cosa de cada uno, pero sí con respeto. Como debe ser.

El ambiente rezuma calor veraniego y la estampa parece estallar de alegría y colorido. El atuendo veraniego contribuye poderosamente a ello. Muchos sombreros y algunas sombrillas protegen del sol y proporcionan aún más color y desenfado. Estamos en los comienzos del siglo XXI, en plena etapa de prosperidad burbujeante, y la felicidad que esta proporciona se refleja en el ambiente festivo. Lástima que más tarde la burbuja estallara y devolviera sordos rumores de otros tiempos. Pero es cierto que ya no vivimos en un mundo mayoritariamente de labriegos que hurgan afanosa y a veces inútilmente en campos sedientos. Ya no son aquellos a los que don Antonio Machado llamaba, injusto y desafortunado esta vez en su descripción de los campesinos castellanos, “atónitos palurdos sin danzas ni canciones”. Ahora, “España va bien” y hay que mostrarse en consonancia.

Veo también, a la izquierda de la imagen, una hilera de mujeres  con atavío regional, tal vez componentes de uno de esos grupos danzantes, tan propios de estos festejos, que conservan las señas identitarias de aquellos que se integraban en los inefables Coros y Danzas de la Sección Femenina.

Este ambiente, festivo a fuer de religioso, o quizá religioso a fuer de festivo, se ha convertido en habitual en las últimas bajadas, todas de celebración jubilosa. Dos años antes, en mayo de 2003, se había producido otra con motivo del VII Centenario de la consagración de la Catedral. Poco tienen estas procesiones recientes con la mayoría de las que se sucedieron en los tiempos previos, destinadas, como dijimos, no a celebrar, sino a pedir, con fe y con angustia. Nada, por ejemplo, con la de 1938, en pleno desastre, encaminada a pedir el final de la guerra, con final feliz, naturalmente, para quienes la organizaban.

El continuo flashback (analepsis, según los clásicos) en el que nos sumergimos cada vez que levantamos la tapa de este baúl de nuestros recuerdos me lleva a otro viaje de la Virgen a León en los años sesenta. En aquel íbamos nosostros, por entonces colegiales apostólicos, como parte numerosa de la comitiva, carretera abajo, ordenados en filas, como casi siempre. El motivo era, una vez más, la rogativa: llevaba mucho tiempo sin llover sobres los campos pobres y secos. Transcurrió la semana del destierro catedralicio y, cuando volvimos a traer la imagen a su lugar, seguía sin caer una gota. “No ha llovido agua del cielo, pero sí la fe en nuestros corazones”, exclamaba, aproximadamente, uno de nuestros frailes, no recuerdo quién, en la prédica final. No sé si la lluvia a que aludía serviría de consuelo a las desesperadas gentes que veían peligrar su cosecha y su sustento. Con todo, la fe no dejaba de ser un asidero, quizá un paliativo en una España rural y pobre, de tonos oscuros, casi negros, aunque nosotros no los percibíamos entonces porque no teníamos con qué comparar.

La Virgen se va de visita y vuelve, sale y entra de su casa de vez en cuando, no como nosotros, descastados, que nos fuimos una vez y no volvimos. Pero me temo que no podía ser de otro modo. “Adiós, madre de mi vida…”.

 

Eugenio Cascón

PRIMAVERA DE 1938

PRIMAVERA DE 1938

Cuando ví esta fotografía, no sé en qué recóndito sitio de Internet, me impactó extrañamente. La he mirado y remirado en repetidas ocasiones; hasta la he tenido por un tiempo como escritorio en la pantalla de  mi Ordenador.

!Y ví tantas cosas...¡

Pensé enviársela a Isidro para conocer lo que él veía. Y éso hice.

Y lo que él ha visto me ha sobrecogido. Es imprescindible leer lo que nos escribe Isidro teniendo abierta al lado la foto que os dejo en el álbum EL SANTUARIO de Ver Fotos/Documentos.

Gracias, maestro.

 


 

PRIMAVERA 1938 (por ISIDRO CICERO)

 

Si tú y yo estuviéramos ahora mismo sentados a una mesa, iría yo señalándote los detalles de esta foto con la punta del lápiz, porque los detalles son muchísimos y esa punta, por lo aguda, es enormemente más precisa que la punta roma de cualquiera de mis ya preartríticos dedos. Mira esta mujer, la cara de pena; ese hombre con paraguas, aquella muchacha llevando la cesta de mimbre hacia el interior del desfile, qué llevará dentro, que casi no puede con ella. Aquellos cables de la luz, este indicador que con ubicación oblicua no nos indica nada… Mira esos tres curas de alzacuellos niquelados alrededor de sus cuellos salvados de la revolución que quizá cantan ahora agradeciéndolo, mira aquel falangista, mira aquellas banderas…

Pero no estamos juntos ahora mismo -bien que lo siento- y no es fácil hacerme entender a cuál de los cientos de figuras que aparecen en la foto me refiero en cada frase. No tendré más remedio que poner el lenguaje escrito en “modo lapicero”, tratando las palabras como indicadores que señalan pronominalmente los estos, los esos, los aquellos, o sus equivalentes femeninos. Aburrida y reseca manera de hablar. O de escribir, que para el caso la misma cosa es, y que se me alcanza como la única  para que tú me entiendas a qué objeto, a qué persona de las que aparecen en esta foto de 1938, Segundo Año Triunfal,  me estaré refiriendo en cada renglón.

También me pienso referir a otras personas y cosas que no aparecen en la fotografía. Por ejemplo al cadáver descubierto días antes de la foto en una cuneta en el mismo pueblo de la Virgen del Camino, a escasos metros del santuario, a escasos metros también del aeródromo donde tiene su base el Grupo de Reconocimiento Aéreo número 21 formado en estas fechas por dos escuadrillas con 18 aparatos cada una. El cadáver pertenecía a una mujer asesinada. Una de tantas.

 

Debo reconocerte que me abruma tanta gente aglomerada, no sé por dónde empezar el análisis morfológico y sintáctico de este texto gráfico que me manda comentar Josemari y acabo decidiéndome por el método de la división en partes o sectores. Trazo tres líneas horizontales paralelas y divido la imagen en cuatro bandas iguales. Luego la divido en otras cuatro bandas verticales y logro así una cuadriculación imaginaria en la que colocar cada uno de los muchos elementos que aparecen.

 

Trazo la primera raya siguiendo la línea del tejado de la casa, de izquierda a derecha. La primera banda superior que delimitamos apenas nos facilita información. En la primera cuadrícula veo las ramas de un árbol con hojas recientes y escasas. En las siguientes, unas líneas de cables de la luz en direcciones cruzadas, hay que aumentar la foto un poco. La línea eléctrica que va de izquierda a derecha tiene tres cables. La que, a distinta altura, la cruza aquí mismo consta de seis cables en dos grupos de tres. Por lo que parece, la electricidad que circula por la segunda se dirige a un término donde el consumo duplica a la anterior. No sabemos hacia donde van esos dos cableados cuyos postes de madera dotados de sus jícaras correspondientes vemos aquí en número de cuatro.

De postes de madera como estos nosotros mismos fuimos testigos de cómo se iba llenando España poco a poco a medida que iba avanzando el siglo y los lentos programas de electrificación rural. Nosotros somos rurales, mayormente, pero no sé tú, pero yo no recuerdo cuándo habrá sido la última vez que he visto un poste de madera en el tendido eléctrico. Los han ido sustituyendo por otros de hormigón hasta en los territorios arbolados como éste desde el que escribo. Me han dicho que, si fueras un nostálgico recalcitrante dado a tendencias vintage, que yo no, postes de la luz de madera podrías comprar todos los que quisieras. Los hay de 5, 6 y hasta siete u ocho metros. Son como los de toda la vida. Como con las traviesas del tren, hay empresas que los han almacenado y te los ponen en casa a buen precio. Creo que vienen de Orense o por ahí.

Antes llamaban jícara a la escudilla de barro que –recuerdo- algunas mujeres mayores tenían siempre a mano para ir bebiendo durante el día su dosis de aquel vino tinto que a mi tierra traían de la parte palentina de la ribera del Duero en panzudas carrales medidas por cántaras. Era un vino respetable, tinto o clarete, con aguja o sin ella que las viejas bebían en sus jícaras, como digo, y el género masculino a gallete por el porrón.

Creo recordar que las jícaras del tendido eléctrico eran de cerámica blanca como las de la foto. Eran los aislantes. Y también tengo la vaga imagen de niño afinando contra ellas la puntería a base de pedradas.  Aparte de lo dicho, en la banda superior de la fotografía solo aparece más ramaje vegetal, casi todo de álamos o chopos, cuya pujanza y frescor nos hace suponer que hacemos esta procesión en la primera parte de la primavera.

El espacio de la segunda banda lo he delimitado por arriba con la recta del tejado a cuatro aguas de la casa y, por abajo, sobre la recta de la baca del autobús.  Esta segunda banda imaginaria, contiene tres elementos llamativos: El principal es esa casa de dos plantas con una tercera de áticos, mansardas y boardillas. En el balcón del chaflán, una mujer cuelga un paño claro sobre los tornos. Al otro extremo de la banda, a la derecha, vemos apuntar por primera vez lo que debe de ser el motivo del paño. Asoma a lo lejos la cúpula plateada del baldaquino de la Virgen del Camino, que es la patrona, la reina y la madre de León y va a pasar dentro de unos instantes por delante de la casa y por delante del fotógrafo.

Otros tres elementos más te señalo a lo largo de esta banda: Mira esos tres hombres subidos no se sabe a dónde, desde luego no a la baca del autobús como podría parecer al primer golpe de vista. Míralos.. Hacen el saludo obligatorio con la mano extendida. En la dirección por la que viene la Virgen del Camino. Observa ese saludo: El brazo derecho recto, formando con la cabeza un ángulo de unos 45 grados. La palma de la mano rígida, hacia el suelo. Aunque los tres hombres no las miran, tres banderas se alzan muy próximas a ellos. Las banderas se alzan pero no ondean, se conoce que no corre una gota de aire. Si nos fijamos bien, también parecen inmóviles las ramas y las hojas de los álamos. Todo hace indicar que es un tiempo seco, sin agua y sin viento. Un tiempo de esos que, desde tiempos inmemoriales, aconsejan a cabildos y autoridades que hay que sacar a pasear vírgenes y santos ad petendam pluviam y a salvar sembraduras. Estas procesiones se hacían toda la vida de Dios entre San Marcos y San Isidro, fechas cruciales para las cosechas, y ahora que se estaban restaurando con rigor todas las tradiciones viejas de la Castilla Vieja, podemos apostar que ésta traída de la Virgen a León tenía lugar entre últimos de abril y mediados de mayo. Por ahora.

De las tres banderas, adivino que la más oscura  pertenece a la Falange Española y de las JONS que solía ser negra y roja; estos dos colores se suelen fundir en uno solo en las fotos en blanco y negro. La bandera del centro parece ser la que desde hace dos años escasos es obligatoria en toda la parte de España que llaman liberada, ya puedes imaginar, querido amigo, que todavía hay otra parte del mismo país, esclava o no sé cómo llamarla, en la zona del bajo Ebro, Madrid y Valencia. Esa parte de España, presa todavía, alza como suya la bandera de España que también ondeaba en León hasta hace poco más de 21 meses. Una bandera de tres colores, que si alguien en la foto la viera ahora en algún lugar, correría a arrancarla y pegarle unas leches a quien la portara.

Otra bandera muy clara, a la izquierda, no sabemos a qué institución representa. Josemari Cortés, entre las pistas que me ha facilitado para interpretar lo más correctamente posible lo que se ve, me apunta que esta enseña pudiera representar alguna organización o cofradía mariana: Pueden ser las hijas de María, pienso yo, las adoradoras perpetuas, las esclavas rendidas a la devoción sin fin…Una cruz grande y varios faroles y lámparas alzados se ven entre el saludo de los tres hombres destacados y lo que viene siendo la Virgen.

En la tercera banda, cuyo límite trazo por debajo de la baca del autobús y de la cúpula de las andas de la Virgen, se acumula muy nutrida información. El letrero de su lateral derecho indica que la empresa Fernández  tenía destinado este autobús a la línea León-Villafranca. Se supone que Villafranca es la del Bierzo, no hay otra. Se supone que a este autobús se subían o se bajaban viajeros en Astorga, Ponferrada y muchos otros pueblos intermedios. En Cacabelos, donde todavía le faltaban 11 años para nacer a un compañero mío este autobús tenía unas cocheras. El muchacho de Cacabelos me fue próximo y amigo en 1961 pero ni su nombre ni su semblante recuerdo, solo recuerdo el nombre del pueblo.

Este autobús procedente de Villafranca del Bierzo se ve que acaba de llegar a León. Se ve que la foto le sorprendió de improviso. Mira la puerta abierta, la luz de la mañana espejeando sobre el cristal oblicuo de esa puerta por la que acaban de salir algunas personas con prisa por estirar las piernas y el brazo. Mira cómo levantan la mano. Pero, como te digo, el autobús de Fernández acaba de llegar: todavía conserva gente en su interior, que no se ha apeado y está mirando por las ventanillas, no sé si, acaso, saludando con la mano derecha como los demás.

Estos coches de línea, lo sabes igual que yo mi querido compañero, se arrancaban con una manivela desde la parte delantera y de vez en cuando había que levantar la tapa del motor para echar agua. Si te ponías cerca cuando el chófer y el cobrador hacían esa operación, podías oír el agua hervir mientras entraba por el tubo recalentado y veías salir un intenso vapor. Seguramente hay un orificio  donde se mete la manivela para arrancar el motor, lo tapa la gente. Pero mira, desde ese punto y la Virgen, mira qué fila tan compactada de personas de ambos sexos con la mano levantada saludando de la misma manera obligatoria. Te comento, ese saludo se lleva ahora mucho aquí, en Italia y en Alemania, es la moda.

A dos pasos delante del autobús, vemos una fila de mujeres con velo, llevando velas encendidas en la mano izquierda. Las velas son largas. La tercera mujer lleva también un libro apretándolo sobre el pecho izquierdo. Seguramente es un devocionario.  Estos devocionarios de tapas negras empiezan a reeditarse ahora, que ha habido ahí unos años en los que escaseaban. Mejor ni acordarse. A la moza siguiente, que si viviera todavía andaría por los 101 o 102 años, casi la despeina la bandera de la Falange, pero por el gesto que pone parece que le da igual.

Ahora vemos a los que portan las banderas. El que lleva la de Falange parece un paramilitar de esa organización. La bandera de la Nueva España no nos deja ver la figura del portador. El soldado o miliciano con la bandera clara lleva boina requeté, camisa desabrochada, pecho ufano y capote militar. Detrás de los faroles y farolas que vimos antes apuntar, una buena colección de clérigos caminan y cantan a la vez. Creo que son latines lo que cantan, porque no ves ni a un solo feligrés que les acompañe, pese a la evidente actitud proactiva de la concurrencia, proclive al culto. A la gente se la ve que pone más fervor y devoción al saludo con las manos que a la oración vocal o al canto, pese a que todos ellos recuerdan me imagino que el que canta, dos veces ora, de eso no han podido olvidarse supongo.

Lo cierto es que las dos orillas formadas por gente, entre las cuales transcurre el río de autoridades, clero y Virgen, se deshacen en saludos con los brazos, no en plegarias. Ni en canticos. Brazos encrespados se siguen viendo acumulándose hasta donde está la Virgen dolorosa, con su hijo muerto entre sus brazos.  Quizá muchos saludos son por miedo y prevención.  1938, la primavera. La muerte había llevado y está llevándoles hijos e hijas a muchísimas madres. De las madres que aparecen en la foto -aparte de la que viene en andas- no sabría yo decir a cuántas les han matado algún hijo. No veo a ninguna mujer en la foto levantando la mano, seguro que las hay también.

En la banda inferior de la foto la más próxima a nosotros, las personas se comportan de forma heterogénea.  Unas de manera idéntica a las anteriores, otras de forma diferente. Unos levantan la mano, otros no. Distingo a un hombre que me mira con excesiva concentración. No me fío de él. Es un joven bien peinado, raya a la izquierda, cuello perfilado y terso. ¿Qué anda buscando con esa mirada descarada, retadora, asustada tal vez? La mano ostentosa que se destaca sobre la negrura de las mujeres enlutadas ¿es la de él, la de ese joven, o es la de algún otro camarada al que tapa?

Fijaos en la tristeza negra de esas cuatro mujeres en la banda inferior de la foto a mano izquierda, abajo. Ved en detalle los hombres mudados, de fiesta, con los botones del cuello de las camisas blancas rigurosamente abrochados sobre la flaca nuez. Mira ese paisano que no se quita la gorra. Algunos nos miran a nosotros a los ojos con ojos tristes. Hay uno, mírale, no sé quién será, que me parece un pobre desorientado, es una época como para estarlo. Mira ese matrimonio pudiente, la señora con abrigo, el señor con corbata. Son burgueses de León, de esos a los que con toda seguridad les ha ido bien en los últimos años. Vienen a implorar la lluvia para el campo y llevan dos paraguas a falta de uno. Hubo veces en la historia  de la Virgen del Camino, tal era el poder de la santa imagen, que la lluvia sorprendía a la procesión aún antes de concluir las rogativas.

Estos dos son de los que ganan siempre, porque son previsores, ordenados, tienen en cuenta los pros y los contras, están preparados por si pintan bastos o pintan copas. Los dos saben mirar a la vez para el mismo sitio duplicando fuerzas. Y ya se van los dos. Se ve que han adorado ya a la veneranda imagen al pasar por Trobajo. O si no es eso, será que quieren adelantarse a toda la comitiva buscando un buen sitio para cuando llegue a la catedral.

Se ha hecho un vacío de gente a su alrededor, así que caminan también sin apretujones. Todo son ventajas. Incluso han esquivado esa piedra que hay en el suelo, con la que ya tampoco van a tropezar. .En el ángulo inferior de la derecha, ¿a dónde va esa muchacha apresurada con la espuerta? ¿Qué lleva en ella y para quién? ¿Y otra que viene detrás con idénticas trazas? Y el mozo con el cajón en los brazos, que apenas se insinúa en el ángulo derecho entre las dos muchachas  ¿qué lleva? ¿Qué ofrece? ¿Qué vende? Tabaco, me dicen unos; escapularios, estampas, me dice otro. Condones, no.

Junto al indicador bidireccional hay unos niños. Por su edad, bien podrían convertirse el día de mañana en progenitores de algunos de mis compañeros de estudios y preces en la casa nueva de esa Virgen tan bien recibida y saludada en la foto. Pues incluso esos niños de la esquina es casi seguro que ya son difuntos, así como te lo digo.

El indicador de la esquina inferior derecha nada nos indica. Amplíes la foto como la amplíes no lo lograrás leer, no busques pistas en él. No sabemos exactamente por lo tanto en qué punto del recorrido nos hallamos. No sabemos –aunque lo sabríamos, si nuestros casi siempre participativos lectores nos lo dijeran- qué hay ahora mismo dónde está esa casa, que yo creo que ya no existe. Si los que lo saben, lo dijeran, que entre todos lo sabemos todo. A mí me parece que la dulce y sufriente Virgen María ha dejado ya atrás Trobajo del Camino y encamina ahora sus pasos hacia la entrada a León. Precisamente por el puente de San Marcos. Como me precisa Josemari, ese es el punto probable, porque es donde le cambian el manto y todavía en la foto no se lo han cambiado.

Camina la Virgen pura entre falangistas. Manuel Fraga Iribarne todavía tiene 16 años y le quedan muchos para hacerse falangista y quitarse. Cuando la foto, todavía le faltaba uno para empezar sus estudios en la Universidad de Santiago, desechada ya la idea de ingresar en los benedictinos de Samos. Pero más de veinte, todavía le faltaban más de veinte, para convertir ese San Marcos por delante del cual va a pasar la Santísima Virgen dentro de nada en el moderno parador turístico nacional que ahora es, perteneciente a la red pública presidida y administrada de forma única por la exmujer de Rodrigo Rato desde hace un par de años ahora cuando escribo. Yo estuve en el Parador una noche con Julio Correas, Javier del Vigo y Mariano Estrada, no sé si conoces.

Pero en esta primavera de 1938 habrá sequía de agua, no la hay de sangre. Ahora, cuando la Virgen Dolorosa pase por delante de San Marcos con su hijo muerto en brazos, aclamada por la Falange, San Marcos es un amasijo infecto de españoles presos, famélicos y torturados. San Marcos es un campo de concentración, uno de los más grandes, crueles y terribles de los muchos que hay en la España liberada.  30.000 personas se calcula que llevan desfilando por aquí desde que el año pasado cayó Asturias.

Cuando la Virgen María pase por delante de San Marcos, tengo toda la seguridad de que sabrá que varios padres, abuelos o familiares de los que en los años sesenta fueron compañeros míos, están ahí adentro sufriendo las penalidades más grandes y más crueles. En la Sala Tercera, de horrible memoria. En la Cueva, en el Museo, en el Picadero, en el Patio, sobre todo en el Patio, donde a la tortura de los torturadores se une la tortura del hielo, la nieve, la intemperie y dentro de nada, el calor asfixiante sin remedio. En  la Carbonera, que tiene las dimensiones de una habitación pequeña, se tienen que amontonar cincuenta hombres para tratar de echar una cabezada.

Cuando dentro de diez avemarías pase por allí la Virgen que lo ve todo y sabe lo malito que tú eres, no podrá desviar su mirada de madera polícroma ni su rígido cuello tallado hacia aquellos internos. Pasará sin verlos, no la dejarán mirar.

Tú sabes como yo la tonadilla de Sara Montiel “Mala entraña”: “Mira niño que la virgen lo ve todo y que sabe lo malito que tú eres”…“Que lo que haces tú conmigo es casi un crimen”. 

Aunque ahora no lo encuentro, no recuerdo cuándo ni a santo de qué lo escribí, sé que en este blog yo ya había escrito antes esto de San Marcos. Un lugar por el que hemos pasado en silencio todos nosotros, leoneses y no leoneses durante toda la vida. Sin mirar como por otros muchos sitios de igual fario. El silencio lo rompió Victoriano Crémer en su “Libro de San Marcos”, cuya lectura te aconsejo después de ver como prólogo esta oportuna fotografía. Yo hoy, cuando le cambien el manto y pasemos el puente, voy a pasar en silencio también por ahí, con la Virgen del Camino, detrás de ella, para no ser confundido. Y ya me callo.

Isidro Cícero

Andrés Trapiello, premio Troa por ‘El final de Sancho Panza’

Andrés Trapiello, premio Troa por ‘El final de Sancho Panza’

El escritor leonés Andrés Trapiello se ha adjudicado el premio literario Troa Libros con valores en su cuarta edición, dotado con 10.000 euros, por su novela El final de Sancho Panza y otras suertes. El premio se concede a una novela publicada el año anterior a la convocatoria y escrita por un autor español que destaque por su calidad literaria y por la trasmisión de valores sobre la mejora de la persona y la sociedad, ha informado en una nota la Fundación Troa, que creó el galardón en 2012.

El final de Sancho Panza y otras suertes (Destino) es la segunda parte de Al morir don Quijote, y narra la búsqueda de fortuna en las Indias del fiel escudero de don Quijote, su sobrina, el ama y el bachiller Sansón Carrasco. El jurado ha otorgado el premio al libro ganador por «su gran calidad literaria, así como los valores que transmite». Trapiello es autor de varias novelas, entre ellas El buque fantasma, premio internacional de Novela Plaza & Janés en 1992; Los amigos del crimen perfecto, premio Nadal y Los confines.

Como ensayista ha publicado, entre otros títulos, Las vidas de Miguel de Cervantes y El arca de las palabras, y también es autor de ocho libros de poemas, entre los que se encuentran, por ejemplo, Las tradiciones.

EMBAJADORES DE LA SIDRA ASTURIANA (Por Santiago Alfayate)

EMBAJADORES DE LA SIDRA ASTURIANA (Por Santiago Alfayate)

Queridos compañeros  normalmente los sábados buscamos la tranquilidad y el disfrute  caminando y trepando por los montes de Asturias y León. En esta ocasión dejamos a un lado La Ubiiña Grande,  El Siete, El Carnizoso , El Samelar u otros semejantes para venir a Pamplona.  No , no son los sanfermines, además esos son días  de mucho barullo, y nosotros, jóvenes aunque con bastantes años, seguimos buscando la tranquilidad aunque sea en las ciudades. Y en esta ocasión venimos como embajadores de la Sidrina Asturiana. Y llegamos a Pamplona a “ tomar un culín” como se hace en Asturias. Aunque no ganaría un concurso de escanciadores creo que no lo hago tan mal. Y que menos que tomarla con “ dos asturianos” grandes en todo, como son Oscar y Mª Jesús. Porque lo de Oscarín, es por el cariño, porque él es grande, pero que muy grande. Dicen  los viejos dichos que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Nosotros queremos  reformarlo y mejorarlo y decimos, mirando a Mª Jesús, que al lado de un gran hombre hay una gran mujer.

Pues con ellos tomamos una botella de sidra “ pata negra” como dicen los entendidos, de manzana  seleccionada y llevada  ex profeso a Pamplona. Y la tomamos  aquí en la cafetería Iruña. La verdad es que aquí toman la sidra de otra manera. Por eso cuando la “estaba tirando”, me miraban algunos con  ojos de expectación. Aquí no la escancian y la toman como si se tomaran un vino, Aquí se pide una sidra y te ponen un vaso de sidra. En Asturias pides una sidra y te ponen una botella, que van “tirando “ y se toman los “culines”.

 

Nos dimos un abrazo profundo y emocionado, nos contamos algunos recuerdos y secuencias vividas con anterioridad, tanto en la Virgen del Camino, como en reuniones del grupo y sobre todo del mantenido aquí. Hablamos de nuestros momentos presentes y nos deseamos salud y felicidad.

 

Yo tenía los teléfonos  de otras personas de Pamplona y alrededores, pero me pareció que podía ser un compromiso el quedar con ellos, ya que nosotros no estábamos todos los días en Pamplona. Pero aunque no estuvimos  físicamente con ellos, si lo estuvieron en nuestras conversaciones, tales como Iturgaiz, Medarde, Cirauqui y otros más. Pasamos unos días visitando algunas poblaciones de Navarra ,de  algunas ya conocíamos algo y  otras eran nuevas para nosotros. Hemos disfrutado de verdad, que es lo más importante.

 

Os animamos a que si pasáis por Gijón, podamos tomar una sidra o un café juntos. Un saludo.

Santiago Alfayate

EL RECORDATORIO

EL RECORDATORIO

Debía ser yo muy importante, más que yo el momento,  o mis padres tenerlo muy seguro como para hacerme unos recordatorios de mi toma de hábito en Caleruega, allá por el septiembre de 1967. 

Pues ni lo uno ni lo otro; mi autoestima a los 16 años no era especialmente relevante y el menos seguro y convencido del resultado de aquella "aventura blanca" era yo.

La realidad es que mi tío Lorenzo de Zaragoza tenía una imprenta, Gráficas Muñoz, y, claro, no costaba nada el encargo.

Pero este recordatorio lo conservó mi madre hasta su muerte entre las páginas de su misal.

Por eso es tan importante. 

Aquella importante y ya lejana fecha del 12-9-1967, inmortalizada en el recordatorio y en mi vida, me la grabó mi padre en la cruz de oro que él me hizo y que he llevado toda mi vida colgada al pecho.

5 del 5 del 50

5 del 5 del 50

En ese día nacía Quique Muñiz Iglesias. Si no me fallan mis cálculos, no creo necesario recordaros que soy de Letras, hoy cumple 65 años.

Felicidades, hermano, alma del reencuentro, agua limpia de amistad.

CON EL SOL EN MEDIA CARA

CON EL SOL EN MEDIA CARA

De esta fotografía, recuerdo a "Manolín" (Asturiano, como yo) que es el rubio del flequillo de la derecha. Yo soy el de la izquierda (en primer plano junto al que sostiene el bloc de dibujo) con el sol en media cara.

Luismi Díez Bayón

TRÍO JOAQUÍN HERNÁNDEZ

TRÍO JOAQUÍN HERNÁNDEZ

El pasado día 25 de Febrero, publicábamos en el blog BALDOMERO ESTABA EN EL AJO (por Isidro Cícero) con motivo del fallecimiento del P. Domingo Iturgáiz.

En uno de sus comentarios, Santines Vibot escribía:

...Ellos no saben que en el 76, estando yo contigo (se refiere a Baldomero) allá en la Virgen redimiendo nuestra “traición” al dirigir la Escolanía, formamos con Vicente Suárez Álvarez, vestido de soldado, aquel famoso trío “Joaquín Hernández” y grabamos a capella sus Himnos del Nuevo Testamento. 

Luis Carrizo entraba al trapo:

...De ese trío, querido Vibot, tengo yo una foto, que a lo mejor ya te la he hecho llegar en el transcurso de alguno de los correos que he tenido el placer de cruzarme contigo. Si no la conoces no tienes más que boquear (como seguro que también decís en Palencia) y te la haré llegar escaneada. Está Vicente, hecho un brazo de mar con su uniforme; estás tú y está, obviamente, el amigo Baldo. Aprovecho para daros las gracias a los tres porque la foto recoge vuestra actuación en el restaurante Novelty de León, donde estaba yo celebrando mi boda.

 

Pues bien, hoy os dejo las fotografías (no una sino dos) en cuestión del trío Joaquín Hernández en su actuación estelar en la boda de Luis Carrizo y su Furriela, aunque Luis me advierte:

...Pero te pongo en antecedentes no vayamos a tener un lío con los derechos de imagen. Los de mi boda, no, porque ya los cobré en su día, pero tengo algún recelo respecto a los derechos del trío Joaquín Hernández. Consúltalo con tu equipo de abogados.


LOS RECUERDOS DE LUISMI

LOS RECUERDOS DE LUISMI

En esta fotografía estoy  en los jardines del estanque (recién aterrizado en el colegio) con la hija de unos amigos de familia de mi Caborana natal.

Yo no recuerdo a casi nadie de los de mi curso por el nombre: Al mencionado Manolín (creo que apellida Castañón) a mi compañero de pupitre (por el apellido nos correspondía) Jesús Diez Fernández (Escritor y fotógrafo de Sopeña de Curueño: "El niño del tren hullero"; "No puedo saltar mi sombra" "Aldabas de otro mar".. etc.)

También recuerdo a otro del mismo pueblo (Sopeña de Curueño) de nombre Miguel,  a dos hermanos gemelos (creo que apellidan Viloria)... poco más. Los años no perdonan y yo nunca fui bueno para recordar nombres.

En fin gracias por tu tiempo. Un saludo.

                       Luismi Díez Bayón

EL FINAL

EL FINAL

Eran años de derribos ... y así comenzaba el del viejo Santuario.

VISTA AÉREA 1957

VISTA AÉREA 1957

Puede ser la primera fotografía del Colegio, corría el bendito año de 1957.

LA NARIZ DE LUISMI

LA NARIZ DE LUISMI

En esta fotografía no reconozco (por el nombre) a nadie y yo soy "una nariz que aparece segunda por izquierda" .

Luismi Díez Bayón.

PENDONES EN PAMPLONA

PENDONES EN PAMPLONA

Te mando esta crónica aparecida hoy en el Diario de Navarra sobre el paseo que se dieron los pendones leoneses por Pamplona y entregaron en la Diputación la escultura del P. Iribertegui sobre los pendones.

Un saludo

Javier
 Medarde


FOTOS COMIDA EN NOCEDO

FOTOS COMIDA EN NOCEDO

Pinchando en el enlace que encontrareis en OTROS con el nombre de FOTOS NOCEDO RECUERDO MANOLO CENTENO 18-4-2015, podréis ver las que han salido de la larga máquina de Javivi, de Malvárez, del Furriel, etc.

También aquí os dejo dos enlaces.

https://plus.google.com/photos/109909512747840548775/albums/6139722552607483185

https://picasaweb.google.com/112045593798858222692/NOCEDO1842015?noredirect=1

SORPRESAS NOS DA LA VIDA

SORPRESAS NOS DA LA VIDA

Fuí compañero de Luismi en Telefónica durante varios años. Hasta ahora no he sabido que también lo fuimos en el colegio de la Virgen del Camino.

De haberlo sabido ...

 


 

Hola Cortés:

Soy Luismi ( Luis Miguel Diez Bayón, jubilado de Telefónica.. supongo que me recordarás)

Mi hermana, revolviendo entre las cosas de mi madre (fallecida no hace mucho) ha encontrado algunas cosas relacionadas con mi estancia en el Colegio de los Dominicos de La Virgen del Camino.

Como quiera que recientementeme enteré de que existe una página, en la que tu participas, de ex-alumnos, te adjunto un documento y 3 fotos por si pudiesen interesar.

Este documento es un certificado de estudios firmado por los Padres Felipe Lanz y el ya fallecido Juanjo Iparraguirre de los dos cursos que realicé en el Colegio (1964/65 y 1965/66) que fueron 2º y 3º de Bachiller.

RECORDANDO A MANOLO CENTENO

RECORDANDO A MANOLO CENTENO

Como lo hicimos en ocasiones anteriores, el sábado volveremos a reunirnos para estar con su familia, Fely, Ana y Javier. Y comeremos juntos en Nocedo (donde comimos con él por última vez) recordando a Manolo Centeno en el segundo aniversario de haber cruzado al otro lado del río.

Nocedo (León), 13 de abril de 2013

 


Esto nos escribe José I. Serrano Mallada.

 

Manuel ahora ayuda…
 
a los callejeros, siempre perdedores,
 
di al  Pastor que vas a la puerta cuatro,
puerta por la que entran los rezagados, 
los  mansos, perdedores y  olvidados
que tuvieron mal papel  en  el teatro
y que  entran en el cielo consolados
de tu mano, mi  Manuel, al que idolatro.
 
 y a los compañeros,  siempre acogedores,
 
y luego dile que vas a la puerta nueve
para las aves del paraíso ya sin los dorados 
que llegan  heridas desde negros prados
y que creyeron en cielo largo o breve
o en ninguno,  les ves mirar  a todos lados
pero con tu caricia entran ya reconfortados.

LA CARA MÁS OCULTA DE SOR SONRISA

LA CARA MÁS OCULTA DE SOR SONRISA

Publicado en Cáscara amarga, Pderiodismo y diversidad. La obra teatral “Las dominicas” relata los últimos días de dos monjas, amantes, amenazadas de desahucio, acosadas por Hacienda, y que acabaron suicidándose con barbitúricos y alcohol. 

Nadie puede negar a estas alturas el tirón mediático que tienen las historias protagonizadas por monjas. A lo largo de la historia del cine, películas y series han centrado su atención en este colectivo que sigue despertando una ingente curiosidad en el público.

El último en ser cautivado por los misterios de una vida dedicada al servicio religioso ha sido Iñaki Garz, director catalán que dirige ahora un montaje basado en una historia real y sorprendente protagonizada por la famosa sor Sonrisa, una monja belga que llegó a número uno en la lista de éxitos musicales en EE UU convirtiéndose así en un icono de los años 60 gracias a su canciones.

La obra, que se estrenó en La Seca-Espai Brossa (Barcelona) el 9 de abril, relata la vida de Jeanine Deckers, una monja que tras muchas vicisitudes terminó alcoholizada, en la ruina y con la única compañía de su amante, la también novicia Annie Pécher, once años más joven, realizando un pacto de suicidio en un piso de la periferia de Wavre del que las dos mujeres iban a ser desalojadas.

Deckers ingresó en 1959 en las Hermanas Misionarias Dominicas de Nuestra Señora de Fichermont y en el convento destacó por escribir y cantar canciones, además de por su carácter risueño. Sus superiores la animaron a que grabara un disco y en 1962 la canción Dominique, editada en single, se convirtió en un hit. De hecho, es uno de los temas principales de la última temporada de la serie American Horror Story, que tiene como protagonista a la flamante Jessica Lange.

Según su autor, el montaje teatral "nos introduce en la lucha tenaz de las dos protagonistas contra todos los estamentos sociales y religiosos que han marcado la trayectoria de sus vidas personales".La pieza, añadía "es fiel reflejo del movimiento social de lucha y rebelión que caracterizaba los años setenta".

Rosa Cadafalch, la actriz que encarna a Sor Sonrisa, destacaba su sorpresa "al enterarme de que la historia era real, que las dos protagonistas existieron y se suicidaron como en la obra". Y aunque la obra inventa algunas situaciones y diálogos tratando de imaginar cómo fueron las últimas horas de la pareja, como bien señala Cadafalch, actriz que interpreta a la pareja sentimental de la protagonista, Las dominicas "ofrece muchas pistas" sobre la vida de estas monjas.

http://www.cascaraamarga.es/cultura/50-cultura/11066-la-cara-mas-oculta-de-sor-sonrisa.html?utm_content=buffer25b36&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

 


 

EL PAÍS

El reverso oscuro de Sor Sonrisa

‘Las dominicas’ aborda la historia real de la religiosa belga cantante que se suicidó con su pareja, también monja, acosada por el fisco

 

Rosa Cadafalch y Annabel Castan, en ’Las dominicas’.

Las historias de monjas son un verdadero tesoro, un subgénero que ha dado mucho de sí. Baste con recordar las peripecias de Sor Citroën o el drama de Audrey Hepburn como la protagonista de Historia de una monja de Fred Zinnermann (basada en la historia real de Marie Louise Habets en el Congo y en la Bélgica ocupada por los nazis). Ahí están también Meryl Streep y Rosa Maria Sardà en la piel y los hábitos de la hermana Aloysius de La duda. El éxito de la temporada teatral en Barcelona lleva escrito el nombre de otra monja Sister act,el musical coproducido por Whoopi Goldberg, Stage y El Terrat, que acaba el 26 de abril sus representaciones en el teatro Tívoli para iniciar una gira por más de veinte ciudades españolas. Pero la novedad en la cartelera barcelonesa es la próxima irrupción de otra historia de monjas no menos sorprendente y muchísimo más negra.

Se trata de Las dominicas (Les dominiques, en catalán), de Iñaki Garz, que también dirige el montaje. La obra, que se estrena en La Seca-Espai Brossa el próximo 9 de abril, relata los últimos días de dos monjas, amantes, amenazadas de desahucio, acosadas por Hacienda, y que acabarán suicidándose con barbitúricos y alcohol. La historia es real y está basada en la vida de la famosa Sor Sonrisa, “la monja cantante”, que triunfó con su guitarra y sus composiciones en los años sesenta para abismarse luego en una verdadera tragedia que ríete tú de la de las monjas en Katanga.

Sor Sonrisa, era Jeanine Deckers, monja belga que llegó a número uno en la lista de éxitos musicales en EE UU. Tras muchas vicisitudes Deckers terminó alcoholizada, en la ruina y con la única compañía de su amante, la también monja Annie Pécher, once años más joven, realizando un pacto de suicidio en un piso de la periferia de Wavre del que las dos mujeres iban a ser desalojadas.

La obra de teatro de Iñaki Garz —que no es la primera creación sobre el caso: hubo una versión en musical aparte de una película, The Singing Nun, 1966, con Katharine Ross y Chad Everet—- no cambia los nombres aunque, señala Rosa Cadafalch, la actriz que encarna a Sor Sonrisa, inventa algunas situaciones y diálogos tratando de imaginar cómo fueron las últimas horas de la pareja. “Mi sorpresa fue muy grande al enterarme de que la historia era real, que las dos protagonistas existieron y se suicidaron como en la obra”. Cadafalch, que actúa con Annabel Castan (en el papel de Pécher), indica que Las dominicas “no explica toda la vida de las monjas, pero ofrece muchas pistas”. La actriz, que estudió en un colegio de monjas, considera que la función “es un regalo para nosotras, se centra mucho en la relación de pareja y en cómo esa relación se va agriando”.

La obra plasma en escena los últimos días de las dos mujeres

La obra, según su autor, “nos introduce en la lucha tenaz de las dos protagonistas contra todos los estamentos sociales y religiosos que han marcado la trayectoria de sus vidas personales”. La pieza, continúa “es fiel reflejo del movimiento social de lucha y rebelión que caracterizaba los años setenta”.

La verdadera Sor Sonrisa.

Jeanne-Paule-Marie Deckers (Laeken, 1933-Wavre, 1985) era hija del dueño de una pastelería y tras destacar en los boy scouts estudió y trabajó de maestra. Ingresó en 1959 en las Hermanas Misionarias Dominicas de Nuestra Señora de Fichermont, con sede en Waterloo y tomó el nombre de Hermana Luc-Gabrielle. En el convento destacó por escribir y cantar canciones. Sus superiores la animaron a que grabara un disco y en 1962 la canción Dominique, editada en single, se convirtió en un hit. La monja se hizo famosa como Soeur Sourire, Sor Sonrisa. La simpática historia entra a partir de entonces en el terreno del drama. Deckers denunció que le censuraban las canciones y la obligaban a aparentar una felicidad que no sentía. En 1963 en un curso de Teología en Lovaina, que ya es sitio para ligar, reanudó la amistad con una vieja amiga de juventud, Annie Pécher.

Artísticamente en declive y en desacuerdo con sus superiores dejó el convento en 1966, aunque ella seguía considerándose monja a todos los efectos. Seguidora del Concilio Vaticano II, lanzó una canción a favor de los anticonceptivos titulada Gloria al Señor por la Píldora Dorada que no fue bien recibida por las autoridades católicas y tampoco escaló la lista de éxitos precisamente.

Deckers sufrió un colapso nervioso y fue tratada con psicoterapia. La relación con Pécher tampoco marchaba bien pues Deckers se negaba a ir a mayores y la joven realizó un intento de suicidio al pensar que su amada se marchaba a las misiones. Finalmente, tras muchas resistencias, la relación se convirtió en abiertamente homosexual (en la obra de teatro las monjas ya son amantes).

A finales de los setenta llegó un nuevo golpe para la monja cantante al reclamarle la Hacienda belga los impuestos impagados durante su carrera. Deckers y Pécher se suicidaron el 29 de marzo de 1985, dejando una nota en la que pedían que se las enterrara juntas, como se hizo.

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/03/18/actualidad/1426701676_631561.html <http://cultura.elpais.com/cultura/2015/03/18/actualidad/1426701676_631561.html

 


 

PIKARA, online magazine

Las cuatro vidas de Sor SonrisaJeanne-Paule Marie Deckers desbancó al mismísimo Elvis con el single que la hizo famosa cuando era monja dominica. Dejó el convento, se dedicó a la canción protesta y a su proyecto de pareja con otra exmonja. No ganó nada por su éxito musical pero tuvo que pagar un alto precio.

El próximo octubre se cumplirán 80 años del nacimiento de Jeanne-Paule Marie Deckers (la Hermana Luc-Gabriel), conocida artísticamente como Sor Sonrisa. Esta monja de tantos nombres diferentes perteneció a la orden de Las Dominicas y logró desbancar con sus cantos al mismísimo Elvis de las principales listas musicales norteamericanas, tras haber sido contratada por la discográfica Philips. Esto la convirtió entonces en la única artista belga que lograba tal azaña.

Sin embargo, el triunfo de Deckers se volvió amargo cuando decidió seguir su propio camino, dejar los hábitos y denunciar las posiciones de la Iglesia ante cuestiones como la píldora anticonceptiva o el machismo. Acabó quitándose la vida el 29 de marzo de 1985, en un pacto suicida junto a la que fue su amiga, amante y compañera: Annie Pecher. 

De Jeanne Deckers a Luc Gabrielle

La Historia nos ha enseñado que el matrimonio, el trabajo sexual y tomar los hábitos fueron, durante años, las únicas opciones que tuvieron las mujeres, antes de que se materializara el inicio de su inclusión como ciudadanas de derecho en la “sociedad occidental”. La tercera de estas opciones (ser monja) fue escogida, aunque nos resulte contradictorio, por muchas mujeres que deseaban vivir su vida de forma independiente, que huían de la idea del matrimonio y que querían cultivar sin límites su intelectualidad. Un claro ejemplo lo tenemos en Sor Juan Inés de la Cruz, figura que ha sido visibilizada de forma incansable desde diferentes abordajes feministas.

Sus composiciones eran la banda sonora diaria del convento

El caso de Jeanne Deckers (1933-1985) es similar: belga aficionada a las artes y a la música y soñadora de un mundo que aceptara las diferencias y de una Iglesia que dejara de imponer cargas a las mujeres. La niña Deckers hizo su primera comunión en medio de la Segunda Guerra Mundial. Vivió una infancia que siempre definió como “gris”; una etapa en la que el maltrato materno y la ausencia de un padre al que adoraba, la marcaron de por vida.

Las presiones familiares fueron tales, que en 1954 Jeanne-Paule Marie (que previamente había sido estudiante en la Universidad de Lovaina) decidió inscribirse en el Instituto Dominicano de Sainte-Anne en Gosselies. La decisión no era más que una “huida hacia delante” bajo el fin de escapar de un compromiso matrimonial que su familia pactó y al que Jeanne se negó. Tres años después de su decisión, ingresó en el Convento de Fichermont en Waterloo como monja de la orden de Las Dominicas. Allí se le asignó el nombre de Luc-Gabrielle: combinación de los nombres de su padre y de su madre.

A lo largo de su vida, Deckers cambiaría de nombre dos veces más. La última, en un afán de reclamar su derecho a evolucionar y a reinventarse.

De Luc-Gabrielle a Sor Sonrisa: El éxito mundial de Dominique

Las inquietudes artísticas de Deckers no tardaron en salir a la luz dentro del convento. Sus composiciones musicales guitarra en mano se convirtieron en la banda sonora diaria de las Dominicas hasta que, dos años después de tomar los hábitos, el convento y la casa de discos Philips orquestaron la firma de su primer contrato discográfico. Se decidió entonces que la figura de la monja sería totalmente anónima y que sus canciones aparecerían bajo el pseudónimo de Sor Sonrisa, un nombre que Deckers consideraba ridículo según dijo en declaraciones posteriores. El nombre quedó en la propiedad del convento y de la Philips. También los derechos de autoría y los beneficios percibidos se quedaron dentro de las puertas del convento debido a los votos de pobreza y obediencia realizados por Deckers dentro de la orden. Votos que, por otra parte, solo parecían afectarle a ella.

El single de lanzamiento, Dominique Nique Nique, fue un éxito rotundo mundial  llegando a desbancar al propio Elvis de los primeros puestos en las listas Billboard de Estados Unidos (en 1963). Tal fue el boom, que el anonimato de la monja no se sostuvo por mucho tiempo. Las ganas de saber quién se encontraba detrás de esa voz, hicieron que enseguida el mundo del periodismo y la farándula ensalzaran la historia.  Finalmente fue el conocido programa El Show de Ed Sullivan el que desvelara la figura que estaba detrás de la canción del momento. La decepción no tardó en llegar, ya que la monja no respondía al canon de belleza y femineidad que el imaginario colectivo le había impuesto.

Sin embargo, el mundo del cine no esperó para quitarse tal espina y, dos años más tarde, un film inspirado en Deckers vio la luz bajo el nombre The Singing Nun. Eso sí, la actriz protagonista (Debbie Reynolds) sí que que respondía a la imagen que todo el mundo se había creado en torno a la monja y que no resultó ser la verdadera. La película inventó incluso el romance heterosexual entre Deckers y un hombre que nunca existió. De hecho, los gustos sexuales  y amorosos de la monja “real” estaban muy lejos de este ideal heteropatriarcal, como su historia demostraría más adelante.

Luc Dominique o el derecho a reinventarse

Jeannine retomó sus estudios, esta vez desde la teología, en un último intento por encajar en la vida que había llevado hasta ahora. Finalmente, 1966 fue el año del cambio para Deckers. Tras el convencimiento de que su vocación no estaba en el mundo eclesiástico, decidió emprender una nueva vida desde la auto-afirmación: dar alas a su faceta como autora de canción protesta e iniciar un proyecto en pareja con otra exmonja: Annie Pecher. Abandonó pues el convento con una mano delante y otra detrás, sin percibir nada de los beneficios económicos que había llevado tanto a la discográfica como a la Orden.


Cuando abandonó el convento, inició diversos proyectos solidarios junto con su pareja

La nueva etapa musical de Deckers tuvo que iniciarse con un nuevo nombre (Luc Dominique) al no tener ésta derechos sobre el anterior pseudónimo. Sin embargo, “la cara B” de la cantautora no gustó a una sociedad que la había idealizo en torno a un estereotipo que no cumplía. En una de sus canciones, la antigua dominica afirmaba que Sor Sonrisa había muerto, así como su fama: “Dios (decía la letra) es la única estrella”.

Así, su nuevo trabajo, grabado también para la Philips (I am not a star in Heaven), resultó un fracaso rotundo a pesar de ser visibilizado desde la polémica debido a unas letras con fuerte contenido protesta en torno a temas como el machismo, el control de la Iglesia y los hombres sobre el cuerpo de las mujeres, el maltrato materno, o la defensa a la píldora anticonceptiva (canción Pilule d´or) que el Vaticano condenaría poco tiempo después con la carta Encíclica Humanae Vitae.

La posición de la nueva Deckers, se encontraba más cerca de las nuevas concepciones de la Teología, entre el Concilio Vaticano II y los sucesos de mayo del 68. Su nueva vida intentó ser coherente con esos postulados junto a su compañera con quien llevó a cabo varios proyectos solidarios por iniciativa propia. Así, en una de las canciones de su nuevo trabajo, Jeanne reclamaba “el derecho a evolucionar, a vivir solidaria en blue jeans y pijama”.

El éxito de Dominique Nique Nique, su trampa mortal

La nueva apuesta musical de Deckers no dio los frutos esperados, por lo que ésta decidió llevar una vida junto a su compañera bajo un voto de pobreza casi impuesto: abrieron una escuela para niñas y niños autistas y sobrevivieron a duras penas a base de clases de guitarra y otros trabajos. Durante un tiempo, permanecieron tranquilas con su estilo de vida hasta que el fisco golpeó duramente sus puertas.

La Agencia Tributaria del Gobierno belga empezó a exigir a Jeanne el tributo correspondiente a los beneficios generados por la canción Dominique Nique Nique, a pesar de que fueron la Iglesia y la casa de discos las únicas beneficiarias de su éxito y las que ostentaban los derechos de su autoría. 99 mil dólares en impuestos empezaron, entonces, a perseguirla.

A pesar de alegar que en ningún momento percibió beneficios por el tema musical, las autoridades  no dieron por válidos sus argumentos y finalmente Jeanne fue condenada por la Administración que embargó su escuela, quitando tanto ella como su compañera la única posibilidad de sustento que tenían. En este sentido, no quedan claras cuáles fueron las posiciones tanto de las Dominicas como de la Philips ya que, si bien hay versiones que apuntan a que las primeras accedieron a ayudarla; otras, afirman justo lo contrario: que fue la casa de discos quien lo hizo mientras que la Iglesia le dio la espalda.

Fuera como fuere, la deuda era tal que a pesar del intento de las dos mujeres por seguir adelante, no lo consiguieron. La presión hizo que la que fuera Sor Sonrisa se sumiera en una profunda depresión llegando a tener incluso problemas con el consumo de medicamentos y alcohol.

Finalmente, el 29 de marzo de 1985, Jeanne y Annie hicieron un pacto suicida que ejecutaron a base de una sobredosis de pastillas, alcohol y sus propias manos entrelazadas. Sus cuerpos fueron hallados sin vida en su apartamento de Wavre (en Bélgica). Ambas dejaron unas notas de despedida en las que solicitaban ser enterradas juntas en un rito católico. A pesar de lo polémico que esto resultaba para la Iglesia (pecadoras por relación lésbica y suicidio), sus deseos fueron satisfechos y sus cuerpos descansan hoy el uno junto al otro bajo una frase que dice “vi su alma volar entre las nubes”.

Irónicamente, el mismo día de la muerte de ambas, la Sociedad Belga de Autores, Compositores y Editores (SABAM) había recolectado casi 600 mil francos belgas para destinarlos a su causa; una cifra superior a la que Jeanne debía abonar a la administración belga y con la que ambas mujeres hubieran podido afrontar sobradamente sus pendientes con el fisco.

Alto precio, el que pagaron otrxs, para que Jeanne Deckers  pudiera cambiar su nombre una vez más y reinventar así su historia, en el caso de haberlo querido.


La canción Dominique volvió a sonar recientemente en la serie estadounidense American Horror Story: Asylum (segunda temporada). Se trata de la música de fondo que suena en las instalaciones del psiquiátrico donde se desarrolla la serie.

 

http://www.pikaramagazine.com/2013/04/las-cuatro-vidas-de-sor-sonrisa/#sthash.1us8kto6.dpuf


ANTES DE LLEGAR NOSOTROS

ANTES DE LLEGAR NOSOTROS

Preciosa fotografía que he encontrado en internet. El viejo Santuario. Foto de 29-9-1932.

NO RECUERDO NADA TRAUMÁTICO DEL COLEGIO

NO RECUERDO NADA TRAUMÁTICO DEL COLEGIO

Entrevista aparecida en el Suplemento Siglo XXI de la Nueva España de Oviedo, a nuestro compañero, gloria del 61, Javier Fernández Vallina.

Os trascribo el texto y os dejo las páginas originales del periódico en el álbum PRENSA de Ver fotos/Documentos.


 


 

Memorias 1 y 2 | Javier Fernández Vallina, profesor de la Complutense y exconsejero del Principado

 

"Al llegar al Gobierno del Principado hice algo que a algunos les extrañó: el interventor que correspondía a mi Consejería era Luis Francés, marido de Mercedes Fernández, del PP, y alguien me dijo que lo podía cambiar, y respondí que no"

 

"Los GAL me produjeron ruptura moral, pero comprobé que González acabó con ello"

Francisco Javier Fernández Vallina nace en Sama de Langreo, en 1951, y su condición de asturiano fue el argumento que el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, esgrimió en 1999 para ficharle como consejero de Educación y Cultura de su Gobierno. "Lo hizo con su poder de persuasión", evoca Vallina, que dicta sus "Memorias" para LA NUEVA ESPAÑA en esta primera entrega y en otra más mañana, lunes. Otro factor para acudir a él había sido su larga trayectoria en el Ministerio de Educación, con los ministros Maravall, Solana y Alfredo Pérez Rubalcaba. Con este último también había pasado, como jefe de gabinete, al Ministerio de Presidencia entre 1993 y 1996. Fueron los años "más duros", con sucesos como el escándalo de la organización antiterrorista GAL, "que me produjo una ruptura moral, pero comprobé personalmente que Felipe González fue el que acabó con ello". Fernández Vallina tuvo en su juventud una etapa como religioso dominico. Llegó "a tomar los hábitos", pero lo dejó en primero de Filosofía y volvió a Sama con inquietudes de justicia social e ideales de un cristianismo reformado por el Concilio Vaticano II. Estudia Filosofía y Letras, rama de Filología Semítica, entre Salamanca y Madrid. Hace su tesis doctoral sobre el Libro de Job –dirigido por Alejandro Díez Macho, un eminente filólogo bíblico–, y se implica después en el movimiento de los "penenes", que reivindica mejores condiciones laborales para los profesores no numerarios de la Universidad española. Después, forma parte del equipo del rector de la Complutense, Ignacio Bustelo, y en 1984 Pérez Rubalcaba le llama al Ministerio para desarrollar la ley de Reforma Universitaria (1983). A continuación, participa en la elaboración de la ley de la Ciencia y de la LOGSE, "con enormes discusiones, pero con el consenso final, menos el del PP". Vallina reconoce, no obstante, que "no tuvimos los medios para desarrollarla porque se nos vino encima la crisis de 1992-93", aunque dicha crisis "se encauza en el último año de González y el ministro Rodrigo Rato, del PP, reconoció que iba a continuar la senda que había iniciado su predecesor del PSOE, Pedro Solbes". Tras esa etapa política, en 1996 vuelve a la Complutense, al departamento de Estudios Hebreos y Arameos, que en el presente dirige. Lo hizo en calidad de profesor titular, "lo mismo que le ha sucedido a Rubalcaba recientemente". En esos años "cuaja en la Complutense el Instituto de Ciencias de las Religiones, que es el primer centro de esas características en el ámbito público y laico español, algo que, sin embargo, era habitual en Alemania o Inglaterra".

Ya en el Gobierno del Principado, supervisa las transferencias en Educación y "fueron años de mucha construcción política y civil, ya que, salvo el Niemeyer, se gestaron en esa legislatura las infraestructuras culturales más potentes de Asturias". Fue viceconsejero suyo José Luis Iglesias Riopedre, envuelto años más tarde en la "operación Marea". "El Riopedre que yo conozco es un hombre ejemplarmente austero, con unas cualidades enormes y que venía de un pasado de entrega y de una raíz cristiana; cuando leí lo de la ´operación Marea´ fue un trauma para mí, pero tengo que suspender el juicio porque no conozco esa parte". En cuanto a sus propias responsabilidades, Fernández Vallina evoca que "hice algo que a algunos les extrañó, pero que para mí resultaba una satisfacción: el interventor de mi Consejería era Luis Francés, marido de Mercedes Fernández, del PP, y alguien me dijo que lo podía cambiar, pero respondí que no".

Memorias 1 | JAVIER FERNÁNDEZ VALLINA | Profesor de la Universidad Complutense (Estudios Hebreos y Ciencias de las Religiones) y exconsejero del Principado

"Fraga habló en Salamanca del centro político y pregunté: ´¿Cómo dice eso si aquí no hay formalmente izquierda?´"

"Siendo monaguillo en Sama vi cómo una persona se presentó en la sacristía con una pistola y amenazó de muerte al cura José Luis Ortiz, autor de la famosa homilía que leen en tiempo de Tarancón los curas obreros"

 

Lolina la de Castaño. "Nací el 27 de mayo de 1951, en Sama de Langreo. Mi madre, Dolores, era una mujer sencilla, apenas sin estudios y que a los 9 años fue a servir a otra casa, la de la famosa Sastrería Castaño de Sama, que es la de mis recuerdos de infancia y de mi socialización. Y por ello a mi madre la llamaban Lolina la de Castaño. Mi padre, Iluminado, era practicante de noche, e incluso partero, y toda la vida estuvo en el famoso Sanatorio Adaro de Sama. Es el entorno familiar, sencillo, de mi hermano mayor, Emiliano, y el mío. Los años 50 y 60 en Langreo eran expresión de un medio dominado por la mina, pero con esa especie de ilusión colectiva de toda familia para que sus hijos alcanzaran el mayor nivel de educación posible. Mi hermano fue al colegio de La Salle de Ciaño y después al Corazón de María de Gijón, de los Claretianos. Posteriormente estudió en Salamanca y llegó a catedrático de Filología Latina en su Universidad. Se acaba de jubilar y se dedicó no poco a la historia de Asturias, porque trabajó sobre el latín tardío de la cristiandad y el latín medieval, y su tesis fue sobre el obispo Pelayo de Oviedo. Yo fui al colegio de las Dominicas de Sama, de los 3 a los 10 años, y el Bachillerato lo hice con los Dominicos de La Virgen del Camino (León), que era escuela apostólica o criadero de posibles vocaciones. Fue mi caso y a los 16 años fui al noviciado de los Dominicos en Caleruega (Burgos), durante un año. Allí tomé los hábitos y fui a estudiar Filosofía en Las Caldas de Besaya (Santander), pero durante el primer año lo dejé y volví a Sama. Hago el PREU (Curso Preuniversitario), que era lo que me faltaba para completar la Enseñanza Secundaria, en el Instituto de Sama Jerónimo González, casi recién inaugurado. Ahí tengo mi primera experiencia político-social, digamos, ya que mi curso hace la primera huelga, algo que entonces ni se concebía. Nos imponen castigos que consistían en quitar puntos de los cien que te daban al comienzo del curso, pero no llegó la sangre al río. Recuerdo también perfectamente una manifestación en el parque de Sama, a mis 17 o 18 años".

Una Sama vital. "Ese parque es el de mis recuerdos de infancia. Aunque de mayor sí me di cuenta, en esa infancia no percibí nunca un cierto divorcio social entre una ’aristocracia’ poco minera y un mundo obrero separado de ese grupo social más de servicios. Pero de niño, la socialización que hacíamos en las monjas me resultó muy positiva. Hijos de mineros y trabajadores o hijos de otra clase nos uníamos y no había impresión de quién era hijo de tal o cual, sino que éramos ’el de Florina, o de María o del paisano tal’. Recuerdo los muchos juegos en la calle, las partidas de banzones, o de canicas, como se decía fuera de Asturias; o les fiches, o chapes, que hacíamos poniendo un cristal y fotos de jugadores a las chapas; o ver a las crías jugar al cascayu. Era también una Sama muy vital, con cuatro cines y un teatro, y una vida cultural muy importante. Era un buen momento de la minería y de la industria, y circulaba el dinero. Y Langreo y Sama eran un lugar de comercio al que bajaban desde Laviana y Campo Caso. Y recuerdo también una anécdota muy personal: yo era monaguillo y debía de apuntar a que quería ser cura. A mis padres, y especialmente a mi madre, que era muy religiosa, les hacía ilusión, y cuando tenía 8 años mi madre me puso para Reyes una casulla, un alba y una estola como Dios manda. Y entonces iba a las Dominicas del colegio o del Sanatorio Adaro y les hacía una misa, e incluso, según me contaron después, les llamaba la atención si no atendían a mi homilía. De algún modo, aquello reflejaba la España que estábamos viviendo".

Crisis vocacional. "No recuerdo nada traumático del colegio ni en el internado en León. Los Dominicos tenían un interés inmenso por nuestra formación humanística. Allí había cine, un teatro y rondalla. Hice solfeo allí y tocaba la guitarra y el piano, y estaba en el grupo de teatro. La vida era probablemente demasiado interna, pero llena de una cultura enorme. Por ejemplo, en mi tiempo no se hablaba siempre en el comedor, sino que ponían música clásica, lo cual significaba que terminabas el Bachillerato no sólo identificando a Tchaikovsky o Beethoven, sino disfrutando del ’Réquiem’ de Mozart o de ’La Pasión según San Mateo’ de Bach. Escojo el Bachillerato de Letras, con Latín y Griego, y los Dominicos ampliaban nuestros estudios con su buena tradición histórica. De ahí que conserve hasta hoy el cariño a la historia de la orden dominicana. En ese sentido, soy más dominico que jesuita, si es que las órdenes pudieran verse enfrentadas.

Vallina en la piscina del Colegio de la Virgen del Camino entre Chema Sarmiento y José Antonio, el buen prior.

Son los años del Concilio Vaticano II y nuestra asimilación de ese Concilio en La Virgen del Camino fue intensa, especialmente con un maestro de novicios, el padre Pedro, que aún vive. Tengo la percepción de ver incluso a los propios dominicos con una dialéctica interna en la que había más partidarios del Concilio, y en ese momento sé quiénes son los teólogos Congar o Schillebeeckx. En el noviciado de Caleruega somos los primeros en esbozar una liturgia en español y se acrecienta en mí el interés intelectual por la religión. Pero también la reflexión crítica sobre la Iglesia, sobre la sociedad y sobre qué podía significar ser cristiano en ese momento.

Momentos previos a la toma de hábito en Caleruega, 1967. PPedro, José Antonio, Vallina, Marcos, Josemari Cortés, José Ramón, Domingo, Santos y Graña.

A mis 16 o 17 años vivo la crisis vocacional, que en mi caso se produce por una discusión cuasi teológica que todavía recuerdo: me negaba a aceptar que la vida monástica fuera cualitativamente mejor o más propicia para la relación con Dios y con la salvación que la de cualquier persona.

Aquello me producía casi ansiedad: ¿cómo era posible que se predicara que había dos clases de personas? Era una discusión que tenía con mis profesores y, a la vez, tenía la conciencia de que la radicalidad en la justicia evangélica debía ser muy importante".

Vallina junto a Tarno en una excursión en el año de Noviciado en Caleruega.

Amenaza de muerte. "Se va acrecentado en mí un compromiso razonablemente social y político, especialmente cuando vuelvo a Sama y veo las luchas de ese tiempo. Recuerdo algo muy importante: había un sacerdote en Sama, José Luis Ortiz, autor de la famosa homilía que leen en tiempo de Tarancón los curas obreros de Asturias en medio de las huelgas. Fui testigo directo, como monaguillo, de que un día, durante la homilía, alguien grito en voz alta que el cura estaba politizando la vida. Y al acabar esa misa, esa persona se presentó en la sacristía con una pistola en las manos y amenazó de muerte a José Luis. De mi regreso a Sama también recuerdo que formamos la primera pandilla mixta, de chicos y chicas, y creamos el Club Ágape en unos locales de la iglesia. Allí organizábamos conferencia o cantábamos. Después íbamos al bar y al vernos juntos, hombre y mujeres, los paisanos del chigre se escandalizaban, al mismo tiempo que alegraban el ojillo viendo entrar a mozas de 17 o 18 años. De ese grupo procede quien es mi mujer, María Covadonga Vázquez, que era de Noreña, pero desde los 5 años vivía en Sama. La conozco al volver de los Dominicos, y cuando me voy a la Universidad de Salamanca nos planteamos con absoluta libertad que teníamos toda una vida por delante. Ella era más joven que yo y estudió Biología. Hoy es catedrática de Microbiología de la Complutense. Me voy a Salamanca porque allí es profesor mi hermano y me dice que esa Universidad tiene un poso para las Letras. Hago los dos años de comunes de Filosofía y Letras y cojo la asignatura de Árabe, porque en La Virgen del Camino ya me llamaba la atención todo el Oriente Medio, el mundo egipcio, mesopotámico, el Israel antiguo? Y me entero en Salamanca de que hay una cosa que se llama Filología Semítica, pero, desgraciadamente, sólo en Madrid. Y digo desgraciadamente porque los dos años en Salamanca fueron de inmensa felicidad. No sé bien cómo hacíamos tantas cosas: yo era delegado de mi curso, lo cual en aquel momento significaba encerrarse en un edificio o acudir a mil asambleas; además, estaba en la tuna de mi colegio mayor y había que cumplir todos los sábados saliendo a los colegios mayores de las mozas, y estaba en el coro universitario y en el grupo de teatro que se funda en ese momento en la Universidad y que viene a dirigir nada menos que Martín Recuerda. Al mismo tiempo tenemos la propia vida intensa de estudios; yo no era empollón, pero no sacaba malas notas".

"Compañeros de viaje". "Fueron dos años muy intensos en compromiso político, pero que, por fortuna, no me llevan nunca a la cárcel ni a la militancia directa en ningún partido, y especialmente en el que en ese momento es la referencia, el Partido Comunista. Y no milito porque juzgo que ningún grupo puede sustituir a otro y en cierto modo todos éramos "compañero de viaje" frente al franquismo o al régimen de la dictadura. No tiene mucha importancia, pero protagonicé un suceso con Fraga. Yo estaba en segundo curso y él fue como ministro a dar una conferencia en la Facultad de Derecho. Fraga defendía en aquel momento una cosa muy interesante para luego comprender la Transición: lo que él llama el centro, la vida política equidistante, la moderación respecto a posiciones ultramontanas, más conservadoras o directamente propias del régimen. Se armó un gran follón al final de la conferencia porque yo le hice una pregunta: ’¿Cómo habla usted de un centro si en este país no existe izquierda formalmente?’ Se puso muy incómodo, como diciendo ’estos chicos jóvenes vienen pegando y qué se habrán creído’".

No existe el infierno. "Me vine a Madrid, estudié Semíticas y después hice Filosofía Pura. Pero María Covadonga se fue entonces a estudiar Ciencias a Salamanca, con lo que mantuvimos un noviazgo a distancia. Luego viene a Madrid a hacer la tesina y ahí comienza nuestra vida en común. Hago la tesis doctoral en el ámbito del hebreo y los estudios judíos, sobre la versión aramea del Libro de Job, que nunca se había estudiado. Mi maestro en la carrera y mi director de tesis fue el catedrático Alejandro Díez Macho, al que recuerdo con infinito cariño, aunque tuvimos grandes discusiones. Él era un hombre sabio en el mejor y más profundo sentido de la palabra, y al mismo tiempo muy conservador en Teología, pero muy abierto en la exégesis. Venía con su sotana a la Facultad, ya que era religioso de los Misioneros del Sagrado Corazón. Él era consciente de mi compromiso político y que me movía en un ámbito socialista, pero nunca me lo recriminó. Hubo una relación grande entre los dos, que llega a discusiones importantes. Hay una que nunca he contado públicamente, pero que recuerdo con un afecto enorme. Yo sostenía que el infierno no existía, y por razones éticas de una condena permanente, que parecía contraria a la raíz del mensaje evangélico. Pero también decía yo que los textos bíblicos no avalaban razonablemente un infierno como el que se predicaba. Y él me decía: ’No, Javier, eso no lo puedes decir porque hay suficientes argumentos y al mismo tiempo hay una tradición teológica que en el Concilio de Trento cuaja como definición dogmática’. A mí no me importaba mucho esa tradición dogmática, sino que con los textos, con la tradición judía y la tradición primitiva cristiana era muy difícil sostenerlo. Pasan cuatro o cinco años y siendo yo profesor ayudante un día me coge por el hombro, cosa que era muy rara por el recato que tenía una parte del clero, y me dice: ’¿Te acuerdas de nuestra discusión sobre el infierno? He estado estos años dándole vueltas y quiero confesar que el infierno existe, lo dice Trento, pero no va nadie’".

Movimiento de "penenes". "Como profesor ayudante entré en el departamento de Hebreo y aquí continúo. Eran plazas mal pagadas y eso me hace entrar en el mundo de los ’penenes’, PNN, los profesores no numerarios. Hacemos un trabajo contra el régimen y al mismo tiempo reivindicando unas condiciones laborales razonables. La Universidad está creciendo, pero con recursos humanos muy mal ordenados en los que los PNN sostenían parte de la docencia. Empiezan las huelgas en 1977 y en cierto modo hago de coordinador, ya que la Coordinadora Nacional viene a reunirse en nuestra Facultad. Eso me da conocimiento de mucha gente y de personas vinculadas al PSOE. Yo había tenido una experiencia muy satisfactoria desde el punto de vista humano y social de estancia en la JEC (Juventud Estudiantil Católica), equivalente universitaria a la JOC (Juventud Obrera católica). Teníamos campamentos provinciales en Oviedo o en Gredos y realizábamos una reflexión sociopolítica en el ámbito cristiano progresista y posconciliar. Mi pertenencia al PSOE llegará más tarde, pero la JEC y el movimiento de PNN son los precedentes".

 

 

 

Javier Fernández Vallina (Sama de Langreo, 1951), culmina sus “Memorias” para LA NUEVA ESPAÑA evocando su paso por el Ministerio de Educación, por la Vicepresidencia del Gobierno –con Alfredo Pérez Rubalcaba–, y por la Consejería de Educación Y cultura del Principado, hasta retornar a su puesto universitario como director, en la actualidad, del Departamento de Estudios Hebreos y Arameos de la Complutense.

Militancia. “Llegan las primeras elecciones democráticas en la Complutense y sale elegido el rector Francisco Bustelo, socialista y profesor de Historia de las Ideas Económicas. Él crea lo que se llamó el ‘miniclaustro’, ya que la legislación no permitía a los profesores no funcionarios que estuvieran en ningún cargo académico. Pero Bustelo quería la participación democrática en la responsabilidad del servicio público y nos nombra a dos o tres vicerrectores adjuntos. Eso me lleva a tener la primera responsabilidad pública y en 1984 Alfredo Pérez Rubalcaba, director general en el Ministerio de Educación me pide que vaya a su equipo para desarrollar la Ley de Universidad. No era mi plan. Tenía 33 años, me había casado en 1977 y mi primera hija había nacido en 1978 (tenemos dos hijas: María, pintora, y Marta, antropó- loga). Lo hablamos en casa y pensé que aquel Gobierno trataba de hacer los cambios estructurales que hacían falta en el país y parecía razonable unirse a ello. Me comprometo con el PSOE y empiezo a militar, hasta hoy”.

 

Rubalcaba, centrocampista. “Conocía a Rubalcaba del movimiento de ‘penenes’. Era muy joven y muy brillante y empezó una relación muy fuerte de amistad. Cuando se haga la historia de estos años, Rubalcaba figurará como hombre muy relevante en el socialismo. Casi siempre lograba consensos aparentemente imposibles. Decíamos de él, en plan de broma, que era capaz de vender una moto un poquito vieja, pero que nos llevaba a todos. Su habilidad es como la de un centrocampista excepcional, pero es un hombre humilde, políticamente hablando, y de una vida personal absolutamente austera. Su momento final en política ha sido de un gran sacrificio del que fue absolutamente consciente”.

 LOGSE: equidad y calidad. “En Educación, cojo a los ministros Maravall, Solana y Rubalcaba. La ley de Universidades estaba hecha y hubo que elaborar sus reglamentos. Luego vinieron la Ley de la Ciencia y las sucesivas leyes de educación. No me toca la LODE, pero sí la LOGSE porque paso de director general de Universidades a director de gabinete de Solana. Con la LOGSE hubo una ilusión colectiva muy grande; obviamente, con enormes discusiones, pero hasta lograr el consenso de todos, menos del PP. Hay que reconocer también con honestidad que no tuvimos los medios necesarios para desarrollar una ley tan ambiciosa, porque la crisis del 92-93 nos produjo una insatisfacción presupuestaria. El principio fundamental de la LOGSE fue una equidad radical, como sucedió con la extensión de la enseñanza obligatoria hasta los 16 años. Muchos alumnos podrían acabar sus en la Universidad o en la Formación Profesional, que también se reguló. No conozco a nadie, incluso en posiciones contrarias a la izquierda o al socialismo, que ponga en cuestión que un niño y un adolescente puedan concluir su carrera. También creo que deberíamos haber hecho un mayor énfasis en el esfuerzo personal que exigía una educación de calidad, pero esta es una asignatura pendiente y muy complicada, que exigiría un verdadero cambio cultural. Pero yo creo que el acierto de la LOGSE permanece todavía como una conquista de que equidad y calidad no pueden ser términos antagónicos. Es tan evidente como que salimos bien en el informe PISA en equidad y todavía nos falta algo en la calidad necesaria. Pero en la actualidad me produce pesar que no haya un consenso en educación. Hubo esfuerzos y recuerdo el del Ministro Gabilondo, pero todavía soy incapaz de saber por qué el PP daba un giro y se tiraba por la borda.

Roldán y los GAL. “En Vicepresidencia, con Rubalcaba, de 1993 a 1996, tuve la experiencia más profunda desde el punto de vista político y, personalmente, la más dura. Surgió el escándalo de Luis Roldán, director general de la Guardia Civil, con una bomba diaria en los periódicos. Y el caso del GAL fue para mí una verdadera conmoción y ruptura moral interior. Tanto el periódico ‘El Mundo’, como el propio Aznar, después de que perdiera las elecciones de 1993, insisten en ello y Ansón hablaba de la estrategia para eliminar del Gobierno a González, porque, si no, iba a seguir eternamente ahí. El GAL había existido, pero de lo que tengo absoluta claridad, porque me tocó repasarlo, es que la responsabilidad mayor para que terminara de una vez por todas fue de González”.

 

 

Ciencias de las Religiones. “En 1996 vuelvo a la Universidad como profesor titular y en ese momento está cuajando el Instituto de Ciencias de las Religiones, que yo había colaborado a crear con otros muchos profesores. Era la primera vez que en la historia de Espa- ña aparecía en el ámbito público y laico el estudio científico de las religiones, y no estoy desmereciendo los que hace la Iglesia católica u otras confesiones. En el Instituto trabajan hoy profesores de Filosofía, Filología, Literatura, Historia, Sociología, Políticas, Antropología, Psicología, Neurociencia y Derecho Eclesiástico del Estado”.

Dos argumentos de Areces. “En 1999 me llama Areces al Gobierno del Principado y me da dos argumentos sobre los que no pude decirle que no. Uno, nuestra tierra, Asturias, y otro, que supuestamente yo debía saber algo de educación y él necesitaba alguien que le ayudara con las transferencias educativas que Asturias tenía pendientes. Puedo confesar que al parece pensaron también en mí para Castilla La-Mancha y hubiera dicho que no, pero la suma de los dos argumentos de Areces… Y hacerlo en y por mi tierra fue un honor, el mayor de mi vida, al lado de la conciencia de muchísimas insuficiencias que yo tengo y que pude manifestar. Fueron unos años de mucha construcción política y civil, porque, salvo el Niemeyer, todo se gestó en esa legislatura. Lo último que quedaba acaba de ser inaugurado: el Museo de Bellas Artes. De aquella época es la Laboral, el Archivo, los diversos museos, como el Jurásico o el de la Prehistoria, la extensión de la red de bibliotecas, etcétera. Recordaré siempre un editorial de LA NUEVA ESPAÑA que decía que el sector turístico sólo se desarrollaría cuando se dotara a Asturias de infraestructuras culturales importantes. Eso es lo que nos empeñamos en hacer. ¿Salieron maravillosamente? ¿Fueron lo que debían ser? Podemos discutir mucho, pero recuerdo, por ejemplo, que me obsesionaba que 150.000 metros cuadrados de la Laboral pudieran estar en desuso y sin una finalidad de servicio público fundamental. Y luego, no sé si fue error mío o no, pero me dio mucha pena no llegar a un consenso mayor sobre el bable”.

Asturias es maravillosa en capacidad de producir dinámicas sociales. Pocas regiones tienen tal cantidad de asociaciones, grupos, etcétera, pero, junto a ello, hay una cosa muy dura: la incomprensión de la cosa pública. No me refiero a la crítica hacia el político, que me parece maravillosa, sino a la comprensión de que tenemos una joya, no ya de la naturaleza, sino en unos servicios públicos importantísimos de los que no nos sentimos orgullosos. No somos colectivamente tan conscientes de ello como deberíamos y no hemos llegado todavía a dotarlos como fuentes de riqueza. Por ejemplo, la capacidad de formación de Asturias es una de las mejores de España, junto al País Vasco y Navarra, con toda probabilidad. Sin embargo, no hemos sabido convertirlo en una verdadera industria de la educación. Podíamos formar a mucha más gente en condiciones excelentes, lo cual daría de sí un incremento en I+D, en valor añadido, en innovación... Pero todavía no somos capaces de hacer tejido institucional o colectivo”. “Asturias tiene la mejor capacidad de formación de España, pero sin aprovechar” “El principio de la LOGSE fue la equidad, pero creo que deberíamos haber hecho un mayor énfasis en el esfuerzo personal”

 

 

 “ El Mundo’ y Aznar insisten en los GAL y Anson habla de evitar que González se eternizase”

 Francisco Javier Fernández Vallina nace en Sama de Langreo el 27 de mayo de 1951. Tuvo en su juventud una etapa como religioso dominico, pero tuvo crisis de vocación a los 17 años y volvió a Sama para cursar el PREU. Después estudia, en Salamanca y Madrid, Filosofía Letras en la rama de Filología Semítica y también obtiene la licencia en Filosofía Pura. Hace su tesis doctoral sobre el Libro de Job y se inicia como profesor de la Universidad Complutense. Se implica después en el movimiento de los “penenes”, que reivindica mejores condiciones laborales para los profesores no numerarios. También van creciendo sus inquietudes sociales y políticas

MI CALLE

MI CALLE

No esperaba menos de vosotros.