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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

PREMIO CASTELA para PEPE DOMINGO CASTAÑO

PREMIO CASTELA para PEPE DOMINGO CASTAÑO

El día 28 de Junio de 2015,PEPE DOMINGO CASTAÑO,alumno que fue de CORIAS y LA VIRGEN DEL CAMINO,recibirá en SANTIAGO DE COMPOSTELA,de manos del Presidente de la Xunta de Galicia, el PREMIO CASTELAO,con el que se reconocen los méritos de los hijos,nacidos en Galicia.

PEPE DOMINGO CASTAÑO,siempre ha estado muy agradecido de su paso por Corias,La Virgen del Camino,y otros centros educativos dominicanos.

El pasado año colaboró en EL ALBÚM DE LAS FOTOS-La Virgen del Camino 1957-1971 titulado MI QUERIDO CORIAS.

 

https://drive.google.com/file/d/0B3PCTtgbIunXZlN2bHEwbkRsT0U/view?usp=sharing

 

 

 

MEDALLA CASTELAO

 

La medalla Castelao es una condecoración de carácter civil otorgada por la Junta de Galicia, el gobierno autonómico de Galicia (España). Distingue la obra artística, literaria, intelectual o de cualquier otro tipo de una personalidad gallega distinguida.

 

Fue creada en 1984 con motivo del retorno a Galicia de los restos de Castelao el 28 de junio de ese año. Según el Decreto de creación de la Medalla:

 

(...) la perfección, el simbolismo o la trascendencia de las obras es el reflejo de un trabajo conscientemente realizado con entrega y con fe en la cultura, en la historia y en el ser de un pueblo.

La insignia de la Medalla Castelao tiene unas dimensiones de 50 milímetros en su eje mayor y 36 en el menor. En su anverso, reproduce la cruz aspada que diseñóCastelao para ilustrar su libro As cruces de piedra en la Galiza, que recoge un estudio detallado en el que se describe la historia, significado y tipología de loscruceros gallegos (cruceiros). La cruz se encuentra situada sobre un fondo de color azul con la forma de tres cuartas partes de una circunferencia y acompañado de la leyenda "Dios fratesque Gallaeciae", que es latín significa Dios proteja a Galicia. En el reverso se muestra, grabado, el nombre de la persona distinguida y la fecha de concesión. La medalla va sujeta mediante un cordón doble, trenzado, blanco y azul que son los colores de Galicia.

 

 

 

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado este jueves tras la reunión del Consello del Gobierno autonómico los galardonados con la medalla Castelao 2015, que premian a figuras destacadas de la sociedad gallega. Uno de ellos será el comentarista deportivo Pepe Domingo Castaño, de la Cadena Cope, por su dilatada carrera profesional «hasta convertirse en una de las voces más reconocidas de España», según ha indicado el propio titular del Ejecutivo gallego.

 

Acompañarán a Castaño en en este reconocimiento, cuya entrega se celebrará el próximo 28 de junio, la futbolista gallega Verónica Boquete, primera ganadora española de la Champions League femeninna; la productora cinematográfica Vaca Films, cuyo sello ha estampado en películas como «Celda 211» o «El Niño»; el profesor de Derecho Carlos Fernández Novoa o la Rede Galega contra a Trata.

 

LA MAÑANA DEL GRAN DÍA

LA MAÑANA DEL GRAN DÍA

Hace unos días os dejaba en la portada del blog el recordatorio que mis padres encargaron para dejar constancia perpetua de mi toma del hábito blanco en Caleruega.

Hoy me encontrado una fotografía de la mañana de ese mismo día, 12 de septiembre de 1967.

Aparezco sentado en la escaleras del Torreón de los Guzmanes, es mediodía, en las horas previas a la solemne ceremonia que debía marcar nuestras vidas, y que así fue.

Tengo puesto un gorrín-casquete de lana que me había regalado un compañero de curso, Luis María Tarno, que en paz descanse.

A la media tarde, unos zapatos lustrosos, una pantalón negro, camisa blanca y un jersey blanco de lana tricotado por mi abuela Alicia quedaban ocultos bajo el hábito blanco y negro.

Pero duró poco...

FALLECE DON FLORENTINO SORIA HEREDIA

FALLECE DON FLORENTINO SORIA HEREDIA

No quiero que quede sin aparecer recogido en este blog la noticia del fallecimiento el pasado día 2, a los 98 años de edad, de Don Florentino Soria Heredia, padre de nuestros compañeros Carlos y del siempre recordado Fernando Soria, de quien viva y grata memoria conservamos.

Muchos de nosotros nos aficionamos al cine hasta la profesionalidad gracias a la voluntad que él ponía en que nos llegaran todos los Domingos aquellas pelis que nos marcaron para siempre.

Sirva esta nota de agradecimiento a su figura, su trayectoria y a tantas tardes de domingo en el colegio de la Virgen del Camino (tan tristes sin el cine) cuyo tedio paliaron las inolvidables películas que pudimos ver por su mediación.

 


Permitidme que os sugiera releer lo que escribía en el blog nuestro querido compañero Marcelino Iglesias en su relato EL FRAILE QUE SE PARECÍA A BÚSTER KEATON Y OTROS PECIOS DE LA MEMORIA (relato recogido en nuestro último libro EL ÁLBUM DE LAS FOTOS pág.-412 a 427).

 

Don Florentino Soria y el cine 

 

Cómo olvidar algunas películas memorables que nos proporcionaba generoso don Florentino Soria, a la sazón subdirector de la Filmoteca Nacional. ¡Cuánto le debemos a este hombre, qué agradecido le estoy por el buen cine que pudimos ver! Precisamente me acordé de él, hace meses, el día en que se murió el inmenso Luis G. Berlanga, el amigo con quien colaboró y quien le dio papeles anecdóticos —fugaces apariciones sin texto— en su trilogía nacional. Y se filtraron, vertiginosos, títulos y secuencias de tantas buenas películas que vimos gracias a su generosidad; títulos tan inolvidables como Calabuch (de la que fue coguionista),Bienvenido Mr. Marshall, El puente (qué tremenda película: cómo nos marcó…), Sólo ante el peligro, El chico, El hombre que mató a Liberty Valance, Los hermanos Marx en el oeste, Moby Dick, Diálogo de carmelitas

 

A Florentino Soria Heredia, padre de nuestro añorado compañero Fernando Soria Tosantos, lo recuerdo muy bien. Cuando los días de visita acudía a ver a sus hijos y familiares (los Torrellas, Heredia), me llamaba la atención por su aspecto de profesor despistado y atuendo inconfundible: el mentón (el cazu, como decimos en Asturias, como se dice en su Gijón natal) prominente y puntiagudo, flequillo rebelde, sienes plateadas a pesar de ser entonces todavía bastante joven, y también la llamativa pajarita de colores, las gafitas de intelectual… Seguramente Luis Heredia me pueda corregir esta imagen o matizarla, ¿verdad, compañero?

En 2008, uno de los periódicos asturianos* recordaba su trayectoria y entrevistaba al nonagenario hombre de cine que, por sus respuestas, conservaba íntegra su lucidez. Y me acordé con simpatía y agradecimiento de cuánta tristeza había aliviado tantos domingos de tantos meses; aquellos tremendos domingos que nos sumían en la más deprimente desilusión sin el bálsamo del cine…

 

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*La Nueva España (Domingo, 30 de marzo de 2008) en la sección TV y Espectáculos: “Florentino Soria, historia viva del cine español”. Se puede acceder al artículo pinchando en la hemeroteca del diario y marcando ese epígrafe.

 


 

Florentino Soria Heredia (Gijón15 de junio de 1917 - Madrid2 de junio de 2015)1 

El actor, director y guionista Florentino Soria ha fallecido a los 98 años de edad, tal y como ha informado este martes la Academia de Cine a través de su perfil de Twitter.

Soria, nacido en Gijón en 1917, ha participado en guiones de películas como La cera virgen, La orilla, Reza por tu alma... y muere, El otro árbol de Guernica, La banda de los ocho, El vagabundo y la estrellaLa vida alrededor, entre otras obras audiovisuales.

Además, apareció como actor en películas dirigidas por Luis García Berlanga, entre las que destacan La escopeta nacional (1977),Nacional III (1982) y Moros y cristianos (1987), así como en la serie televisiva de Javier Maqua Muerte a destiempo, entre otras.

Soria fue director de la Filmoteca Nacional desde el 17 de noviembre de 1970 al 23 de marzo de 1984. En 1996, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, de la que era miembro, le concedió su Medalla de Oro.

La Academia ha destacado que Soria fue una "figura imprescindible del cine y de la institución cinematográfica española durante más de medio siglo".

Periodista, guionista, historiador, director de la Filmoteca Española y actor, Soria ingresó en 1947 en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC) para estudiar realización y en esta escuela de cine dirigió cuatro cortometrajes y dio clases como profesor de guion.

Fue profesor de Historia del Cine en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense y promotor del Primer Congreso de Cineclubes del estado español, y trabajó como guionista en numerosas películas, entre las que destacan sus colaboraciones con Carlos Serrano de Osma (Cerco de ira), Luis García Berlanga(Calabuch), Fernando Fernán-Gómez (La vida alrededor), Pedro Lazaga (El otro árbol de Guernica) o José María Forqué (La cera virgen).

En 1961 obtuvo el premio del Sindicato Nacional del Espectáculo por el guión titulado El rey Baltasar, filmado y estrenado luego como El hombre del Expreso Oriente (F. Borja Moro).

Tras la llegada de José María García Escudero a la Dirección General de Cinematografía, en julio de 1962 fue nombrado subdirector general del organismo y desde allí puso en marcha un programa reformista de corte liberalizador, según recuerda la Academia de Cine.

En cuanto a su labor como director de la Filmoteca Española, destaca que desde allí impulsó numerosos ciclos en los que podían verse películas entonces prohibidas por la censura para su exhibición comercial. Así mismo, Soria trabajó como crítico y especialista de cine; publicó libros sobre José María Forqué y Juan Mariné, y fue un ocasional secundario  en películas de Álex de la Iglesia (Muertos de risa), La Cuadrilla (Atilano, presidente) e Icíar Bollaín (Mataharis).

Destinatario de la Medalla Honorifíca que concede la Asociación Española de Historiadores del Cine, Florentino Soria era académico supernumerario de la Academia de Cine.

 


 


Uno de los nuestros necesita ayuda (1)

Uno de los nuestros necesita ayuda (1)

Amigos- hermanos queridos ...

Quiero que conozcáis ya que este lunes, día 22, le entregaremos al pPedro la primera partida (4.000 €) que el corazón generoso de todos dedica hacia unos de los nuestros, sin conocer, casi nadie, de quién se trata.

Sin palabras.

Me imagino la emoción de quien tanto lo precisa y os la transmito en abrazo de gratitud.

Sois mejores de lo imaginable.

SANTOS S.SANTAMARTA CONTESTA

Santos contesta al autor de esta fotografía.

 

Hola, amigos. Permitidme que me dirija en exclusiva, ahora, al fotógrafo que ha hecho la toma de la imagen que ha sido objeto de mi comentario. 

Admirable y venerable maestro: A falta de conocer su nombre, lo que vivamente deseo, no he encontrado otra expresión mejor para dirigirme a Vd. que  ésta que le convierte en objeto de mi admiración sincera  y veneración profunda.  

Qué lejos estaba mi mente -al redactar hace unos días el comentario a esta bella fotografía- de tener certificación directa y personal de la existencia de su propio autor y de conocer también las curiosas circunstancias en la que ha sido tomada -según nos dice- en aquellos difíciles aunque ya esperanzados días de año 1940. ¡Qué fuerte emoción me ha producido este inesperado hallazgo personal!. No podré reponerme tan fácilmente de ello y le agradezco sentidamente que a pesar de la dificultad que le haya podido suponerle, haya tenido a bien salir de su anonimato y de su tranquila vida de jubilado para complacer mi inquietud por saber algo de esta hermosa fotografía.

 

Ahora desconozco el cómo y cuándo ha tenido Ud. conocimiento de este nuestro blog que como ve es un entrañable medio de comunicarnos entre nosotros, unos cientos de niños colegiales-internos de entonces, que vivieron unos cuantos años después en el mismo lugar en el que Vd. ejerció su magisterio. Y lo mismo que sus alumnos de entonces nos hemos sentido inundados por aquellos benéficos aires con aromas de  mosto, rastrojeras y tomillo. En nombre de todos mis compañeros deseo darle la bienvenida e invitarle a compartir con nosotros todo cuanto sabe y quisiera contarnos de aquel lejano tiempo y entrañable lugar que tanto ha conformado nuestras vidas. La suya también por lo que me cabe atisbar, aunque haya sido de diferente manera. ¡Cómo me gustaría dirigirme a  Vd. más directamente conociendo su nombre y teniendo la ocasión de charlar largamente de tantas cosas como ˆsegún nos deja entrever- guarda en su lúcida mente! 

 

Yo también le considero a  Vd. no sólo una persona educada e  instruida, sino también entrañable y sensible, amante de la poesía y practicante de modales cultivados, como si en vez de crecer y educarse en aquellos tiempos convulsos de enfrentamientos bélicos, hubiese asistido a un buen colegio en tiempos de paz y de progreso. En las pocas y delicadas líneas con que nos ha obsequiado he podido comprobar su talante amable,  tolerante y propenso a respetar y valorar lo bueno de las personas sin que muestre rastro alguno aparente de heridas o resquemor que toda confrontación bélica suele dejar en el alma de quienes la viven o presencian. Ha tenido que ser Vd.  un excelente maestro, muy adelantado a su tiempo. Me hubiera complacido haber sido uno de sus alumnos. 

 

Permítame también desde la distancia (supongo que tendrá su domicilio en la región leonesa) compartir con Vd. el impresionante espectáculo que se nos ofrece en las noches de verano de esa „Vía Láctea" que nos ha causado tanta admiración y pasmo siendo niños y que nunca nos deja de sorprender. Por  más que a nuestra edad, por la debilidad de la vista, esa leche de la diosa Hera la veamos ahora algo cuajada. Vuelva mi querido amigo a visitarnos tantas veces cuantas quiera  que, aunque tengamos alguna diferencia en años, me da que son muchas las cosas que nos unen y nos quedan por disfrutar recordando lo vivido que - como decía el maestro Epicuro- es la mejor manera de rejuvenecer y serenar el alma.

 

Un fuerte abrazo mi -ya desde ahora- querido  amigo.

Santos S. Santamarta

 

FOTOGRAFÍA ROTA Y OSCURA

FOTOGRAFÍA ROTA Y OSCURA

Me encontré por Internet esta fotografía de los años 40, la explanada del vía crucis invade la toma y el viejo Santuario de la Virgen del Camino indefinido al fondo.

Me ha parecido una fotografía triste, estropedada, oscura, casi rota...pero luminosa, y no sé por qué.

Santos suárez Santamarta nos la ha querido comentar.

 


 

Ahora Josemari, exhibiendo galones, nos ha querido poner firmes y  se ocupa de “repartir leña” para atizar el fuego del blog con el fin de que éste no se extinga o detenga  su marcha por falta de combustible. Le aplaudo la idea aunque la invitación que me hace para que comente esta fotografía me resulta algo difícil de realizar por mi limitada capacidad para tejer un relato ordenado y mi visión casi monocular de las cosas. Sobre todo después de leer los enjundiosos, exuberantes y tan multidisciplinares comentarios de quienes que me han precedido.

Permanecí un buen rato contemplando esta fotografía he sentido una inquieta curiosidad por saber algo más de ella y sus circunstancias. Si hubiese tenido ante mí a su autor me hubiese gustado preguntarle acerca de ella: ¿qué quiso fotografiar ¿por qué hizo la toma desde este punto y a esta hora del día?, ¿cuál fue su motivo o propósito?.  Pero nada de esto voy a poder saber. Por eso ya desde ahora me resigno  a seguir desconociendo todos estos detalles y habré de limitarme a expresar algunas de mis espontáneas y dispersas apreciaciones.

Podría tratarse de una toma hecha sin propósito especial alguno por alguien que –hallándose a esas horas en ese lugar - de pronto se sintiese atraído estéticamente por el contraste entre esas dos partes del campo visual: la penumbra de la parte inferior y la claridad esplendente que envuelve esos cúmulos que parecen  flotar en un cielo de libertad y dicha. Como si súbitamente le hubiera surgido la idea de comparar, al igual que en el mito de la caverna platónico, la oscuridad y los males de este inframundo en que se desarrolla nuestra existencia con la claridad y la vida bienaventurada de ese otro que él nos acostumbró a situar en  la región de las alturas. Pero no parece que esta explicación sea mínimamente probable.

Hoy mucha gente puede obtener una instantánea de aceptable calidad llevando consigo bien de una diminuta cámara extraplana en el bolsillo, o bien con un teléfono móvil. Y basta con un simple toque con la yema del dedo en la pantalla para obtener una imagen como ésta sin necesitar de otros conocimiento acerca de enfoques, encuadres, medición de luz, velocidad de disparo etc. Pero en aquella época -Josemari señala que la foto es de los años cuarenta- los fotógrafos solían ser profesionales del retrato mayormente. Trabajaban habitualmente en su estudio y salían de él en ocasiones para dejar testimonio gráfico de actos sociales o fiestas populares. En su estudio recibían y atendían a los clientes que deseaban ser inmortalizados haciéndoles entrega de su retrato -en blanco y negro- en una tarjeta de escaso brillo. Eso sí, si el cliente era más cursi, más pagado de sí, o más dado a la exhibición, se le podía colorear artificialmente su estampa incrementándole el coste en algunos céntimos (una o varias “perronas” o “reales”). Estoy seguro de que algunos de quienes ahora leéis estas líneas conserváis en casa algún ejemplar de estas tarjetas postales coloreadas, con la imagen de alguno de vuestros antepasados cercanos.  Y todo ello se conseguía tras un laborioso proceso. Primero preparando su aparatoso y pesado equipo de captación de la imagen (cámara, trípode,  placas o carrete…), luego realizando la toma tras su dispositivo -no sin antes haber ocultado su cabeza bajo un faldón oscuro- y, por último, aplicándose a la laboriosa y lenta tarea de revelado realizado en un imprescindible cuarto oscuro durante un tiempo que podía ser de horas. De manera que difícilmente habremos de situar allí un fotógrafo desprovisto de una concreta intencionalidad. Pero ¿cuál?.  

Tiene algo de especial contraste este paisaje que se nos pone delante; casi tétrico y  temible por una parte y, por otra, atractivo, luminoso y alegre. El hecho de no aparecer ningún ser animado, a excepción de algunos arbolillos que escoltan el camino hasta las inmediaciones del pueblo, hace que se vea este lugar como algo inhóspito y frío en contraste con un cielo que atrae irresistiblemente nuestra mirada y parece invitarnos a volar entre sus nubes blancas. Me recuerda esta imagen a alguno de esos tantos poblados-fantasma abandonados, en los que todos sus habitantes hubieran tenido que huir o ya hubiesen muerto  hace tiempo, tal y como se nos muestra a veces en algunos  reportajes televisivos. No hay personas, ni animales, ni objetos que hagan presumir la existencia de algo de vida social o laboral. ¡Qué menos que se pudiesen percibir alguna figura humana, algún animal doméstico, algún carruaje o apero de labranza,  algo que presentase algún indicio de vida o actividad!.

 

Pero nada de esto aparece. Por el contrario una densa mancha de  oscuridad  se cierne, como un  espeso velo, cubriendo y compactando todo el conjunto de viviendas del pueblo hasta conseguir la ausencia de detalles y la indefinición de perfiles, de manera que a cualquier extraño viandante que se acercara al lugar podría producirle la impresión de sentirse en una zona desconocida y hostil o incluso inductora al miedo. Ni siquiera la silueta recortada de una torre mejora la impresión de estar en un lugar en apariencia abandonado, solitario, silencioso y triste. A esto se añade otro elemento que acentúa incluso ese carácter un tanto funesto. Me refiero a ese tramo de camino que, dejadme que os lo diga, es como una cimitarra o como una afilada guadaña cuyo brillante y corvo filo se va  estrechando hasta tocar con la punta los aledaños del templo como queriendo segar aquella torre que, como una premonición, sería demolida no mucho tiempo después.

 

Si Josemari no me hubiese advertido de ello no habría sido capaz de saber que se trata del poblado de la  Virgen del Camino y la silueta oscura que se eleva por encima del resto se corresponde con una de las torres del antiguo Santuario. Aún así a mí se me hace difícil identificarla ni saber a qué punto cardinal se orienta. Creo haber visitado este lugar –como ya conté en una ocasión anterior-  una sola vez probablemente el año 1961  cuando el antiguo santuario estaba demolido y sólo quedaban algunas piedras labradas, como pecios de un naufragio, esparcidas por los alrededores.

 

A propósito, ¿alguien sabría decirnos a dónde han ido a parar todos aquellos sillares, arcos, pilares…  tan concienzuda y meticulosamente labrados?.  Es sabido que el tándem  Juan Crisóstomo Torbado (arquitecto) y Luis Almarcha (obispo de León) hicieron que se desmontase pieza a pieza la fachada de la Iglesia del complejo monacal de Santa Olaja de Eslonza para recolocarla de nuevo en la Iglesia de San Juan y San Pedro de Renueva, unos años antes del comienzo de las obras del nuevo Santuario de la Virgen del Camino. Poco tiempo después, creo que simultáneamente a la demolición del antiguo santuario se estaba construyendo la iglesia parroquial del pueblo de Vegaquemada, previa demolición –también- del templo preexistente, bajo las órdenes y la dirección del mismo tándem de actores y con el mecenazgo del hijo más ilustre y más rico de este pueblo, Don Pablo Díez, nombre tan conocido y familiar para nosotros. ¿Fueron a parar a esta nueva edificación las piezas del demolido antiguo santuario de La Virgen del Camino?

 

A mí me gustaría saber que, aunque desplazadas de su primigenio asentamiento, no hubiesen terminado siendo objeto de  especulación para el propio beneficio de los avispados de siempre o yendo a parar a esa otra clase personas que sólo ve en una biblioteca toneladas de papel o en una catedral  un gran montón de piedras. Se verían respetados, al menos en parte, los sentimientos de generaciones de  personas humildes que en el interior de su parroquia de la Virgen del Camino vivieron momentos señeros de su peripecia vital como la celebración de nacimientos, las uniones matrimoniales, las despedidas de seres queridos. Aunque enajenado parte de su paisaje biográfico, al menos les habría quedado el consuelo de saber que esas mismas piedras seguirían en algún otro lugar cumpliendo el mismo cometido, como el donante de sangre u órganos se sabe de algún modo presente en el organismo receptor.

 

Pero volviendo a la fotografía que era el objeto de este comentario. Esos dos planos tan diferenciados bien  pudieran tomarse como metáfora de una doble y sucesiva concepción religiosa, teológica y espiritual. La primera vigente en aquella época, y la segunda aparecida años más tarde alentada por el espíritu de apertura y el “aggiornamento” del concilio Vaticano II que impulsaría la renovación de la Iglesia y la iría liberando y limpiando de adherencias y deformaciones desfiguradoras.

Quienes tenemos edad para poder extender nuestros recuerdos a los años anteriores al Vaticano II recordaremos las propias vivencias y la imagen con que se presentaba ante nosotros la Iglesia de entonces. Una Iglesia casi tenebrosa, excesivamente rigorista, centrada en el ritualismo, que acentuaba como centro de preocupación y actividad pastoral los exámenes de conciencia torturadores, la predicación en sermones y programas de misiones populares (extendidas a todas las zonas urbanas y rurales de España) los sentimiento de culpa y de pecado, el temor al infierno y a la condenación eterna y con unos ministros que competían y se autocomplacían en llevar a las multitudes a ponerse en fila ante los confesionarios para liberarse de inducidos y exacerbados sentimientos de culpa. Una iglesia, por otra parte plegada al poder del Estado y en connivencia  con muchas de sus decisiones políticas aunque no estuviesen en línea con criterios evangélicos.

Qué lejos de ese otro espíritu o  mentalidad  que -aunque lentamente- se va abriendo paso y considera al cristiano como un ser adulto, dotado de libertad y autonomía, que se relaciona no con un Dios Justiciero y exterminador, sino con el Dios  de bondad y misericordia, que no quiere esclavos temerosos sino hijos confiados, como ahora el papa Francisco, parece, insiste en presentar.

Era necesario sobre todo reorientar el punto de mira y cambiar mentalidades adoptando otros criterios más evangélicos. Y a ello -sin necesidad de demoler los viejos templos-, podía contribuir también una nueva arquitectura. En este lugar de las afueras de León, se decidió que se demoliera el antiguo santuario para erigir otro de líneas modernas, sin pilares, ni columnas, ni arcos, ni bóvedas, con un espacio interior amplio y diáfano, que facilitara la unión y comunicación en igualdad entre los asistentes al culto. Con los santos al aire libre, inmunes a olores de madera humedecida y apolillada y con unas amplias vidrieras que metieran chorros de luz cromática al interior.

Difícil el  intento de dilucidar el sentido o el propósito de esta curiosa y algo extraña fotografía. ¿Y si en lugar de “trascendentalizar” su posible significado no le atribuimos un sentido algo más simple o prosaico?. Tal vez, si no fuera las espontánea toma de un bello paisaje de atardecer, podría haberse hecho con la intención de servir de información o estudio previo para convertir la extensa campa que aparece en primer término en un solar en el que poder construir desde un conjunto residencial, un espacio de servicios auxiliares al cercano aeródromo, un complejo deportivo o  -“vaya usté  a saber”- un nuevo templo que sustituyera al antiguo santuario dado que por aquellas fechas un multimillonario leonés se le había metido entre ceja y ceja gastarse los cuartos en hacer un gran monumento a La Virgen del Camino, su patrona.

 

Santos S. Santamarta

A VUELTAS CON CERVANTES

A VUELTAS CON CERVANTES

La Universidad de Cantabria (UC) ha programado, hasta octubre, 102 actividades en la XXXI edición de sus cursos de verano, que sumarán tres sedes, Potes, Tudanca y Bareyo, hasta alcanzar las 16, con una oferta que apuesta por el análisis de los problemas actuales y la formación de los profesionales.

Los cursos serán inaugurados oficialmente el 26 de junio en la Iglesia de Santa María de Laredo por el primer "alumno distinguido" de la UC, Ángel Coscóstegui, presidente de Magnum Capital-Industrial Partners, que hablará sobre los retos de los empresarios españoles en un mercado global.

La conferencia de clausura se celebrará el 10 de septiembre y correrá a cargo del escritor Andrés Trapiello, bajo el título de "A vueltas con Cervantes".

Nota.- información que aparece en el Diario Montañés.

Titular: un servidor.

Uno de los nuestros necesita ayuda

>A través del pPedro nos ha llegado un mensaje de la angustiosa situación económica que vive uno de nuestros compañeros, que le ha llevado a comprometer su supervivencia y la de su familia.

La situacion es grave porque tuvo que dedicar todos los recursos de su fondo de pensiones a pagar deudas y salvar su casa. Por eso se ha quedado sin nada.

Sin duda, este es un caso como otros miles en España. Solo se diferencia de los demás en que este es uno de los nuestros, mucho más próximo que los miles (que tampoco nos deberían de ser lejanos) que acogen los titulares de las primeras páginas.

Por eso hemos propuesto habilitar un número de cuenta en el que aportar nuestra ayuda entendiendo que los primeros euros que le lleguen hoy servirán a nuestro compañero para que compre el pan mañana.

Este es el número de cuenta en CajaEspaña de León 2096 0545 84 3853471300 que suministrará nuestras ayudas de forma anónima. Debemos pensar que cualquier cantidad, por mínima que nos parezca, será trascendental para él.

De los pocos dineros que guardamos en la furrieleria para contingencias o imprevistos, iniciamos esta carrera de ayuda con 500 €.

Periódicamente daremos al pPedro el dinero que podamos ir reuniendo para que se lo haga llegar a "nuestro" compañero.

Seamos solidarios, aunque ni entre todos podamos alcanzar toda la solucion.

FUTBOL DE TAPIAL

FUTBOL DE TAPIAL

Aquí querría ver a los Messis, Iniestas o Piqués.

VERANO DE 1961

VERANO DE 1961

Estaba mirando esta fotografía del año 1961 de una procesión que aparece discurriendo a lo largo de la calle Ordoño II y entrando en la plaza de Santo Domingo.

Y veo los anuncios de las fachadas ya desaparecidos, anuncios y fachadas, de Philips, del Bazar Tomé, de Sabugo, de almacenes Lobato, Ridruejo, etc. El edificio de la esquina, también desaparecido, con el toldo echado del Café Nacional.

Y el reloj de Santo Domingo que anunciaba Vidal, a sus pies cualquier leonés quedaba con su pandilla, con sus amigos o con algún ligue temporal y precoz.

Y mira por donde me encuentro un dominico que me parece ser el P. Pablo Huarte. Y por detrás otros dos dominicos parece que controlando el orden de la procesión.

Y ampliando la foto veo un grupo numeroso de hábitos blancos y al fondo la Virgen del Camino que llegaba a la capital de su reino.

CARLITOS BAÑUGUES (Por Luis Heredia)

CARLITOS BAÑUGUES (Por Luis Heredia)

Hoy se me ha ocurrido que podíamos hablar de alguno de los nuestros.


No me explico cuáles son las razones por las que  al dilecto Director  de este blog le llevan a asignar  a un compañero una determinada foto o documento con el fin de que le sirvan en bandeja un comentario para que este artilugio no decaiga. A mi me parece que siempre me toca bailar con la más fea,  expresión machista, lo reconozco,  o  refrán de lo más vulgar por mucha verdad que encierre si ciertamente te toca bailar con la más fea.
 
Así de pronto, cuando el protagonista de este maravilloso óleo pintado por Carlos Tejo, conociéndole, empiece a leer estas  primeras líneas es probable que le suba la bilirrubina y me tache de mal hermano por llamarle feo. Nada más lejos de la realidad pues gustándome a mi como me gusta mover el esqueleto - el que tengo ahora porque el que me quede ya lo moverán otros- bailo hasta con el palo de una escoba, con guapos o guapas, feos o feas, palmesos o palmesas, por mencionar algunos, entre otros muchos, de los atributos o calificativos de los que gocen o adolezcan mis parejas de baile.
 
O sea, para aclarar, que  Josemari envía unas fotos para que las comenten Isidro Cícero y Eugenio Cascón  llenas de gente y cosas, muchas cosas, para que no solamente se explayen y se luzcan, como así fue, con su fácil y descriptiva prosa,  sino que además se permitan el lujo de irse por las ramas, sin sentido figurado,  si además encuentran unos cuantos chopos a la derecha o a la izquierda o arriba o  abajo de la imagen como también así fue, mientras que a mi me envía un magnífico óleo con el retrato de Carlos Jiménez-Cuervas Mons, de carona, pintado por Carlos Tejo.
 
¿Y yo qué digo? ¿Y yo qué escribo si no soy ni crítico de Arte? ¿Sobre el autor? ¿Sobre el tan bien retratado Carlos? Los dos son Carlos pero no la misma persona como lo fue  Durero,  el primer selfista de la historia.  Yo, sobre Durero no puedo pronunciarme porque no le conocí, no sé nada de su vida, ni en qué colegio estudió, ni quién era su padre ni hermanos ni perrito que le ladre. Y sobre su arte, menos aún. ¿Y quién me puede asegurar  si era realmente él o un primo – en sentido tampoco figurado-? Me voy de vacío si trato de escudriñar en sus ojos o leer en su boca. Es una pintura más para colgar en un museo, diría yo.
 
Pero claro, cuando el autor y retratado son tus coetáneos es otro cantar; y esto tampoco en sentido figurado porque en la realidad los dos cantan ahora como los ángeles y como los querubines cantaban antes de aparecer los primeros brotes de vello en sus piernas.
 
A la vista está que el pintor Carlos es un auténtico artista en el manejo de la paleta – de pintura- ,  líneas y colores; además de actor, escritor, Director de Coro, catequista y piragüista,  profesor, editorialista,  coordinador de eventos que no son eventuales y jubilado. En fin, un pluriactivista que no  pluriempleado al haber perdido recientemente tal categoría laboral pero currante actualmente como el que más, motivo por el cual ya se ha perdido más de una comida, cena y desayunos con sus hermanos ex – apostólicos (sic Cícero). Es lo bueno de este blog. A lo largo de su existencia te sorprendes cómo es posible descubrir tantas cosas de las personas en tan poco espacio de tiempo. Cómo es posible que hasta llegues a ver sus almas. Y algunas, como la de Carlos Tejo, es tan visible y clara que la puedes tocar con tus manos y sentirla.
 
Del tan bien retratado, el otro Carlos, ya se ha escrito y fotografiado de todo sobre él. Para alguno que nos lea por primera vez, y última, a Carlos Jiménez-Cuervas Mons le conocíamos en el Colegio por “Bañugues”. No era  un alias, ni apodo. “Bañugues” le venía de cuna aunque no hubiera nacido en la playa; como a tantos otros de los compañeros a los que les acuñaron su identidad por narices y por  haberles parido su madre en una latitud concreta de esta España nuestra. Por ejemplo, me suena que tuvimos también entre nosotros un “Caborana.” Así, aprendí  yo mucho de la geografía asturiana.


Pero si Carlos el retratado no nació en Bañugues, a buen seguro que  sí  que fue bautizado en las procelosas aguas del Mar Cantábrico, aguas en las que se sigue bautizando siempre que sus piernas se lo permiten y sus almejas le llaman como si de  sirenas se tratara.
 
Ví por primera vez, y antes que nadie porque estaba yo en primera fila, este retrato saliendo de su envoltorio en aquel reencuentro del magnífico libro de fotos de nuestro Lalo, al que habría algún día que homenajear para agradecerle su trabajo y siempre nos quedaríamos cortos en elogios. Aún lo veo salir   a cámara lenta tirado por la mano de su autor y levitando hasta caer mansamente en las manos del retratado. ¿Cursi, verdad? Pues a mi me lo pareció así.
 
Era el vivo retrato, en sentido literal, de Bañugues. Carlos había conseguido retratar no solamente su físico, pelo más pelo menos, su boca de la que pueden salir las palabras más hermosas que os podáis imaginar o los exabruptos más corrosivos aún que el cardenillo de los Apóstoles de Subirachs (sic Cícero) sino que  retrató además su alma, que es lo importante, pues se dice que los ojos son el espejo del alma.  El del retrato era mi Bañugues, evolucionado, pero era él. Si Darwin levantara la cabeza no hubiera necesitado viajar tan lejos para demostrar la teoría de la evolución del ser. Es evidente que su ebúrneo cuerpo (sic Vibot) ha sufrido el paso del tiempo pero no así su expresión vital con la que nos regala en cada encuentro. Nuestro queridísimo compañero de clase Manuel Pedro Alonso Herrero ya dio aviso de tal cambio cuando a los dos años de dejar el Colegio y a uno de su salida de Caleruega donde habían seguido intentando llegar a ser dominicos, como digo, Manuel dio el primer aviso pues en una visita que le hicimos a Manuel en su casa de Valladolid, no le reconoció y tuve que convencerle de que era Carlos Jiménez-Cuervas Mons sin hábito.  - ¡Tócale, tócale¡, le decía yo a Manuel, hasta que, en efecto, después de sobarle él  y obligarle yo a que cantase los primeros acordes del “Aleluya”, se percató de que detrás de aquella poblada barba y bajo aquella incipiente calvicie, se escondía Bañugues.
 
 En la Paramera (sic todos), Bañugues era más conocido que el Padre Prior. Se cuenta que algunos alumnos de cursos inferiores proselitados en su playa por el Padre Torrellas y Arruga, llegaron a preguntarse quién era aquel fraile mayor de blanco con capucha negra  que iba acompañando a Bañugues por los campos de deportes.
 
Bañugues era, y sigue siendo, un icono. Y si le añado el rabito a la n,  i-coño ,  qué bien lo hacía todo¡. En el deporte, en el estudio, en la Escolanía, en la Rondalla, en el teatro. Porque también hizo teatro sobre las tablas como yo y no solamente en clase como lo solíamos hacer. Fue mi partener en el famoso sainete de Arniches “ La Pareja Científica”, en el que dos avezados policías hacen un exhaustivo psicoanálisis partiendo  de los rasgos físicos a un chiquillo hambriento y desprotegido para concluir que era un vulgar ladronzuelo, hoy día llamados carteristas porque los bolsillos les quedan pequeños para todo lo que se trajinan y así se quedan con el contenido sin necesidad de tener que vaciar el continente. Esta fue la  primera actuación teatral en el Colegio que levantó de sus asientos a los espectadores, no para ir a los servicios  a mear y a otras cosas sino por el apoteósico éxito cosechado. Algunos aún tienen las palmas calientes de tanto aplaudir y las otras cosas. Esta actuación supuso una ruptura total en la anodina programación anual y un soplo de aire fresco  al no volver a representarse “La Estatua de Pablo Anchoa” hasta pasados varios años.  Vamos, que de seguir Bañugues y yo en la O.P, hubiéramos sido llamados para analizar el perfil de cada aspirante a dominico sin necesidad de tanta tontería de test psicotécnico, curriculum vitae, o lazos familiares del aspirante.
 
Sobre deportes, más de lo que habló el susodicho el día de la presentación del libro de fotos no ha lugar a añadidos. Os habríais dado cuenta de la acertada elección del speaker por nuestro furriel para el desarrollo del tema. Bañugues, ya exhausto al final de su ameno y coloquial speach como dicen ahora, - en Asturias decimos espicha y además se come y bebe  a la vez que se habla-, nos confesaba que creía que el speach le había quedado algo largo porque lo había estado preparando hasta las 5,00 de la madrugada.  Lo que no nos dijo fue desde cuándo lo había estado preparando.
 
Bañugues servía lo mismo para un roto que para un descosido. Al fútbol se rompía la crisma o lo que hiciera falta para conseguir un gol por la escuadra, el más difícil todavía,  y corría como un descosido para llegar primero que Martín en la vuelta a la finca, cosa harto difícil ya que Martín era el mayor del curso y eso siempre infunde respeto, con lo que  para no dejarle mal ante el P. Cura, siempre decía que había llegado el segundo porque había tropezado con una piedra en el camino. Cada uno, que saque sus propias conclusiones. 
 
Bañugues era, y sigue siendo, tan buen compañero que se prestaba  a romper la capa de hielo tirándose el primero a la piscina cuando el agua estaba helada para abrirnos el paso a los demás. Es más, a mi me parecía que el agua estaba más caliente después de que él rompiera el hielo. Como veis, en esta vida siempre tenemos a alguien que es el primero en romper el hielo sin necesidad de vivir en Groelandia. Era el primero hasta en el juego de la rana que teníamos bajo el alerón de la recreación a quince metros de La Fuente del Pulpo y a cobijo en los calurosos veranos bajo las enormes catalpas (como sabéis, esto último no es mío. Es de Vibotín y de Malladina). En el seba, en el fútbol, en el baloncesto, en el balonmano, en el balonvolea, en el ping-pong, en natación….hasta jugando al tute y la brisca, cachis en la mar, era el mejor. Yo era más de chinchón porque no había señas y cuando Bañugues me enseñó a jugar al tute tuve que dejarlo porque en lo que más insistía era en interpretar las señas,  sobre todo las de guiñar el ojo derecho, cosa que me ponía muy nervioso cuando Bañugues siendo mi pareja cantaba las cuarenta más de la cuenta. Luego me enteré que en el Tute las señas están prohibidas por lo que me dio por pensar que el guiño tan frecuente insinuaba algo más que tener un buen juego. Pero, no muchas  cosas estaban prohibidas en La Paramera tratándose de juegos por lo que saltarse las reglas era un soplo de libertad a pesar de no carecer de ella como en otros Colegios. 
 
Y qué decir de la Música, Rondalla, Escolanía. Yo, que había llegado tardío al Colegio con simples nociones de solfeo que no pasaban del Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si y vuelve el Do, pero muy interesado en las notas que no fueran las de Matemáticas y con mucha gana de progresar,  encontré en Bañugues a mi oído gemelo. Reconozco que era el que me daba cobijo cada vez que me arrimaba a él. No más de la cuenta, claro, para no levantar sospechas. Solamente si se trataba de alguna corchea o semicorchea de difícil resolución. Hoy día, sin embargo, si me arrimo a él más de la cuenta no hay quien nos separe.  Como no tuve la fortuna de acompañarle por Roma, me  figuro que su paso por la Ciudad Eterna aún lo seguirá recordando algún miembro de la Curia Cardenalicia. Sobre la guitarra, tengo que decir lo mismo que nuestro queridísimo Marcelinín. Si no hubiera sido por Bañugues, lo más parecido a unas cuerdas de guitarra para mi serían las de colgar la ropa. Marcelinín, tú que ya estás en el cielo y allí no se puede mentir, ¿a qué es verdad lo que digo?.
 
Bañugues fue el fundador del famoso grupo musical que más gloria, - después de Haendel, claro-  dio al Colegio. Formábamos el grupo el mismísimo Bañugues, Urbano (Javier), Espinosa, Vibot, Gago y el que suscribe como vocalista.  ¡ Vaya manera de cosechar éxitos¡ Hicimos tres o cuatro giras por el Colegio inolvidables. Del Estudio al teatro y del teatro al estudio. No parábamos. Llegábamos a las camarillas exhaustos. ¡Qué noches las de aquel día¡ ¡Qué entrevistas tan amenas dirigidas por nuestro compañero Manuel Pedro Alonso Herrero en aquel estudio de radio hablando de lo divino y lo humano – más de esto segundo- y cuál iba a ser nuestro próximo concierto. Si en el pasillo de la Escuela Menor, si en el comedor, si al aire libre en los jardines de la piscina, si en el campo de fútbol en previsión del aforo que se anunciaba. Por desgracia para amantes de la buena música el grupo se deshizo prematuramente a la temprana edad de los 18 años los mayores, menos Vibot, que recién había estrenado su D.N.I. Todos ellos se fueron a Caleruega y yo me di la vuelta a Gijón, a la vida civil que no a la libertad porque yo ya había disfrutado de ella durante los cuatro años de estancia en La Paramera. De todos nosotros, el único que sigue tocando la guitarra como profesional y en la O.P es  Espinosa, quien no para de cosechar éxitos aún hoy en día entre la juventud de su parroquia.
 
Sobre los estudios, Bañugues, como en la música y los deportes, tocaba todos los palos, como se suele decir.  No se le ponía por delante  la más difícil fórmula química del Padre Box, por aquellas fechas aún fraile de lo mejor que pasó por el Colegio, que tal parece se las inventase para lucimiento de Bañugues, o traducir una página seguida de griego con el Padre Tascón, de lo mejor también que pasó por el Colegio para imitarle o recitar en Latín de seguido el Pater Noster sin inmutarse. Oirle hablar indistintamente en inglés o francés era envidiable, sabiendo que de Bañugues playa se había ido directamente a La Virgen del Camino sin haber pasado por Burdeos o Irlanda. La Gramática española no tenía secretos para él. Sus análisis sintácticos eran impecables y tal parece que la ortografía se hubiera inventado también para  su lucimiento. Su manejo en la forma de juntar palabras ya está suficientemente demostrado en este blog y me consta que a muchos de nosotros nos gustaría que fuera más participativo en seguir juntándolas, y cuantas más mejor.  Como en la música me arrimaba a él, en los exámenes me arrimaba también mucho más a él por detrás, por delante y los costados para copiar de su sabiduría  supliendo mis lagunas.
 
Bañugues es mi disco duro de la memoria. Nunca me ha abandonado y  aunque suene esta frase a desodorante, tengo que decir que él ha supuesto para mi un aire fresco en las pocas veces que hemos coincidido después de habernos separado para seguir cada uno nuestros caminos. El me avisó de la existencia de este blog y del inolvidable reencuentro que se avecinaba. Sin su aviso, no sería yo ahora la misma persona. Es más, junto con Javier Urbano, hasta me avisó de posibles episodios que hubieran cambiado fatalmente mi vida. Fijaros, que hasta me enorgullezco y puedo presumir y presumo de tener mi propio ángel anunciador.
 
Los que le conocéis ahora y no tuvisteis vivencias tan cercanas con él, posiblemente no le veáis como yo le veo en su retrato. Y los que le conocisteis diréis, si acaso, que  con los años se ha vuelto un pelín adusto, quién no, y  como siempre le gustó la canción protesta ha evolucionado hasta convertirse en  protestón. Pero no mucho más que algunos de vosotros. Su generosidad y amistad es lo que más ha evolucionado acompañando a su cuerpo y creo que no quiere perder peso para no perder  estas cualidades.  
 
Si el Colegio hubiera seguido siendo Colegio, os digo que Bañugues merecería un pasillo con su nombre porque  calle iba a ser difícil de conseguir en sentido figurado y real.
 
Carlinos, los demás no sé si te quieren o te aprecian. Yo, las dos cosas.
 
Un beso muy fuerte. Luis
 
PD. Olvidé decir que a Carlos Jiménez-Cuervas Mons le podéis encontrar en las listas de la yeguada 62-68, de las mejores para no dejar en entredicho a las demás,  y a Bañugues en cualquier sitio siempre que le llaméis con antelación.
 

NUEVO LIBRO DE CARLOS TEJO

NUEVO LIBRO  DE CARLOS TEJO

Hoy os presento el nuevo libro que ha publicado nuestro compañero Carlos Tejo. 

Versa sobre el legado de D. Celso Diego Somoano, Cronista Oficial de Cangas de Onís.

Es una semblanza y recoge parte de la obra de un maestro en conocimientos y bondad, con el recuerdo de quienes pusieron su saber, su devoción y su paciencia para que fuéramos lo que hoy somos.

Así viví el incendio de la Catedral

Así viví el incendio de la Catedral

El periodista Félix Pacho Reyero publica en La Crónica de León su relato del incendio de la techumbre de la Catedral, del que este viernes se cumplen 49 años.

Aquel día muchos de nosotros contemplábamos el incendio desde los campos de deporte de la Escuela Menor. Al anochecer nos llevaron al Santuario a rezar por la salud de la Catedral.

 


 

Ocurrió va a hacer medio siglo y era domingo de una primavera meteorológicamente muy  avanzada. El calendario marcaba exactamente la fecha de 29 de mayo de 1966. Una siesta larga, implacable y tórrida había caído sobre la ciudad. Las fichas de dominó restallaban sobre el mármol de las mesas de los cafés de la calle Ancha y quienes íbamos por la acera pudimos oír, al pasar frente a una ventana abierta de par en par la voz cascada de un jugador que gritaba: "¡Blanca doble!, me cagüen"… Un canónigo muy pulcro él, de alzacuello blanquísimo y de teja con borlas, que quizás andaba apurado para llegar a las horas canónicas, se santiguó al escuchar el juramento, acelerando a la vez la marcha. Más parsimonioso y menos atildado, con toda su sabiduría y su hombría de bien a cuestas, salió de su casa de Puerta Obispo don Antonio González de Lama, pensador, director del Diario de León y beneficiado de la catedral, que, buscando la sombra, acudía también a sus obligaciones de coro. Otro clérigo éste joven y muy acicalado, con pinta de paje de su Ilustrísima, subía desde la Plaza Mayor por la calle de Mariano Domínguez Berrueta y un viento inoportuno le arremolinó el manteo. El cielo iba cubriéndose de nubes.


 Acabábamos de comprar un piso al popular constructor Alberto Fernández El Gochero, en El Ejido, esquina de la Virgen Blanca y José María Fernández, y allí, al piso nuevo, caminaba yo en compañía de mi mujer.

UNA BANDADA DE GRAJOS


Nada más de pasar la catedral, arreciaba el cierzo y las nubes se volvieron espesas, por lo cual decidimos dar la vuelta hacia el centro de la ciudad, avivando el paso. Pinteaba.

Primero brilló un relámpago breve por la zona de La Candamia. Después se levantaron torvas de polvo en los solares de La Granja y, de repente, otro relámpago, espectacular esta vez, garabateó en los cielos de la tarde hasta posarse sobre la catedral y el estampido del trueno hizo escapar a una bandada de grajos de mal agüero. Cerramos el paraguas cuando entramos al café Colón, en el final de la calle Ancha.

Tras una copa precipitada, salí a la calle. La plaza de Regla iba llenándose de corrillos en los cuales escuché que la chispa del rayo caído sobre la catedral podría ocasionar un incendio. Llovía ligeramente. Don Antonio pasó de su refugio de la Biblioteca Sierra Pambley  y fue a resguardarse de la lluvia en el bar Express, unos metros más hacia La Serna que el café Colón. Entré en el bar Express y don Antonio conversaba allí con el canónigo Maudilio Gallego. Me confirmaron lo del posible incendio en la catedral y añadieron que el obispo Luis Almarcha ya había sido informado. "La achispa está dormida, pero no muerta", matizó Nicolás García, un cura de pelo blanco y semblante beatífico, encargado de Caritas diocesana, que entró también en el Express. Volví al Colón y conseguí un taxi que llevase a mi mujer para casa.

Las agujas del reloj corrían implacablemente. Eran al pie de las ocho de la tarde y me metí en el primer templo de la diócesis, donde la feligresía asistía a una misa oficiada por don Fidel Alonso, provisor del obispado. Una mujer entró gritando porque su hijo era monaguillo de don Fidel y dio la señal de alarma. Don Lucas de Prado y don Julio Gutiérrez Frade salieron de la sacristía y  pidieron a los fieles que abandonaran cuanto antes y ordenadamente el recinto, para lo cual abrieron las puertas de la catedral, mientras que el celebrante siguió hasta el final de la misa, él solo con el monaguillo.  

Cuando la gente salía de la catedral, a las ocho y cuarto aproximadamente, ya pudimos contemplar las llamas incipientes sobre la techumbre meridional del templo, frente al palacio episcopal.

La noticia corrió como un reguero de pólvora por la ciudad y comenzó a afluir el gentío, que pronto se hizo enorme cerca de la catedral y en las calles adyacentes. Se escuchaban sirenas por todas partes, de los bomberos, de la policía y de los servicios sanitarios. Vi llorar a hombres y mujeres. Me llamó la atención una joven que, cerca del  locus apellationis, debajo de la hermosísima Virgen Blanca del parteluz, sollozaba sin consuelo. A mí se me arrugaba el corazón y sentí que tenía muy dentro la catedral. Hice esfuerzos por no llorar y creo que logré contener las lágrimas, porque me daba mucha vergüenza si lloraba y me veía  alguien. Regresé al Colón y en seguida llegaron mis amigos Primitivo García, director de Proa, y el ginecólogo Francisco Ucieda.

EL PÚBLICO Y LAS FUERZAS VIVAS


Rápidamente se presentaron  en el la plaza de Regla las fuerzas vivas o primeras autoridades (el gobernador civil, Luis Amejide Aguiar, el presidente de la Diputación Provincial, Antonio del Valle Menéndez; y el alcalde de León, José Martínez Llamazares), que se unieron a Juan Torbado Franco, arquitecto conservador de la catedral. Había otros arquitectos y cada cual echaba su cuarto a espadas. Aludían sobre todo al peligro de que, si se extendía el fuego, la dilatación por el calor rompiera vitrales o reventara algún lugar importante de la iglesia.

El público fue amontonándose en la acera del palacio del obispo para ver de frente las llamas. Un penacho ingente de fuego bailaba sobre la catedral, pese a las dotaciones de bomberos venidas de fuera, de ciudades cercanas, y que se sumaron a las de León. Pasaron minutos eternos y era entrada la noche. Acostumbrados a ver la catedral como una novia blanca de piedra, esbelta y altísima, pareciera que el fuego había prendido su cabellera y la agitara al viento en un espectáculo macabro. Muchos insistían, angustiados, en preguntarse cómo terminarían  las vidrieras.

Estado que presentaba la techumbre al día siguiente.
Por fin, transcurridas un par de horas, los bomberos iban achicando las llamas y los leoneses recibieron con alivio un dictamen según el cual ni las vidrieras ni lo tesoros del museo ni el mismo templo sufrirían daños sin remedio. Avanzada la noche, podía apreciarse aún la humareda sobre la catedral y saltaban chispas del rescoldo, pero, ante las noticias de que no había pérdidas irreparables ni peligro de que se reavivaran las llamas, la muchedumbre fue dispersándose y quedaron retenes de guardia únicamente.

Dejé a mi mujer en el apartamento y fui al periódico, al Diario de León, de cuyo edificio, en la calle Daoiz y Velarde –hoy Pablo Flórez- tenía una llave y donde ejercía como redactor jefe. Me puse de inmediato a preparar un proyecto de crónica del incendio. Estuve a solas mucho rato, hasta que llegó Ángel Herrero Conde (Roherre de seudónimo), quien se aprestó a escribir la crónica del encuentro de fútbol jugado la misma tarde del incendio y que ganó la Cultural al Cartagena gracias a un gol de Diéguez. Dejé pergeñada la crónica a las dos o las tres de la madrugada. De aquella crónica, por cierto, y de mis recuerdos personales proceden estas notas de hoy. 

A las nueve de la mañana del lunes llegué de nuevo al periódico, a la vez que don Antonio. Los redactores mantuvimos una tormenta de ideas y decidimos que, con base en el proyecto que yo había elaborado por la noche, cada uno aportaría otros datos y así, con la colaboración de todos, yo mismo escribiría la crónica general del suceso, que no iría firmada (soy consciente de que estoy echándome flores, pero alguna vez hay que sacar los cristos de la intimidad a la calle). Recuerdo que César Trapiello y Marcelo Martínez aportaron la versión oficial según la cual el fuego se debió efectivamente a un a un rayo.

DISCUSIÓN SOBRE LOS TITULARES

El regente del taller apareció en la redacción, muy apurado y exigiendo los originales porque se echaba encima la hora del cierre. Se los pudimos entregar pronto porque todo el mundo aceptó mi propuesta de crónica, si bien andábamos embarrancados en la discusión de los titulares, que algunos queríamos muy contundentes y llamativos, mientras otros se mostraban más conservadores y cautelosos Por fin, don Antonio adoptó una postura salomónica y los titulares,.lejos de sensacionalismos, como puede apreciarse por la hemeroteca, quedaron así: en primera página, "Peligroso incendio en la catedral", con el sumario de "Las llamas no destruyeron vidrieras ni tesoros artísticos". La crónica escrita, con tres fotografías espléndidas de César –César Andrés Delgado- pasaba a tercera página bajo los titulares siguientes: "El techo de la catedral ardió ayer por los cuatro costados". Nuevamente expresé, aunque en vano, mi desacuerdo: yo quitaría, además del "ayer" y "los cuatro costados" (el incendio fue en los techados del sur no más),  "la catedral" y pondría, en su lugar, para no repetir, "el templo". Pero don Antonio no dio el brazo a torcer. 

También pretendí, en vano, suprimir, en primera página, el índice de contenidos para dar más texto o una cuarta foto. El índice anunciaba: "Franco entregó la copa al Real Zaragoza" y "Homenaje a don Marcelo en Astorga". Pronto echó a andar la rotoplana y a las tres de la tarde del 30 de mayo, puesto que el periódico era vespertino, estaba en los quioscos el Diario de León, que se vendió como agua. En cambio, el matutino Proa no salió hasta el martes. Sí salió la Hoja del Lunes.

Con el Diario de León y mi crónica ya en la calle, tuve oportunidad, a media tarde del lunes 30 de mayo, de subir a la torre sur de la catedral, acompañando a un grupo de técnicos encabezado por el arquitecto Juan Torbado, que comenzó inmediatamente a evaluar los daños y a trazar un plan de reparaciones. La contemplación de la techumbre incendiada me dejó estupefacto. Allí, bajo la comba de los arbotantes, aparecía un amasijo de vigas partidas y enormes tizones negros, como de carbón vegetal. Torbado señaló la zona donde comenzó el fuego y  ratificó que la desgracia provino del rayo caído durante la tarde anterior. No había ni una nube en el cielo, azul claro, impasible y olvidadizo sobre pináculos y agujas de la catedral, como si no hubiera pasado nada. 

 


 

LA SIDRA SALTARINA (por Santiago Alfayate)

LA SIDRA SALTARINA (por Santiago Alfayate)

Llegó la primavera y, como reza el dicho, “ la sangre altera”. Pero es que todo se alborota, hasta la sidra, y es que, como dice la canción, se ha vuelto “ saltarina”; no para , va de un lado para otro, “burbujea”.  Acaba de volver a Gijón y ya se marcha otra vez. Y si no se lo creen, fíjense que ahora se ha ido  a Alcalá de Henares, en busca de no sé qué. Estos días ha hecho bastante calor aquí y quizás por eso estaba  algo caliente, pero aún así nos la tomamos. Y yo creo que  además se ha vuelto “ estudiosa” o “estudiosa de  literatura”, pues se ha ido hasta la misma casa de Cervantes. Pero puede que sea un poco picarona, porque nuestro amigo Sancho la está mirando con unos ojinos que no sé yo lo que quieren decir. ¿ O es que él también quiere un culín? ¡ Vaya usted a saber¡

En todo caso ella también está presente en nuestro encuentro con otro integrante de la yeguada del 61 como es Avelino Dacio. También está jubilado y  aunque con preocupaciones, estuvo toda una tarde  con nosotros mostrándonos construcciones y esculturas, no sólo de Alcalá sino también de alguna población cercana, así como la vida de los habitantes de épocas pasadas y la utilización actual de dichos edificios con fines culturales.  Se mostraba siempre dispuesto y creo que contento en nuestra compañía y de una forma  cordial y muy amena pasamos unas horas con él.  ¡ Gracias Dacio! No es por nada, pero los del 61 somos la……..leche.

Como en todo reencuentro, hablamos de la familia, de los nuestros problemas actuales, de la vida en general, de cómo vamos sorteando y disfrutando de la vida, además de momentos pasados, de compañeros o de profesores de aquella Virgen del Camino.

Esperamos que nuestra amiga la sidra, para después del verano vuelva a buscar a otros antiguos compañeros. Pero ahora ya es momento de que se tranquilice y se quede en Gijón. Y aquí la disfrutaremos.

Un saludo cordial.

PREGUNTO

PREGUNTO

¿Alguien me puede reconocer y darnos datos de ese sacerdote? Tengo alguna otra fotografía suya.

El ITIFÁLICO Y LA DAMA EN CUEROS. UNA TRAGEDIA DE SIGLOS.

El ITIFÁLICO  Y LA DAMA  EN CUEROS. UNA TRAGEDIA DE SIGLOS.

Días atrás, ocupaba mis tiempos en plantar cebollinos en el pueblo donde me nacieron o en buscar setas de san jorge (Julito Correas, que es un fino experto diría “calocybe gambosa”); los afamados perretxikos que decimos los vascos, porque -¡ya se sabe!-  el vasco nace donde se le pone, como las setas.


Pues, hete aquí que entre seta y cebollino quise fardar ante Lourdes, que no lleva siglos –como yo- recorriendo la zona campurriana, porque ella es más joven; ni la nacieron allí, que es de Baracaldo, jolín. Así que me la llevé del huerto a una  excursión, en plan turista cultureta, una mañana luminosa de este mayo que va ya cuesta abajo.


Destino: Cervatos,  en el Alto Campoo,  esa zona de frontera entre el verde  de Cantabria y el pardo de Castilla. A un tiro piedra de Reinosa la cántabra, y cerca de Aguilar, la palentina. La Colegiata de San Pedro, monumento románico del siglo XII. Original por la abundancia y variedad de imágenes en capiteles, canecillos y metopas, muchas de ellas desgastadas por el uso, la escarcha, los vientos o el sol.


A poco de llegar a la colegiata, hora de ángelus por el reloj de sol de la fachada, del interior del templo salió un grupo de bilbaínos y bilbaínas, -lo eran realmente, que una del grupo fue amiga de juventud y rebeldías varias a quien no hubiera imaginado encontrar allí ni por lo más remoto- todos de edad “jubilosa”, tutelados por la “freyla” local, especie de “sorora” de las  que custodian llave de iglesia y conocimientos sobre el edificio para enseñarlo “por la voluntad”, libre de impuestos y de la mano voracísima del Ministro Montoro de turno.


Como el pueblo de Cervatos, empedrado aún en sus calles a la manera antigua, guarda silencios de siglos, era imposible no oír las explicaciones de la freyla, así que, mientras escuchábamos su retórica repetida a diario varias veces, eché en falta a Jesús Herrero, yeguada del 61, el de los langostinos Pescanova, de los mejores expertos en erótica del Medievo español (“La lujuria en la iconografía románica”, Cálamo. 2011).
Creo, incluso, que nuestro Jesús quedó calvo por culpa de doctorarse en el tema, el de la erótica y la sexología en piedra del medievo. ¡Dichosa calva bruñida, castigo divino, al que no todos podemos optar, que –¡recordad!- esto es como la fe, un don libre e inesperado! Así que me dije: “Pondré foto en blog –si Josemari tiene  a bien- de esa señora  del capitel, casada, según los expertos, porque por única vestimenta lleva una toca en la cabeza. No pretendo excitar ni vuestras meninges eróticas ni apéndice alguno de vuestro ser, mis pobres, no; que de ciertas excitaciones andamos cada vez más escasos; y la piedra es piedra: si saca chispas no es del placer, ¡ay!, sino del sílice. La foto de la dama que abre portillo es pretexto para hacer una oferta: aquel de entre vosotros que sea capaz de imitar esa postura , la de colocar los talones por detrás de las orejas, en la mismísima nuca, pasará a gozar por una semana del incomparable marco de San Isidoro de León, Parador Nacional del que habéis hablado días pasados, de la mano y el verbo rumboso de Isidro Cicero, cuando recordaba aquellos años de hierro y sangre, los de la Guerra Civil; estancia, libre de polvo y pajas (Vale! Sois libres para sacudir o no el polvo, pero, si podéis, evitad las pajas no se os metan en los ojos y os hagan llorar, cual si de pecado nefando se tratara)”.


Exigiré foto que demuestre la hazaña. Sin photoshop ni otras truculencias. ¡Que no se diga que unas gentes bregadas en deportes mil  y en grandes corridas alrededor de la finca cuando la paramera no mantienen aquel brío, aquella enjundia y aquel cuerpo de goma!


-“Es el templo con más cantidad de esculturas de contenido sexual explícito de España”, decía la freyla al grupo bilbaíno. Según iba relatando las diferentes escenas del “pecado”, apuntaba con su dedo  componiendo con  palabra austera la procacidad de las escenas; y se le calentó la lengua: “Posiblemente de toda Europa”, remachó la mujer cicerona. Tomó, quizá, la afirmación de Jesús, nuestro Langostino Pescanova jubilado experto en capiteles sexuados y otros animaluchos infernales; no seré yo quien les lleve la contraria, que Jesús es doctor en la materia y yo no llevo por cuenta si los canteros del Medievo plantaban aquellas escenas de erótica total en capiteles, arquivoltas  o canecillos para que los creyentes temiesen el azufre infernal y no pecasen más con su sexo (tan explícito en la colegiata) o porque en el Medievo rural no había tele5 ni cine equis y en algo habían de divertirse los vecinos de Cervatos o los de Bolmir, en las proximidades de Reinosa, otra iglesia que no le va a la zaga a Cervatos en sensualidad pétrea.


Cuando la amiga y su grupo se fueron, reapareció el silencio, sólo roto por el clic de mi cámara de fotos. Mientras disparaba, pensé si no es castigo peor que el mismo infierno tener a una dama en cueros con las patas en la nuca y el sexo al aire frente a un hombre itifálico en el capitel de enfrente, que nunca llegó a destino. Día a día. Mes a mes. Año tras año. Durante ocho siglos. Itifalia de macho al sol y la nada por la que se pelean José Manuel Elpitu y Perico como resultado. Que no rematará jamás. ¡Eso sí que es castigo divino! ¿O no?


¡Ah!, ¿que no sabéis lo que significa “itifálico”?. Yo tampoco; por lo que tuve que buscar la palabrita. Aunque podéis, también, mirar la imagen que compuse: como sois gentes listas, salidas de aquel colegio que tragó la trampa, pillareis de inmediato. Quienes conocéis Cervatos habréis visto que el muchachito zumbón que puse en la foto a la derecha de la mujer en cueros no es el compañero de ventana, ya que las heladas invernales y los soles de justicia veraniegos han dejado a aquel pobre medio mutilado. Pero lo podeis contemplar en un canecillo próximo. Para más información sobre el itifálico, pedirle guerra a Jesús, el doctor en langostinos congelados y piedras eróticas; o vais a la Academia de la Lengua,  que os ilumine y dé esplendor.


Una visita a Cervatos sirve de meditación. Excita. Y no me refiero a los bajos instintos, no.  Hablo del pensamiento profundo. De Eros y Thánatos, sin ir más lejos. De Freud y Fromm. Es aconsejable incluso.

¡Salud e força, chavalería!

Javivi del Vivigo

OTRO DE PEDRO TRAPIELLO PARA LUIS HEREDIA

OTRO DE PEDRO TRAPIELLO PARA LUIS HEREDIA

LEYENDO A LOS TRAPIELLOS

LEYENDO A LOS TRAPIELLOS

EL ELEGANTE

EL ELEGANTE

Esta fotografía de carnet me la dio el P. Fernando, hace ya tiempo. Es de un compañero del colegio, creo de un curso de los años 80.

Me comentó el P. Fernando que este compañero se convirtió en un prestigioso luchador de lucha leonesa apodado "El Elegante de Campohermoso".

Si alguno de nuestros compañeros benjamines nos puede facilitar sus datos y confirmarnos si lo que me contó el P. Fernando es cierto, se lo agradeceremos.

Si es inexacto, el P. Fernando...a confesar.