Una vez leído por su amigo Vargas, le ha dicho al Pitu que con estos relatos solo podría aspirar al premio de consolación.
Como sabéis, yo soy únicamente el administrador de este tinglao, por lo que, ya sabe el Pitu que los tomatazos irán dirigidos a él.
Leed esta rutilante crónica alternativa. Vamos, el SUPLEMENTO DOMINICAL.
Un evento como el encuentro de Salamanca en el que hemos invertido salud, dinero, amor, muchos besos y abrazos, se merece varias crónicas; Javier ha escrito la buena, la versada, yo pretendo escribir más prosaica, sin otra finalidad que la de despertar, si fuera posible, una sonrisa, y un montón de críticas, tantas que el blog quede colapsado, pero no de esas que quedan para los adentros en las que uno se dice: ”este mamón que tonterías dice”, sino críticas explícitas, en letra, con sintaxis, semántica y pragmática, constructivas a poder ser. Pero no es para que habléis de mí, ya estoy muy hablado, sino del evento, del sucedido, de lo habido y por haber.
La crónica va dirigida al Sr. Argüeso porque es el que más tiempo empleó en inventar disculpas. Te voy a contar, en prosa-ico el sucedido los días 1,2, y 3 en ese encuentro por el que tú hubieses dado la vida pero no la cartera.
En primer lugar, ya sabes que los del 59 estamos capacitados para escribir crónicas en cualquier forma y estilo : épico, lírico, dramático, platónico, aristotélico, tomista, etc., en verso o en prosa. Dado que el amigo Javier (del 59) ya publicó la suya en verso tridecasílabo con rima consonante y asonante combinada, yo (del 59) la estoy escribiendo ( ¿será la más grande?), en prosa-ico “sonante casorvitense”, sí, sonante, como suena; para que se lea y se oiga y se diga. Este tipo de prosa fue inventada, hace muchos años, por uno de Casorvida asociado con otro de San Feliz de Lena, llamado J. Manuel, el amigu del Xastre.
Hechos:
1º. Las fechas. Fuimos convocados para las fechas, 1, 2 y 3, no fueron las peores pero perfectamente pudieron ser otras ¿Por qué esas y no el 4, 5 y 6, ó 30, 31 y 32 ó …? Te dirán los organizadores: es que hay gente que trabaja, sí, pero a los que no trabajamos ¿qué nos importa? ¿Alguien preguntó a alguien qué fechas le interesaban? ¿Por qué no pudo ir cada cual cuando le saliera? Ahí hay un hombre que dice ay, es decir, ahí faltó un pelín de democracia. Propongo que para el próximo encuentro cada uno se encuentre cuando quiera, sería la manera de que tú, Argüeso, te encontraras.
2º. Lugares elegidos.
En cuanto a la ciudad, Salamanca, mucha plaza para esa ciudad; se pudo haber elegido una mejor y no hace falta que te diga cuál hubiera sido mejor y no me refiero a Llano de Valdearroyo. Sí es verdad que Salamanca tiene dos catedralinas, unos cuantos conventinos y una placina llena de medallinas pero le falta mucho para ser la Catedral de las Catedrales, para ser el Monumento de los Monumentos tal como es el lugar al que me refiero y no nombro. De cualquier modo no estuvo mal la elección
En cuanto a la residencia: Bien conservada, buenos pasillos aunque un poco largos, buenas habitaciones pero sin vistas al mar, buen aparcamiento pero sin rayas, buen chorro de agua pero molestaba el de al lado. Un inconveniente, por la noche, los salidos, para entrar casi hubimos de saltar la reja. El contable, el Sr, Ministro, estaba encantado porque él sí tenía llave para entrar y salir libremente y ocupaba la habitación del Sr. Abad, creo que con Jakucci y masajista. Aunque no era la Residencia de las Residencias le daremos un buen aprobado, a la residencia, claro; al ministro, sobresaliente. Téngase en cuenta que no fue él quien la construyó por tanto, nada de culpas.
Lo peor fue la elección de habitaciones, se produjeron empujones y codazos a la hora de elegir, qué carreras, y después, las comparaciones de rigor: que la mía es más grande, que la mía es más bonita, que la tuya no tiene papel higiénico, etc. En el cómputo global nada que objetar a las habitaciones salvo que no había jabón. En cuanto al comedor te diré que era como el de la Virgen pero más grande y servido por monjas en lugar de por Justino y Cañal. No hubimos de rezar ni leer, faltaba Paco Cenador para que nos leyera aquello de las “burbujas”.
3º. El tiempo. Tampoco estuvo mal pero se podría haber mejorado. Aquel airín de la Peña de Francia que “escarabayaba el pelleyu” despeinó a muchas damas que a primera hora de la mañana habían ido a la peluquería y esto creó cierto malestar; podrían haber encargado u vientecillo con seis nudos menos. Sin embargo todo se vio compensado con el peazo de microclima del que nos hablaba el parlante, el del jersey verde, el director de colegio, Javier Martín. A mí no me quedó claro si cuando el Sr. De Pablos, buen speaker el jodido, hablaba de microclima se refería al que teníamos dentro del autobús: 22 grados en la parte delantera, 25 en la trasera, o se refería al microclima del restaurante en el que luego comimos. Allí sí hubo un microclima especial, con subida de temperatura, tres o cuatro grados para alguno/os. De ello podrá (deberá) hablar Ramiro que lo vivió (bebió?)en directo. Cuéntalo si te atreves pero no lo cantes. Pa mí que De Pablos se refería al microclima de su pueblo, donde en invierno se bañan y en verano no. Lo bueno de ese microclima es que, según Javier, hay unas líneas, invisibles para los foráneos, a partir de las cuales cambia el forraje, la fauna y la flora. Me quedé con la idea de que arriba en lo alto hay mejores vistas y abundan las cigüeñas.
4º. La hora. Amigo Argüeso, tú que fuiste campanero, sabes lo duro que es madrugar, pues como si en el Noviciado estuviéramos al amanecer unos cuantos insomnes empezaban a dar la tabarra pero de una forma mucho más melodiosa que la empleabas tú dándole al badajo. Y digo yo ¿Era necesario darnos esos madrugones? Ocurre que como la gente mayor duerme duermen durante el telediario piensan que los jóvenes estamos deseando madrugar, pues no. Podríamos habernos levantado a las 12, desayunar, descansar dos horitas y a las 14 la gran y sabrosa SOPA. Siguiendo este principio podríamos haber quedado de encontrarnos el viernes a las 8 de la mañana, pues no, hubo de ser por la tarde.
5º. Las visitas. Es cierto que la vida del turista es dura.
Primera visita: Peña de Francia y pueblinos del alrededor. Antes de entrar en el tema tengo que confesarte una cosa, para las visitas contrataron unos cicerones de lujo, algunos no eran del 59 pero como si lo hubieran sido, de lo mejorcito, uno de ellos, el que me tocó en suerte en el autobús, el de Cuatro Casas, muy bueno pero quizás pecó de un poco exagerado porque desde la salida de Salamanca hasta la Peña de Francia, alrededor de 80 Kmts. , no paró de ensalzar las maravillas de su tierra, cómo sería que resaltó hasta las cunetas de la carretera. No paró de alabar los toros con cuernos, las vacas con carne, las ovejas con lana, las águilas voladoras, las cabras montesas sueltas por el monte y, te lo juro, no vimos ni una cabra, ni un águila, sólo vimos un par de toros mansos, tres vacas y cuatro ovejas. Pero he de reconocer que lo que habló lo hizo como un libro abierto, se sabía cuántos pinos, castaños, robles y matojos había a lo largo de la carretera. Y no te digo nada cuando hablaba de los pueblos y sus gentes, no tenía palabras para encumbrarlos y todo para acabar diciendo que el de Barrado, Mogarraz, y el suyo, Cuatro Casas del Conde, eran los mejores, los más guapos, los más grandes, los más ricos y los que mejor microclima tenían ¿Podrán ser mejores que Llano de Valdearroyo y Casorvida? Lo veo muy difícil. Cómo serán esos pueblos que hasta los “gochos, marranos” son/están negros de pies a cabeza. ¿Será de no lavarse? Y al parecer cuanto más negros, mejores.
No puedo hablar del entretenedor del otro bus porque aún no tengo el don de la ubicuidad (todo llegará), pero me dijeron que muy bien, aunque con menos toros y cabras montesas.
Una de las mejores sorpresas en la Peña de Francia fue la presencia de J. L. Suárez Sánchez y su amigo Juanjo. A José Luis no le conoces porque no coincidió con nosotros, es una de las personas buenas que hay por Madrid, oriundo de un un pueblín llamado Piñera que se aproxima un poco a Casorvida. A Juanjo sí lo conoces porque fue nuestro profesor de Sociología en las Caldas. Fue el que nos recomendó comprar el libro de Economía de Samuelson y el de Sociología de Merril. Tuve la suerte que entre mis pertenencias había llevado ambos libros para las lecturas de la noche y le pude hacer algunas precisiones. Se presentaron, de motu proprio, con su semoviente y a todo leche; comieron como limas y se fueron. Fue una muy agradable sorpresa. Estamos citados para vernos por Madrid para rezar completas.
Segunda visita: La Alberca. Primero paramos para comer en una cantina mayor que el palacio de la Granja (no me refiero a la granja de tu pueblo sino a la de Casorvida); ¡Peazo restaurante! Y la comida casi tan buena como la que nos dieron las monjas. Echamos en falta LA SOPA. La carne era de las vacas de las que nos habló De Pablos; ahora ya sé porqué no las vimos, estaban en la parrilla del restaurant. De aquí fuimos a dar la nota por el pueblo. Fíjate con qué gente andamos que se pusieron a cantar en medio del pueblo, y los jodíos lo hacían bien. Aquí se desató la pasión por el Jamón de pata Negra. Ahí tienes al amigo José Fernando y Santi Alfayate, los pudientes, cargando con sendos jamones de los cuales, alguno como Manolo Arango, el cuñadísimo, catará algo, los demás nos haremos ilusiones. Xavi Olano a poco más acaba con todos los chorizos del pueblo y todo porque en el suyo son muy honrados. De aquí pa casa a cenar la SOPA.
Tercera visita: Ciudad de Salamanca. Aquí surgieron otros Cicerone, uno apellidado Valdeón, creo, y otro llamado ???… (lo siento) , que dieron una buena explicación de lo más destacado de la ciudad. Pusieron de manifiesto que en sus años en San Esteban andaban más por la ciudad que por el Coro. Nos hicieron ver la rana; las charcas las habíamos visto el día anterior en el área del los microclimas. Los cicerones, todos, se sabían al dedillo los apuntes de primero de arte de la facultad.
De las visitas a la ciudad hubo una especial por tanto pos su historia como por el Speaker, me refiero a San Esteban y a nuestro colega A. Lorente. En el grupo había algunos que la habían mangado bastante en el convento y les traía muchos recuerdos. El cicerone, espléndido y, como no podía ser de otro modo, del 59. Me gustaría que hubieras visto la pose, la sabiduría, el dominicanismo, resaltado con su hábito blanco impoluto, con que nos explicó el santuario de la Teología dominicana. Aprendimos que dominicos y jesuitas siempre fueron amigos, que lo de la enemistad fue una leyenda para vender más libros de teología. Aprendimos que hay un claustro llamado de Colón en el que no estuvo el tal. Aprendimos que la Escalerona, la de D. Soto, es más pequeña que la de S. Lorenzo y que está hecha sin columnas, que fue un descubrimiento arquitectónico de la leche. Nos enseñó el confesionario de Santa Teresa donde el Pedrín se confesó con el Julián.
Esta visita nos permitió ver y hablar (poco) con Ángel Martínez Casado, Chéchini, el TEOLOGO, del 59. La pena fue que lo encontramos algo pachucho por no sé qué vicho. Sigue siendo el que era, con el aspecto de sabio despistado y bondadoso. Julián y yo le abrazamos con la intención de que se nos contagiara algo de su sabiduría, pero en el caso de Julián no fue así porque sabe menos que ayer y mucho que antes de ayer. Como sabemos que nos lee deseamos a nuestro amigo Ángel que se recupere cuanto antes; consejo: “con fabes y sidrina cúranse tos los males”. ¡Animo, Ángel! Por cierto, si nos lees cuenta porqué lo de Chechini. Con esa explicación Antonio se despedía porque se va destinado a la Virgen del Camino. Antonio, has mejorado la imagen del 59.
6º. La comida. Sin que nadie se ofenda, fue la típica de las monjas. Todo buenoooo pero con mención especial, summa cum laude, para LA SOPA. Los fideos podrían haber sido seleccionados para las olimpiadas de natación. La tortilla o tortiecha como diría el padre de Manolo, estaba hecha con güevina, algo parecido a güevo pero en femenino y con menos sustancia (lógico). Nuestro Julián quedó muy contento porque en el 2º día nos dieron SOPA JULIANA, tú ya me entiendes. Y el domingo, como no podía ser de otra manera, Paella; buena aunque no como la que nos hacía Fray Liborio en el noviciado de Palencia los jueves. Descubrí que muchos no aprendieron a comer la naranja con cuchillo y tenedor.
7º. La gente. Ni un pero. Muy bien avenidos/as; muy besucones y abrozadores. Hubiera querido citar a todos y todas pero no hay ni tiempo, ni espacio, ni ganas y, además, sólo me sé unos pocos nombres. Por ello, este humilde cronista, pide disculpas, en particular, a ellas. No hay más que decir, el personal, espléndido. Todo fueron buenas caras y buenos rollos, sólo vi malos gestos cuando el Ministro pidía con insistencia la pasta. Con esta gente, aunque no sean del 59, se puede ir a cualquier parte. Pero te diré que indagando hemos descubierto que todos los asistentes saben leer pero buena parte no sabe escribir. Quiero decir que leen el Blog pero no pueden participar porque en las escuelas de su pueblo el maestro era cojo de las dos manos y no pudo enseñarles a escribir. Son muchos los relacionados con la tiza (sin desmerecer al resto), directores y dueños de Colegios como Máximo Peña, Javier M. de Pablos, ex directores de Institutos como Fernandito Alonso Ferrari, conferenciantes en Méjico como Manuel Álvarez, profesores en escuelas, colegios, institutos y universidades, orientadores desorientados, etc. etc., (dejo en el tintero muchos nombres de los que sí quisiera acordarme) que por lo que parece tampoco saben escribir ¿Cómo pueden ejercer la profesión si no enseñan a escribir? Los del 59 les hemos dado un curso acelerado de cómo apretar teclas en el ordeñador y han prometido hacer prácticas en el Blog del Chemari. El director del curso fue Javier Cirauqui .
El organizador, Javier Muñiz, “el Menistro” (exijo que nos explique el porqué del alias), que presume de barba teñida, merece la máxima nota, muy diplomático y muy entregado a la causa; se entendía muy bien con las monjitas ¿Por qué? Ah… Seguro que se puede decir de él aquello de que detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer que se llama: ….. Apenas descansó contando los dineros y controlando a los que llegaban. Ya nos dirá cuántos se fueron sin pagar, le remitiremos al Trapi que, como sabes, ahora va de figura de cine. Nos miraba por encima del hombro como diciendo: anda chincha que tú no sales en la Peli. El director, el Chema Sarmiento, tuvo miedo de que los del 59 le hiciéramos críticas mordientes y no se presentó. Pero sí estuvo el Jefe, uno de los prota, Alberto. No sabes qué soltura, que manejo de idiomas, qué desenfado para actuar en público. Lo peor fue que se ensañó con el que suscribe y me hizo hacer el ridículo delante de toda la panda. Pero no te preocupes que, a pesar de todo, dejé la bandera del 59 bien alta. Alberto fue el causante de que al amigo Julio Correas le entrara cagalera (con perdón) y hubiera de abandonar. No tengo claro si fue la cagalera o la leche que se metió cuando la escena de los muertos. Lo peor fue que Alberto se contagió con Julito y también hubo de irse malito. A todo esto tengo que descubrirte algo que no sospechabas, al Chemari, sí, ése, el del Blog, se le subieron los humos( ¿o serían los zumos?) a la cabeza; ahora como es padre de un gran actor quiso cobrarnos entrada por ver la actuación de su hijo. Nadie sospechaba, con la fama que tiene de buen hombre, que pudiera hacer tal cosa; y la esposa, la Isabel, tan buena como él, se lo reía y lo animaba. Pero mereció la pena sólo por ver sus caras de satisfacción.
Cada día celebramos el botellón con el mismo entusiasmo que los adolescentes en la plaza del pueblo. Está fomentado por un grupúsculo que no es otro que el está pidiendo a la perdedora de las primarias que legalice la droga. Entre éstos cabe cirtar: al Pedrín, al José Fernando, al Trapi, al Julito y algún tapado más. En el segundo día hubo un protagonista especial, mi amigo Juan Manuel Díaz, Conde-Duque de San Feliz. Con su simpatía y buen carácter amenizó el botellón. Es un contador extraordinario de cuentos, cuentinos y cuentones. Contó lo del Xastre de Casorvía y eso quizá le quite un poco de lustre al pueblo, pero en todos los pueblos que se precien hay un Xastre. Bien por él, por su Chiti y por Marta, son parte esencial de los encuentros.
Siguiendo con la gente, debes sentirte orgulloso, los 59 han sobresalido en altura (de miras), en belleza (de alma) en riqueza (de espíritu), en sabiduría (mundana), en edad, en dignidad y, por supuesto, en gobierno. Javier Cirauqui con sus crónicas sabias y agudas y Antonio Lorente como cicerone en San Esteban han dejado el pabellón a una altura inalcanzable para el resto de los mortales. Hemos a voces y no hemos desentonado ni medio tono. Los asistentes han quedado obnubilados, incluso nublados, porque, no sólo sino que también, hemos cantado en inglés, francés, italiano, bable y bien podríamos haberlo hecho en chino-japonés. Rendidos los tenemos y sobran razones. Nadie echó en falta al maestro Máximo Olóriz, hemos sabido dirigir, cantar y escenificar. Es cierto que había otros maestros como Bañugues, el Seque et alteri que echaron una mano. En definitiva, es la nuestra una gran promoción, diríamos que es LA PROMOCIÓN, pero necesitamos repuestos porque a los asiduos nos van a echar por dar la vara. Con mis intervenciones todos han descubierto que el gran monumento de Casorvida es el FAROL, no entiendo muy bien porqué.
Hablando de nuestra gente, como sabes con frecuencia cito y nombro a los de nuestra promoción y creo que nunca he citado al más asiduo de estos encuentros, a JESÚS HERNÁNDEZ PALOMO, aquel que cuando buceaba cruzaba la piscina y el campo de futbol; ahora maestro jubilado, amo de Casar del Palomero (¿Lo diría bien?), terrateniente, cultivador de Olivas, Cerezas, Castañas, sembrador de orujo y cerdos de pata negra; aunque no te lo creas él los cerdos los siembra y recoge en abundancia. De las olivas damos fe porque en el botellón dimos cuenta de varios tarros y yo daré cuenta cuando los abra porque algo me tocó. Estamos invitados a la vendimia de la oliva. Tiene un hermano, algo más joven, buen chaval pero no es del 59;es el que le come el jamón de pata negra. Palomo espero que te sientas desagraviado. Dime si las olivas estaban buenas.
Hay muchas cosas más que contar pero no me queda espacio y sobre todo, acaba de decirme la mujer que deje de dar la paliza.
Aterrizo diciendo que el domingo después de comer la gran paella y el gran pollo, el Ministro, con vientos destemplados (nunca mejor dicho) nos dijo: “tos pa casa” y salimos por la puerta echando leches; fuera ya, nos dimos unos abrazos y con el tonton enchufado nos lanzamos a cruzar rotondas. No nos dio tiempo ni a decidir hasta cuándo ni en dónde.
Nota: Me dice el Ministro que, por favor, si alguno no pagó que lo haga cuanto antes que también él padece la crisis.
Abrazos y perdón.
José Manuel "Pitu".