Esta carta que os pongo es la contestación que dirige Santos M. Vibot al correo que le remite su compañero Manuel Fernández Morales quien no puedo venir a la Virgen del Camino (él se lo perdió). Me ha parecido preciosa y entrañable la descripción que nuestro querido Santos hace del momento ¡!ALELUYA!¡. Gracias amigo-compañero-hermano y maestro Vibot. Un abrazo.
Morales siempre recordado, ¡lo que te has perdido! Durante todo el fin de semana era imposible no sonreir de felicidad al recibir tantos abrazos sinceros, tanta comunicación madura y profunda, tantas bromas, recuerdos, muestras de afecto ya sin miedo -a los cincuenta años te importan poco los convencionalismos y mucho menos las "doctrinas"- tanta infancia y adolescencia recuperadas, tanta antigua pero lozana y fresca amistad. Ha sido una vivificante catársis. Como cerrar un círculo y abrir otro espléndido de simpatía y cariño.
Para que te hagas una idea, la despedida en el Santuario fue algo que no dudo en calificar de único e incluso de histórico, al menos para nuestra pequeña historia, que es la que más nos toca:
cantamos el "Adiós Madre de mi vida" que es un tzortziko de entonces que cantábamos antes de marchar de vacaciones y siempre se nos hacía un nudo en la garganta. Imagínate ahora a todos estos cuarentones y cincuentones tiernos cantando lo mismo y sintiendo el vértigo de toda una vida. Al terminar nadie quería salir de allí. Y sucedió algo increíble y maravilloso: Olóriz, el que fue solista de la Escolanía, estaba tocando el Organo y empezó la introducción del Aleluya de Haendel.
Ya habían empezado a moverse de sus bancos los de abajo pero los que estábamos en el coro, sin que nadie nos dirigiera, comenzamos a cantar entusiasmados. Los de abajo se pararon en medio del pasillo central y se unieron al canto mirando hacia arriba. Y cantamos -mirándonos los de arriba y los de abajo- todo el Aleluya, incluso las partes más polifónicas y difíciles, pasándonos de una voz a otra, pues muchos fuimos de la escolanía y lo recordábamos, y llegamos hasta el apoteósico final, cantando con toda nuestra energía, algunos entre lágrimas. Las muchas esposas presentes estaban alucinadas viendo transfigurados a sus maridos y a todo aquel plantel de Artistas, Escritores, Catedráticos, Empresarios, Funcionarios, y de todas las Profesiones que, a pesar de peinar canas, se habían vuelto enardecidos adolescentes unidos por el recuerdo común de un tiempo inolvidable y hacían vibrar la vida hasta un límite abrupto y deslumbrante.
Todos acabamos abrazándonos y ebrios de una energía desconocida hasta ese momento mismo y que todavía nos dura. Sólo tienes que leernos. Fue como si todas nuestras vidas hubieran confluído y eclosionado de pronto en esa música, en esa incontrolable emoción en cuyas alas volábamos.
Espero haberte hecho llegar hasta Noruega un soplo de esta especie de Visita del Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego como la que se representa en la fachada del Santuario, y que calcinó en todos nosotros parte de las heridas y las penas que por desgracia toda infancia y adolescencia conllevan -también sin internado-.
Me alegro de tu nueva vida. Que seas feliz. Y no tardes tanto en escribirme.
De: Manuel Fernandez Morales
Enviado: jueves, 11 de octubre, 2007 10:24:06
Asunto: celebraciones del 50 aniversario del colegio Virgen del Camino
Hola querido amigo Vibot,
Gracias por tu correo-e con la dirección de las páginas web del colegio. Las visité y vi tantas fotos y artículos interesantes, que quise leerlo todo, absorberlo, recordar tiempos. Luego, tuve que marchar y me prometí volver enseguida para poder disfrutar del resto.
Me acordé y reconocí a algunos de los alumnos y frailes. El padre Cura me impresionó. Siempre me acordé de él, como nuestro padre, sargento, entrenador, empresario de construcciones (haciendo el cementerio), empresario agricultor (cultivando champiñones) y muchos otros oficios.
Te busque a ti, pero no te encontré. Pero como te decía, todavía me queda por páginas por leer, admirar, recordar y disfrutar.
Desgraciadamente no iré a la celebración del 50 aniversario, porque ya es tarde (empezáis mañana), porque no me decidí (me enteré este verano, visitando el colegio) y porque estoy en un momento un poco difícil (me he separado y estoy viviendo con mi novia, que es muuuucho más joven que yo). Pero, sí, me hubiera gustado ir a celebrarlo con vosotros, contigo.
Espero que no te parezca mal, pero este verano estuve dos días en Madrid con mi novia. Pensé llamarte y visitarte (mi novia me animó), pero no lo hice. Sentí que quería hacerlo con más tiempo para charlar y recordar. Quizá fuera una mala decisión.
Querido amigo, disfruta la celebración del aniversario y del 12 de octubre, haz un brindis por mí y da recuerdos a quien me recuerde, al monasterio, al colegio que tantos recuerdos guarda en sus paredes, cristaleras, clases, dormitorios (este verano vi una de nuestras portería de baloncesto tirada y oxidada en los campos de deporte, pero me ?saludó?
y recordaba nuestras correrías por los campos, las olimpiadas, las charlas aventureras debajo de los chopos, etc.)
Un abrazo desde Noruega,
Manuel (Morales:-)