Traduzco para los de Ciencias: prolegómeno. (Del griego προλεγόμενα, preámbulos).
Mis queridos amigos: Dejadme que hoy vuelque los recuerdos que me afloran al observar esta "luminosa", glamurosa y colorida fotografía.
La imagen recoge el momento en el que, tras el ¿precalentamiento? obligado , nuestras primeras espadas y mejores representantes en el deporte del balompié de la mejor yeguada colegial, por descontado la de 1961 a 1967, se disponen a escuchar el himno previo al desarrollo y desenlace de la contienda deportiva contra los representantes de la yeguada inferior, esto es, la de 1962 a 1968.
Estadio La Polvorasa. Es el partido del año, que digo, del siglo. Magnifica entrada de público, casi lleno absoluto en las gradas, bueno, en lo que podrían haber sido gradas.
Terreno de juego en perfectas condiciones: una auténtica alfombra irregular…os lo aseguro.
Se palpa la tensión en sus rostros, observad sus miradas felinas, su mente sueña con perforar la portería contraria, su objetivo es la victoria por encima de todo, sus musculaturas se aprecian tensas por el compromiso, que no por el frío como a algún malintencionado podría parecerle.
Los Atletas permanecen firmes, enhiestos diría yo, y casi congestionados por la responsabilidad a la espera de las primeras notas del himno que en unos momentos empezará a sonar en el altavoz "estereo" de la esquina del tejado de la recreación y que se inicia con estos turbadores endecasílabos:
“Los de sexto a ganar,
los de sexto a vencer,
volveremos a triunfar…o
a champiñones extraer…”,
suenan la primeras notas y las primeras estrofas de nuestro emotivo himno que levantan un rugido de admiración, respeto y fervor entre el público que permanece inmóvil y espectante ante el inminente inicio de la contienda.
Las camisetas de color verde-eléctrico con puños negros de nuestros jugadores, hacedme caso que son así, deslumbran bajo un sol radiante en el cielo azul de una espléndida tarde de la primavera de la Virgen del Camino, os lo prometo. Imposible reprimir un escalofrío...de emoción. Uniformidad uniforme en el equipo
En la puerta, el cancerbero Montenegro con la V de victoria grabada en su jersey rojo y gris naval (creedme, que yo estaba allí). Rodilleras por debajo de las rodillas despreciando el peligro a las raspaduras, y además así durarán más. Un poco cargado de espaldas que denota la tensión que en estos momentos vive…
En defensa del arquero, por el centro se alinea José Sánchez “Pepito”, cara seria, camisa marrón de la OJE debajo de la camiseta verde eléctrica, sus ojos cerrados, concentrado, mirando para adentro…..
Defendiendo por la derecha Julito Barrio de la Mota (de la Mata por su dureza), rey del dribbling, mira al frente y escudriña el horizonte imaginando la gloria y los vítores en el Estudio tras el seguro triunfo. Se frota las manos sudorosas por la emoción, que no por el frío. Defensa contundente, corre la banda como una gamo; duro en las entradas aunque blando en las salidas (con permiso, Señoría)…a veces se escora a la izquierda. El tupé engominado con jabón para que no le caiga sobre los ojos.
Correrá la banda izquierda Ignacio que posa en posición de ¡firmes! Con el cuello estirado desentumeciendo la musculatura para tener la cabeza despejada para despejar los córneres que se avecinan, pocos, seguro.
Centro del campo de lujo: los dos Javis. En tareas de contención, y auténtico pulmón de la escuadra, Javi el “Ministro”. Musculatura pronunciada, por lo trabajada, en pecho y muslos. ¡Vaya muslos!, ruge la concurrencia. Siempre con la camiseta más pequeña y ajustada, no le llegan las mangas ni los puños a las muñecas, pues su espíritu caliente y corage deportivos hacen que cualquier prenda mengüe sobre sus carnes. Le han menguado hasta los calcetines, por que no se los veo…. Muy trabajador y ordenado atrás. (Os garantizo que tiene brazo izquierdo).
En tareas de construcción Javivi del Vivigo Papalencia, el Zidane de la Virgen, todo elegancia, el techo del equipo, cada unos de sus movimientos apunta un escorzo para los dibujos del P.Morán. Se está sujetando el pantalón por la parte de atrás pues, ese malhadado día, se le rompió la goma en el precalentamiento y deberá jugar todo el lance en la misma postura. Pero su creatividad podrá superar el inconveniente. Espinillas de cristal, la imaginación puesta al servicio del deporte. Calza un 43. (Nota del autor: Le auguro recorrido en esta faceta deportiva).
Los otros cinco componentes del Equipo no aparecen en la fotografía pues su indumentaria deja mucho que desear y jugarán de incógnito, por lo que carecemos de bandas. Es la nueva estrategia técnica del efecto sorpresa: unas veces aparecerán por el área, otras por la granja y las más por el Sebá, pero nunca cuando hagan falta.
Dirigirán la contienda los trencillas designados por el Colegio Leonés, vistiendo el uniforme reglamentario. En la espalda, no se ve, pero para eso estoy yo, lucen la publicidad de "COMPRE SUS COQUITOS EN...CONFITERIA LAIZ".
Auxiliando en la banda Josemari Ochoa (aún no habías crecido, bandido) a quien la tensión le hace reir; más serio Manolo Arango que mantiene conectado y estirado el banderín de línea, rojo, creedme que era de ese color. El Juez principal, de reconocida imparcialidad, D. Dacio, que sopesa y custodia el balón de reglamento de color níveo, creedme que yo lo ví, que con el peso reglamentario de dos galones afeitará en seco, y sin remedio, a quien ose despejar de cabeza o rematar un corner. Esperemos que esta vez no la arme.
Ya las últimas estrofas del himno, que cierran los Endecasílabos con estos delicados Alejandrinos, se elevan al cielo:
- Javi y Ministro trabajan como mulos
Derochan clase y energía
Javivi, mago del futbol alegoría
Y el Ministro ¡vaya muslos!.
Y el público repite embelesado "y el Ministro ¡vaya muslos!".
Todo está preparado, el público enardecido no para quieto, que no es por el frío, oiga.Tras la foto se va a romper la formación e iniciar el choque.., pero…..pero… parece que empieza a chispear, qué digo, a nevar…a todo nevar…mecagoenlaleche…
El Padre Cura asoma por la puerta de la Recreación y dos fuertes palmadas acompañan a su vozarrón: "No hay partido, todos pal Estudio”.
Y entramos todos como un obús entre los tres palos, pero de la puerta del Estudio.
Y a guardar otra vez todo en la Balonera.
Mecagüen, con lo trabajada que me tenía yo esta crónica...
Realmente hay tardes en que nada te sale.
El Furriel decepcionado.