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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

PERSONAS QUERIDAS

QUERIDO pTELLO

QUERIDO pTELLO

El compañero Emiliano Luengo nos comunica que ayer día 21 ha sido operado en Pamplona por tercera vez, de cadera, el querido e inolvidable p Tello. 


La operación ha salido bien .Rogamos por su pronta recuperación.

MANOLO CADENAS

MANOLO CADENAS

Durante estas últimas semanas se está desarrollando en Polonia el campeonato de Europa de Balonmano.

Sabréis que el Seleccionador nacional es Manolo Cadenas Montañés.

Os recuerdo que Manolo, leonés de Valdevimbre, fue compañero nuestro, yeguada de 1966. (EL ÁLBUM DE LAS FOTOS, página 377 componentes del curso 1966 a 1971 - Página 388 fotogrtafía 341 del curso 1966).

Seguro que no habrá olvidado la dureza de los campos de tierra y piedra del Colegio en los que ya jugábamos al balonmano.

 


 

En 1995 fichó por el Ademar León, club en el que permaneció durante doce temporadas y con el que logró los mayores éxitos hasta la fecha.

Tras abandonar León, se convirtió en entrenador del FC Barcelona, club al que dirigió desde la temporada 2007/08 hasta ser destituido.

En la temporada 2010/11 ficha por el BM Granollers.

En la temporada 2012/13 regresa como entrenador al Ademar León.

El 22 de abril de 2013 es elegido nuevo Seleccionador Nacional.

En la temporada 2013/14 ficha por el Orlen Wisła Płock de Polonia.

Una mala noticia. Ha fallecido nuestro compañero, del curso del 60, Jesús Hernández Palomo.

Descanse en paz el compañero querido e inolvidable. Nuestro más sincero pésame a toda su familia.

CHEMA SARMIENT0 RECIBE EL PREMIO PICA DEL BIERZO ALTO

CHEMA SARMIENT0 RECIBE EL PREMIO PICA DEL BIERZO ALTO

El cineasta de Albares de la Ribera Chema Sarmiento, con una larga trayectoria en Francia como documentalista, recibirá el primer premio Pica de Oro que acaba de crear la Asociación Cultural Carqueixa para reconocer la labor en aquellas personas, colectivos o instituciones en favor del arte, la cultura y las tradiciones de la comarca del Bierzo Alto. El director de películas de temática berciana y leonesa como Filandón (1984), Wolfram, la montgne noire (1996) y en la actualidad profesor de la Escuela Superior Francesa de Cinematrografía (Femis) en París, tiene previsto viajar al Bierzo en las próximas semanas, momento que aprovechará para recoger el nuevo galardón el 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos.

Sarmiento ya obtuvo en 2012 el Premio Diálogo de la Fundación Ateneno Cultural Jesús Pereda de Comisiones Obreras. Su documental Ancares, homenaje al viento, fue reconocido en 1989 en el Festival Etnográfico de Huesca, y su ópera prima, Los Montes (1981), sobre los últimos habitantes de un pueblo que se extingue, recibió numerosos premiso en España y sobre todo en Francia, donde se exhibió en el Festival de Cannes y aspiró a un premio César. Su serie Mahomet fue un éxito de audiencia en la cadena Arte.

La Pica de Oro reproduce la herramienta minera y Carqueixa, en su décimo aniversario, ha querido cubrir «el vacío y la falta de iniciativas de las instituciones del Bierzo Alto» para hacer visible la labor de quienes defienden la comarca. «La pica como símbolo de un timepo pasado reciente de todos los pueblos y municipios mineros del Bierzo Alto», explican las bases.

La primera ’Pica de oro’ para Chema Sarmiento

 

La Asociación Cultural Carqueixa del Bierzo premia con la “Pica de oro” al director de cine de Albares de la Ribera, José María Martín Sarmiento, en su primera edición. Con este galardón anual, que en el futuro estará abierto a la participación de otras asociaciones y colectivos del Bierzo Alto, se pretende “reconocer la labor realizada por personas,  colectivos o instituciones  en favor del arte,  de la cultura y de las tradiciones  en la comarca del Bierzo Alto”.

Carqueixa del Bierzo entiende que hay personas y colectivos que durante años han venido realizando y siguen realizando una labor muy importante en el campo de la cultura, el arte y las tradiciones del Bierzo Alto, sin que esa labor sea reconocida suficientemente. Ante la falta de iniciativas por parte de las instituciones de la comarca, la Asociación Carqueixa del Bierzo ha decidido cubrir el vacío existente con la creación de este Galardón o Premio, que se entregará cada año el 1 de noviembre, coincidiendo con la festividad de Todos los Santos.

Se ha elegido una pica minera para identificar este premio, como un símbolo que forma parte de la historia reciente de todos los pueblos que engloban los municipios del Bierzo Alto, en el que también se incluye a Toreno junto a Igüeña, Torre del Bierzo  Folgoso de la Ribera, Bembibre,  Castropodame,  Noceda y Congosto. 

“La pica, sencilla  herramienta en las labores mineras antes de que los martillos hidráulicos hicieran su aparición en las minas bercianas, allá por la década de los cincuenta, junto con la palma de mártir y la torre de las torturas, forma parte de los símbolos  de Santa Bárbara, patrona de los mineros”.

 

Chema Sarmiento

Natural de Albares de la Ribera, es diplomado en Filosofía  y Licenciado en Historia del Arte. Entre 1977 y 1981 cursó estudios de cine en Francia (IDHEC,  especializándose en realización y montaje.

Como director ha hecho numerosos cortometrajes tanto documentales como de ficción. Su ópera prima, “Los Montes”, habla de los últimos habitantes de un pueblo que se extingue, y metafóricamente del final de un tipo de civilización y de un modo de vida. Esta obra recibió numerosos premios y fue seleccionada para el Festival de Cannes fuera de concurso 1982. También fue nominado a los premios CESAR de la Academia Francesa en la categoría de mejor corto.

Su primer largometraje, “ El Filandón”, realizado en 1984, participó en los festivales de San Sebastián, Oporto, Valladolid (se presentó fuera de concurso como apertura de festival en 1984). En Belfort obtuvo el premio del jurado y también el premio del público en 1986. Se estrenó en salas comerciales en Francia y España en octubre de 1987.

Chema Sarmiento, quien comparte su tiempo entre España y Francia, ha realizado también numerosos documentales para la televisión de francesa: “Séville, parfum de nards et de narcisses” (1992), “Sierra de Ancares” (1994)“Wolfram, la montagne noire” (1996) , “La Dame Blanche des Pyrénées” (1998), “Les Cathares” (2001, )“Mahomet” serie (5x52min) que figura entre los 20 mejores índices de audiencia de la cadena 
ARTE .

Es también guionista y director de “Viene una Chica”, su segundo largometraje y el primero producido  por IMPROMPTU, S.L., su propia productora, con base en Castilla y León. 

Actualmente es profesor de realización y escritura de guión en la FEMIS (Escuela Superior Francesa de Cinematografía), en París.

 

LA GENTE PREFIERE LOS CUENTOS A LA VERDAD (Pedro G. Trapiello)

LA GENTE PREFIERE LOS CUENTOS A LA VERDAD (Pedro G. Trapiello)

El decano de los periodistas leoneses pule y ultima su segundo ‘feje’ de columnas. El título del libro es meridiano: ‘Cazurros: o rebecos o castrones’. Filandó n «En este oficio hay que preferir ver los corrales de atrás a las fachadas de delante» Es el mascarón de popa del diario, 17 años de ‘cornadas’ ininterrumpidas y bien salpimentonadas de retranca cazurra. pedro garcía trapiello, un clásico de la prensa escrita (y hablada, y visual), continúa enfrascado en la tarea de ordenar y compilar su extensa producción articulística

  • Son innumerables las conferencias, actos, pregones y filandones a los que ha sido requerido García Trapiello. Abajo, con Antonio Núñez en una imagen de juventud reportera; con su hermano Andrés; de charla en Casa Benito; con el recordado Victoriano Crémer -

emilio gancedo 18/10/2015 (DIARIO DE LEÓN)

http://www.diariodeleon.es/noticias/filandon/la-gente-prefiere-cuentos-verdad_1016490.html

Nunca se le ha visto sin sombrero. Ni sin gorra ni boina capada. La testa de Pedro García Trapiello va siempre bien protegida y acolchada, como la de los paisanos de antes, cálido empolle de argumentos, metáforas o pullas, según el caso, y bajo ella refulge una picardía más felina que cánida, y un gesto que reúne los resabios del labrantín y del tratante, del montañés y del riberiego, y más abajo aún una barba aleonada y una sonrisa de mucho humo y muchas palabras cazurras y amestadas; palabras aventadas como espigas o levantadas como liebres. Siempre palabras.

Trapiello es el decano de los periodistas leoneses en activo. En el Diario lleva 17 años lacrando la contraportada con sus Cornadas de lobo y labrando sonrisas, complicidades y hasta furias —que de todo ha habido— en los lectores que atacan el periódico por la trasera o aquellos que vuelven la última hoja. Cuántos orujos habrán acompañado sus líneas y cuántas conversaciones se habrán hilvanado por su culpa. Una vez lo hizo sin escribir siquiera: dejó la columna en blanco y advirtió al final que lo había hecho porque se lo impidieron los ensayos de una cofradía semanasantera. Y cedía el hueco a sus lectores: para cuentas domésticas, o para la lista de la compra. Toma ya.

Toda esa columnata —unas cuatro mil sólo en el Diario—lleva camino de ser ordenada y reunida, editorial Lobo Sapiens mediante, y si en abril apareció Al río... y por ahí, con sus artículos de orilla, pescata y sotobosque, cercana la Navidad verá la luz un segundo tomo que promete, el que trata de nuestro carácter torvo y caíno: Cazurros: o rebecos o castrones.

Aun con todo, hay quienes desconocen el pasado de este todoterreno de la información bregado en la radio, la prensa, el documental y la gestión cultural. Un pasado que arranca en 1952 en Manzaneda de Torío y poco después en León capital. «El ambiente que respiré en la casa paterna poco o nada tenía que ver con el periodismo, las letras o el magisterio... —cuenta—. En la familia sólo había un tío maestro, otro periodista y un tío cura que también lo era, lo que me permitió desde la infancia, eso sí, frecuentar la vieja redacción del Diario en la calle Pablo Flórez y una familiaridad con el oficio y los periódicos… Pero lo lógico, teniendo en la familia tres tíos que eran veterinarios de lucida carrera y proyección política, hubiera sido dar en albéitar; de todos modos en ningún caso hubo influencia o presión para elegir un futuro profesional en el que sólo el azar intervino para instalarme en el mundo de la comunicación».

García Trapiello había abandonado los estudios de Filosofía, estaba cursando Derecho y en 1971 el director del Diario, Marcos Oteruelo, le propuso trabajar aquel verano en el periódico. Y él pensaba que sería faena de auxiliar, talleres o así («estupendo —se dijo—, me valdrá para comprar los libros del próximo curso»), pero nada que ver, le quería para escribir, cubrir actos… y que se lo pensase... «¿Pensarlo?... ¡de mil amores!», respondió. «Pues cógete al fotógrafo y ahora mismo le haces una entrevista a algún turista de la Catedral», le espetó. «Vaya bautizo, elegimos un guiri que no tenía ni idea de español, mis nociones de inglés eran rudimentarias y la entrevista, inexplicablemente, salió redonda, supongo que por inventarme algunas respuestas», rememora el columnista. Así, lo que parecía provisional se convirtió en indefinido. Y hasta hoy. Al año siguiente empezó a compatibilizar prensa con radio, informativos en Radio León un verano y, ya de continuo, en Radio Popular. Tres después, Emilio Romero le pone a dirigir una aventura inédita en el periodismo español, un suplemento local del diario Pueblo «que llamamos Pueblo León, posteriormente integrado en Pueblo Castilla y León», tarea en la que seguiría hasta la extinción de aquel diario que, después de Madrid, «era precisamente en León donde más se vendía, con tirada similar a la del periódico mandón, Proa», anota.

También trabó, en aquellas etapas iniciáticas, algún encontronazo con la justicia: «Libré la etapa del último franquismo con cuatro procesos judiciales; uno de ellos, eminentemente político, fue instruido por el propio director general de Prensa, me pedían tres años de cárcel y le calzaron al Diario un multón que supuse significaría mi despido, aunque fue todo lo contrario; y ya en Pueblo me gané la retirada de pasaporte y un expediente de destierro; salvé estas arremetidas con dos sobreseimientos y una amnistía, aunque en uno de ellos me condenó el juez Berrueta a una peseta de multa por un reportaje en el que se denunciaban los chanchullos y cohechos en la concesión de licencias municipales de taxis».

Libertad y mesas camilla

Fundador de medios satíricos, corresponsal de diarios nacionales, cofundador de la Unión de Periodistas de España, autor de gran diversidad de guías, libros y documentales, la pregunta de que en qué se diferencia el oficio de hoy del de ayer es obligatoria: «Ninguna, salvo que ahora hay más bulto y periodismo espúreo —responde—. Pero entonces era igual de arrodillado y dócil, siempre atusando a los poderes locales y pecando de lirismo interesado, salvo las honrosas excepciones que, tanto antes como ahora, lavan la cara de un oficio cuya verdadera libertad está siempre secuestrada en lugares tan estrechitos como León, donde se gobierna desde una mesa camilla o un reservado con cenorrio y no desde instituciones que emanan del pueblo».

«En cuanto a capturar las noticias —añade— se lograba como siempre se hizo, haciendo ningún caso de las ruedas de prensa y pisando la calle, colándose en los cenáculos y prefiriendo ver los corrales de atrás a las fachadas de adelante».

El hecho de haber podido trabajar en todo tipo de medios y tareas de información, comunicación y literatura es ya satisfacción suficiente para ‘Trapi’, pero él rescata un momento particularmente gozoso, «haberle sacado a fray Justo Pérez de Urbel, aquel severo abad del Valle de los Caídos —del que se decía redactó buena parte de los primeros discursos de Franco— unas declaraciones para Pueblo León en las que me confesó ‘haber sido utilizado por el franquismo’ y que se convirtieron en escándalo al reproducirlas toda la prensa nacional, pues vivía todavía Franco».

Y episodios vitales son también algunos de sus varios cargos públicos y encargos institucionales (portavoz en León de la Junta, director de Pallarés o jefe de comunicación del congreso de las primeras Cortes Leonesas), que le permitieron «calar aún más la mirada en los entresijos administrativos o políticos de este país de tócame Roque y amarraca pa la saca, aunque jamás ningún partido me invitó a sus filas, quizá porque de todos los cargos y chollos dimití tempranamente».

«Y qué carajo ha aprendido Trapiello tras tantos años en la pomada? «Pues ni más ni menos que lo que dijo León Felipe, que la gente... prefiere los cuentos a la verdad».

LEBRATO, el recopilador de milagros

LEBRATO, el recopilador de milagros

El veterano dominico y periodista recopila una quincena de extraordinarios sucesos, cuyos beneficiarios achacan a la intercesión de la Virgen del Camino, en un exitoso librito que ya va por su tercera edición .

E. GANCEDO | LA VIRGEN 28/09/2015 (Diario de León)

Dice que lo ha hecho «por puro afán periodístico», y podría parecer una respuesta extraña a cualquiera que no conozca a fray Jaime Rodríguez Lebrato. Porque este padre dominico, dueño de una intensa biografía —llegó a ser confesor de Santa María la Mayor de Roma, pleno Vaticano—, ejerció el periodismo eclesiástico durante gran parte de su vida, escribiendo no sólo en el leonés Proa y en boletines internos de la orden sino también en L’Osservatore Romano, y hasta colaboró con Paloma Gómez Borrero en la retransmisión de algún Via Crucis papal.

Dueño de una personalidad curiosa e inquisitiva, ha publicado diez libros de temática religiosa pero es el último el que está gozando de una creciente popularidad en la basílica de La Virgen del Camino, a cuyos feligreses y peregrinos atendió durante muchos años. Atendió y escuchó.

Y fruto de esa atención y de esos diálogos es Algunos ‘favores’ de la Virgen del Camino, patrona de León, más que un libro como tal, un folleto impreso a golpe de fotocopiadora pero que va camino de agotar su tercera edición —500 ejemplares cada una—. En él, sucesos extraordinarios, curaciones poco menos que injustificadas a juicio de los médicos y hechos «difícilmente explicables por causas naturales» hacen acto de aparición, testimonios en su mayor parte escuchados y anotados por Rodríguez Lebrato o bien que le fueron transmitidos por otros clérigos.

Entre ellos figura el caso de un niño a quien en el pueblo de Huerga de Frailes, en 1951, pasó por encima un carro cargado hasta los topes de hierba y quien apenas sufrió un rasguño a pesar de que las llantas eran de hierro y el peso calculado, de una tonelada.

También la de aquella leonesa muy devota de la Virgen del Camino y emigrante en Nueva York, donde se casó y donde tuvo una hija nacida con graves problemas de salud. «Su esófago y su tráquea estaban conectados a sus pulmones, mientras su estomágo no lo estaba a nada», puede leerse. La única solución era someter al bebé a una operación urgente a apenas hora del nacimiento y con escasas probabilidades de éxito. La intervención duró siete horas y durante todo ese tiempo la madre oraba a la patrona de León. «Aquella niña sobrevivió, hoy tiene 35 años y es madre de dos hijos», consta en el capítulo.

No faltan historias de accidentes como uno de motociclismo de muy aparatosa apariencia y en una concurrida autopista, pero del que el protagonista salió completamente indemne. Anota el padre Lebrato que el motero, muy peregrino, llevaba bajo la chaqueta una sudadera de La Virgen del Camino... Otro de los sucesos se basa en el caso de una niña nacida con el cráneo totalmente cerrado, grave malformación que, tras dos meses —en el transcurso de los cuales la bisabuela oró con gran piedad, según el texto— desapareció para asombro de los médicos.

Pero quizá el caso más extraño sea el de un niño de Jaén, nacido en 1990, quien con sólo un año empezó a llamar a la Virgen del Camino. Decía ver constantemente en sueños a una advocación mariana con ese nombre, y como el chaval insistía tanto, le preguntaron al párroco local si era verdad que existía una Virgen del Camino. «Sí, es la patrona de León», les dijo. Con cuatro años viajó con su familia para conocerla. Pararon en Sahagún a comprar flores, dado que suponían su ayuda divina en la superación de una fuerte alergia. Se lo contaron a la florista y ella les mostró una estampa de la Virgen. «Ésta, ésta es la que yo veo en sueños», saltó el niño, que nunca había tenido delante la imagen. Y en otros dos críticos momentos de su vida salió adelante: uno, cuando le atropelló un camión de butano, y otro, al tragarse una bola de Bingo que expulsó en el preciso momento en que iban a intervenirle en quirófano... algo que tuvo lugar justamente, dice el libro, el día de la Virgen del Camino.

Sin el sello vaticano

Jaime Rodríguez Lebrato recalca que en ningún momento ha querido dar a estos testimonios «ningún valor sobrenatural hasta que la autoridad eclesiástica haya emitido su juicio». El proceso de aceptación de los ‘favores’ o ‘portentos’ como milagros debería nacer a nivel diocesano —cuenta el autor de un librito que se vende en la basílica al precio de dos euros—, y sólo cuando el obispado legionense los acepte, pasarían al Vaticano, cuyas instancias habrán de juzgar si alguno de ellos son dignos de ser llamados milagros.

Por el momento no parece haber nadie interesado en iniciar esos trámites, aunque el propio obispo de León, Julián López, leyó el libro y alabó la idea diciéndole al compilador que le recordó los célebres Milagros de Nuestra Señora, de Berceo. Rodríguez Lebrato, por su parte, ha cumplido. «Me daba pena que se perdieran todas estas historias».

RELATO CONTRA LA MEMORIA

RELATO CONTRA LA MEMORIA

Nuestro compañero Luis Carrizo aborda en su libro "Entre todos lo mataron" el rito de la matanza del cerdo, la gran cita del invierno que va camino de desaparecer en los pueblos de León, la matanza, no el invierno.

Reseña que aparece en el suplemento Revista del Diario de León del 30 de Agosto.

 

C. Cachafeiro 30/08/2015

Aunque la ley todavía permite matar al cerdo fuera de los mataderos oficiales, el gran rito del inicio del invierno está desapareciendo en muchos pueblos de León.

La normativa actual exige aturdir al animal antes; pero el resto todo es igual. Desde alimentar al animal a estazar, embutir, ahumar, curar... y, sobre todo, compartir, que resume esta fiesta en la que participaban todos los vecinos. ¿Por qué entonces se está perdiendo?

De todo esto habla un interesante libro, Entre todos lo mataron, del escritor e investigador leonés Luis Carrizo, que describe de principio a fin «un sanmartín en un pueblo de León, como dice, y bien, el subtítulo de su obra.

Por otras múltiples razones que las meramente legales, la matanza tal como siempre se conoció está irremisiblemente condenada a convertirse en un mero elemento folclórico o testimonial», señala Luis Carrizo. El mundo cada vez «más urbanita» y los nuevos usos «industriales y alimentarios de la sociedad» están acabando, a su juicio, con un rito ancestral. «Como la trilla, como la vendimia, como pasear plácidamente a la caída de la tarde durante «el veraneo» con una vara de fresno en la mano por las afueras del pueblo. Esto es así y de nada valen las lamentaciones».

Cómo se debería conservar. La respuesta, a su juicio, es complicada. «A lo mejor, para despertar las conciencias, habría que comenzar por no despachar cocacola a quien pide un bocadillo de chorizo o jamón. Esto parece una boutade, pero es un síntoma», advierte.

No sólo era la matanza del cerdo. Era todo lo que rodeaba preparar el principal sustento del invierno. La reunión de familiares, amigos, vecinos... «La matanza conllevaba, efectivamente, innúmerables «beneficios colaterales». Los niños no tenían escuela -cuando se mata el gocho y muere la abuela no hay escuela, se decía-. Esa circunstancia da la medida de la trascendencia de la celebración. Pero por encima de todo, la muerte del cerdo abría la puerta de la despensa y eso eran palabras mayores. Muy mayores», resalta este estudioso leonés, nacido en La Virgen del Camino.

Entre todos lo mataron, el título del libro, es una expresión popular que, a su juicio, define perfectamente el hecho de que matar al gocho era una ceremonia coral. «No soy ningún estudioso del asunto, pero yo creo que a las tradiciones les va pasando lo que a los pueblos: que van desapareciendo. Si los pueblos se van despoblando y desmoronando, ¿qué no va a pasar con las tradiciones que albergaban? Es más, a veces se corre el riesgo de convertirlas en mascaradas sin contenido al ser oficiadas por quien desconoce las motivaciones que las generaron. Si falla la raíz cualquier despropósito es posible».

En el caso de la matanza, la esencia de la fiesta era la misma en todas las comarcas leonesas. «Cambian cuestiones menores -dice Luis Carrizo-, como la forma de acuchillar al cerdo, por delante o por detrás de las patas, la forma de quemarle el cerdamen..., cuestiones accesorias. Donde creo que existen más diferencias es en la cuestión léxica. Ahí sí que existe una cierta abundante variación: chichas, jijas, capones, pizpiernos, pizpiernas, chorizos sabadiegos, sabadeños...»

Luis Carrizo ha escrito este libro como una sentida y meticulosa descripción de la forma de vivir de «nuestros padres, y los padres de nuestros padres». «Mataban a un animal sin otro fin que el de reponer fuerzas y alimentar a la prole. Como hacían los gatos que con ellos convivían, los lobos que rondaban sus pueblos y los milanos, halcones y cigüeñas que los sobrevolaban. Con ánimo de salvar este rito del olvido al que las prisas, las tecnologías y las leyes actuales parecen haberlo condenado ya sin remisión, y para curiosidad de historiadores futuros».

Los nuevos tiempos están dejando atrás muchas tradiciones, pero también la emigración de los años 60, 70, acabó con la memoria. «Acabó a medias porque quedaron los abuelos manteniendo el fuego sagrado. Pero con la inevitable desaparición de los abuelos y el cierre a cal y canto de las casas, ahora le ha llegado el turno a la matanza de las tradiciones. Lo que se suele decir: muerto el perro, se acabó la rabia. De ahí, vuelvo a insistir mi interés en salvaguardar esta tradición por medio de este libro. Espero que no se cumpla la premonición que Pedro Trapiello, que tuvo la gentileza de hacerme, magistralmente, su presentación, me comentó mientras tomábamos un cafe. Como perro viejo que es en estas lides, me previno de que si quieres que algo no se sepa no tienes más que decirlo en un libro. Dios no le oiga», concluye

HOMENAJE A LUIS CARLOS RUEDA

HOMENAJE A LUIS CARLOS RUEDA

Me parece de justicia dar la portada del blog a la reseña que, en el fallecimiento de Luis Carlos Rueda, compañero del curso de 1958, apareció en el Diario de Noticias de Navarra.

El recuerdo que yo conservo de Luis Carlos, es el de un mayor de curso aunque pequeño en estatura, ensayando en la Rondalla con la mandolina que dos años después yo heredé.

 

Josemari Cortés y Luis Carlos Rueda en la casa del P. Aniceto en Pardesivil.


 

 

No hay muchos profesores que te hayan dejado huella, que te motivaron a aprender. Luis Carlos Rueda, profesor de filosofía del instituto Ibaialde, era de los de valía personal, de los que te enseñaron a vivir. No olvido sus explicaciones y sí las teorías de los libros. Pertenecía a esa categoría de maestros curtidos pero sabios que, en definitiva, prefería que aprendiéramos a pensar por nosotros mismos y entendían la filosofía como una herramienta para cambiar la sociedad. Luis Carlos suplía su cuerpo menudo y aspecto deshilachado con una oratoria de vértigo. Llegaba a clase y lanzaba preguntas nada más entrar. Imposible bostezar... Mientras en el exterior se oían un murmullo que decía: “No pienses, haz lo que hay que hacer...”. Rueda defendía el libre pensamiento y la libre elección de modos de vivir en aquellos bulliciosos ochenta. Nunca tenía prisa por acabar el manual porque lo que realmente le interesaba era abrir un buen debate sobre cualquier tema, pasado o actual. Siempre había un hoy y un ahora al que aplicar un teorema. 

Todavía me acuerdo de algún que otro examen de los suyos sobre los filósofos griegos. Entró al aula el pequeño gran hombre con su flequillo a medio lado amenazante de sabiduría, no sonrió y dijo: “¡Tema libre! Escribid lo que habéis entendido”. Y no era cachondeo, sabía muy bien lo que se hacía. Era un examen para lucirse o para cagarla... Sus notas a boli rojo no tenían desperdicio. Te trataba de adulto y, si no lo eras, madurabas a golpe de reflexión. ¡Cabezas para pensar, claro que sí! 

Vivir de acuerdo con la propia conciencia y lejos de imperativos sociales y prejuicios fue lo que aprendimos de aquellos filósofos, algunos de nombres y teorías ininteligibles. El contenido moral de las acciones que defendía Séneca, las teorías de Kant, y el mundo de la mera apariencia alejado del auténtico ser, del verdadero conocimiento, la idea de libertad y ética de Foucault, el respeto a las tradiciones más ancestrales de Confucio... Tenían plena vigencia para Rueda en aquellos primeros años de la democracia. Hoy también, sin duda. El ansia de conocimiento aristotélica se enfrenta hoy a bancos de información indiferenciada ante el poder de las nuevas tecnologías y ello nos obliga a discriminar más que nunca lo que mascamos en nuestra cabeza. La sociedad de la información se presenta como sucesora de la sociedad de conocimiento sin ser iguales. Luis Carlos lo sabía y lejos de Internet y de redes sociales era un ávido lector de periódicos y de libros. 

Sus amigos lo recuerdan como republicano hasta la médula, lector incansable, amigo y consejero en cualquier asunto, de los de darlo todo por los demás. Le gustaba mucho la Historia, a la que recurría riguroso para hablar del presente o analizar las injusticias de ahora, con las mismas raíces ramplonas como mantenía. 

Hace apenas una semana nos dejó por un cáncer de próstata. 67 años. Demasiado joven. 

Tus alumnos y admiradores sabemos que llevamos la semilla de un pequeño revolucionario dentro. Eskerrik asko Luis.La autora es periodista.

Diario de Noticcias de Navarra

POR ANA IBARRA LAZKOZ - Miércoles, 5 de Agosto de 2015 

CONFESÓ A TODO EL VATICANO

CONFESÓ A TODO EL VATICANO

Para retomar mi presencia en nuestro blog, ya os contaré lo que ha sido mi verano, hoy domingo rescato y comparto con vosotros el artículo sobre el Padre Jaime Rodríguez Lebrato publicado en las páginas centerales del Diario de León (Emilio Gancedo 16-8-2015).

 

Una contrariedad súbita y abrupta se dibujó en el rostro de aquella mujerina del Curueño nada más recibir la noticia. Traía un fraile capuchino a su hijo Jaime, alto, buen mozo, prometedor, interno en Armunia, y le comunicó la decisión de la orden de llevarlo a estudiar al colegio que tenían en El Pardo. «Y además verá a Franco», guiñó el religioso, esperando sones de felicidad y agradecimiento en la respuesta de la madre. Pero qué va.

«¿Con los capuchinos? No, no, que están todo el día descalzos y éste ya anduvo bastante tiempo con las alpargatas rotas detrás de las vacas. Que vaya con el padre Aniceto, que usa buenos zapatos».

Es la explicación de su cambio de vocación, de su paso definitivo a la familia de los dominicos, donde aquel padre Aniceto, de su mismo pueblo, había llegado a autoridad suprema, o sea, maestro general. Y el argumento lo desplegó también en mitad de un terriblemente serio tribunal, el que le examinaba en Roma para convertirse en confesor de Santa María la Mayor, sagrario vaticano. «Estaba formado por un cardenal, un obispo y cuatro teólogos romanos famosísimos, y nada más oír aquello, se echaron todos a reír a carcajadas».

Así es el padre Jaime. Detrás de la enjuta apariencia de erudito, de su larga y alba estampa –con el hábito puesto parece no rozar el suelo- hay mucha humanidad y dos ojillos que siempre relampaguean.

Había nacido en Pardesivil en 1932, familia de labradores modestos que encaraban la vida a base de cuatro vacas, trigo, patatas, centeno y garbanzos, y prados de trébol para el ganado. Seis hermanos fueron («llegó la hija y pararon»), y algunos anduvieron de criados por aquellos montes en difícil equilibrio con prestar atención en la escuela. Pero Jaime era aplicado y formal y por eso, cuando contaba los diez, se lo llevaron durante dos años al Auxilio Social de León, en Armunia, donde causó buen efecto. «El primer día nos preguntaron quién sabía ayudar en misa y de cien que éramos, sólo levanté la mano yo». Fue entonces cuando acudió a confesarse a los Capuchinos, allí valoraron sus muchas posibilidades y tomaron la decisión que luego ya se encargaría su madre de echar abajo.

El tránsito fue fácil porque había muchos dominicos naturales de Pardesivil y facilitaron trámites. Comenzó los estudios en Corias, el occidente asturiano, ese célebre monasterio donde hay tantas ventanas como días tiene el año, seis años, hábito y noviciado con Salamanca, un año; luego estudios de Filosofía en Caldas de Besaya, Santander, tres, ordenándose en 1956. Terminó su licenciatura en Teología en 1958 –—también tiene la de Periodismo— y a partir de entonces dio clases de gramática, geografía y varias materias más en el colegio de La Virgen del Camino, cuando aquello era una revolución de rapaces llegados de todo el Noroeste, crucial institución educativa, un microuniverso poblado por medio millar de escolares y residentes a la sombra del emblemático santuario leonés, hoy solitario de carreras y pizarras. De esa época data su sección semanal en Proa, Detrás de la noticia, escudriñe de la cotidianeidad con cristiano escalpelo. En Madrid dirigió el boletín informativo provincial y entre 1980 y 1992 coordinó en Roma aquellas Informaciones Dominicanas Internacionales que se traducían a seis lenguas. Fue primer corresponsal de la Cope en el Vaticano, escribió en L’Osservatore Romano y colaboró con Paloma Gómez Borrero en la retransmisión del Vía Crucis del Coliseo. Nombrado confesor de la basílica de Santa María la Mayor, cargo que ocupó durante siete años en exclusiva, su trabajo se triplicó con motivo del Año Santo 2000, cuando millones de personas desembocaron en la ciudad del Tíber. Sabe mucho de confesiones y asegura que al menos la mitad de las mismas no son tales, «sino necesidad de consulta, de pura comunicación». Eran cinco intensas horas diarias que le acabaron pasando no poca factura anímica. Atendió a obispos, cardenales y la más alta curia vaticana, cara a cara… «y cuántas lágrimas mojaron mis manos, caídas desde los ojos de quien sacaba a la luz un pecado, un pesar», recuerda. Ofició misas con Juan Pablo II en su capilla privada («sencillo, muy sencillo, siempre nos preguntaba, se interesaba por nuestra labor») y desde 2002 reside en La Virgen, donde escribe —es autor de once títulos religiosas—, ordena textos, descubre antiquísimas pastoradas y le falta tiempo de leer todos los libros que desea. Aunque quizá el más importante de todos sea ese humilde folleto, por él elaborado, con fotos en las que aparece al lado de Carol Wojtila, y que se llama ¡He tratado con un santo!

En Santa María la Mayor de Roma escuchó en confesión a cardenales y obispos, y «cuántas lágrimas suyas mojaron mis manos cuando me contaban los pecados». Es el Padre Lebrato, profesor y periodista dominico. Hasta ofició misas junto a Juan Pablo II

nacencia Pardesivil, 1932

Locutor, Retransmitió algunos Via Crucis papales junto a Paloma Gómez Borrero

Autor de once libros, entre ellos ‘No puedo ser ateo’

PREMIO CASTELA para PEPE DOMINGO CASTAÑO

PREMIO CASTELA para PEPE DOMINGO CASTAÑO

El día 28 de Junio de 2015,PEPE DOMINGO CASTAÑO,alumno que fue de CORIAS y LA VIRGEN DEL CAMINO,recibirá en SANTIAGO DE COMPOSTELA,de manos del Presidente de la Xunta de Galicia, el PREMIO CASTELAO,con el que se reconocen los méritos de los hijos,nacidos en Galicia.

PEPE DOMINGO CASTAÑO,siempre ha estado muy agradecido de su paso por Corias,La Virgen del Camino,y otros centros educativos dominicanos.

El pasado año colaboró en EL ALBÚM DE LAS FOTOS-La Virgen del Camino 1957-1971 titulado MI QUERIDO CORIAS.

 

https://drive.google.com/file/d/0B3PCTtgbIunXZlN2bHEwbkRsT0U/view?usp=sharing

 

 

 

MEDALLA CASTELAO

 

La medalla Castelao es una condecoración de carácter civil otorgada por la Junta de Galicia, el gobierno autonómico de Galicia (España). Distingue la obra artística, literaria, intelectual o de cualquier otro tipo de una personalidad gallega distinguida.

 

Fue creada en 1984 con motivo del retorno a Galicia de los restos de Castelao el 28 de junio de ese año. Según el Decreto de creación de la Medalla:

 

(...) la perfección, el simbolismo o la trascendencia de las obras es el reflejo de un trabajo conscientemente realizado con entrega y con fe en la cultura, en la historia y en el ser de un pueblo.

La insignia de la Medalla Castelao tiene unas dimensiones de 50 milímetros en su eje mayor y 36 en el menor. En su anverso, reproduce la cruz aspada que diseñóCastelao para ilustrar su libro As cruces de piedra en la Galiza, que recoge un estudio detallado en el que se describe la historia, significado y tipología de loscruceros gallegos (cruceiros). La cruz se encuentra situada sobre un fondo de color azul con la forma de tres cuartas partes de una circunferencia y acompañado de la leyenda "Dios fratesque Gallaeciae", que es latín significa Dios proteja a Galicia. En el reverso se muestra, grabado, el nombre de la persona distinguida y la fecha de concesión. La medalla va sujeta mediante un cordón doble, trenzado, blanco y azul que son los colores de Galicia.

 

 

 

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado este jueves tras la reunión del Consello del Gobierno autonómico los galardonados con la medalla Castelao 2015, que premian a figuras destacadas de la sociedad gallega. Uno de ellos será el comentarista deportivo Pepe Domingo Castaño, de la Cadena Cope, por su dilatada carrera profesional «hasta convertirse en una de las voces más reconocidas de España», según ha indicado el propio titular del Ejecutivo gallego.

 

Acompañarán a Castaño en en este reconocimiento, cuya entrega se celebrará el próximo 28 de junio, la futbolista gallega Verónica Boquete, primera ganadora española de la Champions League femeninna; la productora cinematográfica Vaca Films, cuyo sello ha estampado en películas como «Celda 211» o «El Niño»; el profesor de Derecho Carlos Fernández Novoa o la Rede Galega contra a Trata.

 

FALLECE DON FLORENTINO SORIA HEREDIA

FALLECE DON FLORENTINO SORIA HEREDIA

No quiero que quede sin aparecer recogido en este blog la noticia del fallecimiento el pasado día 2, a los 98 años de edad, de Don Florentino Soria Heredia, padre de nuestros compañeros Carlos y del siempre recordado Fernando Soria, de quien viva y grata memoria conservamos.

Muchos de nosotros nos aficionamos al cine hasta la profesionalidad gracias a la voluntad que él ponía en que nos llegaran todos los Domingos aquellas pelis que nos marcaron para siempre.

Sirva esta nota de agradecimiento a su figura, su trayectoria y a tantas tardes de domingo en el colegio de la Virgen del Camino (tan tristes sin el cine) cuyo tedio paliaron las inolvidables películas que pudimos ver por su mediación.

 


Permitidme que os sugiera releer lo que escribía en el blog nuestro querido compañero Marcelino Iglesias en su relato EL FRAILE QUE SE PARECÍA A BÚSTER KEATON Y OTROS PECIOS DE LA MEMORIA (relato recogido en nuestro último libro EL ÁLBUM DE LAS FOTOS pág.-412 a 427).

 

Don Florentino Soria y el cine 

 

Cómo olvidar algunas películas memorables que nos proporcionaba generoso don Florentino Soria, a la sazón subdirector de la Filmoteca Nacional. ¡Cuánto le debemos a este hombre, qué agradecido le estoy por el buen cine que pudimos ver! Precisamente me acordé de él, hace meses, el día en que se murió el inmenso Luis G. Berlanga, el amigo con quien colaboró y quien le dio papeles anecdóticos —fugaces apariciones sin texto— en su trilogía nacional. Y se filtraron, vertiginosos, títulos y secuencias de tantas buenas películas que vimos gracias a su generosidad; títulos tan inolvidables como Calabuch (de la que fue coguionista),Bienvenido Mr. Marshall, El puente (qué tremenda película: cómo nos marcó…), Sólo ante el peligro, El chico, El hombre que mató a Liberty Valance, Los hermanos Marx en el oeste, Moby Dick, Diálogo de carmelitas

 

A Florentino Soria Heredia, padre de nuestro añorado compañero Fernando Soria Tosantos, lo recuerdo muy bien. Cuando los días de visita acudía a ver a sus hijos y familiares (los Torrellas, Heredia), me llamaba la atención por su aspecto de profesor despistado y atuendo inconfundible: el mentón (el cazu, como decimos en Asturias, como se dice en su Gijón natal) prominente y puntiagudo, flequillo rebelde, sienes plateadas a pesar de ser entonces todavía bastante joven, y también la llamativa pajarita de colores, las gafitas de intelectual… Seguramente Luis Heredia me pueda corregir esta imagen o matizarla, ¿verdad, compañero?

En 2008, uno de los periódicos asturianos* recordaba su trayectoria y entrevistaba al nonagenario hombre de cine que, por sus respuestas, conservaba íntegra su lucidez. Y me acordé con simpatía y agradecimiento de cuánta tristeza había aliviado tantos domingos de tantos meses; aquellos tremendos domingos que nos sumían en la más deprimente desilusión sin el bálsamo del cine…

 

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*La Nueva España (Domingo, 30 de marzo de 2008) en la sección TV y Espectáculos: “Florentino Soria, historia viva del cine español”. Se puede acceder al artículo pinchando en la hemeroteca del diario y marcando ese epígrafe.

 


 

Florentino Soria Heredia (Gijón15 de junio de 1917 - Madrid2 de junio de 2015)1 

El actor, director y guionista Florentino Soria ha fallecido a los 98 años de edad, tal y como ha informado este martes la Academia de Cine a través de su perfil de Twitter.

Soria, nacido en Gijón en 1917, ha participado en guiones de películas como La cera virgen, La orilla, Reza por tu alma... y muere, El otro árbol de Guernica, La banda de los ocho, El vagabundo y la estrellaLa vida alrededor, entre otras obras audiovisuales.

Además, apareció como actor en películas dirigidas por Luis García Berlanga, entre las que destacan La escopeta nacional (1977),Nacional III (1982) y Moros y cristianos (1987), así como en la serie televisiva de Javier Maqua Muerte a destiempo, entre otras.

Soria fue director de la Filmoteca Nacional desde el 17 de noviembre de 1970 al 23 de marzo de 1984. En 1996, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, de la que era miembro, le concedió su Medalla de Oro.

La Academia ha destacado que Soria fue una "figura imprescindible del cine y de la institución cinematográfica española durante más de medio siglo".

Periodista, guionista, historiador, director de la Filmoteca Española y actor, Soria ingresó en 1947 en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC) para estudiar realización y en esta escuela de cine dirigió cuatro cortometrajes y dio clases como profesor de guion.

Fue profesor de Historia del Cine en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense y promotor del Primer Congreso de Cineclubes del estado español, y trabajó como guionista en numerosas películas, entre las que destacan sus colaboraciones con Carlos Serrano de Osma (Cerco de ira), Luis García Berlanga(Calabuch), Fernando Fernán-Gómez (La vida alrededor), Pedro Lazaga (El otro árbol de Guernica) o José María Forqué (La cera virgen).

En 1961 obtuvo el premio del Sindicato Nacional del Espectáculo por el guión titulado El rey Baltasar, filmado y estrenado luego como El hombre del Expreso Oriente (F. Borja Moro).

Tras la llegada de José María García Escudero a la Dirección General de Cinematografía, en julio de 1962 fue nombrado subdirector general del organismo y desde allí puso en marcha un programa reformista de corte liberalizador, según recuerda la Academia de Cine.

En cuanto a su labor como director de la Filmoteca Española, destaca que desde allí impulsó numerosos ciclos en los que podían verse películas entonces prohibidas por la censura para su exhibición comercial. Así mismo, Soria trabajó como crítico y especialista de cine; publicó libros sobre José María Forqué y Juan Mariné, y fue un ocasional secundario  en películas de Álex de la Iglesia (Muertos de risa), La Cuadrilla (Atilano, presidente) e Icíar Bollaín (Mataharis).

Destinatario de la Medalla Honorifíca que concede la Asociación Española de Historiadores del Cine, Florentino Soria era académico supernumerario de la Academia de Cine.

 


 


CARLITOS BAÑUGUES (Por Luis Heredia)

CARLITOS BAÑUGUES (Por Luis Heredia)

Hoy se me ha ocurrido que podíamos hablar de alguno de los nuestros.


No me explico cuáles son las razones por las que  al dilecto Director  de este blog le llevan a asignar  a un compañero una determinada foto o documento con el fin de que le sirvan en bandeja un comentario para que este artilugio no decaiga. A mi me parece que siempre me toca bailar con la más fea,  expresión machista, lo reconozco,  o  refrán de lo más vulgar por mucha verdad que encierre si ciertamente te toca bailar con la más fea.
 
Así de pronto, cuando el protagonista de este maravilloso óleo pintado por Carlos Tejo, conociéndole, empiece a leer estas  primeras líneas es probable que le suba la bilirrubina y me tache de mal hermano por llamarle feo. Nada más lejos de la realidad pues gustándome a mi como me gusta mover el esqueleto - el que tengo ahora porque el que me quede ya lo moverán otros- bailo hasta con el palo de una escoba, con guapos o guapas, feos o feas, palmesos o palmesas, por mencionar algunos, entre otros muchos, de los atributos o calificativos de los que gocen o adolezcan mis parejas de baile.
 
O sea, para aclarar, que  Josemari envía unas fotos para que las comenten Isidro Cícero y Eugenio Cascón  llenas de gente y cosas, muchas cosas, para que no solamente se explayen y se luzcan, como así fue, con su fácil y descriptiva prosa,  sino que además se permitan el lujo de irse por las ramas, sin sentido figurado,  si además encuentran unos cuantos chopos a la derecha o a la izquierda o arriba o  abajo de la imagen como también así fue, mientras que a mi me envía un magnífico óleo con el retrato de Carlos Jiménez-Cuervas Mons, de carona, pintado por Carlos Tejo.
 
¿Y yo qué digo? ¿Y yo qué escribo si no soy ni crítico de Arte? ¿Sobre el autor? ¿Sobre el tan bien retratado Carlos? Los dos son Carlos pero no la misma persona como lo fue  Durero,  el primer selfista de la historia.  Yo, sobre Durero no puedo pronunciarme porque no le conocí, no sé nada de su vida, ni en qué colegio estudió, ni quién era su padre ni hermanos ni perrito que le ladre. Y sobre su arte, menos aún. ¿Y quién me puede asegurar  si era realmente él o un primo – en sentido tampoco figurado-? Me voy de vacío si trato de escudriñar en sus ojos o leer en su boca. Es una pintura más para colgar en un museo, diría yo.
 
Pero claro, cuando el autor y retratado son tus coetáneos es otro cantar; y esto tampoco en sentido figurado porque en la realidad los dos cantan ahora como los ángeles y como los querubines cantaban antes de aparecer los primeros brotes de vello en sus piernas.
 
A la vista está que el pintor Carlos es un auténtico artista en el manejo de la paleta – de pintura- ,  líneas y colores; además de actor, escritor, Director de Coro, catequista y piragüista,  profesor, editorialista,  coordinador de eventos que no son eventuales y jubilado. En fin, un pluriactivista que no  pluriempleado al haber perdido recientemente tal categoría laboral pero currante actualmente como el que más, motivo por el cual ya se ha perdido más de una comida, cena y desayunos con sus hermanos ex – apostólicos (sic Cícero). Es lo bueno de este blog. A lo largo de su existencia te sorprendes cómo es posible descubrir tantas cosas de las personas en tan poco espacio de tiempo. Cómo es posible que hasta llegues a ver sus almas. Y algunas, como la de Carlos Tejo, es tan visible y clara que la puedes tocar con tus manos y sentirla.
 
Del tan bien retratado, el otro Carlos, ya se ha escrito y fotografiado de todo sobre él. Para alguno que nos lea por primera vez, y última, a Carlos Jiménez-Cuervas Mons le conocíamos en el Colegio por “Bañugues”. No era  un alias, ni apodo. “Bañugues” le venía de cuna aunque no hubiera nacido en la playa; como a tantos otros de los compañeros a los que les acuñaron su identidad por narices y por  haberles parido su madre en una latitud concreta de esta España nuestra. Por ejemplo, me suena que tuvimos también entre nosotros un “Caborana.” Así, aprendí  yo mucho de la geografía asturiana.


Pero si Carlos el retratado no nació en Bañugues, a buen seguro que  sí  que fue bautizado en las procelosas aguas del Mar Cantábrico, aguas en las que se sigue bautizando siempre que sus piernas se lo permiten y sus almejas le llaman como si de  sirenas se tratara.
 
Ví por primera vez, y antes que nadie porque estaba yo en primera fila, este retrato saliendo de su envoltorio en aquel reencuentro del magnífico libro de fotos de nuestro Lalo, al que habría algún día que homenajear para agradecerle su trabajo y siempre nos quedaríamos cortos en elogios. Aún lo veo salir   a cámara lenta tirado por la mano de su autor y levitando hasta caer mansamente en las manos del retratado. ¿Cursi, verdad? Pues a mi me lo pareció así.
 
Era el vivo retrato, en sentido literal, de Bañugues. Carlos había conseguido retratar no solamente su físico, pelo más pelo menos, su boca de la que pueden salir las palabras más hermosas que os podáis imaginar o los exabruptos más corrosivos aún que el cardenillo de los Apóstoles de Subirachs (sic Cícero) sino que  retrató además su alma, que es lo importante, pues se dice que los ojos son el espejo del alma.  El del retrato era mi Bañugues, evolucionado, pero era él. Si Darwin levantara la cabeza no hubiera necesitado viajar tan lejos para demostrar la teoría de la evolución del ser. Es evidente que su ebúrneo cuerpo (sic Vibot) ha sufrido el paso del tiempo pero no así su expresión vital con la que nos regala en cada encuentro. Nuestro queridísimo compañero de clase Manuel Pedro Alonso Herrero ya dio aviso de tal cambio cuando a los dos años de dejar el Colegio y a uno de su salida de Caleruega donde habían seguido intentando llegar a ser dominicos, como digo, Manuel dio el primer aviso pues en una visita que le hicimos a Manuel en su casa de Valladolid, no le reconoció y tuve que convencerle de que era Carlos Jiménez-Cuervas Mons sin hábito.  - ¡Tócale, tócale¡, le decía yo a Manuel, hasta que, en efecto, después de sobarle él  y obligarle yo a que cantase los primeros acordes del “Aleluya”, se percató de que detrás de aquella poblada barba y bajo aquella incipiente calvicie, se escondía Bañugues.
 
 En la Paramera (sic todos), Bañugues era más conocido que el Padre Prior. Se cuenta que algunos alumnos de cursos inferiores proselitados en su playa por el Padre Torrellas y Arruga, llegaron a preguntarse quién era aquel fraile mayor de blanco con capucha negra  que iba acompañando a Bañugues por los campos de deportes.
 
Bañugues era, y sigue siendo, un icono. Y si le añado el rabito a la n,  i-coño ,  qué bien lo hacía todo¡. En el deporte, en el estudio, en la Escolanía, en la Rondalla, en el teatro. Porque también hizo teatro sobre las tablas como yo y no solamente en clase como lo solíamos hacer. Fue mi partener en el famoso sainete de Arniches “ La Pareja Científica”, en el que dos avezados policías hacen un exhaustivo psicoanálisis partiendo  de los rasgos físicos a un chiquillo hambriento y desprotegido para concluir que era un vulgar ladronzuelo, hoy día llamados carteristas porque los bolsillos les quedan pequeños para todo lo que se trajinan y así se quedan con el contenido sin necesidad de tener que vaciar el continente. Esta fue la  primera actuación teatral en el Colegio que levantó de sus asientos a los espectadores, no para ir a los servicios  a mear y a otras cosas sino por el apoteósico éxito cosechado. Algunos aún tienen las palmas calientes de tanto aplaudir y las otras cosas. Esta actuación supuso una ruptura total en la anodina programación anual y un soplo de aire fresco  al no volver a representarse “La Estatua de Pablo Anchoa” hasta pasados varios años.  Vamos, que de seguir Bañugues y yo en la O.P, hubiéramos sido llamados para analizar el perfil de cada aspirante a dominico sin necesidad de tanta tontería de test psicotécnico, curriculum vitae, o lazos familiares del aspirante.
 
Sobre deportes, más de lo que habló el susodicho el día de la presentación del libro de fotos no ha lugar a añadidos. Os habríais dado cuenta de la acertada elección del speaker por nuestro furriel para el desarrollo del tema. Bañugues, ya exhausto al final de su ameno y coloquial speach como dicen ahora, - en Asturias decimos espicha y además se come y bebe  a la vez que se habla-, nos confesaba que creía que el speach le había quedado algo largo porque lo había estado preparando hasta las 5,00 de la madrugada.  Lo que no nos dijo fue desde cuándo lo había estado preparando.
 
Bañugues servía lo mismo para un roto que para un descosido. Al fútbol se rompía la crisma o lo que hiciera falta para conseguir un gol por la escuadra, el más difícil todavía,  y corría como un descosido para llegar primero que Martín en la vuelta a la finca, cosa harto difícil ya que Martín era el mayor del curso y eso siempre infunde respeto, con lo que  para no dejarle mal ante el P. Cura, siempre decía que había llegado el segundo porque había tropezado con una piedra en el camino. Cada uno, que saque sus propias conclusiones. 
 
Bañugues era, y sigue siendo, tan buen compañero que se prestaba  a romper la capa de hielo tirándose el primero a la piscina cuando el agua estaba helada para abrirnos el paso a los demás. Es más, a mi me parecía que el agua estaba más caliente después de que él rompiera el hielo. Como veis, en esta vida siempre tenemos a alguien que es el primero en romper el hielo sin necesidad de vivir en Groelandia. Era el primero hasta en el juego de la rana que teníamos bajo el alerón de la recreación a quince metros de La Fuente del Pulpo y a cobijo en los calurosos veranos bajo las enormes catalpas (como sabéis, esto último no es mío. Es de Vibotín y de Malladina). En el seba, en el fútbol, en el baloncesto, en el balonmano, en el balonvolea, en el ping-pong, en natación….hasta jugando al tute y la brisca, cachis en la mar, era el mejor. Yo era más de chinchón porque no había señas y cuando Bañugues me enseñó a jugar al tute tuve que dejarlo porque en lo que más insistía era en interpretar las señas,  sobre todo las de guiñar el ojo derecho, cosa que me ponía muy nervioso cuando Bañugues siendo mi pareja cantaba las cuarenta más de la cuenta. Luego me enteré que en el Tute las señas están prohibidas por lo que me dio por pensar que el guiño tan frecuente insinuaba algo más que tener un buen juego. Pero, no muchas  cosas estaban prohibidas en La Paramera tratándose de juegos por lo que saltarse las reglas era un soplo de libertad a pesar de no carecer de ella como en otros Colegios. 
 
Y qué decir de la Música, Rondalla, Escolanía. Yo, que había llegado tardío al Colegio con simples nociones de solfeo que no pasaban del Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si y vuelve el Do, pero muy interesado en las notas que no fueran las de Matemáticas y con mucha gana de progresar,  encontré en Bañugues a mi oído gemelo. Reconozco que era el que me daba cobijo cada vez que me arrimaba a él. No más de la cuenta, claro, para no levantar sospechas. Solamente si se trataba de alguna corchea o semicorchea de difícil resolución. Hoy día, sin embargo, si me arrimo a él más de la cuenta no hay quien nos separe.  Como no tuve la fortuna de acompañarle por Roma, me  figuro que su paso por la Ciudad Eterna aún lo seguirá recordando algún miembro de la Curia Cardenalicia. Sobre la guitarra, tengo que decir lo mismo que nuestro queridísimo Marcelinín. Si no hubiera sido por Bañugues, lo más parecido a unas cuerdas de guitarra para mi serían las de colgar la ropa. Marcelinín, tú que ya estás en el cielo y allí no se puede mentir, ¿a qué es verdad lo que digo?.
 
Bañugues fue el fundador del famoso grupo musical que más gloria, - después de Haendel, claro-  dio al Colegio. Formábamos el grupo el mismísimo Bañugues, Urbano (Javier), Espinosa, Vibot, Gago y el que suscribe como vocalista.  ¡ Vaya manera de cosechar éxitos¡ Hicimos tres o cuatro giras por el Colegio inolvidables. Del Estudio al teatro y del teatro al estudio. No parábamos. Llegábamos a las camarillas exhaustos. ¡Qué noches las de aquel día¡ ¡Qué entrevistas tan amenas dirigidas por nuestro compañero Manuel Pedro Alonso Herrero en aquel estudio de radio hablando de lo divino y lo humano – más de esto segundo- y cuál iba a ser nuestro próximo concierto. Si en el pasillo de la Escuela Menor, si en el comedor, si al aire libre en los jardines de la piscina, si en el campo de fútbol en previsión del aforo que se anunciaba. Por desgracia para amantes de la buena música el grupo se deshizo prematuramente a la temprana edad de los 18 años los mayores, menos Vibot, que recién había estrenado su D.N.I. Todos ellos se fueron a Caleruega y yo me di la vuelta a Gijón, a la vida civil que no a la libertad porque yo ya había disfrutado de ella durante los cuatro años de estancia en La Paramera. De todos nosotros, el único que sigue tocando la guitarra como profesional y en la O.P es  Espinosa, quien no para de cosechar éxitos aún hoy en día entre la juventud de su parroquia.
 
Sobre los estudios, Bañugues, como en la música y los deportes, tocaba todos los palos, como se suele decir.  No se le ponía por delante  la más difícil fórmula química del Padre Box, por aquellas fechas aún fraile de lo mejor que pasó por el Colegio, que tal parece se las inventase para lucimiento de Bañugues, o traducir una página seguida de griego con el Padre Tascón, de lo mejor también que pasó por el Colegio para imitarle o recitar en Latín de seguido el Pater Noster sin inmutarse. Oirle hablar indistintamente en inglés o francés era envidiable, sabiendo que de Bañugues playa se había ido directamente a La Virgen del Camino sin haber pasado por Burdeos o Irlanda. La Gramática española no tenía secretos para él. Sus análisis sintácticos eran impecables y tal parece que la ortografía se hubiera inventado también para  su lucimiento. Su manejo en la forma de juntar palabras ya está suficientemente demostrado en este blog y me consta que a muchos de nosotros nos gustaría que fuera más participativo en seguir juntándolas, y cuantas más mejor.  Como en la música me arrimaba a él, en los exámenes me arrimaba también mucho más a él por detrás, por delante y los costados para copiar de su sabiduría  supliendo mis lagunas.
 
Bañugues es mi disco duro de la memoria. Nunca me ha abandonado y  aunque suene esta frase a desodorante, tengo que decir que él ha supuesto para mi un aire fresco en las pocas veces que hemos coincidido después de habernos separado para seguir cada uno nuestros caminos. El me avisó de la existencia de este blog y del inolvidable reencuentro que se avecinaba. Sin su aviso, no sería yo ahora la misma persona. Es más, junto con Javier Urbano, hasta me avisó de posibles episodios que hubieran cambiado fatalmente mi vida. Fijaros, que hasta me enorgullezco y puedo presumir y presumo de tener mi propio ángel anunciador.
 
Los que le conocéis ahora y no tuvisteis vivencias tan cercanas con él, posiblemente no le veáis como yo le veo en su retrato. Y los que le conocisteis diréis, si acaso, que  con los años se ha vuelto un pelín adusto, quién no, y  como siempre le gustó la canción protesta ha evolucionado hasta convertirse en  protestón. Pero no mucho más que algunos de vosotros. Su generosidad y amistad es lo que más ha evolucionado acompañando a su cuerpo y creo que no quiere perder peso para no perder  estas cualidades.  
 
Si el Colegio hubiera seguido siendo Colegio, os digo que Bañugues merecería un pasillo con su nombre porque  calle iba a ser difícil de conseguir en sentido figurado y real.
 
Carlinos, los demás no sé si te quieren o te aprecian. Yo, las dos cosas.
 
Un beso muy fuerte. Luis
 
PD. Olvidé decir que a Carlos Jiménez-Cuervas Mons le podéis encontrar en las listas de la yeguada 62-68, de las mejores para no dejar en entredicho a las demás,  y a Bañugues en cualquier sitio siempre que le llaméis con antelación.
 

5 del 5 del 50

5 del 5 del 50

En ese día nacía Quique Muñiz Iglesias. Si no me fallan mis cálculos, no creo necesario recordaros que soy de Letras, hoy cumple 65 años.

Felicidades, hermano, alma del reencuentro, agua limpia de amistad.

FOTOS COMIDA EN NOCEDO

FOTOS COMIDA EN NOCEDO

Pinchando en el enlace que encontrareis en OTROS con el nombre de FOTOS NOCEDO RECUERDO MANOLO CENTENO 18-4-2015, podréis ver las que han salido de la larga máquina de Javivi, de Malvárez, del Furriel, etc.

También aquí os dejo dos enlaces.

https://plus.google.com/photos/109909512747840548775/albums/6139722552607483185

https://picasaweb.google.com/112045593798858222692/NOCEDO1842015?noredirect=1

RECORDANDO A MANOLO CENTENO

RECORDANDO A MANOLO CENTENO

Como lo hicimos en ocasiones anteriores, el sábado volveremos a reunirnos para estar con su familia, Fely, Ana y Javier. Y comeremos juntos en Nocedo (donde comimos con él por última vez) recordando a Manolo Centeno en el segundo aniversario de haber cruzado al otro lado del río.

Nocedo (León), 13 de abril de 2013

 


Esto nos escribe José I. Serrano Mallada.

 

Manuel ahora ayuda…
 
a los callejeros, siempre perdedores,
 
di al  Pastor que vas a la puerta cuatro,
puerta por la que entran los rezagados, 
los  mansos, perdedores y  olvidados
que tuvieron mal papel  en  el teatro
y que  entran en el cielo consolados
de tu mano, mi  Manuel, al que idolatro.
 
 y a los compañeros,  siempre acogedores,
 
y luego dile que vas a la puerta nueve
para las aves del paraíso ya sin los dorados 
que llegan  heridas desde negros prados
y que creyeron en cielo largo o breve
o en ninguno,  les ves mirar  a todos lados
pero con tu caricia entran ya reconfortados.

NO RECUERDO NADA TRAUMÁTICO DEL COLEGIO

NO RECUERDO NADA TRAUMÁTICO DEL COLEGIO

Entrevista aparecida en el Suplemento Siglo XXI de la Nueva España de Oviedo, a nuestro compañero, gloria del 61, Javier Fernández Vallina.

Os trascribo el texto y os dejo las páginas originales del periódico en el álbum PRENSA de Ver fotos/Documentos.


 


 

Memorias 1 y 2 | Javier Fernández Vallina, profesor de la Complutense y exconsejero del Principado

 

"Al llegar al Gobierno del Principado hice algo que a algunos les extrañó: el interventor que correspondía a mi Consejería era Luis Francés, marido de Mercedes Fernández, del PP, y alguien me dijo que lo podía cambiar, y respondí que no"

 

"Los GAL me produjeron ruptura moral, pero comprobé que González acabó con ello"

Francisco Javier Fernández Vallina nace en Sama de Langreo, en 1951, y su condición de asturiano fue el argumento que el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, esgrimió en 1999 para ficharle como consejero de Educación y Cultura de su Gobierno. "Lo hizo con su poder de persuasión", evoca Vallina, que dicta sus "Memorias" para LA NUEVA ESPAÑA en esta primera entrega y en otra más mañana, lunes. Otro factor para acudir a él había sido su larga trayectoria en el Ministerio de Educación, con los ministros Maravall, Solana y Alfredo Pérez Rubalcaba. Con este último también había pasado, como jefe de gabinete, al Ministerio de Presidencia entre 1993 y 1996. Fueron los años "más duros", con sucesos como el escándalo de la organización antiterrorista GAL, "que me produjo una ruptura moral, pero comprobé personalmente que Felipe González fue el que acabó con ello". Fernández Vallina tuvo en su juventud una etapa como religioso dominico. Llegó "a tomar los hábitos", pero lo dejó en primero de Filosofía y volvió a Sama con inquietudes de justicia social e ideales de un cristianismo reformado por el Concilio Vaticano II. Estudia Filosofía y Letras, rama de Filología Semítica, entre Salamanca y Madrid. Hace su tesis doctoral sobre el Libro de Job –dirigido por Alejandro Díez Macho, un eminente filólogo bíblico–, y se implica después en el movimiento de los "penenes", que reivindica mejores condiciones laborales para los profesores no numerarios de la Universidad española. Después, forma parte del equipo del rector de la Complutense, Ignacio Bustelo, y en 1984 Pérez Rubalcaba le llama al Ministerio para desarrollar la ley de Reforma Universitaria (1983). A continuación, participa en la elaboración de la ley de la Ciencia y de la LOGSE, "con enormes discusiones, pero con el consenso final, menos el del PP". Vallina reconoce, no obstante, que "no tuvimos los medios para desarrollarla porque se nos vino encima la crisis de 1992-93", aunque dicha crisis "se encauza en el último año de González y el ministro Rodrigo Rato, del PP, reconoció que iba a continuar la senda que había iniciado su predecesor del PSOE, Pedro Solbes". Tras esa etapa política, en 1996 vuelve a la Complutense, al departamento de Estudios Hebreos y Arameos, que en el presente dirige. Lo hizo en calidad de profesor titular, "lo mismo que le ha sucedido a Rubalcaba recientemente". En esos años "cuaja en la Complutense el Instituto de Ciencias de las Religiones, que es el primer centro de esas características en el ámbito público y laico español, algo que, sin embargo, era habitual en Alemania o Inglaterra".

Ya en el Gobierno del Principado, supervisa las transferencias en Educación y "fueron años de mucha construcción política y civil, ya que, salvo el Niemeyer, se gestaron en esa legislatura las infraestructuras culturales más potentes de Asturias". Fue viceconsejero suyo José Luis Iglesias Riopedre, envuelto años más tarde en la "operación Marea". "El Riopedre que yo conozco es un hombre ejemplarmente austero, con unas cualidades enormes y que venía de un pasado de entrega y de una raíz cristiana; cuando leí lo de la ´operación Marea´ fue un trauma para mí, pero tengo que suspender el juicio porque no conozco esa parte". En cuanto a sus propias responsabilidades, Fernández Vallina evoca que "hice algo que a algunos les extrañó, pero que para mí resultaba una satisfacción: el interventor de mi Consejería era Luis Francés, marido de Mercedes Fernández, del PP, y alguien me dijo que lo podía cambiar, pero respondí que no".

Memorias 1 | JAVIER FERNÁNDEZ VALLINA | Profesor de la Universidad Complutense (Estudios Hebreos y Ciencias de las Religiones) y exconsejero del Principado

"Fraga habló en Salamanca del centro político y pregunté: ´¿Cómo dice eso si aquí no hay formalmente izquierda?´"

"Siendo monaguillo en Sama vi cómo una persona se presentó en la sacristía con una pistola y amenazó de muerte al cura José Luis Ortiz, autor de la famosa homilía que leen en tiempo de Tarancón los curas obreros"

 

Lolina la de Castaño. "Nací el 27 de mayo de 1951, en Sama de Langreo. Mi madre, Dolores, era una mujer sencilla, apenas sin estudios y que a los 9 años fue a servir a otra casa, la de la famosa Sastrería Castaño de Sama, que es la de mis recuerdos de infancia y de mi socialización. Y por ello a mi madre la llamaban Lolina la de Castaño. Mi padre, Iluminado, era practicante de noche, e incluso partero, y toda la vida estuvo en el famoso Sanatorio Adaro de Sama. Es el entorno familiar, sencillo, de mi hermano mayor, Emiliano, y el mío. Los años 50 y 60 en Langreo eran expresión de un medio dominado por la mina, pero con esa especie de ilusión colectiva de toda familia para que sus hijos alcanzaran el mayor nivel de educación posible. Mi hermano fue al colegio de La Salle de Ciaño y después al Corazón de María de Gijón, de los Claretianos. Posteriormente estudió en Salamanca y llegó a catedrático de Filología Latina en su Universidad. Se acaba de jubilar y se dedicó no poco a la historia de Asturias, porque trabajó sobre el latín tardío de la cristiandad y el latín medieval, y su tesis fue sobre el obispo Pelayo de Oviedo. Yo fui al colegio de las Dominicas de Sama, de los 3 a los 10 años, y el Bachillerato lo hice con los Dominicos de La Virgen del Camino (León), que era escuela apostólica o criadero de posibles vocaciones. Fue mi caso y a los 16 años fui al noviciado de los Dominicos en Caleruega (Burgos), durante un año. Allí tomé los hábitos y fui a estudiar Filosofía en Las Caldas de Besaya (Santander), pero durante el primer año lo dejé y volví a Sama. Hago el PREU (Curso Preuniversitario), que era lo que me faltaba para completar la Enseñanza Secundaria, en el Instituto de Sama Jerónimo González, casi recién inaugurado. Ahí tengo mi primera experiencia político-social, digamos, ya que mi curso hace la primera huelga, algo que entonces ni se concebía. Nos imponen castigos que consistían en quitar puntos de los cien que te daban al comienzo del curso, pero no llegó la sangre al río. Recuerdo también perfectamente una manifestación en el parque de Sama, a mis 17 o 18 años".

Una Sama vital. "Ese parque es el de mis recuerdos de infancia. Aunque de mayor sí me di cuenta, en esa infancia no percibí nunca un cierto divorcio social entre una ’aristocracia’ poco minera y un mundo obrero separado de ese grupo social más de servicios. Pero de niño, la socialización que hacíamos en las monjas me resultó muy positiva. Hijos de mineros y trabajadores o hijos de otra clase nos uníamos y no había impresión de quién era hijo de tal o cual, sino que éramos ’el de Florina, o de María o del paisano tal’. Recuerdo los muchos juegos en la calle, las partidas de banzones, o de canicas, como se decía fuera de Asturias; o les fiches, o chapes, que hacíamos poniendo un cristal y fotos de jugadores a las chapas; o ver a las crías jugar al cascayu. Era también una Sama muy vital, con cuatro cines y un teatro, y una vida cultural muy importante. Era un buen momento de la minería y de la industria, y circulaba el dinero. Y Langreo y Sama eran un lugar de comercio al que bajaban desde Laviana y Campo Caso. Y recuerdo también una anécdota muy personal: yo era monaguillo y debía de apuntar a que quería ser cura. A mis padres, y especialmente a mi madre, que era muy religiosa, les hacía ilusión, y cuando tenía 8 años mi madre me puso para Reyes una casulla, un alba y una estola como Dios manda. Y entonces iba a las Dominicas del colegio o del Sanatorio Adaro y les hacía una misa, e incluso, según me contaron después, les llamaba la atención si no atendían a mi homilía. De algún modo, aquello reflejaba la España que estábamos viviendo".

Crisis vocacional. "No recuerdo nada traumático del colegio ni en el internado en León. Los Dominicos tenían un interés inmenso por nuestra formación humanística. Allí había cine, un teatro y rondalla. Hice solfeo allí y tocaba la guitarra y el piano, y estaba en el grupo de teatro. La vida era probablemente demasiado interna, pero llena de una cultura enorme. Por ejemplo, en mi tiempo no se hablaba siempre en el comedor, sino que ponían música clásica, lo cual significaba que terminabas el Bachillerato no sólo identificando a Tchaikovsky o Beethoven, sino disfrutando del ’Réquiem’ de Mozart o de ’La Pasión según San Mateo’ de Bach. Escojo el Bachillerato de Letras, con Latín y Griego, y los Dominicos ampliaban nuestros estudios con su buena tradición histórica. De ahí que conserve hasta hoy el cariño a la historia de la orden dominicana. En ese sentido, soy más dominico que jesuita, si es que las órdenes pudieran verse enfrentadas.

Vallina en la piscina del Colegio de la Virgen del Camino entre Chema Sarmiento y José Antonio, el buen prior.

Son los años del Concilio Vaticano II y nuestra asimilación de ese Concilio en La Virgen del Camino fue intensa, especialmente con un maestro de novicios, el padre Pedro, que aún vive. Tengo la percepción de ver incluso a los propios dominicos con una dialéctica interna en la que había más partidarios del Concilio, y en ese momento sé quiénes son los teólogos Congar o Schillebeeckx. En el noviciado de Caleruega somos los primeros en esbozar una liturgia en español y se acrecienta en mí el interés intelectual por la religión. Pero también la reflexión crítica sobre la Iglesia, sobre la sociedad y sobre qué podía significar ser cristiano en ese momento.

Momentos previos a la toma de hábito en Caleruega, 1967. PPedro, José Antonio, Vallina, Marcos, Josemari Cortés, José Ramón, Domingo, Santos y Graña.

A mis 16 o 17 años vivo la crisis vocacional, que en mi caso se produce por una discusión cuasi teológica que todavía recuerdo: me negaba a aceptar que la vida monástica fuera cualitativamente mejor o más propicia para la relación con Dios y con la salvación que la de cualquier persona.

Aquello me producía casi ansiedad: ¿cómo era posible que se predicara que había dos clases de personas? Era una discusión que tenía con mis profesores y, a la vez, tenía la conciencia de que la radicalidad en la justicia evangélica debía ser muy importante".

Vallina junto a Tarno en una excursión en el año de Noviciado en Caleruega.

Amenaza de muerte. "Se va acrecentado en mí un compromiso razonablemente social y político, especialmente cuando vuelvo a Sama y veo las luchas de ese tiempo. Recuerdo algo muy importante: había un sacerdote en Sama, José Luis Ortiz, autor de la famosa homilía que leen en tiempo de Tarancón los curas obreros de Asturias en medio de las huelgas. Fui testigo directo, como monaguillo, de que un día, durante la homilía, alguien grito en voz alta que el cura estaba politizando la vida. Y al acabar esa misa, esa persona se presentó en la sacristía con una pistola en las manos y amenazó de muerte a José Luis. De mi regreso a Sama también recuerdo que formamos la primera pandilla mixta, de chicos y chicas, y creamos el Club Ágape en unos locales de la iglesia. Allí organizábamos conferencia o cantábamos. Después íbamos al bar y al vernos juntos, hombre y mujeres, los paisanos del chigre se escandalizaban, al mismo tiempo que alegraban el ojillo viendo entrar a mozas de 17 o 18 años. De ese grupo procede quien es mi mujer, María Covadonga Vázquez, que era de Noreña, pero desde los 5 años vivía en Sama. La conozco al volver de los Dominicos, y cuando me voy a la Universidad de Salamanca nos planteamos con absoluta libertad que teníamos toda una vida por delante. Ella era más joven que yo y estudió Biología. Hoy es catedrática de Microbiología de la Complutense. Me voy a Salamanca porque allí es profesor mi hermano y me dice que esa Universidad tiene un poso para las Letras. Hago los dos años de comunes de Filosofía y Letras y cojo la asignatura de Árabe, porque en La Virgen del Camino ya me llamaba la atención todo el Oriente Medio, el mundo egipcio, mesopotámico, el Israel antiguo? Y me entero en Salamanca de que hay una cosa que se llama Filología Semítica, pero, desgraciadamente, sólo en Madrid. Y digo desgraciadamente porque los dos años en Salamanca fueron de inmensa felicidad. No sé bien cómo hacíamos tantas cosas: yo era delegado de mi curso, lo cual en aquel momento significaba encerrarse en un edificio o acudir a mil asambleas; además, estaba en la tuna de mi colegio mayor y había que cumplir todos los sábados saliendo a los colegios mayores de las mozas, y estaba en el coro universitario y en el grupo de teatro que se funda en ese momento en la Universidad y que viene a dirigir nada menos que Martín Recuerda. Al mismo tiempo tenemos la propia vida intensa de estudios; yo no era empollón, pero no sacaba malas notas".

"Compañeros de viaje". "Fueron dos años muy intensos en compromiso político, pero que, por fortuna, no me llevan nunca a la cárcel ni a la militancia directa en ningún partido, y especialmente en el que en ese momento es la referencia, el Partido Comunista. Y no milito porque juzgo que ningún grupo puede sustituir a otro y en cierto modo todos éramos "compañero de viaje" frente al franquismo o al régimen de la dictadura. No tiene mucha importancia, pero protagonicé un suceso con Fraga. Yo estaba en segundo curso y él fue como ministro a dar una conferencia en la Facultad de Derecho. Fraga defendía en aquel momento una cosa muy interesante para luego comprender la Transición: lo que él llama el centro, la vida política equidistante, la moderación respecto a posiciones ultramontanas, más conservadoras o directamente propias del régimen. Se armó un gran follón al final de la conferencia porque yo le hice una pregunta: ’¿Cómo habla usted de un centro si en este país no existe izquierda formalmente?’ Se puso muy incómodo, como diciendo ’estos chicos jóvenes vienen pegando y qué se habrán creído’".

No existe el infierno. "Me vine a Madrid, estudié Semíticas y después hice Filosofía Pura. Pero María Covadonga se fue entonces a estudiar Ciencias a Salamanca, con lo que mantuvimos un noviazgo a distancia. Luego viene a Madrid a hacer la tesina y ahí comienza nuestra vida en común. Hago la tesis doctoral en el ámbito del hebreo y los estudios judíos, sobre la versión aramea del Libro de Job, que nunca se había estudiado. Mi maestro en la carrera y mi director de tesis fue el catedrático Alejandro Díez Macho, al que recuerdo con infinito cariño, aunque tuvimos grandes discusiones. Él era un hombre sabio en el mejor y más profundo sentido de la palabra, y al mismo tiempo muy conservador en Teología, pero muy abierto en la exégesis. Venía con su sotana a la Facultad, ya que era religioso de los Misioneros del Sagrado Corazón. Él era consciente de mi compromiso político y que me movía en un ámbito socialista, pero nunca me lo recriminó. Hubo una relación grande entre los dos, que llega a discusiones importantes. Hay una que nunca he contado públicamente, pero que recuerdo con un afecto enorme. Yo sostenía que el infierno no existía, y por razones éticas de una condena permanente, que parecía contraria a la raíz del mensaje evangélico. Pero también decía yo que los textos bíblicos no avalaban razonablemente un infierno como el que se predicaba. Y él me decía: ’No, Javier, eso no lo puedes decir porque hay suficientes argumentos y al mismo tiempo hay una tradición teológica que en el Concilio de Trento cuaja como definición dogmática’. A mí no me importaba mucho esa tradición dogmática, sino que con los textos, con la tradición judía y la tradición primitiva cristiana era muy difícil sostenerlo. Pasan cuatro o cinco años y siendo yo profesor ayudante un día me coge por el hombro, cosa que era muy rara por el recato que tenía una parte del clero, y me dice: ’¿Te acuerdas de nuestra discusión sobre el infierno? He estado estos años dándole vueltas y quiero confesar que el infierno existe, lo dice Trento, pero no va nadie’".

Movimiento de "penenes". "Como profesor ayudante entré en el departamento de Hebreo y aquí continúo. Eran plazas mal pagadas y eso me hace entrar en el mundo de los ’penenes’, PNN, los profesores no numerarios. Hacemos un trabajo contra el régimen y al mismo tiempo reivindicando unas condiciones laborales razonables. La Universidad está creciendo, pero con recursos humanos muy mal ordenados en los que los PNN sostenían parte de la docencia. Empiezan las huelgas en 1977 y en cierto modo hago de coordinador, ya que la Coordinadora Nacional viene a reunirse en nuestra Facultad. Eso me da conocimiento de mucha gente y de personas vinculadas al PSOE. Yo había tenido una experiencia muy satisfactoria desde el punto de vista humano y social de estancia en la JEC (Juventud Estudiantil Católica), equivalente universitaria a la JOC (Juventud Obrera católica). Teníamos campamentos provinciales en Oviedo o en Gredos y realizábamos una reflexión sociopolítica en el ámbito cristiano progresista y posconciliar. Mi pertenencia al PSOE llegará más tarde, pero la JEC y el movimiento de PNN son los precedentes".

 

 

 

Javier Fernández Vallina (Sama de Langreo, 1951), culmina sus “Memorias” para LA NUEVA ESPAÑA evocando su paso por el Ministerio de Educación, por la Vicepresidencia del Gobierno –con Alfredo Pérez Rubalcaba–, y por la Consejería de Educación Y cultura del Principado, hasta retornar a su puesto universitario como director, en la actualidad, del Departamento de Estudios Hebreos y Arameos de la Complutense.

Militancia. “Llegan las primeras elecciones democráticas en la Complutense y sale elegido el rector Francisco Bustelo, socialista y profesor de Historia de las Ideas Económicas. Él crea lo que se llamó el ‘miniclaustro’, ya que la legislación no permitía a los profesores no funcionarios que estuvieran en ningún cargo académico. Pero Bustelo quería la participación democrática en la responsabilidad del servicio público y nos nombra a dos o tres vicerrectores adjuntos. Eso me lleva a tener la primera responsabilidad pública y en 1984 Alfredo Pérez Rubalcaba, director general en el Ministerio de Educación me pide que vaya a su equipo para desarrollar la Ley de Universidad. No era mi plan. Tenía 33 años, me había casado en 1977 y mi primera hija había nacido en 1978 (tenemos dos hijas: María, pintora, y Marta, antropó- loga). Lo hablamos en casa y pensé que aquel Gobierno trataba de hacer los cambios estructurales que hacían falta en el país y parecía razonable unirse a ello. Me comprometo con el PSOE y empiezo a militar, hasta hoy”.

 

Rubalcaba, centrocampista. “Conocía a Rubalcaba del movimiento de ‘penenes’. Era muy joven y muy brillante y empezó una relación muy fuerte de amistad. Cuando se haga la historia de estos años, Rubalcaba figurará como hombre muy relevante en el socialismo. Casi siempre lograba consensos aparentemente imposibles. Decíamos de él, en plan de broma, que era capaz de vender una moto un poquito vieja, pero que nos llevaba a todos. Su habilidad es como la de un centrocampista excepcional, pero es un hombre humilde, políticamente hablando, y de una vida personal absolutamente austera. Su momento final en política ha sido de un gran sacrificio del que fue absolutamente consciente”.

 LOGSE: equidad y calidad. “En Educación, cojo a los ministros Maravall, Solana y Rubalcaba. La ley de Universidades estaba hecha y hubo que elaborar sus reglamentos. Luego vinieron la Ley de la Ciencia y las sucesivas leyes de educación. No me toca la LODE, pero sí la LOGSE porque paso de director general de Universidades a director de gabinete de Solana. Con la LOGSE hubo una ilusión colectiva muy grande; obviamente, con enormes discusiones, pero hasta lograr el consenso de todos, menos del PP. Hay que reconocer también con honestidad que no tuvimos los medios necesarios para desarrollar una ley tan ambiciosa, porque la crisis del 92-93 nos produjo una insatisfacción presupuestaria. El principio fundamental de la LOGSE fue una equidad radical, como sucedió con la extensión de la enseñanza obligatoria hasta los 16 años. Muchos alumnos podrían acabar sus en la Universidad o en la Formación Profesional, que también se reguló. No conozco a nadie, incluso en posiciones contrarias a la izquierda o al socialismo, que ponga en cuestión que un niño y un adolescente puedan concluir su carrera. También creo que deberíamos haber hecho un mayor énfasis en el esfuerzo personal que exigía una educación de calidad, pero esta es una asignatura pendiente y muy complicada, que exigiría un verdadero cambio cultural. Pero yo creo que el acierto de la LOGSE permanece todavía como una conquista de que equidad y calidad no pueden ser términos antagónicos. Es tan evidente como que salimos bien en el informe PISA en equidad y todavía nos falta algo en la calidad necesaria. Pero en la actualidad me produce pesar que no haya un consenso en educación. Hubo esfuerzos y recuerdo el del Ministro Gabilondo, pero todavía soy incapaz de saber por qué el PP daba un giro y se tiraba por la borda.

Roldán y los GAL. “En Vicepresidencia, con Rubalcaba, de 1993 a 1996, tuve la experiencia más profunda desde el punto de vista político y, personalmente, la más dura. Surgió el escándalo de Luis Roldán, director general de la Guardia Civil, con una bomba diaria en los periódicos. Y el caso del GAL fue para mí una verdadera conmoción y ruptura moral interior. Tanto el periódico ‘El Mundo’, como el propio Aznar, después de que perdiera las elecciones de 1993, insisten en ello y Ansón hablaba de la estrategia para eliminar del Gobierno a González, porque, si no, iba a seguir eternamente ahí. El GAL había existido, pero de lo que tengo absoluta claridad, porque me tocó repasarlo, es que la responsabilidad mayor para que terminara de una vez por todas fue de González”.

 

 

Ciencias de las Religiones. “En 1996 vuelvo a la Universidad como profesor titular y en ese momento está cuajando el Instituto de Ciencias de las Religiones, que yo había colaborado a crear con otros muchos profesores. Era la primera vez que en la historia de Espa- ña aparecía en el ámbito público y laico el estudio científico de las religiones, y no estoy desmereciendo los que hace la Iglesia católica u otras confesiones. En el Instituto trabajan hoy profesores de Filosofía, Filología, Literatura, Historia, Sociología, Políticas, Antropología, Psicología, Neurociencia y Derecho Eclesiástico del Estado”.

Dos argumentos de Areces. “En 1999 me llama Areces al Gobierno del Principado y me da dos argumentos sobre los que no pude decirle que no. Uno, nuestra tierra, Asturias, y otro, que supuestamente yo debía saber algo de educación y él necesitaba alguien que le ayudara con las transferencias educativas que Asturias tenía pendientes. Puedo confesar que al parece pensaron también en mí para Castilla La-Mancha y hubiera dicho que no, pero la suma de los dos argumentos de Areces… Y hacerlo en y por mi tierra fue un honor, el mayor de mi vida, al lado de la conciencia de muchísimas insuficiencias que yo tengo y que pude manifestar. Fueron unos años de mucha construcción política y civil, porque, salvo el Niemeyer, todo se gestó en esa legislatura. Lo último que quedaba acaba de ser inaugurado: el Museo de Bellas Artes. De aquella época es la Laboral, el Archivo, los diversos museos, como el Jurásico o el de la Prehistoria, la extensión de la red de bibliotecas, etcétera. Recordaré siempre un editorial de LA NUEVA ESPAÑA que decía que el sector turístico sólo se desarrollaría cuando se dotara a Asturias de infraestructuras culturales importantes. Eso es lo que nos empeñamos en hacer. ¿Salieron maravillosamente? ¿Fueron lo que debían ser? Podemos discutir mucho, pero recuerdo, por ejemplo, que me obsesionaba que 150.000 metros cuadrados de la Laboral pudieran estar en desuso y sin una finalidad de servicio público fundamental. Y luego, no sé si fue error mío o no, pero me dio mucha pena no llegar a un consenso mayor sobre el bable”.

Asturias es maravillosa en capacidad de producir dinámicas sociales. Pocas regiones tienen tal cantidad de asociaciones, grupos, etcétera, pero, junto a ello, hay una cosa muy dura: la incomprensión de la cosa pública. No me refiero a la crítica hacia el político, que me parece maravillosa, sino a la comprensión de que tenemos una joya, no ya de la naturaleza, sino en unos servicios públicos importantísimos de los que no nos sentimos orgullosos. No somos colectivamente tan conscientes de ello como deberíamos y no hemos llegado todavía a dotarlos como fuentes de riqueza. Por ejemplo, la capacidad de formación de Asturias es una de las mejores de España, junto al País Vasco y Navarra, con toda probabilidad. Sin embargo, no hemos sabido convertirlo en una verdadera industria de la educación. Podíamos formar a mucha más gente en condiciones excelentes, lo cual daría de sí un incremento en I+D, en valor añadido, en innovación... Pero todavía no somos capaces de hacer tejido institucional o colectivo”. “Asturias tiene la mejor capacidad de formación de España, pero sin aprovechar” “El principio de la LOGSE fue la equidad, pero creo que deberíamos haber hecho un mayor énfasis en el esfuerzo personal”

 

 

 “ El Mundo’ y Aznar insisten en los GAL y Anson habla de evitar que González se eternizase”

 Francisco Javier Fernández Vallina nace en Sama de Langreo el 27 de mayo de 1951. Tuvo en su juventud una etapa como religioso dominico, pero tuvo crisis de vocación a los 17 años y volvió a Sama para cursar el PREU. Después estudia, en Salamanca y Madrid, Filosofía Letras en la rama de Filología Semítica y también obtiene la licencia en Filosofía Pura. Hace su tesis doctoral sobre el Libro de Job y se inicia como profesor de la Universidad Complutense. Se implica después en el movimiento de los “penenes”, que reivindica mejores condiciones laborales para los profesores no numerarios. También van creciendo sus inquietudes sociales y políticas

LOS MÁS BELLOS DEL OTERO

Nuestro poeta José Ignacio Serrano Mallada dedica estas letras, hermosamente colocadas, a Alberto y Marta en el día mundial del Síndrome de Down. ¡Benditos sean!


Para Albertín en el día del síndrome de Down, y para Marta también distinta.
Dos jilgueros cantareros,

dos florinas del sendero,

que escuchan ahora su canción.

Dos luceros camineros,
dos estrellas del sendero,
dos veleros marineros
desde el cielo
con tesoros verdaderos,
dos jilgueros cantareros,
los más bellos del otero,
dos joyeros,
dos manojos de romero
y un te quiero
que perfuman,
y que alegran
mi destierro.

 

José Ignacio

MAXI TRAPERO, ilustre en Gran Canaria

MAXI TRAPERO, ilustre en Gran Canaria
Con máximo orgullo, os informo de la distinción que ha recibido nuestro muy querido compañero Maxi Trapero.



El Cabildo de Gran Canaria ha confeccionado la lista de las personas y entidades que van a ser laureadas con los Honores y Distinciones de 2015. Será en un acto, que se celebrará el próximo 21 de marzo en el Auditorio Alfredo Kraus, cuando los galardonados, once personas y cuatro entidades recibirán su reconocimiento.

Los reconocimientos han sido pactada por unanimidad del grupo de gobierno de José Miguel Bravo de Laguna (PP) y los grupos de la oposición de la corporación insular.

Con el título de Hijo Adoptivo, que se concede a personas que no han nacido en la Isla, pero que su trayectoria profesional si que ha estado vinculada con Gran Canaria, se ha querido premiar a Maximiano Trapero Trapero, filósofo, por su contribución a nuestra cultura y por todo lo que ha aportado a nuestra semántica y al estudio de nuestro Romancero.

Se une este reconocimiento a la medalla de oro que le otorgó el Gobierno de Canarias en 2003 y a su nombramiento de hijo adoptivo de la ciudad de Las Palmas. 

Maxi paseando por la playa de las Canteras.

SUCEDIÓ HACE DIEZ AÑOS (por Carlos Tejo)

SUCEDIÓ HACE DIEZ AÑOS (por Carlos Tejo)

Querido José Mari.

Todos los años me pasa lo mismo y tu no tienes la culpa. Cuando es el día de tu cumpleaños yo sé que al día siguiente es el aniversario de la partida de mi hermano José Ramón.De hecho, llevo unos cuantos días que no me lo quito de la cabeza. Pero la vida es así.

Te envío en el relato adjunto el recuerdo de un encuentro que, para algunos, fue el inicio de todo lo que despues vivimos con el REENCUENTRO y en las demás ocasiones vividas con posterioridad, que fueron sellando amistades y creando vínculos para toda la vida.

José Mari, besos para todos los tuyos y un abrazo muy especial para tu campeón, Alberto,

Espero que a alguien se le encienda una bombilla y encuentre la excusa, cualquiera, para que estemos una vez más juntos.

Un beso

Carlos

 


 

SUCEDIÓ HACE 10 AÑOS

Hace 10 años, los hizo el día 5 de Febrero, al toque de llamada de José García Gómez, Pepín, nos reuníamos en Oviedo, más concretamente en Latores, una docena de antiguos alumnos de la Virgen del Camino, venidos de Madrid,  Valladolid, León y de Asturias, concretamente dos éramos de Ribadesella y el resto de Oviedo, como dice Pepín en un escrito que le publicó la Nueva España 10 días después, “carballones” de cuna o de adopción.

Estos fuimos los doce apostól…icos, Fernando Ordás, Emilio Devesa, José Ramón Fernández Molpeceres, Manuel Esteban Sánchez, Alejandro Barrero, Antonio Fueyo, Javier Sánchez, Juan Manuel Castañón, José Manuel Rodríguez, José García Gómez, Pepín, y yo mismo. Confieso que antes de leer el listado de Pepín, que conservo desde entonces, creía a pies juntas que aquel día también era de la partida el llorado Marcelino. Es más, me parece estar escuchándolo tocar la guitarra, y a un PCura, que aquel día nos acompañaba, junto con el PHuarte,  cantar una canción detrás de otra entre un ataque de tos y el siguiente.

El denominador común de que fuéramos los que fuimos consistió en que todos pertenecíamos a la yeguada del 62 y que fuimos llamados por Pepín.

Siguiendo un poco el argumento de  su escrito de prensa, hacía entonces 38 o 40 años que no nos veíamos, pero nos reconocimos. Hoy, 10 años después, hicimos mucha historia en común desde entonces, si no con todos, con algunos, a los que se sumaron muchos más, sobre todo desde el REENCUENTRO.

Aquel sábado de Febrero de 2005, además de compartir mesa, recuerdos y cantos varios, escuchamos los cánticos de la Escolanía, que muchos no habían vuelto a escuchar desde que dejaran La Paramera, ya que, no sé si Cura o Huarte, trajeron cuatro cintas de radiocassette con todo lo que ahora tenemos en CDs y que el personal del Restaurante Latores tuvo la gentileza de poner en un equipo reproductor. No se creían que aquello que escuchaban lo habíamos grabado algunos de los que allí estábamos.

Cuando finalizó aquella tarde tan especial, yo me fui al Hospital a contárselo a mi hermano José Ramón. No recuerdo por qué fui yo quien se quedó con aquellas cintas cassette, pero al día siguiente, con un pequeño reproductor de cassettes hice que José Ramón se escuchara a sí mismo y a sus compañeros y amigos de entonces. Se puede decir que los antiguos alumnos dominicos y sus maestros llegaron a tiempo para despedirse de él, que nos dejaba 14 días después, ya sabéis, se fue al Norte, el 19 de Febrero, hace 10 años.

 

Carlos Tejo

AL MAGO DE LA LUZ Y DEL COLOR

AL MAGO DE LA LUZ Y DEL COLOR

Desde los Estados Unidos  nuestro muy querido compañero Eugenio González recuerda con inmenso cariño la figura y obra del P. Iturgáiz.

 

AL MAGO DE LA LUZ Y DEL COLOR 

Desde esta América inmensa,

hola, Domingo de mi infancia:

recuerdo tu Virgen protectora,

retablo de mosaicos y colores,

malgama de tonos y añoranzas.

 

Te vi en El Salvador solo retazos

de armonía, sangre y temblores,

y hoy me entero que has partido

surcando patrias, nieves y soles,

cielos azules, volcánicos albores.

 

Doscientos ojos torturados,

miran tus vidrios sangrantes:

son ojos de cien guerrilleros

que en el Rosario plasmaron

cien poemas con su sangre.

 

Ay Domingo, colibrí divino:           

elfo del color y del detalle,

busqué de ti este recuerdo

gozando en tierra caliente                 

la belleza luminosa tu arte.    

 

Eugenio González


 

nota.- fotografías de las vidrieras del P. Iturgáiz en la iglesia del Rosario en San Salvador