Querido Josemary. Abusando de vuestra benevolencia –y aunque el acceso al blog en agosto es difícil para muchos–, os envío un escrito del pEladio Chávarri sobre la "Autenticidad vs imperio del fraude". Es parte de un capítulo de su obra magna: Perfiles de nueva humanidad. Pero no asustéis; está arreglado, titulado, subtitulado, con ejemplos, con algún cambio de redacción, para que su digestión sea muy liviana. Creo, a pesar de los arreglos, no haber traicionado las ideas del maestro Eladio Chávarri. El tema me parece muy oportuno y actual, por el "postureo", la apariencia, el engaño, la mentira, el fraude, etc. en que han caído nuestros próceres políticos, financieros y también eclesiásticos, lo que va creando en nosotros una desconfianza que va camino de enquistaste en nuestras vidas si no estamos muy vigilantes. Un abrazo.
Baldo
LA AUTENTICIDAD vs EL IMPERIO DEL FRAUDE
Eladio Chávarri
Baldomero López
La autenticidad es un valor y, por tanto, está implicada en el desarrollo del ser humano, de tal modo que los seres auténticos nos humanizan, mientas que los falsos nos deshumanizan. Pero, además, el valor autenticidad tiene un peso especial en el proceso de humanización debido a su universalidad, pues de algún modo afecta a todos los valores; es un “valor de valores”. Y así, vemos que se aplica a la salud, al vigor, a la vida, a los alimentos, a la ciencia, al amor, a la virtud, al culto, a la amistad, a los Dioses y al resto de los valores. El ser humano construye su auténtica humanidad en dependencia de la autenticidad de los seres que entren en su vida.
Aunque la “autenticidad” es un aspecto de la “verdad” (un emblema muy dominicano), aquí serán empleados como términos sinónimos. Tendrá, pues, el mismo sentido decir que un vino es auténtico o que un vino es verdadero.
1. LA AUTENTICIDAD O LA VERDAD DEL SER EN TODA SU VARIEDAD
1.1. Conviene hacer una advertencia "filosófica" importante: la verdad no sólo afecta a los seres que entran a través de nuestros PENSAMIENTOS y LENGUAJES, sino también a los que afectan a las otras dimensiones de nuestra vida
El pensamiento y el lenguaje son dos dimensiones del ser humano, pero no son las únicas. La voluntad, la imaginación, los sentidos externos, la capacidad de relacionarnos socialmente, las células y tejidos, la sensibilidad, la religiosidad, la moralidad, la economía, etc. también son dimensiones a través de las cuales los humanos recibimos el impacto enriquecedor/devastador de los seres. Los seres auténticos o engañosos afectan a todas las dimensiones vitales del ser humano. Por ello, que no sólo es auténtico/engañoso un concepto o un habla, sino también un amor, una decisión, un color, una oración, una obra social, una organización económica, una salud, un reparto justo, etc. Ha sido una calamidad que la filosofía moderna haya reducido la cuestión de la presencia/ausencia de ser auténtico al área del pensamiento (ser–pensado), primero y, últimamente, a la del lenguaje (ser–hablado). Sólo los pensamientos o el habla podían ser alimentados con ser verdadero/falso, según dicha filosofía moderna. Al hombre de la calle también le interesa fundamentalmente la autenticidad de seres como los alimentos, pieles, amistades, leyes, instituciones, voluntades, salud y aire; y, si hay que elegir, no le importa tanto que las reflexiones sobre el vino sean auténticas cuanto que lo sea el propio vino que bebe.
1.2. Tampoco ha de restringirse la autenticidad/fraude al ámbito de los valores morales
Si es frecuente limitar la verdad/falsedad al ámbito del pensamiento y del lenguaje –como vimos en el apartado anterior–, no es menos habitual que la autenticidad/fraude se considere como específica sólo de los seres morales, es decir, del ser que alimenta la dimensión moral del ser humano. La autenticidad no es una virtud específicamente moral, sino que es un valor que afecta a todo tipo de seres. Y así, hay que hablar, sin duda, de la autenticidad e inautenticidad de la justicia o de la solidaridad (ámbito ético), pero también de la que afecta al hígado, al automóvil, a los cuadros de pintura, a las relaciones familiares, a los alimentos, a los parlamentos, a los técnicos, a los Dioses y dioses, etc.
1.3. La autenticidad del ser comprende dos aspectos: uno, pureza del ser; otro, desarrollo apropiado del ser
Entendemos por “pureza” del ser lo contrario de “apariencia” del ser. Una carne que sólo tiene la apariencia de carne no es auténtica carne; es un fraude, un timo, un engaño. Un estudiante que aparenta que estudia, no es un auténtico estudiante. La apariencia de justicia, de amabilidad, de belleza, de alegría o de riqueza no son auténticas justicia, amabilidad, belleza, alegría o riqueza.
En cuanto al desarrollo apropiado del ser, diremos, por ejemplo, que alumno de 1º de Bachillerato que actúa como uno de 3º de la ESO no es un auténtico alumno de 1º de Bachillerato; o que un educador que se comporta con sus alumnos como un adolescente, no es un auténtico o verdadero educador.
1.4. En qué consiste el desarrollo apropiado del ser humano
De entre todos los tipos de seres, nos ceñiremos a uno muy especial: el SER HUMANO. Y nos preguntamos: ¿cuándo un ser humano es verdadero o auténtico ser humano? Cuando es lo que aparenta y cuando alcanza su desarrollo apropiado.
1.4.1. En el Homo, un desarrollo es apropiado cuando lo es de toda su envergadura y se alimenta de ocho clases de valores
Cada viviente se nutre de su apropiado medio vital. Pues bien, en el Homo estos medios que nutren su vida de seres valiosos son tres: la Naturaleza y el Cosmos, el medio social, y la Metahistoria. Si deja alguno de estos medios, su desarrollo como ser humano no será completo, apropiado.
Los referidos medios vitales del ser humano le proporcionan valores a su vida pluriforme. La evolución ha hecho que el Homo pueda y necesite alimentarse de ocho clases de valores (biopsíquicos, cognitivos, económicos, estéticos, éticos, lúdicos, religiosos y socio–políticos). Linajes o especies anteriores al Homo sapiens pudieron y necesitaron menos clases de valores, con toda seguridad. Por consiguiente, tampoco será adecuado el desarrollo del Homo si sólo cultiva alguna clase de valores o lo hace con una calidad inferior a la que hemos alcanzado en los albores del siglo XXI.
1.4.2. Por estar el Homo a medio hacer, su desarrollo apropiado comprende dos estadios: el ser humano que ya aparecido y el que está por llegar
El Homo es un ser a medio hacer, es histórico. Por eso tenemos que distinguir en él dos etapas: el ser humano que ya ha aparecido hasta la fecha y el que está por llegar en el futuro. Ninguna de las dos por separado agota lo que es el auténtico ser humano; necesariamente han de incluirse las dos. Marisa, Carmelo, Lucía y Ángel, por ejemplo, desean que se los valore no sólo por lo que son, sino, y sobre todo, por lo que pueden llegar a ser. Así pues, ningún ser humano ha llegado por el momento al desarrollo pleno, a la autenticidad o verdad plenas. El Homo va haciéndose más auténtico en la medida en que se alimente de seres también cada vez más auténticos.
2. EL FRAUDE
El fraude, la falacia, el engaño, la mentira y el timo son los contravalores de la autenticidad, de la verdad. Mientras la autenticidad se refiere a la pureza de los entes, el fraude se halla en la línea de la APARIENCIA DE SER. Hay fraude, asimismo, cuando el ser NO ALCANZA SU DESARROLLO APROPIADO.
Como entre el valor y su respectivo contravalor se da una relación muy estrecha, de mutua implicación, muchas veces recurrir al contravalor es más esclarecedor para conocer el valor. Es lo que pretendemos hacer al dedicar la parte más amplia del tema al contravalor fraude: conocer mejor lo que es la autenticidad, la verdad.
2.1. El imperio del fraude
El fraude es un “contravalor universal” puesto que afecta a todas las experiencias de una cultura. Estamos tan acostumbrados a incorporarlo a nuestra actividad cotidiana, que parece impensable una existencia humana sin fraude. Por eso hablamos del imperio del fraude: se ha apoderado y está extendido por toda la vida humana. El fraude es por ello un lugar privilegiado para detectar las inhumanidades.
2.2. Clases de fraude
No nos fijaremos aquí en todas las formas y modalidades de fraude humano. Analizaremos cuatro importantes clases de fraude, a las que denominamos respectivamente fraude entitativo (del ser), fraude epistémico (del conocimiento), fraude lingüístico y fraude en la comunicación no verbal.
3. EL FRAUDE ENTITATIVO O DEL SER
En el párrafo 1.3. afirmábamos que un SER HUMANO era auténticamente humano cuando desarrollaba toda su compleja y variada vida, cuando se alimentaba de ocho clases de valores y cuando se tenía en cuenta tanto el ser que ya había aparecido como el que estaba por aparecer. Veamos.
3.1. El fraude que supone cultivar sólo algunos aspectos de la vida del ser humano
3.1.1. Hay fraude en la vida humana cuando únicamente se presta atención a los aspectos biológicos o psíquicos de ésta
Hoy se ha despertado entre las gentes una clamorosa exaltación de la vida. ¡Hay que vivir la vida! ¿Qué significado le damos a “vida”? Pocas personas considerarían que vive la vida aquel que estudia filosofía para resolver algunas preguntas importantes, o el que ayuda y acompaña a sus padres un sábado por la tarde, o el que ingresa en una comunidad de monjes budistas, o el que lucha para que nuestras ciudades estén bien gobernadas. ¿Qué se entiende, entonces, por vivir la vida? Posiblemente la mera existencia biopsíquica y económica del hombre sobre el Planeta: ¡salud, dinero, juerga y botellón! (el “ideal de la pocilga” de los antiguos epicúreos).
Ciertamente el Homo es un viviente de la Naturaleza; y en este sentido hay que criticar a los que han despreciado los valores biopsíquicos. Pero no es menos fraude reducir el alimento humano únicamente a los valores biopsíquicos.
3.1.2. La vida humana tampoco es únicamente el pensamiento o el lenguaje
Como decíamos al principio, la verdad no se localiza únicamente en la razón (en el “logos”); y mucho menos sólo en el lenguaje. El logos, como simple pensamiento y palabra, no es TODA la vida del ser humano, sino una parte de ella. Imaginemos a un biólogo que ha llegado a la perfecta comprensión de los mecanismos que producen y dirigen la vida biológica. Ha conseguido la verdad en un ámbito –sólo en uno– del complejo y variadísimo mundo del pensamiento. Pero sería un fraude de hombre si su salud, sus placeres, sus relaciones familiares o ciudadanas fueran pura apariencia o estuvieran raquíticamente desarrolladas, o si no le diera ninguna importancia a la belleza de un paisaje nevado, a la moralidad de sus acciones, a la bondad o tiranía de los dioses a los que adora, a la solidaridad con los necesitados, al placer de los sentidos, etc.
Han existido personajes en la historia –Buda, Confucio y Jesucristo, por citar sólo algunos– que extendieron la verdad a TODA su vida. Muchos seguidores de estos modelos excepcionales, sin embargo, han estado preocupados casi únicamente por que la verdad de su pensamiento y de su lenguaje concordara con los de sus respectivos modelos, y han olvidado imitarlos en la verdad del resto de la vida.
3.2. Fraude en las dos etapas del desarrollo del ser humano
En el párrafo 1.4. decíamos que por ser el Homo un ser a medio hacer, su adecuado desarrollo comprendía no sólo el ser que ya había aparecido, sino también el ser que estaba aún por manifestarse. Habrá fraude, por tanto, cuando no se cumplan estas dos condiciones. Veámoslo.
3.2.1. Es un fraude al desarrollo apropiado del ser humano actuar como en el pasado
Darnos coces como los caballos, mordernos como los perros, ser sucios como los puercos es un insulto a la evolución. Pero no lo es menos actuar como los primeros hombres de Cromagnon, como los romanos o incluso como nuestros abuelos. Hay bastante gente nostálgica del pasado. El ser humano, por estar a medio hacer, nunca debe contentarse con lo que ya ha conseguido en su vida histórica social o individual.
3.2.2. Pero también hay fraude cuando se olvida o no se tiene en cuenta lo que nuestra especie ya ha conquistado en el pasado
¿Por qué, si la especie humana ha sido solidaria, justa, religiosa, respetuosa con la Naturaleza o ha elaborado exquisitos manjares en el pasado, hoy tenemos que olvidar o prescindir de estas conquistas del Homo sapiens sapiens? La evolución humana no consiste en empezar de cero cada vez, sino en ir sumando y acumulando las experiencias positivas del pasado.
3.2.3. Finalmente hay fraude cuando se piensa que el ser humano auténtico es el actual
Ni los seres se nos manifiestan de modo pleno desde un principio, ni tampoco el ser humano. El linaje Homo apareció –repetimos– como un ser a medio hacer, que hay que completarlo a lo largo de la historia. Muchas personas ven la vida como una aventura en la que nos sorprende la muerte cuando apenas hemos avanzado tres pasos hacia lo que es capaz de llegar el Homo. Por tanto, el ser humano plenamente verdadero, auténtico, está aún por aparecer. Quien se conforme con el tipo de hombre que hay en nuestra sociedad de consumo y no trabaje por construir otro más desarrollado, más “humanizado”, se parece a los ilustrados europeos que pensaban que con ellos ya se había llegado a la plena madurez del Homo sapiens sapiens. Recientemente, Fukuyama, un sociólogo americano, escribió un “libelo” (despectivo de “libro”) titulado El fin de la historia. ¡Será cretino el hombre!
4. EL FRAUDE EPISTÉMICO O DEL PENSAMIENTO
Las ideas, conceptos y conocimientos tienen su influencia en la vida, y se han comparado con frecuencia a la luz que ilumina el sendero. Todos los fraudes epistémicos son por ello tinieblas más o menos densas que oscurecen nuestra vida y la orientan por mal camino.
4.1. Un fraude epistémico corriente es el estancamiento y la protección de la forma de solucionar los problemas vitales por parte de la razón
La razón soluciona problemas vitales. Pero la razón –a diferencia del instinto– puede y debe evolucionar en la solución de esos problemas. Sin embargo, los humanos somos reacios a cambiar las soluciones vitales que hemos aprendido en el pasado, pues las hemos hecho parte de nuestra propia vida; de ahí la tendencia natural a proteger dichas formas de solución. Esto, sin embargo, es un FRAUDE, puesto que el ser del Homo está sin acabar, a medio hacer, y necesariamente tiene que evolucionar. De ahí que la nueva (mejor) forma de solucionar sus problemas vitales sea una exigencia del auténtico Homo.
4.2. Otro fraude epistémico es juzgar la validez y autenticidad del conocimiento por la eficacia
La falsedad es en ocasiones muy eficaz. Colón revolvió Roma con Santiago sobre la base de ideas geográficas falsas. Nuestra acción y sus efectos proceden no pocas veces también de ideas falsas. El hombre de la sociedad de consumo presume de usar esta treta de la eficacia a cualquier precio.
4.3. Fabricar un adversario endeble, débil, es un fraude epistémico
Para que se produzca evolución, desarrollo en nuestro pensamiento, es necesario contrastar nuestros conocimientos con las opiniones de otros. Pero hay veces que nos negamos a ese progreso del pensamiento y utilizamos una artimaña para proteger nuestras ideas, nuestra forma de solucionar los problemas vitales: fabricamos en nuestro pensamiento un adversario facilón, endeble, con el fin de vencerlo fácilmente.
Esta treta defensiva no se utiliza sólo en los ambientes epistémicos especializados (libros, clases, conferencias, etc.), sino también en la crítica de “cotilleo” que hacemos a diario: mostramos de modo simplón las opiniones del vecino, de la compañera o del profesor, y, a continuación, las rebatimos sin apenas dificultad. Los políticos son maestros en el uso de esta treta.
4.4. Otro fraude epistémico es aquella apología que está al servicio de intereses egoístas
“APOLOGÉTICA” es la ciencia que trata de la defensa de ideas, personas o cosas. Es bueno hacer apología de los valores. Sin embargo, dicha apología es un fraude cuando se utilizan argumentos inapropiados, selectivos o falsos para justificar por cualquier medio la conducta, institución o cultura que mejor sirve a los intereses del que hace la apología. Tal es el caso de los apologistas de la sociedad de consumo que sólo cuentan maravillas de ella y pasan por alto la inhumanidad que está produciendo en muchos millones de personas.
5. EL FRAUDE EN EL USO DEL LENGUAJE (COMUNICACIÓN VERBAL)
Uno de los más grandes valores que posee el hombre es el lenguaje. La actividad lingüística, por tanto, influye decisivamente en la calidad del ser humano: ennoblece, empaña o corrompe la calidad humana de una cultura.
5.1. La TRAMPA EXPRESIVA es uno de los fraudes lingüísticos más frecuentes: expresamos con el lenguaje lo contrario de lo que pensamos o sentimos
Engañamos cuando con nuestras interrogaciones no nos importa muchas veces llegar a saber lo que preguntamos, sino poner en un aprieto o dejar en ridículo al que preguntamos.
Los engaños tienen lugar, por otra parte, en el lenguaje valorativo: en ocasiones lanzamos orgullosos desprecios sobre cosas que estimamos sobremanera (cuando una chica nos apasiona y nos da calabazas, decimos que no es mi tipo); o, por el contrario, tasamos muy alto lo que interiormente valoramos en poco. Esto sucede cuando adulamos.
Hay fraude cuando recomendamos acciones perjudiciales para el individuo y se las presentamos como beneficiosas (“fúmate este canutillo, que es maravilloso y no tiene ningún efecto perjudicial”).
Mencionamos, por último, la mentira: una trampa del lenguaje que consiste en decir lo contrario de lo que se piensa o se siente.
5.2. El fraude en el lenguaje público
5.2.1. Crear comunidades solidarias y democráticas es el fin del lenguaje público
Dentro del inmenso campo del lenguaje, ninguno más noble y digno que el público. Nos referimos a la palabra que expresa la situación y expectativas concretas de las grandes comunidades, la que se dirige a las mismas con ánimo de organizar lo diferente y lo común, el talante democrático e institucional de sus miembros. En suma, la palabra destinada a generar comunidades solidarias.
Veamos un relato mítico de la Biblia
"Bajó Yahvé a ver la ciudad y la torre que estaban haciendo los hijos de los hombres, y se dijo: «He aquí un pueblo uno, pues tienen todos una lengua sola. Se han propuesto esto, y nada les impedirá llevarlo a cabo. Bajemos, pues, y confundamos su lengua, de modo que no se entiendan unos a otros»". (Libro del Génesis, 11, 5–7).
Los hijos de los hombres, según el mito, se habían propuesto hacerse famosos escalando el cielo. ¡No podían aspirar a una meta más ambiciosa! Pues Yahvé estaba seguro de que la conseguirían si permanecían unidos en el habla. Tal es el impacto del lenguaje sobre la comunidad de hombres, ya que los mantiene apiñados en perfecta cohesión. El arma de Yahvé para destruir esta comunidad es decisiva: "confundamos su lengua".
5.2.2. Ámbitos del fraude del lenguaje público
Casi todo lenguaje es de alguna manera público. Pero aquí deseamos llamar la atención, por su enorme importancia actual, sobre los fraudes que se producen en los medios de comunicación de masas (mass media) y en el lenguaje de los políticos.
a). El fraude en los mass media (televisión, radio, prensa, etc.).
El principal fraude de estas empresas de la comunicación es que no cultivan sus valores propios sino que los han abandonado y sustituido por el lucro. Sirven lo que agrada al cliente, sea falsa información, violencia, chismorreo, vulgaridad, sexo, etc. Para que el fraude no resulte tan descarado, de vez en cuando se transmiten un concierto de música clásica, una discusión científica o algunas series de la Naturaleza y del Cosmos.
b). El otro ámbito del fraude del lenguaje público corresponde al gobierno y a los políticos
¿Acaso luchan entre ellos porque el lenguaje público sirva para desarrollar el talante democrático o para explicar al pueblo los programas sociales que han de configurar nuestra vida comunitaria? Hoy es frecuente que quienes llegan al poder practiquen el fraude lingüístico en sus formas más variadas.
5.2.3. Algunos efectos que produce el fraude en el discurso público
El fraude en el lenguaje público –un instrumento que necesitamos para construir la comunidad– produce tan graves consecuencias sobre la calidad de la vida humana como las originadas por el deterioro genético o por la degradación medioambiental.
a). El lenguaje público deja de ser, ante todo, el lenguaje de la comunidad para convertirse en el lenguaje que expresa los intereses de unos pocos
Los políticos se apropian del lenguaje de la comunidad municipal o nacional para su servicio; los sindicatos, del de la trabajadora; los jefes eclesiales, del de la creyente; los empresarios, del de la empresarial; los intelectuales protegidos por poder, del de la universitaria. El gran público se queda mudo, sin habla, sin logos. ¿De qué calidad es, entonces, el lenguaje que ha sido arrebatado al pueblo por esas minorías? En muchas ocasiones representa un insulto a la más elemental razón.
b). La temática del discurso público se reduce a unas pocas clases de valores
Los políticos no cultivan ni hablan de los valores sociopolíticos, como sería lo apropiado en ellos. En nuestra sociedad, el discurso público se reduce fundamentalmente al orden, la defensa, y la gestión de los valores biopsíquicos y económicos. No se habla de otra cosa. El ser auténtico que está destinado a enriquecernos –y que abarca mucho más que a estos valores– queda así fuertemente limitado, constreñido, disminuido.
6. EL FRAUDE EN LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
6.1. El fraude del formalismo
Nuestra vida comunitaria discurre frecuentemente a través de SIGNOS, es decir, formas (significante) que expresan contenidos (significado). El saludo, por ejemplo, es uno de esos signos, y en él hay forma (apretón de manos, movimiento de cabeza, besos, etc.) y contenido (afecto, respeto, amistad, etc.). Pues bien, un fraude es el cultivo de la forma vacía del contenido apropiado; eso es el FORMALISMO.
6.2. La ruptura de las formas apropiadas
En el extremo contrario del formalismo está el quebrantamiento de las formas apropiadas (no cumplir las normas de cortesía, de educación, de convivencia, etc.). Representa un fraude en la comunicación no verbal entre los humanos. En muchos casos esto no es más que la justificación de vulgaridades, de actitudes hirientes, de exabruptos despiadados, de desgarramientos de la más elemental sensibilidad estética, amén de los consabidos desmadres. Bajo la muletilla “yo tengo que ser ante todo yo mismo” se ha dado rienda suelta a la jauría de los individualismos insolidarios de la sociedad de consumo.
6.3. El cebo valorativo
Entendemos por cebo valorativo el siguiente mecanismo: se llama la atención sobre valores que atraen fuertemente, y a continuación se los utiliza a modo de cebo para conseguir otros que no aparecen a primera vista. Esto es un fraude, un engaño.
El hombre de la sociedad de consumo es un consumado maestro en el manejo de esta trampa. Ahí están esos "inocentes" anuncios de los medios de comunicación de masas. ¿Quieres conquistar de un golpe el inestimable valor de la belleza, ser verdaderamente guapa y atractiva? Pues te basta con utilizar la crema x. ¿Deseas triunfar en la vida, sentirte pleno y feliz? La solución está ahí: cómprate tal marca de coche. ¿Hay problemas en tu casa y habéis perdido el maravilloso valor de la paz? Todo lo soluciona Don Limpio.
A veces algunos políticos apelan astutamente en sus mítines a la defensa de los valores democráticos que hay en la Constitución, cuando en realidad lo que están defendiendo son sus intereses partidistas, sus prebendas, privilegios, negocios, influencias o prestigios (“Para que Asturias siga siendo democrática y no pierda la libertad, el progreso y la dignidad, vota a Mengano”).
No digamos nada de la conducta de las multinacionales del armamento: pregonan por doquier que si promueven la guerra es porque buscan la paz. Todos somos conscientes del uso del cebo valorativo, pues el verdadero motivo no es otro que el de dar salida a sus arsenales de armamento.
6.4. El fraude más evidente en la comunicación no verbal es el de aparentar lo que no se es
El aparentar como esposo o esposa aunque no se amen, como estudiante a pesar de que no pise las aulas, como sindicalista pese a que no luche lo mínimo por la justicia, como político aunque no tenga ni pizca de interés por el servicio público, etc., son máscaras sociales muy corrientes.
Como ha puesto de relieve E. Fromm, quizás la careta preferida del hombre de la sociedad de consumo sea la máscara del tener: aparentar lo que no se es, o no se es capaz de ser, rodeándose de abundantes y numerosos bienes de consumo: trajes, coches, casas, aparatos de todo tipo, etc.
Son muy frecuentes también las máscaras de la dignidad que tienen que adoptar los altos directivos, líderes políticos, jerarquías eclesiásticas, etc. El “rol” que deben desempeñar resulta demasiado elevado, perfecto y solemne para la natural debilidad de los humanos, por lo que no tienen más remedio que ponerse la máscara social.
7. LA PASIÓN POR LA VERDAD
7.1. Lo que entendemos por pasión por la verdad
Entendemos aquí por “pasión por la verdad” la capacidad para que a uno le afecten, le impacten, tanto la PUREZA y el DESARROLLO APROPIADO DEL SER (autenticidad, verdad) como la APARIENCIA y el DESARROLLO INAPROPIADO DEL SER (fraude, falsedad).
A quien tiene poca pasión por la verdad lo mismo le dará la pureza del ser que la apariencia del mismo, la autenticidad que el fraude, el apropiado que el inapropiado desarrollo del ser. Quizás no seamos sensibles a la autenticidad porque no somos sensibles para detectar el fraude y reaccionar ante él. Quien se deja impactar por la verdad se hallará incómodo ante el imperio del fraude; y el que sea sensible al fraude, a la trampa, al engaño, buscará con ahínco la verdad, la pureza del ser, la autenticidad
7.2. El que tiene pasión por la verdad no piensa que “con el fraude se vive mejor”
Se afirma que la autenticidad turba la paz de amistades, familias, negocios, países o del mundo en general. Pensar así es grave, pues no hay engaño mayor que el que intenta justificar el fraude mismo.
Pero, lo que realmente expresan estas formas de pensar es que uno se contenta con mediocridades. Es cierto que la autenticidad puede llegar a turbar y a desestabilizar, pero sólo las APARIENCIAS de paz, orden y armonía o las de baja calidad.