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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

MEDITACIÓN DE OTOÑO (Santos Suárez)

MEDITACIÓN DE OTOÑO (Santos Suárez)

Meditación de otoño

 

Cuando ahora me veo ante el espejo

y me compruebo viejo

añoro la lejana lozanía

de la que presumía, adolescente,

y que luego inclemente

se apartó y me dejó en melancolía.

 

Se va haciendo verdad incuestionable

que el tiempo es insaciable

y nos roe voraz mientras vivimos

dejándonos en sus acometidas

numerosas heridas

con que mina el vigor que ayer tuvimos.

 

La grieta, el alifafe, la gotera

campan ya a su manera

por todo mi paisaje sensitivo

desde la coronilla hasta el calcaño,

primero en leve daño

y luego en desgarrón definitivo.

 

Pudiera hacer mención, no sin tristeza,

a mi propia cabeza

que en nada se asemeja a como ha sido;

hoy parece más bien planicie helada,

baldía y despoblada

de aquel pelo de ayer, negro y tupido.

 

Sólo el viento sabrá qué fue de aquellos

vigorosos cabellos

que fueron parapeto o talanquera

frente a las inclemencias del invierno

cuando yo, alumno interno

trotaba en una fría  paramera.           

 

Mas no resulta menos enojoso

observarme canoso,

y tener que afrontar cada mañana

con dócil sumisión y con templanza

la no grata mudanza

de mi barba, ayer negra y hoy ya cana.

 

Advierto cómo aumentan al presente

arrugas en mi frente

y compruebo además que nada queda

de la lustrosa piel y su tersura

que por añadidura

también perdió la suavidad de seda.

 

Me  adornan por doquier  pecas o manchas

y van siendo más anchas

las bolsas de mi piel. Algún gaitero

irónico y bromista me diría

que con ellas se haría

para su gaita un fuelle, o un pandero.

 

Y es pena ver que la gentil figura

de delgada cintura

-a la que ayer hacía comparable

con la del más flexible equilibrista-

hoy su gracia no exista

y al abrazo se vuelva inabarcable.

 

Hoy, pasados los años, me doy cuenta

que también la osamenta

a mil daños tiene abierta la veda

porque fácil se quiebra o se fractura

y, si a veces se cura,

el dolor y el crujido siempre queda.

 

Así que andando el tiempo ya se espera

que un brazo, la cadera

un hombro, la columna, una rodilla,

se agarroten, se  quiebren… o que en suma

los invada el reúma

como invade a un madero la polilla.

 

Y ya son, por desgracia, habituales

más torpezas y males

que impiden hasta hacer el simple lazo

del zapato, o alzarse de puntillas,

o doblar las rodillas,

o agacharse curvando el espinazo.

 

Llegados a esta edad tan poco estable

se nos hace impensable

saltar, bailar, correr, subir airosos

unos pocos peldaños de escalera

pues el tiempo no espera

para volvernos torpes y patosos.

 

Relájanse las partes musculosas

y otras que, vigorosas

ayer, hoy languidecen y declinan

llevadas por la inercia a un precipicio

que ni con ejercicio

vuelven a su vigor ni se reaniman.

 

Con los años se va perdiendo vista

y sólo un oculista

pudiera reparar ese quebranto

a veces colocándonos anteojos,

aunque el mal de los ojos

del viejo en soledad se llama llanto.

 

Y también nos acecha la sordera

que como la ceguera

es mal que quien la sufre más se encierra

en el silencio: ese ciego abismo

en que cae uno mismo

al faltarle la música en la Tierra.

 

Ni siquiera lo más duro perdura,

como la dentadura,

pues termina cayéndose horadada

sin poder por tal causa hincarle un diente

a cuanto está crujiente,

ni gustar una sápida tajada.

 

Te quitan, además, dulces y grasas,

la sal si te propasas,

el vino y el café que paladeas…

Y todo cuanto está sabroso y rico

lo alejan de tu hocico

y te hastían con caldos y grageas. 

 

Y al verte con atisbos de glucemia,

de colesterolemia,

de tensión arterial, de osteoporosis …

te prescriben el veto a cuanto gusta

mientras lo que disgusta

te lo recetan más y en mayor dosis.

 

Hete, en fin, encorvado hacia adelante,

con andar vacilante,

midiendo a pasos cortos las aceras

sin poder dar mayor zancada o tranco

y demandando un banco

donde, urgente, apoyar las posaderas.

 

De manera que ni por animosos

o muy voluntariosos

que intentáramos ser ya no tenemos

ni ganas, ni pasión, ni autonomía

ni vigor o energía

para vivir la vida que queremos

 

Y no sólo son fallos corporales

nuestros únicos males,

por los que nos sentimos ser ya viejos;

otros más hay que progresivamente

mellan el alma o mente

y van, con los del cuerpo, muy parejos.

 

Ver que el destino ya se va cebando

cruel con nosotros cuando

sin piedad nos hace ser testigos

de penosas ausencias no queridas

al llevarse las vidas

de muchos que quisimos como amigos.

 

Pues no pocos de aquellos que nos vimos

siendo niños y fuimos

florecido temblor de adolescentes

-acompasando sueños y latidos-

hoy los sentimos idos

y ya sólo en la pena están presentes.

 

Vejez que, maquinal como una noria,

nos traes a la memoria

-verdecido- el ayer que disfrutamos

y el sabor de los goces que bebimos

por qué nos afligimos

cuando ya, viejos hoy, los recordamos.

 

Desazón da pensar que todo aquello

pasó como el destello

de una estrella fugaz que cruza errante

la grandiosa extensión del éter puro

y en el espacio oscuro

brilla sólo una vez… sólo un instante…

 

Sentirse a veces ser con honda pena

como reloj de arena

que raudo va dejando caer suelta

la ya última parte de su carga,

¡ y que nadie se encarga

de frenar ni tampoco darle vuelta…!

 

Ver cómo con la edad nuestra existencia

se abrevia; y la conciencia

da en sentir ya la merma de la tarde

sin saber del destino que le importa;

y ver la mecha corta

que se consume más cuanto más arde.

 

¿Es tributo a pagar por cumplir años

esta suerte de daños...?

No debiera la cruel naturaleza

dejarnos en descuido, a nuestra suerte,

aguardando la muerte

atados al dolor y a la tristeza.

 

No encuentro estoico fiel que con decoro

viva tal deterioro

sin tener como ancla la esperanza

de otra vida mejor y más dichosa

que no le falte cosa

y supla lo que en esta no se alcanza.

 

Cierto debiera ser que exista un cielo

en el que tanto anhelo

humano por vivir fuese cumplido

y encontrase por fin, feliz, la puerta

a la visión, ya cierta,

en torrente de luz nunca extinguido

 

¡Ah, si al menos al fin, tras este viaje

por terrenal paisaje

-cuando ya del vivir se agote el plazo

que prolongarlo un punto más no puedo-

lograra,  ya sin miedo,

sentir la piel de Dios en un abrazo…!

FELIZ CUMPLEAÑOS, MAESTRO, AMIGO FERNANDO

FELIZ CUMPLEAÑOS, MAESTRO, AMIGO FERNANDO

Sabes que todos te queremos.

LOS VALORES Y CONTRAVALORES

LOS VALORES Y CONTRAVALORES

Y la vida sigue ...

 

Querido Josemary.  El tema de los valores y de los contravalores es el tema estrella del pensamiento de Eladio Chávarri y el eje donde se resuelve toda la vida del ser humano, desde el nacimiento hasta la muerte.    Aunque he adelantado algo de los valores en los otros temas que has publicado en este blog, aquí vienen explicados con más precisión y amplitud. No conozco nada de la hondura de su pensamiento al respecto. Aunque casi todo el mundo habla de los valores, sobre todo el clero y las monjas católicos, creo que no saben ni de lejos lo que se traen entre manos.

Baldo

 


 

1.   Los valores y los contravalores

son el alimento del ser humano

 

 

     ¿De qué se alimenta el viviente Homo? De seres. Tales seres, en cuanto que son su alimento, le resultan valiosos (valores) o disvaliosos (contravalores). Por tanto, el ser humano se alimenta de valores y de de contravalores. Ahora bien, si, como decía FEUERBACH, cada uno es lo que come, los valores/contravalores tendrán que ser uno de los ejes sobre los que gire nuestra reflexión sobre el ser humano. Antes de abordar algunas reflexiones sobre los valores, necesitamos decir algo sobre el ser, pues los valores son los seres.

 

0.   “Ser” o “ente”

 

0.1.   Entendemos por “ser” o “ente” todo lo que ha existido, existe o puede existir de cualquier modo

 

     “De cualquier modo” quiere decir que el ser puede existir fuera del pensamiento o dentro de él. Un perro, Juan Carlos I o las rosas del jardín existen fuera de nuestro pensamiento; pero el amor que Calixto profesó a Melibea, el teorema de Tales, un complemento directo, el feminismo, etc., son seres que existen sólo cuando los pensamos. “De cualquier modo” significa también que los seres pueden existir de forma independiente o bien existir en otros. A los primeros los llamó Aristótelessustancias”; a los segundos, “accidentes”. Un ejemplo de sustancia es la manzana. El color, el sabor, la forma de la manzana son, sin embargo, accidentes.

     Así pues, “ser”, o “ente”, tiene un campo de aplicación muchísimo más amplio que el de “cosa”, que el de ser que existe fuera de nuestro pensamiento y que el de “ser autónomo” (sustancia), puesto que hay “seres” que ni son “cosas” (el amor, la paternidad, un saludo, por ejemplo), ni existen por sí mismos (porque son accidentes), ni están fuera de nuestro pensamiento (porque son ideas).

 

0.2.   En el amplio “dominio” del ser podemos distinguir a su vez tres “subdominios”

 

0.2.1.   El subdominio de los seres hechos por nosotros

 

     El vestido y el papel, los automóviles, el habla y los números, las teorías científicas, las fiestas y las ciudades, las obras de arte, los juegos y los vinos, los ordenadores y las carreteras, los libros y las cloacas son seres hechos por nosotros. Probablemente este subdominio es el que está más implicado en nuestra vida.

 

0.2.2.    El subdominio de los seres transformados por nosotros

 

     Gran parte de los seres de los reinos mineral, vegetal y animal han sido modificados por nosotros para que intervengan en nuestra existencia. A este subdominio lo denominamos también “antroposfera”. Así pues, pertenece a ella cuanto recibe la impronta del ser humano, sean mares, ríos, espacios atmosféricos y estratosféricos, bosques, campos, compuestos químicos, animales y plantas. En el último siglo la expansión de la antroposfera no cesa de crecer –y también de preocupar, por sus efectos negativos–. Hemos de señalar que el ser más transformado entre los transformados por nosotros, a la vez que el más implicado en nuestro desarrollo vital, es el propio hombre.

 

0.2.3.   El subdominio de los seres no hechos ni transformados por nosotros

 

     A este subdominio pertenecen, por ejemplo, la gigantesca cantidad de energía que vierte el sol sobre los planetas, las galaxias o  la densa esfera de hierro que llena el espacio interior. Veremos, sin embargo, que estos seres no son del todo “no–hechos” por nosotros, puesto que desde el momento en que se relacionan con el ser humano, éste los transforma, al menos con su conocimiento.

 

1.   LA VIDA DEL ser humano COMO unidad y PLURALIDAD diferenciada

 

1.1.   El quid de todo el planteamiento que va a seguir radica en la afirmación de que la vida humana no es monolítica y uniforme, sino que se ramifica en grandes y DIFERENCIADAS VERTIENTES VITALES

 

     Las podemos llamarlas vertientes porque a través de ellas fluye la variada vida humana y, como veremos, también a través de ellas penetran los seres que alimentan al ser humano. Pues bien, cada una de estas vertientes se diversifica a su vez en sus propias variaciones vitales. Y éstas, como último eslabón de la cadena de la vida, se concretan y encarnan en sus también propias vitalidades concretas. La vertiente vital cognitiva, por ejemplo, se ha manifestado a lo largo de la evolución humana en muchas variaciones vitales cognitivas: saberes ordinario –el más amplio e importante–, científico, filosófico y teológico. Cada una de estas variaciones se ha concretado a su vez en multitud de conocimientos concretos, de vitalidades cognitivas concretas. Así pues, la vida se manifiesta como una inmensa red unida y, al mismo tiempo, diferenciada en vertientes vitales, sus variaciones vitales y sus vitalidades concretas. No podemos hablar de la vida del hombre como si fuera un magma indiferenciado, pues estaríamos pasando por alto las infinitas vitalidades de las que se compone, es decir, la vida específica que se produce en cada una de las vertientes vitales, en sus variaciones y en sus vitalidades concretas. Así pues, la vida se manifiesta como una inmensa red unida y, al mismo tiempo, diferenciada en vertientes vitales, sus variaciones vitales y sus vitalidades concretas. Pues bien, cada vertiente vital es realmente vida y con todo derecho, pero ninguna de ellas por sí sola no es toda la vida humana. ¡Cuántos errores se siguen produciendo en las reflexiones sobre la vida humana cuando ésta se la reduce previamente a unas pocas vertientes vitales y se ignoran por completo las demás, que son tan vida humana como las escogidas!

 

1.2.   La muerte es el anverso, la negación de la vida, y por tanto, sigue el mismo proceso de diferenciación que ésta

 

     En los humanos no existe la muerte en general, sino muchas muertes diferenciadas: en cada vertiente vital, en sus respectivas variaciones vitales o en las vitalidades concretas se da un tipo de muerte específico y apropiado. No solemos darnos cuenta de que a lo largo de nuestra historia morimos o estamos muertos a muchas y variadas vitalidades, no a una sola.

 

2.   Los valores y contravalores como alimento de la vida humana

 

2.1.   La vida humana, a través de sus vertientes vitales, variaciones y vitalidades concretas se alimenta de seres

 

     Estos seres son estimados por la persona como beneficiosos si fomentan el desarrollo de su vida en sus vertientes vitales, o como perjudiciales si la deterioran o destruyen. En el primer caso, esos seres son denominados valores; en el segundo, disvalores o contravalores.

 

2.2.   La relación que se da entre esos seres valores/contravalores y las vertientes vitales humanas es una relación de mutua constitución o co–implicación

 

     Los seres valiosos y disvaliosos se hallan implicados, como su alimento, en la constitución y desarrollo de las vertientes vitales, en sus variaciones y en las vitalidades concretas. El oído, por ejemplo, no existiría si no hubiera seres sonoros. Y también sucede al revés: no habría seres sonoros si no existieran vertientes vitales auditivas. Es decir, que las vertientes vitales, sus variaciones y vitalidades entran en la constitución y desarrollo de los seres como valiosos y disvaliosos. Y, recíprocamente, los entes o seres valiosos y disvaliososo intervienen en las formación de las vertientes vitales.

 

2.3.   Por consiguiente, los valores son simétricamente y a la vez manifestación de vida humana y de ser; los contravalores, por el contrario, de no–ser y de muerte humana

 

     Muchos autores sitúan a los valores y los contravalores en los seres: tal ser es valioso o disvalioso. Otros muchos autores ubican los valores y los contravalores en la persona, en los estados vitales que producen los seres. Eladio Chávarri considera a los valores como constituidos de ser y de vida a la vez. Y en mutua relación. La manzana que comemos es valiosa porque desarrolla algunas vertientes vitales del ser humano. Al mismo tiempo dichas vertientes vitales no se desarrollarían si no existiese es ser que llamamos manzana. Tomemos, por ejemplo, la experiencia artística de la pintura. En ella se crean nuevos entes, como estudios, cuadros, bocetos, lienzos, pinturas, pinceles y demás utensilios pictóricos; la luz, el espacio y los colores adquieren matices entitativos peculiares; se manifiestan a la vez en el hombre hasta entonces desconocidos aspectos vitales. Aparecen, en efecto, nuevas visiones del ojo, nuevas actualizaciones de la inteligencia relacional, nuevas habilidades manuales, nueva imaginación, nuevas afecciones, emociones y pasiones, nuevas preocupaciones, nuevas decisiones, nuevas libertades, nuevas relaciones con los demás. La obra pintada, por tanto, es un valor que está constituido al mismo tiempo por ser, por vitalidades humanas y por la relación valorativa entre ambos.. Pero esto no es privativo del arte, como muchos teóricos quieren hacernos ver, sino que es constitutivo de todos los valores y contravalores. ¡Que uno coma una buen plato de chorizo de la Alberca (Salamanca) –un valor excelente, sin duda– y verá cuántas vitalidades valiosas de desarrollan en él por la relación con el chorizo. Así, pues, los tres constitutivos del valor –ser, vida y relación valorativa entre ambos– son esenciales y se dan siempre a la vez. Por eso Chávarri entiende los valores como relaciones, cuyos componentes son la vida humana, los seres y el enlace entre los seres con aspectos vitales del ser humano.

     A esta relación de mutua implicación la llama relación valorativa. Es preciso tomar conciencia desde ahora de que sin seres, sin vitalidades humanas y sin enlaces entre unos y otras no pueden darse las relaciones valorativas, y, por consiguiente, tampoco lo valioso y disvalioso.

     Así pues, cuando hablemos de valores y de contravalores incluimos necesariamente y a la vez a sus tres componentes: vertientes vitales, seres y relaciones entre unas y otras. Nunca nos referiremos a uno solo, aunque, para no fatigar al lector, no siempre explicitaremos los tres. También usaremos indistintamente valores/contravalores y dimensiones valorativas

 

3.   LOS CONTRAVALORES

 

3.1.   El contravalor es el ser en cuanto que deteriora o suprime alguna vertiente vital humana

 

     El agua, por ejemplo, es un valor cuando desarrolla una vertiente vital del ser humano, cuando satisface nuestras necesidades, cuando es la solución correcta a un problema vital; pero resulta un contravalor cuando nos ahoga, inunda nuestras casas, nos moja un traje, huele mal o está contaminada. El contravalor deteriora alguna vertiente vital humana; es, por tanto, la solución errónea a un problema vital, por lo que no desarrolla nuestro ser humano, sino que nos deshumaniza (zapato incómodo, feo y caro, por ejemplo). Los seres contienen centenares de aspectos capaces de enriquecernos, pero también de deteriorarnos o de destruirnos; por consiguiente, entran en relación con nosotros como valores unas veces, y como contravalores, otras.

 

3.2.   NO nos atraen los contravalores, sino sólo los valores

 

     Parece que nos atraen los contravalores, pues vemos que hay muchas personas que se drogan, que son injustas, que matan, que se suicidan, que no quieren estudiar, comer o dormir, etc. Hemos de afirmar, sin embargo, que sólo buscamos los valores. Lo que sucede es que en todo ser se dan juntos los valores y los contravalores, y no es fácil separarlos. Por eso quien desee los valores, tendrá que cargar con los contravalores que están asociados a ellos. En el consumo de drogas, por ejemplo, se desean estados placenteros, euforia, huida de dificultades, superación de la timidez, no sentir cansancio, etc., todos ellos maravillosos valores. La degradación del organismo, las conductas antisociales y otros contravalores no son queridos directamente, sino que –en el caso de las drogas– vienen inseparablemente unidos a los valores que ellas proporcionan.

 

3.3.   Los contravalores forman parte de nuestra vida a igual los valores

 

     Las utopías y la mayoría de los diseños que se hacen del ser humano se construyen a base de valores y están ausentes los contravalores. Pero en el ser humano tal como ha existido, existe y existirá, los contravalores y los respectivos valores forman parte de la entraña del mismo. Junto a los variados tipos de esperanza existen otros tantos de desesperanza; la ignorancia acompaña a todo saber. Por eso, para entender los valores y los contravalores es preciso tomarlos correlativamente, en relación mutua. No cabe comprender esperanzas, enfermedades, mansedumbres e infelicidades separadas y al margen de sus correspondientes desesperanzas, saludes (permítase), violencias y felicidades.

 

4.   Una muestra de ocho vertientes vitales y de sus correspondientes dimensiones valorativas

 

     Hay millones de vertientes vitales, pero aquí escogemos una muestra de ocho.

 

 a)  Si nuestra vida se ramifica en una diversidad de vertientes vitales, entonces también hemos de afirmar que se alimenta de una correspondiente diversidad de dimensiones valorativas, que incluye, como hemos repetido, los seres, las vertientes vitales y la relación de enriquecimiento o deterioro (relación valorativa)

 

     Las manifestaciones específicas y diferenciadas de ser –los entes– nutren, conservan y desarrollan vertientes de la vida humana también específicas y diferenciadas. ¿Cuántas son esas vertientes vitales específicas y sus correspondientes dimensiones valorativas? Aquí escogemos una muestra de ocho. Estas ocho grandes relaciones simétricas entre vertientes vitales y dimensiones valorativas son las siguientes, a las que podemos dar los nombres de dimensiones valorativas biopsíquica, cognitiva, económica, estética, ética, lúdica, religiosa y sociopolítica. Como –volvemos a repetir– las presencias de lo valioso y disvalioso se dan a la vez en las vertientes de la vida humana y en los entes, esas ocho grandes dimensiones valorativas son a la vez profundas y específicas manifestaciones de ser valioso y de vida humana valiosa.

 

 

b).   Axioma protector de la diversidad valorativa

 

        Cada dimensión valorativa contiene un tipo de diversidad y afinidad de presencias de lo valioso y disvalioso. Por eso, las dimensiones valorativas y sus variaciones son irreductibles entre sí; son, asimismo, insustituibles unos por otros; y el cultivo de los pares valorativos es intransferible de un marco específico a otro.

 

4.1. Los seres son valores/contravalores biopsíquicos cuando desarrollan/deterioran la vertiente biopsíquica del ser humano

 

   La vertiente vital biopsíquica del ser humano se refiere al funcionamiento del cuerpo y de su psiquismo. Tal vertiente biopsíquica comprende a su vez cinco ámbitos:

 

a)   La conservación y deterioro del individuo o de la especie. Los seres son considerados valiosos o disvaliosos porque contribuyen a nuestras «vida–muerte», «salud–enfermedad», «vigor–decrepitud», etc. Tal sucede con medicamentos, ordenadores, alimentos, viviendas, ropas, climas, ejercicio físico, edad, Dioses o políticos. Todos pueden recibir de los humanos esta valoración biopsíquica.

b)   El placer–displacer de los sentidos. Los seres pueden ser valiosos o disvaliosos para nuestros sentidos. De ahí resultan los pares valorativos relativos al «gusto» (sabroso–insípido, exquisito–vulgar), al «olfato» (perfumado–fétido), al «tacto» (suave–áspero), al «aseo personal» (limpio–sucio).

c)   La «relación sexual». Los seres son valiosos o disvaliosos porque contribuyen o no a la existencia, placentera o displacentera, de las relaciones sexuales. De este modo, personas, árboles, plantas, objetos, habitáculos, ropas, etc. pueden ser considerados valiosos–disvaliosos bajo esta modalización biopsíquica.

d)   Los estados psíquicos anímicos. Los seres pueden ser valorados por su contribución a que nuestro estado anímico sea «optimista–pesimista», «valiente–tímido», «alegre–triste», «eufórico–deprimido», «tranquilo–nervioso», etc. En este caso, son valiosos–disvaliosos desde el punto de vista biopsíquico.

e)    La limpieza y la suciedad. Este par valorativo es muy notable y ha constituido sin duda un gigantesco salto evolutivo en el constante progreso de la vida humana. Mucha gente goza de los modos más diversos con las distintas experiencias de la limpieza, al mismo tiempo que padece otros tantos tormentos con las respectivas suciedades. Por ejemplo, las presencias relativas al aseo personal, a las prendas de vestir, a enseres de todo tipo y a espacios de cualquier índole. Fijémonos la infinita variedad de medios y técnicas inventados para el cultivo de estos valores.

 

 

4.2. Los seres son valores/contravalores económicos cuando desarrollan/deterioran la vertiente económica del ser humano

 

     La vertiente vital económica se refiere a “saber administrar la casa”. (La palabra “economía” proviene de dos términos griegos: oikos = casa, y nomos = gobierno, administración) Realmente, los entes son valiosos para el Homo bajo la modalización económica cuando contribuyen a la producción, comercio y consumo de los seres. La relación crucial económica se concentra en la demanda y oferta de mercancías. Mercancía es algo que se obtiene o se traspasa a cambio de una cantidad convenida de dinero. Ya sean los entes generados en las fábricas o cultivados en el campo, como los zapatos y los automóviles, los melones y los cereales han adquirido su identidad de mercancía al ser marcados con un precio.

     Puesto que muchas de las vertientes vitales del ser humano están implicados en las mercancías, las relaciones valorativas económicas, en su doble sentido positivo y negativo, se manifiestan abundantemente en ellas. Podemos considerar a las mercancías como el centro de esta dimensión valorativa, y en ella distinguiremos tres variaciones valorativas: creación, asignación y distribución de mercancías.

     Los entes reciben según esta modalización las valoraciones de «caros–baratos», «necesarios–superfluos», «útiles–inútiles»; las personas se dicen «ricas–pobres», «en activo–en paro», «consumistas–austeras», «trabajadoras–vagas»; las clases sociales, «proletarias–burguesas», «altas–bajas»; los países, «desarrollados–subdesarrollados».

 

 

4.3.  Los seres son valores/contravalores cognitivos cuando desarrollan/deterioran nuestra curiosidad, o lo que es lo mismo, la vertiente vital humana llamada conocimiento

 

     Los seres pueden ser tomados como objeto de conocimiento, de saber, de investigación por parte del Homo. Y en este aspecto resultan valiosos o disvaliosos para su desarrollo en su vertiente de conocedor. Los seres en cuanto que satisfacen nuestra curiosidad son valores cognitivos. Así, por ejemplo, el científico puede sentir curiosidad por saber la estructura, funcionamiento y propiedades de la célula. En este caso, está valorando la célula desde una perspectiva cognitiva. La curiosidad puede dirigirse a saber cuántos años tiene Messi o a cómo se llama el último acompañante de una artista famosa.

     Uno de los motivos por los que el hombre tiende a desarrollar sus vertientes vitales cognitivas es el de  desvelar la escondida y enigmática estructura entitativa de los seres. Y esto acontece porque los entes conocidos se muestran menos extraños, más cercanos a nosotros, y hasta familiares a nuestra propia sustancia.

     Por otra parte, el conocer proyecta a la vez que arranca rayos de luz de cada ente que enfoca, de modo que nos permite orientarnos en el medio vital que habitamos. La ignorancia, en cambio, ha sido siempre identificada con las tinieblas.

     Todos los saberes de cualquier tipo (común, científico, filosófico, teológico) son, pues, valoraciones de los seres bajo la perspectiva cognitiva.

 

4.4.   Los seres son valores/contravalores estéticos cuando desarrollan/deterioran la vertiente estética del ser humano

 

     Cuando los seres son valorados por su bellezafealdad es que están desarrollando nuestra vertiente estética. La mayor parte de los seres, ya se trate de un cielo estrellado, una flor, una escultura, un poema, el alcalde de Oviedo, una muchacha o un olmo seco pueden ser valorados bajo el par bello–feo.

 

     Lo bello y lo feo se muestran en una inmensa diversidad y afinidad de formas: en los seres naturales (humanos y no humanos), en las diversas artes y sus variaciones (la literatura, la música, la pintura, la escultura, la arquitectura, el cine,  etc.); en la técnica (las demandas del mercado exigen  que los aviones, los coches, las pinturas, los muebles, las servilletas, las ventanas y los salones sean bellos, si bien no pocas veces caen en los dominios de lo feo. El hecho de que los entes adopten el ser propio de la mercancía favorece mucho la difusión de lo bello por el mundo: las mercancías tienen que ser bellas para ser vendidas)

 

4.5.   Los seres son valores/contravalores lúdicos cuando desarrollan/deterioran la vertiente lúdica del ser humano

 

     Lúdico viene de “ludus” = juego. El ser humano jugó siempre, como también juegan los chimpancés, los perros o los gatos. Pues bien, todos los seres en cuanto que desarrollen/deterioren la vertiente jugadora del ser humano son valores lúdicos.

     Cada día está más extendida la idea de calificar de lúdicas todas las actividades que no estén sujetas a un salario o a un horario laboral y son placenteras. Es un error. Tocar el piano para divertirse no es una actividad lúdica, sino artística o estética. La diversión pueden producirla todos los valores, no sólo los lúdicos. Por el contrario, hay gente que se aburre soberanamente cuando no le queda más remedio que jugar al fútbol con sus hijos.

     Podemos distinguir tres variaciones de la dimensión valorativa lúdica: de acción (saltar, correr, nadar, gimnasia, esconderse, lucha de cuerpo a cuerpo, etc.); con tablero y con pelota.

 

4.6.   Los seres son valores/contravalores religiosos cuando desarrollan/deterioran la vertiente religiosa del ser humano

 

     Los humanos pueden considerar como valiosa o disvaliosa para sus vidas la relación con la divinidad. Pues bien, todos los seres que contribuyan al desarrollo o mengua de esta vertiente de relación con la divinidad recibirán el calificativo de valores o contravalores religiosos. El diablo, el cielo, los sacerdotes, las iglesias, mezquitas, la oración, la semana santa, etc. son valoraciones religiosas de seres suprahumanos, de estados, de personas, de lugares, de acciones, de tiempos, etc.  La valoración religiosa da lugar a que se estimen los seres bajo el par «sagrado–profano». Los hombres se dividen, bajo la valoración religiosa, en «creyentes–incrédulos».

 

4.7. Los seres son valores/contravalores socio–políticos cuando desarrollan/deterioran la vertiente sociopolítica del ser humano

 

     Hay socialidad cuando el otro es indispensable para conservar, aumentar o disminuir en algo vitalidades mías; cuando, asimismo, yo soy imprescindible para conservar, aumentar o disminuir en algo vitalidades del otro; y, por supuesto, cuando nos necesitamos mutuamente para conservar, aumentar o disminuir en algo esas respectivas vitalidades. Cuando se mira a los seres como valiosos o disvaliosos por la función que desempeñan en  las relaciones sociales del hombre con los demás seres humanos, estamos haciendo de dichos seres una valoración sociopolítica. La valoración del ámbito de las relaciones sociales puede subdividirse a su vez en tres áreas: el de las relaciones sociales propiamente dichas, el de las relaciones legales y el del tono general de la convivencia social.

     El área de las relaciones sociales propiamente dichas se refiere a las personas en cuanto son miembros de un grupo valioso, sea éste la familia, el pueblo, la fábrica, el club, la nación, etc. Desde esta modalización, los seres humanos son valorados como «cariñosos–hoscos», «accesibles–inaccesibles», «educados–ineducados», «simpáticos–antipáticos», «acogedores–inhospitalarios», «pacíficos–leñeros», «dialogantes–avasalladores», «amigos–enemigos» «patriotas–antipatriotas».

     El área de las relaciones legales valiosas se refiere a las relaciones sociales que están reguladas por leyes y normas de convivencia. Desde este tipo de valoración, los seres, las conductas, los objetos pueden recibir las valoraciones de «legal–ilegal», «obligatorio–libre», «permitido–prohibido». Las propias leyes se ven como grandes valores o contravalores según que fomenten o no una convivencia aceptable.

      El tono general de la convivencia social puede dar lugar a muchos pares valorativos, tales como «seguridad–inseguridad», «pacífico–guerrero», «organizado–desorganizado», «liberal–opresor», «tradicional–revolucionario», «feminista–machista», etc.

 

4.8.   Los seres son valores/contravalores morales cuando desarrollan/deterioran la vertiente ética o moral del ser humano

 

     Los seres humanos reciben una valoración ética o moral cuando se los considera como buenas o malas personas. A los humanos no nos da igual que los otros sean justos o no, sino que consideramos valioso para nosotros que sí lo sean. Esa necesidad que tenemos de que haya justicia, honestidad, veracidad en nuestras relaciones con los demás es lo que constituye nuestra vertiente vital moral o ética. Y todo lo que contribuye al desarrollo de dicha vertiente vital moral o ética es estimado por nosotros como valioso: son los valores morales. Por el contrario, los seres que deterioran dicha vertiente moral –las malas personas– se constituyen en contravalores morales. Los valores/contravalores morales se refieren, en definitiva, a la consideración de las personas como buenas–malas, justas–injustas, generosas–egoístas, veraces–mentirosas, etc. en sus relaciones con los demás. ¿Son, entonces, los valores morales igual que los valores  sociopolíticos? No; lo moral va más allá de lo puramente sociopolítico. Y así, por ejemplo, algo puede ser perfectamente legal, cívico y aprobado socialmente y, sin embargo, resultar moralmente injusto y malo (el nazismo, por ejemplo).

 

5.    Características de los valores

 

5.1.   Hay tantos seres o modos de ser cuantas son las valoraciones desde nuestras vertientes vitales que los humanos hacemos de cualquier ente

 

    Una flor no es el mismo ser para la enamorada que la recibe como regalo, para el pintor que la pone en sus cuadros, para la florista que la vende, para el agricultor que la cultiva, para la botánica que la estudia, para el que la ofrece como adorno de una iglesia, para la ecologista que lucha por espacios verdes en la ciudad, para el que juega con ella, etc. La flor satisface vertientes vitales humanas diferentes en las personas que hemos enumerado; es, por tanto, un valor distinto para cada una de ellas. Pues bien, se puede decir que hay tantos seres o modos de ser en la flor cuantas son las valoraciones desde nuestras vertientes vitales que los humanos hacemos de la misma. Los aspectos valiosos diferentes que las personas descubrimos en la flor hacen, pues, que esa flor adquiera para nosotros también un modo de ser diferente al que tiene para otros seres humanos.  

 

5.2.   Desarrollo del ser humano y desarrollo de los valores están en relación directa, corren a la par

 

   Vamos descubriendo el ser de los entes en la medida en que ese ser va desarrollando o deteriorando alguna vertiente humana. Pensemos, por ejemplo, en el vestido. Los primeros seres humanos fueron descubriendo en las pieles de los animales un valor biopsíquico: que protegía a su cuerpo de las inclemencias del tiempo. Con el tiempo fueron viendo que, además de lo anterior, el vestido podía resultar para ellos cómodo o incómodo, hermoso o feo, nuevo o viejo, caro o barato, signo de alto o de bajo estatus social, auténtico o falso, sano o insalubre, propio o ajeno. Los humanos fueron descubriendo estos valores del vestido a medida que aparecían en ellos las vertientes vitales humanas respectivas a las que el vestido podía contribuir a desarrollar o a deteriorar (biopsíquica, estética, económica, etc.); no antes ni después. Posiblemente, la vertiente estética (bello/feo) fuera la última en aparecer en el ser humano; por eso antes de esa aparición, ningún ser era bello o feo para esos humanos. Por consiguiente, las dimensiones humanas van desarrollándose o deteriorándose a medida que adquirimos valores apropiados de mayor calidad. Y, recíprocamente, el desarrollo de las dimensiones humanas es el que hace que descubramos en los seres valores de mayor calidad. Por ejemplo, el adolescente desarrolla su vertiente estética en el contacto con las obras maestras del arte; recíprocamente, va descubriendo valores estéticos en estas obras de arte a medida que se desarrolla en él su propia vertiente estética. En resumen: hay una influencia mutua entre el desarrollo del ser humano y el desarrollo de los valores de los seres.

 

5.3.   Los dos polos de todo valor

 

     Todo valor tiene, como ya dijimos, dos zonas: la positiva (valor propiamente dicho) y la negativa (contravalor). Los valores siempre se presentan, pues, en pares: valor–contravalor. Así pues, cada contravalor lo es de un respectivo valor y no de todos en general.

     La razón de que haya contravalores está en la condición humana: ningún Homo ha conseguido la plenitud de un valor; y por eso cualquier valor humano tiene como compañero inseparable el respectivo contravalor: el amor apasionado de un joven está lleno de contravalores de egoísmo; los conocimientos del sabio encierran multitud de verdades y también de falsedades.

     La relación del valor con su respectivo contravalor cumple una función importante en nuestro conocimiento, pues no se puede entender qué es el frío si no existiera el calor, la enfermedad sin la salud, la riqueza sin la pobreza, la sabiduría sin la ignorancia, la justicia sin la injusticia, etc.

     Los contravalores son, además, un estímulo para crear y desarrollar nuevos valores. Una enfermedad nueva desata miles de acciones de todo tipo para encontrar la salud para ella.

 

5.4.   La función humanizadora/deshumanizadora que ejerce un valor/contravalor es específica e insustituible, por lo que no puede ser desempeñada por otro u otros valores/contravalores

 

     Cada valor contribuye al desarrollo de una porción específica del ser humano, y en esta función es insustituible por otro u otros valores. Los comportamientos justos no dan salud, ni el dinero amor, ni la belleza comodidad, ni el cariño materno conocimientos matemáticos.

     Esto mismo sucede también con los contravalores: cada uno tiene un efecto deshumanizador específico. Tal efecto deshumanizador sólo puede ser contrarrestado por el valor respectivo, y no por otro. El hambre, por ejemplo, no se combate con belleza, con conocimientos o con oraciones, sino con comida.

 

5.4.1.   Por tanto, no sólo de un tipo de valores/contravalores se alimenta el Homo, sino de los ocho

 

     La evolución valorativa que ha ido conquistando el Homo a lo largo de la Historia le ha ido dotando de ocho grandes vertientes vitales (biopsíquica, económica, cognitiva, estética, lúdica, moral, religiosa y sociopolítica). Ello significa que el ser humano, para mantenerse y enriquecerse como “humano”, necesita desarrollarlas todas, por lo que tendrá que alimentarse no sólo de pan, hamburguesas, lentejas o chorizo, sino también de ciencia, belleza, justicia, libertad, tolerancia, autenticidad, oraciones a los dioses y agradables compañías. Si deja alguna sin el alimento apropiado, estará menguado como ser humano. (Los vocablos “nutrición” y “alimentos” tienen, como todo lector ha visto, un sentido amplio, no restringido al ámbito biótico).

 

5.4.2.   Ningún valor/contravalor, por consiguiente, expresa por sí solo la totalidad de lo que es humano o inhumano, sino sólo una parte

 

     Cada valor contribuye a desarrollar una faceta o parcela específica del ser humano; nada más. Sin embargo, a lo largo de la historia ha sido frecuente hacer consistir lo humano–inhumano en la posesión o carencia de valores-contravalores de una determinada clase. Unas veces estos valores fueron los religiosos, y se consideró que la conversión de infieles era el principal acto “humanitario” que se podía hacer por ellos; otras, los sociopolíticos; otras, los morales; otras, los cognitivos. En el último siglo se han utilizado los valores económicos como indicadores de la humanidad–inhumanidad que hay en las personas y en los pueblos.

     Pues bien, la reducción del número de las clases de valores es un error porque va contra la naturaleza del ser humano tal como ha sido alumbrada por la Naturaleza, cuya identidad tiene muchas vertientes vitales y muchas dimensiones valorativas. La identidad moral, por ejemplo, no expresa toda la identidad de la persona, sino sólo una parte. Es cierto que el ser humano es esencialmente moral, es decir, que ha de valorar siempre cómo le afectan a su vertiente moral los seres que le rodean, sean guerras, amores, distribución de la riqueza, ciencias o dioses. Pero no es menos cierto que también ha de valorar en esos seres cómo desarrollan o deterioran sus dimensiones estética, económica, cognitiva, sociopolítica, lúdica, biopsíquica y religiosa. Porque no sólo es inhumano padecer injusticias, sino también no tener para comer, adorar a dioses falsos o crueles, tener profesores incompetentes, carecer de amor familiar, estar rodeados de fealdad, ser gobernados por políticos mediocres, no acertar a encajar la muerte, sufrir la incomprensión, padecer ignorancia, dolor de barriga o desesperanza, no poder ejercer la libertad, y muchas cosas más. La valiosa salud de nuestras células no es un valor moral; tampoco el arte de la cocina, el placer estético, el saber científico, los tecnofactos, la organización económica, la gracia de Dios, o gran parte de la regulación de las comunidades humanas.

 

5.4.3.   Por eso, es necesario recalcar que el término “valor/contravalor” no se aplica sólo a los morales, estéticos y religiosos, como frecuentemente se cree, sino a todos los seres que enriquecen al Homo en cualquiera de sus ocho dimensiones

 

    Tan valioso–o más– para el ser humano es defecar o divertirse que el ser tratado con justicia. La “vida buena” no se consigue sólo con valores morales –como suele afirmar una gran mayoría de filósofos–, sino con todos los valores.

 

5.5.    Nivel actual y nivel horizonte de los valores

 

5.5.1.   El Homo conquista los valores a través de un proceso histórico que no acabará nunca

 

     Toda la inmensa gama de seres valiosos han ido conquistándose paulatinamente y uno a uno en la Historia. Pensemos, por ejemplo, en el valor salud: desde los primeros modos de curar las enfermedades hasta los actuales hay un abismo; y es inimaginable lo que nos queda aún por evolucionar en este valor. Por eso, podemos distinguir en los valores dos niveles o planos: "lo que actualmente son" (nivel actual o factual. Aristóteles lo llama “acto) y "lo que pueden o deben llegar a ser" (nivel horizonte, dignificador o axiológico. Aristóteles lo denominapotencia). Marta, por ejemplo, es querida, sabe Filosofía, tiene salud, es justa, alegre y guapa. La adornan ya, actualmente (en acto), esos valores. Pero en cada uno de ellos tiene “potencia” para ir a más: ser más justa, más guapa, más querida, etc. A este nivel –que todavía no ha alcanzado, pero que puede y desea conseguir– lo llamaremos indistintamente “horizonte”, “dignificador” o “axiológico”. “Horizonte”, porque es una meta que nunca se conquista definitivamente; cuando se ha llegado a ella, siempre aparece más allá un nuevo horizonte por conquistar. “Axiológico” proviene del término griego “axios”, que significa “digno de aprecio”, “de gran valor”, “estimable”. Y nada hay más digno de estima y más dignificador que este nivel de los valores. Cuando pedimos a nuestros padres que nos valoren no por los suspensos que hemos sacado en una evaluación, sino por los aprobados que vamos a conseguir a final de curso, estamos fijándonos en el nivel dignificador de nuestros conocimientos, no en el nivel fáctico o actual.

      El nivel–horizonte de los valores suele ser denominado por los autores nivel ideal. Nosotros preferimos usar los nombres de “horizonte”, “axiológico” o “dignificador”, porque los “ideales” están hoy muy devaluados. NIETZSCHE, por ejemplo, decía de ellos que son “el aguardiente del espíritu”, porque emborrachan de repente, pero después no tienen ninguna fuerza.

     El nivel dignificador forma parte constitutiva esencial de los valores, porque si no existiera esa tendencia de desarrollo hacia una relación valorativa más valiosa que la anterior –eso es la dignificación–, no se hubiera producido ni la más mínima evolución en el ser humano Cromagnon desde hace cuarenta mil años. Pero como en ese mismo ser humano no todo ha sido progreso, sino que es frecuente el estancamiento y el retroceso,  hemos de hablar también de su contravalor, la indignificación, cuando el proceso va hacia una relación valorativa menos valiosa o más disvaliosa que la anterior. Así pues, las dimensiones o relaciones valorativas humanas son impulsadas indefectiblemente a procesos de dignificación o de indignificación a lo largo, ancho y profundo de toda la vida humana.

 

5.5.2.   No habría habido evolución valorativa si no existiera el nivel dignificador de los valores

 

       Desde que el ser humano es humano, las calificaciones de “el mejor y el peor”, “el más y el menos”, “lo bueno y lo malo”, y otras por el estilo, las aplicó continuamente a todos los valores adquiridos. Así, por ejemplo, es posible que los primeros humanos hicieran valoraciones tales como: “el otro grupo organiza la caza mucho mejor”, “este dios nuestro ya no nos escucha”, “fulano tendría que haberse comportado de otra manera”, “se ha castigado excesivamente a zutano”, “es un maestro entrenando a los niños a manejar el hacha”. Poco a poco iría apareciendo el prototipo, el héroe, la búsqueda del placer más intenso o del arte más depurado, el gusto por lo mejor en tal o cual sector de la vida. Pues bien: juzgar que algo es bueno, malo, menos malo o menos bueno requiere compararlo previamente con un modelo de bondad. Dicho modelo no pertenece al orden de lo fáctico, de lo que ya ha aparecido, sino al nivel dignificador o axiológico, es decir, del ser que está por venir, por aparecer.

 

5.6.   Grados de calidad de los valores/contravalores

 

       El Homo ha ido arrancando poco a poco a los seres su riqueza humanizadora/deshumanizadora, sus valores/contravalores. Por eso decimos que esos seres–valores o contravalores tienen grados de calidad, que van desde lo más mediocre hasta lo más sublime. La gama de intensidades que pueden alcanzar los valores/contravalores no tiene límites, y nunca llegaremos a descubrir toda la riqueza humanizadora/deshumanizadora que encierran los seres. Una vez que los valores aparecen en la historia, su riqueza valorativa aumenta a medida que van siendo sometidos a procesos dignificadores más intensos. Evidentemente, también son posibles movimientos regresivos en los valores.

      Los humanos no percibimos los valores/contravalores en su estado “básico”, sino siempre con la “graduación” que tienen. Los pasteles, por ejemplo, no son simples pasteles, sino ricos, muy ricos, sosos o repugnantes. El ser humano, en consecuencia, se humaniza/deshumaniza en los mismos grados de los valores y contravalores que adquiere. Y así, una persona es “fina” si la ropa que viste o los modales que practica son también finos; basta u ordinaria, en caso contrario.

 

5.7.   Dentro de cada una de las ocho categorías de valores es posible citar docenas y docenas de pares valorativos, además de otros muchos que no tienen nombre

 

      Hemos hablado, por ejemplo, de valores cognitivos cuando los seres alimentan o desarrollan el conocimiento del ser humano. Pero los conocimientos son al menos de cuatro tipos: conocimiento común, ciencia, filosofía y teología. Y cada uno de estos cuatro tipos tiene mil variantes. Pensemos, por ejemplo, en las especialidades científicas (biología, geología, botánica, historia, geografía, sociología, psicología, etc.); y en los apartados de cada una de estas especialidades. Ciertamente todos pertenecen a la clase de los valores cognitivos, pero cada uno tiene matices muy peculiares y diferentes a los del resto de los valores cognitivos. Y, lo que es más importante, cada uno tiene funciones humanizadoras/deshumanizadoras insustituibles por otros valores/contravalores cognitivos. La belleza, por poner otro ejemplo, se ha concretado en mil maneras a lo largo de la historia; y así, bellos son los bisontes de la cueva de Altamira, las pinturas de san Isidoro en León, las Meninas de Velázquez y el Guernica de  Picasso; bella es la noche y bello es el caminar de unos jóvenes; bellas son las Cantigas, la Divina Comedia o el Quijote. Ninguna de esas obras o seres representa en plenitud el valor belleza, sino que cada una lo hace de manera parcial e incompleta; pero también de modo peculiar e insustituible: la belleza de un soneto no puede ser suplida por la belleza de la mujer que lo recita.

 

5.8.   “Valioso” (o valor) y “válido” no son sinónimos, sino que “válido” es un estado de lo “valioso” (o valor): el estado que ha de tener lo valioso para ser aceptado por los humanos

  

5.8.1.   La validez establece el grado y la forma que ha de tener el valor en cada una de sus manifestaciones para ser aceptado

 

     Cada valor puede tener muchos grados y formas. La comida, por ejemplo, tiene multitud de variaciones en cantidad, contenido, estado, presentación, temperatura, tiempo para comerla, etc. Pues bien, la validez viene a fijar qué grado y qué formas ha de tener lo valioso (un valor concreto) para el desarrollo de la vida humana en un momento concreto. En el valor limpieza, por ejemplo, la validez precisa, en una determinada circunstancia, cuál ha de ser el grado de limpieza del cuerpo, de las calles de una ciudad, del aire que respiramos, de las habitaciones, de los zapatos, de los vasos y platos o del instrumental quirúrgico. En la libertad, por poner otro ejemplo, la validez establece, después del proceso que acaba en el "vale" o en el “no vale”, el grado y las formas que han de tener las libertades individual, laboral, de expresión y asociación, de viajar y de pensar, política y artística en cada caso concreto. El ser humano, por consiguiente, no se alimenta de valores sin más, sino que estos valores han de tener unos determinados grados y formas.

 

5.8.2.   La validez, por tanto, establece el “deber ser” de cada uno de los valores

 

       No pocos pensadores reducen el “deber ser” al ámbito de los valores morales. Y es cierto que cada persona “debe ser” justa en la medida establecida. Pero no es menos cierto que también se le marca el grado y la forma que “deben tener” el resto de sus dimensiones valorativas: sus diversiones, amores, conocimientos, comidas, compras o ventas, elegancia o relaciones con los Dioses.

 

5.8.3.   Al establecer la validez de los valores, estamos fijando al mismo tiempo el grado de desarrollo humano que ha de tener el ser humano que posee dicho valor

 

       Esto no es más que la consecuencia de la necesaria conexión que hay entre los valores y el proceso de humanización: uno se humaniza en la medida en que asimila valores. Un ejemplo: cuando el profesor de filosofía aplica al examen de un alumno el calificativo de “vale”, no sólo está dando precisión al valor del examen, sino que, al mismo tiempo, le está fijando al alumno que su grado de humanización en una parcela como es su saber filosófico es el adecuado.

 

5.8.4.   La validez no es un estabilizador definitivo de los valores, sino que está en continua renovación

 

       Un ordenador, un traje, un saber, una forma de amar, una cantidad de dinero, una organización, etc. son válidos en un determinado momento; al cabo de algún tiempo, dejan de ser válidos. La razón de ello está en que el ser humano nunca se da por satisfecho con lo que va consiguiendo, pues su ser está a medio hacer y en continuo proceso de evolución.

COMPARTIMOS TU INMENSO DOLOR

COMPARTIMOS TU INMENSO DOLOR

UN DOLOR INMENSO
Isidro Cicero
Con un dolor inmenso, os comunico a todos mis amigos que ha fallecido mi esposa MARGARITA POO, mi compañera de siempre, mi amor insustituible. Adiós,cariño.

EL CARDENAL LANDÁZURI

EL CARDENAL LANDÁZURI

El cardenal Landázuri, religioso franciscano,  estuvo en León durante el VI Congreso Eucarístico Nacional, julio de 1964,  en el que tanta y tan relevante participación tuvimos la Escolanía de la Virgen del Camino.

Luego, la ciudad y la provincia de León arraigaron en su corazón y visitaría León en difertentes ocasiones. Una calle de León, próxima a la Catedral, lleva su nombre. Y una plaza el de Congreso Eucarístico.

Falleció en Lima en el año 1997.

En la fotografía aparece durante la misa celebrada en la explanada del Santuario. 

EL SANTUARIO QUE QUERÍA SER BIC

La Junta inicia el expediente para declarar Monumento la obra maestra de Coello La consejería de Cultura pide que si no cumple las condiciones al menos figure en el Inventario de Bienes del Patrimonio.



  • Fachada principal del santuario de La Virgen del Camino, obra diseñada en 1956 por el arquitecto dominico Francisco Coello. SECUNDINO PÉREZ -
    Fachada principal del santuario de La Virgen del Camino, obra diseñada en 1956 por el arquitecto dominico Francisco Coello.  

 

El santuario de La Virgen del Camino no es un monumento. La obra maestra del arquitecto dominico Francisco Coello, con colosales esculturas de Subirachs en la fachada, nunca fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) y por tanto carece de la protección que otorga este título.

La Junta intenta ahora enmendar el error. El Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) publicó ayer, 48 horas antes de la romería de San Froilán —cuyos actos centrales pasan por la citada basílica—, la resolución por la que se inicia el procedimiento para que un edificio singular de la arquitectura contemporánea sea BIC o, si no cumple las condiciones requeridas, pueda al menos aparecer en el Inventario de Bienes del Patrimonio Cultural de Castilla y León. El anuncio coincide con el octavo centenario de los dominicos, un evento que permitirá al santuario ‘colarse’ en la larga lista de espera para sumarse a los 232 BIC censados en León. La Consejería de Cultura esgrime como principal argumento que «el santuario de La Virgen del Camino es un icono de la arquitectura sacra contemporánea, en la que Coello elaboró un proyecto único renovador, en el que de forma armónica se conjugan las aportaciones de artistas de la talla de Subirachs, Ráfols-Casamada y Lapayese —responsable de la instalación y remodelación del retablo del antiguo templo—, aglutinando en perfecta armonía la arquitectura, la decoración escultórica y las vidrieras».

Coello, condicionado por la ubicación del retablo —inamovible por tratarse del lugar exacto donde la virgen lanzó la piedra que indicaría el lugar elegido para la construcción—, concibe el santuario como un inmenso ataúd blanco, con una única nave con capacidad para mil personas.

La Junta subraya que la iglesia ha sido incluida en el registro Docomomo, organización internacional cuyo objetivo es divulgar y proteger el patrimonio arquitectónico del llamado Movimiento Moderno (entre 1925 y 1965). El maestro Subirachs, seguidor de la estética de Gaudí, forjó las famosas figuras de los apóstoles y la Virgen de la fachada, las cuatro gigantescas puertas en bronce —incluida la de San Froilán, cuya nariz tocan miles de peregrinos porque se ha extendido la leyenda de que da buena suerte—, además de un altar exterior y diversos elementos como el sagrario, crucifijos, candelabros o la pila bautismal.

En 1956 el mecenas Pablo Díez, en agradecimiento a la labor pedagógica que con él hicieron los dominicos, decidía sufragar la construcción del santuario. Subirachs se impuso a doce escultores de gran prestigio, entre los que estaba Oteiza. Pablo Díez, que entonces tenía 73 años, se decantó por la línea renovadora de Coello frente al clasicismo del arquitecto diocesano Juan Torbado. Casualidades de la vida, Coello falleció en 2013 y Subirachs, un año después.

 

DE COLORES

DE COLORES

Pocas estampas he encontrado coloreadas de la imagen de la Virgen del Camino.

EL JUEGO DE LAS DIFERENCIAS

EL JUEGO DE LAS DIFERENCIAS

 

 

¿Alguno de vosotros, queridos míos, encuentra diferencias reseñables entre estas dos fotografías?

En el centro de ambas, ella el edificio parroquia-Humilladero de la Virgen del Camino. Creo que construído en 1961.

¿ES ADECUADA LA INSTITUCIÓN ECLESIÁSTICA HOY?

¿ES ADECUADA LA INSTITUCIÓN ECLESIÁSTICA HOY?

Querido Josemary. Mi gran amigo y hermano de curso Fernando Serrano me invitó el pasado curso a dar una charla a los catequistas del arciprestazgo de Torrelavega. Lo que te mando es parte de lo que dije allí. Unos la rechazaron por herética y otros la ponderaron porque les daba un armazón nuevo para encajar sus críticas y sus rechazos a la institución eclesiástica. Entre los lectores del blog sucederá posiblemente lo mismo. El armazón sobre la institución es de Eladio Chávarri. La "facilitación" del mismo y la aplicación a la institución eclesiástica son pequeñas aportaciones mías. Por eso, las herejías que podáis encontrar apuntadlas al "debe" mío.  Un abrazo y perdón por interrumpir demasiadas veces tu merecido veraneo en la montaña de León. 

Baldo

 


 

 

 

 Eladio Chávarri

Baldomero López

 

     

    Una comunidad es la unión de personas diferentes. La unión y la diferencia son constitutivos necesarios para que exista comunidad. Pues bien, muchas comunidades están institucionalizadas; tal es el caso de la familia, la escuela, el mercado, los hospitales, el parlamento, las iglesias, los clubes, el ejército, las empresas, los partidos políticos, el Estado, etc.

 

1.    LAS INSTITUCIONES 

 

    Una institución es una comunidad ORGANIZADA para conseguir unos VALORES de calidad.

 

    Según esta definición, en todas las instituciones podemos distinguir dos constitutivos: la ESTRUCTURA que tienen y los VALORES a los que sirven. La estructura, a su vez, la forman dos componentes: la ORGANIZACIÓN según unos roles y las NORMAS o leyes que regulan esos roles. Veamos cada uno de estos dos constitutivos de toda institución: su estructura y sus valores.  Empezamos por la estructura.

 

1.1.    La estructura de una institución la constituyen la organización y las normas

 

1.1.1.    La ORGANIZACIÓN implica diferencia, coordinación y subordinación de funciones o de roles

 

    En nuestra iglesia católica, por ejemplo, existen las funciones de ser papa, cardenal, obispo, cura, fraile, monja, laico, y otras muchísimas más. En Sociología se utiliza el término “ROL” para designar cada una de las funciones que hay dentro de las instituciones: rol de Papa, rol de obispo, rol de laico, etc.

 

    Pues bien, entre las funciones o roles dentro de una institución hay diferencia, coordinación y subordinación. Si faltara alguna de estas características, no habría ORGANIZACIÓN y la institución no existiría. En efecto, necesariamente tienen que ser diferentes las funciones de ser madre e hijo, jefe y subordinado, médica y enfermera. Pero, a pesar de la diferencia, todos los roles o funciones han de estar coordinados. Y también subordinados, incluso en las instituciones más igualitarias. En la institución eclesiástica católica el centro de gravedad de los roles es el poder jerárquico articulado en torno a la autoridad del obispo de Roma.

 

1.1.2.    Las NORMAS marcan lo que debe hacer cada uno de los roles de la institución

 

    Un “ligue” pasajero no es una institución, porque, aunque haya diferencia de roles, la experiencia comunitaria que en él se vive funciona al azar o según el capricho e improvisación de sus miembros. El matrimonio, por el contrario, sí es una institución, pues, además de estar organizada en roles diferentes, existen unas normas que establecen cómo han de funcionar dichos los roles. Las normas pueden estar escritas o transmitirse por tradición, es decir, de boca en boca.

 

1.2.    Los valores de una institución 

 

1.2.1.    Lo más importante: las instituciones sirven para alcanzar o desarrollar VALORES DE CALIDAD; esto no sería posible sin ellas

 

    ¿Por qué someterse a la tortura de la organización, de la autoridad, de las normas y de la disciplina? Simplemente porque se desea alcanzar o desarrollar determinados valores. En efecto, no es posible acceder a un nivel de CALIDAD de los valores sin las instituciones. Por eso necesitamos iglesias para relacionarnos con Dios, lo mismo que necesitamos mercados para adquirir alimentos o utensilios, hospitales para recuperar la salud.

 

1.2.2.    ¿Por qué son necesarias? Las instituciones son las que nos evitan limitaciones, errores, esfuerzos y pérdida de tiempo en el acceso a los valores de calidad

 

    Veámoslo con el ejemplo del valor salud. Ciertamente la disfrutaron los hombres antes de que existieran las instituciones hospitalarias. Pero todos sabemos lo frágil que es la salud: un fuerte cambio de temperatura o de presión, el paso de los años, los virus y bacterias, las tensiones o depresiones la echan a pique. Sólo las instituciones sanitarias, que recogen el saber y el buen hacer de generaciones anteriores y los transmiten a las posteriores, pueden vencer esta fragilidad. Sin el respaldo de tales instituciones, sin la posibilidad de ser miembros de ellas, muchísima gente perdería la salud y moriría sin remedio antes de alcanzar la juventud.

 

2.    ¿QUÉ SUCEDE CUANDO EN UNA INSTITUCIÓN PREDOMINA LA ESTRUCTURA SOBRE LOS VALORES?

 

2.1.    Que las instituciones pierden su razón de ser 

 

    La estructura (organización y normas) no tiene razón de ser en sí misma, sino que es un medio para alcanzar unos determinados valores de calidad. La estructura de la familia, por ejemplo, está diseñada para cultivar el amor familiar; la de una comunidad parroquial, para cultivar valores religiosos. La organización y las normas (la estructura), por tanto, están al servicio de unos determinados valores, no al revés. Por eso, cuando la estructura se independiza de los valores, a los que debería servir, y se cultiva por sí misma, pierde su razón de ser.

 

    ¿Pasa algo de esto en la institución eclesial de la iglesia católica? Sin duda. Hay que considerar indecentes ciertos comportamientos eclesiales antiguos o medievales que contradicen los valores evangélicos. Pocos aceptan hoy como tolerable el desajuste que hay entre la práctica institucional de la Iglesia católica y los valores del mensaje de Jesús, cuyo testigo la institución eclesiástica pretende ser. Esa disfunción pone en cuestión los discursos de los dirigentes religiosos y los valores por ellos evocados, con lo que queda en  descrédito la autoridad institucional. La rígida disciplina que la jerarquía eclesiástica aplica a algunas situaciones parece estar lejos de la compasión evangélica, un valor importante de Reino de Dios.

 

2.2.    Cuando domina la estructura, la “conciencia del deber” se traduce en un minucioso seguimiento de la regla, y no en servicio a los valores de la institución 

 

    Un efecto –que apenas se subraya– es la transformación que sufre la “conciencia del deber”. Cuando predomina la estructura, el “deber” se hace consistir casi exclusivamente en un meticuloso cumplimiento de las normas, de los ritos. No se “obedece” (ob–audire = prestar atención al que está delante), ni se es fiel a los miembros de la comunidad ni a los valores por los que están unidos, sino sólo a las reglas, que, como sabemos, no son más que medios para alcanzar los valores. Hay muchos cristianos que cumplen meticulosamente el precepto dominical de asistir a misa; pero ahí termina toda su obligación: en el respeto a la norma. No se preocupan de si han alcanzado un mayor amor a los demás, que realmente es un valor y un fin clave de la celebración de la misa.

 

3.    LAS INSTITUCIONES ESTÁN INCULTURADAS 

 

    Aunque en principio cada institución tiene y sirve a sus propios valores, todas están fuertemente influidas, permeadas, teñidas, MODALIZADAS por los valores del núcleo valorativo de una cultura. De ahí que no es lo mismo desempeñar los roles de padre, gobernador, sacerdote, maestro o albañil en la antigua Roma que en nuestra sociedad de consumo. Cada cultura penetra con los valores de su núcleo en los demás valores, en las instituciones y en sus roles. En nuestra cultura –la sociedad de consumo– esos valores centrales y modalizadores de todos los demás son los económicos y los biopíquicos.

 

    Una gran crisis de las instituciones religiosas hoy no es sólo que no sirvan a los valores del Reino de Dios, sino que además han perdido toda su entidad porque han sido colonizadas por los valores económicos y biopsíquicos (en el momento que no son rentables o psíquicamente agradables, se abandonan). La gran decadencia de la experiencia religiosa cristiana  y de sus instituciones se debe a un nuevo núcleo modalizador de los valores, como se dijo en artículo anterior sobre el desmoronamiento de la práctica religiosa hoy.

 

4.    LAS INSTITUCIONES PADECEN UNA PERENNE TENSIÓN ENTRE RENOVARSE O NO CAMBIAR

 

4.1.     Todas las instituciones –no sólo las eclesiásticas– están en crisis. Deben estar en continua renovación, como deben estarlo los valores a los que sirven. La exigencia de transformación, de evolución y, tal vez, de revolución no es una desgracia, sino una gran ventaja.

 

    El ser humano está a medio hacer porque no ha alcanzado los valores en su plenitud. Desde cada peldaño que sube en su proceso de humanización se abren siempre nuevos horizontes y su “espíritu” le azuza a conquistarlos. Ese caminar evolutivo sin tregua ni descanso genera grandes tensiones, pues el ser humano no acepta fácilmente abandonar la segura humanidad conquistada para sustituirla por una nueva.

 

    Esas mismas tensiones entre permanecer como se está o renovarse afectan lógicamente a las instituciones. Éstas nacen en un momento de la historia para ayudar a conseguir un determinado grado en los valores. A medida que estos valores van alcanzando un mayor desarrollo, la estructura de las instituciones necesariamente tiene que cambiar para seguir siendo útil. La organización y las normas de los hospitales del siglo XIX ya no sirven para cultivar el valor de la salud que hoy hemos conquistado; tampoco los ayuntamientos, los Estados, las escuelas, los centros de diversión, las iglesias o las familias de esa época.

 

4.2.    La resistencia a renovarse en la institución eclesiástica

 

4.2.1.    El Papa y los obispos de nuestra Iglesia frecuentemente se convierten en guardianes de un tesoro pasado, a imagen del criado que enterró su talento para conservarlo intacto

 

    La voluntad, constantemente expresada por los jerarcas religiosos, de retomar lo dicho por los predecesores, como si la fuera una reedición de lo anterior, favorece más la fidelidad a un corpus de decisiones que la incitación a interpretar la Palabra en un contexto nuevo y a gobernar en función de éste. Se prefiere la gestión fría de un depósito que la incitación a creer de una nueva manera.

 

4.2.2.    Ante la fundamentación de una determinada norma de la institución eclesiástica, lo que hay que preguntarse no es su origen –en Jesús o en épocas posteriores a él–, sino en su utilidad actual para la vivencia y predicación del Reino de Dios.

 

Una decisión adquiere su verdad por su conveniencia pastoral actual, no por su mero acuerdo con principios intemporales del pasado. Las decisiones del pasado en el orden pastoral no tienen el carácter de una verdad eterna, por el simple hecho de que tal vez en otro tiempo se correspondiera con las necesidades religiosas y favoreciera el testimonio colectivo.

 

    Por ejemplo, la legislación inflexible sobre el matrimonio y la prohibición de comulgar a los divorciados que se han vueltos a casar, ¿está en consonancia hoy con el Reino de Dios? ¿Lo está la prohibición de acceso al sacerdocio a las mujeres? ¿Y la disciplina del celibato para los sacerdotes? Es muy endeble la argumentación de los últimos Papas para seguir manteniendo el statu quo: apelan a un mandato de Jesús o a una larguísima tradición que ellos no están autorizados para cambiar. No es cierto. Las instituciones eclesiásticas están al servicio de los valores del Reino de Dios, y los concilios pueden cambiar todo en la institución –y de hecho así lo han hecho– si así conviene a la vivencia del Reino de Dios hoy. La monarquía absoluta que ejerce el Papa y el enorme poder que tiene la curia romana ¿sirven a los valores del Reino de Dios? ¿Provienen de Jesús? Con toda seguridad, no. El matrimonio representa, según los jerarcas religiosos, una decisión divina, promulgada por Jesús en el nombre mismo de Dios (“Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”). La jerarquía eclesiástica aduce como justificación su impotencia para cambiar la disciplina: ésta expresa el imperativo que enunció el Señor, y este imperativo sólo puede ser venerado. Pero inmediatamente tenemos que preguntarnos: el texto ¿es original de Jesucristo o es una elaboración de las comunidades preevangélicas? Si lo elaboraron estas comunidades –como es lo más probable y probado, es porque adaptaron el espíritu del mensaje de Jesús –que seguramente no habló del tema– a las necesidades y situación de su comunidad. ¿Dónde está en el alto clero la pobreza que prescribió Jesús y que según ellos la Iglesia no tiene autoridad para dejar de cumplir? Un lujoso piso cardenalicio de 500 metros cuadrados ¿lo dispuso Jesús y nadie tiene autoridad para cambiar este mandato?

 

4.2.4.    La institución debe trabajar para favorecer la vitalidad cristiana del pueblo creyente y no para perpetuar su organización

 

    Si el clero desposee al pueblo de sus derechos eclesiales, si el sacerdote se sitúa frente al pueblo cristiano, y administra la institución eclesiástica no ya para el pueblo, sino para la institución, esta iglesia no tiene sentido. Las cuestiones del celibato sacerdotal, del acceso de las mujeres a la presidencia de la comunidad o de la comunión de los divorciados vueltos a casar, no deben plantearse ante todo a partir de la tradición ni a partir del silencio de Jesús, sino en función de las necesidades o las exigencias de la comunidad para vivir y predicar el Reino de Dios hoy, no hace dos mil años. El problema no es, pues, la fidelidad a una tradición, sino el tipo de Iglesia que se desea promover hoy al servicio del Reino de Dios, supremo valor de la institución eclesial.

 

5.    LAS INSTITUCIONES EN LA SOCIEDAD DE CONSUMO 

 

    La sociedad de consumo tiene como núcleo valorativo a los valores económicos y a los biopsíquicos.

 

5.1.    Hay que empezar alabando algo muy positivo de esta sociedad de consumo: las instituciones que sirven para desarrollar valores biopsíquicos y económicos contribuyen a una gran humanización 

 

    Los hospitales, los clubes deportivos, los centros de diversión, las empresas, los bancos, etc. y todas las instituciones que contribuyen al desarrollo de valores económicos y biopsíquicos están haciendo que el hombre de la sociedad evolucione a pasos agigantados en su proceso de humanización. Son muy humanizadores estos valores.

 

5.2.    Pero nuestras instituciones también deshumanizan, porque los valores económicos y biopsíquicos predominan y han deteriorado a los valores propios de las otras instituciones 

 

    En la sociedad de consumo sucede que los valores biopsíquicos y económicos han sustituido o transformado a los valores propios de todas las instituciones. ¿Cuántos médicos, profesores, sacerdotes, funcionarios, obreros, estudiantes actúan y se relacionan principalmente por el dinero o por los placeres biopsíquicos? ¿Habría en las instituciones sanitarias, iglesias, colegios y fábricas tanta experiencia comunitaria deteriorada si sus miembros estuvieran más atentos a cultivar los valores propios de cada una de dichas instituciones? Pero el dinero penetra en las entrañas mismas de todas las instituciones; y lo hace de forma imperceptible, sutil, suave y agradable. Ejemplos de ellos son el lucro en las instituciones docentes (sólo se enseña y se quiere aprender lo que da dinero); el lucro en las instituciones políticas (si los políticos no acierten a hacer que la economía sea boyante, se irán a la calle a la primera de cambio, aunque hayan hecho verdaderas maravillas en el campo de los valores cognitivos, éticos, estéticos, lúdicos, religiosos y sociopolíticos); el lucro en las instituciones de juego (el ludópata de hoy no está atrapado por la diversión que produce el juego, sino por la obsesiva aspiración a enriquecerse de forma rápida; el lucro en las instituciones deportivas.

 

6.    ¿QUÉ HACE Y QUÉ PODEMOS HACER LOS CRISTIANOS ANTE LO INADECUADO DE LAS INSTITUCIONES ECLESIÁSTICAS HOY?   

 

6.1.    Presionar para que los valores del Reino de Dios de hoy sean el objetivo fundamental de todas las instituciones eclesiásticas 

 

    Esto es lo primero y lo acertado: que las instituciones eclesiásticas dejen de ser las protagonistas y, mucho menos, que tenga un fin en sí mismas. Se pueden y se deben modificar si los valores del Reino de Dios hoy exigen otras organizaciones, otros roles y otras relaciones entre los roles.

 

6.2.    Luchar por un mundo en el que los valores ni sus apropiadas instituciones no se relacionen por modalización 

 

    Tanto los valores religiosos en el pasado, como los biopsíquicos y económicos en el presente, han practicado una modalización que ha erosionado sustancialmente a los demás ámbitos vitales y a sus valores y contravalores.   La modalización así resulta indeseable y empobrecedora para el ser humano. Las variedad de ámbitos vitales del ser humano exige que se los alimente a todos con sus específicos valores, no con modalizaciones de los mismos, que alteran su pureza. Para evitar la modalización, se podrían admitir entre los ocho ámbitos de vida –con sus respectivos valores y contravalores– otros tipos de relaciones, que impulsaran el desarrollo de la pureza de los valores propios de cada dimensión. Ello aseguraría una pluralidad mucho más adecuada de la vida del ser humano, donde estarían representadas todos los ámbitos de vida, sus específicos valores y contravalores y las instituciones apropiadas.

 

 


PROCESIÓN 1960

PROCESIÓN 1960

Procesión en la explanada del Santuario de la Virgen del Camino. Fotografía fechada en 1960, son los últimos meses de la construcción del nuevo Santuario.

RECORDANDO EL REENCUENTRO (tras 9 años) por Fernando Alonso

RECORDANDO EL REENCUENTRO (tras 9 años) por Fernando Alonso

La mirada al pasado, lejos de alegrarme, siempre me ha sobrecogido como aviso puntual de que tempus fugit. Ya he dado tantos pasos y por tantos caminos que cada vez queda menos carrera y no penséis que me siento mayor o viejo, a pesar de mis muchas canas, pero creo que uno es y se siente mayor cuando es consciente de que vive más de los recuerdos que de los proyectos, me refiero a los proyectos importantes, proyectos vitales como la ocupación principal que debe dar sentido a lo que uno haga para realizarse en la vida, dar sentido al trabajo o las relaciones humanas, la familia ideal en la que desarrollar sus ocupaciones, los proyectos para los hijos, cómo quiere educarlos, también de qué amigos o compañeros de viaje debe rodearse... Pues bien, de esos proyectos, según parece, me quedan pocos y tal vez por eso, de vez en cuando, me refugio en la nostalgia de los recuerdos.


               El reencuentro de hace nueve años, por  ejemplo, avivó muchos recuerdos de mi niñez y adolescencia, los recuerdos de aquella familia que antaño sustituía a la real, de los sueños que eran proyectos fantásticos, la vocación misionera o intelectual, recuerdos de proyectos fallidos, irrecuperables y también los recuerdos tristes de algunos ausentes. Y sin embargo pensaba que aún tenía tiempo para detener el tiempo y para ahormar mi vida al fantástico descubrimiento de mis compañeros del colegio.

                Hoy, nueve años después, la fotografía del reencuentro aviva los recuerdos de los proyectos que se abrieron con la nueva familia redescubierta y de su realización, los fugaces días de convivencia en Salamanca, Caleruega, Palencia, Valladolid, etc.., que fueron vivencias llenas de entusiasmo y muy gratificantes, el fenómeno del blog instrumento indispensable de cohesión y comunicación, nuestra presencia en algunas redes sociales, la proximidad continuada, que a partir de entonces, hemos podido mantener entre muchos de nosotros, compartiendo alegrías y tristezas. Sin embargo, mirando esa foto rebosante de alegría, colorido y multitud, hay algo que me sobrecoge, será que tempus fugit  y que nueve años transcurridos, a mi edad, son pocos para evocar tantos  recuerdos,  pero demasiado tiempo para completar una mínima lista de nuevos proyectos.

No obstante, sigo albergando en el mundo de mis expectativas la necesidad de seguir comunicándome con vosotros, me afecta lo que os ocurre y me alegran vuestros éxitos profesionales o familiares, me interesa saber de vuestros nietos y que vosotros sepáis de los míos, también me conmueven las noticias tristes o indeseables que en ocasiones afectan a esta nuestra familia. Es lo mismo que me ocurre con mi familia real, que me importa, que ME IMPORTÁIS.

Fernando Alonso

 



 

nota.- fotografía de un rincón de mi casa (el furriel)

CON ESPIRAL

CON ESPIRAL

El Padre IPARRAGUIRRE entregaba un libreto a cada uno dde los actores, aunque hicieras de judío figurante y no tuvieras texto.

Libretos salidos de la multicopista y que debía costar un ...

Luego se encuadernaban para insertar finalmente a mano el espiral.

¿Alguien conserváis alguno de estos libretos de obras de teatro o Autos Sacramentales?

El Cristo que llegó a lomos de una mula ciega

El Cristo que llegó a lomos de una mula ciega

Lugar: Catedral de León.

Hora: 20.00.

Entrada: gratuita.

 

Nao d’amores trae hoy a León ’El misterio del Cristo de los gascones’ Desde su estreno no ha parado de recibir premios.

Una mirada contemporánea hacia nuestro más primitivo teatro. Una fábula elocuente sobre los misterios interiores del ser humano con una puesta en escena verdaderamente sobrecogedora. Es El misterio del Cristo de los gascones, la obra que la prestigiosa y multipremiada compañía Nao d’amores despliega esta tarde en plena Catedral leonesa con motivo del 800 aniversario de la fundación de la orden de los Dominicos, efeméride celebrada con múltiples eventos culturales en todo el mundo.

Dirigida por Eva Zamora, la obra se centra en la icónica y turbadora imagen que guarda en su interior la iglesia segoviana de San Justo —templo que, además, posee un extraordinario conjunto de pinturas murales—, el Cristo de los gascones. Una escultura románica realizada en madera policromada, con brazos articulados y que, según la tradición, trajeron viajeros gascones (del suroeste de Francia)sobre una yegua ciega que murió repentinamente a las puertas de la iglesia.

«A través de una dramaturgia realizada a partir de textos históricos de diversa procedencia, desarrollamos una puesta en escena que combina el trabajo actoral con el teatro de títeres, y que supone un acercamiento a los orígenes del teatro moderno», explicaba la directora sobre un montaje que desde su estreno en 2007 no ha parado de recibir galardones tanto en España como en América (premio ADE, premio Valle-Inclán, varias distinciones en la gala de los premios Rojas de Toledo...).

PIDO DISCULPAS

PIDO DISCULPAS

 

 

Sí, pido disculpas por meterme donde nadie me llama.

Pero esa horterada barroca y doradina que tapa totalmente el ambón de Subiratchs de la parte del Evangelio y el crucifijo que sustituye al de Subirachs...

LOS PERDONES DE LA VIRGEN DEL CAMINO (en el día de San Froilán)

LOS PERDONES DE LA VIRGEN DEL CAMINO (en el día de San Froilán)

|||| Cuentan que antiguamente los romeros que venían a La Virgen del Camino por san Froilán compraban avellanas, de ahí el llamarles perdones, para regalárselos a sus novias y que estas les perdonaran el haberlas abandonado durante una jornada festiva. 

Una jornada que para los que vivían más alejados eran dos o tres, porque el transporte en carro no funcionaba como el AVE, ni mucho menos. 

Hoy nadie sabe porqué se compran las avellanas, que ya no son de las riberas de nuestros ríos, sino de lejanas tierras, incluso de la mítica California. 

Como nadie sabe por qué se acaricia la nariz del san Froilán que preside una de las puertas de bronce del Santuario. Dicen que es una tradición, pero una tradición contemporánea, pues el nuevo Santuario no ha llegado aún a cumplir los ciien años de existencia y lo de sacarle brillo al apéndice nasal del santo es muy posterior. 

Pero así se fabrican las tradiciones y así se mantienen. Los fieles que asisten a la gran feria de la Virgen del Camino comprarán su paquetito de perdones, sobaran la nariz del santo que cada vez brillará con más intensidad, se rendirán a los pies de la milagrosa patrona y disfrutarán del fuerte aroma de las morcillas y chorizos en una de las fiestas más populares del norte de España.

800 AÑOS DE PREDICACIÓN

800 AÑOS DE PREDICACIÓN

 

Los Dominicos de La Virgen del Camino se suman a los actos de celebración del octavo centenario de la orden con un congreso, un concierto de violín y órgano y la representación de ‘El misterio del Cristo de los Gascones’

Los Dominicos celebran este año el 800 aniversario de la creación de la Orden de Predicadores con distintos programas de actos y eventos repartidos por toda la geografía mundial. En León, la ‘familia dominica’ ha organizado tres días de actividades, del 7 al 9 de octubre, con un congreso, un concierto de violín y órgano, y una representación de ‘El misterio del Cristo de los Gascones’ como citas destacadas.

Ana Mendoza en ’El misterio del Cristo de los Gascones’.
El Palacio de los Guzmanes, sede de la Diputación Provincial, acogió este martes la presentación de estas iniciativas, entre las que se encuentra el IV Congreso Inex, titulado‘El Dios que viene’, que propone a lo largo de tres jornadas diversas ponencias y debates teológicos. "La predicación es el carisma de la orden, vinculada a lo comunitario, al estudio, a la cultura y a la compasión", explicó el dominico Javier Carballo durante la presentación del congreso en la sede de la Diputación.

La Basílica de La Virgen del Camino acogerá el viernes 7 de octubre, a las 20:00 horas, el concierto de violín y órgano ‘Antología musical de lo sagrado’, a cargo de Jaime Calderón Rovira y Francisco Vicente Becerro. Se trata de un conjunto de piezas y sonatas, entre las que destacan las del Rosario, de Heinrich Ignaz Franz von Biber, que hacen de pórtico inspirado a los contenidos teológicos del congreso. 

El sábado, a la misma hora, la Catedral de León será el escenario de la representación de ‘El misterio del Cristo de los Gascones’, protagonizado por la compañía Nao D`amores. Esta propuesta escénica, que desde su estreno en 2007 no ha parado de recibir premios en sus giras por Europa y América, supone una profunda inmersión en nuestro teatro primitivo desde una visión absolutamente contemporánea. "A través de una dramaturgia realizada a partir de textos históricos de diversa procedencia, desarrollamos una puesta en escena que combina el trabajo actoral con el teatro de títeres, y que supone un acercamiento a los orígenes del teatro moderno", señalan desde la compañía Nao D`amores, que a lo largo de una hora desarrollan una suerte de auto sacramental en torno a la Pasión de Cristo, que cautiva por la riqueza de los textos, la selección musical, la exhibición coreográfica y la dinámica general de luces, gestos y personajes.

 

Llega a España un colegio con un sistema educativo de la Edad Media

Encontré esta noticia, que ya tiene cuatro años (4/6/2012), en la página web de ABC.

Su titular podría parecer escandalosamente retrógrado, pero una vez leído todo el texto, la información adquiere otra interesante dimensión a la vista de cómo nuestros admirados gobernantes se han cargado  por obsoletas y por sistema las "enseñanzas medievales".

 

 

Al principio los niños solo aprenden a leer, escribir, cálculo y hablar en público. El centro depende de la legislación americana y es católico

 

Todas las asignaturas se imparten en inglés

 

Las actividades deportivas son asignaturas, no extraescolares

 

  

El colegio Aquinas American School (en homenaje a Santo Tomás de Aquino) es el primer colegio americano católico de Madrid verdaderamente extranjero, ya que está sujeto a la legislación estadounidense. Esto permite que el alumno pueda convalidar sus estudios para hacer la selectividad y estudiar en España, o directamente matricularse en universidades americanas.

La peculiaridad de este centro es su modelo educativo que se basa en la corriente más vanguardista que hay actualmente en Estados Unidos: la vuelta a la «classical education» o «liberal arts education»: la educación en la Edad Media basada fundamentalmente en gramática, retórica y lógica.

Es decir, al principio, los niños sólo aprenden a leer, escribir, hablar en público y cálculo. «La primacía de la atención a la palabra y al texto escrito, ayudan a un aprendizaje de ritmo natural, a la vez que a configuran el entendimiento en las estructuras lógicas del pensamiento y del lenguaje», aseguran en este centro.

Más tarde se ampliarán las asignaturas, pero siempre pocas, e incluyendo las artes (teatro, pintura... todo lo que sea creatividad) en las hora lectivas, no como actividades extraescolares. Mantener ese interés por aprender es una tarea prioritaria en el colegio Aquinas. Este método también concede gran importancia al deporte. Uno de sus eslogans en USA es «Más deporte y más latín». En este centro consideran que en una actividad deportiva «realizada en serio y de modo constante encontramos el reto de mejorar constantemente, el compromiso con una disciplina y una técnica que hay que desarrollar y perfeccionar, o el valor del trabajo en equipo y del esfuerzo personal».

En Aquinas la formación católica es prioritaria, como una práctica real del misterio de la fe con una actitud generosa, responsable y de comunión con la Iglesia Universal. Los padres, los maestros y los compañeros, en medio de un ambiente alegre y confiado, fomentarán el esfuerzo por ser mejores y a procurar que los demás también lo sean.

 

 

Y LLEGÓ OCTUBRE

Y LLEGÓ OCTUBRE

LA VIRGEN LLORA A UNO DE SUS BENEFACTORES

LA VIRGEN LLORA A UNO DE SUS BENEFACTORES

EL MECENAS DISCRETO

 

Mañana viernes día 30, a las 7 de la tarde, se celebra el funeral por su eterno descanso en el Santuario de la Virgen del Camino.

Antonino Fernández contribuyó a la expansión de la Virgen del Camino durante cuatro décadas, con obras en el Santuario en dependencias de los Domincos, en la empresa Soltra y en el albergue de Peregrinos (antigua recreación de la escuela menor).

Asomado al balcón de la suite Quevedo, la habitación más suntuosa, elegante y cara del Parador de San Marcos, solía mirar cada mañana en dirección a La Virgen del Camino, foco de sus ilusiones. El recientemente fallecido Antonino Fernández amanecía en sus visitas de varios meses al año a León en una cama con dosel, reservada también a los reyes de España. El pórtico de entrada al que se abre la habitación, quizás, simboliza el carácter de este leonés, nacido en Cerezales del Condado en 1917, ya que sobre su cabeza se sitúa la denominada escultura en piedra de La Fama, como si de un designio se tratase, y a los lados se extienden las virtudes de la templanza, la fortaleza y la justicia.

Muchas casualidades para un hombre que llegó a dirigir con mano firme a 50.000 empleados, que popularizó la cerveza Coronita por el mundo y que se prodigó en obras sociales. Aunque acumuló una de las mayores fortunas de México, era, sin embargo, un rico atípico. Sencillo y humilde, se enfundaba un chándal para pasear a orillas del Bernesga y para subir a la principal localidad de Valverde a diario, donde le gustaba confundirse con los vecinos, visitar a los dominicos y rezar a la Virgen de Guadalupe en su capilla de la Basílica.

La historia de La Virgen del Camino no podría entenderse sin este magnate hecho a sí mismo, que ejerció de mecenas de la localidad durante cuatro décadas aportando varios millones de euros, en armonía con los deseos y la labor emprendida décadas atrás por su tío político, el también indiano Pablo Díez, del que heredó el Grupo Modelo en 1971. Cuentan que aquel emprendedor, pionero en hacer las américas, prometió a la virgen que si triunfaba, «Señora, regresaré y haré algo destacado en este lugar». Y lo cumplió financiando la construcción de una de las obras de mayor envergadura de la provincia: el Santuario, hoy Basílica. En primera fila, bajo un paraguas que sujetaba su mujer Rosario Herrero, el matrimonio asistió a la inauguración de un sueño. Era el 5 de septiembre de 1961 y el obispo Almarcha consagraba ante el mundo el nuevo templo de la Virgen del Camino, que atrae a más de 200.000 fieles cada año.

Su sucesor, Antonino, contribuyó a varias restauraciones de la iglesia, entre ellas, la del campanario de hormigón que se eleva 53 metros por encima del suelo. Gran devoto, no quiso perderse en 2005 los actos del quinto centenario de la aparición mariana al pastor Alvar Simón Fernández. También se hizo cargo de las obras de mejora del antiguo convento de los dominicos y su acondicionamiento como sede de la empresa Solidaridad y Trabajo (Soltra), que arrancó en 2004 y ya da empleo a 250 personas con distintos grados de capacidad. Junto a los servicios de mailing, soluciones integrales de jardinería, limpieza industrial, vending, montajes y mecanizados industriales, la compañía colabora con la empresa Vestas en el justing time o entrega de mercancía a tiempo.

Al pasar la página del florecimiento de vocaciones, el complejo escolar perdió el río de estudiantes futuros dominicos, instalado como una población itinerante en sus aulas y capillas, talleres y campos de deporte. Pero una segunda oleada de programas tomó el relevo, gracias al benefactor, que ideó y pagó la Fundación Soltra. Los antiguos espacios, remozados y puestos al día en exigencias de tecnología y uso, dan cabida hoy a un colectivo de personas con discapacidad física y psíquica. «Si por algo quería ser recordado era por su obra social, por ayudar a los otros, especialmente, a los discapacitados. Cuando le proponías algún proyecto de abastecimiento, alumbrado, o una calle te decía ya lo estudiaré, pero si le planteabas algún tema solidario, sus ojos brillaban y enseguida comentaba: adelante», recuerda el alcalde de La Virgen, David Fernández. Fruto de esa colaboración nació también en 2006 el albergue de peregrinos Don Antonino y Doña Cinia, con capacidad para 40 personas en 20 literas. Su coste, de 300.000 euros, fue financiado íntegramente por este gran mecenas y su uso cedido al Ayuntamiento, que es quien lo gestiona actualmente.

De gustos sencillos, Fernández también rememora que los platos favoritos de don Antonino, como le llaman en La Virgen, eran la carrillera y los callos. «No debería, pero un día, es un día», solía comentar. Paciente y amable, el regidor sólo le vio un día muy enfadado, cuando un hostelero le trajo una cerveza Coronita con medio limón dentro. «Es una ofensa para México y por extensión, a mí. Lo de colocar el limón lo inventaron los americanos para, según decían, desinfectar la botella, ya que creían que los mexicanos no eran limpios, así que imagínese la ofensa», comentaba.

Algunos hechos han engrandecido la leyenda de Antonino Fernández, entre ellos, que sobrevivió al disparo que le atravesó la femoral de la pierna derecha, cuando fue secuestrado en México por el grupo armado Liga Comunista 23 de septiembre en 1977. Llevaba la cicatriz del tiro cosida a la piel. «Como los toreros», repetía orgulloso. No olvidaba lo que le dijeron en Estados Unidos, adonde acudió para que comprobaran la arteria: «De diez millones se salva uno, y ése es usted». Uno de los 13 hijos de un labrador (experto en el cultivo del garbanzo, que tanto se sembraban en los campos leoneses), su primer sueldo en tierras mexicanas fue de 600 pesos cada 15 días, 100 menos que el resto de los obreros que trabajaban en 1949 para don Pablo en las primeras fábricas cerveceras del Grupo Modelo. A tierras mexicanas había sido llamado por el tío de su esposa, Cinia González Díez, natural de Vegaquemada, en el mismo valle, bañado por el Porma, que Cerezales del Condado y a escasos kilómetros de distancia de su pueblo natal. Se conocieron en una fiesta de la Virgen, se casaron en San Marcelo y cruzaron con éxito al otro lado del Atlántico, a probar fortuna con proyectos nuevos, lo que le llevó a colgar el uniforme de Policía Local. El 16 de enero de 1949, Antonino y Cinia, cuatro años después de haberse convertido en matrimonio, embarcan en un DC3 de Aerovías Guest que aterrizó en México. Hasta llegar a sentarse en los sillones donde se tomaban trascendentales decisiones de empresa, Antonino padeció un intenso master de acomodo a las situaciones. Comenzó trabajando en la Cervecería Modelo, en los departamentos de lavado de barriles y despacho de camiones. Después, un itinerario con jornadas agotadoras, muy pegado al suelo del peculiar mundo de la empresa. El fundador había doblado ya la esquina de los 65 años, y ordenó al sobrino político que asumiera el reto del consejo de administración del Grupo Modelo. Con mando en plaza, empezaba la hora taurina del hombre que iniciaba una incursión legendaria en el universo de las compañías mercantiles, hasta situarlo en la cima del ranking de las grandes empresas mundiales de producción y distribución de cerveza.

Este hombre, que ha compartido mesa y mantel con grandes mandatarios políticos, con banqueros y capitanes de conglomerados industriales, conquistadas gracias a su trabajo, seguía siendo un ciudadano nacido en las orillas del Porma, que ama el arte y la música clásica y disfruta de las tertulias serenas con amigos y familiares cuando aterriza cada verano en el Hostal San Marcos. Por deferencia del Banco Santander, del que era accionista muy destacado, le facilitaban escoltas y un vehículo blindado. Como en el caso de Don Pablo, su perfil se define también por su empeño en la causa de beatificación de Isabel la Católica (impulsor del Instituto Simancas de la Universidad de Valladolid, y un aula lleva el nombre de Cinia González Díez), y un arco ancho de mecenazgos en los ámbitos de la cultura y de las obras sociales a ambos lados del océano. La Virgen del Camino es uno de esos referentes privilegiados en el afecto de don Antonino. Es, tras los fundadores, don Pablo, padre Aniceto Fernández y monseñor Almarcha, el cuarto hombre de la cosmografía de la localidad y su templo. Toda la cartografía de La Virgen del Camino sigue exhibiendo el perfil de un poderoso foco de espíritu y cultura en lo que hace cientos de años era el páramo leonés. Una calle y una roca de mármol con los nombres de Antonino y Cinia, a la entrada de la Basílica, recuerda a los miles de devotos y peregrinos que cruzan el pueblo el calado de este prohombre en la expansión de la localidad.

 

HACE CUATRO AÑOS

HACE CUATRO AÑOS

Hoy hace ya cuatro años. Ay, aquel encuentro en Palencia y alrededores que nos organizó Jesusito Herrero, artista y genio del 61.