SIN HÁBITO
En la excursión que hicimos a Covadonga Javier Serrano y yo, sin hábito.
Javier Fdez. Martín
En la excursión que hicimos a Covadonga Javier Serrano y yo, sin hábito.
Javier Fdez. Martín
Fotografía que nos envía Gabriel Navarro. Hay alguna otra parecida.
En Caldas con mi madre.
Javier Fdez. Martín
Documento recogido en el ÁLBUM DE LAS FOTOS, página 361.
Una vvieja fotografía en la que aparece una de las puertas de entrada al viejo Santuario de la Virgen del Camino.
Hoy en un lateral de la explanada.

En Fuente De y desde Caldas a Fuente De.- En la excursión que se hizo a Liébana, nos acercaron a Fuente De, donde se hizo la foto.
Es compañera de esta otra en la que están los tres de Valladolid mirando hacia el teleférico (Juan Antonio,Clemente y Serrano).

Se hicieron estas fotos después de haber visitado el Monasterio de Liébana anteriormente el mismo día.
Javier Fdez. Martín
Otra nueva foto de JAVIER FERNÁNDEZ MARTÍN.
De excursión a Liébana un año más tarde..1967.
Ya solo éramos 15 de los de Villamanín,Raul, y el resto nuevos:Roberto,Represa,Bandera,Vela,Lago,Petrina,Laguna y josé..
.
La 12ª bandera en la sacristía de San Pablo de Palencia momentos antes de la profesión.
En la fila superior hay dos novicios sin capa que pertenecian a la provincia de Chile, Ortega y Miguel que no profesaban ese dia.
En la fila de arriba de izquierda a derecha: Santamaria, Alberto Ruiz, Nebot, detrás aparece la cabeza de Luque,Alfonso Lopez, Barreales, Aller, Almarza, Teodoro, Donato, Vicente Elustondo,
Juan Miguel Izquieta, Gregorio Fernandez, Conrado Vidal, Leandro Cordoba, Juan F. Calleja.
Entre los agachados: El que suscribe, o sea, yo, Salustiano Mateos, Antonio Abad, El P. Maestro José Merino, la cabeza que asoma al lado, Valentin de Mier, Jose Luis "Morcin", Angel de la Peña (paisano del P. Eulalio), El P. José Luis Gago, (submaestro), detras Campon (primo de Jacinto Hoyos),Unzué y Carlos Berganza,, los cuatro siguientes son Ro-Ro. Joseluis Bajos, Amando Robles y rufino Lobo.
Santiago Rodríguez
De Caldas a Stio.Toribio de Liébana : Es del curso 67-68, en segundo de Caldas.
Liberados ya, del maestro, Felipe María Castro y Buentiempo, nos llevaron a Fuente De, pasando por el monasterio de Liébana., donde , tras visitar el monasterio y las ilustraciones del Beato, nos acercaron a un mirador cercanoal convento y allí se hizo esta foto, frente a los Picos de Europa nevados.
Aparecen, Carlos A. Herrero,Frenando Vela, Cenador y tras él, José ( que se unió a nosotros en noviciado con cuarentaitantos años), Carlos Fernández, ,Raul,José Manuel F. Sá,chez,, (detrás y apiñados Cabo,LLorente,Juan Antonio y Roverto),Pretrina, Javier F.Martín, agarrando a Laguna, , Valdés, Represa agarrando a Argüeso, y Javier SerranoDe rodillas,Garzo, Lago y Ulzurrum....
Javiser Fdez. Martín.
Esta fotografía sacada de la página de la Filmoteca me ayuda a recordaros la anécdota de Franco y el P.Arenas sobre los apóstoles de la fachada del Santuario.
Os recuerdo que esta anécdota la hemos recogido en EL ÁLBUM DE LAS FOTOS, página 262, bajo el título BAJO PALIO, que os reproduzco.
BAJO PALIO
LALO F. MAYO
Aquel día de 1962, el Jefe del Estado, Su Excelencia el Generalísimo Francisco Franco, el que más mandaba en España, entró bajo palio en el Santuario de la Virgen del Camino de la mano del padre Prior de la Comunidad de Frailes Dominicos, Eulalio Calzón Ruiz, el que más mandaba en el Colegio (fotos 716 y 717). El primero vestido con el uniforme militar blanco y el segundo con el no menos blanco hábito y protegido por su habitual capa negra, observan las imágenes de la fachada que pensó Coello y realizó Subirachs. De este día es la anécdota que relata Ana María Ferrín en su libro sobre Subirachs. El pArenas hacía de cicerone: «Excelencia, ¿desea usted que le explique la fachada», le preguntó. Francisco Franco levantó los ojos, vio el conjunto y le interrogó, a su vez: «A usted parece que le gusta mucho esto, ¿verdad?». «Sí, Excelencia, me gusta mucho». «Pues a mí no me gusta nada», respondió.
En Caldas de Besaya en el 68, Fernando Vela y Antonio Alonso, bajo el Gladiolo de entrada al la Iglesia.

José Ignacio de un curso inferior al mio.
Javier Fdez. Martín
Tomando un cafetín con nuestro compañero Melchor Gutiérrez San Martín, insigne escultor y destacado protagonista en el mundo del arte.
El mes de mayo pasado una asociación de ROMEROS DEL PANTANO DE BARCENA (Ponferrada), publicó EL BOSQUE DE LOS RECUERDOS SUMERGIDOS de nuestro querido compañero Eugenio Gonzalez (Adjunct Professor of Spanish Johnson County Community College).
Esto nos cuenta sobre este libro
(Imprenta Peñalba, Ponferrada). Depósito Legal: LE-584-2014.
En Ponferrada lo pueden comprar en librerías: Quiñones, La Casa del libro, Hontanar, Simón. .
EL BOSQUE DE LOS RECUERDOS SUMERGIDOS
DE BOINAS Y DE SOMBREROS
El bosque de los recuerdos, es un bello paraje cercano al dique del pantano de Bárcena, donado a la Asociación de Romeros del Pantano de Bárcena por el Ayuntamiento de Ponferrada, para que año tras año, puedan celebrar cada primer domingo de julio, su ya más que famosa, entrañable romería popular. Es un pequeño bosque, silencioso, idílico y acogedor, en el que, tras cincuenta años de historia errante, nostálgica, peregrina, en ocasiones perdida, buscan las gentes de Bárcena y de Posada un lugar para encontrarse con sus recuerdos sumergidos, sus raíces más profundas, el cordón umbilical que les siga atando al pasado de su tierra, a sus seres más queridos, a sus pueblos jamás olvidados, porque un hombre sin pueblo es como árbol sin raíces, inevitablemente languidece, se marchita, se seca y muere.

Pantano de Bárcena, desde el bosque de los recuerdos.
Mi novela, “EL BOSQUE DE LOS RECUERDOS SUMERGIDOS”, se desarrolla en un solo día: el día grande de la Romería “al bosque de los recuerdos”, pero abarca vidas y tierras entrañables, sepultadas ahora bajo las aguas del Sil, aunque todavía bien amarradas a la memoria del corazón, para muchas gentes de Bárcena y de Posada, y por extensión, a todos los pueblos de la geografía nacional bajo las aguas mansas de algún pantano.
Son protagonistas de la novela cuatro generaciones: la del bisabuelo, que de aquélla, en 1958, tendría unos 45 años, y que misteriosa y voluntariamente se quedó allí, bajo las aguas del Sil; el hoy abuelo y la abuela, que entonces tendrían unos 20, y que siempre han penado por encontrar al bisabuelo extraviado; el nieto, de unos 35 años, acomodado, vividor, ajeno en todo al problema de sus padres; y el bisnieto de unos 10 años, rubio y vivaracho, enérgico y muy echao pa’lante, como el bisabuelo, depositario de los valores del pueblo, y heredero incondicional de la nostalgia y del recuerdo.
¡Pero qué digo! Los verdaderos protagonistas de la novela son las gentes todas de los pueblos sumergidos: gentes de ayer, de hoy y del mañana, gentes que vibran ante los recuerdos, las nostalgias, las lágrimas y suspiros de seres queridos que intentaron llevarse lo que uno nunca puede arrancar del lugar que lo vio nacer: el cielo y el río, la iglesia y la chopera, la era y la mina, la fiesta y el luto, la fragua y el molino; olores, colores y sabores de la casa paterna, guardados en lo más profundo del corazón, y que uno –por lejos que vaya -, siempre llevará consigo, nunca logrará olvidar.
La novela es corta, familiar y cercana, amena y sencilla, pero densa a la vez. Tiene su poquita de sal y pimienta, como el buen pulpo. Es el libro ideal – justo el gotín de vino necesario para colorear una tarde otoñal -, para desentrañar aquellos tiempos duros, difíciles, pero todavía evocadores, cercanos y festivos en el recuerdo imborrable de quienes los vivieron. Cada año la memoria vuelve a rejuvenecer y entre saludos y nostalgias, comida, cantos y cuentos, resucitan 50 años de inolvidables y entrañables historias del ayer, y entre súplicas, lágrimas y besos, nuestros mayores, siguen lanzando flores silvestres, a un agua quieta, generosa, que ingrata y turbia un día los desalojó.
Quiero con las páginas de mi novela dejar constancia del paso de la generación de la boina y del sombrero, a una generación nueva, enraizada en las vivencias y recuerdos transmitidos de generación en generación, pero mirando optimista hacia un futuro respetuoso y dialogante. Me moriría de pena si un día volviera a Congosto, mi pueblo querido, y un accidente intencionado me lo hubiera borrado del mapa de los pueblos vivos. Porque sólo de imaginar lo que se siente - lo que sintieron y sufrieron, sienten y siguen sufriendo las gentes de los pueblos sumergidos -, me incomodo y decididamente me rebelo.
Renovados amigos del alma, aquí os dejo mi inquieta y fervorosa rebeldía pasada, mi callada y serena quietud de ahora, cuando ya las hojas amarillean, los pocos cabellos que me quedan se vuelven grises, para que sepáis de mi protesta ante el trato abusivo que se les ha dado a lo largo de la historia a los pobres, los de la Elósegui desde 1865, en vulgares letras amarillas, y que nunca más sucumbamos a la trampa del progreso pregonado por los elegantes del bowler hat, anegando pueblos, extirpando raíces, sepultando profundas vivencias e imborrables sentimientos, que por ser tan humanos debieran haber tenido prioridad en el corazón, antes que en los bolsillos de quienes los contemplaron, los fomentaron, los realizaron, los inauguraron y los bendijeron.
He escrito esta novela, no para borrar o redimir el pasado –el pasado de un pueblo ni se borra ni se redime - , el pasado se corrige, para que nunca, nunca jamás, en nombre de ningún invento, artilugio o martingala, se destruya la memoria colectiva que durante siglos forjaron con su vida, su trabajo, sus sufrimientos y sus gozos, sus amores y desvelos, nuestros antepasados, porque “aunque la hijuela sea pequeña, uno grande la sueña”, y tiene derecho a asentarla en el pobre, pero esperado testamento para contento, pervivencia y solaz de sus hijos.
Eugenio, Kansas City, primavera de 2014
Después de leer la novela, Santines Santamarta, desde las nostálgicas vivencias de otro pantano, el Embalse del Porma, me escribió:
“Muy querido Eugenio: ya hace tiempo que debía haberte hecho llegar al menos mi impresión sobre tu libro "El Bosque de los recuerdos sumergidos". No pude leerlo de manera continuada sino teniendo que interrumpir su lectura muchas veces, lo cual hizo que me perdiera ese clima de emoción que se va experimentando "in crescendo" cuando uno se mete de lleno en la lectura de algo que cautiva y se apodera de nuestra atención. Ello me ha impedido también ir anotando ideas y emociones que la lectura de tus páginas me suscitaban provocando ese “oleaje interior” del que te previne cuando tuve noticia de tu proyecto, con las que te hubiera podido hacer este comentario algo más completo.
No sabes la cantidad de veces que me he sentido plenamente identificado con las situaciones que describes y la cantidad de evocaciones que ha suscitado en mí. Infinidad de recuerdos y pequeños detalles de la vida cotidiana rural, vividos en mi infancia, me los has vuelto a poner delante con una viveza tal que en algunos momentos lograron humedecerme los ojos. Pareciera que hubieras estado conmigo en los mismos momentos o circunstancias y haciendo las mismas tareas que tantas veces hube de realizar a edades tan tempranas.
Eugenio, ¡qué prodigiosa capacidad para el recuerdo del detalle y la pormenorizada y ajustada descripción del mismo! Has conseguido hacerme revivir muchas veces no sólo las escenas de la vida cotidiana, ayudado por todo el rico vocabulario que me es común en gran medida, sino también todo el mundo interior de emociones y sentimientos que llevo indisolublemente vinculados a esas escenas. Por eso volveré a leerlo para poder re-gustarlo y revivir otra vez aquello que, siendo lejano y dado por olvidado o perdido, fue íntimamente intenso.
Te confieso con admiración que el trabajo que dejas en “El bosque de los recuerdos sumergidos" y en “El Corralón de la Casona” es el trabajo que yo hubiera querido realizar acerca de mi aldea y mi mundo de niño, aunque no fuese con ese atractivo formato de novela que tú le has dado con tanto éxito. Hay tanta riqueza cultural recogida en múltiples aspectos (habla, usos, costumbres, tradiciones…) que ha sido un gran acierto que lo pudieses realizar. Además, pienso que debería se objeto de un merecido reconocimiento por cuanto no creo que haya muchos trabajos parecidos en los que se recojan de manera tan bella la vida y las historia doméstica de tus paisanos y antepasados, con mayor mérito aún si, como es previsible, toda ese rico acervo estaba en peligro cierto de desaparición u olvido.
De nuevo te vuelvo a decir -según mi insignificante opinión- que estos trabajos tuyos merecerían que fuesen presentados y valorados como se merecen, no ya sólo pensando en el valor literario, sino también y sobre todo como extraordinario trabajo de recuperación cultural de tu comarca. Así que, te animaría a que llamases a la puerta de las instituciones públicas y privadas para que esta tu obra sea divulgada y esté en las bibliotecas de todos los colegios y ayuntamientos de León para ser no solo leída sino estudiada. ¿Te parece un exceso?
Eugenio, quería decirte también que a medida que iba leyendo estas páginas de “El bosque de los recuerdos sumergidos" no he podido evitar hacer un paralelismo entre la peripecia de los protagonistas de tu novela (el abandono forzado de su casa y su camino a su obligado "destierro") con nuestra propia experiencia -similar en muchos casos- de la expropiación y el abandono de todo aquello que ha sido el blanco de nuestros afectos de niños (familia, amigos, vecinos, animales domésticos, casa, paisaje, lugares queridos, juegos, etc.). Por eso a la emoción derivada de la lectura de los avatares de tus personajes iba añadiendo la emoción de los recuerdos personales de nuestra propia experiencia “en tierra extraña” aunque el destino fuese un colegio moderno dotado de piscina, salón de actos, campos de deporte y habitación semiprivada.
En fin querido Eugenio, que, para mí la lectura de “El Bosque de los recuerdos sumergidos” ha sido también la ocasión y el desencadenante de esta otra lectura de mi/nuestra historia que cada cual lleva consigo aunque no la tenga escrita. Por eso -según parece-, veo que somos propensos a estas edades a bucear en los recuerdos. ¡Demasiadas emociones para nuestros sensibles lacrimales!
Ya me quedo a la espera de noticias sobre tu próximo proyecto literario.
Un fuerte abrazo. Santos
Hola Jose Mari.
Hoy he pasado por la Virgen del camino y he charlado un poco con el p. Antonio Glez y el p. Iturbe. He sentido mucho no haber podido ver al p. Felix mrtnz. del Cura por el que siento un gratisimo recuerdo.
Si alguien me pudiera dar la direccion de su correo lo agradeceria.
Por cierto he comprobado que los antiguos comedores tambien sirven para jugar al ajedrez pues se estaba desarrollando un campeonato en el comedor del colegio menor.
Emiliano Luengo
Fotografía que cuelga en la pared de un Bar de la Virgen del Camino.
De cuando no había autopistas, era transitable la curva con las bodegas y las casas no se habían engullido el horizonte del Santuario.
Olimpiadas en Montesclaros.
Me hicieron esta foto, antes de empezar una carrera de 400 metros, en el campo que habían segado previamente Robles, Egea y Eliseo ..Días antes había tenido lugar la tragedia del ahogamiento de Eliseo, precisamente después de la preparación de ese campo donde habrían de tener lugar las Olimpiadas, y todo ello, porque, después de segarle, a los tres, Egea, Robles y Eliseo, les dió por bajar al Ebro a bañarse solos, mientras los demás estábamos en unas clases que nos daban de formación Jesús Gallego.
Fue una locura...., aunque los tres grupos o equipos , El Dayan, Zíngaros que lideraba Cañal, y El Rayo, ,a fín de olvidarnos de aquella tragedia y sus consecuencias ... ( el cambio de maestro en Caldas..), no recomendaron seguir con los preparativos y participar con los equipos con entusiasmo.
Mi equipo era el Dayan, para el que Enrique Elustondo había compuesto letra y música.Aún la recuerdo , si bien con una cierta perplejidad y asombro, porque es un canto a las hazañas del del famoso militar judío que protagonizó la guerra contra los egipcios en la guera de los diez días en aquellos años...
Decía algo así como, "A la luz de la luna, el viejo luchador entonaba las canciones que en la guerra aprendió, la canción del valiente el himno del honor, el terrible adiós final , amigos y compañeros que le abandonaron en la lucha final....en el rojo anochecer de una vida tan fugaz, ...cielo y tierra se juntaron a hacer un himno de gloria a Dayan el valiente capitan.
Esta es la historia de una vida que nosotros hemos evocado , nuestro ideal será seguirla con valor y lealtad.
Javier Fdez. Martín
Alfredo García era un chico de Turón que estaba en primero o segundo en el 65 ,cuando nosotros estábamos en 6º.
Era del curso de los Tejerina y Manso, solistas por aquel entonces de la escolanía.
La foto me la envió a mí en el 66 a Caldas de Besaya, para decirme que se había salido.
Javier Fdez. Martín
No hay nada como estar rodeado de genios. Hoy os presento el libro "Coplas a la muerte de su padre" (Jorge Manrique) (Ediciones Cálamo 2014), que ha ilustrado Jesusito Herrero Marcos.
Hoy os dejo la portada del libro del que, privilegio de ser Furriel, me ha dedicado y regalado Jesusito. Gracias compañero.
Sobre las ilustraciones, Jesús escribe:
Infografías, tiempos y espacios.
El término "infografía", acrónimo formado por "información " + "grafía", se usa en el mundo periodístico para descubrir un tipo de documento informativo a base de gráficos, dibujos o esquemas más o menos elaborados; es decir, una información de caracter más bien visual.
Al margen de los medios utilizados para su obtención, las imágenes se crean, entodo caso, con el propósito de comunicar algo.
La infografía se enfrentaba en este libro a un reto considerablde, puesto que el texto objeto de ilustración no solo es una pieza literaria de trascendencia universal, sino que además fue escrito en el siglo XV, lo que podía convertir esa técnica en un desafío disparatado: nada tan alejado de la época de Jorge Manrique y sus célebres Coplas como estas infografías que no se han servido de colores compuestos con pigmentos físicos y químicos, ni pinceles, ni plumas, ni lienzos, ni tablas o cualquer superficie tangible: su soporte es la pantala de ordenador.

Dirige Baldomero.
Nuestro compañero José Antonio Fernández "FER" (otra gloria del 61), esta tarde, a las 20 horas, oficiará de pregonero de las fiestas de la Virgen de la Gracia de Mansilla de las Mulas, su pueblo natal.
Como es preceptivo, desde el balcón del Ayuntamiento.
Os dejo una semblanza de su trayectoria y los dibujos que adornan el cartel de las fiestas y el programa.

