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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

PERSONAS QUERIDAS

JUSTINO CUMPLE LOS 60

JUSTINO CUMPLE LOS 60

Justo, Justo, justo en este mismo momento me entero que el bueno de Justino, mi querido e insustituible Reportero Total, el mejor del mundo mundial, alma de este blog, acaba de entrar en el club de los 60. Felicidades, amigo y que cumplas muchos más.

¡Los Acuarios al poder!

CARTA DE FRAY FRANCISCO

CARTA DE FRAY FRANCISCO

Esta es la carta que nos envió Fray SanFrancisco, el querido e inolvidable Ovejo, tras la visita que hicimos allá por el mes de Noviembre y de la que os conté todo lo que aconteció en la misma. (Ved el blog de los días 16 y 17 de Noviembre -FIN DE SEMANA EN GALICIA-).

Los avatares del destino, más bien las vicisitudes del servicio de  Correos (aunque se me enfade el Trapi), han hecho que esta carta escrita por el Ovejo fechada el día 20 de Noviembre de 2009 y matasellada el 28 del mismo mes, haya llegado a las manos de su destinatario, Quique Ideas Muñiz, hace tan solo unos días.

Pero llegó y reproduzco la carta.


 

Présaras 20 de Noviembre del 2009

Queridos amigos y amigas. Todos ovejiños pequeños, digo así, pues este es el recuerdo que tengo de vosotros.

 El día 14 llegó un rasgo de vuestra nobleza y bondad de siempre, que no olvidaré nunca, son de esas cosas que te empujan a vivir dándote a los demás todo lo que puedas, con una vida sacerdotal que en ocasiones tiene su cansancio, pero es tan maravilloso trabajar en nombre de Cristo, que El mismo está implicado en la tarea, esto anima y da valentía y fuerzas, haciendo comprender las grandes necesidades que hay en tantas almas.

 Gracias Pequeños, el día 14, parace que os mandó el cielo, yo no sé cómo agradecer tanta bondad, pienso que son rasgos dominicanos, también Santo Domingo hacía visitas donde hacía falta. Todo lo bueno viene de Dios y el Espíritu Santo movió esos corazones, el día 14, un día divino: los cantos, que me hicieron recordar tantas vivencias en el Santuario, junto a la Virgen, que se llenaron de alegría. El libro de Isidro, un compendio de recuerdos maravillosos, lo empecé a leer y me encuentro con muchas personas de la comunidad, que algunos murieron en mis brazos, el P. Iparraguirre, el P. Uría, este me dijo que me recordaría en el cielo. También cantidad de Apostólicos.

Enrique Lobatón, te ruego que hagas llegar a todos mi agradecimeinto más cordial, a las Señoras, a Alberto. Te ruego así mismo que me digas el nombre de todos los que hicieron el sacrificio de llegarse hasta aquí. Si salió la foto del canto de la Virgen en el altar, me lo mandas por favor.

Un gran abrazo para todos, pienso que un día estaremos todos cerca de Santo Domingo, lo que vale es el espíritu.

Os sigo queriendo mucho a todos, un gran abrazo.

Vuesto enfermero sacerdote. Fray Ovejo.

CELEBRANDO LA VIDA DE ANGEL TORRELLAS

CELEBRANDO LA VIDA DE ANGEL TORRELLAS

Hace unos días recibí este correo que me envía Virgilio Medina desde el centro de Batahola Norte en Nicaragua y que quiero y debo compartir con todos vosotros. Ha titulado su correo como CELEBRANDO LA VIDA DE ÁNGEL.

 


 Hola José María, soy Virgilio Medina, de Nicaragua, colaboro con el Centro Cultural Batahola Norte, fundado por Ángel Torrellas y Margarita Navarro.

El día 21 de este mes se cumplieron ya 8 años de la partida física de Ángel (como cariñosamente le llamábamos), me gustaría compartir con ustedes, que tanto le quieren también, unas palabras y audios que igualmente están publicadas en el sitio web del Centro que es
http://centrobatahola.org/node/59

Queridas Compañeras y Compañeros:

Hoy (enero 21, 2010) se cumplen ocho años exactos desde que Ángel pasó a su eterno descanso, dejándonos su legado de humanidad y su perenne memoria. Todas y todos los que compartimos con él momentos tan trascendentales de nuestras vidas, los que nos formamos junto a él como seres humanos y los que no lograron conocerle y que es a través de nuestros testimonios deseamos siempre rendirle un homenaje entrañable.

También deseamos que estos días nos sirvan de encuentro, de diálogo y de reflexión acerca de lo que Ángel y Margarita nos transmitieron y nos heredaron con el ejemplo de su actitud ante la vida y con su vida misma. Queremos sentirlos vivos y presentes en nuestro trabajo, sonriéndonos desde las estrellas y dándonos una fuerza que nos mantenga unidos y unidas en nuestra tarea por la Dignidad, la Autoestima y la Igualdad.

Abrazos y Gracias por su atención.

Virgilio

--
Luis Virgilio Medina Quintana
Skype: virgilio_medina
Tel. móvil: (505) 89-833627
Oficina: (505) 22-687083
Managua, Nicaragua
Tierra de Darío y Sandino,
Tierra de lagos y volcanes.

 

Conchy y Marcelo

Conchy y Marcelo

Permitidme que adorne la más hermosa portada que pueda escribirse en este blog con el comentario nacido de la pluma y del sentimiento profundo de Marcelo, ya nuestro sobrino muy querido. En el recuerdo de Marcelino, sabéis que os queremos mucho. Vuestros hermanos del Camino.


 Conchy y Marcelo

Aunque nunca os hubiese visto, a todos os conocía desde pequeño.

Villaba, La Virgen del Camino, Las Caldas, Caleruega… probablemente confunda lugares, fechas y nombres pero eso es lo de menos.

La primera historia que recuerdo —la que más veces repetía— era la de los ejercicios matinales con el Padre Cura, las vueltas alrededor del colegio, el agua de las duchas helada cuando había que lavarse con nieve, los chapuzones en la piscina incluso a través de las capas de escarcha… una rutina dura pero que forjaba hombres de verdad. Hombres como mi padre. Hombres como vosotros… Me contaba luego que después del frío, después del deporte, el cerebro funcionaba mejor que nunca. Es cierto, no había más que verlo… que veros a todos. Y esa rutina —como tantas otras cosas de aquella época— sin duda marcó su vida. Hasta casi el final no dejó de madrugar. Las ocho eran demasiado tarde para seguir en la cama, había mucha vida que aprovechar y, mientras fue capaz, tampoco dejó de hacer aquellos ejercicios que habían marcado su forma de ser, aquellos ejercicios que, desde siempre, yo también hago porque él era alguien a quien imitar por más que fuese inimitable
.
También entre vosotros conoció la música.

Esas eran otras de las historias: cuando esperaba escondido a que se vaciase la capilla para quedarse a solas con el órgano o cuando espiaba a un grandullón que tenía una guitarra que de vez en cuando le dejaba rasguear… Un grandullón que con el tiempo se convertiría en un hermano. Uno de tantos. Un “hermano del camino” como rezaba la corona con la que hasta el último momento quisisteis estar presentes…

En definitiva, una vida de estructura circular, por así decirlo.

Todavía recuerdo la emoción con la que regresó del primer encuentro con alguno de vosotros. Aquel encuentro en Latores (Oviedo) que se convirtió en germen de tantos reencuentros posteriores, del gran reencuentro que tanto significó para él como sé que significó para vosotros.

Recuerdo como le brillaban los ojos mientras sentados en el salón nos narraba a mi madre y a mí todas las emociones de aquel día. En la segunda reunión en Ribadesella todavía estaba bien; a la tercera en Burgos ya no pudo ir. Lo acababan de operar.

Lo afrontó como supongo que afrontabais aquellos baños en la piscina helada. Un mal trago del que salir con los nervios a flor de piel pero con la cabeza más despejada que nunca.

Así fue hasta el final.

En casa nunca escuchamos un lamento. Sé que vosotros tampoco por más que muchas veces todos viésemos el dolor reflejado en su cara.

Nunca quiso ser fuente de dolor para nadie —en casa nunca lo fue—; él actuaba en el otro lado del negocio. Él transmitía vitalidad. Lo hacía con su guitarra. Lo sigue haciendo en todos los vídeos, las melodías, las composiciones que nos ha dejado…

… pero, por supuesto, no sólo era su guitarra; de hecho incluso, a veces, le incomodaba tocar. Nunca le gustó estar bajo el foco. Nunca quiso ser el centro de atención; por más que le hiciese feliz que vosotros le reclamaseis, tampoco quería cansaros. Todos sabemos que no lo hacía pero él era así. No le gustaba levantar la voz, prefería escucharos, apreciaba lo que decíais desde un segundo plano con su sonrisa de complicidad siempre en los labios. A él le gustaba desenvolverse en las distancias cortas; se hacía fuerte en su esquina por la que todos íbamos pasando cuando de veras lo necesitábamos. Las conversaciones en ese espacio íntimo, las conversaciones a sotto voce siempre suelen ser las más importantes; donde de veras se conoce a la gente, donde todos lo conocimos a él porque era allí donde de veras se sentía a gusto, donde nos hacía sentir a gusto a nosotros.

He dicho que nunca levantaba la voz y es cierto, no le hacía falta porque nunca hablaba por hablar pero cuando lo hacía todos se detenían a escucharlo porque sabían que lo que tenía que decir era importante. Es algo que siempre llamó mi atención y supongo que vosotros también os habréis dado cuenta… Seguramente algo así ha de ser la definición de ‘empatía’ porque, a su alrededor, era impensable la palabra ‘conflicto’. Probablemente por algo de eso lo queríais tanto, probablemente por algo de todo eso —y por mucho más— habéis venido desde tantos sitios (León, Ponferrada, Benavente, Madrid, Pamplona, Ciudad Rodrigo, Valladolid, Santander, La Coruña… así como de todos los rincones de Asturias) para compartir con nosotros el último chapuzón en esas aguas heladas… y si no habéis podido venir, por supuesto habéis estado de tantas otras formas, flores, poemas, llamadas telefónicas y tantas y tantas palabras en éste blog —que también fue el suyo— y que tanto nos han reconfortado por más que a menudo nos hiciesen saltar las lágrimas.
Nuestras lágrimas que son las vuestras porque a su lado todo significaba ‘unión’.

Mi madre lo sabe de primera mano y yo esperaba con nervios a que regresasen después de cada uno de vuestros encuentros porque aquellas cenas de entremeses y sopa caliente eran fantásticas. Ellos —mis padres— estaban exultantes. Rememoraban todos y cada uno de los momentos, contrastaban impresiones, se emocionaban… eran felices. El gato y yo los mirábamos con ojos de gato tratando de hacer nuestras aquellas sensaciones por más que no pudiésemos asimilar semejante torrente de nombres y anécdotas. A algunos ya os conocía, a algunos ya os quería, ya erais mis “tíos”… ahora todos lo sois y, por eso, cuando estos días veníais a abrazarme diciendo que erais uno de sus compañeros, yo os pedía que me dijeseis el nombre. Os conocía a todos. Todos los nombres y todas las caras (de tantas y tantas fotos, del año pasado o de hace cuarenta…). Únicamente se trataba de emparejar unos con otras. Únicamente se trataba de reconstruir ese pasado —y, por suerte, éste presente— del que tanto he oído hablar. Ese futuro que sé que seguiréis compartiendo con nosotros.

Nada más, una gratitud inmensa por parte de mi madre y mía sobre la que no es necesario insistir y una sonrojada disculpa por la tardanza de estas palabras pero comprenderéis que era difícil encender el ordenador y abrir el archivo de las emociones.

Con vosotros se hizo hombre y con vosotros pasó estos últimos años que, pese a todo, resultaron maravillosos; ya lo dije antes: una vida de estructura circular pero lo bueno de las estructuras circulares es que nunca tienen final.
Marcelo - Fecha: 27/01/2010 15:57

(60 MOG) N + (60 MFA) C

(60 MOG) N + (60 MFA) C

No, no es una fórmula matemática de teorema alguno que me haya puesto como prueba Fernando Box. Os despejo la incógnita. Significa mi jeroglífico que, según me informan mis pajaritos desperdigados por todas las ramas patrias, hoy dos muy queridos compañeros llegan a la sesentena, Máxi Olóriz Gorráiz (N=navarrico) y Martín Fernández Alonso (C=cazurrín).

Lo que os hago llegar desde esta Furrielería para que todos les tiremos de las orejas hasta sesenta veces sesenta en cada una.

Felicidad en vuestro día, amigos, y que cumpláis muchos más. Con todo cariño.  

PACHI SAN JOSÉ

PACHI SAN JOSÉ

Aunque de santo más bien poco, solo el apellido. En aquellos años de León en los que "casi" nos educan, era el "San José" de la yeguada del 61, Recio de segundo y Francisco Javier de nombre con el Fray delante en Caleruega.

El gordín oficial del curso, título compartido con José Manuel Criado.

Árbitro de futbol insobornable, listín, cabecita privilegiada para las Matracas, por lo tanto "enchufao" y protegido de Fernando Box. Discutidor profesional, blanco cuando es negro y noche cuando es día. Bandurria primera trinaba como los ángeles, en la fila entre el Ministro y Helio Pedregal, y por delante de Javivi. Fray San José colgó los hábitos en Caleruega justo el día antes de la profesión.

Se ligó a mi hermana Pili y la matrimonió.

Hoy es mi "cuñao" del alma a quien tanto quiero, pero podía haber sido un canónigo cojonudo.

DESPEDIMOS A MARCELINO

DESPEDIMOS A MARCELINO

En realidad tengo pocas ganas de escribir. Os contaré. Ayer fué un día un poco extraño, emocionante, triste. Despedimos a Marcelino como sabemos, con cariño y con sincera tristeza. En Oviedo nos reencontramos unos cuantos compañeros que portábamos el cariño y pésame de todos vosotros, sin distinción.

Y unos pocos frailes, Alcalde, José Antonio y el PaCura, gracias hermanos Dominicos.

José Luis Alcalde ofició la Misa de despedida en la iglesia de Santo Domingo, de su cuello y sobre su casulla colgaba la acreditación del reencuentro de Octubre 2007 en la Virgen del Camino con un retrato de Marce como símbolo de su cariño "in pectore". Misa en la que se habló de amor, de fé, confianza, la realidad de la muerte, recordamos a José Manuel Criado, las ideas de Javi Espinosa, y Julito Correas leyó el poema de Alberto Boaglio "...cuando yo me vaya no quiero que llores, quédate en silencio sin decir palabras..." con música de fondo de oboe y piano compuesta por Marcelino.

Ante nosotros solo el estuche pues la joya que es Marcelino ya ha quedado dentro de nosotros.

Y hubo música, la música que rodeó su vida, la música de sus alumnos de la escuela de Oviedo y la música de sus compañeros y hermanos del Camino, y su hijo  Marcelo recordó la inquietante protesta de su padre ante las dudas, los miedos y lo injusto de su enfermedad y aparecieron lágrimas en sus ojos y en nuestros ojos, y el Adiós Madre de mi vida sonó con alguna gargante encogida. Y besamos a abrazamos a Conchi. Y enterramos a Marcelino con las notas del Himno a la Virgen del Camino.

Y así fué pasando un día extraño, emocionante, triste. Pero allí estuvimos "todos" despidiendo a uno de los nuestros. Y nos volvimos cada uno a nuestro olivo en Madrid, La coruña, Cantabria, León, Gijón, Salamanca, Donosti, Logroño, Alicante, Málaga, Valencia, Bruselas, Barcelona, Pamplona, París, Zaragoza y Las Palmas...

Nunca te olvidaremos, buen amigo.


La inexorable (Marianito Estrada)

Viene con lentitud,

casi con parsimonia,

pero, como ave de rapiña

que no suelta la presa,

va minando el impulso

de nuestra sangre, socavando

la firmeza del corazón

y restándole bríos

al indómito potro del espíritu.

Nadie la invita, ella sola

se mete por las grietas insondables

de la fontanería corporal

y, lentamente, va quemando astillas

del poblado almacén de las neuronas.

Y de la piel, que se resiente,

y de la carne, que se humilla,

y de todas aquellas ilusiones

de la ardorosa juventud

que, resignadas, buscan junto al fuego

un tranquilo rincón para dormir.

 

Marcelino García Sal era una excelente persona y un excelente músico. Murió el pasado domingo, día 16 de enero. En Oviedo. Fue compañero de colegio, amigo y hermano. Que descanse en paz y que le acompañe siempre la música.


CUANDO YO ME VAYA (Carlos Alberto Boaglio) Leído por Julio Correas en el funeral de Marcelino.

Cuando yo me vaya
Cuando yo me vaya, no quiero que llores,
quédate en silencio, sin decir palabras,
y vive recuerdos, reconforta el alma.

Cuando yo me duerma, respeta mi sueño,
por algo me duermo; por algo me he ido.

Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada,
y casi en el aire, con paso muy fino,
búscame en mi casa,
búscame en mis libros,
búscame en mis cartas,
y entre los papeles que he escrito apurado.

Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco
y puedes usar todos mis zapatos.

Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama,
y cuando haga frío, ponte mis bufandas.
Te puedes comer todo el chocolate
y beberte el vino que dejé guardado.
Escucha ese tema que a mí me gustaba,
usa mi perfume y riega mis plantas.

Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima,
corre hacia el espacio, libera tu alma,
palpa la poesía, la música, el canto
y deja que el viento juegue con tu cara.
Besa bien la tierra, toma toda el agua
y aprende el idioma vivo de los pájaros.

Si me extrañas mucho, disimula el acto,
búscame en los niños, el café, la radio
y en el sitio ése donde me ocultaba.

No pronuncies nunca la palabra muerte.
A veces es más triste vivir olvidado
que morir mil veces y ser recordado.

Cuando yo me duerma,
no me lleves flores a una tumba amarga,
grita con la fuerza de toda tu entraña
que el mundo está vivo y sigue su marcha.

La llama encendida no se va a apagar
por el simple hecho de que no esté más.

Los hombres que “viven” no se mueren nunca,
se duermen de a ratos, de a ratos pequeños,
y el sueño infinito es sólo una excusa.

Cuando yo me vaya, extiende tu mano,
y estarás conmigo sellada en contacto,
y aunque no me veas,
y aunque no me palpes,
sabrás que por siempre estaré a tu lado.

Entonces, un día, sonriente y vibrante,
sabrás que volví para no marcharme.

SIEMPRE ESTARÁS ENTRE NOSOTROS

En el silencio de esta madrugada del domingo que nace para despedirte, me doy cuenta de que algo profundo ha pasado entre todos nosotros que nos hace sentir con sinceridad y que consigue se desborden sentimientos.

Marcelino, buen amigo, en tu memoria y con sonido de guitarra he enlazado estas fotografías en las que te encuentras entre nosotros. SIEMPRE ESTARÁS ENTRE NOSOTROS.

Os dejo su esquela. Acabo de hablar con Conchi y parece estar muy entera.

MARCELINO HA FALLECIDO

MARCELINO HA FALLECIDO

Me acaba de llamar Carlines Bañugues para que os informe a todos que Marcelino ha fallecido a las 6 de esta madrugada.

No sé escribir lo que siento en estos momentos, solo que tengo mucho frío. Descansa en paz, buen amigo.

Ojala que Conchi y Marcelo puedan sentir todo nuestro cariño.

Os pondré cualquier otra información que reciba sobre su funeral.

1.- Al habla con José Antonio, el querido compañero Prior de los Dominicos de Oviedo, me confirma que el funeral será a la una del mediodía del lunes día 18 en la Iglesia de Santo Domingo de Oviedo.

 

SILENCIO

Permitidme que el silencio que estos días rodea este blog solo sea profanado por la música de Marcelino y que la tristeza que nos abruma sea solo despejada por su imagen.

NUESTRO HERMANÍN MARCE

NUESTRO HERMANÍN MARCE

Necesito llevar a la portada del blog el comentario que hoy nos ha escrito Carlos sobre el estado de salud de nuestro hermanín Marcelino. Ójala podamos enviarle toda nuestra fuerza junta. Mi cariño ya lo tienen. Un abrazo con mi fuerza, Marcelino-Conchi-Marcelo.

Queridos compañeros:

 Ayer estuve en casa del hermanín-Marce.Pude hablar un poquito con él y darle un abrazo de parte de todos y cada uno de sus amigos.Sabe que os interesáis día a día por su salud y que recibe muchas llamadas.

 Está muy malín y le cuesta respirar.Por dos minutos se levantó y nos acompañó a la mesa a tomar su yogur.Está muy débil y le acompañé a la cama de nuevo donde volvimos a decirnos lo mucho que nos queríamos.No tiene grandes dolores pero está muy apagado.Ya no se puede poner al tf así que os ruego no lo intentéis.Conchi y Marce Junior...os podéis imaginar.

 Espero verle mañana si Dios quiere y el temporal lo permite.Todo lo que os acabo de decir es con consentimiento de su mujer,Conchi.Ella puede dar noticias pero procurar no agobiarla.Permanecen ambos con Marce en su casa.

Lamento daros una noticia tan mala acerca de alguien que es mucho más que amigo.

 Hace días que ha guardado bajo llave su querida guitarra;eso me contó con voz tenue y masticando despacito cada palabra.

 Salimos(Mª Jesús,mi hija Bárbara y yo)envueltos en una gélida sensación.¡Qué malín está!El dolor más agudo sigue en mi interior y no abandona mi mente.Necesito darle muchos abrazos más.

 Carlos.

 

CRÓNICA DE LEÓN. (Isidro Cicero)

CRÓNICA DE LEÓN. (Isidro Cicero)

Me he permitido, sin el permiso expreso de Isidro, el ir reuniendo en un único documento su CRONICA DE LEÓN. Para facilitar su lectura en conjunto, me ha parecido oportuno reunir las seis entregas de su Crónica en el documento que dejo en __D E S C Á R G A T E__ del blog con el nombre de:

CRÓNICA DE LEÓN Visita Octubre 2009 (Isdiro Cícero).doc

Lo he ido ilustrando con las fotografías que tomamos durante aquellos días y alguna otra.

De la benevolencia de Isidro espero no me tilde de entrometido.

 

CRÓNICA DE LEÓN. 6 (Isidro Cícero). - Los Misterios Gloriosos

CRÓNICA DE LEÓN. 6 (Isidro Cícero). -	Los Misterios Gloriosos

Sexta y última parte de la Crónica de León que Isidro Cícero, "por fin he terminado el parto de la última entrega sobre el santuario",  ha redactado utilizando como bendito pretexto su visita a León, junto a su "santa" Marga, del pasado Octubre. Gracias Isidro, precioso regalo de Navidad. Por cierto, amigo Cícero, ¿ya no quedan más misterios?


 

CRÓNICA DE LEÓN. 6 (Isidro Cicero)

 

c) MISTERIOS GLORIOSOS.

 

Me dijeron que era asturiano – y no tengo por qué ponerlo en duda – aquel que llevaba por los bares un ratón domesticado en el bolsillo de la camisa.

 

Habrás notado que la rutina me impulsa a empezar el tercero y último rosario rezado a la Virgen de la Virgen del Camino, como dice la canción, con una de esas anécdotas presuntamente chistosas que a mi me hacen sonreír de modo amplio y que a los demás a lo mejor no os hacen ni pizca de gracia. Nunca se sabe. Así que hoy me disciplinaré un poco, iré al grano, a ver si soy capaz, y de entrada haré el siguiente sumario, el siguiente abstract, a ver por qué no puedo yo ponerme también un poco académico de vez en  cuando: La gloria del Santuario está en el cristal. Lo glorioso del Santuario son los misterios que están , sobre todo,  en la vidriera por dentro y en los bronces superiores de fuera: La gloria es este muro traslúcido, que cierra el edificio por la parte del viento gallego.

 

 

Como sopla del poniente y viene acarreando humedades generadas en los abismos del océano, el gallego hace polvo la piedra. Lo hemos observado cantidad de veces  en las portadas del camino de Santiago antes de llegar a este crucero y en la propia Salamanca. Y también lo hemos observado en el pueblo de cada cual, allá en la montaña. Si no estuviera a sotubio, Vibot - te mando con esta última palabra un retrasado abrazo de felicitaciones por tu cumple - de qué iba a conservar el pórtico de la Gloria del maestro Mateo la gracia polícroma y la frescura musical que conserva.

 

Ahora bien, te lo digo de verdad: Con el cristal pintado por Ràfols Casamada, el gallego no puede. Se jode el gallego.

 

El primer misterio del cristal es el propio cristal. Cada pieza de cristal aquí es una baldosa de por lo menos veinte centímetros de grosor, si no son treinta. Los cristales de este gran ventanal de 105 metros cuadrados están fijados de manera muy diferente a cómo los aseguraban nuestros padres en aquellas casucas nuestras. Los cristales de nuestras ventanas ellos los fijaban con un poco de masilla para apoyar la labor de las ocho puntucas pequeñas de las de a siete pesetas kilo, dos en cada borde,  que servían para que no se moverían cuando vendría el viento fuerte. Para que no entraría el aire frío del regañón, ni del ábrego, ni del cierzo, ni del solano.

 

A los cristales de la Virgen no los menea ningún vendaval. No los zarandearía ni ese viento criminal del sur de Marruecos contra el que, según nos contó Herodoto y vimos refrendado en “El paciente inglés”, los beduinos salían a pelear con largos cuchillos. No los agitaría ni la luz divina, no los movería ni una nueva venida del Espíritu Santo que, como todos sabéis, bajó del cielo de repente cuando esos hombrones de ahí afuera eran clandestinos y estaban reunidos, en secreto, cagados de miedo. Los cristales de la Virgen que diseñó Casamada y que diseñó Casamada y realizó en Chartres Gabriel Loire están a prueba del Fuego, del Viento y del Agua; están incrustados en un cemento especial, formando lo que se llama glass beton o beton glass, lo mismo me da que me da lo mismo.  A propósito de estos materiales diseñados para fijar los cristales en sus marcos, me viene ahora al recuerdo que  los ingleses de Southampton, - por lo menos los de Southampton, no he conseguido yo hablar ni escuchar a todos los demás- llaman a la masilla putty, pronunciandola p^ti. Mira que son raros, llamarla  p^ti cuando bien claramente se ve que es masilla.

 

No podrá el gallego con el cristal porque el cristal es un milagro en si mismo. El cristal es un material de los que hay que joderse. Definiciones he consultado yo varias, calcula las que habrá llegado a analizar el físico ruso Gustav Tammann  hasta dar con esta maravilla de definición, que pongo aquí. Qué bueno que, con el paso de los días, viniese a continuación ahí abajo un comentario sobre ella de nuestro maestro Box, el físico; tampoco estaría mal otro de José Ramón Pajares Box, su primo, de quien acostumbro a aprovechar sus conocimientos en música clásica mientras escribo. Mientras llega el comentario de Fernando Box poniendo las cosas en su sitio, yo que no soy de ciencias y muy poco de letras, me atrevo a considerar la definición del cristal de Gustav Tammann una luminosa, sorpresiva y radiante obra de arte, ya me diréis vuestra opinión.

 

 “El cristal”, dice Tammann,“es un líquido” (ahí va la osa) “helado” (¡oñooo!), “de una extremada resistencia” (joe) “y con una velocidad” (ósper) “mínima de flujo” (ahí va otra vez la osa) “prácticamente infinita”.

 

No me digas que no os habéis quedado de una pieza. “¿A quién se le iba a ocurrir que está ante líquidos y flujos cuando mira la luna de un escaparate?”, se preguntaba ante esta misma definición el filósofo alemán Hans Blumenberg.. ¿Quién pensaría?, añado yo, que está ante líquidos helados y flujos lentos cuando observa esta vidriera grande del poniente, o las vidrieras de las 3+4=7 ventanas de abajo, o las vidrieras de miel de las 7+6+7=20/VERITAS del sur que dan a la carretera e incluso al otro lado de la carretera, a la parte del convento de la Fundación, donde estuvieron a punto de formarnos?

 

Así que, visto desde una perspectiva no teológica sino geológica, es decir, visto con una perspectiva de millones de años, este rectángulo luminoso del poniente que tanto te apena, Vibot, en el fondo es un conjunto de líquidos profundamente congelados, indescriptiblemente resistentes y lentísimos, pero que  a pesar de esa lentitud, no conservarán durante toda la eternidad las gloriosas formas que les imprimió Albert Ràfols Casamada. Acabarán  fluyendo, no hay mal ni bien que un millón de años dure. Así que va a tener razón el de panta rei que te explicaron a principio de curso cuando viniste a que acabaran de formarte aquí, a mi tierra verde y húmeda.

 

Si en el Jubileo del año 3 millones, pongo por caso, nos hiciéramos peregrinos de Santiago (¿nos hacemos?) estos cristales, a lo mejor ya han tenido tiempo de descongelarse y de fluir un poco. A lo mejor para entonces ya nadie se acuerda de qué vientos trataban de protegernos esos cristales. A lo mejor ya se ha olvidado incluso el nombre del Viento Fundador que les da sentido: Esto ya pasó una vez con otro viento del desierto cuyo nombre no te lo puedo decir; no porque no lo recuerde, sino porque nunca lo supe y porque no lo tiene, o, si lo tiene, los bereberes lo mantienen secreto en la clandestinidad desde que un rey de ellos prohibió pronunciarlo como castigo por matado a su hijo primogénito, primero arrastrándolo por las dunas y luego sepultándolo en los arenales del Sahara. Si no me crees, lee a Herodoto, o aun mejor, pon una vez más, (¿cuántas van ya?) el video de “El paciente inglés”.

 

Aquí no lo quiera Dios nuestro señor, porque eso querrá decir que contra todo pronóstico las puertas del infierno han prevalecido sobre ella. Por cierto, ni del infierno ni de los otros novísimos, excepto la muerte, y esta transida de vida, en este santuario moderno, razonable, espiritual no aparece ni una sola palabra, ni un solo monema, ni un solo espárrago. Aquí dentro no hay amenazas, hay sólo consuelo, espíritu, piedad. Pero bueno, eso no evitará que acaben mezclándose todos estos colores de las cristaleras. ¿Cuándo? Cuando se derritan y fluyan, pero nosotros quizá ya no estemos allí para lamentarlo.

 

Como otros ponen en sus libretas “mes de las rebajas”, o “mes de las vacaciones”,  yo al ya lejano mes de octubre del 2009 lo tengo apuntado en la mía como el “mes de los cristales”.  Nada más terminar este viaje a León, estuve visitando el museo de Svarovsky en Wattens, donde entre otras fantasías te enseñan la pieza de cristal tallado más grande del mundo. No sé los kilos que me dijeron que pesaba la dichosa piedra. Lo que tardará, Dios mío, en fluir y en derretirse. En León, José Mari nos enseñó todas las vidrieras de la Fundación al completo con mucha más detención y deleite que el que estáis comprobando. Después, y junto con Isabel, nos subió hasta las vidrieras del primer tramo de la catedral. De hecho nos metió dentro de la catedral, no por la puerta principal ni por ninguna de las laterales, sino por una de esas vidrieras. Quiso que viéramos in situ las reparaciones que les estaban practicando. (Perdona la tardanza, Isabel, pero si lees estas líneas sábete que te enviamos un abrazo de felicitaciones por tu cumple. Ni aún trayéndote de Wattens unos pendientes con el sello del cisne, que no te los traje lo siento, habría correspondido adecuadamente a vuestro afecto, que lo sepas).

Pero bueno, regresemos adentro para ver la vidriera principal de esta paramera. Dicen que la imagen central de estos 105 metros de vidriera son esos dos trazos blancos de luz, uno vertical, otro horizontal, que se cruzan a una determinada altura y dejan los topacios, las esmeraldas, los grandes rubíes, a los lados . Todos dicen que es una cruz blanca y luminosa y que simboliza el misterio glorioso de la Resurrección del Señor. Si todos lo dicen, así será. Pero miradla atentamente. ¿Dónde habéis visto vosotros una cruz como ésta? ¿Qué clase de cruz es? Porque no es latina, ni griega, ni copta, ni rúnica, ni esvástica, ni egipcia, ni celta, ni visigoda, ni de Malta, ni de San Andrés, ni patriarcal, ni de Lorena, ni de Caravaca, ni de Santo Toribio, ni de Calatrava, ni de Alcántara, ni de Santiago, ni de lis. Ni siquiera es la cruz de Guzmán, que consiste en cuatro espadas apuntando un punto del centro geométrico, y según me explica José Mari, yo no lo sabía, reforzaba sus amenazas con el suplemento de un nido de víboras. Si es una cruz, que lo será,  es una cruz especial.  Ahora bien, ¿qué cruz?  Debemos aceptar que “todas las cruces, en cuanto cruces, son buenas, pero las de plata o de oro son mejores”, como decía Preciosa la Gitanilla de Cervantes.

¿Qué cruz puso aquí Casamada con la complicidad de los otros dos, Coello y Subirachs? A mi, como persona humana, Carrizo,  esta cruz de luz que Casamada puso aquí para indicar la Resurrección sólo se me parece a la de los cuadros del “Noli me tangere”. Los cuadros del “Noli me tangere”, esto bien me lo podrías explicar mejor tú a mi y no al revés,  representan la escena del Ajusticiado saliendo de los infiernos,  portando en la mano un estandarte luminoso de Campeón y diciéndole a María Magdalena, no me toques todavía, que todavía no he terminado la operación. La cruz de ese pendón del Noli, tiene la misma forma que esta cruz de aquí.

 

 La construcción habitual de esta escena en los cuadros figurativos es esta misma construcción de aquí, en esta composición abstracta: En la mitad de arriba, el Resucitado victorioso y la mujer ansiosa; en la mitad de abajo, el mundo oscuro: el sepulcro en cuanto sepulcro, los guardianes. Arriba, luz; abajo, oscuridad. La madera del coro, la divisoria geométrica entre los dos rectángulos menores, en los que se divide este cierre del templo, por la parte de occidente.

 

Esa cruz es esta luz, de acuerdo: La del “Noli me tángere”. Pero no la luz del “Noli me tangere” de Rafael, o de Pietro della Francesca; mucho menos del de Correggio o del de Fra Angelico. Sino el “Noli me tangere” específico y concreto de Giotto. No tendrás a mano una reproducción como ésta que tengo yo delante,  para que veas de lo que estoy hablando, y para que compruebes ahora mismo lo que te estoy proponiendo, sólo proponiendo.  Y para que me digas si encuentras coherente esto que te estoy diciendo, o no. A mi me lo parece. Si no tuvieras esa reproducción a mano, a ver si la encuentras en google, que las que yo he encontrado ahí son incluso mejores que esta en papel. Y luego hablamos, si quieres.

 

-          O sea que dices que la cruz de Casamada es la misma cruz del Giotto.

 

-          La cruz de Casamada es la de Giotto, sí, pero con un matiz. Como te conté el otro día, hablando de los colores de los dolores, esto  no es propiamente la cruz sino la huella que ha dejado la cruz aquí del estandarte de Giotto, al flamear, al ondear sobre estos cristales. No es la cruz de luz, sino la estela que ha dejado la cruz iluminada de la Resurrección, la bandera del vencedor de la muerte. No es una cruz física, aquí Casamada no puso objetos sino reverberancias de objetos. Es pues la marca del blanco estandarte de la Resurrección en la luz y en el color hueco, vacío. Y te lo digo porque Casamada usa el color para ordenar el espacio. No el color por el color, sino el color por la idea, la construcción, la estructura. La estructura, decía él, subyace en el fondo del proyecto y tiene ganas de  surgir a la superficie.

 

 

Ahí está Resurrección. Y si volvemos afuera, veremos, esta vez hecha por Subirachs, ahí está la coronación de la esposa del Espíritu Santo como reina y señora de todo lo creado. Aún más: Ahí está la Virgen de Agosto, Asunción. Ahora bien, sabéis mucho mejor que yo que Asunción no es otra cosa que una derivación occidental de Dormición. La iglesia ortodoxa griega a la Dormición /Asunción  la tiene un cariño extraordinario y la considera una de las doce fiestas fundamentales del año. A la Dormición / Asunción  los ortodoxos la llaman Koimesis, no sé si lo sabíais, yo hasta hace poco, tampoco, esto lo vas aprendiendo a fuerza de fijarte. Pues bien, ahí la tenéis, a María, separándose del suelo,  ascendiendo por el trazo vertical de la luz blanca, que acaso por fuera te resulte invisible, pero que por dentro, la has visto evidente. Por dentro este tachón de luz de arriba a abajo o de abajo a arriba, ya que hablamos de subir al cielo, también remembra la estela luminosa de la Ascensión, la pista de lanzamiento del Cristo hacia el cosmos, a donde va a prepararles doce moradas a esos pasmados de fuera; desde donde les enviará el espíritu que les de un poco de vidilla, y  desde el que un día ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos; Esto hay que verlo por dentro y por fuera, del envés y del revés, como aquellas medallas, Dios mío, que llevabais sobre el torso moreno y desnudo cuando os tirabais a la piscina, que por dentro eran el corazón de Jesús y por fuera el de María inmaculada.

 

Y ya que estamos cuando adentro, cuando afuera, te diré sinceramente lo que yo pienso. Esa pista blanca de cristal luminoso y abstracto de Casamada, en aleación con el bronce de Subirachs significa muchas más cosas. La tira de cosas. Puede ser el estípite de la cruz Giotto, no lo negaré. Pero además ese meridiano de arriba abajo parte el santuario y sus símbolos en dos. Es como la brecha del santo bautismo que abre por la mitad la historia sagrada como un libro. A la izquierda el antiguo testamento, a la derecha el nuevo, repasa la puerta por fuera para que compruebes por ti mismo esta coherencia. Esta brecha de luz de arriba abajo, es la puerta auténtica. La gran divisoria. Es la única pila bautismal que existe en este santuario. No hay ninguna otra, ni de piedra, ni de bronce, ni de plástico, no busques más. Al atravesar esta luz, todos quedamos bautizados en el espíritu. Ya habéis oído que antes Juan bautizaba con agua y con sal, no tenían otra cosa. Pero esta puerta (Yo soy la puerta) bautiza con Espíritu Santo, con luz  y con fuego, mira para arriba y lo verás.

 

En este Santuario la mayor parte de las cosas son símbolos, y están preñadas de irrealidad. Sólo tienen de realidad aquello profundo que la verdad significa, pero no tienen nada de aquello que las cosas poseen de operacionalidad admíteme por favor este cacho palabro, con lo que la verdad actúa para producir pólizas administrativas, papeleos y tal, no sé si me explico.

 

A la resurrección los griegos la llamaban Anastasia, la Anastasia Santa, ya tuvimos ocasión de recordarlo cuando dimos aquella clase de “María anastasein epi ton orón”, o como se diga. Pues ahí está el misterio de la Resurrección. Ahí está también el misterio de Pentecostés, el fuego del cristal rojo que por dentro penetra en las sombras de los apóstoles, mientras que por fuera ellos siguen mirando como tontos hacia el frente, hacia el infinito poniente con sus ojos semivacíos, siempre cara al sol de la tarde, que por eso un hombre de blanco que estuvo en este santuario los llamaba “los falangistas”.

 

Parecen moais de la Isla de Pascua, eso parecen, no me digas que no. Las filas de los moais constituyen otra fachada de otro misterioso santuario que es una isla en los mares del sur, que como los nuestros, mejor dicho, los de Subirachs, también tenían sobre sus cabezas unas coronaciones de color rojo hechas de piedras volcánicas de color del fuego; no quiero yo insinuar que fueran lenguas de fuego como las nuestras porque cuando hicieron aquellas enormes esculturas, los rapa nuis (“ojos que miran al cielo”, traducen algunos antropólogos)  todavía ni siquiera habían oído hablar sobre la existencia del Espíritu Santo: Neque si spiritum sanctum esse, audivimus, podían haber dicho como los efesios. Tanto aquellos apostolones de la Pascua del Pacífico sur, como estos apostolones de esta nuestra isla de la Pascua leonesa, tienen las cuencas de los ojos vacías, miran sin ojos. Ahora bien, en las grandes cuencas oculares de los moais de la isla del sur, rodeada de agua por todas partes, los rapa nuis les ponían corneas hechas de grandes conchas del mar y a las córneas les ponían pupilas de corales. Subirachs, no.

 

Parecen fósiles. Si los pesáramos cada gigante de estos de la Virgen del Camino arrojaría 61 arrobas de bronce, o sea que hay sobre poco más o menos 732 arrobas de bronce en apóstoles. Si midiéramos su largura y sumáramos la de los doce, tendríamos 226 seis metros de apóstol sobre poco más o menos. Parecen moais, parecen falangistas, parecen fósiles, parecen gigantes. Parecen – y me vais a permitir esta licencia- doce argüesos  oteando el horizonte a ver si le llegan los amigos del suroeste, que le llegarán cualquier día, para tomar con ellos otra cerveza en el Rey de España o por allí y enhebrar otro poco de conversación jugosa.

 

Estos doce, cuando llegó aquel viento que soplaba fuerte inundando toda la casa donde estaban y haciendo que se vieran las lenguas de fuego sobre sus cabezas no estaban de pie como los veis ahí afuera, estaban sentados, en esto la Escritura es clara y tajante, repasadla si no. No admite interpretaciones más o menos libres la Escritura, como algunas que se están haciendo sobre el celibato opcional de los curas, que no se pueden casar ni aunque se quieran..

 

 

-          O sea, Cicero enrolladísimo, de quien opino que con la edad, la nieta y algunos sustos de los últimos tiempos, se te está yendo un poco la pinza. Tú  piensas que este Santuario de Camino podría llamarse Rosario. Tú crees que todos los misterios gloriosos del Rosario están aquí, en la fachada de poniente y principalmente en forma de luz, unas veces por dentro, unas veces por fuera.

-          Sí, pero voy más allá. Yo opino que esta fachada del Poniente, después de todo lo que nos ha dado que hablar, encierra un sentido que todavía nadie ha especificado.

-          A ver con qué te descuelgues ahora, Cícero.

 

Y fue entonces cuando me descolgué con la tesis de que los tres Constructores del Santuario (Coello, Subirachs y Casamada) y un cuarto aún más decisivo que por ahora mantengo en secreto, alzaron aquí en el Páramo, no sólo la iglesia de Camino y de Rosario, sino el Primer Templo Ecuménico de este país pecador de la pradera, como antiguamente se hacían templos templarios. Yo, veo tu expresión de asombro y de perplejidad,  leo esta fachada nada menos que como el Iconostasio de un templo ortodoxo.

-          Anda ya.


Los iconostasios, como sabéis, propiamente dividen la parte del público de la parte sacrosanta del santuario. Aquí, este Iconostasio separa (pensándolo bien voy a decir, une) la parte del  “templo extendido” donde los fieles pululan, paseaban los peregrinos, pedía limosna el señor José, estudiábamos nosotros, nos reñían los frailes, nos aprendían literatura y nos ensayaban motetes,  de la parte  propiamente destinada al Santuario donde todo estaba orientado al encuentro con la Virgen y sus misterios. He dicho une y no separa porque cuando entonces decíamos impropiamente que los montes Pirineos nos separaban de Francia y la Cordillera Cantábrica nos separaba de nuestros hermanos castellanos y leoneses, luego te vas dando cuenta que sólo nos unía, a pesar de que para ello hiciera falta un poco de tiempo, de esfuerzo y de voluntad.

 

Sigo viendo tu gesto de perplejidad, pero el Iconostasio ¿no era un panel con puertas en el que la iglesia Ortodoxa coloca su iconos? Lo es. ¿No es esta fachada el panel donde los tres encargados de don Pablo pusieron sus imágenes? Lo es. ¿No estábamos en vísperas del Concilio, es decir en tiempos de incipiente curiosidad y exploración ecuménica? Sí, lo estábamos, más cuanto más nos alejáramos hacia la periferia de este centro de pensamiento que era la Meseta. Porque es cierto que por estos páramos los veteranos excombatiente aún estaban midiendo centímetros de blusa, larguras de mangas y coles masculinos junto a los femeninos en las piscinas. Pero te voy a decir algo importante. Había por ahí una cosa de la que casi no se habla, que nunca que yo sepa se ha puesto en relación con esta caja de zapatos y esta estrella colorá , una cosa  que se llamaba Le Saulchoir, una especie de Biblioteca de Alejandría del norte, con miles de libros viejos y nuevos sobre teología, filosofía, sociología, historia, biblia, arte, etcétera, etcétera.

 

En la gran biblioteca de Le Saulchoir las signaturas que empiezan por  226 se refieren a Histoire de l’Art; mientras que las que empiezan por 228 agrupan las mejores publicaciones sobre l’Architecture. En Le Saulchoir había otros hombres de blanco, ni mejores ni peores que los profesores de aquí, sólo que aquellos tenían otras vivencias y por tanto otras perspectivas. Somos arquitectos, somos artistas y si vamos a Alemania y pasamos por Paris, podemos darnos una vuelta por Le Saulchoir, hablar con los profesores de allí, consultar sus libros, y consultar su biblioteca. Si además de arquitectos y artistas somos dominicos jóvenes, lo que se cuece allí, que es profunda y fundamentalmente el sueño ecuménico, la estancia en Le Saulchoir nos resulta apasionante.  

 

Pues bien, atiéndeme con atención. La fachada del Camino contiene un Iconostasio con todas las de la ley, entre otras cosas porque contiene todo el Dodecaorton, voy a empezar a cobraros billetes de diecinueve euros por todas estas palabras que os facilito. No por las cosas que esas palabras indican, connotan o designan, que eso todos vosotros lo sabéis mejor que yo, sino por las palabras en cuanto palabras, porque son regalos muy agradables para el paladar del oído. Ya el padre Reyero, en su juventud, nos enseñó a paladear la eufonía del griego clásico y en cuanto a mi,  ya sabéis desde hace tiempo que os he salido un poco repipio.

 

Dodecaorton son las 12 grandes fiestas del año ortodoxo griego. Esas fiestas grandes van colocadas en los iconostasios en distintos rangos, en gradas, en hileras, en pisos, en tiers, como dice el otro. Como pueden, eso sí en tamaños diferentes según la importancia que se le vaya a dar a tal fiesta en tal localidad. Las 12 fiestas, por si no te acordaras, cosa harto improbable, porque se acuerda hasta Cícero son Anunciación, Natal, Presentación, Bautismo, Entrada en Jerusalén, Crucifixión, Anastasis, Ascensión, Pentecostés, y  Koimesis. Y ahora digo, será fachada la de la Virgen del Camino, pero  tiene todo lo que tiene que tener, como está mandado en los cánones, para ser también un Iconostasio.

 

En una de las entregas de esta Crónica de León os ofrecí mi particular versión sobre las influencias de las arquitecturas protestantes alemanas en la Virgen del Camino. Los protestantes dan preponderancia a la palabra en cuanto palabra y a la lectura literal de la Escritura y no practican la confesión vocal, no sé cuántos católicos la practicarán ahora, la verdad. “La Escritura es absolutamente soberana: es de Dios también en su forma. Es regla para la Tradición y para la Iglesia, mientras que ni la Tradición ni la Iglesia

son regla para la Escritura. Además la Escritura está fijada: proporciona el testimonio de testigos hoy desaparecidos en la misma forma en que ellos lo han dado”.

 

 Cuando nosotros estábamos allí, los confesionarios, por ejemplo, no es que hubieran sido eliminados, pero estaban escondidos. Sólo una lamparuca blanca en una hendidura del machihembrado zócalo de madera delataba la presencia interior de un confesor. Ahora ya he notado que el confesor ha recuperado protagonismo en el zócalo, y viene anunciado con su nombre y a veces con el apellido. Pero cuando estábamos allí, se empezó a leer la biblia en lengua vernácula, así se llamaba entonces a la que hablábamos todos. Cuando estábamos allí, presenciamos las primeras concelebraciones, muy solemnes, muy vistosas, venían hasta de Mansilla de las Mulas para verlas, con todos los padres extendiendo la mano al alimón, pasándose luego el cáliz unos a otros y dándose unos a otros el abrazo de la paz, cosa hasta entonces jamás vista en estas tierras de secano ni incluso en las de regadío en el rito oriental.

 

Cuando estábamos allí, vimos el tratamiento que se le daba a María en los bronces de la fachada, muy diferente al que se le daba en nuestras capillas particulares, aquel era compatible con el de los separados, los católicos y los ortodoxos. “Ahí tienes a tu Madre” aparece en bronce junto a Juan, muy junto a Juan, sólo que algo más elevada, que Juan y que todos ellos y mucho más fina y educada que todos ellos, incluido Juan.   Juan lleva pegado a un lado la palabra Apocalipsis y en el pecho aprieta un cáliz indicando cuánto amaba al contenido. Ella es aquí la platytera uranón, amada por los griegos. Las Glicofilusas eran las madonnas de la Dulzura Preocupada, acuérdate, pero las Platyteras, por ejemplo la Platytera Uranón de Subirachs en este Iconostasio tiene todo el aspecto de la que posee una Mirada Más Amplia que todos los Cielos, ya te acuerdas perfectamente de que los comparativos de superioridad elegían la terminación -teros -tera –teron, mientras que el tatos lo reservábamos para los superlativos. Una platytera, pues, Contiene Lo Incontenible; Mira hacia el Poniente con más alta visión que los apóstoles y,  por supuesto, muy por encima de todos nosotros. Comparativos de superioridad. Nunca en grado superlativo, como han hecho tantas herejías, jamás un -tatos, -tate, -taton que la pusiera como lo más de lo más, por encima incluso del propio dios.   

 

O sea, concretando y resumiendo. Lo que vengo diciendo y a lo que quiero llegar es al carácter madrugadoramente ecuménico de este templo del Santo Sepulcro en el que nos educaron y casi nos formaron, el casi lo pongo porque no nos descuidamos del todo. Nunca jamás, que yo sepa, se ha explotado esta condición ecuménica del Santuario, a lo mejor sí y yo no me he enterado. Esa mina de indulgencias que ha sido durante casi mil años el Camino de Santiago, ese filón sembrado de reliquias, plagado de románico gótico, renacentismo, barroco y neoclasicismo, se vio trastocado de repente con un crucero más, un sepulcro más, una virgen más. Pero no se ha destacado lo suficiente que ese crucero, ese santuario y esa parada es diferente a todos los demás jalones del camino. Y no porque su estética esté a años luz, sino porque su ética va en dirección contraria. Es una lección conciliar, antes del Concilio; una plegaria ecuménica, un Santo Sepulcro, que al revés del de Jerusalén, no está repartido y amojonado entre distintas iglesias y sectas.

 

Cuando estábamos allí, el Concilio no es como ahora, que casi han decidido “oblivioni mandare eum”, entregarlo al olvido, borrarlo de la memoria y de la historia, sino que cuando estábamos allí el Concilio se había convocado, sí, pero ni siquiera se había celebrado. Nosotros asistíamos a él en diferido. Sin convocarse, sin celebrarse, Coello ya había intuido genialmente de qué iba la cosa. Subirachs y Ràfols Casamada también aunque no fueran curas.

 

No hacía falta ser cura entonces para ver y  comprender que, en vez de matarse los unos a los otros con bombas de destrucción masiva pongo por caso, era bueno que los cristianos se abrazaran con fraterno respeto y amor, como acabaría diciendo el Concilio. O para convencerse de que quienes creían en Cristo y habían recibido el bautismo, fueran protestantes, fueran ortodoxos, estaban en comunión con la Iglesia católica –una comunión cuyo perfeccionamiento era cuestión de tiempo y esfuerzos -, como acabaría diciendo el Concilio. O que no había que renegar más de las raíces judías del cristianismo, ni del rico patrimonio espiritual compartido por judíos y cristianos. Ahí están mondas y lirondas, presidiendo la mitad de la proclamación de la palabra, las dos Tablas de la Ley Mosaica, con el Quinto Mandamiento No Matarás, profundamente destacado. ¿No era el sexto el importante?

 

 

-          Ecuménico, ortodoxo, reformado, protestante... ¿Y qué dejaron de católico en este santuario, resabido y resabiado Cícero?

-          De católico lo tiene todo. Es pura catolicidad el Santuario.

-          Pues ya me dirás, porque según tú, lo que no es Reforma luterana es ortodoxia griega. No sé yo qué dejas para la religión verdadera que, quieras o no, sigue siendo la nuestra.

 

Llegados aquí, no tengo más remedio que hablar del cuarto personaje. Del Artista Escondido. “Ahí va la leche. ¿Un personaje misterioso y oculto en una obra tan moderna?”  “Sí, téngolo por seguro” “Pues dime quién fue, que me tienes en ascuas”.

 

Había conseguido yo crear ese clima de intriga que tanto me gusta. Es como cuando empiezas a contar un chiste y en  lo que estás pensando es en la gracia que puede hacer al final. Pero retrasas ese final todo lo que puedes, estiras el detalle, te regodeas en el relato y así tratas de hacerte desear, no siempre lo consigues ni mucho menos. Pero tú metes por el medio cosas que nada tienen que ver, y durante un rato tienes a la gente que te escucha, desconcertada, no otra cosa es el ejercicio de la narración. Por ejemplo, ¿a que ya no os acordáis de aquel asturiano, me dijeron que era asturiano – y no tengo por qué ponerlo en duda –que llevaba por los bares un ratón domesticado en el bolsillo de la camisa con el que intentamos empezar esta crónica y que lo dejamos aparcado para no ser reiterativo y sobre todo para no molestar a nuestros amigos del Principado que ya tienen que estar fartucos del tópico etílico?

 

-          No hombre, no, no nos molesta, Cícero, anda cuenta ya lo del ratón. (Parece que los estoy oyendo).

-          ¿Lo del ratón o lo del artista oculto del Santuario?

-          Lo que quieras, bah.

 

 

Pues iba por los bares del barrio húmedo y llevaba un ratón en el bolsillo de la camisa con la misión de que cuando al asturiano se le cayera cualquier gota de vino, y se le caían muchas, como a ti, como a mi, antes de que mancharan la camisa o la corbata, y, lo que es más importante, para evitar las broncas de la parienta cuando llegas a casa, aquel ratoncito asomaba la cabecita sin salirse de todo del bolsillo, abría la boca y se tragaba la gota de vino. Simbiosis había entre el asturiano aficionado al vino y el ratón, aficionado también. Catorce vasos de vino seguidos se había tomado el asturiano antes de dirigirse de nuevo al camarero: “Moiga, bóncame un xiguito”. “Es que verá, primero tiene que pagar los anteriores, me dice el dueño.  Y que si no los paga, que no le sirva más chiquitos, lo siento en el alma”. El borracho, arremangándose: “Dígale al dueño gue salga, si tiene gones”.  Y el ratón: “Y si tiene gato, que salga también”.

 

Y ahora lo del Artista Oculto. No creo equivocarme si digo que existe un pensamiento profundo, derivado de un conocimiento muy especializado, en las trazas generales de esta obra de arte surgida en mitad de la paramera de León a un lado. Surgida como por un milagro. El autor intelectual, el inductor real es un Artista. Oculto.

 

-          El nombre, Cícero,  el nombre, que me tienes en ascuas.

-          Yves Marie Congar, dije despacio, con solemnidad.

-          Anda ya... Si Congar ni siquiera estuvo nunca en la Virgen. Qué tendrá que ver el culo.

 

Escúchame un poco con atención, que ya termino. Lo de menos es que haya estado o no aquí. Yves MarIe Congar creó una construcción intelectual formidable y tan innovadora que produjo escalofríos. A través de la red de los dominicos se transmitió a todos los terminales de la orden, a todas las franquicias. Estaban aquí los teólogos de la Ropa tomando medidas a los escotes y comprobando si el tejido de las bragas era demasiado suave, mientras por debajo, sin que lo percibieran, o percibiéndolo lo justo, estaba penetrando en el sistema intracelular del pensamiento tomista pero joven, la Teología del Espíritu Santo. Congar es el teólogo del Espíritu Santo. Dice que es el Espíritu el que deja entrar la luz, el que lo explica todo como en nuestro Santuario. Ese Espíritu de Jesús es lo que da sentido semántico a todos y cada uno de los monemas de la frase cristiana. Sin él la frase resultante no tiene significado, ni relevancia, ni importancia, sólo es sonido. Pues bien, Congar enseñó esto respecto a toda la Iglesia, a todas sus estructuras y a todos sus engranajes.

 

Congar fue el primero en colocar las bases del diálogo ecuménico que luego iba a cuajar en el Concilio, aunque por poco tiempo. Y sobre todo, y en esto creo que su pensamiento está perfectamente plasmado en la arquitectura del Santuario, es el que interpretó para la Iglesia el sentido más católico de la catolicidad. La Iglesia es católica, sí. Pero ¿qué quiere decir católica? Universal. Pero qué quiere decir universal. Que está extendida por toda la tierra. ¿Y en todos los tiempos? Y en todos los tiempos ininterrumpidamente desde el poder de Poncio Pilato.

 

Congar va más allá.  La catolicidad de la Iglesia es su presencia en toda la tierra y en todos los siglos, sí, pero sobre todo, es católica, es universal porque tiene la capacidad de recoger, asimilar e incorporar a si misma, los mejores valores de todos seres humanos. De aquí y de allá. De antes, de ahora y de después. De todos los creyentes y no creyentes. También de los no creyentes. De los ortodoxos, de los judíos, de los protestantes, de los musulmanes y hasta de los rapanui, que construían gigantes moais como nuestros apóstoles, o mejor dicho, como los apóstoles de Subirachs, sin haber oído nunca ni que el Espíritu Santo existe.

 

No soy yo quién para decir si Congar, como teólogo, tenía o no razón. Como Artista, como soñador,  como poeta, la tenía. Poetizó que todos los materiales aprovechables que cada uno de nosotros portamos, valen. Y que con todos los materiales humanos que valen y los que vengan luego y que también valdrán se va a construir un día el Cristo Completo, el Cristo Hijo de Dios Vivo, que todavía no existe, porque todavía está en construcción. En el Santuario a ese Cristo Completo futuro, se le espera. No está allí. Por más que cantáramos a Pemán, no está allí. Hay un cadáver, hay unos trazos de luz de Casamada, y hay un hombre de bronce terriblemente torturado, pasando las de Caín. Cristo no está.

 

-          Lo católico, según tú, es un ideal hacia el que caminamos.

-          Exactamente. Pero no según yo, que yo de esto entiendo sólo lo justo. Según Congar, sí, si yo he entendido bien a Congar. Según yo, lo que aporta la Virgen del Camino es la orientación de ese camino y su prefiguración.

 

Este santuario, volvemos al principio, es una sepultura con forma de rectángulo, de 50 metros de largo por 15 de ancho, para depositar en ella el cuerpo del Cristo muerto. Pero por dentro, esta sepultura está transitada por la luz en varias direcciones consiguiendo en la práctica que el sepulcro deje de ser sepulcro doloroso y se transfigure en espacio para el futuro viviente. La luz transfigura la sepultura. La luz hace de este rectángulo de viernes un lugar profético de domingo por la mañana, de primer día de la semana, muy temprano, al salir el sol. Aunque eso sí, muy lejos todavía.

 

La luz del santuario (abro llave aquí) también se divide en dos: la natural y la artificial. La natural procede de cuatro fuentes: las vidrieras del poniente, ese enorme estandarte blanco con todas las irisaciones que hacen los rubíes, los topacios, los zafiros y las esmeraldas del cristal, las siete pequeñas ventanas de la parte inferior, y las 20 del sur.

 

La natural procede también del lucernario cenital que cae deslizándose sobre el enorme panel del oriente sobre el altar y la dolorosa, siendo ella, esa luz y solo ella la que armoniza, concuerda, compatibiliza el intenso barroco del retablo con la austeridad monumental de la línea recta de todo el conjunto. Esa luz tamizada que cae de lo alto abarroca lo moderno y amoderna lo barroco. Al enorme panel del oriente, protagonista de todo este ámbito, Coello lo tiene enmarcado con dos enormes bloques de lajas, que cuando yo era pequeño me dijeron que las habían traído de los Picos de Europa, quizá me lo dijeron para que yo tuviera más devoción a esa pantalla, últimamente me han dicho que las trajeron de Boñar, no sé.

 

La luz natural transita directa por el sepulcro. 

 

La luz artificial es indirecta. Se trata de una línea continua de tubos blancos de luz todo a lo largo del rectángulo que transcurre por los dos paramentos laterales, ocultos  sobre el friso continuo de las estrías de madera que a su vez ocultan la práctica de la confesión vocal. Esta luz los fieles normales la ven indirecta desde abajo, nosotros desde el coro la veíamos brotar hacia arriba y la veíamos partir el santuario en dos áreas verticalizadas. Estas hileras de luz artificial cuando llegan a la pantalla del oriente, en cuyo centro está la virgen, se funden allí con la luz,  artificial también,  que se filtra por los lados desde el camarín, por detrás. Y entonces, comprobadlo vosotros también en las fotografías, el sepulcro adquiere un aspecto de gran sala moderna, presidida por una gran pantalla exenta en la que se sólo se proyecta otra luz, breve y destacada, la Virgen de la Virgen del Camino, como decía aquella antigua canción.

 

Un templo que por dentro es una risotada fresca surgida en mitad de la agobiante y agobiada paramera de tantas heladas, de tantos sabañones, de tantas nieblas.

 

Y con esto he terminado.

 

-          No me lo creo.

-          En serio, te lo aseguro.

-          Creo que te quedas con ganas de decir algo más.

-          Bueno, sí, si me tiras de la lengua, me gustaría añadir un par de cosas de propina.

-          ¿Son breves?

-          La primera sí, la segunda, no.

-          Empieza por la primera, a ver que pasa.

 

Me quedaba con ganas de hablar del homenaje que los artistas hicieron a los donantes de la obra de arte, a los mecenas, a don Pablo y de doña Rosario. La tradición de meter a los donantes en el cuadro viene de muy lejos. En los trípticos flamencos de Robert Camping, Van den Eyck y otros, la parte central está dedicada por ejemplo a la Virgen, pero en las dos laterales sitúan a la pareja de donantes de rodillas, el hombre a un lado y la mujer al otro o bien los dos juntos con las manos juntas en la tabla de la izquierda para poner en la derecha una escena complementaria, como es el caso de San José en el “Tríptico de la Anunciación” de Robert Camping.

 

Pues bien, Coello, Subirachs y Casamada también construyeron aquí una especie de tríptico con la Virgen del Camino en el centro, en el retablo, mientras colocaban al donante Don Pablo a la izquierda y a la donante doña Rosario Guerrero a la derecha.. Ya os dije desde el primer momento que el padre Coello tenía mucho interés en que Camino fuera también Rosario. Desde luego por la fijación con la Virgen propia de la Orden y, también, estoy convencido, por inmortalizar a doña Rosario, la generosa mecenas.  El padre Ignacio Blázquez Bautista, de Macoteras, tampoco se quedaba atrás en su afecto por las dos Rosarios. Nombrado en el Capítulo Provincial de Las Caldas de Besaya en 1954, el día de Todos los Santos como vicario del Provincial sobre los religiosos de la Casa de la Virgen del Camino, para encargarse de todos los asuntos relacionados con la obra de la Fundación, en el capítulo siguiente ya le hicieron Promotor Provincial del Rosario. Promover el Rosario fue pues para él, un encargo. En cuanto a la señora de don Pablo, estuvo tan vinculada a él que se ofreció a ser su madrina cuando celebró las bodas de oro como sacerdote.

 

A don Pablo no le retratan, podían haberlo hecho. De inmortalizar a Don Pablo se encargó Subirachs y decidió hacer en homenaje suyo la puerta del apóstol San Pablo con el texto – las palabras- de Corintios XIII, que habla de caridad. Se quería dar las gracias a don Pablo por la caridad que hacía con la Virgen, con el pueblo de León y también con tantos niños pobres de entonces. Gracias.

 

A Doña Rosario tampoco la retratan los artistas al otro lado del tríptico, podían haberlo hecho también. Subirachs la hace presente, la eterniza, pero sin nombrarla. Se limita a incrustar en el bronce, una piedra de río que la propia Doña Rosario recogió en su pueblo, concretamente en el lecho del río Porma. Ahí quedó la piedra de Doña Rosario para siempre en la honda del pastor Alvar Simón, formando parte de la leyenda primigenia y de la hazaña, de la milagrosa hazaña final.

 

Cuando la gente pregunte por la piedra, hay que hablarles de Alvar y de doña Rosario. Y, como una cosa llevará a la otra, hay que hablarles de don Pablo, de su persistente ensoñación allá en México sobre la Virgen a la que rezaba su madre. Y en aquellos años en los que otros patrocinaban las investigaciones para fijar el modelo de doble hélice para expresar el ácido desoxirribonucleico representando así la estructura tridimensional del polímero, Don Pablo se empeñó en patrocinar la construcción de una iglesia más en el país de las iglesias. Pero una iglesia como no había otra en toda España. Ni en el mundo entero había otra como aquella.

                                                                                       

FALLECE LA MADRE DE MIGUEL ÁNGEL DEL RÍO

FALLECE LA MADRE DE MIGUEL ÁNGEL DEL RÍO

Triste noticia en vísperas de días de alegría navideña. Me acaban de informar del fallecimiento esta misma mañana de la madre de nuestro compañero Fr. Miguel Angel del Río, Prior de la comunidad de la Virgen del Camino.

Amigo y compañero Miguel Angel, desde este lugar de encuentro queremos manifestarte nuestro cariño y nuestro apoyo en estos momentos difíciles. Realmente éste ha sido un año muy duro para tí con la pérdida de padre y madre.

Hoy todos rezamos contigo y te acompañamos en tu dolor. Descanse en paz.

Nota.- La capilla ardiente en el Tanatorio de Boñar (León) hasta la hora del funeral que se celebrará mañana día 23, a las 12 horas, en el pueblo de BARRILLOS DE LAS ARRIMADAS (León), en el santuario de la Virgen, ubicado en el centro del pueblo.

FALLECE RÀFOLS CASAMADA

FALLECE RÀFOLS CASAMADA

Toda la prensa nacional recoge el fallecimiento, a los 86 años de edad, de D. Albert Ràfols Casamada. Como sabéis entre los años 1959 y 1960 realizó las vidrieras del Santuario de la Virgen del Camino. Descanse en paz.

Os trascribo lo publicado en El País.

Albert Ràfols-Casamada, pintor y poeta catalán

Aportó una coherente obra de abstracción colorista

VICTÒRIA COMBALÍA 18/12/2009

 El pintor Albert Ràfols-Casamada (Barcelona, l923), que hubiera cumplido 87 años el próximo 2 de febrero, falleció de un paro cardiaco en Barcelona en la noche del 16 de diciembre. Reconocido como uno de los pintores más importantes de España, aportó una de las obras más coherentes, líricas y personales de la abstracción colorista, que bebe sus fuentes de Matisse, Miró y Rothko. A ellos les debía la importancia concedida al color, que él estructuraba en un esquema geométrico extraído de su tan admirado Joaquín Torres García.
Ràfols-Casamada abandonó los estudios de arquitectura y estudió en la Academia Tárrega, en donde conoció a la que se convertiría en su esposa, la también pintora María Girona. En l950, con una beca del Cerce Maillol, se fueron a París, una estancia que fue definitiva para descubrir la modernidad.

Me preguntan los periodistas cuál ha sido su importancia en el arte de nuestro país y qué vacío dejará. El vacío será inmenso, digo, porque había pocas personas tan cultas y tan generosas, tan abiertas de espíritu y tan solidarias, tan curiosas y dinámicas. Esta última particularidad parecería imposible en alguien tan callado y tranquilo, de leve presencia, como la representación, liviana y sintética, de los objetos en sus cuadros. "Nunca aprendí tanto de alguien que hablara tan poco", me decía ayer nuestro común amigo Miguel Milá.

Sin embargo, bastaba explicarle una exposición vista, un nuevo proyecto o un libro leído, para que sus ojos brillaran con interés. En el reciente homenaje que Edicions 62 le hizo en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), Josep Maria Castellet y yo coincidimos, sin decírnoslo, en un mismo recuerdo: mientras en Cadaqués todos íbamos a la playa, Albert se quedaba dibujando o pintando, y lo mismo hacía en su querido Calaceite: cuando los demás hacíamos la siesta o charlábamos, él estaba ya con uno de sus cuadernos haciendo dibujos.

Ayudaba a los jóvenes

No puedo olvidar una cualidad que hoy ya es rara, vistos los tiempos de competitividad y de crisis que corren: Albert ayudaba siempre a los jóvenes, captaba inmediatamente el talento de los demás, se interesaba por los proyectos ajenos y fue mentor espiritual y artístico de Carlos Pazos, Ramón Herreros, Jordi Pablo, Jordi Colomer....

Él heredó lo mejor de las actitudes de la Cataluña de preguerra: la civilidad del Noucentisme y la actitud abierta y radical de las vanguardias. Cuando conjuntamente con su esposa María Girona, el pintor Joan Hernàndez Pijuan y el escritor Carles Hernàndez Mor creamos la revista AMPIT, en l982, Albert nos hablaba de las pequeñas revistas catalanas de vanguardia que él conocía perfectamente: Un enemic del poble, Trossos, Arc Voltaic, L’amic de les arts o Hèlix. Su cultura literaria y poética era grande y admiraba a Rimbaud, Mallarmé, Ausiàs March y Joan Salvat Papasseit, como a Flaubert, Henry James, Proust o Virginia Woolf. Por otro lado, pienso en su tarea de educador y de educador de gustos: la escuela EINA, que él creó, se adelantó completamente a su tiempo. No sólo porque pensó en enseñar la disciplina del diseño tan pronto como en 1967, sino porque en sus aulas y jardines se hicieron acciones conceptuales de enorme radicalidad, como las Esculturas vivientes (en el curso 1974-1975) o el proyecto En torno a un tronco. Y en l980, adelantándose al boom actual sobre la gastronomía, se dieron clases magistrales de cocina en sus aulas (con Llorenç Torrado, Xavier Olivé, Miquel Espinet y Joan Enric Lahosa ejerciendo de chefs).

Como amigo que fue desde principios de los setenta hasta hoy, Albert Ràfols fue la persona más fiel, cariñosa, alejada de conflictos y abierta a las novedades que he visto en muchos años. Él y María Girona constituían una de las parejas más queridas del mundo intelectual catalán. Lo vamos a añorar mucho.

MI HERMANO ITO LLEGA A LOS 60

MI HERMANO ITO LLEGA A LOS 60

En estas horas de la madrugada leonesa, con una preciosa y brillante nevada en la calle, me váis a permitir que envíe hasta Valencia a esta paloma mensajera con nieve blanca en las alas que es el blog para, desde él, felicitar a mi querido hermano Andrés, vuestro compañero de Colegio, de la mejor uva de la añada del 60. El muy bandido, se me ha adelantado y ha llegado a los sesenta tacos. Y la nieve ha trepado hasta mi ventana.

Es mi hermano mayor, Ito, de Andresito, así le llamamos todos en la familia, siempre ha sido el mayor, desde que éramos niños. Era quien nos cuidaba, nos educaba, nos protegía, nos encarriaba, ponía la calma que otros no teníamos, no gritéis en la calle, no se puede tirar papeles, cuidado al cruzar la calle (la verdad es que en aquel León había más bicis e Isocarros que coches), cierra la puerta que el olor del aceite le molesta al papá. También fué cómplice, más bien parapeto de las travesuras de alguno de nosotros: guardaba en sus bolsillos las colillas que recogíamos por la calle y era quien se llevaba la bronca de mi padre por el tufo a tabaco Ideales. Lo que "mangábamos" en la frutería de Marcelo, algún higo seco o alguna castaña, siempre acababa en sus bolsillos por si a alguien cogían, y siempre le cogían a él. Las broncas de mi padre nunca fueron muy severas, era su ojito derecho.

Solo seguía siendo un niño para mi madre: recuerdo que en una frutería le pidió "una granada para el niño", el niño era mi hermano Andrés que ya tenía cumplidos sus 27 añitos; los coloretes de los carillos aún no se le han ido. Era el referente para el Josemari y el Froilanín, Froi. Dormíamos los tres en dos camas plegables, yo casi siempre solo, porque, decían, me movía mucho, en aquella galería que servía de dormitorio por la noche, de comedor, de sala de estudios, donde se guardaba la vez para entrar al baño ¿quién está? era la pregunta repetida, donde cosía mi abuela -artista del ganchillo-, donde Pachi daba clase de Mates a mi hermana Pili, donde se celebraban reuniones de mis amigos, después llamados G.L., donde tendía mi madre la ropa y donde después la planchaba, donde mis hermanas apilaban los discos del Dúo Dinámico, desde donde tirábamos las migas al tejadillo de la jamonería que había en los bajos de nuestra casa para ver aparecer los ratones...Ito y Froi dormían en su cama plegable pegados como dos calcomanías, cuando se daban la vuelta los dos se sentaban en la cama y se dejaban caer del otro lado, como dos autómatas. Y cómo roncaban los dos cabritos...fantasías animadas de ayer y hoy.

Era madrugador, no le gustaba la noche, Froi vamos a la cama decía casi sin haber dado las diez de la noche, el comer sí, toda "pal" cuto decía mi abuela cuando mi madre le daba lo que sobraba en la mesa, que era en contadas ocasiones.

Le encantaba jugar al futbol. Pero la música, el piano, cantar, eran sus pasiones. Hasta compuso canciones para el festival de Benidorm. Actuó cmo barítono 1º en Zarzuelas, y empezó a estudiar trompa, no es broma. Nuestro padre nos inculcó a los siete hermanos el amor por la música. Bueno, para ser sinceros, nos obligó a quererla; al cumplir los seis años, los siete (Alicia, Pili, Ito, Josemari, Carmen, Froi y Milagritos), uno detrás del otro, al Conservatorio a estudiar los cuatro años de solfeo y un instrumento. Por eso en casa había piano (mi padre decía que la cola la tenía en el desván), violín, violonchelo, bandurrias, guitarra, mandolina, alguna trompeta, etc. Y digo que nos obligaba porque no era muy agradable dejar a tus amigos jugando en la Plaza Circular y tú tener que coger el "Método" y "pal" Conservatorio cada tarde.

Ito tiene gracia, sorna, sentido del humor, parece tímido, a veces es serio pero no puede disimular su retranca (no penséis mal los de Ciencias). Y me siento orgulloso cuando veo que le recordáis con cariño. .

Y sobre todo era y es BUENO, buena persona, buena gente, buen chaval. Cuando me reencarne en otro mundo quiero volver a tener un hermano mayor como Ito, el mejor de los Cortés.

Perdonadme que solo haya recordado cosas de los años 60, pero son las viviencias que conservo con más ternura. El humo disipado de mi memoria.

Aseteadle con vuestras felicitaciones, merece ser mártir de cariño.Dadle la paz como en Misa.

Dany Daniel escribió una canción de los 60 que titulaba DECIR TE QUIERO, QUÉ DIFÍCIL ES.

A mí no me cuesta: te quiere este tu hermano que lo es. Que Dios te bendiga. Y que cumplas muchos más.

Josemari.

BENITO NOS PRESENTA A CANDELA

BENITO NOS PRESENTA A CANDELA

He aquí la nueva miembro de la familia, nuestra nieta Candela que llegó a este mundo sin problemas el día 9 del presente, una nueva novia para el nieto de Valdés pero antes tendrá que arreglar lo de la hipoteca de lo contrario no hay trato.

Un saludo para todos: Benito y Paqui......ta.

Benito Pérez Villalba

Amigo Benito, ¡QUE SEA ENHORABUENA! y no te fíes mucho del Pitu, el nietín mío si que es un partido seguro.

...Y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS.

...Y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS.

Estas son las tardecitas que cantaba el Rey David...Casi se me escapa, pero aquí estamos. Amigo Santines, muchas felicidades, chavalín, querido amigo.

Si no fuera porque hoy también cumple años mi "santa" Isabel, a la que estoy pegadito-enamorado desde hace 34 años, te echaría los "tejos".

Que seas feliz, maestro.

 

CRÓNICA DE LEÓN. 5 (Isidro Cícero). - Los Misterios Dolorosos

CRÓNICA DE LEÓN. 5 (Isidro Cícero). -	Los Misterios Dolorosos

No se me ocurre cómo encabezar esta quinta parte de la crónica que Isidro está redactando con motivo de su visita a León del pasado mes de Octubre. Simplemente, disfrutemos con su lectura que encierra la sabiduria, técnica, emoción y cariño de Isidro Cícero. Extraordinaria lectura para este puente. Magnífica oportunidad para aprender.

Gracias amigo Isidro, pero ya estamos esperando los GLORIOSOS.

 

 

B) MISTERIOS DOLOROSOS

 

Me han dicho que era gallego -y no tengo por qué ponerlo en duda- uno que siempre había oído repetir en la su parroquia, en la su aldea, que Castilla era ancha. Venía al volante del barreiros renqueante por aquella carretera descarnada de más acá del Manzanal, rumbo a León. No lo mencionan los autores, pero es probable que aquella tarde, como muchas otras tardes, contuviera el silencio abismal de la llanura; es probable que el cielo resonara con el eco morado de las rañas y con el estertor de las hectáreas, según el memorable esquema para captar el paisaje leonés que hizo una vez Luis Mateo Díez y que yo sigo al pie de la letra.  Al gallego le daba igual: El gallego no percibía el resonar, ni el silencio, ni el estertor. El gallego entraba en el secarral, como quien dice, pasando de aquellas grandiosidades, sólo que con una gran tensión en la bragueta  y siempre pensando en lo único.

 

Igual que muchos de nosotros entonces. Por la debilidad de nuestra carne, pensando en lo único nos quedábamos cantidad de veces, delante de cada uno de los tres retablos que frecuentábamos en aquel templo extendido sin reparar en sus silencios ni en sus estertores. Hablo del retablo repleto de angelitos que nos entregaron Antonio y Pedro, de Valladolid, el día de San Juan de 1730; hablo del Supercristo eucarístico, hecho de teselas café con leche, que ensambló Iturgáiz en la capilla de la Escuela Mayor y en cuya base izquierda siempre nos quedábamos mirando la copa caída que representaba la de Judas Iscariote, el traidor, y algunas de las treinta monedas de su contrato, creo que Iturgáiz no puso las treinta. “Lo único” nos hacía traicionar, de pensamiento y de obra, demasiadas veces nuestra santa vocación; de palabra bastante menos y creo que pecados de omisión en esta materia no se cometieron nunca allí, a lo mejor me confundo. Y hablo, cómo no, del retablo que el mismo Iturgáiz compuso para la Escuela Menor, cuyas teselas de oro y azules representan una virgen con la cabeza demasiado voluminosa pero muy joven, prácticamente de nuestra misma edad, llevando un pesado manto, más amplio que el de Isis, bajo el cual cobijaba a las glorias negras y blancas de la Orden. Ellos a la izquierda del espectador, ellas a la derecha.

 

Era mozo el camionero y andaba salido, ya digo. Con el traquiteo del camión, la mucha calor y las hormonas explotándosele, llegaba al páramo apretado de ingles. Los gallegos decían “anchaescastilla”, cuando se querían referir a cierta ampliación de las expansiones individuales, como beberse todo o porrón, meterse mano en octubre aprovechando las sombras al salir del rosario o acabarse los figos do hortiño da veciña. O a llevarse por delante todo lo que se meneara. Por eso, cuando, ya en la paramera, tropezó el camionero un grupo de muchachas que iban al pozo a buscar agua, detuvo la marcha, bajó con la manivela el cristal de la ventanilla izquierda, la de su lado y dio las buenas tardes muy educadamente sin apagar el motor y sin apear o acentiño. “Oigan, buenas tardes, ¿molesto si pregunto?”. El barreiros runfaba por lo bajo, al ralentí. “No, hombre no; pregunte pregunte, faltaría más”, contestaron a una ascasurriñas. Pero el camionero gallego, ruboroso, prudente, un punto tímido, no acababa de decidirse y hasta dos veces más formuló la cuestión previa a la cuestión: “¿Molesto si pregunto?” “Que no, que no, que no, pregunte pregunte, faltaría más ”, repetían ellas también por triplicado, ay aquella xenofilia del mundo rural, cuando aún no se había iniciado el desvirgue turístico. Mentalmente, cada moza adivinaba la respuesta que debería dar a la pregunta aún no formulada, para ser la primera en contestar al rubio mozo del camión. Si preguntara cuánto queda para La Bañeza, queda tanto; si preguntara dónde está la próxima gasolinera, descontando la de Astorga, en Trobajo; si dice de una fonda, (entonces aún los camioneros no preguntaban por restaurantes), en la Virgen... ”Pregunte, pregunte, pregunte”, insistían las mozas a coro. Cuando al final se decidió, al gallego los ojos se le llenaron de picardías mientras bajaba la voz hasta confundírsele con el rum rum del motor:

 

 - ¿Son ustedes putas?

 

Supongamos que las jóvenes no lo eran y le dicen la verdad (que no) y que el joven camionero gallego llega a la ciudad de León con las mismas apreturas; que detiene el barreiros a la entrada junto a la plaza de toros; que se acerca a un taxista y le pide que le lleve inmediatamente al burdel más cercano, porque ya no aguanta más. ¿Qué debería hacer el taxista cristiano en un caso como éste? Pues si el taxista ha escuchado en San Marcelo el sermón que acaba de predicar el famoso padre dominico fray Antonio Royo Marín, no tendría duda alguna. “¡No, no es lícito a un taxista llevar a un prostíbulo a un viajero que se lo pida¡ A no ser por causa grave, no es lícito. Si lo hace, si el taxista lleva al prostíbulo al viajero, peca mortalmente, porque colabora al pecado del otro de  forma próxima, aunque no necesaria”.

 

Pero al menos, aunque no le llevara y para no pecar ¿el taxista podría indicarle al camionero gallego, pongamos por caso, hacía dónde caía el lupanar leonés?  ¡Ni hablar!, contestaría Royo Marín. El taxista no puede en ningún caso indicarle al viajero dónde se encuentra el prostíbulo. ¿Por qué? Pues porque eso sería una colaboración voluntaria en pecado ajeno. Lo más probable es que (abro llave), en los apuntes  de moral de San Esteban habría además de la colaboración voluntaria en pecado ajeno, colaboración involuntaria en pecado ajeno, parece lo mismo pero qué va, colaboración involuntaria pero ajena en pecado propio y colaboración voluntaria pero ajena en pecado propio. Esto no lo sé, que no llegué a Salamanca, ni a Caldas llegué,  esto lo deduzco yo.

 

Viene a cuento lo anterior porque el sermón, el camionero, las mozas y el taxista eran de la misma época en la que se hizo un pequeño agujero en el páramo para meter en él la primer piedra del Santuario, un ejemplar de Proa, otro del Diario, algunas perras, y un certificado del obispo. El agujero debieron de hacerlo  en el mismo sitio en el que hoy está radicada la torre de la estrella colorá y visto lo visto, voy a acabar creyendo con el propio arquitecto y el padre procurador de aquella magna procuración especial - un tal Blázquez-  que el Santuario fue lo que es un milagro:  La Santa Iglesia católica de España no estaba entonces en la onda del discurso de este Santuario, el primer Discurso Ecuménico, Conciliar, Moderno y –diré más -  el primer Discurso Espiritual del siglo XX que ocurrió - ya quedamos el otro día en que este tipo e arte “ocurre” en vez de hacerse -  en esta península de nuestros pecados.

 

Ya que tenemos que referirnos al contexto social, religioso y político de aquel milagro sobre el páramo, hay que reconocer, como digo, que la santa Iglesia católica se hallaba en las antípodas del Discurso del Santuario. Ensoberbecida por su reciente victoria, la Iglesia se entretenía cuando entonces en una dura pontificación contra el cine, contra el baile agarrado, contra las playas, contra la moda y contra las piscinas. Los dominicos, ya lo siento mis queridos maestros, estaban en primera fila de esa pontificación. Lo que decía de los taxistas de León, la escuela de Salamanca lo aplicaba también a los “dueños de hoteles y a los taberneros” de todo el país, si en vez de vigilarlo y combatirlo daban cobijo al vicio. El padre Pedro Lumbreras, en esto,  iba aún más lejos que el padre Royo Marín y señalaba el grave pecado que también cometían los músicos por “tocar y tañer” en los bailes. O el que cometían los propietarios que tenían locales y los alquilaban para bailar.

 

El dominico asturiano Antonio García Figar, autor de la biografía del primer obispo de Madrid Alcalá, asesinado a tiros en el siglo XIX por un sacerdote andaluz loco y amancebado, no perdía de vista los materiales con los que se fabricaban las ropas interiores de las chicas, concluyendo, qué listo, que jamás debían ser de seda ni de otras materias suaves o acariciadoras: “Sublevan las sensaciones”, dictaminó. Esto a nosotros no nos pilla de sorpresa porque a nosotros ya nos decía el obispo húngaro Tihamer Toth: “Que tu pantalón sea ancho, que no te apriete, porque eso te puede excitar. También puede ser muy peligroso que cruces las piernas cuando te sientas, que metas las manos en el bolsillo, o que estés sentado largo rato, sobre todo si el sillón es blando”.

 

La Iglesia, día es hoy que aún no se ha arrepentido de su victoria, acabará condenándose por ello, pero sí nos conminaba a tener cuidado con la ropa peligrosa que podría provocarnos el gravísimo pecado de la masturbación, que el dominico García Figar te averiguaba por sus signos externos incluso sin necesidad de confesárselo. Nada más echarle la vista encima a un chico, Figar descubría si era un pecador solitario o no. Si tenías languidez en los ojos, si tenías pereza para el trabajo intelectual, si te parabas demasiado al andar, si caminabas a pasos cortos, si tenías ojeras y palidez, no me digas más, no me digas más, no me digas más.

 

Hasta siete eran las señales del aficionado al manubrio, según Figar. Cela, en la Mazurca para dos muertos, dice que también las señales del hijoputa eran siete. Una: tiene  las manos blandas; dos: no te mira a los ojos, tres... ¿cuál era la tres? No recuerdo, sólo me acuerdo de las dos primeras porque conozco a uno que coincide plenamente con ellas. Además tengo la ventaja de que si algún día, por casualidad, necesitara recordar alguna de las otras cinco, puedo enviar un correo a mi querido amigo Luis Carrizo Medina, a quien he llamado Pílades en algún momento, y se sabe todo el Cela del derecho y del revés y me lo dirá. Para que os hagáis una idea de lo que sabe, el otro día - y porque venía muy a consonante- me remitió un correo con esta cita del Nóbel gallego: “¡Cuán flaca es la memoria de los supervivientes, Santísima Virgen de los Cuchillos, venerada en Valladolid, cuán flaca es la memoria de los supervivientes!”

 

Para una mujer, decía Figar, un vestido decente no debe tener más de cuatro dedos de escote del arranque del cuello hacia abajo; las mangas en invierno deben ser largas y todo lo más hasta medio brazo en verano; y la falda debe llegar hasta media pierna. Los dominicos como García Figar, sobre la moda de los cincuenta tenían una opinión bien formada: No era una moda para vestir ni para desnudar, sino para semidesnudar. Y semidesnudar tenía más delito que desnudar del todo. ¿Porqué? Aaaa-migo. Pues porque el semidesnudo provoca más que el propio desnudo.  ¿Y porqué? Mi sobrino Alberto, el de León, me encanta por muchas cosas, pero esta forma suya de concatenar porqués me dejó fascinado.  Respondo que son sutilezas y a la mayor parte de los que no hemos ido a Salamanca lo más probable es que nos pasen desapercibidas a lo largo de nuestra vida, pero cuando lo piensas te das cuenta de que tienen razón, la semidesnudez excita insidiosamente el morbo de la curiosidad, acordaos de la malvada curiositas que dimos el curso pasado; mientras que la desnudez entera puede, bueno la desnudez entera es tan evidente, es tan directa, es tan sincera, es tan frágil en el fondo  que puede llegar a ser inocua. Al padre Figar, le provocaba “asco, le provocaba rechazo, le provocaba ganas de huir”.

 

Lo cual que había otro cura (no uni-ver-si-ta-rio), de allí, de cerca de donde yo vengo que para amenizar un poco la vida al acojonado personal y para que, cuando él muriera, ya cumplió con este trámite hace tiempo,  recordáramos como recordamos largos años sus celebridades, también clamaba contra la moda en aquellas iglesiucas a las que la gente todavía llegaba en albarcas: “¡Esas faldas tan altas¡”, predicaba. “¡Esos escotes tan bajos¡”, sonreía para adentro, aunque manteniendo por fuera un gesto de suma indignación: “¡Ahí, ahí es donde el señor obispo nos ha encomendado a los sacerdotes  y a los misioneros que empecemos a fijarnos; por ahí es por donde el señor obispo nos ordena meter mano con la mayor firmeza¡”

 

Dobles sentidos cazurros, ambigüedades de pueblo, de pueblo de alta montaña –se había criado en Portilla de la Reina- que aún perduran, sonrientes, en nuestra memoria colectiva.

 

¿Y la moda masculina? “El hombre que vaya desnudo de cintura para arriba”, decía Figar, “va deshonesto y escandaloso. ¿Por qué? Porque su desnudez invita a los niños y a los jóvenes a la imitación, les afecta. Esos desahogados inmorales tientan a las mujeres y, además, lucen a veces sobre su desnudez, Dios mío bendito, ¡una medalla¡” Este García Fígar era un exegeta de la Teología de la Ropa y  había descubierto además que el Cine estaba en manos de los judíos y que “al judío” lo que le interesaba era “la corrupción de las costumbres, porque era la manera más sencilla de hacernos a nosotros la guerra”.

 

Aún así lo que más fritos tenía a los padres predicadores eran las playas. Aquí era donde la Orden de Santo Domingo tenía una honda y hasta peligrosa desavenencia con el Régimen, aunque no llevaron a ninguno de ellos esposado. Bien claro lo denunciaba el Padre Royo Marín con pasión: “En las playas se practica un desnudismo procaz y desvergonzado.  Habría que imponer la separación absoluta de sexos, acotando un lugar para los hombres y otro para las mujeres. La autoridad pública incurre en gravísima responsabilidad ante Dios al permitir esas promiscuidades”.

 

No me consta qué remordimientos le entrarían al camionero gallego con el que empezamos esta crónica cuando pasaba todo empecatado ante la cruz imponente de la Virgen del Camino que entonces empezaba a encofrarse. Tampoco me consta, aunque ya me gustaría, qué le preguntaría Franco a su ayudante, cuando regresaban del Pazo en el coche que le regaló Hitler, aquellos dos veraneos del 58 al 60 por la misma carretera que el camionero rijoso, al ver también, cómo iba creciendo esta torre que se preparaba para albergar en su top point una estrella colorá. Supongo yo que se interesó más que nada por la altura y supongo que el ayudante le dijo que no se preocupara su excelencia porque no llegaba a los 150 de la de Cuelgamuros. Ahora bien, como sí pasa de los 150 metros, como incluso llega a los 153 y como a Franco no le gustaba nada que nadie le hiciera sombra, menos en cuestión de cruces, es posible que el ayudante le repitiera que no se preocupara su excelencia porque ésta de la paramera leonesa estaba en una planicie y la de su excelencia, subida a una cumbre de Somosierra, con lo cual la de León no le haría ninguna competencia.

 

La Santísima Virgen de los Cuchillos, venerada en Valladolid, también se llama de las Angustias, también se llama de los Dolores, también se llama de la Piedad.  “Perdolentes”, por otra parte, es como denomina a esta clase de vírgenes la liturgia del 15 de septiembre, puede que también la del Viernes de Dolores. La secuencia Stabat Mater Dolorosa iuxta Crucem lacrimosa para estos días la compuso probablemente Santiagón el de Todi, aunque hay quien sostiene que no, que la inventaron aquellos polémicos creyentes de Albi que tanto dieron que hacer al Fundador de todo este negociado.

 

Jacopone o Santiagón fue un personaje un poco cómodiríayo. Con indicaros que pertenecía al PESC, ya os explico bastante. Los del PESC eran unos exagerados, eran unos radicales. Se pasaban. El Papa tuvo que disolverlos de sus estados y excomulgar a bastantes de ellos con toda razón, porque le tenían frito con aquellas denuncias sobre lo fastuosamente que vivía el vicario del hijo del carpintero y sus parientes (los del vicario, los del hijo del carpintero y el carpintero mismo, con qué fastuosidades iban a vivir ellos, los inocentes): Los del PESC eran los Pobres Ermitaños del Señor de los Cielos, mira tú que nombre, mira tú qué indirectas, mira tú qué provocación. Otros que tal bailaban en aquella época de exaltados que no dejaban vivir al sucesor de Pedro, que no respetaban que había heredado de él las llaves, pero no sólo las llaves, sino el freno y la palanca de cambios. La motora no podía navegar si a el no le daba la gana. Tantas paparruchas sobre la santa pobreza, hombre, ya hartaban. Como si la pobreza fuera un mérito, como si los pobres fueran un lugar teológico, Pedro, como si a los pobres no los tuviéramos siempre con nosotros, ahí, a nuestra santa disposición unas veces para darles sopa, otras para darles pena a las beatas y otras para mostrárselos a los nuestros para que ganaran el cielo con la santa limosna de las que nosotros somos los intermediarios naturales. Aquellos Pobres Ermitaños del Señor de los Cielos (PESC) pensaban que podían machacar ellos la cabeza del Picaporte de bronce. Ingenuos. Peligrosos.

 

A raíz del Stabat Mater, me ataca otra vez la tentación de la curiosidad. Vaya clase de tentaciones que nos atacan ahora. Quisiera yo  saber si la Escolanía nuestra tenía en el repertorio esta poesía medieval del siglo XIV y si la cantábamos con la música de Pergolesi o no, me temo que no. Esta polifonía en nuestro templo dedicado a los dolores de la Dolorosa del Camino habría sido muy coherente. Habría sido muy bien acogida por los cultos burgueses de León cuando subían a aquellos cultos. Tengo que preguntárselo a Olóriz, a Vibot, a José Luis, a Baldomero, o mismamente a Bañugues. Lo saben seguro.

 

Tienes razón en matizarme lo de la coherencia que acabo de mencionar: Stabat no es sedebat, y esta Perdolente nuestra, claramente se ve que sedet y que no stat. Así que tienes razón: la secuencia de Jacopone y Pergolesi en cuanto al dolor casa muy bien en la escenografía del páramo, pero en cuanto a la postura, no. Sin embargo, supongo que estarás de acuerdo conmigo en que tampoco los cultos fieles leoneses iban a cogérsela con papel de fumar hasta ese punto y habrían admitido de buen grado la secuencia entera. Además a esta Mater Dolorosa, mírala al pie de la cruz que plantó allí Coello; lacrimosa, no dum filius pendet, sino lo siguiente: cuando ya Nicodemo y compañía han subido a la escalera con las tenazas de herrar en las manos (no he visto tenazas como las del tímpano de la capilla del castillo del conde de Tirol) con las que han arrancado los clavos y han descolgado al Filius, poniéndolo en brazos de su Santísima Madre, doloroso misterio del rosario y del vía crucis que tanto nos ha conmovido a todos siempre y tantos motivos nos ha dado para la compasión, Vibot,  y también para la misericordia.

 

La esencia de la estampa de la Virgen del Camino es esa foto. Es la crónica de ese instante inmediato al descendimiento; es ese momentum  en el que la madre tiene que sentarse (sedet, non stat) porque ya no se tiene de pie y porque ha llegado la ocasión de acoger por última vez en su regazo el cadáver del ejecutado y aún no ha dado tiempo ni siquiera a quitarle del todo el suplicio, ni las huellas del suplicio: Ahí sigue la corona de espinas, ahí siguen las heridas sin limpiar, ahí sigue la avería de la lanza, ahí siguen los destrozos de los clavos. A lo único que le ha dado tiempo a nuestra señora es a mirar y a acariciar con la mano derecha lo más dulcemente que le permite su congoja un bucle de la cabellera del rabí ajusticiado. Y, con la mano izquierda, a subirle un poco el paño de la castidad para que, con el movimiento o el trajín, no se le quedaran al descubierto al hijo, sus divinas vergüenzas delante de todos. Se ve que esta preocupación por el desnudo integral es profunda, supera a muchas otras y nos vienen de bastante lejos.

 

Esta es la estampa que los leoneses y asimilados llevamos en el corazón desde el siglo XVII para acá; a la que invocamos en las anovenas con jaculatorias que antes empezaban con las palabras “tristísima y dolorosísima Virgen Maria”; la que ponemos en grandes cuadros y estampas en nuestros negocios de baños, zapaterías y abarrotes en México; la que ponemos en las salas de juntas de nuestras florecientes fábricas de cerveza; a la que desde siempre venimos a ofrecerle nuestros hijos cuando nacen. A la que volvemos para consolarnos con ella, cuando a sus brazos nos los lleva la muerte.

 

Pero fíjate que he dicho, ya te habrás dado cuenta,  “mirar y acariciar dulcemente”. ¿Estoy atreviéndome a clasificar a esta Virgen como una Glikofilusa? Porque ciertamente tiene a su hijo en los brazos y le está mirando. Ah ya. Pero esa mirada no es de dulzura, sino de angustia. En sus ojos no hay una premonición sino una constatación.. No adivina como las Glikofilusas el futuro del niño, sino que el futuro que dijo Simeón, un cuchillo de dolor te atravesará el alma, ya se ha pasado. No hay diálogo de miradas entre madre y niño como en las Glikofilusas en las que la mamá mira al niño pensando en su terrible pasión y muerte, y la dulce criatura se enternece al notar la preocupación de la mamá y trata de distraerla con un pajarín, con una caricia, con un libro, con un clavel. Nada más acabar este viaje de placer a León tuve que ir a Innsbruck por motivos de trabajo y vi en el retablo de la catedral un ejemplo fascinante de esta Ternura, una madona con el niño pintada por Lucas Cranach el Viejo que los tiroleses adoran y llaman reina y madre del pueblo del Tirol. En las iglesias de los pueblos de mis condiscípulos hay algunas glicofilusas; en el mío no, porque había una y se quemó. O mejor dicho, la quemaron a su debido tiempo.

 

A su debido tiempo quemaron también casi todas las Galactotrofusas que había en Europa y había muchas. Las que se salvaron fue porque estaban en parroquias remotas, a donde no llegaba fácilmente la ira de los parabolianos de Trento - en su mayoría jesuitas y dominicos-  a quienes molestaba profundamente que una virgen santísima se sacara un pecho en el altar mayor para, sin recato alguno, ni pudor, ni vergüenza, dar de mamar al niño delante de toda la concurrencia. Era un escándalo. Pura pornografía era.  Una irreverencia. Y mandaron quemarlas sin contemplaciones. Al quedar tan pocas Galactotrofusas,  (el vulgo, vosotros y yo no, las llama Vírgenes de la Leche) alcanzan hoy día cifras  astronómicas en el mercado negro de arte robado. Cuando yo era un periodista en activo, le seguí la pista a una Galactotrofusa robada en mi tierra, que al cabo de ocho años recuperó en Alicante la Guardia Civil en una brillante operación. Conservo el expediente.

 

Bueno pues, cuando con bastante éxito de público y miles de muertos por los dos bandos, celebramos en Bizancio aquellas guerras tan divertidas de las imágenes y ganamos por goleada a los iconoclastas, - esos sí que quemaron theotocos y eleusas- , ya dejamos bien establecidas las características que en adelante tenían que tener nuestras Theotocos, en castellano Madres de Dios, en portugués Madredeus, en catalán la Mare de Deu.  Por eso, la del Camino no puede clasificarse así como así entre las Theotocos. Para que la del Camino fuera una Theotocos, tendría que mostrarnos a su hijo vivo y glorioso como Dios en su majestad suprema, no en forma de guiñapo humano como aquí en el páramo.

 

Yo comprendo que me enrollo mucho y que con temas como estos se me va un poco la olla. Por eso esta vez no me ha molestado que me interrumpieras parándome en seco la clasificación de vírgenes, cuando ya iba yo por las kyriotisas, las blajerniotisas y las platyteras. Me tiraste de la manga para detenerme.

 

-          ¿Molesto si pregunto?

 

Y yo.

 

-          No, hija, no. Pregunta, pregunta.

-          ¿Cuántos eran los cuchillos de la Santísima Virgen de los Cuchillos venerada en Valladolid?

-           Siete.

-          Y los de ésta.

-          Siete también:

-          Los siete Dolores, que dicen.

-          Xacto. Y, fíjate, para anunciar que este santuario está dedicado a los Siete Dolores del Camino, para que desde el primer momento nadie albergara la menor duda, Coello, como los grandes artífices de los templos de la antigüedad, va y pone el número 7 en la fachada.

-          ¿Dónde?

-          Ahí.

-          Sigo sin verlo.

-          Cuenta las ventanas, ¿Cuántas son?

-          Cuatro cuadradas a la derecha de la puerta y tres rectangulares a la izquierda. Siete.

-          ¿Lo ves? Antes ponían cuchillos reales, afilados. Es muy moderno abrir ventanas en la fachada a la altura de los ojos y que sean 7, como quien no quiere la cosa.

 

Es un quiño que te hace el genio. Si te das cuenta tú solín bien; si no, no pasa nada. Magistral sencillez de este arquitecto que concentra el mensaje, usa símbolos, pocos, para decir mucho y, sobre todo, no da puntada sin hilo. Por fuera, da la impresión de que Coello sólo abrió unas funcionales ventanas que podían haber sido más y podían haber sido menos, pero son siete. Ah, pero hay que verlas por dentro. Ven adentro, mira. Aquí Albert Ràfols Casamada, (que no se le vuelva a ocurrir a Windows tacharme Ràfols y poner Rafael sin contar conmigo) cubrió estos huecos con vidrieras. En la ventana rectangular de la izquierda, mira, la  corona de espinas, con el sudario quizá, con el paño de Verónica acaso. Mira la ventana del centro: Ahí puso la cruz del Calvario y la sombra de un cristo en la misma posición que el de Velázquez, con la melena tapándole la faz. Ahí se adivinan los lienzos blancos para descolgar el cadáver del patíbulo, el lienzo blanco para cubrir las partes pudendas del señor e  incluso el rectángulo blanco del INRI. Es un Calvario tradicional ¿Lo ves? No, lo adivino, más bien. Ese es precisamente el arte de Casamada, no te muestra los objetos en sí, sino la huella de color y de luz que ha dejado la presencia de los objetos, una vez que la anécdota de los clavos, del sudario, del INRI se ha evaporado. Es maravillosamente irreal, pero está ahí, o mejor dicho, ha estado. Desde luego, el juego de colores me encanta. A mi también.

 

Mira ahora el rectángulo de la derecha, míralo. Ràfols Casamada muestra ahí las huellas que han dejado en el cristal los tres clavos - rojos-,  la lanza que le abrió el costado, un redondel que tanto pudiera ser el reflejo de la luna de la Parasceve, que fue anoche, o la cara de aquel centurión del pelotón de ajusticiamiento que dijo que estaba feo matar a los hijos de Dios.

 

-          Maravilloso, la verdad.

 

Creo que si le dejan a Coello a su aire, me sigo enrollando, su obra habría resultado un desnudo total como las ultramodernas iglesias católicas, ortodoxas y protestantes que había visto construir en Alemania. Como las sinagogas que después del Holocausto había visto construir en Alemania. Pero los leoneses no entendían por entonces tanta sencillez para su patrona y reina y protestaron a don Pablo de tanta desnudez integral. Le pidieron un poquito de por favor, aunque no fuera demasiado. Condescendió don Pablo, condescendió fray Curro y ese poquito de por favor dio origen al milagro de la intervención de Casamada. También al de Subirachs. Entre todos ellos concibieron una imaginería imponente en la que, como decíamos ayer, están contenidos todos los misterios dolorosos del rosario. La oración en el huerto no la he encontrado, pero en compensación, Jesús es crucificado lo hacen dos veces: Casamada aquí en la vidriera del centro de la capilla de Guadalupe, (donde José María Cortés nos explica lo del Dainos), y Subirach en el Camarín, donde está el Cristo del Salmo 21.

 

Jose Mari nos dice que le llaman el Dainos porque una estrofa que se cantaba aquí empezaba con “Dadnos, Señor” pero la gente decía: “Dainos, señor”. Pienso yo que esta estrofa será la del Rosario de la Buena Muerte, que mi admirado amigo Maximiano Trapero me trajo este verano en un precioso disco titulado “La tradición musical en España. Semana Santa. Gusendos de los Oteros. León”. Trapero, lo sabéis, es catedrático de la Universidad de la Palma de Gran Canaria, Medalla de Oro de la Comunidad de las Islas Canarias y Medalla de Oro José Vasconcelos, entre otros méritos mucho más deslumbrantes.  Explica Trapero que este Rosario de la Buena Muerte lo cantaban los quintos de cada año, cuando todavía había quintos. En Gusendos la estrofa era: “Dadnos Señor buena muerte/ y tu santa bendición”. En otros pueblos, el mío entre ellos, cantaban: “Dadnos Señor buena muerte/ por tu santísima muerte”. Trapero, como José Mari, no se olvida de señalar que “en muchos otros lugares de la provincia leonesa, Dadnos se ha identificado con el dialectismo “Dainos”.     

 

Respecto al Cristo del Salmo 21, es un crucificado en bronce, tan metalúrgico y retorcido que quita la devoción, como me decían a mi los visitantes del año 65, aquel verano que hice prácticas de esto. Me ha conmovido sin embargo que cuando lo he visto de nuevo, tantos años después, he visto a gente silenciosa delante de él, con devoción. Y no sólo eso, he visto sus pies brillar de oro, de tanto besarlos y tocarlos los visitantes. Bien es verdad que brillan más el escudo de León, la calavera de San Atilano, le O de León que parece una moneda y sobre todo las napias de San Froilán en las puertas del sur.

 

Para nosotros, el dolor profundo de este Cristo era lo que él decía en ese Salmo. Berreábamos a gritos nosotros aquellas pendejadas de Pemán, que tanto le gustan otra vez al clero de hoy procedente de la fábrica rouco: “Diosestaaaaaquívenidadoradoresadoremos...”. Mientras, el Cristo de Subirach, más viejo, más sabio, más auténtico, más honrado, como podría decir yo, como podrías decir tú:

 

“Te grito de día y de noche y no me haces caso.

Y eso que dicen que vives aquí, en el Santuario

Y que eres la esperanza de Israel”.

 

O sea, que como nosotros. Vivíamos per ipsum, cum ipso et in ipso, pero no nos hacía ni caso. Pasaba. Y eso duele la de Dios, según dicen.

 

El  7 de los dolores lo repitió Coello dos veces más. Contad las ventanas de la hilera superior en la fachada sur, la que da a la carretera: Son 7. Contad ahora las de la hilera inferior: Son 7. Ya sé, ya sé que algunos de vosotros estáis pensando en posibles casualidades, yo os respeto, pero creo poco en casualidades y menos en las casualidades de los artistas.

 

Dos veces siete, además de ser catorce, ¿no te recuerda algo? Si, pero no sé qué. ¿Te imaginas aquí una serie que se completara con 7 veces 7?. Sí. ¿Cabría más intensidad en un poema simbólico sobre el dolor de los dolores? Cabría, sería bellísimo.

 

-          Supongo que te habrás dado cuenta de que entre la fila de ventanas de arriba y la de abajo con 7 cada una, hay otra de 6.  ¿Son 7 y 7 o son 20?

 

-          Son 7 y 7, que dan 14. Y el 14 no es tampoco manco. En los arcanos mayores del Tarot representa al genio humano. Y para la simbología cristiana recuerda que Jesucristo fue crucificado en la 14 luna del primer mes.

 

-          Ya pero, el 20...

 

-          20 es la letra hebrea Kaph, llena de significados cabalísticos, talmúdicos, taróticos. 20 en Tarot es el despertar de los muertos y significa Resurrección, así que el mensaje del sepulcro-caja de zapatos y cruz de sepultura vuelve a apuntar a la vida. Pero te diré algo todavía más fantástico. 20 para la Cábala significa la Verdad.

 

-          ¿Y?

 

-          Pues que el dominico Coello sin poner escudos ni nada por el estilo, sin llamar la atención de nadie, excepto la de los buenos entendedores pudo poner ahí, quizá puso ahí, con estos materiales simbólicos y nada zafios de apertura y luz, que el Santuario de la Virgen del Camino estaba atendido por una Orden cuyo lema era Veritas, la Verdad.

 

Si tengo tiempo y salud, José Mari, cualquier día de éstos terminaré de rezar el rosario  recitando por fin los misterios gloriosos, que son ni más ni menos que los misterios del cristal. Aunque sólo sea para corresponder a esos cariños que me expresan nuestros queridos compañeros cada vez que te mando unas reflexiones de las mías, caracterizadas no por la sabiduría ni la técnica, sino por la emoción y el cariño. Y como me dicen aquí, te diré, os diré cuáles son las reflexiones que me han llevado a expresiones tales como las de un templo extendido, o las de calificar nuestro Santuario como el primer Discurso Ecuménico, Conciliar, Moderno. Más aún, el primer Discurso Espiritual del siglo XX.