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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

PERSONAS QUERIDAS

LA RABIOSA ACTUALIDAD

LA RABIOSA ACTUALIDAD

Para nuestro amigo Marcelino, el mejor fichaje del multimillonario y magnate de las finanzas Florentino Justino. Marce es un fino estilista, estilete de la red, extremo más bien centrado, maravilloso toque de balón y de cuerdas de guitarra, señor del área chica y de la grande, por su calidad humana tiene tal clásula de rescisión que sería imposible ficharlo para otro equipo que no fuese el de los antiguos alumnos de los dominicos. 

¿Habéis pensado en algún momento cómo le explicarías a un extranjero que esté estudiando español el que "subió las tablas al luminoso" quiere decir que el marcador está empatado?

Pese al resultado, ¡hala Marcelino!


 

BARCELONA 1 - REAL MADRID 0
 
De nuestro corresponsal en Barcelona, Justino Blanco Villacé, Reportero TOTAL
 
"Celebrado ya el enésimo "partido del siglo" entre los dos grandes clubes de nuestro país, he llegado a la conclusión de que por primera vez en la historia futbolera, ambas aficiones han quedado satisfechas. Digo esto, porque a pesar del  resultado, el espectador pudo disfrutar de un futbol del cual no se esperaba, o al menos no se debería esperar menos.

La "pelota" está en el tejado de la incertidumbre y la liga es corta pero ancha. Tan solo dos puntos separan a ambos conjuntos en la clasificación y la chequera de Don Florentino ha servido para demostrar que con encuentros como este se puede frenar al hasta ahora imparable Barça.

La foto que tomé en el Camp Nou recoge el momento en que CR- 9 retorna frustrado a su area, lamentándose por un gol que no fué y bien pudiera haber sido. Mientras tanto, su compañero de equipo, MARCELINO GARCIA SAL, eleva sus súplicas al cielo esperando que el milagro se produzca.

Lo dicho, duelo de titanes futbolísticos, en el que tanto pudieron ganar los albinos como los blaugranas.

Dedicado a Marcelino. Un abrazo"

VIRCAMAAL

VIRCAMAAL

Un abrazo con todo nuestro cariño, respeto y cierta envidia a nuestros más jóvenes compañeros del Colegio, de los años 70, 80 y 90. Sin olvidar, por supuesto, a los jovenzuelos de los 50 y 60.

 De nuestro corresponsal en León, Justino Blanco Villacé, Reportero TOTAL
 
Recientemente tuve ocasión de asistir a una reunión en nuestro antiguo colegio,  (El Furri, como es habitual en él, dará amplia información de la misma) la cual me deparó el placer de conocer a algunos de los miembros mas destacados de nuestro amigo-hermano-blog VIRCAMAAL.
Hoy he querido traer a nuestro blog la foto de estos tres "Bravos Corazones" que no son otros que Bonifacio, Santiago y Pepito, quienes CON UN PAR (de razones) expusieron sus cuitas post- reencuetro con el valor que les caracteriza.

Quedó mas que aclarado que tanto su blog como el nuestro se complementan a la perfección, que ninguno de éllos es excluyente,  y que en lo sucesivo se procurará acercar posturas, encuentros y compartimiento de ideas entre ambos.
Las yeguadas  de los años 60´s y anteriores, queramos o no reconocerlo, estamos a años luz de estos boys que entraban  alegremente en  nuestro colegio en el año 1975 cantando las canciones de los Pecos y similares, de aquí que ese sentimiento de "exclusión" al que he aludido, tenga su pequeña parte de razón, al no ser los temas tratados en los diferentes blogs  de interés para  unos u otros.

Colaboración total y sin reservas fué el acuerdo alcanzado, así como  los mejores votos para un reencuentro
no muy lejano intergeneracionalmente ¡ (que palabra mas larga me ha salido)! hablando.

Si yo fuera la ANSELMA bien pudiera haber dicho: "Que majicos parecen estos chicos de Vircamaal"
Un abrazo. Justino
 

SU VOZ

Es una inesperada y emotiva sorpresa que encerraba un DVD que me envió en su día Ester Torrellas y que, por circunstancias que soy incapaz de entender, se me había quedado allá al fondo, en el rincón del cajón de la última mesa de esta Furrielería tan revuelta.

Mira que lo he estado buscando durante los últimos meses y hasta hoy no había aparecido.

El Club ABC (Abuelos Babosos y Carabobos)

El Club ABC (Abuelos Babosos y Carabobos)

Enmarquemos este sábado como día dichoso. Inés, Inesita, Inés, sé bienvenida a este nuestro mundo de sueños, alegrías, tristezas, esperanzas, principios, finales, de dicha, que podrá seguir siendo maravilloso mientras en él vivan personas como tus padres y tus abuelos, Pilarina y Luisito a quienes queremos tanto. Bendita seas, nuestra Inés..

Hola Josemari,

 

Antes de ayer, la familia Heredia Quirós recibió la visita de la cigüeña y dejó un hermoso regalo para sus padres, abuelos, hermanos, primos, amigos y tíos exapostólicos.

 

Venía envuelta con un gran lazo rosa con el nombre de Inés. El viaje desde París resultó un poco pesado, según nos contó la cigüeña. Se puso en vuelo a las 5,00 a.m y hasta las 9,30 a.m no llegó a su destino. Menos mal que nos avisó antes al decirnos que se iba a dilatar un poco y así la espera resultó menos agobiante. Y mi hija viviendo en París y sin enterarse. Es que esta familia….

 

Es una criatura del Señor que no sabría describirte exactamente cómo la veo porque más que verla, la siento. Debe ser que me deslumbró su dulzura y belleza y ya sabes que yo ante las cosas bellas enmudezco. Vamos, como El Mudo, que no suelta palabra por estar viviendo entre Venus. Mi niña Inés tiene los ojos, el sosiego y la tranquilidad de su madre, que por

algo se llama Paz; de su padre José,   la boca, nariz y orejas –porque el

oido está por descubrir y espero de la nueva generación mejores dotes-; y la empanada, de su abuelo. ¿Y de su abuela? De su abuela, les perres pa la paga del fin de semana, fiu, ¿Paezte poco?. Como ves, todo se hereda, y en el caso de mi niña Inés, hasta la hermosura.

 

Bueno Josemari, te envío la foto de carné y mi solicitud de ingreso en el Club de los  Abuelos Babosos y Carabobos para que se la entregues al Sr.

Presidente del Comité de Admisiones, que en la actualidad no sé si es Antonio Argüeso.

 

“Estimado Sr. Presidente del Comité de Club A B C.

 

Por la presente, le rogaría aceptase ésta como mi más formal solicitud de ingreso  en el Club A B C como miembro ordinario y del que Vd. tan dignamente preside.

 

En el pequeño paquetito que le envío junto con la presente, encontrará la preceptiva foto de carné para que la cuelgue del tablón de anuncios del Club para posibles pretendientes aunque no sean de posibles así como el pin-babero fiel reproducción del confeccionado a mano por su abuela Pili.

 

Sin otro particular por el momento y esperando su conformidad y la de los otros tan dignos, o más que Vd.,  miembros ordinarios o extraordinarios o de honor por exceder en más de uno el número de nietos, atentamente le saluda.

 

Luisito Heredia.”

 

FRAY JAVI ESPINOSA

FRAY JAVI ESPINOSA

Hoy os dejo esta preciosidad de fotografía que me ha hecho llegar Alberto Gago (¡cuánto te queremos, Alberto!). En ella aparece Fray Espinosa, de la "incomparable" yeguada del 62, en la que fué destacado miembro, guitarra eléctrica,  del famoso conjunto músico-vocal Los Canalones.

Dejadme, y aunque no me dejéis, que envíe un cariñoso abrazo a Javier Espinosa, Alberto Gago y Luisito Heredia, ¡monstruos!.

Hola Josemari, hace unos días me/nos envió J Alberto Gago esta preciosa foto que te ordeno cuelgues sin más dilación y sin rechistar en el blog. Yo habría deseado que el propio  remitente hubiera hecho un comentario sobre la misma pero él tiene más galones que tú y no ha servido lo de “tus deseos son órdenes para mi” cuando le pedí que lo hiciera. Quiero deciros también que Gago ya está en plena forma después del sustillo  de los achaques típicos de nuestra segunda juventud, y que a tenor de la fuerza de espíritu de la que goza y abrumadora discrepancia que le caracteriza cuando no comulga materialmente con ciertas actitudes o comportamientos que considera contrarios a sus principios, espero y deseo, -deseo que espero sea para él una orden-, que a la vuelta de la ex –quina recapacite y vuelva a mostrarnos a todos en el blog en toda su plenitud su capacidad crítica, sus discrepancias, sus impertinencias y puyas para alguno y aciertos posiblemente para muchos. De vez en cuando también conviene remover conciencias, aunque como yo le digo, las nuestras ya son como una coctelera después de lo vivido.

 

Pero como yo ya me volví también un rebelde furibundo y cada vez me gusta menos recibir órdenes, tampoco voy a cumplir el deseo recíproco de nuestro queridísimo Gago de que sea yo el que haga el comentario a la foto; así que como la carne de Sarmiento que  es blanda y  mi espíritu débil, no voy a resistir después de tantos años de resistencia y me voy a dejar caer en la tentación de transcribiros literalmente el comentario del autor. O sea que todo lo que viene más abajo es sic y además estoy de acuerdo con todo ello, a riesgo de que el autor en vez de firmarme un autógrafo me firme la pena de muerte virtual. Cosa improbable dado su gran corazón, que por latir a mil por hora es difícil de domar.

LUIS HEREDIA

 

 

 

“Ahí tienes, Luisín, a nuestro entrañable y "grande" compañero: ¡Fr. Javier Espinosa!. Calerogano él, como Domingo; dominico él, como Domingo; sacerdote él, como Domingo; ¡ojalá!, que santo él, como Domingo. Dominico como el que más, como el que menos. Mira lo que puede sacar Dios de un mulato hijo de una esclava: ¡San Martín de Porres!.
¡Qué sabemos, nosotros, pobres criaturas, lo que vale o no vale a los ojos de Dios.! 
Ahí tienes, Luisín, al P. Javier Espinosa en misión callada, oculta, silenciosa, nazaretana. Sin destellos brillantes, sin protagonismos en el Blog: no le han dado premios de literatura, no autoriza escritos brillantes, ni hermosos poemas, no dirige orquestas, ni coros, ni..., -que están muy bien- pero que, para mí,: "vanitas vanitatis, sed omnia vanitas".
Conozco que tiene su vida entregada al Evangelio, como me contó en el Cincuentenario. No tenía tiempo -ni un minuto-para sí mismo, consumiéndose -"de puntillas"- como un pequeño -¡y mira que es grande!- cirio que a otros ilumina con su quehacer de buen pastor, a imagen de El Buen Pastor.  Esos que tiene delante, sí que son un verdadero "coro" o una orquesta o lo que quieras, pero, un "coro de ángeles", que sí merece la pena dirigir. Y a nosotros aplaudir y comunicar lo bueno que es su "director".
Yo creo, Luis del alma, (no del Olmo), que no es exclusiva la verdad (?) de que hace falta "alinearse" -en sentido explícito- con los pobres  para anunciar el Evangelio "a los pobres". "A LOS POBRES LOS TENDRÉIS SIEMPRE CON VOSOTROS". No localiza ni describe Nuestro Señor dónde están. A quienes sí apunta, incluso les llama "bienaventurados" son a los pobres de espíritu y, esa condición, no se mide por la cartera. 

 Quizás los pobres, los más pobres, puedan estar -¡estén!- en la "selva burguesa" -¿te parece poca miseria tener un alma burguesa, Luis?- de Atocha, donde está Javier, y puedan ser acaso, los padres de esos niños de Comunión que tiene delante, aquél "canalón" de la guitarra eléctrica. Yo, me siento más orgulloso de que de mi curso salió, llegó a sacerdote uno que se llama: Fr. Javier Espinosa. ¿Me sigues, Luisín?
Perdón de nuevo. Espero tu comprensión -por mi negativa- para que podamos seguir abrazándonos, así la tierra como en el cielo.
El comentario es, ¡debe!, ser tuyo. Te llevo en el corazón, abogado.”

ALBERTO GAGO

 

 

 

P.D. de Luis Heredia y no del autor: Cuando  digo “como la carne de Sarmiento que es blanda”,  el “como” es adverbio ¿relativo? y no primera persona del presente de indicativo del verbo comer, y aunque yo prefiera pescao, no me importaría pegarle cualquier día un taragañu a Chema.

 

NUESTRAS SANTAS

Dedicado a nuestras "santas" que nos aguantan y acompañan. La música que he puesto es de Gilbert O´Sullivan, titulada Matrimony, que todavía no sé su significado exacto. Estaréis conmigo en que Todas son maravillosas y guapísimas pero como la mía, ninguna.

Enseñádselo y que sepan que encierra todo nuestro cariño.

Al menos, tratamos de no decepcionarlas.

Besines para TODAS del Furriel.

FIN DE SEMANA EN GALICIA. 1ª parte

FIN DE SEMANA EN GALICIA. 1ª parte

En el artículo anterior anunciaba contaros lo que una avanzadilla del GL (Grupo de León) GA (Grupo de Asturias) y GG (Grupo de Galicia) teníamos organizado para este fin de semana  Pues bien, está acabando el fin de semana y mañana es día de escuela. Entro por la puerta de casa y me pongo a ello.

El viernes tarde nos fuimos entre vendavales y lluvias torrenciales hasta una casa rural, A Parada das Bestas (el título no tiene nada que ver con nosotros, por supuesto) en el concello de Prides comarca de Ulloa, Provincia de Lugo, próximo a Palas de Rei, en el corazón de Galicia.

Lalo Mayo, gracias maestro, todo lo haces bien, eres un tío grande, se encargó de organizar todo. Nos habíamos fijado dos objetivos para este fin de semana.

En primer lugar visitar, por sorpresa, a San Fray Francisco, el Ovejoooo. En segundo lugar reunir el Consejo Editorial y cambiar impresiones sobre la posibilidad de confeccionar, marcar el camino, discutir su contenido e interés, las pelas, etc. el segundo número de la Colección El Tomillar. 

Pues bien, hasta allí nos fuimos los insignes Lalo Mayo, César Alvarez Loseiros (qué alegría haberte conocido mejor, te siento muy cerca), Carlitos Bañugues, Quique Ideas Muñiz, Julito Correas, Felipe Tascón, mi hermano pequeño-mayor Froilán y este humilde pero no menos insigne  Furriel, acompañados de nuestras queridas "santas" Rosa, Elena, Mª Jesús, Florina, Angelines e Isabel y bajo el control y las directrices del más sensato del Reino, mi hijo Alberto quien puede dar fé de todo lo sucedido.

Ya reunidos todos el viernes noche en A Parada, no sin cierta dificultades pues los últimos Kilómetros discurrieron por varias corredoiras más rurales que un rebaño de ovejas, nos acogimos con gusto al Outono Gastronómico Galego y nos cenamos unos mejillones de aperitivo, unos cuadrados de capón, unas tostas escalibadas, salmón al vapor o corzo con crema de castañas y setas, para rematarlo con tarta de castañas o tarta de queso, cafetín de puchero y chupitos variados y suficientes. Le siguió la tertullia en Lareira (a la lumbre) hasta las dos de la madrugada hora de retirada de cada mochuelo con su pareja, quien la tenía, a su olivo (en este caso desconozco su traducción al gallego).

1ª PARTE

A las 9 del sábado, puntuales como clavos, desayuno en comunidad, y salimos para asistir a la misa que San Fray Francisco oficiaba en su Parroquia de Présaras a las 11 de la mañana. Hasta allí nos llegamos y consumamos la sorpresa. Besos, abrazos, lágrimas , reconocimientos, oh el Julito Correas, el Cortesiño mediano, furrielín, Cesariño "Neno", Felipe Tascón estás como de niño, Quiquiño ovejo, Bañuges neniño, Cortesiño pequeño, Lalo a ti no te reconozco, Fray me cosió usted una ceja ¡Ah, sí, el Mayo!.

Fray, estas son nuestras santas, mi hijo Alberto, más besos "neniñas" ovejiñas, abrazos... gracias a vosotras, sin vosotras ellos no habrían venido.

Comienza la Misa, cantamos con la emoción de asistir a la Primera Misa de Fray Francisco, primera misa para nosotros, ¡cuánto os quiero a todos, todos sois buenos, recuerdo al padre de los cortesiños, niniños, ovejiños, cuanto os recuerdo, nunca os he olvidado...!.

Concluyó la misa cantando en el altar rodeando a Fray el Adiós Madre de mi vida y no pudo contener las lágrimas y fue inclinando su cabeza, Fray, no llore, que le queremos mucho, que va a hacer charco, ¡cuánto me habéis emocionado, qué regalo más hermoso, cuando uno hace el bien en algún momento tiene su recompensa y este es mi momento...!., en vosotros recuerdo a todos los ovejos del colegio, todos eran chicos buenos... emociones contenidas, lágrimas no contenidas.

Qué bien nos sentimos, qué real comunión (común unión) más sincera, auténtica. César decía que hacía muchos años que nadie le trataba con tal cariño.

Fray nos enseñó su casa, sencilla, sin lujo alguno, su cama, en su despacho un cuadro de Santo Domingo a su izquierda, en una estantería fotografías de alumnos de la Virgen del Camino, Fray saludando a los pies del Santuario al Principe Juan Carlos, fotos de boda de también un compañero del colegio...Toma Alberto, una estampa de san Alberto Magno que hoy es tu santo.

Fray, ya está bien de emociones, emprendamos algún camino. Y nos lleva a visitar dos de sus cuatro iglesias, una de ellas, la de San Vicente, con un maravilloso e indescriptible retablo románico en piedra con la policromía orginal. Fray cuida personalmente sus iglesias, las restaura, es un enamorado dle Arte, presume con orgullo del trabajo hecho.

Como el momento lo merece, Fray, vámonos todos juntos a comer. Bendijo la mesa, salpicón de mariscos y pescado en el pueblo de Toques. Recuerdos, anécdotas, un verdadero pozo de recuerdos, las inyecciones a los ovejos enfermos, estuve 17 años en el Colegio, el cafetín caliente a las camarillas, el atracón de pipas del Correas pequeño, para ser de Madrid era bruto como un arado, al Cortesiño pequeño le quería mucho era como un ratón, siempre iba a saludar al padre de los Cortesiños, Julio eras muy revoltoso siempre escayolado, las bajadas a León a los médicos: Fray, lleva usted a los chicos debajo de su capa negra como una gallina a sus polluelos, le dijo en una ocasión un médico, sus dificultades y esfuerzos para llegar a ordenarse sacerdote, hubo mucha gente buena que me ayudó, recalcó, no fuméis ovejiños que es malo. Le regalamos La vendedora de Globos, Isidro Cícero era un rapaz que escribía muy bien, recordó. Fray es un pozo de recuerdos y anécdotas.

Y a las cinco de la tarde despedimos a San Fray Francisco, tiene sus obligaciones, un funeral en esta tarde lluviosa. Adiós, ovejos, nenos, rapaciños, volved otra vez a verme, yo siempre os espero, mis recuerdos para todos los compañeros. 

 Y regresamos a A Parada, nos sentamos al fuego de unos hermosos troncos, y comentamos la emoción de lo vivido.

Y pensaba yo, a veces lo hago, que cuánto se habría enriquecido este blog si los pDominicos hubiesen participado más contándonos su recuerdos, sus anécdotas, revelándonos sus secretos, la intrahistoria del colegio, etc.

Y ESTO ES LO QUE ME HA IDO SALIENDO A BOROBOTONES, DESORODENADO, EMOCIONADO, COMO RECUERDO DE LO QUE YO HE VISTO, OIDO Y SENTIDO DURANTE ESTOS TRES DÍAS, YA DÍAS INOLVIDABLES EN MI MEMORIA. Y tantos detalles que habré olvidado...y que mis compis, ellos sí Las Bestas, podrán añadir a este mi relato.

Mañana os contaré la segunda parte. Os iré dejando alguna fotografía. Estas que hoy os dejo hechas por Lalo Mayo las ha titulado "pequeños cantores". Es el final de la misa, cantando junto a Fray el ... Virgen del Camino Reina y Madre...

CRÓNICA DE LEÓN. 4 (Isidro Cicero). - Los Misterios Gozosos

CRÓNICA DE LEÓN. 4 (Isidro Cicero). -	Los Misterios Gozosos

Os invito a todos a "gozar" de la cuarta parte de la Crónica de León nacida de la pluma de Isidro Cícero tras su visita, junto a su "santa" Marga, a León del pasado mes de Octubre. También es para mí una "gozada" aparecer nombrado en el relato.

¿Ahora sí me creéis que sabe solo un poquitín menos que la propia...? De lo que sí estoy seguro es que escribe como los ángeles..del Retablo.

Gozad este fin de semana.

Ya os contaré lo que vamos a hacer estos días una avanzadilla del GL y GA y GG.


A) LOS MISTERIOS GOZOSOS

 Me han dicho que era navarro -y no tengo por qué ponerlo en duda- uno que había ido a Bilbao y, después de mucho rato buscándole los de la excursión para regresar a Burlada, le encontraron plantado delante del Guggenhein sin parar de rascarse la barbilla y sin parar de decir “hostí, hostí, hostí”.

 

-          ¿De qué te asustas, mocé?, le preguntaron.

-           Si la lata es así, contestó sentencioso, los espárragos ¡cómo serán!.

 

La lata del páramo no es de latón. La lata del páramo tampoco es de titanio. La lata del páramo ye de piedra, de vidrio, de bronce; ye de rojas maderas de la Guinea, que durante toda la década de los sesenta olieron a materiales nunca antes olidos por nariz de la Meseta, ni por las narices de más arriba de los picos, como las que llevaba puestas yo, de las que, por cierto, una monja de la cocina me dijo una vez en el teatro que parecían de un griego clásico, cuando yo siempre las tuve por vulgares y plebeyas como las de Fernando Fernán Gómez en Capitán Veneno; de hecho Manolo y otros me llamaron una temporada capitán Veneno a raíz de la película. Los olores de esta madera sobresalían por encima de los olores de aquellos hombres rezadores de la estepa, muchísimo más rezadores que los del lugar del que yo venía; éstos últimos se limitaban a mirar para adelante atentos y respetuosos, con la boina entre las manos, sin pronunciar palabra en la ceremonia y sin hacer otros signos externos de aquiescencia que el primitivo gesto  de la persignación. O la santiguación. Sobresalían aquellos olores, también por encima del que se desprendía de las rurales anovenarias.

 

El frasco del olor de estas maderas, lo ha destapado Santos Vibot no hace mucho con maestría verbal, inundándonos de nostalgia color ámbar: Olían a “clavo, cinamomo, perfumadas resinas orientales y tahona vienesa”, recuerda mi querido y admirado poeta palentino residente en Madrid. No sé si serían estas fragancias, pero sí que eran exóticas e inéditas. Aquellas maderas, con el sol de Astorga o de Valdoncina, se ponían del color de la sangre, mientras los tubos del órgano, las manos de Torrellas y las cabecitas de algunos ángeles de aquellos, se nimbaban con los colores de cualquiera de los cristales de Rafols Casamada, y este dolor a Vibot le duele todavía pese a ser cristales de gloria. Si a los demás no nos duele tanto, no es por falta de heridas similares, es porque aún tenemos clasificados muchos documentos en nuestros archivos secretos.

 

Lo cual que, en la crónica de León 3 de esta excursión nuestra al santuario hará cosa de un mes, hemos estado fijándonos mayormente en la lata, y no nos hemos centrado – mayormente- en los espárragos. La crónica de León 3 era sobre las tres grandes vallas publicitarias de brocha gorda, que entonces estaban pensadas para que se verían desde lejos. Se verían lo dice aquí donde yo habitualmente vivo, el personal; claramente se intuye que yo sé decirlo de ésta y de la otra manera, y que si aquí va puesta la que va, es a propósito. Sencillamente para provocar una sonrisa cómplice en los labios de Carrizo Medina, porque sé que disfruta tanto como yo con estas distorsiones, como cuando hará cosa de 35 años, le conté lo del chófer de una DKW que entonces me llevaba a trabajar. Yo antes le provocaba convenientemente y él cantaba: “Si Adelita se iría con otro...”

 

Resumiendo, lo que Coello, Subirachs, Rafols Casamada y quizá un poco también Lapayesse querían era que el esquema general lo vieran hasta los pilotos de la escuela- aeródromo de allí, como el barco trasatlántico de la catedral de Segovia lo vemos desde la inmensa lejanía navegando entre los trigales, si esta frase no es de Ortega, poco le faltará. El rosario de los tres temas, los postes y las vigas de su esquelética trilogía conceptual que sostenían toda la teoría arquitectónica aquella eran para verlos desde lejos.

 

 

 Fijaos que he dicho postes y vigas y que no he puesto columnas. Porque no hay columnas en el santuario de León, fijaos bien. Porque, lo mismo que Ortega decía “en Castilla no hay curvas, caballero”, en el arte de Coello no hay columnas, hermano. A la columna, esa ordinariez tan previsible, consustancial con las iglesias de toda la vida, Coello la borró de los planos de un plumazo; no en vano recorrimos Alemania en moto comprobando la capacidad de resistencia del hormigón armado y la viguetería férrea que se estaba probando en las nuevas construcciones.

 

Y es que hay que situarnos en la época, en la segunda parte del siglo XX, hombre, cuya parte primera (del siglo) fue un asesinato globalizado. Estamos a finales de los cincuenta. Todavía hace trece años, los bombardeos estaban destruyendo Europa meticulosa y concienzudamente. Ha habido muertos incontables, que sobrepasan los 50 millones; todavía ayer como quien dice hemos estado persiguiendo a tiros por el monte a los últimos que no habíamos podido cautivar, ni desarmar, ni abatir, pregúntale a Cícero. Pero ahora ya estamos en la reconstrucción general básica y van surgiendo puentes, barrios, naciones nuevas. E iglesias. Los arquitectos somos como Dios, el del Apocalipsis, cuando dice: He aquí que hago nuevas todas las cosas. Y eso que Dios, tímido, no solía hablar mucho en primera persona, le pasaba como a mi antes de lanzarme a esta piscina del blog de José Mari, incitado por Javier del Vigo Palencia y Mariano Estrada Vázquez. Los arquitectos, los buenos arquitectos, somos como Dios, porque somos los únicos capaces de dar formas y volúmenes a la nada, como más o menos dijo Gaudí. Con estas mismas o con parecidas palabras, no voy a levantarme ahora corriendo para ir a comprobarlo en la biblioteca, me disculpáis. Hacemos arte los arquitectos, aunque hay quien dice, no sin razón, que el arte no se hace. Que el arte, simplemente, ocurre.  

 

El Santuario de la paramera ocurrió como ocurrió. Ocurrió de la manera más tonta: Un antiguoalumnodominico.com de Vegaquemada enriquecido en México, con suficiente poder acumulado como para disfrutar la libertad de elegir e imponer líneas arquitectónicas y doctrinales, qué envidia, y un joven novicio de Palencia aficionado a las motos, que creía en la virgen y acostumbraba a sentarse en uno de los bancos del santuario viejo, el derruido, confiando en que ella le iba a anunciar cualquier día la inspiración para su proyecto, qué gozo cuando una inspiración  ocurre. La virgen le regaló la idea principal: la cruz del rosario o del vía crucis y la sepultura para el cadáver: No mucho más, porque, en los poemas, querido Carrizo, tú lo sabes bien que perteneces a la cultura francesa y has leído a Verlaine, los dioses sólo regalan al poeta los dos o tres primeros versos, el resto hay que trabajarlo y sudarlo.

 

La virgen le regaló al novicio arquitecto, cuando mucho la solidez horizontal de la caja de zapatos y la gracilidad vertical de la torre de la estrella colorá. Nada más y nada menos. El resto, empezando por el milagroso candelabro con veinte  velones del lateral del mediodía (ceras a las que aún no se les ha extraído del todo la miel) no se lo regaló la virgen, ni ninguno otro de los dioses, hubo que trabajarlo, hubo que ir a ver algo parecido a no recuerdo ahora qué iglesias de Alemania, ya nos lo dirán en ese libro que se está preparando y que nos anuncia Santiago

 

Una vez estaba yo en el campo de deportes, paseando con otro libro, y allí que me encuentro al padre Francisco Coello de Portugal, no es ninguna fantasmada. Me preguntó de dónde era yo y, cuando se lo precisé con pelos y señales, me hizo el siguiente comentario que aún recuerdo textualmente, lo he citado en numerosas ocasiones: “La carretera que pasa por tu pueblo es una de las mejor trazadas de Europa, la he recorrido en moto varias veces”. Yo le miré con cierto orgullo interrogativo, como si la carretera fuera mía o la hubiera trazado yo mismo o alguno de mis bisabuelos. “Arranca prácticamente del nivel del mar y va ascendiendo hasta los 1.300 metros del puerto, sin que apenas se note el desnivel”.

 

Es verdad, lo he comprobado. La subes, esa carretera a través de amplias, lentas y majestuosas curvas y contracurvas. Subes como el cóndor de los Andes sube, como el buitre de Peña Sagra, como los globos que una vez se sueltan para que exploren el éter y acaban perdiéndose allá arriba en un afanoso buscar el afecto y el reconocimiento en olas tranquilas y serenas, nervios fuera. Del blog, sé que conoce bien esta carretera y estas ascensiones, mi amigo Enrique Muñiz Alique-Iglesias,  más cariñoso imposible cuando estuvimos el mes pasado en León.

 

 

Tenemos pues a un arquitecto novicio y a un potentado piadoso. ¿Qué más nos hacía falta? Los permisos de las autoridades. Estas autoridades, por los motivos que fuera, habían perdido la autoridad y la capacidad para oponerse a Dios cuando éste ha decidido hacer nuevas las cosas. Estas autoridades no tuvieron lo que había que tener para contraponer a la estética que venía de México su propia estética. La estética de las autoridades sería, conociéndoles, retejar el santuario viejo, dar otra mano de purpurina al retablo, donde había andas de plata poner otras de oro, aunque fueran más horteras y más cutres, y poco más.

 

 

No tenían autoridad para oponerse a la nueva estética, pero tampoco a imponer sobre la nueva ética, la suya propia que sobre poco más o menos consistía en separar a los hombres de las mujeres en las playas y en las piscinas. Poco más les daban de sí aquellas cabezotas que no tenían inconveniente alguno en llevar a un criminal bajo el palio del Santísimo y darle incienso por delante y por detrás, aparte de cobertura moral.

 

 

Tenemos un potentado, un novicio, unas autoridades neutralizadas, ¿y qué más? Hubo además un religioso de Pardesivil en la cumbre de la curia, también con  capacidad de decisión, para quien el de México era un querido compañero, pongo por caso como muchos de vosotros y yo. Por cierto, os contaré que aquel religioso leonés fue compañero mío un año de aquellos. No éramos niños de San Ildefonso, pero estábamos en la correspondiente velada de la navidad y el que absaculaba de una bolsa las papeletas previamente insaculadas cantó: Isidro Cícero Gómez. Y salta el otro que metía la mano en la otra bolsa: Reverendísimo Padre Maestro General de la Orden, fray Aniceto Fernández. A lo cual todo el estudio prorrumpió en un descomunal aplauso, no por mí, aunque mi estrella no hacía más que crecer con esas casualidades, sino por la evocación de la figura muy venerada del General. En febrero, mi nuevo compañero de año me envió un libro piadoso y supongo que muchísimas oraciones.

 

 

Era costumbre que cada pareja de alumnos, por el azar de la saculación formada, saliera al centro de la reunión y se diera un abrazo fraternal con muchos, sonoros y viceversos golpes en las espaldas. Pero, como el Padre Aniceto Fernández estaba en Roma, en un sitio misterioso que concretamente llamaban Santa Sabina, no recuerdo a qué me abrazaría yo aquella noche de invierno, la verdad. A lo mejor a nadie. Posiblemente al gélido aire solitario me abrazaría, supongo, como todas las demás noches del año. Ahora bien, las cosas como son, sólo el alumno al que le tocó de compañero de oraciones el Niño Jesús, tuvo aquel invierno más suerte que yo. Después de nosotros dos, el más afortunado resultó el nuevo compañero de oraciones del padre Eulalio Calzón Ruiz, el prior, así eran entonces estas cosas.

 

 

Pero ¿y los espárragos? ¿No hablabas, Cícero, de espárragos al principio de esta entrega de la crónica de León? Pues no se ve el interior de la lata por ninguna parte. Sí, eso quería, lo que pasa es que los recuerdos vienen a la memoria como las cerezas del verano, que tiras de una y esta tira de otra y de otra y como tú no quieres ser drástico ni esquemático en estos escritos para compañeros, les dejas que fluyan libres y enteros como se producen...

 

 

 Quería hablar de los espárragos de esta lata, clasificarlos y si fuera posible ordenarlos según su sabor, que si es leal mi hipotético entender, unos tienen que saber a gozo, otros a dolor y otros a gloria. A los espárragos, también los llamaba yo el otro día monemas. Y a todo el conjunto, oración compuesta, que podría enunciarse tal que así: “El santuario del páramo es un rosario formado por distintos elementos conjuntados y dispuestos, unos para expresar dolor, otros para expresar gozo y, finalmente, otros para expresar gloria”. Y añadiría un segundo párrafo:  “Los de dolor están salpicados un poco por aquí y por allá, dispersos; los de gloria están mayormente concentrados en la vidriera del poniente, por detrás y por delante y el trío de arte se los encomendó a Rafael Casamada y a Subirachs. Y los de gozo, se concentran en el gran rectángulo misterioso de bronce que se abre por la mitad como si abrieras la Biblia santa en uno y otro Testamento, y conforman las dos puertas de bronce concebidas, mayormente, por Subirachs, aunque ni Casamada estaba lejos, ni Coello lo perdía de vista”.

 

 

En esta excursión fijé mi atención expresamente en el Picaporte, en el cual el uso ya va confiriendo al bronce un tono dorado, sin llegar por supuesto al oro de las narices de San Froilán, ni al de la O de la palabra León que hay en  una de las dos puertas del sur y que la contribución de los dedos de los fieles y las fieles a la Historia del Arte ha convertido en una moneda de oro de las de dos reales.

                 

 

  

 

 

 

 

Siempre me dijeron que el Picaporte era la costilla de Adán, con la que Dieu créa la femme: La costilla tendría allí su coherencia y su por qué, ya que el mensaje nuclear del portón son las dos Evas, juntas, cooperadoras, pero contrapuestas: la madre del género humano que nos trajo la vida y la perdición, de ahí la serpiente en relieve, enroscada sobre si misma como el tubo flexible de la aspiradora cuando la recoges para guardarla en el armario, y la madre de la nueva humanidad salvada, la Eva que nos trajo al tú que quitas el pecado del mundo, bien difundido por nuestra escolanía al orbe hispano en el disco de Aragüés -  un día tenemos que acordarnos de nuestros ensayos nocturnos con Aragüés para grabar el disco- que nos ha ofrecido aquí arriba José Mari, gracias al impagable tesón de mi querido y admirado amigo Chema Sarmiento.

 

 

 

Pero últimamente me ronda por la cabeza la idea de que acaso Picaporte no es costilla, sino la Cabeza de la Cobra en relieve total y exento. Que quizá la Serpiente es más sagaz y astuta de lo que parece, que mete su cabeza como un guadiana por debajo de uno de los 375 orapronobis de la piedad, 375 generaciones de ingenuos rezadores y rezadoras, y reaparece siempre potente, enhiesta, incólume, en el Picaporte, dejándose acariciar por todos, engañosa ya digo y  poco de fiar. El misterio del Picaporte me ha dado a mi qué pensar, no creáis. ¿No hemos leído en el libro santo que la Serpiente, la Hanachash, es el animal más falso y más hijoputa de los que Dios  puso en el Paraíso? Pues para mi, que lo que siempre me pareció cabeza, resulta que es cascabel, y que lo que siempre tuve por costilla de hombre, resulta que es la Cabeza de la Cobra, la misma que, representando al sol, estaba puesta en el gorro del faraón, avisándonos de que ojo con éste, obedécelo, témelo y admíralo, porque tiene todo el poder, el bueno y el malo, el justo y el injusto. Cuidadín con él, porque te puede abrir o te puede cerrar todas las puertas. La Cobra señala al pecado mortal invencible, erguido siempre sin necesidad de viagra. Es la cabeza que ni la virgen santísima ha podido acabar de machacar. Todos le conocemos, ponedle vosotros nombre misqueridísimosapostólicos.. 

 

 

 

A los dominicos y las  personas de dentro y ya no de dentro, pero con fundamentos dominicanos, como dice Santiago Rodríguez, no sólo nos aprendieron a poner A, B, C, para desarrollar los temas principales, sino que, además, se nos supone destreza para taxonomizar cada uno de ellos. Por ejemplo, he mencionado el gozo maravilloso de Coello cuando dio con la idea de la arquitectura  básica del santuario, parecía como si la virgen misma se la hubiera anunciado. La alegría de poder contarle la Idea al mecenas; la satisfacción de ver como iba madurando el proyecto en su interior, el contento de ver nacer el conjunto en el plano, en los planos, y verlo aprobado en los distintos consejos de la administración y de la política. Del poder.

 

 

O como me pasa a mi ahora con mi nietina Helena, que ha nacido esta mañana del 4 de noviembre, a las 9,30, - sonrosada, puntual y divina como un lucero-. Qué alegría cuando, hace nueve meses,  me dijeron que iba a venir, qué gozos ver cómo crecía el vientre, qué satisfacción cuando venían a vernos, que dicha el nacimiento, que contento ver a los bisabuelos y aquella bisabuela del jersey amarillo que vosotros conocéis, cogerla en sus brazos dando gracias a Dios.

 

 

 

 

  

 

 

 

Pues bien,  en las puertas de bronce, Subirachs ha plasmado estos gozos, sólo que a lo divino. El anuncio irrumpe por la parte superior izquierda, (la galicia de la puerta), dicha con las palabras divinas, ahora no es como antes, ahora casi todos sabemos leer, y no hace falta representar las Palabras divinas con ángeles ni arcángeles para decirlas. “Concebirás y darás a luz...” no lo dice ningún gabriel, esta Anunciación es diferente a todas las demás de la Historia, esta Anunciación irrumpe por si misma en la galicia del rectángulo misterioso con las palabras que vienen en Lucas que ya todos sabemos leer como en las iglesias de los protestantes que antiguamente quemábamos.

 

 

 

 

Luego está la noticia de la noticia, la inspirada visita a Isabel para contárserlo, la misiva de Coello al mecenas, la visita a los abuelos... La Visita soberbia de las dos mujeres abrazándose dándose la enhorabuena, qué gozos, con la luz divina por detrás de ellas enmarcándolas en el nimbo de la dicha aquí en el portón de bronce. Más tarde está el Nacimiento propiamente dicho, un cuadradito perfecto, enmarcado también en la misma luz sobrenatural, con la madre que ha parido doblada sobre sí misma, como una luna creciente, generosa y fecunda. No veáis cómo le encantó a Marga este cuadrito.

 

 

 

Los ángeles de Nochebuena tampoco están en el cuadro, sí las palabras que cantaron, puestas a lo largo de una lámina de bronce vertical. En el bronce no hay ángeles, hay palabras, al revés que en el retablo, donde los ángeles son multitud.

 

             

 

Y así, y en este plan, el resto de los monemas de raíz gozosa, tan bíblica esta raíz, tan propia de un santuario, a donde la gente va siempre a pedir protección y a agradecer favores. Porque un santuario qué es. El sufijo ario nos lo indica bien a las claras, un recetario es una selección de recetas; un anecdotario, de anécdotas; un calendario, de fechas, un talonario, de talones, un rosario, de rosas, no confundir sin embargo con el rosal o las rosaledas. El santuario es una selección de santos, de cosas santas y  de recuerdos sagrados.

 

 

Desde Altamira, este gran Santuario que tenemos cerrado para salvaguardar sus reliquias aquí al lado de casa, pasando por el Templo de Yahvé en la ladera de Sión y el de Apolo en Delfos, la gente va siempre al Santuario a pedir protección y a agradecer favores cantando y danzando, y diciendo a grandes voces interiores: “Tengo yo hoy más alegría en mi corazón, que si fuera millonario y me sobraran el trigo y el prieto picudo”, como dice un salmo, mi querido José Luis Alcalde, maestro salmista de guardia. O como apunta aquel otro que también recuerdo: “Mira, hemos venido ante estas puertas sagradas a expresar nuestro gozo y nuestra dicha y a celebrar que por ahora seguimos vivos”. O un tercero que quiero traer aquí: “Estamos encantados y felices, porque mucha gente buena se alegra de que nos vaya bien; personas de corazón sincero disfrutan con nosotros y nos felicitan”.

 

Estos misterios principales, generales y comunes, todos alguna vez pasamos por ellos como pasamos por los contrarios, Subirach los nimba con vidrios rojos, lo merecen, para conectarlos con la parte más alta de todo este rectángulo misterioso, la gloria, donde el Espíritu Santo se manifiesta por fuera en forma de lenguas de fuego y con un color rojo intenso por dentro.

 

Esto es lo que yo comprendo de estas puertas, querido José Mari, otras muchas cosas se me escapan con toda seguridad. Pero comprender algo y que se te escape lo demás es lo que te enamora de esta obra de arte en mitad del páramo, como de todas las que entiendes a medias. Razón tiene Siri Hustvedt, la autora de “Los misterios del rectángulo” cuando escribe. “Nunca me enamoran los cuadros que puedo abarcar por entero; mi amor necesita tener la sensación de que algo del cuadro se me escapa”.

 

Te he expuesto ya las sospechas que tengo sobre el Picaporte. Tengo una más, a ver si me echáis una mano. Tengo claro que el tamaño importa, el de los espárragos más que ningún otro. Entonces ¿por qué Subirachs hizo a Visitación más grande que a Nati, si todos sabemos que la Navidad es muchísimo más importante que el pasaje aquel de “se levantó presurosa y se fue a la Montaña”?

 

Dos hipótesis tengo yo, me limitaré simplemente a enunciarlas. La Visitación se celebra el 2 de julio y ése fue precisamente el día, dice la piadosa tradición leonesa, en el  que Alvar Simón recibió de la Virgen el encargo de bajar a León y hablar con el obispo sobre una honda, una piedra y una prueba. Subirachs, que es muy suyo, como buen catalán, explicará con detalles figurativos esta leyenda en la puerta del Pastor, pero aquí en la principal se limita a destacar la fecha poniéndola en rojo y en mayúsculas como en un calendario.

 

La otra hipótesis tiene más envergadura y forma parte de un relato fruto de mi imaginación que alguna vez conoceréis, porque ya sabéis que la imaginación es una memoria al revés. He imaginado a María, soltera y preñada misteriosamente en un país y en una época en la que este delito era castigado con la lapidación al amanecer sin contemplaciones delante de la casa de su padre. Lo del ángel y la paloma, ¿quién lo iba a creer? ¿Qué clase de excusa era aquella? Había la obligación de rodearla y tirarle piedras a la cabeza, hasta que muriera, no lo olvidemos, que se ha omitido siempre esta contextualización, no sé yo bien por qué. El evangelio nos dice que María “se levantó presurosa” y se fue a la montaña. Ahora bien, el verbo griego “levantarse presuroso” se dice anastasein, María “anastasein”, y este es el mismo verbo (aquí viene lo que a mi me intriga) que utiliza el evangelista para expresar con qué fuerza, con qué prisa, con qué ímpetu “se levantó” el señor de su sepulcro para resucitar. No es un levantarse cualquiera. Anastasia nos da idea de con qué raspe se levantó María aquella madrugada.

 

A mi me vais a perdonar, pero yo traduzco este “anastasein a la montaña” por “echarse al monte”, qué queréis que os diga. También los héroes de mis relatos anastasein. Se levantaron presurosos, si queréis, para ponerse a salvo, huir, esconderse y tratar de salvar la vida. Los héroes de mis relatos, Mahoma, Alfonso VIII de Castilla, Nazahualcoyatl, e Indalecio Prieto, por poner casos conocidos de todos, por escapar de la muerte, tuvieron que huir al descampado, tratando de encontrar secreto amparo en la ayuda de parientes y conocidos. En casa de alguna prima más o menos lejana, como Isabel. Por eso, sospecho yo que la tierna estampita de la Visitación puede ocultar una historia algo más cruda que la convencional. Que quizá tenga un sentido más psicoanalítico del que nosotros creemos y que su función en el relato general de lo que les pasó a Jesús, a su madre y a su padre, visto en su conjunto y desde lejos, sea más significativo incluso que el mero hecho de parir o ser parido en un pesebre, con ser este hecho tremendamente imponente. Quién sabe. Ya me diréis vuestra opinión.

 

La ficción a veces no sólo nos permite entender mejor, sino incluso recordar bien. Así lo he vuelto a entender yo esta vez, cuando hace poco más de un mes,  estuve plantado ante la puerta del santuario, como el navarro delante del Guggenheim, sólo que yo esa vez estaba muy bien acompañado: José Maria Cortés Aranaz a un lado y Marga al otro: Por dentro, tantas vivencias, tantos recuerdos, tantas miradas al mismo sitio, tantas imaginaciones interpretativas que combinan lo que ves con lo que ya habías visto.

 

 

             

 

 

 

 

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LOS DESCENDIENTES DE QUIJOTE Y SANCHO

LOS DESCENDIENTES DE QUIJOTE Y SANCHO

..Tente ladrón malandrín, follón, que aquí te tengo y no te ha de valer tu cimitarra...

Recibo esta misiva de José Manuel G.V., maese "Pitu",  de la que no me atrevo a quitar o poner ni la mitad de unas comillas, por si el señor o su escudero, o los descendientes del famoso hidalgo, me ensartan cual lombriz truchera, o el oso me mete mano.

¿Los reconocéis?

...tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la caza...

Besos desde la Furrielería para Maese "Pitu", buen y enamoradizo caballero, y para el gigante "Ruano", señor de la ínsula Malindrania.


Ayer, víspera de la Almudena estuve en Alcalá con los amigos Cenador y Ruano y al pasar por delante de la casa natal de Cervantes me encontré sentados a dos descendientes de Quijote y Sancho, por la pinta cada cual podrá deducir quién desciende de quién; téngase en cuenta que Sancho era el de cintura ancha.  Os preguntaréis qué hacían allí, pues, al parecer, no había ninguna entrega de premios de las letras ni nada parecido sino que asistían a un congreso gastronónico que se celebraba en el restaurante "el Casino".

Si publicas la foto deja claro quien es el más parecido al Zumosol al que se refiere Máximo Olóriz, haciendo referencia, a su vez, a D. Antonio Argüeso. El descendiente de don Quijote siempre fue y es alto, estilizado, inteligente, dulcineano y siempre lanza en ristre como corresponde a un pariente de Favila.

Estás autorizado para quitar o añadir cualquier tipo de comentario siempre que no atente contra la integridad física del oso.

Un abrazo

JOSE MANUEL GARCIA VALDÉS 

 

CON LA H DE HELENA

CON LA H DE HELENA

Recibo de Isidro Cícero esta nota que comparto con todos vosotros junto a la fotografía que me envía. Para ser sincero, mi nieto es muchísimo más guapo; que no, que es broma. Felicidades de nuevo para Asun, Bruno, Marga e Isidro.

Hola José Mari.¿Qué tal estáis? Gracias totales por la enorme y cariñosa "cobertura" de bienvenida que le has dado a Helena en el blog. Hoy te envío una foto de Marga y mía con la nietina a los dos días de nacer (la foto a lo mejor no es buena técnicamente, pero sí es muy expresiva).

Isidro Cicero. Comentario: Queridos amigos: Marga y Cícero, Asun y Bruno, os damos las gracias, las muchísimas gracias, por vuestras felicitaciones con motivo del nacimiento de Helena. Sois muy cariñosos. Y tenéis razón, estamos felices los cuatro y, los que somos abuelos, estamos definitivamente chochos.

 

Bueno, ahora toma la palabra el nuevo abuelo para decirle a su querido amigo Luis Heredia que ha calado muy bien la trascendencia especial de este acontecimiento para nosotros, él lo probó, él lo sabe. Para pormenorizar el agradecimiento a Julio Correas por su bienvenida a la baby Helena. Para decirle a Manolo que sí, el círculo de abueletes  formaremos regazos virtuales. Para abrazar a José Ignacio, que ha sufrido mucho recientemente, y decirle que comprendo muy bien la metáfora de la Azucena, ya dos veces repetida, y  que me han encantado sus versos “hoy la luna ya estrena lazos de tul para Helena”. Para abrazar a Pedro y a José Luis, que nos envían sus mejores vibraciones desde Vallecas. Para decirle a Anselma que usa el nombre del bisabuelo de Helena, tan querido y añorado. Para asentir con Javier de Pablos y Pili en eso de la baba. Para reconocer a Martín y a Laura-Marta que las caras lo dicen todo y las nuestra ahora expresan gozo mayor. Para agradecer a San José sus bu  enos deseos. Para estar de acuerdo con Maria Ángeles cuando dice que los nietines irrumpen de repente en nuestras vidas y se convierten en el centro de todo. Para firmar con Fernando Alonso y Angelines el ingreso en la cofradía de los abuelos donde sólo se hablará de nietos y nietas. Para que José Manuel García Valdés, el de Casorvida, vea que siempre va un año por delante de mi, antes ingresó en el 59, yo al siguiente, luego fue a Madrid a ser abuelo el año pasado, yo éste sin moverme de aquí. Para abrazar a Andrés Cortés, por averiguar el elemento kairós de este momento y la falta que nos hacía que llegara. Para decirle a Malvarez que nos ha encantado su poema, en el que derrocha ingenio y generosidad. Gracias. Para adelantar un abrazo a Claudi y Valentín, que conocen a Bruno – el puente entre nosotros y Helena- y sé que le quieren.  Para decirle a Joaquín López Malla Ros que su referencia a Marga me emociona. Para compartir con Argüeso las ganas de compartir una cerveza d  e gama abadía en el Roy esta vez con fotos de nietos –él tiene muchos más- y con Andrés Martínez Trapiello, cuyas ganas de estar allí son evidentes, reiteradas. Para que dios oiga a Bañugues y María Jesús y que este acontecimiento nos devuelva la felicidad y si esto es demasiado, el gozo y la alegría. Y, en fin, para decirle a Vibot que a su sexteto-lira para Helena, con acróstico perfecto incorporado, lo considero yo como un oportuno nunc dimitis de vísperas, tú ya me entiendes.

Para los que nos habéis llamado por teléfono, para los que nos habéis escrito e.mails,para los que nos habéis mandado smss.

 

Para todos vosotros, mi sensación: Yo lo llamaría una sensación prehumana, biológica. Tan chiquitina, tan terminada, tan de nosotros. La coges en el brazo (te dejan) y notas en todo el tórax el  calor que emana que es un calor como de los animalines. Este calor tiene que ser medicinal. Piensas que trae vibraciones profundas y que son en ambas direcciones, a que sí. Piensas que cuando los hijos tuvo que ser igual, sin duda, pero entonces estábamos mucho más mediatizados por la dureza de la vida, y nuestra propia juventud no nos permitía sentir lo que es la fuerza de la fragilidad de la naturaleza. Ahora lo entendemos mucho mejor.

Gracias de verdad, queridos amigos. 

JUANI NOS ESCRIBE

JUANI NOS ESCRIBE
Querida Juani, permíteme que saque a la portada del Blog el comentario que nos escribres. Sabes que tú y tus hijos, la muy querida Maribel y toda tu familia, contáis con todo nuestro cariño, siempre. Mil besos.
Queridos amigos y compañeros de José Manuel:
No tengo palabras para agradeceros vuestro comportamiento hacia mí y hacia mis hijos. Esas palabras de ánimo, cariño, apoyo y fortaleza, que cada dia durante su enfermedad y después de su fallecimiento nos van fortaleciendo, así como el libro que nos hizo Maribel que lo leemos con mucha frecuencia.
También quiero deciros que el cuadro de José Manuel ya lo tengo colocado, presidiendo nuestra mesa, para hacerle partícipe de nuestros alimentos que tanto a él le gustaba saborear.

Recibid todos un abrazo muy fuerte.
Juani

HELENA HA LLEGADO

HELENA HA LLEGADO

Esta parte del blog entenderéis que me guste mucho más. Buenas noticias me llegan en un globo blanco traído en el pico de un pajarito que acabo de descifrar y que me apresuro a compartir con todos vosotros.

Hola: Ahora toca buena noticia, Helena, la nieta de Isidro y Marga ya está entre nosotros, sana y haciendo felices a todos los de su entorno. Un abrazo. Daniel

El mejor de los besos para Helena, y nuestro mejor abrazo para mamá y papá y los nuevos abuelos. Los baberos pequeños para la niña y los grandes para los abuelos me los podéis mandar a la furrielería y se los haré llegar de inmediato. 

Felicidades y permitidnos compartir vuestra alegría.

CRÓNICA DE LEÓN. 3 (Isidro Cicero). - Se llama Camino, pero podría llamarse Rosario.

CRÓNICA DE LEÓN. 3 (Isidro Cicero). -	Se llama Camino, pero podría llamarse Rosario.

Leeréis que Isidro me llama exagerado porque, después de la propia Virgen, aseguro que es quien más sabe del Santuario de la Virgen del Camino. Una vez leída su Crónica de León 3, seguro que me vais a dar la razón. Isidro, no exageres; en todo caso, mi hipérbole se queda en simple sobriedad moderada quizás un poco exagerada.

Ilustro esta crónica con alguna de las fotografías que tomé en la visita de esa mañana con Marga e Isidro.

Gracias por tus crónicas, amigo, son luz y enseñanza.


 Crónica de León. 3

 

- Se llama Camino, pero la verdad es que podría llamarse Rosario, dije.

 

Bordeamos los tres el antiguo colegio por el lado del poniente, según se sale desde la zona de aquel esqueleto del teatro abandonado y salimos a la carretera general Madrid- La Coruña, por la que, cuando entonces, veíamos pasar runfando los grandes camiones del pleistoceno. Nosotros, mientras iban y venían los camiones, paseábamos señoritamente hacia Fresno, hacia Valverde, hacia aquella parte ocre de Valdoncina.

 

Los tres nos detuvimos cuando apareció el santuario. Al santuario el tiempo lo ha achicado. En estos cincuenta años, los dominicos han sido muy liberales con el crecimiento de los árboles que lo rodean, se ve que los afanes de intervención, poda y recorte se les agotaron con nosotros -si nos descuidamos nos forman- así que los árboles han crecido todo lo que les ha dado la gana y se han dado arte para desarrollar un tamaño capaz de mermar radicalmente la esbeltez de la torre de la estrella colorá, que ahora empieza a media altura.

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 Eso, en lo tocante a los dominicos. En lo tocante a los alcaldes en estos cincuenta últimos años también han sido liberales. Han permitido borrar del mapa el teja de los adobes, el verdoso horizonte de viñas, tapines y cardos a ras del suelo, el ocre del polvo a orilla de la carretera: Han dejado que se borren del paisaje muchas de las entradas de aquellos zulos misteriosos que tanto nos intrigaban a los del norte y que una vez conocimos, fresquísimos, cuando por fin tuvimos la suerte de que la familia de un amigo nos invitara a saborear en sus profundidades el mosto amoratado. Aquel mosto era un mosto de clausura, no veía la luz desde octubre.

 

Los árboles de los dominicos y las urbanizaciones de los alcaldes han cambiado aquello, han elevado el suelo varios metros. Y, en consecuencia, y algo que habremos crecido también nosotros, la estrella colorá está más al alcance de la mano que cuando entonces. Vez una foto de cuando entonces, comparadla con una de ahora y comprenderéis lo que estoy diciendo.

 

El mensaje del santuario, el concebido para ser leído desde lejos, ya no es el que era; evoluciona con la evolución del entorno, merma a medida que el habitat crece.  Lo que es invariable es la generosidad de José Mari Cortés -Marga estaba entre los dos exalumnos – que me urgió a traducirle yo a mi esposa aquel signo arquitectónico: “Empieza, anda, Isidro”. “No hombre, tú eres hoy el guía”. “Ni hablar. Tú”. Me quedé un instante en silencio y acabé poniéndole a la explicación que iba a desarrollar, este titular que dije más arriba:

 

-          Se llama Camino. Pero la verdad es que podría llamarse Rosario.

 

Juan Manuel Díaz Álvarez no suele exagerar más allá de lo razonable, esto lo escribió servidor y Manolo lo usa ahora como salvoconducto. Carrizo Medina no exagera casi nunca, y las poquísimas veces que lo hace, es cuando ya deja de tener más razón que un santo, el resto del tiempo la tiene entera. Huarte exagera casi siempre. Fíjate si exagerará Huarte que hasta el padre Lanz Yoldi le llamaba “el andaluz del Pirineo”. El otro día comiendo en su casa de León-provincia, le dijo Conchita su mujer a Juan Manuel Díaz Álvarez: “Exageras”. Y él: “Sólu lo razonable, Chitina, sólu lo razonable. Díjolo Cicero, así que...” Por eso decía yo lo del salvoconducto.

 

Lo de Huarte es otra cosa. Mira si exagerará Huarte que una tarde que bajé yo a León al médico, me entregó el premio de las letras de aquel año sin estar yo de cuerpo presente, por un cuento o algo así.  Lo cual que cuando llegué por la tarde, me vi de repente convertido en persona, fuera del duro y gris anonimato, allí en León, entre aquella preciosa multitud de seleccionados. Esto ya quedó explicado a su debido tiempo y agradecido como se merece.

 

Yo no exagero nunca, a lo mejor un poco sí, pero para adentro, para mi mismo, lo detectó bien Sarmiento, en el genial epílogo a la vendedora, que, según Manolo, es el comentario de texto mejor que ha visto nunca. Y eso que Manolo ha hecho, leído, corregido, evaluado algunas decenas de miles de comentarios de texto, sin exagerar.

 

Ahora bien. Ni a Manolo, ni a Huarte, ni a Carrizo, ni a nadie he visto yo exagerar tanto como a José María Cortés Aranaz, director general de este medio de comunicación,  gran muñidor de conversaciones y  hermano de Andrés Cortés Aranaz, el cual, como muchos de vosotros sabéis, fue uno de los compañeros más queridos de mi curso. La exageración de José Mari fue cuando escribió una vez y lo volvió a repetir de palabra aquel día:

 

-          Excepto la propia Virgen del Camino, Nuestra Señora, nadie sabe tanto sobre el santuario como Cicero.

 

Yo lo tomé como una provocación y una insinuación fuerte para que me apretara las meninges al describir e interpretar el sentido de aquella obra de arte en mitad del páramo y a orilla del camino. Un reto. Habrá hecho José Mari alguna hipérbole más, porque el que hace un cesto hace ciento, pero no me digáis que ésta no se sale. Cómo va a saber Cicero, del santuario, más que los frailes del santuario, tío. De la Virgen, más que los capellanes de la virgen, hombre. Qué exageración, qué provocación, qué ganas de buscarme la lengua.

 

En resumen, me tomé aquella exageración cortés como un desafío y, acordándome de los años de oficio a la búsqueda de titulares indicativos o sintéticos, pero siempre llamativos, (si no, no los pongo) les dije lo que más arriba queda escrito: “No está mal que lo llamen Camino, pero es Rosario, es el rosario”.

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Mi tesis es la siguiente: Coello de Portugal, Subirach, Casamatjana abrieron el puño en el que llevaban el rosario de su madre hecho un gurruño y lo posaron en esa mesa forrada de hule con los colores de moda arriba enumerados que es el páramo. Y ahí está. Y ahí sigue. Lo que Jose Mari me invitó a hacer, creo yo, fue a desengurrúñarlo, a estirarlo, a leerlo y a interpretarlo. Entender el Santuario desde esta perspectiva no les será difícil a quienes un día supieron qué cosa es el santo rosario por-la-señal. Nos resulta cotidiano a quienes nos quisieron formar en la familia del santo fundador de esta devoción. Pero - pienso yo, quizá me equivoque- el sentido de este edificio les resultará tan críptico, tan esotérico, tan desperfilado a la generación de nuestros hijos, como a nosotros pongo por caso nos resultan indescifrables algunos canecillos románicos de nuestras colegiatas. No es que Cicero sepa mucho, es que aquel rosario del páramo lo tiene Cícero bien interiorizado,  lo rezó bastante, lo pensó un poco, lo entendió algo. Como cualquiera de los muchachos que, en aquellos tiempos, andábamos por allí.

 

Sostengo que el santuario de la Virgen del Camino es el rosario de toda la vida. Los quince misterios. Los tres conceptos, el dolor, el gozo, la gloria. Los tres conceptos, en la obra financiada a expensas propias de don Pablo, son tres titulares que se leen a la legua. Son como tres enormes vallas publicitarias. La cruz y la sepultura gigante a la que los leoneses de entonces llamaban “caja de zapatos”, son la valla anunciadora del dolor por la muerte.  Para anunciar la gloria, está el gran panel de los apóstoles del poniente, grotescos y brutos, a los que un fraile de allí llamaba “los falangistas” a saber qué oscuros recuerdos le suscitaban. Son descomunales porque están en la gloria y hay que verlos desde lejos. Sobre los apóstoles, más cerca de la gloria que ellos, la dulce María, esposa del Espíritu Santo cuya paloma acaricia entre sus manos. En este kilómetro siete aparece asumpta, aparece presidium de la iglesia, aparece coronada como reina y señora de todo lo creado. Esto es la gloria. ¿Y la publicidad del gozo? El gozo está en la puerta de bronce. Aquí hay que acercarse para ver bien el desarrollo.

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La gente cree que las primeras vallas publicitarias que se pusieron en aquella carretera que venía de León fueron las que pusieron para anunciar los 25añosdepaz de Fraga, pero no. Fueron estos enormes mensajes del santuario. Por cierto, una vez venía el padre Lanz en el autobús y un abencerraje se atrevió a gastar la broma de La Codorniz. “25 años de paz...”, leyó. “...y ciencia” continuó tras una pausa. “Paz ciencia”, juntó por si alguien no hubiera captado la ironía. Nunca lo hubiera hecho. El padre Lanz saltó sobre él con toda su inmensa corpulencia dialéctica y  apologética. Y con toda su ira santa, tan recordada: “¡¡¡Oiga-usted¡¡¡ ¿Cómo se atreve usted...? Si no está contento aquí, ya sabe etc, etc, etc”. Nos lo contó luego en clase de literatura, nos repitió el argumentario, lo escenificó y la verdad, parecía que estábamos viendo al abencerraje leonés, acojonado ante aquel torbellino, la cara roja, pálida, sin saber dónde meterse y que en cuanto tuvo ocasión, calculo yo que a la altura de Trobajo del Camino, puso pies en polvorosa despavorido. Algunas veces me he acordado yo de aquel joven, que de vivir todavía, será ya un abuelete que acaso un domingo cualquiera les cuente a sus nietos el chorreo de aquel día que subía de León en autobús..

 

Estos recuerdos me los suscitan los tres temas grandes del santuario, los que se ven desde lejos como si fueran vallas publicitarias, ya digo. Pero visto de muy cerca,  el santuario es un pack compacto que contiene una explicación meticulosa de la teología del rosario. Hay una tensión plástica entre el dolor, la gloria y el gozo, una relación  que nosotros hemos oído desarrollar miles de veces en las homilías y que Coello, Subirach y el otro conocían tan bien o mejor que nosotros. Su mérito por encima del nuestro es haber logrado la concreción de lo dogmático en el bronce, la piedra, la madera y el cristal del inmueble.

 

Si alguien preguntara de qué va el santuario de la Virgen del Camino, durante siglos la respuesta habría sido obvia: Es un templo a Dolores, a Piedad,  a Jesús en brazos de su santísima Madre.

 

Pero nadie va a Salamanca que no aprenda teología cuánto me hubiera gustado a mi haber podido llegar a San Esteban a aprender estas ciencias. Los dominicos no han salido de Salamanca. Antes muertos que sencillos, los dominicos ubicaban los conceptos, hacían llaves ideográficas de contenidos, hacían esquemas a, b, c, a subuno, subdos y subtrés. Hacían silogismos. Eran teólogos.

 

Eran teólogos dogmáticos, pero también enseñaban a los jóvenes estudiantes la teología moral. A los jóvenes estudiantes de después de Caldas, les explican lecciones, les ponían exámenes y les daban notas.

 

En uno de los exámenes finales, la pregunta número tres era la siguiente, a mi me lo han contado: “Pedro, que es soltero, tiene ósculos, abrazos, tocamientos y después copula con una mujer  soltera. ¿Cuántos pecados comete Pedro?”

 

Esto es teología moral, pero la teología moral no se expone en el santuario, la dogmática sí. El dogma principal del santuario es que la muerte y la vida están imbricados como las escamas del pez. Miras al frente y ahí tienes a tu madre, la dolorosa del altar, la que sirve de regazo al cristo muerto. Pero date la vuelta, gira noventa grados y  ahí, en la gloria de la vidriera infinita, tienes la resurrección, simbolizada en la enorme cruz blanca; Pentecostés, figurado en el fuego rojo que por fuera son lenguas monumentales de bronce; los vestidos polícromos de los apóstoles: Mirando a poniente se ve el sentido de la muerte y los dolores que la muerte provoca desde el camarín. No alcanzarías ese sentido, te aviso, sino te das la vuelta. No te darías la vuelta si no existieran  esos cristales, que, cuando la luz los atraviesa desde la parte de Astorga, transfiguran el dolor de enfrente, lo empequeñecen y lo preñan de un sentido distinto, un sentido tomista. Ese es el eje central del sermón del padre Coello.

 

Hay muchos otros ejes entre gozos, dolores y glorias que se entrecruzan, se complementan o se oponen en todo el santuario. Es bien conocida la antítesis de EVA trayendo la perdición, la serpiente en relieve, y el gozoso misterio de AVE borrándola. De la multitud de ángeles en el retablo y de ningún ángel, ni uno solo en las puertas de bronce donde se desarrollan las escenas de la anunciación, del nacimiento y donde las palabras de Dios son palabras en cuanto palabras. Pero estos son ejes menores, complementarios del eje central que va del camarín del o vos omnes al tabique de poniente, construido con milagrosos cristales en forma de vidriera.

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José Mari dice que sé mucho del santuario. Sé lo esencial. Sé que es una imponente obra de arte muy compleja, formada por innumerables elementos.  Y que cada uno de esos elementos cumple una función significativa, coherente con la gran unidad de significación que es el inmueble completo en su conjunto. El santuario es un sintagma con sentido completo, una oración, una oración compuesta. Cada pieza concreta es un monema o un conjunto de monemas.

 

-          Y cuántos eran los pecados.

-          ¿Qué pecados?

-          Los de Pedro

-          Pues mira, me cuentan que uno. Porque suponiendo que no hubo polución, ni peligro de polución, ni tampoco retractación, ni interrupción moral, Pedro sólo comente un pecado al ser un acto consumado y completo.

 

En la edad media ponían pecados como éstos en las fachadas y en los canecillos de las colegiatas para impartir las lecciones correspondiente de teología moral. No me imagino yo a Subirach dando estas lecciones en los bronces del Camino, en los misterios del Rosario.

 

Funeral de Criado en Madrid

Esta es la crónica que me envía Santiago Alfayate. Gracias Santiago y compañeros queridos por representarnos a todos. Un nuevo abrazo con todo cariño para Juani, sus hijos, Maribel y toda la familia de Jose Manuel.

Querido Josemari, como ya has indicado tú, el otro día se celebró en Alcorcón el funeral  por Criado. Allí nos reunimos, entre otros, algunos de los que le conocimos en La Virgen del Camino.

Quisiera destacar algunos momentos o situaciones:

- La celebración de la Misa presidida por un cuadro de Criado, pintado por uno de  los hijos de Avelino Dacio.

- Lectura de la poesía enviada por Correas, por Fernando Alonso, teniendo muy cerca el cuadro de Criado.

- Entrega a Juani del libro confeccionado por Maribel con los comentarios enviados por todos, desde el momento del inicio de su enfermedad.

- Fotografía de todo el grupo y de la familia cercana de Criado , teniendo como fondo el cuadro ya indicado.

- Presentación a Juani y al resto de la familia de nuestras condolencias.

- Momento de " picoteo". Las vivencias de aquellos años pasados en la Virgen del Camino, Caleruega, Caldas, etc, y las " andanzas" en los primeros años de la "vida civil" fueron  prioritariamente los temas de conversación .

 

Que este video sea una manifestación más de lo que sentimos los que convivimos con él  en la Virgen del Camino, y también para poner de manifiesto nuesttro afecto al lado de Juani y sus hijos.

Hasta SIEMPRE, José Manuel Criado del Río.

Un saludo. SANTIAGO ALFAYATE

 

 

 

FUNERAL POR JOSÉ MANUEL

Queridos compañeros, permitidme que os recuerde que el funeral por el alma y en memoria del querido e inolvidable compañero José Manuel Criado del Río será el próximo día 24 de Octubre (sábado), a las 6 de la tarde, en la Iglesia Virgen del Alba de Alcorcón (Madrid). Está en la calle Mayor, 97. (Centro)

Javivi me ha dado la idea y he adaptado al blog las fotos y video que José Manuel nos hizo en el Reencuentro de Octubre de 2007. La música Vith A Spirit. Y lo he hecho con todo mi cariño. ASÍ NOS VEÍA ÉL.

Querido amigo Criadinchi, descansa en paz.

Y ESTO ¿QUÉ YÉ?

Y ESTO ¿QUÉ YÉ?

Y yo me pregunto repetidamente,

  • ¿Amor libre o reglado?
  • ¿Un pronto o no?
  • ¿Un robado o quizás un posado?
  • ¿Es tan solo amor o debemos llamar a esta postura de otra manera?
  • ¿De ciencias o de Letras?
  • ¿Y quién es él?
  • ¿A qué dedica el tiempo libre?
  • ¿Flechazo o acercamiento meditado?
  • ¿Verdadero amor o simple pasatiempo?
  • ¿Nombre del vigilante del fondo?
  • ¿Beso musical o calderón en la última corchea?
  • ¿Soria o Navarra?
  • ¿Realidad o país de las maravillas?
  • ¿Máximo o Mínimo?
  • ¿En qué curso se daba ésto?

¿Alguien me puede aclarar tamañas dudas?

CRÓNICA DE LEÓN. 2 (Isidro Cicero)

CRÓNICA DE LEÓN. 2 (Isidro Cicero)

La verdad es que Marga se quedó fría, pero no por el momento ni por la primera impresión que mi humanidad suele producir, impacto total, sino por la temperatura del tinto-Villeza y, sobre todo, por  el volúmen del mismo que Isidro depositó sobre su blusa blanca y las carnes que debajo de la misma habitaban. ¿Cómo no iba a reirme? Este año se lleva mucho el rojo cardenal, decía Isidro.

Las fotos del sucedido, por supuesto, han sido oportunamente censuradas.

En la foto que encabeza la Crónica de León.2, aparece Isidro preguntándonos ¿qué otra cosa podía hacer? desde el centro del pasillo de aquel refectorio de la Escuela Menor en el que solo se repetía "a mayores".

Un placer leerte, querido amigo Isidro.


Crónica de León. 2

En esta entrega me propongo hablaros de las curiosas propiedades del Tinto Villeza-Prieto Picudo que si no formara parte ya de la cartera que mueve Froi merecería estar en ella, y también quiero hablaros de lo qué puede parecer un forastero mirando la última de las tres ventanas de la esquina de la Diputación o Palacio de los Guzmanes, en el ángulo recto que allí forman la calle Ancha y la calle Cid, creo que es. Pero esto último sólo será durante la publicidad, al final de la crónica. El Villeza, que lo sepáis, tiene un sabor delicioso, pero lo que interesa aquí es su denso color de sangre de toro, intenso, profundo y aterciopelado.

Esto, como digo, será al final de la crónica.

El principio de ella es que tal día como ayer, la semana pasada, cuando nos dirigíamos a León, llovía tanto por aquí que no veías la matrícula del coche que iba delante, así que al pasar por Las Fraguas hablamos de darnos la vuelta sin más en el primer cambio de sentido que nos encontráramos en esta flamante autovía sin peajes que acabamos de estrenar y pasar en casita el temporal que me tenían reservado los últimos días de mis vacaciones.

¿A dónde íbamos a ir nosotros dos con este tiempo y con nuestras fragilidades?. Porque es que mira que había habido días soleados para ver el splendor formae de León en toda su gloria otoñal y voy yo a elegir el día del diluvio universal para llevar allí a Marga, seguía sin haber suerte para el pobre honrado.

Sarmiento me había dicho al móvil que en El Bierzo llovía sin parar, “pero del Manzanal para allá, no lo sé, porque eso es otro mundo”. La radio describía las inundaciones de Orense y las intermitencias nubosas al noroeste de Castilla – León. Un mensaje de Andrés Martínez Trapiello, decía así: “Hoy aquí hace falta paraguas. Que tengáis buen viaje. Llama cuando lleguéis”. Y yo, obsesionado por la frustración, le contesté: “Puntería”. (La nuestra, la mía).

Pero cuando salíamos de Santander habíamos visto, ampliadísimo, un arco iris de radio imponente que salía del mar insinuando sus colores en tonos mates, más mates que las vidrieras de León cuando los días son grises. Meses, semestres, años quizá, hacía que no veíamos nosotros el arco iris, portador siempre de buenos augurios. Y con ese buen augurio y con el convencimiento de que siempre que llovió escampó, decidimos seguir adelante.

Andrés Martínez Trapiello nos estaba esperando con un paraguas a la salida del hotel que nos había recomendado Boliche el de la Sixtina, para tomar con nosotros el primer prieto picudo del viaje y acompañarnos al restaurante que él había considerado más adecuado en el barrio húmedo. El Celso. Andrés no nos dejó en Casa Celso, porque le pasó exactamente lo mismo que me pasa a mi cada dos por tres, no en vano dice la mujer de Daniel Orden que parecemos todos sellados con el mismo cuño. El Celso estaba cerrado, coño, basta que quedes en un bar, basta que te acuerdes del nombre de un restaurante para que ese día, precisamente ese día tenga que estar cerrado, así que Andrés nos llevó a otro que estaba a tiro de piedra, El Llar, también estupendo.

No podía quedarse Andrés con nosotros, y bien que lo sentía, por culpa de una reunión de empresa de esas que comienzan a primera hora de la tarde y nunca se sabe cuando concluyen. Pero en cuanto terminó la reunión, en cuanto empezó a caer la noche, allí volvió a estar él con su paraguas, con su corbata, para indicarnos el camino de los amigos que ya se habían juntado para esperarnos.

Ya había terminado yo el bacalao a la brasa, ya estaba Marga casi acabando su foie, cuando (“mira quién viene por ahí”, “quién es, me suena de alguna foto”, “el amo l prao”) se presentó en el comedor José María Cortés Aranaz sin avisar y por sorpresa, con su propio paraguas bajo el brazo, ya lo habréis adivinado. Y él: “Primero me dejas que le dé un beso a Marga, luego te doy un abrazo a ti, pero qué bien te veo, qué guapa estás, bienvenida a León, qué ganas teníamos todos de conocerte”.

Y Marga:”Yo a vosotros también”.

Tras los saludos, el inicio de una conversación gustosa. Sólo el inicio, os cuento. Marga vestía pantalón vaquero y llevaba una blusa blanca que sobresalía dos cuartas por debajo del chaleco desabrochado. José Mari me entregó una bolsa (“toma, esto es para ti”) que me puse a abrir de inmediato: Era el libro “Retablos”, un hermoso volumen de fotos y textos que acababa de ser presentado dos o tres días antes en San Isidoro y que había sido preparado con motivo de la restauración del retablo de la Virgen del Camino. Venía con la dedicatoria del propio José Mari, de Andrés, de Justino, de Manolo Centeno, de Enrique y de Martín. No lo tengo ahora delante, no sé si me olvido de alguno, en cuyo caso lo enmendaré.

Farfullé algún agradecimiento y empecé a pasar páginas. Pero no había pasado ni tres, cuando, de repente, le metí tal hostia con la mano izquierda al vaso de vino Villeza-Prieto Picudo que estaba a mi lado y que nos había recomendado el camarero, que todo su contenido, rojo de toro, salió disparado y fue a chocarse sobre la blanquísima blusa de Marga, empapándola. La blusa quedó teñida de rojo de toro, hecha un santucristo sin remedio. El camarero acudió solícito y dijo que en un caso de esa gravedad, nada se podía hacer. José Mari, al principio, se quedó paralizado. Marga me miró aparentemente divertida, pero en sus ojos yo vi dos reproches superpuestos: uno, hacerle eso al principio de un viaje, con las pocas cosas que había metido en la maleta, y, dos y más importante, hacerle esa faena prácticamente en el momento de una presentación a prácticamente un desconocido. Pero tiene tablas, salvó la situación. Yo, como si nada, seguí hablando del libro, como quitando hierro al asunto. De pronto, a José Mari le entró un ataque de risa. Sus carcajadas de tenor, redondas y contundentes, rebotaban en el techo del comedor, bajaban rodando escalera y las veía yo correr por aquella calle del Húmedo. “Qué cabrón, la has puesto perdida y disimulas hablando de libros como si nada”. No paraba de reír. Ya en el hotel, aquella tarde gastó Marga la pastilla de jabón del lavabo en lavar la camisa, eso sí, sin ninguna confianza en el resultado, Al principio, el rojo sangre de toro se puso morado, después cárdeno, luego tornasolado y después desapareció por completo. La blusa quedó como nueva, lo cual no ha dejado de maravillarnos hasta el día de hoy. Lo contamos y todavía no sabemos bien a qué atribuir propiedades tan milagrosas, si a la pastilla de jabón, al Villeza, al tejido, o simplemente a las virtudes del agua que al parecer viene desde el Porma hasta el centro de la ciudad isidoriana a través del ramal de la Candamia, si no estoy yo equivocado, casi seguro que sí.

Por la noche volvió a buscarnos Andrés, con Merce, para conducirnos al lugar donde nos esperaban Froy y su mujer a la que Alberto llama la Pata; Martín y la suya. Justino, que ese día acababa de publicar en el blog el cartel de la película El nombre de la Osa, dirigida por Chema Sarmiento y que, a la vista de los pocos comentarios que le hacemos, hagámosle más, no acababa de creerse el éxito que tienen entre nosotros sus montajes cinematográficos. Esa tarde venía de dar una de sus clases de inglés profesional. Y también nos esperaba Manolo Centeno, grandioso en su sencillez, en su amabilidad y en su sabiduría. Le pedí un favor de archivo, y fue un santiamén lo que tardó en proporcionarme las primeras pistas. A Andrés también le pedí que me introdujera en el Archivo diocesano para consultar unos datos del siglo XVIII, (Liébana perteneció a la diócesis de León hasta 1958, me sorprendió que muchos leoneses no lo supieran) y rápidamente me puso un canónigo a tiro. Froy acababa de llegar de Asturias, Enrique estaba en Madrid, no llegaría hasta el día siguiente.

Las mujeres, no tardaron ni tres minutos en enhebrar con Marga el hilo de esa comunicación entre ellas que tan fácil les resulta y que a nosotros tanto nos fascina siempre. Las conversaciones que tienen las mujeres entre si nos cautivan porque nunca somos capaces de ser tan cálidos, tan comunicativos, tan próximos y tan nivelados como ellas por mucho que nos esmeremos. A ellas la calidez, la calidad, la fluidez y la sencillez en la comunicación les sale natural como el agua que llega, corriendo alegre desde el manantial.

A lo largo de la tarde había mejorado el tiempo evidentemente. Marga y yo salimos con tiempo hacia Botines, donde nos había citado Trapiello. Pero antes, ella entró a comprar una cartera en la Calle Ancha, para sustituir otra que se le había roto. Mientras, yo la esperaba en la calle, mirando embobado la esquina de la Diputación Provincial, antiguo Palacio de los Guzmanes, que como todos sabéis bien, tiene tres ventanas, las tres distintas, la de arriba termina en ángulo, la de en medio es rectangular en forma de balcón y la de abajo tiene otra hechura diferente a las otras dos.

Mientras miraba hacia arriba, se colocó a mi lado otro hombre, otro forastero, que también estaba esperando a que saliera su mujer de la misma tienda. El hombre lo mismo estaba extrañado al verme tanto rato mirando hacia arriba.

- ¿Lloverá?, me preguntó.
- Seguramente, dije yo.

Tentado estuve a ampliar mi adverbio, con una explicación del tipo “lloverá porque he venido unos días a disfrutar de León y procurar que mi mujer disfrute también de esta ciudad maravillosa, pero ya ve usted, con las fechas que he elegido, he acertado un pleno, o sea que no hay suerte para el pobre honrado”, una frase que me gusta mucho.

No le dije nada de esto. Lo deseché. Sin embargo, por no quedar tan lacónico, e incluso tan antipático, le dije:

- De todas maneras, no estaba mirando el cielo, estaba mirando la ventana.
- Ya claro, dijo el hombre desconocido poniendo sus ojos en el mismo sitio que yo tenía los míos. “Se les ha quedado abierta”.

Ves reír y llorar a los compañeros de cuando entonces, y todos ellos te parece que miran lo mismo y en la misma dirección, ellos y sus maravillosas mujeres. Pero qué va. Tú también parece que miras lo mismo que ellos. Quiá. Siempre hay un momento en el que acabas comprobando que cada uno tiene su propia mirada, que ve lo que ve, no lo que tú te imaginas que ve, no lo que a ti te gustaría que viera y que recordara. Hay siempre un momento en el que te das cuenta de que a la viceversa ocurre exactamente lo mismo. Las vivencias y las experiencias fueron personales y siguen siendo intransferibles. Aunque miremos hacia la misma ventana.

Ahora bien, “entre todos lo sabemos todo”, como nos dijo no hace muchos días José Ramón Soriano Reig. Nos lo dejó escrito aquí mismo en el blog y es una sabia verdad a la que yo me acojo y me gusta que seamos muchos los que nos sumemos a ella. Muchas miradas, hacemos la mirada, muchas vistas hacemos la visión.

CHEMA SARMIENTO, SOCIO DE MÉRITO DE LOS AMIGOS DE CORNATEL

CHEMA SARMIENTO, SOCIO DE MÉRITO DE LOS AMIGOS DE CORNATEL

¡Qué callado te lo tenías,amigo Chema, bandido!. Y junto a Cristobal Halfter y Luis del Olmo. ¡Vaya lujo!, dirán ellos dos, estar al lado de Chema Sarmiento. Y digo yo, ¡vaya tres joyas bercianas!

Os dejo el enlace a la información que aparece en el Diario de León.

http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=483798

http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=484217

CRÓNICA DE LEÓN. 1 (Isidro Cicero)

CRÓNICA DE LEÓN. 1 (Isidro Cicero)

Habréis comprobado que no andaba yo muy descaminado. Isidro nos regala el relato de sus impresiones en la visita a León de la pasada semana. Dispongámonos a disfrutar.


 Crónica de León. 1 (Isidro Cicero)

Subimos la escalera comparando mentalmente el brío de ahora con el que teníamos hace medio siglo. Nada que ver. Me fijé en los peldaños, eran los mismos; también la barandilla estaba igual; y también seguían allí los oscuros bizcochos del zócalo de la pared que si no nos vigilaba nadie rascábamos entonces con la punta de los dedos o rayábamos con el bolígrafo cuando bajábamos saltando de tres en tres los escalones. Los bizcochos formaban una tableta de chocolate extrañamente alargada.

En los viejos dormitorios ahora ya no dormía nadie, por supuesto. Pero no os podéis imaginar cómo brillaba la luz en las puertas de las camarillas - aún se conservan azules- , qué blancura en los tabiques a mediodía; qué diafanidad por encima de los ácaros acumulados en el polvo que han ido depositando allí decenios de abandono.

“A estos dos que no les falte de nada”, tuvieron que ser la víspera las instrucciones del Furriel, a juzgar por cómo se iban abriendo a nuestro paso las puertas de todos los rincones. Ni el padre visitador cuando venía de Roma a pasar la revisión canónica fue tratado nunca con tanta deferencia y confianza. Marga y yo empezamos sentándonos a las mesas del comedor de la escuela menor que tiene en la pared un friso metálico de peces que yo no recordaba. Uno sólo recordaba los carros con la comida que salían de la cocina por aquella puerta batiente y el lugar donde estaba la mesa para leernos “En el país de los eternos hielos, Alaska boreal por Segundo Llorente misionero de Alaska” y para hacernos la introducción correspondiente a cada una de las sinfonías de Mendelsson, pongo por caso.

Tampoco recordaba el mosaico de Iturgáiz que cada vez que íbamos al comedor se nos aparecía en la pared como a Baltasar se le aparecían aquellas admoniciones de menen - tekel - fares o algo parecido en la pared de su palacio de Babilonia. El mosaico de Iturgáiz dice no pone lo de Babilonia sino “oculi omnium in te sperant domine”. Y aunque nosotros, igual que Baltasar, acabábamos por no hacer ni puto caso a estas palabra sagradas, a uno, con la madurez que se le supone a los años y a esa más que destacable calvicie que se destaca en las fotos, le conmueve ahora la intención de quien mandó poner allí en mosaico estos contenidos: Que a la hora de nutrirnos tuviéramos en cuenta ya desde niños esa fragilidad consustancial a los seres humanos. Esa profunda dependencia de Dios (o de la Naturaleza, como más tarde nos enseñaría Spinoza), que nos nutre, que nos proporciona el alimento cuando tenemos hambre. Ahí tenemos que tener siempre puestas las miradas, todos, esperando que abra sus manos y reparta proteínas a todo bicho viviente “in tempore oportuno”. Tempore oportuno lo traduzco yo por “cuando hay hambre”. Ahora, por ejemplo, ya sería un “tempore” bastante ”oportuno” para dar comida a los mil millones de hermanos nuestros que no es que les apetezca como a mi un poco de morcillina de matallana, que quedé saciado como me pronosticó Enrique, no es eso, es que se están muriendo de hambre literalmente.

Pues bien, antes de desayunar, de comer y de cenar, cuando éramos niños, ya nos instaban a elevar los ojos a Dios para pensar en estas cosas. Aquellos mendicantes.

El comedor del colegio de la paramera está como el primer día. Yo le insinué a Marga algo de lo que acabo de escribiros mientras José Mari nos tiraba fotos sin parar y Fernando el fraile abría su mano y nos prodigaba todo tipo de explicaciones.

Ya arriba en las camarillas, mientras repasaba la minusculidad del espejuco, la chiquitez del armarín, el reduccionismo de la camita, la insignificancia de las portillinas, el huequecico para la maletilla, yo no encontraba diferencias sustanciales entre la percepción de estas cosas este octubre de 2009 y la antiquísima imagen de ellas que tenía en la mente, procedente de aquellos octubres de hace cuarenta y tantos años, casi cincuenta.

Pero, pensándolo - pensándolo, sí encontré una diferencia notable, vosotros la vais a comprender. Era la hora lo que resultaba distinto, era el instante lo diverso. La diferencia estaba en la luz. Mientras recorría los pasillos y vigilaba la cara de Marga para adivinar la impresión que aquella camarillada le producía, pensaba que yo no había visto jamás aquella nave a aquellas horas luminosas del mediodía, sino siempre con luz nocturna. A mediodía no se estaba en el dormitorio. Yo lo recordaba a la luz de aquellos fluorescentes que duraban encendidos un rato, lo justo para que nos laváramos los dientes, es un decir. Y a la luz de la primeras horas de la mañana solar a partir de marzo, artificial desde noviembre. Contraviniendo todos los preceptos del padre Cura, a esa luz nos lavábamos como los gatos, nos atusábamos un poco el tupé, e incluso derramábamos en el lavabo algunas de esas decantaciones del riñón que ahora llevamos en frascos de plástico de vez en cuando a la consulta. Nunca jamás hizo esto Chema Sarmiento. Nunca. Ni ningún otro de la categoría de Sarmiento.

La diferencia no estaba en el tiempo, cincuenta años. La diferencia estaba en la luz, es decir, en el instante.

Cuando uno hace un viaje siempre va con la curiosidad de averiguar qué novedades se le van a presentar y de no perderse ninguna de las cosas que pueda descubrir. Regresar a León no sería propiamente hacer un viaje en el sentido del descubrimiento, pero si uno sale de casa con ojos nuevos siempre descubre aspectos nuevos de las cosas y la gente que las habita.

Ardashir I, rey de Persia, no tiene nada que ver con José Ignacio Manso, mi amigo de Burgos. Me acuerdo ahora de Manso porque apuesto lo que sea a que aún recuerda de memoria - y en griego- el primer capítulo de la Anábasis, aquello de gignontai paides duo, presbiteros men Artaxerses, neoteros de Kiros. Ardashir era, creo, nieto de este Ciro pero eso es lo de menos. Lo que me interesa de este rey es lo que cuenta Olalla García: Que le ayudaba a entender y a razonar sobre las costumbres de su país, al verlas reflejadas en los ojos de los forasteros cuando éstos las contemplaban por primera vez.

Entre las camarillas y en las aulas yo miraba a Marga para entender a través de sus ojos la impresión de las camarillas, de las aulas, de los pasillos que ella veía por primera vez y de las que nunca me había oído hablar. Estaba impresionada. Las aulas luminosas y claras, los bellísimos mosaicos de la capilla mayor y de la capilla menor, los bajorrelieves de Ramón Lapayese, un lujo de sencillez expresionista, le parecieron un cúmulo de instrumentos de enorme calidad puestos al servicio de la educación más esmerada. Nuestra educación. Aquella mañana, todo aquello parecía la Casa del Sol Naciente.

Sin embargo, al salir, no sé por qué me vi interiormente inundado por una cruel estrofa de esa vetusta canción.

“Oh mother tell your children
not to do what I have done
spend your live in sin and misery
in the house of the rising sun”

MARGA E ISIDRO EN LEÓN

MARGA E ISIDRO EN LEÓN

La semana pasada anduvieron por estos benditos andurriales leoneses Marga, la "santa" de Isidro, y el mismo Isidro Cícero, tan amigo y esdrújulo como siempre. Confío en que, cualquier día de estos, Isidro nos contará algo sobre su estancia en mi pueblín.

De Marga, qué puedo contaros. Que está animada, positiva, estupenda, guapa...pero, sin pasarse, que yo la ví primero, ¿eh?

Ved un collage de algunas fotos de estos días.