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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

PALABRAS DE PEDRO TRAPIELLO AL pFÉLIX DEL CURA

INSTITUTO Y COMUNIDAD EN LAS CALDAS (Apuntes históricos)Páginas 147 y 148

INSTITUTO Y COMUNIDAD EN LAS CALDAS (Apuntes históricos)Páginas 147 y 148

CRÓNICA DEL ENCUENTRO EN MONTESCLAROS.- JORNADA SEGUNDA, SEGUNDA PARTE.- AGUILAR DE CAMPOO.- (Por Javier Cirauqui)

CRÓNICA DEL ENCUENTRO EN MONTESCLAROS.- JORNADA SEGUNDA, SEGUNDA PARTE.- AGUILAR DE CAMPOO.- (Por Javier Cirauqui)

CRÓNICA DEL ENCUENTRO EN MONTESCLAROS.- JORNADA SEGUNDA, SEGUNDA PARTE.- AGUILAR DE CAMPOO.-

Siendo las once y cuarto

Del catorce de septiembre

Salimos hacia Aguilar

Desde San Pedro Cervatos,

Distan veintiocho kilómetros.

Pasamos algunos pueblos

Y un cartel Rio Pisuerga.

Al fondo se ve un pantano

Casi vacío en la presa.

Su sequía es `preocupante

La zona y pueblo de Aguilar

Necesita pronto el agua

Y que llueva en abundancia.

Y la sequía paliar

Un polígono industrial

Con industria galletera.

Gullón uno, Gullón dos,

Que antes fueron Fontaneda,

Que en su tiempo fabricaban,

Más del ochenta por ciento

De la producción de España.

Vamos llegando a Aguilar

Y divisamos al fondo, 

Peña Longa y el castillo,

Iglesia Santa Cecilia

De silueta románica

Y una torre singular,

Que se luce con tres cuerpos,

Y se muestra en el paisaje,

Formando una bella estampa,

Que a los ojos ilumina

Y que el programa presenta

Como visita opcional.

En la estación aparcamos

Y andando nos dirigimos

Hacia el Monasterio Real,

Dicho de Santa María.

Entramos en un recinto,

Por tres arcos adornando.

Precedido de una verja

Y un cartel de Europa Nostra,

Que su reconstrucción premia.

Y otro también nos recuerda

El lugar de los estudios

De interpretación románicos,

Con sede en el Monasterio

Y como no el instituto

De enseñanzas secundarias.

Entramos en un recinto

De forma rectangular

Con  las edificaciones

Que son del siglo dieciocho

Y hoy día están ocupados

Y dan sede al instituto

De Enseñanza Secundaria,

También la Escuela Taller

Para poder completar

Restauración iniciada

Para todo el Monasterio.

Antes de la fachada

Se pasea un riachuelo

De agua pura y cristalina

Que entra y sale desde el centro

Que viene de Peña Longa

Y más tarde explicaremos,

El por qué de esta presencia.

Ya que todo el monasterio

Se alza sobre las aguas.

Cruzamos un puentecillo

Y vemos una portada

De un estilo neoclásico,

Con un balcón sobre ella,

Coronando la fachada.

Entramos en un vestíbulo,

Entre el monasterio antiguo

Y el del siglo mil dieciocho. 

A la izquierda una escalera

Que nos lleva al instituto

Y a derecha recepción

Para entrar al monasterio

Y realizar la visita

De este bello monumento.

Lugar donde se enterró

El noble Bernardo el Carpio

Sea historia o sea leyenda, 

Aquí estuvieron los restos

Del famoso caballero

Al pie de la Peña Longa

De la iglesia al mausoleo

Había una puerta abierta

Que llevaba hasta la tumba.

Causa de veneración.

Era el turismo de entonces,

Que el camino promovía

Para atraer a las gentes.

La guía nos reunió

Alrededor de su entorno

Para irnos explicando

Las dependencias del Centro.                                                                                                                                                                                                                                     

En ese momento una mano

Ha tocado en mis espaldas,

Al volverme es Manolón,

Díaz Álvarez Manuel

Que con su esposa ha venido

A juntarse con nosotros

Para ver el monasterio,

Santa María la Real

Y de paso saludarnos

A todos los componentes

Del Encuentro en Montesclaros.

La guía que es muy simpática

Nos comenta que los muros

Son parte del monasterio

Antes de pasar adentro

Nos acerca a un lateral

Donde hay unas escaleras

Que llevan a un capitel,

Javier Cirauqui y “El Pitu”

Se suben a ellas primero

Y la guía nos invita

A observar una figura

Que en un hueco se perfila. 

Pregunta qué animal es 

Y yo le digo que un grifo

Y allí aparece una arpía,

Un animal fabuloso

Con el rostro de mujer

Y el cuerpo alado del águila.

En la mitología griega,

Hijas de Electra y Taumante,

Y en época medieval

La tentación significa

Por eso aparecen justo,

En los muros de la iglesia,

Monasterio de Aguilar,

Para prevenir a tiempo

Estragos de las arpías 

En los monjes del convento.

En algunos capiteles

Se representan arpíos

De género masculino,

Junto a las del femenino.

Más algunos compañeros 

Una sonrisa dibujan.

Avanzamos por el muro

Y muy cerca de la puerta

Vemos una inscripción:

“Erat…” año del Señor

Mil ciento sesenta y nueve,

Es el rey Alfonso Octavo

Quien cede este monasterio

A monjes premonstratenses

Mil doscientos veintidós,

Año de consagración

Del templo Santa María

En Aguilar de Campoo. 

Que figura en una lápida 

Y dice que fue realizada

Por el obispo Mauricio

Que era epíscopo de Burgos. 

La historia del monasterio

Nos va explicando la guía,

Cuyo nombre no recuerdo,

Quizás se llamara Marta.

Según nos dicen las crónicas, 

En principio un caballero

Va tras de una huidiza presa,

Por los desiertos cercanos,

A riberas del Pisuerga,

Y cuyo nombre es Alpidio,

Que se ha engolosinado

Con un soberbio animal,

Jabalí de gran tamaño.

Él va rastreando su presa

Por lo fragoso del monte,

Llamado de Peña Longa.

Pero, al fin, su esfuerzo alcanza

Una muy alta recompensa

Encuentra una antigua iglesia,

Donde se oculta la fiera.

Por el lugar merodea

Y encuentra una nueva ermita,

Que está llena de reliquias

Y un Jesucristo yacente.

Alpidio hombre de milicia,

Parte en busca de su hermano,

Que es nombrado como Opila

Y es abad de un monasterio

A las orillas del Ebro.

Como él es el eclesiástico

Decide qué hacer con ellas.

Vuelven los dos hermanos

Y ven los ojos de Opila,

Que hay un poderoso río,

Y que las tierras cercanas

Prometen fertilidad.

Su casa antigua abandona,

Mudándose a las ermitas

Y traerá su ganado,

Desbrozará la espesura,

También labrará las tierras

Y levantará las paredes

De un antiguo monasterio,

Reuniendo en su interior

Religiosos que trabajan

Y que rezan día y noche.

Ochocientos veintidós,

El año de este suceso,

Cuando el conde Osorio llega

Y lo encuentra de su agrado,

Entrega su cuerpo y bienes

Y promete maldiciones

Para quienes esto interfieran

En su decisión tomada.

En el diploma del conde

Se recoge detallada

De la fundación su historia.

El citado documento

Ha resultado ser falso,

Pues la fabulosa historia,

Parece se elaboró

En el transcurso del once

Sacada de otros diplomas

O inventado por su autor.

Sin duda en aquellos tiempos

Desde aquel séptimo siglo

Existieron en la zona

Ermitas con religiosos,

Sometidos a un abad.

La Iglesia de Santa María

En la que estamos ahora

Ha sido documentada

Allá por el siglo once.

Crecen las donaciones

De todos los poderosos

Del pueblo y de la comarca.

Mediados del siglo doce

Es monasterio importante

De economía boyante

Y ejercen su patronato

Las importantes familias

De la nobleza feudal.

Mil ciento sesenta y nueve,

Es el rey Alfonso Octavo

Quien entrega este lugar

Llamado Santa María

De Aguilar con sus dominios

Fuentes, molinos, batanes

Y todas sus pertenencias

Para los premonstratenses.

Y los monjes expulsados

No se conforman con ello

Y plantean las demandas

Delante la autoridad

De la iglesia del momento.

Para la desgracia de estos

Quedó zanjado el asunto

A favor de los mostenses,

Mil ciento setenta y tres,

Por bula del cardenal 

Denominado Jacinto,

Que era legado papal,

Y ponía al monasterio

Bajo protección real.

Los premonstratenses surgen

Misma época que el Cister

Dentro de aquella corriente

De rigor y austeridad,

“Candidus et Canonicus”

Fue fundada por Norberto

El mil novecientos veinte.

Les llamaron monjes blancos. 

Pero los mostenses pronto,

Abandonan el rigor

De las normas cistercienses.

La labor manual desprecian

Y su función de canónigos

Es pastoral, no claustral,

Pues su fin es recaudar

Las cuantiosísimas rentas

Que producen sus dominios.

Durante unos cuarenta años

Plagados de muchos pleitos

Por la constante expansión,

Ampliando sus territorios

A favor del monasterio.

Mantuvieron un litigio

Por cobrar los beneficios

De una iglesia o monasterio

En tierras de Cordovilla.

A tal extremo llegaron

El mil doscientos nueve,

Que a los monjes les retienen

Los vecinos revoltosos

Durante más de tres meses

En el mismo monasterio 

El cual iba a ser esquilmado.

En la Edad Media se viven

Los momentos de esplendor

De Santa María la Real.

Posesiones abundantes

Y las rentas que producen,

Les permiten mantener

Un importante edificio.

Allí en el siglo catorce

Se suceden las catástrofes.

Los monjes del monasterio

Contra el abad se sublevan,

Rompen voto de obediencia

Y junto con los vecinos

De la villa de Aguilar.

Las estancias del abad

Y otras muchas dependencias

Del citado monasterio,

Hoy destruyen y saquean.

Más tarde será la peste,

También las guerras civiles

Entre Don Pedro Primero

Y hermanastros Trastamara.

El castillo es sitiado

Por los ejércitos reales,

Que a Don Tello perseguían,

De Pedro Primero hermano,

Señor de Aguilar legítimo.

Todo esto afecta al cenobio

Pues sus rentas disminuyen

Con las penas y desgracias

De la peste y de las guerras.

Tras los tiempos turbulentos,

Santa María la Real

Conocerá largos años

De prosperidad tranquila,

Finalizando el Medievo

Surgen los nuevos conflictos

Al nombrarse un nuevo abad

Por los monjes elegido,

Pero que no es aceptado

Por la casa de Retuerta

Sede premostratense

De la provincia de España

Provocando grandes pleitos.

Felipe Segundo ordena

A sus leales jerónimos

Que investiguen el asunto,

Si les encuentra culpables

Entregará el monasterio,

Los Bienes y posesiones

A los monjes de esta orden.

Y nada se demostró

Y el deseo de Felipe

Al cabo no se llevó.

En el siglo diecisiete

Se vive una gran euforia,

Se cambia el hábito blanco

Por la negra vestimenta.

Cada monje tiene un título.

Son maestros de novicios,

Secretarios del abad,

Administrador de bienes,

Depositarios, trojeros,

Bibliotecarios, lectores,

Enfermeros, jubilados,

Despenseros y cilleros.

Los privilegios aumentan,

El impulso constructivo

Nos habla de auge económico,

Cambios de mentalidad.

Consideran los canónigos

Que es impropio para ellos

El dormitorio común,

Lo que obliga a construir

Las celdas individuales. 

Reformas del alto claustro

Y un amplísimo salón

Para el esparcimiento

En el viejo dormitorio,

Que más tarde se llamó

Con el nombre “La Salona”

En el siglo dieciocho

Sigue el afán constructivo,

Edificando dos alas

En la entrada al monasterio,

Dedicadas sobre todo

A oficinas y almacenes.

En el siglo diecinueve

Esto se va acabando.

Los monjes premonstratenses

De santa María la Real

De talante liberal

Se habían ganado las iras

De las partidas carlistas

Y la decadencia es tal,

Que el propio abad aconseja

Exclaustración temporal.

Por simple curiosidad

Diremos que Montesclaros

Defendía a los carlistas.

Durante unos breves años

Se pone en funcionamiento

El Colegio de las Artes

El once del mes de octubre

Del año mil ochocientos

Y hasta treinta y cinco más.

Por orden ministerial

Desaparece el conjunto

Santa María la Real

Como instituto eclesiástico

Y que después de esta fecha

Se produce el abandono

Y ruina del edificio

A pesar de declararse

Monumento nacional.

Decreto doce de junio

Del año mil ochocientos

Y con sesenta y seis más.

La desamortización

Hace que todas sus tierras

Y también su hospedería 

Y estos bienes pasarán 

A manos particulares,

Pero, no así, el propio cenobio,

Que al no tener comprador

Fue víctima de la ruina,

A pesar de ser nombrado

Monumento nacional.

A fines del diecinueve

Los capiteles del claustro

Y algunos más de la iglesia

Van al Museo Arqueológico

Para su contemplación

Y alguno de ellos emigra

A los Estados Unidos

Y otros son recuperados

Por familias de Aguilar

 

Al pasar al monasterio

Por su puerta principal

De antiguo estilo románico

Vemos como un arroyuelo

Mana por un lateral

Y sale hacia el exterior

Para luego aparecer 

Entre la cocina y cilla

Como el agua de molino

Que va triturando el grano.

El monasterio se ha alzado

Sobre las corrientes de aguas

Y sufrirá consecuencias,

Que más tarde explicaremos.

El grueso del monasterio 

Será de estilo románico

Y según avanza el tiempo

Se encuentra el tardo románico,

El llamado protogótico

Hasta acabar con el gótico

O estilos del dieciocho.

Al entrar al monasterio

La guía nos va llevando

Hasta una pequeña sala

Abovedada en cañón

Y que se llama apuntado.

Aquí se daba a los monjes

Los útiles de trabajo.

Desde aquí a través del claustro

Podían pasar a las huertas 

Y a los campos de trabajo

Como el molino y la cilla.

A su lado se encontraba

La Sala Capitular

Que en el mil doscientos y nueve

Fue de nuevo reformada

Por la orden premonstratense.

Se encuentra cerca del templo

Y facilitando el paso

De los monjes cada día,

Después de la hora prima.

Su escasa altura se explica,

Por tener los dormitorios

En la planta superior.

Tenía diversos usos,

Un lugar de reunión

Para la comunidad.

Se realizaba el capítulo

Donde siempre se trataban

Los asuntos de interés

Y la elección del abad.

Era panteón de abades

Y personajes ilustres.

Tuvo modificaciones,

Abriéndose al locutorio

Y en el siglo diez y ocho.

Una escalera se abrió

Para entrar al dormitorio.

De allí pasamos al claustro 

Al que luego volveremos

Por su parte occidental,

Donde se encuentra la cilla,

Que es despensa y almacén

Y se halla por lo tanto

Entre la cocina a un lado

Y en el otro el refectorio.

Entre la cocina y cilla

Un pequeño locutorio

Del cillerero o pobrero 

Que repartía alimentos

Y limosnas a los pobres

Como manda el reglamento

En la vida de los monjes.

De allí salimos al huerto

Por una pequeña puerta

Que casi todos se agachan

Menos yo que paso erecto.

Sobre el umbral de salida,

Aparece una inscripción

Por lo que se supone

Que era un paso al cementerio:

“Huc venientes… en latín

Que más o menos decía:

Los que por aquí venís

Y lo que vosotros veis

Levantad y edificad

Corazones compungidos

Y rezad piadosamente

Para que pronto no muráis”.

Nada más pasar el arco

Se ven árboles frutales,

Son perales y manzanos,

Aunque no están bien cuidados

Tienen abundantes frutos.

Castañón come manzanas

Y yo recojo una pera.

Al fondo se ve un edificio

De un solo piso de alto

Muy bonito y bien cuidado,

Al fondo se ve la posada

Santa María la Real

Y pequeños edificios,

Que parecen bungalows,

Bares y restaurantes.

A la derecha la iglesia

Con su entrada y espadaña

De románico del doce.

A la izquierda, donde vamos,

La fachada occidental

De este hermoso monasterio,

Que abarca toda la cilla,

Dependencias del claustro alto

Y al fondo está la cocina

Con su chimenea erguida.

Según nos dice la guía

Los cimientos se resienten

Por el agua que hay abajo

Sobre todo en la cocina

Que hace combarse a los muros.

Se reforman las paredes

Y se ponen contrafuertes,

Pero el muro sigue hundido,

Aunque sin mucho peligro.

La chimenea se yergue

Sobre todo el edificio

Y detrás de ella aparece

El riachuelo citado,

Que se ha convertido en molino

Para poder triturar

El grano de su cosecha.

José Manuel nos comenta,

La vida privilegiada

Que llevaban estos monjes,

Con sus grandes posesiones

Sobre todo comparada

Con la vida de los pobres.

Con sentido del humor

Nos cuenta la situación.

Volvemos hacia la iglesia

Por la entrada de los fieles,

Bajo la gran espadaña,

Mientras la comunidad

Lo hacía directamente 

Por la puerta lateral

Que existía en el oriente

Salimos de nuevo al claustro,

El elemento central

De todo aquel edificio

Que ordena el funcionamiento

De la vida monacal. 

La guía nos va diciendo,

Que con la ruina del claustro,

Quedan pocos capiteles

Del recinto original

Y nos muestra un capitel

Con las formas vegetales 

Y por Peridis donado,

Y otro que se conserva

Con la pareja de grifos

Y alguno más decorado

Con palmas o con leones.

El techado de madera

Se sustituyó con bóvedas

De obra de cantería,

Principios del siglo trece

Reconstruyeron el claustro,

Reutilizando una serie

De los capiteles dobles

Que habían sido tallados

Para anterior edificio.

Y en los machones pusieron,

Capiteles decorados

Con hojas mucho más planas.

Volvemos al interior,

Iglesia del monasterio,

Situada al norte del claustro

Con ábsides orientados

Al este por tradición.

De planta basilical

De tres naves alineadas

Con un ábside central.

Bóvedas góticas forman

La capilla principal.

Todas son del siglo trece.

Los monjes premonstratenses

Realizaron  en la iglesia

Su mayor dedicación.

La iglesia es un espectáculo

Y la guía nos comenta 

Que al día de hoy se utiliza

De sala de conferencias

Y museo del románico,

En su interior se celebran

Muchos actos culturales

Y muestra de audio visuales.

Sobre las naves se ven

Las maquetas de edificios

Importantes del románico

De Palencia y alrededores,

Como Burgos y Cantabria.

Y yo entre ellos reconozco

El de San Martín de Frómista

Y San Pedro de Cervatos.

En el muro de la iglesia

Se ve una puerta tapiada,

Que era la que conducía

Al camino del sepulcro

Del noble Bernardo El Carpio.

La iglesia del monasterio

Sirvió de última morada

Para sus benefactores,

Castañedas, Villalobos,

Los Laras y Figueroas

Y sus restos hoy reposan

En sepulcros restaurados

En el centro de la iglesia.

Nos indica que allí está,

A la izquierda del recinto,

Una capilla del Cristo

Que se encontró entre las ruinas

De la ermita primitiva.

Un Jesucristo yacente

Que realizaba milagros

Y que hoy se encuentra alojado

En San Miguel de Aguilar.

Esta citada capilla

Es de estilo escurialense.

Capilla Santa María,

La capilla del abad,

El claustro y la sacristía

Por el camino pasamos.

Llegados al locutorio

La visita ha terminado.

Durante nuestro trayecto

Vamos encontrando fotos

Donde se ve el edificio

En el estado de ruina 

Y una vez reconstruido

Que es lo que vemos ahora.

En la Segunda República,

Se intentó reconstruir.

El intento fue abortado

Ante la Guerra Civil.

El año mil novecientos

Y otros cuatro años de más

La intervención se repite

Con dudosa actuación,

Aunque por el otro lado

Se colocan las cubiertas

Que atrasan su destrucción.

Cerca de los ochenta,

Amigos del Monasterio,

Voluntarioso trabajo

De desescombro realizan

Y a partir de este momento

De rehabilitación hablan

Y funcionalidad nueva.

Y llegamos al momento

En que se hace realidad

En Aguilar de Campoó,

El proyecto inmemorable,

Santa María la Real.

 

Una vez que hemos salido,

Aplaudimos a la guía

Que ha sido muy competente

Y  ha explicado esta visita

De modo tan eficiente.

Salimos del Monasterio

Y vamos a pasear

Por Aguilar de Campoó

Y celebrar en la plaza 

Un poteo popular,

Tomándonos unos vinos

O unas cervezas quizás,

De pinchos acompañados,

En la plaza del lugar.

 

 

 

A LUIS CARRIZO LE LLAMABA YO MEDINA (Por Isidro Cicero)

A LUIS CARRIZO LE LLAMABA YO MEDINA (Por Isidro Cicero)

A LUIS CARRIZO LE LLAMABA YO MEDINA


Isidro CICERO


Acabo de leer (blog 24-10-2019 YUGADAS Y AÑOS LUZ) esta estampa entre melancólica y acidulada de mi querido amigo Luis Carrizo y me he dicho “¡qué bien escribe el jodido¡”. Esto lo he dicho para mis adentros; si lo hubiera dicho para mis afueras, habría dado igual, tampoco había nadie por aquí cerca para escucharlo. Qué bien escribe Luis Carrizo, lo repito.


A Luis Carrizo, cuando entonces, yo siempre le llamaba Medina, por su segundo apellido, creo que era el único que le llamaba así; no pretendía jugar a arabizarlo ni arameizarlo, lo hacía por motivos prácticos que tenían más que ver con la exclusión y el descarte. Lo explicaré en pocas palabras.

 

La exclusión de la palabra “Carrizo” era por contener una erre tónica, que - como un urriellu imposible de escalar- sobresalía desafiante en la mitad fonética del apellido. Carrizo tenía una erre intervocálica, vitanda para mi lengua discapacitada. Cuando la pronunciaba a mi modo gutural e inmotivadamente  aquitano, yo mismo tenía la sensación de estar faltándole al respeto al amigo de la manera más groseramente escatológica. La timidez, el profundo cariño que le profesaba y las autodefensas psicológicas frente a la irrisión, me obligaban a excluir el vocablo Carrizo.

 
También descartaba el “Luis” bautismal que el chaval había recibido en la pila. No eran tiempos propicios aquellos, ni se daban en aquellos lugares unas condiciones objetivas mínimas como para tomarnos ese tipo de confianzas.

El uso del nombre de pila no se estilaba. Allí todos éramos Faes, Borge, Tobes, Cícero, Trapiello, (no Trapi, no Trapi, Trapiello con las tres sílabas completas), Castañón, De Pablos, Hernández, Santamarta, Estrada, Del Vigo, Corzo, Suazo, Viñuela… Cortés era Cortés, no Andrés. Izquieta Etuláin, Olano, Manso, Olóriz, Rey, me dejo muchos, me dejo la mayoría. Y Carrizo.

Para mí, nunca jamás y eso por motivos personales: pero Díaz Álvarez era Manolón para el resto de los muchachos desde que una noche de filas, el religioso que controlaba el orden desconsideró a mi amigo con ese aumentativo apelativo y en cierto modo despectivo; o sea, apellidativo, apellidador; alejado, por tanto, de lo que hubiera podido ser un uso prójimo del nombre de casa; que, en este caso, tampoco era el nombre de casa, ya que en casa llamaron al guaje Xuanín desde que nació.


Algunos nombres de pila sí se usaban, pero ¿los de quiénes se usaban? Me salen únicamente los de aquellos camaradas que, al llegar, ya tenían en el interior a alguien de la familia, un tío dominico, un primo en la escuela mayor, un hermano, lo cual siempre imponía respeto y prestigio. También usaban el nombre de pila, cuando el compañero llegaba con otra gente desde la escuelina unitaria de una misma aldea entre montañas; estos grupos que venían de la misma escuelina, ya venían hechos al nombre de pila y al mote. Aquellas escuelinas unitarias regidas siempre por señoritas maestras, no por señoritos maestros, porque el régimen, en su prudente providencia, consideraba más seguro que fueran chicas las que se encargaran de enseñar a niños, que chicos los encargados de enseñar a niñas.

Excepciones, claro que las había. Todavía me estoy preguntando yo por qué entre las estirpes de Martines y Holgados, se coló el infantojuvenil hipocorístico “Seque”. Y por qué se abrió paso Seque entre sus apellidos, no de modo momentáneo, sino con una fuerza tal que perduraría intocable más allá del nacimiento del bigote y del cambio de voz de su portador, llegando incluso hasta el momento feliz de la jubilación intacto en nuestro universo convivial, como suele decir Antonio Alonso. Si alguien entiende estos caprichos del lenguaje y de la sociología de grupos pequeños que lo explique.


¿Qué quiero decir con todo esto? Quiero decir que a Carrizo tampoco me era dable llamarle Luis, porque el nombre de pila no era allí usual, no era allí usuable. Argüeso era Argüeso, nunca Antonio; Valdés era Valdés, no José Manuel. Hubiera resultado improcedente si alguien se refiriera al primero como Antonio, no digamos nada como Toñín, que es como algunos le llaman ahora, a buenas horas, mangas verdes.

Quiero decir que, tal como yo lo veo, usar allí, en el internado el nombre de casa era como invadir zonas íntimas de la personalidad; era como sorprender al compañero en pelotas cuando salía de la ducha. Esta obscenidad no ocurría jamás, gracias sin duda a la especial consagración colectiva e individual que teníamos a la pureza inmaculada de la Virgen. Y gracias también al ejemplo especiales de castidad de nuestro padre santo Domingo, mis queridos apostólicos, que vivió virgen hasta el día de su muerte. Como sabemos, cuando le llegó el momento del tránsito, el santo reunió fuerzas de flaqueza para dirigirse a Dios y darle gracias ante toda la comunidad, en especial por haberle conservado virgen siempre desde el día que nació en mitad de Castilla. Por haber mantenido su carne intacta, sin la mancilla ni la corrupción del pecado. Después tuvo que confesarse con fray Ventura, porque, dicho lo de la carne intacta, le entró al santo patriarca un escrúpulo de conciencia, pensando que sus palabras podían haber escandalizado a sus frailes. Podían haberlo entendido éstos como un ensoberbecimiento personal, cuando lo que había querido transmitirnos era que las victorias sobre el aguijón de la carne no las consegue el apostólico, ni el novicio, ni el profeso, ni el sacerdote, ni el prior: son victorias de la gracia santificante que te acude para ayudarte, para completar a la mortificación personal y al trabajo de perfección.


Por eso, excluido “Carrizo” por la erre fuerte y descartado “Luis” por el supuesto exceso de confianza, solo le quedaba Medina a mis limitaciones. Todavía lo utilicé durante años en cartas, ya sin ninguna necesidad, porque como es bien sabido, cuando escribes una carta, puedes estar tranquilo respecto a la fonética, nadie se va a reír por cómo usas los distintos fonemas que la componen. Después de todos estos años, ya casi tengo superado el rubor causado por mi pequeña minusvalía fono-articuladora; ya casi no tengo inconveniente en decir ante cualquier público que Luis Carrizo Medina escribe rematadamente bien, el jodido.

 

Sobre cómo escribe Luis Carrizo, me quedo yo con su manera ancha y sobrada de construir periodos expresivos en frases complejas, ramificadas, perfectamente trabadas, sosegadamente articuladas. Esto en cuanto a la arquitectura de la forma.


En cuanto a lo que guardan las formas por dentro, en el caso de Luis Carrizo yo me quedo con el fino regusto ácido que te dejan las verdades que dice. La melancolía acidulada de este escrito sobre un San Foilán en los tempranos cincuenta está en comprender que, para cuando nos hemos querido dar cuenta, el mundo que nos empeñamos en creer que estaba ahí, ya no está ahí y nos entra la duda de si de verdad estuvo ahí alguna vez.  Ni siquiera nos resulta amargo constatarlo; eso sí, aumenta la acidez irse a la cama pensando que mañana por la mañana tampoco nosotros seremos lo que éramos en el día de hoy. Lo que éramos hoy, mientras tecleábamos Word. Hoy se acabó ya, cómo decirlo, se nos ha ido escurriendo inasible entre los dedos de las manos por las cañerías del sueño, mientras escribíamos, mientras recordábamos lo que habíamos escrito. Que tampoco está mal. La cosa.

 Al día siguiente, como la cosa tenía fallos, José Mari me dio una segunda oportunidad de corregirlos en algo así como una economía circular del ejercicio de redactar. Tenía que ser así siempre y en todo.  

 

 

UN DOMINGO CON EL pFÉLIX DEL CURA

UN DOMINGO CON EL pFÉLIX DEL CURA

La mañana de este pasado domingo, día 27, estuvimos con el pFélix del Cura, tal y como había anunciado en el blog nuestro compañero Emilio Devesa.

Asistimos Carlos Bañugues, Correas, Devesa, Heredia, Enrique Muñiz, Javier Espinosa OP., Maroto, Molpeceres, Javi Sánchez, Esteban Sánchez, Urbano, un servidor y mi hijo Alberto.

Por la familia del pFélix asistieron sus dos hermanas, sobrina con su marido y sus dos hijos.


  Tuvimos una misa que ofició el querido pArruga concelebrada con el pCura y con el p.Javi Espinosa.

Os dejo este enlace a un sencillo video del final de la misa.

https://drive.google.com/file/d/1K_PQE7Jt7GrlWQykfwjG0sjAFA7cVULl/view?usp=sharing

Al final de la misa, hablaron todos los asistentes  y se leyeron escritos de algún compañero quines, pese a no poder asistir, dejaron constancia de sus sentimientos y recuerdos.


Os dejo alguno de ellos.

PEDRO TRAPIELLO

Lamentando no poder estar presente en este momento de memoria y gratitud, sean estas breves letras el abrazo y el reconocimiento largamente debido a quien ha demostrado pasión y dedicación como ningún otro docente que haya conocido en mi vida, ningún otro, pues si un maestro o profesor resuelve su jornada laboral en ocho horas -y ni siquiera eso en tantísimos casos-, el padre Cura acumulaba tres jornadas laborales en un solo día, pues hasta sus sagradas horas del dormir lo eran cerca de los alumnos, entre ellos, desde aquella celda-atalaya sobre un mar de camarillas y activado un sentido de alerta que sin duda le inquietaba el sueño ante la más leve incidencia o una tos pidiendo arrope y desvelo. Y eso solo podía nacer de una vocación cierta y de una férrea voluntad, de una ilusión formativa y una entrega incondicional... en resumen, de lo que es: "un ejemplo que predicaba y aquí sigue predicando". De ahí que, a estas alturas de su vida, le quepa al padre Félix el legítimo orgullo de la misión cumplida al comprobar que en sus alumnos se ha demostrado eso que se dice de los descendientes: "Los hijos no obedecen, imitan". ¿De dónde, si no, nos vino el coraje para encarar la vida, esa palabra "coraje" tan reiterada en su discurso, ya fuera de aula, de paseo o de capilla?... así que, aun sabiendo que la palabra gracias no pagará jamás tanto y durante tanto tiempo, sea este mi recuerdo un GRACIAS bien alto, proclamado y en bronce convencido.

Gracias, gracias.

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JOSE GARCIA GOMEZ

 

AL PADRE CURA.

 

Fuera de serie ha de ser

Quien, gran parte de su vida

Es fraile y "Cura" a la vez

Mídalo quien lo mida.

 

Sublime predicador

De homilías con jugo

Lo demostró con ardor

Hace unos años en Lugo.

 

Músico de formación romana

Y cantor de voz potente

Tuvo fama y cardó lana

Siempre mirando de frente.

 

Agradecidos le estamos

Cientos de mozos maduros

Que, formados por sus manos

Fuimos labrando futuro.

 

Desde Asturias un abrazo

Le mando en su homenaje

Sabe Vd.que nuestros lazos

Guardan un gran equipaje.

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RESEÑA DE CARLOS TEJO

Estoy seguro que no se acuerda de mi. Sin duda, al decirle mi apellido, no logre representarme. Tal vez, le cuenten mis compañeros alguna anécdota mía y pueda vislumbrarme borrosamente. 

Soy uno de esos niños que estuvo en la Virgen del Camino del Curso 1962-63 al 1966-67.¡Hace ya tanto tiempo,¿verdad Padre Félix?! 

He de decirle, Padre, que, de vez en cuando, vuelvo a transitar por esos pasillos, aulas, capilla, campos de deportes, dormitorios, sala de estudios o subo al coro del Santuario, me aparece su imagen con 37 a 40 años. 

He de confesarle que de la misma manera que las claves de acceso a mis cuentas bancarias  o a mi ordenador o las contraseñas de mis correos electrónicos tienen el número de mi camarilla del dormitorio de los menores y el nombre del colegio en diferentes combinaciones, las claves de acceso a mi mundo interior  las busco entre sus enseñanzas: fe, vocación, disciplina, rigor, trabajo, curiosidad, constancia, amor, caridad y alegría... 

Gracias por todo,P. FÉLIX. Que Dios y la Virgen del Camino sigan con usted siempre.

José Ramos Paíno.

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Pero siempre recordaré aquel; bien, Tejina, bien’ que me dedicaba cuando finalizabamos la vuelta a la finca y que, como lo dejé escrito, me venía a la memoria, y al corazón, cuando finalizaba las mil y una competiciones de cross que realicé por tierras francesas. " BIEN Tejón bien, me decía a mi mismo, con la imagen del pCura esperando en la meta. 

Fue casi una persecución emocional y, siempre lo reconocí públicamente. Tido se lo debí a él. A sus principios de disciplina. Por eso quiero una vez más que lo sepáis. Guardo el recuerdo amargo de aquella carta, firmada por él, que recibió mi madre, en el que decía que mi hermano José Ramón muy bien pero que mis limitadas capacidades me devolvían al hogar. Y guardo como deuda real hacia el pCura la del reconocimiento que debería tener todo atleta hacia su entrenador, y el pCura lo fue sin él saberlo. Esa disciplina la apliqué a mi compromiso con la Iglesia, a superar o a intentar superar mis dudas también, con disciplina. Por ello, gracias padre Félix. Gracias, con gran respeto y con carño también, por lo que representa un recuerdo de niño aún presente. 

Ya ves, Luis, dige que no iba a escribir nada y me salió esta cosina del corazón.  Lo que hagais con ello...allá sus señorías. 

Reitero besos.

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Que hay Padre Cura ! Si la memoria no me falla así le saludaba yo cuando tenía 10 años y así se lo transmitió usted a mi padre que no dejó de recordármelo hasta casi el final de sus días.

 

Muchas veces hablé con él  de usted. De su carácter de su fuerza de sus principios y valores de su recto  proceder castellano llamando al pan pan y al vino vino y haciendo de unos niños personas de bien y gente de principios.

Muchas gracias por todo.

 

Y que dios le dé larga vida y y paz y alegría para vivirla.

 

Un abrazo muy fuerte desde la distancia a todos

.: Reseña de Rufino

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Caro Pater Felix Martínez del Cura desde lo más profundo de mí brotan palabras de gratitud hacia tu persona por la dedicación que durante seis años nos dedicaste día a día en trasmitirnos la excelencia en los estudios , el deporte, el AMOR a la palabra De Dios y el AMOR filial a la Virgen del Camino. Queridísimo Felix se pueden escribir cinco novelas de las vivencias extraordinarias que tuvimos ocasión de experimentar tus discípulos, yo fernando Ordas Izquierdo quiero darte un inmenso abrazo agradeciendo TODO lo que día a día nos enseñaste con ya generosidad desbordante sin dejar nada escondido. Gracias Padre Cura , gracias Amigo.

Ordás

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Quienes pudieron se fueron a almorzar a DOBE, y el dueño Rubén, nos deleitó con arroz de paella, negro y con setas. Luego carne fileteado a la piedra y pescado: todo el mundo encantado

El P. Félix aguantó hasta los postres, le llevaron a su celda y se recuperó de tantas emociones.

Sobre las 17,00, abrazos y canción de despedida.

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Si algo se me ha quedado en el tintero o debe ser corregido o ampliado, seguro que Emilio Devesa entrará al quite.

Los sintecho que encontraron uno en el monasterio de Montesclaros

Los sintecho que encontraron uno en el monasterio de Montesclaros

https://www.elsaltodiario.com/patrimonio/sintecho-encontraron-uno-monasterio-montesclaros

Enlace interesante a la información que nos envía el querido compañero Antonio Argüeso.

YUGADAS Y AÑOS LUZ (Por Luis Carrizo)

YUGADAS Y AÑOS LUZ (Por Luis Carrizo)

Entrañable fotografía de un día de san Froilán en los últimos años de vida del viejo Santuario de la Virgen del Camino.

YUGADAS Y AÑOS LUZ

 

En el transcurso de uno de los surrealistas y siempre geniales monodiálogos telefónicos de Gila, aquel de la guerra, donde  habla con el enemigo acerca del inminente avance que este último tiene previsto llevar a cabo, hay un momento en que el humorista, tras preguntar si van a venir muchos, exclama: “¡hala!, ¡qué bestias! No sé si tendremos balas para tantos”. Cuando el día cuatro de octubre leí yo en el Diario de León que se esperaba una afluencia de setenta mil romeros para el san Froilán de este año, pensé, un poco como Gila: “¡qué burrada! No sé si habrá avellanas para tantos”.     

 

Se diría que desde que los astrónomos comenzaron a medir el espacio en años luz cúbicos, hemos dado por inaugurada la era de la desmesura. Venecia, según dicen las crónicas, va a acabar hundiéndose del todo por el insoportable exceso de turistas. En Pamplona, a no mucho tardar, tendrán que hacer los encierros en la autopista de las afueras porque parece ser que la imparable marea de participantes pronto resultará ingobernable. Y el pueblo de La Virgen del Camino, con su excelentísimo y reelegidísimo alcalde don David Fernández Blanco a la cabeza, se verá conminado a celebrar el san Froilán en Facebook y a vender las avellanas por Amazon si el número de visitantes continúa por esos derroteros. 

 

En los primeros años cincuenta, época en que según todos los indicios hubo de ser tomada esta foto, solo se juntaban setenta mil personas para aclamar al Caudillo por antonomasia, y es que en León capital, para dar una idea, apenas se raspaban los sesenta mil habitantes. Esta fotografía, que no es de las más significativas, pues solo refleja los aledaños de la fiesta, lejos de los puestos de venta y de los tendejones donde se entrecallaban los chorizos y cocían las morcillas, alcanza no obstante a mostrarnos que el día de san Froilán, gracias a lo comedido de su censo, de personas y automóviles, aún constituía por aquellas calendas una romería a la medida del hombre. Hoy la calificaríamos de romería sostenible: público numeroso pero sin llegar a agobiar; carros y animales, nada contaminantes, como únicos medios de transporte con derecho a entrar en el Real de la feria; y las eras, impolutas, sin bolsas ni botellas de plástico, sin cajas de pizza llenas de pringue y sin rastro de latas de refresco o cerveza.

 

La iglesia (que ni se imaginaba lo que muy pronto le iba a caer encima) se yergue presidiendo la escena, majestuosa en su sencillez, y con toda razón: no olvidemos que en el retablo de su altar mayor ocupaba y ocupa un lugar preferente —codeándose con el apóstol Santiago como quien no dice nada— el obispo Froilán, patrono de León, que, a fin de cuentas, da nombre y ocasión a esta fiesta.

 

Los hombres que aparecen atravesando la escena, muy apaciblemente por lo demás, honran al santo patrón con sus trajes de fiesta y lucen camisa blanca, abrochada hasta el cuello como era la costumbre, y cubren su cabeza con la también consuetudinaria boina para que no se desorienten los historiadores futuros. Los dos que entran por la izquierda, salta a la vista que vienen de comprar sendos yugos, pues yugos, horcas, bieldos y rastrillos, y todo tipo de aperos de labranza eran, junto con las mantas zamoranas, las madreñas y la alfarería, los objetos más buscados por los visitantes. Aunque no se nos den pistas acerca de sus nombres, es seguro que todos responderían a alguno sonoro, católico, apostólico y romano, propio de la época: Fabriciano, Benigno, Apolinar, o quizá, Cándido, o Eustoquio, o Baudilio…

 

Los chavales, en semejante acontecimiento, y aprovechando que mirar era gratis, teníamos la ocasión de extasiarnos contemplando las deslumbrantes y ruidosas tómbolas que se instalaban en los alrededores del Santuario, o escuchando, embobados, la envolvente palabrería con que los charlatanes engatusaban a quienes se paraban a hacerles corro. Con algo de suerte, y si caían algunas perras, llegábamos a montar en los caballitos o en las cadenetas —que en los coches de choque fuera lujuria—, o hasta comprar un helado de cucurucho al heladero ambulante que con un tentador y sugestivo rótulo pintado en el frente del carrito en que los transportaba, proclamaba a los cuatro vientos “Helados la Ibense”, nombre evocador, cuyo misterio yo desvelaría muchos años después, cuando supe de la existencia de un pueblo llamado Ibi, en la provincia de Alicante.

 

A mí, volviendo al san Froilán de este año, que estoy utilizando como contrapunto al de la fotografía objeto de estas divagaciones, no me parece mal que en este día se presente en el pueblo la desorbitante muchedumbre de visitantes ya citada, a pesar de que una vez acabada la fiesta queden tantos deshechos y tanta basura de toda índole en  las calles del pueblo, que más que una romería parezca que lo que allí tuvo lugar fue una quedada de universitarios. A alguien le beneficiará después de todo, pienso yo, aunque ese beneficio mucho me temo que no redunde en pro de los genuinos usos y costumbres tradicionales, y la romería, en tributo a su masificación, vaya perdiendo su esencia para diluirse en el magma común con que se van ahormando y uniformando todas las cada vez más semejantes ferias y romerías de España. 

 

Y si termino con estas algo amargas consideraciones es porque, a pesar del ingente número de compradores potenciales (y aunque el periódico no contase nada de esto el día seis, porque los periódicos ya se sabe que solo van al bulto), me consta que sobraron avellana. Chorizos y morcillas se vendieron “para el arreglo”. Y los puestos de yugos no se llegaron ni a estrenar.

 

 

 

 

Alicante, 14 de octubre de 2019

.Luis Carrizo

Las irreductibles del convento de clausura se rinden

Las irreductibles del convento de clausura se rinden

 

Las tres monjas que regresaron al convento dominico de Viveiro un año después de cerrarlo deben abandonarlo ahora

 


viveiro / la voz de Galicia 07/10/2019 16:50 h 

Como los últimos de Filipinas, resistieron hasta el final, hasta que la realidad se impuso a sus deseos. Si no se produce un milagro, no lograrán acabar sus días en el convento de clausura donde pasaron la mayor parte de sus vidas. Lo intentaron, con las fuerzas que les quedan y el apoyo de vecinos y feligreses, pero las tres solas no pueden. Entre otras razones, porque carecen de autonomía, necesitan asistencia por sus avanzadas edades y los achaques. Determinante también ha sido la falta de vocaciones, no hay jóvenes interesadas en recluirse y harían falta al menos tres más para cubrir el mínimo de una congregación. Con su fe y sus hábitos de décadas, no les ha quedado más remedio que rendirse a la evidencia.

Obligadas por la Orden de Predicadores, a la que deben obediencia, las tres ancianas monjas pasan sus últimas horas en el monasterio viveirense de Valdeflores. Esta semana tendrán que abandonarlo definitivamente, vence el mes concedido por los dominicos para desalojarlo. No será la primera vez que marchan. Sor Antonia ya se fue dos veces, en junio del 2018, cuando ella y las cinco monjas más mayores cerraron el convento por primera vez en seis siglos, y a mediados del mes pasado, cuando se trasladó a casa de unos parientes. Tras el plante del año pasado, ella regresó por sorpresa en junio, con sor Consuelo y sor María del Carmen. Estas dos expresaron su intención de buscar «un pisito» en Viveiro donde residir. Eso sí, con respaldo del Concello, por la atención que necesitan.

La Orden de Predicadores les ha ofrecido alternativas a las tres, explican las mismas fuentes vinculadas al convento que dan cuenta de la situación actual. A sor Antonia le proponen trasladarse al monasterio de Bayona y a sor Consuelo, al de Santiago. A sor María del Carmen le sugieren elegir una residencia de mayores. No ha trascendido si aceptan, en una decisión individual condicionada de momento por los votos que profesaron cuando eligieron consagrar sus vidas al dios en el que creen y a la vida contemplativa.

Cerró por primera vez en el 2018 tras estallar la convivencia

A 1406 remontan las crónicas la creación del convento de las dominicas en Viveiro. Seis siglos de existencia, habitado por generaciones de mujeres que han coprotagonizado la historia del municipio y del norte de Lugo. Muros adentro, seguramente han vivido momentos complicados, pero ninguno con el desenlace del que comenzó hace unos años. Trascendió públicamente en junio del 2018, cuando estalló un conflicto que el Obispado de Mondoñedo-Ferrol atribuyó a la «situación especial de avanzada edad de estas seis hermanas, junto a otras dificultades de vida interna». Fue entonces cuando las seis más mayores abandonaron el monasterio al enterarse de que las tres más jóvenes regresarían y deberían compartir hogar con ellas. Por sorpresa, lo abandonaron, lo cerraron y se trasladaron a la congregación dominica de Cangas de Narcea, en Asturias.

Esa versión la contextualizaron otras fuentes solventes, refiriendo desavenencias irreconciliables entre las monjas de más edad y las más jóvenes. El lío afloró cuando la priora denunció en la Policía Nacional de Viveiro la desaparición de dos códices del siglo XIV. Posteriormente los dominicos los describieron como cantorales del siglo XVIII, afirmando que los habían encontrado, y la denuncia se retiró.

Casi 4.000 metros cuadrados y una finca de 15.000 con un valor catastral de 198.000 euros

Con la duda de quién se ocupará del mantenimiento y conservación de la extensa propiedad dominica en Viveiro, el Catastro le asigna un valor de 198.000 euros. Mucho menos que el valor de mercado de un edificio con una superficie construida de 3.782 metros cuadrados, repartidos en dos plantas, cada una de 1.865 metros cuadrados y equipadas para continuar habitándolo. El inmueble lo completa una finca de 14.491 metros cuadrados, rodeada por un muro.

Reconstruido en el siglo XVIII, el edificio es un cuadrado erigido alrededor de un claustro ajardinado y con una pequeña ala en la izquierda de la fachada. En la trasera del lateral derecho se sitúa la iglesia, del siglo XV. Cuenta con elementos arquitectónicos románicos y ojivales. Ser Monumento Histórico Nacional influirá en su destino.

¿Qué será del Monumento Histórico Nacional?

A las puertas de lo que parece el cierre definitivo del convento de las dominicas, continúa sin respuesta la pregunta sobre el futuro de un inmueble declarado Monumento Histórico Artístico Nacional desde 1980 y cuyo deterioro irremediable frenaron a finales de siglo pasado cuantiosas inyecciones de fondos públicos.

Propiedad de la Orden de Predicadores, fuentes vinculadas con los dominicos sostienen que en estos momentos no tienen intención de venderlo. Que se sepa, tampoco existen previsiones sobre el o los posibles fines de una inmensa propiedad cercana al centro de Viveiro. Situada entre una de las carreteras de acceso a la ciudad y el paseo que bordea la parte interior del río Landro, el edificio y su finca se han resentido durante el año en el que estuvieron deshabitados. Solo la iglesia anexa se libró de las riadas que asolaron el barrio de Xunqueira en noviembre del año pasado, pero los daños en la planta baja han sido reparados.

SEGUNDA PARTE DEL ENCUENTRO EN MONTESCLAROS. PRIMERA PARTE.- COLEGIATA DE CERVATOS. (Por Javier Cirauqui)

SEGUNDA PARTE DEL ENCUENTRO EN MONTESCLAROS. PRIMERA PARTE.- COLEGIATA DE CERVATOS. (Por Javier Cirauqui)

Esto se me ha alargado un montón, iba a acortarlo pero ya que lo he escrito así os lo mando. Perdonad el peñazo. Javier.

 

El catorce de Septiembre,

De nueve a nueve cuarenta,

Según nos dice el programa,

Suenan las dianas al aire,

No suenan las mañanitas,

Ni suenan las floreadas,

El desayuno en las mesas

Nos dice cómeme, cómeme.

Mucho antes de las nueve

Las duchas están cantando.

Por la ventana se asoman

Los rayos del sol brillando

Y se divisa en el fondo

El amanecer lontano.

Por las escaleras dicen

Que han dormido a pierna suelta

Y otros que no han descansado,

Como hubieran deseado,

Hacía un poco de frío

Y la humedad era grande.

Más todos bajan contentos

A tomar el desayuno,

Para luego poder ver,

Colegiata de Cervatos,

Santa María la Real

En Aguilar de Campoo.

Algunos se adelantaron

Y casi han desayunado.

El bufet es muy completo,

Café, zumo de naranja,

Té y sobre descafeinado,

Tostadas con mermeladas,

Panes y mantequilla,

Tres variedades de queso.

Uno de ellos exquisito.

Choped y mortadela.

Bizcochos y pastas finas

De la marca Fontaneda. 

Para acabar frutas varias,

Ciruelas, uvas, manzanas.

La gente se desahoga

Hablando de nuestras cosas,

Algunos toman pastillas

Y a mí se me han olvidado.

Subo a la habitación,

Una vez desayunado

Y me tomo “las pilulas”

Que el médico me ha recetado.

Vamos al aparcamiento

Donde el autobús espera.

Y según dice el programa,

Salida a las diez y quince.

El chofer está aguardando,

Y una vez posicionados

Me emparejo con Javier

Fernández Martín del curso,

Año del cincuentanueve.

Antonio Argüeso y Javivi,

Nos explican donde vamos

Y cuál es el recorrido                           

Que este día realizamos.

Colegiata de Cervatos,

Románico extraordinario,

Que enseña cual catecismo

Ciertos vicios y pecados´

Y la villa de Aguilar

En busca de la leyenda

De un tal Bernardo El Carpio,

Que en Roncesvalles batió

Al mismísimo Rolando.

Aunque los navarros dicen

Que allí fueron los vascones

Quienes les dieron por saco 

A Rolando y Carlomagno.

Antonio Argüeso decide,

Que antes de partir paguemos

Los gastos extraordinarios

Del autobús y visitas

A los lugares que vamos.

Son veinticinco los euros

Que abonamos por los gastos.

 

Salimos hacia Cervatos,

Que treinta kilómetros dista

Del lugar de Montesclaros.

Tierras del Alto Campoo,

Entre Palencia y Cantabria,

Mas la iglesia de Cervatos

Está en castellanas tierras,

Muy pequeños pero hermosos,

Villaescusa y otros más.

Verdes prados y arbolados

E iglesias interesantes,

Dicen que aquí se gestó

El inicio de Castilla.

Llegamos hasta Cervatos

Y se va empinando el pueblo,

Asentado en la ladera

De una pequeña colina

Que protege el caserío

Situado en el oeste

Del románico edificio.

Preciosas casas jalonan

El camino hasta la iglesia.

En una se ve un jardín

Con campana y con piscina,

Con yerbín de terciopelo

Y fuente llamada bomba,

Rodeando un edificio

De construcción singular.

Mesas, sillas para juegos,

Una tapia no muy alta,

Con manzanos y con flores.

Todas las casas del pueblo

Lucen  cuidadas y hermosas

Y a pocos metros escasos

Aparece a la mirada

El ábside de Cervatos,

Con ventanas decoradas

Para iluminar la nave,

Canecillos historiados,

Con personajes humanos

En postura indecorosa,

Mostrando el miembro viril

Y también el femenino.

Dejemos para más tarde,

La contemplación del ábside

Bordeando la tapia vamos

Hacia el centro del recinto,

Donde contemplamos plena

La fachada sur del templo.

 

Cantabria, siglo noveno,

Surge económicamente

Con la consolidación

De señoríos monásticos.

Comienza la Reconquista,

Allá por el siglo octavo,

Y estos nuevos monasterios

Son importantes centros 

Religiosos y económicos

Como San Pedro Cervatos,

Controla la producción

De su entorno geográfico.

Al igual que Santillana,

Surge como concesión

Del señor feudal o del rey

A unos monjes allegados,

Que han tomado posesión

De un pequeño territorio

Para erigir una ermita

En donde hacer oración

Y guardar unas reliquias.

Pero al paso de los tiempos

Con la donación de tierras

Por parte de los vecinos

Y los privilegios regios

Son los centros de poder

Y engrandecen poco a poco,

El peculio y el dominio.

Con el aumento económico

Se tornan en colegiatas,

La regla de San Benito

Truecan por la de Agustín,

Convirtiendo al monasterio

En próspera colegiata.

Ya no viven en clausura,

Ni en vida comunitaria

Y así pueden disponer

De sus tierras y su hacienda

Y así mismo disfrutarlas

En vida más distendida.

Principios del siglo doce,

El Camino de Santiago

Está en pleno desarrollo,

Pues el rey Alfonso Sexto

Funda nuevos monasterios,

Construcciones levantadas

En el estilo imperante 

Denominado románico.

Fuera las disquisiciones

Que ya estamos a la puerta 

De la iglesia de Cervatos.

Mientras habla Antonio Argüeso

Con la persona encargada 

De explicarnos este templo,

Sentada frente a la mesa,

Folletos y propaganda,

Y acordarnos la visita,

Número de visitantes.

Mientras concretan todo,

Vamos viendo el exterior,

Ábside, torre y fachada,

Decoración de la puerta,

Que es de inspiración mozárabe,

Y múltiples canecillos,

Adornando el edificio.

Yo no sé por qué razón

Con la mirada buscamos

El cipote de Cervatos,

Famoso como la rana,

Que en la imponente fachada,

Frente a Fray Luis de León

De esta universidad

Croa y croa en Salamanca.

Mientras vemos la fachada

Se acercan Peña y señora,

Que de Caleruega llegan,

Aparcado el automóvil,

Saludos y parabienes

Y ya se unen al conjunto

Con alumnos dominicos

En su visita a Cervatos.

Más no nos adelantemos,

Primero vamos a ver 

El interior de este templo.

El guía se llama Víctor,

Y nos dice que veamos,

Libremente el interior.

Paseamos por el templo

Y nos llaman la atención

Del presbiterio sus bóvedas

Que son de horno y de cañón,

Grietas en las paredes 

Que tendrán su explicación.

Tres ventanas decoradas.

La parte inferior del ábside,

Tiene una decoración,

Con animales fantásticos

Y mucha vegetación. 

Yo llevado por el morbo

Pienso que son lujuriosos,

Y llamo a dos compañeros

Para que miren un miembro

De una enorme longitud,

Mas son colas de león,

Ya que nunca estas escenas

Se ven en el interior

Un coro, una sala en ruinas

Con la pila bautismal,

Una talla excepcional

De María Inmaculada,

Un retablo con un Cristo

De hermosísima factura,

Columnas y capiteles

Adornando el interior.

Después de un rato por libre,

El guía nos llama a todos

Y nos reúne en su entorno,

Para irnos explicando,

La historia y arquitectura

De este templo de Cervatos

Hoy iglesia parroquial.

Nos sentamos en los bancos

Para escuchar con placer,

Las explicaciones sabias

Que Víctor va desgranando 

Con su erudito saber,

Según la parte que explique

Nos giramos a la vez.

Orígenes colegiata

De San Pedro de Cervatos

Son algo desconocidos, 

Según documentación,

Final del noveno siglo,

Cuando la repoblación

De la muy cercana Amaya.

Territorios del Campoó

Pasan a la retaguardia

Y se tornan más seguros.

En el primer documento

Que nos habla del lugar,

Dicho fuero de Cervatos,

Que concede el conde Sancho

Y su esposa Doña Urraca.

Fue en principio monasterio,

Regla de San Fructuoso,

Regla rudimentaria,

Y como expliqué al principio

Se convirtió en colegiata,

La regla benedictina,

Que vino a continuación 

Era de gran rigidez

Y la cambiaron muy pronto

Por la de San Agustín

Y según los documentos

Estuvieron enterrados,

Hijos de Sancho García

Y su esposa Doña Urraca.

Según nos  ha dicho Víctor,

Hasta tiempos muy recientes

Había la tradición

De celebrar una misa

Por el conde y su mujer.

De aquel monasterio antiguo,

Sólo quedan unas ruinas,

Situadas a la izquierda

Según miramos al ábside,

Que pudieran haber sido,

El claustro y el refectorio

O quizás el dormitorio,

Que al cambiarse en Colegiata,

No precisan de estos sitios

De vida comunitaria

De un cenobio o monasterio

Y luego han degenerado

Formando el real patronato

Y agregado por los reyes

A la catedral de Burgos

Tal como este de Cervatos.

La iglesia que comenzaron

En mil ciento veintinueve

Alzada en estilo románico,

Se acaba de construir

Mil ciento noventa y nueve.

En el interior destacan

Las bóvedas de cañón

Y de horno del presbiterio,

Como bóvedas celestes,

Pudieron estar pintados

Por un bello Pantocrator,

El Dios Todopoderoso

Que el trono está sentado

Con su mano bendiciendo 

A toda la humanidad,

Finales del siglo doce.

Unas grietas que aparecen

Por fallo de construcción

O quizá por humedades,

Tuvieron que reforzarlo

Con nuevo arco apoyado

En ménsulas a los lados,

Destaca la decorada

Con San Miguel y el dragón.

Las tres ventanas abiertas

De impostas ajedrezadas

Presentan la luz divina,

Santísima Trinidad.

La parte inferior del ábside,

Formada por una arcada,

Cuyos  capiteles llevan

Florida vegetación

Con animales fantásticos,

Leones, águilas, palmas,

Con hojas de cinco pétalos.

Son la regeneración

Que aspira el alma cristiana.

En dos de los capiteles,

Quizás se haga referencia

A San Nicolás de Bari,

Que a las hijas de un vecino

De la prostitución libra

Y al lado está la lujuria

En piedra representada.

Creemos, pues, que la nave

No habría tenido bóveda,

Carece de contrafuertes

Que pudieran sostenerla

Y serían de madera

Hasta el siglo dieciséis,

Que fueron sustituidas

Por esta bóveda actual,

Llamada de crucería

Y apoyada en terceletes.

Esta iglesia de San Pedro

Posee obras artísticas

De un valor incalculable,

De los siglos dieciséis

Y también del diecisiete.

Imagen Inmaculada,

Taller Gregorio Fernández,

Ciudad de Valladolid

De gran factura y belleza.

Lienzo Virgen del Rosario

De la escuela sevillana

Que representa a la Virgen

Denominada La Antigua

Que ayuda a los emigrantes,

Que van de España a las Indias,

Modelo Alejo Fernández.

Quizás fueran sus donantes

Los Duques del Infantado.

Abierta en el muro del norte

La capilla del Cristo está,

Hermoso crucificado

Del maestro de Camargo

Que conserva su retablo

Pero no sus otras piezas.

El interior explicado

Vamos a la sacristía

Para ver unos relieves

De época renacentista,

Visitación de la Virgen

A Santa Isabel su prima

Y también el Nacimiento 

Que formaban el retablo 

Mayor de la colegiata

Y cruz parroquial de plata

De exquisita filigrana.

Y con esto terminamos 

La visita al interior

De San Pedro de Cervatos.

Conservación envidiable

De la iglesia primitiva

De las más preciadas joyas

Del románico en Cantabria.

Salimos al exterior,

Al muro meridional

Para observar la fachada,

Torre ábside y portada

 

La torre se construyó,

Finales del siglo doce

Y en el cuerpo de campanas

Se ven arcos apuntados,

Capiteles de influencia

Cisterciense protogótica

Del monasterio cercano

En Aguilar de Campoó.

 

En este muro del sur,

En esta pared se encuentra

La portada principal,

Con arquivoltas en arco

De medio punto llamadas.

Tímpano de tracería

De un aspecto original,

Formado por tallo y hojas,

Finamente entrelazadas,

Generalmente palmetas.

Son de origen oriental

Y de inspiración mozárabe,

De tradición visigoda.

Las palmeras significan,

Signo de fertilidad

Y de regeneración 

De nuestras almas cristianas.

El friso de los leones

A lo largo de la puerta,

Unos frente de los otros,

Son el símbolo de Cristo

Y las fuerzas positivas

Que protegen el lugar,

Lugar sacro al que se accede

Por la puerta principal.

Hay relieves relativos

Al Arcángel San Miguel,

San Pedro el patrón del templo,

O quizás San Nicolás,

Una Virgen con el Niño

Y también Melquisedec,

Sacerdote que ofreció

Pan y vino en sacrificio.

Adán y Eva al otro lado

Con la serpiente en el árbol 

Y Daniel con los leones,

Regeneración del alma.

Se remata la portada

Con la cornisa apoyada

En serie de canecillos,

Que se alternan con metopas

Y con temas alegóricos,

Con animales fantásticos,

Propios de iconografía

De procedencia oriental.

Arriba en los canecillos

Se presentan personajes:

Músico y contorsionista,

Juglar clérigo y coito,

Bebedor y enmascarado,

Cabeza animal cornuda

Y juglares disfrazados,

Figura humana itifálica.

Ostentación de los sexos

Masculino y femenino.

Estas representaciones

Ponen de manifiesto

La lucha entre el bien y el mal

Que nos acosa en la vida.

Superar las tentaciones,

Humildad, temor de Dios.

El resto de la fachada,

Siempre de excelente piedra

Es la parte llamada ábside,

Compuesta por las ventanas

Para iluminar la nave.

Hilera de canecillos

Con los temas alegóricos

Y con los temas profanos.

Observamos varias filas

De unas figuras humanas,

Generalmente sentadas

En postura indecorosa,

Mostrando el miembro viril

O con diversos objetos

Y actitudes de pecado,

Como la gula y lujuria

O instrumentos musicales,

(Rabel, arpa, cuerno y flauta),

Instrumentos populares 

Que representan lo lúdico

Y los placeres mundanos.

Manzana la tentación.

Y animales negativos

Como la cabra y el mono

O la liebre y la medusa

Y animales positivos,

Águila y macho cabrío,

Sapos, ranas y leones.

Que adornan el interior

O también en las portadas. 

Hombres con falos enormes,

Mujer exhibicionista

Autofelacios extrañas

Y coitos descarados.

Según nos ha dicho Víctor

Son varias las teorías,

Sobre lo que significa

Tan cruda sexualidad.

Tal vez sea crítica al vicio

O acaso una incitación

Para la procreación

Dada la debilidad 

Demográfica en la época.

Cuando Víctor nos decía

Que un músico tocaba el arpa,

Castañón le preguntó

Si el instrumento que tañen

Todos estos personajes,

Que no es arpa ni laud,

No sería lota o crota,

Instrumento musical

De las medievales épocas.

Con estas explicaciones,

Acabamos la visita

Y aplaudimos con cariño 

Al que ha sido nuestro guía

Pues estamos encantados

De su grata compañía.

Sus grandes conocimientos,

Su cultura y sencillez

Y a todos nos ha agradado

El cómo nos ha explicado

Esta hermosa colegiata

De San Pedro de Cervatos.

Mientras vamos hacia el bus

Oigo la conversación,

Que tienen Hernández Rojo

Y González  Castañón,

Hablando sobre laudes 

Y de instrumentos de cuerda,

Que en alemán nombran luthe,

Dicen que la lota o crota

No tiene caja redonda,

Cual los laudes actuales

Y que los representados 

En la iglesia de Cervatos

No son arpas sino lotas.

Con estas disquisiciones

Nos vamos al autobús

Que ya nos está esperando

Para continuar el viaje

Hacia Aguilar de Campoó.

 

Vaya rollo os he marcado,

Perdonad este peñazo

Que es tan largo y tan pesado.

Javier.

 

 

 

 

 

 

CÓMO HAN PASADO LOS AÑOS ... hasta doce.

CÓMO HAN PASADO LOS AÑOS ... hasta doce.

Hasta doce.

Maxi Trapero y su Diccionario de toponimia de Canarias: los guanchismos. Tomos I, II y III, galardonado con el XVI Premio Real Academia Española

Maxi Trapero y su Diccionario de toponimia de Canarias: los guanchismos. Tomos I, II y III, galardonado con el XVI Premio Real Academia Española

El pleno de la Real Academia Española, a propuesta de la comisión encargada de fallar el premio de investigación filológica correspondiente a 2019, ha acordado otorgárselo a la obra titulada Diccionario de toponimia de Canarias: los guanchismos. Tomos I, II y III, de Maximiano Trapero, con la colaboración de Eladio Santana Martel.

La comisión, compuesta por Santiago Muñoz Machado (presidente), Víctor García de la ConchaJosé Manuel Blecua Aurora Egido (secretaria), ha apreciado en dicha obra su originalidad, su calidad filológica y la consideración histórico-antropológica del extenso corpus examinado por sus autores.

SOBRE LA OBRA Y EL AUTOR

Los topónimos son las últimas palabras que quedan de una lengua perdida. La lengua o lenguas que hablaron los primitivos habitantes de las islas Canarias se perdieron del todo, pero quedan en la toponimia actual de las islas muchos nombres de aquellas lenguas, muchos más de los que pudiera suponerse (cerca de 4000), que siguen vivos y que representan la singularidad mayor del patrimonio lingüístico canario en el conjunto de España y del mundo hispánico.

Una doble característica tiene esta obra: es un diccionario que relaciona y estudia los topónimos que siguen vivos, y que han sido recogidos de la tradición oral de Canarias. Son, por tanto, nombres actuales y ciertos, a diferencia de los otros diccionarios de guanchismos precedentes.

No obstante, también se relacionan y estudian en un apéndice aquellos topónimos famosos registrados en las crónicas y primeras historias de Canarias que han desaparecido o no se han identificado.

Como obra monumental y novedosísima ha de calificarse este Diccionario de guanchismos de Maximiano Trapero y Eladio Santana Martel, el cual confirma lo dicho por Alejandro Humboldt a finales del siglo XVIII: que el único monumento vivo para esparcir un poco de luz sobre el origen de los guanches es su lengua.

Maximiano Trapero es catedrático emérito de Filología Española de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Es autor de más de 300 publicaciones entre libros, capítulos de libros y artículos científicos publicados en revistas especializadas. Su intensa labor investigadora se ha desarrollado principalmente en los campos de la semántica léxica, de la toponimia, de la poesía oral de tipo tradicional (el romancero y el cancionero) y de la poesía improvisada en el mundo hispánico. Por sus investigaciones ha recibido numerosos premios, entre ellos la Medalla de Oro de Canarias (2003), la Medalla de Oro José Vasconcelos del Frente de Afirmación Hispanista de México (2009), por la dimensión panhispánica de sus estudios, y el Premio Canarias de Patrimonio histórico (2017).

INSTITUTO Y COMUNIDAD EN LAS CALDAS (Apuntes históricos)Páginas 145 y 146

INSTITUTO Y COMUNIDAD EN LAS CALDAS (Apuntes históricos)Páginas 145 y 146

FALLECE EL p.ELADIO CHÁVARRI

FALLECE EL p.ELADIO CHÁVARRI

 

Nuestro compañero Baldomero nos informa de la muerte, el pasado día 3,  del pEladio Chávarri, maestro eximio y admirado por muchas generaciones de estudiantes dominicos.

Descanse en paz.

FELIZ SAN FROILÁN

FELIZ SAN FROILÁN

Os lo deseo con esta vieja fotografía de un grupo de romeros-amigos que nos invita a compartir su mesa y a celebrar el día San Froilán a la vera del viejo santuario de la Virgen del Camino.

2ª MEDIA JORNADA DE LA PRIMERA CRÓNICA DEL ENCUENTRO EN MONTESCLAROS. (Por Javier Cirauqui)

2ª MEDIA JORNADA DE LA PRIMERA CRÓNICA DEL ENCUENTRO EN MONTESCLAROS. (Por Javier Cirauqui)

 

 

Ya estamos en Montesclaros

Y vemos todo el conjunto, 

Albergue, iglesia y convento,

Monumental escalera

Uniendo los edificios.

Varias casas de vecinos

Y a un lado el Bar La Casuca

Que da alegría al entorno,

Pues tiene hasta un karaoke,

Pista de baile y tablao,

Rústica decoración, 

Bien surtido de bebidas

Y también de picoteo

Y una sala separada 

Para objetos religiosos.

Y terraza escalonada

Con vistas al infinito,

Al fondo se ve el pantano

Entre las hayas y pinos.

Lo lleva bien un cubano,

Y algún otro compañero

De la Fundación llamada,

Como San Martin de Porres.

Poco a poco vamos viendo

A todos los que han venido

A celebrar este encuentro.

Pilar Ordoñez y el “Pitu”,

Llamado José Manuel,

En Casorvida nacido

Y de apellido Valdés.

Y Teresa con Barrado

De Mogarraz han llegado

A Cantabria Santander.

Si vienen de Barcelona,

El despiste se perdona.

Fernando Alonso, Angelines, 

De Vegaquemada oriundos, 

Que es donde nació Don Pablo,

Y vecinos de Madrid.

Retirado del Gran Premio

Premio de automovilismo. 

En el camino del parking,

Monumento a los caídos,

Arriba estuvo el estadio

De aquellos juegos olímpicos,

Denominado “Los Prados”,

Uno curvo otro más llano.

Juegos de equipo en el llano,

Pruebas largas en el curvo.

Informes Javier Martín.

Por el camino encontramos

Moras y pacharanes

Que Domingo y yo comemos.

Sigo viendo compañeros,

Y nos juntamos tres

Del curso cincuentainueve.

Hernández Rojo y señora,

Si mal no recuerdo de Ávila

Y tañedor de instrumentos,

Tocados con plectro o púa

Javier Martín sin esposa,

Y luego Javier Cirauqui,

Caballero sin caballo

Pero bien acompañado 

Por Domingo el de Villava.

Volvemos hacia la iglesia

Y nos vamos encontrando 

Con otros recién venidos.

Fernando Box e Isabel,

Desde Coruña llegados.

Lourdes y Javier del Vigo

De Arija, Bilbao o Castro

Podrían haber venido.

Javivi se nos presenta

Con aparato colgando,

Para sacar las “afotos”

De todos los congregados.

Leónides Salvador,

Maricarmen su mujer,

Que entiendo que habrán traído

Al Padre Pedro también.

O Alonso pudiera ser.

Pablo y María Yolanda,

Él Borge Bartolomé,

Ella se apellida Sánchez

Y residen en León, 

En las riberas del Órbigo,

Capital de la región.

Tere Arango y Alfayate

Desde Asturias han venido

Al lugar de Montesclaros

Para este encuentro esperado 

Pasarlo con los amigos

Sin subir sierras y riscos

Pues tiene los pies jodidos.

Por supuesto el Padre Pedro

En el centro del evento,

Como siempre acompañando

A sus antiguos alumnos

De la Virgen del Camino.

Pedro Rey, el misionero,

También su hermana Rosario,

Que ha venido a Montesclaros 

Para darnos una charla

Sobre todos los proyectos

En amazónicas tierras.

Javier Cirauqui y Domingo

Desde Pamplona han venido

Como ya lo he relatado 

En el anterior portillo.

Y González Castañón

De un curso anterior al mío,

Nos hemos reconocido

A través de tanto tiempo,

Tanto tiempo transcurrido.

Hablamos y recordamos

Recuerdos que hemos vivido.

Estaba Carlos Junquera,

Que de Madrid ha venido

Que también es de León

Y que estuvo en el Perú

Con Pedro Rey varios años.

Lo mismo que Alberto Alonso,

Segundo apellido Lobo,

Vecino de camarilla

Yo le llamaba Lobito,

Que ha venido de Sevilla,

De tierras de Andalucía,

Orillas Guadalquivir

Por los árabes llamado

Y Betis por los romanos.

Pero Alberto es asturiano.

Me dicen que Antonio Argüeso 

Aparecerá más tarde,

A la hora de la cena,

Hará su entrada triunfal,

Uno de los organizadores,

Junto a García del Vigo

De este encuentro singular.

Nos dicen que Huerta no viene,

Que por algo no ha podido.

Maxi Peña y su señora

Vendrán mañana, seguro,

En el pueblo de Cervatos

Al encuentro Montesclaros.

También Manuel Díaz Alvárez,

Apodado Manolón

De su esposa acompañado,

Llegará el próximo día

Hasta Aguilar de Campó 

Y nos deleitará en su estancia

Con su alegría y su amor.

Si le es posible el Domingo,

Daniel Orden Santamarta

Vendrá a la celebración

De la Santa Eucaristía,

Varios de sus familiares

Se encuentran muy delicados.

Y también están presentes,

Gonzalo Blanco, mentor

Y también el comisario

De la gran exposición

De mosaicos y esculturas

Del padre Domingo Iturgaiz

Y del padre Iribertegui,

Que en Pamplona visité

Hace ya bastante tiempo.

Aquí está Avelino Seco,

Sacerdote del entorno,

Que promociona a estas tierras

Y a todos los feligreses.

Por fin Antonio Rodríguez,

Albergue Martín de Porres,

Fundación dominicana

Que ayuda a los Sin Hogar,

Dándoles la acogida

Para poderse integrar.

Estos son los tres ponentes

Que una charla van a dar.

 

 

Esperamos un momento,

Antes que nos asignen

Alojo y habitaciones

Y entramos en La Casuca

A tomar un piscolabis.

Allí encontramos reunidos 

A todos los compañeros

Que venimos al encuentro.

El bar es acogedor,

Tomamos unas cervezas,

Domingo una coca-cola

De los grados cero, cero

Y devoro unas patatas

Que están en el mostrador,

Pues apenas he comido

Antes de emprender el viaje,

Camino de Montesclaros.

Nos saludamos todos

Con abrazos efusivos,

Desgranando los recuerdos

De nuestros tiempos pasados

Con los padres dominicos.

Al poco rato nos dicen

Que vayamos al albergue,

Las llaves y habitaciones

Donde vamos a dormir

Estas dos noches siguientes

Nos las van a repartir

Vamos otra vez al parking

A buscar los equipajes

Volvemos al hospedaje,

A la entrada se divisa

El pantano y el paisaje,

El santuario y convento

Con un cuadrado en el centro,

Como un claustro diminuto

Donde se asoma un nogal

En la tercera jornada

Os hablaré de la historia

Del lugar de Montesclaros

De su arte y de sus costumbres,

Del paisaje y de sus gentes

Que poblaron este enclave.

Entramos en el albergue

Y un trabajador nos dice,

Que subamos al segundo, 

Otros suben al tercero.

El albergue son tres pisos

Además de planta baja.

Y nos vamos al encuentro 

De nuestras habitaciones.

A Domingo le asignaron,

Veintisiete o veintiocho.

Pensé que dormíamos juntos

En la misma habitación.

Prefería hacerlo solo,

Yo si sé por qué razón.

Distribuyeron más camas,

Dándome la veinticuatro,

La que tenía tres camas, 

Algunas habitaciones

Tienen hasta cuatro camas.

Un poco más adelante 

Están Alonso y   señora.

La habitación tiene ducha 

Y un lavabo separado.

Son grandes y con tarima,

Unas colchas con dibujos,

Con estrellas y con lunas

Como espacios siderales.

Se ve desde mi ventana 

El convento, el santuario,

Pantano y vegetación, 

Y los montes circundantes

Dispuestos alrededor.

Dejados los equipajes,

Tomados los aposentos

Y recogidas las llaves

Volvemos de nuevo al bar

Del complejo conventual,

El karaoke funciona

Y unos visitantes cantan,

Soldadito marinero 

De Fito y los Fitipaldis.

Allí nos juntamos todos.

A las nueve nos indican

Que es la hora de cenar.

 

 

Vamos al comedor,

Planta baja, hospedería,

Al lado mismo pasillo

Encontramos la cocina.

En un lado de la sala,

Otros visitantes cenan.

Alrededor de las mesas

Vamos tomando postura.

Me siento junto a Domingo, 

Rosario Rey y su hermano,

Junqueras y Alberto Lobo.

Al momento llega Argüeso,

Que de Bélgica ha venido

Al encuentro Montesclaros.

Y todos le saludamos

Con abrazos y apreturas,

Saludos y comentarios.

Miembros de la fundación

Y el mismo Antonio Rodríguez,

Cómodamente vestido,

Nos van sirviendo la cena.

Un puré de calabaza,

Y ensalada de pepino,

Con tomate y con melón

En la huerta recogido,

Y croquetas de jamón,

Regado con agua y vino,

Un tinto de la comarca,

Embotellado en Reinosa

Y servido a discreción.

De postre comemos uvas,

Que según nos dice Antonio

Son de propia producción,

Algunos cambian de frutas

Y otros comen un yogur.

La cena pasa entre risas, 

Humor y conversación.

La comida estaba buena

Y el ambiente superior.

 

Y después de haber cenado

Nos vamos hacia el convento

Por el paso Las Termópilas,

Que está empinado y oscuro.

Una batalla libramos

Por no tener un tropiezo

En este desfiladero.

En la sala nos esperan

Gonzalo Blanco, Avelino,

Sacerdote de la zona,

Y el padre Antonio Rodríguez.

Y nos hablan del proyecto

Que intentan promocionar

Para salvar Montesclaros.

A estas charlas se les llaman

Conversaciones de adultos,

Como en últimos veranos,

Se habla de Montesclaros

Con tintes de novedad.

Comienza Gonzalo Blanco:

Para una cierta utopía

De lo sacro restaurar 

En los tiempos de intemperie

Necesitas recordar.

Nos habla sobre el olvido,

Que es necesario en la historia

Para ver la realidad

Y así volver al recuerdo 

De los momentos vividos

Y de nuevo comenzar 

Aunque Ítaca quede lejos,

Viviremos el reencuentro

Con gran placer y alegría.

Citándonos a Foucault:

Sentir de modo no histórico

Nos aleja del olvido

Y nos acerca recuerdo

Que nos hará conseguir

Resucitar Montesclaros.

Según nos dice el programa,

El sacerdote Avelino

Nos hablará de este suelo

Y los frutos de esta tierra,

Se trata de un pensamiento

Un tanto desobediente.

Va desgranando recuerdos

De su infancia y juventud,

En torno del santuario.

Su hermana subió descalza

Hasta el mismo Montesclaros

Y no se enteró su madre,

Pues no lo hubiera aprobado

Y Avelino lo ocultó. 

La devoción popular,

Los recuerdos del pasado

Y piensa que es necesario

Luchar contra la desidia

Y no seguir la rutina

Del abandono y la incuria.

Desobedecer el destino

Para que no se convierta

En un lugar de negocio,

Por eso en la Fundación 

Están trabajando tanto.

Al fin Antonio Rodríguez

Nos habla en clave evangélica,

De gestión e infraestructuras

Y de recursos humanos.

Ya que los dominicos

En su último capítulo

Pretenden que Montesclaros

Y su cercana Las Caldas,

No se conviertan también,

Como otros muchos conventos

En hoteles o en complejos

Para el negocio y el lucro

De algunos privilegiados.

Y desean convertir

 Las Caldas y Montesclaros 

En programas solidarios

Que llevará el evangelio

A personas sin hogar

Y les daría trabajo

Para poder reintegrarse.

En Caldas habrá un hotel.

Y un lugar de reencuentro

Alzarán en Montesclaros,

Todo ello con el trabajo

De los usuarios que forman,

Fundación Martín de Porres.

Nos habla de la acogida

Y nos pone como ejemplo

Esta buena convivencia

Que existe entre las personas

Que forman este proyecto.

Y ya como colofón

Buscan colaboración.

A continuación nos vamos

A dormir hasta el albergue

Que mañana muy temprano 

Tenemos que levantarnos.

Perdonarme este peñazo,

Puesto que he sido un plomazo.

Hasta mañana a las nueve.

Javier.

 

 

 

ACERCA DE FÉLIX, (Pa) Cura,O.P. por Emilio Devesa

ACERCA DE FÉLIX, (Pa) Cura,O.P. por Emilio Devesa

 

A quien leyere,

 

A finales de Agosto pasado, camino de Bañugues, nos paramos en La Virgen,Molpeceres y un servidor, para saludar y charlar unos minutos con Javier Espinosa O.P. y también con P.Félix O.P.

 

Hablamos con ellos una media  hora, con cada uno de ellos.Javier está en franca recuperación y hacemos ruegos/votos/preces para que la misma sea rápida y saludable, porque en Atocha le quieren y necesitan.( Entre sus coetáneos también)

 

En relación con P.Félix, con 91 años recién cumplidos, se mueve en silla de ruedas, ayudado por sus cuidadoras. Manifestó reconocernos (?) y nos dió la impresión que su cabeza seguía lúcida, por la cantidad de recuerdos que nos trajo a colación, expuestos con lógica, precisión y acierto.

 

Visto lo cual, se nos ocurrió la idea de tener un Encuentro de convivencia con él, y con asistencia de más personas, para finales de Octubre. Y, con ilusión y ganas nos pusimos a pergeñar y llevar a cabo la mencionada reunión. 

 

Hablamos con el Aeroclub de La Virgen, quien gustoso y de manera gratuita nos cedía sus instalaciones para tener una comida y contactamos con la Concesionaria del cátering para que nos confeccionara un menú económico pero calidad.(los jubilatas debemos comer poco, pero saludable, no exento de calidad)

 

Mas hete aquí que en la presente semana, el padre Félix le ha comunicado personalmente al PFernando O.P que no le agradaba tener semejante reunión y consultadas las cuidadoras tampoco les parecía oportuno; razones ambas por las que definitivamente hemos descartado tener semejante reunión.

 

(Es obvio: "No se pueden pedir peras,...al Nardo", frase acuñada en illo tempore  y que perduró bastante tiempo).

 

No obstante lo anterior, bien para el 20 ó 27 de Octubre, a título individual y personal, tenemos previsto repetir visita, para charlar nuevamente con (Pa) Cura y tener una comida con Javier O.P. Han manifestado su interés en acudir Bañugues, Payno, FOrdás y Heredia. 

 

Concluyo: Se encuentra en el que fue Colegio, hoy Residencia de Dominicos, las cuidadoras se llaman Mariluz y Fabiola, nacida en La Robla, recomendando a quien quisiere ir que contacten telefónicamente para fijar día y hora de reunión, llamando al 987 30 00 01 y si quisieran enviar alguna nota/carta/escrito a Residencia de Dominicos, 24198 La Virgen del Camino (León)

 

Abrazos fraternales para todos y de una manera especial para jubilatas y/o achacosos, pero ..."buenas gentes", a la par que inteligentes.(Al menos, para eso nos formaron. Lo de la vejez y los achaques, culpémosle al impasible e imbatible Chronos).

 

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fdo.- Emilio Devesa P.

FOTOGRAFIAS MONTESCLAROS septiembre 2019

FOTOGRAFIAS MONTESCLAROS septiembre 2019

En la portada del blog, columna de enlaces, podéis ver las primeras fotografías descargadas que me váis enviando del encuentro en Monteclaros de los días 13, 14 y 15 de septiembre.

Estas primeras son de Javivi.

Por favor, confirmadme que accedéis al álbum con normalidad. Zanquiu.

LA CAPILLA DE LA ESCUELA MENOR

LA CAPILLA DE LA ESCUELA MENOR

Me he encontrado por Internet esta postal de la Capilla de la Escuela Menor.

Los bancos de madera y cemento, los suelos negros, la sacristía escondida, el velo que cubre el sagrario ...

ESTADO DE SALUD DE CHEMA SARMIENTO

Javier Muñiz, el "ministro" recibe de Chema Sarmiento el siguiente mensaje:


"Buenos días Javier. Fabrice ha empezado las clases y me dice que no tiene tiempo de contestar a todos los amigos y darles noticias mías.
Me pregunta si tú nos podrías mandar una nota al blog en lugar de contestar uno a uno".
Bueno, esto es lo que os puedo decir.
Chema ya está en París desde hace unos días. Inicialmente lo llevaron al hospital Saint Louis, servicio de de infecciosos. Una vez controlada la enfermedad le han trasladado a otro hospital para iniciar la rehabilitación y reeducación.
Al principio tenía problemas de memoria y de confusión mental. Eso parece se ha arreglado. Ya ha empezado a andar. Antes era incapaz de dar más de dos pasos. Ahora poco a poco ya está recuperando la movilidad y se va moviendo aunque no mucho.
Me dice que espera que en breve le den el alta en el hospital para seguir los ejercicios de rehabilitación desde casa y volver periódicamente al hospital.
Dice que se aburre y se cabrea por la impotencia... eso nos ha pasado a todos cuando hemos pasado temporadas en cama.
En síntesis esto es un poco lo que hay.
Me dice os dé las gracias a todos por vuestro interés y que perdonéis sino os ha contestado porque no es capaz de recordar la contraseña de su móvil para ponerlo a funcionar.
Abrazos y salud

PRIMERA CRÓNICA DEL ENCUENTRO EN MONTESCLAROS. CAMINO DEL ABRAZO.-PRIMERA MEDIA JORNADA. (Por Javier Cirauqui)

Son las quince de la tarde

Del día trece del nueve.

De la villa de Burlada,

Hacia Montesclaros parten

Al encuentro que celebran

Los antiguos compañeros 

De la Virgen del Camino,

Domingo Iturgaiz, trapero, 

Por oriundo de Villava,

Francisco Javier Cirauqui,

Apodado campanero,

Por oriundo de Burlada.

Nos faltan para ser tres,

Algún oriundo de Huarte

Y así terminar el dicho:

“Los de Villava traperos,

Los de Huarte cebolleros,

De Burlada campaneros.

 

Por la ronda de Pamplona,

Cabe el monte San Cristobal,

Que en realidad es Ezcaba,

El barrio de la Txantrea,

Artica, Ansoain, Rochapea,

El cruce de Berriozar,

Donde trabajó Domingo.

Que me cuenta la experiencia

De su estancia en este pueblo

Y  su paso por la escuela.

Entramos en la autopista,

La llamada de Navarra.

Llegamos  hasta el peaje

En dirección de Vitoria,

Vamos dejando a los lados,

 

 

Irurzun, la Trinidad,

Montes de Osquía y Churregui,

Carretera de Donostia,

Peñas de Dos Hermanas

Y entre dos enhiestas sierras, 

Las de Aralar y de Andia, 

Entramos en la autovía

Que nos llevará a Vitoria.

 

Vamos abriendo camino,

Entre un hermoso paisaje, 

San Miguel y San Donato

Y bella sierra de Urbasa.

Por tierra de la Sakana,

La Burunda y la Barranca,

Ergoiena y Araquil, 

Echarri Aranaz, Lacunza,

Arbizu, Olazagutía,

Alsasua, cruce Vitoria

Y al fin el pueblo de Ciordia, 

Último lugar de Navarra.

Seguimos hacia adelante

Por la llanada alavesa

Pasamos por el polígono

De Agurain o Salvatierra,

Comentamos que este pueblo 

Se quedó desconocido

Por las nuevas autovías 

Y los cambios de sentido,

Siendo un pueblo muy hermoso

En costumbres y edificios.

Seguimos por la llanada

Hasta llegar a Vitoria.

Cincunvalamos Gazteiz 

Y vamos hacia Pancorbo

 

 

Y Domingo me comenta

Que él no estuvo en Montesclaros,

Pues cuando estudió en Las Caldas

No se iba en el verano 

Al citado monasterio.

Y yo me fui del Colegio,

Recién acabado sexto.

Él lo visitó más tarde

Con su mujer y su hija,

Ella siempre recordó 

Las alegres mariposas

Que el Padre Llobat reunió.

El Condado de Treviño,

Dejamos atrás Miranda

Del Ebro denominada.

Luego nos encontramos

El monumento al Pastor

Pues en aquella época era

Una visita obligada

Para todo conductor

O autobús de la excursión.

Domingo y yo comentamos,

Que en los viajes de Villava 

A la Virgen del Camino, 

También dirección contraria,

Organiza el Padre Huarte

Es parada obligatoria

El pastoril monumento.

Vayan monjas. familiares

O los mismos estudiantes. 

Ya muy cerca desciframos

Las montañas de Pancorbo

Con sus enfilados riscos,

Águilas sobrevolando

Sobre el cielo castellano

Y el pueblo diseminado

Dentro del desfiladero.

 

Cabe las rocas del monte,

Una iglesia, una estación,

Un tren con gran humareda,

Como lo pintó Regoyos

En un afamado cuadro. 

 

Preguntamos en el bar.

Nos dicen amablemente:

Camino de Santander,

La doscientos veintitrés.

Cogemos la dirección,

Pero estaba equivocada,

(Culpa del copiloto

Que no se entera ni un moco).

Vamos camino Briviesca

A comprar garrapiñadas,

Pero Domingo espabila

Y se pone bien la pila,

Cambiando de dirección

Para volver al destino:

Carretera Santander,

La doscientas veintitrés.

La carretera se empina

Y entramos en La Bureba:

Los pueblos: Santa María

Ribarredonda apodado,

Cubo de la Bureba,

Luego Quintanaelez 

Y más tarde Cornudilla.

Pasamos por un terreno

De foces, desfiladeros

Y paredes escarpadas,

A veces llamadas mallos.

Pienso que estoy en mi tierra.

Vemos la ciudad de Oña,

A las orillas del río Oca,

Es un afluente del Ebro,

 

De una histórica importancia,

Iglesia San Salvador,

Su recinto amurallado,

Su título de ciudad,

Panteón real y condal.

Las hijas del Cid, Jimena.

Pero a la vuelta entraremos,

Comentando la visita.

Son los montes Obarenes

Los que se ven en el fondo.

Saliendo de la ciudad

Se forma un desfiladero

De grandísima belleza,

Entre sus altas paredes

Discurre nuestro río Oca.

Entramos en la comarca

Las Merindades llamada.

Allí la comunidad

De Raíces de Castilla:

Oña con su comarca,

Poza de la Sal y Frías.

Podíamos hacer un poema,

Solo con nombre de pueblos,

De términos y comarcas.

 

Una vez salimos de Oña,

Encontramos un control,

Donde la Guardia Civil

Nos indica que sigamos,

Pero Domingo se para 

Y pregunta cómo vamos

Hacia el pantano del Ebro.

Nos dicen que muy cerquita

Hay un cruce que nos lleva

Hacia las tierras del “Iberus”,

Merindad de Valdivieso

Y en el pueblo de Incinillas.

 

Pasadizo viejos chopos

 Bordean la carretera.

Atravesamos un puente

De corte renacentista

Del pueblo de Cereceda,

Avistamos un embalse,

Llegamos hasta Corconte,

Aguas de mesa famosas,

Balnearios y un albergue,

Por lo que tengo entendido 

Una parte son de Burgos

Y otra parte de Cantabria.

Varias iglesias románicas

Jalonan todo el trayecto.

Soncillo, Las Merindades,

Y La Cabaña de Virtus.

Valle de Baldebezama.

Llegamos a las orillas,

Junto al pantano del Ebro, 

Pequeños pueblos riberos,

Con programas deportivos,

Zonas de ocio, merenderos

Y lugares para  el surfing

Y algunos  deportes náuticos.

En unos pocos kilómetros,

Tres provincias encontramos,

Burgos, Palencia, Cantabria

Cerca Logroño y Asturias

Y justo al lado El País Vasco,

(Sobre todo con La Robla)

Y a nivel de territorio,

En época medieval

Está el Reino de Navarra,

Al mando el Rey de Pamplona

Sancho tercero el Mayor.

Vemos señales de tráfico

A lugares conocidos,

 

Amaya, Reinosa, Arija

Y hasta Roma con Julióbriga.

Como el guardia civil dijo,

Nos vamos hacia un Repsol,

Caminito de Bormil,

A la entrada de Reinosa.

Unos paisanos nos dicen

Usando una aplicación,

Dos caminos a seguir,

Pozazal, Los Carabeos

O por Arroyo y Bolmir

Camino de Montesclaros.

Yo creo haber elegido

 La  opción de Los Carabeos.

Aunque Domingo  diría

La de Arroyo y de Bolmir.

Dejamos atrás el valle

Y va ascendiendo el camino,

Vemos las vías del tren

De la Robla al País Vasco

Y un río que nos circunda

Murmurando en el paisaje.

Río Ebro, Río Ebro,

Camino de Montesclaros.

A veces entre los árboles

Divisamos el Pantano.

La densa vegetación

Acompaña nuestro ascenso,

Gran diversidad de flora.

Unos profundos hayedos

Y unos frondosos pinares.

En medio de la ladera,

Entre el Pico Solaloma

Y el cauce del Río Ebro

Aparece Montesclaros

Dominando Los Riconchos

Y Rozas de Valdearroyo.

 

Son las siete menos cuarto

Del día trece del nueve,

Año dos mil diecinueve.

Rodeando el Santuario

Llegamos en un instante

Cerca de la hospedería

Fernando Box e Isabel

Después de un cordial saludo 

Nos dicen que hasta más tarde

No nos dan alojamiento

Y que está muy ocupado

Todo el aparcamiento. 

Bajamos hasta la iglesia

Y vemos al Padre Pedro,

 A Leónides Salvador

Y su mujer Mari Carmen,

Miguel Ángel Castañón, 

Pablo Borge con Yolanda. 

Nos saludamos todos 

Con abrazos efusivos.

Nos indican que vayamos 

Hasta el nuevo aparcamiento,

Muy cerquita de aquel prado

Del magno acontecimiento,

Olimpiadas monacales,

Montesclaros el Convento.

Como esto se va alargando,

Para no aburriros tanto

Seguiré con mi jornada

Y en ella os iré contando

Todo lo que ha sucedido

Desde donde lo he dejado.

Un abrazo y hasta pronto.

 

Javier.

(continuará)