Blogia

Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

LA VIRGEN DEL CAMINO EN CLAVE DE SOPORTALES (Por Luis Carrizo)

LA VIRGEN DEL CAMINO EN CLAVE DE SOPORTALES (Por Luis Carrizo)

Colgué yo, ya hace bastante tiempo, otro comentario aquí en el blog a una fotografía muy parecida a esta bajo el título Para su mal le salieron alas a la hormiga. El encuadre del santuario, protagonista entonces como ahora de la escena, era prácticamente el mismo e idénticas las dos vetustas torres que desprecio al aire fueron, si bien los soportales, que aún pueden apreciarse en la presente circundando la iglesia,   no se advertían en la otra, dado que acababan de rendirse a la gran pesadumbre de la piqueta obisperina. Pero, dejando a un lado esta casi hamletiana cuestión del estar o no estar de las arcadas, sobre la que más tarde volveremos, resulta patente y manifiesta una diferencia que tiene más que ver con los personajes que con el decorado.

 

En la primera todo el protagonismo lo acaparaba una niña que aparecía en solitario, mientras que en esta que hoy nos ocupa podemos descubrir una negra e indefinida  multitud entre la que, mal que bien, destaca la imagen de una vieja vestida de luto riguroso, como era habitual, tirando de dos burros también negros. La mujer, a juzgar por su paso decidido, da la sensación de tener prisa en llegar a casa para mirar —quiero creer— por el puchero que, seguramente, antes de salir, dejó sobre la cocina al amor de la lumbre. Justo a la altura de la vieja aún podemos distinguir claramente, aunque de espaldas (mala suerte), la estampa de cuatro mozas morenas pisando con garbo, como mandaban los cánones heteropatriarcales que regían a la sazón. Caminan cogidas todas del brazo, mas no por protegerse sino porque era la costumbre, ya que por suerte las únicas manadas de cerdos salvajes que existían en España por aquellas calendas eran las de jabalíes. En cualquier caso, estamos seguros de que si, de forma inopinada, surgiera la necesidad de espantarles algún moscardón que pretendiera propasarse, ese paisano de la gabardina, que avanza a su lado guardándoles las espaldas con esos aires de leonés Kevin Costner con boina, saldría de inmediato, caballerosamente, en su defensa. Eso era también lo habitual.

 

La verdad es que a mí me hubiera apetecido comentar algo más actual. Quizá una fotografía del Monasterio de Montserrat me habría servido de excusa para echar mi cuarto a espadas sobre el candente asunto de la política catalana y decir que los independentistas  —ahora que estamos comenzando a sentirnos miembros de una galaxia y a llamarnos terrícolas, porque hasta europeos va a sonar en breve excesivamente pueblerino— me recuerdan a esas parejas que deciden realizar el sueño de su vida después de jubilados, e irse a vivir al campo, a  una casa con piscina y pista de tenis, pero lejos del médico de cabecera y con los hijos ya desparramados cada uno a su aire. A eso en catalán se le llama fer tard

 

Tampoco me hubiera desagradado glosar —por las actualísimas connotaciones geopolíticas y religiosas que entraña—, en lugar del ya glosado y, para colmo, desaparecido santuario de mi pueblo, la foto de alguna suntuosa y bella mezquita de Riad, que esta vez mostraría una blanca multitud de saudíes (no saudíes y saudías) enfundados en sus albos, típicos trajes regionales, saliendo de cumplir con alguno de los cinco preceptos del Islam (entre los que no se cuentan, por lo que voy comprobando, acoger a los correligionarios si estos tienen el pésimo gusto de viajar en patera).

 

Pero yo no he venido aquí a hablar de mezquitas ismaelitas, ni de independentistas, ni de mozas o viejas cristianas, sino del libro de Cicero. Y de los soportales, como más atrás apunté, porque, aunque ya fueron mencionados en el escrito de la niña, me había quedado el rabo todavía por desollar.

 

Coello de Portugal —según nos explicó Isidro Cicero magistral y poéticamente en su Virgen del Camino en/clave de misterios— reedificó el nuevo templo a partir de “una marea de ángulos de noventa grados” y de “un oleaje de rectángulos”. Podéis leerlo tal que así en la página treinta. Y esa marea de ángulos de noventa grados —añado ahora yo— que por sus efectos devastadores merecería más bien ser tildada de tsunami ortogonal, se llevó todo por delante, como era de prever. Especialmente los soportales, porque no hay cosa que provoque más a un ángulo recto que un arco de medio punto. ¡Ay, las eternas curvas y sus eternas provocaciones! Y como a Fray Curro —no perdamos el hilo—, que se había criado a los pechos de Le Solchoir, no tenía ojos más que para el cemento y no le gustaban ni poco ni mucho los próstilos, los anfipróstilos, ni los peristilos, optó por sustituir los viejos soportales, y sus insinuantes curvas, por una como super-marquesina (que me recuerda horrores la cubierta del parking de mi urbanización), toda en beton brut, que es como Le Solchoir llamaba a lo que en español vendría a ser, por entendernos, hormigón de garrafón. La marquesina se construyó con forma de rectángulo, obviamente, pero sin proporciones áureas ni mensajes crípticos ocultos en el fortuito número de postes que la sustentan. Y lo afirmo con esta rotundidad porque, de no ser como digo, Cicero lo hubiera registrado en el exhaustivo y penetrante inventario que nos brinda en su citado libro. A mí solo se me ocurre pensar —por justificar a Coello— que o bien bajó la guardia porque daba ya la liga por ganada, o, lo que me parece más plausible, que Subirachs y Ràfols Casamada, catalanes al fin, arramplaron con la mayor parte del presupuesto en sus negociaciones con don Pablo, no dejándole al pobre Coello otra salida que la de tirar de encofrado y meter cemento a tutiplén para medio cubrir el expediente.

 

En Le Havre, ciudad que sale mucho últimamente en el blog y patria chica de mi mujer, levantó un edificio singular el famosísimo urbanista y arquitecto brasileño Óscar Niemeyer. Esto me consta que lo conoce muy bien Lalo Mayo, que sabe casi tantas cosas como Cicero. Pues bien, en la biblioteca que, entre otras cosas, alberga el citado edificio, y que los havreses han dado en llamar el Volcán, hay colgada una placa que recoge esta literal opinión del citado creador de Brasilia: “No me gustan los ángulos rectos. Ni las líneas rectas, inflexibles y duras creadas por el hombre”. Yo me quedé de un aire cuando lo leí y estuve en un tris de comenzar a replanteármelo todo. Por suerte, pude encontrar el antídoto en las famosas palabras que Ortega —precisamente en el transcurso de un viaje por tierras de León— dedicó “con aire de dignidad ofendida” a un señor al que estaba tratando de ilustrar en la geometría mesetaria: “¡Caballero —tuvo que decirle—, en Castilla no hay curvas!”.

 

P.D. Remito una fotografía del Volcán por ilustrar (si el furriel lo tiene a bien) las ideas de Niemeyer. La tomé un día en que las fantasiosas nubes, simulando una erupción, quisieron darle la razón a quien tuvo la ocurrencia de ponerle ese nombre.

 

 

Luis Carrizo,  Alicante, 21 de febrero de 2019

 



 

Nota del furriel.- El escrito al que hace referencia Luis titulado "por su mal le salieron alas a la hormiga" apareció publicado en el blog el 4 de Julio de 2015.

Me tomo la libertad de recordároslo. Luis, espero no te parezca mal, pero, chico, es siempre una delicia el leerte.

Decía así:

Si lees este comentario de nuestro compi Luis Carrizo a esta vieja fotografía, que también encontré trasteando por la red, del inicio del derribo del viejo Santuario con niña plantificada en el centro, te vas a reir un rato.

Si lo lees por segunda vez y te miras al espejo, te verás una mueca como de tristeza.

Cuando termines la tercera lectura seguro que dirás:

¡Mecagüenla!, cómo escribe Luis y cuántas cosas dice en tan pocas líneas.

Le pedí me comentase esta foto y con este preámbulo me envia el relato del que a continuación podéis disfrutar.

Amigo Cortés, esta vez he tardado más de la cuenta en responder a tu petición, pero como el marido pillado in fraganti, puedo explicarlo: lo escribí en un plazo razonable, pero después de tenerlo terminado y a punto de remitírtelo caí en la cuenta de que me había metido en un jardín y decidí reescribirlo. Esto era cuando ya estaba a punto de salir para León, y me dije: lo reescribiré en el tren, porque esta vez fui solo y cogí el tren. Pero en el vagón, repleto de jubilatas, yo era "el joven" y me pasé el viaje subiendo y bajando maletones de señoras, entre las que no estaba, ¡cagüen la leche! la Isabel Preysler. En León, donde estuve diez días, se me complicó la cosa con compromisos y circunloquios varios.

La conclusión, bromas aparte, es que me volví a Alicante con el encargo bajo el brazo. Y solo hoy, con una nueva y distinta redacción te lo hago llegar. Espero de que...

  Gracias Luis, maestro de las letras.

 


 

PARA SU MAL LE SALIERON ALAS A LA HORMIGA

 

A las iglesias les sucede a veces lo mismo que a algunos porteros internacionales de fútbol, que como parte de la grada dé por comenzar a silbarlos ya pueden ir poniéndose en lo peor. Al santuario que aparece en esta fotografía comenzaron a chiflarlo a raíz de los faustos de la coronación canónica de la virgen que albergaba en su interior, porque, por lo visto, el edificio no daba bien en los Ecos de sociedad.

Mientras se mantuvo como iglesia del pueblo nadie dijo una palabra más alta que la otra; incluso cuando en 1914 la imagen fue proclamada Patrona de León, las aguas se mantuvieron quietas y a nadie se le ocurrió pedir lucernas de alabastro ni suelos de caoba, porque, a fin de cuentas, León jugaba en aquel tiempo, igual que ahora, en regional.

Pero, ¡ay, amigo!, cuando en 1930 se procede a coronarla ca-nó-ni-ca-men-te y empezamos a jugar en primera, y a salir en los papeles, y a figurar, entonces algunos cayeron en la cuenta de que se le veía demasiado el pelo de la dehesa, y acabaron por señalarla con el dedo acusándola de vieja, de pobre y de pequeña.

 

También, en ocasiones, a las iglesias pobres y ruinajas les ocurre lo que a aquel paisano que se apostó que llegaría hasta la altura de los más altos tejados del pueblo por el sencillo procedimiento de ir dando saltos con unos muelles atados en los pies. Y, en efecto, logró su objetivo; pero como los muelles le seguían impulsando cada vez más alto, sus piadosos convecinos  no encontraron mejor forma de pararlo que llamar a la Guardia Civil para que lo matasen.

Con el ya extinto santuario de La Virgen del Camino no se recurrió a la Guardia Civil sino a la HELMA EMPRESA CONSTRUCTORA, S.A., que de forma igualmente expeditiva, con el todopoderoso encargado Ponciano Calvo al frente, se ocupó de oficiar la ceremonia de la retirada de la primera piedra, y así, después, meticulosamente, hasta la última, rememorando la triste hazaña del babilonio Nabucodonosor con el antiguo Templo de Jerusalén.

 El día en que se tomó la foto que estamos comentando le habían arrancado ya a la pobre iglesia los soportales con que se ceñía, algo así como su paño de pureza, dejando expuestos a la vergüenza pública sus muñones y sus cicatrices; y, sobre la picota, para más inri, el sambenito del cartel que proclamaba sus ya citados crímenes y justificaba su inexorable destrucción: “por vieja, por pueblerina, por insignificante”. 

Nadie, que sepamos, propuso mover, piedra a piedra un poco más allá, no solo los dos pórticos que han dejado de testigos, sino todo el edificio. Hubiéramos así presumido ahora de dos santuarios, como en Salamanca presumen de dos catedrales y en Roma, de dos papas. Pero —ya se dijo en otro lugar—, cuando el vendaval de la civilización sopla con fuerza resulta siempre incontenible e inmisericorde.

 

A pesar de tan crudelísima sentencia (seguramente que también gracias a que no la acusaron de fea, extremo que le hubiera resultado en verdad insoportable), puede advertirse que la iglesia, aun en medio de su ruina, se muestra imperturbable, digna y hasta luminosa. Algún alarife, algún cantero de los que labraron sus sillares y elevaron sus torres al cielo puede que se estremecieran en sus tumbas al eco de los mazos que la derruían. Alguna mujerina o alguna devota anovenaria quizá lo sintieran como una ofensa propia al considerar que también ellas eran viejas y pueblerinas y pequeñas.

Pero el antiguo santuario mantiene esa estoica actitud —voy a declararlo— porque se pasó la vida aprendiendo a morir. Y no precisamente por haber tenido a Séneca de maestro, que era quien proponía ese consejo, sino al mismísimo astro rey, que todos los atardeceres, justo frente a esa fachada, que da a Poniente, estuvo enseñándole a aceptar el ocaso con silenciosa y ejemplar resignación.

 

—Y ¿la niña? —me tuitea uno de mis followers cuando ya estaba yo levantándome para marchar

—¿La niña? —le he respondido— No sé quien pueda ser. Nadie ha sabido darme razón de ella a pesar de todas mis pesquisas. Para mí que se trata de otra aparición.

 

Luis Carrizo

Alicante, Junio 2015

En recuerdo de Albert Ráfols Casamada. Su obra en La Virgen del Camino

En recuerdo de Albert Ráfols Casamada. Su obra en La Virgen del Camino

página 8 Revista PEREGRINO Abril 2010.

 

 https://www.caminosantiago.org/cpperegrino/revista/pdf/Peregrino128.pdf 

 

En la 9a etapa del “Codex Calisti- nus”, entre León y Rabanal, se encuentra la pequeña villa de La Virgen del Camino. Allí se eleva el Santuario homónimo, en cuya orna- mentación colaboró el recientemente fallecido Albert Ráfols Casamada (Barcelona, 1923-2009).

En sus inicios profesionales, este artista, cursó estudios de arquitectura. Poco después, se dedicó de lleno a las artes plásticas, especializándose en pintura, dibujo, grabado y esceno- grafía. En la década de los ’60 compaginó su actividad artística con la docencia, como fundador de la Escuela Eina y profesor de la escuela Elisava. Fue asimismo un destacado ensayista y conferenciante, y directivo de la Fundación Joan Miró. Participó en numerosas exposiciones y obtuvo grandes éxitos de crítica y público, siendo galardonado, entre otros, con el Premio Nacional de Artes Plásticas y el Premio Nacional de Artes Visuales de Cataluña. Fue nombrado académico honorario de la Real Academia de San Fernando y distinguido, con la Creu de Sant Jordi, Officier de l’Ordre des Arts et des Lettres de Francia y Medalla de Oro del Ayuntamiento de Barcelona.

En el año 1955 se iniciaron las obras de remodelación, de la mencio- nada villa leonesa, bajo la dirección de Francisco Coello de Portugal, dominico y arquitecto quien fue auxiliado, en este ambicioso proyecto, por otros artistas de la misma orden. El proyec- to fundamental de esta reforma, fue el complejo urbanístico del Monasterio: “Casa de la Virgen, Hospedería de Peregrinos, Colegio Apostólico, la enorme plaza de la Virgen destinada a grandes concentraciones, el gran Vía Crucis, Misterio del Rosario y Humi- lladero”. La primera piedra del moderno Santuario se colocó en 1957 y cuatro años después fue inaugurado.

Se accede al Santuario de La Virgen de Camino por una amplia escalera en cuya parte superior, situada en el lado izquierdo de la puerta principal, encontramos una alta y estilizada Cruz. La tipología de la nave, de 50 m. de largo por 16 de anchura, sim- boliza el sepulcro de Cristo. Sobre esa puerta de entrada se sitúa un friso con 13 figuras en bronce y una imponente vidriera.

En el año 1959 Ráfols Casamada fue llamado a colaborar en la decoración del Santuario. Intervinieron también en la ornamentación otros destacados artistas, como el madrileño José Lapayese y el escultor catalán Josep Ma Subirachs, quien realizó las cuatro puertas de bronce (principal, del Pas- tor, San Pablo y San Froilán) y las 13 enormes y alargadas figuras de la fachada, también en bronce, que representan a la Virgen del Camino y los doce Apóstoles.

A Ráfols Casamada le encargaron el diseño de la magnífica vitrina, cuya realización corrió a cargo de la famosa fábrica de vidrio artístico, Vitraux d’Art de la ciudad de Chartres. La vidriera, como recoge el profesor José Fernández Arenas fue “...construida en grueso cristal y cemento (“glass betón”)”...

La vidriera conforma y estructura la fachada principal del templo, que da la bienvenida al visitante. Observamos que esta monumental portada posee dos registros: el inferior, confi- gurado por la puerta de entrada y cuya iconografía recoge los Misterios de Gozo del Rosario; y el superior, compuesto por el enorme vitral, recreado a la manera de un friso de múltiples colores, ante el cual, se alzan las figuras de la Virgen y de los doce Apóstoles y cuya iconografía recoge, en mi opinión, tres de los Misterios de Gloria.

La visión de la vitrina desde le interior del Santuario es diferente, tal y como nos la describe el Dr. Fernández Arenas, “... representa una gran luz luminosa sobre la que trasparentan las imágenes de los Apóstoles y las llamas del Espíritu Santo en color rojo, vistos desde dentro...”. Así pues, la lectura iconográfica de este vitral, desde el interior del templo, es la fies- ta de Pentecostés simbolizada por unas enormes y alargadas lenguas de fuego -que evocan la Venida del Espíritu Santo- a través de las cuales, se vislumbran las figuras de la Virgen y los Apóstoles

En el año 1950, el Papa Pío XII proclamó el dogma de la Asunción de María. Es lógico pensar que, al proyectar la magnífica vitrina del Santuario de La Virgen del Camino, Ráfols Casamada tuviera muy en cuenta este hecho. El artista concibió su vitral como un enorme muro de luz dotán- dolo de dos visiones diferentes –interior y exterior- y, de acuerdo con Subirachs, con una triple lectura iconográfica referida, como ya he mencionado, a tres episodios de la Vida de María recogidos en los Misterios de Gloria: la Venida del Espíritu Santo, la Asunción y la Coronación de la Virgen. La figura de María, coronada y asunta, se eleva sobre los Apóstoles, situados a su derecha e izquierda. Sobre cada una de las esculturas de los Apóstoles, observamos unos doseletes cuyas respectivas sombras, reflejadas en la vitrina, se nos aparecen como lenguas de fuego.

La obra de Ráfols Casamada en este santuario mariano, muestra la sutil sensibilidad de este artista que, en el conjunto de su obra plástica y literaria, expresa una profunda, sentida y silenciosa emoción, que supo comunicar a través de la creación de un lenguaje artístico propio, dotado de una gran síntesis y equilibrio formal.

Teresa Serraclara

CRONICÓN MEMORABLE DE UNA MISA CONMEMORATIVA: 14 febrero, Vallecas. (Por Javier del Vigo)

CRONICÓN  MEMORABLE DE UNA MISA CONMEMORATIVA: 14 febrero, Vallecas. (Por Javier del Vigo)

El Besucón no estuvo de cuerpo presente; su cuerpo son ya despojos en formol, para prácticas de los estudiantes de medicina en Oviedo. José Luis, nuestro eterno Besucón, legó en vida consciente su cuerpo a la ciencia. Y sus hermanos en religión cumplieron. Sin embargo,  el pasado jueves, 14 de febrero, en la Iglesia vallecana de Santo Tomás su espíritu, su sonrisa, su alma, lo inundaba todo. Y el templo estuvo tan lleno de familiares, compañeros, amigos, alumnos y convecinos que hubimos de apretujarnos. Nos pusieron  sillas supletorias para seguir la misa de “celebración de la vida de José Luis Alcalde”. Y aún así, muchas gentes siguieron la ceremonia a pie.

 

No hubo incensario ni órgano. Por no haber, ni el “Adiós, madre de mi vida”.  Una guitarra subrayó la parte musical. Y una monja dominica americana, chiquitita ella pero brava, puso el broche final recitando unos versos para José Luis, con quien compartió los primeros tiempos de su exilio en España. En la contraportada de una hoja volandera repartida por la iglesia,  el texto de una canción, que se cantó mientras losconcelebrantes repartían comunión:

                  Tú nos dijiste que la muerte no es el final del camino,

                  Que, aunque morimos, no somos carne de un ciego destino.

                  …

                  Cuando la pena nos alcanza por un hermano perdido,

                  Cuando el adiós dolorido busca en la fe su esperanza, 

                  en tu palabra confiamos, con la certeza que tú

                  ya le has devuelto a la vida, ya le has llevado a la luz.

 

A las siete en punto,  vestidos de hábitos blancos y estolas,  sin capas ni capuchas negras (Pedro Sánchez el Vallecano  había advertido en este blog  a Ramón Hernández Martín “sabes que no hay sepelio”) un nutrido grupo de frailes dominicos subieron al altar, a concelebrar la misa de homenaje.  Otro grupo aún más numeroso de frailes ocupaba las primeras bancadas. Presidió  el provincial; el padre Lobo hizo una breve biografía de José Luis, muy sentida; familia, exalumnos y fieles de la parroquia pasaron por el micrófono del ambón recordándole en vida y pleno de ilusiones. Como primo, como profesor, como teatrero, como vecino… Jesús Díaz Sariego, el provincial, con aire de Maestro General de dominicos -según yo lo vi por la fuerza que puso en la homilía-, se sirvió de varios textos de quienes aquí, en el blog de Josemari (casi tres millones de entradas, más de una década al pie del cañón, sirviendo de nexo entre tantos, antiguos alumnos o no)  habéis manifestado  dolor por la pérdida de un amigo muy particular. Con sensibilidad y tino disertó Jesús.

Pedro Sánchez, el nuestro  -túnica blanca,  gesto decidido- dirigió la parte musical. En el  ambón, dirigiendo el canto de la asamblea, me evocó otros tiempos, cuando la escolanía en León. Cuando en las capillas o en el santuario él y algunos otros –Torrellas, Martínez del Cura, Iparraguirre o Huarte- nos dirigían. La misma fuerza. El mismo estilo.  Solo ha pasado medio siglo largo.

Al final, qué es el tiempo, sino una sucesión de recuerdos?  Y son tan fugaces los recuerdos como el tiempo mismo.  Acabada la ceremonia, fuimos agrupándonos  y abrazándonos quienes compartimos blog y paramera;  quienes pudimos asistir a aquel último homenaje a José Luis, el  Besucón. La noche se había adueñado  de Vallecas, ese barrio de reminiscencias obreras al sur de Madrid, donde Pedro y José Luis, en momentos diferentes, pastorearon al rebaño  vallecano “en la línea que fue habitual durante cuarenta años”. Fueron dispersándose frailes y vecinos. Al final quedamos solo los antiguos alumnos con Pedro. Diez y ocho personas.  

Federico Esteban Monasterio  (“siempre te recordaré con cariño”) fue el único que tuvo que ausentarse, en acabando la misa. Los demás seguimos a Pedro el  Vallecano al bar más próximo. Porque qué hubiera sido de las reuniones sociales en este país nuestro sin bares o iglesias?

Santos Vibot (“Cuánto nos hizo reír en las recreaciones y en las fiestas especiales… desbordaba por todos los poros de su empática sonrisa”),  camino al bar, coincidía conmigo sobre soledades y fugacidades. La vida es así, un siesnoes que hay que apurar. Con la frente alta, contra viento y marea. Intentando disfrutarla mientras podemos.

Ramón Pajares (“mi inolvidable padre submaestro…su ejemplo ha sido más importante para mí de lo que me gustaría confesar”) echó mano de las fotos en su móvil para dar un repaso a los viejos tiempo. Por ejemplo, una de grupo, añada del 61, en Caleruega, antes de tomar hábitos.  Entre Avelino Dacio (“Inmensa pena… Hasta siempre José Luis!”) y Javier Muñiz (“siempre contento, alegre, optimista. Siempre repartiendo besos”) le fueron aclarando la nebulosa del tiempo, citando uno a uno, sus nombres y apellidos. Aproveché para preguntar a Dacio sobre Pepito, al que hace tiempo no veo. Y le encargué le diera un abrazo fuerte, de los que cortan la respiración.

 

Alfonso Losada (“ha tiempo te echábamos de menos”) fue el encargado de hacer las fotos de grupo mientras el ágape del bar, del que socializamos la factura. No recuerdo haber pagado tanto nunca (es broma!), por más que mi memoria retrocede en el tiempo: 302 pesetas per capita. Conviertan Vds aquellas pesetas a la actual moneda de curso legal, háganme algo!

 

Javi de Pablos (“fue un verdadero maestro”), acompañado por Pili,  usó también su móvil para inmortalizar el “encuentro civil” del bar.  Quizá algún día veamos esas imágenes. Así mismo,  Mamen acompañó a Muñiz. Y Angelines a Fernando Alonso (“mi pesar especialmente a Pedro, José Antonio y José Ramón, que compartieron su entrega en la Comunidad de Vallecas”), quien ha cooperado también en trabajo y alegrías con parroquia vallecana y comunidad dominicana. Junto a Ángel Álvarez Melcón, también presente en los homenajes del pasado jueves.  Santos Barrigón asistió, Jesús Herrero. Pero sería por la austeridad del día o porque no hicieron falta. El caso es que nadie pidió ni auscultaciones ni pastillas.  Una buena señal, sin duda!

Por acabar el relato: cuatro perdidos llegamos desde el Cantábrico. De Oeste a Este: Julio Correas (“siento tu partida y quiero honrar tu memoria. No olvido que cautivaste a mi Marta”); Daniel Orden (”triste por su definitiva despedida”), que nos condujo por Madrid divinamente pese a la complejidad que supone para quienes vamos “de provincias”; Carlos Abad (“qué bien estuvimos y qué emocionado cuando nos despediste con lágrimas”) Se refería Carlos al año 2017, cuando él, Daniel Orden, Isidro Cicero y yo mismo  visitamos a José Luis en su habitación de la Virgen del Camino, apenas llegado de Madrid, aún bastante lúcido.  Nos lo agradeció infinito. Se quejaba sólo de que, al asomarse por la ventana, –decía- no veía la sierra de Guadarrama.

José Luis, aquella tarde, nos acompañó hasta la puerta de salida del viejo colegio que solo existe en nuestras memorias, con su sonrisa y una cachaba. Lloró cuando el abrazo de despedida. Los demás tuvimos que tragar las lágrimas y afrontar el momento de la mejor manera. Es que hay momentos en que habría que poner el corazón a congelar. Para que no bombease lágrimas a los ojos, que no es su función, no.

Postdata: Hice el esfuerzo de escribir para el blog  por ti, José Luis, fraile, profesor, teatrero, vecino y sobre todo amigo. Si es verdad que el espíritu no muere nunca, sonríenos, Joseillo, chiquitito, transgresor humilde de tanta norma social absurda,  desde ese firmamento negro.  Hasta que nuestras memorias se hagan cenizas en el tiempo. O en la nada. Te beso!

Javivi del Vigo

 



 

Fotos de la ceremonia religiosa de despedida a José Luis en el Santuario de la Virgen del Camino. 7 de febrero.

RECDORDANDO A DOMINGO ITURGÁIZ

RECDORDANDO A DOMINGO ITURGÁIZ

Escrito en octubre de 2018 en el blog de Fco Javier Zubiaur Carreño 

Mi artículo ofrece una segunda versión ampliada del escrito en 1997 que titulé “Iturgáiz, creador con piedra y vidrio” y, como aquel, va dirigido a no olvidar su contribución a la historia del arte, pues él nunca buscó promocionarse por si mismo dada su absoluta discreción [1].

http://www.zubiaurcarreno.com/nueva-figura-de-la-orden-de-los-predicadores-domingo-iturgaiz/

Domingo Iturgáiz Ciriza (Villava, Navarra, España, 26 de octubre de 1932-22 de febrero de 2015), fraile de la Orden de los Predicadores, se desempeñó como polifacético autor cristiano al servicio de la arquitectura religiosa contemporánea como mosaiquista y vitralista, además de añadir a su fecunda labor en estos campos la investigación iconográfica del fundador de la Orden, Santo Domingo de Guzmán, como lo demuestran sus numerosas publicaciones.

 

Formación

 

Fue inclinado desde niño a la pintura por la religiosa dominica de la Enseñanza de la Inmaculada Concepción, Paz Orradre [2], en el primer curso del Seminario “Valentín Berriochoa” de los PP. Dominicos, en la antigua Casa de Huici de su villa natal de Villava. Paz, discípula del pintor navarro Enrique Zubiri, fue, además de pintora de paisajes y virtudes, poetisa, profesora de dibujo y de idiomas. Esa afición a la pintura perduró en Iturgáiz durante el estudiantado de Filosofía en Caldas de Besaya (Cantabria), tras ingresar en la Orden de Predicadores a los 16 años, en que pintara a la acuarela “aquél viejo castaño descuartizado de hojas doradas”, que contemplaba un tanto subrepticiamente entre clase y clase, y después mostraba recatado a sus compañeros en una improvisada galería de arte montada en el noviciado, a la que los más aficionados dieron el nombre del Beato Angélico, Guidolino [3].

Comienza la década de 1950. Es un momento de efervescencia del arte abstracto y de expansión del arte religioso en España. Domingo se traslada al Convento de San Esteban, de Salamanca, para estudiar Teología, y obtiene permiso para desarrollar esa vocación por la pintura, recompensada en el estudiantado con algún premio, aunque los profesores no comprendían su inclinación y le consideraban “afrancesado”, incluso le suspendieron en Derecho Canónico. Sin embargo, obtuvo el apoyo del Maestro de Estudiantes, Jesús García, que era de origen asturiano, cuya sensibilidad le había acercado a la música. De 1952 a 1957 transcurren para él unos años decisivos en el desarrollo de su vocación artística. Es en Salamanca donde Iturgáiz prepara sus primeros bocetos para vidrieras. En la Escuela de Artes y Oficios recibe clases de dibujo artístico del profesor Manuel Gracia, que le impone una disciplina en el trabajo [4]. Se suscribe a los libros de la editorial de arte Skira. Promueve reuniones de artistas en el Colegio, donde funda el grupo Koiné en compañía de varios religiosos dominicos (José Fernández Arenas [5], Amadeo Saguar [6], Armando Suárez [7]) y artistas plásticos atraídos por la abstracción (como el escultor Núñez Solé, y los pintores Mariano Manzano, Zacarías González y Manolo Méndez) [8]. “Subrepticiamente”proyectaban en el Colegio películas que estaban prohibidas, como el documental “Las Hurdes”, de Luis Buñuel.

 

A Manzano y Solé debe Iturgáiz su orientación definitiva. Si Manzano, con sus grandes dotes pedagógicas, le enseñó a apreciar la belleza en cosas tan simples como las hojas de un árbol, y a saber crear con los materiales más diversos [9], en el estudio de Núñez Solé descubre Domingo el arte del mosaico [10]. Ante un ángel figurativo aprendió a manejar el martillo y a conocer la diferente fragmentación de los mármoles. Uno de los primeros mosaicos que hizo fue la reproducción de una pieza antigua existente en San Vital de Rávena, un Santo Domingo “todavía hoy colocado en el Estudiantado de Salamanca”“Me inicié en 1958 aprendiendo de los genios de la especialidad que fueron los bizantinos”, declara al periodista en 1975 [11]. Pero, conforme avanzaba en la práctica del mosaico, fue comprendiendo que, a diferencia de los bizantinos que destacaban el valor intrínseco de los materiales a emplear, él se interesaba más en el efecto estético de la obra terminada, con el recurso a materiales baratos como cantos de río, restos de construcción, cristales de colores, incluso plásticos, que la luz exaltase mediante claroscuros por su relieve acusado y no plano como en el mosaico antiguo.

 

 

Será transcendental su encuentro con el arquitecto, vocación tardía de la Orden de Predicadores, Francisco Coello de Portugal. Un jienense  al que conoce terminada la carrera eclesiástica, a raíz de que sus superiores le encomendaran proyectar el nuevo Santuario de la Virgen del Camino, en León, que se construirá entre 1955 y 1961, considerado como “una síntesis entre el lenguaje moderno y el respeto a las tradiciones seculares cristianas y que supuso la consagración definitiva de formas modernas en la construcción de iglesias españolas” [12]. Coello de Portugal concibe el Santuario con una volumetría movida y precisa, avalorada por el expresionismo de las esculturas en bronce fundido de José María Subirachs que decoran la portada y las puertas de ingreso, así como por las vidrieras del interior ejecutadas por Albert Ràfols-Casamada. Para Coello era importante destacar la sobriedad y contención de las formas, la dotación de una gran riqueza espacial, con claridad conceptual y cuidadoso empleo de los materiales, buscando la grandeza de lo sencillo y la belleza en la sinceridad constructiva [13]. Tranquila belleza y funcionalidad, sin pérdida de las raíces dominicanas. Su compañero en la orden religiosa, Domingo Iturgáiz, compartía las mismas inquietudes artísticas, que se confirmaron en los varios viajes que hicieron a Alemania para conocer la obra de los maestros de la arquitectura religiosa vanguardista de la posguerra (Schwarz, Stefann, Gottfried, Böhm y Baur entre otros), aprendizaje que Coello de Portugal aprovecharía en sus pioneros proyectos arquitectónicos de la renovada arquitectura española que impulsaría la Orden dominicana [14]. Iturgáiz, asombrado por las enormes posibilidades del mosaico como parte piel arquitectónica del edificio, asume el reto de decorar los interiores de las capillas del Seminario Mayor y Menor con un retablo-mosaico de 96 m2., para cuya composición se sirve de mármoles, gresites, baldosines y opalitas unidos por cemento, y unos vitrales para el Camarín de la Virgen de 32 m2., donde si bien brilla todavía el autodidactismo, se aprecian deudas conscientes con el Beato Angélico (en el dibujo, la emotividad religiosa, la composición…) conjugadas con inquietudes modernas, surgidas entonces ante la admirada obra de José María de Labra, pintor religioso figurativo, luego abstracto-geométrico, de voluntad mural, tan sabedor del oficio como preocupado por la misión social del arte [15]. Iturgáiz reconoce que ciertos detalles, como la cabeza “apepinada”de sus figuras, se debieron a la influencia de aquel pintor gallego [16].

Atraídos por la modernidad del Santuario de la Virgen del Camino acuden al entorno personajes que contribuirán a impulsar su carrera: el padre dominico José Manuel de Aguilar [17], al cabo de los años fundador del Movimiento de Arte Sacro (difundido  por medio de la revista de arte religioso actual Ara), le pone en contacto con otras revistas de arte extranjeras y con el arte sacro moderno de Madrid en aquél momento en que la nombradía del arquitecto Miguel Fisac crecía tras su proyecto premiado en la Bienal de Arte Sacro de Viena  de 1954 del Colegio-Seminario Arcas Reales de los Dominicos de Valladolid; Carlos Muñoz de Pablos, con quien comparte inquietudes en otra especialidad que comienza a practicar entonces, la vidriera [18]; Aurelio Biosca le ofrece la posibilidad de realizar la primera exposición en su galería madrileña, centrada en sus mosaicos, que fue un éxito rotundo de público y crítica. Escriben sobre su obra los críticos más prestigiosos -Arbós, Sánchez Camargo, Figuerola Ferretti, Ramírez de Lucas-, que destacan su esfuerzo por abrir nuevos cauces al mosaico clásico, dotándole de un vigor plástico afirmado en una dinámica composición y en un colorido sobrio plasmado mediante diversos materiales (desde el tubo de bronce al vidrio plano pasando por el desperdicio de cantería y el mármol laminado), que dan al mosaico de Iturgáiz un aire renovador que trasciende con su particular expresionismo –“dramático”en palabras de Popovici [19]- el mosaico monótono y poco menos que industrial en que había degenerado.

 

Virgen el Camino, León

El Santuario de la Virgen del Camino fue para Iturgáiz la plataforma necesaria para convencer al Provincial de la Orden dominicana, Padre Aniceto Fernández, de la conveniencia de enviarle a Roma con el fin de ampliar estudios, y entre 1962 y 1965 los hará en el Pontificio Istituto di Archeología Cristiana, dependiente del Vaticano. En la capital de Italia recibe el gran impacto de la Antigüedad, goza de mayor libertad y se dedica a dibujar cuantas ruinas romanas aparecen ante sus ojos. Durante los tres cursos recibe clases de prestigiosos profesores algunos de los cuales habían encontrado la tumba del apóstol San Pedro en la necrópolis vaticana (entre ellos Enrico Josi que le dio Topografía Cementerial [20], el dominico Marie-Dominique Darsy Historia del Arte [21], el jesuita  Antonio Ferrúa Epigrafía Cristiana [22], Mons. Lucien Armand De Bruyne Iconografía Cristiana [23], y Bruno María Apollonj Ghetti Historia Cristiana de la Arquitectura y de la Arqueología [24]) y, en 1963, va a seguir un curso intensivo de la Universidad de Bolonia sobre los mosaicos de Rávena. Un año más tarde se doctora en Arqueología Cristiana por el mismo Instituto Pontificio. Terminados los estudios, y tras un período de tiempo como profesor de su especialidad en la Universidad Pontificia de Santo Tomás (“Angélicum”) de Roma, regresa a Madrid, donde instala su primer taller estable en Claudio Coello 141. Al mismo tiempo da clases de Arqueología e Historia del Arte Cristiano en la Facultad de Teología de Burgos.

Los encargos se suceden a partir de entonces sin cesar. Esto le permite llevar a la práctica las manifestaciones de mayor aprecio dominicano por los valores artísticos: buen gusto en la elección de sus proyectos para las iglesias a ornamentar y orientación contemplativo-apostólica de los mismos, buena parte de ellos en torno a al figura de Santo Domingo de Guzmán y la Virgen del Rosario. Entre las comisiones más importantes estarán los Crucificados de la Parroquia de Nuestra Señora de la Fuencisla (Barrio de Almendrales, Madrid) y de laCapilla del Centro de Espiritualidad de la Compañía de Jesús en Loyola, así como la Anunciación de la Capilla del Convento de la Anunciata de las M.M. Dominicas de Monte Mario (Roma).

En 1983 es enviado a Navarra como padre superior del Convento de los PP. Dominicos de Villava, donde instala su taller. A partir de entonces se implementará su trabajo en el entorno próximo (Pamplona, Noain, Estella…).

 

 

Vidrieras

Sus primeros cartones para vidrieras y su ejecución posterior fueron, en 1958, los preparados para el camarín del Santuario de la Virgen del Camino, en León, una actividad que no se interrumpirá a partir de entonces pues lo facilitaba su sentido mural como mosaiquista de grandes superficies. Algunas de estas vidrieras serán de comprometida traza (las de las Iglesias de Nuestra Señora del Rosario de El Salvador, la Episcopal de Venice en Florida y el lucernario para la Capilla Coral del Convento de Santo Domingo de Caleruega en Burgos). Esta actividad como vitralista se intensificará, a partir de la década 1980, una vez instalado en Villava, dentro de la Archidiócesis de Pamplona (Parroquias de Santa Vicenta María, del Corpus Christi y del Corazón de Jesús; nueva parroquia de Noain; Conjunto vitral de la Iglesia de la Virgen del Rosario de los PP. Dominicos de Villava), aunque atiende importantes decoraciones fuera de estos límites (Saint Dominic Church de Miami -cuya intervención incluye un mosaico de más de 70 m2. en su fachada-,y el Convento de Santo Domingo de Caleruega, Burgos). Sus vidrieras terminarán por influir sobre sus mosaicos en cuanto al empleo cada vez más presente de fragmentos de material en lugar de las iniciales teselas.

Mosaicos miniatura

Debido a la práctica del vitral, parece renacer en él un nuevo interés por los materiales. No sólo se agrandan y alteran las formas cuadradas de las teselas de sus mosaicos, como hemos mencionado, sino que también se interesa por formatos menores dirigidos a posibilitar el ornato de domicilios particulares, por lo que se abre a nuevos temas como el bodegón, el paisaje y hasta el retrato, e incluso da rienda suelta, sin supeditarse ahora al asunto religioso, a una libertad de expresión largamente contenida. Es la etapa de los cantos rodados por el mar, cuyas sorprendentes propiedades lumínicas y cromáticas, al asociarse en taracea dinámicamente compuestos o truncados, nos demuestran la sugerente expresión y extraordinaria vivacidad impresionista de que son capaces, y nos recuerdan, en la selección del material, a aquella técnica del opus barbaricumutilizada en los pavimentos de los zaguanes de nuestras casas rurales, sólo que ahora elevada a una contemplación vertical y con una variedad de temas figurativos. Para Plazaola estas obritas constituyen “su parcela más novedosa, sorprendente y seductora” [25]. Estos formatos menores también le permiten exponerlos con mayor facilidad. Es un trabajo “más mimado y acariciado”, según sus palabras [26].

Evolución de su estilo y métodos seguidos

Hasta 1970 el material más usado por Iturgáiz en la confección de sus mosaicos es el mármol de diferentes procedencias y colores: rojo de Alicante (de color ladrillo), verde Pirineo, negro de Marquina, negro de Bélgica, verde cipollino(acebollado), blanco pentélico, rosa portugués, con predominio de negros y grises, formas enteras en general.

En una segunda etapa se inclina por el canto rodado, tras descubrir en Valencia una playa con ellos y recordar que en Macedonia, en el pueblo de Peia, se hacían pavimentos con estos materiales de suaves superficies alisadas, como asimismo en las casas medievales de su tierra. Descubre así, al partirlos, el color interno, mate, virgen, aterciopelado, que ocultan, con una gama cromática semejante a la de la pintura al fresco, en que ningún color desentona, y esta elección de materiales la mantendrá hasta su obra final.

Nos lo explica:

“Siempre me ha cautivado la piedra virgen, la arrancada de la cantera, lavada por la ola del mar, pulimentada por la corriente del río”, como la piedra paleolítica, “rústica, austera, áspera, recoleta, religiosa y sacra”…, “creada por Dios con su humildad… con su dureza, nobleza, consistencia, compacidad, con su doble textura externa e interna y su color virgen nunca manchada, para ser admirada”

“Estas piedras toscas y vulgares constituyen la materia fundamental de mis trabajos en mosaico. A imitación de la creación divina, he tratado de reproducir, a pequeña escala, una creación plástica” [27].

De entre los cantos rodados son sus preferidos los que proceden de las playas de Huelva, Marbella, Saler y Denia (Valencia) y Deva (Guipúzcoa), puesto que los de río no tienen su textura fina, no se parten bien. De siempre le ha gustado el coleccionismo de la piedra, de ahí que en su taller reuniera corales de la playa de Miami, aragonitos [28], conchas, botones, cristales en general y en particular cascos de botella,  baldosas y otros materiales de construcción desechados por falta de calidad, pizarras, lapislázuli chileno, piedra común y pastas vítreas (como la de Murano, Italia), susceptibles de ser usados en sus mosaicos, traídos por él mismo en sus viajes o aportados por sus amigos. Todos ellos le proporcionan la “paleta severa”que él desea, “de gama polícroma austera:tonos grises, tostados, ocres, rojos ladrillo, negros y blancos”“La simbiosis de la piedra-materia con el espíritu-forma tiene para mí como resultado final la comunicación visual de una vida renovada”, ha escrito [29].

Mosaico con la efigie de Santo Domingo, P.P. Dominicos de la Virgen del Camino, León. Combinación de opus tesellatum con sectile.

Los aparejos más utilizados por él en sus mosaicos han sido el opus tesellatum, el opus tesellatum combinado con el sectile (al que recurre con frecuencia desde 1958 en que lo empleara en los mosaicos de  los conventos de los padres dominicos de Oviedo y de Caleruega en Burgos), y el lithóstrotos.

El primero -pavimento teselado sería su traducción del originario latín, ya que lo emplearon con frecuencia los antiguos romanos- era el compuesto por teselas o cubitos de mármol recortados en forma cuadrada o rectangular en su frente y forma de cuña en su base para que profundizara en el lecho de mortero [30], en tanto que si se aplicaba a la pared -parietal-, que es el caso, no requería de esta cuña sino que bastaba con que el corte de la tesela fuera recto e igual en todas sus caras. El sectile-o de piezas “cortadas”- es aquel mosaico integrado por planchas geométricas de mármol u otros materiales de mayor tamaño, y muy diversos colores, acostadas unas contra otras o encajadas entre sí, de manera que se parece más a una taracea que a un mosaico propiamente dicho. En cuanto al tercer procedimiento, el lithóstrotos (literalmente alfombra de piedras o mosaico pavimental) resulta ser más rudimentario, comparable a nuestros sencillos terrazos actuales, una variedad del cual es el barbaricum integrado por cantos rodados de variadas formas y colores, que, sin embargo, al contacto con la luz, realza la sensación de cierto relieve dramático-expresionista.

Su método de trabajo ha sido similar al de un pintor -“pintura de piedra o para la eternidad” denominó al mosaico  el renacentista Ghirlandaio [31]-, pues parte de un boceto dibujado a escala reducida o natural, según los casos, que luego lleva él mismo a la práctica, por sí solo generalmente, mediante fragmentos que reúne dentro de un bastidor metálico (a este proceso le llama “sistema modular”) [32]. A diferencia del procedimiento directo, Iturgáiz sigue en su trabajo el indirecto, consistente en aplicar las teselas cómodamente sobre la mesa del taller, en un principio hundiéndolas en la argamasa, años más tarde encolándolas sobre un armazón de madera como base.

En cuanto a las vidrieras, se limitó a diseñar los cartones y dirigir su construcción cuando de cristales emplomados se trataba, destacándose así el dibujo sobre la textura, dejando en manos de empresas industriales su armadura e instalación según el procedimiento que ha sido tradicional a lo largo de la historia [33]. La técnica más seguida por Iturgáiz en sus vidrieras ha sido la incrustación de los cristales en el cemento como material de unión dentro de un bastidor, igualmente metálico, que se encaja en el hueco del muro edificado y, al revés que en sus mosaicos, privilegiando en ellas la textura y el efecto estético inherente al contraste entre la opacidad del cemento y la transparencia de los vidrios.  “En ellas [las vidrieras]  las “teselas” de vidrio, incrustadas en el cemento a manera de ladrillos translúcidos, actúan como amplias pinceladas o planos de color” [34]. Como advierte Alonso Abad, la evolución en el uso de las vidrieras por Iturgáiz parte desde una inicial simplicidad y elementalismo a una progresiva experimentación mediante lenguajes que se apoyan en el material empleado -textura y efectos cromático-lumínicos del vidrio- dentro de la apertura que le ofrecen los materiales contemporáneos [35].

La evolución en ambas manifestaciones artísticas no queda tan marcada por el uso de la figuración o la abstracción, pues ambas las combina desde sus comienzos, escogiendo la figuración en la temática religiosa de sus mosaicos y vidrieras cuando de ornamentar edificios abiertos al culto se trataba (dedicados en su mayoría a la figura de Santo Domingo según su iconografía que tan bien conocía), y la abstracción para la decoración de estancias dedicadas al uso reservado de los conventos. Sí puede observarse en sus vidrieras una creciente abstracción, con recurso a la simbología cristiana, que cubre toda la década de 1980, en las que destaca la estudiada composición de sus elementos con efectos centrífugos, concéntricos e irradiantes, según el caso, así como la expresiva combinación de los colores (a base de violetas, azules oscuros, rojos, verdes, blancos y ocres predominantes) no sólo para crear efectos lumínicos sino espaciales.

La crítica ante su obra

En la obra mosaiquista de este autor cristiano encuentra Fernández del Amo la virtud del “artesano honrado” [36], que para Campoy y Arbós Ballesté es la de un “expresionista que consigue un clima dramático cabal” [37], con raíces profundas en el arte románico y acentos espirituales ceñidos a la estilización expresionista de las efigies bizantinas, según observan Pavese y Figuerola-Ferretti [38]. Y, en su comparación con el arte de la pintura, “consigue un grafismo de una cualidad descriptiva verdaderamente sugestiva”, en la opinión de Casanovas [39], que Pavese relaciona con “el golpe espontáneo del martillo, un corte fuerte, seguro, sin arrepentimientos, donde está su secreto de la vida transmitida a piedras muertas”. Y “en el uso del cemento de unión, visible, como materia estética, dando a la obra dimensiones de valor espacial y estructural”“excediendo el campo de la composición figurativa para introducirse en el plástico” [40]. Vivanco destaca en ella la “exaltación de cada trozo de materia”, antes anónima e independiente, ahora subordinada al conjunto, en una “artesanía que prefiere el gran aliento a la mera destreza, o que prefiere el alma al genio… un aliento manual al mismo tiempo que espiritual, un aliento de liberación a través de la materia” [41]. Por el contrario, Arenas observa en las figuras de sus mosaicos una individualidad que les da presencia real pese a encontrase insertas en un conjunto, y que es, a su juicio, el principio estructural que ordena sus composiciones de mayor tamaño (poniendo el Retablo de la Virgen del Camino en León como ejemplo) [42]. Sus mosaicos “nos ayudan a descubrir el misterio de Dios, su rastro, en las pequeñas cosas a nuestro alcance” [43]. Y estas pequeñas cosas -añade Plazaola- son “las austeras piedras con sus cualidades propias: sus formas, sus volúmenes, la calidad lisa o abrupta de sus superficies, su veteado, su ordenamiento en relación con los ejes espaciales, los intersticios entre ellas que hacen vibrar la luz, en contraste con su natural tosquedad y la ingravidez”propia de esta última [44], a las que imprime una “extraordinaria fuerza poética” [45]. También Sánchez Camargo ve “en la conjunción de piedras desiguales que conservan sus primitiva rudeza”el encanto de sus obras bien planeadas en su dibujo e infundidas de “una honda armonía de color” [46], atemperada “a una sobriedad elocuentísima e impresionante” [47], explicada posiblemente por la “elegancia sobria del propio ámbito dominicano” [48].

Otro mérito que podemos asignar a Iturgáiz es también, sin duda, el haberse enfrentado con éxito al esfuerzo físico que requiere el trabajo del mosaiquista a un mismo tiempo vitralista, desempeñado prácticamente sin colaboradores, previa ardua selección y transporte de los materiales necesarios para las composiciones. Es llamativo en un hombre de mediana estatura, aparentemente más dotado para la investigación científica y la docencia, y la pastoral sacerdotal, que para el trabajo manual de un artesano elevado a artista.

El caso de la iglesia del Corazón de Jesús, de Pamplona

Analizaremos el caso de mi parroquia, que cuenta con dos intervenciones de Iturgáiz dignas de comentario.

A esta iglesia, situada en el barrio pamplonés de Iturrama, donde se edifica en 1984 según el proyecto de Miguel Tomás Arrarás, fue convocado Domingo Iturgáiz para ornamentarla  con un mosaico y vidrieras en su cierre exterior de manera que las diversas artes -arquitectura y ornato interior- aparecieran integradas según el espíritu emanado del Concilio Vaticano II, y su recomendación de que las imágenes al culto “fueran pocas en número y guarden entre ellas el debido orden, a fin de que no causen extrañeza al pueblo cristiano ni favorezcan una devoción menos ortodoxa”[49].

Jesucristo Resucitado es la representación que preside las celebraciones desde el altar mayor, con una superficie de 34 m. cuadrados (resultado de ocho fragmentos reunidos dentro de un bastidor de hierro según su criterio de “sistema modular”), que el artista inspiró en el icono de una religiosa católica egipcia del monasterio benedictino de Nuestra Señora del Calvario, del Monte de Los Olivos, en Jerusalén, hacia 1977.

La imagen de Jesús es frontal, con sus llagas patentes y los brazos abiertos sobre una cruz negra de traza latina y extremos potenzados que se superpone a una irradiación de su propia figura. Se ha representado vivo, con su corazón abierto y sangrante, símbolo de su entrega por la salvación de los hombres, pero en su caso la túnica roja del modelo se ha transformado en blanca para simbolizar a Cristo triunfante sobre la muerte, que ofrece la herida del costado para mostrar el Corazón que da nombre a la Parroquia. Las tonalidades ocres predominantes del conjunto están avivadas por teselas encarnadas de vidrio de Murano con el fin de aparentar la sangre que fluye de su pecho alanceado y de sus llagas en manos y pies, teselas que son doradas para el nimbo tras su cabeza.

Con la intención litúrgica de polarizar la atención en el presbiterio, presidido por este mosaico con la representación del titular de la parroquia, se abre en el techo un lucernario circular a modo de gran ojo de buey románico, con el fin de que se filtre una luz blanca que cae a plomo sobre el altar mayor. El contraste cromático es mayor al haber acentuado Iturgáiz el color ocre predominante en su mosaico-retablo, que, además, destaca sobre la pared de desnudo cemento que le sirve de fondo. Una visión austera acorde con los preceptos dominicanos de sencillez en el ornato y funcionalidad en la pastoral. Es una solución luminotécnica que, aunque adoptada por el arquitecto del templo, recuerda vivamente a la que Coello de Portugal gustaba proyectar en sus edificios religiosos (por ejemplo en el emblemático del convento de Santo Domingo de Caleruega en Burgos para su Capilla Coral), partidario de “comunicar con la voz silenciosa y elocuente de la luz”, una luz blanca como “elemento natural indispensable para valorar las distintas partes de un espacio sagrado” [50].

Las vidrieras del perímetro exterior de la iglesia acompañan a ese mosaico-retablo ocupando una superficie de 72 m. cuadrados, con un claro protagonismo en el conjunto del templo. En ellas, con un lenguaje tendente a la abstracción obtenido mediante la combinación intencionada de cristales polícromos (rojos, verdes, ocres y azules predominantes) unidos con cemento dentro de un bastidor de hierro en forma de arco de medio punto encajado en el muro, su autor plasmó una completa iconografía de los momentos álgidos de la Historia de la Salvación siguiendo una disposición secuencial: la creación del mundo (agua, luz, cosmos), el pecado original (árbol, fruto, serpiente), la Encarnación del Hijo de Dios (El Espíritu Santo fecunda a María), el Nacimiento de Jesús (cuna, estrella, símbolos de los magos), los símbolos que se corresponden con los diversos títulos de Cristo -Buen Pastor (cayado, redil…), Camino hacia el Padre (ruta ascendente hacia el Cielo), Agua Viva (surtidor), Luz del Mundo (llama que irradia resplandor), Vida (vid y sarmientos), Amor (corazón radiante)- así como la Muerte Redentora de Cristo (cruz), la Resurrección del Señor (“paso” de la muerte a una Vida Nueva), la Venida del Espíritu Santo (Pentecostés, irrupción de luz), y la Presencia Actual de Cristo entre nosotros por medio de la Sagrada Escritura (Biblia, lámparas de la Fe encendidas), Eucaristía (pan y vino, mesa y comensales) y, como culminación de toda la historia de la Salvación, el Reino de los Cielos (acogida paternal de Dios a sus hijos).

La serie de vidrieras continúa en la Capilla anexa pero ya con forma rectangular: nudos que simbolizan la unión de Cristo con los hombres y de los hombres con Él, el cáliz con la Sagrada Forma que representa la Eucaristía, el cesto con panes alusivo a los milagros del Señor y al Pan de Vida Eterna implícito en la misma Eucaristía, el Crismón o anagrama de Jesucristo Principio y Fin del universo, la Cruz en forma de ostensorio, el pez coronado por la palabra griega ΙΧΘΥΣ (cinco letras que son las iniciales de Jesús Cristo, Hijo de Dios, Salvadorpero que unidas significan también pez y por ello los cristianos perseguidos en la Antigüedad lo utilizaron como imagen para reconocerse entre si) y el cáliz con la Sagrada Forma antepuesto a una tienda de campaña, en alusión a las palabras de San Juan (1,14): “Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”.

Su obra literaria

Un mero ejemplo de la intensa labor investigadora del Padre Iturgáiz

Además de su actividad artística, Iturgáiz ha unido a su labor sacerdotal su tarea docente y publicista en la especialidad de Historia del Arte y de la Arqueología cristianas, centrando su investigación en la iconografía del fundador de su orden Santo Domingo de Guzmán [51].

Esta es la relación de sus publicaciones:

  • Santo Domingo en la escultura primitiva: ensayo de iconografía. Villava, OPE, [1968]
  • Álbumes dominicanosSanto Domingo en el Arte. Madrid, 1967-1969. Siete números (Dirección de la Colección).
  • Baptisterios paleocristianos de Hispania. Barcelona, Balmesiana (Biblioteca Balmes), 1970.
  • “Arquitectura y liturgia bautismal hispanovisigoda”, Ciencia Tomista, vol. 98, 1971, pp. 531-579.
  • “Luz y color de la arquitectura basilical paleocristiana”, Ciencia Tomista, vol. 99, 1972, pp. 367-400.
  • Arquitectura y liturgia bautismal hispanovisigoda. [Salamanca], [s.n.], 1971.
  • Entronque hispano-africano en la arquitectura paleocristiana. Burgos : Facultad de Teología del Norte de España, Sede de Burgos, 1972.
  • En torno a la formación del repertorio iconográfico paleocristiano : (Clemente de Alejandría y Tertuliano)[Burgos], [Facultad de Teología del Norte de España], [1974]
  • “Sto. Tomás a través de la iconografía cristiana (Ensayo parcial)”, Ciencia Tomista, vol. 101, 1974, pp. 307-349.
  • “Arte cristiano y literatura patrística: apuntes para una iconografía paleocristiana y bizantina”, Burgense: Collectanea Scientifica, vol. 19, núm. 1, 1978, pp. 157-227.
  • “Acercamiento a Antonio Palomino: obra inédita en conventos dominicanos”, Archivo Español de Arte, Tomo 53, núm. 209, 1980, pp. 69-96.
  • “Santo Domingo y su identidad iconográfica”, Ciencia Tomista, vol. 107, 1980, pp. 205-250.
  • “Iconografía de S. Domingo de Guzmán en el Beato Angélico”, Ciencia Tomista, vol. 112, 1985, pp. 511-579.
  • Retablo de artistas. Caleruega (Burgos), Edotorial OPE, 1987. Colección AZA (Serie: Familia Dominicana. Vol. IV) En colaboración.
  • Caleruega: primer lugar dominicano. Guía artístico-documental. […], San Esteban, 1989 (en colaboración con Carlos Muñoz).
  • “Dinamoplastia iconográfica comparada de los “Modos de Orar” de Santo Domingo de Guzmán”, Cuadernos de arte e Iconografía, tomo 4, núm. 7, 1991, pp. 74-84 (ejemplar de dicado a Actas de los II Coloquios de Iconografía).
  • “Iconografía de Santo Domingo de Guzmán”, Archivo Dominicano: Anuario, núm. 12, 1991, pp. 5-126.
  • Iconografía de Santo Domingo de Guzmán: la fuerza de la imagen. Burgos: Aldecoa, 1992.
  • “Iconografía miniada de Santo Domingo de Guzmán”, Archivo Dominicano: Anuario, tomo XIV, núm. 15, 1993, pp. 325-376.
  • Iglesia de Santiago: Convento de Santo Domingo, padres dominicos. Pamplona : Ayuntamiento de Pamplona, 1994 (ed. bilingüe castellano-vascuence).
  • “Ciclo iconográfico de Santo Domingo de Guzmán en la Recoleta dominica de Santiago de Chile”, Archivo Dominicano: Anuario, núm. 16, 1995, pp. 69-154.
  • “Osma, plataforma espiritual de Santo Domingo de Guzmán”, Archivo Dominicano: Anuario, núm. 17, 1996, pp. 231-250.
  • Raíces castellanas del burgalés Domingo de Caleruega: lección inaugural del curso académico 1995-1996. Burgos, Facultad de Teología del Norte de España, 1996.
  • Catálogo de la exposición Mosaicos Iturgáiz. Pamplona, Universidad Pública de Navarra-Ayuntamiento de Pamplona, 1997. [textos, Domingo Iturgáiz O.P. … et al.]
  • “Materia y espíritu del mosaico”,Ars sacra: Revista de patrimonio cultural, archivos, artes plásticas, arquitectura, museos y música, núm. 1, 1997, pp. 49-58.
  • El crismón románico en Navarra: cuenca de Pamplona. Pamplona: Ayuntamiento de Pamplona, 1998.
  • “Museografía iconográfica de Santo Domingo en la pintura española. Estilo hispano-flamenco y Estilo Renacimiento durante los Reyes Católicos”, Archivo Dominicano: Anuario, tomo XX, 1998, pp. 27-68.
  • “La arquitectura religiosa del Padre Francisco Coello de Portugal”, Ars sacra: Revista de patrimonio cultural, archivos, artes plásticas, arquitectura, museos y música, Nº. 6, 1998, pp. 8-20.
  • “Museografía iconográfica de Santo Domingo en la pintura española. Estilo Manierista. Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo en Soriano”, Archivo Dominicano: Anuario, tomo XX, 1999, pp. 47-109.
  • El Angélico: pintor de Santo Domingo de Guzmán. Salamanca, San Esteban, 2000.
  • “Museografía iconográfica de Santo Domingo en la pintura española”, Archivo Dominicano: Anuario, núm. 21, 2000, pp. 163-236.
  • “Restauración de vidrieras de la Catedral de Astorga”, Ars sacra: Revista de patrimonio cultural, archivos, artes plásticas, arquitectura, museos y música, núm. 13, 2000, pp. 95-103.
  • Exposición: Palabra e Imagen. Caleruega, Claustro Medieval, MM. Dominicanas, 22 junio – 31 agosto; Burgos, Monasterio de San Juan, 15 septiembre – 21 octubre / [textos, Domingo Iturgáiz O.P. … et al.]. [S.l.], [s.n.], [2001?]
  • “Museografía iconográfica de Santo Domingo de Guzmán en la pintura española: estilo barroco”, Archivo Dominicano: Anuario, núm. 22, 2001, pp. 101-174.
  • La Virgen del Rosario y Santo Domingo en el arte. Madrid, Edibesa, 2003.
  • “Pedro Berruguete y la orden de predicadores”, Ciencia Tomista, vol. 130, núm. 420, 2003, pp. 139-164.
  • Santo Domingo de Guzmán en la iconografía española: museografía dominicana. Madrid, Edibesa, 2003.
  • “Inquisición e iconografía. La cueva de Santo Domingo en Santa Cruz la Real, de Segovia”, Ciencia Tomista, vol. 131, núm. 423, 2004, pp. 189-215.
  • “Pintura mural de Santo Domingo en el real monasterio de Santa Clara de Salamanca”,Ciencia Tomista, vol. 131, núm. 425, 2004, pp. 573-771.
  • “Museografía iconográfica dominica. Santo Domingo de Guzmán: palabra e imagen”, Archivo Dominicano: Anuario, núm. 26, 2005, pp. 191-279. en la pintura española.
  • Caleruega documental. Caleruega (Burgos),  Editorial OPE, 2006.

Algunos catálogos de sus exposiciones

Exposiciones individuales [52]

1960

Galería “Biosca”, de Madrid.

1962

Exposición de Dibujos en la Universidad Pontificia de Santo Tomás, “Angelicum”, de Roma.

1963

Librería-galería “Sorgente”, de Roma.

1964

Participa en la Exposición Nacional de Arte Sacro, “Eucaristía y Altar”,  celebrada en León.

1968

Sala Cultural de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia.

1969

Exposición en los jardines del Colegio Mayor “Aquinas”, en la Ciudad Universitaria de Madrid.

Galería “Stampa Stera”, de Roma, patrocinada por la Embajada Española ante el Quirinal.

1973

Galería de la “Editora Nacional”, de Madrid.

Galería “Palacio de Garci-Grande”, de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca.

1974

Sala de Cultura de la Caja de Ahorros de Navarra, de Pamplona.

1975

Museo Provincial de “San Telmo”, de San Sebastián.

Exposición doble y simultánea en la Sala de Exposición de la Caja de Ahorros Municipal y en la Facultad de Teología, ambas de Burgos.

1976

Sala de Cultura de Zamora.

Galería “Artis” de Salamanca.

1977

Galería de Arte “Expo”, de San Sebastián.

1979

Sala “García Castañón” de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona.

1980

Galería “Kreisler”, de Madrid.

1983

Sala “García Castañón” de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona.

1985

Exposición retrospectiva de dibujos, bocetos de vidrieras, pintura y mosaico en la Casa de Cultura de Villava (Navarra).

1995

(Clausura de su taller-estudio de Villava, Navarra).

Portada del catálogo de la exposición antológica sobre los mosaicos de Iturgáiz en Pamplona, 1997-1998

1997

Exposición antológica “Mosaicos Iturgáiz”, en el Polvorín de la Ciudadela de Pamplona, bajo el patrocinio de la Universidad Pública de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona.

2000

Claustro Medieval del Convento de las M.M. Dominicas.

2001

Monasterio de San Juan de Burgos.

2016

Exposición póstuma junto a las esculturas del dominico Miguel Iribertegui en el Palacio del Condestable de Pamplona, bajo el título de “Bellezas habitables”.

Principales mosaicos realizados [53]

1958

Santuario mariano y Colegio apostólico de la Virgen del Camino, León (Superficie: 176 m2.)

Capilla privada del obispo de León don Luis Almarcha en las cercanías de Elche (38 m2.)

Cripta de la Basílica de Santo Domingo de Caleruega, Burgos. Tres frontales de altar: “Modos de orar de Santo Domingo de Guzmán”, “Santa familia Guzmán – Aza” y “Sueño de la Beata Juana” (10 m2.)

Frontal  decorativo para el comedor de los PP. Dominicos de Oviedo.

1965

Cartones preparatorios para el Baptisterio de la Catedral Católica de Westminster, Londres.

Astros siderales en rojo. Mosaico de los círculos

1968

Presbiterio y Baptisterio para la Parroquia de Nuestra Señora de la Fuencisla, barrio de Almendrales, de Usera, Madrid. Temas. “Cristo crucificado”, “Marías al sepulcro” y “Buen Pastor” (35 m2.)

Frontal de altar para la capilla de la antigua Editorial OPE, de Guadalajara (5,40 m2.).

Capilla militar de Aizoaian, cabe Pamplona (8 m2.).

1969

Frontal de altar para la Capilla de las MM. Dominicas de la Anunciata, Monte Mario, Roma (40 m2.).

1970

Panteón de los PP. Dominicos de San Esteban de Salamanca (6 m2.).

1973

Convento de los PP. Dominicos de Santo Domingo el Real, Madrid.

Frontal de Altar para la Capilla del Centro de Espiritualidad de los PP. Jesuitas de Loyola, Azpeitia, Guipúzcoa (40 m2.) Colaboración artística con Javier serrano y Jesús Aldaz.

1976

Frontal de altar para la capilla del Cementerio y Cristo crucificado para el vestíbulo del Cementerio de Huarte-Pamplona (18 m2.).

1980

Fachada de la iglesia de Saint Dominic de los PP. Dominicos en Miami, Estados Unidos (74 m2.).

1984

Carnario de los PP. Dominicos del Cementerio de Villava, Navarra.

Retablo-Mosaico del Sagrado Corazón para la Parroquia del Corazón de Jesús del barrio de Iturrama, Pamplona (34 m2.).

1987

Frontal para la Capilla cementerial de los PP. del Verbo Divino, de Estella (Navarra) (12 m2.)

Frontal para el edificio de Maternidad del Hospital Militar de Burgos (5 m2.)

1990

Colegio La Recoleta Dominica, de Santiago de Chile (16 m2.)

Vidriera cenital. Capilla Coral del Convento de Santo Domingo de los P.P. Dominicos de Caleruega, Burgos

 

 

 

Vidrieras ejecutadas [54]

1958

Cartones para las vidrieras de los diferentes espacios religiosos del Colegio Apostólico de la Virgen del Camino y para el Camarín (Superficie: 32 m2.) de su Santuario Mariano, en las cercanías de León.

Cartones para las vidrieras de la Iglesia del Cristo de Mieres, Asturias.

1968

Iglesia Parroquial de Molinicos, Albacete.

Capilla de la antigua Editorial OPE, de Guadalajara (9 m2.)

Capilla de la Residencia de niños huérfanos de la calle Gaztambide, de Madrid (22 m2.)

1969

Capilla de las M.M. Dominicas Misioneras del Santísimo Rosario, de Barañáin (Navarra) (38 m2.)

Bocetos a escala natural para las vidrieras del Colegio mayor Nuestra Señora del Pino, Madrid (52 m2.)

Vidrieras, con cristal de Murano, para la Capilla de las M.M. Dominicas de la Anunciata, Monte Mario, de Roma (50 m2.)

1970

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en El Salvador (Bóveda, 170 m2.; Capilla Eucarística y Penitencial, 32 m2; Paramento parabólico frente al presbiterio, 70 m2.)

Capilla del Convento de santa Catalina de Siena, de las M.M. Dominicas contemplativas de Alcobendas, Madrid (74 m2.)

Iglesia Parroquial de Santo Domingo, de Burgos.

1973

Cartones para vidriera emplomada con “La Última Cena” para la Capilla de Santo Domingo el Real, de los P.P. Dominicos, de la calle Claudio Coello, 141, de Madrid (10 m2)

Capilla del Centro de Espiritualidad de los PP. Jesuitas de Loyola, Azpeitia, Guipúzcoa (54 m2.)

1979

Catholic Church of the Epyphany, luego Iglesia Episcopal, de Venice, Florida (Estados Unidos) (100 m2.)

Capilla del Convento de Santa Catalina de Siena, de las M.M. Dominicas contemplativas de Alcobendas (Madrid)

1980

Colegio del Padre Claret de Tamaraceite, en Las Palmas de Gran Canaria (26 m2.).

Capilla del Colegio de las M.M. de la Sagrada Pureza de Realejos, Tenerife (16 m2.)

Iglesia del Convento de las M.M. Dominicas contemplativas de Lejona, Bilbao (180 m2.).

Iglesia de Saint Dominic de los PP. Dominicos en Miami, Estados Unidos (180 m2.).

1983

Iglesia Parroquial de Santa Vicenta María, de Pamplona (44 m2.)

Capilla del Convento de Jesús y María, de las M.M. Dominicas, en Buenavista del Tajo, Toledo (42 m2.).

1984

Iglesia Parroquial del Corazón de Jesús, de Pamplona (72 m2.)

Iglesia Parroquial de San Miguel, en Noain (Navarra) (36 m2.)

St. Joseph Church, de Saint Angelo, Texas (Estados Unidos) (32 m2.).

1985

Capilla de Nuestra Señora del Rosario, del Convento de San Valentín de Berrio-Ochoa, de los P.P. Dominicos, de Villava (Navarra) (101 m2.)

1987

Ojo de buey en vidriera para la Iglesia Parroquial del Corpus Christi, de Pamplona (10 m2.)

Monumento al Sagrado Corazón (hierro y cristales de vidriera), en el monte de Mendióroz (Navarra)

Vidriera emplomada para la Capilla del Colegio de Nuestra Señora del Rosario de las M.M. Dominicas de Burjasot, Valencia (16 m2.).

1989

Cartones de tamaño natural para las vidrieras de la Parroquia de Saint Peter Catholic de North Port, Florida (Estados Unidos) (128 m2.)

1990

Vidriera cenital “Domingo superstar” para la Capilla Coral del Convento de Santo Domingo de los P.P. Dominicos de Caleruega, Burgos (64 m2.).

Tres vidrieras en la Capilla de la Beata Juana del Convento de Santo Domingo de los P.P. Dominicos de Caleruega, Burgos.

Imagen de la portada:   Domingo Iturgáiz Ciriza

Notas

[1] Puede accederse a este artículo en http://www.zubiaurcarreno.com/iturgaiz-creador-piedra-vidrio/

 

[2] Paz Orradre Iragui: Egüés (Navarra), 1894-Pamplona, 1988. Autora de la novela El sacrificio de Isabel(1928), de la antología Romancero de Santo Domingo(1935) y de la biografía Santo Domingo íntimo(1936), bajo el seudónimo de A. de Jesús.

 

[3] Estos y otros datos personales de Domingo Iturgáiz, y de su desenvolvimiento artístico, me los facilitó el propia artista en 1998.

 

[4] Manuel Gracia González (1912-2004), profesor de término de Dibujo Artístico de la Escuela de Artes y Oficios de Salamanca, donde había nacido, desde el curso 1950. También fue pintor paisajista reconocido.

 

[5] José Fernández Arenas (Arija, Burgos, 1930-Quintanilla de Rueda, León, 2015). Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Múnich. Coautor con Pablo Huarte Arana de Los Caminos de Santiago(1965). Secularizado en la década de 1970, se incorpora a la Universidad de Barcelona como catedrático de Historia del Arte hasta su jubilación en 1995. Autor de Teoría y Metodología de la Historia del Arte(1982); Fuentes y documentos para la Historia del ArteArte efímero y espacio estético(1988);Introducción a la Conservación del Patrimonio y Técnicas Artísticas(1996); y Las Vidrieras de la Catedral de León(1992); Elementos simbólicos de la Peregrinación Jacobea(1998); El Gran Caballero: un Maestro en el Camino de Santiago(1999); La Ruta Vadiniense Picos de Europa. Camino de Santiago(2004); El Viejo Camino de Santiago (2007); Los Eremitorios Rupestres en los primeros años de la peregrinación jacobea(2010); y El Monasterio de San Pedro de Eslonza: sus ruinas y patrimonio disperso(2012).

 

[6] Datos sobre su persona en LOZANO, Pedro, O. P. “Muerte de Don Amadeo Saguar”, LaVida Sobrenatura. Revista de Teología Mística, núm. LXII, 1961, pp. 232-234.

 

[7] Armando Suárez (Madrid, 1929-México D. F., 1988). Se forma como psicoanalista en el Círculo vienés de psicología profunda. Tras abandonar la Orden de Predicadores (P.P. Dominicos) se profesionaliza como psicoanalista en México, donde se establece. Funda con Raúl Páramo Ortega el Círculo Psicoanalítico Mexicano.

 

[8] Sobre Koiné véase MUÑOZ PÉREZ, Laura. “Salamanca y el arte de vanguardia en la sociedad de los años 50”, Salamanca: revista de estudios, núm. 57, 2009, pp. 257-279.

 

[9] Mariano Sánchez Álvarez del Manzano (Valladolid, 1913-Salamanca, 1992). Educador y artista plástico, Catedrático de Dibujo y Caligrafía en la Escuela de Comercio de Salamanca y en la Escuela de Artes y Oficios de esa ciudad. Destacó su capacidad para recoger toda la tradición artística y pedagógica de la primera mitad del siglo XX y engranarla con las vanguardias artísticas en la línea de Ángel Ferrant. Sus objetivos como educador en las artes plásticas fueron los de contribuir al desarrollo integral de la persona, activar su sensibilidad, estimular su capacidad de observación, ampliar sus posibilidades perceptivas, desarrollar su creatividad y la imaginación del alumno y potenciar la experimentación y la investigación. Sus principios didácticos buscaron incentivar la actividad, el interés y la relación del alumno con el medio próximo. En el proceso de trabajo con sus alumnos partía del entorno más cercano con objetos cotidianos y situaciones de su medio social; potenciaba la búsqueda de las soluciones personales de los alumnos y analizaba junto a ellos sus trabajos para descubrirles nuevas posibilidades creativas (http://marianoalvarezdelmanzano.es/biografia/; GÓMEZ MARTÍN, Fernando E. Mariano Sánchez Álvarez del Manzano. Educación por el arte. Memoria biográfica. Salamanca, Fundación Salamanca Ciudad de Saberes, 2010).

 

[10] José Luis Núñez Solé (Zamora, 1927-Valladolid, 1973). Escultor. Tras formarse en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid y ampliar sus conocimientos en París, se afincó en Salamanca donde impartió docencia en una escuela de decoración y como ayudante en la Cátedra del Dibujo del Instituto Fray Luis de León. Después obtuvo la Cátedra de Dibujo en el Instituto Zorrilla de Valladolid (BRASAS EGIDO, José Carlos. Núñez Solé. Un escultor en la Salamanca de la posguerra. Salamanca, Fundación Salamanca Ciudad de Cultura, 2008).

 

[11] MALLO, Albino, en Unidad, San Sebastián, 27 de septiembre de 1975, p. 3.

 

[12] FERNÁNDEZ COBIÁN, Esteban. El espacio sagrado en la arquitectura española contemporánea. Tesis doctoral, E. T. S. de Arquitectura de la Universidad de La Coruña, 2000, p. 23. Bajo la dirección del Dr. José Ramón Alonso Pereira. Enlace: http://hdl.handle.net/2183/1021

 

[13] COELLO DE PORTUGAL, Francisco. “La evolución de la arquitectura”, Mensaje, núm. XXVI, 1957, Caldas de Besaya, pp. 91-96; “Santuario de la Virgen del Camino”, Arquitecturas Contemporáneas, núm. 8, 2006. Cit. por CASILLAS GARCÍA, José Antonio. El convento de Santo Domingo de Caleruega. 50 años como foco de dominicanismo. Salamanca, Editorial San Esteban, 2007, p. 120.

 

[14] CASILLAS, cit., p. 58. ITURGÁIZ nos explica esta relación mutua y la arquitectura de su compañero dominico en su artículo “La arquitectura religiosa del Padre Francisco Coello de Portugal”, Ars sacra: Revista de patrimonio cultural, archivos, artes plásticas, arquitectura, museos y música, Nº. 6, 1998, pp. 8-20. Iturgáiz describe en su artículo los proyectos renovadores de Coello de Portugal: el Colegio Apostólico de Arcas Reales de Valladolid (1952), el Colegio Mayor Universitario “Aquinas” de Madrid (1954), y el convento dominicano de Alcobendas (1955), también en la capital de España.

 

[15] José María de Labra y Suazo (La Coruña, 1925-Palma de Mallorca, 1994). Durante sus primeros años fue un pintor casi exclusivamente de tema religioso, de línea moderna, esquemática y expresiva, se inició en los años cincuenta en la faceta no figurativa y su obra se basó en la geometría, el constructivismo y la abstracción. Mantuvo relación con los grupos vanguardistas españoles Parpalló, Equipo 57 y Equipo Córdoba, invitado por ellos a participar en la exposición conjunta Arte Normativo Español (1960), para después realizar una búsqueda de nuevos conceptos de espacio y movimiento partiendo de la mezcla de materiales, llegando en la década 1970 al diseño y al interiorismo. Según Barreiro, “la esencia de la geometría en Labra rescataba, en cierta medida, las ideas universales de belleza, como medida y como verdad” (BARREIRO PLAZA, Paula. Arte normativo español: procesos y principios para la creación de un movimiento.Madrid, CSIC, 2012; UREÑA, Gabriel. Las vanguardias artísticas en la posguerra española, 1940-1959. Tres Cantos de Madrid, Istmo, 1982)

 

[16] Domingo Iturgáiz realizó el diseño de las vidrieras, de cuya ejecución se hizo cargo la empresa Cristamol, de León, bajo su supervisión. En 1988, siendo superior del convento él mismo fueron reparadas estas vidrieras por los Hermanos Barrio, de Burgos, excepto una de ellas que, con poca fortuna, lo fue por un vidriero de Pamplona (aporta el dato CASILLAS, cit., p. 73). Domingo Iturgáiz fue el inspirador del Museo de Santo Domingo, que se inauguró en el convento con el montaje de la exposición Santo Domingo en el Arte(1988), que la facilitó la organización del Archivo Iconográfico de Santo Domingo, obra asimismo de Iturgáiz, y, un año después, con otra sobre la Iconografía oculta de Santo Domingo de Guzmán, también a su cargo, a la que siguió una más, Santo Domingo, Palabra e Imagen, en 2001. Detalle de estas exposiciones en CASILLAS, cit., pp. 73-76 y 85-86.

 

[17] José Manuel de Aguilar Otérmin (Madrid, 1912-1992). En la Orden de Predicadores ocupó cargos rectores, como los de superior y prior del convento de Atocha, en Madrid, y el de definidor de la Provincia Dominicana de España. Desplegó su acción pastoral entre jóvenes universitarios, por lo que se le encomendó la formación religiosa del rey de España, Juan Carlos I, en su adolescencia. Fue uno de los principales impulsores del arte religioso en nuestro país, licenciándose en Periodismo para dirigir la revista Ara. Entre los años 1956 y 1964 promovió la Primera Exposición de Arte Sacro en la Seo de Zaragoza (1956); obtuvo la Medalla de Oro en orfebrería religiosa y paramentaria litúrgica en la III Bienal de Arte Sacro de Salzburgo (1962); creó en Madrid la Galería Templo y Altar, obra del arquitecto Francisco de Inza; fue profesor de Iconografía Cristiana en la Escuela Superior de Bellas Artes (1969-1982); director de la Escuela – Taller de Arte Religioso de Madrid (desde 1976); Jefe del Departamento Nacional de Arte Sacro dentro del Secretariado Nacional de Liturgia; asesor de la Colección Vaticana de Arte Religioso Moderno creada por Pablo VI en 1973; recibió del Ministerio de Cultura la Medalla de Oro de Bellas Artes; publicó los libros Casa de Oración(1967), sobre la arquitectura del templo y la imagen religiosa, Pío XII y los artistas(1957), El Beato Angélico(1957) y Liturgia, Pastoral y Arte Sacro(1958), Sentido de lo sacro(1959) y un estudio dedicado al arte religioso en España en la revista de los benedictinos belgas Art d’Eglise(1963) (GARCÍA CRESPO, Elena-DELGADO ORUSCO, Eduardo. “Las nuevas expresiones artísticas y el lenguaje de la fe. Diálogo con los artistas actuales”, en XXVI Jornadas Nacionales del Patrimonio Cultural de la Iglesia, Sevilla, 26-29 de junio de 2006. Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural; enlace: http://www.coam.org/rca/pdf/Ponencia_Elena-Eduardo_Inaugural.pdf. Acceso: 19.10.2018).

 

[18] El vidriero Carlos Muñoz de Pablos formaría con el pintor Francisco Gómez-Arguello y el escultor José Luis Alonso Coomonte el grupo Gremio 62, cuya idea era desarrollar una integración de las artes recuperando para el arte religioso cristiano una dimensión artesanal perdida, siendo el camino para ello la renuncia al propio yo del artista a favor de la ejecución gremial. Este propósito guiaría los pasos de Iturgáiz al integrar en los templos mosaico con vidriera sin alterar el sentido arquitectónico de los edificios (es más, reforzando con sus vidrieras su valor y función de muro, como puede observarse en las las iglesias de Santa María de Vicuña y Corazón de Jesús en Pamplona y de la Virgen del Rosario de Villava, en Navarra, tal como lo entendía el arquitecto Fisac).

 

[19] POPOVICI, Cirilo, en SP, Madrid, 1 de junio de 1960.

 

[20] Roma, 1885-1975. Inspector de la Pontificia Comisión de Arqueología Sagrada, sus intervenciones arqueológicas más sonadas fueron el redescubrimiento en 1920 del hipogeo de Via Anapo, a lo largo de la Salaria, aparecido en 1578, que después quedó oculto; el gran cementerio de San Panfilo, que fue encontrado intacto con sus tumbas selladas; los restos de la Schola curatorum de los Equites singularesen San Giovanni in Laterano; y las investigaciones bajo la Basílica de San Pedro, en la zona de la tumba del Apóstol, ya mencionadas. Josi fue director del Museo Lateranense, además de profesor en el Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana (del que también fue rector durante tres años). Datos extraídos de: www.gruppodeiromanisti.it

 

[21] Paris, 1907-Roma, 1967. Félix Gaston Joseph Darsy en la vida civil; Marie-Dominique Darsy en religión. Arqueólogo, Consejero Eclesiástico Adjunto de la Embajada de Francia en Roma, Rector del Instituto entre 1961-1967. Fuente: Dictionnaire biographique des frères prêcheurs[En línea].

 

[22] Trinità, Italia, 1901-Roma, 2003. Graduado en 1933 en Literatura Clásica en la Universidad de Turín con una tesis sobre los epigramas de Dámaso y en 1937 en Epigrafía Cristiana en el Pontificio Istituto di Archeología Cristiana. En 1940 fue llamado por Pío XII para trabajar en las excavaciones de la tumba de Pedro en la necrópolis vaticana. Fue profesor y rector del Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana, secretario de la Pontificia Comisión de Arqueología Sagrada y conservador de la Biblioteca Apostólica Vaticana. Miembro de varios institutos, entre ellos la Pontificia Academia Romana de Arqueología, la Sociedad Romana de Historia de la Patria, el Instituto Nacional de Estudios Romanos y el Instituto Arqueológico Alemán. Sus publicaciones son innumerables, entre ellas la monumental Inscriptiones christianae Urbis Romae septimo saeculo antiquioresen nueve volúmenes. Fuente: Wikipedia.

 

[23] Etterbeek, Bruselas, 1902-Waarschoot 1978. Profesor de iconografía cristiana en el Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana (1928), del que fue rector (1946-1961); autor de numerosos estudios sobre los mosaicos de Santa María la Mayor, sobre los sarcófagos romanos y sobre la decoración de los primeros bautismos cristianos.

 

[24] Roma, 1905-1989. Enseñó Historia cristiana de la arquitectura y de la arqueología en las Universidades de Roma, Nápoles y Bari, además de en el Pontificio Instituto Romano de Arte Sacro. Autor de los proyectos arquitectónicos de la Iglesia de los Santos Mártires Canadienses (Roma), de la Catedral de San Pablo en Brasil y de la Iglesia de Santa Isabel en Salzburgo. También realizó numerosas campañas arqueológicas y de estudio en Panamá, África Mediterránea, Grecia, Turquía, Dalmacia, Tripolitania, así como en centros de Tuscia y Sabina en Italia. Dedicó sus estudios a las iglesias romanas de S. Crisogono, S. Prassede, SS. Quattro Coronati, S. Susanna, S. Valentino. Entre 1939 y 1950 intervino junto con Josi, Ferma y Kirschbaum, en las excavaciones de la Cripta de San Pedro que condujeron al descubrimiento de la Necrópolis Vaticana y a la identificación del lugar de sepultura del Apóstol.Datos extraídos de: www.gruppodeiromanisti.it

 

[25] PLAZAOLA, Juan, en Unidad, San Sebastián, número de septiembre de 1975.

 

[26] ITURGÁIZ, Domingo. Presentación de Mosaicos Iturgáiz. San Sebastián, Museo de San Telmo, 1975.

 

[27] ITURGÁIZ, Domingo. “Materia y espíritu del mosaico”, Ars sacra, núm. 1, 1997, p. 54. Epígrafe “Mosaico moderno: mi experiencia”.

 

[28] El aragonito es carbonato cálcico cristalizado, de formas cúbicas y de color marrón claro medio transparente.

 

[29] ITURGÁIZ, Domingo. “Materia y espíritu del mosaico”, cit., p. 55.

 

[30] Más propiamente un lecho o cama de argamasa mezclado con el cemento romano mixtura de puzolana, polvo de mármol, teja machacada, cal muerta y agua.

 

[31] Según recoge VASARI, Giorgio. Le vite dei piu eccellenti pittori, scultori e architetti. Roma, Mamut-Newton, 1993, p. 485, y cita ITURGÁIZ, Domingo en “Canto a la piedra”, en  Mosaicos Iturgáiz, Pamplona, Universidad Pública de Navarra-Ayuntamiento de Pamplona, 1998, p. 41.

 

[32] ITURGÁIZ, Domingo. Presentación de Mosaicos Iturgáiz. San Sebastián, Museo de San Telmo, 1975.

 

[33] Explica Nieto Alcaide que desde la década de 1950 se vivió  en España con intensidad el deseo de modernizar la arquitectura recurriendo a las vidrieras confeccionadas con hormigón armado [entiéndase también cemento] por la expresividad del color que se derivaba de ellas. “El resultado eran imágenes mucho más abstractas, en las que el color parece aplicado como una combinación de manchas y las composiciones como una ordenación esquemática y fragmentaria”. Efectos mucho más difíciles de conseguir con la vidriera emplomada, donde los plomos poseen un grosor regular, frente a las uniones del cemento que constituyen uniones de anchuras y formas distintas. El “negro” de las uniones del plomo se convierte en un “trazo expresivo y aleatorio de formas libres (NIETO ALCAIDE, Víctor. La vidriera española: ocho siglos de luz. Madrid, Nerea, 1998, pp. 313-314).

 

[34] ID., p. 314.

 

[35] ALONSO ABAD, María Pilar. “Vidrieras”, en CASILLAS GARCÍA, José Antonio. El convento de Santo Domingo de Caleruega. 50 años como foco de dominicanismo. Salamanca, Editorial San Esteban, 2007, pp. 136-137.

 

[36] FERNÁNDEZ DEL AMO, José Luis, en la revista Ara, arte sacro actual, Madrid, abril-junio de 1973, pp. 63-66.

 

[37] CAMPOY, Antonio Manuel,  en ABC, Madrid, 26 de mayo de 1973; y ARBÓS BALLESTÉ, Santiago, en ABC, Madrid, 21 de mayo de 1960, p. 45.

 

[38] PAVESE, M. Antonietta. “Le opere musive di P. Domingo Iturgaiz”, en L’Osservatores Romano, Roma, 29 de junio de 1963, p. 2; y FIGUEROLA-FERRETTI, Luis, en Arriba, Madrid, 23 de mayo de 1960.

 

[39] CASANOVAS, M., en La Gaceta Regional, Salamanca, 27 de noviembre de 1973.

 

[40] PAVESE, cit.

 

[41] VIVANCO, Luis Felipe. Catálogo exposición “Mosaicos”[Presentación]. Madrid, Galería Biosca, 1960.

 

[42] ARENAS, José F. Catálogo exposición “Mosaicos”[Presentación]. Madrid, Galería Biosca, 1960.

 

[43] FERNÁNDEZ DEL AMO, cit.

 

[44] PLAZAOLA, Juan, en Catálogo de la exposición Mosaicos Iturgáiz. Pamplona, Universidad Pública de Navarra-Ayuntamiento de Pamplona, 1997 [Presentación 4ª], pp. 18-19.

 

[45] MUGUETA, Fermín, en Catálogo de la exposición Mosaicos Iturgáiz. Pamplona, Universidad Pública de Navarra-Ayuntamiento de Pamplona, 1997 [Presentación 5ª], p. 20.

 

[46] SÁNCHEZ CAMARGO, Manuel, en Pueblo, Madrid, 23 de mayo de 1960.

 

[47] FIGUEROLA-FERRETTI, cit..

 

[48] INTERINO, en Informaciones, Madrid, mayo de 1960.

 

[49] Cit. por NIERO ALCAIDE en p. 320.

 

[50] ITURGÁIZ, Domingo. “La arquitectura religiosa del Padre Francisco Coello de Portugal”, cit. pp. 5-6.

 

[51] La mayor parte de sus publicaciones se han dado a conocer a través de las revistas Archivo dominicano, editado por el Instituto Histórico Dominicano de la Provincia de España, y Ars Sacra, de la Comisión Episcopal Española. Destacar que también ha participado en los simposios de Workshop Project, coordinados por el Patrimonio de Bienes Culturales de la UNESCO y del Vaticano, en la ciudad de Venecia, sobre La creatividad del mosaico moderno (1999), y en Varsovia (abril de 2000).

 

[52] Si no se indica lo contrario todas las exposiciones mencionadas son de sus mosaicos.

 

[53] Datos sacados del catálogo de la exposiciónMosaicos Iturgáiz. Pamplona, Universidad Pública de Navarra-Ayuntamiento de Pamplona, 1997. Información proveniente del propio autor.

 

[54] Idem.

Consulta gratuita sin cita previa (Por Jesusito Herrero)

Consulta gratuita sin cita previa (Por Jesusito Herrero)

Consulta gratuita sin cita previa

 

De esto hace ya más de una semana, pero como el hecho es intrínsecamente intemporal, no importa demasiado la distancia en días desde que se produjo hasta hoy mismo. No me gustan las excusas si no producen un beneficio inmediato pero –como todos los abuelos del blog, que son muchos, saben– el tiempo de un servidor está casi totalmente ocupado por su cualificación de “abuelez”. Ya sé que no está en el diccionario la palabreja, pero estará no tardando, ya veréis.

 

La cosa es que el sábado pasado, 26 de enero del para algunos puñetero 2019, hubo una comida en Torrejón de Ardoz de Antiguos Alumnos Dominicos (AAD) aprovechando la visita del tremendo Antonio Argüeso (TAA), lo que concitó un interés inmediato en el colectivo AAD de Madrid que cristalizó con catorce comensales –perfectamente distinguibles en las fotos– en el restaurante “La Canasta”. La cosa ya se había repetido el año anterior, pero en este caso las expectativas se perfilaron de otra manera ligeramente distinta que parece tener visos de cuajar como costumbre, sobre todo si asiste al evento el eminente y no por ello menos querido doctor Barrigón y Pilar, su ligue de toda la vida, y no por ello menos querida por todos, ambos expertos a más no poder en pastillología y farmacopea, lo que, por otro lado, no les hace inmunes a los alifafes propios de la condición humana pasada la provecta edad de la madurez.

Desde el minuto cero –se retrasmitía en pantalla gigante un partido del Atlético de Madrid (AM) –, la comida degeneró en consulta gratuita sin cita previa (CGSCP) aprovechando las impagables prestaciones profesionales de los mencionados doctores, los cuales fueron colocados en el centro de la mesa con el fin de tenerlos al alcance en términos de igualdad por todo el mundo. Inmediatamente se les preguntó por los efectos negativos de las estatinas (las famosas pastillas del colesterol), las cuales causan dolores musculares a destajo y, sobre todo, si podrían ser sustituidas por alguna otra pastilleja más benigna, a lo que el doctor contestó que no, que lo único capaz de sustituir a la perniciosa pildorita era el ejercicio diario en cantidad suficiente, o sea, una horita diaria de paseo a buen ritmo y sin pararse en los escaparates para curiosear novedades. Alguien que no había estado atento por lo que se ve, protestó diciendo que ejercicios espirituales ya había tenido bastantes. Y entonces el doctor le espetó que estaba hablando de ejercicios físicos, a lo que el aludido contestó con un “¡aaaaah bueno!, y asunto aclarado. El arroz con colesterol y bogavante estaba estupendo, así que para evitar las suspicacias del doctor Barrigón todo el mundo tapó su plato con la servilleta –que era blanca, con florecillas de colores y muy mona–, mientras masticaba a dos carrillos mirando angelicalmente al techo para disimular.

Luego otro preguntó si los dolores de muelas también eran producidos por la malvada estatina, a lo que el doctor contestó que no, que eso era por falta de higiene dental mientras mascullaba por lo bajito “será cochino el tío”, para añadir luego que el profiden era muy bueno y evitaba el problema. Y si no, al dentista. En ese momento el AM marcó un gol que por el momento hizo olvidar los achaques a TAA y a los AAD presentes, sobre todo a los fans.

 

La comida fue trascurriendo entre preguntas al doctor del tipo “oye Barrigón, y para el riñón qué es lo mejor”, pues beber agua contestó, eso sí, sin anegarse. ¿Y no sería mejor vino? preguntó otro y el doctor le contestaba “sí, pero con moderación porque si no es malo para el hígado”. Y entonces todo el mundo pidió agua de Bezoya que es muy buena para lo que todo el mundo sabe, mientras tapábamos, otra vez con la servilleta, la copas llenas hasta el borde de tintorro. En ese momento un jugador del equipo contrario le dio una patada horrorosa a uno del AM el cual se tiró por la hierba revolcándose de dolor mientras se liaba una tangana. Alguien comentó que eso sí era dolor y le preguntó a Barrigón qué se solía hacer en estos casos –con el dolor, se supone– y el doctor, que es una persona muy pacífica, contestó que nada, que aguantarse, y si no que hubiera hecho una carrera académica normal y en paz. (Sabia contestación, digo yo).

 

Caían los chuletones, las lubinas y los bacalaos por doquier y desaparecían de los platos como por ensalmo, y todo el mundo untaba pan en el colesterol hasta dejar el plato reluciente. Solo el doctor Barrigón dejó en el suyo media ración de bacalao a la vizcaína en un alarde de parquedad y contención dignas de encomio y de su egregia figura. Supongo que lo haría para dar ejemplo, pero lo que dio fue apuro por el medio bacalao que quedó huérfano. En eso metió otro gol el AM y ya fue el despiporre de la fetén, porque a lo que se vio había muchos seguidores del AM entre los AAD, incluido, por supuesto, el TAA, que se había colocado estratégicamente frente a la pantalla gigante para no perder ripio.

 

A los postres arreciaron de nuevo más preguntas farmacológicas pero no salió la que todo el mundo tenía en la cabeza y que estaba relacionada con unas pastillitas de color azul. Nadie se atrevió. Nadie tuvo de lo que hay que tener porque, como es evidente, de eso casi ningún AAD que pase de los sesenta y cinco tiene mucho ya. En la próxima reunión, que se empieza a perfilar en Montesclaros para la primavera que viene, yo propondré que las preguntas al doctor Barrigón se las hagamos por escrito en un papelito anónimo, bien dobladito y sin firmar. Y luego, el doctor Barrigón, previa clasificación por temas, va leyendo las preguntas y contestando. Estoy por apostar una cena con quien quiera que el noventa por ciento de los papelitos, o más, se refieren a lo mismo.

A los postres todo el mundo se había aclarado de todo. Llegaron los helados al güisqui (malos para el colesterol), las tartas industriales variadas (malas para lo del azúcar), los flanes y las natillas (llenas de perversos azúcares añadidos), los licores (malos malísimos para el hígado) y los cafés (terribles para la tensión alta, que a su vez es mala para el riñón, que a su vez es malomalísimo para la caja de cambios y el carburador, lo cual produce insomnio, que es fatal). No sé cómo salimos vivos de allí. La cosa es que Pedro comió de todo y no le preguntó nada a Barrigón. Para mí que Pedro tiene secretitos y se los calla. A lo mejor en vez de hacer solo las preguntas al doctor se las tendríamos que hacer a él también, y sospecho que el que tiene la solución es él.

 

En la despedida se habló de la novela de Dacio que en breve pasará a engrosar la colección de El Tomillar. Novela, por cierto maravillosa, que será preparada, como siempre, por el Gran Lalo. El resultado final se anunciará, con el permiso de la autoridad, en el blog para disfrute de los AAD. Muchos se van a llevar una agradable sorpresa.

s

nota.- entre los compañeros y "santas" podréis reconocer a Antonio Argüeso, Santos Barrigón, Jesús Herrero, pPedro, Alfonso Losada, Dacio, Fernandito Alonso, Julito Barrio y José Sánchez "Pepito".

SAN FROILÁN 1952

SAN FROILÁN 1952

Me he encontrado en Internet esta fotografía de la romería de San Froilán 1952.

Al fondo el viejo Santuario.

JOSE LUIS ALCALDE, HACIA EL ACHICAMIENTO TOTAL (por Isidro CICERO)

JOSE LUIS ALCALDE, HACIA EL ACHICAMIENTO TOTAL (por Isidro CICERO)

El día que se me murió Marga, me escribió aquí José Luis Alcalde Revilla: “...Te repito lo que te dice el PaPedro desde nuestra casa. Para no ser pesao...en nombre suyo, me expresa lo que yo siento...joseíto chiquitito, el alcaldito”. Dos días después me repitió por teléfono: “Solo te digo lo que te ha dicho Pedro. Adiós. sidrín. Muchos besos”. Su voz, borrosa, abdominal, se me pareció demasiado a otra que me había envuelto y poseído por completo cada minuto durante el último medio año. “Gracias, José Luis, cuídate tú mucho”, le dije con lágrimas. “También les mando besitos a tus hijos”, añadió. “Gracias, José Luis. Les explicaré quién eres, querido amigo”. 

Comprendí que ya estaba en la última etapa de su viaje hacia el achicamiento. Un viaje irreversible en el que te vas anonadando y disolviendo, él mediante el método de envolverse en una niebla de diminutivos: “alcaldito”, “chiquitito”, “joseíto”, “besitos”. Los itos sonaban -hacía tiempo ya que sonaban así- como tildes castellanas para acentuar los golpes de voz de un empequeñecimiento decidido. Cada ‘ito’ sonaba como un brote de fragilidad, una llamada de atención, un reclamo de ternura y cercanía.

Cada “como dice Pedro” sonaba a la programación de una renuncia a la propia autonomía. 

Al final de la vida estas llamadas son muchas veces gemidos silenciosos. Estremecen estas llamadas porque son clamores en el desierto, nadie es capaz de responder lo suficiente, nadie tiene corazón bastante a esa altura. Son, claramente lo digo, peticiones de amor conmovedoras, pero siempre insuficientemente respondidas. Ahí llegaremos todos, por lo visto lo digo.

Esto era en 2016, a finales.

Durante 2017 tuve ocasión de visitarle varias veces con otros amigos en su habitación de la Virgen del Camino. Seguía su gran corazón sonriendo a mansalva, pero ya estaba claro que no era él quien abría la boca. Una vez me dijo que no estaba allí nada bien. Que se asomaba a la ventana y no veía nada más que campo y campo y campo. Sin personas. Que él donde tenía que estar era en Madrid, no allí sin hacer nada, con los brazos cruzados. pero no le dejaban ir a Madrid. Porque, claro, como una vez se cayó y les costó mucho levantarlo del suelo, tenían miedo a que se repitiera. “Pero qué va, qué va... si yo me encuentro estupendamente”. Entretanto, seguía de viaje, peregrinando hacia la lejana infancia de los cariños seguros. Ya en 2018 coincidió que le estaban llevando en una silla por la zona de la portería y estaba yo por allí. Me quedé mirando la piel de su cara, deslumbrante con el sol, su mirada que no miraba nada, su boca abierta lo que daba de sí, sonriendo al universo. No me acerqué, de lejos le tiré con los dedos de la mano un beso de despedida. 

Era fraile, pero se autodefinía como besucón. Era liturgista. Pero, “in suprema illa hora”, prescindió de los ritos del hisopo, el incensario, las cuatro velas, las coronas, el “no temas hermano”. “el ahora vamos a cumplir nuestra obligación de darle cristiana sepultura”, el “encendemos la luz junto al cuerpo sin vida del hermano”: renunció a la ceremonia de la estola morada y el evangeliario sobre el féretro, que el ceremonial romano reserva a aquellos cuerpos de varones que en vida se revestían con vestiduras de fiesta para presidir las asambleas de los fieles.


Nuestro amigo, este fraile, cuando ya había llegado a una consciencia muy elevada de las cosas y no había empezado a descender la cuesta, decidió romper la esclavitud de la tradición e intervenir en la homilética de su última hora. Su cuerpo servirá de material para el estudio científico en alguno de los departamentos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo.


Hace unas semanas oí al actual provincial de los dominicos hablar sobre la radicalidad de la liturgia en el funeral de otro fraile que había sido profesor de esta materia en Roma y había escrito estudios relevantes sobre ella. Dijo el provincial en Las Caldas algo notable: La Iglesia siempre cree como ora. Pues bien, si en estos tiempos aprende la Iglesia a orar al estilo como lo ha hecho Alcalde en sus propios funerales, es decir, donándose, significará que empieza a dar a la colaboración más importancia que a los antiguos ceremoniales, a los instrumentos que mejoran la vida del ser humano en este mundo, más importancia que a la tradición, al samaritano que cayó en manos de atracadores, más que al recital de salmos en el templo, y más incluso que al templo mismo. Ese es, a lo que yo he entendido, el último sermón de Alcalde Revilla. Profundo conocedor de los salmos, estoy seguro que el día que tomó esta decisión eligió los más adecuados para componer su propio oficio divino de aquella jornada. 


A mí, lo de besucón no me choca porque yo besuqueo. He estado viendo diccionarios y compruebo que la palabra está presente en todos los idiomas menos en el hebreo que no la encontré. En inglés a besuquear lo llaman snog y smother with kisses, cubrir de besos; o dishing out kisses que interpreto como andar por ahí repartiendo besos.


Los franceses y francesas tienen sus expresiones como es lógico. Desecho una con un sentido demasiado francés, que seguramente desecharía también nuestro querido amigo difunto y me quedo con couvrir de baiseres. Sbacciucchiare es como lo llaman los italianos; los portugueses beiocar, los alemanes Abküssen, los suecos hångla, lo polacos całować, los rumanos a pupa, los griegos μπαλαμουτιάζω, los turcos Öpücüklere, los chinos 一通狂亲, los japoneses ~とセックスする y los árabes الإسبانية.
No la encuentro en hebreo y ya lo siento. José Luis veneraba el hebreo.

Yo le recuerdo en Caleruega sobre todo enseñando la lírica de los Salmos hebreos a través del libro Salmos. Traducción y notas de Luis Alonso Schökel. Se había publicado aquel mismo año en Madrid. Alcalde disfrutó con aquel libro, que por cierto yo recuerdo con tapas verdes, aunque debo de estar equivocado porque no localizo ninguna edición con esas características. Como la memoria de las percepciones sensoriales no me suele fallar por antiguas que sean, digo yo que acaso el verde fuera el forrado del volumen en vez de la cubierta. Los muchachos también lo disfrutamos, hablo por mí, analizando los géneros literarios en aquel cancionero antiquísimo, localizando los recursos estilísticos de los desconocidos autores. Pocos años después, otro libro de Schökel, La formación del estilo. Libro del profesor, me fue muy útil para las clases de literatura que daba y para el resto de mi vida. 


Recuerdo otro hecho cultural que también protagonizó Alcalde en Caleruega, o mejor dicho dos. El primero fue una representación teatral muy sobria de los Misterios Gozosos que realizamos en el coro con motivo de la Navidad, con un formato de simbolismos concatenados. Recuerdo una melodía pastoril muy sencilla que Alcalde dijo que era de origen dórico y recuerdo que se incluyó una pieza de la Santa Sofía de Constantinopla que también cantó él,a 

El otro acontecimiento tuvo más calado. José Luis nos puso la grabación, no creo que fuera un disco, de la cantata Jeanne d’Arc au bûcher, del compositor suizo Arthur Honegger sobre un texto del poeta católico francés Paul Claudel. No sé porque llaman suizo a este músico si al parecer nació en la misma ciudad que Blandine, la mujer de mi amigo Luis Carrizo y murió en París. En Santander nadie me supo dar razón de este oratorio cuando años después quise volver a escucharlo. No debí de tardar mucho en olvidarme de la obra que ahora me vuelve a la cabeza de la mano del recuerdo de Josè Luis. Sé que hubo una versión de la Fura del Baus y al menos otra de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de México. Hoy he visto esta última y me ha parecido extraordinaria. Creo que en 1967 no la entendí o al menos lo que ahora me ha transmitido, no recuerdo haberlo tenido nunca en mi mente. 


Contaré una cosa más. Cuando falleció Marcelino García Sal, fui a Oviedo a participar en su despedida. Nos juntamos muchos antiguos compañeros y Alcalde fue el que dijo la misa. Pedro López Llorente nos guió después a la sidrería Compostela, donde nos dieron de comer muy bien por nueve euros. De José Luis Alcalde aquel día traje tres recuerdos. El primero, fue ver confirmada su vertiente litúrgica: sobre los ropajes de misa se colgó al cuello la tarjeta plastificada del primer encuentro de antiguos alumnos que celebramos en la Virgen del Camino hace 11 años a iniciativa del grupo de León. Creo que sería la del propio Marcelino. “Esto es hoy mi pectoral”, eso sí recuerdo que me lo dijo.


Lo segundo que me chocó fue la lectura del evangelio. No por el texto que eligió, las bienaventuranzas, sino porque a los verbos les cambió los tiempos. En vez de bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios, por ejemplo, dijo porque ellos han visto a Dios, han sido consolados, han poseído la tierra, se han hecho con el reino de los cielos… se veía que había reflexionado a fondo sobre aquellas sentencias conocidas como propias de un género llamado macarial que no es exclusivamente cristiano. Al parecer también se aplicó a los dioses del olimpo y en Egipto y en Israel a los difuntos. Los difuntos son felices porque ya no sufren. Estas sentencias suelen aparecer en futuro o en presente, pero Alcalde aquel día acopló su tiempo al tiempo de Marcelino para dar a entender que las bienaventuranzas ya se habían cumplido en él.  


Me chocó también la homilía. Un niño le había preguntado cuándo empieza la persona a tener conciencia de Dios. José Luis le dijo: Nada más nacer, cuando abres los ojos y te encuentras con la mirada de tus padres, todo amor, eso es divino, percibes a Dios.
Así que Alcalde llevaba años desandando el camino. Con tantos diminutivos, con tanto reparto de besos a diestra y siniestra, peregrinaba hacia atrás. hacia la meta de la bienaventuranza. Es decir, la infancia, la repetición del primer encuentro de amor, calor y acogimiento. José Luis Alcalde esta acogida en el nido caliente del empequeñecimiento le parece divina, no digo que no.

Me viene a la mente el final de Odisea en el espacio 2001. 

FALLECE EL p. José Luis ALCALDE

Permitidme que, para despedirle, utilice esta fotografía en la que José Luis Alcalde derrocha su contagiosa alegría.

Ha fallecido a las 4,00 horas de esta madrugada pasada en el convento de la Virgen del Camino.

Esta es la información de que dispongo en este momento.

-El pPedro dirá una misa por él en Madrid. El pJosé Antonio de Oviedo, el buen prior, nos dice que el protocolo de la Orden dicta que el funeral se celebre donde acabó sus funciones, pero en Vallecas no tienen parroquia, por lo que probablemente, será en Atocha.

-Las primas de Alcalde le dirán otra misa en Caleruega.

-En la Virgen del Camino celebrarán misa en su memoria el jueves a las 6,30 de la tarde.

-El cuerpo del Alcalde ya está en la facultad de medicina de Oviedo. Lo había donado a la ciencia.

DESCANSA EN PAZ, BUEN AMIGO, GRAN PERSONA, BUEN MAESTRO, MEJOR COMPAÑERO, QUERIDO JOSÉ LUIS.


NIEVE EN LA VIRGEN DEL CAMINO

NIEVE EN LA VIRGEN DEL CAMINO

 

Buenos días. Bienvenido sea Febrero.

Fotografías de mi amigo-hermano Quique Muñiz quien, comno sabéis, sigue viviendo al pie del Santuario. (No me sale llamarlo Basílica)

Presentación del libro “La telaraña violeta” de Celia Herrero

Presentación del libro “La telaraña violeta” de Celia Herrero

Hola, esto es un aviso para los de Gijón y proximidades. Celia Herrero es la mujer de nuestro compañero Mariano Santiso. (Os recuerdo la portada del blog 13-11-2018). El gran Lalo F. Mayo ha sido el editor del libro. Estaría muy bien que arropaseis a la pareja en este agradable trance.


DÍA 2 de Febrero, a las 19.00 horas.

Librería "la buena letra", calle Casimiro Velasco 12, Gijón.

 

Celia Herrero Medina, tras el éxito de crítica y público en Madrid,  presenta en Gijón su libro de relatos “La telaraña violeta”, una telaraña donde habitan personajes que podríamos encontrar en nuestra casa, al fondo del pasillo a mano izquierda, esperándonos en el quicio de la puerta... porque sus historias podrían ser las nuestras.
 

Rafa Gutiérrez y Ramón Muñiz aportarán su saber literario, mientras que Yasmín Sadeghi, Celia y Fran Avilés pondrán el toque musical.

nota.- La telareaña violeta en buena compañía.

AHDOPE

AHDOPE

Curiosos documentos referidos a nuestro Colegio y al Santuario de la Virgen del Camino encontrados fisgando en el Archivo Histórico de la Provincia Dominicana de España.

Os dejo el enlace por si os pica la curiosidad.

https://www.dominicoshispania.org/archivo-historico-prov-espana/

LA VIRGEN MEJICANA

LA VIRGEN MEJICANA

El cuadro representa a la patrona de México. Fue traído desde allí por Pablo Díez y su esposa Rosario Guerrero como expresión de su agradecimiento a la Virgen del Tepeyac y al pueblo mexicano.

nota.- página 181 "VIRGEN DEL CAMINO en-clave de misterios" (Isidro Cicero)


 

 

DEDICADO A LUIS CARRIZO

DEDICADO A LUIS CARRIZO

Por "gentileza" de Javier Muñiz "el Ministro"

EL FRÍO (Por Lalo F. Mayo)

EL FRÍO (Por Lalo F. Mayo)

Ni yo, ni mis colegas de promoción 64/70, ni los compañeros que ya estaban en el colegio cuando llegamos pasamos aquellos fríos terribles de que hablan los mayores. Pero de todas las cosas que viví, sufríy gocé en los seis años de La Virgen hay una que salta siempre en mi memoria.

Época: noviembre a febrero (a veces hasta abril). Hora, 5 de la tarde.Lugar: campos de deportes.

Situación: ligas. Vestuario: camisetilla de tirantes o, como mucho, de manga corta, con pantalón corto (abundante, eso sí) azul (también podía ser rojo) con ribetes amarillos.

Cielo: Azul brillante y mesetario.

Viento: Una sola ráfaga, pero helada y continua. Temperatura ambiente: Gélida, en el estricto significado que le da la Real Academia a este calificativo.

Dios, qué frío hacía en aquellos campos cuando hacía frío. Hubiera quemado los cerezos en flor de la Escuela Mayor si me hubieran dicho que con ello se aceleraría el cambio climático y subiría la temperatura. Recuerdo a los integrantes de los equipos, con sus magras carnes al aire, los puños apretados, la nuca escondida entre los hombros, No quiero ni pesar en lo que sería unos decenios antes, en los días que nos relataba el pPedro comentando una foto del viejo santuario cubierto de nieve.

Nuestra promoción vivió, sufrió y gozó, que de todo hubo, a varios directores y subdirectores: el pCura en 1º con el pÁngel y en 2º con el pMiranda; al pHuarte en 3º, con el pNaranjo. Y en la escuela mayor, 4º y 5º repetimos con el pCura (no recuerdo a los subdirectores, aunque por allí andaba el pPaco, alias de Alfredo), y en 6º se fue el pCura y llegó desde la Escuela Menor el pHuarte, creo que en compañía del pOlóriz.

Pero a lo que íbamos: ¡qué frío! Eran tiempos en los que León daba la temperatura mínima de los inviernos de aquella fría España. Y los termómetros estaban puestos en La Virgen del Camino. Llegan a mi memoria los sabañones,las estufas aerodinámicas en las recreaciones, las vueltas a la finca con cadenas en las zapatillas de lona, las duchas sobre hielo en la piscina, los restregones con nieve pura del páramo sobre los cuerpos tiernos de aquellos jóvenes apostólicos que todos fuimos, la ingesta extraordinaria de una copita de Soberano para luchar contra la gripe que diezmaba a los cmpañeros de la Escuela Mayor (una iniciativa original e irrepetible del pCura, director de la Menor). Pero qué frío hacía en los campos aquellas tardes de deporte. Qué frío cuando los 23 (el árbitro también) íbamos corriendo como un solo niño detrás del balón, no por falta de táctica, que también, sino por espantar el frío.

Qué frío.

(página 37 del libro EL TOMILLAR 2 Cuaderno de la memoria)


NIEVE EN LEÓN

Comparto con vosotros las imágenes que he tomado en la mañana de hoy, primera nevada del año en León.

Dedicada a nuestro maestro y compañero Maxi Trapero que estará tomando el sol en las cálidas aguas de la playa de Las canteras en Las Palmas de Gran Canaria.

DONDE NACE EL EBRO (Por Antonio Argüeso)

DONDE NACE EL EBRO (Por Antonio Argüeso)

 

Os envío un enlace de un  nodo sobre el Ebro que acabo de ver en un grupo Arija. Lo realizó el P. Bañas, gran actor de teatro (trabajó con la tropa del gran Tamayo al que vi en más de una ocasión en Montesclaros). Pues bien, en en los minutos 8-9 se ven a varios compañeros, si no de tu curso, de cerca pues se reconoce muy bien al menos al siempre recordado Tascón. Tú verás si procede ponerlo en el blog.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/revista-imagenes/donde-nace-ebro/2871982/

ANTONIO NOS PROPONE UN NUEVO ENCUENTRO
Y mira tú por dónde, estuve comiendo con el Padre Lago en la hospedería de Montesclaros en noviembre pasado; tienen habitaciones confortables con lo que podríamos organizar una reunión allí en mayo o en septiembre/octubre. Si nos juntamos al menos 12, abren para nosotros; creo que es factible. No hemos vuelto a juntarnos desde Caleruega y yo, como supongo otros, lo echamos en falta. A primeros de marzo paso del nuevo por allí; voy a ver si Javivi anda cerca y se junta para mirar los detalles prácticos. Te iré diciendo.
Un fuerte abrazo
Antonio Argüeso

 

AZUL CIELO DE LEÓN

AZUL CIELO DE LEÓN

Hay diferentes variedades del color azul, marino, ultramar, eléctrico, cobalto, cerúleo, verdoso, celeste, etc.

Pero estaréis conmigo en que no está oficializado el AZUL CIELO DE LEÓN.

En este momento queda "inaugurado".

En la foto mi amigo-hermano Quique Muñiz ante el Santuario, en el que reza por todos cada vez que entra en él, protegido por el cielo AZUL CIELO DE LEÓN.

Fallece en México el empresario leonés Pablo González Díez, natural de Vegaquemada

Fallece en México el empresario leonés Pablo González Díez, natural de Vegaquemada

Fallece en México el empresario leonés Pablo González Díez, natural de Vegaquemada.

Era uno de los empresarios leoneses más conocidos a nivel mundial y falleció ayer en la capital del país americano a los 92 años. 

 

Pablo González Díez, era uno de los herederos del grupo Modelo, conocido por su cerveza Coronita, y presidente de la Fundación Cepa, que ha desarrollado numerosos proyectos en la Provincia de León, principalmente en su localidad natal vegaquemada así como en la capital de provincia, donde ha subvencionado y creado numerosas iniciativas.

 

Ha sido la Fundación CEPA, de la que era presidente honorífico, la que ha dado la noticia en la mañana de este jueves a través de las redes sociales y mediante una nota pública.

 

Se formó como Perito Mercantil y emigró desde la Montaña Leonesa a México para incorporarse a la Cervecería Modelo en el área de Ventas y distribución, de donde paso posteriormente a ser designado por su tío Pablo Diez a la división de Empaques de la Cervecería Modelo junto con su hermano Luis González Díez.

 

Fue consejero de varias empresas, entre ellas del Grupo Modelo SAB, Cervecería Modelo de Guadalajara S.A, Cervecería de Pacífico S.A, Fábrica Nacional de Vidrio S. Análisis de Vidrio o Empaques Modernos San Pablo S.A...

 

Además, entre los proyectos que desarrolló en la Provincia de León destacan la residencia de ancianos de Vegaquemada, la Fundación CEPA, un edificio para Autismo León, la restauración del rosetón de la Catedral de León, financiación para entidades sociales como Cruz Roja, o Cáritas o la empresa Biovegamasa S.L.U en Vegaquemada, su pueblo natal.

CARNAVAL, CARNAVAL

CARNAVAL, CARNAVAL

Otra fotografia que nos envía el compañero Francisco Javier Sánchez Plaza.

En esta ocasión lleva el título de CARNAVALES y la incorporo al álbum TEATRO de Ver Fotos/Documentos.