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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

PEDRO REY NOS FELICITA LA NAVIDAD

PEDRO REY NOS FELICITA LA NAVIDAD

Queridos amigos:

Me estoy haciendo viejo y no tengo ningún pesar. En mi experiencia de vida siento que  el cascarón que me envuelve, poco a poco se va desprendiendo de mi yo, para quedarme yo solo, para quedarme con lo que de verdad soy. Es  ahora cuando empiezo a conocerme, porque  me voy desprendiendo del ropaje que ocultaba mi yo. Poco es lo que conozco de mí. La cultura en que he vivido condiciona el conocerme a mí mismo. Y cuando digo que me entrego a los demás, no sé si  soy yo el que me entrego o es el bagaje cultural lo que entrego. ¿Qué hay de mí? ¿Qué  nos entregó Jesús? ¿Algo distinto de él?  No. Jesús vivió dentro de una cultura, pero su vida no fue atrapada por su cultura. Rompió el cascarón y dejó traslucir siempre su vida. Jesús nos entregó a Jesús mismo, nada distinto de él. Él se conocía así mismo y así nos pudo dar la plenitud de sí mismo. Jesús no nos dio cosas distinto de él, Jesús nos dio su mismo ser divino. Por eso tuvo valor la redención.

Cuando navego por estos ríos, tantas horas sentado en la canoa, contemplo la naturaleza y veo que ella me da, no algo que tiene, sino lo que ella es. Por eso es tan bella. Y yo me pregunto: ¿Qué es lo que yo doy? ¿Dar cosas? Pienso que eso no vale. La humanidad no se arregla dando cosas. Pienso que necesito quitarme el cascaron, para que lo que de verdad hay en mí, mi vida, mi ser viviente, haga florecer verdad, bondad y esperanza.

 Me estoy haciendo viejo, y en el desarrollo de mi vida he dado muchas cosas, pero siento que mi vida sigue oculta, no embellece, no ilumina, no es como la naturaleza que contemplo. Dar cosas puede ser importante, pero dar la belleza de mí mismo puede  cambiar la humanidad. Jesús no dio cosas, dio la belleza de su divinidad a través del perdón, la compasión y la bondad.

Navidad suena a algo nuevo, distinto de lo anterior. Mirar a Jesús es mirar y sentir la luz, el perdón, la redención. Porque Jesús no es cultura, no es ley; Jesús es perdón, es bondad, es verdad, es amor.

Mirar a Jesús  en el portal de Belén me llena de admiración, porque su vida divina sintoniza con lo que en hay en mí de divino, y me hace descubrir lo que hay de verdad en mí. Quizás por eso me causa tanta admiración verle en Belén, porque veo en él mi propia divinidad.

No sé dónde pasaré esta Navidad; pero allí donde sea, habrá un niño Dios a quien mirar y adorar. Allí estaréis presentes todos.

Mi felicitación navideña y cariñosa para todos.

Pedro Rey

 

LA ESTRELLA COLORÁ DE LA NAVIDAD 2017 by Jesusito el Herrero (2)

LA ESTRELLA COLORÁ DE LA NAVIDAD 2017 by Jesusito el Herrero (2)

LOS PP DOMINICOS DE LA VIRGEN DEL CAMINO NOS FELICITAN LA NAVIDAD

LOS PP DOMINICOS DE LA VIRGEN DEL CAMINO NOS FELICITAN LA NAVIDAD

La Comunidad de los Dominicos de La Virgen del Camino os desea, y desea para ella, celebrar y vivir la profunda belleza del mensaje de Lucas: un pesebre, un Niño recién nacido, María, José, pastores, ángeles… y nosotros. 

¡Feliz Navidad ¡ Un abrazo

 

Comunidad de Dominicos. La Virgen del Camino. León

JESÚS HERRERO NOS FELICITA LA NAVIDAD

JESÚS HERRERO NOS FELICITA LA NAVIDAD

Hoy os envío una ilustración estupenda del portal de Belén perteneciente al libro de horas del emperador Carlos V (siglo XVI).

En este caso el dibujo no es mio ya que yo entonces no andaba por allí (de lo cual me alegro porque ahora estoy por aquí que es casi mejor ¡no?). 

Jesús Herrero

ANOTACIONES

ANOTACIONES

Son algunas  indicaciones de muestra para la tramoya que aparecen en los textos de los cuadernos de ensayo de los Autos Sacramentales: luces. música, efectos especiales, cortinas, etc. etc.

Algunas son del P. Iparraguirre y otras son mías.

Javier Muñiz, el "Ministro"


EL ANAGRAMA AM (Por Isidro Cicero)

EL ANAGRAMA AM (Por Isidro Cicero)

 

Este mes que termina, Josemari Cortés ha publicado cuatro páginas de un reportaje que le hicieron a Josep Maria Subirachs cuando se estaba realizando la fundición de los apóstoles en Madrid. El día 12 de noviembre nos sorprendía con una composición que calificaba como “curiosa” .en la que se veían dos imágenes superpuestas: al fondo, todo a lo ancho de la página, un extraño boceto de la puerta principal del Santuario.  Y - tapando este dibujo por do más pecado había- la foto del propio Subirachs retratado a la puerta del taller.  “Observad”, ordenaba el furriel, “el dibujo-esquema de la puerta principal” –.

Yo obedecí al instante, lo observé, y me percaté de estas cuatro curiosidades: Primera, algunos motivos que acabamos conociendo en la puerta de bronce, todavía no estaban en el boceto. Segunda, otros motivos están en el boceto, pero fueron desechados.  Tercera, otros estaban en el dibujo y los mantuvo, aunque cambiándoles de forma o de ubicación. Cuarta, otros, finalmente,  aparecían en el boceto y se mantuvieron tal cual hasta el final.

Esta práctica de variar de idea y de propósito le tiene que resultar familiar a Javier Serrano que, como se sabe, realizó 45 bocetos antes de dar por definitiva una de las joyas más emblemáticas de “en.clave de misterios”. A mí estas prácticas de los artistas también me tranquilizan.

Yo, como Carlos Tejo,  me he fijado en les rayes del dibujo de Subirachs, que como dice el amigo de Ribadesella son “demasiado vigorosas para ser aleatorias”. A la espera de la opinión de Tejo, para mí que Subirachs tenía decidido que la puerta de La Virgen debería estar presidida por el emblema clásico de la Virgen: las iniciales del Ave María. Las letras A + M entrelazadas formando el anagrama M+A  bajo el signo de la cruz. Un  anagrama que ha sido frecuente escudo de la Virgen desde el gótico, aparece en el reverso de  algunas medallas, en los retablos de iglesias y hasta en un disco de Madonna.

Una vez identificado el anagrama en medio de la maraña de polígonos regulares e irregulares,  le pedí a mi hijo Laro que me coloreara en azul las rayas que forman la A mayúscula y la M mayúscula del anagrama del Ave María. Simplemente, destacarlas un poco  para enviárselo al furriel acompañando unas pocas  informaciones y reflexiones. Estas.

A+M es Ave María. El Ave María, siempre se ha dicho, consta de dos partes, una que baja y otra que sube. La que baja es el saludo y la bendición del cielo por boca del ángel  (“Ave María llena de gracia, el Señor es contigo”) El saludo y bendición de Isabel también es celestial (“Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”).

Si a la parte del Avemaría que baja en forma de bendición la representamos por un triángulo equilátero con el vértice hacia abajo, estamos dibujando la V mayúscula  que forma parte de la M mayúscula. Esa apertura en V que recuerda una copa, vaso, un grial y en definitiva el sexo femenino como especifica en el Código da Vinci Dan Brown.

En el Ave Maria hay otra segunda parte ascendente y es la plegaria de la Iglesia. (“Ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte”) Si a esta parte que sube la representamos por un triángulo, le orientaremos con el vértice hacia arriba, como un pico, como una montaña, como una A mayúscula y, en definitiva, el sexo masculino.

Si superponemos los dos triángulos, el resultado es el anagrama AM. Uniendo las dos partes del Avemaría completo, los dos triángulos opuestos, la palabra Jesús se sitúa justo en medio de ellos, en la intersección del cielo (lo que desciende sobre María) y tierra (lo que asciende hacia María). Se perfila en esa intersección un habitáculo en el que coincide el “Jesús”  dejando por encima de su Nombre, el mismo número de palabras que por debajo. Entre el cielo y la tierra Jesús ocupa el mismo espacio en el anagrama de la Virgen que ocupó en el útero de María en la Encarnación.

Si desplazamos convenientemente el equilátero descendente sobre el ascendente, formamos la Estrella de David. Subirachs la coloca sobre la cabeza de la Virgen en la escena de la Anunciación.

René Guènon, matemático francés y estudioso de los símbolos esotéricos cristianos señala que el anagrama AM se ha esculpido en piedra en muchas ocasiones, extendido en las tres letras que lo contienen: AVM.  Muy próxima este desarrollo al de la sílaba sagrada oriental Ohm, que representa el sonido primordial del universo.

Subirachs desistió de colocar el AM en el centro de la puerta y con las dimensiones que tenía en el dibujo.

Prefirió dedicar  la posición central de la puerta a otro potente símbolo representado en el palíndromo AVE EVA SERPIENTE- NO SERPIENTE. Sin embargo no desechó al anagrama AM, Reduciéndolo de tamaño lo situó en el área del campo semántico de la Encarnación. Sobre una rugosidad de la superficie de bronce.

 

Isidro Cicero

LA ESTRELLA COLORÁ DE LA NAVIDAD 2017 by Jesusito el Herrero (1)

LA ESTRELLA COLORÁ DE LA NAVIDAD 2017 by Jesusito el Herrero (1)

SIN LENGUAS

SIN LENGUAS

Fotografía de unas semanas antes de la inauguración del Santuario de la Virgen del Camino. Verano de 1961.

Si os fijáis, no aparecen colocadas todas las lenguas de fuego que representan el espíritu santo sobre las cabezas de los apóstoles. Santiago y Felipe sin lengua.

Curioso ¿no?

 

EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL (7)

EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL (7)

El Santuario de la Virgen del Camino: una declaración de intenciones

Coello compagina las obras del colegio apostólico con un nuevo encargo, el nuevo santuario de la Virgen del Camino. Antes de abordar el análisis del proyecto es necesario contextualizar la situación y características en las que se produce el encargo ya que en cierto modo condicionaron el resultado final.

Don Pablo Diez es un eminente empresario español que hizo fortuna en Méjico donde emigró siendo muy joven. Natural de Vegaquemada ingresó a los 16 años en el convento dominico en el monasterio de Corias en Asturias de donde salió cuatro años después –sin tomar el hábito- rumbo a América. Don Pablo mantuvo durante toda su vida un vínculo muy especial con la orden dominica. Ferviente devoto de la Virgen del Camino propone al Obispado de León derribar el santuario y edificar uno con mayor capacidad para acoger al creciente número de fieles que quedaría al cuidado de los dominicos. En 1952 se le hace el encargo al arquitecto Juan Torbado Franco, que elabora un proyecto en un estilo un tanto abigarrado que mantenía el espíritu del proyecto anterior y que no gustó ni a Don Pablo, que quería que el nuevo santuario tuviera un aire más moderno, ni a los dominicos. Sin embargo es- taba muy satisfecho con la marcha de las obras de la fundación, especialmente con las capillas del colegio. El mecenas propone que sea Coello quien se haga cargo del proyecto del santuario.

Tras una negociación entre los implicados el asunto se resuelve retirándole el en- cargo a Torbado –previo pago de una indemnización- y dejando al joven Coello al frente del reto de construir un edificio que cumpliese con las expectativas que las partes tenían depositadas en él. Se hace cargo del proyecto en verano de 1956 y el 27 de diciembre de 1957 su propuesta era presentada a la Comisión Diocesana de Arte Sacro, que aprobó el proyecto. Hubo sin embargo una polémica en torno

al carácter que debía tener el nuevo Santuario que trascendió el ámbito privado del encargo y que se trasladó a la sociedad, dividida entre los que apostaban por una imagen renovada del templo y los que exigían la necesidad de servirse de “los estilos frente a la modernidad”. El edificio antiguo se había quedado pequeño, su disposición en tres naves y el espacio que ocupaban las grandes pilastras hacía incómodo su uso. La posición en planta que ocupaba el edificio hacía también complicada una posible ampliación, así que se resolvió derribar el edificio con una salvedad, el retablo. Don Pablo quiso conservar la imagen que los peregrinos habían venerado durante siglos, por lo que el único condicionante que puso fue el de mantener el retablo original integrado en el diseño del nuevo templo. Lo que en principio pudiera parecer una complicación finalmente se convierte en el eje de la intervención.

Cuando a Coello se le pregunta por posibles influencias en esta obra aduce que no había modelos posibles para una obra de estas características.

La barbarie de la guerra hizo que muchos países se vieran sumidos en un proceso masivo de rehabilitación de sus espacios de culto mutilados por las bombas. En sus viajes por Europa Coello tuvo ocasión de comprobar in situ como los arquitectos europeos- sobre todo alemanes- abordaron la cuestión de construir nuevos templos manteniendo partes del edificio histórico original

 

El caso de la Virgen del Camino lo que se produce es una extirpación que podríamos denominar casi quirúrgica de uno de los elementos de la antigua iglesia. Por un lado tenía la ventaja de poder mantener el retablo en óptimas condiciones pero por otro se corría el riesgo de que al descontextualizar un elemento que antes pertenecía a otro entorno éste perdiera su intensidad como vehículo de la devoción popular.

La propuesta de Coello pone en valor la pieza singular amoldando el edificio a la preexistencia. La idea de la que parte -que por otro lado responde fielmente a los requerimientos de la propiedad- es la de “hacer un templo para un retablo”. Según consta en la memoria del proyecto el nuevo edificio debía tener una sola nave, sin soportes ni obstáculos en su interior, y debía prolongarse diez metros más que el antiguo templo manteniendo la cabecera y el retablo en su sitio45.

45 Cuenta la tradición que el día 2 de Julio de 1505 la Virgen se le apareció al pastor Alvar Simón Fernández de Velilla de la Reina diciéndole: “Vete a la ciudad, avisa al obispo que venga a este sitio y coloque en lugar decente esta mi imagen, la cual ha querido mi Hijo se aparezca en este lugar, para bien de esta tierra”. A lo que respondió el pastor: “Señora, ¿cómo me creerán de que sois Vos la que me envía?” Y le dijo la Virgen: “Dame esa honda que tienes en la mano”. Y, tomándola en la suya, la Soberana Señora cogió una piedra pequeña, la colocó en la honda y la arrojó diciendo: “Di al obispo que encontrará esta piedra tan grande, que será señal suficiente de que yo te envío, y en el mismo lugar en que hallaréis la piedra, es mi voluntad y la de mi Hijo que se coloque la imagen”. Narración sin fecha ni firma guardada en el archivo del Santuario. Ver SALVADOR YCONDE,José La Virgen del Camino Editorial Everest, León, 1980

Como veníamos diciendo el retablo del antiguo santuario de la Virgen del Camino se convierte en el origen de la nueva propuesta. En planta se significa como un gran muro en forma de c cuyos lados abrazan el antiguo retablo -ampliado por el artista José Lapayese- que se recubre con mampostería de piedra de lajas. En el espacio interior la vibración del aparejo sirve de transición muy adecuada entre el retablo y el resto de la nave. Al exterior se lee como un gran prisma vertical que “cose” el gran volumen de la iglesia y el espacio del camarín de la Virgen, ambos resueltos con piedra blanca de Campaspero lisa. El contraste entre texturas facilita la identificación del espacio del retablo como elemento singular .

El espacio interior se resuelve de manera sencilla y armoniosa. Si hubiera que destacar algún aspecto concreto del interior de la iglesia, podríamos decir que es un espacio equilibrado. Equilibrado en sus proporciones, en sus recursos compositivos, en la elección y uso que se hace de los materiales, en lo acertado de los colores y, sobre todo, en el magistral uso de la luz, natural y artificial. Podría parecer paradójico que un proyecto que basa su estrategia en el contraste alcance el grado de serenidad que se percibe dentro de la iglesia, pero lo cierto es que los elementos se integran con tal armonía que ese es el efecto que transmite.

Es la luz la que pone en valor al retablo, la que activa el subconsciente colectivo. Esa luz blanca que resbala desde arriba – cuyo origen se nos esconde a la vista- pone en relieve las formas que en él habitan, que nos hablan de un pasado remoto [Fig. 148]. Los muros laterales evidencian su condición masiva, su anclaje a la tierra, a la historia del santuario y en última instancia al lugar sagrado en el que creció la piedra lanzada por la Virgen con la honda del pastor Alvar Simón.

Constructivamente el lucernario es caja rectangular que remata el prisma de piedra en su parte superior que se resuelve con perfilería metálica y una cubierta de cristal sobre barras de acero recubiertas en plomo para evitar la entrada de agua. El frente acristalado es practicable al interior mientras que la cubierta se registra levantando los cristales, operación sencilla que permite la patente Eclipse tal y como viene especificado en los planos. Como la cubierta es ligeramente inclinada Coello toma la precaución de colocar mamparas a ambos lados elevando el frente de vidrio hasta la misma cota para asegurar que la percepción en escorzo del lucernario es la de una caja perfectamente ortogonal.

En planta los muros laterales de la nave tienen un peso visual importante. En su parte inferior se resuelve con un zócalo perimetral a base de perfiles trapezoidales de madera de nogal separados entre si y colocados en vertical. Este paramento se despega de la pared evidenciando su condición de elemento independiente. Los perfiles no llegan a tocar el suelo, y tras ellos se esconde una iluminación continua en la parte superior del zócalo. Estos dos recursos transmiten al revestimiento una cierta idea de levedad. Estos muros acogen en su espesor los confesionarios, cuyas puertas quedan completamente integradas en el conjunto. Esta solución no era muy habitual en las iglesias españolas del momento, así que es probable que fuera una de las aportaciones que Coello se trajera de Alemania donde este recurso tenía cierta aceptación. El confesionario deja visto el muro de mampostería exterior en el que se incrusta en vuelo la silla del sacerdote. La parte superior de los muros longitudinales se reviste de piedra de Campaspero con el mismo despiece que en el exterior. Tres hileras de ventanas estrechas y alargadas colocadas al tresbolillo y ligeramente abocinadas al interior horadan el muro sur, permitiendo la entrada de luz matizada por una especie de parasoles de piedra que acompañan uno de los laterales longitudinales de cada ventana. Esta no es sin embargo la solución que recogen los planos de 1957. En ellos la iluminación provenía de un gran ventanal rectangular centrado respecto a la posición del altar y del coro enrasado con la cara interior de la fachada. Al exterior una serie de piezas verticales –probablemente de piedra- colocadas perpendicularmente al muro con un pequeño vuelo ejercen de parasol frente a la orientación sur. El alzado desde el exterior queda equilibrado, sin embargo es probable que la luz que entrase a través de una superficie acristalada de esas dimensiones hubiese tenido excesiva presencia en relación al lucernario, restándole intensidad y dramatismo al retablo. Pienso que fue una decisión acertada modificar el alzado ya que la luz que entra a través de las 24 ventanas abocinadas genera el punto justo de penumbra sin interferir con la iluminación del retablo.

La tercera fuente de luz natural es la que entra a través de la fachada principal. En este punto el resultado final tampoco se corresponde a la propuesta que se llevó a la Comisión de Arte Diocesano. En ella el alzado frontal quedaba resuelto con una especie de celosía abstracta superpuesta a una gran superficie acristalada que ocupaba toda la fachada que no tiene todavía una definición precisa. Como veremos más adelante la fachada finalmente queda conformada por un grupo escultórico y por una gran vidriera. Esta superposición de elementos hace que la cantidad de luz que entra esté muy controlada, de lo que nuevamente se beneficia el espacio interior.

Aunque en este proyecto Coello hace una apuesta evidente por la depuración de las formas y por un uso consecuente de los materiales en lo referente a la iglesia no podríamos hablar de sinceridad constructiva en sentido estricto, puesto que hay elementos que quedan escondidos tras otros materiales. La estructura de la nave podría ser completamente de hormigón o estar resuelta en estructura metálica, el resultado sería el mismo. En este caso la estructura es mixta, con pilares de hormigón armado y cerchas metálicas en cubierta que quedan ocultas tras un falso techo de madera de castaño. En cualquier caso aparece ya la marquesina de pilares metálicos y cubierta de hormigón que aparecerá en numerosos proyectos.

Capítulo aparte merece el campanario de la iglesia, que tantos quebraderos de cabeza le dio, tanto en la fase de proyecto como en la de ejecución. Tras muchas dudas y cavilaciones Coello decide que la torre del Santuario va a ser la última cruz del Via Crucis, y proyecta un esbelta estructura de hormigón de 53 metros de altura que señala de forma rotunda la posición del edificio y que pronto se convierte en hito y punto de referencia de la comarca. En su base se ubica el altar al aire libre, también en hormigón armado. En este elemento Coello maneja ya un len- guaje plenamente moderno a la altura de las grandes proezas constructivas del momento. Su ejecución fue compleja, y pese al grado de dificultad de sacar adelante una estructura de esas características con los medios disponibles en 1960 el resultado fue – y sigue siendo- brillante. El esbelto campanario es el contrapunto adecuado a la horizontalidad de la nave marcando su posición en el territorio, que sin él hubiese quedado un tanto a la deriva.

Poco tiempo después el arquitecto alemán rainer Disse construye en Feldberg una torre campanario muy similar a la del Santuario, aunque de menor envergadura -35 m- y proporción menos esbelta. Más allá de improbables copias, lo que pone de relieve esta analogía formal es la sintonía del arquitecto español con la sensibilidad proyectual alemana, mostrando que fue capaz de asimilar el espíritu de la nueva arquitectura sacra en sus viajes a Alemania así como de generar referencias de ida y vuelta.

El gran muro del retablo se horada en su parte central para colocar la venerada imagen de la Virgen del Camino que se sitúa así a medio camino entre la nave y el camarín. El Camarín de la Virgen es un cuerpo prismático bajo que se sitúa detrás del retablo. Compositivamente repite el esquema del retablo respecto a la nave principal, en un muro en “c” que abraza al retablo. Tanto la fachada exterior como acabado interior son de la misma piedra de Campaspero utilizada para la nave. La cubierta no llega a tocar el muro sino que se apoya visualmente sobre una vidriera perimetral. La luz que entra a través del vidrio de color rompe el prisma dejando la cubierta como suspendida en el aire.

El porche exterior se resuelve con pilares metálicos de sección cuadrada sobre la que apoya una losa de hormigón armado [Fig. 155]. Como veremos más adelante Coello con el transcurso del tiempo irá sofisticando esta solución mixta hasta convertirla en seña de identidad de muchos de sus edificios. La estructura de la nave es de pilares de hormigón armado de 60 x 40 cms sobre los que se apoya la estruc-tura metálica de cubierta con acabado en chapa de zinc. El gran volumen se reviste de chapado de piedra de Campaspero de 15 cms, como ya hiciera con la capilla del colegio. En este caso el volumen se singulariza elevándose visualmente sobre el terreno, lo que consigue a través de dos estrategias fundamentalmente. Por un lado recurre al cambio de material entre el muro y la caja. El basamento se resuelve con piedra tosca de aparejo irregular en todo el perímetro de apoyo, lo que hace fácilmente identificables ambas partes. Por otro Coello coloca una delgada marquesina de hormigón que discurre perimetralmente al edificio a excepción de la fachada de acceso. Ésta produce una profunda sombra que a cota de peatón hace que el muro de apoyo prácticamente desaparezca. Lo que ve el viandante cuando se acerca en escorzo al edificio por la fachada sur es el reluciente volumen de piedra blanco que parece levitar [Fig. 156]. En el alzado frontal, liberado de la marquesina para evidenciar el protagonismo de la fachada, lo que hace es sencillamente retranquear significativamente el muro en planta baja haciendo que el volumen vuele lo suficiente como para entenderlo como un elemento independiente.

La sala de exvotos y la sacristía se resuelven en torno a un pequeño patio que permite iluminar estos espacios sin perder privacidad. Compositivamente ambos espacios forman parte del zócalo sobre el que se apoya la nave, del que adoptan tanto la altura como la fachada de piedra irregular.

El proyecto se entrega en Noviembre de 1957, y en diciembre de ese mismo año es sometido al dictamen de la Comisión de Arte Sacro, que lo aprueba a principios de 1958. De nuevo cuenta con la ayuda de Emilio García de Castro y Luis Sánchez Lozano.

El proyecto de Coello es interesante desde diversos puntos de vista. La articulación de la planta y la disposición de los elementos en el terreno (atrio, iglesia, altar al aire libre, campanario) reinterpreta en clave moderna la idea de Santuario, como veremos más adelante.

En un momento determinado durante la fase de obra llega a oídos de Don Pablo Díez que se comenta en el pueblo que la imagen del nuevo Santuario es demasiado pobre. Alarmado ante esta perspectiva el mecenas insta a Coello a enriquecer el templo, quien con una mirada inteligente al problema propone recurrir a la colaboración de artistas para complementar su propio proyecto. Comienza así una interesante historia que tendrá paralelismos con lo que estaba sucediendo en la construcción de otro Santuario, el de Aránzazu, y donde se ponen de manifiesto las distintas actitudes que desde el seno de la iglesia se adoptaron frente a cuestiones de similares características.

Se decide colocar una serie de esculturas en la fachada de la Virgen del Camino que, obviamente, no estaban previstas en el proyecto original. En lugar de una adjudicación directa, se organizó un pequeño concurso -lo que puede ser indicativo de las dudas que se tenían en ese momento respecto a cual sería la solución más acertada- al que se presentaron José María Subirachs, Jorge Oteiza (en ese momento estaba trabajando en el friso de Aránzazu), José Lapayese, José Luis Sánchez y Susana Polac. El concurso lo gana Subirachs con una propuesta basada el tema de Pentecostés en el que trece esculturas de marcado acento expresionista representan a la Virgen y los doce apóstoles iluminados por la llama del Espíritu Santo. Son figuras en bronce de casi seis metros de altura cada una y pese a que las figuras se tratan de manera individualizada la caracterización se lleva a cabo desde un punto de vista dramático y distorsionado.

Más allá de interpretaciones artísticas o teológicas de las esculturas es evidente que tanto Subirachs como Oteiza hacen propuestas arriesgadas teniendo en cuenta que el gusto del público católico estaba apenas despertando a la nueva sensibilidad moderna, por lo que es lógico que ambas intervenciones suscitaran controversia en el ámbito del arte religioso.

Llama sin embargo la atención que las obras fuesen tratadas de manera tan distinta por los poderes eclesiásticos. Relata el padre Iturgaiz en sus recuerdos de la construcción del santuario que la obra de Subirachs fue motivo de discusión y que recibió críticas severas y duras. El propio Santuario ya fue motivo de polémica, en la que tercian a su favor Don Luis Almarcha, obispo de León y en aquel entonces presidente de la Junta Nacional Asesora de Arte Sacro, el padre Aniceto Fernández, provincial de la orden dominica y el mecenas Pablo Díez, hombre sensato, inteligente, hábil y sensible al arte cuando estaba bien asistido, en palabras del propio Iturgaiz. La intervención de estas tres personalidades hizo que frente a las críticas y estrechez de miras de un público poco habituado a novedades, tanto el Santuario como sus intervenciones artísticas se llevaran a cabo – aunque no sin dificultad- en un tiempo razonable.

Este asunto pone de manifiesto lo delgada que es la línea que separa lo apropiado de lo no apropiado y demuestra que más allá de los dogmas al final quienes toman las decisiones son las personas. De su talante y apertura de miras dependerá la aceptación de este arte renovador. Tan transgresoras podían ser las “piedras humanizadas” de Oteíza como la aspereza expresionista de las figuras de Subirachs y sin embargo el tratamiento que recibieron no fue equivalente.

Independientemente del valor intrínseco del conjunto escultural de Subirachs su relación con la fachada del edificio es un tanto extraña. Como ya han señalado otros autores existe un cierto problema de escala. Las esculturas son demasiado grandes en relación al alzado, lo que introduce un factor de inestabilidad en la composición de la fachada. La potencia de las imágenes y su profundo valor simbólico terminan por imponerse al conjunto.

 

Atención especial requieren las puertas del Santuario, también diseñadas por Su- birachs y que son reconocidas como piezas relevantes del arte religioso del siglo XX.

 

 


 

Nota.- Extraido de  la TESIS DOCTORAL "EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL".

Presentada por MIRIAM RUIZ ÍÑIGO para optar al grado de doctor por la Universidad de Valladolid .

FOTO DE PORTADA.- Detalle de los confesionarios del Santuario de la Virgen del Camino León Fray Coello de Portugal 1957-61 

LA HIDALGA DEL VALLE

LA HIDALGA DEL VALLE

Portada del cuaderno de ensayo del Auto Sacramental. 

Conservado por Javier Muñiz, el Ministro.

TEJO EN EL REFECTORIO (Por Carlos Tejo)

TEJO EN EL REFECTORIO (Por Carlos Tejo)

UN INSTANTE EN LAS CALDAS DE BESAYA

 

            Año de 1968. Las Caldas de Besaya. La hora de El Ángelus ya dobló la esquina. En el refectorio los jóvenes frailes, estudiantes de filosofía, esperan la llegada de la comida. Unos juegan inquietos con los cubiertos, otros tienen las manos juntas o las frotan con mecánica inquietud, los codos sobre la mesa, la mente en blanco, como sus hábitos, como las servilletas, como las paredes pintadas. No hay prisas, es la rutina correspondiente a esa hora. Diecinueve o veinte años los contemplan, llenos de inquietudes, de dudas relativas y de certezas todavía inquebrantables. Refectorio, palabra antigua que sabe y huele a convento, a monasterio. Hoy nadie osaría preguntar a ningún joven sobre ese vocablo, cuando hasta la palabra “seminario” significa casi todo, excepto que es un colegio para formar a futuros sacerdotes. No se intuye conversación alguna. Viendo la fotografía, tampoco escucho ningún clásico del pentagrama.

            De repente, una voz apagada, con sordina, sin llamar la atención apela a un compañero y amigo: “Tejo” o tal vez dijo algo  más personal: “José Ramón”. José Ramón se vuelve, curioso, y “click”, queda inmortalizado en ese lugar, no lejano de su casa familiar, donde pasó uno de los años más duros de su vida, ya que en Noviembre de 1968 fallecía su padre, nuestro padre, a la edad de 45 años, y, seguramente, más pleno de vivencias y aprendizajes relacionados con el futuro que tenía previsto como plan de vida, en manos y al servicio de Jesús.

            Esta es una fotografía irrepetible en su contenido, el humano. Esos jóvenes y los que se apearon en todas las estaciones, las anteriores y las de después, dieron inteligencia a este país. Algunos son reconocibles en la fotografía.

El continente, las paredes,  sigue estando ahí, en Las Caldas de Besaya. Ya no es un refectorio, ¡qué va! es un comedor de un hotel rural donde, eso sí, el blanco sigue dominando e iluminando el lugar.

            “José Ramón”, y al darse la vuelta, el fotógrafo, Chema Sarmiento, iluminó ese rostro en el que yo me miraba intentando ser siempre como él. Qué bien le quedaba aquella barba negra cuando regresó a su Asturias costera desde Pamplona. Cuánto me hubiese gustado haberla visto blanquear y dedicarle estas palabras: “Eran blancas sus barbas…como un golpe de mar.

Carlos Tejo

 

 

LLEGÓ DICIEMBRE

LLEGÓ DICIEMBRE

LA INTERNA JUVENTUD (Por Pedro Trapiello)

LA INTERNA JUVENTUD (Por Pedro Trapiello)

 

Mana en una falda del monte de Manzaneda que mira de frente a Matueca una fuentecilla de caudal menudo pero terco, aunque algún año afloja y se hace meadita de ángel... la llamaron Fuente del Encanto no se sabe bien si por lo encantador del paraje con las aguas del Torío al pie haciendo curva pedrera arbolada que un día fue puerto de estaca y morrillo pariendo una presa... o porque el sediento caminante o segador queda encantado con el frescor de nevero que siempre tuvo este manadero... o mejor aún, quizá la llamaron así porque alguien fue víctima de algún encantamiento al amorrarse ahí a beber, pues tiene esta maldita gracia esa fuente, que hay que beberla como los bueyes si no hay vasito, cantimplora o esa hoja de berza tan oportuna en estos apuros, pues ocurre que al beberla a morro, rodilla en tierra y con la cabeza humillada, algunas ideas o sueños se caen del tarro a la fuente y, al volver a beberlos con el agua, se produce el sortilegio, ¡tachán!... y algún sueño se cumple... eso es lo peor, que antes hay que saber elegir muy bien lo que uno sueña... o se le cae.

¿Existirá ese encantamiento?...

A ese manadero recoleto le suma un título salutífero el Oráculo de Pedrún: «Manantial de la Interna Juventud», la única juventud cierta, dice, la que no rinde pabellón. El Oráculo de Pedrún visita a menudo esa fuente en sus paseos de río o por su monte pedrunés y propala una bendita trola: quien bebe en noches de luna ese agua encantada experimenta una paz infinita en la barriga y le suben caballitos por el pecho; y al volver a lo suyo, la vida ya no le acorrarala con tanta prisa, puerta o pastilla (aclara el Oráculo que la interna juventud no tiene nada que ver con que la abuela se ponga leggins o se haga un tatuaje)... interna juventud, tan escasa... es más cómoda y común la solemne senectud o la vejez cascarrabiada, pero todos conocemos varones vetustos (y varonas, más) con esa juventud interna, joviales en el achaque, optimistas en el revés, pelín cínicos y esperanzados con tantas cosas que aún deben cambiar... ¿en qué fuente beberían?... preguntadles.

LOS NUEVE DÍAS

LOS NUEVE DÍAS

Al viejo y desaparecido santuario de la Virgen del Camino llegaban entonces en legión las "anovenarias" que venían para hacer la novena a la Virgen y se quedaban durmiendo en los soportales del santuario los nueve días.

Preciosa y desconocida fotografía del año 1954.

SUBIRACHS Y SU CRISTO

SUBIRACHS Y SU CRISTO

Fotografía que he entresacado de un video fisgando fisgando por internet.

Subirachs contempla en el taller de fundición su escultura del Cristo del Salmo 21.

CALERUEGA 22 A 24 SEPTIEMBRE - Crónica por Javier Cirauqui ) 2ª JORNADA, segunda parte

CALERUEGA 22 A 24 SEPTIEMBRE - Crónica por Javier Cirauqui ) 2ª JORNADA, segunda parte

 ENCUENTRO EN CALERUEGA. SEGUNDA JORNADA, SEGUNDA PARTE.-

Comentando la visita

A Clunia ciudad romana,

Sentados en el triclinium

Damos cuenta de las viandas,

Que nos tienen preparadas                                                          

Para comer este sábado.

Después de haber recorrido,

Varias domus, amplios foros,

Termas, templos y teatro.

Seguimos el mismo sistema,

Que a la noche preparamos

Para servir la comida.

Unos llevan el primero

Y otros recogen los platos.

El segundo se coloca

En el centro de la mesa

Y una vez que se ha acabado,

La vajilla retiramos,

Y un canastillo con frutas

Adorna la tabula rasa.

Tenemos ya colocados

El vino el agua y el pan

Vino de la Ribera,

De la Ribera del Duero

Y quizás de Caleruega,

El agua de los depósitos

Que abastecen este pueblo

Y el pan amasado en tahonas

De estas castellanas tierras.

De primer plato lentejas,

Con un poco de chorizo.

La verdad que estan muy buenas,

Y aunque Don Quijote diga

Que es comida melancólica

Nos alegran el estómago

Y a la creación excitan,

Producto de bilis negra

Y de Saturno su guía.

De segundo un estofado,

O quizás sea un guisado,

Con guisante y zanahorias,

Cebollas y patatitas

Con un gusto muy logrado.

Y de postre como siempre

Cesto de frutas variadas.

Ciruelicas muy lustradas,

Peras de conferencia,

Nectarinas sonrosadas

Con gusto a malacatón.

Café con leche o cortado,

Algunos solo tomaron

Caliente y negro a la vez.

Alguien trajo una quesada,

Postre típico de Asturias,

Quizás también de Cantabria

Y se fueron repartiendo

Trozo a trozo por las mesas.

Y como había abundante

Repetimos de buen grado.

 La Chica de la cocina,

Que reparte la comida

Dijo que era de Bulgaria,

Y le entendí de Burlada,

Y yo le dije extrañado,

Que había nacido allí,

Mirándome sorprendida,

Me dijo con insistencia

Yo soy búlgara, soy búlgara.

A continuación me dio,

Tres botellas de licor,

De patxarán la primera

Otra más de Torres diez

Y de anís La Castellana,

La última de las tres.

Dijo fuera repartiendo

Entre todos los amigos

Que en el comedor estaban,

Charlando de sobremesa.

Pero el más solicitado

Fue el navarro patxarán,

Aunque más bien este fuera

De la endrina burgalesa.

Algunos toman licores

Y otros dicen ser abstemios.

Según Orden Santamarta

Y sus impecables  cuentas,

Comemos setenta y cuatro

De los antiguos alumnos,

Cinco frailes dominicos,

Que suman setenta y nueve.

De los frailes tres se llaman

Con el nombre José Antonio,

Lobo, Rodríguez, Solórzano,

Pedro y José Ramón,

Nombre de los otros dos

Un quinteto de postín,

Que junto a antiguos alumnos

Participan del festín

De este encuentro en Caleruega.

Nos recuerdan  que hay un libro,

Entrando en el comedor

En el que podremos firmar

Y escribir dedicatorias

Y expresar lo que sentimos

Sobre nuestro Padre Pedro,

Que el domingo en la comida

Con ilusión le daremos,

Y que siempre le recuerde

Lo mucho que le queremos.

Dicen los organizadores,

El programa de esta tarde.

Esto es a las cuatro y media

Con varios itinerarios:

El taller del Padre Salas,

Exposición y museo,

Por el artista explicado.

Visita a la biblioteca,

Padre Martín como guía,

Pues es su bibliotecario.

Otros pueden decidir

Entre otras varias opciones,

Iglesia San Sebastián,

Torreón de los Guzmanes,

Bodega Beata Juana,

Bodegas Tradicionales,

Monumento al labrador,

Centro de “Las Loberas”

Y el Lagar de Valdepinos.

Como os habréis dado cuenta,

Tenemos mucho que ver

En la bella Caleruega.

Y después de estas visitas

Hacia las seis de la tarde,

Vamos al Real Monasterio

De Domingo de Guzmán,

Hablaremos con las monjas,

Visitaremos su claustro,

La iglesia con su pocito

En la cripta situado.

Y el museo en sala gótica,

Debidamente instalado.

 

Me gustaría explicaros,

El lugar donde se ubica

Convento Santo Domingo,

Y el antiguo noviciado

De los Padres Dominicos,

Que se empezó a construir,

El año cincuenta y dos

Del pasado siglo veinte,

Sin que desentonara,

Del vecino Monasterio

De las Madres Dominicas.

Se construyó rodeando,

Al bizarro torreón

Y restos de la antigua casa

De la familia del santo,

Bodega de Juana de Aza.

La orden de los domínicos,

Mediados del siglo veinte

Favorece a Caleruega

Como mágico lugar

De la orden dominicana,

Foco de paz y silencio

Y cristiandad de la tierra.

Padre Carro y Padre Suarez

Trabajaron incansables,

Para hacer de Caleruega,

Un inconfundible centro

De espiritualidad y estudio,

Donde algunos compañeros

Hicieron su noviciado.

Y restauraron la Torre,

Iglesia, pozos y claustros.

También Caleruega es

La referencia importante

En ámbitos teologales,

Digamos hasta turísticos

Gracias a Santo Domingo.

El conjunto conventual

Cuenta con una capilla

Con un crucifijo gótico,

Cruz y travesaños románicos.

Una talla de la Virgen

Que data del dieciséis

Y otra de Santo Domingo,

De la época barroca

Y excepcionales vidrieras

De Fray Domingo Iturgaiz,

 Adornando la techumbre

De la Capilla Coral.

Museo dominicano,

Por pasillos y por salas

Y un museo de escultura

Con obra del Padre Salas.

Casa de espiritualidad,

El convento dominico

Es en la actualidad.

 

Unos con el Padre Salas

Para ver su obra y taller,

Otros  y el Padre Martín

Para ver la biblioteca

Y su fondo excepcional.

Por una puerta siguiente

A la de la portería

Entramos al edificio

Siguiendo a Fray José Luis,

Y pasamos a una sala,

Poblada de estanterías,

Con libros y documentos

De una importante valía,

Y que el Padre Martín cuida

Con mimo y dedicación

Y mucho conocimiento

Del mundo bibliotecario.

Sobre una mesa de roble

El Padre Martín ha extendido

Varios libros y carpetas

Y explica su contenido.

Tres tomos en ocre claro,

Con todos los contenidos

De la Revista Camino

Que ojeo con interés

Igual que otros compañeros

Como Cícero y Vibot

Y también Javier Martín.

Supongo que alguno más.

Disfruto rememorando

Mis poesías y escritos,

Con diferentes seudónimos

De infancia y adolescencia.

Qué placer ir recordando

Aquellos tiempos pasados

De entusiasmo y creación

De todos los compañeros

Que en ella colaboramos.

Extendidos por la mesa,

Varias carpetas abiertas,

Con creaciones de artistas

Sobre modos de oración

Del Padre Santo Domingo.

De un dominico nipón,

De un llamado Carpentier,

De franceses y alemanes

Y de artistas orientales

Y de hispanoamericanos.

Entre estas obras famosas,

Serie de Jesús Herrero,

Hermosa y policromada.

Obras de Javier Serrano

Sobre San Martín de Porres,

Vida de Santo Domingo

Y muchos otros dibujos.

 

Libros de compañeros

Como Cícero y Carrizo

Y su libro cinegético,

“Entre todos lo mataron”

Y la Virgen del Camino

Y su clave de misterios,

Último libro editado,

Que en Caleruega presenta,

Isidro Cícero Gómez.

Mariano con sus poemas

Y libros recopilados.

La vendedora de globos,

Cuadernos de la memoria,

Y en gran Libro de los Fotos.

Libro de Santos Vibot,

Su métrica para Borja.

El Bosque de los recuerdos,

De los recuerdos perdidos

De Eugenio González Núñez.

Y libros de los Trapiellos,

De Maximiano Trapero,

También de Joaquín Bandera

Y de José Ignacio Mallada.

Casi todos  editados

Por el grande Lalo Mayo,

Editorial Tomillar.

 

Luego viene una sorpresa

Del cineasta Sarmiento

Que va editando incunables

 Con  mismos procedimientos

Que en la época se hicieron

Ya que realiza facsímiles

De una increíble belleza.

El padre Martín enseña

El gran Beato de Liébana

Al original parecido,

Como si fuera calcado.

El bibliotecario enseña

Varios libros muy antiguos,

Miniados, policromados.

Libros con letra y con música.

Libro de la inquisición

De la herejía albigense

Y nos presenta a Domingo,

Como santo inquisidor,

Con la lanza que atraviesa

Un animal mitológico

En forma de negro diablo.

Le dice al “Pitu” que lea

Una gran biblia políglota

En arameo o hebreo,

Que no hay por donde cogerla,

Pues se lee al otro lado

Y sus rasgos son muy raros.

Un libro de Lope de Vega,

Con poemas del rosario

Que en su día Isidro Cícero

Nos adelantó en el blog

Que en Cantabría lo cantaba

Una bardo popular.

Cartas de San Raimundo,

Raimundo de Peñafort.

Y un documento muy antiguo,

Datado en el siglo décimo

 

Nos va explicando el trabajo

Que en años ha realizado,

Clasificando, ordenando

Esta ingente colección

De libros y manuscritos,

Que recoge toda historia

De la orden dominicana

Y de sus predicadores.

Sumas, reglas y capítulos.

Uno de sus orgullos

Son las estanterías,

Que a pesar de ser tan largas,

Ni se doblan, ni se comban

Y que han sido realizados

Por obreros de la zona.

Más de dos horas pasaron,

Escuchando las palabras

Del Padre Bibliotecario,

Pese a sus noventa años,

Nos ha dejado encantados

Por amplios conocimientos,

Por conversación amena

Y su divertido trato.

Dejamos la Biblioteca

Y salimos a la calle.

Me dice que le acompañe

Pues necesita ir al baño

Y  beberse  un zumo fresco

Para enjuagarse la boca,

Y llevarnos a las monjas

Para seguir explicando.

Este Monasterio Real,

De las Madres Dominicas

Su  iglesia, museo y cripta.

Nace Caleruega a la historia,

Entre el novecientos doce

Y el novecientos cuarenta

De la Era después de Cristo.

El nombre de Caleruega,

Según dicen los filólogos

Viene del nombre “cabis”,

Nombre latino de cal,

Que abunda por esta zona.

Un grupo de familias viene

Desde Castilla la Vieja

Desde las tierras del Norte

Otras de Mozarabia

Desde las tierras del Sur..

Establecen un concejo

Y se reparten las tierras.

Donde instalan un molino

Señalan pastos y montes,

La torre de vigilancia

Y una iglesia allí construyen

Y en Batalla de Simancas

Ejércitos musulmanes

Arrasan la población.

En el mil sesenta y dos

Se tienen primas noticias

Y en el mil noventa y cuatro,

Se encuentra el nombre del pueblo

En  San Salvador del Oña.

Al nacer Santo Domingo,

En el mil ciento setenta

La historia de Caleruega

Tiene un giro radical.

Antes que pasara un siglo,

Alfonso Décimo El Sabio,

Crea un señorío en la villa

Para la gloria del Santo.

Unas monjas dominicas

De San Esteban Gormaz,

Se trasladan al lugar

Que edificó por encargo

Obispo de Burgo de Osma

En la Casa Los Guzmanes.

El rey se va a Caleruega

Y otorga fuero y convento,

También la villa y los términos

A la priora dominica.

Este señorío dura

Hasta el siglo diecinueve.

Una vez dicho todo esto,

Por una estrecha escalera

 

Subimos  al locutorio,

Donde las monjas esperan,

Para charlar con nosotros

Las Ocho madres sentadas

Nos escuchan con cariño,

Descubre Jesús Herrero

Que una de estas ocho monjas

Entró de novicia el año

Que entraron los de su curso.

Según nos dicen son doce

Las monjas del monasterio.

Hay una monja muy joven

Y el resto ya son mayores.

Algunos van a comprar,

Dulces ricos del convento

Que elaboran con cariño,

Con saber y mucho tino.

La monja que vende dulces

Es la niña del convento.

Después de una grata charla

Los cantores de este grupo,

Dirigidos por Bañugues,

Deleitan a nuestras monjas

Con “cerca de ti Señor”

Y como gran despedida

“Adiós madre de mi vida,

Triste llega la partida…”

Que emociona a los presentes,

De un lado y del otro lado

De la verja conventual.

Entre Antonio Alonso y yo,

Recordamos aquel canto,

Despedida al misionero:

“Mañana en un frágil barco,

 Me he de engolfar en la mar,

Daré un adiós a mis padres,

El último adiós quizás …”

Que cantábamos de niños

En los bosques de la Ulzama,

Bajo milenarios robles

A la luz de las estrellas,

Y conseguía ponernos

Todos los pelos de punta.

Despedidas ya las monjas,

Y cerrada ya la venta

De los dulces del convento

Que si queremos comprar

Lo haremos por la mañana.

 

El padre Martín nos abre

La puerta del Monasterio.

Dos años después de muerto

El Padre Santo Domingo,

Mil doscientos veinte y uno,

Construyó el Beato Manés,

Donde su hermano nació

Una pequeña capilla

Y en mil doscientos sesenta y seis.

Alfonso Décimo El Sabio,

Pariente de los Guzmanes,

Construyó una iglesia gótica,

Y años más tarde un convento

Con comunidad de monjas,

Señorío del lugar.

Por la puerta norte entramos,

Con su portada barroca

Que se abre con una llave

De gran y enorme tamaño.

Según el bibliotecario,

Padre Martín por más señas.

En el siglo dieciséis

Se construyó nueva iglesia,

Se tiró la primitiva.

La iglesia del monasterio,

De piedra de sillería,

De una sola nave es

Y de planta cruciforme.

El retablo  mayor tiene,

Tres lienzos de Blas Cervera,

Que representan escenas

De la vida de Domingo,

En su alto coronado

Por calvario de madera,

Policromada de escuela

Del gran Gregorio Fernández.

De la sacristía vamos

Hasta la cripta que guarda,

Los restos del Padre Suarez,

Monumento funerario

En granito y alabastro

Con cuatro frailes portando´

El féretro del finado

Y un potente resultado

A la derecha e izquierda

Hay dos placas funerarias

Del Padre Colunga y Carro.

Si miramos al altar

A la izquierda y la derecha,

Encontramos dos mosaicos

Del Padre Domingo Itugaiz

Familia de Santo Domingo,

Nueve modos  de oración.

Son dos hermosos mosaicos

De un variado colorido,

Y de pequeñas teselas,

Algunas hasta brillantes.

En el centro de la cripta,

Hay una fuente o pocito,

Pozo que indica el lugar

En donde nació Domingo.

El Padre Martín nos indica

Que nos acerquemos todos

Para seguir un ritual

Alrededor del Pocito.

Colgando están de unos ganchos,

Unos pequeños vasitos

Y nos dice que bebamos

Del agua  que sale del caño.

Este  rito lo repiten

Muchos de los visitantes,

Yo lo repito dos veces,

Por si se obrara un milagro.

Según el Padre Martín

El pozo se ha hecho famoso

Y acuden a tomar sus aguas,

Sobre todos las mujeres

Para un posible embarazo.

Espero no me surta efecto

Y me quede yo preñado,

Dice que muchas mujeres

Vinieron con mucha fe

A pedir la gracia al santo

Y más tarde le escribieron,

Que a los nueve meses justos.

Un niño habían tenido,

O gemelos o mellizos.

Y en otros años siguientes

Repitieron la visita

Con la criatura en brazos.

Yo creo que los presentes,

Hemos llegado ya tarde

Para pedirle milagros

En eso del embarazo.

Quedamos todos prendados

Del guía y sus comentarios.

Por su gracia y su salero

Y grandes conocimientos.

 

Terminada la visita

A la iglesia y a la cripta,

Volvemos de nuevo al templo,

Donde las monjas cantan

El oficio de la tarde,

Laudes, maitines o víspera,

O quizás nonas o tercias,

He olvidado ya los nombres

De los rezos y las horas.

Seguimos hacia los claustros,

Varias salas y al museo.

En una primera sala

Encontramos una placa

Con el fuero y señorío

Concedido por Alfonso,

Alfonso Décimo el Sabio

Al Monasterio de monjas.

Al frente nos aparece

Un sepulcro restaurado

De la Infanta Leonor,

 La hija de Alfonso El Sabio,

Un sepulcro medieval,

Madera policromada

Hasta ahora desconocido.

En dos mil trece y catorce,

Se restaura el mausoleo.

Consejería Turismo

De Castilla y de León,

Esta obra realizada,

Desarrolla un amplio estudio,

Que ha permitido obtener

Histórica información

Sobre la Infanta Leonor

Y recrea virtualmente

El sepulcro original.

Resultados del trabajo

Se muestran ahora al público

En la exposición permanente

Del Museo del Convento.

Salimos a ver el claustro,

Que data del Siglo Trece

Hasta finales del quince

En románico tardío.

Y conserva muchos restos

De diferentes etapas

De su larga construcción,

Así como el claustro bajo

Con arcos de medio punto

Sobre columnas pareadas,

Una puerta ojival gótica,

Sobreclaustro de ladrillo,

Obra del siglo dieciocho

Y cuando se hizo el convento

De los Padres Dominicos

Se hizo un nuevo edificio

Para celdas de las monjas.

Antes de entrar al museo

Y en un rincón de este claustro,

Se halla una Virgen de piedra

Gótica y policromada

Que entre su túnica  lleva,

Cinturón de castidad,

Para demostrar pureza

Por su maternidad,

Obra del Espíritu Santo.

 

Y por unas escaleras

Vamos subiendo al museo,

Instalado en sala gótica,

Y nos dice José Luis

Que en esta instancia vivió,

El hermano de Domingo,

De nombre llamado Antonio

Cuando vino demandado

Para llevar el convento.

Vivía en un lazareto

Cuidando de sus leprosos,

Y como condición puso

Llevarlos al monasterio.

En el centro de la sala,

En su pared hay un hueco

Que era por donde daba

De comer a sus enfermos.

Una escultura moderna

Representa su figura

Y el Padre Martín nos dice,

Que posiblemente fuera

El más santo la familia.

Esta sala del museo

Sirvió para muchas cosas,

Almacén, cuartel y corral.

Y hoy se dedica a Museo

En hermosa sala gótica,

Con obras de gran valía.

Santo Domingo aparece

En la talla de madera,

Vestido de inquisidor

Y lleva en su mano una lanza,

Y a sus pies en vez de un can

Se representa un hereje

Con figura de animal.

En el museo se encuentran

Piezas de valor artístico,

Pequeño Santo Domingo

Del convento de Zamora,

Y un archivo monacal

Con varias bulas papales,

Privilegio de los reyes

Y documentos rodados,

Cartas de San Raimundo,

Raimundo de Peñafort

Y otras muchas bellas piezas

De conventos dominicos,

Entre ellos destacamos

Varias pequeñas figuras

Del mismo  Niño Jesús,

Que las monjas dominicas

Cuidaban y los vestían

Con esmero de una madre.

 

La visita ha terminado,

Nos despedimos del guía

Y hemos tenido la suerte

De su grata compañía.

Y como esto se me alarga

Haré una tercera parte

De la jornada segunda,

Del Encuentro en Caleruega,

La cena con su menú,

 Y la presentación del libro

Que va en clave de misterios

De la Virgen del Camino

De Isidro Cícero Gómez.

Hablaremos, como no

De ovnis y alucinaciones

De Bañugues y Javivi

Y el obispo Calahorra,

Que por unas artes mágicas

Se convirtió en libertino.

Perdonarme este peñazo

Y hasta la próxima crónica.

 

Un fuerte abrazo para todos.

Javier Cirauqui

AYER EN LA REAL COLEGIATA DE SAN ISIDORO DE LEÓN, PRESENTANDO 'LA EMOCIÓN DE COMPRENDER'

EL HOSPITAL DE LOS LOCOS

EL HOSPITAL DE LOS LOCOS

Portada-documento (primera página) conservado por Javier Muñiz el "Ministro" (gloria del 61).

Cuadernillo a multicopista que el P. Iparraguirre nos daba a quienes teníamos la fortuna de ser seleccionados para participar con  algún papel en aquellas representaciones de los autos Sacramentales.

Qué hacer con los productos catalanes (Por Isidro Cicero)

Qué hacer con los productos catalanes (Por Isidro Cicero)

Me sabe mal no, lo siguiente, que otros vendan que pueden levantar maravillas de espaldas a los demás, aislados. Olvidados de que lo bueno que han construido ha sido con otros.

Me he pasado el año consumiendo hasta la sacietat dos productos catalanes. Los he devorado con deleite, con enlluernament i amb fruïció. Me han gustado tanto que les he dedicado por lo menos la tercera parte de un libro de 200 páginas que acabo de publicar. 

Son productos culturales: esculturas y vidrieras. Las esculturas –colosales en su mayoría- las produjo Josep Maria Subirachs, de Barcelona; no están en la Sagrada Familia, sino en León. Las vidrieras, unas de pequeño tamaño, otras medianas y una de 105 metros cuadrados, son obra de Albert Ràfols Casamada, de Barcelona también; no están en el Museu d’Art Contemporani de Barcelona ni en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, están en León. 

Para llevar al bronce las obras de Subirachs, hubo que acudir a Fundiciones Ángel, de Madrid. Para hacer losetas irregulares de vidrio de 20 centímetros de grosor y unirlas con la novedosa mezcla glass beton, no hallaron en España ningún taller con el suficiente desarrollo tecnológico. Ràfols Casamada tuvo que acudir a Chartres, en Eure Francia, que mantenía renovada su tradición de construcción de vitrales que se remonta a la Edad Media. El maestro Gabriel Loire fue el que realizó en vidrio los extraordinarios diseños de Casamada.

Un equipo de creadores con diversas denominaciones de origen, pero implicados en la fabricación de un solo producto que les salió maravilloso

Subirachs es un artista famoso, sobre todo a raíz de encargarse de realizar gran parte de las esculturas de la Sagrada Familia. Ràfols Casamada no es tan conocido. Pero es uno de los grandes artistas de vanguardia de la segunda mitad del siglo XX y está considerado un referente de la abstracción lírica. A Santander lo trajo Manuel Arce a su Galería Sur hace ahora 60 años justos y volvió a invitarle de nuevo en 1993. También en el Goya hemos visto una de sus obras.

Estos dos autores barceloneses produjeron en León genialidad y belleza. Sus productos los puede degustar cualquiera a la entrada del Páramo en la ruta hacia Astorga, en el municipio de Valverde de la Virgen.

El que posibilitó esa producción fue el magnate leonés Pablo Díez, conocido entre otras muchas empresas, por la famosa cerveza mexicana Corona-Coronitas. Decidió a mediados de los cincuenta del pasado siglo destinar una parte de su inmensa fortuna a levantar un Santuario nuevo a la Virgen del Camino, patrona del viejo Reino de León y convocó para llevarlo a cabo a los que se consideraban los artistas más innovadores. Aunque el Santuario es la más conocida de las obras que patrocinó, sólo es la guinda vistosa de una ingente labor filantrópica a la que destinó inmensas cantidades de dinero, tanto en obras sociales, sanitarias y educativas, como en infraestructuras para el desarrollo. 

El proyecto del Santuario lo puso en manos de un joven arquitecto andaluz, concretamente de la provincia de Jaén, Francisco Coello de Portugal, a quien dio toda la libertad creativa; aparte de los catalanes citados, el andaluz vinculó al proyecto al aragonés-madrileño José Lapayesse y al navarro Domingo Iturgáiz.
 
Es decir, si ordenamos la secuencia que culminó en la obra maestra vanguardista del Santuario Virgen del Camino -única gran aportación de la cultura del siglo XX a la ruta Jacobea- tenemos un itinerario que empieza y termina en León, pero pasa por México, Jaén, Barcelona, Chartres, Madrid, Zaragoza y Pamplona. Con un equipo de creadores con diversas denominaciones de origen, pero implicados en la fabricación de un solo producto que les salió maravilloso. 

A mí me gustan los productos catalanes. Me sabe mal que algunos los boicoteen insensatamente. Y me sabe mal no, lo siguiente, que otros vendan que pueden levantar maravillas de espaldas a los demás, aislados. Olvidados de que lo bueno que han construido ha sido con otros y que siempre han necesitado el concurso creativo, la genialidad, el trabajo, el patrocinio y el dinero de otros.

Exactamente como ocurrió en el fabuloso y todavía poco comprendido santuario de la Virgen del Camino de León.

Isidro Cicero (publicado en el Diario de Cantabria 29-9-2017)

OTRO COMPAÑERO REENCONTRADO

OTRO COMPAÑERO REENCONTRADO

Otro compañero reencontrado. Bienvenido.

jose mariano cuesta caminero <pepecuestin@yahoo.es

Hola a todos. Yo tambien estuve estudiando un curso en la Virgen del Camino, creo segundo de bachillerato 1968.Soy de Palencia eramos bastantes de esta ciudad, algunos llevaban un año antes. Conmigo estaba Santiago Gonzalez, Damián, un hermano pequeño de Jose Luis Herrero, y Carrancio que era tremendo. Cantaba en la Escolania, me acuerdo que ese año estaba Padre Torrellas, Padre Pedro creo al organo. Luego recuerdo a Padre Huarte, Ceferino, Casal, muy mayor, imnauguró un campo de baloncesto que hicimos nosotros piedra a piedra. son muchos recuerdos y todos buenos. Pasamos frio al romper el hielo de la piscina, pero no nos poniamos malos. Uno de los mejores años de mi época de estudiante.

un abrazo a todos.