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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

GANADOR DEL CONCURSO DE TIRO 1968

GANADOR DEL CONCURSO DE TIRO 1968

Nuestro compañero Ramón Reyero Fernández nos relata la historia de este trofeo que ha conservado hasta hoy.

 

Aquí te mando un pequeño recuerdo del "cole".
Estaba yo en 5º y ese trofeo tuvo, por supuesto, gran valor en aquella época.


La historia del trofeo es sencilla, pero no se qué se celabraba aquel 7 de marzo de 1968.

Yo entonces estaba en 5º y si recuerdo que el campeonato de tiro se celabraba al fondo de la recreación. ¡ Imagínate cómo estaría yo! que no levantaba un palmo del suelo enfrentándome a uno de 6º ( No se si era un Molpeceres o quién) El caso es que tuve que tener mucha suerte porque gané. Se podría decir que mi especialidad, como habitante de un pueblo pequeñito, era el "ramal" tirachinas,  nunca la escopeta de aire comprimido. Una vez terminado marché corriendo a la camarilla a contemplar mi valioso trofeo y quizás echar alguna lagrimilla. Los premios que podías ganar en el "Cole" eran aquellos que no se contemplaban dentro de los presupuestos ( notas y conducta) y... yo esos ¡Cómo que no!

Saludos

Ramón Reyero Fernández

LOS DEL 64, AL PREU POR LO CIVIL EN PALENCIA

LOS DEL 64, AL PREU POR LO CIVIL EN PALENCIA

Nos escribe Lalo F. Mayo, el grande, este delicioso relato de aquel invierno de 1971.

Me envía esta fotografía de su colección. Es el propio Lalo en el patio de San Pablo.

 


 

Pues yo creo que ni tuve que pagar un duro por la convalidación del bachiller, ni tuve que repetir curso. Bueno, ni yo ni ninguno de los que de la cosecha del 64 nos fuimos antes de entrar en el noviciado. Creo que nos convalidaron directamente quinto y sexto, hicimos la Reválida de sexto en el INEM y a continuación nos matriculamos de Preu. Con lo que al pasar del sexto "por lo religioso" al Preu "por lo civil" se nos perdonaron todas nuestras deudas académicas.

 

Fue en aquel prodigioso curso del 70/71 en el que a los que habíamos empezado de apostólicos en el 64 nos cambiaron las conocidas aulas con vistas a los cerezos por las más o menos mixtas del INEM de Palencia; y nos sustituyeron la estricta disciplina de la Escuela Mayor, que ya se relajaba suavemente con la presencia del pHuarte tras la marcha del pCura, por la apertura total que el pJesús Gallego hizo de las puertas, ventanas y mentes en la residencia prenovicial de San Pablo. (Y eso que aquel invierno fue tan frío en toda España, sobre todo en la mesetaria, que a la señá Avelina, mi anciana vecina de Astorga, en una madrugada de aquellas Navidades se le heló el contenido del orinal ¡¡debajo de su cama!!).

 

Aquel año 1971 el segundo trimestre comenzó tarde, por lo menos el día 12 o 13 de enero, porque las heladas reventaron las cañerías del INEM Jorge Manrique, las calles palentinas se quedaron de cristal y en las habitaciones de San Pablo había un par de grados más que en la huerta, por lo que los prenovicios dormíamos todos en cama redonda en el trascoro de la iglesia, único espacio caliente del veterano conjunto histórico-artístico palentino de la OP.

 

Aquel prodigioso curso, digo, te permitía hacer escala técnica en alguna de las muchas pastelerías de la larga calle Mayor (ríete tú del claustro de las aulas de La Virgen que tantas veces recorrimos… y limpiamos) en busca de unas inmensas y aceitosas bambas de crema, o cambiar el duro banco del aula vespertina y las enseñanzas de latín y griego que recibíamos cada día de lunes a sábado, por la más mullida butaca de algún desangelado cine de sesión doble. Y nos permitíamos el extremo lujo de gastar la media hora del recreo en el bar de enfrente escuchando "Spring, summer, winter and fall" de Aphrodites Child,  "Venus" de Shocking Blues, o incluso la versión reducida en single del "In-a-gada-da-vida" de Iron Butterfly (que tanto habíamos disfrutado aquel mismo verano en Lastres de la mano del pTorrellas) mientras, siempre que tuvieras un duro en el bolsillo, comías sobre la barra una sabrosa ración de tortilla de patatas recién hecha.

 

Aquel año se celebró en el aula de Filosofía un curso sobre la alienación desde el punto de vista marxista, ¡oh Dios mío!; y fumábamos, claro. Celtas, ¡qué pasa!; y tomábamos café después de comer, y en los cumpleaños, que fueron casi todos los días a pesar de que no éramos más de 50 postapostólicos o prenovicios, como queráis, había copita de coñac/anís; y en el mundo, en nuestro nuevo mundo, Dios creó a las chicas y fuimos aprendiendo a hablar con ellas sin ponernos colorados (yo ya casi lo he conseguido), y nos invitaban a guateques en los que la única luz de la sala de baile era el piloto del tocadiscos, aunque a la mayoría de los asistentes, prenovicios o seglares, no nos hubiera importado que la luz brillara como el otro día en Old Tradford, cuando a esos diablillos rojos les pasó por encima un tren llamado Atletic.

 

Los del 64, en Palencia, salvo alguna honrosa excepción que pudiera haber y que desconozco, veíamos pero no catábamos, con lo que aquel año ya mejoramos algo; porque en la paramera tampoco catábamos, Dios nos libre, pero es que ni siquiera veíamos (y las hermanas no cuentan).

 

Venía a cuenta esta disquisición de madrugada por culpa de las repeticiones de cursos a las que nos obligaba la enseñanza oficial a quienes salíamos del colegio. Pues eso, que los del 64 nos exclaustramos sin pagar peaje por el Bachillerato.

 

Y si no fue así que venga Marcos y lo desmienta.

 

Salud

 

Lalo F. Mayo

“Tengo síndrome de Down y no soy tan distinto a ti”

“Tengo síndrome de Down y no soy tan distinto a ti”

Permitidme que os copie el manifiesto que nuestros chicos y chicas Down nos han leído hoy, día mundial del síndrome de down. Gracias por leerlo.

Este fotografía (hecha por Javivi) de hace unos días resume en la persona de Quique Muñiz todo el cariño que siempre habéis demostrado hacia mi hijo Alberto, y seguro que hacia todas las personas como él.

Gracias también por ello y que Dios os bendiga.

 



 

MANIFIESTO DEL DÍA MUNDIAL DEL SÍNDROME DE DOWN. 21 DE MARZO 2012.

 

Tengo síndrome de Down pero no estoy enfermo, sólo tengo un cromosoma de más. Por eso me cuestahacer algunas cosas.

Tómate tiempo para conocerme. Detrás de mis rasgos hay un ser humano único lleno de emociones yexperiencias. Aunque nos parezcamos físicamente, no hay dos personas con síndrome de Down que seaniguales.

Respeta mi espacio y mi intimidad, son importantes para mí.  

Tengo muchas cualidades y muchos defectos...  como tú.  

Si quieres saber algo de mi, habla conmigo primero. Me siento fatal cuando le preguntas a la gente cosasque yo debería contestar. Aunque sea un niño, también sé responder. Y si soy un adulto… no me tratescomo a un niño. ¿A ti te gustaría que lo hicieran?

Tener síndrome de Down no hace que esté siempre de buen humor ni sea simpático con todo el mundo.Si me ves feliz es que lo soy.   

Tengo amigos y familia, como tú. Pido respeto para mí y para ellos. Si me discriminas no sólo me hacesdaño a mí sino a todos los que me quieren y apoyan. Al igual que tú me gusta cuidarlos y hacerlos felices.  

Tengo sueños y proyectos que quiero realizar. Es posible que necesite un poco de apoyo para conseguirlo.Si es así, ayúdame.

Tengo derecho a equivocarme. Déjame hacer las cosas a mi manera aunque sepas que lo estoy haciendomal.

Me gusta estar informado de lo que ocurre aunque a veces me cueste entender lo que pasa. Las noticiasse dan de manera muy complicada.  

En el trabajo, dame una oportunidad para hacer las cosas por mí mismo. Tardaré un tiempo, pero prontote demostraré que soy un empleado eficiente y un compañero más al que también puedes contar tuscosas.  

Me gusta ir a la moda, vestir ropa bonita y sentirme atractivo. ¿Por qué nunca salen en los anuncioschicos con síndrome de Down? Yo me siento bien tal y como soy.  

Déjame elegir por mí mismo. Tengo derecho a tomar mis propias decisiones. Ayudame a decidir… si te lopido. No me manipules.

No me mientas. El engaño no me hace bien.  

Tengo sexualidad y me gusta disfrutar de ella. Me apetece lo mismo que a ti. ¿Te sorprende?

A mí también me gusta vivir con mis amigos o con mi pareja. No todos queremos vivir siempre en casa denuestros padres

NOS PREGUNTAN

Os dejo dos correos que he recibido por si alguien puede dar contestación a la información que nos solicitan.

 Hola José María:
 
He localizado este enlace
http://antiguosalumnosdominicos.blogia.com/2009/012201-teologia-en-salamanca.php  
al introducir en Google Alberto Valdueza
 
y la verdad me ha sorprendido no solo que aparezca él sino también alguno de los otros padres que estuvieron en la Universidad Laboral de Córdoba.  Hace 25 años que no se nada de Alberto, justo desde el día que se desplazó desde Santander a Valencia para oficiar mi boda.
 
Me encantaría saber algo de él.  Guardo muy buenos recuerdos de mi época de estudiante en dicha Universidad, justo cuando era director del colegio en el que yo estaba.  También estuvo allí Trapiello y Fernando.
 
Supongo que tiene que haber una forma de contactar con él.  Mis últimas noticias eran de las Caldas de Besaya en Santander, pero no sé si aún está allí.
 
Gracias.

FERNANDO RODRIGO TARIN fernando.rodrigo@ajxabia.org

 


Wyllmer Garcia Espinoa <wyllgaes@hotmail.com> ha escrito:

 

Deseo de ser posible me remitiesen la dirección electrónica de los Sacerdotes Manuel Batalla G. Angel Arnaíz Q. José Luis Burguets H. a lo cuales tuve el gusto de conocer en Nicaragua especificamente en el Grupo de Jovenes Critianos e la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, del Barrio Monseñor Lezcano en Managua, en los años ochenta, deseo compartir con ellos comentarios, actualizaciones y claro recuerdos de aquella romatica epoca de la historia de mi país.  Fraternalmente.

 


ME PESCÓ

ME PESCÓ

Elchivato de Ximo López Ros me ha pillado otro año fuera de la Furrielería pasándomelo pipa en las fallas de Valencia de trovatore matutino con mi ebúrnea mandolina. Ximo, ¿no te podías estar callado? ¿es que no puede uno salir de casa? ¿tiene algo de malo sacar mi mandolina a pasear? 

VIVA LA PEPA

VIVA LA PEPA

no, no me refiero a la Constitución de Cádiz de 1812, que también. Solo es que quiero felicitaros a todas las Pepas, Pepes, Joseses, chemas, padres, abuelos, besucones, pepitos, pepines, josefinas  y restos de vuestras familias.

Comparto con todos vosotros la felicitación que hoy me ha "regalado" mi hijo Alberto.

En ella me dice:

PAPA FELICIDADES

te quiero mucho siempre estas en mi corazon soy tu hijo que cumpla muchos mas eres mayor cuidate mucho que seas feliz y te queremos eres un padre feliz muchas gracias por todo el cariño mi padre y mi madre tiene dos hijos alicia y alberto ellos son de la familia cortes

FIN

PADRE

TE QUIERO

MUCHO

Yo nunca supe decírselo así de bien a mi padre.

Que tengáis un buen día de San José, os recuerdo, día de visitas.

VIENE UNA CHICA en el día mundial del síndrome de Down

VIENE UNA CHICA en el día mundial del síndrome de Down

Os traslado la información que nuestro compañero Chema Sarmiento ha publicado en su página con relación a la exhibición en diferentes ciudades de su-nuestra  película VIENE UNA CHICA en los próximos días con motivo del día mundial del síndrome de Down.

http://vieneunachica.es/ 

 Os animo a que acudáis a verla.

Ved en la fotografía a algunos de los actores de la película.


 

En torno a la próxima fecha del día mundial del sindrome de Down, 21 de marzo,  se ha orquestado la salida de VIENE UNA CHICA en numerosas ciudades del territorio nacional.

En función de las circunstancias, la exhibición de la pelicula se hará en los horarios normales de la sala, o puntualmente en las fechas y sesiones que indicamos a continuación. Es importante que tengáis en cuenta esto porque a veces se trata de una sesión unica o de varias sesiones pero sólo un día.

ARANDA DE DUERO

 VICTORIA RIBERA DEL DUERO

El día 27/03/2012. Sesiones de 18:00-20:00-22:00


BARCELONA

CINE ALEXANDRA

A  partir del 16/03/2012. Sesiones normales.

BADAJOZ

CENTRO DE OCIO CONTEMPORÁNEO

El día 19/03/2012. Sesiones de 17:30  y 20:15

BURGOS

CAJA BURGOS

El día 21/03/2012. Sesión de 20:00

CÁCERES

CENTRO CULTURAL CAPITOL

El día 21/03/2012. Sesiones de 18:00  y 20:30

CASTELLON

NEOCINES

Los días 21-22/03/2012. Sesión de 18:00 y los días 23-28/03/2012

DON BENITO

CINE VICTORIA

El día 20/03/2012. Sesiones de 18:00-20:00-22:00

LUGO

CINES CENTRO

Los días 20-21/03/2012. Sesiones de 18:00 y 20:15

MÉRIDA

CENTRO CULTURAL ALCAZABA

El día 20/03/2012. Sesión de 20:30

PALENCIA

CINES AVENIDA

El día 20/03/2012. Sesiones de 17:30 y 20:15

SEGOVIA

CINE CLUB STUDIO

El día 20/03/2012. Sesión de 18:30  ó  20:00

SORIA

CINE  REX

El día 21/03/2012. Sesiones de 18:15 y 20:30

VALLADOLID

TEATRO ZORRILLA

El día 21/03/2012. Sesión de 18:30

VIGO

PLAZA ELIPTICA

Los días 20-21/03/2012. Sesiones de 18:00  y 20:15

VITORIA

GURIDI

El día 21/03/2012. Sesiones de 17,30  y 20:15

ZAMORA

CINES VALDERADUEY

El día 21/03/2012. Sesiones de 17:30 y 20:15

P E N D I E N T E S DE FECHA

CEUTA

COMPOSTELA

ELCHE

MURCIA

SABADELL

SALAMANCA

SEVILLA

TOLEDO

VALENCIA

CARTA P. IPARRAGUIRRE

CARTA P. IPARRAGUIRRE

Marcelino Iglesias se preguntaba en la última parte del relato de los pecios de su memoria:

**Existen versiones encontradas sobre concesión de certificados de estudio con un año adelantado antes de nuestro caso, antes de 1967. Por eso me gustaría cotejar lo que nos ocurrió a Jesús Díaz Velasco y a mí con otros compañeros que abandonaron el colegio antes de acabar el curso o una vez concluido este, tanto ese año como en años anteriores. ¿Es cierto que se daba un curso más para equilibrar y no repetir el ya cursado o forma parte de la leyenda colegial, un apócrifo dominicano?

Josemari Sierra Tascón escribía en su comentario:

Algún día de estos, Marcelino, narrador exquisito y preciso de recuerdos que, gracias a ti vuelven a mi memoria, algún día, digo, enviaré a nuestro egregio furriel la carta que recibí del P. Iparraguirre cuando me marché yo del colegio allá por el año 1966. Yo quizá tuve más suerte y sólo tuve que repetir sexto y hacer la reválida de entonces, claro está.

Pues bien, Josemari nos envía la prueba documental (me asegura que sin ánimo de polémica) que le envió el P. Iparraguirre. Parece demostrar lo cierto de la sospecha de Marcelino y que la realidad superaba la leyenda colegial.

Pero jueces habrá con mejor criterio que el mio.

 


 

7 de Mayo 1966

Mi querido Jose Mª: Lo mejor es que te presentes cuanto antes en la Secretaría de Estudios del Instituto con la certificación de estudios expedida de aquí que creo que ya tienes. 

No lo recuerdo bien.

Y si no la tienes, como cumpliste con la escolaridad, y solo personalmente, por ayudarte, certifico los seis cursos y así solo te examinarás en Septiembre de 6º preparando literatura contemporánea y alguna asignatura más propia de 6º.

De lo que no puedo dispensarte es de la determinación del Consejo de 1200 - (200 por curso) ptas. para expedir el certificado. No esáa en mis manos y es una norma.

Si puedes venir el unes, es día bueno para mi a partir de las 11. y hablamos sobre el terreno.

Nada más. Mi slaudo. Te bendice.

Fr. Juan José Iparraguirre OP.

EL QUINTO AÑO

EL QUINTO AÑO

NO, no es el título de una película, es el recuerdo de que este dichoso, por lo de dicha, blog cumple los cinco primeros añitos. Ya empieza a ser un pequeñajo con buena letra, ya empieza a cantar, aunque alguna noche se sigue despertando y llora.

La foto que hoy os dejo es el puesto de mando, el despacho del furriel por donde tantos buenos y malos, más de los primeros, recuerdos fluyen cada día, imágenes perdidas, olvidos que duelen, rencores curados.

Como diría el poeta, y todo por 19 €urillos de nada.

Felicidades a todos.

P. URÍA, el fraile bueno

Mi modesta aportación al recuerdo del Padre Uría con el que empiezan y terminan los relatos de Marcelino Iglesias "EL FRAILE QUE SE PARECÍA A BÚSTER KEATON y otros pecios de la memoria", es este sencillo montaje que he hecho con las fotografías que tenemos en nuestros álbumes del Padre Uría, unas ya las conocéis, y otras me las ha enviado desde Guadalajara México su sobrina Gracy Alonso.

Para Gracy nuestras gracias y nuestro cariño para toda su familia.

UN ANCHO ESPACIO, UN LARGO TIEMPO (Marzo de 1956)

UN ANCHO ESPACIO, UN LARGO TIEMPO (Marzo de 1956)

Pese a que nos separó un largo tiempo y el espacio entre nosotros parecía infinito, aunque próximo en distancia, siempre recordé a Isidro como Cícero, el amigo bueno de mi hermano Andrés.

Hace unos días le envié esta fotografía fechada el 26 de Marzo de 1956, sospechaba que le conmovería ver desde el aire el esqueleto de nuestro colegio todavía sin vida.

Os dejo la fotografía original en el álbum EL COLEGIO.

Disfrutad de la visión y la lectura.

 


 

 

 

MARZO DE 1956

ISIDRO CICERO

 

Me dice Josemari que esta foto se obtuvo  el 26 de marzo de 1956.

Para esa fecha, la mi Marga acababa de cumplir dos añines, o sea que si la comparamos hoy con la nuestra nietuca Helena, Marga era más pequeña todavía. Si las comparamos por las fotos que se conservan de la una y las que frecuentemente le hacemos a la otra, parecen la misma niña. Son igual de lindas, tienen iguales ojos.

Valga esta introducción familiar para situarnos en el decurso del tiempo, o su transcurso o su permanencia, o su fugacidad, o su repetición. En medio del tiempo aparece una fotografía fechada como ésta y enseguida te ves impelido a  los cálculos como si la foto fuera un mojón entre dos huertos.

Para aquel 26 de marzo -si la foto se hizo el día 26, yo tengo las reservas que luego diré- Justino Blanco Villacé, José María Cortés Aranaz y Jesús Herrero Marcos eran ya granducos, eran mocitos de cinco o seis años. No seis años exactos, ni los tres por un igual: Josemari, cinco años, un mes y ocho días; Justino superaba los seis por un mes y tres semanas; Herrero, por tres meses y 26 días. Lo de Jesús Herrero tiene más fácil calculación. Porque si lleva el dulcísimo nombre que lleva, seguramente es debido a dos cosas: A ser de Palencia y a haber nacido en Año Nuevo. En Palencia el nomenclátor del calendario está por encima de cualquier otra consideración y el año nuevo conlleva llamarse Manuel por Enmanuel o Jesús por nuestro santísimo redentor que también ese día celebraba su santo.

Otro que también tenía seis añitos cuando entonces era Luis Carrizo Medina, mi amigo querido. Cuando Luis vea esta foto, señalará con el dedo el viejo santuario que aparece en el centro de la imagen antes de que lo tiraran y dirá: Anda, mira, 1956, por aquel entonces ayudaba yo aquí a misa. Porque ya sabéis que Luis vivía en la Virgen del Camino, como Quique ahora, mientras todos los que no éramos él, cumplíamos parecidos años y distintos meses y nos preparábamos cada cual en su pueblo, para cuando todo esto que se ve en la foto estuviera culminado y para la fecha de nuestro advenimiento al lugar, fecha definitoria, fundamental e indeleble en la biografía de cada uno.

 Y también dirá Luis Carrizo: Anda mira, esto fue en marzo, ¿no? Pues en mayo de aquel año hice yo la primera comunión aquí en este mismo santuario que ya no existe. Conserva Luis en Alicante el recordatorio – con la fecha- donde se dice bien claro que el niño Luisín Carrizo (sic) había recibido aquel año el pan de los ángeles en el santuario de Nuestra Señora del Camino. Por la Asunción o por el Corpus, que eso para los efectos da lo mismo.

Para aquel 26 de marzo, El Pitu ya iba a la escuela en Casorvida con los de ocho y Argüeso, en Llano, tres cuartos de lo mismo. Para entonces, hacía un año ya que Tuñón había perdido a su madre, no quiero ni pensar cómo pasaría el compañero el tramo desde 1955.

Y ese tramo era justo el tiempo que un reducido grupo de frailes dominicos llevaba viviendo en el espacio que se ha revelado en esta foto. No aparecen en la foto los dominicos, como tampoco aparece el rubio flequillo de Carrizo. ¿Veis cómo las fotos callan tanto como lo que dicen? Aquel grupín iba a devenir con el tiempo en la fuerza transformadora de este paisaje y sin embargo  no aparece en el paisaje. Nos consta, eso sí, que aquel grupín que no se ve, vivía ahí, tenía planes fundadores y transformadores de esto que se ve.

El 26 de marzo de 1956, a Bernardo Cuesta recientemente fallecido en Salamanca, aún le faltaban cinco meses para nacer, ya ves. Fue por San Bartolo de ese tan citado año cuando Bernardo aparecía en escena por la puerta de la derecha según se mira desde la platea de espectadores, empezando entonces mismo a representar en el Gran Teatro de este Mundo el papel de  Religión. Digo yo que sería ese papel el que traía asignado, porque fue el que representó. El Gran Teatro del Mundo años después iba a ser repetidamente programado allí para las grandes y tradicionales fiestas priorales, todo el mundo lo sabe; antes había que construir el teatro,  no el teatro del mundo, que eso ya lo había hecho don Pedro en el XVII, sino el teatro del colegio, que si bien os fijáis, no aparece todavía ni un ladrillo de él, ni siquiera las trazas aparecen el 26 de marzo de 1956.

Legalmente, en 1956 el grupo invisible de frailes tiene una consideración elemental y básica porque  es todavía una simple “casa” dominica y tendrá que esperar siete años, hasta 1963, para ascender a la categoría de convento con todas las de la ley. Todo esto ya nos lo ha explicado con pelos y señales Santiago Rodríguez y hacedme caso: Lo que diga Santiago Rodríguez en esta materia, en asuntos de arbitraje, como en muchas otras, va directamente a misa. Pues ya lo dice Santiago: cuando la foto y durante siete años más, el grupo de frailes no tienen la autonomía que tendrían más tarde; no pueden hacer elecciones de prior y, por el momento, hay uno de ellos a quien el provincial Segismundo Cascón ha encargado la supervisión y la responsabilidad.

Cuando en 1963 adquirieron esa madurez canónica que dice Santiago, ya andábamos nosotros por allí traduciendo a César, formando equipos de pirus y mascos para la liga del fútbol, cantando a Palestrina (algunos motetes) y encargándole a Perico, al que en León llaman Pajarín; a Manso, a Rescalvo y a Lobo, si yo no recuerdo mal, la misma tarea de monaguillo que en los tiempos de la foto venía desempeñando con rigor y solvencia Luis Carrizo. Con rigor, con solvencia, sabiéndose el confiteor de carrerilla y sin darle ni un trago a la vinajera, que Luis iba para deportista de fondo.

En cuanto pudo elegir prior, el grupo de frailes aprovechó la ocasión para votar la candidatura de fray Eulalio Calzón Ruiz, quien hasta entonces había sido el superior. Este religioso siempre ponía un punto después de la C y así recortaba lo de Calzón, Jaime Rodríguez Lebrato recortaba el Rodríguez poniendo el punto después de la R, ya se ve que los recortes no son sólo cosa de ahora. A aquel fraile, como también era de la Tierra de Campos, le pasó un poco lo que a Jesús Herrero. Miraron el almanaque, leyeron lo que ponía y no lo pensaron más. Si ponía Santa Eulalia, el niño se llamaba Eulalio. Era el 12 de febrero de 1913, así que cuando la foto ésta que me manda comentar Josemari, el Paulalio tenía 43 años, un mes y doce días.

Nosotros le conocimos en las dos fases, la de superior y la de prior. Aparte del auto sacramental de las tradicionales fiestas de su onomástica, un año se le cantaron con flautas unas letrillas en italiano macarrónico haciendo como que se le vacilaba. (A ver quién tenía huevos).

Il patre superiore,

Mi re do

Il patre superiore

Mi re do

Il patre superiore,

Non se fa l’eco.

Queremos ir de campo

Mi re do

Queremos ir de campo

Mi re do

Queremos ir de campo

E il se fa il sueco.

 

O muy parecido, que así lo entendí yo. Lo cual que yo me preguntaba quién sería el loco que quería irse al campo a mediados de febrero con aquella friura. Y por qué se pedía con tanta insistencia una tortura semejante. Desde luego, pensaba yo, para tales valentías, conmigo es mejor que no cuenten.

Alguien bien informado me explicó que aquella partitura de flautas la había traído de Roma el padre Cura entre muchos otros papeles y conocimientos que importó desde la ciudad eterna. Y eso ya se comprende mejor. Il superiore de Roma, donde el padre Cura se estuvo formando tan rigurosa como concienzudamente, seguramente no se llamaba Eulalio, su onomástica no sería en lo más crudo de febrero. Probablemente fuera en mayo, o en junio cuando la campiña del Lazio es más sensual y voluptuosa, nada que ver con la paramera leonesa en febrero.

Y especialmente aquel febrero, santo Dios, anterior a la foto. Teóricamente el 26 de marzo ya ha empezado la primavera, pero es un decir. Mirad la foto. Mirad, blancas, relucientes de hielo todavía, las orillas de la carretera de La Coruña, mirad helados los alcores, mirad las laderas escarchadas, nácar los tejados, los hierbatos congelados, los charcos sólidos como cristales. ¡Qué horror y qué casualidad¡ Porque precisamente aquel febrero de 1956 ha pasado a la historia por batir todos los records, por ser el más frío de todo el siglo XX. El hielo duró sobre la superficie de la tierra a lo largo de marzo, abril y hasta mayo; tanto que los pobres no sabían cuándo podrían soltar las ovejas a pacer ni para qué las iban a soltar. No sabían cuándo estaría el terreno para sembrar, ni para qué lo iban a sembrar, que es peor. No sabían si seguir muriéndose de asco en los campos, o aventurarse a la ciudad de una vez, con la plena seguridad de que tampoco en la ciudad iban a ser bien recibidos.

De aquel invierno hay fotos del Loira congelado. Y del Esla. En este aeropuerto de León, lo normal eran menos 10,4 grados; en los pueblos más altos de los Picos de Europa, menos 25, menos 32. En Villaba a donde no faltaba mucho para que se incorporaran Cirauqui, Barbería, Liaño, Barrado, Izquieta, Olano y  muchos otros, 15 bajo cero, San Petersburgo menos 35, Innsbruck menos 32. Siberia se había apoderado de la Europa del Carbón y del Acero, de los países con acuerdos preferenciales y de los países autárquicos. No lo puedo afirmar, porque no tengo el dato, pero estoy por apostar que la empresa constructora que nos hacía el colegio, no pudo trabajar durante aquel temporal. Y si trabajó la empresa, porque así lo exigieran los tiempos o las contratas, pobrecitos los encofradores, pobrecitos los albañiles, pobrecitos los peones de las hormigoneras y las carretillas.

Concentrad, os ruego, la mirada en el primer plano de esta foto de marzo, observad los dos pabellones que estaban construyéndose para nosotros y decidme si no os recuerdan dos vagones de un tren abandonado en medio de la nada. Como si el Transiberiano hubiera sido atacado por una banda de jinetes mongoles muertos de hambre en mitad de la estepa.  Como si la Companhia Internacional das Carruagens-Camas e dos Grandes Expressos Europeus hubiera abandonado estos vagones vacíos a la altura de Arévalo, para hacer más veraz el lenguaje cinematográfico cuando, andando el tiempo, hubiera que rodar las escenas más congelantes del Doctor Zivago.

Menos mal que aquel febrero del 56 no estábamos en León todavía, menos mal que el padre Eulalio todavía no era nuestro superior, menos mal que Santa Eulalia no era la fiesta, menos mal que nadie pudo tener la ocurrencia de reclamar un día completo de asueto en aquellos heleros.

Aquel día 26 de marzo del 56, en La Cepeda, Manuel Centeno tuvo que esperar todavía a que cayeran diecinueve hojas del almanaque para que llegara  –clandestino como siempre- el 14 de abril para cumplir él también sus propios cinco añitos. O quizá me equivoco y eran seis como los de Cortés y otros que han salido en esta crónica, espero que lo aclare. Me interesa mucho Centeno, la verdad. Y no sólo, como algunos maliciosos están pensando, por darme un homenaje de botillo que también, sino porque en una ocasión reconoció Josemari que otra foto gemela de ésta nos la había conseguido Manuel Centeno. Y yo he pensado: Pues si aquella la consiguió Centeno, esta gemela es posible que también.

La gemela, o melliza porque no son del todo iguales, una mira desde el norte y otra desde el sur, cualquiera de vosotros podéis recuperarla en la sección El Colegio de VER FOTOS/DOCUMENTOS como he hecho yo. Jesús Herrero primero y Luis Heredia a continuación pusieron en duda en su momento que la fecha aportada por el Furriel fuera la correcta. La fecha de aquella era la del 27 de marzo de 1956, ojo, un día posterior a ésta en cuya contemplación hoy estamos enfrascados. Las dudas de H y H venían motivadas por el año: “¿Cómo va a poder ser que las obras del colegio estuvieran tan atrasadas en el 56 como muestra la foto y que el santuario viejo aún esté en pie, si el curso primero que se inició allí fue el 57? ¿Realmente dio tiempo a terminarlo?”

Josemari  zanjó la cuestión con toda autoridad: Aquí pone 27 de marzo de 1956 y por tanto es el 27 de marzo de 1956.  La fecha está bien.

Sin atreverme a discutir la autoridad, lo que me extraña a mí – y espero que nos lo aclaren entre Centeno y Cortés- es ese ajetreo de safaris fotográficos por el aire. Quienquiera que hubiera tomado estas excelentes imágenes, ¿no pudo aprovechar el carrete del 26 para tirar también la del 27? ¿No pudo aprovechar el vuelo del 26 para fotografiar aquello desde el norte y desde el sur? ¿Qué fotógrafo había con tanta disponibilidad de celuloide, de queroseno y de tiempo como para volar un día y volver otra vez al siguiente? Tengo esas dudas.

He sabido que aquel 26 de marzo era lunes y por tanto el 27, martes. Pero es que además eran el lunes y el martes santos, de Semana Santa quiero decir, los que van seguidos del Domingo de Ramos. ¿No es más probable que el safari fotográfico se realizara en un único vuelo, aprovechando el Domingo de Ramos, que era día de fiesta? ¿No es posible que las fechas del 26 y el 27 escritas en las copias que estamos manejando se correspondan con otra cosa, por ejemplo fecha del revelado, de la copia entregada a los clientes, don Pablo en México, por ejemplo, Santa Sabina en Roma, vete tú a saber?

Y ¿por qué sospecho yo del Domingo? Porque he observado las dos fotografías detenidamente y he comprobado la absoluta inactividad que se ve en ellas. Es que no se mueve nada, no pasa ni un coche, ni un mal camión en la general de La Coruña. No hay ni un burro en los senderos. ¿Es que no había nada, pero nada que hacer? A no ser que unos minibultines que aparecen al pie de obra al microscopio sean en realidad oficiales de la construcción, que pudiera ocurrir; a no ser que hubiera huelga general, que eso ya te digo yo que no, aventuro que tenía que ser fiesta y aventuro para el vuelo fotográfico el Domingo de Ramos. Estaré no obstante a lo que digan Cortés y eventualmente Centeno.

Bueno, pero que el árbol, (¿dónde está el árbol?) no nos impida ver el bosque (el bosque, ja, ja, ja). Acabamos de decir que estamos en la Semana Santa de 1956. En los pueblos hemos tenido santas misiones de preparación. Apuesto a que los frailes que no aparecen en la foto se han partido el pecho por aquellos pueblos de Valdoncina y Maragatería predicando misiones y confesando a destajo, que antes de Pascua, la confesión general es obligatoria hasta para los hombres.

A Gusendos de los Oteros, podía haber llegado desde Corias el niño Maximiano Trapero para pasar las vacaciones con la familia, pero a lo mejor se quedó allá, al otro lado de los montes. El año que viene, cuando se abra la Virgen -los de León hablan así, con absoluta naturalidad- Trapero sí vendrá. Dejará el paisaje asturiano que tan profundamente le ha impresionado durante todo este curso y se incorporará al primero que se imparta en la paramera, que para él ya será el segundo.

Desde su más tierna infancia, Maximiano está fascinado por la Semana Santa de Gusendos, tanto como yo lo estuve con la de mi pueblo y vosotros con la del vuestro. La analizó, la estudió y a mí cuando estuvo por aquí me regaló un disco con las canciones de la semanilla. Maxi me ha recordado las sesiones de tinieblas, los miseseres en la iglesia, la prohibición de las campanas, las tocadas de matracas y carracas de los chiquillos por las calles, el rosario de la buena muerte del jueves y la procesión también de la buena muerte del viernes. Más adelante hablaré de una oscura y mala muerte que tuvo lugar aquel jueves santo de 1956, que caía en 29.

En el rosario de la buena muerte, se cantaba:

 

La juventud más lozana

¿qué se hizo?, ¿en qué paró?

Todo, el tiempo lo deshizo

 

Danos, Señor, buena muerte.

Por tu santísima muerte.

 

El día de pascua, como en Gusendos, no tenían Resucitado como en León para la procesión "del encuentro", sacaban al Niño Jesús que se encontraba con su Madre toda vestida de luto. Me lo ha contado Maximiano hace unos días.

Supongamos que tengo yo razón y las fotos se hicieron el Domingo de Ramos. Entonces coincidió con esto que cantaban en Gusendos, en mi pueblo y en otros muchos al menos de la diócesis de León:

Jesús que triunfante entró

Domingo en Jerusalén.

 

Supongamos que el vuelo fue el lunes 26. La semanilla para aquel día tenía previsto lo siguiente:

Hicieron allí la cena,

Lázaro y Marta asistieron

y María Magdalena,

Supongamos que fue el martes 27. Para el martes santo, lo establecido era

Martes Santo se juntaba

en la casa de Caifás

la gente vil y malvada.

Cabe suponer que el miércoles no fue lo de la foto, pero la semanilla relataba:

Miércoles Santo salió

Judas con falsos intentos.

 

Aquella Semana Santa de 1956, El globo rojo, que nosotros vimos en el colegio años después ganó el óscar. En las ciudades se estrenó Los Diez Mandamientos, cuyo cartel anunciador reprodujo aquí Justino con Daniel Orden en el papel de faraón y Javivi en el de Moisés, esgrimiendo las dos tablas con los mandamientos en arameo. Francisco Coello, leía sin parar revistas de Arquitectura, comprobando que el Aquinas de Madrid, toda una modernez, se llevaba el premio nacional. Don Pablo Díaz en México alternaba sus visitas a la Torre Latinoamericana que se acababa de inaugurar y a la nueva Guadalupe del Tepeyac, sin dejar de pensar en su propio proyecto para beneficio de todos nosotros.

Para el jueves santo la semanilla tenía esta canción:

 Antes de haber comulgado 

a todos sus pies lavó 

también a Judas malvado 

un sermón le predicó  

mas poco le ha aprovechado. 

Aquel jueves santo era el día 29 de marzo, habían pasado tres o cuatro días desde esta foto. El príncipe Juan Carlos, que hoy es el rey de España y entonces era un cadete de 18 años de la Academia Militar de Zaragoza, estaba de vacaciones. Salió de los oficios del jueves santo con la familia y una vez en Villa Giralda, donde su padre don Juan estaba exiliado, le metió una bala en la frente a su hermano Alfonso de Borbón y Borbón dos Sicilias, de 14 años. En Portugal donde este suceso ocurrió, no lo sé, pero aquí en España aquel día se llamaba Del Amor Fraterno. Fue el acontecimiento más relevante de aquella semana santa de cuando la foto, aunque, como no salió foto ninguna, nadie se enteró.

Y bueno, nada más. La que yo decía: Valgan estas consideraciones para situar la fotografía aérea en eso que llaman el decurso del tiempo, o su transcurso o su permanencia, o su fugacidad, o su repetición.

La foto ésta, como su gemela, produce el morbo de contemplar lo que nunca vimos, como un día escribió Vibot; de contemplar  “la gestación de la inquietante maquinaria arquitectónica en la que nos “formaron” y que nos unió para siempre. El nido amado y maldecido”.

 Antes de cerrar la sesión y enviar a Josemari esto que he escrito, me he levantado de la silla porque he notado cierta pesadez en las piernas. Luego he buscado en la estantería otra cosa de cuando la foto de 1956, que sabía que sabía que estaba allí. Era el Áspero mundo. Vuelvo a sentarme, vuelvo a mirar la foto del 26 de marzo, y copio estos versos que tienen los mismos años que ella.

Para que yo me llame Ángel González,

para que mi ser pese sobre el suelo,

fue necesario un ancho espacio

y un largo tiempo.

 

Que es lo mismo que me pasa a mí. Un ancho espacio, un largo tiempo ha sido necesario para que a mí me llamen Cícero y para haber podido en esta vida pesar un poco sobre el suelo.

Vista de esta manera, me ha conmovido hasta la blandura poner los ojos sobre el áspero paisaje de la fotografía del 26 de marzo de 1956.

NOVICIOS EN SAN PABLO (Palencia)

NOVICIOS EN SAN PABLO (Palencia)

Fernando Alvarez, relacionado por temas laborales y comerciales con mi hermano Froilán Cortés, le ha entregado estas fotografías del año 1953, tomadas en el noviciado de San Pablo de la ciudad de Palencia

Os dejo los comentarios del propio Fernando:

En la foto de la cabecera son novicios el da la izda. es mi hermano

 

son mis dos hermanos mayores, el fraile se llamaba Fray Muñiz.

 

es la profesión de  Fray Muñiz

novicios el día de la profesión el del centro es mi hermano.

CAMPAMENTO EN LA VECILLA (León)

CAMPAMENTO EN LA VECILLA (León)

Mi compañero querido y tocayo Josemari Sierra Tascón nos empieza a concretar datos referidos a las fotografías del campamento. Nos despeja la primera duda: ya sabemos que corresponden a la Vecilla.

¿Estamos de acuerdo?


Querido tocayo. Esta fotografía que ahora te envío acabo de tomarla desde la finca de mi casa. Es la Peña de Valdorria. Si la comparas con la primera de las tres que te envió Hipólito Fraguas creo que estaremos de acuerdo en que la peña es la misma tomada desde sitio distinto. Supongo que desde La Cota (en la actualidad, Camping "La cota").
Un abrazo.
José Mª Sierra

GIMNASIA, CAMPAMENTO

GIMNASIA, CAMPAMENTO

Estas fotografías que hoy os dejo me las envía Hipólito Fraguas. No sé ponerles ni fecha ni lugar (¿campamento en Villamanín, en la Vecilla?), espero que alguno de vosotros pueda poner el pie que corresponda.

Coloco estas tres fotografías en el álbum POR LOS CAMPOS.

EL FRAILE QUE SE PARECÍA A BÚSTER KEATON y otros pecios de la memoria (y VI)

EL FRAILE QUE SE PARECÍA A BÚSTER KEATON y otros pecios de la memoria (y VI)

Esta sexta y última parte del relato de los pecios de la memoria de Marcelino ha sido con seguridad la que más me ha conmovido (el tímido de Marcelino me dice que teme que los amables lectores de este blog nos hayamos cansado de tanto pecio).

¡Cuántos reproches me hago ahora que ya soy sesentón por no haber sabido leer en los rostros infantiles de mis compañeros, os quiero tanto, sus sufrimientos, decepciones y desencantos de quienes os íbais sin explicación, expulsados sin compasión de aquel Colegio Apostólico del que, dice Marcelino, desconocía su significado, y que volvíais escondidos a examinaros, casi a mendigar un certificado escolar porque no érais aptos para la vida dominicana! ¡no teníais vocación!

¡Coño, ni yo!

Sentimiento de una memoria, aunque ya quebradiza, aún emocionada. Pero era un niño...

Para finalizar los pecios de Marcelino, yo también recuerdo al fraile delgado, cariñoso, santo, un fraile bueno, el Padre Uría... inolvidable Padre Uría, aquel organista bondadoso que se parecía a Búster Keaton, y las tres lecciones que Santos S.Santamarta aprendió eficazmente de él (Fernando, prometo esforzarme en la tercera):

  1. Se ha de ser honrado
  2. Los pillos se exponen a la vergüenza de ser pillados
  3. Es muy conveniente saber matemáticas

Amigo Marcelino, gracias por "volver" a compartir con nosotros la parte de tu vida que compartiste con nosotros.

el furriel.


 

El fraile que se parecía a Búster Keaton y otros pecios de la memoria (y VI) 

  • Crisis y abandono
  • Decepción
  • Piscina: desolación y ruinas
  • Regreso al Santuario

 

Crisis y abandono

De nuevo me dispongo a recorrer el pasillo: parece quebrarse, dilatarse y, por uno de esos caprichos de la fantasía, alargarse y alargarse, perderse en punto oscuro. Y ahora siento de nuevo frío. Frío y miedo. Miedo difuso que eriza la piel, que parece adentrarse y adentrarse, hasta el punto de apoderarse de tu interior: parálisis. El miedo puede paralizar, anonadar. Ese miedo que nos inculcan, que braman en sus sermones, en sus continuas reprimendas en la capilla, durante los ejercicios espirituales, en las confesiones. Esas confesiones que estás a punto de saltarte, de ya no confesar durante los últimos meses de tu estancia aquí, de algunos días ni siquiera comulgar, de quedarte en tu puesto en el banco; haciendo manifiesta ostentación de tu deseo de huir, de dejar aquel agobio… Y así durante tres o cuatro meses de 5º. Sensación de asfixia: eso recuerdas. El ahogo, el ya no poder ni respirar: ¿Qué hago aquí? Resuena aún la voz temblorosa del adolescente que se hace con insistencia la pregunta.  ¿Dios? Ya no le sirve el infantil, el de estampita ingenua. Ya duda. Ya entonces aquel cómodo dios dejó de interesarle, dejó su hueco a la consciencia asumida: la nada. Y la vida apenas un fragmento de luz entre oscuridad y oscuridad. Esa duda que poco después, alguna lectura mediante, se diluirá como azucarillo en el café.

De nuevo se instala en el recuerdo el miedo. Miedo y frío. Y su compañera la culpa adueñándose de tu ser, calando hasta los huesos. La pegajosa culpa extendiendo sus tentáculos y posando su liga viscosa en todo tu cuerpo. Miedo. Huele a miedo en los dilatados pasillos, en los flácidos pasillos que se alargan y alargan distorsionados, sinuosos, tal que un cuadro surrealista pintado por De Chirico, por Dalí…

Iba a regresar a mi pueblo que no estaba en una ladera sino en el valle, entre la pena y el abandono como triste compañía: qué será de mi vida, qué será, si sé mucho o no sé nada, se verá y será, será lo que será. Esa canción —o mejor: su contenido— resuena (o lo hace al menos ahora al rememorar aquellos sentimientos tan intensos) punzante en mi vértigo existencial, se acopla como guante a la incertidumbre de aquel adolescente perdido en sus dudas, ese muchacho que había de sufrir una dura adaptación. Una adaptación que pronto se traduciría en el lenguaje: en primer lugar, sustituir jobar —cómo se reían de mí cuando se me escapaba— por joder y masturbación por hacerse una paja; y echar un polvo y su significado; y las chicas, más que guapas o feas como hasta entonces, estaban buenas o no, y entonces eran un ferrote o un callu; y oía que tal muchacha o tal otra estaban sordas. Y es que no me enteraba de nada: a mí me parecía que oían perfectamente; el pazguato de mí ignoraba que la expresión significaba que se dejaban meter mano... No obstante, al recordarlo hoy, cuando el trayecto del camino me indica que el recorrido que queda atrás es mayor que el aún por andar, con nostalgia se cuela de rondón una vez más esa letra de nostalgia elegíaca: Qué tiempo tan feliz,  que nunca olvidaré y la canción alegre del ayer…

 

La foto del libro de escolaridad, de septiembre de 1967, cinco meses después de haber abandonado el colegio refleja  la imagen del Marcelino de entonces. 

 

 

Decepción

Dejo que la memoria fluya, que rescate esos momentos últimos: hacer precipitadamente la maleta, desprenderse de cuanto no cabía en ella, cedérselo gustoso a algún compañero. La noche, con alguna conversación acallada, puro murmullo de despedida, dio paso al alba. De nuevo agitación, despedidas discretas: una mezcla imprecisa de alegría y pena, de nostalgia difusa. Mientras la mañana comenzaba su fluir mecánico, Jesús Díaz Velasco y yo (unidos por lazos familiares y confidentes durante meses), descendíamos nerviosos, acarreando con nuestro modesto equipaje, en dirección a la parada de autobuses Fernández, próxima a la “Confitería Laiz”. Atrás quedaban casi cinco años, tantas vivencias, tantos sinsabores pero también tantas alegrías, y un bagaje inestimable del que sigo agradecido: cuanto allí habíamos convivido, cuanto allí habíamos aprendido.

El abandono había estado a punto de materializarse en las vacaciones de Navidad. Cierta resistencia familiar, la necesidad de acabar el curso motivaron que la decisión fuera aplazada. Pero el regreso se hizo penoso, los días inacabables: ¿qué hacía allí? Comencé entonces un pulso con el P. Cura quien estaba convencido —o al menos esa era su posición dialéctica— de que se trataba de una crisis pasajera, que había que resistir, que me entregara confiado a la protección de la Virgen, que la vocación era un don por el que había que luchar… Como quien oye llover.

Por fin, el 19 de marzo (día de visita por ser esa señalada festividad) acudió a mi llamada mi padre. Le conté el caso durante la comida, me escuchó y me dijo escuetamente:

—Viniste libremente, tú tomaste la iniciativa. Y del mismo modo puedes dejarlo.

No tengo constancia de que ese día mi padre hablara con el P. Cura ni con ningún otro fraile. O tal vez sí: nunca se lo pregunté ni nunca me contó nada. Lo cierto fue que, semanas después, ya mediado abril, coincidiendo con el final del segundo trimestre, el P. Cura nos llamó una tarde y nos dijo que podíamos hacer las maletas. Quiero recordar que hablamos de convalidaciones, de que por correo y pago de las tasas (1000 pesetas) se nos enviaría el certificado de estudios. Tengo la certeza de haber interpretado (pero la memoria puede no ser ecuánime, puede haberse ofuscado) en las conversaciones de los dos o tres últimos días que se nos enviaría con notas también de 6º: de ese modo se paliaría el perjuicio, no perderíamos curso.

Una vez en el mundo, lo cierto fue que, entretanto, mientras esperaba la llegada del certificado para convalidar estudios, nos permitieron asistir como oyentes a clases de 5º en el Instituto de El Entrego. Y así pasó mayo, expectantes. Un día de junio —de improviso, sin que antes se nos hubiera dicho nada al respecto— nos llegó por carta certificada la convocatoria para examinarnos de 5º, exámenes finales, sin más explicaciones. Un jarro de agua fría. Explicaciones o aclaraciones que nunca se nos dieron y que yo, atrapado por las circunstancias y en clara desventaja, nunca pude reclamar. Hasta hoy.

Fue una estancia breve, unas dos horas, aséptica y distante en el trato: Extraña sensación de estorbar, de apestado… Y recordé la insistencia con que durante meses el P. Cura había tratado de convencerme para que no abandonara, para que confiara en que fuese una crisis pasajera, que me encomendara a la Virgen, que me acogiera esperanzado a su ayuda… Y ahora, aquel adolescente que había aterrizado en espacio ajeno, era tratado con frialdad, con recelo incluso… Aquel adolescente sensible hubiera necesitado una palabra de ánimo, una pregunta interesándose por cómo le iba en la vida… Y se encontró con un profesor severo aunque justo, el P. Box, quien me examinó de Matemáticas y de Química: allí me veo —tras una noche en vela, un madrugón y la inquietud por el viaje, por la prueba, por el reencuentro— cohibido en aquella aula conocida, con la tiza en la mano temblorosa procurando responder con acierto a las fórmulas y problemas planteados. Quiero recordar que el examen fue un fracaso en Matemáticas y aceptable en Química (supongo también que la nota que luego figuró en mi expediente —5 y 7´5 respectivamente— tuvo en cuenta la media mantenida durante los dos primeros trimestres del curso —9 en Matemáticas y 8 en Ciencias Físicas, tal como figura en los boletines de notas que conservo), que apenas completé con acierto algunas fórmulas, alguno de los problemas. No guardo ningún otro recuerdo sobre aquel examen final al que hubimos de acudir si queríamos obtener el certificado de estudios. Supongo que fue rutinario, que salí airoso de las pruebas en las otras asignaturas. O al menos así lo registraron las notas recibidas un mes después.

Hasta el orden de los apellidos le cambiaron en el certificado

Y no digo yo que hubiera sido justo un paripé de examen: no, de ningún modo. Pero lo que sí hubiera esperado una vez concluida la prueba era una palabra afectuosa, un qué tal te va, dónde estudias, ¿estás bien ahora?* Al entonces director de la Escuela Mayor, al P. Cura —que lo había sido también de la Escuela Menor y que siempre se había mostrado paternal y afectuoso conmigo— ni recuerdo haberlo visto después del distante saludo de recibimiento. Nadie —excepto algún compañero con el que casualmente nos topamos— se interesó por nosotros, por cómo nos iba… Tampoco nadie, excepto de nuevo unos pocos compañeros que encontramos en el camino, se despidió de nosotros, tal vez Pepe al vernos cruzar el dintel nos hiciera un gesto de despedida a la entrada de la portería. Tal vez. Y solamente hacía dos meses que habíamos dejado el colegio, un día claro pero frío de abril…

Por delicadeza y respeto, por los cinco años de convivencia, hubiera esperado una charla privada, una explicación de por qué no había sido posible evitarnos el trámite del examen final (ya no digo la trampa de adelantar notas del curso siguiente** para subsanar la pérdida de un curso en la convalidación) convocarnos a examen final en plazo (en mayo, por ejemplo) y, de ese modo, hubiéramos podido convalidar cuarto y hacer el examen de reválida en junio, y no tener que esperar a septiembre: recibí el certificado de estudios el 26 de agosto, casi dos meses después de haberme examinado. He de contaros que sí que aprobé la reválida en septiembre, que repetí con éxito 5º (en la modalidad de Ciencias: 7, tanto en Matemáticas como en Química) como alumno libre; que en 6º (aunque mis notas del primer trimestre — 9 en Física y 7,5 en Matemáticas— eran muy buenas, en el mes de febrero me cambié a Letras: había decidido —presuntuoso pero convencido— ser profesor de Literatura)  y en PREU ya fui alumno oficial en el instituto de El Entrego.

Recuerdo que tanto Jesús como yo abandonamos el colegio con un suspiro de alivio, sí, pero también con un nudo en la garganta: me apetecía echarlo a gritos, pero me contuve, tragué mis lágrimas y se comenzó a fraguar —he de reconocerlo— un rencor sordo. Un punto de rencor —ya hace mucho superado— que hoy he rescatado como pecio de esta memoria sosegada. Un pecio de frustración que quizá hayan experimentado también otros compañeros en circunstancias similares. Tamizado hoy por el paso de tantos años ya, me queda la vaga sensación de que (mientras el tren descendía Pajares como una oruga sinuosa que se adaptaba al terreno, que entraba y salía de la luz a la sombra —pura metáfora sin duda—) acababa de salir de un túnel tenebroso de prohibiciones, premios y castigos, que ahora debía suplir esas referencias por otras, no sabía todavía cuáles ni cómo."

Porque, en efecto, en el mundo al que volvíamos, fuera de aquel recinto vallado, nos aguardaban otras pruebas de adaptación, un mundo al que habíamos sido ajenos durante cinco años nos iba a recibir con otros colores, otra música, otras normas territoriales y de comportamiento: en fin, un duro aprendizaje para la vida del exterior en que los de tu edad te sacaban cinco años de experiencia. No, nadie nos preguntó por cómo nos iba en la vida, en los estudios. Y bien que lo sentí en su día y bien que lo sigo lamentando hoy, casi 44 años después, cuando aún pervive algún rescoldo en interior de aquel tiempo de incertidumbre y búsqueda que nunca olvidaré.

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* Sí, ya sé, ya sé, claro que sí, cómo no reconocerlo: La llegada del P. Box al colegio trajo un aire nuevo no sólo al enfoque riguroso de las asignaturas de Ciencias, sino también a sus modos y maneras de enseñar. Pero yo recuerdo con especial agradecimiento las presentaciones tan ilustrativas de películas memorables. Y, en fin, lo que tiene de caprichosa la memoria es que me parece estar viéndolo en este momento: dando pasos a zancadas —acaso por timidez—  de lado a lado del escenario mientras hablaba sobre actores, sobre la trama o sobre algún aspecto técnico; me acuerdo muy en especial de la inolvidable tarde en que vimos  El hombre que mató a Liberty Valance, refiriéndose incluso a ese secundario gordinflón y panzudo con voz de pito que hacía de sheriff: ¿os acordáis, compañeros?, ¿ te acuerdas tú, Fernando Box?).

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**Existen versiones encontradas sobre concesión de certificados de estudio con un año adelantado antes de nuestro caso, antes de 1967. Por eso me gustaría cotejar lo que nos ocurrió a Jesús Díaz Velasco y a mí con otros compañeros que abandonaron el colegio antes de acabar el curso o una vez concluido este, tanto ese año como en años anteriores. ¿Es cierto que se daba un curso más para equilibrar y no repetir el ya cursado o forma parte de la leyenda colegial, un apócrifo dominicano?

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Piscina: desolación y ruinas

De regreso al santuario, en el centro de las dos partes simétricas, gemelas, que constituyen el colegio, está la piscina. Cierro los ojos y veo: cuánta alegría desbordada, qué escape para tanta energía acumulada, reprimida. Así recuerdo el balsámico efecto de nadar en la piscina, de los juegos y aguadillas entre risas y gritos, de las improvisadas carreras, de los desafíos. Decido detenerme un momento, echarle un vistazo. ¿Qué ocurre? ¿Por qué tanta expectación? ¿Es día de competición? ¿Estamos celebrando las olimpiadas? Ahora veo a quienes salen del agua, a quienes palmean en la espalda; a uno de ellos lo aplauden con entusiasmo: es, sin duda, el ganador de la prueba: ¿Arrúe, Andrés Cortés, Carlinos Bañugues? No creo engañarme con esos nombres, todos ellos muy buenos nadadores, a no ser que alguien me corrija.

Carlinos Bañugues sentado, Marcelino mira a la cámara a la puerta de la Recreación.

Interrumpo la ensoñación, abro los ojos; la delicada luz lunar me permite entrever un paisaje desolador: ruinas, abandono… Ahí estaba la piscina, el hueco de la piscina ahora cubierto de escombros; esa piscina nuestra que recientemente ha sabido glosar entrañablemente nuestro compañero Carlinos Bañugues. Ese espacio de agua y juego marcaba, llegado junio, la proximidad del final de curso, de las vacaciones anheladas: alegría desbordada, expectativas de respirar libres lejos de allí, de aquel encierro.

 

Y bajo los escombros —esa losa mortuoria, fruto del abandono y la desidia— tantas ilusiones, tantos días gozosos de sol y juegos, de competición… Y también de sacrificio, de castigo, de crueldad incluso: todos recordamos días en que tuvimos que zambullirnos en el agua a punto ya de congelarse, algunos recuerdan que con partes ya cubiertas por una fina capa de hielo… Se trataba, cómo no, de curtir nuestros cuerpos, de alejar de nosotros todo atisbo de molicie…

 

 

 Regreso al Santuario

 

 

El templo está en penumbra. Silencio acunado por el son monocorde de alguna creyente que, en actitud de pío recogimiento, continúa bisbiseando sus rezos. Sigo dudando sobre por qué o para qué he regresado. De pronto, sonaron de nuevo intensos, profundos, los acordes del órgano. Me giré, miré en el coro y allí no había nadie. No, no había nadie. Cerré los ojos y la memoria comenzó a escuchar, a rescatar del olvido pecios del pasado: allí se alojaban inolvidables, intactos, prestos a ser recuperados los acordes profundos, arrancados a las entrañas del órgano por aquel fraile que se parecía a Búster Keaton. Pero hoy no, en ese momento no había nadie tocando el órgano; no se trataba sin embargo de un nuevo maese Pérez. No obstante, sonaban sus acordes que apreciaba agradecido mi oído zapatilla; esa música sonaba en mi interior —y mi interior no es zapatilla—, esa música apasionada acompañaba mi recuerdo de aquel organista bondadoso que se parecía a Búster Keaton. Rememorando sus gestos, oyendo en interior el arrebato de su interpretación, siento calma, placidez. El frío es amortiguado por la calidez del recuerdo, por la tierna sonrisa triste de aquel fraile bueno.

 

El Padre Uría, aquel organista bondadoso que se parecía a Búster Keaton

 

 

 

Supe, al fin, por qué había vuelto. Cierro los ojos y veo. El espíritu se remansa ante la bondad y la belleza, esos pilares de la vida.

 

 

 

 

Marcelino Iglesias

Fray José María García Trapiello

Fray José María García Trapiello

Me ha regalado Isabel, mi "santa", el libro IGUAL QUE CEREZAS (o el desván de las palabras) escrito por mi compañero del 61 Josemari G.Trapiello. No me resisto a enseñaros "su vida" tal y como la ha descrito en la solapa de dicho libro.

En él estoy aprendiendo el significado de palabras leonesas de uso popular como trafullar, pijayo, gelimbrono, enguarina, esgarra pellejo, afincia, etc.

 

 

JOSE ANTONIO DE SANTIAGO

JOSE ANTONIO DE SANTIAGO

Como suele pasarnos con cierta frecuencia en estos últimos años tras el reencuentro de Octubre de 2007, personas conocidas de León con las que con frecuencia nos cruzamos, se nos confiesan compañeros del Colegio de la Virgen del Camino.

Es es el caso de José Antonio de Santiago, compañero del Colegio a quien véis fotografiado entre casi la totalidad del GL.

Nos oyó cantar en una fiesta familiar y nos siguió como si lo hubiese hecho toda su vida.

casi 64 y con CACHA

casi 64 y con CACHA

Supongo que solo la usas para el posado de la fotografía y que no la utilices para sacudirnos como nos sacudes. O, ¿no será el cetro de los dominios  de Casorvida?

Muchas felicidades y que cumplas todos bien, con salud y prietas las carnes, aunque sea con dos días de antelación.

Tus campañeros y además amigos te felicitamos en tu cumple, amigo querido.

Melchor Gutiérrez expone en Medina del Campo

Melchor Gutiérrez expone en Medina del Campo

Os dejo la información que publica La Crónica de León en su sección de Cultura en la que nos anuncia la exposición en Medina del Campo de la prolífica obra de nuestro querido y admirado compañero Mélchor Gutiérrez.

Desde aquí, amigo Melchor, artista,  te enviamos nuestros buenos deseos, te deseamos una salud renovada y acepta nuestro mejor abrazo.

Os recomiendo que visitéis su página.

http://sanmartinescultores.blogspot.com/


 

La cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno tiene varias obras del leonés.


El imaginero leonés Melchor Gutiérrez.


El arte multidisciplinar de Melchor Gutiérrez, artista leonés pero afincado en Palencia, se podrá disfrutar hasta el próximo 25 de marzo en una exposición que acoge la localidad vallisoletana de Medina del Campo, como antesala a su Semana Santa. Este artista por “hobby”, tal y como reconoce, aporta “un soplo de aire fresco a la escultura sacra de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI”, según indicó Enrique Gómez, comisario de la muestra, que aúna más de 30 obras de Gutiérrez, las más representativas de su trayectoria. Estas obras se encuentran repartidas por Daroca (Zaragoza), El Paular (Madrid), León, Madrid, Navalcarnero (Madrid), Oviedo, Palencia, Tarragona, Valencia, Valladolid o Zaragoza, lo que evidencia lo prolífico de su trabajo y el reconocimiento que le tributan muchas cofradías españolas.
Melchor Gutiérrez San Martín se inició en el mundo del arte sacro junto a su mujer, Ana Redondo, de la mano de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno de León, a la que regalaron su imagen mariana titular en 1979: un palio de guadamecí, es decir, cuero repujado y policromado realizado por ambos. De entre las piezas realizadas en cuero repujado destaca un gran cuadro sobre la Iconografía de Cristo en el Arte, que representa los modos de ver al Señor desde el estilo románico al actual y personal del artista. En este apartado de obras realizadas en cuero repujado se incluyen los modelos de los paños del trono de la Dolorosa de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno de León; otro modelo de un paño del paso de la Crucifixión de la misma cofradía; y uno más de un paño del paso del Cristo de la Redención de León. Completan esta exposición una imagen de la Virgen de la Soledad, la última creación del artista, junto a la que se pueden ver diferentes bocetos, dibujos, y varios estudios de distintas cabezas de imágenes ya realizadas.

 

http://www.lacronicadeleon.es/2012/02/26/leon/melchor-gutierrez-expone-su-prolifica-obra-en-medina-del-campo-141780.htm

LA BULA

LA BULA

Como ya ha habido algún mal pensado que, dudando de mi palabra, ha escrito en el artículo anterior "...me han llamado de la oficina del señor rouco varela diciendome que le han sido sustraidos un monton de documentos sobre una bula de botillos o algo asi por lo que me da la impresion de que pecasteis de pensamiento,palabra pero no de omision asi que ya estais toda la cuaresma haciedo penitencia de las gordas y sin probar el prieto picudo hasta nueva orden..", pues aquí os dejo el orginal de la bula para que no haya la menor duda de que nos comportamos en la mesa del botillo percebero tal y como mandan los cánones y que en momento alguno dejamos de ajustarnos a los preceptos establecidos en dicho documento ni extralimitarnos en los privilegios a tal fin concedidos por la Gracia señaladísima recibida, que no sustraída, cumpliendo todos vivamente sus exhortos.

Os la dejo el documento en la carpeta VARIOS para que comprobéis su autenticidad.

Leedla detenidamente y comprobaréis que no hay manipulación alguna.