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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

FOTOS Y DOCUMENTOS

LA CURIOSA HISTORIA DE UN LEONÉS

que he extraido del artículo que Ana María Ferrín, autora del libro el Tacto y la Caricia, publicó en su blog GAUDÍ Y MÁS... el 1 del pasado mes de Julio. Al final también os dejo el enlace a su blog.

 


 

SUBIRACHS, LEÓN Y LA CERVEZA "CORONITA"


Hoy, con un click del abridor, el peregrino que reposa ante el  Santuario de la Virgendel Camino en León, destapa un botellín de cerveza Coronita y el contenido borbotea por el gollete en forma de espuma, conteniendo infinidad de burbujas.

El andariego no lo sabe, pero con su gesto un hilo invisible está uniéndolo al templo y al promotor y mecenas que lo  financió, Dº Pablo Díez Fernández (1), antiguo fraile dominico que colgó los hábitos y un día de 1909 se embarcó rumbo a Méjico con las ansias de todo emigrante por labrarse un futuro mejor.

Del libro El Tacto y la Caricia. Subirachs, de Ana Mª Ferrin. 2011

Dº Pablo Díez Fernández (C.G.M.)


                                     Díez empezó como contable en una panadería y en 1926 contando 42 años ya estaba situado en un alto puesto directivo de la empresa cervecera Modelo haciéndose evidente que era un hombre de suerte, porque en ese mismo año dos circunstancias harían que el grupo emprendiese el gran despegue al ser lanzada al mercado la cerveza Coronita(2)Primero, por ser una bebida de cuidada elaboración, ligera, muy clara y con la novedad de ir envasada en una botella transparente que facilitaba la visión de su limpio contenido. Al éxito del producto contribuiría la reforma del Reglamento de Bebidas Alcohólicas, decretando que se incluirían en ese apartado todas las que superasen los 5 gº de alcohol. Con sus 4,6 gº,Coronita escapaba de esa denominación situándose en un lugar de privilegio administrativo y social.

Sorprende saber que cuando Pablo Díez decidió financiar la construcción del nuevo santuario de León en clave de vanguardia, el empresario contaba setenta y tres años.
 

Sin embargo, pese a su edad no se decantó por levantar un edificio conservador, orgánico. Igual que había apostado en sus negocios por abrir nuevos campos, cuando le llegó el momento de elegir un estilo arquitectónico para el templo, Pablo Diez dio preferencia a una línea renovadora, desestimando el proyecto presentado por el arquitecto diocesano Juan Torbado, más clásico, decidiendo que lo hiciera el arquitecto jienense Francisco Coello de Portugal que por esos días se encontraba preparando su ingreso en la Orden de los Dominicos. Y aprobando el proyecto de Subirachs aún cuando en varios medios se producían debates cuestionando su modernidad.


Santuario V.Camino. Puerta de San Froilán. (F.Bedmar)


                      En cuanto a la obra del escultor Subirachs en el santuario, sin duda una de sus intervenciones más populares es la puerta dedicada a San Froilán en la fachada lateral derecha.


                      El santo fue obispo de León en el siglo IX y es el patrón de la ciudad. Situada a la izquierda, la imagen más bien parece estar tallada en la misma puerta que acoplada, por la suavidad que presentan sus perfiles, redondeados, gastados por la continua atención de los paseantes,  en especial las mujeres que pasan sus manos por el rostro del santo invocándolo para que les consiga un buen marido (3). Al comentárselo a Subirachs, me dijo con satisfacción: ¿No es ese el sueño de todo escultor? El sueño más espectacular de una imagen es que llegue a realizar milagros.




Un vaciado cuenta la vida ermitaña que pasó San Froilán en los montes leoneses de Curueño junto a San Atilano, que años después sería nombrado obispo de Zamora. La inclusión del nombre de San Atilano en la iconografía del Santuario es otro homenaje al mecenazgo que permitió su construcción, pues Atilano es también el nombre de un santo de Ahuetita de Abajo, México. En el espacio interior a la izquierda, la capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe es llamada por los leoneses la capilla de los mejicanos.

S.V.Camino. La Puerta de San Pablo
                  
                  En otro guiño del arquitecto Coello al hombre que había financiado el proyecto, al ser Pablo su nombre la puerta lateral de la fachada izquierda se consagró a su patrono, San Pablo.


S.V.Camino, Puerta del Pastor
      
En la cara posterior del Santuario se encuentra la puerta más pequeña del templo, la del Pastor, donde se describe el origen de la antigua iglesia cuando, según cuenta la leyenda, al pastor Alvar Simón se le apareció la Virgenpidiéndole que le dejara su honda y le trajese del río una piedra blanca, un canto rodado. Manejándola con destreza, la Virgen lanzó el guijarro y ordenó al pastor que allí donde cayera, ése debería ser el lugar donde levantaran un santuario en su nombre.
                     
Dª Rosario Herrero, esposa de Pablo Díez, envió a unos chicos de Vegaquemada para que fueran a la orilla del río del pueblo, el Porma, en busca de un capazo de piedras para que Subirachs pudiera escoger una y la incrustara en la honda que tenía proyectado colocar en la puerta del Pastor. Al ver que el tamaño de las piedras no llegaba a lo que él deseaba, el escultor decidió acercarse él mismo a la ribera del Bernesga, uno de los dos ríos que pasan por León y allí escogió una a su gusto. Con todos estos antecedentes Subirachs diseñó un relato para esa puerta donde una piedra blanca ocupa el hueco de la honda integrada en bronce, material común a todas las puertas del Santuario.
                     
                     De los poemas dedicados a este sacro lugar cuyo origen se remonta a 1505, entresacamos un fragmento de La Huella de los Bronces, de Mariano Estrada.


  
Esculturas metálicas,
bronces elementales,
materia sometida a gravedad...

¿Espejismos del arte?
¿Efectos de la fe?
¿Acasos de la mística?

No importa.
Su forma es la figuración.
Son esencia, no hay peso.
Fijaos bien, ¿los veis?
Parece que levitan.
No los hunde el tamaño
ni la crisis de la oración
ni la merma de cantos y fieles.

Ahí siguen, excelsos,
no bajan la mirada.

Incluso se diría
que, de un momento a otro,


       van a echarse a volar. (5)



Ana Mª Ferrin 
(1) Vegaquemada, León, 1884-México, 1972.
(2)  Coronita es su nombre en España. En México, Corona.
(3) Las fotografías que tomé para acompañar el presente texto se vieron eternizadas por la continua interrupción de las viandantes que subían los escalones hasta la puerta de San Froilán para acariciar la nariz del santo, que por cierto, debido al continuo frotamiento había perdido su relieve y mostraba el inicio de un agujero, por lo que ha debido ser restaurada.
(4) Entre otras, creó residencias para ancianos, guarderías, escuelas primarias, el Instituto Nacional contra el Cáncer, una unidad hospitalaria, una escuela de enfermería, etc.
(5) El poeta Mariano Estrada es arquitecto técnico (de Justel, Zamora). Estudió en el Colegio de los Padres Dominicos del Santuario de la Virgen del Camino. Ha trabajado en el estudio de arquitectura de Francisco Coello de Portugal y es autor de varios libros de poesía, entre ellos: Tierra conmovida, Azumbres de la noche y Amores colaterales.



EQUIPO DE CHAMPION

EQUIPO DE CHAMPION

Ved esta otra fotografía que tenía traspapelada no sé todavía en qué cajón. Ayudadme a completar la alineación del magnífico equipo de champion dispuesto a entrar en el combate de las ligas en los campos de la Escuela Mayor.

En la puerta Manolo Arango.

en defensa: ?, Fernando Martín, Daniel Orden,

construyendo en medio campo: Julito Barrio y Helio Pedregal.

componen la delantera: Teófilo, Javivi del Vivigo, Tomás Montenegro, Seque y ?

MISMO ABRAZO, 45 AÑOS POR MEDIO

MISMO ABRAZO, 45 AÑOS POR MEDIO

Lamenté que mis ocupaciones me impidieran dar fe del abrazo, ponerle más sentimiento -si más sentimiento hubiese cabido- a la escena...

Lo único que parecen haber cambiado son las pantalones y las chaquetas, no lo que llevan dentro.

Nos lo cuenta Javivi.

 


 

 Entro acá, en esta casa común nuestra y me encuentro ahí al lado, en portillo vecino, a Lalo, a Amador y a Jesús García Marcos (¡nunca te saludé, compañero de Paramera, Jesús; lo hago aquí, ahora. ¡un abrazo!) entrometidos en curioso debate, que -traducido a frase rotunda de Isidro Cicero- dice "Ya no sé si yo soy yo!".

 
 
(Hace siglos, por cierto, Isidro, que no cuelgas acá esas “píldoras” que resuenan como estampidas de búfalos, que va creciendo y recreciendo conforme te acercas a su meollo; a ver si te animas)
 
 
Leo, además, a Lalo, meiga elegante y urbanita gallego (con gotas de patato cepedano de a tonelada el par, bien es verdad), vaticinar: "Aparecerán fotos". ¡Aparecerán, puñetero, verás…!  Cuando se nos vaya esa "chica que viene" a la SEMINCI de Valladolid, Lalo, Josemari "introducirá" este otro documento para la discrepancia y/o el enfrentamiento total: ¿esos chicos en colorines frente a “palacio” son aquellos de la vieja foto en blanco y negro? El escenario donde se abrazan ¿es bronce protector de aquellas inocencias donde crecimos o son olas remansadas del mar de la vida? And so on, las preguntas esenciales nos llevarán a una polémica de imprevisibles consecuencias. Si no, al tiempo.
 
 
 
Mientras la tormenta llega, me voy a cosas más prosaicas: Julito Correas había pontificado: “el 24 a las 12 ante explanada, para la foto...” 
 
 
En resumen: la foto prometida se hizo (y unas cuantas más), comer se comió (¡joder, si se comió!: en restaurante  "de referencia" entre los de León), la tarde se metió en recuerdos y alcoholes (bueno, José Mari Sierra tomaba cerveza sin, que fue el más serio del grupo, como correspondía a aquel adolescente “el mayor del curso”, al que se le obligaba a dar ejemplo muchos años atrás)… Cuando la noche era ya bruja (¡muy bruja!), cada mochuelo se fue yendo a sus olivos desde la explanada del santuario ascendido a basílica, como tantas veces en estos últimos años, sin gana de acabar, con los recuerdos de aquellos días de hiel y rosas refrescados y con la “amenaza” de repetir hazañas.
 
 
 
En torno a la hora de la orden tajante que había emitido Sir Julito, frente a aquellos colosos en bronce del pórtico, fuimos apareciendo al gran teatro (el del mundo de los antiguos "apostólicos") José María Sierra (sobrino y primo de Sierras y Tascones, protagonistas de capítulos antiguos en la Paramera), Julito Correas (del Real Madrid, que no ha de faltar en ningún sarao mientras el cuerpo le aguante), Manolo Centeno (nos deleitó con un orujo familiar excelente, puesto a la mesa por Feli, la mujer, y Lorena, la sobrina, cuya madre tiene mano excelente para buscarle el punto-perfección al orujo con miel), Quique Muñiz (en su mano, la otra foto, en blanco y negro, mismos protagonistas, mismo escenario, tras una brecha de 45 años; total, si el tiempo es un suspiro y a Heráclito que le den con las aguas del río por allí...), Lalo Mayo (cambió comida en La Cepeda por el azul intenso de un otoño leonés, ese azul especial que contemplará en breve un Zapatero con casa nueva, sopesando lo efímero mientras  nubes pasan sobre su cielo) y yo mismo, Javivi, (servidor de Vd,  y de Vd –de Vd, lector silente, también, no se me encabrite- que llegué el primero al Café Central de La Paramera, cámara en ristre).


 

 


 
 
He de relatar, Josemari, -te cuento, lector/a- que, a la noche, nos acompañó con café rápido uno los Trapiellos de León: "el hijo del cura", querido Hipólito Fraguas; eso sí, vestido de seglar, sin sotana ni birrete o escapulario alguno; amenazó, también es verdad, con ir a Valladolid, al estreno de "Viene una chica", tan guapo y sacerdotal como lo inmortalizó Fabrice Bonniot, productor de la cinta de Chema Sarmiento junto a Javier Muñiz. ¿Cumplirá la bravata este Trapiello, de los mil Trapiellos leoneses?
 
 
 
Aprovechando, Hipólito, que el Esla y el Curueño pasan por Valladolid, te he de aclarar que es más difícil licenciarse en “trapiellosidades” que hacer pasar a un camello por el hueco de una aguja; aunque este Andrés -de los Martínez- te remitió a mis conocimientos sobre la familia, has de tener fe en él cuando te canta “yo no soy esa, que tú te imaginas…,
 
Yo no soy esa que tú te creías, la paloma blanca que te baila el agua, que ríe por nada, diciendo sí a todo; esa niña si...no... ¡Esa no soy yo!”
 
 
 
Bueno, chavalería, "Guindilla", ¿qué me decís? ¿Los muchachos quedaron guapos? ¿Aquellos “yos” de adolescencias y estos de “madurandos” son los mismos o la estampida de los búfalos dejó polvareda inmensa, que impide nos re-conozcamos, desde esta orilla del camino?
 
 
 
¡Amén! Javivi

POR LAS DOS CARAS

POR LAS DOS CARAS

Fotografía que nos envía nuestro compañero Daniel Orden Santamarta. Y tiene dos caras, me refiero a la fotografía. En el reverso figuran unas firmas supongo que de algunos de los que se fotografían al pie del Santuario de la Virgen del -Camino el 23 de Noviembre de 1962.

Gracias amigo Daniel.

Os dejo las fotos en el álbum CURSOS de Ver Fotos/Documentos.

El monje torero de La Virgen del Camino

El monje torero de La Virgen del Camino

Al hilo del congreso IN-EX, nuevamente el periodista leonés Fulgencio Fernández (este barbado de la montaña del Torío, como lo define Amador) escribe en La Crónica de León sobre Mondeño y los Dominicos. En la fotografía aparece Juan García ‘Mondeño’ iniciando el paseillo en una corrida, es el primero de la imagen y a su lado caminan nombres tan recordados como Rafael de Paula o Pepe Álvarez. Os dejo el enlace:

 http://www.la-cronica.net/2011/10/17/vivir/el-monje-torero-de-la-virgen-del-camino-129739.htm

 

En los dominicos estuvo el único torero que cambió el capote por los hábitos, Juan García ‘Mondeño’


Tuvieron este fin de semana los dominicos de La Virgen del Camino un curioso encuentro. Estaban los frailes que lo son pero también muchos ex alumnos e, incluso, ex frailes que mostraban una especie de ‘‘orgullo de casta’’; no se percibía la distancia y hasta resentimiento que a veces se intuye o se manifiesta en este tipo de reuniones.


Giraban muchas conversaciones en torno a dominicos ‘in y ex’, como dicen ellos, famosos en algún ámbito de la vida social, cultural o política. Por allí andaba el alcalde de León, Emilio Gutiérrez, habitual participante en actos del colegio, pero también se recordaba a otros muchos, como los hermanos Trapiello (el escritor Andrés, el pintor Seve, el singular Pedro y el todavía fraile José María), el dibujante asturiano Alfredo (tantos años en El País), el escultor Iribertegui, el padre Curro, arquitecto de la nueva basílica de La Virgen del Camino, el ex luchador ‘El Elegante’, muchos músicos... habría que uitilizar toda la página símplemente para enumerarlos.

Pero en las conversaciones surgía como ‘exotismo’ de la congregación un torero, que además estuvo en La Virgen del Camino. Se llama, aún vive, Juan García, tenía el nombre taurino de Mondeño, y fue una de las figuras de la época y uno de los personajes más enigmáticos de este mundillo singular. Un capote suyo recuerda su paso por este colegio y algunas fotografías. Él había tomado los hábitos en Caleruega, la cuna de Santo Domingo.


El llamado ‘torero-monje’ fue un personaje muy singular. Poco antes de ingresar en los Dominicos y venir a La Virgen del Camino le concedía una entrevista a Luis de Armiñán en el ABC y ya se veía a un torero diferente a lo habitual, que reconocía que se iba a ir pero no decía que para ingresar en una orden religiosa.‘‘Me voy por falta de afición. Yo no estoy ni he estado nunca en el toro’’. Y ante la pregunta de los motivos que le llevaron a saltar a los ruedos sin afición ni motivación era sincero y contundente. ‘‘Para poner a mis padres en un sitio seguro. A mi me llevaron a un colegio de Escolapios y no me dio tiempo a emprender carrera, ni oficio. Todo se me iba en pensar la forma de ganar dinero para ellos y me hice torero, tenía que ser así’’. Curiosamente esta forma de entender el toreo se convirtió en su mejor virtud y hablaban los cronistas de ‘‘un torero triste, como si no tuviera sangre ni nervios y lo manifestaba con una artística lentitud’’. Tomó la alternativa en 1959 y había sido su padrino el gran mito de la época, Antonio Ordóñez.


Después confiesa que se va pero lo hace con una enigmática frase. ‘‘Ya he ganado dinero para mis padres y para tener libertad para desrrollar mi idea’’.
- ¿Cuál es su idea?; le pregunta Luis de Armiñán.
- No debo decirlo. Lo tengo prohibido por mi conciencia. No puedo permitir que nadie lo considere como publicidad.


Y así llegó a La Virgen del Camino, era el año 1964. Sólo estuvo dos años y en 1966 volvió al mundo del toro. Quienes le conocieron entonces aseguran que mantenía como dominico la misma característica que como torero,‘‘un personaje aparéntemente triste pero que decía no serlo’’. Javier del Vigo escribe sobre él: ‘‘Durante unos meses del curso 64-65 venía a las misas un ‘chico mayor’, que había sido torero, pero que tenía vocación. Lo traían de las celdas de los frailes y lo colocaban en la parte de atrás, la única relación con aquel alienígena -serio y elegante- que yo recuerdo era colocarse cerca, en las filas, cuando los apostólicos íbamos a comulgar’’.


Parece que tampoco en los dominicos encuentra lo que esperaba pues, al ser famoso, había hasta excursiones para que hiciera un milagro y abandona la orden.

A LA SOMBRA DE LOS CEREZOS EN FLOR

A LA SOMBRA DE LOS CEREZOS EN FLOR

Os dejo relato de un periodista, Lalo F. punto Mayo, el grande, aún periodista más grande desde que goza de su prejubilación. Lo que ha perdido La Voz de Galicia lo va a ganar el Blog de León.

Vale, Luisito Heredia. A raíz de la aparición de Ramón Reyero (bienvenido, quédate por aquí, por favor, y que cunda tu ejemplo) me has vuelto a picar y aquí tienes mi respuesta: Más muestras de la espléndida y casi inencontrable cosecha del 64. Los cinco que posan con actitud sobrada, ropa setentera y peinados con mucho pelo y brillantina, estaban en aquel año en Preu. Era el curso 1970/71 en Palencia, teníamos de 16 a 18 años, residíamos en el convento de San Pablo, íbamos a clase, tras cruzar toda la longitud de la calle Mayor, al instituto de Enseñanza Media y aquel fue el último año de Preu y de su corolario llamado ¿recordáis? la Prueba de Madurez. Al año siguiente, el Preu fue sustituido por el COU y la Prueba de Madurez por el examen de Selectividad.


Pero escribía sobre los cinco, que son, de izquierda a derecha, Bandera (creo que José Manuel López Bandera, de León); Santiago Vidales, de La Bañeza, entonces excelente jugador de fútbol y miembro del Ilustre Colegio de Abogados de León con al menos siete quinquenios (aunque desde los días de esta foto yo nunca lo volví a ver); en el centro, Jesús García Marcos, del campo de Salamanca y bendito culpable de que los crónicos ya no tengan que ir al médico cada cinco días a por sus medicinas, al desarrollar para la sanidad española la tarjeta sanitaria y la receta electrónica; a continuación, chaqueta blanca y pitillo en la izquierda, Guzmán, creo que alavés y procedente de Villaba; el nombre del postadolescente que se apoya en su hombro no lo recuerdo (que me perdone), pero seguro que Marcos sale al quite y nos lo dice, añadiendo muchos más detalles sobre el quinteto.


El autor de la foto debía ser Luis Arteaga, único poseedor de una cámara en aquellos años de escasez. Y el escenario es la huerta del convento de San Pablo en su imagen más primaveral. Las manchas blancas que veis en los árboles a cuya sombra posa el grupo no son VOBS vibotianos sino las flores de los cerezos.


Al frente de todo aquello estaba el pJesús Gallego, quien pese al frío que hacía en aquella ciudad nos abrió las ventanas, nos tiró los corsés con que llegábamos de León y nos dejó hacer, casi, lo que nos dio la gana. Aunque después de seis estrictos años virginianos habíamos acumulado tal depósito de responsabilidad que no hubo que lamentar desgracias personales.


Sí afectó aquella apertura (natural, por otra parte) a la Orden de Predicadores, que vio cómo en los meses siguientes una parte de los espléndidos ejemplares de la cosecha del 64 empezaron a experimentar con nuevas salidas vitales al margen de la rigidez de los hábitos blancos. La mayor parte de ellos, eso sí, hicieron escala en Caleruega y como las Caldas había dejado de ser destino, se fueron diluyendo en años sucesivos en Valladolid. Desconozco si alguno llegó a cantar misa y sigue en la orden.


Aunque, a pesar de todo, aquí estamos.
Otro día os mandaré otra foto ilustrada.
Salud
Lalo

LA BOLERA DE LA VIRGEN

LA BOLERA DE LA VIRGEN

Leed la disección que hace José Manuel, el agreste "Pitu" de Casorvida, a aquesta fotografía de la bolera de la Escuela Mayor que dormía en la colección de Julito Correas. Gracias a ambos, por imagen, texto y hasta por el sonido del "cuatreo".

Como la misma foto indica se trata de unos cuantos palitroques unos en posición vertical y otros, patas arriba. Este es el dato objetivo. Pero hay que hacer una lectura metasemántica; alguno se preguntará qué lectura es esa, yo, sinceramente, nada sabía pero pregunté a Pedrín y me contestó de esta guisa:  

“La metasemantica è una tecnica utilizzata  nella raccolta di  “Gnosi delle fànfole”. Si tratta di una forma di composizione che affida al suono delle parole, meglio se assolutamente prive di senso, il compito di trasmettere a chi legge delle emozioni che è libero di riempire dei propri contenuti o, meglio, dei contenuti che gli stessi suoni evocano nella sua coscienza”. Esto lo aprendió en la Vía Mamiani di Roma en compañía de Julián, el Manjón y otro de la “Aldea Global”. 

No tengo ni idea qué significa pero, sin duda, suena bien. Aplicando dicha técnica se puede concluir que la foto hace referencia al juego de los bolos, de origen controvertido, con hipótesis diversas: para unos el juego de los bolos era una preparación de los hombres para la guerra. Con esta práctica se adiestraba la puntería, el pulso y desarrollaba la musculatura. Otros mantienen que no es otra cosa que u simple juego para pasar el tiempo y como método de diversión, es decir, una manera de practicar “il dolce far niente”, y en este caso, yo mantengo, por ser de Casorvida, que es una manera de “tocar las bolas”. No quiero saber con quién pretendían algunos practicar la puntería. De ese juego y su práctica en la Paramera salieron las más insignes figuras del arte, la literatura y el bandolerismo.

En el contexto de la Paramera la bolera tiene lecturas semánticas, épicas y epigramáticas. Significó la exaltación de lo astur en tierras del páramo; fue una manera de dejar sentado que los del puertu pacá  teníamos algo que enseñar a los del puertu pallá. Y si de enseñar se trataba el máximo exponente de la didáctica boleriana ¿Quién era? Sin duda alguna, el P. Enrique, natural de Nembra de Aller, experto en repartir hostias a dos manos, tal como se juega a los bolos: pa la mano y pal pulgar, según donde se sitúe el biche o bolo pequeño. De jugar a los bolos no tenía ni idea pero sí sabía repartir pa las dos manos. 

Podríamos decir que la introducción de la bolera en el Cole se debió, si Alzheimer no me está tocando las neuronas, al padre de  Pablo González Díaz Faes, del 60 pero asturiano de Oviedo. Significó un gran acontecimiento y trabajos extras para acondicionar el lugar. Lo hicimos con una gran ilusión porque se trataba de algo nuestro. Los asturianos estábamos cansados de ganar a casi todo, ( a las canicas nos ganaban los de Valladolid) y queríamos poner la guinda al pastel con el juego de los bolos.

Cuántas partidas  echamos Joaquín, Eliseo su hermano, Justo Robles, (los tres han jugado la última), Baragaño, Manolo y tantos otros. Había verdadera piquilla y alguna que otra desavenencia. Corríamos como posesos, al salir de la recreación, para coger partida y, a ser posible, con alguno de los que “cuatreaban” bien. Recuerdo cómo el P. Enrique y por aquello de que primero Dios y después los santos, se colaba y escogía compañero. Huíamos de él pero cuando te apuntaba con el dedo no había más remedio que doblegar. Le recuerdo lanzando la bola, bastante mal, y cómo se retorcía como intentando enderezar su rumbo con el movimiento de su torso. 

La jugada de la foto tiene un valor de ocho: tres + tres de parada + 2 de dos bolos derribados, total: 8, buena jugada. Yo nunca hacía menos en cada bola (tenía abuela).

Con la bolera el “Sevá” vino a menos, no era de hombres curtidos como los bolos.

En fin, que los bolos significó un hito importante en el desarrollo psicosocial de los estudiantes del colegio; era la prueba de madurez; el que llegaba la bola al castro demostraba que había dejado atrás la infancia y estaba en los albores de la hombría. Los bolos eran más que una asignatura. Aquellos que nunca lo practicaron serán hombres adultos pero seguro que no son perfectos.

No queríamos temas nuevos para debatir, pues aquí tenemos uno. Cabe preguntarse ¿Tienen los bolos, con esa forma característica, algún trasfondo freudiano? 

Abrazos

José Manuel "Pitu para los compas"

FOTOS DE RAMON REYERO

FOTOS DE RAMON REYERO

Hace ya unas fechas recibo de nuestro compañero Ramón Reyero (de la juventud del 64) estas fotografías con sus compañeros de curso Nemesio, Jorge Trapero y Sierra, que siguen enriqueciendo nuestros álbumes. Allí las dejo. Os recuerdo: en Ver Fotos/Documentos, álbum POR LOS CAMPOS.

 

Los alumnos que salimos somos de la Promación del 64 ( que vea Lalo que también mandamos alguna cosilla )

Un saludo
Ramón Reyero

PRIMERA MISA EN EL SANTUARIO

PRIMERA  MISA EN EL SANTUARIO

Fijaos en los detalles de esta fotografía:

  • primera misa celebrada en el Santuario
  • no está la imagen de la Virgen del Camino
  • el sacerdote dice la misa de espalda a los fieles
  • los dos monaguillos con aquellas capitas de colores que variaban según el tiempo litúrgico (¿se dice así?)
  • las paisaninas con velo
  • los dominicos tonsurados (la tonsura fue eliminada en 1972)
  • ¡cantidad de frailes¡
  • todavía está el reloj en el muro
  • todos de rodillas
  • seguro que en silencio

PARTIDO DE BALONCESTO EN LAS CALDAS

PARTIDO DE BALONCESTO EN LAS CALDAS

Comentario que nos envía Luis Carrizo al partidillo de baloncesto que recoge esta fotografía, que ha sufrido el paso del tiempo, de Las Caldas, que también ha sufrido el paso del tiempo.

Un abrazo, amigo y paisano Luis.

Y me voy a ver los pendones de nuestra tierra en la Calle Ancha y a presenciar las Cantaderas, aquellas Cien desdichadas doncellas que León aportaba a los califas musulmanes a cambio de no sufrir sus ataques hasta que el rey Ramiro I se enfrentó, por supuesto después de que las doncellas que iban a ser entregadas prefirieron cortarse una mano a dejarse llevar por su destino.

Feliz domingo, compañeros.

 


 

El deporte, amigo Cortés, ha sido siempre exaltado y preconizado no solo por los beneficios que reporta a quien lo practica, sino por los males que le puede evitar. Esto es así desde los griegos; que leí yo un libro intitulado Paideia, en los tiempos en que se tomó la fotografía que sometes a mi comentario, y allí se decía muy claramente, y con pelos y señales. Para juzgar de sus bondades no tienes más que fijarte en lo bien que salían todos en las estatuas, en los abdominales que indefectiblemente lucían, y en lo  tiesas que se las tenían a los persas, a pesar de que eran más. Los griegos de ahora, sin embargo, inficionados por la actual cultura de la “gimnasia pasiva” (y del “inglés sin esfuerzo”, y del “adelgace comiendo”) han ido desmedrándose  —¡Oh, Zeus, si Epaminondas levantara la cabeza!— hasta llegar a la calamitosa situación en que se encuentran.

Andando el tiempo, con los planes del trívium y quadrivium la asignatura de gimnasia desapareció inexplicablemente del temario. Quizá la incluyeron como optativa, o, más probablemente, como convalidable, por el socorrido método de ejercitarse batallando contra el moro en las huestes del señor de turno. Lo cierto es que, aunque acabamos expulsando al sarraceno, nos quedamos con sus traducciones de Aristóteles y de otros amigos de él y de la sabiduría; y como en el estudiantado de Las Caldas eran precisamente aquellas materias las que se estudiaban, volvimos a descubrir y  dar lustre al  antiguo y olvidado adagio “mens sana in córpore sano”.

El adagio se esculpió —es un decir— en el frontispicio del campo de baloncesto que aparece en la foto, en el que jugamos incontables partidos. Se erigió, igualmente, a la entrada de un campo de fútbol, construido a pico y pala por una generación de esforzados frailes que se tomaron al pie de la letra las exhortaciones del profeta Isaías cuando decía “que se alcen todos los valles y se rebajen todos los montes y collados; que se allanen las cuestas y se nivelen los declives”; campo donde corrimos miles de kilómetros, ora tras el balón en el terreno de juego, ora buscándolo cuando un “chut” mal conectado lo descarriaba entre helechos y zarzales monte abajo. Y se esculpió —sigo hablando figuradamente— en el tímpano de una especie de gimnasio muy rudimentario, pero muy útil, que fue creado tomando la materia prima de la aquiescencia de la superioridad, y la forma sustancial de la iniciativa y del esfuerzo de Justo Robles, a quien Juan Antonio Turienzo, al que recuerdo a menudo con infinito cariño, apodaba “el bolas”, por sus bíceps, claro. Justo Robles, aunque nació en la Hueria de Urbies, entre las verdes montañas asturianas, vino a morir —¡mecagüen la leche!— ahogado en las azules y límpidas, y traicioneras, aguas del Mediterráneo, en Alicante.

En el teatro que existía en el estudiantado, y al que dábamos muy jugosa utilización (representábamos hasta a Bertold Brecht, no te lo pierdas), montamos  en cierta ocasión la obra “Los Pelópidas”, de Jorge Llopis Establier, una muy divertida parodia de las tragedias griegas. Yo hacía de Antrax, rey de Tebas, y, en un momento dado, al entrar en mi palacio, mantenía este diálogo con Faetón de Estraza, un filósofo (seguramente no estoico, por lo impresionable), que me acompañaba:

FAETÓN.  ¡Qué esculpido está todo!

ANTRAX.  ¡Por el cielo…!

En tiempos de mi abuelo se decía

que la gente tenía la manía

de esculpir con anhelo

suelo, techo, pared… lo que veía

hasta que al contemplar tal demasía,

un buen día mi abuelo,

que estaba ya hasta el pelo

de toda aquella gente que esculpía,

puso un cartel en el que se leía:

“No esculpir en el suelo”.

 

Has de perdonarme esta digresión, querido José María, pero necesitaba desahogar con la sonrisa la melancolía que me producían  los recuerdos que estaba evocando.

 

Venía diciéndote que con el deporte manteníamos el cuerpo sano, como rezaba el viejo lema, pero puedo asegurarte que aunque este objetivo no figurara en él de forma explícita, la exaltación y el estímulo al ejercicio físico tenían allí otra finalidad semi-inconfesable: constituirse en el canal por el que desaguar todas las tensiones que se acumulaban en aquellos cuerpos jóvenes y fuertes; y embridar, de esta manera, las más bajas pasiones. No sé si me entiendes lo que te quiero decir. Sé perfectamente que muchos os inclináis más por el más castizo aforismo “a tentación de bragueta, cuartillo de vino”, cuando de domeñar el instinto se trata. Lejos de mí discutir las bondades de ese método, pero —a los hechos me remito— en Las Caldas las cosas eran como te acabo de explicar.

 

Aparecía también, en el palacio de Los Pelópidas, una esclava llamada Creosota, que expresaba la añoranza de su Ampurias natal con unos sentidos lamentos que comenzaban así:

 

CREOSOTA.  ¡Oh, Ampurias, la de las flores

que con tus frescos olores

has perfumado mi vida…!

¡Ampurias, patria querida,

Ampurias, de mis amores!

 

Luis Carrizo

 

 

 

 

PISCINA, PISCINAE (de la primera)

Carlitos Jiménez Cuervas-Mons, alias Bañugues, me envía un nuevo comentario sobre la piscina del Colegio.

Aprovecho este comentario para ilustrarlo con esta secuencia que os dejo y que he elaborado con fotografías que de la piscina tenemos en nuestros álbumes.

Me sigue impactando la colección de fotografías y documentos que hemos reencontrado, que continúan apareciendo y que enriquecen nuestras colecciones.

Imaginaos si los hermanos dominicos nos enviasen fotos y documentos que ellos de seguro tienen.

Queridos compis, puede que esté unos días ausente de esta plaza nuestra, me voy a Salamanca pues tienen que hacer una pequeña operación a mi nietín Alexis.

 


 

He creído leer que, dentro de la impagable labor del ministro, clorando, apagando y poniendo en marcha los motores, rellenando el agua pue se perdía con el uso o se evaporase con el sol, parece, digo, que se le atribuye la limpieza.

No,la limpieza dependía de un grupo de chicos(posiblemente escogidos a criterio del director en cada momento)y que suponía un enorme trabajo. Nos daban unos cepillos de raíz y líquidos de limpieza para deshacer el "verdín" de todo el invierno. Costaba mucho esfuerzo y sudor dejarlo impoluto para llenarla de cara a la primavera-verano.Íbamos descalzos sobre el aislante del fondo y,no era raro el cortarte con alguna grieta o pintura dura levantada. Lo peor era la parte del pozo porque retenían el agua todo el invierno y estaban más que sucias las paredes y todo el fondo. La inclinación nos hacía resbalar con facilidad hasta abajo, así que lo afrontábamos,unos desde arriba y otros desde la parte más baja del pozo. El P.Cura(me tocó a mi)era exigente en la limpieza. El sudor se deslizaba tanto por el esfuerzo requerido como por las prisas en acabar y ver salir el primer chorro de agua,ese que se mantendría durante muchas horas para nuestro lugar de recreo más libre de todos.No importaba que estuvieses con Pepe o Juan, nadie se preocuparía por el dúo como fuera del agua. Te dabas un largo y tropezabas con todos los que se interponían al paso. No era igual que si te veían en otro espacio. Podías charlar con cualquiera,disculparte por un empujón,hacer aguadillas...es por este tipo de cosas por la que,para mí,era el lugar de mayor libertad de todos los espacios.

Desde luego,en mis recuerdos,nunca se nos obligó a romper el hielo y meternos en el pozo los inviernos. Sí es verdad que había(en mi tiempo)un grupo de chicos que se levantaban antes de que nos despertaran con Mozart o Sibelius(o cualquier otro genio de la partitura) y que,al volver de la vuelta a la finca,llegaban a romper el hielo con una barra de hierro y,bajando por la escalera,se hacían un "adentro-afuera" y se enjabonaban después para el inicio del rito: había que mojarse pasando por el tunel de duchas-enjabonarse mientras ibas en fila por las losetas heladas que rodeaban la piscina(muchas culadas llevamos)-guardar la fila enjabonados y mojados despues de dar la vuelta al perímetro de la misma, "esperar entumecido" el turno-quitarte el jabón con otro paso por el túnel(o dos pasos si los hacías demasiado rápido)  y ¡arriba!, a la camarilla.

No llegar a la piscina de los primeros era mucho peor por las esperas que se producían.

Los primeros corrían alrrededor y hacían toda la parafernalia como cohetes... A mi me salvaba Urbano(siempre llegaba a la camarilla mucho antes que yo)porque siempre estaba recuperado del entumecimiento y me ayudaba a abotonarme la camisa o lo que necesitase.

Yo recuerdo mucho al P.Torrellas cuando,al bañarse,iniciaba siempre con un buceo del total de la piscina(creo que eran 62 mts de longitud). No le costaba gran cosa. Yo también lo conseguía tiempo después que él. No recuerdo a muchos frailes bañarse. Puede que lo hiciesen en horas de clase o de deportes.

Sierra recuerda ir en fila.Yo,en "el último se lo pierde". Tampoco recuerdo la obligatoriedad de bañarse. Sí en invierno cuando no se congelaba el agua y el tunel no funcionaba.

Hoy día,cuando cuento a mis amistades cómo era mi colegio;los espacios que tenía(sobretodo el teatro,la piscina y la recreación), los pianos en las clases,la Escolanía,la Rondalla etc,me comentan que era un colegio especial, único. Añado la pléyade de buenos maestros y la dedicación de los educadores(Bachiller de Ciencias y Letras+Complementarias), educación esmeradísima en valores y "saber estar",me considero muy,muy afortunado de haber podido educarme allí y de esa manera.Por lo que conozco de los compañeros que nos hemos vuelto a encontrar tras 40 años, nadie ha perdido,a pesar de las discrepancias en otros temas,todo aquello que nos enseñaron.

Veo la piscina así,enterrada,y me pregunto el esfuerzo que han tenido que hacer para meter tantísimas Tm hasta conseguir taparla...de verdad,no lo puedo entender.Tantas veces he visto a chicos con deficiencia cerebral,limitados sus movimientos y otro tipo de dependencias que se les lleva a piscinas para su recuperación o simple goce(conocí a una niña con síndrome Down que nadaba como un pez,buceaba como el mejor y que la piscina era su espacio más querido,donde disfrutaba como loca).

¿Alguien sabe las razones de este despropósito? ¿Ese gasto para qué? ¿Me venderían la depuradora los dueños? ¿por qué dejarla oxidarse y que tenga un fin como los bancos de las capillas,los pianos,los instrumentos de la Rondalla,el espléndido órgano de la Mayor(todo él artesanal)...Ya lo sé Manolón que, a la estrella colorá, no llegan que si no...

Otro día más. Un abrazo a todos.

Carlos Bañugues

HISTORIAS DE LA RECREACIÓN

HISTORIAS DE LA RECREACIÓN

¡Qué curioso nombre pusieron a aquel recinto! Sitio de diversión, pero también de frios, gimnasias mañaneras obligatorias y castigos de madrugadas en vela por alguna ventosidad expelida por culo anónimo y no desenmascarado.

Jesusito Herrero, maestro de la acuarela y excelso lutier (y no empecemos con otra mandolina, cordófono o botijo de viento con geranios acústicos), esparce sus recuerdos sobre aquel viejo recinto ya desaparecido.

 


 

Dilecto Furri de ebúrnea mandolina (balalaika en Rusia a todos los efectos), no puedo resistir la tentación que me propones de largar algo sobre esta vieja fotografía de la Recreación (con mayúscula, por supuesto) en plena actividad lúdica, palabra no muy usada entonces por sus confusos matices cercanos más bien a lo pecaminoso.

Para los datos curiosos me parece reconocer, en el personaje más a la izquierda, a Luis María Tarno, muy amigo mío, ya al otro lado del cristal por desgracia, al que me hubiera gustado infinito haber sentado enfrente con dos cañas de por medio. Solo lo vi una sola vez después de la Paramera y fue en un programa de televisión, hace ya la pila de años, subido en un globo aerostático y a punto de tirarse desde una altitud desmesurada, que ahora no recuerdo. Hasta tal punto desmesurada que tenía que llevar, además del imprescindible paracaídas especial, una botella de oxígeno y un mono adecuado para las bajas temperaturas que tendría que soportar en el descenso. Terrible. Sobrevivió a aquella locura imposible de adivinar viéndole aquí armado de pala en la mesa de ping-pong (con “g” las dos). Era arrojado ya entonces, eso sí, no como Montenegro, de espaldas en primer término, mucho más prudente en sus actividades físicas y mentales. Creo ver también a Banderas, una cabecita que asoma en cuarta posición a la derecha de Montenegro. Por ahora no soy capaz de reconocer a más gente. Otros lo harán, ya verás…

 

Lo que sí reconozco (se nota en la ropa) es un ambiente dominguero de después de la misa del Santuario. Creo que íbamos derechos a la recreación (los que no tuvieran otras actividades, como ensayos diversos, partidos, etc. y el Ministro a lo suyo, que siempre tenía algo entre manos).

Me parece que la foto está hecha en primavera y desde el tablón de corcho (Telemundo?) donde Jaime Lebrato nos ponía recortes de periódicos y revistas que yo solía devorar con avidez y en cuya confección participaba muy activamente, creo, el maestro Cicero.

 

Estábamos todos bien en la recreación, donde olvidábamos un poco, solo un poco, las morriñas y los malos rollos propios de quien no tiene a la familia cerca, a mano. Tan solo muchos amigos compañeros en la misma situación y que, por lo tanto, no servían de mucha ayuda en eso de consolar al prójimo

Pero entre procurar ganar al contrario, controlar el bote de la pelota, comprobar si estaba o no pinchada (se la aplastaba con la paleta y se la hacía girar un poco y si estaba pinchada enseguida hacía un “clas” inconfundible) y vigilar mentalmente el tanteador por si las moscas, se nos olvidaban un poco todos los tonos grises que tuvimos que sobrellevar sí o sí en aquel tiempo.

No hablo ahora de los olores de los cajetines del calzado, perfectamente descritos por Vibot y otros, y donde no puedo meterme sin recordar el queso de Cabrales, de agridulces emociones: Agri por lo del puto colesterol y dulces porque es una pasada de queso, ya fuera de mi alcance.

 

Pena de conservación de la imagen, tan rayada, tan desvaída, tan gris, tan borrosa, pero ya ves, en cambio el recuerdo sí se conserva pasablemente bien, quizás muy bien por lo agradable, porque ahora veo, incluso en aquellos que no reconozco bien, amigoscompañeroshermanos, sobre todo hermanos, porque en realidad lo fuimos, y mucho: Vivimos 24 cuatro horas diarias juntos, sin otra familia, y eso no se olvida ni con tres litros de Prieto Picudo, ese que trasegáis en León a destajo. Alegres besos (solo por esta vez).

Jesusito Herrero.

DE GARBEILLO A SANTANDER

DE GARBEILLO A SANTANDER

El muy querido compañero Miguel Angel Suazo López de Gámiz (no sé si lo he escrito correctamente) nos comenta esta fotografía de Las Caldas.

Yo recuerdo a Miguel Angel serio, muy alto, elegante, mayor, guapo.

La fotografía es de la colección de José Fernando.

Un abrazo para los dos.

 


 

Un fresquito día primaveral. Un sábado de marzo de 1970 por la tarde. Estamos José Fernando y yo en el paseo de subeybaja hasta la carretera, frente a la cantera de Las Caldas, chulamente dispuestos, probablemente, para irnos a dar un garbeillo a Santander.

Allí nos esperaban pelis como la del "Doctor Zhivago", "El Graduado" o "John and Mary..." 

No recuerdo haber visto esta fotografía nunca ni quién pudo ser el fotógrafo pero eso es lo que me evoca más directamente.

       Como diría un tal... Cicerón: O tempora, o mores!

 

       José María ¿Has preguntado, sobre el particular, a José Fernando?

 

       Un recuerdo para todos

 

Miguel Ángel Suazo

EL REGALO DEL AGUA

EL REGALO DEL AGUA

Llegando el final del verano, en León hemos tenido un verano de mentiras, nuestro querido Carlitos Bañugues me envía el comentario que le sugiere esta fotografía. Sus recuerdos rezuman tristeza por lo que él, y algunos otros, consideramos maltrato de "nuestro" colegio. La piscina...otro ejemplo.

 


 

 Si el tiempo que pasa nunca vuelve,los recuerdos vividos con interés e intensidad se rescatan con la facilidad de un hecho presente. Eso si,la memoria es tan selectiva que puede no representar más que la verdad de uno mismo.


Llegué al colegio una noche donde había que doblarse a unos macarrones desnudos y una sopa cocinada a la escarcha que nunca había probado y que rechacé con educación.  La verdad es que no sabía gran cosa del lugar al que llegaba. El P.Arruga me había hablado de deportes y recreación cubierta donde no había que meter peseta al futbolín. Me pareció sugerente a cambio de "estar" un tiempo fuera de casa y olvidarme de los los mamporros de los Salesianos.

En definitiva,no tenía ni idea de que existían lugares tan atrayentes como la piscina,la variedad de campos,los juegos,el teatro,la música y una camarilla para mi solo. Puede que no supiese de la piscina hasta bien entrado el primer curso. Tampoco era un lugar favorito pasado el tiempo,no,yo nací en el margen de la ría de Santander,entre aromas de tahona y chocolate(fábrica de la familia)y el olor salobre de la caloca y ribazos de tamarindos.

A los cuatro años hicimos la mudanza de Santander a Asturias en un carguero.Parece que se iniciaba una constante en la historia de aquel carajillo con el agua. Y es que,mi primera piscina,fue un recodo del río La Toba donde,después de la clase con las monjas y con seis años,nos quitábamos el babi y la ropa para mojarnos un rato desnudos. ¡Pobre Roberto!,se reían de su pequeñito cacahuete y no volvió más.Supe entonces que existía el pudor y que todo debía tener una medida que no llamase la atención.

Creo que,quien más y quién menos,habríamos disfrutado del río,del mar,de una acequia,de la lluvia y la nieve,de una palangana o un barreño donde mojarse. Recuerdo un día de campo a La Vecilla con un sol espléndido deshaciendo los restos de nieve que se veían en la montaña.Un grupo de chicos decidimos subir entre aquellas escobas y monte bajo de robledal,hasta la cima.Llegamos calados hasta los huesos. Decidimos secar la ropa en los peñascos  menos los calzoncillos,todo un cuadro que no quisimos fotografiar por si no estaba bien...

Me viene a la mente el pozo del Narcea,el Chandeu,donde nos tirábamos desde un árbol todas las mañanas que estuvimos en Corias. Las vacaciones, antes de ir al Noviciado,cerca del mar.El agua estaba muy presente en los proyectos y la vida del internado.

Llegaba Mayo y,por el aroma a cloro que impregnaba el pasillo de las clases,esperábamos ansiosos que nos abrieran el acceso a tal juguete del deseo. Es que había que olvidar las duchas de invierno,heladas,la humedad de todo el cuerpo recorriendo el perímetro de la interminable piscina para quitarnos el jabón...las manos y pies que no sentíamos de frío..De Mayo en adelante la piscina era un lujo más que nos ofrecía aquella estancia de internado.

Veo al Ministro clorando en horas de clase;¿sabría bien el cubicaje del agua y las proporciones de cloro?Estoy seguro de que lo hacía bien porque nunca vi problemas de ese tipo en los chicos.Bueno,si,pero no por culpa del Ministro.Es que Lorenzo,de mi curso,apareció un día lleno de cortes en todo el cuerpo. Quería ser o aparentar mayor y parecerse un poco a mi,que tenía bastante bello. Pues eso,se afeitó absolutamente por todo el cuerpo y se tiró al agua recién clorada. Salió como el humo,lo pasó mal,mal.Recuerdo a un tal José de mi curso,muy pecoso,que había visto por la mañana la piscina con bastante agua y,por la tarde,abierta la puerta,corrió gozoso a darse un calón. Cogió carrerilla y se lanzó de cabeza en la mitad de la piscina.....ya no había agua porque la estaban sacando para renovarla. Se hizo una brecha en la cabeza como si le hubieran dado con una hoz.¡Vaya susto con tanta sangre!.

Seguro que habrá muchas anécdotas de todo tipo. Era el único lugar en que compartíamos el agua todos los chicos de la menor o de la mayor,siempre unos cuando acababan los otros. Seguro que se recuerda al P.Enrique(omnipresente en la hora de la piscina) tirando al pozo a algún pequeñajo que no sabía nadar. Moreda,el de mi curso,casi se ahoga porque subía y bajaba al pozo por tres veces sin conseguir asomar la cabeza. Baeza y yo nos tiramos a sacarlo y maldita la gracia que le hizo.

Allí disfrutamos casi todos.Correas era maestro del trampolín,se hacían olimpiadas y con corcheras.Había excepciones como la del Pitu,que ya nos dijo que no se separaba de la canaleta de retorno como las lapas,vamos que tenía terror a nadar.

Sabiendo que hubo gran escasez de agua algún año,me parece encomiable el esfuerzo de aquella Comunidad para que no faltase nunca el periodo de la piscina,ese gran regalo para los muchachos.

Sigo pensando que era un colegio excelente en la mayoría de las actividades.

Ahora me pregunto el motivo por el que se ha tapado con tierra. No lo entiendo, máxime cuando el espacio pudieran ocuparlo los disminuidos de todo tipo que se integran allí. Lo que era una maravilla de instalaciones educativas, ahora no las puedo reconocer.

Mis nietos no irán,como mis hijos,a ver el colegio donde se educó este viejo. Decidme,si sabéis,por qué de esa desolación general. Queda el estanque de la entrada con sus ciprinos dorados y variedad de carpas,¿sobrará el agua también? ¿Cuantos secretos se habrán enterrado en aquella  preciosa piscina? ¿Sabéis alguno las medidas exactas?

 Carlos J. Cuervas Mons "Bañugues".

DE VERDADEROS GENIOS

DE VERDADEROS GENIOS

RECUERDOS...  de Julito Correas. Trabajo de Serrano y Clim, dos abrazos que desenvuelvo gustoso. Oído lo de "nuestra" casa de Ribadesella, me la pido para el próximo mes de Julio, idos apuntando todos para que no haya "overbuquin".

También lo tendré en cuenta para añadirla al lote de premios, además de la casa de Chema Sarmiento en París, para los afortunados de los múltiples concursos que vamos concretando.

Que nos cuenten los últimos ganadores.

 


 

 

 
Una de las cosas que se vino a "vivir" conmigo después de pasar por Madrid, Oviedo, Málaga, Torrelodones, Galapagar y otra vez Oviedo, y que de siempre estuvo en casa de mis padres es este pirograbado que a muchos os traerá recuerdos de aquellos olores  de madera quemada del taller de pirograbado donde había verdaderos genios.
 
Yo que nunca supe pintar ni la "o" con un canuto aún admiro las cosas que algunos pueden plasmar en papel, piedra, metal o madera.
 
En la parte de abajo reza: Serrano/Clim 71.
 
Debió ser un encargo de mis padres porque yo ya no estaba en la Paramera por esas fechas.
 
Pues este pirograbado está en el salón de "vuestra" casa de Ribadesella.
 
Un abrazo
 
Julio Correas
  

EL VIEJO CAMPO DE FUTBOL

EL VIEJO CAMPO DE FUTBOL

Ya hace unos días me escribió nuestro compañero Ramón Reyero Fernández, de la cosecha del 63.

Aprovecho para mandarte una foto del campo de fútbol
¡Qué pena! Sentí como que me habían robado algo.
Un saludo.

Ramón.

LA FRONTERA

LA FRONTERA

...invisible, pero frontera al fin que separaba nuestros dos limitados mundos de entonces, dos edades, dos formas de entender el Colegio y sus consecuencias, pantalones cortos y pantalones largos, el pCura y el pPedro, dos Escuelas, la Menor y la Mayor. 

LA PÁGINA 29

LA PÁGINA 29

Tras la triste noticia de ayer y apurando los últimos días del verano, estoy un tanto depre y todavía tengo el motor al ralentí.

Hoy no se me ocurre sino dejaros otra página del librito de oraciones que todos teníamos, o debíamos tener, y que utilizábamos, o debíamos utilizar, en el Colegio.

Como Santines Vibot me pidió tener escaneado dicho librito, pues voy cumpliendo su pedido (en este caso es la página 29).

¿Habíais vuelto a ver este dibujo?

MISA DE 11

MISA DE 11

Una de las pocas fotografías que conozco en la que aparece el Padre Prior, a la sazón Eulalio Calzón Ruiz, oficiando la misa solemne de 11 en el Santuario; es un domingo cualquiera.

NORMAS Y NORMATIVAS

NORMAS Y NORMATIVAS

¡Me cae cada cosa por esta Furrielería! Fijaos, estudiad, leed y analizad el documento que conserva nuestro compañero Santos Suárez Santamarta en el que aparecen las normas que regían los Días de visita, ordinarias y extraordinarias, y el destino de los Paquetes (de comida, claro).

Os lo trascribo a continuación y colocaré el documento en su correspondiente álbum.

Leed, leed. Digno del Cuaderno de la Memoria-2ª parte.

¿Quién dijo que las cosas no estaban claras?

 


 

 

Noticias de interés para los

Padres y familiares de nuestros alumnos

 

1º Días de visista ordinaria:

 

El primer domingo de mes, de once a una de la mañana y de

tres a seis de la tarde.

 

De dos a seis de la tarde, el primer jueves de mes, para aquellos

que les sea imposible venir el primer domingo.

 

2º Días de visita extraordinaria:

 

Día de la Madre (8 de Diciembre); día de Navidad, Año Nuevo

y Reyes; día de San José; Pascua de Resurrección. En estos

días los alumnos podrán salir a comer con sus familiares.

 

Excepcionalmente a las familias que no puedan venir en estos

días se les permitirá visitar a los alumnos cualquier otro día de

vacaciones.

 

3º Paquetes:

 

Está prohibido por las normas del Colegio que nuestros alumnos

reciban paquetes de comida, por lo tanto los que se reciban

pasarán a la despensa común.