En un rincón de Castilla (Caleruega)
El P. Domingo Iturgaiz (1932 – 2015) en vitralismo y cerámica tiene una vasta obra en Navarra en todo el mundo tanto laicas como sagradas, en todas las dimensiones y géneros expresivos imaginables.
El P. Miguel Iribertegui (1933 -2008) puede considerarse como un genuino renacentista. Filósofo, teólogo, poeta, es un excepcional artista plástico sobre todo en escultura.
Losada en 2º curso (año 57-58).
Una grabación de la Escolanía de los Dominicos del Colegio de la Virgen del Camino,, León (España) realizada en el año 1963.
Las imágenes corresponden a la Basílica de San Isidoro de LEON (España).

Desde Las Palmas de Gran Canaria me escribe nuestro querido compañero Maxi Trapero.
Querido Josemari:
Como veo que de vez en vez sacas obras dispersas por el mundo del Padre Iturgáiz, aquí va una nueva de Canarias que no sé si conocías.
El Padre Curro, que yo sepa, hizo dos colegios en Tenerife y uno en Las Palmas. En Tenerife: la residencia Colegio Mayor de las Dominicas en La Laguna, y el Colegio Hispano-Inglés de la Cuesta (entre Santa Cruz y La Laguna). Y en Las Palmas el Colegio Claret (en Tamaraceite, donde ahora están mis dos nietos mayores).
Pues en la capilla de éste hay una gran vidriera que nadie me ha dicho que sea de Iturgáiz, ¿pero de quién puede ser si no? Aquí va la foto.
Un abrazo,
Maxi Trapero
Nota del furriel.- Por cierto, amigo Maxi, del colegio del P. Curro de la Cuesta (entre Santa Cruz y La Laguna) que citas, fue alumna mi hija Alicia durante los años en que vivimos en Santa Cruz (1980 a 1985).
Equipo de 2º curso (año 57-58).
De pie: ?, ?, ?, Gregorio, Barreales, Losada, ?. Agachados no recuerdo sus nombres.
NOTA: hasta el nº 7, todo está explicado en artículos anteriores de este blog. Si lo he repetido, es para no obligar al lector a volver sobre ellos, cosa harto difícil en la estructura de un blog. Pero es que, además, tener presentes estos conocimientos hasta el nº 7 es necesario para entender lo que viene a partir de ese número.
RESUMEN:
El quid de este planteamiento radica en la afirmación de que la vida humana –y su anverso, la muerte– no es un magma uniforme, genérico e indeterminado, sino que se ramifica en grandes y diferenciadas vertientes vitales. Tan vida y muerte humanas son el funcionamiento del hígado como el tono de convivencia de los grupos o la distribución de mercancías. No se pueden equiparar, sin más, vida biológica y vida humana, muerte biológica y muerte humana. Tampoco hay ninguna vitalidad humana que tenga prevalencia sobre las otras. Todas contribuyen a que el ser humano sea un viviente específico y especial. Si faltara alguna o sufriera merma, deterioro o estancamiento, este ser viviente no sería humano, estaría deshumanizado. Somos conscientes de los conflictos que se producen entre unas vertientes vitales del ser humano y otras, y ello obliga a sopesar y a elegir. La potencialidad que hay en las dos células que forman el embrión es tanto potencialidad para los valores como potencialidad para los contravalores, tanto para las vidas como para las muertes. Hay veces que se advierten en las potencialidades del feto contravalores más intensos para la madre y para el hijo que los valores que se alcanzarían con el nacimiento del niño. ¿Dónde está la “defensa de la vida”? ¿Siempre en el nacimiento del niño? ¿O algunas veces en la interrupción voluntaria y definitiva del embarazo?
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1. UNA DETERMINADA FORMA DE ENTENDER LA VIDA HUMANA (ANTROPOLOGÍA) COMO BASE DE LAS REFLEXIONES QUE SIGUEN
Casi nadie pone en duda de que cualquier teoría sobre lo que es la vida humana (antropología) condiciona en no pequeña medida la orientación, el desarrollo y la solución de los problemas que se planteen sobre el ser humano. Esto es indudable en el tema de la interrupción definitiva y voluntaria del embarazo. Las teorías sobre qué es la vida son tan diversas y encontradas que resulta sumamente difícil llegar a puntos de encuentro y a unos acuerdos mínimos. Propongo en las siguientes páginas sólo algunos retazos de una teoría antropológica, con la intención de que pueda arrojar un poco de luz sobre algunas oscuridades que enmarañan el problema. Todo lo que viene a continuación lo fundamento en el sistema de pensamiento del maestro Eladio Chávarri. Pero tengo que decir que él se ha negado en rotundo a que lo cite en este artículo para fundamentar conclusiones que no signifiquen un rechazo total de la brutal liquidación –que no interrupción– del embarazo, pues en éste se produce una rotura decisiva de la potencialidad vital que hay en el embrión humano. Pienso que su teoría no lleva ni de lejos a tan tajante conclusión, sino –me atrevería a decir– a casi todo lo contrario. De todos modos, como es su deseo, que quede constancia de su firme postura en este asunto que nos ocupa.
2. LA UNIDAD Y PLURALIDAD DE LA VIDA
2.1. El quid de todo el planteamiento que voy a proponer –y la refutación de algunas teorías– radica en la afirmación de que la vida humana –y su anverso, la muerte– no es monolítica y uniforme, sino que se ramifica en grandes y DIFERENCIADAS VERTIENTES VITALES.
Las podemos llamar vertientes porque a través de ellas fluye la variada vida humana y, como veremos, también a través de ellas penetran los seres que alimentan al ser humano. Cada una de estas vertientes se diversifica a su vez en sus propias variaciones vitales. Y éstas, como último eslabón de la cadena de la vida, se concretan y encarnan en sus también propias vitalidades concretas. La vertiente vital cognitiva, por ejemplo, se ha manifestado a lo largo de la evolución humana en muchas variaciones vitales cognitivas: saberes ordinario –el más amplio e importante–, científico, filosófico y teológico. Cada una de estas variaciones se ha concretado a su vez en multitud de conocimientos concretos, de vitalidades cognitivas concretas. Así pues, la vida se manifiesta como una inmensa red unida y, al mismo tiempo, diferenciada en vertientes vitales, sus variaciones vitales y sus vitalidades concretas. No podemos hablar de la vida del hombre como si fuera un magma indiferenciado, pues estaríamos pasando por alto las infinitas vitalidades de las que se compone, es decir, la vida específica que se produce en cada una de las vertientes vitales, en sus variaciones y en sus vitalidades concretas.
2.2. Lo mismo hay que decir de la muerte; es el anverso, la negación de la vida, y por tanto, sigue el mismo proceso que ésta
En los humanos no existe la muerte en general, sino muchas muertes: en cada vertiente vital, en sus respectivas variaciones vitales o en las vitalidades concretas se da un tipo de muerte específico y apropiado. Muchos de los que se declaran antiabortistas absolutos no suelen darse cuenta de que a lo largo de nuestra historia morimos o estamos muertos a muchas y variadas vitalidades, no a una sola. No hemos de olvidar esto.
3. LAS VERTIENTES VITALES Y LAS DIMENSIONES VALORATIVAS. LOS VALORES Y CONTRAVALORES COMO ALIMENTO DE LA VIDA HUMANA
3.1. La vida humana, a través de sus vertientes vitales, variaciones y vitalidades concretas se alimenta de seres, que son estimados por la persona como beneficiosos si fomentan el desarrollo de su vida, o como perjudiciales si la deterioran o destruyen –mortales–
En el primer caso, esos seres son denominados valores; en el segundo, disvalores o contravalores. Aquí entendemos por ser –o por ente– simplemente todo lo que ha existido, existe o puede existir de cualquier modo. “De cualquier modo” quiere decir que el ser puede existir fuera del pensamiento o dentro de él, de forma independiente o bien existir en otros. El teorema de Tales es un ser que existe sólo cuando lo pensamos; el color sólo existe en los objetos. Ambos, para nosotros, son seres. Así pues, aquí, “ser”, o “ente”, tiene un campo de aplicación muchísimo más amplio que el de “cosa”. (El Casorvi(d)ense no distinguiría entre "ser" y "cosa", porque para él sólo las cosas son seres).
3.2. La relación que se da entre esos seres valores/contravalores y las vertientes vitales humanas es una relación de mutua constitución o co–implicación
Los seres valiosos y disvaliosos se hallan implicados, como su alimento, en la constitución y desarrollo de las dimensiones vitales, en sus variaciones y en las vitalidades concretas. El oído, por ejemplo, no existiría si no hubiera seres sonoros. Y también sucede al revés: no habría seres sonoros si no existieran funciones auditivas. Es decir, que las vertientes vitales, sus variaciones y vitalidades entran en la constitución y desarrollo de los seres como valiosos y disvaliosos. Y los entes o seres valiosos y disvaliososo intervienen en las formación de las vertientes vitales.
3.3. Por consiguiente, los valores son simétricamente y a la vez manifestación de vida humana y de ser; los contravalores, por el contrario, de no–ser y de muerte humana.
A esta relación de mutua implicación podemos llamarla relación valorativa. Pues bien, como simétricas de las “vertientes vitales”, hablaremos de “dimensiones valorativas”. Podemos decir que éstas incluyen a las primeras, pues toda dimensión valorativa se constituye de una correspondiente vertiente vital y, además, de sus correspondientes seres.
4. UNA MUESTRA DE OCHO VERTIENTES VITALES Y DE SUS CORRESPONDIENTES DIMENSIONES VALORATIVAS
4.1. Hay millones de vertientes vitales, pero aquí escogemos una muestra de ocho
Si nuestra vida se ramifica en una diversidad de vertientes vitales, entonces también hemos de afirmar que se alimenta de una correspondiente diversidad de dimensiones valorativas. O, lo que es lo mismo, las manifestaciones específicas de ser –los entes– nutren, conservan y desarrollan vertientes de la vida humana también específicas y diferenciadas. ¿Cuántas son esas vertientes vitales específicas y sus correspondientes dimensiones valorativas? Aquí escogemos una muestra de ocho. Estas ocho grandes relaciones simétricas entre vertientes vitales y dimensiones valorativas son las siguientes, a las que podemos dar los nombres de dimensiones valorativas biopsíquica, cognitiva, económica, estética, ética, lúdica, religiosa y sociopolítica. Como las presencias de lo valioso y disvalioso se dan a la vez en las vertientes de la vida humana y en los entes, esas ocho grandes dimensiones valorativas son a la vez profundas y específicas manifestaciones de ser y de vida humana.
4.2. Explicitamos muy brevemente el contenido de la muestra que hemos enumerado en el párrafo anterior
Diremos que nuestra dimensión valorativa biopsíquica comprende nuestro organismo y todos sus estados vitales orgánicos, temperamentales y placenteros. La dimensión valorativa cognitiva abarca los saberes ordinarios, científicos, filosóficos y teológicos. La dimensión valorativa económica engloba la creación, asignación, comercialización y consumo de mercancías. La dimensión valorativa estética se refiere a las presencias de lo bello y de lo feo, tanto natural, como social, artístico y técnico. La dimensión valorativa ética abarca todo lo relativo a ser buena o mala persona; sobre todo, a ser justa o injusta. La dimensión valorativa lúdica contiene todo lo referente a los juegos, fuentes inagotables de diversión, entretenimiento, esparcimiento, competición, lucha, relajación, espectáculo, apuesta, victoria, derrota y empate. La dimensión valorativa religiosa se desarrolla en relación con las divinidades de todo tipo. La dimensión valorativa social, jurídica y política comprende aquella parte de nuestra vida que se desarrolla en relación con los demás, desde la familia y los amigos hasta los grandes bloques políticos del mundo. Toda esta variedad y complejidad es nuestra vida humana. Las manzanas, por ejemplo, alimentan nuestras células, son cognoscibles, intervienen en transacciones comerciales, se manifiestan como bellas o feas, pueden regalarse o robarse, es posible jugar con ellas, son símbolos de tentaciones y caídas en los paraísos religiosos, y su recolección y elaboración posterior generan desarrollos específicos de socialidad. La manzana, por tanto, es un ser valioso o disvalioso desde distintas dimensiones valorativas y desarrolla o deteriora también distintas vertientes vitales de la persona. No genera vida humana –o muerte– sin más; sino tipos específicos de vida y de muerte.
5. AXIOMA PROTECTOR DE LA DIVERSIDAD VITAL Y VALORATIVA
Las presencias de ser y de vida en cada vertiente vital y en cada dimensión valorativa tienen cada una su propio matiz vital y entitativo. Por lo que estas grandes dimensiones son, por tanto, irreductibles entre sí; no pueden ser sustituidas unas por otras y cada una ha de cultivarse en su adecuado marco. Cuando no se tiene en cuenta éste que podemos llamar “axioma protector de la diversidad”, se cae en el enorme –y por otra parte frecuente– peligro de uniformar todas esas infinitas variedades de vida y de ser en un genérico, vago e indeterminado par valorativo “ vida” y “muerte” (cuando se habla de la defensa de la vida, por ejemplo, se suele caer en este peligro o defecto). Lo correcto es hablar siempre de vidas y de muertes específicas. En cada dimensión valorativa y en cada valor, las presencias de vida son peculiares; y también son peculiares sus correspondientes presencias de muerte en sus respectivos contravalores.
6. NO SE PUEDE IDENTIFICAR LA VIDA CON ALGUNA VERTIENTE VITAL
Es una consecuencia de lo que venimos diciendo.
6.1. Algunos montan campañas muy costosas y agresivas en defensa de la vida –la vida en general–, cuando al mismo tiempo están silenciando –e incluso contribuyendo a– muchas muertes específicas de esa vida humana que dicen defender
Tienen de la vida y de la muerte una visión muy restringida, general y amorfa, como decimos. Y no debemos olvidar que tan vida y muerte humanas son el funcionamiento del hígado como el tono de convivencia de los grupos; las teorías científicas como la relación con las divinidades; el juego en sus múltiples variantes como la creación y distribución de mercancías; las manifestaciones estéticas como las conductas morales. Una malísima persona tiene muerta gran parte de su vida moral; un analfabeto, una porción no pequeña de su vida cognitiva; un pobre de solemnidad, gran parte de su vida económica. Pero no necesariamente toda la vida.
6.2. Después de lo que llevamos diciendo, hemos de afirmar con toda seguridad que no se pueden equiparar, sin más, vida biológica y vida, muerte biológica y muerte
La pluralidad y variedad de ocho vertientes vitales/mortales y de sus respectivas ocho dimensiones valorativas nos impiden considerar humana o inhumana únicamente a una pluralidad de pares valorativos pertenecientes a la vertiente vital biopsíquica orgánica. A pesar de la inmensa riqueza vital que esta vertiente vital representa, sólo representa una mínima parte de las todas las vitalidades del hombre. Por eso, oponerse con todas las fuerzas a que leyes democráticas de los países ricos amparen los millones de abortos que se producen en nuestras latitudes y no ser igual de beligerantes con las muertes masivas –biológicas o no– que provocan el capitalismo y otras ideologías, es tener de la vida humana una visión muy reducida e interesada.
6.3. Quienes están realmente a favor de la vida humana, también tienen que levantar su voz contra la existencia de millones de muertes de las restantes vitalidades humanas
Contra los muertos de hambre, especialmente niños –de aquí y de allá–, que son víctimas de la pésima distribución de la riqueza. Pero también deben considerar un atentado contra la vida humana el trato dado a los inmigrantes, que mueren en el camino por los muchos obstáculos que les ponemos para que no se acerquen a nuestro paraíso nacional. O tienen que denunciar la muerte vital cognitiva que padecen los millones de analfabetos que pueblan nuestro planeta. La vida humana abarca las vitalidades biopsíquicas, cognitivas, económicas, estéticas, éticas, lúdicas, religiosas y sociopolíticas del viviente hombre. La presencia de lo disvalioso tiene que ver con lo que resulta negativo para todas esas dimensiones de vida, no sólo para una. Lo negativo de la vida es la muerte. Las mortalidades, lo mismo que sus correspondientes vitalidades, están presentes, repetimos una vez más, en todas las vertientes de vida. ¿Cuánta violencia, sufrimiento y muerte –sí, muerte– está generando el haber convertido y considerado a las personas como simples mercancías? ¿Cuántas dimensiones vitales humanas han sido extinguidas (muertas) o colonizadas por esta mercantilización de toda la actividad humana?
6.4. No hay ninguna vitalidad humana y dimensión valorativa que tenga prevalencia sobre las otras
Todas contribuyen a que el ser humano sea un viviente específico y especial. Si faltara alguna o sufriera merma, deterioro o estancamiento, este ser viviente no sería humano.
6.5. No parece que muchos antiabortistas radicales sean consecuentes con sus principios
Cuando consideran el aborto, frecuentemente caen en una reducción de “la vida humana” a “la vida biológica”. Pero cuando valoran otros asuntos, reconocen que otras vertientes vitales –fundamentalmente la económica, la amenaza a nuestro bienestar económico, los nacionalismos o la religión propia– tienen más importancia para ellos que la vida biológica de los inmigrantes, de los que mueren de hambre, de enfermedad, de injusticia, de exclusión social o de otras violencias. ¿No es esto poco consecuente?
7. CONFLICTOS ENTRE LAS VERTIENTES VITALES Y ENTRE SUS RESPECTIVAS DIMENSIONES VALORATIVAS
Aquí está una de las claves para entender correctamente el problema del aborto según el planteamiento que hacemos aquí.
7.1. Todos somos conscientes de los conflictos que se generan a diario entre unas vertientes vitales y otras, entre unas dimensiones valorativas y otras, entre unos pares valorativos y otros
Por ejemplo, entre la vertiente vital económica y la vertiente vital biológica se dan a menudo enconadas luchas, dentro y sobre todo fuera de la persona, es decir, con otras personas. Y es muy frecuente que sea la económica la que se imponga. El resultado es que millones de personas mueren de hambre y de enfermedad por la avaricia de unos pocos, que ponen por encima de todo su desorbitado y criminal crecimiento económico. Incluso sin salir de la propia persona, muchas sacrifican su vida biológica por un salario en trabajos contaminantes, cancerígenos y peligrosamente mortales.
7.2. Los enfrentamientos entre la vertiente vital religiosa y la vertiente vital biológica también han sido frecuentes. Y, no pocas veces, la que ha llevado las de perder ha sido la vertiente vital biológica y sus dimensiones valorativas
Mártires que han sido asesinados o que han ofrecido su vida biológica en aras de su vida religiosa fueron y son ensalzados como héroes a los que se invita a seguir. Las guerras de religión, la guerra justa y la justificación de la pena de muerte son otros casos de lucha entre dimensiones valorativas o sus valores y en las que la vertiente vital orgánica o biológica ha sido aniquilada en aras de valores religiosos, éticos, económicos o sociopolíticos.
¿Cómo hoy no pocas personas ponen el grito en el cielo por la destrucción de vida orgánica cuando es lo que han venido defendiendo muchos ellas a lo largo de sus respectivas historias, cuando esta vida orgánica entraba en conflicto irreductible con otras dimensiones valorativas “más importantes para ellos”, la económica, por ejemplo? En el pasado, el conflicto entre la vida biológica de la madre y la vida biológica del hijo se decantaba en los círculos clericales y teológicos por salvar la vida del hijo. Hoy, en esos mismo círculos, se ha invertido la valoración: en caso de conflicto, es la vida biológica de la madre la que tiene preferencia.
En resumen: se producen constantemente conflictos entre nuestras propias vertientes vitales y ello nos obliga a sopesar y a elegir sin remedio.
8. LA VIDA HUMANA COMO PROCESO. LA POTENCIALIDAD HUMANA
8.1. La vida humana del homo sapiens sapiens no aparece como una realidad perfectamente acabada y definida desde el origen
Es un proceso que según los datos de la ciencia tuvo su origen hace unos cuarenta mil años y que no sabemos cuándo terminará. Tenemos que hablar entonces, como punto de partida de ese proceso, de la potencialidad de la persona –en el sentido aristotélico del término– y de la posterior activación (acto) de esa potencialidad. Pues bien, la persona tiene potencialidad para llegar a ser casi infinitamente más de lo que ha conseguido. En nuestro caso, las dos células que se juntan y forman el embrión no son un niño, como frecuentemente se afirma. El niño en ellas es pura potencialidad. Sólo después de un proceso llegará a ser niño. Ello no significa ni mucho menos que la potencialidad sea algo etéreo y sin consistencia, como a menudo se nos enseñó, sino un torrente efectivo de riqueza que está por manifestarse. No se puede llegar a nada para lo que antes no se haya tenido potencia. La prueba es que la unión de las dos células en los animales no origina la misma potencialidad que las del ser humano, y por eso la riqueza que hay en ellas es infinitamente inferior a la que tiene la potencialidad de las personas.
Como decimos, el proceso de la vida humana se inicia en la unión de esas dos células de la fecundación humana.
8.2. Pero hay que decir que en el embrión humano hay mucha más potencialidad que la potencialidad biológica que captan los biólogos. Porque de esos embriones arrancan todas las vertientes vitales de una persona
De ahí que la interrupción definitiva del embarazo rompa por completo toda la potencialidad personal –no sólo la de la vitalidad biológica– de ese proceso humano que está empezando. Éste fue el argumento que me dio Eladio Chávarri para defender su postura. Nadie debería poner en duda esto. Yo le contesté lo siguiente:
8.3. Pero precisamente por eso, porque la vida humana se ramifica en multitud de vitalidades, pueden advertirse en las potencialidades de las vitalidades del feto contravalores –muertes– más intensos que los valores que se alcanzarían con el nacimiento del niño.
Este argumento y esta afirmación hay que remarcarlos con trazos fuertes y no olvidarlo en ningún momento. Como se decía en algunos círculos clericales, el feto tiene potencialidad para llegar a ser incluso hasta “un pontífice”. No pensaban esos sesudos y perspicaces teólogos –tampoco muchos de los de hoy– que también podía llegar a ser un Hitler; o un monstruo; o una víctima –o un verdugo– llena de intensos sufrimientos y muertes de todo tipo: biopsíquicos, económicos, éticos, estéticos, lúdicos, morales, religiosos y sociopolíticos. La potencialidad de las dos células que forman el embrión es tanto para los valores como para los contravalores, para las vidas como para las muertes. Habrá, pues, que no olvidar estas dos dimensiones, porque a lo mejor pensamos que estamos haciendo un canto a la vida, y lo que realmente estamos haciendo es olvidar la variedad de vitalidades y las correspondientes variedad de muertes que hay en la potencialidad de un determinado embrión. En algunos casos, esas muertes ya se descubren desde la edad temprana.
9. LA VIDA HUMANA ESTÁ MUY INFLUIDA POR LOS MODELOS HUMANOS
9.1. ¿Qué es el modelo humano para nuestro autor?
Los millones de personas que compartimos una forma vivir tenemos un estilo de vida común. A eso llama Chávarri "modelo humano". El "modelo humano" es la forma de organización de todas las dimensiones valorativas de la vida humana y sus respectivos valores y contravalores. No forman el modelo humano los caracteres biológicos o psíquicos de un grupo, ni los sociales, morales, religiosos, económicos, lúdicos, cognitivos o lúdicos del mismo, en cuanto tales caracteres, sino en cuanto que esos caracteres son valores o contravalores.
Conviene ponerlos encima de la mesa, para no estar lanzándose acusaciones que no llevan a ningún entendimiento. Los modelos humanos son concepciones –o mejor, vivencias– globales, totales, del ser humano. Comprenden no uno sino muchísimos pares valorativos. Incontables. Si cada valor por separado alimenta una parcela concreta de nuestra vitalidad, de nuestra humanidad, un modelo humano lo hace con nuestra vitalidad completa, con nuestra humanidad total.
9.2. En segundo lugar, se da entre todas las dimensiones valorativas del ser humano –y lo mismo entre todos los incontables pares valorativos que componen los modelos humanos– lo que podemos llamar “modalización”.
¿En qué consiste ese hecho de que una o varias dimensiones valorativas –o pares valorativos– modalizan a las demás? “Modalizar” (no "moralizar") significa dar un nuevo “modo de ser”, transformar. Pues bien; en los modelos humanos hay unas dimensiones valorativas que ejercen la función de “modalizadoras” (no moralizadoras) o “modalizantes”–a las que podemos llamar “núcleo valorativo” de ese modelo–, que dan su modo de ser y transforman de muchas maneras al resto de las dimensiones valorativas, a las que, según eso, podemos denominar “modalizadas”. Éstas, como consecuencia, pierden su propio ser originario. Las diversas modalizaciones hacen que los mismos pares valorativos adquieran distinta realidad en cada una de dichas modalizaciones. Consideremos, por ejemplo, los pares salud/enfermedad, bueno/malo, conocido/ignorado, libre/esclavo, coherente/incoherente, bello/feo, divertido/aburrido, fiel/infiel, solidario/insolidario. La salud/enfermedad, lo mismo que la solidaridad/insolidaridad, al ser modalizadas de diferente manera, se manifiestan de maneras vitales distintas en las diversos modelos humanos. Los hombres que viven en esas formas de vida son divertidos o aburridos de maneras existenciales distintas. La razón es que estos valores y contravalores están modalizados de distinto modo, por núcleos valorativos diferentes.
9.3. A ninguna dimensión valorativa, a ningún par valorativo les corresponde por naturaleza el privilegio de ser modalizadores o núcleos valorativos de las otras dimensiones, de los otros pares valorativos.
Cualquiera de ellas tiene suficiente capacidad para colocarse al frente de los demás, porque ninguna vertiente vital es estimada más o menos que las otras. Tampoco ninguna de ellas puede ser reducida ni transferida a las otras; ninguna, sustituida por las otras. Precisamente, en nuestro mundo, todos los pares valorativos están modalizados por las dimensiones valorativas biopsíquicas y económicas. Nuestra vida sabe fundamentalmente a vertientes vitales biopsíquicas y económicas. Simétricamente, las presencias de ser en nuestras vidas son también biopsíquicas y económicas. Estamos inmersos en un mundo invadido de modalización biopsíquica económica. ¡Quién lo diría, cuando hasta hace bien poco fueron los religiosos los pares valorativos que ejercieron de núcleo en casi todos los modelos humanos que han existido en la tierra desde tiempo inmemorial! ¡Y también quién lo diría cuando en la modernidad, los que luchaban por modelos humanos alternativos a los religiosos proponían como núcleos de modelos humanos diseñados por ellos a las dimensiones valorativas sociopolíticas o a las éticas! ¡Nunca hubieran imaginado que las despreciadas dimensiones biopsíquicas iban a desempeñar este papel protagonista que ahora tienen en nuestra forma de vida!
9.4. Si la pluralidad de pares valorativos que conforma un modelo adquiere una configuración específica, habrá tantos modelos humanos como formas de organización valorativa en torno a un núcleo.
Y no hemos de olvidar que cada modelo que aparece sobre la faz de la tierra es irreductible a otros, insustituible por otros e intransferible en su cultivo a otros. Y es evidente que hay muchos modos de ser y de hacernos humanos e inhumanos. Tantos como modelos. Las personas no estamos determinadas a priori a desarrollar nuestra humanidad e inhumanidad con la ineludible uniformidad que impone un modo único, porque no resultaría fácil sintetizar en un ideal construido a priori la riqueza en extensión, intensidad y diversidad de humanidades e inhumanidades que ofrecen en conjunto todos los modelos humanos que existen, que han existido y que existirán.
9.5. Los modelos no son algo que planean sobre nosotros y que nos son ajenos.
Todo lo contrario. En la vida de cada persona se encarna con muchísima fuerza la vida, los valores y contravalores y, sobre todo, la modalización del propio modelo humano. La vitalidad de cada uno de nosotros es en gran medida como es en nuestro modelo humano. Como consecuencia, el modelo humano que uno tenga asumido explica en cada persona muchas de las opciones que ésta cree que son naturales. Esto es importantísimo y tiene consecuencias decisivas para el ser humano y sus actuaciones. Muchos teólogos y filósofos desconocen este hecho o no le dan importancia. ¡Un error garrafal!
9.6. Una última consideración sobre los modelos y los valores y contravalores. Resulta evidente que lo que estima un modelo humano como valor, otros modelos humanos pueden juzgarlo como contravalor; y al revés.
Así ha sucedido con los pares puro/impuro, limpio/sucio, justo/injusto, bello/feo, sabroso/desabrido, amigo/enemigo, etc.
No podemos olvidar todo lo que hemos dicho en este apartado sobre los modelos humanos cuando tratamos de entender las distintas visiones y las polémicas que se producen acerca de la interrupción definitiva del embarazo. ¿Están todas en el mismo modelo humano? Si no es así, ¿cuál es el que fundamenta a cada una?
10. LA VIDA HUMANA ESTÁ INSERTADA EN LAS FORMAS DE VIDA (O CULTURAS)
10.1. La forma de vida (o cultura) es aquella en la que se encarna y se concreta un modelo humano. Por tanto, las formas de vida existentes están configuradas, penetradas, por los modelos humanos que están inmersos en ellas.
Aquí contemplamos “nuestra forma de vida” actual desde el modelo humano concreto que articula su humanidad e inhumanidad. La forma de vida, por tanto, es una consideración valorativa: no habla de características (como se hace al definir la cultura o la civilización), sino de valores y contravalores y de modalización de unos valores sobre otros. Muchas denominaciones de nuestra forma de vida actual (“sociedades modernas”, “sociedades posmodernas”, “sociedades desarrolladas”, “sociedades opulentas, ricas”, “sociedades terciarias”, “sociedades individualistas”, “sociedades “industriales” y “postindustriales”, “sociedades capitalistas”, “sociedades democráticas”, “sociedades informatizadas”, “sociedades fluidas”, “sociedades administradas”, “sociedades tecnocientíficas”) no tienen en cuenta explícitamente esta consideración valorativa. Y frecuentemente se fijan tan sólo en algún aspecto de nuestro modelo humano, pero que es claramente insuficiente para abarcar y caracterizar todos los pares valorativos y todas las relaciones que hay en él.
10.2. Pues bien, todo lo que hemos apuntado sobre la relación del aborto con los modelos humanos, podemos aplicarlo a la relación con las formas de vida.
En la base de cada postura sobre la interrupción definitiva del embarazo hay una teoría antropológica específica, y ésta se elabora a su vez desde el modelo humano que está presente en una determinada forma de vida. Es imprescindible desentrañar estos últimos para explicar el porqué de las teorías antropológicas que fundamentan las posturas sobre el embarazo.
11. LOS MODELOS HUMANOS QUE HAN EXISTIDO Y QUE SE HAN ENCARNADO EN FORMAS DE VIDA HAN INCUMPLIDO SISTEMÁTICAMENTE EL QUE HEMOS LLAMADO AXIOMA PROTECTOR DE LA DIVERSIDAD VALORATIVA
11.1. El axioma protector de la diversidad valorativa prohíbe la reducción de todas las vertientes vitales y dimensiones valorativas –con sus variaciones y vitalidades concretas– a una de ellas.
Este axioma declara que las vertientes vitales son insustituibles entre sí: ninguna puede hacer las funciones de otra. Y también expresa la intransferibilidad: el cultivo de los pares valorativos de cada una de sus vertientes vitales específicas no se puede realizar en otras vertientes vitales.
11.2. Pues bien, en la mayoría de los modelos humanos y de las formas de vida, la dimensión valorativa religiosa ha ejercido como núcleo valorativo de todas las demás.
Y la modalización que ha practicado ha tenido como efecto reducciones, sustituciones y transferencias de vertientes vitales, de dimensiones valorativas, de variaciones y de pares valorativos concretos. Se ha impuesto una especie de “religiosismo” que atraviesa toda la variadísima vida humana. Nadie puede estar a gusto con un tipo de ser humano que contenga tan sólo valores y contravalores religiosos, o que los valores y contravalores de las siete dimensiones restantes pasen por una férrea impregnación de los religiosos. Porque, cuando esto sucede, quedan en la oscuridad múltiples facetas de la vida humana, tanto de las presentes como de las que están llamadas a surgir.
11.3. Tenemos que afirmar lo mismo de la modalización que ejerce el núcleo valorativo de nuestro modelo humano actual –formado por las dimensiones valorativas biopsíquica y económica–: incumplimos de modo similar el axioma protector de la diversidad valorativa, sólo que ahora lo hacemos en nombre del desarrollismo económico y biopsíquico en vez del religiosismo.
Todos los constituyentes de nuestra forma de vida se hallan sometidos a la modalización mercantil ejercida por su núcleo valorativo. Y ésta es una gran violencia que no deja a los demás valores ser lo que son.
Sobre la interrupción definitiva del embarazo, ¿se es consciente de cuál es modelo humano, la forma de vida, que está en la base de las distintas y encontradas posiciones actuales? Veremos algo a continuación sobre la influencia de los modelos en la visión que se tiene sobre el aborto.
12. ¿LA LIBERTAD ES HACER LO QUE UNO DESEE COMO FRECUENTEMENTE SE ENTIENDE HOY?
12.1. Los eslóganes que en la actualidad esgrimen la libertad de elección como fundamento último para justificar el aborto tienen poca base y terminan por hacer goteras por todas partes
La capacidad de elección sin más precisiones –elegir esto a lo otro– es, ciertamente, la primera condición necesaria que debe tener la libertad humana. Pero, para ser tal, no es suficiente esta condición. También los asesinos, terroristas, ladrones, corruptos, déspotas, mentirosos, etc. ponen en práctica su propia capacidad de elección, y no parece que la admitamos como verdadera libertad, y, mucho menos, como justificante de sus acciones. La razón de ello está en que la libertad apareció en la evolución para servicio de la vida humana en todas sus vertientes vitales y en sus valores correspondientes. Es un sinsentido evolutivo, por tanto, apelar a la libertad para deteriorar o destruir la vida humana, para practicar contravalores.
12.2. De ese compromiso por el vivir del ser humano emana una característica propia de la libertad humana: la responsabilidad
LA RESPONSABILIDAD DERIVA, PUES, DEL SERVICIO A LA VIDA; no tiene otro origen ni otra finalidad. Somos responsables ante nuestras vidas y las de los demás, ante nuestras muertes y las de los demás.
¡Ojo con sacar consecuencias simples sobre lo dicho en el párrafo anterior, como hace la mayoría de antiabortistas radicales! Porque no debemos olvidar que la libertad responsable de la persona humana por el vivir y el morir del hombre, por los valores y contravalores, está presente, lógicamente, en todas las vertientes vitales, en todos los valores y contravalores. En nuestros días, es muy frecuente asignar la libertad responsable únicamente a la dimensión valorativa ética o a la religiosa. Por supuesto que hay libertades responsables en el hacerse un buen o mal hombre, en ser justo o injusto, en las relaciones con los dioses. Pero igualmente tenemos responsabilidad valorativa, y peculiar, con la salud de nuestro cuerpo, al elegir las opciones específicas que se presentan en nuestra vida cognitiva o en nuestra vida económica, al conservar o no la belleza del medio ambiente, en el juego, en la práctica de la convivencia familiar o sociopolítica. En suma, hay libertades valorativas específicas biopsíquicas, cognitivas, económicas, estéticas, éticas, lúdicas, religiosas y sociopolíticas, por seguir una vez más nuestra muestra de dimensiones valorativas. La libertad y la responsabilidad humanas incluyen, exigen libertad y responsabilidad con la vida y la muerte de todas las vertientes vitales, de todas las dimensiones humanas. Y cuando hay enfrentamientos entre las vidas y las muertes de dichas dimensiones, existe la responsabilidad de sopesar, discernir y elegir.
13. “MI CUERPO ES MÍO”. LA ACENTUADA PROPIEDAD SOBRE EL PROPIO CUERPO ES CARACTERÍSTICA DE NUESTRO ACTUAL MODELO HUMANO
13.1. El modelo humano actual de nuestra forma de vida occidental favorece la aparición de los individualismos más insolidarios en las comunidades
La razón del individualismo tan característico de hoy no es otra que el hecho de que los valores económicos –y en menor medida también los biopsíquicos–, núcleo valorativo de nuestro modelo humano, son excluyentes. Es decir, si los tiene uno, no pueden poseerlos a la vez los demás. Esto no sucede con los valores de las otras dimensiones valorativas; al menos, de modo tan radical y contundente. Por ejemplo, un profesor no pierde sus conocimientos cuando los comunica a sus alumnos. Tampoco el que va por la vida repartiendo bondad, amabilidad, civismo, amor de Dios, higiene, hermosura, etc. se queda sin esos valores. Pero en nuestra forma de vida, la autoestima y la identidad de una persona se miden por su renta o por la cantidad de valores económicos y biopsíquicos que disfruta; es lógico que cada uno busque acaparar para sí la mayor cantidad posible de esos valores. Esta característica la propiedad individual de los valores económicos excluyentes ha modalizado, contaminado, en nuestra forma de vida a todos los demás pares valorativos. Por tanto: el individualismo egoísta en las personas es una consecuencia inevitable de vivir el modelo humano de nuestra forma de vida.
13.2. Aquí, en nuestro modelo humano, es donde hay que situar la explicación de que muchas mujeres esgriman como justificación del aborto el hecho de que“mi cuerpo es mío y hago con él lo que quiero”
Ninguna persona debería invocar esta propiedad absoluta del propio cuerpo. Porque el día en que ese cuerpo esté necesitado de una gran ayuda económica por una grave enfermedad, por ejemplo, sería una incongruencia acudir a un centro hospitalario, que se ha construido y funciona con aportaciones comunitarias, para exigir ayuda para curar algo que una persona ha reclamado como de dominio exclusivo y absoluto suyo. Si los demás no tienen ningún derecho sobre nuestro cuerpo, tampoco tienen obligaciones. Espero que nadie saque conclusiones simplonas de este argumento, que lo único que quiere probar es el carácter y la implicación social en toda nuestra vida; también en nuestro cuerpo. El grado de esa implicación y pertenencia sociales no es absoluto, evidentemente. Pero lo que deseo recalcar aquí es que ir por esta vía de argumentación para justificar la interrupción definitiva del embarazo, parece un camino totalmente desacertado.
14. LA CONCIENCIA SOBRE LA MORALIDAD O INMORALIDAD DEL ABORTO. EL DEBER SER. ALCANCE DE DEBER SER.
14.1. Cuando se aborda el problema del aborto, inmediatamente aparece la cuestión de la conciencia y del deber
Podemos convenir en que la “conciencia” es un “conocimiento responsable”. La persona tiene conocimientos responsables. Pero, ¿sobre qué versan estos conocimientos responsables? Sobre todos los valores y contravalores en cuanto que representan la vida y la muerte de la persona. La conciencia es una autocrítica responsable que conduce a superar los contravalores –como muertes que son– y a promover los valores, la vida en todas sus vertientes vitales, no sólo en algunas.
14.2. Por tanto, el “deber ser” no se reduce a una vertiente vital –la ética, por ejemplo– y a su correspondiente dimensión de valores y contravalores, sino que las abarca y está en todas las vitalidades y dimensiones valorativas.
El ser humano tiene responsabilidad, deber, no sólo con las vertientes vitales biológicas y su dimensión valorativa, y con las morales y religiosas, sino también con el resto de sus vertientes vitales y valorativas. Ninguna persona puede actuar olvidando que la vida la forman al menos ocho vertientes vitales, y que a la hora de una previsión de desarrollo o de fracaso futuros de algunas de ellas, debemos sopesar el peso vital o mortal que les corresponde y actuar en consecuencia. La vida de la madre y del niño no es sólo biología y deber o no deber biológico. Las demás vertientes vitales también imponen su propio deber y no–deber. Y, en algunos casos, esas otras vertientes vitales imponen a la vertiente biológica un no–deber ser. Por consiguiente, hay un deber ser –y un no deber ser– biopsíquico, cognitivo, económico, estético, ético, lúdico, religioso y sociopolítico.
15. LA ATRACCIÓN QUE EJERCEN LOS VALORES, Y EL SUFRIMIENTO PROVOCADO POR LOS CONTRAVALORES
15.1. La realización acertada y suficiente de los valores en sus dos facetas simétricas de ser y de vida produce “bienser” (de los seres y de la vida) y “bienestar”.
De ahí que la persona sienta atracción, placer y satisfacción en los valores. No hay que olvidar que cada valor ejerce su propia atracción y satisfacción, produce su bienser y bienestar específicos y singulares.
15.2. Pero no hay que olvidar los efectos que originan los contravalores: generan “malser”, “malestar” y rechazo. También sufrimiento. El sufrimiento lo producen siempre los contravalores.
Lógicamente, cada vertiente vital, cada dimensión de contravalores, con sus respectivas variaciones y sus contravalores producen sufrimientos específicos, irreductibles entre sí; no pueden ser sustituidos unos por otros; y su cultivo del deterioro vital es intransferible de un marco específico a otro. Lo feo del cuerpo humano es irreductible a lo feo de plazas y calles; el odio fraternal es insustituible por el odio entre futbolistas. El primero surge y se cultiva en los marcos familiares, mientras el segundo, en los grupos que practican el fútbol.
En las posturas en contra del aborto se pasa de puntillas sobre los malseres, malestares, rechazos y, sobre todo, sufrimientos que pueden padecer todas y cada una de las vertientes vitales de la madre y del hijo con el nacimiento de éste. Y cuando algunos sí se percatan de esto, no es infrecuente que propongan soluciones sustitutorias totalmente inadecuadas. Cada sufrimiento provocado por un contravalor determinado se erradica con la implantación del valor correspondiente, no con otro u otros.
16. CONCLUSIÓN
El planteamiento que hemos hecho aquí tiene como base la vida y su ramificación en grandes y diferenciadas vertientes vitales. Y, lógicamente, los valores y los valores que las alimentan. Uno de los orgullos del viviente hombre ha sido, y sigue siendo, la capacidad de superar y escapar de las rudas condiciones que imponen los ecosistemas a los demás vivientes. Pero las existencias tan deprimidas que viven muchas personas del planeta les hacen preguntarse si ha merecido la pena superar tanto límite natural para acabar cayendo en tan dolorosísimas degradaciones vitales, en linchamientos de vida, entendiendo ésta en toda su amplitud, complejidad y variedad. Lo más valioso para el ser humano son todas y cada una de sus vitalidades humanas y sus correspondientes dimensiones valorativas. No una sola. Precisamente los que no pueden mantener con dignidad muchas de las vertientes de su vida son a los que se les niega la posibilidad del aborto.
Hoy toca una buena y gran noticia.
Si. La prestigiosa Colección El Tomillar crecerá, y lo hará en la inmediata Semana Santa.

Sin fecha exacta por el momento, pero a buen seguro que antes de que los papones llenen las calles de León y los parroquianos habituales den buena cuenta de limonadas, torrijas y peladillas, estará en la calle EL HABLA DE PEDRÚN DE TORÍO Y SU ENTORNO, libro de sociología, lingüística, toponimia y costumbres, escrito por nuestro compañero JOAQUÍN BANDERA (yeguada 1958 - 1963), y que hará el número cinco de nuestra colección.
Dirección editorial y diseño del gran Lalo Mayo. En la portada ha colaborado —como hace siempre que este editor se lo pide— Jesús Herrero, con una espléndida vista del pueblo de Pedrún, sujeto principal del libro, que lleva por apellido de Torío, el río que regó la infancia de decenas de compañeros nuestros de aquellos años en la Paramera.
Si alguien desea algún ejemplar ya conoce el protocolo: una simple nota tras este mensaje manifestando su interés para que el autor pueda hacer sus cuentas con los ejemplares. Si, como es de esperar, el libro ya está impreso en Semana Santa, León será el mejor lugar para conseguirlo antes de que Joaquín regrese a Madrid.
El precio está por determinar, pero rondará los 15 eurillos (se confirmará convenientemente), que por 250 páginas de información privilegiada de una forma de vida cada vez más difícil de encontrar y de un espléndido vocabulario del habla del valle es un regalo.
La tirada no será muy larga, por lo que es conveniente que aquellos que quieran tener un ejemplar lo manifiesten cuanto antes.
resumen del contenido del libro.

biografía de Joaquín Bandera

listado de los libros que conforman la colección.

UN PAR
Los periodistas, en general, y muy particularmente los que se dedican a la crónica parlamentaria, vienen lamentando cada vez con más énfasis el bajo nivel dialéctico de que adolecen los debates y controversias de nuestros políticos. Es comprensible: el periodismo, que vive del titular y de la frase mordaz, tiene mucha razón en añorar aquella época en que un parlamentario, conminado a retractarse por haber afirmado que la mitad de los componentes de la Cámara eran estúpidos, se corrigiese ingeniosamente proclamando, ipso facto, que la mitad de los componentes de la Cámara no eran estúpidos. Ahora ha entrado en el Parlamento el lenguaje transgresor y alternativo (lo que venía llamándose macarra) del “me la suda”, “me la pela” y “me la trae floja”, y a los adversarios políticos se les tacha de machirulos y de fumaos, sin necesidad de recurrir a la réplica imaginativa y sutil.
Empeño que, por otra parte, resultaría metafísicamente imposible, si es que continúa siendo verdad —que me corrijan Pitu o Baldo— aquello de que nadie da lo que no tiene. ¡Qué lejos queda la edad dorada de los Churchill o de los Castelar! Imagino la fruición con que el Times y sus lectores compartirían, entre otras, la famosa enganchada de Lady Astor con el del puro: “Si yo fuese su esposa, le pondría veneno en el café”; y la urticante e inmediata respuesta de Churchill: “Señora, si yo fuese su marido, me lo tomaría”.
El actual teleciudadano (que constituye la mutación, a peor, del ser Humano Productor Consumidor de que tanto nos habla el filósofo Chavarribaldo últimamente en el blog), ahormado por la retórica de los programas que triunfan nowadays en el prime time de las cajas tontas, prefieren de lejos la sal gruesa de contenido mitinero a la fina elocuencia demostina. En España, para estropearlo más, tenemos una rara fijación por lo que se encuentra de cintura para abajo y, en cuanto nos vemos faltos de argumentos, recurrimos enseguida a la minga, al coño y a los cojones. Sobre todo a los cojones: ven aquí, o sal a la calle, si tienes cojones; esto lo hago, o digo, porque me sale de los cojones (última e inapelable ratio); lo que tú hagas o dejes de hacer, Lady Astor, me importa tres cojones… y por ahí. El beso en España —nos dejó archicantado Manolo Escobar— lo lleva la hembra muy dentro del alma. Es correcto. Pero qué superventas se perdió para la historia de la música, y de la sociología, por no haberse decidido Manolo a componer la secuela dedicada al macho hispano. Una verdadera lástima, porque el estribillo hubiera causado furor: “¿Qué lleva en la mente el español continuamente?” Lo ilustro con un último ejemplo.
En el transcurso de una de esas comidas multitudinarias a las que todos de vez en cuando tenemos que asistir, a mi mujer le tocó como vecino de mesa, justo en frente, un comensal que a los dos nos cayó mal desde el principio. Esto sucedía en Sevilla. El citado personaje, a pesar de habernos explicado que era profesor de no sé qué en un Instituto, se mostraba como un verdadero botarate por las estupideces que decía, a las que nosotros respondíamos con observaciones anodinas o con alguna que otra sonrisa de compromiso.
En un momento dado, tras comentarnos que había nacido en la ciudad de Burgos y señalarle mi mujer, por buscar algún tema de conversación, que yo era leonés, el susodicho, como si acabase de encontrar la ansiada ocasión de saldar una deuda pendiente, se dirigió a mí interpelándome en los siguientes términos:
—¿Tú, eres de León?
—Sí —le contesté.
—Yo he visto vuestra catedral —me respondió. Y, a renglón seguido, torciendo el gesto en una mueca que traslucía una mezcla de decepción y desagrado, muy similar posiblemente a la que compondría para comunicar a uno de sus alumnos que estaba suspendido, añadió:
—Las torres no son iguales.

Yo me quedé cortado (Cela hubiera añadido: como la leche en las cálidas noches de verano). E igual que el boxeador que ha recibido un golpe inesperado en el plexo solar busca el aliento desesperadamente, de esa misma forma daba yo vueltas en mi cabeza por hallar una respuesta adecuada a la par que refinada, porque, a pesar de que en la mili no pasé de la clase de tropa, tengo mis lecturas. Pero fue en vano. Me pudo la telúrica llamada de la raza. A pesar de todos mis esfuerzos, oh decepción, mi febril búsqueda acabó yendo a morir a los sólitos, trillados castizos lugares comunes:
—Estos desparejamientos son muy habituales en las obras de arte —acabé por contestar—. Tú, además de la catedral de León, ¿has visto alguna vez el David de Miguel Ángel?
—Sí —me respondió—, lo vi una vez.
—Y, ¿te fijaste bien?
—.Hombre, no sé… Me fijé lo normal. —En este punto, su expresión ya transmitía la inquietud del examinando, cuando el examinador, tras su respuesta, le vuelve a preguntar: ¿estás seguro? Yo aproveché su desconcierto para entrar a matar:
—Pues si te hubieras fijado bien, te habrías dado cuenta de que a sus huevos les pasa lo mismo que a las torres de la catedral de León.
—Y, ¿qué les pasa a los huevos del David? —me replicó.
—¡Joder!, ¿pues qué les va a pasar?, —concluí—. Lo mismo que a los tuyos: que uno le cuelga más que el otro.
Luis Carrizo
(¡Viva León y su catedral!, ¡me cago en tal!)


La siguiente foto del genial Alberto recoge el momento final de la breve estancia de cuatro residentes en Cantabria a La Virgen y León días pasados. Todos recordamos los escritos en este sitio del viaje, hace años, a La Virgen de Isidro Cicero y su querida compañera Marga, que hace poco nos dejo. Muchos descubrimos gracias a ellos el Santuario que tanto creíamos conocer.

En una comida en diciembre de amigos de Asturias y Cantabria creímos que era necesario preparar aquellos escritos para su publicación; tienen gran interés y queríamos, también, que fuese un homenaje a Marga. Nos pusimos a ello, distribuimos trabajo, hicimos un primer borrador y se lo pasamos a Isidro que hace un nuevo planteamiento, investiga aún más, completa información, escribe de nuevo y... queda listo para una nueva publicación que explique, a quienes estén interesados, los inmensos valores que esconde el Santuario de La Virgen del Camino; obra única en cuanto a arquitectura y también en cuanto a religiosidad de la provincia, del Camino de Santiago, de España y del mundo, sin exagerar eh!. Nos da pena que de las 200.000 personas al año que por ahí pasan solo unas pocas entren y contemplen, y menos aún comprendan lo que ven. El título del libro recoge su filosofía, su eje central: “La emoción de comprender. Virgen del Camino, Enclave de misterios.” Cicero describe nueve itinerarios para visitar, disfrutar y emocionar. Todos sabéis como escribe, este libro es una pequeña joya.

Dedicó mucho tiempo a su redacción e investigación; aún profundizó más en esta visita. El P. Fernando nos dio nueva información, en las puertas descubrimos nuevas claves religiosas; Isidro estuvo toda una mañana en ello, vedle en la foto de la portada sentado ante la puerta de entrada del Santuario.
Como creemos que es de justicia que los primeros en conocer esta publicación sean los dominicos contactamos con ellos y el nuevo P. Provincial, Jesús Díaz Sariego, de visita canónica en La Virgen nos recibió; le explicamos que no pretendíamos, como bien dijo Cicero, “ir a vender hierro a Bilbao”; fue una larga entrevista, cordial y muy interesante. Nos pareció una persona inteligente, sencilla, interesada; le gustó el proyecto y lo dará a conocer y valorar a los responsables de patrimonio religioso de la provincia. Coincidimos en poner en valor el Santuario en estos nuevos tiempos, desde las nuevas tecnologías. Preguntamos por cuestiones que ya anteriormente habían planteado los compañeros de León; respecto al museo en las capillas el P. Coello redactó un proyecto que en aquel momento no se llevó a cabo por falta de financiación; sugerimos exposiciones permanentes y temporales específicas para personas con discapacidad, atendidos por SOLTRA. En el Santuario quitar los añadidos, convertir la sala de objetos religiosos en centro de información e interpretación. Fue una conversación interesante, luego nos acompañó a ver al P. Alcalde y estuvimos con el un rato, también saludamos al P. Lebrato.
Gracias a diversas gestiones de compañeros (gracias Juan Manuel, Quique...) dimos a conocer el borrador de libro al presidente y diputado de cultura de la Diputación de León, al alcalde de Varverde de la Virgen, al de León. A todos les gustó el proyecto y ofrecieron su apoyo.
Ahora estamos a la espera de la decisión de los Dominicos para su publicación con el apoyo de esas tres instituciones leonesas.
Poco tiempo nos quedo para estar con los amigos de León, pero lo hicimos. Dimos un abrazo emocionado a Andrés, más fuerte y profundo el de Isidro y él; compartimos charla, bebida y cocido con todos menos con Froi que está en Canarias y Pablo Borge que tuvo que asistir a un funeral en un pueblo de la provincia.


Javivi, Andrés Trapi, Martín, Julito Correas, Daniel Orden
Quique Muñiz, Pedro Trapiello, Carlos Abad, el furriel e Isidro Cícero.
Volvimos a nuestra Cantabria satisfechos y contentos; felices y esperanzados.
Daniel Orden Santamarta
Fotografía del 2º curso (año 57-58).
En esta fotografía cada uno se busque a sí mismo. Sé el nombre de alguno pero es muy engorroso darle posición.
nota del furriel.- Esta fotografía ya la tenemos en nuetro álbum LOS CURSOS de ver Fotos/documentos, nos la había enviado el compañero José antonio Gutiérrez Rodríguez.
No obstante, la sustituyo por ésta, pues la de Alfonso es de mejor calidad.
Hoy 21 de Marzo, día mundial del Síndrome de Down, mi hijo Alberto brinda por todos vosotros, querida familia numerosa de este blog.
Desde nuestra casa os enviamos un fuerte abrazo a todos los que tenemos, cuidamos, aprendemos y disfrutamos de estas personas.
Y besos muy especiales para nuestros tres ángeles, Martita, Darío y Bandera.
Os deseamos feliz día,
Isabel, Alberto, josemari.
Os pedía hace unos días, a todos los que ya la conocéis, la gentileza de que recomendarais, con vuestras mejores dotes de persuasión, mi Métrica para Borja a alguno de vuestros más queridos amigos y conocidos.
Para predicar con el ejemplo en esto de recomendar lecturas, quiero yo a mi vez recomendaros -convidaros si me lo permitís- a un libro que tal vez os sorprenda, emocione y encante, si aún no lo conocéis: Merlín y familia, de Álvaro Cunqueiro.
Muy tarde en mi vida –Agosto de 2007- leí un breve pero sugerente elogio sobre él en un libro de Andrés García Trapiello, nunca se lo agradeceré bastante. Lo busqué inmediatamente y desde entonces -fascinado por tan alta escritura- colecciono con fervor todos los títulos de este genial, incomparable e irrepetible escritor que nació en Mondoñedo en 1911 y que comenzó publicando poesía en galego.
Tengo en mi casa una terraza que da a una alta celosía tras la que se entrevé un misterioso jardín. Se trata del jardín privado del que en sus días de gloria fue el palacio del Duque de Rivas, hoy perteneciente al contiguo ministerio de asuntos exteriores, de ahí las altas celosías y las enredaderas cada vez más tupidas que lo celan. El rumor estival de sus centenarios plátanos festoneados de pájaros o la salmodia del viento entre sus ramas otoñales me devuelven siempre a los bosques y los montes añorados… pero, al mismo tiempo, también me arrulla la encantada fantasía de que estos mismos vientos, pájaros y frondas, acaso, inspiraran a D. Ángel Saavedra, en aquel romántico siglo, alguno de sus delicados romances, escritos con la finura y percepción de detalles y matices de luces y colores de un auténtico pintor.
No había leído del señor duque -si es que los leí y si es que figuraban allí- apenas más que los versos de la antología de la literatura española del colegio, pero las constantes evocaciones de la música de este jardín -tan cercano y cada vez más recóndito- me han hecho buscar su obra completa. Y además encontrarla reunida, y yo diría que entronizada, en aquella suntuosa edición barcelonesa de Montaner y Simón de 1885 con las preciosas ilustraciones y detalles ornamentales de Apeles Mestres y Luis Pellicer. No recuerdo ahora quién decía, tal vez JRJ -pero esta cita también la leí en A.G. Trapiello, quien como buen bibliómano la saca con frecuencia a colación- que los libros, en edición distinta, dicen cosas distintas…
El caso es que releyendo cosas de Azorín he tropezado con un libro suyo titulado Rivas y Larra. Este minucioso y sutil estudio cita párrafos enteros de los periódicos de la época a propósito del estreno y fortuna crítica de Don Álvaro o la fuerza del sino consultados en la Biblioteca Nacional, así como extensos textos de ambos escritores.
Y este modo de recomendar e incitar a una lectura me ha parecido sabroso y eficiente.
Escuchadme a Cunqueiro por favor, este fastuoso, austero, recamado, conmovido, terrenal y etéreo escribidor que se mete en la piel del criado del mago Merlín, y en una lengua por momentos alquímica nunca antes escuchada pero de tan emocionantes, hipnóticas, arrebatadoras evocaciones, a la vez del habla más campesina y de las más sutiles e intrincadas filigranas culteranas -con aromas y simas tan pronto medievales como cervantinas o modernistas… se mete, digo, en la piel del sirviente de Merlín y comienza así su ensalmo:
“Ahora que viejo y fatigado voy, perdido con los años el amable color de la moza fantasía, por veces se me pone en el magín que aquellos días por mí pasados, en la flor de la juventud, en la antigua y ancha selva de Esmelle, son solamente una mentira; que por haber sido tan contada, y tan imaginada en la memoria mía, creo yo, el embustero, que en verdad aquellos días pasaron por mí, y aun me labraron sueños e inquietudes, tal como una afilada trincha en las manos de un vago y fantástico carpintero. Verdad o mentira, aquellos años de la vida o de la imaginación fueron llenando con sus hilos el huso de mi espíritu, y ahora puedo tejer el paño de estas historias, ovillo a ovillo. Cuando de obra de nueve años por Pascua Florida, con la birreta en la mano, me acerqué a la puerta de mi amo Merlín, ¿quién diría que me la iban a llenar, la gorrilla nueva, de las más misteriosas magias, encantos, inventos, prodigios, trasiegos y hechizos? Nunca regalo como éste, digo yo, le fue hecho a un niño, y como de un cuerno maravilloso saco cinta tras cinta, cuento tras cuento, y con mis propios ojos contemplo toda aquella tropa profana que a Merlín acudía y a sus siete saberes: en Merlín se juntaban, tal los hilos de un sastre invisible, todos los caminos del trasmundo. Él, el maestro, hacía el nudo que le pedían. Ya lo veréis.”
Al copiar estas líneas he sentido tal fuerza y maravilla que en un instante he comprendido, reveladoramente, aquella antigua enseñanza que prescribía a los estudiantes de composición musical hacer copias manuales de las partituras de los grandes maestros…
Y continúa Cunqueiro (respetad bien sus comas en vuestra lectura privada, esa respiración suya musical):
“Quizá mejor que decirla fuera pintarla, la selva de Esmelle, que cae a mano derecha viniendo a este reino por la banda de León.”
Y así, trasegando los siglos y los lugares, transubstanciando la Bretaña francesa en la Galicia profunda e infinita, escribe:
“A veces, por hacer fiesta, el señor Merlín salía a la era, y en una copa de cristal llena de agua vertía dos o tres gotas del licor que él llamaba “de los países”, y sonriendo, con aquella abierta sonrisa que le llenaba el franco rostro como llena el sol la mañana, nos preguntaba de qué color queríamos ver el mundo, y siempre que a mí me tocaba responder, yo decía que de azul, y entonces don Merlín echaba aquella agua al aire, y por un segundo el mundo todo, Esmelle todo alrededor, las blancas torres de Belvís, las palomas y el perro Ney, el rubio pelo de Manueliña, la blanca barba de mi amo, el caballo tordo, los abedules de Quintás y el tojo de la corona del Castro, todo era una larga nube azul que lentamente se desvanecía. El señor Merlín sonreía mientras secaba la copa con un paño negro. Esmelle, selva ancha y antigua, en la memoria la llevo yo de azul pintada, como si una enorme y tibia luna posara, en un repente, en la tierra.”
Y escuchad la finura psicológica de este retrato:
“Por don Merlín no pasaban los años, y de esto se quejaba como de un maleficio, pero pocas veces, que el ser de él era aparentar muy franco y abierto, contento del mundo y hablador, y sonreía muy fácil; le ayudaban a ser franco los ojos claros, y aquella su frente levantada y señora, y hasta aquel gesto que tenía de acariciarla con la mano derecha cuando te hablaba. Era de pocas carnes, pero muy puesto en sus anchos y gentil, y muy andador.”
O este de otro personaje en una escena cotidiana:
“Le hice señas de que pasase él también a la cámara, que yo quedaría por guarda del equipaje, pero él, sonriendo, y a fe que era muy mozo y tenía un no sé qué de alegre hermosura y era muy pulido de maneras, en nuestra habla me dijo:
-No puedo, mi amigo, dejarte por guarda de este atavío, que es mi oficio señalado no apartarme de él ni un alfiler de monja. (…) y lo que yo quería ahora de ti es un vaso de agua fresca.
Se lo fui a buscar al pozo viejo, que es como una nieve, y el bebió sabroso y despacio.”
O este fragante retrato femenino dialogado:
“…talmente una rosa. Yo sé lo hermosa que es porque trato al pintor que la retrató cuando estudiaba música en Alejandría, y no sé qué es lo que de ella más enamora, si los grandes y verdes ojos entornados, la canela de la piel, el decir sosegado de aquella pequeña boca, la gracia de sus manos en la viola…
-Los pechicos como dos claudias reinas, la cintura que se puede ceñir con el tallo de una rosa, los finos brazos que levanta cuando canta, y las piernas con las que cuando danza vuela. Toda ella es un misterioso vaso de perfume…”
Y ahora, como descorriendo levemente los velos de algunas escenas al pasar, dejaos empapar de estos luminosos retazos que entresaco de sus páginas de estos destellos, estos fragmentos de conversaciones o ensimismados soliloquios:
“…y con aquel aire amigo que ponía, y que yo sé que le venía de su saber del corazón de las gentes y de los sueños y soledades que cada uno lleva en la cartera de su espíritu, recuerdo que me dijo…
…me contentaba con resoñar sus ojos azules…
…lamió el almíbar demoradamente…
…Las historias, como las mujeres y los guisados, precisan de adobo.
…la boca de finos labios muy franca de corte, cuantimás que era risueña.
…alfombraron de rosas, romero y espadaña el patio…
…y el tonsurado izó a la grupa al monaguillo…
…con aquel hablar sosegado y tan alegre que tenía, que parecía mismo que te rozaba con plumas las orejas…
…”swan’s pavane”, que quiere decir “pavana de los cisnes”…
…era de conversación larga y confiada…
…gustaba de verter misterio alrededor de sus historias…
…Y el espejo lo compró Alsir en la feria de Tilsit a un judío jázaro que tenía allí tienda de menta piperita, aguas de soñar y espuelas de fortuna…
…cuando os educabais en aquella escolanía…
…y era muy de mi gusto aquel caldo de calabazo dulce que hacía la señora Marcelina por tiempo de otoño…
…cuantimás que estaba a mi lado pelando castañas la mi Manuela y parecía que me despertaba los párrafos con el dulce y sorprendido mirar que en mí posaba; estampa de mirlo debía componer yo, tal cuando el avecilla canora enamora a la hembra con el atavío de su canto…
…y os digo que amaneció, si el Señor manda rosas, la más hermosa del mundo, y los ojos en ella, dos gotas de verde rocío.
…¡Oyérais la voz con que aquella hermosísima señora hablando ya cantaba! Hay pájaros que tienen el canto misterioso, pero no hay comparación que valga. ¡Quién la oyere por las mañanas en vez de la alondra!
…un sentir loco que me mordió muchos días, y aún ahora que viejo voy, por veces me distrae, y me vuelvo porque me parece que escucho en el agua que pasa aquel manso decir cantor que ella tenía, y medio en verso, y a mí mismo, loco, burlándome, en la ocasión me pregunto: ¿qué me quieres , Amor?
…Pero, por veces, brinca el solcillo radiante de un recuerdo de juventud, y en algún lugar derrite la nieve, y es como si en la soledad del mundo un pasajero desconocido encendiese una pequeña hoguera, y vas tú y por una hora te calientas al amor de ella. ¡Memorias, memorias, memorias!
… Este dulce poeta que podía, en pleno desierto, cantando la hermosura y frescor de una fuente, hacer que los nómadas vieran de pronto en el aire copas de Bagdad llenas de líquido cristalino y frío…
…y me ordenó que abriese la sombrilla, y al abrirla, de dentro de la seda cayó, como una rosa puede caer de un búcaro, una gentil doncella solamente vestida de su rubor, la larga cabellera dorada y una cinta de oro en el tobillo izquierdo…
…el hombre más hermoso de Portugal en su tiempo, muy lucido de lunares y con una mirada tan triste en los grandes y negros ojos, que parecía, dicen, que cuando demoradamente os miraba era como si una niebla de oscuras caricias saliese, para envolveros, por entre la aleteante seda de las largas pestañas. Con sólo esta mirada despertaba grandes amores…”
*** *** *** *** ***
Estos son algunos de los pasajes que he espigado en la esperanza de contagiaros mi admiración por Cunqueiro y de incitaros a unas horas de lectura acaso inolvidables al amor del rescoldo de su fuego verbal. De su sabroso frescor. De sus locuaces silencios. Podría haber escogido otros, pues rara es la página en la que no hay algo que admirar y saborear, pero -como bien nos ha recordado Baldo con aromas de yerba y eucaliptus- quidquid recipitur ad modum recipientis recipitur. Que cada uno reciba lo que pueda, pero yo tengo la certeza de que la deslumbrada lectura de radiantes libros como este ahonda, ensancha y embellece sin cuento el siempre agradecido y sediento e infinito recipiente del alma.
Maxi Trapero quiere a la Virgen del Camino. Cómo no la va a querer si es leonés de la comarca de los Oteros. Del pueblo de Gusendos. Cómo no la va a querer si fue aquí donde se sintió captado para la literatura, la música, el arte y la cultura en general. Cómo no la va a querer si, germinó aquí lo que ha sido y hecho como profesional de éxito a lo largo de tantos años. Aquí, en esta teoría de rectángulos y ninguna curva. Aquí, en este increíble teatro nuestro -hoy descacharrado- con el que fray Francisco Coello de Portugal quiso hacer un guiño de homenaje a Le Corbusier en la Paramera.
Isidro Cícero: 17/03/2017

- Patrimonio Histórico (Jurado: Matías Díaz Padrón, José de León Hernández, Diego López Díaz, Juan Francisco Navarro Mederos, Manuel Ramírez Sánchez y Antonio Tejera Gaspar)
Maximiano Trapero
Catedrático de Filología Española de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Investigador de la poesía popular de tradición oral en Canarias y en el mundo hispánico; sobre la toponímia canaria, lingüística guanche; la décima popular en Canarias y la poesía improvisada en el mundo y estudios semánticos y lexicológicos del español en Canarias. Por sus investigaciones ha obtenido, entre otros, el Premio de Investigación "Agustín Bethencourt", el Premio "Pérez Vidal", Premio Internacional de Humanidades "Agustín Millares Carló", la Distinción Nacional de la Cultura Cubana, la Medalla de Oro de Canarias y la Medalla de Oro "José Vasconcelos" del Frente de Afirmación Hispanista de México. Ha escrito más de 40 libros, y ha editado y prologado numerosas obras.
Los Premios de Canarias son los premios que se otorgan a personas o instituciones en reconocimiento de una carrera relevante y continuada en favor de la cultura canaria. Se fallan antes del final del primer trimestre de cada año, y se otorgan el Día de Canarias, 30 de mayo de cada año, por el Presidente del Gobierno de Canarias.
Se crearon oficialmente el 11 de abril de 19841 a propuesta del Presidente del Gobierno canario, Jerónimo Saavedra y previa deliberación del Gobierno de Canarias.
Los Premios de Canarias se otorga con carácter anual e irrepetible en las modalidades de: Literatura, Bellas Artes e Interpretación, Investigación, trabajos socio-histórico, patrimonio artístico y documental. A partir de 1991 se crearon otras modalidades: acciones altruistas y solidarias, deportes y comunicación, internacional.
Los premiados ostentan desde el momento del nombramiento el tratamiento oficial de Grandes de Canarias y de Excelentísimos/as Señores/as.
Los fallos de los jurados son inapelables, pero siempre se adjuntan los méritos y razonamientos por los que se conceden.
GOMERANOTICIAS.- Maximiano Trapero, Catedrático de Filología Española de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria e investigador de la poesía popular de tradición oral en Canarias y en el mundo hispánico; sobre la toponímia canaria, lingüística guanche; la décima popular en Canarias y la poesía improvisada en el mundo y estudios semánticos y lexicológicos del español en Canarias, así como uno de los autores de los libros ‘Romancero de la Isla de La Gomera’, ha sido designado como Premio Canarias de Patrimonio Histórico 2017, según ha informado la Presidencia del Gobierno recientemente.
Trapero por sus investigaciones ha obtenido, entre otros, el Premio de Investigación “Agustín Bethencourt”, el Premio “Pérez Vidal”, Premio Internacional de Humanidades “Agustín Millares Carló”, la Distinción Nacional de la Cultura Cubana, la Medalla de Oro de Canarias y la Medalla de Oro “José Vasconcelos” del Frente de Afirmación Hispanista de México.
Ha escrito más de 40 libros, y ha editado y prologado numerosas obras.
Investigador del romancero de La Gomera ha desarrollado importantes trabajos que datan de principios de los años 80 del pasado siglo.
Libro Romancero de la Isla de La Gomera de Maximiano TraperoSiempre ha considerado “un poco exagerado” que se le atribuya ser “el descubridor” del romancero de La Gomera porque en realidad cree que se limitó a llevar a cabo una investigación o trabajo de campo que permitió sacar a la luz un tesoro histórico que hasta entonces era en la práctica desconocido. Porque efectivamente existían algunos textos ya publicados, aunque eran realmente muy escasos y no mostraban el interés excepcional que el legado romancístico de La Gomera tenía. Este no es exclusivo de La Gomera pero en la Isla ha alcanzado una notoriedad e importancia inédita y muy superior al resto del mundo de habla castellana y que en este caso comprende a la América hispana.
Durante su labor de campo, plasmada en varios libros, aparecieron romances desconocidos, “pero lo más importante fue comprobar la funcionalidad que el canto tenía en La Gomera, al convertirse en el centro y principal motivo del baile del tambor”, señalaba hace unos meses en un reportaje elaborado por el propio Cabildo Insular de La Gomera bajo el título ‘La Gomera, reserva mundial del Romancero’. . Una danza que este catedrático califica de “romancesca y única en el resto de España, incluida Canarias”. Precisamente, esa estrecha relación entre el baile y el romance ha garantizado su supervivencia y que en la actualidad ambos disfruten de una estupenda salud. Al respecto,Trapero indica que aún hoy en día, “no hay fiesta en La Gomera en la que no se canten los romances. Seguramente alguno se habrá perdido pero también se han podido salvar muchos de ellos”. Eso sí, Trapero está de acuerdo con algunas voces que advierten de que se está sustituyendo el género del romance por “coplas inventadas y creadas por cantadores”.
En un tiempo en el que la vida pública se deshace en sospechas, los bancos nos roban, los ricos inventan todo tipo de trampas y subterfugios para no pagar sus impuestos, la gente se adocena con la basura de la tele, los jueces conspiran y trapichean y la academia se ensimisma en sus sortilegios y burocracias..., en un tiempo de pesimismo, mediocridad y grisura en el que todo aquello en lo que creemos naufraga, mantener la tradición anual de los Premios Canarias es casi un acto de fe. Y, a veces, también de justicia.
Me enteré el lunes -por una llamada suya- de la elección de Maximiano Trapero como Premio Canarias de Patrimonio Cultural. No fue exactamente una sorpresa: su nombre había circulado en los días previos al premio como candidato al galardón. Y no me sorprendió en absoluto que al final un jurado bastante variopinto decidiera elegirlo: Trapero es un tipo inteligente, divertido, laborioso, imaginativo y brillante, que se ha dejado el pellejo durante los últimos cuarenta años fijando el habla de las Islas en su romancero y tradición oral. Un tipo que él solito ha aportado más al habla canaria que la mayoría de los tratados y diccionarios al uso. Un tipo con paciencia de filatélico y voluntad de entomólogo, empeñado en recuperar y conservar para el futuro la memoria volátil pero no efímera de un pasado que -cuando él empezó- estaba aún a la vuelta de la esquina, comenzando a perderse en la niebla, y que hoy sólo existe gracias a su esfuerzo y su entrega. Un tipo incapaz de sentir rencor hacia nada y hacia nadie, a pesar de tener sobrados motivos. En medio del desinterés, la desidia, la apatía y el desprecio por el trabajo bien hecho, Trapero ha dedicado toda una vida de estudio y correrías por las Islas a reconstruir y mantener para el futuro el catálogo versado de una Canarias desaparecida ya, que sólo sobrevive en su inabarcable colección de versos cantados y palabras antiguas.
Ha hecho muchísimas más cosas Trapero: como catedrático de la ULPGC ha formado a dos generaciones de filólogos e investigadores en lexicología, lingüística y semántica; ha contribuido al conocimiento en las Islas con 250 artículos científicos y 40 libros; nos ha explicado cómo hablamos en Canarias y por qué; ha sistematizado el estudio de la toponomástica y de la toponimia canaria; ha hecho que los mapas de esta región nos hablen del pasado a través de sus nombres; ha estudiado la décima y la poesía improvisada en las Islas y en América... No ha parado de trabajar este estajanovista grancanario, herreño consorte, llegado a las Islas hace muchos años desde un pueblo de León. Pero aunque Trapero no hubiera hecho todo lo que ha hecho, aunque sólo fuera por alguno de sus monumentales estudios -el Romancero en cada una de las siete islas, su grandioso diccionario de toponimia guanche- y por ninguna otra cosa, Canarias se la debía. Porque personas como el profesor Trapero nos enseñan que entre los restos del naufragio siempre aparecen tablas de salvación, ejemplos a los que aferrarse para seguir defendiendo que un mundo diferente y mejor es perfectamente posible. Que la diferencia entre lo malo y lo bueno la marcan las personas que se toman su tiempo para hacer bien lo que creen que deben hacer...
Por eso, la mejor definición que se me ocurre de Trapero cabe en sólo cuatro palabras cortas: "es-un-gran-hombre", un gran hombre en todos los sentidos. Un tipo extraordinario, mi amigo el grancanario Max.
Ya hemos cumplido los "primeros" diez años. De nuevo acude a mi petición el Jesusito Herrero (indiscutible gloria gloriosa del 61 a quien debo diez langostinos) para, con su anagrama, anunciarnos el décimo aniversario del blog.
Gracias a quienes os asomáis a diario y permitís que siga vivo.
Escribe: Santos Suárez Santamarta
Diez años de blog. Gracias, Josemari.
Decir algo quisiera
acerca de este blog , de lo que ha sido
nuestra afición bloguera,
de tantas y tan gratas ocasiones
como ya hemos tenido
de vivir sentimientos y emociones
sentidas cada cual a su manera.
Pienso a veces que ahora
este invento declina y languidece,
y al abrirlo parece
tener cercana ya la última hora
pues puede ver cualquiera
que en poco se asemeja a lo que era.
Tiene pocas entradas
que pueden ser la prueba del olvido
o de no ser querido
o de tener sus fuentes agotadas.
Aunque también es cierto,
-según el contador que aquí lo indica-
que no hay momento en el que no esté abierto
y siempre hay quien se aplica
-sintiéndose atraído-
a volver a leer su contenido
y evocar con agrado nuevamente
una parte lejana de historia
llevando su memoria
al tiempo de su edad adolescente.
Yo tengo la teoría
-que con algo de tiempo mostraría-
de que el blog sigue vivo a su manera
aunque a veces esté en compás de espera
como cuando el furriel, José María,
-alma de Mocedades-
anda en gira por pueblos y ciudades
sin poder darle el aire que tenía.
Creo que lo que pasa
es que el blog –como algunos- se hizo abuelo,
y los hijos se van, y alzan el vuelo
aunque vuelvan después. Pero su cita
con la que fue su casa
se hace más remolona, más escasa
y van cambiando estancia por visita.
Hay otra explicación algo más vieja
que es que cada cual siempre se arrima
a quien puede subirle su autoestima.
Si no es así lo deja
y se larga a buscar otra pareja
que crea que lo entiende y que lo mima.
Unos se han despedido
y se fueron de aquí súbitamente
-sus motivos tendrán- probablemente
porque hallaron albergue en otro nido.
O tienen que afrontar nuevas tareas
que en tiempos anteriores no tenían,
o porque no confían
en hallar aquí apoyo a sus ideas.
O -vaya “usté” a saber- por mil razones
que a nadie más le importa:
porque la vida es corta
y hay que estar a vivir más emociones.
Yo siento que esté ausente
aquel encantador Mudo elocuente
que siempre y nunca hablaba de lo mismo
con trabada soltura;
mas hoy tan entrañable criatura
se ha caído a las simas de un abismo.
O aquella, más que picarona, abuela
que Anselma se llamaba
y con tal arte hablaba
que sin rubor pudiera abrir escuela.
Que ejercía de vieja
y embaucaba a cualquiera
aduciendo un refrán, una conseja…
y relatando historias de la era.
Ya tampoco aquí sigue:
quizá no le interesa
confesar, ruborosa, que está presa
en las redes de amor de un nuevo ligue.
Otros como cometas fulgurantes
surgidos de diversa geografía
nos dejaron en prosa o poesía
luminosos destellos deslumbrantes.
Sumisos a su ley de itinerantes
un día aparecieron y brillaron,
mas al poco de nuevo se ocultaron
volviéndose otra vez mudos y errantes
Es cosa bien sencilla
de saber, más o menos, lo que ocurre
comparando este blog a una pandilla
en la que siempre hay alguien que se aburre.
Y si además encuentra quien le admire,
o da con un buen chollo,
deja su antiguo rollo
y es del todo normal que se las pire.
Este admirable invento
ha tenido su tiempo y su momento.
Yo recuerdo al principio, y lo confieso,
llegar a casa y, sin haber comido,
buscar enfebrecido
las entradas del blog como un poseso
Deseaba encontrar urgentemente
mi tiempo adolescente
al que apenas habiéndome asomado
ya me fue arrebatado
inexorablemente
sin ninguna piedad. De no haber sido
por quien fundó este blog y lo regenta
hoy me hiciera la cuenta
de que nunca tal tiempo hubo existido.
Entraba tan ferviente
por querer conocer los derroteros
de antiguos compañeros
con los que conviví anteriormente
que el ardor me subía hasta frente
Y aunque nunca los tuve en el olvido
alguna vez temí haberlos perdido.
Afortunadamente
aquel fogoso impulso ya es pasado
y ahora en el presente
no diré que se ha ido totalmente
pero al menos lo siento amortiguado.
No sé que hubiera sido
de mí de haber seguido
como entonces, febril y enajenado.
Eran las emociones del principio
agudas… y tan hondas
que me ví alguna vez fuera de quicio
como si un invisible microondas
o una pócima rara
me causara en la mente un estropicio
haciendo que el fervor se acelerara.
En varias ocasiones
al ver súbitamente alguna foto
me sentí en un convulso terremoto
interior que volcaba en mi memoria
mil y una evocaciones
de entrañables momentos y rincones
que hicieron buena parte de mi historia
Recuerdo en una de ellas la nevada
sobre nuestro colegio. El blanco manto
-lo puedo confesar – me llevó al llanto
dejando mi conciencia enajenada
con agridulce encanto
y a su vez la memoria desbordada.
Pues en ella emergían en cadena
imágenes a cientos,
a la vez que profundos sentimientos
de embeleso y de pena
me iban removiendo los cimientos
como a Proust su sabrosa magdalena.
Hubo más ocasiones agraciadas
en las que tuve análoga experiencia
con piezas musicales olvidadas
después de ser cantadas
en lejana y fugaz adolescencia.
Hoy este blog bendito
me vino a devolver mi pertenencia
y diría que, al menos un poquito
también, aquella cándida inocencia.
¿Quien hay que no ha tenido
-visitando este mágico aposento
virtual- por lo menos un momento
en el que no se hubiese estremecido?.
Se han cumplido diez años
subiendo en la escalera de los días
uno tras otro todos sus peldaños.
Hubo encuentros de todos los tamaños
vertidos en abrazos y alegrías,
hemos hallado antiguas compañías
que nos han hecho ser menos extraños.
Hoy nos proteja el cielo de más daños
para, juntos, hacer más travesías.
En sentencia muy breve
Heráclito de Éfeso nos dijo
que todo es devenir, no hay nada fijo:
el ser de lo que hay es que se mueve.
Y en efecto nosotros nos movimos,
mas sin que decir quepa
que aquellos que crecimos en la estepa
no seamos en parte lo que fuimos.
Hemos sido allí asomos
de cuanto luego fuimos y ahora y somos.
Hoy podemos usar algunos otros
ingenios actuales
que se han dado en llamar redes sociales
y estrechan el contacto entre nosotros.
Disponemos de “imeil”, “feisbuk” y “wuasa”
con los cuales -una vez reencontrados-
nos podemos sentir comunicados
y hablar con los demás estando en casa.
Aunque nunca, ni técnica ni ciencia
han podido hacer cosa
que remplace –por útil o valiosa-
la mirada, el abrazo y la presencia.
La función que este blog ayer tenía
de salir con literna a los senderos
en busca de queridos compañeros
que se hallaban en sombra y lejanía,
hoy ya no es necesaria,
ya no estamos dispersos y en olvido:
con coser lo que estaba descosido
ya cumplió su función hospitalaria.
No sabíamos nada,
antes del blog, de nuestros compañeros:
andábamos -cabritos o corderos-
por no se sabe dónde en desbandada
hasta que al fin con silbos amorosos
el Furriel, que nos vio menesterosos,
nos trajo y nos juntó en esta majada.
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