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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL (1)

EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL (1)

El primer encargo que recibe Coello en 1955 es el del Seminario Menor y Convento para los padres dominicos en un pueblo cercano a León, La Virgen del Camino. Un año antes, en 1954, había ingresado como novicio dominico en el Convento de San Pablo en Palencia tras pasar un año en Córdoba trabajando en la Dirección General de Regiones Devastadas. Es allí donde el Padre Aniceto Fernández, Provincial de la orden le propone hacerse cargo del proyecto. Coello acepta el encargo aunque tiene que esperar a acabar el noviciado para ponerse a trabajar. El proyecto lo desarrollará en tan solo tres meses puesto que en octubre debía incorporarse al Estudio General de Filosofía en Caldas de Besaya (Santander). Consigue entregar el trabajo en plazo gracias a la ayuda de sus compañeros Luis Sánchez Lozano y Emilio García de Castro, que trabajan mano a mano junto a él sin descanso durante aquel verano.

El proyecto está resuelto con oficio teniendo en cuenta la premura y la inexperiencia de los participantes y es en cierto modo deudor del colegio dominico Arcas Reales que Fisac había construido en Valladolid tres años antes, como reconoce el propio arquitecto. El conjunto se organiza con una disposición simétrica de acceso asimétrico, como sucedía en el colegio vallisoletano, aunque en este caso la simetría queda matizada por la posición del salón de actos y las escuelas parroquiales.

Constructivamente el edificio se resuelve con estructura de hormigón armado y fachadas de ladrillo, algunas de ellas con los cantos vistos que será una característica recurrente en su obra posterior . Los elementos singulares del complejo, las dos capillas (que forman un volumen unitario) y el salón de actos, se singularizan del resto del conjunto por su forma y por su material.

El edificio que alberga las capillas se resuelve en fachada con piedra blanca de Campaspero en placas rectangulares colocadas verticalmente [Fig. 129]. El pavimento es negro, los muros y el altar blancos y falso techo de madera de pino en forma de quilla de barco que oculta la iluminación. Estructura metálica, lucernarios cenitales, luz rasante. El Via Crucis fue grabado directamente sobre la preparación del enlucido encalado por José Lapayese y los retablos en mosaico fueron realizados por el padre Domingo Iturgáiz, que también realizará más trabajos en el Colegio. Éste será el inicio de una estrecha colaboración ente Coello y estos dos artistas que se prolongará en el tiempo. Marcará también desde el principio el interés de Coello por colaborar en sus obras con artistas pertenecientes a otras disciplinas.

Pese a que esta obra no se suele tener en cuenta entre las más destacadas de Coello, José Manuel Pozo apunta que el proyecto de la Fundación y del Colegio de algún modo responden al Coello más genuino, ya que, en efecto, reúne en germen las notas que caracterizarán la mayoría de su obra, a la vez que establecen las coordenadas, arquitectónicas y artísticas, en las que se moverá casi toda ella. Creo que es un comentario muy acertado.

Don Pablo estaba muy satisfecho con la marcha de las obras de la fundación, especialmente con las capillas del colegio.  

El colegio se inaugura el 17 de noviembre de 1957, con muchas partes del colegio aún en obras.

 


 

 

Nota.- Extraido de  la TESIS DOCTORAL "EL RACIONALISMO INTUITIVO EN LA OBRA DEL ARQUITECTO DOMINICO FRAY COELLO DE PORTUGAL".

Presentada por MIRIAM RUIZ ÍÑIGO para optar al grado de doctor por la Universidad de Valladolid .

MAXI TRAPERO, premio Canarias 2017 (Vídeo)

Hace unos días os dejaba en el blog el texto del discurso que Maxi pronunció en el acto de entrega de los prem ios Canarias 2017.

Hoy podéis ver, en imágenes,  su intervención en dicho acto.

Escuchando la profundidad de su discurso y su perfecta y musical dicción, releo lo que nos escribió Maxi en el prólogo al capítulo 5 ESCENARIOS del libro EL ÁLBUM DE LAS FOTOS (Páginas 184-185).

 

"...¡Dichoso albergue mío!

Soledad apacible y deleitosa
que en el calor y frío
me dais posada en esta selva umbrosa, donde el huésped se llama
o verde hierba o pálida retama.

Los recuerdo muy bien. Nunca se me han olvidado, y los copio ahora sin la ayuda de papel alguno. Estos eran los primeros versos que yo, un chaval de unos 14 o 15 años (un guaje, un chiquillo), metido en un disfraz de ermitaño, con barba muy negra, postiza, claro, y con más miedo en el cuerpo que vergüenza, decía en el escenario del teatro de la Virgen del Camino allá por el año 1959 o 60, más o menos. Yo era el Paulo de El condenado por desconfiado de Tirso de Molina. Los había aprendido con fruición, como si de una fruta sabrosa se trataran, buscando el medio silencio de cual- quier rincón, o en horas de estudio, o en la cama, tapado con la manta, ayudado de una linterna, cuando la luz del dormitorio se apagaba y nos quedábamos en la soledad —y sosegados, como diría Isidro— de una camarilla de 3 x 2, más o menos, que era nuestro único espacio privado. ¡Cuántos versos como aquellos llegué yo a almacenar en mi cabeza de niño! Contando solo los de esa obra pasarían de mil, supongo. 

.¿Cuánto de aquello ocurrido sobre el escenario del teatro del Colegio de La Virgen del Camino ha permanecido en nosotros y nos ha ayudado a ser lo que —o el como— hemos llegado a ser de mayores? ¿Mucho, poco, nada? Nada pasa en la vida sin repercusión alguna, eso dicen los pedagogos.

Como estremecido salía al escenario, siendo un chaval (un guaje, un chiquillo) para recitar aquellos versos de Tirso, temblando de miedo, pero con el regusto y la emoción que da la ficción..."

UNA MAÑANA CON DACIO

UNA MAÑANA CON DACIO

 

 

La mañana del pasado domingo la pasé en compañía de mi compañero y amigo Dacio, gloria del 61, que visitó León junto a sus hijos Isaac y Pilar, su chica.

Hablamos, recordamos, nos emocionamos, visitamos la Catedral, tomamos un par de vinos, nos abrazamos y nos despedimos.

Y me dejó un ejemplar de su novela DON GARCÍA DEL ASTURA Y DEL MAMPODRE.

Una mañana de domingo especial con un compañero especial.

Y LLEGÓ JUNIO

Y LLEGÓ JUNIO

Y estábamos pendientes de si llenaban o no la piscina. Y si el pozo tenía suficiente agua, y si ...

MAXI TRAPERO, premio canarias 2017

MAXI TRAPERO, premio canarias 2017

Con respeto, orgullo y cariño hacia nuestro compañero, quiero informaros que El Teatro Pérez Galdós, en Las Palmas de Gran Canaria, acogió anoche el acto institucional del día de Canarias.

Durante la ceremonia tuvo lugar la entrega de los Premios Canarias 2017, que han sido otorgados a Catalina Ruiz (Investigación e Innovación), al pintor Paco Sánchez (Bellas Artes e Interpretación) y al investigador Maximiano Trapero (Patrimonio Histórico)

Maximiano Trapero coloca a Canarias en el núcleo de la hispanidad

El Premio Canarias destaca que el "español atlántico" surgió en el Archipiélago - El catedrático de Filología Española reivindica la lengua y literatura como patrimonio de la "verdadera identidad cultural" de las Islas

Andrea Rodríguez    /La Provincia - Diario de Las Palmas 

Maximiano Trapero.
Maximiano Trapero.

El Archipiélago está en el centro de la hispanidad. Así lo afirmó ayer Maximiano Trapero, Premio Canarias de Patrimonio Histórico 2017 y portavoz de todos los galardonados en el acto institucional del Día de Canarias celebrado en el Teatro Pérez Galdós. Valedor de la poesía popular de tradición oral de las Islas e investigador de la semántica y lexicología del español que se habla en la región, Trapero reivindicó la pertenencia a "una de las grandes culturas que se han configurado a lo largo de la historia" y el "sentimiento de orgullo" de sentirse parte de "esa comunidad universal".

El catedrático de Filología Española de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria(ULPGC) destacó durante su intervención, que tuvo lugar tras el espectáculo musical y la entrega de las distinciones, que lo universal que se puede encontrar en Canarias se asienta en la proyección que la región tiene en América. No en vano, Trapero señaló que desde el Archipiélago se asomó a la América hispana, lugar en donde encontró la otra mitad de su "ser cultural".

La posición geográfica de las Islas es imprescindible para entender el lazo que une a la comunidad isleña con el continente americano y su aportación a la hispanidad. Trapero incidió que, tal y como explica a sus alumnos, el español que se habla en Canarias constituye "la mejor síntesis de los dos extremos".

Si por un lado se sitúa el consonantismo fuerte del norte peninsular, una lengua más conservadora, en el otro punto se encuentra el español evolucionado que se inició en Sevilla y llegó a las Islas. Éste, tras establecerse en la región, viajó a América. Este relato sirvió a Trapero para afirmar que esa modalidad que los filólogos llaman "español atlántico" nació en el Archipiélago: "El centro, pues, del español universal son las hablas canarias".

Tras reconocer que los isleños presentan diferencias en su modo de hablar con respecto al resto de hispanohablantes, Trapero subrayó que son más las semejanzas, "y sobre todo mucho más importante", los rasgos comunes que comparten con las modalidades dialectales del español. "Eso es lo que nos permite ser más universales, pertenecer a una comunidad cultural de más de 500 millones de personas", esgrimió. Y tomando prestadas unas palabras del filólogo Manuel Alvar, puso de relieve que el español de Canarias tiene "tan buena ejecutoria" como el que se habla en otras regiones. Su característica reside, pues, en los "elementos diferenciales" con los que da lustre a la lengua común.

Precisamente esas peculiaridades del habla canaria son las que llamaban la atención de los foráneos que llegaron a Canarias, tal y como recordó el catedrático. "Quien ve desde afuera ve con más objetividad y se fija más en lo diferencial, apostilló.

Él no nació en las Islas, pero acumula una vasta trayectoria en la investigación de las raíces históricas y señas de identidad del pueblo canario. Sus trabajos sobre la lengua y patrimonio literario del Archipiélago –como el romancero tradicional, el cancionero popular, la toponimia o la décima– han arrojado luz en estos campos. De ahí que Trapero reivindicara que "todo eso" es también patrimonio de las Islas pese a que muchas veces no se catalogue como tal. Es, según sostuvo, "más frágil y menos notorio" que los bienes materiales, "pero no menos importante" porque manifiestan la "verdadera identidad cultural de un pueblo" al que vincula con "un pasado que no ha dejado de vivir nunca".

El Premio Canarias de Patrimonio Histórico 2017 subrayó, a su vez, que celebrar Canarias significa "reconocer con orgullo la identidad de ser y sentirse canario". Y este sentimiento no debe ser exclusivo de quienes hayan nacido en las Islas, pues según apuntó, además de los "sentimientos imperecederos" que surgen en quienes han nacido o se han criado en una tierra determinada, se suman los que brotan en aquellos que proceden de otras regiones y echan raíces en ese mismo territorio. "Así lo siento yo. Doy infinitas gracias a la fortuna que me trajo a Canarias y que me ha permitido desarrollarme como persona en todos los ámbitos del ser humano", remarcó.

Sirviéndose de unos extractos de Don Quijote de la Mancha, el catedrático agradeció tanto su designación como la del resto de premiados y las doce medallas de oro, de quienes destacó su trayectoria, aportación al desarrollo de Canarias y rescate de las tradiciones. Trapero sostuvo que continuarán con sus trabajos para hacer del Archipiélago "la tierra de excelencias" que se pretende alcanzar.

Asimismo, el experto en toponimia tuvo unas palabras de recuerdo para el historiador y Premio Canarias al Acervo Histórico y catedrático de Historia Moderna Antonio de Bèthencourt Massieu, quien falleció hace apenas dos meses con 97 años: "Su memoria perdurará tanto como sus obras merecen".

 


 

Discurso de Maximiano Trapero, premio Canarias 2017 en la modalidad de Patrimonio Histórico

30/05/2017

«Con convicción plena y el corazón entregado», el Premio Canarias de Patrimonio Histórico, Maximiano Trapero, agradeció en nombre de todos los premiados el reconocimiento y se comprometieron a seguir trabajando hacer del Archipiélago «la tierra de excelencias que queremos que sea».


Entre los pecados mayores que los hombres cometen, aunque algunos dicen que es la soberbia, yo digo que es el desagradecimiento... Este pecado, en cuanto me ha sido posible, he procurado yo huir desde el instante que tuve uso de razón: y si no puedo pagar las buenas obras que me hacen con otras obras, pongo en su lugar los deseos de hacerlas...

Señor presidente del Gobierno de Canarias, señores miembros de los distintos Jurados de los Premios Canarias, autoridades, señoras y señores.

Con estas intenciones y con estas literales palabras, que no son mías, sino del más grande y universal escritor que nuestra lengua ha tenido, he querido iniciar mi discurso. Pertenece ese texto de don Quijote a un episodio casi anodino en que caballero y escudero se encuentran en el campo con unas zagalas y unos pastores vestidos a la usanza de comediantes para representar dos églogas en una especie de Arcadia fingida. Invitan a comer a don Quijote y Sancho y finalizado el frugal banquete, “con gran reposo alzó don Quijote la voz” y formuló uno de los más hermosos alegatos que se hayan podido formular sobre el sentimiento de la gratitud.

No es en absoluto anodino para mí el Premio Canarias que se me ha concedido, sino mayor en extremo, y así, al grande honor que ello me supone, sumo la alta distinción que mis compañeros premiados han delegado en mi persona para hablar también en su nombre. Ojalá que mis palabras sean exacta expresión de sus propias intenciones y deseos.

El agradecimiento en este caso ha de ser múltiple. Primero a las personas e instituciones que propusieron nuestros nombres para tan alta distinción, y en mi caso particular permítanme que haga constar su nombre con mi más entrañable afecto, Don Antonio de Bethencourt Massieu, quien nos acaba de dejar hace apenas dos meses, pero cuya memoria perdurará tanto como sus obras merecen.

En segundo lugar damos las gracias a los respectivos jurados de los Premios Canarias 2017 que en las tres modalidades de Investigación e Innovación, de Bellas Artes e Interpretación y de Patrimonio histórico, han elegido nuestros nombres entre los tantos propuestos.

En tercer lugar al Gobierno de Canarias, en la figura de su Presidente, que ha tenido a bien nombrarnos. Muchas gracias, señor Presidente.

Y no en último lugar a todos ustedes que nos honran con su presencia en este Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria y que nos hacen muy felices esta noche.

Un año más celebramos en este 30 de mayo “el día de Canarias”. Y celebrar Canarias significa reconocer con orgullo la identidad de ser y de sentirse canario.

El azar y la biología nos hacen nacer allá donde ellos quieren. El lugar de nacimiento, y sobre todo el lugar de la infancia, es madre de sentimientos imperecederos, ¡quién lo duda! Y ellos se conforman en raíces identitarias. Pero los hombres tenemos raíces móviles, no fijas, y nos movemos y cambiamos de lugar. Y allá donde vayamos volvemos de nuevo a echar raíces. De manera que el que ha decidido residir, vivir y convivir en un lugar diferente al de su nacimiento es doblemente afortunado, porque tiene dos “madres” raíces.

Así lo siento yo. Doy infinitas gracias a la fortuna que me trajo a Canarias y que en Canarias me ha permitido desarrollarme como persona en todos los ámbitos del ser humano, en lo personal, en lo familiar, en lo profesional y en lo social.

Premios Canarias y Medallas de Oro de Canarias.

Entre los tantos actos festivos que se desarrollan para celebrar el “Día de Canarias” está éste que el Gobierno de Canarias instituyó como “acto oficial” de entrega de los Premios Canarias y de las Medallas de Oro de Canarias.

Este año el Premio Canarias de Investigación e Innovación lo ha merecido Catalina Ruiz Pérez, catedrática de Física Aplicada de la Universidad de La Laguna, especialista en numerosas disciplinas cuya nomenclatura resulta muy técnica para el común, pero que son fundamentales para el progreso de las sociedades modernas. Su trayectoria docente e investigadora coloca a Catalina Ruiz en la élite de la investigación mundial en materias como la Nanotecnología, la Cristalografía, la Difracción, los Materiales Moleculares, la Ingeniería Cristalina, etc. Catalina Ruiz, la primera mujer que recibe el Premio Canarias de Investigación e Innovación, es pues un orgullo para su institución universitaria lagunera y para la investigación más innovadora de Canarias.

Del pintor Paco Sánchez, Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación, se destaca justamente su condición de pintor, una actividad que él mismo ha tomado como la esencia de su vivir: no otra cosa ha sido y no otra cosa quiere ser sino pintor. Se dice que en su pintura sobresale la capacidad que ha desarrollado para fusionar los dos universos canarios: el antiguo guanche y el moderno actual; o sea, de hacer contemporáneo lo primitivo, creando su propio cosmos imaginario, tan particular y tan característico. Y siempre guiado por una absoluta libertad creadora, llena de luz y de optimismo. Un orgullo es también para Canarias la obra pictórica de Paco Sánchez.

Y de las Medallas de Oro concedidas este año a destacadas personas ejemplares así como a asociaciones y grupos ciudadanos preocupados por el bien común, por la defensa de las tradiciones canarias, por los derechos sociales y territoriales, por el arte y por el deporte, ya se han glosado sus merecimientos en los videos que ilustraron sus respectivas trayectorias.

Patrimonio Histórico Cultural

Sigue diciendo don Quijote en el discurso con que inicié el mío que “Por la mayor parte, los que reciben un premio son inferiores a los que lo dan”; o dicho de otro modo, que el premio concedido es mayor que los méritos para obtenerlo, y que así, en cierto modo, “lo suple el agradecimiento”.

Así es. Y así quiero yo manifestarlo. El Premio Canarias de Patrimonio histórico y cultural que se me ha concedido lo ha sido por mis investigaciones y estudios que han tratado de profundizar en las raíces históricas y señas de identidad del pueblo canario. Y esas investigaciones se han fijado en unos aspectos que no suelen ser catalogados entre los bienes “patrimoniales”. Mis investigaciones se han centrado en la lengua que se habla en Canarias y en el riquísimo patrimonio literario que con esa lengua se ha formado, dígase el romancero tradicional y el cancionero popular, el de la poesía improvisada sobre la base de la décima popular, también en el léxico de la toponimia, que con toda seguridad es el registro más persistente de la historia lingüística de cualquier lugar, y de una manera particular en las pervivencias que de la lengua de los aborígenes canarios nos han quedado en el léxico vivo de las Islas, sobre todo en la toponimia, y que son tan “canarias” como puedan serlo las que más.

¿Es todo eso también “patrimonio” de Canarias? Sí, ¿quién puede dudarlo? Más frágil, menos notorio que los otros patrimonios materiales, pero no menos importante. Un patrimonio el de “la tradición oral” que encierra un sinnúmero de géneros, unos poéticos y otros meramente lingüísticos, pero que manifiestan mejor que ningún otro la verdadera identidad cultural de un pueblo, y que lo vinculan además con un pasado que no ha dejado de vivir nunca. Por él conocemos el mundo. Y por la peculiar manera con la que el hablar de cada región se ha configurado, así concebimos ese mundo.

De los canarios se dice que son moderados y afables, porque su lengua es suave en sus pronunciaciones, dulce en sus acentos y especialmente afectiva en sus diminutivos. Y esas características llamaron poderosamente la atención de todos los viajeros extranjeros que llegaron a Canarias y dejaron en las memorias de sus viajes las notas de sus observaciones. Y no se olvide que quien ve desde afuera ve con más objetividad y se fija más en lo diferencial.

En algo somos diferentes los canarios en el hablar. Sí. Pero mucho más y sobre todo mucho más importante es lo común que tenemos con las demás modalidades dialectales del español hablado en España y en todos los países hispanoamericanos. Y eso es lo que nos permite ser más universales, pertenecer a una comunidad cultural de más de 500 millones de personas. Y desde ese punto de vista, «el español de Canarias es, simplemente, una variedad regional de esta entidad universal que se llama español”. Eso dijo Manuel Alvar, el filólogo que mejor ha conocido las hablas canarias y el que mejor las ha explicado. Y aún añadió: “El español de Canarias es tan buen español y de tan buena ejecutoria como el español de cualquier otro sitio: su característica está en esos elementos diferenciales con que enriquece y hace bella la lengua común».

Yo digo a mis alumnos universitarios que el español que se habla en Canarias se constituye en la mejor síntesis de los dos extremos de nuestra lengua: el español “conservador” del norte peninsular, de consonantismo fuerte, y el español “evolucionado” que se inició en Sevilla, vino primero a Canarias y viajó y se estableció después en América; esa modalidad que los filólogos llamamos español atlántico y cuya denominación surgió precisamente aquí en Canarias. El centro, pues, del español universal son las hablas canarias.

Y centro y síntesis de ese patrimonio cultural universal hecho con la lengua española son las distintas modalidades literarias y lingüísticas que yo he tomado como objeto de estudio en Canarias. Por ello Canarias ha sido para mí el centro del mundo. Y no solo porque en ella haya transcurrido la parte central de mi vida familiar y profesional, sino porque, literalmente, el mundo que me ha sido dado a conocer lo ha sido desde la atlanticidad de estas Islas. Desde su universalidad.

Bien se ha dicho que lo que Canarias tiene de universal lo es por lo que de proyección tiene en América. Pues desde Canarias es desde donde yo me he acercado y he comprendido a la América hispana, y allí, como también se dice, donde encontré la otra mitad de mi ser cultural. Centro de la hispanidad es Canarias. Un concepto este de la hispanidad que yo reivindico como fundamental: ese hecho objetivo de pertenecer a una de las grandes culturas que se han configurado a lo largo de la historia en el Universo y ese sentimiento de orgullo de sentirse miembro de esa comunidad universal.

Así celebro yo el Día de Canarias. Desde la consciencia plena de vivir en un territorio afortunado, bendecido primero por la naturaleza y hecho admirable después por la historia y por los hombres que han vivido en él.

Último agradecimiento.

He querido centrar el texto de mi discurso en el agradecimiento que los premiados debemos a quienes nos propusieron y nombraron para tan alta distinción. Y quiero cerrarlo con la última pero más importante de mis gratitudes. Y tomo para ello también las palabras de quien me ha guiado en la formulación de este discurso.

Acaba don Quijote su parlamento ante los pastores y zagalas diciendo: “Yo, pues, agradecido a la merced que aquí se me ha hecho, no pudiendo corresponder a la misma medida, conteniéndome en los estrechos límites de mi poderío, ofrezco lo que puedo y lo que tengo de mi cosecha”.

Ofrecemos lo que podamos dar de nuestra cosecha. Nuestra deuda principal es con Canarias. Mucho más he recibido de ella que lo que yo haya podido devolver a los canarios en cuanto al estudio de su patrimonio histórico cultural. Me ha dado una mujer, unos hijos y ya cinco maravillosos nietos. Me ha proporcionado el ambiente más propicio para poder desarrollar con pasión mi profesión de filólogo, y tanto en la función de profesor como en la labor de investigador, para mí la profesión más hermosa del mundo. En Canarias he encontrado amigos a los que profeso devoción. Y los canarios me han concedido este “Premio Canarias” que estimo en la mayor recompensa que haya podido desear. ¿Qué más puedo desear? Sí, otra cosa: que la luz incomparable que envuelve este territorio nuestro me siga iluminando siempre.

Señor presidente del Gobierno de Canarias, señores miembros de los distintos jurados de los Premios Canarias, autoridades, señoras y señores.

Con convicción plena y con el corazón entregado, todos los que hoy hemos sido reconocidos por el Gobierno de Canarias manifestamos el mayor agradecimiento y prometemos seguir trabajando por hacer de esta tierra nuestra la tierra de excelencias que queremos sea.

De corazón: muchas gracias, Canarias.

 

 

IMÁGENES-DIBUJOS

IMÁGENES-DIBUJOS


Feliz semana.
Que me dice Lalo F. Mayo, el grande, que estaba buscando foto del Ráfols Casamada y tirando del ovillo llegó a estas imágenes en una revista de arquitectura.
Creo que no son exactamente las que ya conocemos y que están en nuesros álbumes.
Y, junto a las imágenes, me manda Besos pa tos.

ENCUENTRO EN CALERUEGA 23 y 24 DE SEPTIEMBRE (II)

ENCUENTRO EN CALERUEGA 23 y 24 DE SEPTIEMBRE (II)

Disculpadme si, de nuevo, os recuerdo el proyecto del homenaje que queremos rendir a quienes fueron nuestros Maestro y Submaestro, Pedro Sánchez y José Luis Alcalde en el noviciado de Caleruega, allá por mediados de los años 60.

Quienes estuvimos allí con él y con José Luis Alcalde queremos hacerles este sencillo homenaje reuniéndonos allí de nuevo los días 23 y 24 de septiembre. Llegaremos el 22 a dormir. Nos quedaremos en la Casa de Ejercicios; el precio 45 Euros pensión completa.

Si fuera posible queremos que también nos acompañe José Luis Alcalde. 

El prior de Caleruega, a efectos de organización, necesita saber antes del día 8 de junio el número de personas que en principio piensan asistir.

Sería un lujo contar contigo y que nos confirmases tu asistencia en el propio blog.

También os dejo los email de los organizadores:

  • Daniel Orden Santamarta        daniel.orden@gmail.com                    
  •                     Maxi Peña           maximo.penab@gmail.com 
  •                     o al teléfono        639 13 08 98  

He creado un nuevo Tema CALERUEGA 22 A 24 SEPTIEMBRE al que iré asociando cualquier noticia relacionada con el mismo. También un Enlace en el que podéis comprobar el nombre y número de apuntados, hasta el momento, 52.

Por favor, comprobad que esté todo correcto.

 

EL 29 DE SEPTIEMBRE

EL 29 DE SEPTIEMBRE

Decía el historiador e investigador don Julio Puyol, que el día 29 de septiembre era grande la afluencia de gente de León que iba a pasar el día a la Virgen. Antiguamente, iban las familias de los labradores en carros enramados y entoldados, y los mozos y mozas luciendo sus mejores galas. De vez en cuando, veíanse romeros que, en cumplimiento de un voto, iban a pie y descalzos, y aun se daba el caso de alguno que parte del camino lo hacía de rodillas.

La romería era precedida de una novena a la que acudían vecinos de toda la provincia, los cuales recibían el nombre de novenarios y que por espacio de nueve días convertían en pintoresco campamento la extensa llanura que rodeaba al santuario.

La estampa, firmada por Gracia y coloreada por Antonio Alaiz, es cortesía de Wenceslao Álvarez Oblanca.

FOTOGRAFÍAS DE ALFONSO LOSADA -16-

FOTOGRAFÍAS DE ALFONSO LOSADA -16-

Curso 1º (año 56-57). Día de campo en el río Narcea. Detrás del alumno que tiene una vara, están Losada, y junto a el de la vara, De la Peña.

ENCUENTRO EN CALERUEGA 23 y 24 DE SEPTIEMBRE ¿DÓNDE ESTABAS HACE 50 AÑOS?

ENCUENTRO EN CALERUEGA 23 y 24 DE SEPTIEMBRE ¿DÓNDE ESTABAS HACE 50 AÑOS?

¿Dónde estabas hace 50 años?

¿Quién era tu maestro?

 

Hace 50 años Pedro Sánchez era maestro de novicios con su primer curso en Caleruega.

Quienes estuvimos allí con él y con José Luis Alcalde queremos hacerles un homenaje reuniéndonos allí de nuevo los días 23 y 24 de septiembre. Llegaremos el 22 a dormir. Nos quedaremos en la Casa de Ejercicios; el precio 45 Euros pensión completa.

Si fuera posible queremos que también nos acompañe José Luis. 

El prior de Caleruega, a efectos de organización, necesita saber antes del día 8 de junio el número de personas que en principio piensan asistir; el problema sería querer ir en septiembre y que no hubiese plaza, apuntarse y luego no poder asistir.

Por lo que debes confirmar tu asistencia respondiendo por email a:

  •                     o al teléfono        639 13 08 98   
  •                     o en el mismo blog.

CURIOSIDAD

CURIOSIDAD

Hoy descubrimos una curiosidad referida a estas dos esculturas que recordáis están adosadas a la pared de la entrada del Colegio, pared de la portería.

 

Quiero recordar que también estuvieron en la pared exterior de la capilla de la Escuela Menor, como lo demuestra esta fotografía.

Estas dos esculturas son de Susana Polack.

Doña Susana participó junto con Oteiza en el concurso público que ganó Subirachs para las esculturas de la portada y puertas del Santuario; de ese concurso son estas esculturas.

Doña Susana Polack era la madre del conocido humorista Tip, del dúo Tip y Coll.

FOTOGRAFÍAS DE ALFONSO LOSADA -15-

FOTOGRAFÍAS DE ALFONSO LOSADA -15-

 

Curso 1º (año 56-57). Este día de campo fue estando en Corias, estamos Ramón Maíllo, Serafín Martín y yo (Losada), los demás que me perdonen.

SIN COSTE

SIN COSTE

Entre los papeles y recuerdos de mi padre, he encontrado esta fotografía.

Corresponde a un encargo que le hizo el P. Eulalio Calzón para entregar a no sé qué autoridad o jerarquía eclesiástica.

En el anverso de la fotografía leo una nota del taller: "urgente, en plata oxidada, picada con buril  y sin coste".

Mi padre era un artista, un genio, por eso no se hizo rico.

FOTOGRAFÍAS DE ALFONSO LOSADA -14-

FOTOGRAFÍAS DE ALFONSO LOSADA -14-

 

Día de campo (año 57-58). Junto al fraile, en el centro, Losada, detrás de Losada, Sebastián Hernández (D.E.P). Los nombres del resto, cada uno se reconocerá.

 

victor pablo

victor pablo

EL ARMAZÓN DE LA EXPERIENCIA HUMANA

EL ARMAZÓN DE LA EXPERIENCIA HUMANA

Querido Josemari. Creo que este tema de la experiencia es uno de los ejes fundamentales del pensamiento de Eladio Chávarri, junto con los valores y los modelos humanos. Antes de leer el tema, invito a que cada cual piense qué entiende por experiencia (de ser padre, jubilado, ciudadano, amigo, artista, etc.), y que lo compare con lo que ha aprendido después, si es que tiene humor para leer el "ladrillito". Habrá seguramente un abismo insondable.

El interesantísimo y original libro de Chávarri LA CARGA VITAL DE LA CIENCIA está basado en este armazón de la experiencia. Un articulito que yo escribí en CIENCIA TOMISTA sobre la transustanciación –el tema da mucha apariencia de teologuillo– también lo fundamenté en este armazón de la experiencia de Eladio. A mí me ha abierto caminos de pensamiento insospechados. Invito a que alguien se atreva y tomando esta estructura elabore un artículo para colgar en este blog. Por ejemplo, sobre la familia en la actualidad, sobre la experiencia artística –puesto que hay muchos artistas en este blog–, u otro cualquiera.  Yo me atreví a elaborar uno sobre la experiencia religiosa, pero que nadie tenga temor, que no se pondrá aquí. 

 

BALDOMERO LÓPEZ


 

            Utilizaremos el término “experiencia” con el significado de “tener experiencia de”. Por ejemplo, de estar locamente enamorado, del dolor de muelas, de oír música clásica, de mentir, de amar a Dios, de ir al cine, de vivir sin dar golpe, de ser joven, de viajar en avión, de solucionar un problema de álgebra, etc. Algunos autores utilizan como verbo correspondiente el de “experienciar”, para distinguirlo claramente del de “experimentar”, que se refiere al proceso metodológico específico que utilizan algunas ciencias.

 

1.      LA EXPERIENCIA ES EL TRATO VITAL ESPECÍFICO QUE LOS HOMBRES MANTIENEN CON LOS SERES CON EL FIN DE ASIMILARLOS PARA DESARROLLAR ALGUNA DIMENSIÓN HUMANA

 

1.1.   En primer lugar, la experiencia es un TRATO VITAL con los seres con el fin de asimilarlos

 

            El trato vital indica, ante todo, que en la experiencia los seres se hallan implicados en el desarrollo de la vida humana. En efecto, los seres son el alimento del hombre, y éste vive en la medida en que asimila esos seres, ya sean garbanzos, aire, amores, Dios o dioses, placeres, diversiones, saberes u organizaciones sociales. Las experiencias son los eslabones de esa cadena de asimilación de los entes que llamamos VIDA HUMANA. No hay vida humana ni desarrollo de la misma sin experiencias, sin asimilación de seres.

 

1.2.   En segundo lugar, la experiencia es un trato que SE MANTIENE

 

            “Mantener” proviene de la expresión latina “manu tenere”, que significa “agarrarse con fuerza”. La experiencia expresa, por tanto, una continuidad en el trato con los seres. En esto se diferencia de la VIVENCIA, que es una relación puramente momentánea, transitoria, ocasional con los seres. Para tener experiencia de los seres, para arrancarles toda la riqueza que nos pueden aportar, para asimilarlos, necesitamos largos e ininterrumpidos procesos. ¿Acaso uno puede tener experiencia de la amistad a los tres días de haberse encontrado con otra persona? Por eso los grandes pensadores han introducido el tiempo como constitutivo esencial de la experiencia.

 

1.3.   En tercer lugar, la experiencia es un trato vital ESPECÍFICO

 

            No todos los seres se asimilan de la misma manera, sino que cada uno necesita un trato específico, unas operaciones peculiares. De ahí que las experiencias humanas sean variadísimas. La vida no es un magma informe y homogéneo, sino que se muestra en múltiples y variadas manifestaciones o vertientes vitales. Cada una de esas manifestaciones vitales es una experiencia.

 

1.4.     En cuarto lugar, cada experiencia desarrolla una dimensión humana específica. Por tanto, todas las experiencias humanas son de valores y contravalores

 

            La evolución ha alumbrado un ser –el Homo– que presenta varias dimensiones vitales: biopsíquica, económica, cognitiva, estética, lúdica, moral, religiosa y sociopolítica. Los entes, a medida que van apareciendo ante nosotros a través de las experiencias, van enriqueciendo nuestro ser, nos humanizan en una determinada dimensión; son, por tanto, valores. Así pues, las experiencias están implicadas en la construcción misma del ser del hombre, contribuyen cada una de ellas al desarrollo de un aspecto de la humanización o de la deshumanización del hombre. Son experiencias valorativas; no hay ninguna experiencia que no sea de valores o de contravalores.

 

            En esta función de humanizar o deshumanizar al hombre, cada experiencia es insustituible por otras experiencias. La humanización que produce el comer no la pueden generar el estudiar, el rezar o el amar, por ejemplo.

 

2.      EL ARMAZÓN DE LA EXPERIENCIA o “marco experiencial”

 

            No es posible una experiencia si no se dan las condiciones NECESARIAS y SUFICIENTES para que tal experiencia se produzca. Pues bien, quizás todas esas condiciones a las que nos referimos estén contenidas en lo que llamaremos el armazón de la experiencia (o también “marco experiencial”). Hay que señalar que tales condiciones son sumamente activas, intervienen en el desarrollo de la experiencia, a pesar de que muchas veces nos sean desconocidas o no les prestemos atención.

 

2.1.   El  armazón de la experiencia consta de cuatro estructuras 

 

            Las llamaremos respectivamente estructura entitativa, de equipamiento, racional y social. De cada una de ellas hablaremos en los apartados siguientes.

 

            ¿Por qué precisamente esas cuatro estructuras? Hemos dicho que las experiencias son los eslabones de la vida humana, del hacerse humano, de todo su complejo proceso de nutrición de valores y contravalores. Ahora bien, el hombre necesita para vivir seres que lo alimenten, equipamiento apropiado para asimilar esos seres, actividades específicas de la razón y adecuados tipos de sociabilidad. Entre los que han tenido la audacia de definir al hombre, no deja de ser curioso que lo hayan concebido como animal abierto al ser, como animal vinculado a todo tipo de equipamientos –desde la azada al símbolo–, como animal racional y como animal político (social).

 

2. 2.  Cada una de las cuatro estructuras del armazón tiene un contenido peculiar en cada experiencia

 

            Cada experiencia tiene sus propios seres que la alimentan, sus equipamientos apropiados, sus específicos procesos racionales y sus peculiares tipos de sociabilidad. No hay, pues, contenido o relleno común para todas las experiencias, sino que cada una tiene el suyo propio.

 

            El tipo de relleno que tiene este armazón se expresa en castellano por el adjetivo o locución que acompaña al término “experiencia”. Así, familiar, lúdica, cognitiva, de novia, cívica, empresarial, turística, mística, literaria, educativa, etc., son adjetivos que cuando acompañan a “experiencia” nos indican el respectivo contenido de las estructuras de cada experiencia.

 

3.      ESTRUCTURA ENTITATIVA DE LA EXPERIENCIA 

 

3.1.   Entendemos por estructura entitativa de una experiencia el conjunto de los seres que la alimentan 

 

            No hay experiencia que no sea de algo: comidas, amores, organizaciones, placeres, bellezas, Dios o dioses, bienes económicos, justicias, saberes, etc. Ese “algo” es lo que constituye la estructura entitativa de una determinada experiencia.

 

3.2.   ¿Cuántos seres constituyen el “dominio” de la experiencia humana en general? Todos los que están implicados en el desarrollo del hombre, y sólo éstos. Es decir, sólo, y todos, los valores/contravalores

 

            Cada especie viviente selecciona dentro de su propio medio aquellos entes que le son útiles para su vida. También el hombre escoge los seres que han de ser su alimento, aquéllos que están implicados en el desarrollo de su humanidad.  Llamemos al conjunto de estos seres “dominio” de la experiencia humana. Quedan, pues, fuera del “dominio” de la experiencia humana sólo los entes que NO intervienen en el desarrollo del hombre. En el “dominio” de la experiencia humana podemos distinguir a su vez tres “subdominios”: el de los seres HECHOS por nosotros, el de los TRANSFORMADOS por nosotros y el de los NO HECHOS por nosotros.

 

3.3.   La experiencia está marcada por el tipo de entes que la alimentan

 

            Parece claro que existe una poderosa influencia de los seres en las experiencias. Precisamente las experiencias son diferentes, entre otras cosas, porque son distintos los seres que alimentan a cada una de ellas. No es lo mismo tener experiencias con ensaladas, con amores, con Dioses o con teorías físicas. El ser se resiste frecuentemente y pone límites a nuestras pretensiones de experiencia: no se pueden tener experiencias digestivas con piedras, por ejemplo.

 

3.4.   Pero, a su vez, dichos entes reciben de la respectiva experiencia una entidad que antes no tenían

 

            Cada experiencia otorga una entidad peculiar y nueva a los seres que entran en su dominio. La flor, por ejemplo, no muestra los mismos atributos entitativos para el jardinero, el comerciante, el enamorado, el decorador, el poeta, el ecologista, etc. Diríamos que son flores distintas. Y además, cada una de esas flores específicas sólo se capta en la experiencia respectiva, no en las otras. La madre es madre sólo en la experiencia familiar de ser hijo; en otras experiencias, esa mujer tendrá otros atributos entitativos. El sol se revela de muchas maneras: como astro, como Dios, como calentador, como luminaria, etc. Cada una de dichas revelaciones específicas de ser se hace en sus respectivas experiencias; nunca fuera de ellas. Esta afirmación se aplica tanto para los seres no hechos por nosotros como para los hechos y transformados por el hombre.

 

3.5.   El hombre no se conforma con el “dominio” del ser que ya se ha manifestado, sino que necesita para ir apropiándose del ser que todavía no posee

 

            Decimos que el “dominio” de la experiencia humana lo constituyen todos los entes que están implicados en el desarrollo vital del hombre. Pues bien; el ser humano es histórico y está a medio hacer. Ello trae como consecuencia que mucho ser que hoy todavía no contribuye a nuestro desarrollo puede hacerlo en el futuro. Por eso el hombre, una vez que ha juzgado y asimilado un ente como valioso para su desarrollo, nunca le resulta lo bastante valioso. Siempre aspira al ser que todavía no se ha manifestado, ya sean amistades, salud, ordenadores, conocimientos, organizaciones políticas, oraciones o placeres. De este modo, cualquier ser que entre en la experiencia del hombre, pronto se convierte no en una meta definitiva, sino en un trampolín para saltar a asimilaciones más perfectas de ese ser. Dichas asimilaciones están por aparecer.

 

            Pero no sólo –ni principalmente– el deseo de mayor calidad en los valores es lo que produce insatisfacción y mueve a no descansar en lo que ya se ha conseguido, sino que son los sufrimientos provocados por los contravalores los que impulsan a la acción en pos de una mayor dignificación, de valores de mayor calidad, porque éstos serán los disminuyan los efectos dolorosos de los contravalores. Bien es cierto, con todo, que el recuerdo de experiencias de lo ya conseguido produce satisfacción y da y depura las fuerzas para seguir el camino de la lucha contra el sufrimiento.

 

3.6.   El hombre va desarrollándose como tal en la medida en que van manifestándosele los seres como valores en las experiencias

 

             Esto es una consecuencia de lo que venimos diciendo en este apartado: que la experiencia modifica a los seres y al hombre. En efecto, los seres van desvelándose al hombre a medida que progresa la experiencia con ellos. Pero, al mismo tiempo, el hombre se va construyendo como tal sólo y a través de las experiencias que tiene con esos seres–valores. Un ebanista, por ejemplo, va humanizándose como ebanista en la medida en que los muebles con los que trata van desvelando toda su riqueza al ebanista. La mujer va humanizándose como madre también en la medida en que tiene experiencias más intensas con el hijo como hijo. En dicha experiencia, la mujer va adquiriendo nuevos atributos entitativos (potencialidades, actividades, recursos y disposiciones afines nuevas; con sorprendentes aumentos de racionalidades específicas; con nuevas formas de sociabilidades). A través de la experiencia maternal se va desvelando el ser del hijo como hijo y también el ser de la madre como madre.

 

4.      ESTRUCTURA DE EQUIPAMIENTO de la EXPERIENCIA 

 

            El equipamiento lo constituyen un conjunto de condiciones apropiadas de la experiencia. Éstas se dividen a su vez en equipamiento de capacidades, equipamiento de actividades, equipamiento de recursos y equipamiento de disposiciones afines.

 

 

 

 

 

4.1.   Equipamiento de capacidades para ser afectados por los seres específicos de cada experiencia

 

4.1.1. Cada ente tiene unas capacidades determinadas para ser esto o lo otro. Es lo que Aristóteles llama “potencia”. 

 

            La experiencia depende lógicamente de las capacidades o potencialidades de un ente. Una piedra no tiene capacidad para que le afecten, le impacten los colores. Por eso no puede tener experiencias con esos seres.

 

4.1.2. La “potencia” del ser humano es enorme: está equipado con un número enorme de capacidades para llegar a ser más de lo que es.

 

            Su “potencia” es infinitamente mayor que su “acto”, que lo que ya ha conseguido. Es capaz de moverse en el espacio–tiempo, transformar su inmenso medio vital, inventar y construir nuevos entes. Tiene capacidad para generar réplicas de sí mismo (hijos), adquirir para su cuerpo la organización, volumen, peso, forma y figura apropiados y para mantenerse en ellos. Es sensible a la luz, al sonido, a la rigidez, a lo picante y a lo dulce, al cambio y al reposo, a la magnitud, a la figura y a la pluralidad. Goza de poder para comprender y distinguir perceptos (lo percibido), combinarlos, almacenarlos y recordarlos. Posee la facultad de captar tanto los entes singulares (Pedro, esta silla,) como de remontarse a la generalización de los mismos (los hombres, las sillas), manejar con seguridad redes de relaciones (mayor que, hijo de, implicado en), tomar conciencia de su humanidad y asimilar la propia muerte. Está listo para irrumpir en amores y odios, deseos y rechazos, miedos y audacias, sentimientos suaves y arrebatos de ira, dolores y gozos. Es apto, en fin, para hablar, comunicarse, elegir, decidir y seguir pautas de comportamiento.

 

4.1.3. Para cada experiencia se requieren unas capacidades específicas.

 

            No hay unas capacidades generales que sean válidas para todas las experiencias.

 

4.2.   Equipamiento activo

 

            Como acabamos de señalar, el ser humano tiene desde su nacimiento la capacidad para muchas cosas.

 

4.2.1. Pero estas capacidades no son nada si no se ponen en funcionamiento, si no pasan a realizarse en ACTIVIDADES DE HECHO.

 

            Ése es el equipamiento activo: las ACTIVIDADES características de cada experiencia y los PRODUCTOS que genera dicha actividad.

 

 

 

 

4.2.2. Las capacidades han de ser activadas con ACCIONES APROPIADAS.

 

            Apropiados lenguajes, conceptos, métodos, instrumentos, técnicas, espacios, movimientos, conductas, reglas, etc., permiten tener experiencias del conocimiento, la comunicación, la limpieza, el trabajo, el amor, la música o la reproducción de la especie. No hay activaciones generales válidas para todo tipo de experiencias; cada una requiere la suya propia y apropiada. Así, por ejemplo, no se podrá conseguir la experiencia familiar si uno pretende realizarla con las acciones que requiere la experiencia deportiva.

 

4.2.3. La actividad, por consiguiente, forma parte del equipamiento de toda experiencia

 

            Sin ella no es posible asimilar seres como valores o contravalores. LA ACCIÓN ES EL EJE SOBRE EL QUE GIRA TODA LA CONSTRUCCIÓN DEL SER HUMANO, es decir, la humanización y la deshumanización del mismo. Ciertamente, la experiencia no consiste únicamente en la acción, pero ésta es un componente fundamental y necesario de aquélla.

 

4.2.4. Entre el equipamiento de capacidades y el activo se da una mutua influencia

 

            Como vemos a diario, la realización de una actividad suele ir creando mayores capacidades para esa actividad. El deportista, el artista, el labrador, el estudiante, etc. acrecienta sus capacidades a medida que va realizando las acciones propias de su experiencia.

 

4.3.   El equipamiento de recursos 

 

4.3.1. La activación de una capacidad con las actuaciones apropiadas requiere unos recursos apropiados

 

            Por ejemplo, para activar la capacidad de jugar al fútbol son necesarios compañeros y rivales, porterías, balones y campo, árbitro y reglamento, etc. Sin este equipamiento, no sería posible la actividad de jugar al fútbol. En la experiencia científica, forman parte de los recursos los conceptos, los laboratorios, el dinero para la investigación, etc.

 

4.3.2. Está claro que no todas las experiencias requieren los mismos recursos para funcionar

 

            Hay, por ejemplo, experiencias que no necesitan dinero; otras sí, y mucho. Pero ni siquiera la misma experiencia necesita el mismo equipamiento, porque éste varía en cada Forma de vida o cultura. En las culturas primitivas, por ejemplo, la experiencia familiar, que se vivía junto con de la experiencia de “clan”, requería como equipamiento una “casa para los hombres” y otra “para las mujeres y niños”. Sería impensable vivir hoy la experiencia familiar del mismo modo, puesto que ha desaparecido la experiencia de clan y, por el contra, ha surgido muy fuerte la experiencia de “privacidad”; ésta requiere como equipamiento espacios y habitáculos separados, ajuar propio y dinero, entre otras cosas.

 

4.3.3. Podíamos añadir algo más: una misma experiencia cambia cuando cambian los recursos

 

            No es lo mismo, por ejemplo, comer solo que en familia, en el restaurante que en un palacio acompañando al rey, con cubiertos, mesa y mantel que en el campo con las manos. La experiencia del escritor cambia si lo hace con una pluma o bolígrafo o lo realiza con un ordenador.

 

4.4.   Equipamiento de disposiciones afines

 

4.4.1. Entendemos por disposiciones afines todo aquello que favorece y perturba una determinada experiencia

 

            Esto que impulsa, estorba, detiene o inhibe una experiencia puede referirse al individuo, al grupo o a las instituciones.

 

4.4.2. Entran dentro de las disposiciones afines:

 

            El equipamiento psíquico que uno ha de tener para cada experiencia (el conductor no debe ser propenso a la bronca dentro o fuera del coche), la voluntad de querer (el conductor debe querer respetar las normas de circulación), la disciplina (el conductor no debe beber, ni drogarse, ni comer en exceso), la capacidad de armonizar multitud de deseos dispares o contrarios (jugar y estudiar; el gozo y el sufrimiento que me produce, por ejemplo, mi hermana), el frecuentar el trato con expertos, el cultivar catarsis purificadoras de todo lo que es nocivo para una experiencia, y hasta el practicar un estilo peculiar de vida, como, por ejemplo, la experiencia de la maternidad.

 

 

 

4.4.3. No hay disposiciones comunes que valgan para todas las experiencias, sino que cada una requiere sus propias disposiciones afines

 

            Hay un estilo peculiar y diferente de comportarse en las competiciones deportivas y en las fiestas, en el trabajo y en la familia, en las aulas y en los burdeles, en la mesa y en los viajes. Por eso, las disposiciones afines de cada una de esas experiencias no son aptas para las demás experiencias. Así por ejemplo, las disposiciones afines para el estudio no son las mismas que las que se requieren para ver una película o los anuncios de la tele; no se puede estudiar al modo de ver la tele, ni ver la tele al modo de como se estudia.

 

4.5.   Las culturas son las que conservan, ofrecen y delimitan el equipamiento activo, los recursos y las disposiciones afines que ellas estiman como apropiados para cada experiencia

 

            ¿Quién nos enseña y nos proporciona las actuaciones que son apropiadas, lo que se necesita para que se produzcan dichas actuaciones, las experiencias previas o concomitantes o las disposiciones afines que requiere cada experiencia? Las Formas de vida o culturas. Que nadie piense, por tanto, que con ponerse delante de los seres ya se es capaz de tener experiencia directa con ellos. El que acusa a las experiencias religiosas, por ejemplo, de estar influidas por el entorno social, que sepa que esta influencia social no es exclusiva de unas pocas, sino que se da en TODAS las experiencias. Sin equipamiento no hay experiencia, y el equipamiento nos lo proporciona nuestra Forma de vida o cultura.

 

            Esta ayuda de la cultura o Forma de vida al proporcionarnos el equipamiento apropiado para cada experiencia es limitada: ninguna cultura es capaz de suministrar el equipamiento para activar y satisfacer TODA la capacidad humana. Las experiencias del placer, de la amistad, de la salud, del saber científico, de la justicia, del ocio, de Dios o de los dioses siempre serán limitadas. Esta limitación se convierte en excluyente y totalitaria cuando alguna cultura o Forma de vida no admite ni permite otras formas de tratos experienciales con los seres que las existentes en su cultura.

 

4.6.   Adquirir el equipamiento activo, de recursos y de disposiciones afines exige aprendizajes, procesos de formación

 

            No se activa una capacidad humana por sí sola y de modo automático. El paso de la capacidad al funcionamiento, de la potencialidad a la actividad, exige FORMACIÓN, APRENDIZAJE APROPIADO. Las demás especies de animales no aprenden cultura, puesto que no tienen que asimilar álgebras o trigonometrías, arte y justicia, el gusto por la cerveza o por las carreras de caballos para relacionarse con los seres; para vivir, les basta su código genético. Nosotros, sin embargo, hemos de someternos desde el nacimiento a deliciosos o brutales procesos de aprendizaje con el fin de equiparnos para la asimilación de los entes. Sin esos procesos de formación, jamás llegará uno a tener ningún tipo de experiencia, ya sea ésta laboral, artística o religiosa, moral o lúdica, del goce de la fiesta, de la buena mesa o de la broma graciosa.

 

5.      ESTRUCTURA RACIONAL DE LA EXPERIENCIA 

 

            La razón pertenece al equipamiento potencial del hombre: es una de sus múltiples capacidades. Si lo tratamos como una estructura específica, es por la importancia que tiene en el funcionamiento de las experiencias.

 

5.1.   Nuestro trato experiencial con los seres  está empapado de racionalidad 

 

            Fijémonos en la experiencia del enamoramiento. Es cierto que esta experiencia –y todas las demás– tiene fuertes componentes de inclinación espontánea, de simple reacción inmediata, de intuición, de deseo y de repulsa. Sin embargo, todos esos componentes primarios, “instintivos”, son sólo el motor de la experiencia y el principio que señala las rutas generales de la misma. Las inclinaciones, reacciones, deseos, etc. se constituirán en experiencias “humanas” sólo si la razón las racionaliza, es decir, si las articula, estructura u ordena. Ésta es nuestra diferencia vital respecto a plantas y animales, espíritus puros y dioses o Dioses, cuyo trato vital con los seres no puede o no necesita ser racionalizado. ¡Qué tienen que ver, por ejemplo, las experiencias gustativas, olfativas, táctiles, sexuales, imaginativas, sentimentales, etc. de los animales con esas mismas experiencias en los humanos! ¿No están en el caso de los humanos empapadas de racionalidad?

 

5.2.   El único ámbito en el que tienen lugar las manifestaciones de la razón son  las experiencias humanas 

 

            La razón racionaliza, como decimos, las experiencias humanas. Es más: la razón no es algo autónomo, independiente o separado, sino que sólo existe en las experiencias como una energía que las ordena, estructura o articula. Así pues, si es imposible entender una experiencia que no tenga su correspondiente razón, tampoco debemos entender una razón separada de su correspondiente experiencia. Por tanto, no hay razón aritmética, lúdica, de bailar o lavar, antes y al margen de las experiencias con números, juegos, danzas y cosas sucias y limpias, sino que nace y se desarrolla con dichas experiencias.

 

5.3.   En cada clase de experiencia se desarrollan lógicas específicas

 

            Sabemos que la experiencia tiene como finalidad asimilar los entes que nos sirven de alimento. Ahora bien, cada ser marca unas pautas peculiares para ser asimilado. De ahí que la razón –que es quien dirige el proceso de asimilación de los entes– tenga que ser una energía “in–determinada”, que puede ser activada de mil maneras distintas; en cada experiencia, lo es de un modo peculiar y diferente. De lo cual se deduce que no hay un único modo de desarrollo racional, de lógica (la lógica es precisamente el desarrollo, el despliegue del logos o razón), sino muchos.

 

            Ello explica que surjan enormes problemas cuando nos empeñamos en racionalizar la experiencia familiar, por ejemplo, al estilo de una empresa financiera o de un cuartel militar; o cuando queremos aplicar la igualdad matemática a la igualdad que exige la justicia. Por eso, si se han de articular y desarrollar las experiencias humanas, no hay más remedio que someterlas a una lógica apropiada para cada una. Y como sucede con frecuencia que muchas experiencias no se racionalizan convenientemente, con la lógica apropiada, hay pensadores que sacan la falsa conclusión de que hay experiencias que pueden desarrollarse al margen de la razón.

 

            Hay que aplicar, por tanto, a la razón el llamado por Chávarri "axioma protector de la diversidad". En cada experiencia se manifiesta de modo peculiar e intransferible. La razón materna no es aplicable a la razón formal matemática; ni tampoco al revés. En un brevísimo discurso que pronunció Chávarri cuando recibió el nombramiento de Maestro en sagrada teología, sentenció lo siguiente: "Me di cuenta de que la razón que se generaba en mis clases era muy inferior a la del ama de casa; y lo mismo podría decir de que la despegó Kant en la Crítica de la razón pura. Podéis objetarme: si un ama de casa se metiera en el contexto de la razón pura, se desenvolvería como un pulpo en un garaje. Desde luego. Y ¿cómo se hallaría Kant en el mucho más complicado contexto de la razón del ama de casa? ¡Me encantaría observarlo!, como he observado durante largas horas las finuras que ha adquirido esta razón en mis cuñadas y hermanas".

 

 

 

5.4.   El tiempo es un constitutivo de la razón humana y, por ello, también un ingrediente necesario de la experiencia 

 

            Nuestra razón no es intuición, es decir, conocimiento pleno y perfecto en un instante. Necesita del tiempo para desarrollarse en las experiencias humanas. ¿Cómo tener experiencia del marido, de la esposa, de los hijos, de Dios o de los dioses, del conocimiento de la luna, de la ciudad, del bosque o de la música sin que intervenga el tiempo? El tiempo es, pues, un constitutivo de la racionalidad y, consecuentemente, también de la experiencia.

 

5.5.   Conviene distinguir dos clases de estructura racional de la experiencia: la directa y la reflexiva

 

5.5.1. Razón directa o fáctica de una experiencia 

 

            La razón directa o fáctica es la que racionaliza una experiencia. La razón que está presente, por ejemplo, en el andar por la calle de una ciudad, en la creación de un  poema, en la construcción de sencillas edificaciones, en el mando de grandes ejércitos, en el juego de pelota, en el amor de hermanos, en las juergas de fin de semana es la razón directa. Cada experiencia tiene su razón directa peculiar.

 

5.5.2. La razón reflexiva o temática de una experiencia

 

            La razón no sólo es capaz de dirigir una experiencia, sino también de reflexionar (hacer flexiones una y otra vez) sobre sí misma.  La razón reflexiva o temática es la que toma una experiencia como tema de reflexión. Así, por ejemplo, si amar es una experiencia dirigida por la razón fáctica “amatoria”, reflexionar sobre el amor es propio de la razón reflexiva correspondiente. La razón reflexiva es siempre de orden conceptual o lingüístico.

 

5.6.   La irracionalidad ha de ser situada en cada experiencia y ha de ser relacionada con su correlativa racionalidad

 

            No existe la irracionalidad en general, válida para todas las circunstancias, sino que ha de ser referida a la respectiva racionalidad, que siempre se da en una experiencia concreta. Sólo en cada experiencia, la racionalidad y la irracionalidad son compañeras y una desaloja y es la negación de la otra. No se puede decir que mentir, por ejemplo, es sin más una irracionalidad. Lo es ciertamente en una experiencia de amistad, pero puede ser una gran racionalidad en la experiencia del mus, en la que el engaño forma parte de la entraña misma de ese juego. La contradicción es la irracionalidad más grande en las ciencias matemáticas y lógicas. Sin embargo, no lo es en otras ciencias, en las que las hipótesis con un cuantificador universal (todos) admiten perfectamente excepciones (“la excepción confirma la regla”).

 

6.      ESTRUCTURA SOCIAL DEL TRATO EXPERIENCIAL

 

6.1.   Los tratos experienciales con los seres exigen sociedades adecuadas

 

6.1.1. Que nadie piense que la experiencia es un asunto puramente individual

 

            Los entes no nos impactan directamente a cada uno de nosotros, sino que lo hacen a través de los otros seres humanos (familias, iglesias, ciudades, clubes, empresas, escuelas, etc.). Esto constituye el principio más radical de toda sociabilidad humana: toda nuestra relación con los seres está mediatizada por los diversos grupos o asociaciones a los que pertenecemos.

 

 

 

6.1.2. Ahora bien; no hemos de pensar sólo en los grupos del presente, sino también en los del pasado

 

            En efecto, si los individuos tenemos experiencia de los seres, es porque recibimos una herencia, que se ha ido preparando a lo largo de la evolución, y que es la que nos permite entrar en trato experiencial con los seres. Para bien o para mal, y a grandes rasgos, los últimos hombres llevamos acumulado sobre nuestras espaldas el desarrollo humano alcanzado por nuestros antepasados.

 

6.1.3. La sociabilidad es influida e influye en las otras tres estructuras de la experiencia

 

            Es la cooperación social del pasado y del presente –de la TRADICIÓN– la que va enriqueciendo lentamente las estructuras entitativa, de equipamiento y racional del trato experiencial. Así pues, la presencia social en las experiencias no se reduce a las comunidades respectivas que surgen en torno a esas experiencias (la comunidad de los físicos, por ejemplo), sino que empapa las cuatro estructuras de la experiencia (aparición de nuevos seres de la física a lo largo de la evolución como resultado de la cooperación social, de nuevos equipamientos, de nuevos conceptos y prácticas, etc.).  Obras como los Elementos de Euclides son el fruto de un trabajo cognitivo elaborado en colaboración por él, por los que le precedieron y por los que le acompañaron.

 

            Pero la sociabilidad también es influida por las otras tres estructuras. La introducción de la televisión (equipamiento) en la experiencia familiar hace medio siglo cambió sustancialmente las relaciones familiares. Cuando, por ejemplo, se produce división en una comunidad determinada (estructura social), la estructura entitativa de la experiencia correspondiente (los seres de los que trata) sufre también división, merma e inseguridad. Eso es lo que sucede, por ejemplo, en Matemáticas: los denominados matemáticos intuicionistas suprimen estructuras de conjuntos (seres) que, sin embargo, son importantísimas para los seguidores de Cantor. Muchos enfrentamientos sociales derivan de enfrentamientos por los seres. Y no sólo sucede eso en el ámbito de la ciencia, sino en todas las experiencias humanas.

 

6.2.   No existen los grupos, colectivos o sociedades antes o separados de sus experiencias apropiadas

 

            Si es cierto que no son posibles las experiencias si no es en comunidades apropiadas, no es menos cierto la afirmación recíproca y complementaria: los grupos existen y se constituyen en torno a experiencias específicas. No existen, pues, ni la sociabilidad ni la insociabilidad humanas fuera de las experiencias específicas. ¿Qué sociabilidades familiares, cívicas, deportivas, religiosas o médicas son posibles fuera de las experiencias habidas en las familias, en las ciudades, en los clubes deportivos, en las iglesias, con los enfermos y los sanos?

 

6.3.   Mucho trato experiencial con los seres se da institucionalizado 

 

            Para el acceso a los seres, el Homo necesita no sólo de los demás hombres sino que en muchos casos requiere que éstos vivan en instituciones, es decir, en comunidades organizadas en roles y que siguen unas normas. Así, por ejemplo, las experiencias terapéuticas, familiares, religiosas, educativas, deportivas, etc. exigen hospitales, familias, iglesias, escuelas, clubes, etc. para desarrollarse.

 

6.3.1. Las instituciones proporcionan relleno o contenido adecuado para cada experiencia

 

            En cada momento de la historia son las instituciones las que nos marcan cómo han de ser nuestras experiencias. Decíamos que es imposible tener de manera espontánea experiencias científicas, filosóficas, laborales, religiosas, jurídicas, culinarias, familiares o deportivas, pues no es posible apropiarse de los contenidos o rellenos del armazón de la experiencia sin enseñanza y aprendizaje, que son funciones de la sociedad. De ahí que sean necesarios los maestros, sobre todo para aquellas experiencias más complejas.

 

6.3.2. Cada institución da lugar a relaciones sociales específicas

 

            Hay test sociométricos en los que se pide a los encuestados que digan qué compañeros/as de la clase elegirían para estudiar, para divertirse en una discoteca, para viajar, para amar, para organizar una biblioteca, etc. Por regla general, no elegimos a la misma o mismas personas para cada una de las experiencias antes señaladas. Eso quiere decir que cada experiencia da lugar a un tipo peculiar de relaciones sociales entre los miembros que intervienen en dicha experiencia. Así pues, no debemos considerar como iguales las relaciones sociales que hay en las experiencias institucionalizadas de la fiesta, de las competiciones deportivas, de las clases en un Instituto, de las representaciones teatrales, de las redes comerciales, de las familias, de un viaje turístico, de las relaciones ciudadanas, de las laborales, de las de los sistemas judiciales o las de los servicios, porque, como decimos, cada experiencia institucionalizada, cada institución requiere un tipo específico de relación social. Pensemos, por ejemplo, en una madre que además es maestra de su hijo. Esta situación no funciona bien cuando la madre o el hijo confunden las relaciones familiares con las escolares.

 

6.3.3.     Cada experiencia admite multitud de institucionalizaciones diferentes

 

            Pensemos, por ejemplo, en la experiencia familiar, en la religiosa, en la deportiva, en la estética: ninguna institucionalización de las mismas ha sido, es  y será la perfecta, la única y la definitiva. 

 

6.4.   Experiencias que todavía no tienen su adecuada socialización

 

            Unos 700.000 jóvenes fueron convocados a una fiesta por medio del teléfono móvil. Es una experiencia nueva, que no se sabe a qué tipo de relaciones sociales conducirá. Uno no puede contentarse sin más con el cultivo de la sociabilidad que vive en su Forma de vida o cultura, ya que puede ocurrir, entre otras cosas, que la Forma de vida misma carezca de institucionalización adecuada para dicha experiencia.

 

6.5.   Todas las experiencias concretas se dan inculturadas

 

            Aunque hemos hablado del proceso de la experiencia en abstracto, formalmente, no hay que olvidar que cualquier trato experiencial concreto con los seres siempre se da inculturado, es decir, influido por el modelo humano de la cultura o Forma de vida en la que tienen lugar las experiencias de los individuos. Y así, la misma experiencia tendrá “modalizaciones” diferentes en las diversas Formas de vida o culturas. Así, en nuestra Forma de vida, la experiencia científica tiene una “modalización” económica y biopsíquica que no tuvo en otras culturas. Con esta modalización a sus espaldas, la ciencia –por ser la más idónea para conseguir y desarrollar los valores del núcleo de nuestro modelo humano– ha sido encargada para “modalizar” al resto de las experiencias. De este modo, lo que no tenga la cualidad de ser “científico”, no merece ninguna credibilidad en nuestra cultura.

 

7.      ALGUNAS REFLEXIONES MÁS

 

7.1.   Las cuatro estructuras del marco constitutivo específico se hallan en mutua relación

 

            Que nadie piense que las cuatro estructuras son como compartimentos estancos, independientes unas de otras. No. Cada una existe y se desarrolla en mutua y estrecha dependencia con las demás estructuras. En el marco experiencial del saber de la física, por ejemplo, han ido apareciendo a lo largo de los siglos nuevos SERES gracias a nuevos EQUIPAMIENTOS de teorías, de aparatos técnicos, etc. Cuando Galileo miró con su telescopio repetidas veces, en las noches de 1609, a la Luna, a Júpiter, a Saturno, y a la mismísima Vía Láctea, los cielos (entes de la astronomía) comenzaron a manifestarse de otro modo. Los nuevos seres de la astronomía se debieron, en ese caso, al telescopio, uno de los muchos equipamientos de esta ciencia. Al mismo tiempo, también se ha ido manifestado en la física una nueva modalidad de la RAZÓN; Newton consideró que la razón física era una parte de la razón filosófica; hoy, sin embargo, ningún físico estimaría que la razón que dirige su actividad sea de orden filosófico. Finalmente,  la “nueva” física crea unos tipos particulares de SOCIABILIDAD y de INSOCIABILIDAD, inimaginables cuando la física tenía como campo de estudio otros seres distintos a los que hoy tiene; por ejemplo, los laboratorios distribuidos y coordinados a nivel planetario para realizar experimentos.

 

            Por tanto, cuando se analiza una experiencia –la científica, la religiosa, la musical, etc.–, y se aísla una estructura y se ignoran las otras tres, a lo que se llega es a un conocimiento bastante pobre, y frecuentemente erróneo, de dicha experiencia. El ser del electrón, por ejemplo, tal como se revela en una determinada teoría física, carece de existencia y significación si lo aislamos de todo el equipamiento de conceptos que usa esa teoría, de los procesos racionales que intervienen en la ejecución de muchas operaciones físicas, y del conjunto de discusiones, desacuerdos y consensos habidos en la comunidad de los científicos físicos. Un Dios concreto, sólo existe como tal dentro de una experiencia religiosa con él, experiencia en la que intervienen como condiciones necesarias el equipamiento religioso, la razón religiosa y la sociabilidad religiosa.

 

7.2.   Modificación mutua de los entes y del hombre como resultado de la experiencia

 

            El trato vital entre el ser y el hombre en un marco experiencial determinado transforma a ambos en profundidad, pues, en virtud de la experiencia misma,  seres y hombre son y están en el mundo de otra manera.

 

7.2.1. La persona se transforma en cada experiencia de acuerdo con ella

 

            En cada experiencia, los sentidos, la imaginación, la razón, la sociabilidad y todas las potencialidades humanas que intervienen en ella quedan transformadas. Y así, el ojo del óptico, del enamorado, del artista, del jugador de tenis o de ajedrez, del espectador de teatro o de cine, del místico –que frecuentemente mira hacia dentro–, del geómetra o del meteorólogo son tan diversos como lo son sus experiencias. Sería un disparate confundirlos, y una pérdida irreparable eliminar unos en beneficio de otros. Ya en el año 70 del siglo pasado, dialogando sobre la teoría estética, Bernard Teyssedre afirmaba: “Hay una especie de ilusión en creer que podemos fiarnos de la simple e ingenua percepción, como si el ojo existiese en estado salvaje, según la frase de Breton. En realidad, el ojo en estado salvaje no existe. El espectador ingenuo es simplemente el espectador cuyo ojo está ocupado por la ideología reinante”.  Así, pues, toda experiencia transforma, humaniza, al sujeto precisamente bajo la perspectiva de esa experiencia. El ser de la mujer, por ejemplo, queda enriquecido con la experiencia de ser madre; el ser del hijo va enriqueciendo entitativamente –no psicológicamente, que es un tipo de ser en definitiva– a la madre. Quien niegue esto –por otra parte muy habitual– tendrá que explicar en qué consiste ese núcleo fijo a inamovible de “ser mujer” después de que se le ha despojado del enriquecimiento entitativo que le han proporcionado todas las experiencias que ha tenido a lo largo de la vida.

 

7.2.2.  Los seres también se transforman en cada experiencia de acuerdo con ella

 

            La estrella polar, por ejemplo, no es ni está en el mundo de la misma manera para el físico cosmólogo, para el poeta, para el que cree en los Reyes Magos o para el navegante. Cada uno trata con un ser–estrella diferente. En cada experiencia, los seres se muestran de un modo peculiar: el de esa experiencia. Para la teoría científica de la evolución, los gatos y gorriones tienen atributos entitativos distintos que para una teoría científica fixista. Por tanto, hay tantas formas de ser, de manifestarse y de estar los entes en el mundo cuantas son las experiencias. Para el biólogo, por ejemplo, los tigres son y están en el mundo de manera muy distinta a como los percibe el cazador o el traficante de animales. Cada una de estas tres maneras es imposible fuera de la respectiva experiencia.  El mundo de los seres se acrecienta en extensión e intensidad en la medida en que se acrecientan en extensión y profundidad nuestras experiencias de ese mundo.

 

7.3.   Así pues, las cuatro estructuras de la experiencia quedan transformadas en el sentido de la experiencia de la que forman parte

 

            En una experiencia científica, por ejemplo, los seres de los que trata se vuelven científicos; pero también son científicos los equipamientos, las racionalidades y las sociabilidades de dicha experiencia. El dinero que se utiliza para la investigación es un dinero científico; así mismo son científicas la alegría, la ilusión, la motivación, la esperanza o la imaginación que vive el científico en su experiencia científica. La copa que utilizamos para tomar una cerveza en un bar no tiene los mismos atributos entitativos que si esa misma copa se usa en una liturgia cristiana; en ésta última es un cáliz. La música es religiosa sólo cuando hace referencia a la experiencia religiosa; no antes ni al margen de dicha experiencia.

 

7.4.   Según esto que acabamos de decir, qué poco sentido tiene considerar al sujeto (“lo subjetivo”) como  lo inestable, inconsistente, perecedero, inseguro, débil y hasta caprichoso, y atribuir al objeto (“lo objetivo”) la estabilidad, la consistencia, la seguridad

 

            Tal simplificación –por lo demás muy corriente– deriva probablemente de no haber analizado suficientemente la experiencia humana en toda su complejidad, pues, como sabemos, tanto el sujeto como el objeto se transforman en virtud de la experiencia misma.

 

7.5.   El conjunto de experiencias que componen nuestra vida se hallan estrechamente relacionadas unas con otras

 

            Las experiencias que forman nuestra vida no se dan aisladas unas de otras, sino que están en mutua relación.  Tales relaciones son complejas y de la índole más diversa. A veces esas relaciones son de simple coordinación, como las experiencias laborales de los grupos que forman una cadena de montaje en la fabricación de coches o de fármacos. Otras veces impactan en sentido positivo o negativo al resto de las experiencias de una persona o de una nación entera, son sucede con las experiencias del enamoramiento o de la guerra.

 

7.6.   La experiencia está siempre abierta, inacabada: es un horizonte

 

            Si en la experiencia se produce una continua e interminable interacción entre sus cuatro estructuras, nada en la experiencia es definitivamente estable, sino que está siempre abierto, inacabado. Pensemos, por ejemplo, en la libertad de los primeros hombres de Cromagnon y comparémosla con la nuestra. Han cambiado los seres sobre los que versa dicha libertad, los equipamientos de los que se sirve, la razón que la dirige y las sociedades que crea. Y lo mismo sucede con el resto de las experiencias. En el fondo, nuestra vida es un continuo “ensayo” de vida, porque nada es definitivo. Un yo humano definitivo, formado completamente, regulador autónomo de todo, al estilo del yo trascendental kantiano, no es posible en nuestra experiencia humana. Por eso, es inhumano el que las experiencias no se abran a nuevas perspectivas, que no pongan en crisis los modos establecidos de vivir dichas experiencias. Una experiencia renovada, «divergente», es un desafío: somete a crítica los modos habituales de vivir la experiencia. Deshumaniza quien cierra ese horizonte y se queda en el ser que ya ha aparecido en las experiencias. “Una tradición (religiosa) que no sepa qué hacer con las experiencias nuevas y, por tanto, las niegue, las evite o prescinda de ellas como si se tratase de «tentacio­nes modernas del demonio», está deshumanizando. Además, se corre el peligro de que la colectividad aferrada a esa tradición se convierta en un «resto sagrado» que afirma su identidad formando un ghetto o recurriendo a pos­turas agresivas. En realidad, ese grupo no se apoya en la autoridad de su tradición experiencial, sino en la letra de lo que en otro tiempo sirvió para expresar sus experiencias auténticas en una determinada situación histórica”.  (Schillebeeckx)

 

7.7.   Contraste entre la visión que se ofrece aquí sobre el armazón de la experiencia y la que aparece en los tratados tradicionales

 

            Llama poderosamente la atención el armazón tan simplificado que ha utilizado el análisis tradicional sobre la experiencia. Dicho armazón se limita a poco más que sujeto, sentido externo o interno y objeto. Ahora se habla de poner el cuerpo entre el sujeto y el objeto, como tratando de recuperar un olvido secular. Tampoco es raro que hoy se reduzca toda la complejidad de la experiencia a la simple vivencia puntual o a la marejada psíquica individual que lleva consigo la experiencia (por ejemplo en la experiencia religiosa). Nosotros hemos presentado un armazón muchísimo más complejo. De cada una de sus cuatro estructuras depende que haya o no experiencia, y que ésta sea más a menos intensa y extensa. O lo que es lo mismo, uno tiene experiencias, es decir, siente, imagina, entiende y disfruta del ser lo que le permiten las estructuras entitativas, de equipamiento, racionales y sociales de esas experiencias. Todas las cuatro estructuras forman parte de la experiencia, no una sola de ellas. Barrer una iglesia (equipamiento) es tan experiencia religiosa como rezar a Dios.

 

 

PENDONES LEONESES, arcoiris de patrimonio popular

MANUEL MORA, otro compañero reencontrado.

MANUEL MORA, otro compañero reencontrado.

Hola,a todos, estuve un año interno en el colegio, y canté en la Escolania, con Baldo y Vivot.
Recuerdo a Julian, Manuel, Larumbe, César Parajon, Antuña, Jesús Torbado, Morante, Merodio, Millara, Nacho, Elmo, etc, todos de mi clase, sexto de bachillerato, con los profes, padres Tascón, Vela, Chechu, Lanz, etc.

Me lo pasé muy bien jugando a bàsquet, futbol sala y futbol. Estuve el curso que murió Franco, y guardo un grato recuerdo de la gente tan maja que conocí aquel curso tan lejos de mi casa. Ahora trabajo en la Generalitat de Catalunya, de responsable de gestión de justificaciones de subvenciones deportivas, en Esplugues de Llobregat, Barcelona.
Anteriormente fuí policia nacional durante 11 duros años, pasando por el País Vasco, cuando habian atentados casi cada dia (años 80 al 91). Bueno, ya os he contado bastante. Me encantaria saber de alguno de vosotros.
Por cierto, Alfonso Millara, ya sé algo de ti por lo que has contado. Un abrazo a ti, y a todos.
Amigo Vivot: te recuerdo perfectamente.A mi me llamaban "el sevillano" y canté como bajo, con otro chico de mi pueblo, en la provincia de Sevilla. Sólo estuvimos en el seminario una vez al año, pero guardo un gran recuerdo de aquel año, de tí, de Baldo, y de todos mis compañeros.Cuando ví la película "Los chicos del coro" me siento trasladado a aquellos inolvidables momentos, cantando el Aleluya, etc. 
Un fuerte abrazo desde Barcelona, desde donde vivo desde 1980, donde tuve que venirme por motivos profesionales.
Un abrazo a todos. Nunca os olvidaré.
  •   26/04/2017 
  •  Manuel Mora ( (mmora@gencat.cat )

FOTOGRAFÍAS DE ALFONSO LOSADA -13-

FOTOGRAFÍAS DE ALFONSO LOSADA -13-

 

Día de campo (años 1957-1958), Cordero de pie y con gorra puesta al revés, debajo de él, Conrado y Constantino, y al lado de éste, Losada con camisa blanca y en la fila primera a la derecha Rufino Lobo.

 

DESPUÉS DE COMER

DESPUÉS DE COMER

Esta fotografía que también me ha aparecido por uno de esos álbumes destartalados que se pierden durante años, también corresponde al viaje que la Escolanía hizo a Roma del mes de Julio de 1967.

La fotografía recoge un momento en el que, dcespués de la comida de la que hay varias fotos en nuestro álbum LA ESCOLANÍA,

salimos a una terraza que daba al exterior y en ella, no puedo recordar quién nos fotografió, estamos el furriel, mi hermano pequeño Froi Cortés, otro pequeñajo al que estoy viendo ahora mismo su cara aunque no recuerdo su nombre (¿puede ser Romero?), y Dacio (gloria del 61).