Mis queridos "nuevos viejos amigos". Para el artículo de hoy, aprovecho el correo y las fotografias que me envía el querido amigo José María Urbano García (desde luego, los Josés Marías estamos arrasando) en los que recuerda los veranos en el maravilloso pueblo de Lastres, con un recuerdo especial a los muy queridos P. Tello, Torrellas, Huarte y Jesús Martín.
Querido José María, un lujo de correo (entrañable) y deliciosas fotos (las coloco en sus álbumes).
Gracias de parte de todos los blogeros.
Querido José Mari:
Aunque con retraso sobre lo previsto, te envío alguna fotografía de mi archivo del colegio. La primera de ellas sirve para todos los cursos, para que se vea a los padres Tello y Torrellas en la playa de Lastres. El que aparece con ellos, con el ocle colgando a modo de pendientes es otro dominico, creo de que de Pamplona, aunque lamento no acordarme de su nombre. Y el más joven, creo recordar que era un novicio. La foto está tomada en el verano de 1968 ó 1969 y corresponde al campamento de verano que hicimos los de mi curso en quinto. Creo que fuimos gente privilegiada porque tuvimos un viaje de estudios único, con el padre Jesús, del que os hablaré otro día. Y luego un campamento de más de quince días en Lastres, en pleno verano.
El colegio tenía en este pueblo costero de Asturias -una preciosidad que os recomiendo a los que no lo conozcáis- una casa impresionante, con jardín. Allí estuvimos en pleno mes de agosto, en fiestas, participando en todas las actividades del pueblo -las de natación nos las llevamos de calle- y disfrutando de unas vacaciones que fueron un lujazo.
Recuerdo que un día se hizo una excursión a las playas de Avilés y a mí me dieron permiso para pasar el día en mi casa con mis padres. Llevé de invitados a Javier García y creo que a Andrés García, los dos de León. Nos recogieron por la tarde, y a medianoche, cuando ya estábamos todos en la cama, empezó una larga procesión al wáter primero, luego al jardín, y poco más tarde a cualquier parte de pueblo, ante una salmolenosis tremebunda producida al parecer por una ensaladilla rusa en "estado precario" que tuvo a todo el mundo -padres, monjas y compañeros, menos nosotros tres- camino de un reservado donde poder "atender" unas diarreas mortales. El panorama del día siguiente fue absolutamente desolador. Menos para tres, que seguimos de fiesta.
Os cuento otra anécdota al ver al padre Torrellas en bañador, con ese tipo de galán de Hollywood. El verano antes -67 ó 68- , Ángel vino a Avilés a pasar unos días a casa de sus hermanos -los padres de Germán Torrellas- y fuimos juntos a la playa de San Juan-Salinas en tren. Él, Germán, mi hermano Javier, que era del curso de Germán, y yo. En el tren, el padre Torrellas ya nos advirtió que en aquel momento era Ángel, no el padre Torrellas. Llegamos a la playa, el se puso ese bañador que veis en la foto y nos pusimos a jugar con un plato que hoy es habitual en las playas, pero que en aquel momento era algo nunca visto, y a que a él le habían enviado, creo recordar, de Estados Unidos. Fue la admiración de toda la playa, sobre todo de las chicas y de las señoras, que no le quitaban ojo.
De Ángel Torrellas sólo tengo recuerdos admirables. Para mí es un mito. Al margen de mis sentimientos más personales, recuerdo la música que tenía en su despacho (creo recordar que fue subdirector con nosotros, con el padre Huarte de director). O algún que otro "celta" con el que nos obsequiaba a algunos. En mi curso hubo una "fiebre" tremenda con el tabaco y Torrellas, incluso Huarte, tenían a veces algún detalle con los mayores.
Envío dos fotos de Lastres. La primera, la ya comentada de Tello y Torrellas, y la segunda, la de mi curso según salimos un día del agua de la playa de Lastres. A la derecha aparece el padre Tello. Yo soy el primero de la izquierda, de pie.
Un abrazo para todos.
Espero que con estas dos fotos empiecen a aparecer mis compañeros de curso. De momento me siento huérfano y sintiendo bastante envidia de los del curso de los Cortés, Estrada, Correa, Trapiello, Pepe y demás, que ellos solos ya protagonizan casi un chat.
José María Urbano