En estas horas de la madrugada leonesa, con una preciosa y brillante nevada en la calle, me váis a permitir que envíe hasta Valencia a esta paloma mensajera con nieve blanca en las alas que es el blog para, desde él, felicitar a mi querido hermano Andrés, vuestro compañero de Colegio, de la mejor uva de la añada del 60. El muy bandido, se me ha adelantado y ha llegado a los sesenta tacos. Y la nieve ha trepado hasta mi ventana.
Es mi hermano mayor, Ito, de Andresito, así le llamamos todos en la familia, siempre ha sido el mayor, desde que éramos niños. Era quien nos cuidaba, nos educaba, nos protegía, nos encarriaba, ponía la calma que otros no teníamos, no gritéis en la calle, no se puede tirar papeles, cuidado al cruzar la calle (la verdad es que en aquel León había más bicis e Isocarros que coches), cierra la puerta que el olor del aceite le molesta al papá. También fué cómplice, más bien parapeto de las travesuras de alguno de nosotros: guardaba en sus bolsillos las colillas que recogíamos por la calle y era quien se llevaba la bronca de mi padre por el tufo a tabaco Ideales. Lo que "mangábamos" en la frutería de Marcelo, algún higo seco o alguna castaña, siempre acababa en sus bolsillos por si a alguien cogían, y siempre le cogían a él. Las broncas de mi padre nunca fueron muy severas, era su ojito derecho.
Solo seguía siendo un niño para mi madre: recuerdo que en una frutería le pidió "una granada para el niño", el niño era mi hermano Andrés que ya tenía cumplidos sus 27 añitos; los coloretes de los carillos aún no se le han ido. Era el referente para el Josemari y el Froilanín, Froi. Dormíamos los tres en dos camas plegables, yo casi siempre solo, porque, decían, me movía mucho, en aquella galería que servía de dormitorio por la noche, de comedor, de sala de estudios, donde se guardaba la vez para entrar al baño ¿quién está? era la pregunta repetida, donde cosía mi abuela -artista del ganchillo-, donde Pachi daba clase de Mates a mi hermana Pili, donde se celebraban reuniones de mis amigos, después llamados G.L., donde tendía mi madre la ropa y donde después la planchaba, donde mis hermanas apilaban los discos del Dúo Dinámico, desde donde tirábamos las migas al tejadillo de la jamonería que había en los bajos de nuestra casa para ver aparecer los ratones...Ito y Froi dormían en su cama plegable pegados como dos calcomanías, cuando se daban la vuelta los dos se sentaban en la cama y se dejaban caer del otro lado, como dos autómatas. Y cómo roncaban los dos cabritos...fantasías animadas de ayer y hoy.
Era madrugador, no le gustaba la noche, Froi vamos a la cama decía casi sin haber dado las diez de la noche, el comer sí, toda "pal" cuto decía mi abuela cuando mi madre le daba lo que sobraba en la mesa, que era en contadas ocasiones.
Le encantaba jugar al futbol. Pero la música, el piano, cantar, eran sus pasiones. Hasta compuso canciones para el festival de Benidorm. Actuó cmo barítono 1º en Zarzuelas, y empezó a estudiar trompa, no es broma. Nuestro padre nos inculcó a los siete hermanos el amor por la música. Bueno, para ser sinceros, nos obligó a quererla; al cumplir los seis años, los siete (Alicia, Pili, Ito, Josemari, Carmen, Froi y Milagritos), uno detrás del otro, al Conservatorio a estudiar los cuatro años de solfeo y un instrumento. Por eso en casa había piano (mi padre decía que la cola la tenía en el desván), violín, violonchelo, bandurrias, guitarra, mandolina, alguna trompeta, etc. Y digo que nos obligaba porque no era muy agradable dejar a tus amigos jugando en la Plaza Circular y tú tener que coger el "Método" y "pal" Conservatorio cada tarde.
Ito tiene gracia, sorna, sentido del humor, parece tímido, a veces es serio pero no puede disimular su retranca (no penséis mal los de Ciencias). Y me siento orgulloso cuando veo que le recordáis con cariño. .
Y sobre todo era y es BUENO, buena persona, buena gente, buen chaval. Cuando me reencarne en otro mundo quiero volver a tener un hermano mayor como Ito, el mejor de los Cortés.
Perdonadme que solo haya recordado cosas de los años 60, pero son las viviencias que conservo con más ternura. El humo disipado de mi memoria.
Aseteadle con vuestras felicitaciones, merece ser mártir de cariño.Dadle la paz como en Misa.
Dany Daniel escribió una canción de los 60 que titulaba DECIR TE QUIERO, QUÉ DIFÍCIL ES.
A mí no me cuesta: te quiere este tu hermano que lo es. Que Dios te bendiga. Y que cumplas muchos más.
Josemari.