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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

ROSA Y XIMO LOPEZ-ROS NOS FELICITAN

la Navidad y el año nuevo con unas imágenes (que he tenido que reducir por eso de la duración, lo siento Ximo) y villancicos que todos recordaremos, del montaje del espectacular belén que montan todas las Navidades en su casa de Logroño. Su mensaje es:

feliz navidad y año nuevo para todos de parte de Ximo y Rosa.

Os devolvemos nuestros mejores deseos para toda vuestra familia.

FELICITACIÓN DE J.C.CORDERO

Felicitación que nos envía nuestro querido compañero Fr. Juan Carlos Cordero. También para tí, hermano Juan Carlos, nuestros mejores deseos en estas NAVIDADES.

GALLINAS, POLLOS Y UN NIÑO

GALLINAS, POLLOS Y UN NIÑO

Hoy os dejo esta fotografía y el texto del correo que me envía nuestro compañero Benito Pérez Villalba, a quien enviamos desde aquí nuestro  mejor abrazo. Feliz viernes para todos.


 

 

Amigo José Mari,

revisando en fotos y documentos me encuentro con esta fotografía, que si la vista y los recuerdos no me fallan se trata de la granja que los PP Dominicos tenían en S. Mateo de Buelna donde había gallinas y pollos y el niño que aparece en la foto según mis cálculos es mi hijo mayor ayudando a su abuelo al que algunos conocisteis en vuestro paso por Las Caldas de Besaya. Se llamaba Arsenio.

Benito Pérez Villalba

MI PRIMER ESCRITO

MI PRIMER ESCRITO

Nuestro compañero Maxi Trapero, investigador, catedrático y humanista ilustre, mira por donde descubre su primer escrito en la revista CAMINO. Feliz hallazgo. Ved la página de la revista que tenemos  en el álbum  CAMINO de Ver Fotos/Documentos.


Esta foto es reprodución de una página de Camino, la revista de La Virgen que tenéis en vuestra página.

Para mí fue una sorpresa enorme, y de una gran alegría: sin saberlo me encontré con un texto -creo que el primero de todos los que conservo- en donde relato mi reencuentro con Corias, a donde fue la escolanía (yo era el solista de voz tiple) a cantar una misa por algún motivo importante; en él compruebo lo hondo que se me grabó mi primer año de Corias.

Un fuerte abrazo, Maxi

...Y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS.

...Y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS.

Estas son las tardecitas que cantaba el Rey David...Casi se me escapa, pero aquí estamos. Amigo Santines, muchas felicidades, chavalín, querido amigo.

Si no fuera porque hoy también cumple años mi "santa" Isabel, a la que estoy pegadito-enamorado desde hace 34 años, te echaría los "tejos".

Que seas feliz, maestro.

 

EL PLÁCIDO DOMINGO

EL PLÁCIDO DOMINGO

De nuestro corresponsal en León, Justino Blanco Villacé, Reportero TOTAL
 
Para todos aquellos que aún estais en activo, quiero decir trabajando, si hay un día malo durante toda la semana, ese día es sin lugar a dudas el lunes.
Lo mismo le ocurre a nuestro compañero César Alvarez "Losseiros", quién ante el dilema de elegir su día favorito no ha dudado en decir: " Prefiero el PLACIDO DOMINGO al JODIDO LUNES"
Y es que, queridos amigos, a las pruebas me remito. La foto que os adjunto fué tomada en la Galicia Profunda con motivo del encuentro promovido por Lalo Mayo para poner en marcha su "Diccionario de la Memoria".
El marco de la instantánea, el restaurante donde se celebraba el almuerzo de "trabajo" de nuestros compañeros.
César, ni corto ni perezoso, abandonó durante unos minutos nuestra mesa para saludar a estos dos viejos conocidos en peregrinación a Santiago.
Tras saludarse efusivamente, informólos largo y tendido del porque de su estancia allí y ambos se mostraron entusiasmados por el conocimiento de la existencia de nuestro blog, en el cual, a partir de ya comenzarían a visitar.
Habiéndose percatado de nuestras miradas inquisitivas, tanto Elton como Plácido, que asi se llamaban los peregrinos, hicieron un ademán de saludo con sus cabezas a nuestra mesa, ademán cortés que fué igualmente correspondido.
A César, que me envía unos mails muy buenos.
 

INMAS Y CONCHIS

INMAS Y CONCHIS

Día de la Inmaculada Concepción. Felicidades a todas nuestras Inmas y Conchitas. Hoy también era un día grande, nos dejaban bajar a comer a casa, éramos unos privilegiados. Y en mi memoria, sobre todo, era el día de la Madre. Siempre he recordado que en este día nunca faltó la película en el Teatro después del rosario de las cinco. Era la razón para subir de casa al Colegio con cierta alegría sin tener que sorber los mocos como en otros muchos días. Y recuerdo, no sé el motivo, una película que nos "echaron" un día como hoy, FIEL AMIGO, la historia de un perro amigo y defensor de su amo.

Hoy el día en León esta triste, oscuro, media niebla, un día típico del otoño que se acaba. Estoy poniendo con Alberto el árbol de Navidad y el Belén, y alrededor, un tren eléctrico para que venga el pitufo de mi nietín y me lo escojone, pero, curiosamente, hasta me hace gracia.

Ved el mosaico de la Virgen Inmaculada del Padre Iturgáiz, a la entrada del Colegio, ese que hoy permanece medio oculto por el alero que tan sabiamente construyó y dimensionó, se puede decir que es su autor,  el querido arquitecto belga conocido por Antonio Argüeso.

CRÓNICA DE LEÓN. 5 (Isidro Cícero). - Los Misterios Dolorosos

CRÓNICA DE LEÓN. 5 (Isidro Cícero). -	Los Misterios Dolorosos

No se me ocurre cómo encabezar esta quinta parte de la crónica que Isidro está redactando con motivo de su visita a León del pasado mes de Octubre. Simplemente, disfrutemos con su lectura que encierra la sabiduria, técnica, emoción y cariño de Isidro Cícero. Extraordinaria lectura para este puente. Magnífica oportunidad para aprender.

Gracias amigo Isidro, pero ya estamos esperando los GLORIOSOS.

 

 

B) MISTERIOS DOLOROSOS

 

Me han dicho que era gallego -y no tengo por qué ponerlo en duda- uno que siempre había oído repetir en la su parroquia, en la su aldea, que Castilla era ancha. Venía al volante del barreiros renqueante por aquella carretera descarnada de más acá del Manzanal, rumbo a León. No lo mencionan los autores, pero es probable que aquella tarde, como muchas otras tardes, contuviera el silencio abismal de la llanura; es probable que el cielo resonara con el eco morado de las rañas y con el estertor de las hectáreas, según el memorable esquema para captar el paisaje leonés que hizo una vez Luis Mateo Díez y que yo sigo al pie de la letra.  Al gallego le daba igual: El gallego no percibía el resonar, ni el silencio, ni el estertor. El gallego entraba en el secarral, como quien dice, pasando de aquellas grandiosidades, sólo que con una gran tensión en la bragueta  y siempre pensando en lo único.

 

Igual que muchos de nosotros entonces. Por la debilidad de nuestra carne, pensando en lo único nos quedábamos cantidad de veces, delante de cada uno de los tres retablos que frecuentábamos en aquel templo extendido sin reparar en sus silencios ni en sus estertores. Hablo del retablo repleto de angelitos que nos entregaron Antonio y Pedro, de Valladolid, el día de San Juan de 1730; hablo del Supercristo eucarístico, hecho de teselas café con leche, que ensambló Iturgáiz en la capilla de la Escuela Mayor y en cuya base izquierda siempre nos quedábamos mirando la copa caída que representaba la de Judas Iscariote, el traidor, y algunas de las treinta monedas de su contrato, creo que Iturgáiz no puso las treinta. “Lo único” nos hacía traicionar, de pensamiento y de obra, demasiadas veces nuestra santa vocación; de palabra bastante menos y creo que pecados de omisión en esta materia no se cometieron nunca allí, a lo mejor me confundo. Y hablo, cómo no, del retablo que el mismo Iturgáiz compuso para la Escuela Menor, cuyas teselas de oro y azules representan una virgen con la cabeza demasiado voluminosa pero muy joven, prácticamente de nuestra misma edad, llevando un pesado manto, más amplio que el de Isis, bajo el cual cobijaba a las glorias negras y blancas de la Orden. Ellos a la izquierda del espectador, ellas a la derecha.

 

Era mozo el camionero y andaba salido, ya digo. Con el traquiteo del camión, la mucha calor y las hormonas explotándosele, llegaba al páramo apretado de ingles. Los gallegos decían “anchaescastilla”, cuando se querían referir a cierta ampliación de las expansiones individuales, como beberse todo o porrón, meterse mano en octubre aprovechando las sombras al salir del rosario o acabarse los figos do hortiño da veciña. O a llevarse por delante todo lo que se meneara. Por eso, cuando, ya en la paramera, tropezó el camionero un grupo de muchachas que iban al pozo a buscar agua, detuvo la marcha, bajó con la manivela el cristal de la ventanilla izquierda, la de su lado y dio las buenas tardes muy educadamente sin apagar el motor y sin apear o acentiño. “Oigan, buenas tardes, ¿molesto si pregunto?”. El barreiros runfaba por lo bajo, al ralentí. “No, hombre no; pregunte pregunte, faltaría más”, contestaron a una ascasurriñas. Pero el camionero gallego, ruboroso, prudente, un punto tímido, no acababa de decidirse y hasta dos veces más formuló la cuestión previa a la cuestión: “¿Molesto si pregunto?” “Que no, que no, que no, pregunte pregunte, faltaría más ”, repetían ellas también por triplicado, ay aquella xenofilia del mundo rural, cuando aún no se había iniciado el desvirgue turístico. Mentalmente, cada moza adivinaba la respuesta que debería dar a la pregunta aún no formulada, para ser la primera en contestar al rubio mozo del camión. Si preguntara cuánto queda para La Bañeza, queda tanto; si preguntara dónde está la próxima gasolinera, descontando la de Astorga, en Trobajo; si dice de una fonda, (entonces aún los camioneros no preguntaban por restaurantes), en la Virgen... ”Pregunte, pregunte, pregunte”, insistían las mozas a coro. Cuando al final se decidió, al gallego los ojos se le llenaron de picardías mientras bajaba la voz hasta confundírsele con el rum rum del motor:

 

 - ¿Son ustedes putas?

 

Supongamos que las jóvenes no lo eran y le dicen la verdad (que no) y que el joven camionero gallego llega a la ciudad de León con las mismas apreturas; que detiene el barreiros a la entrada junto a la plaza de toros; que se acerca a un taxista y le pide que le lleve inmediatamente al burdel más cercano, porque ya no aguanta más. ¿Qué debería hacer el taxista cristiano en un caso como éste? Pues si el taxista ha escuchado en San Marcelo el sermón que acaba de predicar el famoso padre dominico fray Antonio Royo Marín, no tendría duda alguna. “¡No, no es lícito a un taxista llevar a un prostíbulo a un viajero que se lo pida¡ A no ser por causa grave, no es lícito. Si lo hace, si el taxista lleva al prostíbulo al viajero, peca mortalmente, porque colabora al pecado del otro de  forma próxima, aunque no necesaria”.

 

Pero al menos, aunque no le llevara y para no pecar ¿el taxista podría indicarle al camionero gallego, pongamos por caso, hacía dónde caía el lupanar leonés?  ¡Ni hablar!, contestaría Royo Marín. El taxista no puede en ningún caso indicarle al viajero dónde se encuentra el prostíbulo. ¿Por qué? Pues porque eso sería una colaboración voluntaria en pecado ajeno. Lo más probable es que (abro llave), en los apuntes  de moral de San Esteban habría además de la colaboración voluntaria en pecado ajeno, colaboración involuntaria en pecado ajeno, parece lo mismo pero qué va, colaboración involuntaria pero ajena en pecado propio y colaboración voluntaria pero ajena en pecado propio. Esto no lo sé, que no llegué a Salamanca, ni a Caldas llegué,  esto lo deduzco yo.

 

Viene a cuento lo anterior porque el sermón, el camionero, las mozas y el taxista eran de la misma época en la que se hizo un pequeño agujero en el páramo para meter en él la primer piedra del Santuario, un ejemplar de Proa, otro del Diario, algunas perras, y un certificado del obispo. El agujero debieron de hacerlo  en el mismo sitio en el que hoy está radicada la torre de la estrella colorá y visto lo visto, voy a acabar creyendo con el propio arquitecto y el padre procurador de aquella magna procuración especial - un tal Blázquez-  que el Santuario fue lo que es un milagro:  La Santa Iglesia católica de España no estaba entonces en la onda del discurso de este Santuario, el primer Discurso Ecuménico, Conciliar, Moderno y –diré más -  el primer Discurso Espiritual del siglo XX que ocurrió - ya quedamos el otro día en que este tipo e arte “ocurre” en vez de hacerse -  en esta península de nuestros pecados.

 

Ya que tenemos que referirnos al contexto social, religioso y político de aquel milagro sobre el páramo, hay que reconocer, como digo, que la santa Iglesia católica se hallaba en las antípodas del Discurso del Santuario. Ensoberbecida por su reciente victoria, la Iglesia se entretenía cuando entonces en una dura pontificación contra el cine, contra el baile agarrado, contra las playas, contra la moda y contra las piscinas. Los dominicos, ya lo siento mis queridos maestros, estaban en primera fila de esa pontificación. Lo que decía de los taxistas de León, la escuela de Salamanca lo aplicaba también a los “dueños de hoteles y a los taberneros” de todo el país, si en vez de vigilarlo y combatirlo daban cobijo al vicio. El padre Pedro Lumbreras, en esto,  iba aún más lejos que el padre Royo Marín y señalaba el grave pecado que también cometían los músicos por “tocar y tañer” en los bailes. O el que cometían los propietarios que tenían locales y los alquilaban para bailar.

 

El dominico asturiano Antonio García Figar, autor de la biografía del primer obispo de Madrid Alcalá, asesinado a tiros en el siglo XIX por un sacerdote andaluz loco y amancebado, no perdía de vista los materiales con los que se fabricaban las ropas interiores de las chicas, concluyendo, qué listo, que jamás debían ser de seda ni de otras materias suaves o acariciadoras: “Sublevan las sensaciones”, dictaminó. Esto a nosotros no nos pilla de sorpresa porque a nosotros ya nos decía el obispo húngaro Tihamer Toth: “Que tu pantalón sea ancho, que no te apriete, porque eso te puede excitar. También puede ser muy peligroso que cruces las piernas cuando te sientas, que metas las manos en el bolsillo, o que estés sentado largo rato, sobre todo si el sillón es blando”.

 

La Iglesia, día es hoy que aún no se ha arrepentido de su victoria, acabará condenándose por ello, pero sí nos conminaba a tener cuidado con la ropa peligrosa que podría provocarnos el gravísimo pecado de la masturbación, que el dominico García Figar te averiguaba por sus signos externos incluso sin necesidad de confesárselo. Nada más echarle la vista encima a un chico, Figar descubría si era un pecador solitario o no. Si tenías languidez en los ojos, si tenías pereza para el trabajo intelectual, si te parabas demasiado al andar, si caminabas a pasos cortos, si tenías ojeras y palidez, no me digas más, no me digas más, no me digas más.

 

Hasta siete eran las señales del aficionado al manubrio, según Figar. Cela, en la Mazurca para dos muertos, dice que también las señales del hijoputa eran siete. Una: tiene  las manos blandas; dos: no te mira a los ojos, tres... ¿cuál era la tres? No recuerdo, sólo me acuerdo de las dos primeras porque conozco a uno que coincide plenamente con ellas. Además tengo la ventaja de que si algún día, por casualidad, necesitara recordar alguna de las otras cinco, puedo enviar un correo a mi querido amigo Luis Carrizo Medina, a quien he llamado Pílades en algún momento, y se sabe todo el Cela del derecho y del revés y me lo dirá. Para que os hagáis una idea de lo que sabe, el otro día - y porque venía muy a consonante- me remitió un correo con esta cita del Nóbel gallego: “¡Cuán flaca es la memoria de los supervivientes, Santísima Virgen de los Cuchillos, venerada en Valladolid, cuán flaca es la memoria de los supervivientes!”

 

Para una mujer, decía Figar, un vestido decente no debe tener más de cuatro dedos de escote del arranque del cuello hacia abajo; las mangas en invierno deben ser largas y todo lo más hasta medio brazo en verano; y la falda debe llegar hasta media pierna. Los dominicos como García Figar, sobre la moda de los cincuenta tenían una opinión bien formada: No era una moda para vestir ni para desnudar, sino para semidesnudar. Y semidesnudar tenía más delito que desnudar del todo. ¿Porqué? Aaaa-migo. Pues porque el semidesnudo provoca más que el propio desnudo.  ¿Y porqué? Mi sobrino Alberto, el de León, me encanta por muchas cosas, pero esta forma suya de concatenar porqués me dejó fascinado.  Respondo que son sutilezas y a la mayor parte de los que no hemos ido a Salamanca lo más probable es que nos pasen desapercibidas a lo largo de nuestra vida, pero cuando lo piensas te das cuenta de que tienen razón, la semidesnudez excita insidiosamente el morbo de la curiosidad, acordaos de la malvada curiositas que dimos el curso pasado; mientras que la desnudez entera puede, bueno la desnudez entera es tan evidente, es tan directa, es tan sincera, es tan frágil en el fondo  que puede llegar a ser inocua. Al padre Figar, le provocaba “asco, le provocaba rechazo, le provocaba ganas de huir”.

 

Lo cual que había otro cura (no uni-ver-si-ta-rio), de allí, de cerca de donde yo vengo que para amenizar un poco la vida al acojonado personal y para que, cuando él muriera, ya cumplió con este trámite hace tiempo,  recordáramos como recordamos largos años sus celebridades, también clamaba contra la moda en aquellas iglesiucas a las que la gente todavía llegaba en albarcas: “¡Esas faldas tan altas¡”, predicaba. “¡Esos escotes tan bajos¡”, sonreía para adentro, aunque manteniendo por fuera un gesto de suma indignación: “¡Ahí, ahí es donde el señor obispo nos ha encomendado a los sacerdotes  y a los misioneros que empecemos a fijarnos; por ahí es por donde el señor obispo nos ordena meter mano con la mayor firmeza¡”

 

Dobles sentidos cazurros, ambigüedades de pueblo, de pueblo de alta montaña –se había criado en Portilla de la Reina- que aún perduran, sonrientes, en nuestra memoria colectiva.

 

¿Y la moda masculina? “El hombre que vaya desnudo de cintura para arriba”, decía Figar, “va deshonesto y escandaloso. ¿Por qué? Porque su desnudez invita a los niños y a los jóvenes a la imitación, les afecta. Esos desahogados inmorales tientan a las mujeres y, además, lucen a veces sobre su desnudez, Dios mío bendito, ¡una medalla¡” Este García Fígar era un exegeta de la Teología de la Ropa y  había descubierto además que el Cine estaba en manos de los judíos y que “al judío” lo que le interesaba era “la corrupción de las costumbres, porque era la manera más sencilla de hacernos a nosotros la guerra”.

 

Aún así lo que más fritos tenía a los padres predicadores eran las playas. Aquí era donde la Orden de Santo Domingo tenía una honda y hasta peligrosa desavenencia con el Régimen, aunque no llevaron a ninguno de ellos esposado. Bien claro lo denunciaba el Padre Royo Marín con pasión: “En las playas se practica un desnudismo procaz y desvergonzado.  Habría que imponer la separación absoluta de sexos, acotando un lugar para los hombres y otro para las mujeres. La autoridad pública incurre en gravísima responsabilidad ante Dios al permitir esas promiscuidades”.

 

No me consta qué remordimientos le entrarían al camionero gallego con el que empezamos esta crónica cuando pasaba todo empecatado ante la cruz imponente de la Virgen del Camino que entonces empezaba a encofrarse. Tampoco me consta, aunque ya me gustaría, qué le preguntaría Franco a su ayudante, cuando regresaban del Pazo en el coche que le regaló Hitler, aquellos dos veraneos del 58 al 60 por la misma carretera que el camionero rijoso, al ver también, cómo iba creciendo esta torre que se preparaba para albergar en su top point una estrella colorá. Supongo yo que se interesó más que nada por la altura y supongo que el ayudante le dijo que no se preocupara su excelencia porque no llegaba a los 150 de la de Cuelgamuros. Ahora bien, como sí pasa de los 150 metros, como incluso llega a los 153 y como a Franco no le gustaba nada que nadie le hiciera sombra, menos en cuestión de cruces, es posible que el ayudante le repitiera que no se preocupara su excelencia porque ésta de la paramera leonesa estaba en una planicie y la de su excelencia, subida a una cumbre de Somosierra, con lo cual la de León no le haría ninguna competencia.

 

La Santísima Virgen de los Cuchillos, venerada en Valladolid, también se llama de las Angustias, también se llama de los Dolores, también se llama de la Piedad.  “Perdolentes”, por otra parte, es como denomina a esta clase de vírgenes la liturgia del 15 de septiembre, puede que también la del Viernes de Dolores. La secuencia Stabat Mater Dolorosa iuxta Crucem lacrimosa para estos días la compuso probablemente Santiagón el de Todi, aunque hay quien sostiene que no, que la inventaron aquellos polémicos creyentes de Albi que tanto dieron que hacer al Fundador de todo este negociado.

 

Jacopone o Santiagón fue un personaje un poco cómodiríayo. Con indicaros que pertenecía al PESC, ya os explico bastante. Los del PESC eran unos exagerados, eran unos radicales. Se pasaban. El Papa tuvo que disolverlos de sus estados y excomulgar a bastantes de ellos con toda razón, porque le tenían frito con aquellas denuncias sobre lo fastuosamente que vivía el vicario del hijo del carpintero y sus parientes (los del vicario, los del hijo del carpintero y el carpintero mismo, con qué fastuosidades iban a vivir ellos, los inocentes): Los del PESC eran los Pobres Ermitaños del Señor de los Cielos, mira tú que nombre, mira tú qué indirectas, mira tú qué provocación. Otros que tal bailaban en aquella época de exaltados que no dejaban vivir al sucesor de Pedro, que no respetaban que había heredado de él las llaves, pero no sólo las llaves, sino el freno y la palanca de cambios. La motora no podía navegar si a el no le daba la gana. Tantas paparruchas sobre la santa pobreza, hombre, ya hartaban. Como si la pobreza fuera un mérito, como si los pobres fueran un lugar teológico, Pedro, como si a los pobres no los tuviéramos siempre con nosotros, ahí, a nuestra santa disposición unas veces para darles sopa, otras para darles pena a las beatas y otras para mostrárselos a los nuestros para que ganaran el cielo con la santa limosna de las que nosotros somos los intermediarios naturales. Aquellos Pobres Ermitaños del Señor de los Cielos (PESC) pensaban que podían machacar ellos la cabeza del Picaporte de bronce. Ingenuos. Peligrosos.

 

A raíz del Stabat Mater, me ataca otra vez la tentación de la curiosidad. Vaya clase de tentaciones que nos atacan ahora. Quisiera yo  saber si la Escolanía nuestra tenía en el repertorio esta poesía medieval del siglo XIV y si la cantábamos con la música de Pergolesi o no, me temo que no. Esta polifonía en nuestro templo dedicado a los dolores de la Dolorosa del Camino habría sido muy coherente. Habría sido muy bien acogida por los cultos burgueses de León cuando subían a aquellos cultos. Tengo que preguntárselo a Olóriz, a Vibot, a José Luis, a Baldomero, o mismamente a Bañugues. Lo saben seguro.

 

Tienes razón en matizarme lo de la coherencia que acabo de mencionar: Stabat no es sedebat, y esta Perdolente nuestra, claramente se ve que sedet y que no stat. Así que tienes razón: la secuencia de Jacopone y Pergolesi en cuanto al dolor casa muy bien en la escenografía del páramo, pero en cuanto a la postura, no. Sin embargo, supongo que estarás de acuerdo conmigo en que tampoco los cultos fieles leoneses iban a cogérsela con papel de fumar hasta ese punto y habrían admitido de buen grado la secuencia entera. Además a esta Mater Dolorosa, mírala al pie de la cruz que plantó allí Coello; lacrimosa, no dum filius pendet, sino lo siguiente: cuando ya Nicodemo y compañía han subido a la escalera con las tenazas de herrar en las manos (no he visto tenazas como las del tímpano de la capilla del castillo del conde de Tirol) con las que han arrancado los clavos y han descolgado al Filius, poniéndolo en brazos de su Santísima Madre, doloroso misterio del rosario y del vía crucis que tanto nos ha conmovido a todos siempre y tantos motivos nos ha dado para la compasión, Vibot,  y también para la misericordia.

 

La esencia de la estampa de la Virgen del Camino es esa foto. Es la crónica de ese instante inmediato al descendimiento; es ese momentum  en el que la madre tiene que sentarse (sedet, non stat) porque ya no se tiene de pie y porque ha llegado la ocasión de acoger por última vez en su regazo el cadáver del ejecutado y aún no ha dado tiempo ni siquiera a quitarle del todo el suplicio, ni las huellas del suplicio: Ahí sigue la corona de espinas, ahí siguen las heridas sin limpiar, ahí sigue la avería de la lanza, ahí siguen los destrozos de los clavos. A lo único que le ha dado tiempo a nuestra señora es a mirar y a acariciar con la mano derecha lo más dulcemente que le permite su congoja un bucle de la cabellera del rabí ajusticiado. Y, con la mano izquierda, a subirle un poco el paño de la castidad para que, con el movimiento o el trajín, no se le quedaran al descubierto al hijo, sus divinas vergüenzas delante de todos. Se ve que esta preocupación por el desnudo integral es profunda, supera a muchas otras y nos vienen de bastante lejos.

 

Esta es la estampa que los leoneses y asimilados llevamos en el corazón desde el siglo XVII para acá; a la que invocamos en las anovenas con jaculatorias que antes empezaban con las palabras “tristísima y dolorosísima Virgen Maria”; la que ponemos en grandes cuadros y estampas en nuestros negocios de baños, zapaterías y abarrotes en México; la que ponemos en las salas de juntas de nuestras florecientes fábricas de cerveza; a la que desde siempre venimos a ofrecerle nuestros hijos cuando nacen. A la que volvemos para consolarnos con ella, cuando a sus brazos nos los lleva la muerte.

 

Pero fíjate que he dicho, ya te habrás dado cuenta,  “mirar y acariciar dulcemente”. ¿Estoy atreviéndome a clasificar a esta Virgen como una Glikofilusa? Porque ciertamente tiene a su hijo en los brazos y le está mirando. Ah ya. Pero esa mirada no es de dulzura, sino de angustia. En sus ojos no hay una premonición sino una constatación.. No adivina como las Glikofilusas el futuro del niño, sino que el futuro que dijo Simeón, un cuchillo de dolor te atravesará el alma, ya se ha pasado. No hay diálogo de miradas entre madre y niño como en las Glikofilusas en las que la mamá mira al niño pensando en su terrible pasión y muerte, y la dulce criatura se enternece al notar la preocupación de la mamá y trata de distraerla con un pajarín, con una caricia, con un libro, con un clavel. Nada más acabar este viaje de placer a León tuve que ir a Innsbruck por motivos de trabajo y vi en el retablo de la catedral un ejemplo fascinante de esta Ternura, una madona con el niño pintada por Lucas Cranach el Viejo que los tiroleses adoran y llaman reina y madre del pueblo del Tirol. En las iglesias de los pueblos de mis condiscípulos hay algunas glicofilusas; en el mío no, porque había una y se quemó. O mejor dicho, la quemaron a su debido tiempo.

 

A su debido tiempo quemaron también casi todas las Galactotrofusas que había en Europa y había muchas. Las que se salvaron fue porque estaban en parroquias remotas, a donde no llegaba fácilmente la ira de los parabolianos de Trento - en su mayoría jesuitas y dominicos-  a quienes molestaba profundamente que una virgen santísima se sacara un pecho en el altar mayor para, sin recato alguno, ni pudor, ni vergüenza, dar de mamar al niño delante de toda la concurrencia. Era un escándalo. Pura pornografía era.  Una irreverencia. Y mandaron quemarlas sin contemplaciones. Al quedar tan pocas Galactotrofusas,  (el vulgo, vosotros y yo no, las llama Vírgenes de la Leche) alcanzan hoy día cifras  astronómicas en el mercado negro de arte robado. Cuando yo era un periodista en activo, le seguí la pista a una Galactotrofusa robada en mi tierra, que al cabo de ocho años recuperó en Alicante la Guardia Civil en una brillante operación. Conservo el expediente.

 

Bueno pues, cuando con bastante éxito de público y miles de muertos por los dos bandos, celebramos en Bizancio aquellas guerras tan divertidas de las imágenes y ganamos por goleada a los iconoclastas, - esos sí que quemaron theotocos y eleusas- , ya dejamos bien establecidas las características que en adelante tenían que tener nuestras Theotocos, en castellano Madres de Dios, en portugués Madredeus, en catalán la Mare de Deu.  Por eso, la del Camino no puede clasificarse así como así entre las Theotocos. Para que la del Camino fuera una Theotocos, tendría que mostrarnos a su hijo vivo y glorioso como Dios en su majestad suprema, no en forma de guiñapo humano como aquí en el páramo.

 

Yo comprendo que me enrollo mucho y que con temas como estos se me va un poco la olla. Por eso esta vez no me ha molestado que me interrumpieras parándome en seco la clasificación de vírgenes, cuando ya iba yo por las kyriotisas, las blajerniotisas y las platyteras. Me tiraste de la manga para detenerme.

 

-          ¿Molesto si pregunto?

 

Y yo.

 

-          No, hija, no. Pregunta, pregunta.

-          ¿Cuántos eran los cuchillos de la Santísima Virgen de los Cuchillos venerada en Valladolid?

-           Siete.

-          Y los de ésta.

-          Siete también:

-          Los siete Dolores, que dicen.

-          Xacto. Y, fíjate, para anunciar que este santuario está dedicado a los Siete Dolores del Camino, para que desde el primer momento nadie albergara la menor duda, Coello, como los grandes artífices de los templos de la antigüedad, va y pone el número 7 en la fachada.

-          ¿Dónde?

-          Ahí.

-          Sigo sin verlo.

-          Cuenta las ventanas, ¿Cuántas son?

-          Cuatro cuadradas a la derecha de la puerta y tres rectangulares a la izquierda. Siete.

-          ¿Lo ves? Antes ponían cuchillos reales, afilados. Es muy moderno abrir ventanas en la fachada a la altura de los ojos y que sean 7, como quien no quiere la cosa.

 

Es un quiño que te hace el genio. Si te das cuenta tú solín bien; si no, no pasa nada. Magistral sencillez de este arquitecto que concentra el mensaje, usa símbolos, pocos, para decir mucho y, sobre todo, no da puntada sin hilo. Por fuera, da la impresión de que Coello sólo abrió unas funcionales ventanas que podían haber sido más y podían haber sido menos, pero son siete. Ah, pero hay que verlas por dentro. Ven adentro, mira. Aquí Albert Ràfols Casamada, (que no se le vuelva a ocurrir a Windows tacharme Ràfols y poner Rafael sin contar conmigo) cubrió estos huecos con vidrieras. En la ventana rectangular de la izquierda, mira, la  corona de espinas, con el sudario quizá, con el paño de Verónica acaso. Mira la ventana del centro: Ahí puso la cruz del Calvario y la sombra de un cristo en la misma posición que el de Velázquez, con la melena tapándole la faz. Ahí se adivinan los lienzos blancos para descolgar el cadáver del patíbulo, el lienzo blanco para cubrir las partes pudendas del señor e  incluso el rectángulo blanco del INRI. Es un Calvario tradicional ¿Lo ves? No, lo adivino, más bien. Ese es precisamente el arte de Casamada, no te muestra los objetos en sí, sino la huella de color y de luz que ha dejado la presencia de los objetos, una vez que la anécdota de los clavos, del sudario, del INRI se ha evaporado. Es maravillosamente irreal, pero está ahí, o mejor dicho, ha estado. Desde luego, el juego de colores me encanta. A mi también.

 

Mira ahora el rectángulo de la derecha, míralo. Ràfols Casamada muestra ahí las huellas que han dejado en el cristal los tres clavos - rojos-,  la lanza que le abrió el costado, un redondel que tanto pudiera ser el reflejo de la luna de la Parasceve, que fue anoche, o la cara de aquel centurión del pelotón de ajusticiamiento que dijo que estaba feo matar a los hijos de Dios.

 

-          Maravilloso, la verdad.

 

Creo que si le dejan a Coello a su aire, me sigo enrollando, su obra habría resultado un desnudo total como las ultramodernas iglesias católicas, ortodoxas y protestantes que había visto construir en Alemania. Como las sinagogas que después del Holocausto había visto construir en Alemania. Pero los leoneses no entendían por entonces tanta sencillez para su patrona y reina y protestaron a don Pablo de tanta desnudez integral. Le pidieron un poquito de por favor, aunque no fuera demasiado. Condescendió don Pablo, condescendió fray Curro y ese poquito de por favor dio origen al milagro de la intervención de Casamada. También al de Subirachs. Entre todos ellos concibieron una imaginería imponente en la que, como decíamos ayer, están contenidos todos los misterios dolorosos del rosario. La oración en el huerto no la he encontrado, pero en compensación, Jesús es crucificado lo hacen dos veces: Casamada aquí en la vidriera del centro de la capilla de Guadalupe, (donde José María Cortés nos explica lo del Dainos), y Subirach en el Camarín, donde está el Cristo del Salmo 21.

 

Jose Mari nos dice que le llaman el Dainos porque una estrofa que se cantaba aquí empezaba con “Dadnos, Señor” pero la gente decía: “Dainos, señor”. Pienso yo que esta estrofa será la del Rosario de la Buena Muerte, que mi admirado amigo Maximiano Trapero me trajo este verano en un precioso disco titulado “La tradición musical en España. Semana Santa. Gusendos de los Oteros. León”. Trapero, lo sabéis, es catedrático de la Universidad de la Palma de Gran Canaria, Medalla de Oro de la Comunidad de las Islas Canarias y Medalla de Oro José Vasconcelos, entre otros méritos mucho más deslumbrantes.  Explica Trapero que este Rosario de la Buena Muerte lo cantaban los quintos de cada año, cuando todavía había quintos. En Gusendos la estrofa era: “Dadnos Señor buena muerte/ y tu santa bendición”. En otros pueblos, el mío entre ellos, cantaban: “Dadnos Señor buena muerte/ por tu santísima muerte”. Trapero, como José Mari, no se olvida de señalar que “en muchos otros lugares de la provincia leonesa, Dadnos se ha identificado con el dialectismo “Dainos”.     

 

Respecto al Cristo del Salmo 21, es un crucificado en bronce, tan metalúrgico y retorcido que quita la devoción, como me decían a mi los visitantes del año 65, aquel verano que hice prácticas de esto. Me ha conmovido sin embargo que cuando lo he visto de nuevo, tantos años después, he visto a gente silenciosa delante de él, con devoción. Y no sólo eso, he visto sus pies brillar de oro, de tanto besarlos y tocarlos los visitantes. Bien es verdad que brillan más el escudo de León, la calavera de San Atilano, le O de León que parece una moneda y sobre todo las napias de San Froilán en las puertas del sur.

 

Para nosotros, el dolor profundo de este Cristo era lo que él decía en ese Salmo. Berreábamos a gritos nosotros aquellas pendejadas de Pemán, que tanto le gustan otra vez al clero de hoy procedente de la fábrica rouco: “Diosestaaaaaquívenidadoradoresadoremos...”. Mientras, el Cristo de Subirach, más viejo, más sabio, más auténtico, más honrado, como podría decir yo, como podrías decir tú:

 

“Te grito de día y de noche y no me haces caso.

Y eso que dicen que vives aquí, en el Santuario

Y que eres la esperanza de Israel”.

 

O sea, que como nosotros. Vivíamos per ipsum, cum ipso et in ipso, pero no nos hacía ni caso. Pasaba. Y eso duele la de Dios, según dicen.

 

El  7 de los dolores lo repitió Coello dos veces más. Contad las ventanas de la hilera superior en la fachada sur, la que da a la carretera: Son 7. Contad ahora las de la hilera inferior: Son 7. Ya sé, ya sé que algunos de vosotros estáis pensando en posibles casualidades, yo os respeto, pero creo poco en casualidades y menos en las casualidades de los artistas.

 

Dos veces siete, además de ser catorce, ¿no te recuerda algo? Si, pero no sé qué. ¿Te imaginas aquí una serie que se completara con 7 veces 7?. Sí. ¿Cabría más intensidad en un poema simbólico sobre el dolor de los dolores? Cabría, sería bellísimo.

 

-          Supongo que te habrás dado cuenta de que entre la fila de ventanas de arriba y la de abajo con 7 cada una, hay otra de 6.  ¿Son 7 y 7 o son 20?

 

-          Son 7 y 7, que dan 14. Y el 14 no es tampoco manco. En los arcanos mayores del Tarot representa al genio humano. Y para la simbología cristiana recuerda que Jesucristo fue crucificado en la 14 luna del primer mes.

 

-          Ya pero, el 20...

 

-          20 es la letra hebrea Kaph, llena de significados cabalísticos, talmúdicos, taróticos. 20 en Tarot es el despertar de los muertos y significa Resurrección, así que el mensaje del sepulcro-caja de zapatos y cruz de sepultura vuelve a apuntar a la vida. Pero te diré algo todavía más fantástico. 20 para la Cábala significa la Verdad.

 

-          ¿Y?

 

-          Pues que el dominico Coello sin poner escudos ni nada por el estilo, sin llamar la atención de nadie, excepto la de los buenos entendedores pudo poner ahí, quizá puso ahí, con estos materiales simbólicos y nada zafios de apertura y luz, que el Santuario de la Virgen del Camino estaba atendido por una Orden cuyo lema era Veritas, la Verdad.

 

Si tengo tiempo y salud, José Mari, cualquier día de éstos terminaré de rezar el rosario  recitando por fin los misterios gloriosos, que son ni más ni menos que los misterios del cristal. Aunque sólo sea para corresponder a esos cariños que me expresan nuestros queridos compañeros cada vez que te mando unas reflexiones de las mías, caracterizadas no por la sabiduría ni la técnica, sino por la emoción y el cariño. Y como me dicen aquí, te diré, os diré cuáles son las reflexiones que me han llevado a expresiones tales como las de un templo extendido, o las de calificar nuestro Santuario como el primer Discurso Ecuménico, Conciliar, Moderno. Más aún, el primer Discurso Espiritual del siglo XX.

 

EL BLOGUERO UN MILLÓN

EL BLOGUERO UN MILLÓN

Mis queridos compañeros. Habréis observado que estos días pasados el acceso a este blog ha crecido inexplicablemente, se ha multiplicado por X (como soy de Letras no sé concretar el valor de X). Por la información que tengo, los accesos a este y otros muchos blogs se han disparado como consecuencia de las noticias aparecidas estos días pasados relativas a intentos de localizar blogs que tuviesen enlaces que atentasen a la propiedad intelectual de contenidos en la Red.

Por supuesto que el nuestro no tiene nada que temer. Bueno, la propiedad de lo que en él escribimos que, muchas veces, posiblemente sea de más calidad que los regulados con este derecho.

Quiero decir, amigo Lalo, que al parecer ni los chinos se interesan por nuestras morriñas ni la provincia de Filipinas está al loro de nuestros asuntos.

Siendo conscientes de que aproximadamente 50.000 entradas no son nuestras, aprovecho para publicitar el concurso que ha preparado y sufraga Julito Correas que él sí que está pendiente de la marcha de nuestro contador. EL BLOGUERO UN MILLÓN.

Próximamente daré noticia del ganador. Ya sé el nombre .Estad seguros que es un concurso limpio. Como muestra de que será un concurso serio, os dejo la imagen del billete de curso legal en el que aparece la efigie de un alto y famoso diplomático de Tananaribe (República independiente de Villacil).


 Un montón de billetes de estos… o sea, hasta llegar a : UN MILLÓN PARA EL MEJOR!

 

Os acordáis del “TURISTA UN MILLÓN”?  Pues animaros, el  “BLOGERO UN MILLÓN”;  ni el novecientos noventa y nueve mil, novecientos noventa y nueve, ni el anterior, ni  el posterior, tendrá PREMIO!!!!!

 

El  que presente acta notarial  compulsada de ser el BLOGERO UN MILLÓN,  será premiado con el siguiente lote :

 

  • Fin de semana en la terraza de Chema en París, con derecho a cocina!
  • Mil billetes de 19€ recién salidos de la imprenta.
  • Diez billetes de autobús de la Empresa Fernández –ida y vuelta- de León a la Virgen del Camino (con parada en Trobajo)
  • Estancia nocturna en la terraza del Furriel en el mes de Enero.(Sólo fin de semana bisiesto)
  • Despertar de música clásica y Vuelta a la Finca a las seis de la mañana de cualquier día de Febrero con ducha en las “horcas caudinas”. (Prohibido saltar desde la Puri, que ya no hay agua)
  • Dos entradas para el  Teatro Leído : los Hermanos Karamazov (con flexos).
  • Mil globos para inflar ( a morro) al pie de la cruz de la Basílica.
  • Seis botellas de Prieto Picudo del 92, para beber con Andrés el Trapi.
  • Una cena para dos con los : GL, GA, GP, GV y GPS cualquier noche de verano.
  • Un besito casto en los morros de “Mis Quintana de Raneros/1950”.
  • Seis higos extraídos de un saco de arpillera, con rebanada de pan. (repetir a mayores)
  • Dos clases de Griego comenzando por el : ´ode; ´ede; tóde. (sin aspiración vocálica)
  • Dos minutos de asiento en la calefacción de la clase de 1ºA de la Escuela Menor.
  • Una siesta debajo de la cama (maletero) de la camarilla de Mariano Estrada.
  • Banderín de Fray Escoba (para colgar o pinchar en la pared).
  • Diez clases de conducir en el dos caballos del P. Arruga. (Inscripciones Paseo de Papalaguinda, orilla izquierda del Río Bernesga, en verano).
  • Dos tubos de crema especial para sabañones en los pabellones auriculares.
  • Un jersey amarillo, sin precio ni etiqueta, a estrenar!.
  • Una noche con Anselma en la era, con el mudo de carabina.
  • Y otros productos “sorpresa”, donados amablemente por  Heredia y Cía.

 

N.B. La comunicación deberá enviarse por buro-fax a la atención del Sr. Furriel no más tarde de quince segundos después de que aparezca el dígito 1.000.000 en el contador de entradas.

Todos los participantes recibirán las bases del concurso sin la letra pequeña para evitar accidentes de tensión ocular.

Las reclamaciones se harán en la ventanilla de la Procuración, de nueve a una, con el Visto Bueno del Ministro.

JULITO CORREAS

 

CARMEN, CIGÜEÑA GENEROSA

CARMEN, CIGÜEÑA GENEROSA

Fijaos en lo que me cuenta Luisito Heredia que hoy comparto con todoz vozotroz uztedez (es que tengo algo en el frenillo).

Para que podáis seguir alguna pista, reconocer a alguien o hasta llegar al paradero de los "haigas", del 600 y del doscaballos, os dejo las fotografías que me envía Luisito en el álbum SANTUARIO de Ver Fotos/Documentos.

Feliz nuevo mes de Diciembre.


 

Querido Josemari

 

La vida, en efecto, es un pañuelo.

 

Las fotos que te envío datan del período 63-68 y para mi ya tienen su historia y recuerdo asimilado al Colegio Fundación Virgen del Camino y al Santuario – tampoco me sale llamarlo/le/la Basílica - puesto que me las regalaron el día que recibí también el regalo de mi nieta Inés.

 

Durante la larga espera en la habitación del hospital esperando ansiosamente a que la cigüeña asomara, al menos, su largo pico, empecé yo a dar el idem con una amiga de mi consuegra para relajarnos. Tanto dimos ambos al idem, que, de pronto nos encontramos en Astorga y decidimos seguir  camino hacia León con parada en La Virgen del Camino.

 

Resultó que la que ya es ahora mi amiga Carmen, de edad algo más avanzada que yo porque ya está jubilada, vivía y ejerció su profesión de maestra por esos lares y recuerdo que me habló también de Vegaquemada.  Al decirle yo que había conocido bastante bien esa zona y que me encantaba y que además había sido yo seminarista en la Fundación Virgen del Camino, se le pusieron los pelos de punta, según ella, aunque más bien yo diría de gallina ya que estábamos en el mismo corral esperando a la cigüeña.

 

No daba crédito Carmen a que el feliz y futuro  abuelo en minutos hubiera sido alumno del Mejor Colegio que ella hubiera conocido y de haberlo sido además durante los años en que ella iba con asiduidad a visitar el Santuario, tanto por la magnificencia que aquella “caja de zapatos” que para algunos representaba en aquellos felices años, pero  más por la devoción que sentía por su Virgen, la paz que el Santuario desprendía, su belleza arquitectónica y sobre todo las angelicales voces de la Escolanía. Es curioso que a mi se me estén poniendo al decir esto ahora los pelos de pavo.

 

Pues bien, para una sorpresa más, al día siguiente de la llegada de la cigüeña, se presenta mi consuegra con un sobre conteniendo una cariñosa y emotiva carta acompañada de las fotos que te envío como regalo de mi nueva amiga Carmen por el nacimiento de mi niña Inés. No son copias sino originales. Lo que para mi, le da más valor a este regalo que ya está guardado en el Baúl de La Virgen del Camino.

 

Lo apóstoles no han cambiado; siguen en el mismo sitio y parece que el tiempo no ha pasado por ni para ellos.

 

No puedo decir lo mismo de la ingente cantidad de personas que asistieron en esos días a la Misa de 11,00, digo yo, y que hoy día, quizá alguno de sus protagonistas o familiares se reconozcan o sean reconocidos.

 

Lo mismo digo del 2 Caballos o del 600. Los otros dos “haigas” que flanquean al 2 Caballos no debían ser muy comunes en aquellos años verlos circular por la zona. Uno parece un 1.600 y el otro, por lo menos, propiedad de D. Pablo Díez. Confirmado que el 2 Caballos no era el tren de mi padre porque la matrícula es de León y bien visible. La del 600 también y caería de espalda ahora mismo si el 600 fue de visita a ver a algún exapostólico de Villaba pues su matrícula es SS y hacía por aquellos años el auto número 50.000 del parque móvil de Guipuzcoa. ¡Qué sonido a tercer premio de la Lotería de Navidad¡ CINCUENTAMIL…….PESETAS, CINCUENTAMIL…………………..PESETAS¡

 

Bueno Josemari, como te digo, puede ser que alguien se reconozca o reconozca a alguien y siguiendo pistas, a lo mejor lleguemos incluso a dar con el paradero de los  

“haigas”, que más de uno desearía tenerlo como joya de su colección privada.

 

Un beso a toda la chusma.

 

Luis Heredia

 

Evaluaciones en Noviembre de 1963

Evaluaciones en Noviembre de 1963

Hay ocasiones en que no salgo de mi asombro.Transcribo el título del correo con el que nuestro querido compi Xabier Olano me envía su descubrimiento. De todas formas, en aquellos años, de evaluaciones ¡nada!, eran las NOTAS como catedrales y nada más. Y ¡ay de quien no aprobase en conducta!.

Id corriendo al álbum DOCUMENTOS de Ver Fotos/Documentos para fisgar con calma y detalle las notas de los mayorones de la yeguada del 60,el curso de mi hermano Andrés.

A alguno que presumía de conocimientos, de preboste del sindicato de la tiza, je, je, se le ha visto el plumero y tendrá que "recuperar" (qué palabra más rara).

Un abrazo y gracias, amigo Xabier. Parece increible haber conservado estas dos hojas que encierran tantas "notas". ¡Peazo pergamino!.


Querido Jose Mari.

   Como sabes estamos en tiempo de evaluaciones o de notas como decíamos antaño.

Pues bien, -como diría el P. Huarte-, en una de las redadas que hice hace poco por mis viejos libros he aquí que me encuentro casi con un pergamino (fíjate en el color amarillento-dorado viejo de la hoja y del desgaste de la tinta estilográfica manuscrita...).

   

 El escrito en cuestión data del noviembre de 1963. Es un resumen copiado a mano de las notas que nos dieron a los de 4º A  que éramos los 36 mayores del curso de la yeguada del 60,  -para que se quejen los profes de ahora con 25-... en el colegio de la Virgen del Camino. En la lista aparece gente que acude a tu web o que salen citados muchas veces; Manolito, Manolón, Arranz, Barrado, Borge, Cicero, Estrada, Izquieta, Manso, De Pablos, Jose Fernando, Olano, Santamanrta, Peña, Rey, Suazo... y algunos que salen menos pero que están en mente de todos: Tobes, Velasco, Manjón, A. Alonso,Camilo, Faes, Aguilar, Urbano, Notario, Palacios, Plaza, Rebollar, Ribera, Salvador, Serna, ... Todos estábamos evaluados en varias asignaturas. Leo por orden: Religión, Latín, Matemáticas, Ciencias, Historia, Lengua y Lengua Inglesa. Como puedes ver Inglés es la asignatura que recibe las notas más bajas (El P. Tascón era muy fino poniendo notas y de regalar: nada). El curso era bueno, como verás, porque no hay muchos suspensos.  Los alumnos que aparecen son todos los que estábamos en 4º A en ese año y también aparecen otros seis alumnos de 4º B en la segunda hoja: Urrutia, Peñalba, Viñuela, Laiz (?) Sariego, Mistal. A la derecha se realizó la suma de todas las asignaturas pero alguna quedó sin hacer y la he dejado tal cual. El manuscrito es mío y orijinal. No está a la venta. Se podrían hacer más estudios transversales, comparativas, recomendaciones, recuperaciones, estimativas y todo lo que ahora se hace.

   

No sé si entonces había un junta de evaluación como suele haber ahora. Nosotros lo que palpábamos y veíamos era al Director (P.Pedro) en clase,- ya que nos daba Religión-, y sobretodo al P. Prior (P. C. Ruiz) en el estudio general haciendo los respectivos análisis y demás recomendaciones. 

  

Por mi parte creo que es mejor dejar el manuscrito como está, ¿no te parece?. Pero no me dirás que no tiene morbo fisgar a aquellos que recordamos y ver si la evaluación era positiva, muy positiva, negativa o progresaban. Me imagino que habrá sorpresas en algún caso y confirmaciones de los que ya apuntaban bastante alto. Muchos éramos los que por ahí andábamos. Pero bueno, éramos majos, teníamos ganas y no nos quejábamos. Queeríamos hacer algo en la vida y tirar para adelante, como ahora.

   

Buenos José Mari, menudo rollo que te he metido, como dicen mis hijos. Te lo dejo para que lo registres, lo sanees y en su caso lo publiques y ver si los de mi curso se animen a hacer comentarios, que la verdad exceptuando a alguién, no los veo por ninguna parte. Un fuerte abrazo para todos los del curso, para l@s que acuden a esta pagina y para tí en particular. Cuídate, tío.

Hasta la próxima. Agur. Xabier.

 

PD. Por si alguno le parece que éramos muchos alumnos en clase, si no estoy equivocado creo que en 3º éramos 42. Ahí es nada. El P. Pedro lo podría confirmar.

 

LA PINTURA DEL ALERO

LA PINTURA DEL ALERO

Recibo desde Bruselas, seguro que con amor, este correo y relato de nuestro querido y "grande" compañero Antonio Argüeso. Te envío un abrazo para tus días amorriñados desde la tarde de un frio domingo cazurrín, viendo cómo se escapan las primeras chispas de nieve. 

Además de invitaros a revisionar las fotografías que señala Antonio, hoy os dejo esta que he sacado del libro RETABLOS en la que aparecen las humildes casuchas de adobe que había a la entrada del colegio. Las campanas deben ser las del viejo Santuario que sonaron allí mientras la imagen de la Virgen permaneció en el colegio construyendo el nuevo Santuario. Si estoy equivocado, por favor, corregidme. 

Hola, José Mari

Como los días por aquí son amorriñados, he recordado algo del internado. Si ves que puede interesar, lo pones donde mejor te parezca. Como verás (mejor leerás) a los que la naturaleza nos dio orejas en vez de oídos nos las apañamos como pudimos y colaboramos en lo que se supo. Bueno algunos, que otros siempre se escaquearon. De estos últimos (es decir, con orejas y nada dispuestos) unos, cual Ruano o Cenador Descosido, por citar los mejores cantores de la ilustre añada, como el Ebro por Zaragoza guardan respetuoso (¿?) silencio, mientras que otros ahora se las dan de hablar a/con jumentos y equivalentes o de ser, en Las Caldas, recordados como segadores de pro aunque en la memoria colectiva poca constancia de ello queda. Lo dicho, Pitu, menos faroles y a ocuparte del nietín, que eso seguro que se te da bien.

Y gracias por esta ventana que con tanto dinamismo mantienes abierta a nuestro pasado común que, según el Trapi en entrada anterior, tantos agridulces recuerdos vehicula. 

Un fuerte abrazo

Antonio Argüeso


 

 

Hay recuerdos que permanecen tenazmente incrustados en la memoria. En mi caso hay uno que considero curioso. Se trata del de la pintura del alero que iba de la portería hacia el primer edificio del internado y que estaba, si mal no recuerdo, frente al refectorio del colegio mayor (puede verse en las fotos 141, 142 y 150 de “El Colegio”).

 

Al principio de nuestra estancia, entre el edificio y la portería había todavía un caserón (puede verse en la foto 167 de “El Colegio”) con el que parece ser hubo problemas de expropiación. Finalmente se derruyó y se construyó un muro de protección/separación. Sobre este muro se añadió un alero de metal que evitaba, aunque sólo en parte, que nos mojáramos al ir hacia la iglesia. Simultáneamente se construyó el túnel, con lo que dejamos de arriesgar la vida y, sobre todo, detener la escasa circulación cuando, en estrictas filas, cruzábamos la carretera para ir al santuario (¡pena de fotos de aquellos épicos trayectos!).

 

Pero claro, para impedir que se corroyera el hierro había que tratarlo. Y los tiempos eran de escasez o mejor, de penuria. Y en el internado, como acertadamente decía Isidro en alguno de sus excelentes y entrañables globos, nos formábamos todo el tiempo. Ahora bien, esta formación tenía categorías. Los había que se formaban musicalmente, aprendían además a tocar instrumentos, otros eran excelentes deportistas, hubo hasta pinchadiscos, pintores y diseñadores de prestigio y ¡no hablemos de los de fina pluma! Y estábamos también los otros y de los otros, si éramos bien dispuestos, ayudábamos en lo que podíamos.

 

Creo que en este blog no se ha rendido aún justicia a los ayudantes de todo. Alguien ha hablado aquí ya del joven, y recuerdo que simpático y dicharachero soldador o de aquél que con un artefacto, para nosotros lunar, buscaba agua en el mesetario subsuelo. Pero también hubo el carpintero, los electricistas, los albañiles, el experto en electrónica… a los que ayudábamos en sus trabajos supongo que para ahorrarse el sueldo del pinche. Claro, cuando se habla de ayudante en todo hay que hacer una mención especial a Evelio Pesquera, maestro de maestros en arreglos y apaños y a Ribón “el chispas”. También estaba Muñiz pero de éste, por ser de yegüada inferior (perdón, posterior, ¿en qué estaría pensando?) pude apreciar menos su saber, dado que yo sí anduve con todos los maestros arriba mencionados (y algunos más, como vendimiadores o champiñoneros).

 

A lo que iba del alero. Resulta que al final se contrató un pintor para que le diera una capa de minio, esa pintura antioxidante roja que en aquellas épocas, sobre rara, era carísima. Y claro, el pintor pasó la factura, indicando los metros cuadrados pintados y el minio utilizado. Ignoro todo sobre el entramado del trabajo, sólo recuerdo que un día el Padre Pedro nos llamó a Evelio y a mí y nos pidió que, al caer la tarde, fuéramos con una escalera a donde el alero. Cuál no sería nuestro asombro al ver allí al Padre Pedro y al Padre Uría, por primera y última vez, ¡en pantalones! Y ambos, con dos rollos de cinta aislante, se pasaron un tiempo loco subiendo y bajando, pegando y despegando cinta, midiendo y apuntando los resultados en un esquema que habían dibujado del alero. Al final resultó que había mucha menos superficie de la que el pintor indicaba. Ignoro qué pasó, pero me imagino que se ahorraron unas cuántas pesetas de las de entonces. Ya sé que esas pesetas tenían un valor nominal muy inferior al del actual euro, pero dadas las circunstancias su valor real superaba con creces al de la europeizada moneda.

 

ULTIMÍSIMOS COLETAZOS

ULTIMÍSIMOS COLETAZOS

Justino, mi mejor Tribulete, me saca de una reunión del "Gabinete de mejoras inasumibles" en el que llevo enfrascado parte del mes, para dar a luz, como primicia, esta última crónica recibida en la Furrielería. Supongo que habréis leído en la prensa deportiva de hoy y en los espacios televisivos que Justino fué expulsado del Camp Nou por animar sin desfallecer a la Cultural Leonesa, en vez de lo obligado en ese momento. No me exttraña que se haya despistado un pelín en medio de tantos temas que lleva su Negociado. Se imaginó estar en La Puentecilla.

La fotografía creo que es del nuevo defensa Kazajo o Belochustaní, no estoy seguro, pero su cara, su caída de ojos, su mirada cetrina, sus armoniosos andares, sus aperturas por la banda, los bucles de su cabellera,  ¿no os recuerdan a alguien?


 

De nuestro corresponsal en León, Justino Blanco Villacé, Reportero TOTAL
 
Estimado Josemari:
 
Acabo de recibir en mi mail la foto que me envía un defensa del Barça,  el cual me ruega haga seguir el siguiente mensaje a todos los  madridistas: "  Lo siento. Cuando no se puede, no se puede. Qué le vamos a hacer. Otra vez será" 
 
Ignoro si nuestro blogueros estarán de acuerdo. Tú ¿que opinas?. Un abrazo

LA RABIOSA ACTUALIDAD

LA RABIOSA ACTUALIDAD

Para nuestro amigo Marcelino, el mejor fichaje del multimillonario y magnate de las finanzas Florentino Justino. Marce es un fino estilista, estilete de la red, extremo más bien centrado, maravilloso toque de balón y de cuerdas de guitarra, señor del área chica y de la grande, por su calidad humana tiene tal clásula de rescisión que sería imposible ficharlo para otro equipo que no fuese el de los antiguos alumnos de los dominicos. 

¿Habéis pensado en algún momento cómo le explicarías a un extranjero que esté estudiando español el que "subió las tablas al luminoso" quiere decir que el marcador está empatado?

Pese al resultado, ¡hala Marcelino!


 

BARCELONA 1 - REAL MADRID 0
 
De nuestro corresponsal en Barcelona, Justino Blanco Villacé, Reportero TOTAL
 
"Celebrado ya el enésimo "partido del siglo" entre los dos grandes clubes de nuestro país, he llegado a la conclusión de que por primera vez en la historia futbolera, ambas aficiones han quedado satisfechas. Digo esto, porque a pesar del  resultado, el espectador pudo disfrutar de un futbol del cual no se esperaba, o al menos no se debería esperar menos.

La "pelota" está en el tejado de la incertidumbre y la liga es corta pero ancha. Tan solo dos puntos separan a ambos conjuntos en la clasificación y la chequera de Don Florentino ha servido para demostrar que con encuentros como este se puede frenar al hasta ahora imparable Barça.

La foto que tomé en el Camp Nou recoge el momento en que CR- 9 retorna frustrado a su area, lamentándose por un gol que no fué y bien pudiera haber sido. Mientras tanto, su compañero de equipo, MARCELINO GARCIA SAL, eleva sus súplicas al cielo esperando que el milagro se produzca.

Lo dicho, duelo de titanes futbolísticos, en el que tanto pudieron ganar los albinos como los blaugranas.

Dedicado a Marcelino. Un abrazo"

MAXI TRAPERO EN LA PEÑA DE FRANCIA (1966)

MAXI TRAPERO EN LA PEÑA DE FRANCIA (1966)

Estas son las últimas fotos  (por ahora) que me envió hace ya un tiempo nuestro compañero Maxi Trapero a quien, en este mes más que en el resto del año, envidiamos por sus paseos por la playa de las Canteras de la bendita isla de Las Palmas. Amigo Maxi, en León, ya sabes, chuzos de punta.

Te envío este abrazo que compartimos todos tus compañeros. 

Os dejo estas fotografías en el álbum CASI FRAILES de Ver Fotos/Documentos.


 Estas fotos (Pertenecen a una visita que hice yo a mis antiguos compañeros en la Peña de Francia donde pasaban las vacaciones; debió ser hacia 1966 ó 67, y creo que mis compañeros estaban ya haciendo teología en Salamanca; en ellas creo que reconocerán a varias personas que llegaron a ser frailes, muy dignos y muy beneméritos, de los que se fueron a Centroamérica a misiones muy comprometidas.

Y acabo felicitándote y dándote las gracias por lo mucho que has logrado y has puesto a disposición de todos, para nuestro gozo.

Un fuerte abrazo, Maxi

 

VIRCAMAAL

VIRCAMAAL

Un abrazo con todo nuestro cariño, respeto y cierta envidia a nuestros más jóvenes compañeros del Colegio, de los años 70, 80 y 90. Sin olvidar, por supuesto, a los jovenzuelos de los 50 y 60.

 De nuestro corresponsal en León, Justino Blanco Villacé, Reportero TOTAL
 
Recientemente tuve ocasión de asistir a una reunión en nuestro antiguo colegio,  (El Furri, como es habitual en él, dará amplia información de la misma) la cual me deparó el placer de conocer a algunos de los miembros mas destacados de nuestro amigo-hermano-blog VIRCAMAAL.
Hoy he querido traer a nuestro blog la foto de estos tres "Bravos Corazones" que no son otros que Bonifacio, Santiago y Pepito, quienes CON UN PAR (de razones) expusieron sus cuitas post- reencuetro con el valor que les caracteriza.

Quedó mas que aclarado que tanto su blog como el nuestro se complementan a la perfección, que ninguno de éllos es excluyente,  y que en lo sucesivo se procurará acercar posturas, encuentros y compartimiento de ideas entre ambos.
Las yeguadas  de los años 60´s y anteriores, queramos o no reconocerlo, estamos a años luz de estos boys que entraban  alegremente en  nuestro colegio en el año 1975 cantando las canciones de los Pecos y similares, de aquí que ese sentimiento de "exclusión" al que he aludido, tenga su pequeña parte de razón, al no ser los temas tratados en los diferentes blogs  de interés para  unos u otros.

Colaboración total y sin reservas fué el acuerdo alcanzado, así como  los mejores votos para un reencuentro
no muy lejano intergeneracionalmente ¡ (que palabra mas larga me ha salido)! hablando.

Si yo fuera la ANSELMA bien pudiera haber dicho: "Que majicos parecen estos chicos de Vircamaal"
Un abrazo. Justino
 

Qué grande ser joven

Qué grande ser joven

Esta foto de hoy es una demostración más de como el G.L. nació de los despojos de quienes, por no merecerlos, huíamos de los hábitos blancos. En esta foto reconoceréis, tampoco hemos cambiado tanto, a Tere (la santa de mi hermano Andrés), Andrés Trapi, Merce su santa, Luis Manuel Selva (+), Quique Muñiz y Martín con dos muchachas que fueron intentos que no prosperaron, Meli y Marichu. Agachados Pachi San José, mi hermano Andrés, mi inolvidable hermana pequeña Milagros (+), Felipe Tascón, mi hermano Froilán, mi padre Andrés, Pedro Pajarín y con paraguas este furriel con una cazadora de cuero marrón de la que presumía como si tuviera un tesoro, que lo era.

También identificaréis el lugar. Está tomada en la entrada del Colegio, todavía sin asfaltar, a la espalda las ventanas del refectorio de la Escuela Mayor y la Recreación de los Frailes, en la mañana del día 5 de Octubre de 1969, día de San Froilán. Habíamos subido al colegio por petición del pPrior para ayudar a "mantener" el orden por el Santuario, ya sabéis, masiva afluencia de devotos. Ved el brazalete que lucen, para tal cometido y como signo de autoridad, Martín y Froi.

La fotografía ha sugerido estas líneas a mi querido Andrés Trapi. Gracias, amigo-hermano.

Feliz fin de semana.


 Hubo una película en aquél teatro del Colegio de los Dominicos de la Virgen del Camino, en aquellos sesenta, que se titulaba “ES GRANDE SER JOVEN”, y me enamoré inútilmente de una adolescente actriz que se perdía por los huesos del hijo del matrimonio protagonista. ¿Nostalgia, añoranza, morriña?, ¡NO!: Tiempos vividos que ahora se pueden recordar y, por lo tanto, revivir.

 

Un domingo de los años setenta en autobús de Fernández a la Virgen del Camino, a la  misa de once en el Santuario. Fueron muchos domingos. Nos gustaba ir a misa de once y, al finalizar, ver a través de la puerta acristalada a nuestros… hermanos bajar del coro camino del túnel hacia el Colegio.

En otras circunstancias, cuando yo era alumno adolescente y hacía aquel mismo recorrido, miraba de soslayo a la feligresía desde dentro, a través de aquella pared y puerta de cristal buscando otra joven actriz de alguna película.

 

Ahora –ayer- la situación y los sentimientos eran distintos: Veías desde afuera hacia dentro refrescando la memoria con hermanos, con situaciones, con ambientes… Durante algunos años de la niñez-adolescencia habías convivido, compartido todas las horas del día -once meses por año- la alegría, la felicidad, el cabreo, la morriña, la afinidad, la tristeza, el cariño, la angustia, el amor, el aburrimiento, la lejanía del cariño familiar…Una cucharada del Cola Cao, un cigarrillo a escondidas, un trozo de chorizo, un libro…

Y alguien interpretaba nuestro acercamiento, aquellas visitas al Santuario y al Colegio, nuestro deseo de continuar un vínculo, al menos visual que ya era historia adherida a nuestra vida, con el fantasioso e imaginativo argumento de que la presencia de aquellos rapaces y rapazas pretendía crear envidia y ocasionaría a aquellos jóvenes “la pérdida de la vocación” (¿la vocación de quién?). ¡Quiá!, decimos en ocasiones por esta tierra leonesa para negar.

 

No es revisión con crítica negativa, ni de provocación para la reflexión; es recordar. Y recordando hay momentos con sabor agridulce.

 

Ya no soy joven, tampoco viejo y sí mayor.

Y satisface haber seguido en contacto con padres –he escrito padres, no Padres, porque también fueron-, y haber recuperado el cariño de aquellos muchachos que no figuran como hermanos en tu libro de familia, que ni falta que hace: El cariño no necesita tener registros oficiales.

ANDRES M. TRAPIELLO

 

SU VOZ

Es una inesperada y emotiva sorpresa que encerraba un DVD que me envió en su día Ester Torrellas y que, por circunstancias que soy incapaz de entender, se me había quedado allá al fondo, en el rincón del cajón de la última mesa de esta Furrielería tan revuelta.

Mira que lo he estado buscando durante los últimos meses y hasta hoy no había aparecido.

NAVIDAD DE 1967

NAVIDAD DE 1967

Hace ya unas semanas le pedí a Quique Ideas Muñiz que me escribiese algún comentario para poner digno pie a esta fotografía con la que, a la vez, quedase patente nuestra vieja vinculación con el Colegio, con los buenos Frailes y, sobre todo, entre nosotros, una vez abandonados Cole, Noviciado o Caldas.

Esto es lo que ha escrito. Gracias, amigo-hermano.

Nota.- La fotografía está tomada delante de las ventanas del refectorio de la Escuela Mayor, al pie del estanque de la portería del Colegio.

Otra.- Este domingo pasado, después de cuarenta años, volvimos a ver al P. Olóriz en La Virgen del Camino.


NAVIDAD de 1967

 

Ya lo habréis percibido en muchos momentos de este libro amigo de recuerdos cariñosos; pero nosotros lo vivimos y lo sentimos ya desde el principio; desde nuestro aterrizaje secuencial en este otro lado del Colegio: y es que Andrés Cortés Gracia, “el papá”, estaba dotado de un magnetismo de especial sensibilidad; y disfrutó uniéndonos, y viviéndonos juntos, con un humor y un amor irrepetibles.

 

En aquel tiempo -¡que evangélica expresión!- Ángel Torrellas, nuestra gran referencia anterior y de memoria aún cálida, no podía entender unas navidades sin villancicos en el Santuario. Y quiero recordar que ambos, juntos ahora de nuevo en el Norte, decidieron proponer desde el Coro algunas emociones a quienes acudían en esas fechas al Santuario; y dedicarles algún villancico tierno, mientras la Escolanía hacía vacaciones.

 

El P. Olóriz y el P.Pedro Sánchez-organista, sumaron todo su entusiasmo.

 

Y Froilán, entonces aún A.O.P., se añadió, con los mayores, también ilusionado.

Entonces, Andrés Cortés padre, el Trapi, Itho Cortés (Andrés hijo), Felipe y yo, escogimos en el Orfeón Leonés, donde continuábamos desahogando nuestras aficiones musicales, algunas voces blancas que sumaran tonos más brillantes a nuestra mejor voluntad.

Y en primera fila, más Corteses: Carmen y Pili (ésta aún no sabía que un novicio de Caleruega iba a dejar de parecerse a San José unos meses después, para, a través de las matemáticas, acercarse a ella -en forma de Pachi- y llegar a formar una de las familias más bonitas que hoy se conocen).

Esa Navidad, y también en Caleruega, otro novicio, y tan cantor como Josemari Cortés, ya conocía a los Brincos. Y esperaba las noticias de nuestras actuaciones en el Coro mientras decidía si continuaba allí  o regresaba a León para iniciar los preparativos, durante los cuarenta años siguientes, del Reencuentro de 2007.

Y Luisito Selva fumaba que te fumaba en Caleruega.

Y Pajarín todavía piaba en Las Caldas.

Y Martín AOP acababa el 6º en el Colegio y el 1º en la vuelta a la finca.

 

Bueno: pues los villancicos sonaron más que dignamente. Y recuerdo que suplimos la calidad y viveza de la Escolanía, con un esfuerzo e ilusión que sólo la conjunción de dos corazones como los de Andrés “el papá” y Torrellas “el Ángel” podían conseguir.

 

Tal vez ahora entendáis mejor el cómo, y el por qué, el GL permanece desde esa cuna de ternura y privilegio, tan unido, tan hermano y tan feliz.

VA POR ELLAS

VA POR ELLAS

Precioso relato de Carlos Tejo. Un lujo, sí señor. Gracias amigo Carlos.

 Querido José Mari y familia,

Animado por el video NUESTRAS SANTAS y por el relato que sobre nuestro compañero Espinosa, foto incluida, nos regala el bueno y peleón de Alberto Gago, haciendo Luis Heredia de intermediario, y siendo hoy, en el momento que te escribo, el día dedicado a la infancia, me atreví con estos recuerdos un poco embarullados, como embarullada estaba nuestra cabeza en aquellos años, amasando felicidades y miedos, mezclándose gloria y pecado. Aprobecho lo del Pisuerga que pasa por Valladolid para enviarte una foto de  mi hermano José Ramón, en el papel de la Envidia, del Hospital de los Locos

Después de un paron demasiado prolongado, vuelvo al tajo, que en portugues quiere decir tejo.

Un abrazo cariñoso para ti, para todos los tuyos y para los que tu quieras y se dejen.

 

Carlos Tejo

LOS JUEGOS DE NUESTRAS SANTAS, DE CUANDO NIÑAS

 

Desde muy niños, en mi casa, los hermanos jugábamos a “hacer teatro”

Todo eran representaciones. Con guiñoles o a cara descubierta. Hasta decíamos misa, en latín, en una cabaña que habíamos construido en el bosque de eucaliptus de Bada.

Los niños y niñas de la zona de la playa escuchaban boquiabiertos los sermones terribles que, concretamente yo les soltaba, a imagen de aquel Padre que en las “Misiones” de Semana Santa de 1960, nos había atravesado con aquella frase: “Vosotros, pecadores riosellanos, que matasteis a mi Cristo…”

Más gustaban sobremanera las historias y versos que, escuchados a nuestra madre, sonaban a recuerdo perdurable y redivivo de cantares y romances que habían volado de pueblo en pueblo como mariposas al viento en boca de los trovadores.

 

El bosque fue nuestra tierra prometida. Estaba, porque ya fue engullido por el urbanismo más despreciable, pegado a un río que llamamos Malecón, tan pequeño que se convierte en ría  preñada de mar cuando sube la marea. Aún hoy me dejo pasear por sus orillas y disfruto viendo alguna pareja de lavanderas rasear el cristal del río. Recuerdo las pequeñas hogueras en el anochecer. Oigo crepitar las astillas y veo las llamas iluminar nuestros cuerpos de niño y nuestras sombras danzar por el suelo y por los troncos de los árboles.

 

Un mes de Septiembre, o ¿fue en Agosto? de 1962 desperté en La Virgen del Camino y

descubrí un mundo que ni había imaginado.

 

El teatro no se improvisaba. Aquellos compañeros mayores se convertían en actores como los de verdad. Como los de el TEATRO POPULAR ESPAÑOL, que se pasaba largas temporadas instalado en su carpa, junto al muelle, con función casi diaria y repertorio invariablemente clásico. Nuestra madre no se perdía una obra. ¡Cómo disfrutaba¡

 

Yo no sé por qué pero a mi me quedó grabado el Auto Sacramental “El Hospital de los Locos”. El Alma, la Locura, la Inspiración, el Deleite, la Razón, el Mundo, y sobre todo la Envidia, que interpretaba mi hermano José Ramón:

¡Ah, necio¡ Mucho me enfada

Ver tu atrevimiento loco,

Por su apariencia dorada.

Hablas mucho y  haces poco;

Prometes y no das nada

 

Los del coro cantábamos:

“Alma, por fin ha llegado

 hasta ti la Redención:

¡Que aún hay sangre en el Calvario

Y sobre todo está Dios¡

 

Y mientras esto ocurría, allá en mi pueblo, los niños seguían jugando a la peonza.

 

Las niñas, en la otra esquina del lugar, disfrutaban con juegos en los que la demostración de superioridad sobre los demás no era lo más importante.

 

Ellas disfrutaban jugando al Rayón o a la Tángana,  dibujando círculos o casillas en las calles o plazas a modo de circuito con calle única y descanso en doble. Juego que está a  punto de desaparecer por motivos derivados del orden y ornato públicos, que de forma sesudamente razonada prohíben tan magno desacato a la “excelencia turística” de nuestras localidades.

Cuando era lícito que las niñas y niños jugaran fuera de casa, con otros amigos, y no solo con el ordenador, en ese juego del rayón, las niñas lanzaban sobre el dibujado circuito una piedra plana al cuadro que se había designado.

-“A la tángana, piripitángana, tángana entera, pata cabrera, ojo de buey…¿qué pide usted?” Los saltos se daban a la pata coja menos en el cuadro doble. Se empujaba la piedra intentando acabar el circuito sin que la piedra saliera de los límites establecidos.

Siempre quise averiguar que significado tenían el número de las casillas o que representaba aquel itinerario. ¿Podía la piedra plana ser la representación de la niña en su paso por esta vida, a la que se la llevaba por un camino prefijado, cerrado?

 Lo más seguro es que solo fuera eso, un juego de niñas.

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Tanto mi padre como mi madre tenían buena predisposición musical. Mi madre había tocado algo el violín y mi padre presumía de tener buen oído y buena voz para lo popular.

Desde siempre, mis hermanos y yo habíamos cantado en las fiestas de familia. “Por que ha pintao tus ojeras, la flor de lirio real…” Cómo se nos daba de bien “La campanera”. Y en Navidad los villancicos y poemas por portales y  bares del barrio.

 

Eres ricu y poderosu,

Ricu, ricu de verda,

Que me lo dixo mio madre

Cuando díbamos a cenar.

Dixo que tou yera tuyu,

Qu´en toes partes estás,

En el cielo, en la tierra,

En tou el mundiu,

En el Santísimu Sacramentu del Altar.

 

Pero claro, en el lugar donde ahora estaba, el canto no era de chigre. Aquí, en mi nueva casa, toda la música era nueva. Aquí se juntaban cuatro, cantaban los cuatro de forma distinta y sonaba bien.  Cuando lo hacíamos sesenta o más, aquello te convertía en un ser inmaterial. El “yo” que cantaba no tenía cuerpo. Éramos casi Ángeles.

 

Mientras esto ocurría, los niños que había dejado en Ribadesella seguían jugando a las canicas.

 

Las niñas, en la otra esquina del lugar, se divertían con sus cosas sencillas.

 

Los alfileres era un juego femenino que solo lo vi en Ribadesella cuando yo era muy crío, y que volví a contemplar a finales de los sesenta en la vecina comunidad de Cantabria, concretamente en Panes.

El juego consistía en que una niña tirara al suelo uno o varios alfileres con cabeza en forma de bola de colores. La niña siguiente hacía lo mismo intentando montar sus alfileres sobre los de su amiga y de esa manera se ganaba el alfiler que había quedado tocado o debajo. Si esto no ocurría con la segunda concursante, lo intentaba la tercera. De esa manera, las niñas coleccionaban alfileres como los “guajes” canicas. La diferencia con nosotros es que ellas siempre fueron más legales y más leales en el juego.

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En mi casa, todos dibujábamos mejor que el resto de los niños y niñas de Ribadesella; pero en León, lo de aquel chaval, Javier Serrano, lo que salía de sus manos, aquello si era para tener envidia. Y me dediqué a copiar aquellos dibujos que aparecían en la revista Camino y a enviárselos a mi hermano LuisMi, el más dotado de todos nosotros. Descubrí lo que eran las vidrieras, los mosaicos, las esculturas de Subirach…Todo estaba allí, casi en el espacio de un pañuelo, obra y artistas. Y todo aquello era para mi, y me convertí en esponja.

 

Mientras esto acontecía, allá en Ribadesella, los que yo había dejado por el bosque de Bada se seguían divirtiendo saltando los unos sobre los otros, puestos en fila, diciendo “piqueo”…”repiqueo”…”requetepiqueo”…!zas¡ taconazo en el culo mientras pasábamos, me parece aún estar con ellos, por encima del infeliz de turno que le tocaba estar agachado.

– “Tan fuerte no vale, si seguís así yo no juego…”

-“Jolin…fue sin querer, agáchate otra vez, que todavía te toca”.

 

Y las niñas a lo suyo, a la estrella de sus juegos: la comba.

Una cuerda, dos niñas a los extremos, sujetando y volteando la misma y las demás a saltar, de una en una, de dos en dos…ahora cinco, o más. Canciones diversas acompañaban esta danza, cual si de una letanía se tratase. “El nombre de María, que cinco letras tiene…” o aquella otra: “En un castillo había tres colores, rojo blanco, anaranjado. Pisé el rojo, me quedé cojo. Pisé el blanco, me quedé manco. Pisé el anaranjado, me quedé escalabrado”.

 

Los críos de entonces, mirábamos ese juego por motivos diversos. En primer lugar, porque nos habría de verdad gustado saltar con ellas, demostrándoles nuestra resistencia y pericia en los saltos; en segundo lugar, porque nos extasiábamos mirando aquellas faldas que, al saltar acompasadamente, se subían dejando entrever unas rodillas, como “palos con nudo”, en una época en la que ni la Venus de Milo venía fotografiada en los libros escolares…por si acaso.

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Pero aquí estoy, en 1964, en la Virgen del Camino, enfrascado en latines y corcheas. Hoy vienen los de la Discoteca Popular Católica. Vamos a grabar por la noche, en el Santuario, el Aleluya y el Amén del Mesías de Haendel. Estamos tranquilos. Lo sabemos al dedillo. Uría y Torrellas están particularmente habladores y alegres. Todo saldrá bien.

 

En Ribadesella, a mis amigos, casi adolescentes, los músculos elásticos, apenas dibujados bajo la piel tostada y tersa del aún no lejano verano, les está cambiando la voz, y a ellas, las niñas de miembros flexibles, ágiles, de movimientos agitados, les empieza a gustar trajinar los potingues de mamá. Ellas y ellos, los cuerpos frescos, plenos, henchidos, apretados en capullo, ¿prestos a la llamada de la carne?

No, todavía no. Era el tiempo de los juegos mixtos. Estos juegos eran de tipo colectivo, en los que podían jugar tanto niñas como niños. Son los últimos coletazos infantiles de el pañuelo, tres marinos en el mar, el escondite. Recuerdo el dicho “Tres marinos en la mar” a lo que respondían las niñas y críos que se habían quedado para ir a buscarles: “Y otros tres en busca van”.

En el juego del escondite, el que salvaba a los que habían sido vistos y por lo tanto apresados, los libraba diciendo: “Alzo la malla por mi y por todos mis compañeros y por mi primero”.

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Al año siguiente una carta del Padre Cura llegó a mi casa. La misiva, escueta, decía que mi  hermano José Ramón, que muy bien, pero que a mi, en Navidad, me enviaban de vuelta a casa. Que las notas en Francés, en Latín y no se en que otra cosa no dejaban lugar a dudas de mis limitaciones.

 

Cuando regresé las niñas de mi edad eran mayores que todos los chicos de mi edad. Tan mayores que se habían juntado a los de los cursos superiores.

En aquellos años, nuestras santas de hoy, apenas si estaban empezando con el rayón o la comba.

 

Y yo, ¿que iba a hacer en un pueblo donde los críos no cantaban a cuatro voces?  Donde no había olimpiadas, ni teatro, ni radio ni torero…y me marché, solo, interno, a un seminario, en Francia, a superar mis limitaciones.

 

Carlos