...me habría llamado mi madre Pilar, que está en el cielo, como cuando éramos niños, si me hubiese podido ver después de la jornada pasada en Valderas, sentado en el sillón del salón de casa, la tele apagada me devuelve mi imagen, atontao, alelao, apijotao... con una agradable sensación de vacío a punto de desbordarse.
Pasadas las 12 de mediodía arribamos al centro de la villa de Valderas, a la terraza del Canario, siguiendo indicaciones de Justino, Trapi, Pajarín, Angelines y Froi, Laura y Martín y mis Isabel y Alberto y un menda lerenda. Allí nos esperaban, Manuel Centeno, ya habían llegado desde Oviedo, Florina y Felipe y José Antonio, también María Jesús y Carlos Bañugues y Conchi y Marcelino. Pendientes de todo, Maica y el gran Justino.
Al ratín, llegaron desde Avilés “santa” Amparo y José I. Serrano Mallada. ¡Qué alegría!. Ya estamos todos.
El Trapi nos forzó a tomar el primer Prieto Picudo del día en el Canario y, ya todos en filas y a mayores, nos condujo Justino a visitar las Bodegas de la Sociedad Cooperativa Vinos de la Ribera del Cea donde nos explicaron con suma amabilidad y profesionalidad la elaboración de los buenos vinos de Prieto Picudo 100% Tierras de León VIÑA TRASDERREY. Escuchamos atentamente las explicaciones de los responsables de la bodega, únicamente interrumpidas por los mensajes recibidos-emitidos desde el “aparato” del Trapi: entraron Julito Correas, Marianito Estrada, Julito Barrio, José Luis Zamanillo, mi hermano Andrés, etc. En fin, un caso.
Nos dirigimos a la Iglesia de Santa María del Azogue. Maravillosa iglesia con sus cinco retablos. Nos acompañó el cura párroco don Tasio.
En la puerta de la iglesia, ¡sorpresa!, allí estaban Manolo “Manolón” con Conchita su “santa”. ¡Qué alegría!. Pero ¿qué hacéis aquí?, ¿Cómo no nos avisásteis?, y nos abrazamos fuerte, ahora sí que estábamos todos.
José Antonio nos dijo la Misa, “..hoy no vamos a empezar pidiendo perdón, sino dando gracias por estar juntos…”. Cantamos la misa, Marcelino al piano y dirigidos por Bañugues, y nos dimos la paz, paz interminable y emocionante. José Antonio nos regaló a cada uno una cruz dominicana con puntos suspensivos. Cuanto te quiero y qué a gusto me siento contigo.
Tras la Misa, y como siempre estamos sedientos de arte, visitamos la Iglesia del Socorro, antiguo convento de Carmelitas. En su interior hay un precioso retablo barroco. Vimos la Sala Capitular, en la actualidad sacristía, con su sillería de nogal del siglo XVI. Nos admiramos de la riqueza que contiene un Museo de arte sacro: en él hay parte de la riqueza artística que encerraban las Iglesias y trasteros de las mismas: Cristos, colección de exvotos, tallas, piezas de orfebrería, un Cristo yacente, cuadros sobre lienzo, bulas, indulgencias, capellanías, ropas en desuso, etc. Merece la pena visitarlo.
Justino y Maica nos guiaron a través de varias plazas de la villa hasta el mirador de Altafría, desde donde nuestra vista pudo abarcar el inmenso valle a los pies de Valderas perfilado por el río Cea, en el horizonte Gordoncillo, la Tierra de Campos y los Montes de León.
La comida en el Restaurante Zoilo. Presidiendo la mesa un cartelón enorme con la fotografía del Reencuentro en las escaleras del Santuario y con la leyenda “Bienvenidos a Valderas 14 de Junio de 2008”. Antes de sentarnos, el primer brindis fue para todos vosotros, nuestros queridos compañeros y frailes.
El menú “pa qué deciros”. Platos de embutidos de León, croquetas caseras que, creedme, estaban de puturrú de fuá. Y después, su “majestad” el bacalao de Valderas. No sé describirlo, os pongo alguna fotografía. Arroz con leche, flan, helados, mus de chocolate, etc. para cerrar el estómago, cafelitos, chupitos y demás accesorios.
Todo regado con abundante vino Prieto Picudo, y aquí lo que os adelantaba de la telepatía: yo había puesto en el blog el articulo de AL RICO MEDIO MILLON con una fotografía mía con el gorro de Jefe de Estación. Pues bien, sin saberlo, Justino había utilizado la misma fotografía para realizar el montaje que ahora preside dicho artículo. Pero entre Justi y Centeno, los muy bandidos, con esa imagen hicieron etiquetas que adhirieron a las botellas que consumimos. ¡Monstruos!. Cada uno nos llevamos una botella de recuerdo.
En el momento de los postres y como predijo Lalo Mayo, “…en el instante en que seguramente Bañugues está encendiendo el segundo pitillo y Josemari afina la mandolina con el dichoso tema de El Padrino…” abrimos el paquete que Lalo nos envío para ese momento, sorteando los piquetes del transporte y favorecido por el buen hacer de Correos, propiedad de Trapi. Leímos su mensaje, y nos repartimos los CD,s que, ¡para todos y cada uno de los comensales! nos envió con una serie de temas de sus discos de música popular/tradicional acompañados de sus correspondiente letras y letrillas en cuarteta, la mayoría no son para leer en voz alta.
Completaba el paquete tres ejemplares del disco que la Sinfónica de Galicia y Victor Pablo hicieron con motivo del quince aniversario de la Orquesta. Lalo nos sugiere en su misiva subastarlos al mejor postor: siento deciros que la subasta quedó desierta, ¡cazurros!, y eso que el precio de salida eran unos exiguos 19 €uros. Por lo que han pasado a propiedad de esta Furrielería. A nuestro agradecimiento le acompañó el brindis por Rosa y por Lalo.
A la mesa le siguió la sobremesa y, tras descubrir que era el cumpleaños de José Ignacio, le cantamos el cumpleaños feliz y le deseamos todo lo mejor, amigo y hermano, ¡otra sorpresa!. ¡Lástima de cuelga!.
Manolón nos hizo reir con sus monólogos-recuerdos en "asturianu" y cada uno de nosotros dijo unas palabras, y expresó sus sentimientos como le vino en gana. Por cierto, las únicas palabras sensatas, las de Alberto.Y música y canciones y a la guitarra el Maestro Marcelino.
Y nos pusimos los mandiles del 500.000, idea, diseño, confección y bordado por Manuel Centeno ¡genio ferroviario!, amigo, y volvimos a brindar por todos vosotros.
Y así se fué yendo el día del bacalao de Valderas.
Gracias Maica, gracias Justino por hacernos pasar un día que ya es INOLVIDABLE. (En Ver Fotos/Documentos álbum VALDERAS 14-6-2008 os dejo fotografías).
Ahora entenderéis que mi madre Pilar, que está en el cielo, me habría llamado “ababol florido” (como cuando éramos niños), si me hubiese podido ver después de la jornada pasada en Valderas, sentado en el sillón del salón de casa, la tele apagada me devuelve mi imagen, atontao, alelao, apijotao... con una agradable sensación de vacío a punto de desbordarse. ¿O sería felicidad?