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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

El valenciano Ximo López Ros y el ruso Mariano Estrada

El valenciano Ximo López Ros y el ruso Mariano Estrada

¿Encontráis alguna diferencia? Quitando los ladrillos, las persianas y las corbatas, yo no veo otra.

 


 

Del día a la noche, esa es la distancia que hay entre aquella foto de entonces y esta de ahora. Por lo demás, seguimos siendo aquellos  chiquillos que en sus ratos de asueto se procuraban un marco para la eternidad. Digo yo que sería para la eternidad, porque no creo que nos procuráramos un rinconcito para el amor, que no solo estaba prohibido y perseguido, sino también anatematizado. ¿Ana te matizó a ti? Pues a mí tampoco. O sea que de amor, nada, monada, si acaso un cosquilleo en el subconsciente testarudo e incontrolado…

 

Pero al margen de lo que vosotros penséis, ¿qué es lo que pensaría la peana, si la peana siguiera siendo la misma, que no lo es, claro, ni la ventana tampoco? Pues más o menos esto: “Vosotros diréis que seguís siendo los mismos, pero las carnes y los huesos  que se apoyan en mí, ya no tienen el nervio lustroso de los potros salvajes, sino la flacidez chunga de los viejos caballos domesticados. ¿Creéis que por hacer la foto de noche no se os iban a ver las arrugas y los kilos, los achaques y el colesterol, las canas y las patas de gallo? (Señor López , ¿por qué se ha fotografiado usted con las gafas, si entonces no las tenía?)

Por otro lado,  si queríais repetir aquella vieja foto, ¿por qué no habéis emulado siquiera las posturas? Tú, Joaquín Ros, has juntado las piernas inconscientemente. ¿Tanta caña te ha metido la vida? Además, ¿por qué apoyas las manos en la peana, ¿tan viejo está tu culo que ya no se sostiene por sí mismo? Y tú, Mariano Estrada, ruso de pacotilla, antes cargabas hacia un lado y ahora estás cargando hacia el otro, ¿eres de izquierdas o de derechas? ¿Comes carne o pescado? ¿Por qué esa pose de seriedad sobrevenida cuando tú eras el chulín de naturaleza rebelde y revoltosa que se percibe claramente en la foto?

En resumen, no habéis dado ni una, muchachos habitados por la añoranza: habéis hecho la foto con nocturnidad, la ventana no es la misma, las posturas son otras… ¿A quién queríais imitar, si vosotros, los de entonces, ya no sois precisamente los mismos? ¿Es que no habéis leído a Neruda? Menos mal que por lo menos os habéis cambiado de ropa.

Y ahora hablando en serio: estáis para poneros flores en las dos fotos. En la de antes, para ensalzar vuestra belleza. Y en la de ahora, para que cubrieran una parte de vuestros  incontables desperfectos, que es lo que hizo Quique Muñiz en el altar de la Capilla de la Escuela Menor, donde faltaba el sagrario.

PD: entre tú y yo, Ximo: lo dicho más arriba solo es para no causar envidias en la parroquia. Tú y yo sabemos que seremos indultados por nuestra estampa hermosa y fiera,  como toros del paisaje de España. Con todo lo que ello conlleva.

Mariano Estrada

TRAPERO-CICERO, diálogo sobre el Santuario

TRAPERO-CICERO, diálogo sobre el Santuario

Con la autorizacion de mis muy queridos Maxi e Isidro, dos más que ilustres compañeros, publico los correos que se han cruzado sobre el Santuario de la Virgen del Camino y "sus" significados.

Pueden resultarnos de interés.

 


 

Querido Isidro:¡Tanto tiempo…! Acabo de leer en el blog de Josemari tu diálogo con Mariano Estrada a propósito de tus textos interpretativos de la Basílica de la Virgen del Camino, y antes leí tu texto de presentación del libro de Estrada con esa lúcida revisión que haces de aquellos amores en el tiempo del cólera. Me gustaron mucho.

En realidad todo texto tuyo, sea de carta, de opinión, de diálogo, etc. tiene la marca de lo diferente, de la excelencia.

No me meto yo a comentar en el blog porque me siento fuera de lugar, apenas si conozco a tres: a Josemari, a Daniel y a ti. Pero sí que quiero volver a tus textos sobre la basílica.

Murió el Padre Coello y nunca le mandaste tus textos; gran pena, pues le hubieran significado una gran alegría, estoy seguro. Tu visión crítica tiene el valor de una visión global y crítica, pero reflexiva y argumentada; es inteligente, aguda, teológica y humana, artística y funcional. Hasta quiero pensar que podría haberle dado al Padre Curro una visión de su propia obra que nunca antes había tenido. Porque el autor, sea arquitecto, ingeniero o poeta, tiene intuiciones y actúa, pero viene después el crítico y le hace ver, argumentando y uniendo reflexiones, que su obra cumplió y hasta sobrepasó las intuiciones.


En fin, se murió y no pudo leerlas. El año pasado, al visitar La Virgen, como hago cada año en mis vacaciones, entonces con dos de mis mejores amigos “apostólicos”, hoy frailes en misiones en Hispanomérica, intentamos ponernos en contacto con Fray Curro, pues nos dijeron que andaba por León, pero no nos fue posible; y yo quería haberle hablado de tus textos. Lo que sí te digo es que en esa visita “descubrí” un nuevo santuario a la luz de tus interpretaciones: mucho más hermoso, más luminoso y espiritual, con más misterio.

Tienes razón: no hay nada en él que no esté concebido bajo la visión del conjunto; es lo que los lingüistas llamamos “estructural”: todos los elementos están en relación de dependencias internas.


Ya veo que has dicho y prometido que vas a retomar aquellos textos y a publicarlos. Yo te lo dije desde el primer momento. Te lo agradecerá el Padre Coello si es verdad que los buenos viven para siempre; te lo agradecerán sus familiares, sus seguidores, los estudiantes y profesionales de la arquitectura; te lo agradecerán la Virgen del Camino y la provincia de León, los dominicos y sobre todo los que tuvimos la suerte de rezar, cantar, juguetear o lo que fuera en aquella iglesia durante unos años indocumentados en donde mirábamos para arriba y veíamos, asombrados, cómo flotaba en atmósfera ambarina un techo inmenso sin columnas ni arcos.


Un fuerte abrazo,

Maxi.

 


 


 
Querido Maxi. Que alegría este reencuentro después de tanto tiempo. 


Leí, apabullado, tu correo esta mañana a las siete y (noticias familiares)


Apabullado lo digo por las consideraciones (viniendo de quien vienen son dictámenes) que haces sobre mis “análisis de texto” del Santuario de la Virgen del Camino.

Esa concepción estructuralista del método es justo la que he utilizado. La última vez que estuve allí, el 14 y 15 de septiembre, descubrí dos detalles más que hasta ahora me habían pasado desapercibidos: Uno, que como no podía ser de otra manera las tres campanas de la torre están afinadas para sonar en un acorde perfecto, lo comprobó con su diapasón Seque Martín Holgado, un compañero psicólogo y musicólogo que estuvo conmigo.


El segundo detalle es de mayor calado y tiene mayor belleza. El segundo detalle merece párrafos aparte:

Vosotros, los leoneses, siempre llamáis la Virgen a aquel “topos”. Anterior a Camino, Rosario y Dolores, que es la colección de estampas abstractas que conforman lo que yo llamé monemas de la Gran Estrofa total, está el concepto básico La Virgen, con todos los sentidos sustantivos que queramos darle al término, el toponímico también. 


Pues bien (aparte de físicamente, pues de tanto hablar con unos y con otros agarré una afonía de tres pares), me quedé el otro día sin palabras cuando se me apareció La Virgen. La básica, la de toda la vida, la que no es Virgen “de” Nada; la que ponían por ejemplo en el altar de las escuelas de los pueblos, aquella para la que aprendíamos versos y cogíamos flores en el mes de mayo: la Inmaculada de Murillo.

 
¿Y dónde estaba en el Santuario la Inmaculada de Murillo escondida, donde estaba la Virgen primigenia, que no la habíamos visto nunca? Pues no está escondida, querido Maxi, sino que es la protagonista básica y principal de la estructura. Es la Virgen de la fachada, que aparece investida del sumatorio de  muchas funciones: como Asunción, porque está elevándose sobre el suelo, como Esposa del Espíritu Santo, tiene la paloma entre las manos, como Reina de todo lo creado, por la corona.


Y ahora añado, también como Inmaculada concepción. De Murillo. Las manos juntas, son las de la Inmaculada de Murillo, no las de Asunción que tiene los brazos en alto con las palmas hacia arriba. ¿Qué me hace estar tan seguro? Esa postura de las manos, como te digo, pero sobre todo (alucina), porque es justo debajo de sus pies, donde está la Serpiente, a la que la Mujer pisó la cabeza. Justo derecho abajo, sirviendo de picaporte al templo. Y por si fuera poco, la “corona stellarum duodecim” del Apocalipsis no está como tal, pero sí la puedes ver desestructurada en los doce fuegos de las lenguas de Pentecostés. 


Y me dirás, Maxi: Ya, la mano, la Serpiente y la corona están bien, pero no bastan. Si algo caracteriza la iconografía de la Inmaculada, sea de Murillo, de Ribera, o de cualquier otro artista, es la nube de angelotes infantiles que la rodean. Y en la fachada no hay ni un solo ángel. Por no haber no hay ni el de la Anunciación. 


Tienes razón. Sólo que el programa de aquellos tres artistas tenía como principio básico escapar de toda repetición y evitar la redundancia. No multiplicar los entes sin necesidad, es una máxima tomista que Coello debió de haber aprendido en Salamanca. ¿Para qué iban a repetir en la fachada el retablo? ¿No está el retablo poblado de ángeles hasta aburrir? Es más, con la puerta principal abierta, el cuadro más famoso de Murillo, La Virgen, se reproduce en Tres Dimensiones como la película Gravity. 


Bueno, Maxi. Suerte en etc…

Un abrazo, amigo.

Isidro
 

EL TEATRO EN OCTUBRE DE 1972

EL TEATRO EN OCTUBRE DE 1972

Nos escribe José Manuel Martínez Illade, compañero del colegio en los años 1967 a 1973, comentando esta fotografía con otra visión de lo que en aquellos años era nuestro Teatro.

Podría titularla "fuestuqui en el escenario".

Gracias compañero José Manuel, espero que no sea tu última intervención ni tu última fotografía.

Un abrazo para todos y cada uno de los jovenzuelos de la fotografía, y dos especiales para José Manuel y Félix..

 


 

La razón de intervenir en esta tarde de un San Froilán no San Froilán, es la nostalgia-pena de la foto, triste foto, del teatro-cine, interpretada magníficamente por Eugenio González.

Te adjunto otra muy diferente, que a continuación te paso a comentar.

Es una foto de octubre de 1972. Comienzo de 6º de Bachillerato, de chavales de 15-16 años. Una noche, tras ensayar una obra al  principio del  curso. No sé quién era el director de la misma, probablemente alguno de los estupendos profesores-formadores que tuvimos ese año. Los Padres (nosotros les llamábamos los curas), José Luis Miranda, Pepe Unzué, Antonio Abad, Ismael, Onofre, Fueyo, Casal….

Antes de continuar, mi admiración y agradecimiento a todos ellos (por si leen esto). Todo aquel que haya padecido/disfrutado, o aún sigamos haciéndolo, con los hijos adolescentes me entenderán.

Voy al grano.

Lo primero identificar a los sujetos. Yendo de izquierda a derecha:  Bejarano, oriundo de Extremadura, seguramente uno de los mejores atletas de pista que pasó por el colegio. El de las coletas es Félix Santos, de León, en la actualidad militar de prestigio y profesor universitario (es con el único que, en la actualidad, sigo manteniendo relación). El que está a su lado, risueño, es Cabeza o Cabezas, no recuerdo su nombre, sus padres tenían una perfumería muy céntrica en Palencia. El de detrás con la cinta en el pelo, estilo yankee en Vietnam, es Juan Carlos Cascos (no Álvarez). El de más al fondo, también de León como el anterior, se llama Marcial, hijo de guardia civil, tenía la seriedad propia del Cuerpo. Bajando, con el gorrito, está Manuel Antonio Morquecho, de Orense, estuve con él hace muchos años en Santiago, una noche de farra cuando el estudiaba medicina y yo derecho, no he vuelto a saber nada más de él. El alto y moreno, a su derecha, es Ricardo Roa Figueroa, de Avilés, un gran tipo, del cual desde entonces no he vuelto a saber nada. El que está a su lado con el micro, diciendo-haciendo tonterías propias de la edad, soy yo. Finalmente, a la derecha, algo desenfocado, está Salvador, un asturiano de pura cepa (¿cuenca del Caudal?), sé que ha intervenido en algunas ocasiones en este foro. Ya entonces era una persona más seria y madura que el resto de los  adolescentes de la foto.

Es curioso como en los internados relacionas, de forma muy parecía que en la mili, a las personas por su lugar de origen.  

Como ves la reunión era mucho más alegre que la triste foto comentada por Eugenio, dadas las risas y los vasos en la mesa (repara en el pitillo en la mano derecha de Salvador), estoy seguro que la alegría respondía a otros estímulos, a mayores, que los de la natural alegría juvenil.


Hasta otra, un  fuerte abrazo.

José Manuel

EL DÍA DE SAN FROILÁN

No se me ocurre hoy nada mejor que poneros esta secuencia de fotografías que mi hijo Alberto tomó el domingo pasado en la fiesta de los Pendones, con música de "La Jota de San Froilán" que completa el último disco que hemos grabado con mi grupo de música popular leonesa "Calle Ancha s/nº".

Feliz día a todos, en especial a mis paisanos cazurrines de la diáspora.

Mañana tocaré la nariz del santo en vuestro nombre para que os traiga toda clase de venturas.

EL ESCENARIO DEL TEATRO

EL ESCENARIO DEL TEATRO

Leed aquí algunos de los pensamientos de nuestro querido compañero Eugenio González, tan lejano y tan cercano a la par, sobre la incuria y el abandono de uno de los lugares más emblemáticos y queridos de nuestro pasado: EL ESCENARIO DEL TEATRO.

La fotografías la tomó Quique Muñiz hace unas semanas.

 


 

 

IMPOTENTE Y MELANCÓLICA TRISTEZA 

Aquél que fue quimera, sonrisa, aplauso,                                                           yace hoy sucio y mudo, triste y solitario.

 

¡Quién nos lo diría!

¡Ver lo que fue un día,

viendo lo que hoy es!

 

Es como si el carro de Tespis, cargado de furibundos borrachos, hubiera volcado sobre el escenario, los camerinos, la concha del apuntador,  dejando todo patas arriba. Es como si la furia del vendaval y del olvido, odiaran el rigor de la tragedia, el humor de la comedia, la grandeza delirante del auto sacramental, todas la bondades de un séptimo arte, dulce y soñador, justo a nuestra medida: La siega, Los tres gibosos de Egipto, El alcalde de Zalamea, La vida es sueño, El gran teatro del mundo, La muerte tenía un precio, Marcelino pan y vino, Vera Cruz, Un rayo de luz.   

 

Bien seguro que allí flotan todavía,

entre telón roto y bambalinas caídas

ecos y susurros de mil voces amigas,

notas de Vivaldi, Wagner, Haendel,

borrosas imágenes de los NO+DOs,

patrioteros, y de un solo y soso actor.

Olor a pólvora mojada de viejo Oeste,

flequillo y espuelas de Gary Cooper,

prohibidos  besos  de Sarita Montiel.

Y es que todos ellos se empeñaban en

que nosotros, inocentes,  candorosos,

fuéramos  ya fervorosos voyeuristas, 

gracias al blanco y negro escapulario,

en gozosas tardes de aquel lejano ayer.

 

Allí, allí mismo, una mañana de mayo, alguien nos desmigajó el Piyayo; nos dejó boquiabiertos - y a algunos encandilados-,  el misionero de turno de las misteriosas y lejanas selvas del Perú; nos sorprendió en octubre, entre risas y llantos, la primera lectura de notas; nos deleitaron decenas de obras teatrales, y breves retazos de música clásica en movidos  y apasionados concursos navideños en los que, por razón de oído, que no de oreja, nunca participé. Hoy, con olor a nauseabundo recinto clausurado, vacío el perchero, el ojo del cíclope mirándome,  en vertiginosa y alocada carrera, se me cruzan y me zancadillean mil imágenes, y saltando del cine al teatro, cambiando la pantalla blanca por el telón café light, entonces aterciopelado, trepo raudo al escenario, hago mutis por el fondo, y escondido tras la concha chivatera, acústica y acusica (para navarricos), acusita (en el Reino de León), quiero gritarle a la incuria, ¡no hay derecho!, esperando que alguien se digne cambiar ese insólito y cochambroso guión, porque...

 

¡Quién lo iba a decir!

¡Ver lo que fue un día,

-secreta cajita de sueños,

nido de arte, inspiración-,

hoy, maltrecha y mohosa,

mugrienta y cutre, sin voces,

sin humor, sin música ni amor! 

 

Eugenio González    

  

FRANCISCO COELLO DE PORTUGAL: ARQUITECTURA CON AURA

FRANCISCO COELLO DE PORTUGAL: ARQUITECTURA CON AURA

Os invito a leer lo que publica nuestra querida Ana María Ferrín en su blog titulado GAUDÍ Y MÁS sobre la persona y la obra del Padre Coello, nuestro respetado e inolvidable Fray Curro.

http://amf2010blog.blogspot.com.es/2013/09/francisco-coello-de-portugal_15.html

 


 

FRANCISCO COELLO DE PORTUGAL: ARQUITECTURA CON AURA

 

                    Nada hacía pensar que aquel niño nacido en el Jaén de 1926, cuyos problemas cardíacos temían los médicos que no le permitirían vivir más allá de la adolescencia y que hasta los catorce años tenía que ser trasladado en brazos en muchas ocasiones, llegaría a los 87 años trabajando sin descanso. Ni que su carrera de arquitecto, que pareció quedar anulada cuando al poco tiempo de recibir su título decidió abandonar la profesión iniciando la carrera sacerdotal de fraile dominico, tendría una continuidad. Tampoco era previsible que al año de iniciar sus estudios eclesiásticos, cuando la Filosofía y la Teología le hacían pensar que ya nunca retomaría el compás y la escuadra, iba a recibir el encargo de realizar en León el nuevo Santuario de la Virgen del Camino (1).

 

                   Ni que a partir de ese momento hasta pocos días antes de su fallecimiento el pasado viernes 16 de Agosto, las dos vocaciones quedarían fundidas en un apasionado currículum llegando a rondar las 400 obras.  

 

 

 

Cincuenta años separan las dos fotografías.
Arriba,  Fray Coello en el Seminario de Palencia, 
al lado, en una de sus últimas imágenes. 

 

“RECUERDA: MURO DE HORMIGÓN Y FACHADA DE VIDRIO”

 

Publicado en Gaudí y Más. 15 de Septiembre de 2013

 

 

                 Pero hoy se impone dejar a un lado sus dos vocaciones. Pasando de refilón por una vida profesional tan relevante enfocaré la atención hacia el magnífico ser humano, pues aparte de su obra, la fortaleza moral y física de este arquitecto ha dejado un rastro de admiración entre quienes lo trataron. Toda persona que me habló de él, lo hizo con admiración, cariño, respeto, y más cuando han sabido que llevaba dos años y medio sometiéndose a una diálisis que inició periódicamente un día a la semana, para terminar sufriéndola a diario sin dejar de acudir a su estudio hasta que su debilitado corazón dijo basta.

 

                 Por todo ello, ofrezco mi homenaje a la persona que conocí a principios del presente siglo, cuando lo entrevisté a propósito del libro que estaba preparando sobre su compañero en las obras del Santuario de León, Josep Mª Subirachs, en el que Coello ocupó buena parte de un capítulo y con el que me encontré varias veces después. Al que escribí un texto para el monográfico que le dedicó el colegio de Arquitectos de Almería (2) tal y como me pidió, y con el que hablé a menudo todos estos años. La última vez que conversamos fue por teléfono en el pasado junio y por muy poco no tuvimos en julio una entrevista personal en Madrid, ya que un viaje imprevisto me obligó a posponer la cita para un septiembre que ya no podrá ser. 

 

                   Entre mis recuerdos,  el día en que se rió de buena gana cuando le conté que un antiguo alumno del colegio dominico me había confiado varios temas humorísticos. Uno de ellos, la leyenda guasona que corría por León durante las obras del Santuario afirmando que aquello no era un edificio religioso: que en realidad era el fósil de un trasatlántico que se había hundido y del que solo emergía la proa petrificada. Otra queja en forma de anécdota cómica y real transmitida por el P. Rodríguez Lebrato la protagonizaba una señora, a la que después de acudir con su nieta al Santuario y de explicarle que si era buena y obediente iría al cielo con la Virgen y los santos, la niña rompió a llorar, diciéndole: - Yo no quiero ir al cielo con esos santos tan feos (3).

 

                   Escuchar las explicaciones de Fray Curro era un placer. Uno de sus sobrinos nietos, el también arquitecto Tilopa Van Pallandt que vivió muy cerca suyo y puntualmente trabajó con él durante los últimos seis años, destacaba el pasado viernes una característica de su tío que quizá fuese la clave de que todo el que lo trató lo recordase con afecto: - Mi tío tenía la cualidad de hacer sentirse especial, único, a todas y cada una de las personas que trataba. La faceta familiar estaba muy enraizada en el P. Coello por medio de sus hermanos, sobrinos y sobrinos nietos de una gran familia, donde Tilopa recuerda que para los pequeños, las visitas del tío dejaban el halo de un Papa Noel.

 

Dº Pablo Díez, empresario leonés, mecenas del Santuario.

 

Luis Almarcha Hernández, obispo de León. 1944-1970

 

  

Los dos Santuarios de la Virgen del Camino, en León. El antiguo, y el actual
construido entre 1959-1961 por el P. Coello de Portugal.


              Rememorando aquellos días tan decisivos, cuando intentaba convencer a las autoridades eclesiásticas de que era preciso adaptarse a los nuevos tiempos, que pedían una arquitectura luminosa y clara abriendo la mano a las nuevas tendencias del arte, surgían situaciones curiosas acerca de la fachada que diseñó el escultor:

 

                - El Obispo Almarcha era muy carca, pero le gustó la obra que proponía Subirachs y al final la aprobó, igual que Don Pablo Díez. Subirachs trataba los bronces como hace siempre con sus materiales: con la mano, con un palo, con cualquier cosa que le sirva para darles la forma que él quiere. Estaba continuamente con la Biblia en la mano, yendo a la Catedral de León para confirmar los rasgos que pensaba darle a cada apóstol, buscando representar a cada uno con algo que lo distinguiera…

 

                  Al correr el tiempo llegué a la conclusión de que a pesar de la abultada cartera de encargos que había construido, aquella primera obra en León con el entusiasta grupo de creadores compuesto por el mismo Coello, con Subirachs, Albert Ráfols Casamada, Domingo Iturgaiz y el vitralista francés Gabriel Loire, de Chartrés, significó algo muy serio en la vida del fraile arquitecto. Creencia reforzada al comprobar su interés por visitar en Barcelona al escultor, al enterarse de que una dolencia lo había apartado de su profesión (4). La última vez que se habían visto había sido en Torrelavega en 2003, durante la conmemoración de los cuarenta años transcurridos desde la segunda y última obra donde colaboraron juntos, en el colegio de Nuestra Sra. de La Paz.

 

                  La aportación de Subirachs a la obra del colegio, pedida por Coello, transformó la dureza del desnudo edificio coloreando el hormigón de un tono ocre, e ilustrando sus muros con la palabra PAZ en un buen número de idiomas. Claro antecedente de la solución dada por el escultor a las puertas centrales de la fachada principal de la Sagrada Familia, la de la Gloria, que muestran por toda su superficie la oración del Padrenuestro en más de cincuenta idiomas.

 

La Virgen y los apóstoles, obra de Subirachs en el Santuario de la Virgen, en León

 

 

 

 


                        En la villa cántabra una publicación celebró el encuentro de aquellos responsables con el titular: El Regreso de los Cuatro Magníficos, algo tan acertado como cierto, ya que además del arquitecto y el artista, tanto la lucha por conseguir los fondos por parte del superior de la Orden, P. Ángel Lucas, como el esfuerzo del  aparejador Vicente Sámano logrando solucionar los problemas técnicos que presentaba el grabado de la fachada, -según palabras de fray Coello-, ambos nombres merecían gran parte de los honores como auténticos responsables del éxito. La obra está catalogada como Patrimonio Cultural de Cantabria.    

 

                       Un anexo. De la importancia que daba Coello tanto a la obra gaudiniana como a la intervención de Subirachs en la fachada de La Pasión, da fe la profesora de griego Alicia Gómez Martín, buena amiga del fraile desde que se conocieron en Salamanca el año 1972. El pasado viernes, de camino en el tren hacia León para asistir a la misa que se le dedicó al P. Coello, refería la siguiente anécdota protagonizada por el sacerdote, ya muy debilitado, que a pesar de haber pasado no hacía mucho por un tercer infarto y encontrarse en pleno episodio de diálisis, quiso acudir una tarde a una conferencia sobre Antonio Gaudí en la Real Academia de Doctores, entidad de la que era el miembro nº 59.  

 

                         Situado entre el público en compañía de unos familiares, Coello siguió atentamente la disertación hasta su fin, momento en que se abrió el turno de ruegos y preguntas y el maestro Coello se puso en pie. Desde la mesa, al verlo levantarse ya anunciaron que quien tomaba la palabra era el arquitecto Francisco Coello de Portugal y Acuña, quien dio salida al interrogante que había estado dando vueltas por su mente mientras escuchaba las palabras del orador: - Ha sido muy interesante su conferencia. Usted ha hablado de la construcción del templo, de su interior, de la fachada del Nacimiento –vino a decir más o menos Fray Coello-. Pero tengo una curiosidad. Quería saber porqué no ha mencionado para nada la fachada deLa Pasión, con toda la obra escultórica de Josep Mª Subirachs. 

 

                            El público miraba en silencio al caballero delgado de cabellos blancos, erguido, donde unos ojos muy brillantes destacaban en su rostro curtido por la intemperie de sesenta años de sol y vientos. En sorprendido silencio también el conferenciante, rompió la pausa para responder amablemente que aunque esa fachada también era interesante, la conferencia estaba centrada en la figura de Antonio Gaudí. Coello no le replicó, guardó silencio y no rectificó al historiador aclarándole que siendo cierto que Subirachs era el autor de las figuras y las puertas, el diseño de la fachada de La Pasión también era un proyecto de Antonio Gaudí, aunque por la ruptura que presenta comparada con el resto del templo, por lo revolucionaria y vanguardista, nadie lo diría.

 

                       Fray Coello, el monje motero que visitaba las obras vestido con el hábito blanco que transportaba plegado sobre el sillín trasero, tenía mucho en común con el escultor Subirachs en aquellos años cincuenta. Andaban entonces los dos sobre la treintena y en una España aislada de la vanguardia mundial, ambos, cada uno por su cuenta, se las habían apañado para viajar por Europa. Subirachs buscando salida a sus creaciones. Coello en su moto, con hambre de conocer la vanguardia alemana.

 

                 Cuando se convocó el concurso para la fachada del Santuario leonés, el proyecto de Subirachs llegó en el último momento a la mesa del Jurado. –Lo hizo enviando la propuesta modelada en barro de los doce apóstoles formando un frontispicio a la manera románica -recordaba Coello durante la entrevista que le hice en Madrid en 2003-. Sólo que en lugar de ser el Pantocrator quien ocupara el centro de las figuras, aquí el motivo protagonista era la Virgen en actitud de elevarse a los cielos. Las figuras venían pegadas en el fondo de una caja –creo que era de zapatos– y ya daban la sensación de verse acabada la obra y colocada en la fachada del Santuario.

 

                 … Subirachs era un terrible enamorado de Gaudí, ahora estoy convencido de que estaba predestinado a continuar la Sagrada Familia ya que Gaudí también vino a León para hacer dos obras importantes, en la capital y en Astorga. Las puertas que hizo Subirachs para el Santuario son soberbias, basta verlas para comprender que de aquí partieron las que hizo para la Sagrada Familia.

 

                   Por sí solo, sin indicaciones ajenas, el escultor suavizó bastante el primer proyecto de sus apóstoles, mucho más abstractos de lo que resultaron al final.

 

 

                 – Antes de conocerlo ya me interesaba su obra, sobre todo por el tratamiento que daba a sus bronces –añadió el dominico entre anécdotas de la construcción–, y sí, me gustó el resultado final de lo que hizo en el Santuario. Pero que quiere que le diga, aún me gustaban más las primeras figuras que presentó, eran más atrevidas, rompedoras. Pero de todas formas él siempre era original y lo investigaba todo, todo lo hacía con un porqué.

 

                … Cuando grabó los mandamientos en el atril, al hacer el quinto mandamiento dejó un hueco tremendo en medio de la "V", tanto, que yo le dije: “Oye, te has pasado con el agujero,¿no crees que es demasiado grande?” Y metiendo el puño dentro del agujero me sorprendió, porque él, que siempre hablaba en tono bajo, me dijo así, muy fuerte, muy apasionado: “No, no. El quinto mandamiento es “No Matarás” y se tiene que ver muy claro, ¿lo ves? Tiene que ser así, que impacte, como un puñetazo en plena cara”.

 

                   Varios elementos del Santuario resurgían de vez en cuando en alguna obra nueva del arquitecto. No hará mucho tiempo hablando de que tenía en marcha una iglesia en Taiwán, me contó que pensaba hacerse un “autorrobo” copiando a escala reducida el campanil de la Virgen del Camino para colocarlo en la iglesia china. Y más elementos de esa primera obra leonesa había ido colocándolos por el mundo. A la vez, entre 1994 y 2008, las distinciones que nunca se habían detenido en su figura empezaron a llegarle a buen ritmo (5).   


El campanil del Santuario del Camino, en León.

 

El Cristo de hierro de Subirachs, en el Santuario

 

 Coello de Portugal en la época de la construcción del Santuario

 

                   En cuanto a las veces que seguimos comunicándonos en estos años, raro era que de una u otra forma no acabara haciendo alguna referencia a su obra primeriza en León. Y de ella, el Cristo que Subirachs había creado para el Santuario era su pieza preferida.

 

                     Precisamente diversas cuestiones relacionadas con una posible reproducción de esa obra y sus derechos, fueron el motivo de su preocupación durante un tiempo. Resultó que había recibido el encargo de construir una iglesia en Mozambique y desde el principio tuvo en mente la colocación de una copia del crucifijo de Subirachs, pero la austeridad del presupuesto no le permitía alegrías de ese tipo y supongo que durante años debió mover sus fichas para conseguir financiarlo, de ahí que diera tantas vueltas al proyecto.

 

                     Hasta el día que consiguió la autorización para fundir un nuevo Cristo de hierro o bronce, derecho donado generosamente por Subirachs, y gracias a las gestiones de otro arquitecto también sobrino-nieto, Bilbo García-Conde, ayudante y amigo, la financiación está hoy al llegar por parte de un benefactor. Ésta fue una de las últimas noticias que recibió el padre Coello poco antes de su fallecimiento.

 

                     La segunda alegría la tuvo casi al final, cuando el citado familiar le informó de que habían llamado para confirmarles que su equipo realizaría la construcción de un colegio, en el mismo convento de la calle Claudio Coello donde el dominico había pasado cinco décadas de su vida. Al recibir la buena nueva, ya muy agotado pero lúcido, sabiendo que el fin era irreversible y arquitecto hasta el final, trasladó a su sobrino Bilbo el testigo con las directrices que debería cumplir el edificio:

 

                         - Recuerda. Muro de hormigón y fachada de vidrio.

 

 

Ana Mª Ferrin

       Mi agradecimiento a todos los testimonios recogidos durante estos años. En especial a los antiguos alumnos del colegio de la Virgen del Camino, blog: 
http://antiguosalumnosdominicos.blogia.com/

(1)   Ver  http://amf2010blog.blogspot.com.es/2011/07/subirachs-leon-y-la-cerveza-coronita.html
             http://amf2010blog.blogspot.com.es/2012/01/sobre-subirachs-respuesta-un-ex-alumno.html

 

(2)   Ver:  http://amf2010blog.blogspot.com.es/2009/05/francisco-coello-de-portugal-arquitecto.html

 

(3)  Libro El Tacto y la Caricia. Subirachs, de Ana Mª Ferrin. 2011. Ed. Experiencia:

        amf2010blog.blogspot.com.es/2011/06/el-tacto-y-la-caricia-subirachsresena.html

 

(4) http://amf2010blog.blogspot.com.es/2011/06/subirachs-los-de-leon-fueron-buenos.html

 

(5)  En 1994, francisco Coello de Portugal recibió la Medalla de Honor de la Real Academia de Bellas Artes. En 2007la Real Academia de Doctores lo distinguió con la medalla nº 59 de la sección de Arquitectura y Bellas Artes, en la que se inició con la lección Las fachadas dominicas de Castilla y León. En 2008 los Colegios de Arquitectos del Noroeste de España le concedieron el Premio ARQAno de Arquitectura.

ANTIGUOS ALUMNOS DE CORIAS

ANTIGUOS ALUMNOS DE CORIAS

El siempre querido compañero Jesús M. Fernández Malvárez nos envía la siguiente información. 

 


 

 

Hola Josemari: Hoy tuvimos una reunión de antiguos alumnos de Corias. Entre los asistentes estaba el pJesús Martín, prior de este monasterio entre los años 1957 y 1963, año en que pasó a la Virgen. Actualmente está en Caleruega.

Quizá a alguno de los antiguos  apostólicos le guste ver imagen actual.
También asistieron los ex-frailes José Fernández González (Pepón), Jesús Manzano (Manzano), y Miguel Angel garcía Sanchez (Miguelín) que pasaron antes por Corias como apostólicos y después por la Virgen los años 57 y 58. Los tres fueron compañeros, año arriba, año abajo de mi hermano Luis Fernández Malvárez, quien también pasó por ambos centros, por  San Pablo, por Las Caldas y por San Esteban.
Te adjunto foto del P, Jesús Martín.
Un abrazo.
Malvárez

 


 

También me envía Jesús Malvarez una foto de familia.


MOMENTICOS O PITXORRADICAS DEL ENCUENTRO DE POEMAS DE AMOR DE MARIANO ESTRADA (2ª parte)

MOMENTICOS O PITXORRADICAS  DEL ENCUENTRO DE POEMAS DE AMOR DE MARIANO ESTRADA (2ª parte)

Segundo momentico o segunda pitxorradica que nos escribe el querido Javier Cirauqui sobre el encuentro del día 14.

 


 

MOMENTICO O PITXORRADICA SEGUNDA.-
 
MOMENTICO PRELUDIO.
 
 En estas iniciaciones
de la Crónica segunda,
quiero hacer un breve inciso,
que quede claro y preciso,
que soy del cincuenta y nueve,
a todos mis compañeros,
de aquel curso tan glorioso,
en mi corazon los llevo
y en particular aquellos
que nos  escriben y leen
que en algun otro momento,
con ellos he coincidio,
en los ultimos encuentros:
Rojo y Javier Martín,
García Valdés, Argúeso,
Jualian Ruano  y los demás
de CURSO CINCUENTAINUEVE,
que nunca tendrán rival,
Y siempre estarán presentes
aunque muy solo me dejen,
como en las Poecanciones.
 
 
                
MOMENTICO  INICIÁTICO.
 
Antes del comienzo quiero
recordar otras personas,
que me olvidé en el primero,
de estos largos momenticos.
Borge que no me olvide,
pues lo tenía olvidado
El caricato Pedrín,
mejor caricaturista,
filósofo de la nada,
por alias el Pajarín
Pablo Gallego analista
y crítico literario
de los Poemas-Canciones
del autor Mariano Estrada.
Baldomero con su esposa,
que con linda caravana,
acampan en un yerbin.
y alguien que no me acuerdo,
que estuvo en todo el encuentro,
desde el principio hasta el fin
o quizás fuera Tuñon.
Hoy por el blog me entero,,
que no estuvo en el encuentro.
Y hasta una concuñada,
del Padre Huarte, entendí.
Cascajares con su esposa,
la noche anterior llegó,
mientras cenábamos todos,
en el Bar de la Taurina
de la ciudad de León.
 
 Una vez hecho este inciso,
doy comienzo a este relato,
el día catorce, clave
de la presentación del libro
del poeta zamorano.
La reunión de escolares,
sus mujeres y los frailes,
amigos y familiares.
 
A eso de las nueve y cuarto,,
previos cantos de altavoz,
todos los allí hospedados,
bajamos al comedor
y empezamos la mañana
con desayuno frugal.
Comenzaron a venir
compañeros del Colegio,
familiares e invitados.
Javier  del Vigo, Cicero,
Alcalde y el Padre Pedro,
Carmen y Zamanillo,
su madre y los familiares
del solista y director.
Arranz, hija y su mujer.
Fernando Alonso también
Alguien nos anunció
que Lalo Mayo editor,
alma mater de este libro,
sufría intoxicación,
y no sé si de percebes,
o de ostras o mejillón,
y escusaba su presencia,
con harto y triste dolor
en esta celebración.
Quique Muñiz, Carlos Tejo,
Andrés Cortés o Froilan,
sentados junto a un cartel,  
anuncio Poecanciones,
nombres, fotografías
de todas intervenciones.
A toca teja pagamos
los trece euros del festín,
ágape, lunch, piscolabis,
que con gusto zamparemos.
una vez que el Acto Magno,
concluya y llegue a su fin.
Ros estaba de cajero,
diciendo que era el cojón,
una manera muy fina
de llamarle al cobrador..
Quique Muñiz nos regala,
billetes de diecinueve,
y alguna anécdota cuenta
de que lo ha colado a veces.
Cogemos las pegatinas,
y nuestro nombre estampamos
"pa" lucirlo en el ojal.
También unos marcapáginas,
"con una cita a las diez..."
Mariano Estrada nos hace,
con una rosa encendida
que figura en el envés,
la presentación del libro:
"POECANCIONES DE AMOR"
Y todos los componentes,
que el libro comentarán
figuran en el revés.
 
Al rato llega Mariano
con Rosa y sus familiares.
Saludos, besos abrazos
los libros trae en el coche
y los firma dedicados.
Mi dedicatoria dice:
"Para Javier Cirauqui,
compañero de colegio
y de sensibilidad.
Con el afecto y el abrazo
de Mariano"......
Solo por euros cuarenta,
seis libros de poesía,
muy especiales me llevo:
"Poecanciones de Amor,"
Los Azumbres de la noche,
de Cazuela Compartida
los más exquisitos trozos,
y animales que se meten
muy dentro en el corazón.
Gotas de Hielo y el último
que es las Orillas del mar.
Los subo a mi habitación,
como un tesoro sin par.
 
A las once la mañana,
todos los chicos del coro,
se retiran a ensayar,
bajo la experta batuta,
del solista y director,
Zamanillo de apellido
y de nombre José Luis.
Tenemos dos chicos nuevos,
de frescas generaciones,
García Pascual Juan Carlos
y Juan Vicente Gonzalez,
a ver si las nuevas caras
engrosan la Escolanía,
dan nuevos aires al blog
Ensayan como un hora
y las canciones eligen,,
que cantarán a la noche,
en la Capilla Menor:
Caminaba el Conde Olinos,
suena Coenantibus illis,´
Dulce madre, Abecedario,
y el Himno muy celebrado
de la Virgen del Camino,
Cantemos y más cantemos,
a la Virgen y Señora.
Y como colofón final,
Adios Madre de mi vida,
que es el himno de ritual
en todas las despedidas,
que hacemos los apostólicos
de la Virgen de León.
 
Mientras las gentes ensayan,
me paseo por la Virgen,
Santuario y explanada,
Hasta el Humilladero llego
que es la Parroquia del Pueblo,
con su blanco campanil
y un fronton al otro lado,
y una macro discoteca,
encerrada en un furgón ,
atracciones y barracas
pues son Fiestas en la Virgen,
en la Virgen del Camino,
del Camino de León.
Siguen llegando la gente
a la mañana y la tarde,
García Pascual, Santos, Cacho,
el poeta, José Ignacio, ´
Pablo Jesus, Jesús Pablo,
Carlos Vega, Box e Izquieta,
Justino bien trajeado,
del bautizo de su nieto
viene muy entusiasmado
y la baba se le cae,
como a todos los abuelos,
como dijo mi sobrina,
abuelo, abuelo ciruelo.
.Mujeres y compañeras
de todos los que he citado
y de aquellos que me dejo,
sin intención de olvidaros.
Vaya lio me he formado,
para poder recordaros,
perdonarme los olvidos
pues no son intencionados.
Por lo que veo en las fotos,
que a este blog ya van llegando
vale más la buena imagen,
que mis palabras flotando
en estas pitxorradicas
o momenticos tan largos.
 
Después de muchos encuentros,
besos saludos y abrazos,
por grupos y separados,
comimos en varios bares,
tabernas y restaurantes.
de la Virgen del Camino
Por pura casualidad,
Cirauqui, Julio Correas,
Lourdes y Javi Del Vigo
Quique Muñiz e Iturgaiz,
Zamanillo con su madre,
Carmen y otras amigas,
Rosa y el poeta Estrada,
Ximo Ros, el valenciano,
coincidimos en Las Redes,
comimos ricos manjares,
embutidos y cecina,
morcilla, los champiñones,
pimientos verdes y pulpo,
higadico encebollado,
para bajar ensalada
con tomates amarillos,
y otros de variada especie
Todas las verduras eran
criadas y producidas ,
en la huerta que tenía,
el dueño del mismo bar.
agricultura ecológica,
creativa y natural.
Todo estaba picantico,
me crecen las almorranas,
no importa, estaba muy rico
Postre, prieto picudo,
cervezas, cafe, licor,
también agua natural.
Charlamos y recordamos,
reimos y conversamos,
de nuestras vidas de ahora,
y de los tiempos pasados
en la Virgen del Camino,
Paramera de León.
Mientras estamos charlando,
la madre de José Luis,
con sus noventa y dos años,
de su nombre no me acuerdo,
Doña Clara, Doña Blanca,
con una mente lucida
y un talante remozado,
va y nos deja anonadados,
pues nos indica el del Bar,
que todo habia pagado.
Mientras en la televisión
la Vuelta a España nos echan
es la Etapa del Angliru,
donde Hopner, el más viejo,
les gana en la general
a Valverde y a Nibali,
como si fuera un chaval.
 
A la Casa de Ejercicios,
vamos a prepararnos
y allí encontramos charlando,
los últimos que han llegado
y con la grata sorpresa,
que Josemari Cortés,
en el momento aparece
con Alberto y su mujer.
Nos dicen que Alberto ha sido,
el que les ha influido,
para llegar este día
de presentación del libro,
POECANCIONES DE AMOR
 
Para que descanseis hacemos una respiración, un relajo, puesto que estas Pitxorradicas se me alargan más que las hipotecas que son para siempre.  Perdón y el que siga merece un premió a la fidelidad.
 
                                                                              -------oooooo------     
                                              
 
MOMENTICO ÁLGIDO.
PRESENTACIÓN DEL LIBRO.-
 
Despues del rollo mortal,
que os estoy largando a todos,
vamos al grano que es hora
que vayamos al estudio,
el de la Escuela Menor,
donde presentan el libro:
POECANCIONES DE AMOR.
Entramos por una puerta,
de la Fundación Aprona,
que bordeando el teatro,
que en estado lastimoso,
se encuentra "mecachis la",
pasamos entre el estudio
y las clases en zigzag,
de nuestra Escuela Mayor,
convertido en un vergel,
lo que antes fue un erial.
Por una puerta que daba
al pasillo donde estaba,
despacho del Director,
a derecha está el Estudio,
que ahora es lavandería,
escaleras, camarillas,
pantalla, recreación,
puerta de la enfermería,
laboratorio, Capilla
de nuestra Escuela Mayor.
Por el pasillo adelante,
el patio de la piscina
para siempre eliminada,
llegamos hasta el menguado,
tres veces casi inferior,
lo que queda del Estudio
de nuestra Escuela Menor.
 
PRESENTACIÓN DEL LIBRO POECANCIONES DE AMOR.-
 
Unas cien personas somos,
los que al estudio llegamos,,
compañeros del Colegio,
los frailes y familiares.
Saludos, besos y abrazos,
en las sillas tapizadas
de color azul intenso,
todos nos vamos sentando.
En mesa presidencial,
Mariano Estrada y MANOLO,
presetador oficial
de tantos actos y eventos,
de los Antiguos Alumnos
de la Virgen del Camino,
Paramera de León.
Pablo Gallego a su lado.
Primero agradecimiento
a Quique que ha organizado,
la presentación del libro,
por algún otro ayudado
del Círculo leonés.
Le une una gran amistad
con el poeta Mariano,
compañeros del Colegio,
la vida los separó
en distintas direcciones,
hasta que se reencontraron
Nos habla de las edades,
que el burro, el mono y el perro,
además de la del hombre
para su vida eligieron,
Gracias al burro y el mono,
unos años más vivimos.
Nos recuerda a Paco Llorca
y nos dice que el amor
es savia que se renueva
y cita los muchos libros,
que Mariano tiene escritos,
y su gran dedicación
al amor y poesía,
y la amistad entre ellos,
que tanto les ayudó.
 
 
JOSÉ MARÍA CORTÉS
comenta desde el estrado,
que en aquel antiguo estudio,
no había asientos forrados
y cómo Alberto decide
venirse hoy a León,
para estar entre nosotros
en esta presentación.
Nos dice que LALO MAYO
no estará en este evento,
pero que está con nosotros
aunque se encuentre indispuesto
y lee su comentario.
Salud a todos nos dice,
que facil es  escribir
y editar lo que se ha escrito,
dificil es dirigir
a los otros compañeros.
El Colegio de León,
Orden de Predicadores,
debió llamarse, tal vez,
Colegio de Escribidores.
Un nuevo libro presenta.
Album de Fotos, Recuerdos
de todos los compañeros
de la Virgen del Camino,
Paramera de León,
las fotos en blanco y negro
y de entrañables momentos
que en colegio pasamos.
 
Manolo presenta a PABLO
sus amplios conocimientos,
curriculum académico
de perfil extraordinario.
Nos habla de los poemas
y canciones de Mariano,
sencillos con intención,
que todo el mundo comprende,
amorosos musicales,
ritmo y rima en asonante,
cinematográfico enclave,
el arquitecto compara
al constructor de poemas,
adjetivos, sustantivos,
descrpciones narrativas,
Pablo Gallego analiza,
de Mariano, los poemas,
poemas de amor y vida.
 
Y ahora JAVIER DEL VIGO,
nos va comentar el libro,
desde el lado de la Historia,
quiere ser sencillo y breve.
Ros con su aparato grande
a la brevedad concita.
Los sermones largos, dice
Teresa, los culos mueve,
los cortos mueven el alma,
así mis pitxorradicas,
provocarán estampida,
de Manolo es la receta.
No sé cual fue la  razón,
porque citó a Mariculo,
Presidente de Gobierno,
quizás por la coincidencia,
entre sus nombres de pila,
pero entre las dos personas,
hay totales diferencias,
por supuesto que a favor
de nuestro Mariano Estrada.
Dicen que Marianito
es un poeta de siempre,
maravilla de persona.
De la arquitectura vive,
de la poesía bebe.
 
El turno le llega ahora,
a ISIDRO CICERO GÓMEZ
Nos desea buenas tardes,
y muchas felicidades,
poder de convocatoria
es lo que tiene Mariano.
Gracias por invitarme,
pues después de muchos años,
renovamos la amistad.
Recuerda la teoría
del asilo o internado,
donde junto a otros en fila,
casi nos educaron.
ajenos a la familia,
con cuerpo y alma de acero,
por una uniforme causa,
con enorme sacrificio.
Habla del Padre Coello,
su Colegio y Santuario.
Poecanciones de Amor,
es libro de amor sentido
y de un fingidor perfecto.
Comprad el libro compradlo.
Es curioso hablar de amor,
de poemas encendidos,  
interior de estas paredes,
pues de ternura y cariño
pasamos necesidades,
de besos y de caricias,
de susurros y de abrazos,
de requiebros y murmullos.
 
Después de tantas palabras,
nos habla MARIANO ESTRADA
y se siente anonadado,
por todo lo allí vertido,
dice que está emocionado,
por la respuesta del público,
recuerda al Padre Coello
y el tiempo que trabajó
en su estudio madrileño,
y aquel encuentro en el cine
con José Luis Zamanillo.
Y nos cuenta como un mirlo,
entre sus manos cogió,
y el alboroto fue tanto,
de plumajes y de píos,
que Huarte le amonestó..
Nos dice que Manolón,
la idea de presentarlo
en la Virgen del Camino
el libro, le sugirió.
Del colegio nos recuerda,
la educación humanista,
y  agradece a LALO MAYO
por ese llibro belleza,
por sus manos editado.
A los Padres Dominicos,
y a la Fundación Aprona,
a Andrés Cortés y Muñiz,
Pablo Gallego y Cicero
a Del Vigo y Juan Manuel..
Aplausos y más aplausos,
con entusiasmo le damos.
Quique Muñiz nos apremia
para que pronto salgamos,
a la Capilla Menor,
pues esta empresa se cierra,
como más tarde a las diez.
 
Nueva respiración, nuevo descanso, para que la gente prosiga, si es que ya no las ha abandonado, estas pichorradicas, pitxorradicas de tan largo recorrido. ¡Ánimo que falta poco!
 
 
MOMENTICO APOTEÓSICO.-
LOS CHICOS DEL CORO.
CARMEN Y ZAMANILLO.
 
 
A la Capilla llegamos.
Todos los chicos del coro,
tras el altar se colocan,
bajo el manto de la Virgen,
familia dominicana,
cual cuadro de Zurbarán,
delante de aquel mosaico,
con teselas realizado,
por Padre Iturgaiz labrado
y de belleza sin par.
¿ Que habrá sentido,DOMINGO
en un banco allí postrado,
ante su inmenso trabajo,
y su esfuerzo realizado,
casi, casi abandonado,
aunque bien acompañado,
por obra de Lapayés.?
Junto a él veo a su lado,
la MADRE DE ZAMANILLO
que está más tiesa que un ajo,
-perdóname la expresión,-
contemplando emocionada,
con devoción, con orgullo,
a su hijo José Luis,
el Solista y Director.
 
Abrazados al altar,
todos los CHICOS DEL CORO,
se preparan a cantar.
La mesa se encuentra orlada,
por cinta con inscripción,
con la leyenda que dice:
POECANCIONES DE AMOR,
adornada con velones,
un cartel y muchas flores.
Enfrente nos colocamos
el público, alrededor.
Zamanillo nos presenta,
al Coro con emoción.
Y nos cuenta entusiasmado,
el motivo de este encuentro,
la presentación del libro,
en su parte musical,
pues como el título dice,
son poemas y canciones,
letra de Mariano Estrada
y otras también musicadas,
por Arcusa y José Luis,
Máximo Oloriz ausente,
ya que no pudo venir.
Nos recuerda José Luis,
su pertenencia a este coro,
el era su gran solista,
La educación del colegio,
muy grande en lo musical,,
como en las Humanidades,
decantó su vocación,
los estudios  realizó,
Madrid, París y Moscú.
El reencuentro con Mariano,
nos cuenta con ilusión,
sus momentos, sus cariños
y esta colaboración,
presentación de este libro,
POECANCIONES DE AMOR.
Los dos se dan un abrazo,
y comienza la función.
y Carmen mezzosoprano,
se retira hacía un rincón.
Los chicos del coro empiezan,
con sus voces  imponentes,
conjuntados como siempre,
El primer tema es cantemos,
cantemos, de Haendel la obra,
la Virgen Nuestra Señora.
Y luego a continuación
Coenantibus illis suena,
Saturnino de Legarda,
de la Orden Capuchina
y compositor navarro,
la compuso en Buenos Aires.
Pero la sorpresa llega,
cuando Jose Luis nos canta,
con voz infantil el solo,
la misma voz que tenía,
en La Virgen del Camino,
y nos emociona a todos.
Le siguen Abecedario,
Wolfan Amadeus Mozart,
Dulce Madre y aquel Himno
de la Virgen del Camino,
cantado con voz de niño,
por solista Zamanillo,
música Joaquín Hernández.
A continuación comienza,
intervenciónes de Carmen,
de apellido Bocanegra,
cual poeta del barroco,
Boca de oro y terciopelo,
de donde sale su voz,
de timbre potente y suave,
timbre que nos envuelve
con melodias de amor.
La escolanía comienza,
un romance popular,
Conde Olinos, Conde Olinos,
es niño y paso la mar,
va a dar agua a su caballo
mañanita de San Juan.
Voz potente de tenor,
nos entona este cantar,
del solista Jose Luis,
que suena con voz actual.
Carmen mezzosoprano
le replica con su tono,
se funden en un conjunto,
voz del coro y del tenor,
con el timbre de mujer
y forman un son total.
 
En este momento justo,
nos presenta José Luis,
varias composiciones,
que en el verano ha compuesto,
para el libro de Mariano,
habla de estos poemas
de amor, de amor encendido,
amor humano, amor de amigo,
desde el lado masculino
y del lado femenino.
Se las dedica a Mariano  
y comenta los afectos,
que siempre les ha reunido.
Tenor y mezzosoprano,
se funden en un idilio,
de música y de color
cantan arrebatados,
Poecanciones de Amor,
Te quiero amar...Ya no,vale...
Las partituras le entrega
de tres poemas de autor.
Salen al centro en unión,
Carmen y Jose Luis,
Mariano Estrada, el autor
de estos poecanciones,
POECANCIONES DE AMOR.
Todos los allí presentes,
aplauden con emoción.
Y como traca final,
el canto de despedida,
por todos interpretado,
como nos manda el ritual
de Adios Madre de mi vida,
con emoción sin igual.
Aplausos y despedidas,
y honda satisfacción.
Y para que quede el recuerdo,
una foto de familia,
junto al altar nos hacemos.
 
De nuevo respiración, descanso y pronto podreis liberaros de tantas pichorradicas a las que os estoy obligando.
 
MOMENTICO DEL REFRIGERIO
Y DESPEDIDA.-
 
Desde allí juntos nos vamos,
a la Casa de Ejercicios,
al ágape o piscolabis,
que tenemos preparado
para terminar el acto.
con un luch o refrigerio.
Alberto por el camino
me dice que él es un mago
y que a los lobos feroces,
con su magia  les ahuyenta.
Lanzando rayos de luz,
en esta mágica noche,
de recuerdos y presencias,
de poemas y canciones,
llegamos al refrigerio,
bajo la luz de la luna,
mirándonos desde el cielo,
En la casa de ejercicios,
colocado en unas mesas,
tenemos el refrigerio.
Los entremeses de lomo,
jamón chorizo y cecina,
canapes de ensaladilla,
salmón y crema de queso,
las tortillas españolas,
empanadas, pastelillos,
cervezas y coca-colas,,
vino clarete Valjunco,
vino Finca Tragaluz,
vino tinto de la Rioja.
Mientras comemos las viandas,,
charlamos y saludamos,
y los unos con los otros.
y los otros con los unos,
entre todos nos mezclamos.
Dan las doce campanadas
y nos vamos despidiendo.
Besos, abrazos, palmadas,
nos damos de despedida,
esperando que estos actos,
de cuando en vez se repitan.
Y colorín  colorado,
la presentación del libro
POECANCIONES DE AMOR
ya se nos ha terminado.
Unos se van a sus casas,
otros aquí nos quedamos,,
Algunos muy decididos
vamos de marcha a la Virgen,
en  sus fiestas patronales.
Domingo Iturgaiz, Cirauqui,
Gin Tonic y Coca Cola,
de consumición tomamos
Como la juerga es muy poca,
nos vamos para la cama.
Segun me dicen después
a Jose Luis y Mariano,
entre charlas y paseos
les dieron más de las tres.
 
Ahora ya podeis respirar del todo, pues esta larga pichorradica ya se ha terminado. Tengo la sensacion de haberos dado la pelmada. Mañana seguiré con la tercera, que será breve y cortica.Disculpas.

Con mucho cariño. Javier
 

cumple de mi hijo alberto

cumple de mi hijo alberto

Brindad hoy conmigo por los 29 años que cumple mi hijo Alberto. Él sí que es grande. Entre vosotros se siente importante. Gracias por quererle.

 

Nota.- En la fotografía, frente a la taberna el Manteca de Cádiz, se puede apreciar a Alberto con un vinito fino y a su padre, un servidor, con una pepsi ligth.

Poecanciones: el discurso del presentador, Juan Manuel Díaz

Poecanciones: el discurso del presentador, Juan Manuel Díaz

El día 9 de diciembre de 1977, viernes por más señas, dos alumnos míos hacían autostop a la salida de Santander, dirección Asturias.

Paró un “Dos caballos” conducido por un rapaz poco mayor que ellos.

-¿A dónde vais?

-Hacia Asturias.

-Subid que os llevo hasta Unquera.

Y, como es lógico, inician la típica conversación “¿de dónde sois?”…

Así fue como surgió un nombre que al conductor le despertó un montón de recuerdos: Pola de Lena. ¡Hombre, allí tengo yo un amigo! Juan Manuel Díaz Álvarez. ¡Es nuestro profesor de filosofía!

El chaval que conducía el coche cogió lo que tenía a mano: Este libro, que yo conservo como una auténtica reliquia.

Y escribió en la primera página en blanco lo siguiente:

“Queridos Juan Manuel y familia. Que iba yo a Valdeprado –un puente es un puente- y me encontré dos chavales haciendo auto-stop que os conocían.

Un aluvión de recuerdos se me agolparon y quiero con este libro  que escribí este año mandaros mi más cariñoso saludo.

Y a ver si nos vemos, que la amistad no debe acabarse porque haya  vías de distintas direcciones. Un abrazo

Isidro Cicero Gómez

Esas “vías de distintas direcciones” convergen hoy, 53 años después, aquí, en el punto exacto de donde arrancaron un lluvioso día de octubre de 1960.

Los que emprendimos entonces desde la infancia un camino iniciático, enfrentándonos a una experiencia decisiva que marcaría nuestro futuro, confluimos ahora en una edad vetusta que nos regaló el mono, con el beneplácito de Dios.

¡Aceptad mi perdón por esto último que acabo de decir y permitid que me explique!

Y que lo haga mediante uno de los apólogos de los Hermanos Grimm, recogido posiblemente del Kalila e Dimna.

Incluso os voy a pedir que me deis vuestro permiso para leeros la versión que osadamente hice de este cuento a mi lengua natal, el bable.

La probada generosidad de Mariano perdonará mi profanación de los versos octosílabos y el abuso cansino del ripio.

Allá va, con vuestro permiso: 

El Señor que to lo fexo

a so santa voluntá

decidú al principiu’l mundu

que ca estirpe d’animal

tuviera su propia estaya

de modu muy singular.

 

Púnxose con so paciencia,

que paez que ye infinita,

a ennegociar cuántu tiempo

querían tener de vida.

 

En tonu conciliaor

chamó primeru al borricu

y faloi d’esta manera:

“Animal de buen focicu,

voy permitite que vivas

trenta años. Y hastas un picu

encima, si tas d’acuerdu.

¿Paezte bien esti sofitu?

Ximielgando les oreyes

Responde el burru: “Señor,

¿pa qué quiero tantos años

n’esti mundu tan traidor?

¡Trenta años!!Nin falar!

Yo nun tengo al mio alreor

más que palos y trabayu,

paya, fatiga y suor.

¿Borona? ¡De Pascua a Ramos!

¡Cuando l’amu ta de humor!

¡Trenta años! ¡Pa qué tantos!

¡La mitá muncho mexor! 

 

Como ye buenu a mansalva

compaeciose’l Señor

de les quexes del pollín.

Y acetoi el  Creaor

que viviera quince años

amarrau al so llabor.

 

LLuego Dios pegó un xiblíu

y chegó’l pirru al momentu.

“¿Paezte bien vivir ne’l mundu

trenta años ne’l advientu?”

“¡Trenta años! ¡Ca, Señor!

¡Si ye posible nos quieru!

Escorríu po los guajes,

llenu pulgues y famientu

rebuscando los garitos

po la falta d’alimentu

¿pa que vivir tantos años?

¡Con quince toi satisfechu!

Y Dios que ye un cachu pan

“Que así sea” diz al perru.

 

Agarrau a los xamascos

del paraísu primeru,

plantose el monu ante Dios

y falandoi al Señor

dixoi en son zalameru:

“Creaor de to les coses

que yes güenu, güenu, güenu.

Pídote por to bondá

que nun me obligues a tar

n’esti mundu munchu tiempu.

¡Paso yo de trenta años!

¡Nin venti siquiera quieru!

¡Sobrenme con esos quince

que’i disti al burru y al perru!

Pa esnidime pe les rames

y pasame’l día enteru

brincando d’árbol en árbol

desde abaxo a la cimeru,

¡tan muy bien esos tres llustros!

¡Atiende, Señor, mio ruegu!”

Golvió Dios a sonreir

y golvió a decir: “¡D’acuerdu!” 

 

Y al fin apaez bizarru

el rey de la creación.

¡Por ciertu! Salú d’el barru

que con sus manes y amor

el Alfareru Divinu

fabricó el primer cacharru

al que dio vida el Señor

con un soplu soberanu.

¡Fue aquecha una gran chabor!

 

Puestu n’el mundu el paisanu

entamose la cuestión

de los años y la vida.

Y una vez más el Buen Dios

propúnxoi lo de los trenta

como a cualquier anterior.

“¡Nin hablar! ¡Que nun pue ser!

¡Un tiempu munchu mayor

faime falta pa vivir!

¡Ruégote, Gran Creaor,

que me permitas decir

lo que va ser mió llabor!

Toi casi recién casau,

con los mozacos pequenos.

To que frayar el costau

pa criar a los mios nenos.

Y trabayar esforzau

pues hay lletres a maniegos:

del autu, del abogau,

del pisín y del colexu.

Los impuestos del estau

y los del ayuntamientu.

En fin, que toi afogau

y metíu l’entreceyu

en un inmensu fregau.

Con esi tan pocu tiempu

¿cómo voi solucionalu?

¡Más años, Señor, te ruegu!

Infinitu en so bondá,

infinitu en so consuelu,

cató Dios la solución

y dioi al home más tiempu.  

 “Vas vivir los quince años

del burru, quince del perru,

y  tamién quince del monu,

que ningunu los quixieron”. 

 

Tien, pues, la vida del home

algu  propiu y algu ajenu.

Los trenta primeros años

son los d’él. Pero del restu

quince son años del burru:

trabayas como un negreru,

lluévente palos a manta

y hasta te escasea el piensu.

Los otros quince siguientes

son los que tien por el perru:

refunfuñes to les hores,

que si el llumbagu o el fégadu,

l’estómagu, l’entroyinzu,

los xuanetes y hasta el sesu

cimeru, porque’l d’abaxu

tien equis n’el intermediu

y ye capítulu aparte

d’aquesti tiempu perreru.

¡Ay los quince que nos queden!

¡Son del monu, compañeru!

Metíos en los sesenta,

jubilau y siendo güelu,

¿qué te queda por facer?

¡El monu a diestru y siniestru!

Que si vas a Benidorm,

que si enseñes el pelyeyu,

que si ya nun te da más

que falen d’estu o d’aquellu.

 

Y así pasamos la vida.

Trenta años son los nuestros.

Cuarenta y cinco un regalu

del monu, el burru y el perru.

Y al final tamos lo mesmu.

Pero siendo Dios tan güenu

va xuntanos algún día

a vivir xuntos n’el cielu.

Sin regatiar con los años

¡porque allí el tiempu ye eternu!

 

Dicho lo cual, que en absoluto me ofende que califiqueis de soberana tontería, vuelvo al motivo por el que nos reunimos hoy aquí: Este libro, “POECANCIONES DE AMOR”

De este libro os hablarán seguidamente Lalo, Pablo, Javier, Isidro y José Luis.

No os perdáis ni una J ni una tilde de lo que cada uno de ellos nos va a decir.

Os garantizo que serán palabras con enjundia, a la altura de las personas que las van a pronunciar. El autor del libro hablará también.

El goza del carisma de la poesía. Es autor de numerosas obras (Aquí traigo algunas) y tiene reservado un lugar de privilegio en el olimpo de los poetas.

En fin, es alguien que escribe cosas así:

“El día que se calle el amor habrá un terrible silencio. O acaso empiecen a oírse los tambores sordos del vacío, de la noche recurrente y repetida y ciega, de la jungla inabarcable, la soledad frente a Dios, la nada. Por fortuna, el amor es una savia que se renueva y, mezclada en el barro, siempre habrá una gota que resista los embates de los tiempos secos. Un lágrima, una risa, una mirada…Esas cosas nos salvarán de la química o la muerte”

Juan Manuel Díaz Álvarez

Discurso analítico de Pablo Gallego en la Presentación de POECANCIONES DE AMOR

Discurso analítico de Pablo Gallego en la Presentación de POECANCIONES DE AMOR

(Aproximación a un análisis del texto)

    La primera impresión que se percibe al comenzar la lectura del libro, tanto en el prólogo como en la nota preliminar, deja meridianamente clara la intención del libro: la plasmación de esos sentimientos comunes a jóvenes y mayores, mujeres y hombres, que están relacionados con los sentimientos amorosos de descubrimiento, inicio, estado y final del hecho amoroso.
    Otro aspecto importante para la comprensión y análisis del libro es su pretensión de ser soporte de posibles canciones musicales. Es esto especialmente importante para considerarlas dentro de una necesaria sencillez en la forma a fin de no atraer una excesiva atención sobre la letra.  Esta simplificación o adaptación se va a extender a todos los campos analizables: este libro tiene que plasmar sentimientos, casi siempre amorosos, que sean entendidos por un público muy amplio que pueda identificarse en sus vivencias con el autor.
    El autor del libro, Mariano, se coloca en una posición de trovador-juglar que nos pinta o describe vivencias para buscar nuestra identificación al modo que el juglar pretendía que el público lo hiciese con sus canciones y participase de ellas.
    La estructura del libro es muy próxima al lector con esas explicaciones introductorias en las que Mariano nos describe qué vivencia o recuerdo motivó el poema y cómo lo ha construido. En este sentido, y esclarecedor para entender el libro, hay que tener en cuenta su carácter de producto HÍBRIDO del libro entre poema y canción, es decir, POECANCIONES, poemas que pueden llegar a ser musicalizados. Por eso, todos los poemas son breves, a excepción de LA RESISTENCIA, pág. 93-95. En todos ellos, en la mayor parte, la estructura de cada poema guarda una disposición clara y comprensible para el lector: una pequeña descripción, una narración y un desenlace que cierra y remite a menudo al título en una clara estructura circular de cierre sencilla para el lector y, posiblemente, para el auditor.
    Aunque el libro está todo él escrito en una disposición poética, el autor no se ve obligado a seguir académicamente los dictados aplicables a una poesía rígida. Sólo le interesa de la poesía el ritmo, una cierta rima asonante, alternancia de versos según el desarrollo del poema. Eso sí, tiende siempre al verso de arte menor, más sencillo, y otros que recuerdan las formas más populares de los inicios de la literatura popular: villancicos, con los versos de vuelta, que le sirven para matizar sus vivencias. Ej. “UN DÍA CUALQUIERA”. Pág. 82. No obstante, el autor muestra su dominio de las estructuras métricas en algún poema. Baste el ejemplo de “ANDAR SIN RUMBO”, Pág. 85.
    Desde el punto de vista del uso de la lengua, el autor tiende al uso de sustantivos y sustantivaciones en tanto que son los portadores de la idea, de la vivencia, del concepto que quiere transmitir. Son la relación que establece con sus lectores. El tipo de sustantivos, casi siempre en su significación común, denotativa, aproxima el texto y, si emplea algunos con significados añadidos, son familiares al lector. Ej::”vereda, sendero, vida, “BÁJAME AL SUELO” (19). Pero no es muy utilizada la metáfora, porque, consecuente con su plan, el autor prefiere la sencillez al efectismo de la metáfora. Se vale del sustantivo como técnica descriptiva a modo de travelling cinematográfico para ambientar el poema: “las diez, un restaurante, un rincón del fondo, una balada,  … y nosotros” UNA NOCHE DE AMOR (26) o “ la cama, la extensión del salón, la luz escasa, el frío insoportable”. Hay una clara intención de contextualizar la obra con el empleo de términos como: IVA, Big Bang, Guardiola, “se cansen los relojes”, (Pillado por la obsesión, 42). El autor establece sus propias equivalencias significativas relacionadas con lo somático: OJO por “mundo entorno o “gato” o leña cargados del significado contextual fácil de entender.
    Es destacable el uso que hace de los pronombres, YO, TÚ, NOSOTROS, que se cargan de significado en cada poema al no tener un significado constante al modo del sustantivo y  que pueden ser sustituidos  por el yo, tú, nosotros de cada lector-auditor que se identifique con el hecho descrito. Estos pronombres y sus correspondientes posesivos son muy precisamente utilizados por el autor buscando la complicidad del lector: “
              tu boca para mi hambre
              tus ojos para mis sueños” “BÁJAME LA SUELO” (19)
    En el poema, la adjetivación es escasa y casi siempre especificativa del sustantivo, Como renuncia a la metáfora en el sustantivo, también lo hace con la pura ornamentación del adjetivo calificativo. Al autor le interesa la precisión, el concepto. Pero no le es desconocido este uso ornamental del adjetivo. En alguna introducción de poema vemos ejemplos como: “y tan bellas, y sentidas, y trastocadoras y hormigueantes y disparatadas (49)
    En cuanto al modo y cantidad con que emplea los verbos, hay que hacer notar de nuevo que la mayor parte de los poemas se sitúan en un pasado puntual y por eso es muy abundante el pretérito perfecto simple -o indefinido- que coloca la acción en un pasado cerrado, terminado: “terminaron, mantuvimos, acariciaron, recorrimos…” “AGUA ENAMORADA” (26). Los poemas describen vivencias y el modo en que las refleja es el indicativo o modo de la realidad, sólo sustituido en algún poema intencionadamente por el imperativo del diálogo y el TÜ, cuyo ejemplo más claro es “BAJAME AL SUELO”(19). El infinitivo es frecuentemente utilizado por su carácter de sustantivo verbal: “no tenerte es morir (MI VIDA CONTIGO, 48) y caminar y caminar” (QUIERO VOLVER A ESE MAR, 55). En general, suele emplear verbos simples. Pero, cuando decide emplear la perífrasis, lo hace con gran fuerza significativa: primero carga de significado el verbo con la perífrasis “AYER PUDE QUERERTE, pasado indefinido marcado con el “ayer”, HOY YA NO PUEDO”, presente marcado por “Hoy”. Nótese cómo ha dejado sólo el verbo auxiliar, pero cargado de la significación de la perífrasis. Está referido al poema YA NO VALE (21)
    Cuando se termina de leer el libro con alguna vuelta atrás para releer algún poema que recuerda otro anterior, da la sensación de que fuera la obra de un arquitecto que, a la vez o después que construye importantes edificios, se ha propuesto variar, hacer una obra distinta, que pueda ser querida por un gran público. Esta es POECANCIONES DE AMOR.
    Pero la técnica literaria tan atildada remite a un arquitecto que sabe construir otro tipo, otra variante  de poesía, profunda, de temas diversos, como “HOJAS LENTAS DE OTOÑO” o “TROZOS DE CAZUELA COMPARTIDA”, ya el título anuncia su profundidad lírica; o como “GOTAS DE HIELO”. Estos son ya poemas trazados sin la limitación física de las poecanciones y en ellos se aprecia no voy a decir que el sentimiento y las formas de un gran poeta, porque es amigo mío, pero sí la poesía de un poeta que siente y transmite y cuyo valor cada uno deberemos analizar.
Pablo Gallego

VIDEO PRESENTACION POECANCIONES DE AMOR

Y aquí os dejo hoy la peliculina que he montado con las imágenes que tomé durante el acto de presentación del libro.

De nuevo, reconociendo que no soy ningún Chema Sarmiento, ya quisiera yo, os pido disculpas por las deficiencias, desenfoques, movimientos, cortes, batería gastada, etc.

INTERVENCION DE ISIDRO CICERO

INTERVENCION DE ISIDRO CICERO

Palabras de Isidro en el acto de presentación de libro de Mariano Estrada POECANCIONES DE AMOR en la Virgen del Camino el pasado sábado día 14.

Leed la versión full text, la que Isidro hubiera hecho de haber contado con un tiempo ilimitado.

 


 

 

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

 

ISIDRO CICERO

 

Querido Estrada, felicidades por tu libro y enhorabuena por este poder de convocatoria: Hay aquí más de ochenta personas que hemos venido de muchas provincias diferentes para estar presentes en la presentación de este libro. Admirable.

Además de feliitarte, quiero empezar dándote las gracias por haberme distinguido como presentador de esta obra; lo digo sin ningún atisbo de falsa modestia, créeme, cualquiera de los que se sientan ahí, nuestros compañeros de formación, harían esta presentación tan bien o mejor que yo. Tener la oportunidad de hablar aquí, en vez de permanecer sentado en silencio como los demás, es un privilegio.

 

Queridos maestros, venerados maestros, a quienes tanto debo. Queridos compañeros, queridas compañeras de mis compañeros, en quienes he pensado de un modo especial a la hora de preparar esta intervención. De lo que voy  decir pocas cosas van a sorprenderles a ellos, pero sí posibememnte a vosotras.

Antes de meterme en harina y, porque me conozco, seguramente acabe desviándome del objeto principal de este acto, quiero insistir en que estoy aquí como pregonero de la obra de Estrada. Un presentador, ¿qué es sino un pregonero? ¿No servimos los presentadores para invitar a comprar un producto? Más directamente que así no puedo cumplir mi función: "Amigos y compañeros, si no lo habéis hecho ya, comprad el libro Poecanciones de amor, de Mariano Estrada. Es un producto de su mente y de su corazón, compradolo, porque alimentará los vuestros.  Comprad uno para vosotros y otro (u otros) para regalarlos a vuestros parientes y amigos". Estos son hoy en lenguaje llano, directo y alto mis "street vendor’s cries", mis chillidos de vendedor callejero. Lo hago con gusto. De niño en mi pueblo aparecía de vez en cuando otro zamorano que se llamaba Germán vendiendo alfarerías de barro de Pereruela. A mi me daba unas perras por ir por las puertas gritando: "¡Que llegó Germán el Cachaguero¡ Que salgáis a comprar antes de que se acaben las cazuelas". Eran unas cazuelas soberbias,  para hacer el bacalao, insuperables. Todavía hay en mi casa alguna. Pues bien, este producto que pregono hoy está hecho con el barro de Muelas de los Caballeros, y no está fabricado con las manos de ningún artesano, sino con la mente de un poeta. La mente, ese ordenador que llevamos incorporado, como ya decía Anaxágoras antes de Sócrates, ese ordenador con el que creamos destruimos y ordenamos todo: los pensamientos, los sentimientos, los dioses y los astros.

 

Estrada y yo estuvimos juntos aquí, en los primeros años de la década de los sesenta. Luego hubo entre los dos largos años de desconexión total, como de todos o casi todos los demás. Pero una noche, hará diez años aproximadamente, yo recibí por teléfono una llamada poco habitual. Al principio no se identificó, pero fue como me supuso una especie de descarga eléctrica. La manera de pronunciar, de vocalizar, de presentarse y de preguntar; por el timbre y el tono educadísimo de la voz, me pareció "uno de aquellos"  y no me equivoqué. Menos yo, que nunca conseguí pronunciar la erre como está mandado, allí todos adquirían junto a otras muchas destrezas y habilidades, una expresión tan atildada y correcta como si acabaran de salir directamente del foniatra. Observadlo y haced las comparaciones pertinentes y veréis que tengo razón, como habéis comprobado que la tengo también en el espinoso asunto del cardenillo. "¿A ti te dicen algo las palabras Virgen del Camino?" Me quedé sin responder un largo rato, primero porque las palabras esas me evocaban todo un mundo de sensaciones y, segundo, porque durante cuarenta años largos esas palabras habían dormido sepultadas y cubiertas de polvo en un rincón del alma al que nunca me atrevía a volver. "Sí, hombre, cómo no. Muchas cosas, demasiadas me dicen".  "Bueno, pues yo soy Estrada". "¡Hombre, Mariano Estrada Vázquez¡ ¡El Guso¡ De mi mismo curso; de Muelas de los Caballeros, Zamora¡ "   Empolvados en los rincones del olvido, de todos los de mi curso yo conservaba no sólo el nombre, también los dos apellidos, la provincia y el pueblo. En justa correspondencia, cada uno de ellos guardó -con más o menos simpatía- los míos.  "¿Y qué ha sido de ti todos estos años, amigo mío?" Cuando esta pregunta se le hace a un escritor, a un poeta, la respuesta son sus libros. Hoy continúa aquí, existencial y vital, la de Mariano Estrada.

 

Cuando hace tres o cuatro meses me invitaste a este acto, me diste sólo dos instrucciones: que hablara de lo que quisiera, pero que fuera breve. ¿Como cuánto de breve?, te pregunté.  Breve es un texto  de 200 palabras, lo que se usaba en la recensión de un estreno teatral para que saliera publicada en el periódico del día siguiente; breves siguen siendo las 1.200 palabras que puedes darle a tu reportaje de un dominical; breve incluso se puede considerar a ese ensayo que te encargaron sobre la ruina de los deshaucios que tenga 2000 palabras. Breve, si bien te fijas, acaba resultando la crónica en seis capítulos que dediqué una vez al prodigioso Santuario. La brevedad siempre es relativa. Yo trato siempre de ser breve, aunque me cuesta mucho conseguirlo. Si tengo la mitad de tiempo, digo la mitad de cosas, qué le vamos a hacer.

 

Por abreviar, centraré esta intervención en el hecho de que el autor haya querido presentar su obra, en su colegio y sus condiscípulos. También en el papel jugado en esta operación por el blog, nuestro blog ANTIGUOS ALUMNOS DOMINICOS VIRGEN DEL CAMINO LEON, el instrumento que puso fin a la desconexión y nos volvió familiares, a través del que volvimos a sabernos. Su título es todo un guión. Decir que somos "antiguos", es decir algo evidente, no hay más que vernos; decir que fuimos "alumnos" es sin duda decir una verdad, pero nos deja insatisfechos Presentarnos como alumnos nos homologa; políticamente es un término neutro e impecable, pero no es bastante. También son alumnos los del Instituto Padre Isla y los de la UNED. Nosotros éramos mucho más que alumnos, ¿pero qué? También nos homologa decir que fuimos a los "Dominicos", pero lo sustantivo sería diferenciar la implicación de los dominicos en nuestra vida y de nuestra vida en los dominicos. Cuánto hemos callado, cuánto hemos disimulado en los tiempos de silencio, sobre esas interacciones. ¿Por qué? Nosotros podríamos haber hablado de los dominicos, muy bien y también muy mal . Luego viene Virgen del Camino. Ya he dicho que "Virgen del Camino" son las tres  palabras que evocó Estrada en nuestro particular reencuentro telefónico, me conmovieron cuando me preguntó si significaban algo para mí. "¿Algo? y aún algos", contestó una vez Sancho a su Don Quijote. Finalmente, León. La ciudad a la que tanto quiero, de la que tanto he aprendido y de la que tanto quisiera seguir aprehendiendo...

 

Acabé limitándome a estas dos preguntas: ¿De qué trata el libro de Estrada? Del amor. ¿Y qué aprendimos en este colegio del amor? Responder a estas preguntas, enseguida me di cuenta, me exigiría honestidad, sinceridad, honradez y toda la profundidad de que fuera capaz. El auditorio se lo merece y es lo que espera. Era "El amor en los tiempos del cólera", eso fue lo primero que se me ocurrió. Aquí, en estos amplios espacios, nunca pasaba nada importante ni íntimo. La vida estaba aquí completamente ordenada; todo era pulcro, rectilíneo y simétrico. Ahora bien, desde que me jubilé dedico mucho tiempo a la huerta y al jardín y muchas veces tengo que ocuparme de las raíces que se esconden en la tierra bajo la superficie donde brota la yerba. Lo que hay debajo, cuando hurgas y escavas es un mundo complejo y oscuro. Las raíces se extienden, se retuercen, luchan sordas unas con otras disputándose los nutrientes en competencia feroz; a veces se arraciman y se simbiotizan. Algunas viven literalmente de otras, las más potentes lanzan sus tentáculos a través del terreno de forma invasiva, ya no hace falta que me expliquen lo que es metástasis. El mundo subterráneo es un mundo atroz. Nadie lo diría. Pues bien, viendo aquellas filas ordenaditas, aquellos ademanes modosos, aquellas palabras tan educadas, aquellos atuendos complementados por corbatitas de color discreto, aquellas distancias frías y correctas, aquellas modulaciones perfectas en el silabeo, nadie diría que debajo había una activa vida subterránea, con tortuosos retorcimientos.

 

Estrada: El mismo año en el que tú y yo entramos a formar parte de esta institución (1960), un joven llamado Erving procedente del país al que Julio Correas suele llevar durante los veranos a los estudiantes de inglés, explicaba en un par de libros lo que había vivido en el psiquiátrico de Santa Isabel, a donde habia entrado unos años antes camuflándose como ayudante del monitor de gimnasia. Observando y participando, había descubierto que se había roto y estaba trastocada la vida normal, el orden básico de la sociedad para aquellos internos. Si en la sociedad normal la gente se aloja en un hogar, estudia en una escuela, trabaja en un taller, juega al futbol en un complejo, va a misa a una iglesia, va al baile a una discoteca con la pareja, coge un autobús para ir al cine, queda con los amigos en el restautante del kilómetro 15, moviendose durante el día por lugares distintos y con grupos de gente distinta, en Santa Isabel los internos estaban todo el día juntos, se levantaban y se acostaban a la misma hora, todas las cosas las hacen juntos y en el mismo lugar, en presencia de una multitud de personas iguales. Todos hacían lo mismo en cada momento, todos recibían un trato uniforme. Los internos de todas partes solo hacen las cosas que están estrictamente programadas por la superioridad, la 1 lleva a la 2 y esta empalma con la 3 y así sucesivamente desde el alba hasta la hora de acostarse. Un grupo de personal estaba encargado de hacer cumplir las normas, de controlar la información, de imponer la disciplina, de impedir el contacto con el exterior, de censurar la correspondencia, de minimizar la posesión de cosas propias, de evitar la intimidad.

 

"Instituciones totales" llamó Erving Goffman a este tipo de establecimientos en el que incluyó a los siquiatricos, los acuartelamientos militares, las prisiones, los monasterios, los seminarios, los orfanatos, los buques mercantes que pasaban meses en alta mar. Son lugares de residencia o trabajo, donde un gran número de individuos en igual situación, aislados de la sociedad por un periodo apreciable de tiempo, comparten en su encierro una rutina diaria, administrada formalmente. Cada una de estas instituciones tenían un objetivo distinto, pero todas ellos conseguían despersonalizar al individuo,dejarlo reducido a un número que respondiera obediente a lo que se esperaba de él y sólo a lo que se esperaba de él. Cuando el individuo tenía la tentación de huir de la institución total, temblaba de inseguridad y de terror preguntándose si él sería capaz de afrontar una vida propia fuera de aquellas filas y de aquella meticulosa organización de la vida donde todo se le daba hecho.

 

Lo primero que hacía la institución total era desposeer al individuo del nombre propio que traía, ha sido de intencionado referirme a ti como Estrada, que es como siempre te conocimos, olvidando hasta tú mismo que en Muelas te llamaban Marito, y sabiendo que hoy todos te conocemos como Mariano. Es más profunda de lo que parece la repetida frase de Trapiello, aquello de Cícero para mí. Juan Manuel Díaz Álvarez jamás volvió a escuchar aquí el Xuanín de San Feliz de la Pola. Pero era peor en las prisiones, donde al individuo se le llama un número. Me imagino a mi mismo llamándome el "225" que llevaba bordado en los calcetines.

 

Frente a los internos, estaba el grupo de personal encargado de que se cumpliera la finalidad para la que la institución había sido creada. En nuestro caso, para hacernos de acero los cuerpos y para hacernos de oro las almas, como decía un conocido verso antiguo. Se creía que cada uno de nosotros había recibido un don misterioso (la vocación sacerdotal y dominicana, que implicaba una vida de castidad, obediencia, pobreza y elocuencia para predicar), un don tan elevado que sólo podríamos merecer a base de disciplina, renuncias y sacrificios. Ya que no habíamos podido ser preservados del pecado antes de nacer, había que empezar a  ser inmaculados cuanto antes. Y a base de formación para ese ideal. Había que aprender muchas cosas, sabíamos infinidad de cosas, yo mismo hoy, sin haber ido a misa, me sé el introito del día, en castellano, en latín y en gregoriano: Nos autem gloriari oportet... Sabemos muchísimas cosas de utilidad similar, aunque de matemáticas aprendimos menos, a pesar del monumental tratado de geometría plana que edificó para nosotros el padre Coello, a pesar del desvelo y la iniciativa de Box, que siempre se esforzó en ir él mismo y en llevarnos con él mucho más allá de lo establecido.

 

¿Y del amor? ¿Que aprendimos aquí del amor? ¿Como vivimos aquí el amor en aquellos tiempos del cólera?  Yo diría que el objetivo específico de esta institución total era evitarnos a nosotros las ocasiones de amor. Hacernos de acero los cuerpos era pasar por piscinas heladas y correr kilómetros sobre la escarcha al amanecer, pero sobre todo eliminar de nuestro horizonte vital toda la ternura. ¡Fuera blandenguerías¡, nos exigían. Acero y oro, oro y acero. Como si no estuvieramos hechos de carne trémula, como si no fueramos cada uno de nosotros un manojo de nervios con terminales sensitivas, ansiosas por la caricia. Mariano, conmueve hasta las lágrimas el relato de uno de los nuestros contando el grito casi biológico ("¡Yo, yo¡") que dio al escuchar aquella "poecanción":

 

"¿Y quién a los quince años no dejó su cuerpo abrazar?"

 

Conmueve vernos abrazarnos y besarnos ahora en los encuentros y llamarnos unos a otros queridos, cosas impensables en los tiempos del cólera. En los tiempos del cólera, blandenguerías, las menos. Carantoñas, ni de lejos. Las niñas estaban en la estratosfera como si fueran entes de ficción. Sabíamos que existían, pero no allí, no cerca. Como aquel maestro de la antigua escuela que explicando el sistema de moneda vigente, decía que había billetes de varios valores: de una peseta, de 25, de 50, de 100 y de 500. "Y también creo que existen billetes de 1.000, lo he oído comentar, no me hagáis caso".

 

¿Pero había amor en el internado? Se cantaban sublimes canciones de amor místico, que parecían de sexo procaz. "Te amaré hasta el final", decía en latín la más bella de todas, "mientras me traspasas con tu dardo de amor". "¡Atraviésame!, atraviésame, Jesús, mi Jesús querido"... Sí. el amor estaba presente, pero en forma sublimada.  Se potenciaba el amor a Dios, a la Virgen Santísima y a nuestro padre Santo Domingo, mis-queridos-apostólicos. A entes sin cuerpo. Pero  el clásico había dicho:

 

"Mira que la dolencia de amor que no se cura

sino con la presencia y la figura".

 

En la institución total del encierro, presencias y figuras las de los otros adolescentes todo el día yuxtapuestos. Pero estas dolencias sólo las sabía el confesor, que algunas confesiones sí se hacían de verdad. Estas dolencias tomaban formas silenciosas, calladas, ocultas y platónicas ya que el Noli me tangere era el mandamiento más importantes de todos. Si había amor, este era callado.

Pero tú lo has dicho, Mariano: "El día que se calle el amor habrá un terrible silencio".  Lo había. "Por fortuna, el amor es una savia que se renueva y, mezclada con el barro, siempre habrá una gota que resista los embates de los tiempos secos. Una lágrima, una sonrisa, una mirada. Estas cosas nos salvarán de la muerte", escribiste tú en "El silencio está en las rosas". Quizá estas cosas nos salvaron, sí.

 

Alguno dirá que éramos demasiado pequeños para estas dolencias. Sin embargo, en la Liturgia de las Horas encontramos estos versos:

 

"Eres niño y has amor.

Qué farás cuando mayor?"

 

No te digo España, porque entonces el país se asemejaba mucho a un internado, pero en otros países el amor se consideraba necesario. "Sin amor, no hay salud", leían los chicos y las chicas americanos por aquellos años por ejemplo en los libros de la beat generation, contemporánea todavía de nuestro internamiento. "Lo único verdaderamente importante es el amor", decía Jack Kerouac, sin ir más lejos, exponiendo la necesidad del orgasmo y de los reflejos del orgasmo. "Sin un amor sexual normal y sin orgasmo, no hay salud", leemos por ejemplo ahora en "Los subterráneos", una obra crucial, que los jóvenes americanos leían mientras nosotros nos aventurábamos en Martín Vigil.

 

Termino ya, queridos compañeros, agradeciendo vuestra paciencia, con esta pregunta: Después de todo lo dicho ¿no resulta un poco masoquista, un tanto síndrome de Estocolmo este  cuelgue que tenemos con el lugar de nuestro encierro juvenil? ¿Tiene sentido venir a presentar aquí un libro de poemas de amor? ¿No será más bien un ajuste de cuentas, una especie de ajusticimiento poético?

 

En realidad, como empecé diciendo, este producto que he pregonado es un valioso producto de la mente, del Nous. Es el arte de un poeta.

 

Un poeta. Como dijo Pessoa,

 

El poeta es un fingidor,

finge tan continuamente

que hasta finge que es dolor

el dolor que de verdad siente.

 

Lo que es lo mismo, y con esto acabo:

 

Mariano es un fingidor

finge tan perfectamente

que hasta finge que es amor

el amor que de hecho siente.

 

Por eso es un poeta, un escritor, un artista, aparte de un amigo desde los tiempos del cólera.

 

ISIDRO CICERO

 

 

 

 .

 

 

 

 

DISCURSO DE LALO F. MAYO, EL AUSENTE

DISCURSO DE LALO F. MAYO, EL AUSENTE

Y estas son las palabras del gran Lalo. F. Mayo, editor de POECANCIONES DE AMOR, que debía de habernos dirigido en persona de no haber sido por una maldita indigestión alimentaria (lo cierto es que le atacó un berberecho venenoso) que le impidió presentar su espléndida figura junto a su Rosa en la Virgen del Camino.

Y yo tuve el honor de leerlas.

 


 

 

Presentación de Poecanciones: Discurso de Lalo F. Mayo, el ausente
Doy por sabido todo lo que rodeó la reciente presentación del último libro de Mariano Estrada, "Poecanciones de amor" en la tarde-noche el sábado 14 de septiembre en La Virgen del Camino (León). Solo debo añadir que yo debiera haber estado allí, pero un mal berberecho se cruzó ante mis deseos/obligaciones y me impidió estar presente en un acto en el que llevaba varias semanas trabajando.
Algo del último libro de Mariano (en realidad, de los últimos libros) es también mío. Con su permiso, el del autor, he cogido sus poemas y les he dado forma física en cuatro libros, de ellos tres ya impresos y el cuarto pendiente de enviar a la imprenta en cuanto llegue la orden.
Para quienes no me conozcan he de decir que mi último trabajo ha sido, durante 35 años, el de editar textos de otros cada día en un periódico; entre otras labores editoriales, porque en un periódico hay mucho para hacer. Así que movido por la inercia laboral y pese a que ahora disfruto de esa que dicen dulce laxitud de la prejubilación, no me puedo estar quieto y casi obligué a Mariano a que me dejara jugar con sus poemas. 
A Mariano le encantó mi juego y aquí me tienen, en los créditos de cuatro de sus libros (mancheta, decimos en los periódicos) tras unas larguísimas jornadas de disfrute por amor al noble, viejo (y ahora en crisis) arte de la tipografía y el diseño gráfico.
Con todo lo dicho anteriormente a nadie se le ocultará mi decepción cuando el sábado por la mañana debía ponerme en marcha para bajar a León (desde Galicia se baja) pero mi estado físico, intensa y por fortuna temporalmente deteriorado, me lo impidió.
Yo había meditado ya mi intervención en la presentación de las "Poecanciones de amor" y la pensaba escribir entre el jueves y el viernes. El jueves preparé el primer folio y la continuación estaba prevista para el viernes, pero ya no pudo ser. Así que el texto pasó esta jornada inconcluso y fue el mismo sábado por la mañana, para que pudiera estar presente a las siete y media de la tarde en La Virgen, cuando le tuve que dar el final apresurado que se adivina tras la frase: "Y eso de editar es lo que he seguido haciendo en los últimos 36 años."
                              
Tras enviar el texto por el inmediato correo electrónico, los dos folios estaban sobre la mesa presidencial y al lado de la etiqueta con mi nombre a la hora prevista. Solo faltaba el lector previsto. Pero, también por sorpresa, apareció Josemari Cortés, nuestro querido furriel, ese ser querido que da sentido a ese blog a punto de marcar los dos millones de entradas que confirma cada día lo que dijo otro poeta, Rilke: "La patria del hombre es la infancia". Su voz dio cuerpo al texto y así, finalmente, algo de mi sí pudo acudir a ese acto que, Mariano lo sabe, era mucho más que la presentación de un libro ante casi un centenar de "patriotas".
Por eso lo mucho que yo podría decir sobre la edición de textos de otros deberá quedar para otra ocasión. Por suerte, Mariano Estrada tiene muchos más libros pendientes y yo ganas de editárselos.
Esto fue lo que les quise decir:

No vengo hoy aquí a hablar de mi libro

Ni siquiera del de Mariano. 

De los de Mariano, que ya veis que son dos y aún queda otro, de momento oculto en el disco duro de mi ordenador pero ya en línea de salida. Y en el disco duro de Mariano aún quedan muchos más.

Pues eso. Que no hablaré de mi/nuestro libro, sino de todos los libros.

Como sabéis, escribir es muy fácil. 

Especialmente para nosotros, que tuvimos la educación que tuvimos, hace hoy medio siglo y más, precisamente en este mismo sitio. Aunque creo recordar que entonces las sillas no estaban forradas.

Más que Orden de Predicadores, debería haber sido Orden de escribidores, calificativo este que se lo apropiaron después los jesuitas. A la callada, claro.

Aunque viendo el poder que ahora tienen los que solo hablan, por encima de los que escriben, habrá que admitir que Domingo de Guzmán ya pensaba en cómo serían las cosas por el siglo XXI.


Decía yo que escribir es fácil.

Y escribir poesía, más fácil aún. 

Sí. Porque escribir un reportaje para un periódico, pongo por caso, es más comprometido. 

Su autor se la juega en cada frase ante a el lector crítico, que por fortuna para los malos reporteros no abundan, por cierto.

Pero el poeta no. El poeta lo tiene más fácil porque solo necesita sentir emociones y emocionar al expresarlas. Pero nadie le pide cuentas de sus afirmaciones.

Lo leen o no. Lo compran o no. 

Más bien no, hay que reconocerlo. Aunque eso ya no es culpa del poeta ni, mucho menos, de nuestro Mariano, que cada poco tiempo lleva alguno de sus libros a las librerías. Y a veces dos al tiempo.

Sigo manteniendo que escribir es fácil. Ah¡, pero hacerlo bien ya no lo es. 

Y esa es la cuestión. El “quid”, que diría el Pa Tascón. 

En el caso que hoy nos reúne, la mencionada cuestión, el quid tasconiano, está fuera de toda duda, aunque lejos de mí la intención de disfrazarme de crítico, algo a lo que nunca me atreví.


Pero iba yo a otra cosa. 

Pongamos que se escribe fácil y, además, que se escribe bien. Ahora solo falta que, para que te puedan leer, alguien te edite lo escrito.

Y ahí es donde está lo difícil. 

Mucho podría hablar yo de la edición de los textos de otros, que lo empecé a hacer en el año 1966, cuando el Pa Naranjo, a la sazón subdirector de la Escuela Menor con el Pa Huarte, me encargó la dirección de aquel periódico mural aperiódico que se llamó Pantalla. 

Y eso de editar es lo que he seguido haciendo en los últimos 36 años.

Así que quede bien claro que sobre la edición de los textos de otros, como los que hoy Mariano nos ha traído, podría yo estar hablando rato largo.

Pero por no alargar este acto lo voy a dejar para cuando presentemos el tercer libro de la Colección El Tomillar, que se llamará El álbum de las fotos.  Y que será, lo habéis adivinado, un álbum de fotos. De las nuestras, un millar de imágenes de los años sesenta, cuando nuestra vida todavía era  en blanco y negro, como ese hábito tan próximo al que tan bien cantó el Pa Guervós.

Salud a todos.

Lalo F. Mayo

 

Un servidor leyendo los folios de Lalo.

MOMENTICOS O PITXORRADICAS DEL ENCUENTRO DE POEMAS DE AMOR DE MARIANO ESTRADA.

MOMENTICOS O PITXORRADICAS  DEL ENCUENTRO DE POEMAS DE AMOR DE MARIANO ESTRADA.

Primer momentico o primera pitxorradica que nos escribe el querido Javier Cirauqui.
  

MOMENTICO O PITXORRADICA PRIMERA.

 
Desde Villava y Burlada,
desde Pamplona a León,
cuatro pasajeros vamos
con una misma intención:
Asistir en estos días
a dos acontecimientos.
El nacimiento de un libro,
MARIANO ESTRADA, EL MAESTRO,
y cinco figuras más
nos presentan el evento.
 
Y también el funeral
del Arquitecto FRAY CURRO,
COELLO DE PORTUGAL,
constructor del Santuario,
contenedor de un altar.
Significado ecuménico,
y rotunda obra total.
 
El Padre DOMINGO ITURGAIZ,
el de los recios mosaicos,
el de las vivas vidrieras,
que adornan el Santuario
y el Colegio de la Virgen
del Camino de León.
Su primo, también Domigo,
conduce con maestría,
y hasta el Colegio nos guía,
y casi sin darnos cuenta,
en frente la portería,
estanque de rojos peces,
nenufares y araucaria,
aparcamos los dos primos,
Cirauqui y el Oscarín.
 
Por un lado está el mosaico,
de la Virgen, azulado,
entrada Escuela Mayor,
y en frente, en la portería,
unos angeles flautistas,
que tocan que es un primor,
y según nos informaron
cambiaron de posición.
Y entre estos edificios
ventanas del comedor,
donde yantaron alumnos
de la Escuela Superior.
 
Entre varios frailes más,
capítulo provincial,
hace poco celebrado,
nos recibe el Padre Iturbe,
con entusiasmo infantil,
que a los ocheinta y cinco años,
lo vemos como un chaval,
como diría Medarde,
se encuentra como un mocé.
(Javier me dice, que os diga,
que ya se encuentra muy bien,
muchos recuerdos os manda
de su parte y de Isabel.)
Entre efusivos abrazos,
saludos y parabienes,
vamos recordando tiempos
de Villava y de la Virgen,
de aquellos años pasados
en esta Congregación,
de los Padres Dominicos
de la Virgen del Camino,
Paramera de León.
 
A la Casa de Ejercicios,
hoy de espiritualidad,
a continuación entramos
por dos noches pecnotar.
Reunión fraternidades,
varios sitios y lugares,
encontramos al entrar.
Por supuesto que pagamos,
y una monja dominica,
para que no quede duda
un recibico nos da.
Ciento catorce Cirauqui,
en la ciento quince Iturgaiz,
y en la ciento dieciseis,
el nominado Oscarín,
que de estatura me pasa
bastante más que un pelín.
 
En el patio de la Casa,
de la Casa de Ejercicios,
nos recibe el gran Bañugues,
en una silla sentado,
y registra nuestra entrada,
con Quique Muñiz al lado,
el Trapi y Andrés Cortés,
el Julito y Carlos Tejo,
y algunos más olvidados.
Os prometo que si a alguno
de vosotros no he citado
en estos tres momenticos,
me lo diga y yo lo pongo
y a estas pitxorradicas,
dos o tres versos añado.
Van llegando otros alumnos,
Martín, Heredia y Barrado,
y uno que me he olvidado
con gafas y pelo blanco.
Dos Tascones, uno Sierra,
Manolón, Marta y mujer.
Orden y el Abad mitrado,
el Froilán y el Ezequiel.
Joaquín Ros con su gran máquina,
para hacernos las "afotos"
con tripode y "to" el monario.
Lourdes, Javivi aparecen
con aparato más largo
para competir con "Ximo",
quizás esté equivocado,
no las he medido entrambos,
para competir con otros,
en ginkana fotográfica,
por todos los recovecos
del Colegio y Santuario,
ágapes,  presentaciones,
los poemas, las canciones,
crecidos niños del coro,,
el director, la cantante
y acontecimientos varios.
 
A las siete se celebra
el funeral de Fray Curro.
todos los antes citados
y algún agregado más
hasta allá nos acercamos.
Familia, frailes y obispos,
presiden celebración.
Queremos subir al coro
y la puerta está cerrada.
pero al rato  nos la abren
y de arriba se divisa.
la polícroma vidriera
en su total esplendor.
El órgano con sus tubos,
pero con fraile cambiado,
distinto del PADRE URIA,
que recuerda mi retina.
Joven de cuidada barba
tocando está el instrumento,
por su porte casi un niño.
Desde arriba el Santuario,
más pequeño y luminoso
se me aparece a la vista,
apoteosis barroco
y una imagen de dolor.
Transcurre la ceremonia,
con loas al Padre Curro,
el Padre Hermelindo narra,
en un corto panegírico,
la vida del dominico,
que ha dedicado su vida
a servir a Jesucristo,
por medio la Arquitectura.
Durante la ceremonia,
seis niños de corta edad,
uniforme de Colegio,
familia del Padre Curro,
nos deleitan con sus gracias,
travesuras y demás.
Uno rubio, el más pequeño.
llora desconsolado
cuando su padre se pierde
por la pared devorado,
moderno confesionario,
y pegando en la madera
le llama desconsolado.
 
Como colofón final
se canta el himno a la Virgen,
en el novenario estamos,
pero no el de Don Joaquín,
el antiguo y popular,
la coronación canónia,
del mil novecientos treinta
que suena muy oficial.
Para que nada faltara,
alumnos allí presentes,
Adios Madre de mi vida,
le cantamos como siempre,
su sola interpretación
pone los pelos de punta
se dispara la emoción
y se caldea el ambiente.
A la salida otra vez
nos saludamos la gente,
Padre Iturbe, Jose Antonio,
un tal Juan Ramón Gütierrez,
que es de cursos inferiores,
Padre Gonzalez Lorente,
que dicen que es de mi curso,
y entró en la Orden después.
Y hasta  la mano me dio
un señor muy trajeado,
que a mi me lo presentaron,
como Alcalde de León.
 
Acabado el funeral,
todos los ya presentes,
quedamos para cenar,,
todos juntos en unión.
Iturgaiz y Ximo Ros,
Oscar y el Cirauquín,
tras de risueña matrícula,
terminada en je, je, je,
de Andrés García Trapiello,
vamos rumbo de León,
a cenar en La taurina,
cual demanda la afición.
Quedamos para las diez,
y antes nos llevan primero,
a los Bigotes del Conde,
o quizás los del Marqués.
En la terraza apacible,
los del Grupo León,
con sus mujeres, esposas,
amigas o compañeras,
nos invitan a una ronda ,
de pintxos y de bebidas,
charlamos y conversamos,
tranquilos y sosegados.
Qué noche tan apacible,
qué luna tan encendida,
qué conversación tan grata,
tan serena y distendida.
Para acabar la faena
nos fuimos a La Taurina,
todos los compañeros  
y las nueve compañeras,
que adornan la comitiva.
No quiero citar los nombres,
porque no me los sabría,
ni de quienes son pareja,
seguro la liaría.
En animada tertulia,
de amistad que no taurina,
dimos cuenta con agrado,
al chorizo y la cecina,
mejillones con laurel
champiñones y pimientos,
chuletas y pastelillos,
todo ello bien regado,
con vino prieto picudo,
cerveza y licores varios.
Fluyó la conversación
y todos nos animamos
y como siempre cantamos,
todo nuestro repertorio.
Caminaba el Conde Olinos,
mañanitas de San Juan...
porque el mio Xuan ye,
tan burru que nolo hay más...
Ya no va la Xinda
a por agua a la fuente,
ya no va la  Xinda ,
ya no se divierte...
Boga Boga, marinela
y hasta el Himno de León,
con entusiasmo y de pie,
y Adios Madre de mi vida
al terminar la función.
 
A la una o a los dos,
tras los abrazos y besos,
como dice la canción,
perdidos al amanecer
nos encontró la luna,
unas veces cara Astorga,
en otras cara Trobajo
o de vuelta hacia León.
Por fín Camino encontramos
y con música de Fiestas,
La Virgen nos recibió,
hasta de unos tulipanes ´
lágrimas  caían, de amor.
 
 
 
Como siempre me he alargado,
espero, a pesar de todo,
el no haberos aburrido,
ni el haberos molestado.
mañana, día catorce,
es el día señalado,
POE CANCIONES DE AMOR,
por fin será´presentado.
Buenas noches, y que durmais
con un sueño relajado.
Hasta mañana... muy quedo...
me despido emocionado....
 
Con todo mi cariño me despido de todos vosostros hasta mañana, en el próximo momentico o pitxorradica.

Javier.
 
 .
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

INTERVENCION DE JAVIVI

INTERVENCION DE JAVIVI

Intervención de JAVIVI en la presentación del libro POECANCIONES DE AMOR de Mariano Estrada el pasado día 14.

Por cierto, en Enlaces POECANCIONES EN LA VIRGEN DEL CAMINO 14-9-2013 os dirijo al ÁLBUM DE JAVIVI con sus fotografías.


 

(Advertencia: el texto que sigue estaba destinado a ser leído en la presentación del libro de Mariano Estrada, el sábado 14 de septiembre, en lo que es actualmente el viejo Salón de Estudios de la Escuela Menor, ante el Provincial de los Dominicos, la Comunidad de Frailes de la Virgen del Camino y los más de ochenta antiguosalumnos, sus "santas", hijos y amigos que asistimos a acto tan entrañable. Escrito de puño y letra, como en los tiempos del cuplé, porque tengo el ordenador hospitalizado. Pero hice caso a la suave ironía de Ximo (Joaquín López-Malla Ros) y me limité a una intervención espontánea, realmente breve y muy crítica con Juan Manuel, adulador en demasía de los otros intervinientes en detrimento de su propia valía, al que osé comparar con otro Mariano, el Presidente del Gobierno de la Nación, mentiroso e incumplidor respecto al programa electoral con el que se presentó a las últimas elecciones. Dirigí el aplauso, obviamente, a Mariano, quien, frente a quienes nos acojonan con la matraca de la crisis, se crece como un león y publica libros a pares. Mientras nosotros celebrábamos el homenaje,  la Virgen del Camino estaba en fiestas y las uvas acababan de madurar en los viñedos. Como siempre.)

                                  *   *   *   *   *   *

Josemari Cortés colgó en el blog el elenco de quienes esta tarde vamos a jalear a Mariano Estrada a propósito de la edición de "Poecanciones de amor".

En el cartel, cada "espada" aparecemos convertidos en billetes de la antigua peseta, gracias al "photoshop" de Justino Blanco Villacé, quien superpuso mi careto a la efigie del Marqués de Santa Cruz, rostro de aires quijotescos que emitió la Fabrica de Moneda y Timbre en 1953, acaso el año que Marito Estrada iniciaba andadura en la escuela de Muelas, en Zamora.

Así que quedé mosca. Comprobad por qué: Isidro  "vale" mil pesetas; Pablo, cincuenta y Juan Manuel, veinticinco. Como Mariano. Id a ver el cartel. Me entenderéis, espero. Valgo -lo peor es que igual es cierto- 0,16 céntimos de euro. Una nadería. No sirvo ya ni para una pipa de Facundo.

Al pie, Josemari escribió "apoderao". Sin siquiera la señorial y culta "d" del participio.Si el valor facial del billete habla del poder del personaje, de la conveniencia de ser uno de la partida, convendréis conmigo en que, a lo sumo, hubiera podido ser "sobrero" en el cartel. Manso en una tarde de toros bravos. Que si apoderado es quien tiene poderes o maestría, soy ya jubilado y estoy reñido con el poder desde siempre. Ni en  mi casa me dan valor.

Así que dejo claro que si acepté estar aquí ahora es única y exclusivamente por la vieja amistad,intensa y renovada, que me une a Marito por encima del tiempo y las distancias. Y a todos vosotros, reprimiendo mi natural vergonzoso, con quienes correteé por estos pasillos, con quienes estudié en este mismo espacio o vendimié las viñas de alrededor durante bastantes septiembres, "atropando la menudencia".

Juan Manuel, nuestro presentador, cuando se desmelena hasta hacernos lanzar la carcajada, dice que tiene un amigo que fue "apostólico". De su curso, del curso de Mariano. El que hacía primero de bachiller en 1960. Del mismo curso del que estais hoy aquí una nutrida representación: Ximo López Ros, Seque Martín, los Andreses(Cortés y Trapiello), Pablo Gallego, José Luis Fernández, Javier de Pablos, Maxi Arranz, Gerardo Barrado, Daniel Orden, Leónidas Salvador, Fernando Fernández.. Con retranca, afirma Manolón que ese amigo, vuestro compañero, trabaja donde otros nos divertimos  

Es ginecólogo. Camilo su nombre, bien lo recordáis.

Veo cierto paralelismo entre Marito y Camilín. Desde hace cuarenta años, Mariano trabaja y se divierte en el mismo lugar. ¡En Villajoyosa, mal pensados!.Con Rosa siempre de compañera y estrella principal de su poesía. Frente al mar y al Monteboli, disfrutando de la luz y la naturaleza. De los hijos y la nieta. De flora y fauna...

Me ha pedido el autor de "Poecanciones" que aquí y ahora ponga la Historia al servicio de la Poesía. Vano intento. Me conformo con pergeñar algunos rasgos del escenario donde se ha movido y se mueve Mariano. Unos retazos biográficos de la historia total que alguien hará un día de Mariano, el poeta.  Aquel muchacho que llegó un día del lejano 1960 a aquel colegio que se tragó la trampa, en acertada expresión de Isidro Cicero. 

Si entre mis cualidades figurase la austeridad literaria que le honra a Pedro Sánchez, nuestro Ppedro, aquel director del colegio hace medio siglo y prior hoy por mérito propio del blog de Josemari, diría con voz pausada y grave, casi como si fuera aquel Jesús que él personificaba en la representación de la Pasión de Semana Santa:

-"Mariano Estrada era un chiquillo pequeñajo, pecosillo y revoltoso que vino a la Virgen del Camino en 1960". (Fin de la cita)


Redondeo yo. En realidad, no ha crecido mucho más Mariano el resto de los años. Se le han escondido las pecas en el fondo de su alma de gigante y le creció la pasión por la poesía, la música y el fútbol. La edad le prohibió seguir la práctica activa del fútbol cuando se hizo sexagenario. En la Coral Tak, de Madrid, cantó con José Luis Zamanillo, aquel solista que ha vuelto hoy a León para dirigir un coro de antiguos tiples de aquella escolanía tan fantástica, desde que se encontraron a fines de los felices sesenta, alejados ya de la cosmovisión que representó aquel colegio, seminario de frailes dominicos, donde compartieron filas, silencios y estudios.

Mariano tiene escrito: "vivo de la arquitectura pero bebo de la poesía". Era un juego de palabras con el que quería dar a entender una de las dualidades de su vida. Curiosa dualidad, ya que él es abstemio. Y está jubilado por la edad. Así que la adecuación de la frase anterior pudiera ser así: Mariano vive y bebe de la poesía porque él es poesía y vive para la poesía. Trabaja y se divierte engarzando palabras, levantando poemas, planeando libros. En los blogs que alimenta no se muerde la lengua ante los desalmados ni ante el "sursum corda".

¿Hay o no hay paralelismos entre la anécdota que relata Xuan Manuel Díaz, nuestro Manolón, a propósito de Camilín y el "mono" que tiene Mariano por la poesía, por el amor y la belleza?

Vosotros diréis.  En mi ánimo estuvo pintar un escenario para comprender algunas claves del personaje. De Mariano Estrada, a quien doy públicamente mi aplauso porque en tiempos de crisis se crece y edita libros de poesía.

JAVIVI

LOS CHICOS DEL CORO

Os dejo el vídeo del concierto de LOS CHICOS DEL CORO posterior a la presentación del libro POECANCIONES DE AMOR de Mariano Estrada.

Las imágenes están grabadas por mi santa Isabel a través del teléfono móvil.

Por lo que debéis disculpar todas las inperfecciones que con seguridad observaréis.

No obstante, me parece que es un buen recuerdo que nos quedará a todos los que tuvimos la fortuna de asistir y participar.

Quiero destacar que, entre todos nosotros, se encontraba el P. Domingo Iturgáiz, autor del magnífico mosaico que nos asombraba cuando éramos niños y nos maravilla ya un poco mayores.

Eran las nueve de la noche del día 14 de septiembre en la capilla de la Escuela Menor.

Que lo disfrutéis, como yo preparándolo.

LOS ZAPATOS DE EUGENIO

LOS ZAPATOS DE EUGENIO

Un lujo el poder leer los recuerdos que nos escribe y describe nuestro querido Eugenio. Hoy merece la portada del blog.

El agua del grifo salía fría como el carámbano, pero aún así me lavé la cara y me mojé el pelo. Me puse los bombachos, la camisa y el jersey, calcé unos zapatos ya maltrechos por años y uso y bajé a la capilla. Escondidas, las luces de neón bajaban temblorosas sobre las paredes hasta el suelo, iluminando los bancos.

Desde la esquina de la derecha, sentado en su silla, me sonrió el padre Ricardo cuando lo miré.
Pasé al lado de un grupo arrodillado en el último banco, la cara oculta entre las manos, listos para contarle al bueno del padre Ricardo o al padre Sama (perfumado y elegante), las pequeñas cosillas del diario vivir.
Me arrodillé en uno los últimos bancos, cercano a la pared para disfrutar el calor del radiador, negro y semioculto, pero muy solicitado en mañanas como aquélla. Olía a petróleo de los tranvías que pasábamos varias veces a la semana. Poco a poco la capilla se fue llenando. Los últimos llegaban de prisa, como en remolino y se acomodaban donde podían.
Silenciosos, pensativos, adormilados algunos, siempre cobijados bajo la mirada de piedrecitas de colores de la Madre, que el padre Iturgáiz había soñado para nosotros. Revestido de diferentes colores, salía de la sacristía que había oculta detrás del altar, el padre Pedro: delgado, alto y ligero, casi siempre sonriente, mientras el + padre Enrique cuidaba la generosa camada de pollitos, tratando de que nadie hablara ni se distrajera. Con precisión de convento, el armonio iniciaba sus quejas y Luis Javier, Baldomero u otros, entonaban aquello de “como el ciervo que a las fuentes de agua fresca va a beber”. Quedarse en el banco a la hora de la comunión, era demasiado atrevido y preocupante para mí, aunque no arriesgado para nadie. Podías sentarte y esperar a que pasara la fila que venía de comulgar, apartando tus piernas, eso sí, y dejando que cuando el banco ya estaba completo alguien bajara el reclinatorio y todos, manos en las mejillas, diéramos gracias al cielo mientras escuchábamos aquello de: “Hay el pan que da la vida, hay el cáliz que da ardor…”. Y pensaba yo en el vino que a veces bebía en la casa y que después en verdad me daba ardor –porque aún siendo del Bierzo y viniendo de familia bebedora, nunca lo he bebido-, y miraba al pobre padre Pedro a ver si lo notaba triste en aquellas mañanas ardorosas, después de empinar el cáliz. Tras rezar una oración final, “Cuerpo de Cristo… Sangre de Cristo, embriágame”, el pensamiento se me iba al pueblo, porque a veces mi padre, mi querido padre, se embriagaba, y yo no quería ser como él, al menos en eso.
Salíamos de la capilla en filas, listos a comenzar un nuevo día, y a veces escuchábamos al oído, “hoy no te lavaste, eh, tienes el cuello seco”, o, “chavalín, hay que sacar brillo a esos zapatos”.
Y qué curioso, por casi sesenta años, desde aquélla, ¡quién lo diría!, los he llevado siempre brillantes, impecables. 

A Ignacio, Luis, Santines, Enrique, Mariano∑

 

Volveré cualquier tarde, en un vuelo sin retorno, como tantos volvieron,  también volveré  yo. Añorando los otoños, volveré por la vendimia, sin maletas,  saludaré  de entrada a Pepe, sonriente en su garito, seguiré con la memoria el carro de Máximo, goteando mosto, perdiéndose en la granja camino del lagar, y le haré un guiño al lobo bribón, alegre y retozón de San  Froilán, mientras los chopos y cerezos de manitas amarillas volverán a susurrarme, sin herirme,  „bienvenido, hijo mío‰. Me pondré los vaqueros y la camisa parda, sin camiseta de felpa, ni calcetines de lana, calzaré los tenis, pulcros, de nylon, y recorreré en silencio, de punta a punta,  el colegio silencioso y solitario. Ya no habrá pájaros, ni jíbaros, ni culebras en las vitrinas ˆaunque siga aleteando incansable el aliento de Zavala-,  ni cortinas de colores en las ventanas, ni gritos ahogados, ni toses en los pasillos, ni pianos escondidos, ni melodiosa rondalla, ni polifónica escolanía, ni señales de pisci

 na sumergida y clausurada, pero todo me hablará a borbotones, desde lo profundo, con olor a petróleo de tranvías aparcados,  mientras sin prisa, voy buscando la capilla. Allí se juntarán mi alma de niño, asustada, gris y juguetona, y mi alma de anciano, paciente, serena y clara, para compartir con vosotros, mis amigos, palabras y silencios, miradas sorprendidas, abrazos cálidos, recuerdos y nostalgias de tantos y tantos días pasados.  Bajo el manto de la Señora, amplio y festivo, inauguraremos un nuevo curso, a distancia (on line), para gozarlo en mil familias, primero Dios, y nunca el definitivo.

  • Eugenio González Núñez 

UN SALTO DE TRAMPOLÍN ESPECIALMENTE MALO

UN SALTO DE TRAMPOLÍN ESPECIALMENTE MALO

Juan Antonio, unido siempre su nombre a los apellidos Iturriaga Madariaga, me comenta esta fotografía en la que yo creo descubrirlo en el centro con sus brazos cruzados. No quería que acabase este verano sin su comentario.

La fotografía me la envió Maxi Olóriz. Lleva fecha de 1964. Cree, por las estaturas, que seann los enanos de la escuela menor.

Gracias compañero de "pelo blanco".

 


 

 Me envía el furriel una foto, dando por sentado que yo me encuentro en ella. Dice que soy el de los brazos cruzados. Me parece que no tenía yo una pinta tan buena en aquella época. Ahora la tengo peor, pero esa es otra historia.
 
No me reconozco en ninguno de los apostólicos que allí aparecen, aunque eso no es extraño porque cada vez que me enseñan fotos de mis años jóvenes, no me puedo creer que el que aparece en ellas sea yo.


Lo que si veo es a un grupo de medio pasmados, y medio risueños, ante un salto de trampolín especialmente malo. También veo mucho brazo cruzado que imagino sería para paliar un poco el frío del ambiente, quiero decir, de la temperatura ambiente.
 
Es curiosa la diferente forma de reaccionar de aquellos apostólicos, absortos por un extraño salto sin una belleza u otra virtud que aparentemente le haga destacar.
 
He de confesar que no he cultivado, ni se me ha pegado especialmente, la sensibilidad poética a pesar de haber comido en la misma mesa y haber dormido pared con pared con Vibot y por ello, no le sé extraer el lirismo oportuno a la cara de preocupación o remordimiento por algún mal pensamiento, por supuesto erótico, del amigo que cruza los brazos.
 
Cuando amplío la cara y le veo de cerca, me dan ganas de decirle directamente que viva la vida con alegría y que se olvide de una puñetera vez de la media docena de frailes que, como  a él, también a los demás nos amargaron la vida y que, cuando le pregunten en medio de una confesión aquello de si “pensabas en mujer”, conteste que sí y que además era guapísima, faltaría más. “Que era una morena con manos de ninfa, bailando al son de Compay Segundo en Bahía de Cochinos y amiga de la rubia que Mariano Estrada le había presentado a Julio Correas”.
 
A pesar de todo, creo que el colegio resultó bien en su conjunto, sobre todo porque lo hicieron bueno los compañeros. Yo no tengo mal recuerdo de ninguno y lo tengo especialmente bueno, de casi todos.
 
También aprovecho para agradecer al Blog, el que me haya liberado de esa preocupación o mejor dicho de esa amargura, parecida a la que refleja en su cara el de la foto, y que llevaba desde crío pegada en el fondo del alma.
 
El tiempo ya me lo ha cicatrizado todo. Ya solté todo lo que tenía dentro y he quedado tranquilo, aunque bien es cierto que alguno de vosotros ha tenido que aguantarme la llorada correspondiente.
 
Ahora prefiero contar otras experiencias, como la pasada en algún teatro de Times Square, en aquel cruce alucinante entre las avenidas Broadway <http://es.wikipedia.org/wiki/Broadway>  y  Séptima de Nueva York.
 

 
Un abrazo a todos
 
Juan Antonio


FOTOGRAFIAS PRESENTACIÓN LIBRO POECANCIONES

FOTOGRAFIAS PRESENTACIÓN LIBRO POECANCIONES

Como lo prometido es deuda segura y pagadera, os he dejado un enlace a las fotografías que, del día de la presentación del libro de Mariano Estrada POECANCIONES DE AMOR hemos tomado. Estas primeras son casi todas obras maestras de mi hijo Alberto.

Encontradlas, dentro de Enlaces, en POECANCIONES EN LA VIRGEN DEL CAMINO 14-9-2013.