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Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

LA ESTRELLA COLORÁ DE LA NAVIDAD 2012

LA ESTRELLA COLORÁ DE LA NAVIDAD 2012

Hoy estrenamos el mes de Diciembre y recibimos la primera felicitación de Navidad 2012 salida de la imaginación y de los pinceles de un genio, Jesusito Herrero.

Que no sea la última.

Amigo Jesusito, yo sí te ajunto.

Nota.- Abro un nuevo álbum en Ver Fotos/Documentos con el nombre de NAVIDAD 2012 en el que iré dejando todas vuestras felicitaciones.

EN EL CENTRO DEL TEATRO (por Isidro Cícero)

EN EL CENTRO DEL TEATRO (por Isidro Cícero)

Tras los relatos de Luisito Heredia (blog 18/10/12) y Javivi (3/11/12), con los que hoy firma Isidro Cícero doy por finalizada la trilogía prometida sobre lo que esta fotografía, que en su día me envió Guillermo García,  podía dar de sí, y mucho ha sido.

Gracias a Luisito Heredia, Javivi e Isidro por haber rebuscado en vuestras buhardillas y compartir con nosotros sentires y hasta secretos, como el que se descubre en la segunda parte de este relato de Isidro "El ojo que todo lo ve".

Pasad y leed. Gracis por el disfrute.

 


 

 

RECUERDOS DEL PERSONAJE

 

Isidro CICERO

Aquí se reclaman algunos recuerdos míos  sobre el personaje que preside esta foto, Eulalio C. Ruiz. Tengo muchos, pero seleccionaré sólo tres que titularé así: 1. LLANTO INICIAL, 2. EL OJO QUE TODO LO VE y 3. SERÁ POR ALTARES.

  1. LLANTO INICIAL

Yo me entrevisté con el padre Eulalio C. Ruiz la misma noche que llegué a la Paramera de León, cuando las cosas se empezaron a poner feas. Al revés que todos los demás, a mi no me habían venido al pueblo a hacerme ningún examen de ingreso, ni conocí al padre Arruga, ni me convocaron a ningún centro de selección. No sé cómo sería, pero el caso es que llegué aI colegio sin nota de ingreso. Mi padre, eso sí,  llevaba en el bolsillo una carta bien cerrada del señor cura para entregársela a los frailes. Por parte de mi padre y mía, no surgió inconveniente de ninguna clase. El fraile que nos recibió fue el padre Pedro que leyó la carta del cura y mandó recado al compañero-tutor que me habían asignado de que se presentara allí en cuanto terminara de cenar. “Allí” era su despacho, terminado el largo pasillo de la izquierda, donde éste intersecciona con el edificio de plantas donde están los dormitorios. De muy lejos, me llegaba a mí el sonido de cientos de niños hablando todos a la vez. Muy de fondo, el ruido inconfundible de tenedores y de platos.

 Mi compañero-tutor era  un chico de Mieres, cuyo apellido terminaba en on, bien pudiera ser Castañón, Tuñón, Purón, Pellón… No he sido capaz de recordarlo con nitidez. De él puedo decir que fue la primera alegría que recibía yo en un día de tantos desgarros. Un día que había amanecido con lágrimas de separación, cuando allá en el pueblo lejano, fui casa por casa para decir adiós a toda la gente. Todos lloraron conmigo. A muchos les di dos besos sin que se movieran de la cama, sólo abrir los ojos. A algunas primas y vecinas las vi la ropa interior al alba de ese día por primera y única vez en mi vida.

 

  “¿Tiés fame ho?”, me preguntó P_ón.  “Bastante, sí”. “Pos no te preocupar, ho, que en cuantu acabes con los papeles, llévote pal comedor y vas fartucate”.

 Qué bien sonaba el bable en voz de un niño, tan igual y a la vez tan distinto a les bables de los  cuatro hermanos tamargos de la zona de Llanes que a mediados de los cincuenta estuvieron cuatro años en la teyera de nuestro monte y solían bajar algunas noches a nuestra casa a cenar y echar unas parrafadas con mi padre. La misma babla pero distinta que la de Juan Congosto, de la zona de Arriondas, casado con una vecina mía, padre de tres niñas que iban conmigo a la escuela y jugaban conmigo a todo. Juan Congosto tenía el dedo índice de la mano derecha en forma de gancho y no paraba de contar chistes en asturiano. Incluso en presencia de la chiquillería contaba aquellos chistes que hacían reventar de risa a los hombres y exclamar a las mujeres: “Anda, cochinu, vete por ahí, anda, anda”. Recuerdo todavía dos: el de la colodra, que en asturiano al parecer se dice el del gachapu, y el de la gorda de Ramales.

 

      Tardamos en ir al comedor, porque las cosas se complicaron muchísimo. Se complicaron tanto, que hasta tuvo que acudir a resolverlas Eulalio C. Ruiz, a quien hizo llamar el padre Pedro, sacándole posiblemente del momento recreación, o lo que hubiera sido mucho más extraordinario, del momento completas.

 

      ¿Qué ocurría? Pues veréis. Resulta que de la misma montaña que veníamos mi padre y yo, en realidad una cordillera con muchas montañas y valles, venía también con nosotros y con el mismo destino, otro muchacho y su madre. Habíamos hecho el viaje juntos. Hasta Cervera en un camión; desde Cervera, en La Robla; desde León, quizá en taxi, quizá en autobús, la verdad es que del último tramo no recuerdo nada. Al muchacho de mi valle le recuerdan muchos de mi curso y también de la promoción del 59.

 

En este medio siglo largo, muchas veces me han preguntado qué había sido de él, porque mi paisano se hizo famoso en el colegio en poco tiempo. “Cícero, qué ye de aquel Gaipo que…?” Yo he contestado siempre  lo que he ido sabiendo, últimamente que ha conseguido ser cura y vivir como un cura, tal y como se proponía desde niño.  No lo ha tenido fácil el hombre, esa es la verdad, pero como las cosas de la historia de España,  de la historia de la iglesia y, si me apuráis, de la historia de la salvación han sido tan raras, Pablo Gaipo ha culminado su vocación más profunda y, sobre todo, la aspiración más honda de su madre, Magdalena. A Pablo y a Magdalena los conocí en aquel viaje. A Magdalena más adelante la empezamos a llamar Isabel la Católica; primero, porque católica lo era, a ver si me entiendes, y segundo porque se parecía horrores a aquella reina de Castilla, según el dibujo que salía en la enciclopedia Alvarez, no sé si os recordáis. Además de pianista, muy leída y culta.

En la Robla no tardé en darme cuenta yo de la hondura de aquellas vocaciones de madre e hijo. Magdalena iba hablando de ello con la gente y hasta llegó a decirle al niño: “A ver, Pablito, diles a estos señores el sermón de San Isidro”. Lo cual que, ni corto ni perezoso, se subió Gaipo al asiento de láminas de madera y con absoluta naturalidad nos predicó una homilía sobre mi patrono con las debidas entonaciones, inflexiones y admoniciones. Todo el vagón se quedó impresionado. Mi padre y yo nos miramos el uno al otro como diciendo. Osti, qué nivel. No sé si conseguiremos dar la talla.

 

Para el largo viaje que empezó al alba y no se sabía cuándo iba a concluir, mi madre nos había preparado un pollo para los cuatro, o quizá fueran dos pollos. Antes de empezar a comer, mi padre ofreció a la gente que había en los asientos cercanos: “Si gustáis…” “No gracias”, le respondieron. Pero no se me olvidará nunca que, cuando estábamos empaquetando los huesos y las sobras, una mujer joven con un niño pequeño en el brazo, le hizo a mi padre un gesto casi invisible para que se lo diera. Yo he recordado siempre ese detalle de aquel viaje con precisión, parece que estoy viendo la cara roja que se le puso a mi padre. Como si le diera vergüenza.

 

 La cuestión es en esencia que Pablo se había presentado al colegio siguiendo una inspiración, sin haber sido admitido, no sólo sin haber pasado un examen, sino sin tan siquiera haber tramitado el ingreso, sin  llevar una carta de párroco, sin acordar nada de economía, sin que al pobre chaval, le esperaran en la Virgen del Camino, sin que le hubieran asignado compañero, sin tener camarilla, sin número de ropa. Era un sin papeles y se negaban a admitirle en aquella orilla. El padre Pedro y el otro fraile, se lo dijeron con toda claridad. No puedes quedarte. No podemos admitirte. Al menos por este año. Pablo lloraba como un desdichado, sin consuelo, y Magdalena desgranaba argumentos en parte maternales, en parte teológicos y en parte sociales.

 Por eso, a las tantas, tuvo que acabar viniendo el padre Eulalio a quien habían sacado de la recreación o de completas. “¿Qué pasa aquí?” Se reanudaron los llantos y los argumentos. C. Ruiz escuchó distante. Es más, mientras le informaban los frailes y la madre sobre lo que ocurría con Pablo, que menudo berrinche tenía, él había cogido de encima de la mesa mi carta del cura y, tras leerla fingiendo estar ajeno a lo que tenia delante, se me quedó mirando a los ojos un buen rato sin decir palabra. Muchas veces me he preguntado qué pondría en aquella carta del cura, que me abrió las puertas de par en par sin ningún tipo de reparos. Quién sabe si se conservará en algún archivo. Me gustaría.

 Luego Eulalio explicó a todos con absoluta claridad y tono grave el procedimiento de admisión y cómo, en consecuencia,  Pablo no estaba admitido y no se podía quedar. Al menos por aquel curso. Lo entendimos todos. Mi padre y yo habíamos estado en silencio todo el tiempo, observando y dolidos de la situación. Pero cuando C. Ruiz acabó la explicación, mi padre se dirigió a él y le dijo: “Si me permite”.  Y habló unas palabras con el superior. Pocas y humanas. No recuerdo cuáles, qué rabia me da, tengo que preguntárselo a Pablo la primera vez que le vea. Pero como consecuencia de ello, Eulalio C. Ruiz bajó la guardia y dejó a Pablo quedarse aquella noche. Y, ya puesto, le admitió para todo el curso. Eso sí, cuando llegó el verano, le echaron para su casa.

 “Esti guaje ¿ye amigu tuyu?”, me preguntó el compañero mío cuando al fin nos dirigíamos al comedor. “Sí”, le contesté. “Pos entós, cumo nun tien compañeru, atendémosle nosotros, ¿te paez?”. “Me paez”, dije yo con una carcajada acordándome de los tamargos y de Juan Congosto. Fue la primera carcajada que solté yo en la paramera, después de un día que había empezado al alba con muchos llantos de despedida. Tanto es así que el beso a mi padre se lo di ya sin lágrimas. Como un hombre. “Cuida a Pablo”, me dijo él. “Te lo encargo”, añadió Magdalena.

La cena tardó y, por su parte, a mi padre y a Magdalena se les complicó un poco la salida. Con prisas y desconocimiento, cualquier arquitectura, incluso una arquitectura clara, rutilante y lineal como la de Coello, puede convertirse en un laberinto, a mi me ha pasado en más de un aeropuerto. El padre Pedro les acompañó hasta la puerta de salida pero ya estaba cerrada con llave. Había que dar la vuelta otra vez, desandar el larguísimo pasillo de suelo amarillo brillante y paredes crema jalonadas con baldosines oscuros como tabletas de chocolate; recorrer la trasversal del edificio principal de las camarillas, donde ya los alumnos estaban durmiendo y buscar la salida de la otra portería por el pasillo paralelo e idéntico. A ellos no les importaba, pero Pedro tenía prisa por terminar un día agotador. Pedro tuvo entonces una ocurrencia confianzuda. “¿Os importaría saltar por una ventana?” “A mi no”, contestó mi padre. “Pues a mi tampoco”, dijo Magdalena.

 

2) EL Ojo que todo lo ve

 

No sé el tiempo que habría pasado desde lo que acabo de contar, pero no mucho. Todavía era yo un anónimo dentro de la masa. Una noche estábamos todos en el estudio, en silencio total, los codos en el pupitre, los puños sobre las sienes, cuando de repente noté una presencia detrás de mí. El fraile que nos vigilaba estaba allí, de pie. Me hizo un gesto de que me levantara y le siguiera. Yo creo que entonces lo peor que te podía ocurrir era que uno de aquellos hombres se fijara en ti y lo mejor era pasar lo más desapercibido posible. Fui detrás de él haciéndome conjeturas y a mitad del pasillo se dio la vuelta, se paró en seco enfrente de mi y se me quedó mirando. Era delgado, pálido, con gafas, más alto que yo, no mucho más. Me hizo algunas preguntas personales: nombre, apellidos, lugar de origen, provincia. Se lo dije. Me preguntó si estaba contento allí y si pensaba marcharme a casa o quedarme con ellos. Le respondí a todo lo más adecuadamente que pude. Creo que esa fue la primera conversación que, desde mi llegada, tenía yo con uno de los hombres de blanco, que por cierto, aquella noche llevaba puesta la capa negra.

- Pues te vas a tener que ir a casa mañana mismo.

  No me atrevía a preguntar por qué. Me entró miedo de que hubiera ocurrido alguna desgracia en la familia.

- ¿Qué ha pasado? -acerté a preguntar.

- ¿Que qué ha pasado? Lo sabes muy bien, no disimules. Que tú aquí no pintas nada. Que eres un buen pájaro y que no tienes vocación. Eres de esos que parecen una cosa pero son otra muy diferente.

Hablaba muy bajito, sólo para que lo oyera yo. Lo de la vocación no me llamó tanto la atención como lo de ser un buen pájaro. Nadie me había hablado así en la vida, en el pueblo e incluso allí, todos me tenían por un niño bueno.

- Pero  ¿por qué? ¿qué he hecho yo?

 

¿Qué había hecho? Según aquel hombre de blanco y de negro y de gafas, yo me había estado dedicando a hacerle burla por detrás durante toda la hora de estudio. “En cuanto me doy vuelta, te levantas y me haces burla, sacándome la lengua y haciéndome así con la mano para que se rían todos. Te ríes de mí y haces que se rían los de alrededor. Y como puedes comprender eso se acabó, tú no eres nadie para reírte de mi”.

 

Vaya, me había tocado. En otras ocasiones le había visto yo haciendo sangrar por la nariz a otros chavales. Miré a los compañeros y no vi a ni uno siquiera que estuviera pendiente de la conversación. Cada uno estaba absorto en lo suyo. “Pues mire”, acerté decir, “eso no es cierto”. “¿Me llamas mentiroso?” “No, no le llamo nada, pero eso no es…”, apenas me salía la voz, ya había aprendido a hablar sin ella. “Encima te atreves”… No, la verdad es que me atrevía a poco. ¿A casa? Pues bueno, pues a casa, qué se le va a hacer. Igual que me trajeron sin preguntarme mucho, que me lleven, si eso tiene que ser así, mejor hoy que mañana. “Yo no le llamo nada, pero eso que dice no es cierto. Yo he estado estudiando todo el tiempo y no he levantado la vista del libro”. “No levantabas la vista del libro, ya me fijé, pero no levantabas la vista del libro cuando yo miraba. Cuando no miraba y me daba la vuelta, tú te has estado poniendo de pie y haciéndome así con la mano. Eres un zorro, pero no solo un zorro, eres un cobarde y un mierda”.

Acabaré sangrando por la nariz, pensé. ¿Pedirle que me presentara a alguien como testigo? No funcionaría. ¿Entonces? ¿qué hacer? El fraile iba en serio y se le veía en la enorme tensión de la mirada. ¿Qué tendrá contra mi? ¿Qué querrá probar? La cabeza me daba vueltas. Al final me lancé. “Y usted, ¿cómo me veía, si dice que lo hacía cuando usted estaba de espaldas?”.

 “Mira para allá”. Me dio con la mano en el hombro y me señaló el lateral del enorme recinto. “Es todo de cristal. ¿Lo ves? A estas horas, es un espejo. A mi no me hace falta mirar para ver”. En el fondo yo estaba intrigado. “¿Y usted sería capaz de jurar que me ha visto por ese cristal haciendo el tonto?”, se me ocurrió, impotente. “Pues mire, yo le digo que no he hecho eso que dice que he hecho. Pero si usted se empeña, haga lo que crea que tiene que hacer”. “Mandarte para casa”. “Pues bueno, pues me manda”. Me encogí de hombros. Cuando dieron la señal de ir a la capilla para rezar todos juntos las penúltimas oraciones del día y cantar la salve dominicana, él me indicó que me incorporara a la fila y que no me preocupara, que no se le iba a olvidar ningún detalle, ni de lo que había ocurrido, ni de lo que habíamos hablado. Y que me perseguiría hasta el final.

 

Salimos de la capilla y allí estaba él, esperándome. Durante los rezos, yo, ausente, me había estado despidiendo mentalmente de todo aquello. De todos aquellos. No me dolía nada irme, porque el mundo era muy grande y porque aún no había habido tiempo de tejer esa red de afectos y complicidades que luego se tejieron. El fraile vigilante me volvió a sacar de la fila y se puso otra vez frente a mí, con el mismo tesón y encono.

 “Tú lo niegas, pero lo que has hecho lo he visto yo y basta, pero no sólo lo he visto yo, sino alguien mucho más importante que yo”, me espetó. “Claro, ahora es cuando va a decir que Dios lo ve todo”, pensé. “¿Sabes quién me avisó de la burla que me estabas haciendo?” “¿Quién?”, pregunté casi ya sin curiosidad y con la certeza de que con tanta conversación era altamente improbable que acabara sangrando por la nariz. Las veces que esto había ocurrido, había sido en arrebatos bravos y sin tanta palabrería. Estoy teniendo suerte de que me pregunte y me deje contestarle, pensé para mis adentros. Además, ya para entonces había empezado a darle importancia sólo a la propia conciencia. Si tengo la conciencia tranquila, lo que piensen y digan los demás tiene que darme de lado. Y en aquel caso, estaba completamente limpio.

-                Te vio el padre superior, me dijo el fraile vigilante. El padre Eulalio, nada menos, te ha visto hacer el ganso desde la otra ala del edificio. Acompáñame. ¿Ves cómo se ve todo esto desde  allí? Aquello está oscuro, pero esto no, esto está iluminado por tubos de neón. Así que él lo ve todo sin necesidad de moverse de su celda.

No sabía a qué tomarlo. La conversación se alargaba y se alargaba. Parecía que no tenía prisa el fraile, que le gustaba estirar los argumentos, escudriñando las caras que a cada sorpresa yo iba poniendo.

-                ¡El padre superior nada menos me ha visto!, dije.

Se me pasó por la cabeza que el fraile estaba gastándome una broma. O que estaba loco. O que la había tramado conmigo por los motivos que fuera. Pero que el padre superior nada menos estuviera en el ajo no sabía a qué tomarlo.

 

Decidí explorar la hipótesis de la broma. Si resultaba una broma, yo debía estar a la altura de la broma. Tenía que seguir el juego con inteligencia y conseguir que el fraile acabara sintiéndose tan ridículo como yo entonces.

-                ¡ Nada menos que el padre superior me ha visto hacer el tonto desde el otro edificio y se lo ha dicho a usted¡ O me ha visto usted y se lo ha dicho al padre superior¡ ¡O me han visto los dos a la vez y se ha encargado usted de decírmelo¡ Estoy desconcertado, la verdad, no sé qué decir.

 

Me miraba fijamente, cada vez con mayor atención. El tiempo pasaba y no acaba de resolverse el asunto en nada. Todo el mundo estaba ya en las camarillas, o saliendo de los retretes que estaban al final de los pasillos del dormitorio para dirigirse a las camarillas. En mitad del silencio, el fraile no me soltaba. Los que pasaban, miraban de reojo y seguían su camino.

-                ¿Pero sabe lo que le digo? El no quitaba la vista de mis ojos. De alguna oscura manera me estaba dando cuenta de que yo acabaría ganando aquella apuesta que ni había planteado ni sabía en que consistía.

-                ¿Qué? ¿Qué me dices?, preguntó. Vi que acababan de apagar las luces del dormitorio y que sólo quedaban encendidos aquellos pilotillos de mala muerte que lo dejaban en penumbra.

-                Lo que le digo es que un padre superior no se equivoca, para eso es superior. Así que si él dice que me vio, me vio.  No lo pondré en duda. Si dice que me levanté a hacer el payaso, seguro que me levanté e hice el payaso. Yo diría que no, es más, digo que no, pero si el padre superior dice que sí, es que sí y yo estoy equivocado. Así que mañana por la mañana me presento a él y se lo pregunto. Y si me dice lo mismo que usted, entonces no hace falta que me echen, me voy yo por la tarde.

 

Me salió todo seguido, sin trabarme. El pobre fraile, sin dejar de mirarme, se puso a temblar. No, no me pegó. Sacó las dos manos de debajo del escapulario y me las puso una en cada hombro, se inclinó hacia adelante sin decir palabra y me dio un beso en la frente. Al instante, dio media vuelta y se fue. Al dar la media vuelta, la capa negra se le voló con el aire levantado como el ala oscura de un murciélago, rozándome las rodillas. Luego se  perdió en la sombra. Le vi a lo lejos alumbrado por la luz de la escalera con la cabeza agachada. Nunca más se habló de aquello.  Ni entre el fraile y yo, ni yo con nadie. Hasta hoy.

 

3) SERÁ POR ALTARES.

No era como ahora, lo que sobraban entonces eran curas y altares. Había más curas entonces en la capital del Bernesga que hoy en el Vaticano. “Cómo estarán las cosas ahora”, me decía uno hace poco, “que ya no hay curas ni en Liébana”. Entonces en cada pueblo había uno o dos, velando porque los pobres no segaran el día de Santiago, no se arrimaran en el baile y no se perdieran el rosario.  Semanas antes del Congreso Eucarístico de León me escribió una carta un cura que se había estrenado como tal en mi pueblo en los años cincuenta, que era un botarate y al que yo y un primo le habíamos hecho de monaguillos. A mi no, sólo broncas, pero al primo le sacudió la badana más de una vez. Para cuando pasó lo del Eucarístico, el hombre ya había ascendido de categoría y estaba en una parroquia próxima a Torrelavega.

 Me decía en la carta que tenían previsto tres amigos sacerdotes ir al Congreso a León, pero que se encontraban con un problema importante: no tenían asegurado un altar para decir sus misas. “Y uno de los tres es don Antonio, prelado doméstico de Su Santidad. Te escribo ésta para ver si tú, que estás en León, nos puedes agenciar un altar para esos días en el santuario de la Virgen del Camino”.

Embolados así he tenido yo varios desde niño y siempre he procurado satisfacerlos. Hablé con el padre Pedro y me dijo que él no podía hacer nada. Que hablara con el padre Llovat. Hable con el padre Llovat y me dijo que eso no dependía de él, que hablara con el padre Eulalio, que entonces ya había ascendido a prior y era quien tenía el poder de dar o no dar permiso a los tres curas de Santander para decir tres misas cada mañana en uno de los altares del Santuario.

Volví donde el padre Pedro para que hablara con el padre Eulalio y lo que me contestó es que era mejor que se lo dijera yo mismo. ¿Yo? ¿Y eso cómo se hace? Pues puedes hacerlo por teléfono.

Ni corto ni perezoso fui al teléfono que estaba en la portería al cuidado de Pepe Colina, diciéndole que deseaba hablar con el padre Eulalio.

-                Dígame. Me habló con su conocida voz de Valladolid. ¿Quién es usted?

-                No sé si me conocerá, soy…

Y se lo dije.

-                Ya, ya, dime, y qué quieres tú.

Le expliqué que un prelado doméstico quería decir misas en un altar del santuario.

-                Bueno, unos curas de Santander que conozco y un prelado doméstico.

-                ¿De México? ¿Un prelado de México?

Se ve que el teléfono no era demasiado allá, porque pese a que la distancia entre el hablante y el oyente sólo era de dos pisos, nos entendíamos fatal.

-                No, no, de México no, de Su Santidad. Pero doméstico.

-                ¿Doméstico?

-                Sí, sí, doméstico, doméstico.

No hubo inconveniente. Al final, los tres curas me soltaron una pequeña propina.

 

Isidro Cícero

LOS ASALTADORES

LOS ASALTADORES

El Pitu me envía esta fotografía con lo que algo pretende aclarar. Por su parte me asegura que todo está bien, aunque tiesa, la pata.

 

Chemari, como sabes, hubo hace unos años una magna concentración de unos 10 ó 12 de la yeguada del 59, lo más de lo más, y desde entoncesla Pili y Cía andan buscando a los asaltadores de la propiedad de Antoñito Argüeso de Llano de Valdearroyo; pues bien, hoy mismo Benito, el adoptado, me manda unas fotos que,según parece, fueron descubiertas por la tal Pili&Cía y corresponden a los asaltadores.

Te la mando por si alguien reconoce a alguien y puede dar datos conocidos o no de tales individuos. Cara de asaltadores sí tienen, y cara, también. Aunque algunos me apuntaban con el dedo ahí está la prueba de mi inocencia. Lo que sí está claro es que la tal propiedad, aún no ha sido pagada y en ella no había más que prao, ni jamón, ni chorizos, ni huevos, ni ná de ná.

Esperamos comentarios para facilitar la detención. Son todo menos guapos; casi todos, mudos, incluso, sordos y, las malas lenguas dicen que, incluso, tontinos, lo que no sabemos es si lo son o se hacen.

Lo que tú quieras. Puedes ponerle ( a la foto) pies, patas, comentarios, adverbios, adjetivos, incluso, nada.

Como ves me han apretado mucho los tornillos y me da por estas tonterías. Otros escriben en los Blogs.

Abrazos

JOSÉ FERNÁNDEZ ARENAS

JOSÉ FERNÁNDEZ ARENAS

José Fernández Arenas reúne en un libro el patrimonio disperso de este monasterio.

José Fernández Arenas es de esos castellanos a los que les apasiona lo leonés. Burgalés, historiador del arte, catedrático emérito de la Universidad de Barcelona, autor de 16 volúmenes —entre ellos el extraordinario Las vidrieras de la Catedral de León—, su querencia leonesa le viene por casar en Quintanilla de Rueda, donde pasa largas temporadas, pero también por haber dado clase en La Virgen del Camino y hasta por llegar a trabajar brevemente en aquella mítica La voz de León junto a Luis del Olmo. El pasado lunes presentó su nuevo libro, El monasterio de San Pedro de Eslonza: sus ruinas y patrimonio disperso, en el marco de la Semana Cultural de los Amigos del Camino de Santiago-Ruta Vadiniense ‘Picos de Europa’, que culmina este sábado con una magna misa cantada en gregoriano por un grupo monjes, y con presencia del obispo, en las ruinas de Eslonza, a la una y media del mediodía, y con un recorrido por templos a los que fueron a parar importantes piezas artísticas del que constituyera uno de los más poderosos monasterios leoneses antes de desamortizarse y prácticamente desaparecer.

Pero, ¿cómo comenzó a interesarse Fernández Arenas en el monasterio, hoy un conjunto de ciclópeas ruinas? «Fue sobre todo a raíz de escribir, en 2003, la guía sobre la Ruta Vadiniense para la asociación de Amigos del Camino de Santiago ‘Picos de Europa’: al pasar por el entorno de San Pedro me di cuenta de que muchos de esos pueblos contaban con un patrimonio muy rico que no era propio de ellos: tras la Desamortización, retablos y obras de arte se fueron ‘sembrando’ por todo el sureste de la provincia, procedentes de Eslonza». Para Fernández Arenas, la excepcionalidad del centro viene dada por haber nacido a la vez que el Reino de León y muy fuertemente unido a este estado: «Lo funda el primer monarca leonés, García I, hijo de Alfonso III, y sospecho que lo hace por disponer de un monasterio propio para el nuevo reino», reflexiona el historiador burgalés. «Y ese es un sentido que pasa luego al de Sahagún —continúa—. Fíjate que Almanzor, sabedor de la significación del templo, en su camino a la capital leonesa, pasa por el monasterio y lo hace añicos». Este experto recuerda que la biznieta de García I llama «obra magnífica» al cenobio original, que habría sido erigido en estilo mozárabe. «Capiteles y fustes de columnas pasan, con toda seguridad, al atrio de Escalada, que muestra una gran variedad en este tipo de elementos», hace notar. Fernández Arenas acude también a Sandoval y a su historia de los monasterios benedictinos para referir cómo en el templo se encontraban enterrados miembros de la familia de los Guzmanes, «gente importante del Reino de León» y explica que el blasón que Sandoval coloca en tal obra como símbolo de Eslonza es «un león rampante con dos llaves». Otro dato que refuerza la estrecha vinculación entre monasterio y reino es, a juicio de Arenas, el hecho de que Ordoño II «encargaba a los monjes de Eslonza la custodia de la Catedral de León cuando marchaba a guerrear contra los musulmanes». Y ya conocida es la teoría de este experto según la cual la fiesta de Las Cabezadas tiene su origen en Eslonza, cuando los monjes marchaban a León a entregar al obispo una ofrenda de viandas, advirtiéndole que se daban «por amistad», mientras él objetaba que era «por foro», por obligación.

En cuanto al fabuloso patrimonio artístico que procede de Eslonza y que llegó a muy diversos puntos de la provincia, habla José Fernández Arenas de, además de la fachada renacentista de Juan de Badajoz, instalada, íntegramente, en la iglesia capitalina de Renueva, tres excepcionales retablos que fueron llevados, en carros, a la iglesia de Villamañán —«no es una iglesia pequeña, pero aun así en ella no cabe, íntegro, el principal»—, también llegó al mismo templo el coro, un curioso portavoz de púlpito, y el reloj de la torre, que aún funciona.

Entre esas piezas que fueron compradas o de algún modo conseguidas por iglesias del contorno destaca también un cuadro de Juan de Pareja, criado y discípulo de Velázquez, que se encuentra en Santa Olaja; una copia del famoso Cristo velazqueño, en Palazuelo, así como un Salvador de Alonso Cano; una Magdalena que está en La Riba y una Virgen de Guadalupe en Quintanilla de Almanza... «y la imagen tutelar del monasterio, el San Pedro que ostentaba la fachada, y que se encuentra hoy en lo alto de la torre de la iglesia de Villanueva del Condado», detalla Arenas sobre un monasterio que fue vendido tras la Desamortización y casi borrado del mapa pero que inicialmente nació para ser «como El Escorial de los reyes leoneses, un ‘belvedere’ para la monarquía».

Nota.- Publicado en el Diario de León del pasado 9 de Agosto.

http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/el-objetivo-de-eslonza-era-ser-escorial-de-monarquia-leonesa-_715016.html

SU PRIMERA CENA

SU PRIMERA CENA

Los recuerdos, duros recuerdos, en tinta china de Juan Tirapu.

 

Buenas tardes Josemari
En esta tarde al leer a Zirauqui, me ha venido el recuerdo de mi primera cena en León.
He escrito algo y te lo envio, por si lo quieres poner en tu foro
Un abrazo
Juan Tirapu.

 


 

 

Hola a foro de antiguos alumnos dominicos en la Virgen del Camino León

Hace bastante tiempo que no entraba en el foro, esta tarde lo he hecho y he estado leyendo distintas cosas algunas interesantes para mí. Gracias por mantener este lazo con estos recuerdos al fin y al cabo ¿Qué es la vida? Quizás sea como un libro que vas escribiendo con tinta china y ya no se puede borrar.

Éramos tan jóvenes como cantaba Santi de los Mustang, por cierto que bien lo hacía

El relato de Javier Cirauqui me ha hecho recordar

 

En este recuerdo con tinta china me viene nítidamente el día que yo llegue a la Virgen del Camino en el autobús que también iría Cirauqui  etc.

Era la hora de la cena y cansados por un viaje largo y pestoso, nos sentamos en el refectorio contentos y expectantes con la primera cena en la V d C

El primer plato era sopa, cada persona es un mundo amigos y ya sabéis eso de para los gustos se hicieron los colores etc. etc. etc.

Aquello para mí era como para Sabina hacer campaña del  PP o mucho peor hacerle cantar al Fary un dúo con Frank Sinatra, o quizás  que Yola Berrocal  dé una conferencia de matemática cuántica, en fin yo que sé, era lo peor.

Apareció por allí un personaje vestido de blanco, pequeño calvo y algo obeso que me dijo:

Esa sopa te la comes si o si, y yo pensando en aquello de la vocación el sacrificio, no todo va a ser liso y llano, que creías que el cielo se alcanza así como así, intento tragar y termino devolviendo todo al plato.

Amigos el hombrecillo de blanco estaba atento y de un salto se me presenta, y me dice:

Tú no te vas de aquí hasta que te termines la sopa.

Amigos, compañeros lo que seáis, me comí la sopa, y os juro que es un recuerdo en tinta china.

Este personaje era el padre cura, era lo peor que vi por allí, es curioso no leo nada de él

Ya me diréis algo.

Porque en otro recuerdo en tinta china os contaré, las dos palizas que me dio el hijoputa.

Es lo que hay , salud al foro.


POEMAS DE JOSE IGNACIO

POEMAS DE JOSE IGNACIO

Recojo el guante que alguno de vosotros -Javivi, Luisito Heredia- me habéis lanzado hace unos días y me he entretenido este fin de semana (ha sido un verdadero gozo) desempolvando en el desván del blog los poemas de un Poeta, José Ignacio Serrano Mallada, compañero y amigo tan especial.

Sin el permiso de José Ignacio, espero me lo sepas perdonar, he titulado tus poemas:

No más duelos, no más hielos, no más velos.

Utilizad el siguiente enlace para ir al documento, releedlo y disfrutadlo, puede que, como a Antonio Argüeso, os dé calambre la moqueta por lo de la humedad y los cables mal empalmados.

https://docs.google.com/open?id=0Bwa-tDajhmtLcDg5YmRTZFRwbnM

En el propio blog en el apartado Enlaces OTROS os he dejado el enlace a las poesías de José Ignacio.

DESCÁRGATE_Poesía J.I.Serrano Mallada


ESTA ES MI TIERRA (Andrés G.Trapiello)

ESTA ES MI TIERRA (Andrés G.Trapiello)

Os dejo este enlace para invitaros a volver a ver el programa de la 2 de TVE emitido el 23 de Abril de 2006, en el que nuestro compañero Andrés G.Trapiello también recuerda el Colegio de la Virgen del Camino.

Esta es mi tierra - Algunas travesías: Manzaneda, Las Viñas, Madrid. Por Andrés Trapiello

Las riberas del rio Torio en León son el recuerdo de infancia de Andrés Trapiello, las colinas de la sierra de los Lagares en Cáceres y el rastro de Madrid, los territorios fundamentales de su vida.

<http://www.rtve.es/alacarta/videos/esta-es-mi-tierra/esta-tierra-algunas-travesias-manzaneda-vinas-madrid-andres-trapiello/687816/#aHR0cDovL3d3dy5ydHZlLmVzL2FsYWNhcnRhL2ludGVybm8vY29udGVudHRhYmxlLn

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CALERUEGA en 1968 y mi perfil

CALERUEGA en 1968 y mi perfil

Preciosa fotografía de Caleruega, data de 1968, que nos envía Jesusito Herrero (gloriosa pluma meteórica del 61 e impredecible constructor de mandolinas con polea) para solaz recuerdo de quienes, como es mi caso, en aquel bendito y aislado lugar descubrimos que no teníamos vocación pero sí perfil.

Y lo explico. Hasta que llegué a Caleruega no sabía que tenía perfil y, mucho menos, parte de atrás de la cabeza.

En algún lugar profundo de este blog os he contado que, tras el regreso de la Escolanía desde Roma y unos días antes de ir a Lastres para después tomar el hábito en Caleruega (Septiembre de 1967), una situación llevaba a la siguiente, me lavé la cabeza y el resto del cuerpo con un frasco de camomila de mis hermanas. Inmediata e involuntariamente, cosas de la química, me convertí en un auténtico rubio de garrafón. Un jovenzuelo con poco mejunge en la cabeza que se convirtió en un novicio blanco y negro con el pelo color caoba, como me llamaba el paAlcalde, hoy Besucón.

Y hete aquí que una tarde de Noviembre escopetaos salíamos a aquellos paseos que nos autorizaba el Padre Maestro, a la sazón el paPedro de prominente nuez, por aquella carretera recta y solitaria de Caleruega que parecía no llevar a parte alguna sino a aquel horizonte inalcanzable donde debía estar la libertad, pitillo mentolado entre los dedos, embutido en la capa negra, nos sigue una pandilla de mozuelas del pueblo que nos va piropeando, sí, piropeando: y yo recibo lo de ¡Rubio! ¡guapo! ¡rubio! ¡reguapo! (no puedo certificar que me lo dijeran varias veces, pero me hace ilusión).

Al volver al redil de mi celda, y como en el espejo de la pared solo me veía de frente, siempre me había visto de frente, intrigado por comprobar el estado real de mi pelo, cogí un espejín y colocándolo pegado al ojo pude comprobar el reflejo en el espejo que colgaba encima del lavabo, y así, de tamaña guisa, pues ¡descubrí que tenía dos perfiles! y, lo que más me impactó, en girándome, ¡la parte de atrás de mi cabeza!

Lo que os cuento es real, era un novicio pipiolín, podéis llamármelo, pero es la pura verdad.

Así fué como conocí mi primer perfil, aunque después he tenido otros muchos en mi vida, el profesional, el psicológico, el de consumidor, el irregular, el de usuario, el delictivo, etc.

Ahora que lo pienso, hasta puede que me haya pasado la vida de perfil. Hay veces que es mejor estar de perfil, lo aprendí en la mili, cuando te preguntaban si sabías escribir a máquina y era porque necesitaban a alguien que fregara las letrinas.

Amén.

 


 

RECUERDOS DE  MI HERMANO ANDRÉS (blog 26-4-2011)

Josemary con todos sus compañeros de curso, ya estaba allí y algún recuerdo guardo de ese día. Uno de los que no me olvido, es que nos encontramos con un sujeto que llevaba el pelo extrañamente rojizo.Posiblemente la nueva vida que iba a comenzar, exigía que así fuera. Pero no.

Josemary era un "tirillas". Presumido, elegante, payaso, incordión con mis hermanas porque las martirizaba con el buen aspecto que debía llevar su ropa. "Carmen, plánchame esta camisa. Pili, la raya del pantalón casi no se nota........"

Un buen día, poco antes de su marcha a Caleruega, y después de darse los pediluvios correspondientes, tocaba perfumarse. Pero el aseo de nuestra casa no estaba especialmente bien surtido de productos de belleza y aseo. Había lo imprescindible. Colonia Varon Dandy dando los últimos resuellos, y Floid de mi padre para después del afeitado. En alguna ocasión creo que hasta hubo Aqua Velva.

Pero el día de autos, debía estar todo vacío. Había un frasco que no sé de dónde salió, que ponia CAMOMILA. Parece ser que olía bien, y ni corto ni perezoso, se lo aplicó con generosidad por todo el cuerpo. Digo exactamente por todo el cuerpo. El aroma que iba dejando cuando pasaba a tu lado, era realmente embriagador. Ya había resuelto el problema.

Al día siguiente, empezamos a notar cambios en su coloración capilar con tendencia muy pronunciada al rojo. Era el efecto de la Camomila, que parece ser que alguna de mis hermanas lo utilizaba para aclarar un poco el pelo. Pero el "nota" debió de excederse en la dosis y su correspondiente aplicación, que pasó de una leve aclaración al "roxo" tipo Tonetti.

Y así es como tomó hábito. Cabellera "roxa", sobacos "roxos" y todo "roxo".  !Benditos años!

Andrés Cortés Aranaz

 


 

EL NOVICIO CON PELO COLOR CAOBA (blog 30-1-2009)

...descubrí que la dichosa camomila aclaraba el cabello castaño oscuro a rubio natural, que su acción era progresiva, es decir que no me iba a quedar super rubio en el primer momento, aunque también dependía de la energía utilizada en su aplicación: la mía había sido de un nivel alto.

Al día siguiente, al despertarse mis hermanos Andrés y Froi que dormían juntos en una cama plegable, gritaron al unísono.

-¡Mamá! Mira Josemari.

Me habían aparecido los primeros reflejos rubitos. Y a los dos o tres días tenía un pelo platino que ya lo quisiera para sí la mejor rubia de garrafón. Cuanto más me lavaba la cabeza más se me aclaraba el tejado.

A la semana un extraño y exótico color caoba cubría mi cabeza.

Y así me reencontré con mis compañeros de yeguada en Lastres. Realmente fuí consciente de mi delicada situación un  día en que jugando al futbol en la playa de Lastres unos chavales me dijeron: ¡rubio, échanos esa pelota!.

Y de esa guisa fuí a tomar el hábito en Caleruega el día 12 de Septiembre de ese año. Parecía que se había posado el Espíritu Santo sobre mi cabeza y las miradas de las mozuelas de Caleruega prendadas estaban con mi pelo: según pasaban los días el pelo se iba oscureciendo y yo me iba convirtiendo en un Novicio guapo con un precioso pelo color caoba oscuro.

Josemari Cortés Aranaz

        

CIERVOS BLANCOS - Dibujos de Javier Serrano

CIERVOS BLANCOS - Dibujos de Javier Serrano

Dibujos de Javier Serrano que aparecen en Ciervos Blancos. ¡Una delicia!

Os los dejo en el álbum ILUSTRACIONES DE JAVIER SERRANO de Ver Fotos/Documentos.

A VUELTAS CON MI MANDOLINA

A VUELTAS CON MI MANDOLINA

En uno de sus viajes a los EE.UU., Juan Antonio Iturriaga Madariaga (me salen los dos apellidos de carrerilla), el señor de pelo blanco como le llama mi hijo Alberto, me asegura haber encontrado mi mandolina.

Con ella interpreto Estas son las mañanitas... felicitando al Besucón y a Quique Frade, feliz cumpleaños.


 

Mira por dónde anda tu mandolina.
 
Es el Metropolitan de Nueva  York.
 
Saludos,
Juan Antonio

 


 

No os dejéis engañar; la realidad es que la tenía yo entre mis manos en un concierto que dimos en León, en la Plaza de Botines.

Vedme en acción.

EL TRANVÍA

EL TRANVÍA

Hoy os dejo otro dibujín de Jesusito Herrero de Junio de 1.965.

Este chico prometía.

Calendario 2013 AMIDOWN

Calendario 2013 AMIDOWN

Más de uno me habéis llamado por haber visto a mi hijo Alberto en la Tele. Y es que no hay nada como ser padre de un famoso.

Os lo explico. En nuestra asociación AMIDOWN hemos confeccionado un calendario solidario para el próximo año. Contactamos con personas famosas, quienes se prestaron a posar con nuestros chicas y chicos down de León.

El lema del calendario es: SOMOS CAPACES Y CON TU AYUDA, MÁS.

El resultado ha sido un precioso calendario que está saliendo mejor de lo que nos podíamos imaginar. Con lo que recaudemos con su venta seguiremos financiando los programas que desarrollamos en nuestra Asociación. Por cierto, el nombre de AMIDOWN se lo puse yo en 1995: Asociación de Amigos del síndrome de down.

Este martes lo hemos presentado en León y acudió Ana Gacía Obregón a presentarlo con nosotros. Esta chica se ha portado extraordinariamente bien con nuestros chicos y con la Asociación, colaboró desinteresadmente desde el principio y en todo lo que le pedimos. Hay veces que la imagen del personaje dista mucho del fondo de la persona.

Acudió mucha prensa y hemos salido en Tele 5, en TVE1, en TV de Castilla y León, y en todos los medios locales de comunicación.

Trabajamos para ellos.

Esta es la fotografía del mes de Noviembre del calendario, Alberto y Gemma con David Cantero, presentador de Telediario.

Han colaborado con nosotros Miriam Díaz Aroca, Perico Delgado, Lidia Bosch, Jorge Javier Vázquez, David Cantero, Josema Yuste, Ana García Obregón (sobre todos), etc.

En este enlace que os dejo podéis ver un sencillo video que he montado.

http://www.youtube.com/watch?v=900Db4wW7h8

HENO DE PRAVIA

HENO DE PRAVIA

Andrés el Trapi, recién jubilado, nos descubre que ha prometido empezar a lavarse con jabón todas las mañanas, aunque no haga falta.

Vamos a ver, sin h y con v, si lo cumple.

 


 

Comienzas una nueva vida, de jubilado; y los veteranos en ésta situación te advierten: “Pasas a engrosar la plantilla de IBM”. No preguntas por temor al ridículo hasta que el amigo, que acaba de ingresar también en la “cofradía”, te aclara: “… y veme”.

Y fui, como otros muchos, al supermercado para traer un estropajo salvauñas, un limpiador de bañeras, unas cervezas, el pan, (miro la lista) pan de molde, unos yogures “pa ti”, un producto desatascador, un champú -¿para ella o para mi?-, jabón… Me atrajo el olor, el aroma (diría Vibot) que me llevó a la camarilla del Colegio, a la Procuración, a las duchas, a los compañeros… Y lo volveré a recordar diariamente.

Andrés M.Trapiello

AL LEVANTE Y AL PONIENTE

AL LEVANTE Y AL PONIENTE

Nunca había caído en que me pasé tres años meando al poniente y otros tres al levante en aquellos urinarios que dormían solitarios al lado de aquel tubo afuracado al que tapabas los agujeros con los dedos cual si fuera una flauta para que el agua saliese con fuerza.

Javivi me lo ha recordado.

 


¡Ay, señor, tocayo Cirauqui! tu procacidad entra en liza con la mía, pero, leyéndote, me has abierto una duda que no quiero permanezca sin clarificar adecuadamente. Y puedo clarificarla, como comprobarás

En este quinto polvo con gaseosa donde recorres virtualmente el escenario que vio nuestra pubertad, llegaste también al seto que separaba a los grandes de los chicos en los campos de deportes. Te adentraste, incluso, en los mingitorios corridos a los que acudíamos en los tiempos que triscábamos por aquellos campos. En picado o en contrapicado, nos has dado una visión de los urinarios, únicos elementos constructivos que indicaban la separación entre “mayores” y “menores”, cuyos despojos aún persistían hace cinco años, cuando el cincuentenario.

Ahí me quedo. En lugar tan poco “digno”, pero tan necesario en el devenir de las personas a lo largo de la vida. En aquellas nuestras letrinas.

En tu relato –fantástico relato!- apelas a tu imaginación para suponer que “evacuábamos a menores” en la intimidad propia de unos adolescentes “apostólicos”; que quizá hubo una alta separación para que ni de reojillo nos fuese dado contemplar unos los organillos de los otros… ¡Vade retro, Satán!

Atinas bien. Aquella pared corrida, rematada en azulejos blancos, iba festoneada por seis salientes, a modo de contrafuertes cuya finalidad no era soportar muro alguno, sino limitar espacios visual y geográficamente. Eran eso: aislantes que daban lugar a siete cubículos donde cada cual podía “obrar”, sin que el de al lado nos viese la minga, como calificas al organillo ese que es cada día más, por mor del tiempo que nos va pisando, elemento puramente decorativo. Y prescindible, por tanto, al menos en una de sus funciones biológicas.

¿Qué cómo tengo yo una memoria tan gorda? Yerras, querido Javier, si así piensas. Errareis todos quienes no recordéis que, en aquel encuentro del Cincuentenario, los dominicos nos dieron un paseo por los lugares que formaron el paisaje colegial de nuestros años en aquel colegio moderno y tan peculiar. Y que muchos llevábamos cámaras fotográficas. Así que, si Josemari tiene a bien, puede ilustrar este “pasadizo” con una foto que hay en mi álbum del cincuentenario, para disfrute general. O vais a aquel álbum y la veis directamente, está colgada al principio.



Con el paso del tiempo y el silencio devenido de aquellos niños que nos hicimos grandes, habían desaparecido los muros traseros que protegían nuestros culos de las miradas exteriores y habían crecido las malas yerbas alrededor, mientras las cañerías aparecían con la herrumbre del orín rojizo que produce el tiempo y el abandono. Pero aquel olor a orines ya no impregnaba el aire del espacio próximo. ¡El tiempo es la caraba, querido Javier!

Otra cosa. Y esta ya “pa putearte” un poco. Dices “sobre una pared meaban los mayores, sobre otra pared los menores”. ¡Pues no señor! Discrepo. Mayores y menores lo hacíamos sobre la misma pared. Pero en posiciones opuestas. Mientras los mayores lo hacían al levante, los peques al poniente. Más o menos. Y no busques aquí la quinta pata al burro, que, si se la encuentras, te asustará por la enormidad del bicho, que cae como un colgajo, cuando más se le levanta. (Uf!)

Y bueno, me tomo contigo una txorrotada, esperando tu siguiente lingotazo. Tú, si quieres, ponte Armisen. Yo, con tu permiso, me haré un combinado, con mucho hielo para quitar calor y una rodajita de limón con la que embadurno los bordes del vaso, para darle algo de acritud. ¡Es coña, amigo! 

¡Abrazos, chavalería!

Javivi

 


 

Curiosamente sobreviven al paso de los tiempos los urinarios y la pared del levante. Localizadlos en estas fotografías. El furriel.

¿DÓNDE ESTARÁ MI CARRO?

¿DÓNDE ESTARÁ MI CARRO?

Así rezaba la canción de Manolo Escobar. Y yo me pregunto dónde estarán tantas cosas de nuestra infancia que se fueron muriendo en el olvido de nuestro Colegio de la Virgen del Camino, las notas, los listados, los dibujos, los libros, los pianos, mi mandolina, el Tele-cosas, los documentos, las partituras, los guiones radiofónicos, los autos sacramentales, las fotografías, los cuadernos....etc.

En el coro de la iglesia de San Pablo de Palencia nos encontramos esta fotografía mural del colegio ¿qué hace alli? ¿como llegó hasta allí?

Por favor, hermanos Dominicos, ¿dónde está nuestro carro?

Nos gustaría verlo aunque esté en el desguace, en parte también es nuestro.

LA GASEOSA ARMISEN EN POLVOS (5º PARTE)

LA GASEOSA ARMISEN EN POLVOS (5º PARTE)

En pleno Agosto, Javier y sus compañeros salieron de Villava rumbo a lo desconocido, en dirección a la Virgen del Camino donde fuísteis bienvenidos y nosotros afortunados. Disfrutemos de estos nuevos polvos ya casi leoneses, de la leche condensada La Lechera, del método Carpentier, etc. con el relato de los recuerdos de Javier.

Yo me quedo esperando el siguiente polvo.

Feliz fin de semana, amigos queridos.

 


 

LINGOTAZOS DE GASEOSA ARMISEN EN POLVOS, MEZCLADOS CON AGUA DE REGALIZ EN BOTELLICA O GUÍA O LISTIN DE LAS PÁGINAS BLANCAS Y NEGRAS APOSTÓLICAS EN VARIAS TOMAS.
 
 
5º LINGOTAZO Y PRIMERO DE LA VIRGEN DEL CAMINO DE LEÓN.-
 
 
Después de tantas vueltas y revueltas, de tantos dimes y diretes sobre Villava y sus alrededores, comienzo estos cuatro lingotazos y un epílogo sobre la Virgen del Camino de León, lo voy a hacer como si fuera el discurrir de un río, el Órbigo o el Torío, ( aunque no sé si llevan mucha agua, por si acaso mejor lo dejamos en el Esla), algo que vaya manando y que refresque todos aquellos recuerdos, que viven en nosotros en una apacible duermevela o en un claroscuro desván de los recuerdos, (oximorones los dos) ¡Qué cultos somos los de este blog!


Prometo no atiborraros de Gaseosa Armisén, ni de regaliz en botellica, decreto barra libre para todo el que me lea, sea con Gaseosa La Casera, o cualquiera de las especialidades regionales o nacionales, Fanta, Mirinda, Kas, Coca- Cola, Pepsi-Cola y sifón, Kyns o Schuss, Agua Tónica, Agua del Carmen, Agua de Carabaña, (aquella de a los tontos de carabaña, se les engaña con una caña), Aguas de Burlada, (cuyo anuncio está en las escaleras del funicular que sube al Monte Igueldo de San Sebastián),  Aguas de Mondariz (para arrascarse la nariz), Aguas de Belascoain, Red Bull, Aquarius y otras pócimas isotónicas. etc. En aquellos años, en el verano,, tomábamos sidra dulce con gas MAI-ONA, de la que decían en mi pueblo: "sidra MAI ONA para alargar la cojona", y otra que se llamaba MAITE., pero nosotros en Navidades tomábamos Sidra Champán el Gaitero, famosa en el mundo entero, con la representación de un gaitero tocándonos la gaita, muy majo y dicharachero.

Por este blog he descubierto que en Navidades fuimos de vacaciones los dos años de Villava, en León ninguno, pues por lo visto a los del 1959 no se nos rompió la calefacción, por afinidad yo pensaba que no habíamos estado nunca en los seis años de mi estancia en los dominicos de Villava y León.

Podíamos brindar con todos los diversos vinos de toda nuestra geografía, tintos, blancos, claros y claretes, de ojo de gallo, de lágrima o morapio, de pitarra, lambruscos o navarruscos, de aguja, prietos picudos, del país, espumosos, amontillados, del monte, de las llanuras, de la vega y el somontano, de las altas o de las bajas tierras, txacoli, con gusto a madera o a frambuesa o de maceración carbónica, en barrica de roble o de aluminio, con corchos naturales o artificiales, con sabor afrutado de arándanos y otras frutas del bosque... , o con combinados de  rón, wiskie, ginebra, vodka, pacharán, licores de manzana, sandía, melón, pera, ciruela, mora, orujo puro o absenta, hierbas aromáticas y otras hierbas, etc...Al paso que voy me voy agarrar un pedo, una mierda, un colocón, una merluza, un melocotón, una cogorza, un pedal, una giña de aqui te espero y eso que no he hecho más que empezar.

Recuerdo a una persona que conocí como usuario en mi trabajo, que cuando ya no sabía que hacer con él, le decía: ¿Qué quieres que haga contigo, dulce de pera, dulce de higo, dulce de manzana o dulce de ciruela? El con mucha guasa y flema y cierta socarronería me contestaba: Dulce de melecatón. Por supuesto, que espero que no practiquéis con Armisén u otras gaseosas como El tigre, (en Pamplona había una marca "El Tigre", pero era de lejía y de los productos de Droguería Nicolás Ardanaz), al igual que ITURRIAGA, puesto que seguro que os sabrá a  bicarbonato y otras lindezas, a lo mejor es que no echó más que el sobre que contiene bicarbonato, sin embargo ANDRES CORTES, no echaba más que el sobre de las burbujas y los ácidos.


Para mí la Gaseosa Armisén, es un recuerdo infantil entrañable de mi familia, pues de niño la bebíamos con harto placer, bebíamos hasta agua con unas goticas de vinagre, cuando no había limón, pero sobre todo es un recuerdo y un homenaje a mi madre, pues, como dije en el anterior LINGOTAZO, cuando abrías el paquete, que mandaba a los tres hermanos, diferentemente, aparecía brillante y dorada la caja de GASEOSAS ARMISÉN, con sus medallicas, entre el CHOCOLATE ORBEA, cosa buena de la Rotxapea, el txorizo de Pamplona, la leche condensada LA LECHERA (algunos la hervían y se ponía de color café) quizás quesitos El Caserío (del Caserío me fío) y algunos calcetines, calzoncillos y pañuelos.


No soy de esquemas, resúmenes croquis, guiones, más bien me voy a plantear estos LINGOTAZOS, como si fuera a pintar un cuadro, un paisaje panorámico de mi estancia en la Virgen del Camino, pinceladas gruesas, pinceladas suaves a la derecha, a la izquierda, tonos frìos y calientes a través y al envés, con mucha materia y con poca materia, con fuerza y sin fuerza, según el impulso de cada momento, pinceladas mezcladas de recuerdos y sensaciones, pero sobre todo con impresión y expresión, y a veces abstracción, con diversas gamas  de color y textura, con realismo, naifs, surrelistas, con cierto tenebrismo, en claroscuro y con luminosidad mediterránea, intimista e ilusionada, modernista y tradicional, infantil pero madura, minimalista, de arte povere, barroca, fauvista, intimista, rococó, pero sobre todo popular, muy popular, como la magia de mi admirado mago de la infancia: JAMALANDRUKI TXAPITXUSKI, JAMALANDRUKI JAMALAJÁ.


Como en todos los anteriores me pego un LINGOTAZO prolongado de GASEOSA ARMISEN y una TXORROTADA RUIDOSA DE AGUA DE REGALIZ EN BOTELLICA y expresando y exteriorizando un enorme placer con ruidos satisfactorios, abro EL LISTIN O GUIA DE LAS PAGÍNAS BLANCAS Y NEGRAS APOSTÓLICAS Y DOMINICANAS y señalando con el dedo una dirección, marco SALIDA O VIAJE DE LOS APOSTÓLICOS NAVARROS Y ALREDEDORES, DESDE VILLAVA A LEÓN. Por supuesto que en este momento decreto la BARRA LIBRE, FREE BARRA, IREKITA BARRA, es decir que brindéis con lo que os dé la gana y bebáis lo que os salga en la punta... de la nariz.


Sería a finales de Agosto o principios de Septiembre cuando fletaron un autobús desde VILLAVA A LA VIRGEN DEL CAMINO (LEON) para llevarnos a todos los componentes de Navarra y alrededores ,miembros de los acabados 2º y 3º Cursos del Colegio Valentín de Berriochoa, camino de nuestro nuevo Colegio Virgen del Camino de León. Yo partía con cierto recelo y cierto miedo, porque ese mismo año mi hermano se había salido del Colegio de León y se habían creado en mí, ciertas incertidumbres y dudas. Me imagino que el día anterior, con nuestros equipajes habríamos llegado a Villava para a la mañana siguiente partir muy temprano rumbo a León, los Elustondo, Arrúe, Egea, Ariztimuño, Ibarrola, Lacalle, Mendivil, Arcarazo, Imaz, Biurrun, Zugasti, Arandigoyen, Pejenaute y aquellos que me olvido de mi curso y del curso superior, los hermanos Preciado, Iturgaiz, Suescun, Navarro, Tabuenca, Iraizoz, los Diez de Ulzurrun, Biurrun, Merlo, etc., etc. No cito ni Tobes, ni Olano, ni Ros porque se quedaron en Villava.


Me imagino que partimos muy temprano de Villava y tengo un ligero recuerdo, que allí estaban despidiéndome mis padres y algunos de mis hermanos, además de otros familiares de mis compañeros y que como siempre cantamos lo de: "Adiós Madre de mi vida, mirando hacia la puerta del Colegio presidida por Santo Domingo y el Beato Valentín de Berriochoa, pintados por Fray Berceruelo, entonamos también aquello de: Adiós con el corazón, que con el alma no puedo. Al despedirme de ti de sentimiento me muero. Estoy seguro que solté un reguero de lágrimas, pues desde siempre he tenido el lacrimal fácil y predispuesto al llanto y moqueo abundante, sobre todo en las emociones intensas y positivas.


De allí, pasando por Burlada, remontando la cuesta de Beloso, Pamplona, Avda Guipuzcoa, Irurzun, Alsasua, entonces no había ni circunvalaciones, ni rondas este, oeste, norte, sur, ni otras redes de comunicación, como autovías, autopistas, con peaje y sin peaje, nos dirigimos hacia nuestro primer destino, primera parada: VITORIA. Nos detuvimos en una iglesia, situada en el barrio obrero de Zaramaga, iglesia de San Francisco de Asís, de corte y arquitectura moderna, con torre exenta de hormigón y hermosas vidrieras que iluminaban su interior de alegres coloridos, coloridos que se ensombrecieron años más tardes, por la represión de una huelga obrera, represión dirigida por Fraga Iribarne y que se cobró cinco vidas de los obreros allí encerrados, (3 de marzo de 1976). Este episodio fue inmortalizado por "LLUIS LLACH  en sus impresionantes: CAMPANADAS A MORT.

A la semana siguiente de este acontecimiento comprobé "in situ" la vandálica intervención pacífica de las fuerzas de orden y seguridad, entonces Policía Armada o "grises". Pero siguiendo con lo que nos ocupa, allí aparcó nuestro autobús, pues según creo esta Iglesia o Parroquia de VITORIA, estaba regentada por los P. P. DOMINICOS y si mal no recuerdo por un tal P. BRAVO y quizás P. CONDE, (normalmente yo no utilizo archivos y me dejo guiar por mi memoria). Posiblemente allí se reunieron los alumnos provenientes de ÁLAVA, GUIPUZCOA y alrededores y MAXIMO, que llevaba la Granja de la VIRGEN DEL CAMINO, y al que a todos nosotros nos unía una gran amistad y admiración.


De allí y por no sé que razones y circunstancias aparcó nuestro autobús en el centro del BOTXO, entre las SIETE CALLES, muy cerca de la Catedral de Santiago de BILBAO, en el convento de los P.P. DOMINICOS de esta muy ilustre y leal ciudad de BILBO. Una vez en BILBAO, visitamos a los P.P. DOMINICOS allí residentes y algunos alumnos y frailes se agregaron a nuestro convoy, camino de León y marchamos rumbo de SANTANDER, El Sardinero, La Magdalena, Avda de José María PEREDA, escritor tradicionalista y realista, al que mis tías abuelas, algunas lectoras empedernidas, al igual que mi padre y algunos primas y primos suyos, eran fervientes admiradoras, Peñas Arriba, (sobre todo el relato de la caza del oso), El Sabor de la Tierruca, Gonzalo González de la Gonzalera, y de Concha Espina. Desde Bilbao pasamos por Castro Urdiales, Santoña, Laredo, San Vicente de la Barquera, donde paramos a comer y nos bañamos en un una playa semi-salvaje, en la que brincaban las olas con denodado oleaje y a las que retábamos con nuestros saltos, recortándolas, nadando sumergidos en ellas o encaramados en su cresta.

En el autobús de rodillas en el asiento, apoyado en la ventanilla abierta, entonces estaba permitido asomar la cabeza, no me perdía ninguna vista, ningún paisaje; iba absorbiendo el aire y el olor de cada panorámica, pasamos por Comillas, Cabezón de la Sal, dejamos a un lado ALTAMIRA, con sus bisontes dormidos y SANTILLANA DEL MAR, feudo del Marqués del mismo nombre y autor de serranillas como: "Cosa tan fermosa non vi en la frontera, como una vaquera de la Finojosa. De guisa la vi, que me fizo ganas la fruta temprana...". LLANES, ya en tierras asturianas, casonas de los indianos, que me recordaban que mi tía abuela Vicenta, hermana de mi abuela Ruperta, estuvo casada con uno de estos indianos, oriundo de Oñate, pueblo de JUAN RAMÓN ARRÚE ALBERDI, que cumplía los años el 31 de Agosto, día de San Ramón Nonato, fecha posiblemente cercana al viaje, este tío-abuelo mío, enriqueció la casa de Burlada trajo una sequoia, dos palmeras,tamarindos, que luego crecían como la mala yerba por toda la huerta y algunas otras especies tropicales que plantaron en el jardín, que más tarde devino en huerta, con su gallinero de ponedoras, gallos, ocas, y alguna que otra vaca lechera; los tiempos cambian.

Al final no había ni gallos, ponedoras, ocas, ni vaca, pero si seguían creciendo como la mala  yerba los tamarindos y las lilas.


De allí subimos a COVADONGA, CANGAS DE ONÍS, visita rápida a la cueva y Santuario, bordeando el Sella, panorámica de Ribadesella, nos asomamos a la Playa de San Lorenzo de GIJÓN, paseo rápido por OVIEDO y Convento de los PP. DOMINICOS de esta ciudad; LEOPOLDO ALAS CLARÍN Y LA REGENTA, PEREZ AYALA Y TROTERAS Y DANZADERAS, ARMANDO PALACIO VALDÉS y su HERMANA DE SAN SULPICIO. A mis tías abuelas y demás, les gustaba mucho todas estas novelas de amores entre regentas, monjas, canónigos, clérigos, barraganas, amores ocultos y prohibidos; yo creo que les daba mucho... mucho morbo... Entre todos ellos el personaje preferido era LUCRECIA BORGIA.


De OVIEDO, ya anocheciendo, partimos hacia nuestro lugar de destino sin parar, posiblemente por PAJARES, ( aun lado habríamos dejado CASORVIDA, ciudad a la que, aún, no había oído mencionar) más tarde por VILLAMANIN y otros pueblos. Parada en las afueras de un pueblo leonés, para hacer menores, evacuar, orinar, miccionar, en una palabra, para mear. Allí descubrí que las casas eran de paja y barro y que tocándolos con las uñas, sus ladrillos-adobes, se iban desgastando, así que desistí de arañarlos, con la uña, no fuera a ser que toda la construcción se me viniera encima, con la consecuente bronca de los vecinos del inmueble.


En este viaje nos acompañaron varios FRAILES, P. HUARTE, seguro, P. ITURBE, P. TORRELLAS, quizás, P. ARSENIO, posiblemente ya estuviera en León, pero sólo el P. Arsenio se quedó con nosotros, el P. Huarte pasó a la ESCUELA MENOR, aunque nos dio  clase de Lengua en tercero, el P. Iturbe volvió a Villava, más tarde lo recuperamos y al P. TORRELLAS , no sé si ese mismo año o al año siguiente lo mandaron a la Universidad Laboral, como le llamaban entonces, de Córdoba, más tarde volvería a nuestra vera. En ese viaje creo que vinieron varios frailes y monjas, que iban a la inauguración del SANTUARIO VIRGEN DEL CAMINO DE LEÓN.


 Yo creo que este viaje, fue el primero de Villava a León, para mí inolvidable y que siempre se aparece en mi mente, cargado de luz, colorido y recordado con un sentimiento de placer y felicidad enorme. Durante los cuatro años de mi estancia se sucedieron varios viajes de ida y de vuelta, pero como este ninguno. Recuerdo uno hasta Santander y de allí bajar por el Puerto del Escudo y atravesando tierras palentinas, llegar hasta la Virgen del Camino de LEÓN. otros por BURGOS, la llanura castellana, tanto a la ida como a la vuelta, de los que tengo dos imágenes, permanentemente grabadas, AMPUDIA DE CAMPOS, con su imponente castillo, donde se filmó EL CID, con Charlton Heston y Sofía Loren, divisándose en lontananza, durante kilómetros y kilómetros, por aquellas tierras de campos, por aquella tierras de pan candeal.

El tren, cual serpiente zigzaguente, atravesando la inmensa llanura y perdiéndose en el horizonte, con su estela de humo. Otros de mis recuerdos es, que la carretera entre Palencia y León, en algún tramo, era de tierra batida y no estaba asfaltada, por lo que nuestro deambular por aquella carretera iba precedido de una gran nube de polvo y por detrás del vehiculo, nos perseguía una gran estela polvorienta. Otra de las cosas que recuerdo es que nunca paré en Sahagún (Segunda localidad, después de Eibar en proclamar la Segunda República en el año 1931) y que yo siempre contemplaba con admiración, las torres de sus iglesias mudéjares de San Tirso y San Lorenzo.

En sexto curso tanto a la ida a León, como a la vuelta a casa, ya en solitario, puesto que me salí al final de ese curso, la hicimos en tren y sin frailes acompañantes.
 
Llegado a este punto del relato, paro para realizar un piscolabis, para degustar un largo lingotazo  de GASEOSA ARMISÉN y una txorrotada generosa de AGUA DE REGALIZ EN BOTELLICA, pues el cansancio y la sed me lo piden, después de tan largo y extraordinario viaje.


Por supuesto, también abrimos la BARRA LIBRE, para que cada uno tome, el brebaje, la pócima, el licor afrodisíaco, el potingue, el néctar, el combinado, la bebida refrescante, la tisana, la infusión, el líquido elemento por él preferido y brinde conmigo.


Abro las páginas blancas y negras apostólicas-dominicanas y busco en el LISTIN O GUÍA y marco: LLEGADA DE PADRES Y ALUMNOS PROVENIENTES DE VILLAVA (ATARRABIA) AL COLEGIO VIRGEN DEL CAMINO DE LEÓN (PÁRAMO LEONÉS O PARAMERA).


Era entrada la noche y en aquel patio entre el comedor, la portería y la entrada a la Escuela mayor, aparcamos y nos  llevaron al refectorio a cenar algo antes de llevarnos a los dormitorios. , Nos recibieron algunos padres P. PEDRO, P. ENRIQUE, P. IPARRAGUIRRE, etc.. Una vez realizado el tentempié y recogidos  nuestros bártulos y maletas del autobús, a través de un largo pasillo que acababa en un hall, desde donde ascendían unas escaleras que desembocaban en largos pasillos atestados de camarillas, situados en el segundo piso y nos distribuyeron en el pasillo que daba a los campos de deportes, unos con vistas y otro sin vistas.

Eso a los que iniciábamos tercero, puesto que a los que iniciaban cuarto, los distribuyeron en el pasillo paralelo, cuyas camarillas con vistas daban al patio de las clases y el teatro. Era el lado derecho según se entraba a los dormitorios. Dividiendo los pasillos de la izquierda y de la derecha se encontraba la habitación del P. Vigilante, que en nuestro caso era el P. ENRIQUE, que tras unos ventanales de cristal vigilaba a izquierda o derecha. Creo que a Arrúe le tocó la primera camarilla y a mi la segunda, o a la inversa, no me acuerdo bien del todo.

Una vez en el interior de la camarilla y apagadas las luces, con las luces de emergencia encendidas, intenté asomar la cabeza por la ventana pero me fue imposible, ya que la ventana, como he dicho en varias ocasiones, era abatible, oscilovasculante, pero no abrible, ni asomable. La noche era oscura pero brillaban las estrellas con fuerza y al titilar en el cenit, parece que me hablaban y me guiñaban los ojos.. Noche de duermevela, noche de dormir con los ojos abiertos. noche interminable, noche caliginosa... los grillos cantaban entre los tomillares.

Amaneció pronto, pues era Agosto, creo, y me asomé de nuevo a la ventana, sabiendo que no podía sacar la cabeza y divisé un panorama de color tierra marrón, una extensa llanura, sin árboles, con alguna pincelada verde y ocre, en las viñas que rodeaban los campos de deportes, una granja al fondo, un bosque raquítico, para nada comparable al de Villava, alambradas y entre las viñas varias tumbas de gigantes, que luego me enteré que eran bodegas y una virgen encaramada a una alta peana, al cabo del tiempo amé estas tierras y estos campos con un hondo sentimiento.

Poco a poco fuimos descubriendo y conociendo todas las dependencias del Colegio y el Santuario, recuerdo que al salir al patio o los campos de deportes, todos los alumnos de Villava nos agrupamos formando una piña, comentando que con tantas alambradas aquello parecía un campo de concentración y hasta algunos compañeros, de otros lugares nos provocaron tirándonos balones. Añorábamos  el calor y la cercanía de Villava.

Para que se rompiera el hielo y nos acercáramos entre nosotros, hicimos una pequeña velada, un pequeño intercambio de nuestras habilidades. En estos primeros días fuimos reencontrándonos y conociendo a nuestros compañeros, como: El Pitu, Argüeso, Julián Ruano, Zarzuelo, Rojo, Arturo, Zaratiegui, Javier Martín, Eduardo, Carlos Alonso, Tuñón, Villalva, Luis Carlos Reyero y un largo etc., que intentaré ir reconociendo en estos LINGOTAZOS DE LA VIRGEN DEL CAMINO DE LEÓN.


Arrúe y yo cantamos en euzkera: "Beti eskama keltzen, keltzen, keltzen...Nor geragu, zer geragu, eusketarrok geragu... etc., etc. y Lacalle, Elustondo, Ibarrola y algún otro cantaron jotas navarras como: "Las golondrinas cantaban a las orillas del Arga y en sus trinos repetían, que hermosa tierra que es mi Navarra.... Quisiera, quisiera, quisiera volverme hiedra y entrar en, y entrar en, y entrar en tu habitación, por ver el por ver el dormir que tienes... Gayarre con su garganta, con su violín Sarasate, etc..." Y así pasamos un rato. Luego nos dieron suelta y cada uno se fue a jugar al ping-pong y a otros diferentes juegos., al grito de primero, ségundo, tércero... Yo fui a jugar al ping-pong y me sucedió una cosa muy curiosa, al restar uno de los tantos; la pelota pegó en el canto de la mesa y siguió una trayectoria imposible de restar, con lo que conseguí un tanto fantástico. Mi contrincante y algunos de alrededor dijeron enfadados: ¡Qué chorra tiene! Yo disimuladamente me miraba la entrepierna diciéndome  para mis adentros: tampoco es para tanto, pero graciosa y elegante, si que es. Ahora cada vez que recuerdo este episodio me viene en mente aquella canción de Javier Krahe, que dice:


 
"No sé tus escalas por lo tanto eres muy dueña
de ir por ahí diciendo que la tengo muy pequeña
no está su tamaño en honor a la verdad
fuera de la ley de la relatividad.
 Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor
ciertamente es un burdo rumor".
 
Nuevo LINGOTAZO Y TXORROTADA y BARRA LIBRE PARA TODOS, tomo la GUIA O LISTIN de las páginas blancas y negras apostólicas  y marco: COLEGIO Y SANTUARIO de la VIRGEN DEL CAMINO DE LEÓN. DESCRIPCIÓN.


Como dice, Isidro Cicero, en el prólogo de CUADERNOS DE LA MEMORIA, los contenidos se adaptan a los continentes y por eso en estos momento preparo el continente, el escenario, la tramoya, el guión, la decoración para más tarde llenarlos de contenido, de acción, de sentimientos y de vida que dé calor y color a este hermosísimo continente, que fue para nosotros LA VIRGEN DEL CAMINO de LEON. Según dice la sentencia escolástica: Quidquid recipitur ad modum recipientis recipitur (tomado de la misma cita) guiándome por el dibujo panorámico que para  estos CUADERNOS DE LA MEMORIA, hizo JESÚS HERRERO, y comenzando por la parte de arriba nos encontramos con el SANTUARIO DE LA VIRGEN DEL CAMINO del que según dijo su arquitecto FRAY COELLO DE PORTUGAL, que pasó unos años en Berlín: "He construido una iglesia para albergar un antiguo retablo" a mi todo esto me recordaba a las clases de Historia del Arte, que nos daba el entonces P.ARSENIO, que según creo también estuvo en Berlín o al menos en Alemania y nos hablaba de la BAUHAUS, LE COURBOISIER y hasta de la incipiente BRASILIA.


Pero volviendo al SANTUARIO, contenedor geométrico o caja de zapatos (como llamaba la gente de León al nuevo Santuario, me imagino cuánto les habría costado adaptar las pupilas, su mente y su corazón a este contenedor geométrico de su VIRGEN DEL CAMINO Y PATRONA), como dice ISIDRO CICERO:"aquí se abre el hueco que alberga  a la SANTISIMA VIRGEN DOLOROSA DEL CAMINO, número PHI, que buscó FRAY COELLO DE PORTUGAL para toda su construcción, tanto del Colegio como del Santuario, este número que encarna la proporción Áurea, la divina proporción, el número PHI, al que pusieron este nombre por ser la inicial del maestro FIDIAS  y que puede expresarse así: el todo es a la parte como la parte al todo".


Este CONTENEDOR O CONTINENTE se completa o adorna con variados elementos, el fabuloso, ampuloso y barroco retablo mayor, con sus pámpanos, sus angelotes, su guerrero San Miguel, San Froilán, Santiago, Dormición de la Virgen, Adoración de los Magos y presidiéndolo todo la Virgen de madera de tilo, en cuya peana se nos recuerda la siguiente leyenda: O VOS OMNES QUI TRANSITIS PER VIAM, ATTENDITE ET VIDETE SI EST DOLOR SICUT DOLOR MEUS, la iglesia con sus maderas nobles, la luz entrando por los vanos misteriosos y al mismo tiempo radiantes de la derecha, los confesionarios, con señal luminosa, los altares simples de San Pablo y  San Froilán, la sacristía, El Camarín o Vestidor de la Virgen donde se le venera y besa su manto, la Sala de Exvotos, con el Arca, en la que un moro (árabe, musulmán) y un cristiano, departen amigablemente sentados sobre ella, por gracia y milagro de la VIRGEN DEL CAMINO,

Estos dos lugares están adornado por las vidrieras del P, DOMINGO ITURGAIZ, la Sacristía, La Capilla de la Virgen de Guadalupe, y sobre ella el coro, con su órgano, sus bancadas en anfiteatro y sus asientos monacales y envolviéndolo todo de luz y sombras, sombras de los apóstoles y la  Virgen que corona la fachada, las vidrieras, luminarias, antorchas de RAFOLS CASAMADA.


Una vez fuera contemplamos la imponente fachada de JOSE MARIA SUBIRACHS, la Virgen María presidiéndolo todo, con los doce apóstoles tocados por el Espíritu  Santo, Misterios Gloriosos, puerta principal los Gozosos y a ambos lados las puertas de San Froilan y San Pablo, la puerta del Pastor con su honda, que accede a la Sala de los Exvoto y completan los Misterios Dolorosos y Luminosos de este  rosario de cuentas de cristal , piedra y bronce. La explanada con su viejo y macizo vía crucis se llenará de celebraciones y hasta  una concentración de Vírgenes de todos los tamaños, estilos y edades se celebrará  en este recinto, presididas por el campanario, saeta apuntada al cielo, torre vigía, crucero del Camino, mojón de peregrinación que llama a los peregrinos a acogerse en el regazo del Santuario, al cobijo de su Virgen del Camino, torre del reloj, vaina protectora del retablo, donde se reflejaron las sombras inquietantes de los Junkers. Volvemos a entrar en el Santuario. y este hermoso CONTENEDOR, lo llenaremos de peregrinos, romeros, leoneses, asturianos, frailes, alumnos, apostólicos, de cantos, de oraciones, de olor a incienso y cera, de confesores y confesados, de predicadores y predicados, de voces infantiles armoniosas, de feligreses devotos besando el manto de la Virgen, de luz, música y devoción, de escolanía, de oficios y liturgia, de cirios y de incensarios, de órgano y de organista.
 
Desde el Santuario y mirando hacia la puerta de entrada, tomamos una puerta que es pareja de la capilla de la Virgen de Guadalupe y accede hacia al coro por unas escaleras y hacia abajo por otras escaleras, a un pasadizo secreto, misterioso que nos conduce hacia el Convento  de los frailes y hasta el Colegio  de los apostólicos, pasando por debajo de la carretera, pasadizo que se convierte en el cordón umbilical entre nuestra MADRE Y LOS  PADRES Y ALUMNOS DOMINICOS. Este  edificio nos vomitaba a la portería del colegio, al edificio que ocupaban los padres dominicos, las monjas, la hospedería y la Casa de Ejercicios. Los primeros días pasábamos por la carretera, pues se estaba reparando o terminando el pasadizo.

Mas adelante  para ir desde el convento hasta el colegio, construyeron una tejavana o galería al aire libre, donde a un lado se veían las casas de adobe y ladrillo rojo del pueblo, que desembocaba en la puerta del Colegio de la de la Escuela Mayor sobre esta puerta un mosaico del PADRE ITURGAIZ, una Virgen iluminada por una estrella.

En este patio había otro nexo de unión entre el Convento y el Colegio, eran las cocinas y los refectorios de las dos escuelas, cuyas puertas daba a unas escaleras, que subían hasta las celdas de los frailes, recreación y de derecha a izquierda, enfermería, emisora, procuración, sobre esta sala vacía y junto ella, sala que fue antiguo Santuario, hasta la inauguración del nuevo que fue por aquellas fechas, 5 de Septiembre de 1961. Por esta sala acudíamos nosotros al refectorio y sus puertas y ventanales daban a la piscina, abrazada en sus laterales por las dos hileras de clases zigzagueantes, con cristaleras, que junto con  el frente de los dormitorios-camarillas de la escuela mayor y menor, estudios, Pantalla, enfermería, laboratorio, con el apéndice de la caja- contenedor marmórea de las capillas, y las dos extremidades de las recreaciones rodeaban la PISCINA y su PATIO.

Este era para mí  el número PHI, del colegio, lugar de abluciones, depuración,, bautismo, sancta sanctórum, tabernáculo, kaaba, arca de la alianza, talismán, termas, palestra, centro del colegio. Las dos escuelas como hermanas siamesas, repetían sus cuadrados, rectángulos, con dos hileras de clase, dos edificios de dormitorios, dos capillas, dos recreaciones en torno a la piscina abrazándose a ella.


Todos estos espacios los llenaremos  de niños comensales, monjas, frailes, nadadores, guiones y guionistas radiofónicos, directores de radio, compradores de chucherías en la procuración, carros con platos y cazuelas en el refectorio, lectura música, madres dominicas, aguadillas y saltos de trampolín.
Una vez en la escuela mayor que es la que más conozco y escorándonos por la derecha, a través de un pasillo en el que había salas de visitas, entrábamos al TEATRO. El escenario, la concha con su perla blanca y negra, lugar para el apuntador, cortina, sala, butaca, candilejas, bambalinas, anfiteatro, paraíso, gallinero, orquesta, telón de fondo, el foro, el proscenio.

Saliendo fuera llegábamos al pórtico o pronaos, hexástilo, seis columnas sustentaban este contenedor de sueños cinematográficos y teatrales. Caja de Pandora, de ilusiones, de alegrías y tristezas al leernos las notas, de GAUDEAMUS IGITUR,, templo del Teatro y del Séptimo Arte, al que llenaremos de filmes, de cortes en los besos y abrazos, de AUTOS SACRAMENTALES, de niños actores e intérpretes musicales, frailes directores, tramoyistas, dibujantes. Subida y bajada de telón, claquetas anunciando: tres, dos uno, cero...CÁMARA ACCION, ESPECTADORES NIÑOS, adultos, frailes, monjas y ojos expectantes e ilusionados, bocas abiertas de asombro... QUE EMPIECE YA QUE EL PÚBLICO SE VA.


Dejado el teatro nos encontramos, de frente, con un largo pasillo, que a un lado tenia unos ventanales que daban a la piscina y al otro lado la rondalla, las clases y el despacho del DIRECTOR.


Comenzaremos con la RONDALLA, con sus armarios repletos de mandolinas, laúdes, bandurrias, guitarras, panderetas, castañuelas y a lo mejor hasta un banjo, con atriles y partituras y donde un día aposentó sus posaderas, en una silla, con sus piernas dobladas la mujer de Fraga Iribarne, que era de León.

Seguimos con las clases, con ventanales de grandes cristaleras que daban al estudio y al teatro, tarima, mesa del profesor, encerado o pizarra enorme, con borrador y tizas para tirarlos a la cabeza, pupitres, cuarto trastero y piano.
Despacho del DIRECTOR DE LA ESCUELA MAYOR, silla, mesa, estantería, donde alguna vez nos recibía y hablábamos de nuestras cosas, allí nos hacían el CARNET DE IDENTIDAD  al cumplir los dieciséis años, yo tengo mi documentación con número de León. Algunos pasaron por este despacho a causa de una rebelión en las aulas.


Llegamos a un hall, bifurcación de caminos, encrucijada y tomo unas escaleras que ascienden dos pisos y que nos llevan a los dormitorios-camarillas, con su numeración, su cama, armario, cajonera, lavabo, espejo, ventana abatible, oscilovasculante, pero ni abrible, ni asomable, unas camarillas con vistas y otras sin vistas. Unas hacia las clases y el teatro y otras hacia los campos de futbol, granja e inmensa paramera. Las del centro sin vistas, al final de cada pasillo los baños y duchas, más frías que calientes, este lugar era un extraordinario foro, pero con poco aforo y entre los cuatro pasillos el cuarto del Padre Vigilante, con cristaleras a los dos lados.


Desandando las escaleras volvemos al hall y pasamos junto al corcho donde se colocaba el PERIÓDICO MURAL PANTALLA, y torciendo hacia la derecha, la biblioteca para mí bienamada el Cuarto del SUBDIRETOR DE LA ESCUELA MAYOR Y EL ESTUDIO, amplio y luminoso, con columnas en el centro y dos partes de pupitres, con un pasillo en medio, por donde paseaba el Padre Vigilante, ventanales hacia las clases y el teatro y ventanales al jardín y la recreación, una alta tarima y una mesa, altavoces, y un agujero al lado de la tarima para vigilar a los que entraban al baño a hacer mayores o menores, por si las moscas, ya que los baños y el estudio estaban pared con pared, algunas veces rellenábamos el agujero con papel, tizas o bolígrafos. Siguiendo hacia la izquierda, puerta de la recreación que dejamos para más tarde, nos encontramos con la ENFERMERÍA, con su camilla, su botiquín, su cartel óptico con letras y números de varios tamaños, su ración de humanidad de un FRAY FRANCISCO OVEJO, sus recetas contra el desánimo, sus tertulias, siguiendo a la izquierda el LABORATORIO, con su cristalera, sus grifos, sus fregaderas de baldosas blancas, sus pócimas, sus redomas, sus almireces, etc. En frente REDACCION DE PANTALLA, ventanales a la piscina, mesa de dibujo, confección de murales, pinturas, pirograbado, recortes de periódico, PANTALLA, TELECOSAS, MINIMUNDO, SERRANO y DEMÁS, TERTULIA, ARTE ESCRITORES, REDACTORES, ETC., ETC.


Ya por fin llegamos a la CAPILLA DE LA ESCUELA MAYOR, pasando por un pasillo con agua benditera, estantería con libros religiosos, mosaico de Jesús del P. Iturgaiz, majestuoso y cercano, en tonos ocres, detrás la sacristía, altar exento, tarima de madera, bancos recios y fuertes, amado VIA CRUCIS DE LAPAYESE, armonium u órgano al fondo, y una luz tenue envolviéndolo todo, algún banco para confesores. Según nuestro cronista mayor e indispensable, SANTIAGO RODRIGUEZ, ESTA CAPILLA, fue inaugurada el dia de Corpus Christi de 1961 y mientras tanto el centro  de espiritualidad del Colegio fue la CAPILLA DE LA ESCUELA MENOR.


Los del año cincuenta y nueve procedentes de Villava, llegamos en aquellos día de INAUGURACION DEL SANTUARIO, para engrosar las filas de tercero en la ESCUELA MAYOR, y a la ESCUELA MENOR llegaban los alumnos del 61 para iniciar su andadura como apostólicos.


 
Salidos de la CAPILLA, encontramos la puerta de cristal de la ESCUELA MENOR, lugar desconocido para mí, detrás de ella, un mundo similar al nuestro, pero misterioso, prohibido y hasta cabalístico. Solo traspasaba este infranqueable umbral, esta hermética puerta o muro de cristal, cuando íbamos a clase de Teoría de la Música o a la lección de piano con D. JOAQUIN HERNANDEZ, a repetir incansablemente el mi-do-re-mi-mi-sol-fa-mi-fa-fa-mi-re-mi-do del MÉTODO CARPENTIER.


Desandamos el camino y volviendo al hall atravesamos corriendo, como era procedente, un pequeño pasillo, creo que con balonería y aterrizábamos en la recreación, lugar de jolgorio y de desfogue. A un lado periódicos murales de TELECOSAS y MINIMUNDO, unas cristaleras de fuertes ladrillos cristalinos, ensamblados en unos nervios de hormigón, que daban al jardín y al estudio. Mesas de ping-pong, juegos de mesa y sobre todo unas sublimes cajoneras numeradas, de donde se desprendía un fuerte olor a calcetín de lana mojado, quizás podrido, a chiruca revenida, olor a mierda puta, a txistorra mareada y chotuno, que te envolvía con su fragancia, te anestesiaba y te hacía cantar aquello de: "Estoy sintiendo tu perfume embriagador..."
Desde las cristalera al otro lado, con pared y ventanucos, la altura del techo iba descendiendo lentamente.

Ya fuera los campos de juego en frente,  a un lado, al lado de las capillas  una visera, en la que debajo jugábamos a naipes, ajedrez, cromos, damas, etc. Al otro lado un jardín en cuyas jardineras crecían colas de zorro rojas y unos rosales, cuyas rosas duraban, a veces todo el invierno. En medio altavoces que nos daban noticias y radiaban partidos de futbol, en las tarde tediosas del domingo. Dos sevás, balonvolea, balonmano, foso de atletismo, baloncesto, campo de futbol, etc. Unas vallas y setos separaban la Escuela Mayor de la Escuela Menor, un lugar común, las letrinas o urinarios, sobre un pared meaban los mayores, sobre otra pared los menores, pero por lo menos oíamos nuestras voces. Me imagino que habría una alta separación entre uno y otro orinante, para que no nos viéramos el mango, vamos que no era como en La Olmeda  que todos evacuaban en promiscuidad. Más tarde se llenarán estas LATRINAS de mingas y pililas infantiles. Creo que me he pasado un montón. ¿Lo dejo o no lo dejo...? Lo dejo.


Al fondo: Érase una vez  un granja en la Paramera, la cual se llenará de gallinas, vacas, cerdos , granjeros y hasta colmenas y tal vez algún perro. Junto a las cercas varias hileras de árboles donde las hormigas llevarán a pacer a sus verdes vacas-pulgones, para extraerles después un exquisito néctar.. La Virgen de la Alegría nos sonreirá. Más tarde construirán una bolera, los alumnos esforzados a base de carretillas y molones, con un banco adosado y  a su lado colocarán una Ángela de hierro y hasta pueda ser que debajo del colegio abran un cueva con champiñones pero sin gnomos ni enanitos, pero con rampa para carretillas.


Todos estos elementos se llenarán de vida, de profesores, de alumnos, de alegría, de tristeza, de risas de llantos, de rezos, de cantos, de juegos, de vida, de ilusión y de actividades varias.


Como decía ANDRÉS GARCIA TRAPIELLO hace poco: "La vida podrá desengañarnos de muchas cosas, pero raramente de las relacionadas con nuestra  infancia" o aquello de: "La memoria es algo que hay que cultivar, el olvido crece solo". "La verdad la hacemos entre todos".
Llegado a este  punto y sofocado  y sediento recurro a un LARGO LINGOTAZO DE GASEOSA ARMISEN Y UNA CONSISTENTE TXORROTADA DE REGALIZ EN BOTELLICA y los que habéis llegado hasta este punto acercaros hasta la BARRA  LIBRE y bebed y apurad lo que os dé la gana, porque os lo mereceis por haber aguantado tanta pitxorradica.


Espero no haberos aburrido mucho y hasta el PRÓXIMO LINGOTAZO, si es que me aguantáis.


 Con mucho cariño.

Javier Cirauqui.


  
 
  

BUENAS NOTICIAS

BUENAS NOTICIAS

¡qué coño buenas! ¡buenísimas¡ ¡albricias! tras unos meses muy, muy, muy duros, Manolo Centeno ha superado el cáncer, el tumor, la radio, la quimioterapia y la madre que los parió.

Y me alegro tanto como te quiero.

Y todos lo celebramos, amigo tan principal.

DACIO Y QUIQUE, dos porteros

DACIO Y QUIQUE, dos porteros

Dacio nos comenta esta fotografía en la que aparece a la derecha de Quique Muñiz dirigiéndose a defender las porterías de un partido de futbol de aquellas ligas que organizaba el P. Torrellas.

 


 

Querido Cortés:

 

          Esta fotografía resulta un tanto enigmática. La primera impresión es la de que Quique y yo vamos a medirnos frente a frente con nuestros propios equipos futbolísticos. Pero, por mi mirada seria, inquisitiva y crítica, y por las palabras que por lo bajo me está trasmitiendo Muñiz, parece que algo, sino preocupante sí poco habitual y hasta molesto, está ocurriendo a nuestra izquierda en ese entreacto.

Quizás el hideputa bujarrón de allende las montañas esté montando una de sus habituales canalladas, quién sabe.

Incluso los gestos y charla de Josemari Ochoa y de los dos que le acompañan están puestas en la misma dirección, y en su expresión parece leerse también que están siendo testigos de algo conflictivo.

          No recuerdo el momento en que fue tomada la instantánea ni lo que ocurría metros más allá. Por eso, acaso, aunque tampoco esté en conocimiento de ello, sería más adecuado dejar que fantaseara libremente sobre ello alguno de nuestros habituales reporteros. Al respecto, creo que un tándem formado por Julio S y Julio C sería perfecto. Al menos lo adornarían con ese punto de agudeza que ellos tienen.

 

          Un abrazo tan enorme como cariñoso, mi buen amigo.

 

          En Complutum.

 

          Dacio

CIERVOS BLANCOS - Dibujos de Jesús Herrero

CIERVOS BLANCOS - Dibujos de Jesús Herrero

Os contaba el otro día la aparición de un librito artesanal que ha conservado durante todos estos años el P. Jaime Lebrato y que me ha dejado.

Os decía que se titula CIERVOS BLANCOS, número 28 del CLUB-DE LA ALEGRÍA. Es un libro fechado el 5 de Junio de 1965 y dedicadas casis todas sus páginas a felicitar al P. Jaime Lebrato.

En el apartado de Sección Humorística aparecen brillantes y primorosos dibujines de un tal Herrero de 4º A, antecedente del Don Jesusito Herrero de hoy, ante quien me inclino fervoroso y postrado me he.

El último, el de la Coca Cola con su máquina de fotos y todo, nos recuerda que el premio de redacción y la máquina siempre los ganaba Isidro Cícero.

Helos aquí.

Los coloco en el álbum LOS DIBUJANTES de Ver fotos/Documentos.

FELIZ CUMPLEAÑOS

FELIZ CUMPLEAÑOS

y que cumplas muchos más, Fernando, querido amigo, maestro, profe del cuatroconsetentaicinco.

Sabes que todos te queremos, siempre.