Blogia

Antiguos alumnos dominicos VIRGEN DEL CAMINO - LEON

Mashco Piros

Mashco Piros

Desde Perú me llegan noticias y fotografías de nuestro compañero muy querido Pedro Rey, a quien le enviamos nuestro abrazo más fraterno.

Os he dejado las fotografías en el álbum VARIOS  de  Ver Fotos/Documentos.

 


 

Amigos del blog. Muchos saludos para todos

.
El día 1 de noviembre venía de un viaje de diez días, de visita a varias comunidades nativas. Cuando estaba de regreso a casa, a las 10:50 am tuve la grata sorpresa de encontrarme con los Mashco Piros que estaban a la orilla del río. Ya sabía  que andaban por ahí y tenía ganas de verlos. El año pasado mataron a uno de un flechazo que le travesó el corazón. Eran tres, y con gestos y gritos me indicaban que me acercara; pero en la canoa iba una señorita, y por temor a que pasara algo, no me detuve.

Me acerqué lo más que pude a la orilla y les tiré el machete, que rápidamente cogió uno de ellos.  Desde mayo del  año pasado están apareciendo este grupo de nativos en su estado primitivo. Se han podido ver hasta  33. Esta vez estaban tres en la lorilla del río; pero a veces salen con sus mujeres y niños, lo cual quiere decir que quieren contactar con la civilización.

Esperamos que podamos contactar con ellos y darles la ayuda humanitaria que necesitan.

Un abrazo para todos.

Pedro Rey

EN EL CENTRO DEL TEATRO (por Javi del Vigo)

EN EL CENTRO DEL TEATRO (por Javi del Vigo)

Os prometí nuevos comentarios sobre esta misma fotografía. Hoy ha sonado la campana en la memoria de Javivi.

El muy bandido ha retocado la fotografía y le ha puesto colorines. Tal cual os la dejo.

Sábado de lluvia y melancolía y estoy triste ¿o no tengo derecho?

 


 

“AYER NO MÁS”.


Lalo, el gran Lalo -de palabra corto, pero certero en ideas-, me abrió el camino otra vez. En la entrada “San Froilán”, cuando se cumple el 5º aniversario de este fantástico blog. Allí, Lalo colocó enlace a una entrevista a Andrés Trapiello (Manzaneda de Torío, León, 1953. Ayer no más, Ed. Destino), una de las joyas de la promoción del 63 en La Paramera, aunque herméticamente silencioso acá. Tendrá sus razones, que acato. Pero, si aún no la habéis leído, hacedme un favor: id y leed. Merece la pena este Trapiello y la entrevista.


Josemari me había incitado hace tiempo a recordarle a propósito de una vieja foto, de calidad técnica dudosa pero de recuerdos bien definidos, nítidos, para mí y para una mayoría de aquellos niños que fuimos: Él fue Eulalio C. Ruiz. Así escrito siempre. Eulalio cé mayúscula punto Ruiz.  Cuantas veces en mi pasado yo veía camiones por esas autopistas de dios de una empresa de transportes (Transportes Calzón S.L.), afincada junto  a Oviedo, me decía aviesamente: “¿Será del prior de aquel Convento/Colegio en León?”. Era retórica lo mío, lo imagináis; pero aquel camión me llevaba al prior siempre. Curiosa recreación de un personaje y un tiempo la mía. Pero así era.


Poco más retuve de aquel hombre bajito, de ojos claros,  pelo cano y hoyuelo en el mentón; personaje que aparecía endiosado y lejano a los ojos de aquellos niños que fuimos cuando en La Paramera. Que sólo se acercaba a los colegiales en momentos bien definidos: notas, festividades, onomásticas. Y poco más. Como los dioses. Como los reyes. Igual que los caudillos, los gobernadores, los jefes... Pero siempre investido de aquella impresionante aureola de autoridad, rodeado de un montón de frailes, que vigilaban sus deseos para cumplirlos inmediatamente.


Él, que fue locuaz en el hablar -incluso por nombre-, fue piadoso, casi púdico, cuando escribía su nombre y apellidos. Así que, como en una revancha particular,  cuando veía  camiones de la empresa citada, me venía al primer plano aquel apellido que ocultaba el buen prior de aquellos tiempos franquistas “que se tragó la trampa” (Cicero dixit).


A estas alturas de la vida, cuando aquellos frailes se han ido yendo o los hemos convertido en nuestros niños grandes, tengo una intuición: Eulalio Calzón Ruiz fue un rabo de lagartija, irónico y zumbón, con quien hubiéramos podido disfrutar conversando, si a él no le hubiera correspondido en “el Gran Teatro del Mundo” ser prior  en aquella década de plomo, en un convento donde la economía no era boyante –nunca la economía lo es, excepto si uno es rico (gran boutade)- al que fuimos llegando, año a año, unos niños con 10 u 11 años, llenos de ojos, hasta completar la cifra de 6.000, que se dice fuimos pasando por aquellas aulas y aquellos criterios pedagógicos tan especiales.


Una vez leí acá a Pablo Huarte recordar los últimos momentos de Eulalio Calzón, el prior todopoderoso. Momentos de duda y angustia, como los de todo hijo de vecino. Y se me quedó en la memoria. No era tan grande ni tan prepotente. Nos parecía. Lo aparentaba, para ser un jefe adecuado en un escenario de autoritarismos y franquismo. Pero seguro que fue un gran humanista, que pudo haber sido en otro contexto sociohistórico, un prior comprensivo.


Al final, acuso a aquel fraile -como Manolón, nuestro entrañable y divertido Manolón- de hacernos aprender que los niños bien, los pijos, usaban albornoz; albornoces que por la puerta de su pueblo o del mío nunca habían pasado hasta aquel momento. Ni se les esperaba. De algo he de acusarle, que Eulalio representaba el poder y al poder hay que darle caña siempre. Albornoces que tuvieron que comprarnos y tuvimos que vestir en momentos determinados –cual pijos- cuando Luis Arruga, este fraile que sigue impartiendo experiencias desde el Convento palentino de San Pablo, dio su “placet” a nuestro ingreso en aquel Colegio (privado y de ideario) diseñado para pijos, pero al que fuimos una caterva grande de aldeanos. La carta de admisión, con el ajuar imprescindible a llevar, iba firmada por Eulalio C. Ruiz prior. Y en el ajuar, un albornoz. (Quien quiera contemplar la maletilla de madera que llevó Manolo, póngase en contacto con él; aún la guarda entre sus cachivaches. Por un módico precio os la enseñará.)


Bien. Y en todo este galimatías ¿qué pinta Andrés G. Trapiello, de la saga de los Trapiellos leoneses, ese escritor polémico, poliédrico y de éxito creciente en el campo de la  literatura contemporánea? En la entrevista referida se le cita una frase de su última novela, “Ayer no más”, que no tiene desperdicio y transcribo: “Una paz duradera es imposible sin el olvido. Nuestra tarea es luchar contra la impunidad sin alentar el agravio y el resentimiento, sabiendo que unas veces es preferible la paz a la verdad y otras, la justicia a la paz”.


En tocante a la memoria de aquel tiempo yo me he hecho vago. Ni olvido ni aliento el resentimiento. Desde que abrí puertas y ventanas, con y tras el “reencuentro”, el sol y el aire han resecado la estancia de mis recuerdos, que cerré con siete llaves al marcharme. Sobre el colegio, como sobre la historia reciente, busco con Trapiello y otros esa “tercera España, en la que había gente de izquierdas y de derechas. Ser ecuánime no es ser equidistante porque los dos bandos no eran iguales, pero hay que ser ecuánime juzgando a los dos.”


En uno de aquellos bandos de mi memoria estuvo Eulalio Calzón, rabo de lagartija que no pude saborear como a un igual. En la otra, aquellos niños que fuimos, acercándonos inmisericordemente al talud que nos echa al abismo final, y me acerca a la piedad."


Totus tuus!

Javi del Vigo Palencia

Los vecinos veneran ya la reliquia del beato Eleuterio Marne

Los vecinos veneran ya la reliquia del beato Eleuterio Marne

Leed lo que publica hoy el DIARIO DE LEON. Noticia relacionada con Gusendos de los Oteros, el pueblo de nuestros muy queridos compañeros Daniel Orden y Maxi Trapero, con los Dominicos y con Las Caldas de Besaya.

Gusendos 02/11/2012

Una pequeña parte de sí ya descansa en su pueblo. En un acto sencillo, el párroco de Gusendos de los Oteros, durante la misa de Todos los Santos, recibió ayer una reliquia del Beato Eleuterio Marne Mansilla, natural de la localidad, asesinado durante la Guerra Civil. La reliquia ha sido donada por la comunidad de dominicos de Nuestra Señora de Las Caldas de Besaya, Cantabria; comunidad a la que pertenecía y donde reposan sus restos. Vecinos y familiares estuvieron presentes.

Eleuterio Marne Mansilla nació en Gusendos de los Oteros el 17 de febrero de 1909. Desde los 14 años trabajó en el campo hasta que en 1931, tras unas misiones predicadas por los redentoristas, se sintió llamado por la vida religiosa. Comenzó su noviciado como hermano cooperador en el convento de San Esteban de Salamanca. Profesó el 28 de marzo de 1933 y fue destinado a Las Caldas de Besaya.

Junto a sus hermanos de comunidad, maniatado y con un lingote adosado a su cuerpo, fue arrojado al agua en la bahía de Santander la noche del 22 al 23 de diciembre de 1936, en plena Guerra Civil Española. Su cadáver fue devuelto por el mar en la playa de Somo la noche del 5 al 6 de enero de 1937. Desde 1962 sus restos descansan en el santuario de Nuestra Señora de Las Caldas de Besaya.

TODOS LOS SANTOS

TODOS LOS SANTOS

Hace unos días recibí este correo de José Ignacio Serrano Mallada y, no sé cómo decirlo, me trastocó.

Querido, muy querido amigo José Ignacio, tengo que decirte varias cosas:

1ª Cometes un pecado mortal, vamos a dejarlo en venial, al dudar que me acuerde de tí.

2ª La bendición de ser abuelo no la podemos explicar ni los abuelos. Felicidades también para Amparo.

3ª La noticia de tu enfermedad me ha dolido profundamente. 

4ª He reservado para tí y tu poesía la portada de hoy en el blog, también eres un santo.

5ª Todos te queremos, os queremos y te apoyamos, os apoyamos.

6ª La fotografía quiere representar todas nuestras manos estrechando la tuya, amigo poeta.

 


 

 Qué tal Furri? Te acuerdas de mí?

Cómo estás? Bueno, ante todo un beso para toda tu familia.

Por mi parte estoy hecho un viejín. Hace 8 meses que he sido abuelo y esto es una experiencia que tú bien conoces.  Por el lado negativo te diré que hace meses que me han diagnosticado la enfermedad de Parkinson, enfermedad que me ha empezado a romper un poco el cuerpo, pero sigo con mucha fé, como la que  intentaron sembrar aquellos pobres Padres.

Estaba pensando que con motivo de la próxima fecha del 1 de noviembre he compuesto ocho líneas para un encabezamiento, si te lo merece. Líneas que transcribo:

a  la  madrugada,  pastor, a tu silbido
 
a tu llamada,   pastor, a tu silbido
vuelvo  muy  cansado  hacia tus brazos,
caminando  con dolor postreros pasos
para cesar  en tu mano  mi  latido.
 
a tu llamada, Señor,  voy tan herido…
 
a tu llamada, Señor,  ábreme el cielo
porque  llego  tan frío y tan herido
que solo quiero  el calor de tu lamido
para ver a los que quise sin el  velo.


os quiero a todos,
José Ignacio.

RECORDANDO A JESUS LUIS GRAÑA CALLEJA

RECORDANDO A JESUS LUIS GRAÑA CALLEJA

Hoy os quiero dejar esta fotografía, para mí entrañable, en la que podéis ver en el centro a Jesús Luis, mi querido y recordado compañero Graña con quien tuve la fortuna de poder hablar meses antes del reencuentro de 2007, a su derecha este puñetero furriel tirando de los pelos a mi hermano Froi, que entonces era el pequeño Cortés, y a su izquierda a Josemari Ochoa de Retana.

Seguramente la fotografía es del año 1966, primavera casi verano, día de campo posiblemente en la Vecilla o Villamanín.

VIEJA FOTO, VIEJO SANTUARIO

VIEJA FOTO, VIEJO SANTUARIO

Os dejo esta vieja fotografía del viejo Santuario de la virgen del Camino que he encontrado por no me acuerdo dónde.

Cada foto una historia, cada historia mil historias.

CANTANDO EN PALENCIA

Os dejo el video que grabó Raúl, el sobrino "pequeñín" de Antonio Argüeso, en el momento del cantarutti en los postres de Saldaña.

Escuchad a la par que leemos los relatos de Isidro.

EL ARCA DEL MORO Y OTRAS MADERAS (por Isidro Cícero)

EL ARCA DEL MORO Y OTRAS MADERAS (por Isidro Cícero)

En el blog del día 21 de Spgtiembre publiqué una vieja e impactante fotografía que me había enviado Manolo Centeno que nos ayudó a recordar la leyenda del Arca del Moro, arca que puede verse en la sala de Exvotos del Santuario de la Virgen del Camino.

Aventuré que “Isidro Cícero nos podría ampliar hasta aburrirnos todo lo referido a esta leyenda viajera”. 

Amigo Isidro, te estaba esperando. Gracias por entrar al trapo de mi reto, aburrirnos y extenuarnos con tus escritos. Una delicia y un privilegio el poder leerte, lectura pausada para este fin de semana, aire fresco en el rostro.

Muy interesante lo de la viga de Cañas. Como todos sabréis, en la alta Edad Media, siglo XI los edficios levantados en el Occidente cristiano eran de proporciones limitadas, por la escasez económica y por ser pocos los maestros capaces de erigir edificios con anchuras mayores a la longitud de las vigas de madera disponibles por el tamaño de los troncos de los árboles del entorno donde se construía el edificio, tal y como mantiene el medievalista J.L.Corral.

Para una lectura más cómoda, copiad y utilizad este enlace que os llevará al Arca de aquel  Moro que a los pies de la Virgen promete quedarse como ermitaño contando a los peregrinos y devotos el prodigio de su liberación, mostrando el arca que le sirvió de cárcel, y de la que la Virgen le había liberado.

https://docs.google.com/open?id=0Bwa-tDajhmtLLUxfcTFEN29pVG8


 

I.  Una viga en la Rioja

Esta crónica trata del arca, el moro, el cautivo y la Virgen. Y del milagro que los unió a los cuatro. Pero trescientos años antes de que tal prodigio ocurriera, sucedió otro hecho extraordinario en un pueblo de la Rioja llamado Cañas, que, a poca paciencia que le eche, mi querido lector observará a qué grado vienen a consonante la una cosa con la otra y cómo de bien encajan las dos piezas entre sí. El lector impaciente dirá que emprendo ahora una digresión ad extra, el avisado y concienzudo me dará la razón y opinará que no.

Lo de Cañas va a hacer pronto mil años. Eso es mucho, ¿no? Mil años. Pues fíjate, Heredia, lo que son las cosas. Para entonces ya la iglesia rural de Cañas era una ruina imposible. Tendría aquel edificio dedicado a Santa María otros tres o cuatro siglos, que en estos asuntos de religión y cultos, los tiempos son incalculablemente largos, nos perdemos ante su inconmensurabilidad. ¿Qué hacer con aquellas piedras amontonadas? ¿Qué hacer con aquellos trozos de madera apolillada llenas de ortigas y lagartijas? Hace mil años, igual que ahora, estas preguntas tenían también dos respuestas: dejar que se acabara desmoronando todo, ya poco le faltaba, o intentar la rehabilitación. En ciertos lugares, determinados autores suelen denominar a esta segunda opción restauración, cosa que, aunque parezca igual, a mi modesto entender no es exactamente lo mismo. No sé lo que dirá al respecto Jesús Herrero.

Hace cosa de mil años, se reunieron los propietarios del caserón y, a pesar de la crisis, eligieron la solución segunda: restaurar, rehabilitar, reedificar. Para ello, enviaron a Cañas una cuadrilla de muchachos vigorosos y pusieron al mando de ella a un mozo talludo que precisamente nacido en Cañas el año 1000 y, aunque hacía bastante que se había ido del pueblo, lo conocía al dedillo. De hecho, cuando niño, había sido pastor del rebaño de su padre por aquellos montes. Ahora vivía en San Millán de la Cogolla cursando una especie de noviciado, estudiantado, coristado o como queráis llamarlo. Las ruinas de Cañas, que no se me olvide, tenían por propietarios a los monjes benitos de la abadía de San Millán. “Así que te vas a tu pueblo, te llevas a unos cuantos de esta lista y te las arreglas como puedas, porque ya ves que en estos tiempos de penurias no hay un céntimo ni para tener por lo que se cae” le dijo el abad. “Eso sí, quiero que dejes aquello reluciente como una patena. Vamos, quiero que te quede como para que diga allí misa de pontifical el arzobispo de Zaragoza”, añadió el buen abad.

Encantado aceptó el encargo el novicio. Organizó la cuadrilla, ordenó el desescombro, quitó capas y capas de telarañas y de polvo viejo; limpió las cagadas de las ovejas, las cuales habían estado sesteando entre el frescor de la nave durante diez generaciones; seleccionó en el caserón los materiales todavía aprovechables, en su mayoría piedras de la antigua iglesia; rebuscó entre los maderos los que conservaban un poco de corazón y no estaban del todo carcomidos; aprovechando el excelente abono que salió de entre las piedras plantó cerca en los ratos libres algunas hortalizas y unos pocos pies de vid, y esperó a la primera luna menguante de enero, cuando toda la savia del roble se baja hasta las raíces. Entonces subió él al monte con los más espabilados de su grupo y algunos destacados vecinos del lugar, entendidos en  labores de estas, a cortar las piezas nuevas.

Piezas a las que ya había echado el ojo en los primeros días. Piezas que conocía él desde niño, de cuando andaba por entre ellas de pastor. Piezas, es más, en algunas de las cuales reconoció no sin cierta emoción una tosca D y una esquemática M, que no significaban “deo mediante”, como interpretó uno de sus compañeros, sino que eran las iniciales de su propio nombre y apellido, grabadas con la punta de su navaja durante el largo pastar del rebaño, cuando tenía catorce veranos y languidecía en la frescura amena del bosque, refugiado él y las ovejas del insoportable calor exterior. Le conmovió el recuerdo de aquellas calientes ensoñaciones propias de la edad. No tardó en encontrar también en un roble una fecha: MXIV. Era el número de años que habían transcurrido ya entonces desde la venida al mundo de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, que nació del seno intacto de Santa María la Virgen.

Robles gigantescos. Te lo diré en medidas nuestras, Argüeso, porque si te hablo de pies y cuartas, puedes hacerte una idea errónea. No da la misma largura tu pie del 46 que, pongamos por caso aquel pequeño pie que el difunto padre Enrique avanzaba por debajo de la túnica blanca para tirar las bolas; desde la uña del pulgar a la del índice, no abarca lo mismo tu manaza que aquella mano, breve pero contundente, del padre Enrique que en paz descanse. Los dos son pies, las dos son cuartas, pero no son pies y cuartas iguales. Como unidades métricas me parecen una birria. Hablemos pues en metros, para entendernos. Los robles que se necesitaban para dejar Santa María como una patena tenían que dar como mínimo 18 metros de los nuestros de madera útil, aunque tuviera nudos.

Los encontró el encargado y los señaló. Luego los talaron con el hacho de doble filo teniendo muchísimo cuidado de que, al caer, no pillaran debajo a nadie; tronzaron el sobrante y los escañaron; luego hicieron una lumbre para obtener ceniza y fueron a buscar un poco de agua. Con el agua y la ceniza hicieron una masa. En la masa metieron una cuerda. Con la cuerda mojada y tensada marcaron las líneas rectas de la futura viga, para labrarla sus cuatro lados, sus cuatro aristas, sus cuatro ángulos rectos. El mozo que lo labraba era el mejor considerado. Se ponía, un pie detrás del otro, encima del árbol tumbado y golpe de precisión tras golpe de precisión iba pasando el filo del hacho por la línea marcada de ceniza, quitando las astillas sobrantes hasta descubrir la cara lisa. Cuando ésta estaba terminada, le daban la vuelta con las palancas, para labrar el lado opuesto y, así, hasta que quedaban afinados los cuatro lados.

Con esta técnica se labraron los 18 metros de largo de la viga del cumbre, que en realidad eran 72, si multiplicamos este lado por cuatro. Lo mismo hicieron con las dos vigas caballares, con las dos tercias, con las dos bajas, con los catorce cabrios de tejado, con los cuatro cabrios forasteros y con los ocho postes. De cabrios no hacía falta cortar más que siete para cada lado, ya que para el resto se podían reutilizar algunos maderos de la iglesia vieja. A pesar de que tenían ya quinientos o más años, todavía conservaban sanos sus corazones.

El encargado repetía a la cuadrilla el respeto y el amor con que había que tratar la madera. “Estos árboles gigantes eran bellotas o tiernos retoños cuando andaba por aquí el rey Leovigildo”, les decía, “y desde entonces han aprovechado el vigor de cada rayo de sol, de cada gota de rocío que están aquí, como quien dice en esta materia”.  El encargado sabía la necesidad de dejar secar al roble recién cortado para evitar que una vez puesto se retorciera o se doblara. Que llore el roble, que sude todos sus taninos interiores antes de arrastrarlo al lugar y subirlo a su sitio en el edificio.

Mientras la cuadrilla se dedicaba a levantar las paredes básicas de la iglesia, las columnas, la espadaña, los ventanos prerrománicos, la panza del levante que andando el tiempo todo el mundo llamaría ábside y la puerta dando vista al poniente, allá arriba en el monte el sudor de cada madero tumbado teñía de color cárdeno el lecho de alrededor y su perfume de madera centenaria embalsamaba el aire atrayendo aquella primavera, aquel verano y aquel otoño a las avispas.

Para la orientación de la iglesia nueva calcaron la de la antigua. No había nada que inventar. Había que seguir el sentido del sol, o lo que es lo mismo, la ruta nocturna de las estrellas, el mismo camino que cuando él era pastor venían siguiendo los viajeros que se paraban un rato a parlar con él en latinajos a veces indescifrables y otras veces en trabalenguas que nada tenían que ver con el viejo latín. Eso sí, siempre le daban a entender que se dirigían a Compostela. Le gustaba la conversación y por eso ordeñaba a las ovejas y cabras recién paridas para dar a los peregrinos jarras de leche fresca y, cuando era la temporada, queso.

Ya habían dado dos veces uvas las parras que plantaron al pincipio, cuando llegó el momento de bajar los maderos del monte. Uncieron los bueyes que pidieron prestados para la ocasión, tomaron en las manos las ijadas para arrearlos, cargaron sobre sus yugos unas cadenas de encuartar por si hubiera que duplicar la fuerza de arrastre, se echaron a los hombros unas barras de hierro para ayudarse en la operación y subieron a la panda donde habían dejado oreando los maderos.

No voy a pormenorizar los detalles de este laborioso transporte, porque  me faltan datos y sería una locura, una folie, inventarlos para escribirlos:

De qual guisa ocurrió / decir non lo sabría

Ca fallesció el libro / en qui lo aprendía

Perdiose un quaderno / non fue por culpa mia

Y escrevir a ventura / seríe grand folía.

 

Lo que sí sé es que todo iba más o menos bien, hasta que llegó el momento de subir al tejado la viga maestra, la llamada cumbre y en algunas partes, cumbrial. Cuando iban a “aferrarla” saltó el escándalo. Se dieron cuanta con desolación de que habían errado la medida. Se les había quedado corta. ¡Le faltaba a la viga más de una cuarta de las de Argüeso! Entonces fue cuando la cuadrilla se alteró. Nada dice la crónica de que hasta entonces hubiera habido enfrentamientos entre ellos, o de ellos con el encargado, o de unos oficiales con otros, pero llegada esta ocasión, las tensiones contenidas estallaron, saltó por los aires la tapa de la olla como si dijéramos, se insultaron y hasta se echaron mano. Inútil, tonto, babión e hijo de la gran puta fueron palabras que, dichas ya en un latín completamente corrompido, sobrevolaron como graznidos de cuervos de una esquina de la iglesia hasta la otra, del suelo al lugar en el que iba a ser colocado el techo.

De pronto el encargado impuso silencio a todos. “A ver, silencio. Dejad de echaros la culpa unos a otros que eso no arregla nada. Vamos a comer, vamos a echar un poco de siesta. Vamos a descansar todos un rato, vamos a enfriar la discusión y, después, con los ánimos más tranquilos, veremos qué se puede hacer”. Comieron, bebieron, descansaron y regresaron a la obra. “¿Cuánto dices que le faltaba?” “Una cuarta bien cumplida o cuarta y media”. “Bueno, pues habrá que cortar otro roble un poco más largo y repetir toda la operación”. “No es tan sencillo cortar un roble un poco más largo, que este era el más largo del monte. Además, mientras le damos tiempo a que seque no acabaremos la obra nunca”.

DM, iniciales que el ahora encargado había escrito en el robledo a los catorce años cuando cuidaba el ganado, en la pura realidad correspondían al nombre de Domingo Manso. DM, Domingo Manso. Los años venideros le conocerían como Santo Domingo, “el que dicen de Silos”, señalaba Gonzalo de Berceo

De hecho resulta provechoso repasar a Berceo un poco más allá del vaso de bon vino, que todos los de León aprendimos de memoria:

Quiero que lo sepades / luego de la primera

Cuya es la historia / metervos en carrera

Es de Sancto Domingo / toda bien verdadera

El que dicen de Silos / que salva la frontera.

Hombre de fe, el antiguo pastor de Cañas, ahora novicio de San Millán, había estado meditando durante la comida en el misterio de la relatividad de las medidas, dándole vueltas a la pregunta de qué supone para Dios omnipotente una cuarta de más o una cuarta de menos y llegando a la conclusión de que para Dios crecer un árbol o mermar la longitud de una iglesia no es ningún esfuerzo.  

“Lo primero, vamos a volver a medir”, dijo al final. “Eso, a ver cuánta largura hay que darle a la viga que cortemos ahora”, repuso uno de sus oficiales de mejor criterio. Y aquí es cuando surgió el milagro, el prodigio, la maravilla o como queráis llamar a semejante taumaturgia. La viga daba ahora la medida. No sólo no le faltaba una cuarta de las de Argüeso, ni una cuarta de las de Alvarez Lobo, sino que le sobraban más de dos. Tres o cuatro dicen algunos autores que le sobraban, es decir, más de setenta centímetros. Así que (¿cómo te quedas?) hubo que cortar madera.

Pero esto no es lo mejor. Lo mejor es que convencidos del prodigio, del milagro, de la maravilla o como queráis llamarlo, decidieron no poner aquella viga en el tejado. No por pensar que con tanto juego de cuartas la madera resultara virtual en vez de roble y acabara cayéndose al suelo, sino por que querían dejarla cerca de los fieles, a la altura de sus labios para que estos pudieran besarla maravillados de la omnipotencia divina y de la poderosa influencia ante él su siervo Domingo.

De hecho, pronto se comprobó que la viga misma hacía milagros. Los fieles, los peregrinos, venían con sus navajas y cortaban pequeñas astillas de la enorme viga hasta que la dejaron hecha una cachiza. Por llevarse una astilla para sanar de una cojera, de la sarna, de la ceguera, o de un insoportable dolor de oídos, dejaban sus estipendios. Así que con los años, toda la viga se repartió en reliquias por toda Rioja, lo que hoy son las provincias de Burgos y Soria, toda Navarra, medio Aragón, Alava y Vizcaya. Y la zona sureste de Cantabria, sobre todo el valle por el que discurre el Ebro. Peregrinos de Santiago la revendieron en Sahagún y toda esa zona seca donde tuvo lugar el encuentro Palencia en el Camino; y más allá, por la Maragatería, el Bierzo y Galicia. Algunas reliquias de ella fueron a parar a capillas de lo que hoy es Alsacia.

A la zona occidental de Cantabria digo yo que no llegarían esas astillas riojanas porque allí había sucursales propias de la misma multinacional benedicta, que naturalmente promocionarían sus propias astillas, de calidad óptima, de competitividad máxima, las del santo madero, las del Dulce lignum crucis del que una tarde pendió el cuerpo del Redentor por la salvación de todos nosotros (y nosotras). Recordad, no caigas, Javier del Vigo, en la coquetería de aparentar que tampoco tú recuerdas el nombre del instrumental propio del oficio para el que a punto estuvieron de formarte. Y si algún detalle no recordaras, supongamos qué coños era el acetre, cinco años intensivos de blog equivalen a una carrera superior on line.  Así que, hablando de madera, que nadie haga como que no sabe de lo que le hablo cuando le digo que


Dulce lignum, dulces clavos


Dulcia ferens pondera


Quae sola fuistis digna sustinere


Regem coelorum et Dominum

 

En conclusión. Para madero, el madero de los maderos. Y, sin embargo,  desde el suceso de Cañas cuando en una obra se miden vigas, postes, cabrios y zapatas, la medición se repite dos o tres veces. Dicen los operarios: “Mide otra vez, anda, no se nos vaya a quedar corta”. “Eso, a ver si sólo nos va a valer para hacer reliquias”.

 

II -Más madera

 

Bueno, pues Santo Domingo se murió ya de mayor, a eso de los 73 o 74 años en Silos, después de una vida anovelada y desde entonces su cuerpo, su sepulcro, no pararon de hacer milagros como el de la viga de Cañas. Ahora veréis mis queridos lectores que me acompañáis hasta aquí, por qué las primeras palabras de esta crónica fueron para asegurar, que a pesar de lo que pudiera parecer con lo de la viga, trataría  del arca, del moro, del cautivo, de la Virgen y  del milagro que los unió a los cuatro.

 

También dijimos al principio y ahora se verá el alcance de aquellas palabras, que en estos asuntos de religión y cultos, los tiempos son incalculablemente largos, nos perdemos ante su inconmensurabilidad y complejidad.

 

Porque resulta que con el tiempo, Santo Domingo de Silos ya en el cielo especializó su acción protectora en la redención de cautivos. Hasta “Redentor de España” le llegaron a llamar. Segundo Moisén, le puso algún exagerado. He leído yo rescates hechos por Santo Domingo en tierras de moros, hasta aburrirme. Yo sí que llegué a aburrirme. Pedro, de Chantada; Alvito y Oliverio, de Alcalá, Pelayo, de Sepúlveda, Juan, de Calatrava, Domingo, de Zamora… Incontables sus rescates durante los siglos que duró la reconquista e incluso posteriormente, a consecuencia de las guerras contra el turco.…

Cambiaba el escenario, mermaba el poder de la media luna, pero el poder de Silos permanecía intacto. Los moros con esclavos cristianos, al que de Silos dicen que salva la frontera, le tenían pavor. No sabían dónde y cómo guardar sus esclavos, porque se les aparecía el santo y se los llevaba como un gavilán se lleva un pollo del corral.

Berbería, ya sabéis que es Berebería, o sea la tierra de los bereberes: Marruecos, Argelia, Túnez, Mauritania, por ahí. Pues bien un moro de Berbería tenía un cristiano al que estimaba mucho, ya que el cristiano sabía hacerle unos trabajos que no le hacía nadie. Estimaba más el moro al cristiano que el cristiano al moro. Una vez por Berbería se corrió el rumor de que andaba por allí Santo Domingo de Silos haciendo el mal, robándoles sus esclavos así por las buenas, sin pagarles el rescate ni cristo que lo fundó, sin  distinguir si tenían aquellos esclavos por botín, rapto, prisión, transacción comercial o acuerdo. A este moro que digo le entró pavor de que viniera una noche Santo Domingo y le dejara sin cristiano.

¿Qué discurrió el moro, cuyo nombre no conozco? Subió un arca a su habitación, metió dentro de ella a su cristiano preferido,  le amarró bien con una cadena gruesa y le puso unos grillos en los pies; después barrenó un pequeño  agujero en el fondo del arca y sacó por él la cadena para amarrarla al poste principal. El joven cristiano no oponía resistencia.  “Que venga, que venga Santo Domingo a ver si puede llevarte ahora”, sonreía el moro, muy seguro de su treta. “Porque ahora voy y me acuesto yo encima y cuando entre, con esta espada le parto por la mitad”.

-       Ya- se contraargumentó a si mismo. ¿Y si no le oigo? ¿Si me quedo frito y no me entero?

Y volvió a sonreír, porque se le había ocurrido de repente perfeccionar el discurrimiento de la estratagema: “Pues para enterarme, si me quedo frito….” Subió el mastín y lo colocó a los pies del arca. “Ladrará y me despertará si viene Santo Domingo”. Luego subió una gallina y un gallo blancos, de raza bereber, de esos que, de pollos, son como copos de nieve y tienen las patas amarillas como las velas de cera. “Cantarán y se esgrijarán cuando oigan al mastín si entra Santo Domingo de Silos”. Y los sejó encima del arca, justo encima de donde el cristiano tenía puesta la cabeza. “Entre el un despertador y el otro, no falla que me despierte a tiempo de evitar que me robe el esclavo y se lo lleve al otro lado del mar”.

Bien, pues de nada le sirvió tanto ingenio. Porque sin que amaneciera, vino Santo Domingo y de un vuelo los plantó a todos a las puertas del monasterio de Silos, delante de la iglesia donde él tiene su milagroso sepulcro. En un suspiro los puso allí.

Así que lo primero que despertó al moro ni fue el mastín, ni fue el gallo, ni fue la gallina, ni fue como otras veces el primer bostezo de su cristiano, sino las campanas de la iglesia de Santo Domingo, cuando tocando a maitines para que se levanten los monjes, estremecen el silencio congelado de las Peñas de Cervera y los chopos de la ribera del Mataviejas.

-       ¿Qué cencerros serán esos que se oyen aquí mismo?, preguntó el moro al despertar.

-       No me parecen cencerros, respondió el cautivo desde dentro del arca. Más bien son campanas de un pueblo de cristianos.

Bajaron los monjes, abrieron las puertas, sacaron al cautivo, observaron los ojos aterrorizados del moro, amarraron al perro que no tardó en morirse y metieron al monasterio el hermoso gallo y la linda gallina.

El moro estaba tan asombrado que solicitó el bautismo y una colocación en la huerta; el cristiano no paró de dar gracias al sepulcro de Santo Domingo, el perro ya hemos dicho y el gallo y la gallina dieron origen a una raza nueva de aves árabes, nunca antes vista en Castilla que supuso una revolución. Mansas, domésticas, educadas, al oír la campanilla acudían a la fila de los monjes para comer con ellos en el refectorio. Si alguno se distraía y no les tiraba algo al suelo, se le subían a la mesa y le picoteaban el plato. Durante el día escarbaban en el suelo del claustro y por la noche ocupaban un espacio que se les habilitó al lado del refectorio. A ese sitio todavía lo llaman el gallinero del santo. Las gallinas de Berbería se hicieron famosas y deseadas en toda la comarca no sólo por sus huevos si no también por su carne y las mujeres de esa parte del Arlanza trataban por todos los medios de hacerse con los huevos de los monjes y echárselos a sus propias gallinas para que los incubaran.

En cuanto al arca, siguió el mismo destino de la viga de Cañas. Fue escachizada y repartida para remedio de sus males, afianzamiento de su fe católica y rechazo al maldito moro infiel entre romeros, devotos, fieles y peregrinos. Cuando se terminó la madera, ya que no tuvieron la precaución de forrarla de cinc como si hicieron siglos más tarde con el arca gemela de la Virgen del Camino, al parecer la reemplazaron por otra de piedra.

Hay autores que piensan que este moro no estaba en Berbería sino en Granada, que se llamaba Aboazar y que en vez de estimar tanto a su esclavo, aquella noche tenía el propósito el musulmán de cortarle el pescuezo al  amanecer en honor de sus padres y como regalo de una boda que se celebraba al día siguiente. Hay quien cree que el cristiano se llamaba Domingo y era de Jódar, Jaén.

 

III Y MÁS Y MÁS.

 

Ya hemos repetido que en estos asuntos de religión y cultos, los tiempos son incalculablemente largos y confusos, pero la verdad es que los espacios no se quedan atrás. Josemari Cortés, nuestro querido amigo aprovechó una vieja e impactante fotografía que le había enviado Manolo Centeno para recordarnos la leyenda del Arca del Moro que, según asegura, se puede ver en la sala del Santuario de la Virgen del Camino conocida como Sala de Exvotos. Un arca de un moro, porque ya hemos visto que en Silos hubo otra parecida. Pero habrá más.

Aventuró Cortés que “Isidro Cícero nos podría ampliar”, (hasta aburrirnos, precisó) “todo lo referido a esta leyenda viajera”. No sé si os habréis aburrido ya, que no hemos hecho más que empezar, pero en lo tocante a “ampliar” los antecedentes de la taumaturgia, pienso que he ampliado hasta demasiado. Julio Correas averiguó que el moro de la Virgen del Camino se llamaba Alcazaba y que era un inmigrante con dolor de muelas que vendía astillas baratas en la puerta de San Froilán el día de la romería.

No sé si sería él el que las vendía, pero no me extrañaría que el negocio fuera cosa del Cabildo. Maribel se remonta más atrás del milagro del Arca de la Virgen del Camino, aunque no tan lejos como para llegar al milagro del arca de Silos. Llega hasta el año de la aparición a Simón Alvar:   “Di al obispo que encontrará esta piedra tan grande, etc”, nos recuerda Maribel.  He leído por mi cuenta que aquel año 1504 no había obispo en León a quien decirle nada y que por tanto no pudo subir el obispo con su acompañamiento, ni calcular cuánto había crecido la piedra, ni si había piedra siquiera.  El obispo de León había muerto en Roma y al que nombraron era el de Catania, don Diego Ramírez de Guzmán, que demoraría lo suyo en llegar a León.

Por lo demás, la historia del arca de Silos y la de León, que Manuel Centeno, José Mari, Julio Tomás y Maribel han refrescado, se parecen mucho. Yo, el único pero que pongo,lo único que me ha dejado un poco mosca es la personalidad cazurra del beneficiario, don Alfonso Ribera, de Villamañán. Teniendo a su disposición como tenía a una virgen propia, en su pueblo, con un nombre tan hermoso como Nuestra Señora de la Zarza, no sé por qué clamaba a Camino en vez de invocarla a ella. Con el agravante de que el santuario viejo de la primera era por entonces nuevo flamante y de su aparición sólo hacía 18 años.  Tampoco sé por qué no se llevó a la ermita de la Zarza los exvotos que dejó en la de la Virgen. Quizá eso explica que el pueblo de Villamañán ni siquiera se ha acordado de don Alfonso para dedicarle una calle.

El arca del moro que acabó en Silos y al mismo tiempo acabó en la Virgen no son las únicas.

A Huelva, por ejemplo, la Virgen de la Cinta trajo de Berbería al celoso moro dormido, sentado encima de la misma arca y al cautivo cristiano encerrado dentro. El moro de este caso no podía soportar que su esclavo hablara con las mujeres.  

-       ¿Qué mujer es esa que habla contigo?, le preguntó al cristiano un día.

-       Nuestra Señora de la Cinta, que me va a llevar a mi tierra

Este moro se enfureció igual que en las otras versiones, sólo que, en vez de poner el gallo en la escena como hizo el de Santo Domingo, cogió el gallo y le cortó la cabeza. “Cuando cante este gallo, será cuando tú te vayas de aquí”, advirtió a su esclavo. El arca, las cadenas, el vuelo, las campanas, el bautizo del infiel, la gratitud del cristiano, los exvotos, la devoción de las astillas y demás elementos, igual.

En Soria también tuvo su destino final el arca del moro. Hay un pueblo que se llama Almenar, con una virgen propia que se llama Virgen de la Llana que también trajo el arca con el moro dormido encima y encadenado dentro al cristiano, que esta vez se llama Manuel Martínez, es de Peroniel del Campo y vive cautivo en Berbería.  Manuel en su día se enamoró de la hija del marqués de Almenar, mientras que la hija del marqués se enamoró de él. Al no poder ser aquellos amores interclasistas, se fue a pelear con los moros a las órdenes de Alfonso X. Fue capturado por los musulmanes en Algeciras, vendido como esclavo y trasladado a Argel. Lo del arca y el moro durmiendo encima, coincide con los demás relatos. Lo de invocar a la virgen, también, en su caso a la Virgen de La Llana.

En la madrugada del martes de Pentecostés, la Virgen de La Llana hizo su rescate. A primera hora de la mañana, llegó el arca volando y se posó junto al Santuario cuando la gente estaba preparándose para la misa. Podemos imaginar la alegría de todos y especialmente de su novia, la hija del marqués, que al final se casó con él.

En la ermita se encuentran expuestos el arca y los grilletes del cautivo.

Y hay más lugares que, como la Virgen del Camino, la Virgen de la Cinta y la Virgen de la Llana, conservan el arca que un día llegó volando con un devoto dentro y un moro cruel encima.

 

Isidro Cícero

 


 

PADRE e HIJO

PADRE e HIJO

Os decía hace unos días que la fotografía del P. Eulalio en el Centro del escenario de teatro, impartiendo la justicia de los conocimientos y la conducta acumulados durante todo un año, me la había enviado Guillermo García, compañero del Colegio del año 1958.

También os decía que Guillermo puede que sea el primer compañero que tuvo un hijo educándose también en el Colegio a mediados de los 80.  Y me emocionó lo que me escribió acompañando aquella fotografía y otras, como las que hoy véis suya y con otros compañeros en la vieja plaza de Guzmán de León, puede que tomadas en un día de visita.

Amigo Guillermo, te enviamos nuestro mejor abrazo.

 


 

 

Josè Maria,

como te prometí, te envio algunas fotos, esperando sean de tu agrado y sirvan quizás para rencuentros y recuerdos de aquellos tiempos inolvidables.

Yo también tuve un hijo en el colegio en el año 86, me hablaba mucho del padre Paco, incluso tuvo correspondencia con él, digo hablaba, porque Dios lo llamó a los 29 años, sus compañeros le llamaban (tortilla francesa) por su estancia en Francia, quizás algunos de sus compañeros se recuerden  de él por este mote, tienia algunas fotos con el padre Paco y grupo de compañeros, espero encontrarlas y te las enviaré.

Quedamos en contacto, .................un abrazo......Guillermo       

FALLECE JOSÉ JULIO GRAÑA CALLEJA

FALLECE JOSÉ JULIO GRAÑA CALLEJA

Con gran tristeza debo compartir con todos vosotros la noticia del fallecimiento de José Julio Graña Calleja, compañero del curso del 64. (En la fotografía señalado con el curso de 3º A).

Descanse en paz y ójala llegue a su familia todo nuestro cariño y apoyo.


 
 
Siento  comunicaros el fallecimiento de José Julio Graña Calleja, del curso del 64, natural de Ujo y hermano del también fallecido Jesús Luis Graña (del curso del año 61).
Envío un fuerte abrazo a toda su familia.
Han pasado años, pero no se me ha olvidado el primer día que vi a José Julio en el Colegio: pequeño, pantalones cortos , chaqueta y pajarita roja.
Introvertido y tranquilo , buen defensa ( se quitaba las gafas para cabecear el balón).
Inteligente y hábil, buen jugador de ajedrez. Los dos jugábamos campeonatos de 100 partidas. Hubiese sido buen ingeniero, por sus habilidades técnicas.
Permitidme compartir con vosotros este pequeño recuerdo y esta tristeza.
 
Jesús Mª García Marcos, del 64.

INCIDENCIA EN EL BLOG

INCIDENCIA EN EL BLOG

Queridos compis del blog. Como ya lo habréis detectado y sufrido, desde ayer tarde efectivamente hay una anomalía en el funcionamiento del blog:

tarda mucho en añadir el comentario, aunque finalmente se publica.

Si se vuelve atrás y se vuelve a contestar la pregunta, como el proceso se había quedado a mitad, detecta que el nuevo comentario es igual que el anterior y no deja publicarlo (es una medida antispam).

He denunciado a la casa Blogia esta incidencia y están buscando la causa.

Lo siento.

Os informaré de su resolución.

el furriel.

CARTELERA CINEMATOGRÁFICA (por Justino B.V.)

CARTELERA CINEMATOGRÁFICA (por Justino B.V.)

Desde el mismito Joyivud me envía Justino una nueva y actual aportación a la cartelera cinematográfica del momento.


 

 "Habiéndome visto sorprendido por el clamoroso éxito de mi cartelera cinematográfica del año ´64 (Tres lectores: Luisito Heredia,
Antonio Argüeso y Jesusito Herrero), y tras mucho meditar, he decidido publicar una mas reciente, la cual abarca títulos de rabiosa
actualidad, así como  algunos re-makes.

Esperando tener similar éxito entre tanto blogero-cinéfilo os envío un oscar virtual a cada uno, junto con el león macho de la MGM.

He aquí, sin mas preámbulos la cartelera:   

 

Tiburones en el chocolate  ................Delicatessen
Llega Mondeño ...............................De repente un extraño
Cero en conducta ............................Ejecución inminente
Te sorprenden fumando ....................Directo a la fama

¿ Quién ha sido ? ............................¿ Conoces a Joe Black ?
Un capón del P. Dominguez ..............Cosas que no se olvidan
Te pillan "la chuleta .........................El cuerpo del delito
La clausura de los frailes ....................El reino prohibido
Confitería Laiz .................................La tienda de las tentaciones
Te "aturullas" en el examen .................Mentes en blanco
Te "invitan" a irte a tu home forever  .....Mentiras piadosas
Te pintan la cara con betún ..................Mientras duermes
Llega el noviciado  ............................Fuga de cerebros
Huyes del cinturón del Pcura  ...............Instinto báscico
Suplantas a otro para llevarte un jersey amarillo ..Falsa identidad

 

 Ah! Y de REGALO, HE AHI MI CARTELERA POLITICO- SEMANAL
 
 Artur Mas .....................................Independence Day
 Que le quita el sueño a Wert ? ........Rebelión en  las aulas
 Paises de la U.E.                    .........Acuerdos y desacuerdos
 Aznar y Soria ................................ Algo en común
 Poner a todos los españoles de acuerdo ...Misión imposible
 Esperanza Aguirre ..........................¡ VIVA las Vegas !
 
 ESO ES TODO AMIGOS..... Y EL CERDITO DESAPARECIÓ"
 
       Un abrazo. Justino

Las anécdotas de Manolo

Manolo nos amenizó el regreso en autobús desde Saldaña a Palencia contándonos sus anécdotas en asturiano académico. No sé si se dió cuenta de que le estaba fulminando con mi pequeña cámara mientras hacíamos la digestión y el cuerpo pedía siesta.

Besines, Manolo, hermano, eres un genio. Gracias por hacernos reir, consigues lo más difícil.

Espero no te parezca mal que te haya hecho un "robado". Solo queremos poder reir durante un ratín en este domingo del otoño de Octubre.

Os queremos mucho, sobre todo a Martina.

Ah, perdón por el título, debí titularlo Les Anécdotes de...

Feliz domingo.

EL PITU DESORIENTADO

EL PITU DESORIENTADO

Amigo Pitu, ¿Cómo no vas a caerte, pisar mal, partirte huesos y hasta riñones si andas despistado? Para hacer una foto, querido Pitu, hay que enfocar al activo a fotografiar y no andar al pasivo despistado.

¿O es que en Casorvida las cosas se hacen al revés?

Te deseamos lo mejor, lo sabes, y recupérate.

Con cariño.

EN EL CENTRO DEL TEATRO (por Luisito Heredia)

EN EL CENTRO DEL TEATRO (por Luisito Heredia)

Hoy podéis disfrutar-cabrearos-meditar-pensar-revelaros-recordar leyendo los comentarios o reflexiones que le ha despertado a Luisito Heredia la visión de esta fotografía en la que podemos reconocer al P. Eulalio C. Ruiz, a la sazón Prior de la comunidad de frailes, en el centro del Teatro del Colegio.

Retrata el día de finales de Junio de cualquiera de aquellos años en el que el P. Eulalio, en la cima de su autoridad, imparte justicia anual, esto es, nos lee en público las notas de fin de curso a la totalidad de apostólicos, momento de acojono general.

En próximas entregas iré publicando los comentarios, a la misma fotografía, que he pedido a Isidro Cícero, al Pitu y a Javivi.

Esta fotografía me la ha enviado Guillermo García, compañero del Colegio del año 1958. Guillermo puede ser el primer compañero que tuvo un hijo educándose en el Colegio a mediados de los 80. Me ha emocionado. Os lo contaré otro día. 

 


 

Me ha pedido nuestro Furri que comente la foto que ha colgado . Reto delicado porque me pone a la altura de los que más pluma han desplegado en el blog. Ni más ni menos que Cicero, Javivi y Pitu. La pluma de Cicero y Javivi ya ha quedado acreditada suficientemente a lo largo de la existencia del blog y cuarenta años antes. Laureados alumnos del juntapalabras, cualidad adquirida bien in natura bien por haber bebido de las fuentes del insigne maestro Padre Lebrato; o por la mezcla de ambas. Y del Pitu, qué voy a decir sobre su pluma, ya conocida más allá de los confines de Casorvida y ultramar, y   apodado como El Gallu la Quintana.

 

Cuando ví la foto, antes de leer el contenido del correo del Furri las primeras reflexiones que me vinieron a la cabeza fueron las típicas heredianas:

-“No recuerdo haber asistido a función alguna en el teatro del Colegio en la que se representase “El Juego de la Silla” y además con tal elenco de actores”. “O ¿Era una representación del Tribunal de la Inquisición?”

 

Idea ésta última  que asocié por haber visto recientemente en TV un reportaje sobre la Inquisición –en Europa, ojo- y sobre la que deliberadamente se nos ocultó sus orígenes e historia en la Paramera para no causar deserciones incluso ya   antes de pasar a la Escuela Mayor de haber sido conocedores de tamañas atrocidades. Si hubiera tenido connotaciones jesuíticas la tal Inquisición, de seguro que las preclaras plumas a las que me referí no hubieran tenido en sus camarillas espacio suficiente para colgar los galardones y premios hace cuarenta años con motivo de las impecables redacciones que se les hubiera pedido escribir sobre tan espinoso tema. 

 

Intuyo que nuestro Furri no pretende que hagamos un psicoanálisis sobre los cariacontecidos rostros de los protagonistas de la foto. Todo un primor si se tratara de hacer un comentario de texto sobre tal retrato. Podríais extenderos hasta el infinito analizando cualquier cuadro de la Última Cena.

Pero, sinceramente, yo soy incapaz de interpretar lo que veo en este cuadro.

Desde luego, sí me gustaría que uno a uno del Tribunal, de sobrevivir aún, nos dijera qué era realmente lo que en aquellos momentos revoloteaba sobre sus cabezas, y que no era precisamente el Espíritu Santo. Yo veo tristeza, cansancio, malestar interior, insatisfacción y puede que hasta arrepentimiento por haber repartido un mal premio.

Arrepentimiento no por el premio en si  sino por desconocer realmente las razones para su otorgamiento. Es decir, la inercia del desconocimiento.

 

Decía el Furri en su correo:

 

 “Si algo recuerdo con angustia del Colegio es este momento en el que,¡públicamente!, sacaba los colores a quienes suspendían más de lo consentido y, sobre todo, a aquellos a quienes suspendían el curso completo por MALA CONDUCTA”.

 

Pues sí. Reconozco que era uno de los momentos más críticos, de pánico, miedo y terror solamente pensar ya antes de la apertura del acto que pudieras ser uno de los elegidos.

 

Esta situación no me cogía de sorpresa, pues había ingresado con 13 años en La Virgen del Camino directamente por la puerta de la Escuela Mayor, y con mis dos cursos anteriores de experiencia y bachillerato en Sto. Domingo de Oviedo sabía lo que me podía esperar. No es de extrañar que al ser todos hermanos de nuestro Padre Santo Domingo lo  normal sea que las costumbres sean las mismas dentro de la familia.

 

Y  creo firmemente que yo era uno de los pocos en La Paramera  de los que más papeletas llevaba en el reparto fatídico de premios, bien por defecto en conducta bien por exceso de serrín intelectual. ¿El por qué me libré? Dios

los sabe, alguno de los profesores  y el Presidente del Tribunal también. O quizá me haya tocado alguna y haya vencido  el Bien sobre el Mal en mi pequeño Gran Teatro del Mundo.

 

Creedme que cuando recibí la foto no sufrí trauma alguno, más bien al contrario, pues las tablas, si no eran las de multiplicar, ejercieron desde entonces sobre mi  una atracción fatal. Y digo fatal porque antepuse la devoción al teatro a la obligación del estudio.

 

En La Paramera mamé de las tablas y fuí aprendiz de ministro de la mano de Javier Muñiz; lo que no quiere decir que fuera ministrable ya que la tramoya no era mi objetivo. Simplemente era para mi una asignatura más del tablero del teatro que debía conocer y lo tomaba como una diversión.

Pero la tramoya no era mi fuerte y de no haber sido por aquella retirada a tiempo y de la mano maestra del ministro después de confundir yo  el neutro con la línea, el teatro hubiera sido pasto de las llamas por un cortocircuito. No obstante, la tramoya me ayudó, bueno, El Ministro, a conseguir lo largo de los años  el premio Mc Gyver que me concedieron mis hijos por mis habilidades manuales. Habilidades técnicas, me refiero. Si para los plumas anteriores su mentor fue el Padre Lebrato, mi mentor fue Javier Muñiz. No solo me transmitió sus conocimientos sobre las tripas de un teatro, un proyector de cine, lo que era un positivo y un negativo y si metías los dedos en un enchufe era muy corriente que te diese la electricidad sino también me legó en herencia la Gramática latina Guillén.

 

Nunca he sufrido miedo escénico sobre las tablas, como se dice ahora e in ilo tempore canguelo. Todo lo contrario. Me subía al escenario en aquellos tiempos de La Paramera y posteriormente en la época en la  que ejercí como amateur o haciendo café - teatro y sufría una auténtica transformación. Se me quitaban los miedos y las inseguridades de inmediato. Escuché en una de las lecciones magistrales – hoy llamado campus- de Malonda que recibíamos en mi etapa de La Máscara en Gijón, que la profesión de actor/actriz  era delas más gratificantes pues el aplauso del público, - que siempre lo buscarás como actor/actriz, y esto lo digo yo y no Malonda- va dirigido al elenco en general a la caída del telón, sin distinción de género, edad o de si te ha tocado medio guión o has tenido que hacer de barrote del balcón de Doña Inés- esto también lo digo yo y no Malonda.

 

He de confesaros que he vivido con más intensidad en La Paramera el teatro que el deporte o la música e incluso el cine quasisemanal. Posiblemente por lo efímero del momento; me explico: mientras que la música o el deporte  o el cine lo consideré como una obligación o disciplina más de la actividad escolar,  el teatro significaba romper con la estacionalidad y lo tomé como actividad extraescolar. A ello le tenías que añadir que el teatro, entre ensayos, función y caída del telón - en nuestro caso no caía sino que se abría y cerraba- la experiencia podía durar dos meses, más o menos. En el deporte y la música, te podías recuperar de los fracasos cada fin de semana o cada día. En el teatro era o todo o NADA en dos horas o menos y no había posibilidad de recuperar lo perdido. Era triunfo o fracaso. Era tirar por la borda el trabajo de esos dos intensos meses.

 

Me era indiferente si era la tramoya, un Auto sacramental, un sainete, teatro leído, cantar con Los Canalones o barrer el escenario. Yo lo necesitaba.

 

Es el día de hoy que frente a algunos clientes sí  debo superar entonces el miedo escénico que me entra pero  bajo las tablas y solamente lo supero pensando que estoy actuando sobre ellas.

 

Nunca olvidaré los ensayos con el Padre Iparraguirre y por supuesto los días de la función. Eran idénticos, tanto en el fondo como en la forma, a los de mi etapa posterior como amateur. Efímera etapa también pero muy intensa de emociones.

 

Me leo en el reparto de actores de “El Hijo Pródigo”  y me veo con leotardos ajustados . Me leo en el reparto de actores de “La Pareja Científica” y me veo con el uniforme de guardia y dándome la réplica Carlos Jiménez Cuervas-Mons, Carlitos “Bañugues”. Por cierto,¿qué es de J. I. Samaniego?

Era quien hacía de “Golfo” en el sainete. Tenía que ser de una o dos yeguadas inferiores a la mía para hacer de niño porque Vibot ya peinaba canas por entonces y le quedaba pequeño el papel  al haberse convertido en chico grande de la noche a la mañana. Yo creo que también me tocó “Los Tres Jibosos de Egipto” porque aunque no me lea me veo con pantuflas y bombachos.

No había curso sin “Los Tres Jibosos de Egipto” ni Pascua de Resurrección sin el Aleluya de Haendel.

 

Cuando comenzó el blog y a colgar Josemari en Fotos/Documentos los programas de las fiestas con las funciones de teatro y los elencos de actores, fue cuando me di cuenta de la tremenda importancia que había tenido para mi, y me marcó, La Virgen del Camino. Mi vocación sacerdotal era robusta, firme y sana y a ello ayudaba todo lo que me rodeaba. Pero llegó el final. Final tortuoso. Decisiones muy meditadas e inseguras.

 

Al tomar la difícil decisión de no ir a Caleruega en el 68 para tomar los hábitos, me refugié en el teatro de vuelta a mi Gijón del alma.

 

El teatro, entre otras cosas,  me ayudó,  a superar el síndrome  del pulpo en el garaje. No sabía dónde ir, qué amistades tener o crear que no fuera acudir a mis dos amigos de la infancia, qué Colegio elegir, cómo cruzarme con una moza sin que se diera cuenta de mis orígenes, aunque nunca traté de ocultarlos, cómo dirigirme a ellas, cómo y más cómos…..Lo único que tenía claro era que para seguir yendo a Misa tenía la Iglesia de San Lorenzo frente a mi casa, lo que resultaba bastante cómodo hasta que mi hermana y futuro cuñado de aquella me enrolaron en el Coro de la Iglesia de San José y recuperé parte de la seguridad perdida.

 

La otra parte la recuperé definitivamente cuando volví a subir a las tablas en el Colegio del Corazón de María y de allí me fichó Manolín, gran periodista,  para enrolarme como actor en el grupo más famoso de Asturias, Casorvida, España, confines y ultramar:  La Máscara de Gijón.

 

Algunos de mis compañeros de in ilo tempore de La Máscara son actualmente actores y Directores de prestigio: Alfonso Vallejo (para vuestros hijos, Don Pimpón), Nemesio Lavilla, El Neme, o Jesús Cracio, entre otros.

 

¿Os extraña entonces que de La Paramera hayan salido Paino, Chema Sarmiento o Helio Pedregal? Eso por decir tres nombres. ¿Cuántos otros como Trapi o el Mendigo de “Viene una Chica?

 

Pero ¿sabéis lo más curioso e importante que me ha dado el teatro?. Pues ni más ni menos que una esposa que a su vez me ha dado 4 hijos; y no por ser ella actriz, ni taquillera, ni tramoyista sino por esas casualidades de la vida en las que parece que el destino se cruza en tu camino; y así fue, literalmente, un cruce durante un paseo por El Muro, la playa de San Lorenzo de Gijón con mis compañeros de La Máscara cuando una tarde de verano del 69 me crucé con Pilarina a la altura de la Escalera 3.

 

Pero esta es otra historia que nada tiene que ver con La Paramera y por eso corto el rollo como diría otro pluma de postín, Javi Cirauqui, al que pido ayuda para que estas reflexiones se digieran mejor con gaseosa Armisen, con regaliz o regáliz, me es indiferente.

 

Por supuesto, os quiero más que al teatro. Que también quede claro.

Luis Heredia

ESCULTURA DEL P. MORÁN

ESCULTURA DEL P. MORÁN

Esta escultura, un Santo Domingo obra del Padre Morán, la han colocado los dominicos en la entrada del Colegio, al lado de la Portería.

Me contaron que el Padre Morán , en vida, no quería pues pensaba que no tenía la suficiente calidad.

CIERVOS BLANCOS - Humor cinematográfico

CIERVOS BLANCOS - Humor cinematográfico

En el nº 28 de CIERVOS BLANCOS Club -de la Alegría del que os hablé hace unos días, me encuentro, o topo, con la sección VII titulada HUMOR CINEMATOGRÁFICO. Encabeza esta sección este sencillo-precioso dibujín de Javier Serrano.

La Cartelera cinematográfica que aparece está firmada por un tal J, B, V, de 4º A. También conozco a este Justino Blanco Villacé.

Esta cartelera nos sirve de recordatorio de aquellas películas que vimos en el Teatro del Colegio, y nos demuestra lo conocimientos que sobre el cine tenía Justino, aún siendo un chavalín de 14 años.

Él nos lo explicará, seguro.

 

El profesor en el examen

CAZADOR DE FORAJIDOS

La hora de clase

LA HORA MALDITA

Te ponen un diez

EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO

Lectura de notas

EL MAYOR ESPECTACULO DEL MUNDO

Te juegas la clase

LAS AVENTURAS DE SUSY

Llegan las vacaciones

RETORNO AL PASADO

Llegas tarde a filas

EL ULTIMO VIKINGO

El consejo

DOCE HOMBRES SIN PIEDAD

Aviso en notas

ULTIMATUM A LA TIERRA

Examen final

LA GRAN PRUEBA

Te quedas en cama

LILI FALTA A CLASE

Un día de campo

LOS HERMANOS MARX EN EL OESTE

Paseo

DE LOS APENINOS A LOS ANDES

Salida a los campos

ESTAMPIDA

Consejo

MISTERIO EN LA NOCHE

Comedor

LA POSADA DEL TÁMESIS

El verano

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

 

CARTELERA DEPORTIVA

La cabeza del contrario

CASCO DE ACERO

El encuentro

LA BATALLA DE MARATÓN

La espinilla del contrario

EL PUNTO FLACO

El silbatazo del árbitro

UN SONIDO PELIGROSO

El balón

EL PÁJARO SIN ALAS

Camiseta de deporte

DISTINCIÓN

Las botas de futbol

LOS TANQUES DE ROMMEL

Te caes al suelo

TRAPECIO

Discusiones con el árbitro

LA CASA DE TROYA

Discuten sobre el partido

EL HOSPITAL DE LOS LOCOS

 

CARTELERA ESTUDIANTIL

Te suspenden

VIAJE AL FONDO DEL MAR

Fin de vacaciones

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

Aciertas una pregunta de chiripa

UN SABIO EN LAS NUBES

El alumno

EL REO

Apostólico barriendo

FRAY ESCOBA

Te ponen un 5

CON EL CATE EN LOS TALONES

Chuletas en el bolso

AQUÍ HAY PETRÓLEO

Un libro en el examen

EL CEBO

No vas a clase

LAS AVENTURAS DE IVANHOE

Marchas para casa

UN TAXI TE ESTÁ ESPERANDO

Colegiales por el claustro

LA SENDA DE LOS ELEFANTES

Suena el timbre

CUANDO SUENA LA MARABUNTA

Se borra la pizarra

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

Te pillan copiando

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE POMPEYA

Notas en junio

SIEGA VERDE

Copiando el examen

APRENDIENDO A APROBAR

Te preguntan

GUERRA Y PAZ

Víspera del examen

DIEZ FUSILES ESPERAN

Te soplan en el examen

EL LAZARILLO DE TORMES

Se sale al recreo

HORIZONTES LEJANOS

Suspensos en Junio

INFIERNO BAJO CERO

Te preguntan

SITUACION DESESPERADA

Te ponen un cero

ACCIDENTE 407

Se repite la cosa

EL COCHECITO

Examen escrito

EMBOSCADA

Entras al examen

SOLO ANTE EL PELIGRO

Te suspenden

VIAJE EN GLOBO

Llega el fin de curso

LA GRAN ILUSIÓN

Lectura de notas

TORMENTA SOBRE ASIA

Empieza el curso

ZAFARRANCHO DE COMBATE

La nieve

SUEÑOS DE NIÑOS

VIDEO DE PALENCIA EN EL CAMINO 2012

Para que ocupéis algún minuto perdido de este puente del Pilar, os dejo la peliculina que he montado con los momentos que conseguí grabar durante los tres días de nuestro nuevo encuentro en Palencia en el Camino 2012.

Y no os quejéis ni me vengáis con fallos de movimientos de cámara, de montaje, de defectos en rotulación, de fundidos ni perspectivas, ni de travelling, ni de falsos decorados, ni planos ni grúas, ¡ea!, que yo no soy Chema Sarmiento, vamos.

DIA DEL PILAR

DIA DEL PILAR

Con esta fotografía que he encontrado en la red, titulada ofrenda a la Virgen del Pilar en la Catedral de León, hoy quiero felicitar a todas nuestras "santas" Pilarines, y, en especial, permitidme que lo haga a mi hermana Pili.

Nuestra madre, que seguro está en el cielo, también se llamaba Pilar. Hoy es un día muy especial en las casa de todos los Corteses.

Curiosamente esta imagen de la Virgen del Pilar se encuentra en la Catedral de León en la capilla llamada de San Andrés, el nombre de mi padre.

Se comunica esta capilla con la de Santiago, popularmente conocida como de la Virgen del Camino, mediante un arco carpanel que ya nos empieza a hablar del plateresco.

  

 

¡FELICIDADES!

SAN JOSÉ , EL GORDÍN

SAN JOSÉ , EL GORDÍN

Contemplad hoy en la portada la humanidad infantil de mi "cuñao", Francisco Javier San José Recio en la Virgen del Camino, Fray San José en Caleruega, el Gordín para su hermano, Pachi en casa desde hace ya unos cuantos años.

Vedle en su camarilla de apostólico rellenito. Jersey de lana apretada, corbatilla dominical de goma dada de sí y bien abotonado el cuello blando de la camisina blanca con la que ir a misa de 12 al Santuario del domingo o bajar a casa a comer con Pablo y Carmen, sus padres, cualquier día de visita.

¿Quién me iba a mí a decir entonces, cuando le envidiaba pues sacaba todas las cuentas de matemáticas a la primera y cuando mis mejores intenciones eran las de asesinarle porque era un cabronazo de árbitro de futbol, que se convertiría en mi "cuñao" y padre de mis cuatro sobrinazos? (vamos, menos mal que no llamó a ninguno de sus cuatro Jesús María San José)

También en esta foto tiene una poca de carina triste, como la de estos duros días pasados ¿verdad?

Ah, y feliz cumpleaños deseamos a Javivi, pecador.